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</front><body><![CDATA[ <p align="right"><font size="2" face="Verdana"><b>POST&Iacute;TULO EN ESCRITURA CREATIVA PROSA </b></font></p>     <p align="right">&nbsp;</p>     <p align="center"><font face="Verdana" size="4"><b>Lavadero</b></font></p>     <p align="center">&nbsp;</p>     <p align="center">&nbsp;</p>     <p align="center"><font face="Verdana" size="2"><b>Por Víctor Claros</b></font>    <br> <font face="Verdana" size="2">Licenciado en Comunicación de la Universidad Privada de Santa Cruz de la Sierra -UPSA</font></p>     <p align="center">&nbsp;</p>     <p align="center">&nbsp;</p> <hr>     <p align="justify">&nbsp;</p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p align="justify">&nbsp;</p>     <p align="justify"><font face="Verdana" size="2">La camioneta sube en la rampa de cemento del lavadero. Es una Nissan seminueva cabina y media. Cristóbal llega después de dos días de cruzar monte, barriales, ríos, caminos estrechos donde apenas se divisaba la trilla. La camioneta carga en los guardabarros abultadas costras de barro. El color plateado del chasis apenas se distingue por la capa de tierra café que la cubre. En el vidrio, es apenas transparente el ángulo de barrido del limpiaparabrisas, el resto está salpicado de barro incluyendo el techo y los faroles.</font></p>     <blockquote>       <p align="justify"><font face="Verdana" size="2">—Ya te dije que un gato no —dijo Cristóbal.</font></p>       <p align="justify"><font face="Verdana" size="2">—Yo lo cuidaré, son buena compañía —dijo Maura</font></p>       <p align="justify"><font face="Verdana" size="2">—El problema son los pelos, soy alérgico a los pelos de gato y lo sabes, esto parece una provocación.</font></p>       <p align="justify"><font face="Verdana" size="2">—Si pensaras un poco más....</font></p>       <p align="justify"><font face="Verdana" size="2">—¿En qué?... ¿En nosotros?, pues lo hago y no sabes con que esmero.</font></p> </blockquote>     <p align="justify"><font face="Verdana" size="2">Cristóbal tiene un rostro colorado, de chapas brillantes, lleva puesta una gorra tan sucia como el resto de su ropa. Luce una barba de tres días, empolvada. Lo mismo que las pestañas y los vellos de la nariz. Los labios resecos y partidos por cambios bruscos de temperatura.</font></p>     <p align="justify"><font face="Verdana" size="2">Se queda en la cabina revisando el celular, por fin tiene buena señal. Está conectado, pero no comunicado. El problema con Maura —si se le puede llamar problema a la implosión circunstancial de una relación— es lo segundo. Cristóbal conoció a Maura gracias a un problema de conexión de internet en su oficina y desde entonces se estableció cierta comunicación, que fluctuó hasta que el mazo de emociones se desgastó y solo quedo una hebra; muy delgada como para resistir dolores de cabeza, transformadores, caminar solo, gatos o reuniones informales.</font></p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p align="justify"><font face="Verdana" size="2">Se escucha el chorro de la manguera a presión sacudiendo los fierros interiores de la camioneta. Hay abolladuras y manchas de aceite rodeando el cárter del motor. Es un lavadero clandestino, precario pero eficiente. No tienen licencia de funcionamiento ni dan factura. Pero cuesta diez pesos menos que los otros y los que lo atienden, la mayoría jóvenes, trabajan con ahínco, algunos con el dorso descubierto. Los fines de semana es un barullo de gente y autos moviéndose bajo un enorme tinglado en carriles estrechos donde pasan agua a presión y luego espuma para después secarlos y aspirarlos. Es trabajo a mano con paños de franela, baldes, esponjas. Sin máquinas industriales, excepto la bomba de agua, grande y ruidosa. Quizás el mismo trabajo: delicado y persistente que faltó en la relación.</font></p>     <blockquote>       <p align="justify"><font face="Verdana" size="2">—¿Estuviste viendo mucha tele? —dijo Cristóbal.</font></p>       <p align="justify"><font face="Verdana" size="2">—No, el dolor fue espontáneo, otras veces es el sol o la comida o mi estado de ánimo, pero esta vez no fue nada —dijo Maura.</font></p>       <p align="justify"><font face="Verdana" size="2">—Deja que te friccione la cabeza con alcohol.</font></p>       <p align="justify"><font face="Verdana" size="2">—No, por favor.</font></p>       <p align="justify"><font face="Verdana" size="2">—Otra vez con tus ideas.</font></p>       <p align="justify"><font face="Verdana" size="2">—El dolor es mío, yo lo manejo, solo mío.</font></p>       <p align="justify"><font face="Verdana" size="2">—¿Tomaste algún medicamento?</font></p>       <p align="justify"><font face="Verdana" size="2">—No quiero más preguntas. Voy a descansar. Esto es insoportable.</font></p>       ]]></body>
<body><![CDATA[<p align="justify"><font face="Verdana" size="2">—¿Yo o el dolor de cabeza?</font></p> </blockquote>     <p align="justify"><font face="Verdana" size="2">Cristóbal está agotado, tiene hambre y sueño y quiere, él también, bañarse. Quitarse la ropa tiesa, curtida, refregarse bajo una ducha tibia, los ojos y oídos, las axilas y la entrepierna. Es sábado en la mañana y tiene el domingo para descansar. El lunes regresará a trabajar. Se había ido de viaje al campo —él que nunca sale de la ciudad— resuelto a soltar de una vez esa única hebra que los unía, pero al soltarla nunca se había imaginado el dolor del rebote.</font></p>     <blockquote>       <p align="justify"><font face="Verdana" size="2">—Continua por favor tú sola —dijo Cristóbal.</font></p>       <p align="justify"><font face="Verdana" size="2">—Estamos a medio camino —dijo Maura.</font></p>       <p align="justify"><font face="Verdana" size="2">—Quiero caminar solo.</font></p>       <p align="justify"><font face="Verdana" size="2">—Bueno, si es que llegas antes me avisas.</font></p>       <p align="justify"><font face="Verdana" size="2">—Así lo hare, te doy una llamada.</font></p>       <p align="justify"><font face="Verdana" size="2">—No te olvides.</font></p>       <p align="justify"><font face="Verdana" size="2">—Sigue por favor.</font></p>       ]]></body>
<body><![CDATA[<p align="justify"><font face="Verdana" size="2">—Ya voy, ya voy ¡que antojos los de este hombre mi Dios!</font></p>       <p align="justify"><font face="Verdana" size="2">—Si no fuera por la hora.</font></p>       <p align="justify"><font face="Verdana" size="2">—Cuídate.</font></p> </blockquote>     <p align="justify"><font face="Verdana" size="2">Un muchacho con el rostro cubierto con un retazo de tela, de mirada intensa, le indica con los brazos arriba que avance, falta la espuma. Cristóbal avanza un poco y detiene la camioneta en seco; delante y atrás hay otras movilidades y debe maniobrar con cuidado. Cristóbal deja la llave en la chapa y decide bajar. Se apoya en una columna donde no estorba. Quiere sacudirse, estirar las piernas. Se quita la gorra y rastrilla hacia abajo sus mechones duros, cae una cortina de polvo. Tiene puesta una camisa manga larga para protegerse del sol y los mosquitos. Y pantalones caqui de tela impermeable con bolsillos a los costados, repletos de pequeñas herramientas.</font></p>     <blockquote>       <p align="justify"><font face="Verdana" size="2">—Te encargué el transformador para la máquina de hacer pan —dijo Maura.</font></p>       <p align="justify"><font face="Verdana" size="2">—Sí, pero es caro, la máquina consume mucha corriente, se necesita un transformador de 1000 vatios, es enorme —dijo Cristóbal.</font></p>       <p align="justify"><font face="Verdana" size="2">—Tenemos la máquina casi un año sin usarla. Entonces, ¿la regalo?</font></p>       <p align="justify"><font face="Verdana" size="2">—No.</font></p>       <p align="justify"><font face="Verdana" size="2">—La usaré de pisapapeles —dijo Maura.</font></p>       ]]></body>
<body><![CDATA[<p align="justify"><font face="Verdana" size="2">—Cuando la necesitemos compramos el transformador.</font></p>       <p align="justify"><font face="Verdana" size="2">—Ese día nunca llegará.</font></p>       <p align="justify"><font face="Verdana" size="2">—¿Por qué?</font></p>       <p align="justify"><font face="Verdana" size="2">—Porque prefiero comprar pan en el supermercado.</font></p> </blockquote>     <p align="justify"><font face="Verdana" size="2">Hay mucha gente esperando que sus autos avancen y pese a que hay un pequeño snack con mesas y sillas, algunos, como Cristóbal, prefieren estar de pie, contemplando el movimiento febril de los lavadores. No sea que por apurados rompan un retrovisor o doblen el capó o no enjuaguen bien. Hay que vigilar. Sobre una pared que está al fondo se puede leer un gran cartel que dice:</font></p>     <p align="justify"><font face="Verdana" size="2">Favor de revisar sus pertenencias antes de retirarse del lavadero, en caso de perdidas, la administración no se hará responsable.</font></p>     <p align="justify"><font face="Verdana" size="2">Cristóbal perdió todo, solo tiene la camioneta, una mochila y una gran conservadora en la chata con hielo derretido donde yacen encaramados peces de largos bigotes y boca ancha junto a latas y botellas. Así que el letrero le produce una risotada interior cuyo eco solo él escucha.</font></p>     <p align="justify"><font face="Verdana" size="2">Bajo el tinglado, el agua pulverizada de los aspersores golpeando el metal de los autos se difu-mina en olas de colores refractadas por el sol. Es una cortina de alivio, una lluvia fina, casi imperceptible que abrillanta la piel. Cristóbal siente está fresca humedad y le baja la temperatura. Su frente es un radiador humeando. Se agacha y afloja los cordones de sus botines, siente brazas bajo sus pies. Se escucha el rugido que sube y baja de los compresores succionando con mangueras estriadas las basuritas de los asientos y recovecos de los carros. Cristóbal saca una cortapluma y remueve la tierra bajo las uñas de su mano derecha. Quiere verse bien, como si fuera a recibir una visita. No cabe duda que Cristóbal es un tipo con muchos logros en su haber pero ahora mismo, a sus 40 años, limándose las uñas en un lavadero clandestino, es un pobre diablo.</font></p>     <p align="justify"><font face="Verdana" size="2">Los chicos que limpian, levantan la mano y gritan, buscando a los dueños para que paguen en caja y se lleven los autos. Los conductores llegan con sus papelitos de talonario sellados, se los dan a los lavadores y suben orgullosos a sus máquinas. Las prenden como si las estuvieran sacando de agencia. Están limpias, renacidas, listas para enfrentar la mugre de la ciudad.</font></p>     <blockquote>       ]]></body>
<body><![CDATA[<p align="justify"><font face="Verdana" size="2">—El hombre regresó y me devolvió el dinero —dijo Cristóbal.</font></p>       <p align="justify"><font face="Verdana" size="2">—No puede ser —dijo Maura.</font></p>       <p align="justify"><font face="Verdana" size="2">—Eso mismo pensé.</font></p>       <p align="justify"><font face="Verdana" size="2">—Tenía una cara de arrepentido, detrás de él venía un policía.</font></p>       <p align="justify"><font face="Verdana" size="2">—Qué vergüenza</font></p>       <p align="justify"><font face="Verdana" size="2">—Y más atrás el gerente de la agencia. Alrededor nuestro la gente murmuraba. El gerente, un gordito que no paraba de reír nervioso, me pidió disculpas y hasta me ofreció café.</font></p>       <p align="justify"><font face="Verdana" size="2">-¿Café?</font></p>       <p align="justify"><font face="Verdana" size="2">—Si, café... Descafeinado. Era eso o un vaso de agua —Maura se dobló de la risa.</font></p> </blockquote>     <p align="justify"><font face="Verdana" size="2">Cristóbal revisa su celular y ve que no hay ninguna llamada. Lo ha revisado más de cuatro veces</font></p>     <p align="justify"><font face="Verdana" size="2">en la última media hora. Sabe que Maura no va llamar pero aun así revisa. Se olvida —él que sabe de tecnología— que no es lo mismo estar conectado que estar comunicado.</font></p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p align="justify"><font face="Verdana" size="2">A la camioneta la están aspirando. Ya la remojaron y secaron. Solo faltan los pisos y limpiar el interior que no es mucho. El guinche luce su grueso cable de metal. Los aros brillan de nuevo. Cristóbal está satisfecho y prepara una buena propina. Sonriente se lleva la mano al bolsillo y tra-busca y al sacar las monedas saca también un anillo. Lo observa, lee de memoria la inscripción en el aro interior y la sonrisa se tuerce en una mueca burlona. Piensa, recién piensa: fueron buenos ratos los que pasamos juntos.</font></p>     <blockquote>       <p align="justify"><font face="Verdana" size="2">—¿Es una reunión informal? —dijo Maura</font></p>       <p align="justify"><font face="Verdana" size="2">—Sí —dijo Cristóbal.</font></p>       <p align="justify"><font face="Verdana" size="2">-¿Cómo crees que me veo mejor?</font></p>       <p align="justify"><font face="Verdana" size="2">-Así está bien</font></p>       <p align="justify"><font face="Verdana" size="2">-¿Así como?</font></p>       <p align="justify"><font face="Verdana" size="2">-¿Sabes? no eres tú, es el gato.</font></p>       <p align="justify"><font face="Verdana" size="2">-¿Qué pasa con Melquiades?</font></p>       <p align="justify"><font face="Verdana" size="2">-Me distrae.</font></p>       ]]></body>
<body><![CDATA[<p align="justify"><font face="Verdana" size="2">-Por eso lo adoro</font></p>       <p align="justify"><font face="Verdana" size="2">-¿Crees que podremos enfrentarlo?</font></p>       <p align="justify"><font face="Verdana" size="2">-Ya aceptaste la invitación.</font></p>       <p align="justify"><font face="Verdana" size="2">-Hemos sido tan aburridos en otras ocasiones</font></p>       <p align="justify"><font face="Verdana" size="2">-Tú y yo nos merecemos esas cubas.</font></p>       <p align="justify"><font face="Verdana" size="2">-Sí y cuando nos aburramos nos vamos a bailar.</font></p>       <p align="justify"><font face="Verdana" size="2">-Me gusta que hables en plural</font></p>       <p align="justify"><font face="Verdana" size="2">-¿Un vestido? ¿Mencione que era informal?</font></p> </blockquote>     <p align="justify"><font face="Verdana" size="2">Había sido un duro viaje, entrar al monte donde no había camino. De ida la lluvia no cesó y de vuelta el calor tampoco. Se había ido de pesca y aventura con un amigo. En el trayecto habían conversado mucho para acompañarse. Cuando el cansancio los vencía y paraban de hablar, Cristóbal se quedaba en inercia con hilachas de la charla en la cabeza. Hilachas que se iban hilvanando con otras, muchas otras, hasta que formaban un nuevo tejido, diferente del que habían salido y al final, palpitaba otra voz, más clara todavía, que la voz de su amigo. Era un coro de conversaciones imaginarias, la voz dúctil al tacto de Maura, redibujada de mil maneras, la voz impetuosa de sus 25 años, llena de acentos en medio de las frases. Como si se abriera camino en la vida con el báculo de la lengua.</font></p>     <blockquote>       ]]></body>
<body><![CDATA[<p align="justify"><font face="Verdana" size="2">—Voy a volver a la carrera, solo me faltan cuatro semestres y acabo —dijo Maura.</font></p>       <p align="justify"><font face="Verdana" size="2">—No es mucho —dijo Cristóbal.</font></p>       <p align="justify"><font face="Verdana" size="2">—Sí, lo estuve pensando y me da tiempo entre el trabajo y la casa.</font></p>       <p align="justify"><font face="Verdana" size="2">—Licenciada, te voy a llamar licenciada y no por tu nombre.</font></p>       <p align="justify"><font face="Verdana" size="2">—No exageres, no me lo creo.</font></p>       <p align="justify"><font face="Verdana" size="2">—Te va ir bien —Maura se quedó pensativa luego se atrevió a decir:</font></p>       <p align="justify"><font face="Verdana" size="2">—A ti también, estoy segura.</font></p> </blockquote>     <p align="justify"><font face="Verdana" size="2">La camioneta se había plantado en varios lugares del trayecto y tuvieron que jalar con el guinche, cavar y hacer rugir el motor hasta bordear el punto en que podía fundir bielas. Eran pastizales crecidos que la lluvia había convertido en lagunas. Mientras avanzaban iban desmontando. Fue un avance lento, lleno de riesgos. Llegaron al río con diez horas de retraso. Cristóbal cree que valió la pena. Ver arboles de copa abundante visitados por cientos de garzas. Las anguilas zigzagueando en los lodazales. Dormir a la intemperie con la noche celada de ruidos después de haber cenado pan y embutidos, lo había templado.</font></p>     <blockquote>       <p align="justify"><font face="Verdana" size="2">—No te rías.</font></p>       ]]></body>
<body><![CDATA[<p align="justify"><font face="Verdana" size="2">—Es la primera vez que lo intentas, me hace cosquillas.</font></p>       <p align="justify"><font face="Verdana" size="2">—No te hagas que te encanta.</font></p>       <p align="justify"><font face="Verdana" size="2">—Sí, pero...</font></p>       <p align="justify"><font face="Verdana" size="2">—¡Pero nada!, relájese y disfrute.</font></p>       <p align="justify"><font face="Verdana" size="2">—¡Qué autoridad! ¿De dónde saliste?</font></p>       <p align="justify"><font face="Verdana" size="2">—Disculpa pero alguien tiene que poner orden, sino se pierde el efecto.</font></p>       <p align="justify"><font face="Verdana" size="2">—¿Qué efecto?</font></p>       <p align="justify"><font face="Verdana" size="2">—¿Tengo que explicarlo? el efecto natural, espontáneo, ¿no te parece?</font></p>       <p align="justify"><font face="Verdana" size="2">—Me encanta</font></p>       <p align="justify"><font face="Verdana" size="2">—¿Ya estás mejor?</font></p>       ]]></body>
<body><![CDATA[<p align="justify"><font face="Verdana" size="2">—Sigue así.</font></p> </blockquote>     <p align="justify"><font face="Verdana" size="2">Los carros escurren y el agua sucia circula por amplios canales que están en bajada para desembocar en largas alcantarillas. Los canales están interconectados así que las lavazas son recolectadas sin dificultad, aunque igual hay uno que otro charco. Y son charcos enteros de recuerdos los que pululan la cabeza de Cristóbal. Un líquido aceitoso que fluye lento, reciclando toxinas, por los vasos comunicantes de su cuerpo empapado de tierra y sudor. Estos fragmentos inconexos de memoria le ayudaron a serenar su rostro, entumecido por horas de no mover un solo músculo, de mirar fijamente un punto de luz en el horizonte y tener las manos prensadas al volante.</font></p>     <p align="justify"><font face="Verdana" size="2">Sabe que necesitaba más que nunca de Maura pero también sabe que regresar con ella no es una opción.</font></p>     <p align="justify"><font face="Verdana" size="2">El retorno ha sido largo y ahora que está rodeado de agua a chorros, a presión, siente ganas de cruzarse y ser impelido por esa fuerza brutal y cristalina que sale de las mangueras de caucho. Había soportado estoicamente las flamas consumiendo sus vísceras en el espesor del monte.</font></p>     <blockquote>       <p align="justify"><font face="Verdana" size="2">—Debemos hablar —dijo Maura.</font></p>       <p align="justify"><font face="Verdana" size="2">—¿De qué? El día entero nos vemos la cara y nunca dices nada. Solo hablas y hablas —dijo Cristóbal.</font></p>       <p align="justify"><font face="Verdana" size="2">—No me hagas esto.</font></p>       <p align="justify"><font face="Verdana" size="2">—No aguanto más. Lo siento.</font></p>       <p align="justify"><font face="Verdana" size="2">—¿Podemos hablar?</font></p>       ]]></body>
<body><![CDATA[<p align="justify"><font face="Verdana" size="2">—Lo estoy haciendo.</font></p>       <p align="justify"><font face="Verdana" size="2">—Pero de la boca para afuera.</font></p>       <p align="justify"><font face="Verdana" size="2">—Estoy harto.</font></p>       <p align="justify"><font face="Verdana" size="2">—Créeme yo también.</font></p> </blockquote>     <p align="justify"><font face="Verdana" size="2">Cristóbal revisa una vez más el celular, pero no ve nada que le interese, y esta vez lo apaga. Está con la batería baja. No sea que lo necesite para una llamada de emergencia. Deja varias monedas en la mano del muchacho de mirada intensa y se queda viéndolo. Recién se da cuenta: sus ojos pardos le recuerdan a Melquiades. Este le agradece y se va. Cristóbal prende la camioneta, acelera un poco, engancha primera y se dirige despacio hacia el portón de la calle.</font></p>     <blockquote>       <p align="justify"><font face="Verdana" size="2">—Fíjese, este símbolo significa que la conexión está establecida —dijo Cristóbal —Ah, ahora entiendo —dijo Maura.</font></p>       <p align="justify"><font face="Verdana" size="2">—La velocidad puede fluctuar de acuerdo a la demanda de usuarios, pero tiene un rango aceptable.</font></p>       <p align="justify"><font face="Verdana" size="2">—La mayor parte del tiempo paro desconectada, pero a veces se me da por chatear.</font></p>       <p align="justify"><font face="Verdana" size="2">—Solo tiene que habilitar la red inalámbrica. Tanto el firewall como el antivirus están funcionando.</font></p>       ]]></body>
<body><![CDATA[<p align="justify"><font face="Verdana" size="2">—No sé cómo hay gente que está conectada todo el día.</font></p>       <p align="justify"><font face="Verdana" size="2">—Lo mismo pienso, la gente va a los resort, quieren vida silvestre y no paran de chillar por Wifi.</font></p>       <p align="justify"><font face="Verdana" size="2">—Es un problema de comunicación.</font></p>       <p align="justify"><font face="Verdana" size="2">—Sí, cada vez más conectados pero menos comunicados.</font></p>       <p align="justify"><font face="Verdana" size="2">—Déjeme su tarjeta por si necesito otro servicio.</font></p>       <p align="justify"><font face="Verdana" size="2">—Claro.</font></p>       <p align="justify">&nbsp;</p> </blockquote>      ]]></body>
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