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<abstract abstract-type="short" xml:lang="en"><p><![CDATA[Bla bla bla]]></p></abstract>
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</front><body><![CDATA[ <p align="right"><font size="2" face="Verdana"><b>HOMENAJE A NICOMENDES SU&Aacute;REZ ARA&Uacute;Z</b></font></p>     <p align="center">&nbsp;</p>     <p align="center"><font face="Verdana" size="4"><b>Flechar contra el viento Conversación(es) con Thiago de Mello</b></font></p>     <p align="center">&nbsp;</p>     <p align="center"><font face="Verdana" size="3"><b>Shooting arrows aganinst the wind. Conversation(s) with Thiago de Mello</b></font></p>     <p align="center">&nbsp;</p>     <p align="center">&nbsp;</p>     <p align="center"><font face="Verdana" size="2"><b>Gary Anton Mostajo Troche</b></font>    <br> <font face="Verdana" size="2">Licenciado en Filosofía y Letras, docente de la Facultad de Humanidades y     <br> Comunicación de la Universidad Privada de Santa Cruz de la Sierra - UPSA.</font>    ]]></body>
<body><![CDATA[<br> <font size="2" face="Verdana"><a href="mailto:garymostajo@upsa.edu.bo">garymostajo@upsa.edu.bo</a></font></p>     <p align="center">&nbsp;</p>     <p align="center">&nbsp;</p> <hr>     <p align="justify"><font face="Verdana" size="2"><b>Abstracto</b></font></p>     <p align="justify"><font face="Verdana" size="2">La presente es una crónica/entrevista al poeta brasileño Amadeu Thiago de Mello, a propósito de la realización de la Jornada Amazónica y la entrega de Distinción Honorífica al Mérito Literario a Nicomedes Suárez Araúz, que se desarrolló el 30 de abril de 2014 en la UPSA. En la misma se destaca el rol de la literatura brasileña como una literatura de los márgenes, razón que le permite la posibilidad del desarrollo de expresiones locales como lo amazónico. Se habla también de la función moral y social de la poesía, así como su vinculación con un discurso centrado en la búsqueda de un sistema universal de justicia que denuncie las miserias de la humanidad, dentro de una cultura en la que prima el desarrollo tecnológico y el consumismo. Al mismo tiempo, se narran algunas anécdotas del escritor respecto a su historia personal y su quehacer literario, con énfasis en su trabajo por los derechos humanos, la preservación de la región amazónica y la amistad con el poeta boliviano Nicomedes Suárez Araúz.</font></p>     <p align="justify"><font face="Verdana" size="2"><b>Palabras clave</b></font></p>     <p align="justify"><font face="Verdana" size="2">Autor, derechos humanos, justicia social, crítica literaria, literatura amazónica, obra literaria representativa, poesía brasileña.</font></p> <hr>     <p align="justify"><font face="Verdana" size="2"><b>Summary</b></font></p>     <p align="justify"><font face="Verdana" size="2">Bla bla bla</font></p>     <p align="justify"><font face="Verdana" size="2"><b>Key-words</b></font></p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p align="justify"><font face="Verdana" size="2">Authors, Human rights, Social justice, Literary criticism, Amazonian literature, Representative literary works, Brasilian poetry.</font></p> <hr>     <p align="justify">&nbsp;</p>     <p align="justify">&nbsp;</p>     <p align="justify"><font face="Verdana" size="3"><b>La floresta vital</b></font></p>     <p align="justify"><font face="Verdana" size="2">No es una coincidencia ni fatalismo que ciertos poetas hayan asentado su escritura a la manera de un pie de página irreverente, asumiendo una posición marginal frente al texto central en el que se circunscribe la historia de la humanidad, sin dejar de acudir a la cita convocada por dicho relato. En la consolidación de un lenguaje amalgamado al quehacer cotidiano y el flujo mecánico que constituye la dinámica de la sociedad de consumo, la necesidad de la formación de pliegues que afiancen una voz distinta y que releguen su protagonismo para vivir en los intersticios de los territorios lingüísticos marginales, fue y será siempre una urgencia imperante.</font></p>     <p align="justify"><font face="Verdana" size="2">Así entiendo el elemento medular que ha constituido la literatura amazónica, si es que podemos referir su existencia<sup>13</sup>. De ella mucho menos que poco hemos llegado a saber, inmersos como estamos en una vorágine crítica que vive de los recuerdos del <i>boom </i>y mantiene a sus caudillos en calidad de diplomáticos de la palabra, mendigando galardones aquí y allá, así la soledad latinoamericana tuviera que extenderse hasta los mil años. En esta tarea estoica, Brasil se ha implantado como tierra de origen. Arrinconadas sus letras por la tiranía de la lengua española -que se atribuyó a sí misma el derecho a decir <i>qué es América<sup>14</sup> </i>- la estética en la literatura brasileña contemporánea implantó nuevos modos de entender la vida y las relaciones humanas con una expresión original y muy propia, en la que jugó un rol importante la idea de lo subalterno. La vinculación entre el nativo, el mestizo y el descendiente del europeo colonizador es una figura que emerge en la poesía, el cuento y la novela, bien representados en las obras paradigmáticas como <b>O guaraní </b>o <b>Iracema </b>de José de Aléncar<sup>15</sup> O mulato de Machado</font> <font face="Verdana" size="2">de Assis, Os sert&otilde;es de Euclides da Cunha<sup>16</sup>pero con mayor presencia en los manifiestos nacionalistas del modernismo, principalmente en <b>Pau-Brasil y Antropofagia </b>de Oswald de Andrade<sup>17</sup>.</font></p>     <p align="center"><font face="Verdana" size="2"><b>Artículo 1</b></font> <font face="Verdana" size="2">Queda decretado</font> <font face="Verdana" size="2">que ahora</font> <font face="Verdana" size="2">vale la vida,</font> <font face="Verdana" size="2">que ahora</font> <font face="Verdana" size="2">vale la verdad,</font> <font face="Verdana" size="2">y que de manos dadas</font> <font face="Verdana" size="2">trabajaremos todos</font> <font face="Verdana" size="2">por la vida verdadera.</font></p>     <p align="justify"><font face="Verdana" size="2">Es en este universo literario que aflora el mundo poético de Amadeu Thiago de Mello. Nacido en 1926 en el seno mismo de la floresta<sup>18</sup> , su poesía -como su modo de vida- están encauzados a buscar la integración cultural de América a partir de una reconciliación del ser humano consigo mismo y con sus hermanos. En él, la búsqueda de la construcción de una sociedad justa es un imperativo que guía el curso de sus letras, anclado en un justificativo primigenio: la preservación de la región panamazónica. La palabra se da en su mano como una suerte de instrumento arquetípico que usa la armonía de la música ancestral en el ritmo de la música contemporánea. Su lírica decodifica, con impresionante elocuencia y sobriedad, cada hebra del tejido que conforma lo amazónico para poder decir lo indecible, con el mismo lenguaje operativo en el que se construyen los ceremoniales del mundo de hoy. Una poesía para todos, una poesía que no miente, una poesía que se presenta al mundo con la fuerza de la innegable herencia literaria de un país de los extramuros como es Brasil.</font></p>     <p align="justify"><font face="Verdana" size="2">Mucho se podría comentar sobre Thiago, su obra, su trabajo como embajador de la floresta y los derechos humanos, pero me veo en la imperiosa necesidad de acallar mis sentimientos para dejar aflorar los suyos o, por lo menos dejarlos correr ambos en paralelo. Tenía la insólita encomienda de entrevistarle, y digo inaudita porque en mi vida había conversado por encargo con alguien. Causa de ello fue una generosa ocurrencia de mi amigo</font> <font face="Verdana" size="2">Juan Murillo Dencker<sup>19</sup> con quien me hall&eacute; un buen d&iacute;a hablando sobre la literatura brasile&ntilde;a (dentro de las limitaciones justificadas en l&iacute;neas anteriores) y, como el magn&iacute;fico interlocutor que es, se le ocurri&oacute; que yo pod&iacute;a arriesgar el pellejo sin m&aacute;s, estando invitado Thiago para participar del reconocimiento al m&eacute;rito literario que la UPSA entregar&iacute;a a Nicomedes Su&aacute;-rez Ara&uacute;z. Ingrid Steinbach<sup>20</sup>, decana de mi facultad, termin&oacute; de rematar la idea. Se los agradezco infinitamente, pues la magia del encuentro cara-a-cara es algo que los cr&iacute;ticos solemos olvidar con frecuencia, y lo que uno espera no siempre se cumple, pues en los espacios donde la impertinencia no existe el hombre se asoma a su realidad de modo m&aacute;s generoso.</font></p>     <p align="center"><font face="Verdana" size="2"><b>Artículo 2</b></font> <font face="Verdana" size="2">Queda decretado</font> <font face="Verdana" size="2">que todos los días</font> <font face="Verdana" size="2">de la semana,</font> <font face="Verdana" size="2">inclusive</font> <font face="Verdana" size="2">los martes más grises,</font> <font face="Verdana" size="2">tienen derecho</font> <font face="Verdana" size="2">a convertirse</font> <font face="Verdana" size="2">en mañanas de domingo.</font></p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p align="center"><font face="Verdana" size="2"><b>Artículo 3</b></font> <font face="Verdana" size="2">Queda decretado que, a partir de este instante, habrá girasoles en todas las ventanas, que los girasoles tendrán derecho a abrirse dentro de la sombra; y que las ventanas deben permanecer</font> <font face="Verdana" size="2">el día entero abiertas para el verde</font> <font face="Verdana" size="2">donde crece la esperanza.</font></p>     <p align="justify"><font face="Verdana" size="2">Lo conocí personalmente durante la mañana del 30 de abril, día en el que se llevaba a cabo un encuentro sobre temas varios de la Amazonia en la universidad y el mencionado homenaje al Poeta Movima. Para entonces, y con motivo de prever algunos temas a tratar, le había mandado ya algunas preguntas por correo electrónico. Soy muy prejuicioso, y al verlo tuve la impresión de estar más bien frente a un chamán o un gurú espiritual. Pese a los ochentaypico años que tenía, parecía flotar con aquel porte erguido y lleno de seguridad, como si en cada paso se multiplicara. 'Un hombre así, vestido enteramente de blanco -sin olvidar el pelo cano- sólo puede ser un nómada errante, una efigie o quizá la sombra de un aparecido al cual todo se le puede permitir', pensé. Entonces lo escuché hablar con Adán Méndez<sup>21 </sup>, otro escritor invitado que había llegado paralelamente. La voz poseía la misma libertad de sus gestos y su mirada, llenos de torsiones y energías concentradas en un momento y punto precisos. Su presencia era mágica, y sobre el hombro se había traído con descaro a la floresta misma, tejida de bufanda verde.</font></p>     <p align="justify"><font face="Verdana" size="2">Juan Murillo nos reunió, y Thiago no evitó mirarme de pies a cabeza. '¿Para qué quiere entrevistarme? Yo he leído sus preguntas con atención, y se nota que ya sabe todo de mí, puede responderse entonces usted mismo', me dijo con un tono burlón e irónico. Me quedé estupefacto, no me esperaba un comentario así y apenas atiné a decir 'sé todo lo oficial, pero no las anécdotas'. 'Que te las cuente Adán', respondió con dureza, y rápidamente me dio la espalda para seguir con lo suyo. No nos caímos muy bien, como se dice, y eso en nada ayudaría a la tarea confiada pues no se le notaba mucho interés</font> <font face="Verdana" size="2">en hablar conmigo. Gracias a la intervenci&oacute;n oportuna de Juan, finalmente Thiago me recibi&oacute; un poco &quot;de rebote&quot; en una sala de la universidad, aprovechando que ya hab&iacute;a dado otra entrevista a un peri&oacute;dico local. Me aclar&oacute; entonces que su poes&iacute;a no era para los cr&iacute;ticos e intelectuales, sino para el pueblo, y que nadie deb&iacute;a lucrar con sus palabras. Solo as&iacute; ca&iacute; en la cuenta que la camisa a rayas, el pantal&oacute;n de tela y los lentes retro que uso no fueron la mejor de las presentaciones. Saqu&eacute; presuroso mis papelitos preparados, pero &eacute;l me los arrebat&oacute;, sonri&oacute; y me dijo 'le permito una sola pregunta, pero ninguna de las que usted tiene ac&aacute;.</font></p>     <p align="center"><font face="Verdana" size="2"><b>Artículo 4</b></font> <font face="Verdana" size="2">Queda decretado que el hombre no precisará nunca más dudar del hombre. Que el hombre confiará en el hombre como la palmera confía en el viento, como el viento confía en el aire, como el aire confía en el campo azul del cielo. Parágrafo: El hombre</font> <font face="Verdana" size="2">confiará en el hombre como un niño confía en otro niño.</font></p>     <p align="justify"><font face="Verdana" size="2">Desencajado de mis fines originales como me hallaba, quiero compartir la conversación con Thiago en las secciones que siguen, sobre la base del breve encuentro que tuvimos en la universidad, un segundo cruce de ideas almorzando en la Casa del Camba y otras cosas que él me fue mencionando durante su estadía de forma fragmentaria.</font></p>     <p align="justify">&nbsp;</p>     <p align="justify"><font face="Verdana" size="3"><b>Amar la lectura</b></font></p>     <p align="justify"><font face="Verdana" size="2">G.— ¿Una única cuestión? Me deja sencillamente desconcertado...</font></p>     <p align="justify"><font face="Verdana" size="2">T.M.— A mí me gusta mucho hablar [era cierto], contar las cosas con detalle, y usted en las cuestiones que me envió por correo ya me induce a decir algunas respuestas concretas. Para confesar todo lo que usted quisiera, tendría que disponer de varias horas.</font></p>     <p align="justify"><font face="Verdana" size="2">G.— Tengo todo el tiempo disponible para escucharle.</font></p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p align="justify"><font face="Verdana" size="2">T.M.— Pero yo estoy muy cansado como para decir tanto. ¿Por dónde quiere que empiece?</font></p>     <p align="justify"><font face="Verdana" size="2">G.— ¿Por qué no me habla un poco de su infancia, cómo sus primeras experiencias en la Amazonia, donde usted nació, moldearon su modo de ver las cosas?</font></p>     <p align="justify"><font face="Verdana" size="2">T.M.— ¡Tú quieres saber de mi infancia entonces! Nací en el corazón de la selva, en el municipio de Barreirinha, bañado por las aguas del Paraná que es el brazo más largo del Río Amazonas. Allí mi abuelo paterno tenía una casa. Con el paso del tiempo, mi madre me enseñó a leer, ya que desde mi niñez más temprana a todos les parecí un muchacho diferente, más avispado. Por ello mi familia se trasladó luego a la ciudad de Manaus, para recibir la enseñanza fundamental. ¿Cómo le llaman aquí?</font></p>     <p align="justify"><font face="Verdana" size="2">G.— Escuela primaria.</font></p>     <p align="justify"><font face="Verdana" size="2">T.M.— Bueno, entre los cinco y los diez años, durante la escuela primaria, yo aprendí a amar verdaderamente a la naturaleza gracias a una profesora que yo tuve, doña Aurélia Rego Barros. Yo vivía aquel entonces en una casa muy bonita que, como muchas otras, fue proyectada por Lúcio Costa, que es</font></p>     <p align="center"><font face="Verdana" size="2"><b>Artículo 5</b></font> <font face="Verdana" size="2">Queda decretado que los hombres están libres del yugo de la mentira. Nunca más será preciso usar la coraza del silencio ni la armadura de las palabras. El hombre</font> <font face="Verdana" size="2">se sentará a la mesa con la mirada limpia, porque la verdad pasará a ser servida antes del postre.</font></p>     <p align="justify"><font face="Verdana" size="2">el gran creador de Brasilia<sup>22</sup>, a quien conocí cuando tenía diecinueve años, al mismo tiempo que a Drummond de Andrade<sup>23</sup>. La vida me ha dado la dádiva de tener muchos amigos maravillosos de mi generación y de muchos países también. Te decía que doña Aurélia plantó en mí la importancia de la lectura para una verdadera formación. Las clases normalmente transcurrían de lunes a viernes, pero poco antes de las vacaciones la profesora nos invitó a pasar clases, en el jardín de su casa, también los días sábados. Nosotros la amábamos y respetábamos mucho, con ella había una verdadera interacción de amor, <i>porque un profesor no solo enseña, un profesor forma a las personas para vivir. </i>'Vamos a tener clases de lectura', dijo ella. Estábamos sorprendidos y respondimos inmediatamente 'pero profesora, sabemos leer muy bien', pero ella agregó 'no, ustedes aprenderán a leer literatura de autores brasileños'. Todos asistimos el sábado siguiente a la cita con doña Aurélia. Ella eligió el cuento <b>Um Apólogo </b>de Machado de Assis<sup>24 </sup>, que narra la conversación de una aguja con un hilo respecto a quién es más importante. En el argumento, la aguja le dice al hilo que éste sin ella es nada, que su trabajo es llevarlo por la y abrirle camino para poder realizar la costura. ¿qué metodología cree que usó? Recuerde que en aquel tiempo no existía aún la obra de Paulo Freyre y otros pedagogos que le hubiesen dado alguna pautas. Ella decía 'Thiago, usted va a leer el primer párrafo', yo lo hacía y luego y ella preguntaba a otro compañero y preguntaba '¿comprendió bien?'. Si la respuesta era negativa entonces hacía releer a esta persona nuevamente y así hasta que todos comprendiéramos a partir del aporte de cada uno de los miembros del grupo. Si alguien verdaderamente no entendía nada, doña Aurélia lo invitaba a su casa el día domingo y le explicaba. Empezamos nueve alumnos, y luego de la primera semana ya éramos trece. Terminamos con quince. Amor, eso se llama amor. <i>Ella sabía que la lectura era fundamental para la vida, porque quien lee no solamente sabe más: vale más como persona. </i>Cuando el curso terminó, nos pregunto quién tenía la razón, si la aguja o el hilo, y que justificáramos la respuesta. Todos pensamos en la aguja, porque marcaba el camino a seguir, pero uno de nosotros le dijo 'doña Aurélia, yo no estoy de acuerdo, y creo que el más</font></p>     <p align="center"><font face="Verdana" size="2"><b>Artículo 6</b></font> <font face="Verdana" size="2">Queda establecido,</font> <font face="Verdana" size="2">que durante</font> <font face="Verdana" size="2">diez siglos,</font> <font face="Verdana" size="2">el lobo y el cordero</font> <font face="Verdana" size="2">pastarán juntos</font> <font face="Verdana" size="2">y la comida de ambos</font> <font face="Verdana" size="2">tendrá el mismo</font> <font face="Verdana" size="2">gusto de aurora.</font> <font face="Verdana" size="2">De acuerdo</font> <font face="Verdana" size="2">a lo soñado </font><font face="Verdana" size="2">por el profeta Isaías.</font></p>     <p align="justify"><font face="Verdana" size="2">importante era el hilo que se queda soportándolo todo... ¡para que a usted no se le caiga la falda!'. El tiempo pasó, yo salí del gimnasio<sup>25</sup>, fui a Río de Janeiro para estudiar medicina, me nombraron diplomático y cuando volví del exilio, fue presentado un libro mío llamado <b>Viento General<sup>26</sup> </b>, y mientras autografiaba los ejemplares se acerca una señora a los periodistas y les dice 'ustedes tienen que entrevistarme a mí, porque yo le enseñé a este niño a amar la lectura'. ¡Era doña Aurélia! Después tuve varias conversaciones telefónicas con ella, y su primera pregunta siempre era ¿qué está leyendo usted ahora? [risas].</font></p>     <p align="justify">&nbsp;</p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p align="justify"><font face="Verdana" size="3"><b>Denunciar lo inaceptable</b></font></p>     <p align="justify"><font face="Verdana" size="2">No había terminado siquiera su carcajada (y tampoco la respuesta, pensé) cuando se levantó abruptamente del sillón y se dirigió a la puerta de la sala, que se encontraba tras suyo, donde le esperó todo el tiempo Adán Méndez. No dudé en dar un salto para detenerlo, tomándolo delicadamente del hombro.</font></p>     <p align="justify"><font face="Verdana" size="2">G.— ¡No se me escape, pues! Solo una cuestión más ¿Puede? [Me agarró entonces del brazo -con una fuerza descomunal para su edad, cavilé-y me miró fijamente, acertando con la cabeza]</font></p>     <p align="justify"><font face="Verdana" size="2">T.M.— Ahora estoy un poco fatigado para responderle más, ¿sabe que viajé dos días para estar acá en Santa Cruz? Pero mi madre me enseñó a nunca hacerme rogar. Se nota que usted es escritor y comunicador [él no sabía que no soy ni una cosa ni la otra, por lo menos profesionalmente] y yo también, somos insistentes.</font></p>     <p align="justify"><font face="Verdana" size="2">G.— Gustave Flaubert decía que el acto de escribir era una forma de afrontar la vida. Si no me equivoco, usted es de los que cree que el poeta nace, recibe un don, y no se hace, cosa que implica una enorme responsabilidad. Desde <b>Poesia comprometida com a minha e a tua vida </b>esta consigna se ha hecho más evidente en su modo de escribir y en las temáticas que aborda de una cierta manera muy propia, por decirlo de alguna forma: letras rebeldes, subversivas, una poesía de la transgresión, de la indignación moral, pero al mismo tiempo de la solidaridad y la esperanza. Es usted de las personas que golpea al lector, pero sus golpes no duelen sino más bien conmueven. ¿Podríamos hablar de una poesía éticamente bella antes de una poesía estética bella, de una escritura que conduzca al bien moral, una poesía utópica? ¿Aún cree, como dice en los <b>Estatutos del hombre, </b>en la inteligencia del ser humano?</font></p>     <p align="center"><font face="Verdana" size="2"><b>Artículo 7</b></font> <font face="Verdana" size="2">Por decreto irrevocable queda establecido el reinado permanente de la justicia y de la claridad. Y la alegría será una bandera generosa para siempre enarbolada en el alma del pueblo.</font></p>     <p align="center"><font face="Verdana" size="2"><b>Artículo 8</b></font> <font face="Verdana" size="2">Queda decretado que el mayor dolor siempre fue y será siempre no poder dar amor a quien se ama, sabiendo que es el agua quien da a la planta el milagro de la flor.</font></p>     <p align="justify"><font face="Verdana" size="2">T.M.— Mire, usted dice muchas cosas sobre mi poesía y con preguntas muy complejas, pero yo le voy a explicar exactamente lo qué es. Cuando era niño recuerdo que a orillas del río Negro, en Manaus, había un aserradero perteneciente al padre de un amigo de la escuela. Un día de esos un caboclo, un mestizo, un peón que colocaba tablas de madera en los pisos, me enseñó a &quot;flechar contra el viento&quot;, a poner los cometas<sup>27</sup> contra la corriente de aire para que se mantengan a flote. Nos hicimos muy amigos. Pero yo veía que este obrero, que trabajaba la madera con esfuerzo y la preparaba para que sea vendida, almorzaba solo un poco de pescado y harina de yuca. Entonces pregunté a mi madre porqué aquel hombre que realizaba las tareas más duras comía aquella cosa miserable, mientras el dueño del negocio podía comer lo que quisiera. Ella respondió: 'usted va a crecer y va a aprender sobre las diferencias, las desigualdades sociales'. Entonces yo hice mi opción y esto ha marcado mi vida. <i>La miseria es una iniquidad feroz y inaceptable. </i>Pese al desarrollo y la tecnología, aún existe, y el número de millonarios crece con la dominación. <i>Este abismo insoportable es el que trato de denunciar, todo el mundo debe conocerlo. </i>Existen muchas realidades sobre las cuales uno lee en la universidad pero poco o nada sabe de ellas, que solo se revelan uno abre su corazón al pueblo.</font></p>     <p align="justify"><font face="Verdana" size="2">Luego de esta pregunta le confesé a Thiago algo personal relacionado con su respuesta, a manera de comentario, y él me contestó con un tierno abrazo, poniendo mi cabeza sobre el hombro donde tenía reposada a la selva. Me desarmó. Inmediatamente, de la mano de Adán (¡que metáfora!) se escapó al Aula Magna, donde aún se realizada el panel sobre temas amazónicos. Fue un &quot;estate quieto&quot;. Mis papelitos de preguntas se desparramaron en el piso.</font></p>     <p align="justify">&nbsp;</p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p align="justify"><font face="Verdana" size="3"><b>Los hermanos dispersos de la floresta</b></font></p>     <p align="justify"><font face="Verdana" size="2">Por supuesto, aunque aquel gesto alivianó en gran medida mi descontento no quedé del todo satisfecho, así que aproveché que lo vería nuevamente en el almuerzo -como ya dije- para intentar extraerle algo más de información. Me pidió que me sentara a su lado y, literal, nos reconciliamos. Habló con algo de detalle sobre Oscar Cerruto<sup>28</sup> y Augusto Céspedes, a quienes conoció en la década de los cincuenta y le enseñaron a pronunciar correctamente la palabra &quot;sajta (de pollo)&quot;. Mientras pedía una botella de vino y aceite de oliva, lo abordé a quemarropa con aquello que en realidad era la razón principal de la entrevista.</font></p>     <p align="justify"><font face="Verdana" size="2">G.— Se nota que usted quiere mucho a Nicomedes [Suárez Araúz], ya que</font> <font face="Verdana" size="2">vino desde su casa en plena selva para el homenaje que la universidad le har&aacute; esta noche. Su relaci&oacute;n de amistad es muy c&aacute;lida y se nota m&aacute;s en el pr&oacute;logo/poema en la &uacute;ltima edici&oacute;n de su Recetario Amaz&oacute;nico de Dios. &iquest;Qu&eacute; piensa usted de &eacute;l, de su poes&iacute;a?</font></p>     <p align="center"><font face="Verdana" size="2"><b>Artículo 9</b></font> <font face="Verdana" size="2">Queda permitido que el pan de cada día tenga en el hombre la señal de su sudor. Pero; que sobretodo tenga siempre el caliente sabor de la ternura.</font></p>     <p align="justify"><font face="Verdana" size="2">T.M.— Somos como hermanos, el es un hijo de la floresta. Yo lo conocí en Nueva York hace muchos años y no dudé en invitarle a un encuentro de poetas amazónicos, que se realizó en Manaus a principios de los noventa, al que llamamos La poesía se encuentra en la floresta. De todos los escritores que participaron en aquella oportunidad él fue el más grande, era mucho más que un simple poeta: El llevó la poesía a la selva. Todos quedamos admirados por su forma de escribir, por su capacidad creadora. Hasta los niños aprendían y recitaban poemas de Nicomedes. Yo intento ser una voz de la poesía Amazónica en Latinoamérica y en Europa, hice mi parte. Nicomedes también hizo la suya, gracias a él la poesía boliviana y la poesía de nuestra América se conocieron en los Estados Unidos a través de una hermosa antología que él elaboró con varios poetas amazónicos <sup>29</sup>. Yo vine a Bolivia para compartir con él la gran alegría de ser homenajeado por tu universidad, que se reconozcan sus méritos.</font></p>     <p align="justify"><font face="Verdana" size="2">G.— Usted siempre ha sido muy crítico con el capitalismo norteamericano y europeo, al que considera uno de los causantes principales de la depredación de la selva amazónica. No deja de ser paradójico que Nicomedes fuese el creador del Center for Amazonian Literature and Culture en Estados Unidos, siendo el trabajo de esta institución el que más ha revalorizado la contribución de los escritores &quot;de lo amazónico&quot; y, por ende, de los tópicos con los cuáles usted y otros autores trabajan su poesía...</font></p>     <p align="justify"><font face="Verdana" size="2">T.M.— Yo no trabajo la poesía, ella me toma a mí como su voz, al igual que la floresta.</font></p>     <p align="justify"><font face="Verdana" size="2">G.— Ciertamente, pero volviendo a lo que le decía, si esa una manera de romper con una idea de lo amazónico que favorecía a la conveniencia de sólo un grupo restricto de activistas y escritores ¿En que ha afectado este reconocimiento para que las causas ecológicas, políticas y económicas que usted defiende se hagan también más evidentes?</font></p>     <p align="justify"><font face="Verdana" size="2">T.M.— ¡El hombre hoy en día habla de construir un camino hacia la paz y de la eliminación de las nucleares! Y yo digo ¡no!, hablar de la paz y de cementerios es lo mismo. Como Nicomedes, hay que trabajar por la construcción de una sociedad solidaria. Es una acto infame e inmoral que existan</font> <font face="Verdana" size="2">desigualdades sociales. El Brasil, por ejemplo, se inclina peligrosamente a la p&eacute;rdida total de la &eacute;tica, v&iacute;ctima de una enfermedad perniciosa. El a&ntilde;o pasado fue llamado para integrar un foro nacional en Manaus, donde participaron ingenieros, cient&iacute;ficos, gente importante. En la apertura estaba el Ministro de Hacienda, que fue quien me invit&oacute; como asistente. Tuve una gran sorpresa cuando en el programa oficial vi que estaba encargado de clausurar el foro, pero nadie me hab&iacute;a dicho nada al respecto. El t&iacute;tulo dec&iacute;a algo como &quot;El poeta Thiago de Mello: <b>Los estatutos del hombre </b>antes y ahora&quot;<sup>30</sup>. Yo llam&eacute; inmediatamente al Ministro y le dije 'no puedo hablar de lo que usted pone aqu&iacute;. Hace cincuenta a&ntilde;os yo tuve una raz&oacute;n clara para escribir los <b>Estatutos: </b>se hab&iacute;a inaugurado oficialmente la tortura en Brasil<sup>31</sup> Entonces yo dec&iacute;a &quot;queda decretado que hoy vale la verdad&quot;... &iexcl;Y nunca se ha mentido tanto! La ciencia aparece al servicio de la esperanza humana. El gran telescopio Hubble, tan potente, ha llegado hoy inclusive a descubrir la primera galaxia conformada en el universo, con rastros de luz del destello que produjo el Big-Bang, &iexcl;pero no ha alcanzado el coraz&oacute;n de los ni&ntilde;os hambrientos de Brasil! &iquest;Por qu&eacute; la se&ntilde;ora econom&iacute;a de nuestro pa&iacute;s, que ocupa el sexto puesto entre los m&aacute;s ricos del mundo -una potencia econ&oacute;mica con millones de miserables- no baja al escal&oacute;n n&uacute;mero 73, donde est&aacute; la educaci&oacute;n, o al 84, donde est&aacute; la salud? Ese poema ya no ten&iacute;a nada que decir en aquel momento. &iquest;No quiere servirse vino?</font></p>     <p align="center"><font face="Verdana" size="2"><b>Artículo 10</b></font> <font face="Verdana" size="2">Queda permitido a cualquier persona a cualquier hora de la vida el uso del traje blanco.</font></p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p align="center"><font face="Verdana" size="2"><b>Artículo 11</b></font> <font face="Verdana" size="2">Queda decretado, por definición, que el hombre es un animal que ama, y que por eso es bello, mucho más bello que la estrella de la mañana.</font></p>     <p align="justify"><font face="Verdana" size="2">G.— Ahora no, quizá después.</font></p>     <p align="justify"><font face="Verdana" size="2">T.M.— Ofrécelo a los demás [Lo hice].</font></p>     <p align="justify"><font face="Verdana" size="2">G.— Parece que a nadie se le antoja, así que me sirvo una copita y le acompaño. Si no me equivoco, los <b>Estatutos </b>los escribió usted luego de ver una serie de fotografías de amigos suyos que eran torturados por el régimen cuando aún era agregado en Chile, sobre todo Carlos Heitor Cony.</font></p>     <p align="justify"><font face="Verdana" size="2">T.M.— Así es, yo trabajaba en la Embajada de Brasil en Chile, y era muy amigo de Salvador Allende y Pablo Neruda. Cuando recibí la noticia del golpe, Pablo me dijo que una cosa así jamás pasaría en Chile, y que los chilenos saldrían a las calles para defender la democracia. Entonces me enteré a través del diario El Correo, en la columna de Heitor, que mi amigo Gregório Bezerra había sido torturado siendo llevado como un perro, con un lazo en</font> <font face="Verdana" size="2">el cuello, por las calles. Tambi&eacute;n persiguieron a otros amigos m&iacute;os. Cuando vi la fotograf&iacute;a decid&iacute; dejar mi cargo por que no quer&iacute;a trabajar para un r&eacute;gimen asesino, y escrib&iacute; <b>Los estatutos del hombre. </b>Ninguno de mis amigos en Chile podr&iacute;a pensar entonces que poco despu&eacute;s Pinochet asesinar&iacute;a a Salvador en el Palacio de la Moneda. Yo decid&iacute; volver a Brasil, aunque sab&iacute;a que no me esperaba nada bueno. Y efectivamente, en cuanto llegue a mi tierra, ni bien baj&eacute; del avi&oacute;n me tomaron preso y me encerraron. [Risas].</font></p>     <p align="center"><font face="Verdana" size="2"><b>Artículo 12</b></font> <font face="Verdana" size="2">Queda decretado</font> <font face="Verdana" size="2">que nada estará obligado</font> <font face="Verdana" size="2">ni prohibido.</font> <font face="Verdana" size="2">Todo será permitido.</font> <font face="Verdana" size="2">Inclusive jugar</font> <font face="Verdana" size="2">con los rinocerontes,</font> <font face="Verdana" size="2">y caminar</font> <font face="Verdana" size="2">por las tardes</font> <font face="Verdana" size="2">con una inmensa begonia</font> <font face="Verdana" size="2">en la solapa.</font> <font face="Verdana" size="2">Parágrafo:</font> <font face="Verdana" size="2">Sólo una cosa</font> <font face="Verdana" size="2">queda prohibida:</font> <font face="Verdana" size="2">amar sin amor.</font></p>     <p align="justify"><font face="Verdana" size="2">La charla quedó postergada porque algunos invitados se levantaron y se despidieron. Thiago no quiso decir mucho más, estaba muy ocupado peleando con unas alas de pollo picantes que comía con extraña devoción. Traté de insinuarle uno que otro asunto sobre Nicomedes y la estética Amnesia para obtener respuesta a muchas interrogantes que se quedaron en el tintero, pero seguramente él no quería develar aún el discurso que tenía reservado para la presentación de la noche. Elogió al P. Enrique Jordá<sup>32</sup>, que nos acompañaba también, reconociendo que 'nunca había escuchado hablar a un hombre con tanta devoción y sabiduría, con las palabras medidas y un corazón tan hermoso'. Pidió plátanos dulces de postre y poco después terminó el banquete. Camino a su hotel, cantó en español. Tiene una hermosa voz. Por la noche, antes del homenaje, me fue imposible hablar con él, ya que se enredó en entrevista aquí y allá. En alguna estuve presente, pero como se dice comúnmente, eso ya es &quot;harina de otro costal&quot; como para comentarlo acá.</font></p>     <p align="justify">&nbsp;</p>     <p align="justify"><font face="Verdana" size="3"><b>&quot;Y su morada será siempre el corazón del hombre&quot;</b></font></p>     <p align="justify"><font face="Verdana" size="2">En la jornada posterior, aprovechando el feriado por el día del trabajo y con algo más de tranquilidad, varios escritores amigos se reunieron en casa de Magela Baudoin<sup>33</sup> y su esposo Sergio Torrelio (que merecen una mención especial en el catálogo universal de los buenos anfitriones) para leer poesía y rendir homenaje particular a Nicomedes<sup>34</sup> , con el respectivo platito de la tarde. Aquella fue una tarde/noche muy especial. Thiago delató su</font></p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p align="center"><font face="Verdana" size="2"><b>Artículo 13</b></font> <font face="Verdana" size="2">Queda decretado</font> <font face="Verdana" size="2">que el dinero</font> <font face="Verdana" size="2">no podrá nunca más</font> <font face="Verdana" size="2">comprar el sol</font> <font face="Verdana" size="2">de las mañanas venideras.</font> <font face="Verdana" size="2">Expulsado</font> <font face="Verdana" size="2">del gran baúl</font> <font face="Verdana" size="2">del miedo,</font> <font face="Verdana" size="2">el dinero</font> <font face="Verdana" size="2">se transformará</font> <font face="Verdana" size="2">en una espada fraternal,</font> <font face="Verdana" size="2">para defender</font> <font face="Verdana" size="2">el derecho de cantar</font> <font face="Verdana" size="2">y la fiesta</font> <font face="Verdana" size="2">del día que llegó.</font></p>     <p align="justify"><font face="Verdana" size="2">particular afección por el whisky, el vino argentino y los picantes. Declamó una traducción, realizada por él mismo en aquél momento, de su poema <b>O animal da floresta<sup>35</sup>. </b>También trajo a colación algunos recuerdos de su mentor Manuel Bandeira<sup>36</sup>, para destacar la importancia de publicar a los poetas jóvenes (en papel de libro y buenas ediciones, y no solo en versiones digitales autodifundidas o en lecturas &quot;callejeras&quot;) contra las preferencias de los críticos, que escriben pensando en el prestigio del autor y no en la poesía misma. A propósito de esta última, mencionó que era sacra, así como el poeta es un artesano de la palabra sagrada. No olvidó acotar que los libros son 'la cosa más sensual, porque huelen a mujer', y elogió la poesía mística de Vilma Tapia<sup>37</sup> y obligó a Andrea Camacho<sup>38</sup> a sacar sus poemas ocultos en el teléfono móvil. Se sacó fotos con todos (algunas más con las damas asistentes y, por supuesto, con Nicomedes), recordando de por medio la diferencia entre mocedad y juventud: 'yo fui mozo [muchacho] una sola vez en la vida, y eso ya pasó. Pero seré joven siempre'. Firmó libros y recibió a cambio volúmenes enteros de escritos de todas las manos posibles: ¡Incluso tuvo la idea descabellada de darle un beso en la cabeza -con las respectivas autorizaciones- al poeta &quot;Puky&quot; Gutiérrez<sup>39</sup>!</font></p>     <p align="justify"><font face="Verdana" size="2">Thiago de Mello se fue de Bolivia repitiendo que hace tiempo no había tenido tantas emociones juntas, culpando a su gran amigo Nicomedes -El Poeta <i>Movima- </i>por ello (ver a <i>tamaños poetas juntos </i>fue un verdadero privilegio). Me dio un abrazo último y señaló discretamente que me había llegado a tomar gran cari&ntilde;o. Hasta ahora tengo una frase suya rondando en la cabeza: 'Yo siempre digo que todos caminamos la ruta y por eso el camino no es lo m&aacute;s importante, sino que seamos capaces de caminar en &eacute;l'. El camino es la construcci&oacute;n de una sociedad solidaria en la que, como &eacute;l recalc&oacute; innumerables veces, cada uno debe hacer su parte. <i>Queda decretado.</i></font></p>     <p align="center"><font face="Verdana" size="2"><b>Artículo Final</b></font> <font face="Verdana" size="2">Queda prohibido</font> <font face="Verdana" size="2">el uso de la palabra libertad,</font> <font face="Verdana" size="2">la cual será</font> <font face="Verdana" size="2">suprimida</font> <font face="Verdana" size="2">de los diccionarios</font> <font face="Verdana" size="2">y del pantano engañoso</font> <font face="Verdana" size="2">de las bocas.</font> <font face="Verdana" size="2">A partir</font> <font face="Verdana" size="2">de este instante,</font> <font face="Verdana" size="2">la libertad</font> <font face="Verdana" size="2">será algo vivo</font> <font face="Verdana" size="2">y transparente,</font> <font face="Verdana" size="2">como un fuego</font> <font face="Verdana" size="2">o un río,</font> <font face="Verdana" size="2">o como la semilla</font> <font face="Verdana" size="2">del trigo</font><font face="Verdana" size="2"> y su morada ser&aacute; siempre el coraz&oacute;n del hombre.&raquo;</font></p>     <p align="right"><font face="Verdana" size="2">THIAGO DE MELLO<sup>40</sup></font></p>     <p align="justify"><font face="Verdana" size="2"><b></b></font></p>     <p align="justify"><font face="Verdana" size="3"><b>Notas</b></font></p>     <p align="justify"><font size="2" face="Verdana"><sup>13</sup>&nbsp;Quiz&aacute; es impreciso hablar de una &quot;literatura amaz&oacute;nica&quot; m&aacute;s de que de una literatura &quot;de lo amaz&oacute;nico&quot;. Nicomedes Su&aacute;rez Arauz dedica el pr&oacute;logo de Literary Amazonia e intentar resolver la cuesti&oacute;n para hablar de la regi&oacute;n amaz&oacute;nica (Panamazonia) y su contexto multicultural como un recurso, un topos, un lugar de y para la escritura, dando primac&iacute;a a la relaci&oacute;n entre el hombre y la naturaleza, en un abierto grito de justicia social (SU&Aacute;REZ, 2007). Por ello re&uacute;ne en torno a esta concepci&oacute;n de la literatura amaz&oacute;nica un conjunto muy heterog&eacute;neo de autores de varios pa&iacute;ses, entre los cu&aacute;les se encuentran Ra&uacute;l Otero Reiche, Violeta Blanca, Juan Carlos Galeano, Pedro Shimose, An&iacute;bal Be&ccedil;a, Jo&atilde;o de Jesus Pes Loureiro, Fernando Urbina, Thiago de Mello, etc.</font></p>     <p align="justify"><font size="2" face="Verdana"><sup>14</sup>&nbsp;Enti&eacute;ndase la reverencia con la cual se habla de la &quot;Am&eacute;rica Hispana&quot; por ejemplo.</font></p>     <p align="justify"><font size="2" face="Verdana"><sup>15</sup>&nbsp;Ambos textos de Jos&eacute; de Al&eacute;ncar (1829-1877) exaltan la recuperaci&oacute;n (ingenua) de las tradiciones ind&iacute;genas y el uso de voces de las lenguas nativas, buscando una voz nacional, el saudade, la nostalgia de lo perdido.</font></p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p align="justify"><font size="2" face="Verdana"><sup>16</sup>&nbsp;Euclides da Cunha (1866-1909) narra en esta novela los entremeses de la campa&ntilde;a de Canudos, dirigida por Ant&ocirc;nio Mendes Maciel, el &quot;Conselheiro&quot;. El sert&oacute;n, la tierra semi&aacute;rida del noreste brasile&ntilde;o, es el espacio en el que gran parte de la poblaci&oacute;n negra y mulata que se aisl&oacute; del quehacer de la civilizaci&oacute;n coste&ntilde;o y la instauraci&oacute;n de la senzala (hacienda grande). En el relato, el mestizaje est&aacute; ligado al aislamiento de las capitales y permite la aparici&oacute;n de figuras representativas regionales como el vaquero, el yagunzo (vaquero-militar peleador) y el canga&ccedil;eiro (ladr&oacute;n armados que robaban a las haciendas para el sert&oacute;n).</font></p>     <p align="justify"><font size="2" face="Verdana"><sup>17</sup>&nbsp;El Manifiesto Antropof&aacute;gico de Oswald de Andrade (1890-1954) es el m&aacute;s grande de los esc&aacute;ndalos en la literatura brasile&ntilde;a. Nos remite a la tradici&oacute;n necrof&aacute;gica de los nativos oriundos de las tierras americanas, que devoraron al primer obispo de Brasil, Sardinha, en 1556, como representaci&oacute;n de la entrega de la tradici&oacute;n occidental a la comunidad local. Implica la inversi&oacute;n de la figura del &quot;buen salvaje&quot; y explicita la aparici&oacute;n del &quot;mal salvaje&quot;, de la literatura que para ser propia debe tragar lo que le conviene y deglutirlo en t&eacute;rminos nacionales. No es indigenismo ni menos regionalismo: la actitud de la antropofagia es la asimilaci&oacute;n cr&iacute;tica contra la copia y la imitaci&oacute;n que prevaleci&oacute; en el romanticismo, exportando lo que es genuino, como bien delata Pau-Brasil.</font></p>     <p align="justify"><font size="2" face="Verdana"><sup>18</sup>&nbsp;No deja de ser inquietante que, en espa&ntilde;ol hayamos preferido el uso de la palabra selva, palabra que, en tanto su sentido pragm&aacute;tico, lleva una carga marginal inherente, y no casualmente mantiene una relaci&oacute;n filol&oacute;gica con el t&eacute;rmino salvaje, con aquello que est&aacute; lejos de lo &quot;civilizado&quot;. Y no deja de ser inquietante que el diccionario de la RAE incluya en los significados de floresta, parad&oacute;jicamente, una &quot;reuni&oacute;n de cosas variadas que se consideran agradables y de buen gusto&quot;.</font></p>     <p align="justify"><font size="2" face="Verdana"><sup>19</sup>&nbsp;Juan Murillo Dencker, es en palabras de la narradora cruce&ntilde;a Giovanna River, el perfecto flaneur. (En la clandestinidad) es ensayista, cr&iacute;tico literario, gestor cultural y especialista en fotograf&iacute;a.</font></p>     <p align="justify"><font size="2" face="Verdana"><sup>20</sup>&nbsp;Ingrid Steinbach es Decana de la Facultad de Humanidades y Comunicaci&oacute;n de la Universidad Privada de Santa Cruz de la Sierra-UPSA.</font></p>     <p align="justify"><font size="2" face="Verdana"><sup>21</sup>&nbsp;Ad&aacute;n M&eacute;ndez (1968) es fil&oacute;sofo, poeta y editor chileno. Fue el ganador del Premio Revista de Libros de El Mercurio en 1992. Actualmente es director de Ediciones T&aacute;citas y realiza una traducci&oacute;n del portugu&eacute;s al espa&ntilde;ol de la obra de Thiago de Mello [Antolog&iacute;a precipitada, 1992; Panorama de la poes&iacute;a brasile&ntilde;a, 1998]</font></p>     <p align="justify"><font size="2" face="Verdana"><sup>2</sup><sup>2</sup> L&uacute;cio Costa (1902 - 1998) fue uno de los principales pioneros de la arquitectura urbana moderna del Brasil. Influenciado por al obra de Le Corbusier e impulsado por el arquitecto ruso Gregori Warchavchik, desarroll&oacute; el Plan Piloto de Brasilia, que defini&oacute; el estilo arquitect&oacute;nico principal de la ciudad capital.</font></p>     <p align="justify"><font size="2" face="Verdana"><sup>23</sup>&nbsp;Carlos Drummond de Andrade (1092 - 1987) es uno de los exponentes m&aacute;s notables del modernismo brasile&ntilde;o. Periodista, poeta y pol&iacute;tico, fue el mayor impulsor de la Semana de Arte Moderno que se llev&oacute; a cabo en Brasil, el a&ntilde;o 1922. Rechaz&oacute; su candidatura al Premio Nobel de Literatura en varias ocasiones [A rosa do povo, 1945; A visita, 1977; A paix&atilde;o medida, 1980, Poesia errante, 1988]</font></p>     <p align="justify"><font size="2" face="Verdana"><sup>24</sup>&nbsp;Joaquim Machado de Assis (1839-1908) cultiv&oacute; casi todos lo g&eacute;neros literarios, aunque su labor en la literatura brasile&ntilde;a se destac&oacute; principalmente por sus novelas. Tip&oacute;grafo y corrector editorial, lig&oacute; su obra en sus inicios al romanticismo, pero luego desarroll&oacute; un estilo propio vinculado a ahondar en el car&aacute;cter psicol&oacute;gico de la naturaleza humano, con suma iron&iacute;a [Desencantos, 1861; Mem&oacute;rias p&oacute;stumas de Br&aacute;s Cubas, 1881; Hist&oacute;rias sem data, 1884; Esa&uacute; e Jac&oacute;, 1904]</font></p>     <p align="justify"><font size="2" face="Verdana"><sup>25</sup> Se refiere al programa de educaci&oacute;n secundaria</font></p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p align="justify"><font size="2" face="Verdana">  <sup>26</sup> Thiago de Mello cita el poemario Vento geral: poes&iacute;a 1951-1981 publicado en 1984,   que no ha sido traducido al espa&ntilde;ol.</font></p>     <p align="justify"><font size="2" face="Verdana"><sup>27</sup>&nbsp;Volantines.</font></p>     <p align="justify"><font size="2" face="Verdana"><sup>28</sup>&nbsp;Thiago tradujo Patria de sal cautiva de Cerruto al portugu&eacute;s, en 1959, con el apoyo del Centro de Estudios Brasile&ntilde;os.</font></p>     <p align="justify"><font size="2" face="Verdana"><sup>29</sup> Se refiere a Amazonian Literary Review, cuyo primer tomo se public&oacute; en 1998, el segundo en 1999 y el tercero en 2001, por el Center for Amazonian Literature &amp; Culture de Smith College del cual Nicomedes Su&aacute;rez Ara&uacute;z fue fundador junto a Charles Cutler.</font></p>     <p align="justify"><font size="2" face="Verdana"><sup>30</sup>&nbsp;Son curiosas las m&uacute;ltiples interpretaciones que se han hecho de este poema/manifiesto, muchas veces destruyendo su sentido primigenio y fundamental. El caso m&aacute;s pat&eacute;tico es el de una propaganda del autom&oacute;vil Ford EcoSport que sali&oacute; en Brasil el a&ntilde;o 2003, en la cual aparece el Art&iacute;culo 2 de los Estatutos con el nombre de &quot;Estatuto de su nueva vida&quot;, al lado de un escenario paradis&iacute;aco del caribe, en cuyo mar flota apacible una mujer, cambiando el sentido por el de confort como un imperativo de consumo.</font></p>     <p align="justify"><font size="2" face="Verdana"><sup>31</sup>&nbsp;Thiago refiere al comienzo de la dictadura en Brasil, con el golpe que militar al presidente Jo&atilde;o Goulart el a&ntilde;o 1964.</font></p>     <p align="justify"><font size="2" face="Verdana"><sup>32</sup>&nbsp;Jesuita te&oacute;logo y antrop&oacute;logo, fue p&aacute;rroco durante m&aacute;s de veinte a&ntilde;os de la parroquia de San Ignacio de Moxos, departamento del Beni.</font></p>     <p align="justify"><font size="2" face="Verdana"><sup>3</sup><sup>3</sup>&nbsp;Mar&iacute;a de los Angeles (Magela) Baudoin es periodista, escritora y docente de la UPSA.</font></p>     <p align="justify"><font size="2" face="Verdana"><sup>34</sup>&nbsp;Aunque no se hizo la aclaraci&oacute;n de manera anticipada, hablar de Nicomedes es hablar de la Amazonia, del Beni, del para&iacute;so perdido de Lo&eacute;n, pero tambi&eacute;n del verdadero coraz&oacute;n de la floresta de su poes&iacute;a: Kristine Marie Cummings. Estadounidense de nacimiento, lleva encima los hermosos rasgos de su herencia n&oacute;rdica. Poeta, historiadora del arte y dedicada editora, es al mismo la amante, esposa, compiladora y las m&aacute;s estricta de las lectoras de Nico. En su poderosa presencia uno puede reconocer, sin dudar, &quot;la cari&ntilde;osa mano que acaricia su otra mano&quot;.</font></p>     <p align="justify"><font size="2" face="Verdana"><sup>35</sup>&nbsp;El mencionado poema puede encontrarse como El animal de la Selva, en la traducci&oacute;n de Pablo Neruda y El animal de la floresta en la traducci&oacute;n del periodista argentino Jorge Timossi. La versi&oacute;n recitada por Thiago en aquella ocasi&oacute;n es esta: De madera lila, nadie me cree, se hizo mi coraz&oacute;n. / Especie escasa de cedro por el color / y por contener en su centro / la muerte que lo amenaza / Madera duele, / pregunta a quien me ve los brazos verdes, / los ojos llenos de alas. / Por m&iacute; contesta la luz del amanecer, / que recubre de luces esmaltadas / las aguas grandes / que me dieron raza / y cantan en los or&iacute;genes de mi ser. / En el crep&uacute;sculo cerca estoy, / entre el azul de las estrellas / y el verde donde canta mi coraz&oacute;n. / Ya no hace da&ntilde;o, ya no hace mal que duela / mi bravo coraz&oacute;n de agua y madera.</font></p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p align="justify"><font size="2" face="Verdana"><sup>35</sup> Traducci&oacute;n de Los Estatutos del hombre realizada por Pablo Neruda. La organizaci&oacute;n de los versos es nuestra, atendiendo a los requerimientos de espacio en la presente cr&oacute;nica.</font></p>     <p align="justify"><font size="2" face="Verdana"><sup>36</sup></font><font size="2" face="Verdana">&nbsp;Manuel Bandeira (1886-1968) fue uno de los exponentes m&aacute;s destacados del modernismo brasile&ntilde;o. Conoci&oacute; a Paul Eluard y sus escritos estuvieron influenciados por el simbolismo franc&eacute;s. Su obra toca, sobretodo, temas relacionados con el amor y la muerte [Libertinagem, 1930; Estrela da manh&atilde;, 1936; Estrela da vida inteira, 1966]. Thiago cuenta que los conoci&oacute; cuando ten&iacute;a 19 a&ntilde;os y era a&uacute;n un poeta desconocido, y que Bandeira reconoci&oacute; inmediatamente un 'gran poeta de gran coraz&oacute;n'. Naturalmente &eacute;l rechaz&oacute; las que cre&iacute;a inmerecidas alabanzas, pero el peso de la palabra de Bandeira hizo que se conociera m&aacute;s su obra.</font></p>     <p align="justify"><font size="2" face="Verdana"><sup>37</sup>&nbsp;Vilma Tapia es una educadora y poeta boliviana que reside actualmente en Cocha-bamba. Su obra est&aacute; circunscrita en la exploraci&oacute;n del espacio de lo femenino. [Del Deseo y la Rosa, 1992; Luci&eacute;rnagas del fondo, 2003; Corazones de Terca Escama, 2004]</font></p>     <p align="justify"><font size="2" face="Verdana"><sup>38</sup>&nbsp;Andrea Camacho es ling&uuml;ista, especializada en ense&ntilde;anza del franc&eacute;s y en traducci&oacute;n. Lleva en el dedo un anillo de bodas igual el m&iacute;o, con la inscripci&oacute;n &quot;Ich liebe dich&quot;.</font></p>     <p align="justify"><font size="2" face="Verdana"><sup>39</sup>&nbsp;Gestor cultural y poeta, trabaja actualmente con proyectos de literatura y lectura en las zonas suburbanas de Santa Cruz. [Sobrevuelo 2.0,2008]</font></p>     <p align="justify">&nbsp;</p>     <p align="justify"><font face="Verdana" size="3"><b>Bibliografía</b></font></p>     <!-- ref --><p align="justify"><font face="Verdana" size="2">DE MELLO, T. (1951) Silêncio e palavra. Rio de Janeiro: Edições Hipocampo.</font>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=1140726&pid=S2306-8671201400010002000001&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p align="justify"><font face="Verdana" size="2">DE MELLO, T. (1962)&nbsp;Madrugada Campesina. Traducción de Armando Uribe. Santiago: Arco CEB.</font>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=1140727&pid=S2306-8671201400010002000002&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p align="justify"><font face="Verdana" size="2">DE MELLO, T. (1963)&nbsp;Dos poemas de Thiago de Mello traducidos por Pablo Neruda. Santiago: Editorial Universitaria.</font>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=1140728&pid=S2306-8671201400010002000003&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p align="justify"><font face="Verdana" size="2">DE MELLO, T. (1964)&nbsp;Horóscopo. Santiago: Edición de Mario Toral.</font>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=1140729&pid=S2306-8671201400010002000004&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p align="justify"><font face="Verdana" size="2">DE MELLO, T. (1968) Poemas y Canciones [audio]. La Habana: Casa de Las Américas.</font>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=1140730&pid=S2306-8671201400010002000005&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p align="justify"><font face="Verdana" size="2">DE MELLO, T. (1970) Los Estatutos del Hombre. Traducción de Pablo Neruda. Montevideo: Club de Grabado.</font>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=1140731&pid=S2306-8671201400010002000006&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p align="justify"><font face="Verdana" size="2">DE MELLO, T. (1973) Canto de Amor Armado. Buenos Aires: Ediciones Crisis.</font>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=1140732&pid=S2306-8671201400010002000007&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p align="justify"><font face="Verdana" size="2">DE MELLO, T. (1975) Poesia comprometida com a minha e a tua vida. Rio de Janeiro: Civilização Brasileira.</font>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=1140733&pid=S2306-8671201400010002000008&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p align="justify"><font face="Verdana" size="2">DE MELLO, T. (1977) Poesía de Thiago de Mello. La Habana: Casa de Las Américas.</font>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=1140734&pid=S2306-8671201400010002000009&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p align="justify"><font face="Verdana" size="2">DE MELLO, T. (1977)&nbsp;Os estatutos do homem. Ilustração de Aldemir Martins. São Paulo: Editora Martins Fontes</font>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=1140735&pid=S2306-8671201400010002000010&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p align="justify"><font face="Verdana" size="2">DE MELLO, T. (1978)&nbsp;Aún es Tiempo. Santiago: Editorial Fondo de la Cultura Económica.</font>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=1140736&pid=S2306-8671201400010002000011&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p align="justify"><font face="Verdana" size="2">DE MELLO, T. (1984)&nbsp;Vento geral: poesia 1951-1981. Rio de Janeiro: Civilização Brasileira.</font>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=1140737&pid=S2306-8671201400010002000012&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p align="justify"><font face="Verdana" size="2">DE MELLO, T. (1985)&nbsp;Palabra de Esta América [audio]. La Habana: Casa de las Américas.</font>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=1140738&pid=S2306-8671201400010002000013&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p align="justify"><font face="Verdana" size="2">DE MELLO, T. (1998)&nbsp;Campo de Milagres. São Paulo: Bertrand Brasil. </font>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=1140739&pid=S2306-8671201400010002000014&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p align="justify"><font face="Verdana" size="2">SUÁREZ N.</font><font face="Verdana" size="2"> (2007) Literary Amazonia. Florida: University Press of Florida.</font>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=1140740&pid=S2306-8671201400010002000015&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p align="justify"><font face="Verdana" size="2">SU&Aacute;REZ N.</font><font face="Verdana" size="2"> </font><font face="Verdana" size="2">(2010) Loén: Un mundo amazónico olvidado. Edición al cuidado de Kristine Cummings. Santa Cruz de la Sierra: La Hoguera.</font>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=1140741&pid=S2306-8671201400010002000016&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p align="justify"><font face="Verdana" size="2">CUTLER C. Y SUÁREZ N. (1998) Amazonian Literary Review. Issue One. Massachussetts: Smith College Center for Amazonian Literature &amp; Culture</font>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=1140742&pid=S2306-8671201400010002000017&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p align="justify"><font face="Verdana" size="2">SU&Aacute;REZ N.</font><font face="Verdana" size="2"> </font><font face="Verdana" size="2">(1999)&nbsp;Amazonian Literary Review. Issue Two. Massachussetts: Smith College Center for Amazonian Literature &amp; Culture</font>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=1140743&pid=S2306-8671201400010002000018&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><p align="justify">&nbsp;</p>      ]]></body><back>
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