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<article-title xml:lang="es"><![CDATA[Breve revisión a la historia de la Unión Soviética en el centenario de la Revolución Rusa]]></article-title>
<article-title xml:lang="en"><![CDATA[Brief history of the Soviet Union in the centennial of the Russian Revolution]]></article-title>
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<abstract abstract-type="short" xml:lang="en"><p><![CDATA[The paper presents an investigation into the history of the Soviet Union, emphasizing how institutionalized terror and state violence were both necessary requirements for the subsistence of the socialist regime and the cause of its ending. The analysis covers all phases of this historical process, from the consolidation of the Soviet state in the 1920s to its final collapse, in the 80's, through the processes of opening, reform and economic stagnation.]]></p></abstract>
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</front><body><![CDATA[ <p align="right"><font face="Verdana" size="2"><b>IDEAS  Y PENSAMIENTOS</b></font></p>     <p align="right">&nbsp;</p>     <p align="center"><b><font face="Verdana" size="4">Breve revisión a la historia de la Unión Soviética en el centenario de la Revolución Rusa</font></b></p>     <p align="center">&nbsp;</p>     <p align="center"><b><font face="Verdana" size="3">Brief history of the Soviet Union in the centennial of the Russian Revolution</font></b></p>     <p align="center">&nbsp;</p>     <p align="center">&nbsp;</p>     <p align="center"><b><font face="Verdana" size="2">Jorge Velarde Rosso*</font></b></p>     <p align="center">&nbsp;</p>     <p align="center">&nbsp;</p> <hr noshade>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p align="justify"><b><font face="Verdana" size="2">Resumen:</font></b></p>     <p align="justify"><font face="Verdana" size="2">El trabajo presenta una investigación sobre la historia de la Unión Soviética, enfatizando en cómo el terror y la violencia de Estado institucionalizados fueron a la vez requisitos necesarios para la subsistencia del régimen socialista y causa de su final. El análisis recorre todas las fases de este proceso histórico, desde la consolidación del Estado soviético en los años 20 hasta su desmoronamiento final, en los años 80, pasando por los procesos de apertura, reforma y estancamiento económico.</font></p> <hr noshade>     <p align="justify"><font face="Verdana" size="2"><b>Abstract:</b></font></p>     <p align="justify"><font face="Verdana" size="2">The paper presents an investigation into the history of the Soviet Union, emphasizing how institutionalized terror and state violence were both necessary requirements for the subsistence of the socialist regime and the cause of its ending. The analysis covers all phases of this historical process, from the consolidation of the Soviet state in the 1920s to its final collapse, in the 80's, through the processes of opening, reform and economic stagnation.</font></p> <hr noshade>     <p align="justify">&nbsp;</p>     <p align="justify">&nbsp;</p>     <p align="justify"><font face="Verdana" size="3"><b>1.     Introducción</b></font></p>     <p align="justify"><font face="Verdana" size="2">El desmoronamiento del bloque socialista fue un hecho imprevisto para su tiempo. Por aquel entonces casi nadie parecía cuestionar el <i>statu quo </i>mundial, incluso se lo consideraba razonable. El inestable equilibrio de los años cincuenta y sesenta había sido reemplazado por un equilibrio menos tenso, que muchos consideraban benéfico. Expertos y especialistas concluían en que un cambio de la situación no sería deseable ni posible (Benz, 2005: 81). Sin embargo, en ese contexto surgieron tres importantes líderes que ayudarían a transformar positivamente ese <i>statu quo. </i>Ronald Reagan, presidente de los Estados Unidos, Margaret Thatcher, primera ministra de Gran Bretaña, y el papa Juan Pablo II. Estas tres figuras compartían entre sí un fuerte sentimiento anticomunista y sentían que parte de la responsabilidad moral de sus respectivos cargos estaba estrechamente vinculado a la transformación de aquellas dictaduras a las cuales el resto del mundo parecía haberse acostumbrado.</font></p>     <p align="justify"><font face="Verdana" size="2">Pero la confluencia de estos tres personajes, cada uno con su propio temperamento fuerte y decidido, no habría tenido el efecto transformador que tuvo si desde el interior de la entonces Unión de Repúblicas Socialistas Soviéticas (URSS) no hubiera surgido otro personaje tan decidido y fuerte como aquellos tres. Mijail Gorbachov también estaba decidido a transformar la realidad de la URSS, aunque en un sentido distinto al de Reagan, Thatcher y Juan Pablo II. Si estos querían ver el fin del sistema soviético, aquél quería modernizarlo y actualizarlo para los retos del mundo tecnológico moderno de fines del siglo XX. Gorbachov era consciente de que el lento y burocrático Estado socialista no podría competir en el ágil y acelerado mundo contemporáneo si no se adaptaba parcialmente. Pero sus reformas no dieron el resultado esperado por este reformista soviético. Lo que lleva necesariamente a formularse la pregunta de por qué las reformas, que eran imprescindibles para revitalizar al bloque, fueron las mismas que causaron su desmoronamiento.</font></p>     <p align="justify"><font face="Verdana" size="2">La muerte de Juan Pablo II el dos de abril de 2005 trajo consigo muchas emisiones televisivas y publicaciones en prensa escrita a propósito de su amplia labor. En un par de biografías o documentales sobre el pontífice polaco, Gorbachov declaraba que Juan Pablo II había jugado un rol fundamental en el desmoronamiento del bloque: &quot;Todo lo que ha ocurrido en Europa oriental no habría sucedido sin la presencia de este Papa, sin el gran papel &mdash;también político— que ha sabido jugar en la escena mundial&quot; (Gorbachov, 2005: XLI).</font></p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p align="justify"><font face="Verdana" size="2">Aquellos reportajes insistían en el rol protagónico del Papa polaco: &quot;Los historiadores coinciden en atribuir la caída del comunismo a dos hombres: Mijail Gorbachov y Juan Pablo II&quot;<sup>1</sup>. Con esto no se pretende afirmar que el Papa Juan Pablo II haya acabado con el socialismo &mdash;aunque muchos así lo crean&mdash;<sup>2</sup>, pero era una veta que, incluso por la coyuntura, valía la pena profundizar. Sin embargo, él mismo parecía minimizar su rol expresamente: &quot;El árbol ya estaba podrido... yo tan sólo le di un buen sacudón&quot;<sup>3</sup>. Y en otra declaración similar, más contundente aun, que figura en el libro que publicó pocos meses antes de morir, dice: &quot;sé que sería ridículo considerar al Papa como el que derribó con sus propias manos el comunismo&quot; (Juan Pablo II, 2005: 205).</font></p>     <p align="justify"><font face="Verdana" size="2">Entonces, y asumiendo el rol protagónico que el Papa Wojtyla jugó en el desmoronamiento del bloque (Lecomte, 1992), revisé las afirmaciones que hacía sobre el sistema socialista, y cómo, según él, éste cayó por sus propios errores y abusos, por las fuertes contradicciones internas que le eran inherentes. Decidí comprobar esta afirmación, que luego se convertiría en la hipótesis de este trabajo: &quot;El comunismo cayó al fin a causa de la insuficiencia socioeconómica de su sistema&quot; (Juan Pablo II, 2005: 65)<sup>4</sup>. Por lo tanto, el objetivo del trabajo es tratar de mostrar algunas importantes contradicciones internas e insuficiencias socioeconómicas del socialismo y como éstas fueron las que condenaron al sistema a fracasar. La idea de presentar esta breve revisión de la historia de la URSS bajo este provocador título tiene muchísimo que ver con la conmemoración del centenario de la revolución que le dio origen. Y se admite la 'culpa' de que tanto el título como la hipótesis no sean del todo inocentes, toda vez que en el continente latinoamericano la historia de la Unión Soviética todavía es romanceada y vista como un modelo a emular. ¿El socialismo del siglo XXI no quiso presentarse acaso como una versión democrática de su par autoritario del siglo XX? Y la creciente violencia en Venezuela, punta de lanza de ese supuesto socialismo democrático, ¿no sería muestra de que el autoritarismo y la represión de las libertades individuales son inherentes al socialismo de cualquier siglo? Las conclusiones las sacará el lector de estas líneas.</font></p>     <p align="justify"><font face="Verdana" size="2">Este trabajo empezará revisando, sumariamente, el surgimiento del socialismo real y el breve gobierno de Lenin. El siguiente punto, que será abordado a detalle, será la consolidación del Estado soviético de manera definitiva, y el surgimiento de los problemas crónicos del régimen soviético. Luego se estudiarán de manera sumaria, los intentos de apertura de Jruschov, el periodo de estancamiento e inmovilismo de Brezhnev y los cortos gobiernos de Andropov y Chernienko, llegando por fin al gobierno de Gorbachov. Es de vital importancia analizar este periodo mostrando la real necesidad de las reformas. Por lo tanto, se verá la situación socioeconómica de la Unión Soviética durante la década de los ochenta, las expectativas que tenían las reformas &mdash;tanto en el gobierno como en la sociedad civil— y su desengaño. Por último, se darán las conclusiones del análisis.</font></p>     <p align="center"><img src="/img/revistas/rcc/v21n38/a05_figura_01.jpg" width="309" height="368"></p>     <p align="justify"><font face="Verdana" size="2">La Unión Soviética impuso su sistema y modelo a casi todos los países del bloque de una manera muy clara y notoria<sup>5</sup>. Por tanto, entender el funcionamiento y los problemas de la Unión Soviética, es entender el funcionamiento y muchos de los problemas del bloque. Esos problemas crónicos e inherentes del sistema &mdash;al menos eso se pretende demostrar&mdash; lo llevaron al colapso. Por esta misma razón, en el presente trabajo no se describirán a detalle los hechos que llevaron al fin del socialismo en Europa oriental<sup>6</sup>, ya que esto complicaría demasiado al texto.</font></p>     <p align="justify"><font face="Verdana" size="2">Para terminar esta breve introducción, quizá convenga hacer notar el curioso hecho de que el desmoronamiento del bloque socialista y de la Unión Soviética se produjo sin derramamiento de sangre, y nadie —salvo la vieja guardia marxista— salió a defender el sistema que </font><font face="Verdana" size="2">había gobernado con mano de hierro durante tantas décadas la vida de tantos millones de personas. ¿No es ésta una muestra de las fuertes contradicciones, abusos y errores que le eran inherentes? ¿Qué se puede pensar de un sistema que cuando empieza a desmoronarse sus habitantes no lo defienden, es más, festejan su fin? ¿No es ésta la prueba de que se trataba de un totalitarismo cruel, donde el hombre del presente era sacrificado a &quot;un futuro cuya efectiva realización resulta por lo menos dudosa&quot;? (Benedicto XVI, 2005:31b). Todo esto, ¿no habla de una <i>enfermedad incurable, </i>propia de la aplicación práctica de la ideología marxista? Si es así, la historia de la Unión Soviética y del bloque socialista debería ser una lección a no olvidar en el siglo XXI.</font></p>     <p align="justify">&nbsp;</p>     <p align="justify"><font face="Verdana" size="3"><b>2.    La Revolución Rusa y el triunfo de los bolcheviques</b></font></p>     <p align="justify"><font face="Verdana" size="2">Entre los acontecimientos más trascendentes del siglo XX se encuentra sin duda alguna la Revolución rusa de 1917. &quot;Sobre todo (porque) inauguró la era de las revoluciones modernas. Al demostrar que los marxistas podían conquistar el poder y establecer su 'dictadura del proletariado' socialista, los bolcheviques sirvieron de inspiración a los revolucionarios de todo el mundo para emular su victoria. Después de 1917, el mundo nunca volvería a ser el mismo&quot; (Times Books Ltd., 1996: 234). De ahí que sea todavía necesario entender más y mejor la historia interna de este primer experimento marxista.</font></p>     <p align="justify"><font face="Verdana" size="2">La Rusia prerrevolucionaria era un país en proceso de industrialización que no tenía —ni pretendía tener— paralelo en una modernización política<sup>7</sup>. Este desfase entre modernización económica e inmovilismo político, junto a otras características de la Rusia zarista<sup>8</sup>, convirtieron al gran imperio en caldo de cultivo para movimientos revolucionarios, no necesariamente marxistas. No es de extrañar entonces que, en marzo de 1917, el amotinamiento del ejército, en un contexto de generalizadas revueltas e inestabilidad, obligará al zar Nicolás II a abdicar al trono.</font></p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p align="justify"><font face="Verdana" size="2">Se instaló un gobierno provisional de corte más bien moderado —burgués, en lenguaje marxista&mdash; que buscaba establecer un régimen democrático liberal.</font></p>     <p align="justify"><font face="Verdana" size="2">Pero en octubre<sup>9</sup>, los bolcheviques, sector marxista más radical, se impusieron sobre los demás movimientos políticos. Al frente de los bolcheviques se encontraba Lenin, que se convirtió en el presidente del nuevo gobierno. No importa tanto analizar los hechos concretos que llevaron a tal victoria sino más bien centrar la atención en el objetivo que perseguía Lenin. La finalidad de esta victoria tenía para él una trascendencia capital, pues de allí debería extenderse la revolución a los países industriales. Lenin</font></p>     <blockquote>       <p align="justify"><font face="Verdana" size="2">... veía, como todos los demás marxistas, rusos y no rusos, que en Rusia no se daban las condiciones para la revolución <i>socialista. </i>Los marxistas revolucionarios rusos consideraban que su revolución <i>tenía </i>que difundirse hacia otros lugares. Eso parecía perfectamente factible, porque la gran guerra concluyó en medio de una crisis política y revolucionaria generalizada, particularmente en los países derrotados (Hobsbawm, 1998: 66).</font></p> </blockquote>     <p align="justify"><font face="Verdana" size="2">Este dato, aportado por un autor declaradamente afín al modelo marxista, es de suma importancia. Esta cita revela que la causa final que los bolcheviques tenían en mente era la &quot;revolución generalizada&quot;. Y es que para Lenin y para muchos marxistas, &quot;sólo hacía falta una señal para que los pueblos se levantaran a sustituir el capitalismo por el socialismo, transformando los sufrimientos sin sentido de la guerra mundial en un acontecimiento de carácter más positivo: los dolores y convulsiones intensos del nacimiento de un nuevo mundo&quot; (Hobsbawm, 1998: 63).</font></p>     <p align="justify"><font face="Verdana" size="2">Lo que pocos saben es que en las elecciones a la Asamblea Constituyente los bolcheviques no salieron ganando. Por lo tanto, Lenin se vio obligado a prohibir por la fuerza toda oposición política. Y es que, teniendo en cuenta que su objetivo iba más allá de las fronteras rusas, no podía permitir que, a causa del escaso apoyo popular hacia los bolcheviques, se estropeara todo el plan de revolución mundial; &quot;el programa de Lenin, de comprometer al nuevo gobierno soviético (es decir, básicamente al partido bolchevique) en la 'transformación socialista de la república rusa' suponía apostar por la mutación de la revolución rusa en una revolución mundial&quot; (Hobsbawm, 1998: 70).</font></p>     <p align="justify"><font face="Verdana" size="2">La revolución rusa pretendió ser un chispazo de revoluciones, por eso se buscó implantar el modelo marxista en un país que evidentemente no cumplía con los requisitos teóricos mínimos para ello (país principalmente agrario, población proletaria minoritaria, etc.) En todo caso, lo que Rusia más necesitaba era una revolución burguesa<sup>10</sup>, pero eso no satisfacía los afanes de Lenin ni de los bolcheviques.</font></p>     <p align="justify">&nbsp;</p>     <p align="justify"><font face="Verdana" size="3"><b>3.     Conformación y consolidación de la Unión de Repúblicas Socialistas Soviéticas (URSS)</b></font></p>     <p align="justify"><b><font face="Verdana" size="2">3.1.   El gobierno de Lenin</font></b><font face="Verdana" size="2"></font></p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p align="justify"><font face="Verdana" size="2">Después de la guerra civil (1918—1921), el país se encontraba destruido y su economía estaba en ruinas. &quot;El dinero perdió todo significado y fue reemplazado por un sistema de trueque, el que, combinado con un intento de dirección estatal de la economía, fue dignificado con el título de 'comunismo de guerra'&quot; (Times Books Ltd., 1996: 234). El sistema de 'comunismo de guerra' trajo consigo la nacionalización de todas las empresas, con excepción de las más pequeñas. La pérdida de valor del dinero fue conocida oficialmente como suspensión sistemática de la &quot;economía del dinero&quot;. La producción agrícola fue requisada y los trabajadores fueron controlados estrictamente.</font></p>     <p align="justify"><font face="Verdana" size="2">Sin embargo, todas estas medidas no consolidaron el régimen, de hecho lo desestabilizaron fuertemente. Una serie de huelgas y disturbios alcanzaron su punto culminante en el motín de la base naval de Kronstadt (febrero de 1921), que hasta entonces era leal al nuevo régimen. La rebelión fue duramente aplastada, pero para poner fin a la oposición campesina y revitalizar la economía, Lenin se vio obligado a retroceder en sus medidas. Nació así la llamada Nueva Política Económica (NEP), &quot;la política de incautaciones fue reemplazada por un 'impuesto en especies' y se les permitió a los campesinos vender el excedente de su producción en el mercado libre. Las empresas privadas fueron liberadas del control gubernamental y el comercio minorista, en su mayoría, regresó a manos particulares y, en consecuencia, se restauró la economía de mercado&quot; (Times Books Ltd., 1996: 236). Estas medidas tuvieron un éxito inmediato, pues la producción industrial y agrícola alcanzó los niveles de 1913 (antes de la implementación de la NEP la industria apenas alcanzaba a producir un séptimo de ese nivel).</font></p>     <p align="justify"><font face="Verdana" size="2">Otro elemento importante, que permitió la permanencia de Lenin en el gobierno, fue la efectiva actuación de la Cheka<sup>11</sup>, fundada por él mismo, en 1917, con el fin de proteger y consolidar la revolución comunista. Su funcionamiento fue el de una policía secreta (sin status oficial) que perseguía y asesinaba a cualquiera que fuera identificado como contrarrevolucionario. Mediante el uso del terror, Lenin consolidó el dominio del Partido Comunista en toda la Rusia zarista y pudo fundar oficialmente, el 30 de diciembre de 1922, la Unión de Repúblicas Socialistas Soviéticas (URSS). Nominalmente, era una federación</font> <font face="Verdana" size="2">de distintas repúblicas gobernadas por soviets. En la práctica, la URSS surgió como un Estado centralista y totalitario de partido único donde las repúblicas no contaban con ninguna autonomía.</font></p>     <p align="justify"><font face="Verdana" size="2"><b>3.2.</b></font> <b><font face="Verdana" size="2">Marxismo-leninismo</font></b><font face="Verdana" size="2"></font></p>     <p align="justify"><font face="Verdana" size="2">La conformación de la Unión Soviética de la manera antes descrita es producto directo de las ideas de Lenin. Por esta razón, es necesario y pertinente hacer un breve análisis sobre algunas de las características del marxismo-leninismo y su influencia en la Unión Soviética. Un elemento fundamental se perfiló ya en su tratado <i>¿Qué hacer?, </i>de 1902; a saber, la necesidad de una cúpula dirigente dentro del partido que se encargue de dirigir al proletariado a la conquista del comunismo. Con el estallido de la Primera Guerra Mundial, Lenin, en su obra <i>Imperialismo, fase superior del capitalismo, </i>denuncia que los países imperialistas extraían excedentes de sus colonias, permitiendo que los obreros de dichas naciones vean claras mejorías en su nivel de vida. Este grupo de proletarios conformó la &quot;aristocracia obrera&quot;, la cual, conforme con el capitalismo, impedía la unidad de clase. &quot;Abandonado a sí mismo, el proletariado nunca se levantaría contra el orden existente&quot; (Palmowski, 2002: 512).</font></p>     <p align="justify"><font face="Verdana" size="2">Por lo tanto, Lenin concluyó que la revolución socialista se produciría en países menos industrializados. &quot;Por ello,... insistía en la importancia de la elites dentro del partido y de 'revolucionarios profesionales', que serían los encargados de preparar y acometer la revolución y de crear una conciencia comunista entre los obreros&quot; (Palmowski, 2002: 512). Es importante tener presentes estas características, al momento del análisis, porque &quot;durante gran parte del siglo XX, el comunismo soviético pretendió ser un sistema alternativo y superior al capitalismo, destinado por la historia a superarlo&quot; (Hobsbawm, 1998: 64). De hecho, como lo menciona el propio Hobsbawm, tan sólo cuarenta años después de la revolución de octubre, &quot;un tercio de la humanidad vivían bajo regímenes que derivaban directamente... del modelo organizativo de Lenin, el Partido Comunista. La mayor parte de esos regímenes se ajustaron al modelo de la URSS&quot; (Hobsbawm, 1998: 63), y este modelo implica, también, las reformas estalinistas que se verán a continuación.</font></p>     <p align="justify"><font face="Verdana" size="2"><b>3.3.</b></font> <b><font face="Verdana" size="2">Estalinismo: modernización y terror</font></b><font face="Verdana" size="2"></font></p>     <p align="justify"><font face="Verdana" size="2">Stalin se caracterizó más por ser un hombre de acción que de palabras &mdash;de hecho el estalinismo es mucho más una praxis que una teoría. En su juventud, aumentó el poder del partido bolchevique georgiano, su patria natal, mediante expropiaciones que, de hecho, eran robos de millones de rublos a los bancos. Esto llamó la atención de Lenin, y así, en 1912, entró al Comité Central del</font> <font face="Verdana" size="2">Partido (Palmowski, 2002: 725). Poco a poco fue ganando espacios de poder dentro del mismo, hasta que en 1922 fue nombrado por Lenin secretario general. &quot;Originariamente era un nombramiento administrativo, pero que él aprovechó para sentar las bases de su propio poder personal desde el corazón mismo del partido&quot; (Palmowski, 2002: 725). Poco tiempo después, la salud de Lenin empezó a empeorar, hasta que murió en 1924. Stalin aprovechó la situación para ganar poder y sucederle, aunque los candidatos 'naturales' eran en todo caso Trotsky (líder del Ejército Rojo), Kamenev (Presidente del Soviet de Moscú) o Zinoviev (líder del KOMINTERN). Una vez que logró consolidar su poder, tanto en el partido como en el país, Stalin comenzó a eliminar a sus rivales (reales o posibles), al tiempo que empezaba a poner en marcha lo que luego se denominarían planes quinquenales.</font></p>     <p align="justify"><font face="Verdana" size="2">Después de resaltar algunos rasgos personales importantes de Stalin, es necesario desarrollar detalladamente las medidas por él implantadas, ya como continuación de las políticas leninistas, ya como creación propia. Primeramente, como secretario general construyó una base de poder leal a él dentro del enramado partidario. Esto le favoreció porque con la muerte de Lenin empezó un debate entre los líderes sobre la continuación de la NEP. Los moderados, liderados por Bujarin, creían que continuar con la NEP produciría un desarrollo gradual que conduciría a una economía urbana; y ésta, liderada por el partido, se transformaría en una economía socialista. El otro grupo, liderado por Stalin, consideraba que era necesaria una rápida modernización <i>desde arriba, </i>eliminando todo vestigio del capitalismo burgués (Times Books Ltd., 1996: 71). Debido a su poder Stalin ganó una vez más la batalla política. Dentro del partido ya no había nada ni nadie que le impidiera llevar a cabo sus planes en toda la Unión Soviética, y &quot;en lo sucesivo, el secretario general del Partido Comunista sería el máximo dirigente del Estado (aunque rara vez ostentaría el cargo)&quot; (Palmowski, 2002: 779).</font></p>     <p align="justify"><font face="Verdana" size="2">Una segunda característica importante del estalinismo fue el eficaz uso del terror. Como ya se vio, Lenin también lo utilizó muy eficazmente a través de la Cheka, que se oficializó en 1922 al crearse la &quot;GPU y luego la OGPU&quot; (Palmowski, 2002: 184)<sup>12</sup>. Aunque en el futuro seguiría cambiando de nombre, sus funciones fueron las mismas, y sus métodos tampoco variaron mucho. En 1934 pasó a ser la NKVD<sup>13</sup>, cuyas funciones principales seguían siendo la seguridad del Estado y la persecución de los enemigos de la revolución, mediante el uso de la vigilancia y juicios políticos, deportaciones a los Gulags<sup>14</sup>, etc. Con estos </font><font face="Verdana" size="2">instrumentos, la NKVD se convirtió en la principal herramienta de Stalin para mantener un férreo control político, esto antes, durante y después de la Gran Purga (1936-1938)<sup>15</sup>. También sirvió como medio para imponer el modelo a los países satélites de la URSS, ya que la NKVD participó en la conformación de las fuerzas policiales de dichos países. En 1954 pasó a denominarse KGB<sup>16</sup>.</font></p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p align="justify"><font face="Verdana" size="2">Con el poder absoluto en sus manos, Stalin puso rápidamente en marcha un plan de modernización de la URSS. La tan esperada revolución mundial, que debía venir como consecuencia de la revolución rusa, no llegó. Stalin se convenció pronto de que no llegaría, por eso apuntó a una rápida industrialización para construir el &quot;socialismo en un solo país&quot;. Esta determinación fue de capital importancia, porque Lenin esperaba la cooperación de los futuros gobiernos revolucionarios, que vendrían después, para solucionar los graves problemas socioeconómicos de la Rusia zarista. Por eso Stalin, al reconocer que no había que contar con que tales revoluciones se produjeran, debía crear un método que permitiese a un país eminentemente agrario con una población campesina iletrada, transformarse en una sociedad industrial; con un proletariado instruido que tuviese conciencia de su clase.</font></p>     <p align="justify"><font face="Verdana" size="2">Todo esto implicaba una segunda revolución. Se entiende entonces la razón práctica<sup>17</sup>, más allá de la excesiva paranoia de Stalin, de la eliminación total de la disidencia. Pero no sería correcto olvidar que esta característica es una continuación —más brutal— del &quot;modelo leninista de 'partido de vanguardia', una organización disciplinada y eficiente de revolucionarios profesionales, con la misión de llevar a cabo las tareas que les asignase la dirección central&quot; (Hobsbawm, 1998: 385). La creciente 'autoritarización' &mdash;si vale el término&mdash; de la Unión Soviética tiene sus inicios en 1917. &quot;Las circunstancias de los años 1917-1921 (dirigencia de Lenin) impusieron un modo de gobierno cada vez más autoritario dentro y fuera de un partido consagrado a realizar cualquier </font><font face="Verdana" size="2">acción que fuese (o pareciese) necesaria para mantenerse el frágil y amenazado poder de los soviets&quot; (Hobsbawm, 1998: 386)<sup>18</sup>.</font></p>     <p align="justify"><font face="Verdana" size="2">Una tercera característica del estalinismo es la casi total omnipresencia del Estado, sobre todo a través del aparato de seguridad. El Partido Comunista de la Unión Soviética (PCUS), como grupo de vanguardia del proletariado, debía saber y controlar todo lo que ocurría en el territorio de la Unión Soviética. Desde aquí se fijaban los objetivos que &quot;una vez fijados, tenían que entenderlos y cumplirlos, hasta en las más recónditas avanzadillas de la producción en el interior de Asia, administradores, gerentes, técnicos, y trabajadores que, por lo menos en la primera generación, carecían de experiencias y de formación&quot; (Hobsbawm, 1998:381). Esta debilidad del sistema de producción soviético reforzaba aún más la necesidad del centralismo, hasta el punto de que &quot;todas las decisiones pasaron a concentrarse cada vez más en el vértice del sistema soviético. La fuerte centralización (...) compensaba la escasez de gestores. El inconveniente de este proceder era la enorme burocratización del aparato económico, así como del conjunto del sistema&quot; (Hobsbawm, 1998:381).</font></p>     <p align="justify"><font face="Verdana" size="2">Todo esto con el fin de poner en marcha los planes quinquenales (cuarta característica) a través de los cuales se establecían &mdash;para un periodo de cinco años— las metas que debía alcanzar la economía. Dicha planificación era posible, pues se nacionalizaron todas las industrias y se colectivizó la agricultura casi de manera total. Stalin consideraba que para crear rápidamente una sociedad socialista, se debían eliminar todos los vestigios y rasgos del 'capitalismo burgués'. Hay que decirlo todo, no se equivocó, porque y &quot;dejando de lado las consideraciones políticas, la continuación de la NEP, con o sin enmiendas, habría producido en el mejor de los casos un ritmo de industrialización modesto&quot; (Hobsbawm, 1998:379). La nacionalización de las industrias hizo que el desarrollo de éstas se convirtiera en un objetivo primordial de los planes quinquenales, sobre todo de las industrias pesada y militar, pues ambas aseguraban, en aquel momento, la continuidad del régimen. Pero la medida económica que tuvo más impactos sociales fue la colectivización forzada de la agricultura. Los llamados kulaks, propietarios agricultores 'ricos y exitosos' que resurgieron con la NEP, se convirtieron en los enemigos de la revolución. Por extensión, el término fue utilizado para denominar, perseguir y eliminar a todo campesino que se opusiera a la colectivización. Por medio de expropiaciones, colectivización, </font><font face="Verdana" size="2">deportación masiva a tierras menos fértiles (a menudo a Siberia) y ejecuciones (incluso se llegó a inducir hambrunas en ciertas zonas) se buscó romper la resistencia campesina. Stalin logró así 'deskulakizar' la agricultura a costa de millones de vidas, &quot;según cínica confesión del propio Stalin a Churchill&quot; (Times Books Ltd., 1996: 73). En términos prácticos, lo cierto es que, estos métodos funcionaron, pues a finales de la década de 1920 cerca al 93 por ciento de las granjas habían sido colectivizadas.</font></p>     <p align="justify"><font face="Verdana" size="2">Frente a tales reformas, las transformaciones no se hicieron esperar. La producción industrial creció considerablemente. Al finalizar el segundo plan quinquenal, en 1937, la industria pesada había superado en 10 por ciento las cifras previstas. Pero &quot;este éxito no se hizo extensivo a la agricultura y a quienes vivían de ella, ya que la industrialización se hizo a costa de la explotación del campesinado&quot;(Enciclopedia universal ilustrada. 1973:382). La mayor parte de la población tuvo que soportarlos sacrificios de la industrialización.&quot;Cualquier política de modernización acelerada de la URSS, en las circunstancias de la época, habría resultado forzosamente despiadada, porque había que imponerla en contra de la mayoría de la población, a la que se condenaba a grandes sacrificios, impuestos en buena medida por la coacción&quot; (Enciclopedia universal ilustrada, 1973: 380).</font></p>     <p align="justify"><font face="Verdana" size="2">¿Cómo entender esta aparente contradicción, de implantar medidas 'despiadadas' para la mayor parte de la población? Si se tienen en cuenta dos principios fundamentales del marxismo-leninismo, las políticas estalinistas son todo, menos ilógicas. Los dos principios son: a) el determinismo histórico —de 'comprobación' científica&mdash; que aseguraba el triunfo final del socialismo sobre el capitalismo, y b) la vital importancia de una cúpula dirigente, que debería dirigir al proletariado en su lucha por el socialismo y el comunismo. Tomando en cuenta estas premisas, se hace comprensible que &quot;para un país atrasado y primitivo, carente de toda asistencia exterior, la industrialización dirigida, pese a su <i>despilfarro e ineficiencia, </i>(funcionara) de una forma impresionante&quot; (Enciclopedia universal ilustrada, 1973: 380)<sup>19</sup> que permitió que en pocos años la Unión Soviética se consolide como potencia industrial y militar mundial. De manera paradójica, este aislamiento de la economía soviética la hizo inmune a los efectos del 'crack' de la bolsa neoyorquina. Por esta razón, mucha gente, tanto dentro como fuera, llegó a pensar que el sistema soviético era superior a cualquier otro. Y es que mientras que todas las economías del mundo retrocedían, la soviética crecía considerablemente.</font></p>     <p align="justify"><font face="Verdana" size="2">Pero este crecimiento tenía un condicionante, que al parecer casi nadie vio en su momento, y es que; &quot;mientras la economía se mantuvo a un nivel de semisubsistencia y sólo tuvo que poner los cimientos de la industria moderna, este sistema improvisado,..., funcionó&quot; (Hobsbawm, 1998:381). Si se hubiera reconocido a tiempo este principio, tal vez se podrían haber tomado medidas oportunas. El sistema, que funcionaba de 'forma impresionante', hacia crecer la industria pesada y militar en detrimento de las industrias de consumo y de la agricultura. Nunca, hasta las reformas de Gorbachov, se intentó seriamente revertir este efecto perverso de la economía planificada socialista, que arrastró de manera crónica y que resultó ser fatal. Resulta curioso, por decir lo menos, que en un país principalmente agrario, con una población mayoritariamente campesina, ellos &quot;no sólo pertenecían a una categoría legal y política inferior, por lo menos hasta la Constitución de 1936 (totalmente inoperante); no sólo tenían que pagar más impuestos a cambio de menos protección, sino que la política agrícola que sustituyó a la NEP, la colectivización forzosa de la tierra en cooperativas o granjas estatales, fue</font> <font face="Verdana" size="2">entonces, y seguiría siéndolo más tarde, un desastre&quot; (Hobsbawm, 1998:382). Con el tiempo la URSS parecería &quot;un gigante torpe dando manotazos sobre montañas de petróleo, gas natural o acero, pero incapaz de cultivar un delicado grano de trigo&quot; (García de Cortázar y Lorenzo, 1990:329). Pero en aquel momento, tanto dentro como fuera de la Unión Soviética, se sorprendían por los grandes logros del socialismo y muchos llegaron a pensar que realmente el socialismo reemplazaría al capitalismo.</font></p>     <p align="center"><img src="/img/revistas/rcc/v21n38/a05_figura_02.jpg" width="258" height="282"></p>     <p align="justify"><font face="Verdana" size="3"><b>4.    Dialéctica reforma-estancamiento</b></font></p>     <p align="justify"><font face="Verdana" size="2">En este apartado se pretende evidenciar brevemente un curioso proceso &mdash;que podríamos llamar dialéctico— iniciado tras la muerte de Stalin; a saber: intentos de reforma frenados por el 'conservadurismo'<sup>20</sup> partidario. Este proceso dialéctico tiene dos momentos bien diferenciados; el primero es la implementación de algunas reformas con el fin de modernizar a la URSS, dejando de lado algunas prácticas estalinistas. En un segundo momento, se observa el &quot;triunfo&quot; del movimiento conservador que restaura, en mayor o menor medida, </font><font face="Verdana" size="2">los métodos del estalinismo. Es curioso que este proceso se repitiera dos veces, la primera con el ciclo Jruschov-Brezhnev y la segunda &mdash;aunque mucho menos significativa por su alcance y duración— con el ciclo Andropov-Chernienko. Por último, antes de empezar el desarrollo de ambos, es importante mencionar otra característica. Cada etapa de los dos ciclos esta encarnada en la persona que dirigía el Partido Comunista (y por lo tanto también la Unión Soviética) en aquel momento, lo que evidencia el centralismo personalista de la administración soviética.</font></p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p align="justify"><font face="Verdana" size="2"><b>4.1.   Jruschov-Brezhnev</b></font></p>     <p align="justify"><font face="Verdana" size="2">Al morir Stalin, el seis de marzo de 1953, &quot;el primer acto de los nuevos gobernantes estuvo cargado de significación: en lugar de personificar el poder en una sola persona, éste fue distribuido en una dirección colegiada&quot; (Cuenca, 1992:3973) formada por sus más cercanos colaboradores<sup>21</sup>, unidos por el &quot;temor al antiguo ministro del Interior, Laurenti Beria (liquidado a fines del mencionado año)&quot; (Cuenca, 1992:3973). En 1956, apartado Malenkov, Jruschov logró imponer su figura de líder sobre los demás miembros de la dirección<sup>22</sup>. A este efecto, aprovechó el vigésimo Congreso del PCUS, que se hizo famoso en todo el mundo y en la historia, porque en él, con mucha habilidad, no dudó en denunciar los abusos del régimen estalinista<sup>23</sup>. La denuncia de estos abusos le permitió iniciar un proceso de 'desestalinización' de la URSS. Este proceso implicó la liberación de presos políticos, el reblandecimiento de la censura y la implementación de reformas económicas importantes; en política exterior se buscó un acercamiento con los países occidentales (doctrina de la coexistencia pacífica). Estas dos últimas medidas son dignas de un mayor análisis.</font></p>     <p align="justify"><font face="Verdana" size="2">Las reformas económicas buscaban una mayor eficiencia de la agricultura y la industria de consumo, revertir el empobrecimiento campesino y descentralizar la planificación económica. El impulso dado al sector agrario se basó en un plan de cultivo intensivo de tierras vírgenes en Kazajstán, con resultados irregulares<sup>24</sup>. Precisamente por eso el Gobierno se vio obligado a cambiar repetidas veces de planes, agravando más la situación, porque le quitaba toda continuación, además de generar algunas situaciones caóticas. Las reformas económicas dieron ma</font><font face="Verdana" size="2">yor importancia a los bienes de consumo y buscaron la creación o crecimiento de otros sectores industriales descuidados o inexistentes hasta el momento, en detrimento de las industrias tradicionales del carbón, acero, etc. Se dio cierta autonomía a las industrias y el sistema de precios al por mayor también fue reformado. A pesar de los esfuerzos, &quot;los resultados fueron decepcionantes. La descentralización económica produjo el caos tanto en la industria como en la agricultura. Los salarios se estancaron, mientras que las expectativas aumentaban. La relajación de la policía del terror trajo el problema de la disidencia política y de hasta qué punto el Estado podía tolerarla y mantener el predominio comunista&quot; (Times Books Ltd., 1996: 168). Las áreas que mostraron un indiscutible éxito fueron la construcción y sobre todo la carrera espacial<sup>25</sup>. Esta última evidenciaba el envidiable progreso de la investigación y ciencia aplicada soviética, además de tener una gran importancia propagandística. Por último, aunque no menos importante, Jruschov intentó reducir el presupuesto armamentístico, para conducir el esfuerzo económico hacia la agricultura y la producción industrial no tradicional. &quot;El rechazo manifestado por las más altas jerarquías castrenses hizo dar marcha atrás a Jruschov en dicha política, indudablemente la más adecuada a la situación y las necesidades del país&quot; (Cuenca, 1992:3974).</font></p>     <p align="justify"><font face="Verdana" size="2">En cuanto a política exterior, en pocas palabras, se puede decir que se llevó a cabo un serio intento de acercamiento hacia Estados Unidos y otras potencias occidentales. Lo que no implica que dejará de apoyar el crecimiento de la influencia socialista en el mundo o que no estuviera convencido del &quot;triunfo definitivo del socialismo&quot;. De hecho, &quot;en 1960, Nikita Kruschev, lanzando un resonante desafío a los Estados Unidos, proclamó: 'Los enterraremos'&quot; (Brzezinski, 1986: 132). Apoyó abiertamente focos revolucionarios en el Tercer Mundo<sup>26</sup>, cuyo ejemplo más notorio fue, sin duda alguna, Cuba. Aunque no se entrará en detalles sobre la llamada &quot;Crisis de los misiles&quot;, este hecho demuestra su efectivo apoyo. Es más, &quot;la cúpula militar y los jerarcas del partido interpretaron que la capitulación soviética en la crisis... había dejado malparado el prestigio del país&quot; (Cuenca, 1992:3974). Dicha crisis agravó también las ya tensas relaciones entre Moscú y Pekín. La doctrina de la &quot;coexistencia pacífica&quot; era vista por la China Popular como revisionismo que frenaba los anhelos revolucionarios de los pueblos. La ruptura definitiva llegó en 1963, tras la firma de un tratado ruso-americano sobre pruebas nucleares y una conferencia de los</font> <font face="Verdana" size="2">partidos comunistas de ambas naciones, en Moscú. Esta conferencia &quot;sólo sirvió para establecer acusaciones corregidas y aumentadas, y afirmarse el mutuo recelo por la disputa del primer puesto en la dirección revolucionaria&quot; (García de Cortázar y Lorenzo, 1990:321).</font></p>     <p align="justify"><font face="Verdana" size="2">&quot;Todavía sigue sin aclararse para los historiadores la caída de Nikita Jruschov, en octubre de 1964, acusado de una gestión ineficaz y desordenada&quot; (Cuenca, 1992:3975), pero sin duda, la manera como llevó las relaciones internacionales de la URSS, y sus fracasos diplomáticos, jugaron un papel fundamental. Para los grupos ortodoxos del partido, él era excesivamente pacifista e innovador —según ellos en todos los aspectos, aunque de hecho sólo lo fue en algunos. Por eso idearon un &quot;golpe de Estado de palacio... (al que siguió) otro período de liderazgo colectivo, que desembocó en 1966 en la ascensión de Leonid Brezhnev al poder como líder del partido&quot; (Times Books Ltd., 1996: 168). Ingresamos así, en el segundo momento de esto que hemos venido a llamar 'primer ciclo del proceso dialéctico reforma-estancamiento'. En expresión de García de Cortázar y Lorenzo, este periodo &quot;se caracterizó por una calma plomiza y por la <i>permanencia </i>de un control interno sobre la disidencia, asfixiante pero no demasiado cruento&quot; (328)<sup>27</sup>. Inicialmente, la nueva dirección colectiva &quot;puso sordina a los gestos más estridentes del <i>antiestalinismo </i>del período anterior <i>y devolvió al aparato todo el peso y la influencia de sus mejores tiempos&quot; </i>(Cuenca, 1992:3975)<sup>28</sup>. Y por si estas dos citas no fueran suficientes, la siguiente es más directa aun, para demostrar el viraje hacía el estalinismo; &quot;el autoritarismo y el inmovilismo volvieron a adueñarse de la Unión Soviética. El nuevo secretario general del Partido Comunista, Leonid Brezhnev, continuó en líneas generales la política de Stalin&quot; (Cuenca, 1992:3975).</font></p>     <p align="justify"><font face="Verdana" size="2">En lo que respecta al retorno de la censura, el reforzamiento de la KGB y la persecución de la disidencia, basta mencionar los célebres casos del premio Nobel de Literatura Aleksandr Soljenitsin, autor del libro <i>Archipiélago Gulag, </i>y del premio Nobel de la Paz Andrei Sajarov, quien fuera antes uno de los más importantes físicos nucleares soviéticos. Ambos fueron exiliados por el sistema, que &quot;siguió fiel a sus señas de identidad, brotadas del doble manantial del leninismo y del estalinismo&quot; (Cuenca, 1992:3975). En este sentido, se puede decir que Brezhnev aprendió de la experiencia de su antecesor. Es decir, las denuncias al totalitarismo de Stalin imposibilitaron que Jruschov pudiera imponer una disciplina &quot;religiosa&quot; en el Estado, el partido y el ejército, de manera que tuviera su cargo asegurado. Por el contrario, Brezhnev, desde un inicio, buscó mantener &quot;contentos&quot; a estos grupos importantes de la vida política so</font><font face="Verdana" size="2">viética: al Estado, mediante el retorno al centralismo y a la planificación; al Partido, a través de la eliminación de la disidencia; y al ejército, manteniendo los grandes presupuestos militares.</font></p>     <p align="justify"><font face="Verdana" size="2">A pesar de que cada vez era más notoria la necesidad de profundos cambios, incluso más allá de las reformas impulsadas por Jruschov, este periodo prefirió seguir manteniendo la ruinosa prioridad de las industrias pesada y militar. Las áreas centrales de modelo 'jruschoviano' &mdash;eternas resentidas del sistema soviético— fueron nuevamente abandonadas. El sector primario seguía reportando adelantos, mientras que la producción de bienes de consumo apenas alcanzaba para abastecer el mercado interno; y ni que se diga de la agricultura, &quot;especialmente después de 1975, cuando las malas cosechas provocaron una drástica reducción en la producción agrícola desatando la peor carestía después de la Segunda Guerra Mundial&quot; (Times Books Ltd., 1996: 169). Sin embargo, la manera de solucionar estos problemas fue aparentemente sencilla, y es que &quot;comprar trigo en el mercado mundial era más fácil que intentar resolver la en apariencia creciente incapacidad de la agricultura soviética para alimentar al pueblo de la URSS&quot; (Hobsbawm, 1998:470).</font></p>     <p align="justify"><font face="Verdana" size="2">Pasando a áreas más importantes de la economía soviética &mdash;por lo menos para sus dirigentes— es necesario ver con detenimiento la carrera armamentista. Fue en este periodo que los presupuestos militares alcanzaron sus picos más altos<sup>29</sup>. La justificación de esta carrera, totalmente antieconómica, pasaba por el prestigio internacional, pero sobre todo, porque la Unión Soviética mantenía su estatus de superpotencia, en gran medida, gracias a su poderío militar<sup>30</sup>. &quot;En esta esfera, la potencia bélica de la Unión Soviética superó en muchas ocasiones a la estadounidense&quot; (Cuenca, 1992:3976). Todo esto gracias a su gran industria y a los casi ilimitados recursos naturales del extenso país. El desarrollo de la industria pesada permitía que se extrajeran enormes cantidades de materia prima en diversas áreas. En los años setenta, le extracción de petróleo, gas y sus derivados fueron altamente beneficiosos —al menos en el corto plazo—, pues el dinero de la venta del petróleo permitía posponer las necesarias reformas económicas, pagar sus importaciones y solventar la mentada carrera de armamentos. Para finalizar con la parte militar, es necesario mencionar que el declarado intervencionismo de Brezhnev en asuntos internos de los países del Pacto de Varsovia (Doctrina de la Soberanía Limitada) y su apoyo al régimen afgano, mostraron, en el primer caso su capacidad de acción; y en el segundo, su ineficiencia.</font></p>     <p align="justify"><font face="Verdana" size="2">La era Brezhnev fue para la población en general la mejor etapa que habían conocido. &quot;Estaban cómodos en el sistema (...), que les proporcionaba una subsistencia garantizada y una amplia seguridad social (a un nivel modesto pero real), una sociedad igualitaria tanto social como económicamente y, por lo menos, una de las aspiraciones tradicionales del socialismo, el 'derecho a la pereza'&quot; (Hobsbawm, 1998:474). Frente a esta actitud, cómoda, muchos líderes reformistas veían como un cambio urgente era necesario para parar la fuga de potencial económico, la rigidez administrativa y el desaprovechamiento de recursos. Todo esto producido por la vuelta al centralismo, que generó un alto nivel de corrupción. &quot;El término <i>nomenklatura, </i>prácticamente desconocido antes de 1980..., sugería precisamente las debilidades de la egoísta burocracia del partido en la era de Brezhnev: una combinación de incompetencia y corrupción. Y se hizo cada vez más evidente que la Unión Soviética misma funcionaba, fundamentalmente, mediante un sistema de patronazgo, nepotismo y pago&quot; (Hobsbawm, 1998:469).</font></p>     <p align="justify"><font face="Verdana" size="2">Por último, y como consecuencia de todo lo antes dicho, la investigación, la calidad industrial y la tecnología fueron quedándose cada vez más rezagadas con respecto a Occidente. &quot;La URSS se veía obligada a importar cada vez mayores contingentes de bienes de equipo y maquinaria electrónica, con el consiguiente derroche de divisas&quot; (García de Cortázar y Lorenzo, 1990:331). La razón es muy simple; la excesiva centralización y planificación impedían darle a la economía la flexibilidad necesaria y la capacidad de renovarse constantemente<sup>31</sup>. En definitiva, la Unión Soviética ingresó en la década de 1980 con problemas continuamente aplazados que ya no podían esperar más. Al respecto, resulta significativamente simbólico que, &quot;pese a la grave enfermedad que aquejaba a... (Brezhnev) desde 1975, su liderazgo, fue respaldado sin fisuras... (incluso hasta llegar a ser) nombrado por unanimidad presidente de la Unión Soviética&quot; (Cuenca, 1992:3976).</font></p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p align="justify"><font face="Verdana" size="2"><b>4.2.   Andropov-Chernienko</b></font></p>     <p align="justify"><font face="Verdana" size="2">Andropov (1914-1984) sucedió a Brezhnev en el cargo de secretario general del partido (1982-1984), tras la muerte de éste. &quot;Aunque con fama de reformista, su actuación al frente de la KGB (1967-1982), cuyo funcionamiento perfeccionó con implacable aplomo y dureza, le hizo ganar también la simpatía de los sectores más conservadores, imponiéndose a Chernienko, favorito de Brezhnev, para sustituirlo (...) Su mandato fue demasiado corto para que sus reformas económicas y dentro del Partido dejaran huella. Probablemente</font> <font face="Verdana" size="2">su mejor contribución fuera la de proponer a Gorbachov para altos puestos&quot; (Palmowski, 2002:28). Cuando Andropov murió, y a pesar de la grave recesión económica, <i>&quot;la Nomenclatura, </i>o clase dirigente, logró una vez más aplazar la hora del inevitable cambio al resultar elegido el anciano Chernienko&quot; (Cuenca, 1992:3976), con el 'claro' fin de impedir el previsto ascenso de Gorbachov. Su gobierno de un año (1984-1985) &quot;marcó el fin de la era Brezhnev y acabó de allanar el camino para la subida al poder de Gorbachov&quot; (Palmowski, 2002: 185). Estos breves &quot;interregnos&quot; son importantes, en la medida en que demuestran el anclaje del PCUS en las viejas prácticas —que produjeron la crisis del sistema&mdash; y su obvia reticencia al cambio. Pues decir que ambos gobiernos fueron una continuación de la era 'brezhneviana'<sup>32</sup> es lo mismo que decir —como ya se vio&mdash; que eran una continuación de las políticas estalinistas.</font></p>     <p align="justify">&nbsp;</p>     <p align="justify"><font face="Verdana" size="3"><b>5.     Reformas fatales</b></font></p>     <p align="justify"><font face="Verdana" size="2">En los años ochenta se hizo cada vez más evidente que todos los sistemas que se proclamaban socialistas estaban pasando una profunda crisis. &quot;La alargada gestión de Brezhnev, considerada más o menos entre 1965 y 1982 (...) ha sido uno de los períodos más estancados y degenerativos en el orden interno de la historia de la Unión Soviética&quot; (García de Cortázar y Lorenzo, 1990:330). En este sentido, Hobsbawm hace notar que las crisis del 'socialismo real' se hicieron evidentes, tras la muerte de Mao Tse-tung. Esto por el hecho de que su sucesor, Deng Xiaoping, con un gran sentido pragmático, iniciara una profunda reforma económica que transformaría el régimen chino<sup>33</sup>. Y es que &quot;el nuevo rumbo de Deng en China significaba un franco reconocimiento público (desde dentro del 'sistema') de que eran necesarios cambios radicales en la estructura del 'socialismo realmente existente'&quot; (Hobsbawm, 1998: 468). En la Unión Soviética los cambios radicales llegarían casi diez años después.</font></p>     <p align="justify"><font face="Verdana" size="2"><b>5.1.   Mijaíl Gorbachov: leninismo y mercado</b></font></p>     <p align="justify"><font face="Verdana" size="2">En marzo de 1985, Mijaíl Gorbachov asumió el cargo de secretario general del Partido Comunista. Con 54 años al momento de asumir el cargo, se mostraba como un renovador después de sus ancianos antecesores. A diferencia de ellos, trató de modernizar el régimen de una manera clara y decidida y &quot;como representante del ala más abierta de la jerarquía, durante los siguientes cinco</font> <font face="Verdana" size="2">años trató de modernizar el socialismo a través de un paquete de reformas políticas y económicas&quot; (Times Books Ltd., 1996: 208). Estas reformas recibirían nombres —en ruso— que quedarían como términos sinónimos del fin del socialismo: <i>Perestroika, </i>que significa reestructuración, y <i>Glasnost, </i>que significa transparencia. Ambas medidas intentaron salvar al régimen, y en realidad terminaron con él.</font></p>     <p align="justify"><font face="Verdana" size="2">Con la Perestroika y la Glasnost no se pretendía destruir el sistema soviético, se quería en todo caso reformarlo desde adentro para darle mayor vitalidad: &quot;Es posible pero poco probable qua algún reformista influyente de la Unión Soviética considerase el abandono del socialismo, aunque sólo fuera porque ello parecía difícil desde el punto de vista político&quot; (Hobsbawm, 1998: 476).</font></p>     <p align="justify"><font face="Verdana" size="2">Mucho menos se debería dudar de las intenciones del principal artífice de las mismas; es decir, en la real convicción de Gorbachov en la ideología marxista. Él mismo pretendió corregir esta errónea concepción, cuando en febrero de 1991, durante una gira en Bielorrusia declaró así: &quot;¡Yo soy comunista, como lo eran mi</font> <font face="Verdana" size="2">padre y mi abuelo! ¡Y lo seguiré siendo!&quot; (Lecomte, 1992: 23). Sus deseos reformistas surgían de la indignación ante la creciente corrupción e ineficiencia de la era Brezhnev, pues Gorbachov pertenecía a una parte del partido que todavía creía en la posibilidad de alcanzar el comunismo. Con una comparación irreverente y fuera de lugar, pero de todos modos ilustrativa, Hobsbawm refuerza esta idea al decir que: &quot;un partido comunista, por degradado que esté, que no tenga algunos dirigentes socialistas es tan impensable como una Iglesia católica sin algunos obispos o cardenales que sean cristianos, al basarse ambos en sistemas de creencias&quot; (Hobsbawm, 1998: 475). Antes de seguir, tal vez sea necesaria la siguiente aclaración sobre el hecho de que los planes de Gorbachov eran de carácter reformista y no revolucionario. Porque si realmente hubiera buscado abandonar el socialismo, no se podría hablar de un régimen 'herido de muerte desde su nacimiento', como se pretende demostrar aquí. Más adelante se hará un análisis detallado al respecto, por ahora basta la aclaración.</font></p>     <p align="center"><img src="/img/revistas/rcc/v21n38/a05_figura_03.jpg" width="418" height="224"></p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p align="justify"><font face="Verdana" size="2">Liberalización y democratización del sistema soviético, &quot;ésta era (...) la postura de Gorbachov, que la consideraba una forma natural de restaurar o establecer un socialismo mejor que el 'realmente existente'&quot; (Hobsbawm, 1998: 476). Gorbachov sabía que &quot;lo único que hacía funcionar al sistema soviético, y que concebiblemente podía transformarlo, era la estructura de mando del partido-estado heredada de la etapa estalinista&quot; (Hobsbawm, 1998: 477). Pero sabía también que, para modernizar la URSS, debía primero vencer los obstáculos contrareformistas que la misma estructura partido-estado ofrecía. 'Liberalización' y 'democratización' habían sido palabras tabú en la historia de la URSS, y muchos líderes dentro del partido no querían saber nada al respecto, por eso Gorbachov sabía muy bien que debía fortalecer su poder dentro del partido sí es que quería que sus reformas tuvieran éxito.</font></p>     <p align="justify"><font face="Verdana" size="2">¿No recuerda esto las prácticas estalinistas? Aunque no haya implicado muertes, y aunque haya perseguido objetivos contrarios, ¿no es en principio la misma manera de hacer política? Lo que sucedió fue que la garantía de sobrevivencia del sistema durante años fue tener muchos intereses de clase —por usar la terminología marxista&mdash; por parte de la dirigencia de la burocracia<sup>34</sup>. Por lo tanto, estas clases debían ser eliminadas. Comenzó así a afianzar su poder político, designando nuevos líderes de tendencia reformista en cargos gubernamentales y partidarios, mientras poco a poco iba cercando a los grupos conservadores. De esta manera ganó márgenes de maniobra que le permitieron llevar a cabo sus transformaciones desde el seno mismo del Estado, &quot;una situación familiar en la historia de Rusia incluso en los días de los zares. La reforma venía desde arriba&quot; (Hobsbawm, 1998: 477).</font></p>     <p align="justify"><font face="Verdana" size="2"><b>5.1.1. Perestroika en la economía</b></font></p>     <p align="justify"><font face="Verdana" size="2">La liberalización estaba plasmada en la parte económica de la Perestroika, con la cual Gorbachov buscó dar mayor dinamismo a la economía, pues es un hecho evidenciable que para ese entonces estaba en franca decadencia. Al respecto, es notable que se reconociera oficialmente la necesidad de &quot;producir con mejor calidad, rapidez y menor costo; elevar la productividad del trabajo, el rendimiento de cada rublo invertido y los ritmos generales de crecimiento&quot; (Katin, Morozov <i>et al., </i>1986:3)<sup>35</sup>. La liberalización debía aumentar la baja productividad, reconocida también oficialmente, como lo demuestra la siguiente declaración de los medios oficiales soviéticos: &quot;Las mayores dificultades surgen</font> <font face="Verdana" size="2">en este terreno a causa de la incapacidad <i>o falta de disposición de personas </i>concretas en el <i>cumplimiento de sus funciones </i>con espíritu de iniciativa, creador y sin formalismo&quot; (Katin, Morozov <i>et al., </i>1986:3).</font></p>     <p align="justify"><font face="Verdana" size="2">Otro indicador es la progresiva reducción del crecimiento; según &quot;Abel Aganbegyan, un asesor de Gorbachov (...) hubo un crecimiento cero desde 1980 a 1985&quot;<sup>36</sup>. La desaceleración notable del crecimiento económico fue, de hecho, una desaceleración constante desde la década de los setenta, pero sólo en los ochenta llegó a niveles alarmantemente bajos. Al respecto, resulta muy ilustrativa la siguiente cita:</font></p>     <blockquote>       <p align="justify"><font face="Verdana" size="2">En los años ochenta, las cifras oficiales le atribuían a la Unión Soviética un crecimiento económico de alrededor del 2 por ciento por año, pero había una considerable polémica acerca de lo que significaban tales cifras. Un problema es el relleno de las estadísticas oficiales en el cerrado sistema soviético. Según fuentes soviéticas, la producción industrial se ha inflado en más de un 3 por ciento por año... Aun más fundamental es la naturaleza cuantitativa más que cualitativa del crecimiento económico soviético. Si, por ejemplo, el plan central soviético produjo billones de zapatos izquierdos pero ningún zapato derecho, dicha cifra aparecería como un aumento en el producto nacional, aunque los zapatos izquierdos solos no tuvieran ningún valor. El problema soviético no es la cantidad sino la calidad (Nye, 1991:120).</font></p> </blockquote>     <p align="justify"><font face="Verdana" size="2">Y es que la impresionante industrialización soviética de la época estalinista había empezado a mostrarse contraproducente<sup>37</sup>, pues el alto grado de centralización económica dio al sistema productivo las siguientes características: 1) burocracia muy numerosa, corrupta e ineficiente, 2) primacía de la cantidad sobre los beneficios, como criterio de éxito administrativo, 3) precios determinados por los planificadores y no por el mercado.</font></p>     <p align="justify"><font face="Verdana" size="2">Todas estas características configuraron lo que sería el problema más grande de la industria soviética, a saber; la falta de flexibilidad para mantener el ritmo acelerado de cambio tecnológico propio de una economía basada en la informática, como había empezado a ser la economía mundial: &quot;En la medida en que las computadoras y los microchips se convierten no sólo en herramientas de producción sino que están incluidos en los productos, los ciclos de vida de los productos se acortan&quot; (Nye, 1991:121). Para una economía planificada, esta transformación mundial fue fatal, pues gran parte de la producción se volvió</font> <font face="Verdana" size="2">obsoleta en pocos años. En este contexto, la falta de flexibilidad era tal, que el sistema que no pudo prevenir los cambios y en consecuencia condujo a la industria hacia metas obsoletas. Pero además de la imposibilidad de prever cambios, &quot;la investigación y el diseño industrial en tecnología de alcance medio habían sido despreciadas y la URSS se veía obligada a importar cada vez mayores contingentes de bienes de equipo y maquinaria electrónica, con el consiguiente derroche de divisas&quot; (García de Cortázar y Lorenzo, 1990:331).</font></p>     <p align="justify"><font face="Verdana" size="2">Ante esta situación, Gorbachov buscó rectificar la planificación central dando mayor autonomía a las empresas estatales, permitiendo el surgimiento de cooperativas privadas, incentivando este tipo de inversiones, legalizando el trabajo individual autónomo, buscando una mejora en la comercialización de productos, otorgando un régimen de libertad de precios y cerrando las fábricas poco rentables. Se buscaba con estas medidas reducir el déficit fiscal, aumentar el mercado de consumo y el comercio exterior. De hecho, establecieron un calendario para llegar a una economía de mercado en el año 2000 (Delgado de Cantú, 2000:846; García de Cortázar y Lorenzo, 1990:332ss). Es necesario aclarar que estas medidas estaban inspiradas en la NEP leninista. El mismo Gorbachov lo expresó así: &quot;La esencia de la Perestroika... revive el concepto leninista de la construcción socialista, tanto en la teoría como en la práctica&quot; (Gorbachov, 1987:84).</font></p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p align="justify"><font face="Verdana" size="2"><b>5.1.2. Perestroika en la política</b></font></p>     <p align="justify"><font face="Verdana" size="2">A diferencia de las reformas de Deng Xiaoping en China, Gorbachov sí buscó transformar la política junto con la economía. Por eso, en el presente trabajo se dividió a la Perestroika en sus dos radios de acción, pues esta medida trascendía el plano meramente económico.</font></p>     <p align="justify"><font face="Verdana" size="2">Ciertamente, 1988 fue el año de mayores cambios políticos, pero antes es necesario revisar su antecedente inmediato. Desde 1986 Gorbachov fue transformando al Soviet Supremo. &quot;Se le dio un papel más relevante, con funciones similares a las de un Parlamento. Sus miembros fueron elegidos en unas elecciones disputadas (aunque todavía eran miembros del Partido Comunista)&quot; (Palmowski, 2002: 305). Esto le permitió seguir con sus reformas, pues este nuevo Soviet Supremo era mucho más afín a ellas. Se puede decir que logró apartar a sus adversarios de los puestos influyentes. Con el camino allanado, en junio de 1988 logró que el PCUS aprobara reformas políticas más trascendentales aun. La medida más importante fue sin lugar a dudas la transformación del Soviet Supremo en un parlamento llamado Congreso de Diputados del Pueblo. Dos tercios de sus miembros serían elegidos por voto popular. Además propuso cambiar el régimen a uno de tipo presidencialista &quot;con base social independiente de la estructura del Estado y dotando de mayor poder a los soviets electivos&quot; (Cuenca, 1992:3978). La complejidad del proceso &mdash;por la gran</font> <font face="Verdana" size="2">cantidad de cambios en un muy breve tiempo— es descrita con relativa sencillez por Gloria Delgado de Cantú:</font></p>     <blockquote>       <p align="justify"><font face="Verdana" size="2">En marzo de 1989, el pueblo soviético participó en las primeras elecciones libres celebradas desde 1917 y eligió un renovado Congreso de Diputados del pueblo, cuyos miembros deberían nombrar un nuevo Soviet Supremo. Asimismo, se procedió a la elección de los órganos legislativos de las repúblicas y de los gobiernos locales. Tres meses después, Andréi Gromiko abandonó su cargo de jefe del Estado (que desempeñaba desde 1985) y Gorbachov le sucedió en el puesto. Este Congreso, convocado en mayo, constituyó el Soviet Supremo y eligió a Gorbachov presidente para un mandato de cinco años (Delgado de Cantú, 2000:847)<sup>38</sup>.</font></p> </blockquote>     <p align="justify"><font face="Verdana" size="2">Estas reformas pretendían democratizar el 'socialismo real' en la Unión Soviética. Aunque había un cupo de escaños reservados exclusivamente para miembros del PCUS, fue la primera vez que la mayoría de los representantes podían llegar sin tener que pertenecer necesariamente al Partido Comunista<sup>39</sup>. &quot;El propio PCUS, con el equipo de Gorbachov al frente fue el mayor propagandista y el mejor animador en los comicios, proponiendo a los soviéticos la elección de una nueva generación de diputados abiertos al diálogo&quot; (García de Cortázar y Lorenzo, 1990:337). Los efectos de estas reformas no se harían esperar, y junto con las transformaciones económicas darían un giro inesperado en la historia universal.</font></p>     <p align="justify"><font face="Verdana" size="2"><b>5.2.   Otros cambios </b></font></p>     <p align="justify"><b><font face="Verdana" size="2">5.2.1. Glasnost</font></b><font face="Verdana" size="2"></font></p>     <p align="justify"><font face="Verdana" size="2">Después de haber revisado con cierto detalle la Perestroika &mdash;tanto en la política como en la economía— es necesario pasar a ver la segunda vertiente de reformas </font><font face="Verdana" size="2">de Gorbachov, conocida como Glasnost. Como ya se dijo, con este término se pretendía demostrar la voluntad política de dar mayor transparencia y apertura al sistema. Lo primero que se debe mencionar con respecto a la Glasnost, es que formaba parte del proyecto de reformas políticas de Gorbachov. Con ella se &quot;propició un debate abierto acerca del estado de la Unión Soviética y su historia&quot; (Palmowski, 2002: 300). Y es que a través de ella se pretendió revertir la opinión generalizada sobre la corrupción del Estado, pues ésta había alcanzado magnitudes impresionantes: &quot;Se calculaba que la población urbana soviética gastaba unos veinte mil millones de rublos en artículos de consumo y servicios médicos y legales privados, y unos siete mil millones de rublos en 'propinas' para asegurarse de ser atendida (...), una suma comparable, por aquel entonces, al total de importaciones del país&quot; (Hobsbawm, 1998: 384).</font></p>     <p align="justify"><font face="Verdana" size="2">Sin embargo, y a pesar de sus 'buenas intenciones' Gorbachov nunca hubiera previsto que la Glasnost reactivara viejos nacionalismos de las distintas repúblicas soviéticas. Pues seguramente era consciente de que la apertura favorecería la corriente crítica en la sociedad, en el partido, en los medios de comunicación, etc., extendiendo a amplios sectores la crítica contra el sistema.</font></p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p align="justify"><font face="Verdana" size="2"><b>5.2.2. Convivencia pacífica</b></font></p>     <p align="justify"><font face="Verdana" size="2">Por último, es necesario ver la política exterior de Gorbachov, tal vez el único campo en el que sus reformas obtuvieron el resultado esperado. Desde el inicio de su gobierno, en 1985, centró su atención en las relaciones internacionales. Naturalmente, el primer objetivo fue Estados Unidos, con quien buscó un acercamiento. Reemplazó al veterano ministro de exteriores, Gromiko, sustituyéndolo por Shevardnadze, &quot;su propio protegido&quot; (Palmowski, 2002: 305). La razón del gran interés soviético en las relaciones internacionales ya no residía en la propagación de la revolución mundial, sino más bien en un reconocimiento de la necesidad de cambiar el rumbo de éstas si se quería reformar la URSS internamente. Gorbachov buscó entonces una verdadera convivencia pacífica con los Estados Unidos. La justificación fue que nadie sobreviviría a una guerra nuclear y que por lo tanto ambas potencias debían frenar sus carreras armamentísticas. Coincidentemente, los Estados Unidos crearon un programa defensivo de carácter fantástico conocido como 'Guerra de la Galaxias'. El presidente americano, Ronald Reagan, se caracterizaba por ser un ferviente anticomunista. Así, el nuevo pensamiento de Gorbachov pronto empezó a contrastar frente al lenguaje duro de Reagan. Sin embargo, aquél no se cansó en afirmar sus ideas pacifistas. Éstas se basaban &mdash;en sus puntos más importantes— en; 1) el fin de la tesis de la lucha de clases como motor de la historia y como elemento de las relaciones internacionales; 2) necesidad de soluciones comunes ante el creciente número de problemas comunes; 3) reconocimiento de la primacía del derecho internacional. &quot;No obstante que las desavenencias</font> <font face="Verdana" size="2">persistían entre los dos bloques, se avanzaba en el proceso de negociación y empezaban a resurgir los signos de cooperación mutua&quot; (Delgado de Cantú, 2000:839). En este sentido destacan los encuentros con distintos líderes occidentales, sobre todo con Reagan y posteriormente Bush; de hecho Gorbachov &quot;mantuvo más contactos con los presidentes americanos (...) que ningún otro líder soviético&quot; (Palmowski, 2002: 305).</font></p>     <p align="justify"><font face="Verdana" size="2">En cuanto a los países del bloque socialista, también experimentaron cambios en sus relaciones con la URSS. Éstos se manifestaron en la retirada de tropas soviéticas de los países de Europa Oriental. Pero más importante aun es el hecho de que esta retirada significaba el fin de la doctrina de Brezhnev de soberanía limitada. De hecho, Gorbachov no propició directamente las transformaciones de estos países, incluso llegó a declarar ante el Consejo de Europa que &quot;toda interferencia en los asuntos interiores, toda tentativa de limitar la soberanía de otro Estado —amigo, aliado o cualesquiera— sería inadmisible&quot; (Delgado de Cantú, 2000:841).</font></p>     <p align="justify"><font face="Verdana" size="2">Las posibles razones de estos grandes cambios en la política exterior soviética serán analizadas más adelante. Por ahora basta con mencionar que gracias a éstos Gorbachov fue muy admirado y respetado en casi todo el mundo. Como dato anecdótico, es interesante mencionar que él poseía mayor aprobación y aceptación en el extranjero que en su propio país.</font></p>     <p align="justify"><font face="Verdana" size="2"><b>5.3.   Despertar nacionalista y el &quot;Golpe de agosto&quot;</b></font></p>     <p align="justify"><font face="Verdana" size="2">Ya se ha dicho que Gorbachov estaba convencido de la viabilidad de sus reformas, y realmente creía que se podía alcanzar la sociedad comunista<sup>40</sup>. Por lo tanto, se debe considerar el papel de Gorbachov como el de un reformador que nunca pretendió acabar con el sistema socialista, sino más bien viabilizarlo en el mundo de fin de milenio. De hecho, uno de los pilares de su política exterior de coexistencia pacífica fue el reconocimiento de que &quot;la división del mundo en dos sistemas antagónicos e irreconciliables había dado paso a un mundo inter-dependiente y global que necesitaba soluciones también globales y comunes&quot; (Delgado de Cantú, 2000:839; ver también Katin, y Morozov, 1986, sección 1; Krotkov, 1986:33-47; APN, 1980: 79-130).</font></p>     <p align="justify"><font face="Verdana" size="2">No cabe duda que las reformas de Gorbachov se inspiraban en la NEP leninista, pues lo decía él mismo abiertamente al referirse a sus reformas, como se señaló antes. Principalmente por dos razones; primero porque demostraron ser efectivas para reactivar una economía centralizada, y también porque</font> <font face="Verdana" size="2">resucitaba la imagen de Lenin. No resulta extraño, entonces, que García de Cortázar y Lorenzo escriban: &quot;La gestión del equipo Gorbachov inspirada en <i>la mejor vena del socialismo ruso, </i>trataría entonces de devolver a la revolución su imagen participativa y su carga de ideales honestos y pacifistas, como primer peldaño para abordar otros graves problemas socioeconómicos&quot; (1990:320)<sup>41</sup>. Sin embargo, a pesar de estas 'honestas y pacificas' intenciones, sus reformas fueron fatales para el sistema socialista, no sólo en la URSS, sino también en toda Europa Oriental.</font></p>     <p align="justify"><font face="Verdana" size="2">Una clara demostración de la seguridad que tenía Gorbachov y su equipo en el socialismo es la Glasnost misma, pues la represión de la época de Lenin y Stalin se podría entender por la necesidad de implantar un régimen nuevo; pero la represión —aunque mucho menos cruenta— de la época de Brezhnev se explica más por continuismo, ya que la población daba señales de aceptar el régimen sin problemas. De hecho, la <i>Glasnost </i>también demuestra este convencimiento, pues nunca se imaginaron que con ella se levantarían tantas voces disidentes. Mucho más aun, no esperaban que la <i>Glasnost </i>reactivara los distintos nacionalismos dentro de la URSS, y es que &quot;la Unión Soviética heredó el viejo imperio de los zares de Rusia y, aunque su Constitución reconocía amplios derechos a las nacionalidades, de hecho estaba estructurada como un imperio centralizado&quot; (Cuenca, 1992:3979).</font></p>     <p align="justify"><font face="Verdana" size="2">&quot;La apertura al debate era, sin duda, más significativa que la apertura económica para promover el cambio&quot; (Murillo, 2005:93). De donde se deduce que antes de implementar una reforma tan trascendental se debe confiar en que es 'segura'. Naturalmente que sabían que era riesgosa, pues la apatía de la sociedad era también signo de disconformidad, lo que no imaginaron es que por esa vía se manifestaría en su verdadera magnitud el sentido de la protesta contenida y silenciada durante siete décadas. Y es que por primera vez el Estado permitía a sus ciudadanos expresarse libremente, otorgándoles a la vez mayor información veraz. &quot;La <i>Glasnost </i>se proponía movilizar apoyos dentro y fuera del aparato contra esas resistencias (las del propio sistema), pero su consecuencia lógica fue desgastar la única fuerza capaz de actuar&quot; (Hobsbawm, 1998: 477). Los 'apoyos fuera del aparato' eran en realidad la población y organizaciones de la sociedad para que recuperaran la confianza en el partido-estado. En este punto entra la <i>Perestroika, </i>ya que la democratización &quot;implicaba la separación entre partido y Estado y (...) el desplazamiento del centro efectivo de gobierno del partido al Estado&quot; (Hobsbawm, 1998: 478). Es importante hacer notar que, en este contexto, el partido había perdido su capacidad de reaccionar ante la vorágine de reivindicaciones que llegarían muy pronto. La prueba más clara y </font><font face="Verdana" size="2">evidente de esa pérdida de capacidad fue el frustrado &quot;Golpe de agosto&quot;. La siguiente cita puede resumir muy bien las razones que llevaron a la facción más conservadora del sistema soviético a intentar derrocar a Gorbachov<sup>42</sup>:</font></p>     <blockquote>       ]]></body>
<body><![CDATA[<p align="justify"><font face="Verdana" size="2">A pesar de las innumerables dificultades, el líder soviético dio pruebas de un gran talento táctico, a través de una senda erizada de peligros y flanqueada por obstáculos, conquistando objetivo tras objetivo. Hasta ya entrada la década de los noventa, los enfrentamientos entre comunidades étnicas y religiosas antagónicas del sur y del sudeste del país, el desafío abierto de los antiguos países bálticos para lograr su independencia, la hostilidad en la calle de las minorías progresistas y el implacable acoso del Estado por los restos de la vieja guardia comunista no pudieron detener la firme andadura del autor de la Perestroika (Cuenca, 1992:3980).</font></p> </blockquote>     <p align="justify"><font face="Verdana" size="2">Y es que todo lo antes descrito había generado un terrible descontento, pues las medidas impulsadas no parecían dar un fruto exitoso. Lo peor de todo fue que a estas alturas los nacionalismos ya habían conseguido algunos éxitos &mdash;los países bálticos habían logrado proclamar unilateralmente su independencia de Moscú&mdash; y mayores divisiones parecían inevitables. Al respecto, a fines de abril de 1991 Gorbachov firmó un 'Tratado de la Unión' para preservar la existencia de un centro político federal común que se haría cargo de las fuerzas armadas, de la política exterior y de la coordinación de la política financiera interna y externa. Dicho tratado entraría en vigor el 20 de agosto del mismo año. Nótese que este tratado es un intento —algo desesperado— por mantener la unidad de la URSS cuando los signos de desintegración eran abrumadores. Por eso, para &quot;la mayor parte del antiguo partido y el <i>establishment </i>soviético, este tratado era otra de las fórmulas de papel de Gorbachov, condenada al fracaso como todas las demás. Lo consideraban como la tumba de la Unión&quot; (Hobsbawm, 1998: 489).</font></p>     <p align="justify"><font face="Verdana" size="2">Evitar que este tratado fuera puesto en marcha fue la razón por la cual el intento de golpe se produjera justo el 19 de agosto. Aprovecharon la estadía de Gorbachov en su casa de campo en Crimea, donde fue arrestado, y así poder proclamar un &quot;Comité de Emergencia&quot;. De esta manera, &quot;la maquinaría del poder real se ponía en marcha otra vez, con la secreta esperanza de que la ciudadanía les daría la bienvenida o, por lo menos, aceptaría pacíficamente la vuelta al orden y al gobierno&quot; (Hobsbawm, 1998: 490). El golpe fracasó principalmente por la oposición de Boris Yeltsin, presidente de la Federación Rusa, pues él supo conducir el rechazo de la gente contra los golpistas. Este intento fallido sólo aceleraría la desintegración de la URSS; en septiembre se votaría por la definitiva disolución de la URSS, y en diciembre los presidentes</font> <font face="Verdana" size="2">de Rusia, Ucrania y Bielorrusia crearon la Comunidad de Estados Independientes (CEI), abierta a la incorporación de otras naciones. El <i>25 </i>de diciembre de ese año, en un mensaje televisivo, Gorbachov dimite al cargo de presidente ejecutivo de la ya inexistente Unión de Repúblicas Socialistas Soviéticas.</font></p>     <p align="justify">&nbsp;</p>     <p align="justify"><font face="Verdana" size="3"><b>6.     Conclusiones y discusión</b></font></p>     <p align="justify"><font face="Verdana" size="2">Quizá una de las tareas más importantes de los historiadores académicos tenga que ver con el cuestionamiento de las versiones oficiales u oficiosas de la historia. Los nuevos descubrimientos obligan a este tipo de reescritura de la historia. A ello habría que sumar la necesidad de reinterpretar ésta cada cierto tiempo. Cada generación debe entender la historia, y en ese proceso la reescribe necesariamente. Por eso las conmemoraciones o aniversarios son momentos propicios para desempolvar un poco nuestros conocimientos. El centenario de la Revolución rusa no puede ser la excepción. De ahí que el presente artículo haya adoptado la forma de una revisión cronológica general sobre uno de los Estados que más ha influido en la historia contemporánea mundial. Esta revisión parece necesaria en contextos como el boliviano, ya que muchos de los hechos generales aquí estudiados son prácticamente desconocidos. La influencia cultural del marxismo en Bolivia ha sido significativa, y eso ha producido que durante la existencia de la URSS y también después haya habido defensores oficiales (dependientes en mayor o menor grado del Moscú soviético) y oficiosos. El desconocimiento de la historia de la Unión Soviética en las generaciones más jóvenes ya tiene solo que ver con el deficiente sistema educativo nacional.</font></p>     <p align="center"><img src="/img/revistas/rcc/v21n38/a05_figura_04.jpg" width="262" height="342"></p>     <p align="justify"><font face="Verdana" size="2">No en vano esta revisión ha querido basarse en gran medida en uno de los libros más citados y conocidos del historiador marxista inglés Eric Hobsbawm. Muchas de sus contundentes declaraciones han apoyado la hipótesis inicial del trabajo. En este punto es necesario recordar que la idea de que el comunismo cayó por las contradicciones internas que tenía provenía, al menos en la redacción original de este texto, de una cita del Papa Juan Pablo II, un reconocido anticomunista. La búsqueda bibliográfica llevó de manera relativamente lógica a consultar a uno de los historiadores contemporáneos más influyentes. El estudio del texto de Hobsbawm fue entonces una grata confirmación de la in</font><font face="Verdana" size="2">tuición inicial de esta investigación. De ahí que citarlo repetidas veces y utilizar muchos de sus planteamientos como apoyo para la hipótesis planteada, evite posibles críticas, de 'sesgo ideológico'. Si un autor marxista concluye con un diagnóstico similar a la presente hipótesis, esta última gana fuerza<sup>43</sup>.</font></p>     <p align="justify"><font face="Verdana" size="2">Como se dijo en la introducción, lo que se ha tratado de mostrar en el presente trabajo son las fuertes contradicciones internas de la Unión Soviética, y cómo ellas fueron las causantes de su desmoronamiento. Pero esto en sí mismo no sería una característica propia de la URSS, ya que el colapso de cualquier régimen puede ser entendido como fruto de sus contradicciones internas. Por eso en esta conclusión se quiere resaltar solamente su mayor característica-contradicción, a saber, la necesidad de la violencia estatal sistemática en el sistema socialista. Sobre esta característica han corrido ya ríos de tinta en casi todos los idiomas. Por intentar añadir algo al debate sobre el centenario de la Revolución rusa, parece importante hacer notar la contradicción que implicó la misma creación de la URSS.</font></p>     <p align="justify"><font face="Verdana" size="2">La razón por la cual se promovió a toda costa la revolución en Rusia tenía más que ver con la 'esperanza' de que ésta sería el detonante de otras revoluciones en el resto de Europa. Dice Hobsbawm: &quot;el programa de Lenin, de comprometer al nuevo gobierno soviético (es decir, básicamente al partido bolchevique) en la 'transformación socialista de la república rusa' suponía apostar por la mutación de la revolución rusa en una revolución mundial&quot; (Hobsbawm, 1998: 70). Y más adelante: &quot;Para Lenin, Moscú sólo sería sede temporal del socialismo hasta que pudiera trasladarse a su capital permanente en Berlín. No es ninguna coincidencia que el idioma oficial de la Internacional Comunista, el estado mayor de la revolución mundial, fundada en 1919, no fuese el ruso, sino el alemán&quot; (Hobsbawm, 1998: 376). Pero tales intenciones de Lenin no llegaron a cumplirse. He aquí uno de los problemas estructurales e inherentes más terribles que tuvo la URSS.</font></p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p align="justify"><font face="Verdana" size="2">Puesto que &quot;el fin es lo que explica por qué (o mejor, para qué) opera la causa eficiente&quot; (Ferrater, 1971: 706), no resultará muy exagerado afirmar que desde sus primeros años la Revolución Rusa no cumplió el fin para el cual fue constituida en la mente de su principal ideólogo y estratega. Esta ruptura en la relación causa-efecto de la Revolución rusa &mdash;entiéndase la revolución mundial— y el efecto de la Revolución rusa —la creación y desarrollo de la Unión So</font><font face="Verdana" size="2">viética—, terminaría otorgándole una característica macabra. &quot;Si miramos hacia atrás, podemos ver que la justificación original de la decisión de establecer un gobierno socialista en Rusia desapareció cuando la 'revolución proletaria' no consiguió adueñarse de Alemania. Y lo que es peor: Rusia, tras la guerra civil, se encontraba en ruinas y mucho más atrasada que en la época de los zares&quot; (Hobsbawm, 1998: 378). La revolución mundial que justificaba el esfuerzo de Lenin de implantar el socialismo en el antiguo imperio no se produjo, y ese hecho condenó al país a sufrir los efectos de un aislamiento que acentuó su pobreza y su atraso. Ante esta situación, Lenin decidió implantar la NEP para reconstruir la economía destruida en los años de la guerra civil<sup>44</sup>. Por eso Gorbachov pretendió resucitar la NEP como una muestra de inspiración en &quot;la mejor vena del socialismo ruso&quot; (García de Cortázar y Lorenzo, 1990:320). Hobsbawm lo expresa así:</font></p>     <blockquote>       <p align="justify"><font face="Verdana" size="2">La NEP fue un tema de acalorada discusión en la Rusia de los años veinte, y volvió a serlo en los años ochenta, pero por la razón contraria. En los años veinte se veía como una derrota del comunismo, o por lo menos como una desviación en la marcha hacia el socialismo, fuera del camino principal, al que era necesario regresar de un modo u otro. Los radicales, como Trotsky, querían romper lo antes posible con la NEP y emprender una campaña de industrialización acelerada, que fue la política que acabó adoptando Stalin. Los moderados, con Bujarin a la cabeza..., eran plenamente conscientes de las limitaciones políticas y económicas con que el gobierno bolchevique tenía que actuar.., y eran partidarios de una transformación gradual... Por otro lado, las polémicas de los años ochenta eran análisis retrospectivos en busca de una alternativa en la historia socialista al estalinismo que sucedió a la NEP, una vía hacia el socialismo diferente de la que habían propuesto tanto la izquierda como la derecha bolcheviques en los años veinte (Hobsbawm, 1998: 378).</font></p> </blockquote>     <p align="justify"><font face="Verdana" size="2">Sea cual fuere la situación, lo que es evidente es que la recién creada URSS debía sobrevivir sola. &quot;El comunismo soviético se convirtió, por lo tanto, en un programa para transformar países atrasados en avanzados&quot; (Hobsbawm, 1998: 376), porque evidentemente, en términos puramente prácticos, tanto la NEP como las políticas estalinistas dieron buenos resultados. Pero es necesario recalcar que su éxito fue meramente coyuntural, adaptado a las urgencias de esa situación; &quot;¿Quién iba a preocuparse de las consecuencias que pudieran tener para la revolución, <i>a largo plazo, </i>las decisiones que había que tomar en ese</font> <font face="Verdana" size="2"><i>momento, </i>cuando el hecho de no adoptarlas supondría liquidar la revolución y haría innecesario tener que analizar, en el futuro, cualquier posible consecuencia?&quot; (Hobsbawm, 1998: 71).</font></p>     <p align="justify"><font face="Verdana" size="2">En este contexto destaca la característica macabra de la historia de la Unión Soviética y de su modelo de gobierno, a saber, la utilización del terror como método para controlar la disidencia. Es necesario dejar en claro que esta característica la implantó el propio Lenin mucho antes de que Stalin llegara al poder. Fue Lenin quien creó el modelo organizativo del Partido Comunista, guiado por una vanguardia de revolucionarios profesionales dispuestos a obedecer cualquier orden que la dirección central les asignase. Stalin simplemente 'mejoró' esa estructura inherentemente autoritaria para implantar uno de los regímenes más crueles y con mayor número de víctimas y muertos que haya conocido la humanidad. Por eso parece imprescindible recordar que</font></p>     <blockquote>       <p align="justify"><font face="Verdana" size="2">...en el Partido Bolchevique, tal como fue concebido por Lenin, la ortodoxia y la intolerancia habían sido implantadas, no como valores en sí mismas, sino por razones prácticas. Como un buen general —y Lenin fue ante todo un estratega— no quería discusiones en las filas que pudiesen entorpecer su eficacia práctica. Además, al igual que otros genios pragmáticos, Lenin estaba convencido de estar en posesión de la verdad, y tenía poco tiempo para ocuparse de las opiniones ajenas (Hobsbawm, 1998: 387s).</font></p> </blockquote>     <p align="justify"><font face="Verdana" size="2">La insistencia en recalcar la autoría de Lenin en la conformación del carácter autoritario de la Unión Soviética es fundamental, porque muchos autores que no toman en cuenta este aspecto pretenden redimir la figura de Lenin atribuyendo toda la culpa de los crímenes del sistema a la paranoia de Stalin. Se pretende dar una visión de que fue Stalin quien impuso a la URSS su brutalidad personal sobre la racionalidad de Lenin, Zinoviev o incluso de Trotsky. Pero lo que en realidad hizo Stalin fue llevar esa característica hasta el paroxismo. Tomándole la palabra a Hobsbawm: &quot;cualquier política de modernización acelerada de la URSS, en las circunstancias de la época, habría resultado forzosamente despiadada, porque había que imponerla en contra de la mayoría de la población, a la que se condenaba a grandes sacrificios, impuestos en buena medida por la coacción&quot; (Hobsbawm, 1998: 380).</font></p>     <p align="justify"><font face="Verdana" size="2">La victoria del partido bolchevique, es necesario decirlo claramente, fue más un golpe de Estado que una revolución generalizada. Fanatizados por la idea de poseer la verdad histórica, los bolcheviques, con Lenin a la cabeza, no creyeron encontrar ningún freno en su intento por implantar la revolución socialista en Rusia y esperar que se propague por Europa. La mayoría de la población del ya disuelto imperio zarista tendría que sufrir las consecuencias, pues ése era el costo necesario, el parto doloroso de un nuevo mundo. La violencia estatal</font> <font face="Verdana" size="2">fue desde un inicio la condición necesaria del socialismo y sería la principal contracción que la llevaría hasta su fin. En un sistema autoritario como el de la Unión Soviética, la planificación central de la economía y de la sociedad era posible en el sentido de que era imaginable, pero la complejidad de la realidad hizo que tales planes fueran crónicamente ineficientes. Funcionaba porque nadie se atrevía a cuestionarlos, y quienes lo hacían pagaban &mdash;incluso con sus vidas— las consecuencias de semejante atrevimiento.</font></p>     <p align="justify"><font face="Verdana" size="2">La economía se caracterizó por estar &quot;firmemente articulada en torno a la inflexible consigna de Stalin de dar prioridad a las industrias básicas sobre las de consumo, según exigía su estrategia internacional&quot; (Cuenca, 1992:3973). Priorizar la industria pesada fue muy útil para la URSS en sus primeros años, pues le permitió posicionarse como una potencia mundial. Su acelerado ritmo de crecimiento fue admirado no sólo por los marxistas. &quot;Puede que los soviéticos, duros e inflexibles, hubieran conseguido mediante esfuerzos titánicos levantar la mejor economía del mundo al estilo de 1890, (...) pero ¿de qué le servía a la URSS que a mediados de los años ochenta produjera un 80 por 100 más de acero, el doble de hierro en lingotes y cinco veces más tractores que los Estados Unidos, si no había logrado adaptarse a una economía basada en la silicona y en el software?&quot; (Hobsbawm, 1998:250s). En síntesis, la incapacidad de la URSS para adaptarse a los distintos cambios hizo que su economía se estancara y fuera incapaz de renovarse.</font></p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p align="justify"><font face="Verdana" size="2">Esta falla del sistema fue permanente en la historia de la Unión Soviética: &quot;En el país que... ocupaba la cabecera de la investigación espacial y desarrollaba programas científicos de punta, podían suceder cosas tan inauditas y exasperantes como la inexistencia de jeringuillas desechables en hospitales y clínicas, o la escasez de fruta fresca en las tiendas de Moscú&quot; (García de Cortázar y Lorenzo, 1990:333). Tan tarde como la década de los ochenta se puede leer la siguiente declaración oficial al respecto: &quot;disminuyendo las pérdidas podemos aumentar en el 20% (en ciertos índices en el 30%) el volumen de alimentos&quot; (Murajovski, 1986:22). Esta confesión propia de la era Gorbachov permite hacerse una idea de la terrible situación agraria, pues incluso después de la Glasnost los datos seguían inflándose (Nye, 1991:121). De todos modos, no deja de ser muy significativo que el vicepresidente del Consejo de Ministros y presidente del Comité Agroindustrial admita abiertamente tal grado de ineficiencia.</font></p>     <p align="justify"><font face="Verdana" size="2">Esta referencia a la década de los ochenta remite a la <i>Glasnost </i>y cómo esta apertura fue un factor clave en el desmoronamiento del bloque, pues la Glasnost permitió la manifestación de todo aquello que había permanecido oculto a base de represión y mentiras. Sin retornar al análisis específico de estas reformas, es necesario recordar que la <i>Glasnost </i>y la <i>Perestroika </i>&quot;diluían los puntos de apoyo que habían sostenido al sistema soviético. Éstos eran: la constitución de la</font> <font face="Verdana" size="2">URSS..; el Ejército, elemento de presión y coerción para el adoctrinamiento... Por último, el liderazgo del PCUS como símbolo de la centralización política de la Unión Soviética&quot; (Delgado de Cantú, 2000:847). Pero los 'diluían' porque ellos eran a la vez, parafraseando a Afanassiev, el lastre y freno que atrasaba cada vez más el progreso de la Unión Soviética. Sin estos tres pilares, manifestación del poder central y autoritario de la URSS, &quot;el imperio soviético había dejado de existir por muerte natural&quot; (Murillo, 2005:91) La Unión Soviética, y por lo tanto también el bloque socialista, necesitaban de la represión y la mentira para seguir existiendo, aunque fueran éstas también las causas de sus males y problemas.</font></p>     <p align="justify"><font face="Verdana" size="2"><i>Perestroika </i>y <i>Glasnost </i>se pueden resumir ambas en una palabra: libertad. Lo que buscaba Gorbachov era dar libertad a un régimen que había vivido de la represión y que había llegado a depender vitalmente de ella. Seguramente Gorbachov estaba convencido de que la sociedad soviética ya estaba lista para vivir sin represión. Lo que no vio Gorbachov es que ya &quot;casi nadie creía en el sistema o sentía lealtad alguna hacía él, ni siquiera los que los gobernaban. Sin duda se sorprendieron cuando las masas abandonaron finalmente su pasividad y manifestaron su disidencia, (...) pero lo que les sorprendió no fue la disidencia, sino tan sólo su manifestación&quot; (Hobsbawm, 1998: 484). Quizá una prueba contundente de ello es que en el momento de la verdad, ni en la Unión Soviética ni en ningún país de Europa oriental el Gobierno ordenó al Ejército disparar a la multitud. El sistema que había dividido el mundo entero y que se proclamaba vencedor de la historia se desvanecía pacíficamente. ¡Qué ironía!</font></p>     <p align="justify">&nbsp;</p>     <p align="justify"><font size="3"><b><font face="Verdana, Arial, Helvetica, sans-serif">NOTAS</font></b></font></p>     <p align="justify"><font face="Verdana" size="2">*       Profesor Universidad Cat&oacute;lica Boliviana &quot;San Pablo&quot;. Contacto: <a href="mailto:jevelarde@gmail.com">jevelarde@gmail.com</a></font></p>     <p align="justify"><font face="Verdana" size="2">1   AFP, &quot;El Papa peregrino. Juan Pablo II&quot;,, Santa Cruz (El Deber) 2005, p. 24.</font></p>     <p align="justify"><font face="Verdana" size="2">2   Es opini&oacute;n muy difundida entre algunos marxistas de l&iacute;nea dura considerar al Papa como el enemigo que destruy&oacute; al socialismo (Huidobro,2000; Bernstein y Polito, 1996).</font></p>     <p align="justify"><font face="Verdana" size="2">3   AFP, &quot;El Papa peregrino. Juan Pablo II&quot;, p. 20.</font></p>     <p align="justify"><font face="Verdana" size="2">4   Es necesario aclarar que el t&eacute;rmino comunismo es usado por el Papa para referirse al socialismo. Aunque la utilizaci&oacute;n del t&eacute;rmino no es correcta, &eacute;l lo hac&iacute;a a prop&oacute;sito, porque es l&iacute;cito deducir que, al provenir de un pa&iacute;s socialista, conoc&iacute;a muy bien la diferencia. El comunismo fue la ideolog&iacute;a de las sociedades socialistas. Por lo tanto, la utilizaci&oacute;n del t&eacute;rmino comunismo se debe a que el Papa pretend&iacute;a mostrar la inviabilidad de esta ideolog&iacute;a. Como explica en su libro <i>Memoria e identidad, </i>el socialismo cay&oacute;, pero muchos todav&iacute;a consideran a la ideolog&iacute;a de este sistema como viable, y eso pretende combatir, sutilmente, al cambiar de t&eacute;rminos. En el trabajo utilizar&eacute; el t&eacute;rmino correcto.</font></p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p align="justify"><font face="Verdana" size="2">5   Exist&iacute;a la convicci&oacute;n de &quot;la importancia del papel que desempe&ntilde;a el ejemplo sovi&eacute;tico y la de las relaciones entre la evoluci&oacute;n de la Uni&oacute;n Sovi&eacute;tica y la evoluci&oacute;n de las nuevas naciones marxistas&quot; (Pundeff, 1965:43).</font></p>     <p align="justify"><font face="Verdana" size="2">6   El tema no ser&aacute; trabajado debido a la complejidad del mismo, pues cada pa&iacute;s del bloque tuvo una manera muy particular de dar fin a sus respectivos reg&iacute;menes socialistas. Al respecto, remito al lector a algunos de los textos que fueron utilizados en el presente trabajo. Cuenca (1992): este libro forma parte de una excelente enciclopedia de historia b&aacute;sicamente descriptiva, aunque con leves an&aacute;lisis relativamente neutros. Por su f&aacute;cil lectura, la brevedad y la amplitud de temas permite tener un panorama general claro. Excelente para tener un primer acercamiento al tema; Garc&iacute;a de Cort&aacute;zar (1990): escrito en un estilo que hace la lectura muy amena, tiene un an&aacute;lisis detallado, marcadamente a favor de Gorbachov y lastimosamente desactualizado; Delgado de Cant&uacute; (2000): el texto mezcla descripci&oacute;n con an&aacute;lisis de una manera muy clara y nada apasionada, aunque muchas veces da informaci&oacute;n muy general; Palmowski (2002): es un diccionario editado por las universidades de Oxford y Complutense, de gran calidad, bueno para aclarar detalles importantes.</font></p>     <p align="justify"><font face="Verdana" size="2">7   &quot;Para 1914, la autocracia estaba a&uacute;n intacta, pero coexist&iacute;a con movimientos pol&iacute;ticos en crecimiento, tanto conservadores como liberales y socialistas, cuyos miembros esperaban reformas pol&iacute;ticas&quot; (Times Books Ltd, 1996:36).</font></p>     <p align="justify"><font face="Verdana" size="2">8   Los cambios iniciados en las &uacute;ltimas d&eacute;cadas del siglo XIX produjeron el surgimiento de una nueva clase empresarial e intelectual. Adem&aacute;s, la r&aacute;pida industrializaci&oacute;n, la urbanizaci&oacute;n, la profesionalizaci&oacute;n, la reducci&oacute;n notable del analfabetismo y las reformas agrarias de Stolypin, produjeron una transformaci&oacute;n social importante. Rusia se convirti&oacute; en la quinta potencia industrial del mundo con un r&eacute;gimen pol&iacute;tico-administrativo demasiado anticuado. Adem&aacute;s, la Primera Guerra Mundial y los constantes fracasos militares provocaron la p&eacute;rdida de credibilidad de la realeza &mdash;ya debilitada debido al 'extra&ntilde;o' consejero de la zarina: el monje Rasput&iacute;n. Las nuevas clases, surgidas de la modernizaci&oacute;n, exig&iacute;an un cambio pol&iacute;tico que no llegar&iacute;a, que el zar Nicol&aacute;s II no estaba dispuesto a dar.</font></p>     <p align="justify"><font face="Verdana" size="2">9   Octubre en el calendario juliano vigente en Rusia, noviembre en el calendario gregoriano.</font></p>     <p align="justify"><font face="Verdana" size="2">10  &quot;Si Rusia no estaba preparada para la revoluci&oacute;n socialista proletaria que preconizaba el marxismo, tampoco lo estaba</font> <font face="Verdana" size="2">para la 'revoluci&oacute;n burguesa 'liberal&quot; (Hobsbawm, 1998:65). </font></p>     <p align="justify"><font face="Verdana" size="2">11     En ruso significa Comisi&oacute;n Extraordinaria Rusa para la Supresi&oacute;n de la Contrarrevoluci&oacute;n y Sabotaje.</font></p>     <p align="justify"><font face="Verdana" size="2">12  La sigla significa Administraci&oacute;n Pol&iacute;tica &Uacute;nica del Estado.</font></p>     <p align="justify"><font face="Verdana" size="2">13  Significa Comisariado Sovi&eacute;tico Popular para Asuntos Internos.</font></p>     <p align="justify"><font face="Verdana" size="2">14  Campos de trabajos correctivos.</font></p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p align="justify"><font face="Verdana" size="2">15  Poco antes de que se iniciara, las cr&iacute;ticas a Stalin aumentaron dentro y fuera del partido. La causa fue la dureza del primer plan quinquenal. Aprovechando esta coyuntura, Stalin ejecut&oacute; a algunos adversarios y posesion&oacute; a sus 'amigos' (Jruschov, Vyshinsky, Yezhov, etc.), reform&oacute; el sistema de trabajos forzados y dio inicio en 1936 a la Gran Purga. Aunque el uso del terror fue casi constante durante la era estalinista, la brutalidad alcanz&oacute; en esta etapa su cl&iacute;max. Se produjeron juicios 'educativos' televisados a los antiguos l&iacute;deres sovi&eacute;ticos, que bajo tortura confesaron cr&iacute;menes falsos contra la revoluci&oacute;n. Entre los m&aacute;s importantes en ser ejecutados se encontraron Zinoviev, Kamenev y Bujarin, adem&aacute;s de un setenta por ciento de los miembros del Comit&eacute; Central del Partido Comunista, cincuenta por ciento del Congreso del Partido, ochenta por ciento de los coroneles y noventa por ciento de los generales del Ej&eacute;rcito Rojo. Aunque el n&uacute;mero de muertos no se ha determinado a&uacute;n, se sabe que sobrepas&oacute; el mill&oacute;n de personas. La Gran Purga fue tambi&eacute;n conocida como la 'Yezhovshchina', porque Yezhov la llev&oacute; a cabo, aunque tambi&eacute;n &eacute;l ser&iacute;a ejecutado poco tiempo despu&eacute;s.</font></p>     <p align="justify"><font face="Verdana" size="2">16  Comit&eacute; para la Seguridad del Estado.</font></p>     <p align="justify"><font face="Verdana" size="2">17  No se pretende, ni de cerca, justificar las medidas de Stalin. Al mencionar que se 'entiende la raz&oacute;n pr&aacute;ctica' se reconoce que una revoluci&oacute;n desde arriba debe ser, al menos all&iacute;, completamente homog&eacute;nea, y para eso todo tipo de disidencia debe ser eliminada.</font></p>     <p align="justify"><font face="Verdana" size="2">18 Al respecto, es interesante conocer la opini&oacute;n de Hobsbawm: &quot;Tambi&eacute;n podr&iacute;a decirse que, en el Partido Bolchevique tal como fue concebido por Lenin, la ortodoxia y la intolerancia hab&iacute;an sido implantadas, no como valores en s&iacute; mismas, sino por razones pr&aacute;cticas. Como un buen general &mdash;y Lenin fue ante todo un estratega&mdash; no quer&iacute;a discusiones en las filas que pudiesen entorpecer su eficacia pr&aacute;ctica. Adem&aacute;s, al igual que otros genios pragm&aacute;ticos, Lenin estaba convencido de estar en posesi&oacute;n de la verdad, y ten&iacute;a poco tiempo para ocuparse de las opiniones ajenas. En teor&iacute;a era un marxista ortodoxo, casi fundamentalista... En la pr&aacute;ctica, no dud&oacute; en modificar las opiniones de Marx y en agregarles generosos a&ntilde;adidos de cosecha propia, proclamando siempre su lealtad literal al maestro&quot; (Hobsbawm, 1998: 387s).</font></p>     <p align="justify"><font face="Verdana" size="2">19     Las cursivas son m&iacute;as.</font></p>     <p align="justify"><font face="Verdana" size="2">20 En este caso el t&eacute;rmino quiere referir un intento de conservar formas y pr&aacute;cticas estalinistas. Con el tiempo, se conoci&oacute; a este grupo como la 'ortodoxia partidaria' inflexible a las reformas, so pretexto de mantenerse fieles a la doctrina marxista-leninista.</font></p>     <p align="justify"><font face="Verdana" size="2">21</font> <font face="Verdana" size="2">Malenkov, inicialmente la figura principal, fue Presidente del Consejo de Ministros entre 1953 y 1955; Jruschov, Secretario General del PCUS; Molotov, Ministro de Relaciones Exteriores; Kaganovich, Viceprimerministro Ministro del Consejo de Ministros y Bulganin: Presidente del Consejo de Ministros de 1955-1958.</font></p>     <p align="justify"><font face="Verdana" size="2"><i>22</i></font> <font face="Verdana" size="2">Posteriormente, sin llegar necesariamente a asesinarlos, Jruschov excluy&oacute; a todos los antiguos colaboradores fieles de Stalin; a los miembros del <i>Presidium </i>colegiado (Kaganovic y Molotov) y, en 1958, a Bulganin, llegando as&iacute; a ocupar oficialmente el cargo de Jefe de Gobierno y reincorporando la figura de un solo l&iacute;der absoluto.</font></p>     <p align="justify"><font face="Verdana" size="2"><i>23</i></font> <font face="Verdana" size="2">Este acto tom&oacute; por sorpresa a m&aacute;s de uno, pues Jruschov era considerado por Stalin como un fiel partidario y amigo, pero afianzo definitivamente su poder.</font></p>     <p align="justify"><font face="Verdana" size="2">24</font> <font face="Verdana" size="2">Irregulares porque los &eacute;xitos fueron muy localizados (Cuenca, 1992:3974; Times Books Ltd., 1996: 168s).</font></p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p align="justify"><font face="Verdana" size="2">25</font> <font face="Verdana" size="2">Durante su gobierno, la URSS llev&oacute; una clara delantera frente a Estados Unidos en este tema. Se lanz&oacute; el primer sat&eacute;lite artificial <i>(Sputnik </i>I,1957), el primer ser viviente en el espacio (la perra Laika, 1957), el primer vuelo espacial humano (Yuri Gagarin, 1961), y la primera mujer (Valentina Tereshkova, 1963), entre otros.</font></p>     <p align="justify"><font face="Verdana" size="2">26</font> <font face="Verdana" size="2">&quot;A partir de documentos y declaraciones sovi&eacute;ticos sobre asuntos internacionales, se puede tener la impresi&oacute;n de que en los a&ntilde;os '50 los dirigentes sovi&eacute;ticos esperaban que los acontecimientos en el Tercer Mundo incitar&iacute;an a las nuevas naciones a adoptar las formas pol&iacute;ticas y el sistema socioecon&oacute;mico derivado m&aacute;s que nada de la experiencia sovi&eacute;tica. Se consideraba que la historia se inclinar&iacute;a a favor de la Uni&oacute;n Sovi&eacute;tica; 'la revoluci&oacute;n mundial' ser&iacute;a alcanzada a trav&eacute;s de una transformaci&oacute;n mundial. Aqu&eacute;lla era la &eacute;poca del gran optimismo sovi&eacute;tico expresado finalmente a trav&eacute;s el poco afortunado desaf&iacute;o lanzado por Kruschev a los EE.UU&quot; (Brzezinski, 1986:148).</font></p>     <p align="justify"><font face="Verdana" size="2">27</font> <font face="Verdana" size="2">Las cursivas son m&iacute;as.</font></p>     <p align="justify"><font face="Verdana" size="2">28</font> <font face="Verdana" size="2">Las cursivas son m&iacute;as.</font></p>     <p align="justify"><font face="Verdana" size="2">29</font> <font face="Verdana" size="2">Por ejemplo, en 1969 alcanz&oacute; un trece por ciento del total presupuestado; en la d&eacute;cada de 1980, un quince por ciento, alcanzando, seg&uacute;n Hobsbawm, un cuarto de la producci&oacute;n total (254).</font></p>     <p align="justify"><font face="Verdana" size="2">30</font> <font face="Verdana" size="2">Brzezinski va m&aacute;s all&aacute; al afirmar que &quot;el poder militar sovi&eacute;tico es en realidad la &uacute;nica base para la condici&oacute;n de la URSS en tanto que potencia mundial, ya que en todos los otros aspectos no es siquiera un rival verdaderamente competitivo para los EE.UU&quot; (Brzezinski, 1986:267).</font></p>     <p align="justify"><font face="Verdana" size="2">31     &quot;Por ejemplo, en... 1985, los medios de comunicaci&oacute;n sovi&eacute;ticos publicitaron una directiva del Politbur&oacute; a fin de que los zapatos para el p&uacute;blico sovi&eacute;tico cumplieran con las normas m&iacute;nimas de desgaste y estilo&quot; (Brzezinski, 1986:133).</font></p>     <p align="justify"><font face="Verdana" size="2">32</font> <font face="Verdana" size="2">A pesar del supuesto reformismo de Andropov. No olvide el lector que reformismo, para los miembros conservadores de cualquier grupo, no significa necesariamente ser un reformista en sentido pleno. &Eacute;ste fue el caso de Y. Andropov.</font></p>     <p align="justify"><font face="Verdana" size="2">33 El modelo de Mao ten&iacute;a un marco institucional pol&iacute;tico y econ&oacute;mico muy similar al sovi&eacute;tico. No olvidemos que la ruptura entre la URSS y China tuvo como justificaci&oacute;n el supuesto revisionismo sovi&eacute;tico, en contraposici&oacute;n a &quot;los ide&oacute;logos mao&iacute;stas (que) resucitaban la memoria de Stalin y su dureza antioccidental, para oponerla a Kruschev y a sus excelentes relaciones con los Estados Unidos&quot; (Garc&iacute;a de Cort&aacute;zar y Lorenzo, 1990:20).</font></p>     <p align="justify"><font face="Verdana" size="2">34</font> <font face="Verdana" size="2">Al respecto, Hobsbawm menciona: &quot;La estructura del partido-estado era (...) el mayor obst&aacute;culo para transformar el sistema que lo hab&iacute;a creado, al que se hab&iacute;a ajustado, en el que ten&iacute;a muchos intereses creados y para el que le era dif&iacute;cil encontrar un alternativa&quot; (Hobsbawm, 1998:477).</font></p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p align="justify"><font face="Verdana" size="2">35</font> <font face="Verdana" size="2">El texto carece de numeraci&oacute;n, sin embargo, posee al menos una divisi&oacute;n en grandes secciones. La cita corresponde a la secci&oacute;n 3.</font></p>     <p align="justify"><font face="Verdana" size="2">36</font> <font face="Verdana" size="2">Citado en Nye (1991:120). Para dar una idea al respecto, en los a&ntilde;os treinta el crecimiento econ&oacute;mico fue de un veinte por ciento anual, en la &eacute;poca de la posguerra, cinco al seis por ciento, desde el inicio de los setenta <i>3,7 y 2,7 en </i>la segunda mitad de dicha d&eacute;cada.</font></p>     <p align="justify"><font face="Verdana" size="2">37</font> <font face="Verdana" size="2">Marshall Goldman, en su obra Gorbachev's Challenge menciona que &quot;el modelo de crecimiento de Stalin eventualmente se convirti&oacute; en un estorbo m&aacute;s que en un factor que facilitara las cosas&quot; (citado en: Nye, 1991:121).</font></p>     <p align="justify"><font face="Verdana" size="2">38</font> <font face="Verdana" size="2">Como se ha visto en el trabajo, generalmente el Secretario General del Comit&eacute; Central del PCUS era quien efectivamente gobernaba. El jefe de Estado obedec&iacute;a a sus mandatos. En cuanto a su elecci&oacute;n como presidente, es importante resaltar que hasta entonces la URSS no era una rep&uacute;blica presidencialista. A partir de estas reformas se design&oacute; al jefe de Gobierno como presidente. Es por eso que en algunas fuentes puede leerse que Gorbachov fue el primer presidente de la URSS &mdash;pudiendo causar confusi&oacute;n en aquellos que desconocen estos complejos detalles formales.</font></p>     <p align="justify"><font face="Verdana" size="2">39</font> <font face="Verdana" size="2">&quot;Se fijar&iacute;a un calendario y un sistema electoral bastante complicado y en pir&aacute;mide, que fue estimado en Occidente como colchoneta de posibles sorpresas antiperestroika (...) El poder pol&iacute;tico del Estado (...) lo constituir&aacute;n dos parlamentos. Uno conocido como Congreso de los Diputados Populares, con 2.250 miembros, que celebrar&aacute; una sola reuni&oacute;n anual, y otro de 500 diputados, de car&aacute;cter permanente, que recibir&aacute; el nombre de Soviet Supremo de la Uni&oacute;n Sovi&eacute;tica. El Congreso popular elegir&aacute; a su vez al presidente del Soviet (&iquest;?) Supremo. A pesar de todo, la participaci&oacute;n electoral del censo sovi&eacute;tico no ser&aacute; todav&iacute;a abierta y contar&aacute; con cien esca&ntilde;os reservados a los candidatos del PCUS, y otros 750 a organismos como el Komsomol, Veteranos del Trabajo, etc. A los ciudadanos no integrados en los anteriores les queda la opci&oacute;n de escoger sus propios candidatos a los 1500 esca&ntilde;os reservados a las territorialidades y nacionalidades (...) A pesar de la complejidad y el control que desde el poder dirigente puede ejercerse en las distintas fases electorales, (se observa) el car&aacute;cter pluralista que por primera vez adquieren unas elecciones sovi&eacute;ticas&quot; (Garc&iacute;a de Cort&aacute;zar y Lorenzo, 1990:337). Tomando en cuenta que este libro fue publicado en 1990, se entiende el car&aacute;cter optimista de los autores y tambi&eacute;n su desconocimiento de los sucesos posteriores, evidencia de ello es la &uacute;ltima frase del p&aacute;rrafo citado, que dice: &quot;Es un empe&ntilde;o arriesgado e innovador, aunque de perspectivas todav&iacute;a desconocidas&quot; (338).</font></p>     <p align="justify"><font face="Verdana" size="2">40     Recuerde el lector las palabras de Gorbachov citadas en la p&aacute;gina 104.</font></p>     <p align="justify"><font face="Verdana" size="2">41     Las cursivas son m&iacute;as.</font></p>     <p align="justify"><font face="Verdana" size="2">42 &quot;El intento de golpe de Estado (...) fue organizado por personas que se hab&iacute;an beneficiado personalmente del r&eacute;gimen de Gorbachov, como el vicepresidente Yanaev y el ministro de Defensa Yazov, aprovechando el descontento generalizado dentro del ej&eacute;rcito y los funcionarios de la administraci&oacute;n. Su objetivo era frenar las reformas de Gorbachov; en particular, la inminente reestructuraci&oacute;n descentralizadora de la Uni&oacute;n Sovi&eacute;tica&quot; (Palmowski, 2002:12).</font></p>     <p align="justify"><font face="Verdana" size="2">43 En diversas partes de su obra, Hobsbawm hace distintas afirmaciones sobre problemas cr&oacute;nicos de la URSS, que posteriormente le acarrear&iacute;an la 'muerte'. Al respecto: &quot;El desmoronamiento pol&iacute;tico del bloque sovi&eacute;tico empez&oacute; con la muerte de Stalin en 1953, pero sobre todo con los ataques oficiales a la era estalinista en general..&quot; (Hobsbawm, 1998: 396). Aunque estos diversos planteamientos pueden llegar a ser contradictorios, lo que Hobsbawm pretende mostrar son los males internos que se arrastraban por largos a&ntilde;os, incluso desde el principio, como se pretende demostrar aqu&iacute;.</font></p>     <p align="justify"><font face="Verdana" size="2">44 Aunque hay quien diga que Lenin era m&aacute;s partidario del gradualismo, la evidencia hist&oacute;rica hasta, el momento, no es concluyente. Sin embargo, recuerde el lector que la implementaci&oacute;n de la NEP fue anunciada tan s&oacute;lo un mes despu&eacute;s de la rebeli&oacute;n de Kronstadt (febrero de 1921). Y en aquel momento, &quot;el r&eacute;gimen no estaba dispuesto a hacer concesiones y aplast&oacute; despiadadamente la rebeli&oacute;n, pero se garantizaron las concesiones econ&oacute;micas&quot; (Times Books Ltd., 1996:234). Pronto Lenin descubrir&iacute;a la efectividad de la NEP para revitalizar la econom&iacute;a. Aqu&iacute;, en opini&oacute;n del autor, radica la raz&oacute;n del hecho de que Lenin no se pronunciase abiertamente, pues aunque &eacute;l no estuviera de acuerdo, la realidad era contundente. Sin embargo, l&eacute;ase la nota 46 a prop&oacute;sito de la NEP. Para terminar, es necesario aclarar que hasta que no se encuentre un documento concluyente al respecto, todo, incluyendo tanto la presente interpretaci&oacute;n como la de Gorbachov, son conjeturas.</font></p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p align="justify">&nbsp;</p>     <p align="justify"><font face="Verdana" size="3"><b>Referencias</b></font></p>     <!-- ref --><p align="justify"><font face="Verdana" size="2">1.  Agencia de Prensa Novosti, APN. 1980. <i>URSS. 100 preguntas y respuestas </i>(editorial), Moscú, pp. 79-130</font>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=326622&pid=S2077-3323201700010000500001&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p align="justify"><font face="Verdana" size="2">2.  Benedicto XVI. 2005. <i>Carta Encíclica Deus Caritas est. </i>s.d. 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La conducción de la contienda entre los Estados Unidos y la Unión Soviética. </i>Buenos Aires: Planeta.</font>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=326626&pid=S2077-3323201700010000500005&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><p align="justify"><font face="Verdana" size="2">6.  Cuenca, J.M. (comp.) 1992. <i>Historia Universal. Siglo XX (de 1945 a la actualidad). </i>Barcelona: Océano.</font></p>     <!-- ref --><p align="justify"><font face="Verdana" size="2">7.  Delgado de Cantú, G. 2000. <i>El mundo moderno y contemporáneo. El siglo veinte. </i>Vol. II, 4<sup>a</sup> ed., Naucalpan Juárez: Pearson Educación.</font>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=326628&pid=S2077-3323201700010000500007&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p align="justify"><font face="Verdana" size="2">8.  Enciclopedia universal ilustrada europeo-americana. 1973. Madrid: Espasa-Calpe.</font>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=326629&pid=S2077-3323201700010000500008&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><p align="justify"><font face="Verdana" size="2">9.  García de Cortázar F. y J. M. Lorenzo. 1990. <i>Historia del mundo actual. 1945-1989. </i>Madrid: Alianza.</font></p>     <p align="justify"><font face="Verdana" size="2">10. Gorbachov, M. 2005. &quot;Declaración&quot;. <i>Mundo Cristiano, </i>N&deg; 529, Madrid (Palabra) Mayo de 2005.</font></p>     <!-- ref --><p align="justify"><font face="Verdana" size="2">11. ---------------. 1987. <i>Perestroika, nuevas ideas para mi país y el mundo. </i>México:</font> <font face="Verdana" size="2">Diana.</font>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=326632&pid=S2077-3323201700010000500011&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p align="justify"><font face="Verdana" size="2">12. Hobsbawm, E., 1998. <i>Historia del siglo XX. </i>Buenos Aires: Grijalbo-Mondadori.</font>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=326633&pid=S2077-3323201700010000500012&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p align="justify"><font face="Verdana" size="2">13. Huidobro, J. 2000. <i>¿Por qué se derrumbó el imperio soviético? (La conjura vaticano-</i></font><font face="Verdana" size="2"><i>americana) </i>Lima/La Paz (Servicio de Informaciones Nacionales e Internacionales).</font>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=326634&pid=S2077-3323201700010000500013&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p align="justify"><font face="Verdana" size="2">14. Juan Pablo II. 2005. <i>Memoria e identidad. </i>Madrid: La esfera de libros, 3<sup>a</sup> ed.</font>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=326635&pid=S2077-3323201700010000500014&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><p align="justify"><font face="Verdana" size="2">15. Katin, V., V. Morozov <i>et al. URSS. 1986. Rumbo de paz y renovación. </i>Moscú (Agencia de Prensa Novosti, APN).</font></p>     <!-- ref --><p align="justify"><font face="Verdana" size="2">16. Krotkov, B. 1986. <i>Qué debatió y decidió el XVII Congreso del PCUS. </i>Moscú (Agencia de Prensa Novosti, APN), pp.33-47.</font>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=326637&pid=S2077-3323201700010000500016&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p align="justify"><font face="Verdana" size="2">17. Lecomte, B. 1992. <i>Cómo el Papa venció al comunismo. </i>Madrid: Rialp.</font>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=326638&pid=S2077-3323201700010000500017&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><p align="justify"><font face="Verdana" size="2">18. Murajovski, V. 1986. &quot;Los cambios abarcarán a todo el sector agroindustrial&quot;. Serie Opiniones Autorizadas., Moscú (Agencia de Prensa Novosti, APN), p. 22.</font></p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p align="justify"><font face="Verdana" size="2">19. Murillo, J. 2005. &quot;La disolución del imperio soviético y los nuevos desafíos del mundo actual&quot;. <i>Ciencia y Cultura </i>N&deg; 17, pp. 91-100, La Paz, Universidad Católica Boliviana &quot;San Pablo&quot;.</font></p>     <!-- ref --><p align="justify"><font face="Verdana" size="2">20. Nye, J. S. 1991. <i>La naturaleza cambiante de poder norteamericano. </i>Buenos Aires: Latinoamericano.</font>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=326641&pid=S2077-3323201700010000500020&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p align="justify"><font face="Verdana" size="2">21. Palmowski, J. 2002. <i>Historia universal del siglo XX. </i>Madrid: Complutense.</font>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=326642&pid=S2077-3323201700010000500021&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><p align="justify"><font face="Verdana" size="2">22. Pundeff, Marin V. 1965. &quot;Educación para el comunismo&quot;. En: S. Fischer-Galati (edit.), <i>Europa oriental. Sociedad en transición. </i>Colección Instituto de Estudios Europeos. Barcelona: Hispano Europea.</font></p>     <!-- ref --><p align="justify"><font face="Verdana" size="2">23. Times Books Ltd.<i> Atlas de historia de la humanidad. </i>Santiago, 1996.</font>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=326644&pid=S2077-3323201700010000500023&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><p align="center"><img src="/img/revistas/rcc/v21n38/a05_figura_05.jpg" width="398" height="544"></p>     <p align="center">&nbsp;</p>      ]]></body><back>
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