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</front><body><![CDATA[ <p align="right"><font size="2"><b><font face="Verdana, Arial, Helvetica, sans-serif">TESTIMONIOS Y DOCUMENTOS</font></b></font></p>     <p align="center"></p>     <p align="center">&nbsp;</p>     <p align="center"><font size="4" face="Verdana, Arial, Helvetica, sans-serif"><b>Tras los pasos de  Bertonio</b></font></p>     <p align="center">&nbsp;</p>     <p align="center">&nbsp;</p>     <p align="center"><font size="2" face="Verdana, Arial, Helvetica, sans-serif"><b>F&eacute;lix Layme Pairumani</b></font> <a href="#_ftn*" name="_ftnref*" title="">*</a></p>     <p align="center">&nbsp;</p>     <p align="center">&nbsp;</p> <hr>     <p align="center">&nbsp;</p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p align="justify"><font size="3" face="Verdana, Arial, Helvetica, sans-serif"><b>1. Introducci&oacute;n</b></font></p>     <p align="justify"><font size="2" face="Verdana, Arial, Helvetica, sans-serif">Juan Ludovico Bertonio naci&oacute; en Italia en 1557, lleg&oacute; a Lima en 1581, y a Juli  en 1585. En 1601 estuvo en Potos&iacute;, y entre 1603 y 1612  escribi&oacute; y public&oacute; sus libros. Aunque Alb&oacute; y yo, en el pr&oacute;logo a la edici&oacute;n de 1984, no damos  cuenta de la muerte de Bertonio, Rub&eacute;n Vargas Ugarte lo hace  expirar para 1625 en   Lima.</font></p>     <p align="justify"><font size="2" face="Verdana, Arial, Helvetica, sans-serif">Yo no quiero redundar con lo ya dicho ni con  lo que se va a decir en este homenaje a Bertonio, intentar&eacute; buscar otras referencias de orden m&aacute;s emocional que acad&eacute;mico, ya que para m&iacute;, como estudioso de mi  cultura, este autor tiene un valor que si bien no puede dejar de llamarse acad&eacute;mico porta mucho m&aacute;s que eso.</font></p>     <p align="justify"><font size="2" face="Verdana, Arial, Helvetica, sans-serif">En este trabajo har&eacute; una relaci&oacute;n muy personal del descubrimiento de la lengua  aymara tanto por parte de Bertonio como la m&iacute;a. Asimismo referir&eacute; mi reencuentro con mi lengua materna, un sueno simb&oacute;lico de la obra de Bertonio, las vacilaciones de un aymarista en  una situaci&oacute;n colonizada, y luego la lectura y an&aacute;lisis de las ediciones de la famosa obra del italiano y para finalizar  tratar&eacute; de explicar, sin hipocres&iacute;as, por qu&eacute; he seguido el modelo de la escritura del  aymara de Bertonio.</font></p>     <p align="justify"><font size="2" face="Verdana, Arial, Helvetica, sans-serif">Y por eso he titulado este trabajo: &ldquo;Tras los pasos de Bertonio&rdquo;, porque este ilustre  autor colonial ha descubierto un idioma y yo me reencuentro con mi lengua  materna. Tuve sue&ntilde;os certeros, as&iacute; como tuve incertidumbres  para &nbsp;tomar y asumir cambios, una y otra  vez tuve que revisar las obras de Bertonio. A veces uno encuentra ciertas  espinas que molestan y no hay otra que seguir los pasos a Bertonio en la forma  escrita de la lengua aymara. Pese a su colonialismo religioso, pienso que, a  medida que haya consciencia de la importancia de la tradici&oacute;n escrita del idioma aymara en su pueblo, este autor ser&aacute; cada vez m&aacute;s estudiado y reconocido.</font></p>     <p align="justify">&nbsp;</p>     <p align="justify"><font size="3" face="Verdana, Arial, Helvetica, sans-serif"><b>2. Descubrimiento de la lengua aymara</b></font></p>     <p align="justify"><font size="2" face="Verdana, Arial, Helvetica, sans-serif">Sin duda, Ludovico Bertonio descubri&oacute; la lengua aymara, y concord&oacute; poner ese nombre a la  gran y antigua lengua <i>jaqaru, </i>que subsist&iacute;a dispersa en el  escenario centro andino con distintos nombres como &eacute;l mismo dice: Canchas, Canas, Collas, Collaguas, Lupacas, Pacajes,  Carancas, Charcas, y otros; y Bertonio es mucho m&aacute;s grande de lo que uno  puede imaginar. Los cient&iacute;ficos sociales cuando se refieren al pueblo  collavino citan al autor del Vocabulario de la Lengua Aymara. Todos los  investigadores que estudian el mundo centro andino, de manera seria, se refieren  de una u otra forma a &eacute;l, cuando intentan descifrar el fondo mismo  del pensamiento Colla. Si quieren ser serios deben acudir a su lengua y de ah&iacute; a los l&eacute;xicos bertonianos. Aunque tambi&eacute;n hay quienes sin alcanzar un vuelo m&aacute;s o menos regular olvidan u omiten a Bertonio, porque no se dan  cuenta de que la lengua de un pueblo es fundamental a la hora de su  interpretaci&oacute;n cient&iacute;fica.</font></p>     <p align="justify"><font size="2" face="Verdana, Arial, Helvetica, sans-serif">El mensaje de Bertonio al presente es  grandioso, aunque no hay que descartar ciertas deslealtades a la magnitud de  sus obras, sobre todo no se es consecuente con su modelo de escritura aymara,  ni se aprovechan sus hallazgos para proyectar la lengua descubierta por  Bertonio; sin embargo, a medida que pase el tiempo mayor ser&aacute; el eco de sus mensajes. Uno de sus grandes aportes se refiere a  su observaci&oacute;n sobre la artificialidad de la nueva lengua  hallada, que manifiesta despu&eacute;s de un profundo estudio de su morfolog&iacute;a. Ludovico Bertonio nos manifiesta en &ldquo;Arte Grammatica Mvy Copiosa de la lengva Aymara&rdquo;, publicado en 1603, lo siguiente: &ldquo;Vna de las cofas enque fe  echa de ver el artificio defta lengua y la induftria de los inuentores de ella,  es el vfo demuchas part&iacute;culas, que tomadas porfi no fignifican nada y  ayuntadas alos nombres y verbos, les da mayor o nueua fignificaci&oacute;n.&rdquo; (Bertonio, 1603/1879, p&aacute;g. 261)</font></p>     <p align="justify"><font size="2" face="Verdana, Arial, Helvetica, sans-serif">De esta calidad se&ntilde;alada acerca de la lengua  aymara se han hecho eco muchos estudiosos del siglo XX y XXI, tal el caso de  Umberto Eco, quien en su libro <i>En busca de la lengua perfecta </i>pondera  esta caracter&iacute;stica y se&ntilde;ala sus virtudes para compensar  como &ldquo;<i>lengua tertium</i>&rdquo; para la traducci&oacute;n. El ingeniero boliviano Iv&aacute;n Guzm&aacute;n de Rojas la us&oacute; de base en un programa  de traducci&oacute;n denominado <i>Atamiri</i>.</font></p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p align="center"><img src="/img/revistas/rcc/n28/a11fig1.jpg" width="333" height="248"></p>     <p align="justify"><font size="2" face="Verdana, Arial, Helvetica, sans-serif">!Qu&eacute; paradoja! Ni los  modernos ling&uuml;istas ind&iacute;genas tienen la capacidad  de entender o de descifrar los t&eacute;rminos aymaras  bertonianos, ni sus pol&iacute;ticos saben lo que tienen en su pa&iacute;s, ni mucho menos saben c&oacute;mo poner en marcha la  conservaci&oacute;n y recuperaci&oacute;n de las lenguas  nacionales para el presente y el futuro. Por eso son muy escasos los estudios  de bolivianos relacionados con Bertonio y su obra, hay mucho calco, caricatura,  repetici&oacute;n y plagio con nombre de citas, en nuestro  medio.</font></p>     <p align="justify"><font size="2" face="Verdana, Arial, Helvetica, sans-serif">Reitero, pienso que Ludovico Bertonio descubri&oacute; y estudi&oacute; esta lengua, a la que se denomin&oacute; reci&eacute;n despu&eacute;s de la conquista como  aymara. Un idioma que como antecedentes tuvo otro nombre: el repudiado y  abandonado <i>jaqi aru </i>(lengua de la gente), hoy todav&iacute;a conocida como su lengua hermana denominada <i>jaqaru </i>y  diseminada con varios nombres en la amplia geograf&iacute;a sudamericana. En realidad los aymaraes, Canchis, Canas, Contes,  Collas, Lupacas, Pacajes, Charcas, Carangas, Quillacas y otros con distintos  nombres eran hablantes de esa lengua llamada <i>Jaqaru</i>. En esa variedad de  nombres espec&iacute;ficos de lugares y desde la perspectiva del  Cusco, podemos ver que se trata de un mismo idioma y le pusieron el nombre de  Aymara para unificar y representar idiom&aacute;ticamente a todas. Adem&aacute;s, podemos se&ntilde;alar que hasta ahora hay toponimias con ese nombre  en el mundo centro andino.     <br>   Esto tiene sustento cuando Sir Clemente  Markham, se refiere a la impropiedad del citado nombre para la lengua  collavina. Es que hay entender que la actual lengua y cultura aymara ha  transitado en el espacio-tiempo con varios nombres en los Andes.</font></p>     <p align="justify"><font size="2" face="Verdana, Arial, Helvetica, sans-serif">Bertonio llega a Lima en 1581 y reci&eacute;n en 1585 llega a Juli. .Cu&aacute;ndo Bertonio aprendi&oacute; la lengua aymara? Es muy probable que, en Lima, en esos anos a&uacute;n se hablara dicha lengua, y &eacute;l se habr&aacute; interesado de inmediato en aprenderla.</font></p>     <p align="justify"><font size="2" face="Verdana, Arial, Helvetica, sans-serif">Como Bertonio era &ldquo;un &aacute;ngel para los indios&rdquo;, lo dice Juan de Atienza en carta al padre Claudio Aquaviva,  aprendi&oacute; r&aacute;pido lo elemental de la  lengua de los sufridos, para consolar y auxiliar con sus propias palabras a la  gente del lugar, en Lima.</font></p>     <p align="justify"><font size="2" face="Verdana, Arial, Helvetica, sans-serif">Jos&eacute; Mar&iacute;a Camacho, uno de los historiadores de la lengua aymara, sostiene  que, despu&eacute;s de fracasar la evangelizaci&oacute;n del indio en lat&iacute;n y castellano, los religiosos coloniales  trataron el tema del uso de las lenguas ind&iacute;genas para este objeto en  tres concilios provinciales en Lima. En el I Concilio fue desautorizada la  idea, se decidi&oacute; seguir con la emparentada con la lengua  oficial del cristianismo: el castellano. En el II Concilio Provincial tambi&eacute;n fue rechazado el uso de lenguas ind&iacute;genas para el mencionado fin, pese a que varios religiosos ya lo hab&iacute;an puesto en pr&aacute;ctica con buenos resultados; aunque con sus  experiencias hab&iacute;an ganado m&aacute;s adeptos al uso de las  lenguas ind&iacute;genas. El III Concilio Provincial, realizado  en 1584, finalmente autoriza el uso de las lenguas ind&iacute;genas en la evangelizaci&oacute;n.</font></p>     <blockquote>       <p align="justify"><font size="2" face="Verdana, Arial, Helvetica, sans-serif"><i>A estudiarlas se contrajeron los catequistas;  y constituy&oacute; una de las labores m&aacute;s arduas de los primeros Concilios limenses, del segundo y tercero  principalmente, la formaci&oacute;n de vocabularios y la  traducci&oacute;n en ambas lenguas, de la doctrina cristiana,  rezatorios y confesionarios. (Camacho, 1944, p&aacute;g. 12).</i></font></p> </blockquote>     <p align="justify"><font size="2" face="Verdana, Arial, Helvetica, sans-serif">Es as&iacute; que se publica el primer  catecismo y Bertonio publica las &ldquo;Annotaciones generales de  la lengua aymara&rdquo; en 1584. Y claro, posteriormente una vez en  Juli perfeccion&oacute; este nuevo idioma para enriquecerlo despu&eacute;s m&aacute;s en Potos&iacute;.</font></p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p align="justify">&nbsp;</p>     <p align="justify"><font size="3" face="Verdana, Arial, Helvetica, sans-serif"><b>3. El reencuentro con mi lengua materna</b></font></p>     <p align="justify"><font size="2" face="Verdana, Arial, Helvetica, sans-serif">No me sent&iacute;a conforme con algunas  cosas que suced&iacute;an en el medio en que viv&iacute;a, sobre todo en la educaci&oacute;n y el magisterio rural.  Hab&iacute;a una serie de incoherencias y contradicciones  que la educaci&oacute;n rural no hac&iacute;a m&aacute;s que complicar y ahondar: una lengua originaria y otra lengua que  se impon&iacute;a, una manera de ver el mundo, se arrinconaba  la propia y nos dec&iacute;an que otra era la verdadera. Yo estaba en la  b&uacute;squeda de entender las incongruencias y hallar  una nueva alternativa para poder realizar mi trabajo con alg&uacute;n sentido. Fui reprimido en la escuela rural, fui duramente  discriminado en el colegio en la ciudad de La Paz, no estuve tan satisfecho con  mis estudios en la escuela normal, ni con las pol&iacute;ticas culturales y  educacionales que imperaban entonces. De todas maneras, sal&iacute; as&iacute; en 1971 de una instituci&oacute;n de formaci&oacute;n de maestros para ense&ntilde;ar a los ni&ntilde;os del  campo.</font></p>     <p align="justify"><font size="2" face="Verdana, Arial, Helvetica, sans-serif">Al a&ntilde;o siguiente me destinaron a una escuela  rural del altiplano. Inici&eacute; mis actividades docentes con los ni&ntilde;os para  lo que fui supuestamente formado, aunque de manera incongruente con la realidad  nacional, porque en Bolivia estaba vigente en aquellos tiempos la pol&iacute;tica de &ldquo;castellanizaci&oacute;n&rdquo; y &ldquo;civilizaci&oacute;n del indio&rdquo;.</font></p>     <p align="justify"><font size="2" face="Verdana, Arial, Helvetica, sans-serif">Las instituciones educativas y pol&iacute;ticas estaban en contra de los pueblos ind&iacute;genas, su pol&iacute;tica era extirpar aquellos idiomas ind&iacute;genas y para ello, a partir de la Reforma Educativa de 1955, hab&iacute;an enviado una bandada de maestros improvisados y la formaci&oacute;n de maestros en las normales era incipiente; entonces estaba  vigente a&uacute;n la pol&iacute;tica de &ldquo;la letra entra con sangre&rdquo;. Para 1971, de los  treinta maestros de un n&uacute;cleo escolar s&oacute;lo dos eran maestros  normalistas, los restantes eran maestros interinos, es decir improvisados. En  las normales no daban importancia a las lenguas ind&iacute;genas en la educaci&oacute;n, nos hab&iacute;an formado para dar clases solo en castellano.</font></p>     <p align="justify"><font size="2" face="Verdana, Arial, Helvetica, sans-serif">Fue un hecho trascendental lo que me sucedi&oacute; cuando por primera vez pas&eacute; una clase con los ni&ntilde;os  del primer grado, hice los pasos indicados o recomendados por la did&aacute;ctica, pero todos los ni&ntilde;os estaban inmovilizados, silenciosos,  nadie hablaba, ni antes ni despu&eacute;s de la clase. Era algo  as&iacute; como que todos estuvieran escuchando llover  en una tarde sombr&iacute;a cuando cae la tormenta. S&oacute;lo dos ni&ntilde;os de los treinta y seis manifestaban su complacencia.  Concluida la clase, me fui cabizbajo y disconforme. El coraz&oacute;n me dec&iacute;a que algo fallaba. Me hice una autoevaluaci&oacute;n. .Cu&aacute;l es el problema? .Ser&aacute; el problema el uso inadecuado de las lenguas?, pensaba. Averig&uuml;&eacute; la procedencia de los ni&ntilde;os y result&oacute; que aquellos dos ni&ntilde;os hab&iacute;an sido hijos de  profesores y los restantes treinta y cuatro no entend&iacute;an el castellano, sino que hablaban el aymara. All&iacute; descubr&iacute; la importancia de la lengua materna. Y claro,  al ni&ntilde;o se le debe ense&ntilde;ar en la lengua que sabe hablar.</font></p>     <p align="justify"><font size="2" face="Verdana, Arial, Helvetica, sans-serif">Puesto que yo sab&iacute;a muy bien la lengua aymara, para el d&iacute;a siguiente prepar&eacute; la clase en dicha lengua, que era la que  estos ni&ntilde;os entend&iacute;an y usaban cotidianamente. Desarroll&eacute; la clase en la lengua materna de los ni&ntilde;os, siguiendo todos los  pasos did&aacute;cticos recomendados por la pedagog&iacute;a. Los resultados fueron sorprendentes: ten&iacute;a ante m&iacute; 34 ni&ntilde;os felices y dos ni&ntilde;os silenciosos y  tristes. Esta es la lecci&oacute;n que hubiera querido aprender en el Colegio,  en la Normal de Maestros o en la Universidad, pero me la ensenaron los ni&ntilde;os  aymaras de una humilde escuela rural del altiplano.</font></p>     <p align="justify"><font size="2" face="Verdana, Arial, Helvetica, sans-serif">Aquella experiencia fue extraordinaria para m&iacute;, y por eso decid&iacute; dedicarme a estudiar la escritura de mi  lengua materna y la educaci&oacute;n biling&uuml;e. Sin embargo, esto fue  toda una odisea. En primer lugar, la educaci&oacute;n biling&uuml;e no fue entendida, y adem&aacute;s para 1972 no hab&iacute;a material escolar escrito en lenguas ind&iacute;genas; s&oacute;lo exist&iacute;an panfletos b&iacute;blicos protestantes y alguno que otro catecismo cat&oacute;lico. Apenas logr&eacute; hallar algunas canciones escolares aymaras  difundidas por Elizardo P&eacute;rez en 1931 en Warisata y por Alfredo Guillen  Pinto en 1936 en Caquiaviri. Fuera de ello hab&iacute;a un laberinto de m&aacute;s de veinte propuestas de sistemas de escritura latina para el  aymara.</font></p>     <p align="justify"><font size="2" face="Verdana, Arial, Helvetica, sans-serif">El problema fue muy complejo y dif&iacute;cil de resolver, sin embargo, dediqu&eacute; todos los esfuerzos a  comprender la problem&aacute;tica de la ling&uuml;&iacute;stica aymara desde el  punto de vista pedag&oacute;gico. As&iacute; conoc&iacute; y consegu&iacute;, con el apoyo de Arturo Costa de La Torre y  Antonio Paredes Candia, trabajos de los estudiosos y gram&aacute;ticos coloniales como Bertonio y Torres Rubio del siglo XVII; de  Carlos Felipe Beltr&aacute;n, que desde antes de 1870 y en posteriores  a&ntilde;os hab&iacute;a estudiado la escritura de dicha lengua; de  Ernst W. Middendorf, de quien en 1890 aparece una gram&aacute;tica del aymara en alem&aacute;n; de Carlos Bravo, que a  principios de 1900 fund&oacute; la Academia de la Lengua Aymara y despu&eacute;s de Felipe Pizarro, que hab&iacute;a ensayado ense&ntilde;ar la  escritura de dicha lengua en los a&ntilde;os 1920. Me estaba haciendo autodidacta.  Luego, con la orientaci&oacute;n de algunos ling&uuml;istas, conoc&iacute; varios trabajos de investigadores modernos  sobre la materia y otros libros de ling&uuml;istas como Bloomfield,  Hockett, Gleason y Robins, Ren Chao, Chomsky, etc. Con todo esto escrib&iacute; un pequeno libro titulado &ldquo;Desarrollo del alfabeto  aymara&rdquo;, el que fue comentado en grande por el Dr.  Ramiro Condarco Morales, entonces Decano de Humanidades de la UMSA, libro que  despu&eacute;s me abrir&iacute;a las puertas de las  universidades.</font></p>     <p align="center"><img src="/img/revistas/rcc/n28/a11fig2.jpg" width="576" height="156"></p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p align="center">&nbsp;</p>     <p align="justify"><font size="3" face="Verdana, Arial, Helvetica, sans-serif"><b>4. Sue&ntilde;os simbolizados de la obra de Bertonio</b></font></p>     <p align="justify"><font size="2" face="Verdana, Arial, Helvetica, sans-serif">La b&uacute;squeda de bibliograf&iacute;a aymara fue mi labor inicial, desde aquel d&iacute;a que descubr&iacute; la importancia de usar la lengua de los ni&ntilde;os  en las escuelas rurales, para emprender, estudiar y escribir materiales  educativos, as&iacute; como para fundamentar la historia de los  alfabetos de dicha lengua. Entonces compraba libros de la ciencia descubierta  por Ferdinand de Saussure, sobre todo para entender de manera t&eacute;cnica la fonolog&iacute;a de mi lengua materna, puesto que &eacute;ste era el meollo que hab&iacute;a que resolver para  producir materiales educativos.</font></p>     <p align="justify"><font size="2" face="Verdana, Arial, Helvetica, sans-serif">En realidad yo iba a La Paz a buscar libros,  solo los fines de semana, el s&aacute;bado, y el domingo regresaba a mi escuelita  del campo. As&iacute; que la tarea que me hab&iacute;a propuesto era dif&iacute;cil y casi est&eacute;ril. Era un empedernido buscador de libros aymaras, compraba todo,  desde folletines (panfletos religiosos sean cat&oacute;licos o de los  protestantes) y con mayor raz&oacute;n los libros (diccionarios, gram&aacute;ticos, catecismos, etc.). As&iacute; como todo libro  relacionado con la ling&uuml;&iacute;stica y la historia andina.</font></p>     <p align="justify"><font size="2" face="Verdana, Arial, Helvetica, sans-serif">Uno de esos d&iacute;as me encontr&eacute; con don Antonio Paredes-Candia, un librero notable, y le coment&eacute; que yo estaba estudiando y buscando libros en mi lengua materna. &Eacute;l r&aacute;pido me pregunt&oacute; si conoc&iacute;a el <i>Vocabulario de la Lengua Aymara </i>de Ludovico Bertonio,  yo le respond&iacute; que no. Se sorprendi&oacute; y le retruqu&eacute; r&aacute;pido pregunt&aacute;ndole: .d&oacute;nde se vend&iacute;a dicho libro? y me dijo  que no hab&iacute;a para la venta desde hace bastante tiempo. Me  pregunt&oacute; si yo hab&iacute;a visto dicho libro, le  dije que no. Entonces dijo que &eacute;l ten&iacute;a un ejemplar para  mostrarme y me dio su direcci&oacute;n. Esa noticia fue para m&iacute; una luz en la noche l&oacute;brega de mi camino. En el  siguiente viaje llegu&eacute; directamente al domicilio de Paredes-Candia,  entonces viv&iacute;a en la Av. Manco Capac, y le ped&iacute; que me mostrara el libro de Bertonio. Entr&oacute; a su biblioteca a buscarlo, y luego de un rato trajo un extra&ntilde;o y  gran libro empastado en cuero claro y hermoso con botones para cerrarlo. </font></p>     <p align="justify"><font size="2" face="Verdana, Arial, Helvetica, sans-serif">Qued&eacute; totalmente azorado, el  libro era realmente hermoso. Como en sue&ntilde;os recuerdo haber visto dicho libro en  alg&uacute;n lugar. Despu&eacute;s de un rato record&eacute;, claro, fue en la sala del escritor Fernando Diez de Medina,  cuando estuve de visita en 1970, el libro empastado en cuero claro y lizo, con  botones estaba puesto como en homenaje sobre un div&aacute;n cubierto con mantel rojo, era enigm&aacute;tico, lo vi y no me atrev&iacute; a preguntarle entonces  de qu&eacute; se trataba al autor del &ldquo;Nayjama&rdquo; .</font></p>     <p align="justify"><font size="2" face="Verdana, Arial, Helvetica, sans-serif">Volviendo a la conversaci&oacute;n con don Antonio Paredes Candia. .En cu&aacute;nto me puedes vender el libro?, le pregunt&eacute;, principio se neg&oacute;, pero luego, despu&eacute;s de un buen rato y pens&aacute;ndolo bien y en tono  conciliador, me dijo: ya no hay para vender, y si alguien quiere vender, debe  pedir muy caro. Estuve en silencio un rato. Luego dijo: Yo te puedo vender&hellip; .En cu&aacute;nto me vendes? Y me dijo: En 3.500 pesos. Yo  entonces trabajando de maestro rural ganaba por mes unos 600 pesos. Le dije que  pod&iacute;a pagarlo a cuotas de 500 por mes. Y &eacute;l me contest&oacute;: Bueno, cuando completes la &uacute;ltima cuota te lo llevas! De acuerdo, y agregu&eacute;: empezar&eacute; trayendo la primera cuota a principios del  mes que viene&hellip; y finalizamos la conversaci&oacute;n. El acuerdo para m&iacute; y mi familia era  doloroso, sin embargo la promesa como sea por saber m&aacute;s sobre mi lengua materna, estaba hecha.</font></p>     <p align="justify"><font size="2" face="Verdana, Arial, Helvetica, sans-serif">Encontrar el Vocabulario de la Lengua Aymara  de Bertonio era algo as&iacute; como haber hallado una aguja en un pajar, as&iacute; lo cre&iacute;a. Evidentemente se encontraba entre los  libros que no se venden en ninguna librer&iacute;a en Bolivia y que son  dif&iacute;ciles de hallar junto con las <i>Tradiciones  Peruanas </i>de Ricardo Palma en edici&oacute;n Aguilar o <i>Las mil y  una noches, </i>de la misma editorial. Se los encuentra s&oacute;lo por ocasi&oacute;n y de los libreros a medio uso, y eso si es  que hay mucha suerte. </font></p>     <p align="justify"><font size="2" face="Verdana, Arial, Helvetica, sans-serif">Despu&eacute;s, mis mayores  proveedores de libros eran los libreros de San Francisco, luego Antonio  Paredes-Candia y Arturo Costa de la Torre. Con esos tramos trazados la caza de  la obra de Bertonio estaba asegurada. Luego visit&eacute; a Arturo Costa de La  Torre, un bibli&oacute;filo profesional que ten&iacute;a en San Pedro su casa y pose&iacute;a un laberinto de  estantes de libros en siete salas, dice que su biblioteca contaba con cuarenta  mil ejemplares. &Eacute;l ten&iacute;a una salita aparte para  recibir sus visitas, ah&iacute; hab&iacute;a una vieja m&aacute;quina de escribir, fuera de la que usaba &eacute;l. Convenimos en que ir&iacute;a a leer a su salita los  libros de Carlos Felipe Beltr&aacute;n de los anos 1870. All&iacute; estudi&eacute; los s&aacute;bados y domingos toda la  colecci&oacute;n de folletos de aquel admirable sacerdote  orure&ntilde;o muy versado para la &eacute;poca en aymara y quechua. En una de esas veces  yo llegaba puntual a las 14.30 a su casa, y don Arturo miraba de la ventana de  su casa y gritaba: !Viva la juventud! Y despu&eacute;s de entrar en la salita &eacute;l me dec&iacute;a: usted es un obstinado por el estudio, los j&oacute;venes de hoy a estas horas est&aacute;n detr&aacute;s de las chicas&hellip;</font></p>     <p align="justify"><font size="2" face="Verdana, Arial, Helvetica, sans-serif">Estaba alistando el dinero para pagar la  primera cuota a Don Antonio Paredes- Candia. Yo ya hab&iacute;a avanzado bastante sobre modelos de escritura del aymara, adem&aacute;s de recopilar canciones escolares, reun&iacute; una buena cantidad de f&aacute;bulas en dicha lengua,  conocimientos tecnol&oacute;gicos del pueblo aymara, proverbios , cuentos  y tradiciones. Fuera de ello estaba planeando un diccionario aymara, y muchos  apuntes para una gram&aacute;tica aymara, hasta so&ntilde;&eacute; con escribir una novela enteramente en mi lengua materna.</font></p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p align="justify"><font size="2" face="Verdana, Arial, Helvetica, sans-serif">Pasaba el tiempo como la noche o como el d&iacute;a. Una noche en mi pueblo, durmiendo en mi escuelita, so&ntilde;&eacute; que viajaba a La Paz en un cami&oacute;n rojo una ma&ntilde;ana cuando  el sol brillaba sobre el paisaje. Era un d&iacute;a viernes del a&ntilde;o de  1976. Yo en mi sueno llegu&eacute; a la zona del Cementerio, luego baj&eacute; por las avenidas Bautista y Tumusla, al instante llegu&eacute; a la plaza Eguino y despu&eacute;s mi fui a la P&eacute;rez Velazco hacia San Francisco. Antes de llegar a San Francisco  me vi frente a frente con una joven hermosa y desnuda de or&iacute;gen ind&iacute;gena. Ella era muy bella, sus senos turgentes,  con tez morena como nosotros, era un poco gorda, no era muy baja ni era muy  alta, era de mediana estatura. No ten&iacute;a ropas, en la cintura  portaba una especie de toalla. Su mirada era muy simp&aacute;tica, asimismo sus cabellos no estaban trenzados, estaban solo  amarrados en una cola y le ca&iacute;an sobre la espalda. Yo muy admirado no quise  moverme de all&iacute;, y nos abrazamos inseparablemente, no nos  soltamos&hellip; Entonces salt&eacute; y despert&eacute;. Solo hab&iacute;a sido un sue&ntilde;o. Mis sue&ntilde;os no suelen ser en  vano. Yo era, hasta hace poco, muy bueno para interpretar mis sue&ntilde;os.</font></p>     <p align="justify"><font size="2" face="Verdana, Arial, Helvetica, sans-serif">Tras ese sue&ntilde;o me aliste r&aacute;pido en mi escuelita del campo para viajar a la ciudad de La Paz,  pese a que en esos momentos no ten&iacute;a dinero sufi ciente para  el viaje. Esa ma&ntilde;ana pronto viaj&eacute; en un cami&oacute;n a La Paz, casi pasado el mediod&iacute;a llegu&eacute; a la ciudad. Como en el sue&ntilde;o, hice el recorrido exactamente y me  fui directamente al tramo de <i>P&eacute;rez Velazco </i>a <i>San Francisco</i>. Cerca a <i>San  Francisco </i>hab&iacute;a anta&ntilde;o unos puestos de venta de libros  usados.</font></p>     <p align="justify"><font size="2" face="Verdana, Arial, Helvetica, sans-serif">Llegando al tramo, tocando casi a la mitad de  la venta de libros, de s&uacute;bito gir&eacute; a la derecha, mir&eacute; a uno de los kioskos de los vendedores de libros, ah&iacute; estaba puesto un libro con empaste de cuero, reconoc&iacute; inmediatamente la tapa del libro antiguo del padre Bertonio,  inmediatamente tras levantarlo comprob&eacute; que era el libro  buscado. Me alegr&eacute; mucho. Pregunt&eacute; el precio: &ldquo;son 250 pesos&rdquo; me dijo. Yo no contaba con esa cantidad de  dinero. Vine del campo tan solo con 100 pesos, hasta eso ya estaba disminuido  con los gastos de pasaje. En ese momento no sab&iacute;a qu&eacute; hacer, pens&eacute; en ir a pedir a mi primo, luego me dije: &ldquo;Hasta eso es lejos, y si me prestar&iacute;a o no &ldquo;. &ldquo;Claro ser&aacute;&rdquo;, decid&iacute;, luego al librero: &ldquo;Te dejo hasta mientras  estos cincuenta pesos, en solo 15 minutos estar&eacute; de vuelta con el resto  del dinero, gu&aacute;rdemelo&rdquo;, le dije. Pens&oacute; un momento, luego aceptando, ocult&oacute; r&aacute;pidamente el libro, mientras tanto me fu&iacute; instintivamente a la calle Potos&iacute;. Ah&iacute; al frente estaba un edificio donde hab&iacute;a una importadora de motos, llamada <i>Skobol</i>, en el segundo  piso hab&iacute;a una oficina de promoci&oacute;n campesina.</font></p>     <p align="justify"><font size="2" face="Verdana, Arial, Helvetica, sans-serif">En ese edificio, en el segundo piso, estaban  las oficinas del Centro Campesino Mink&rsquo;a, que era dirigido por  un aymara, a quien alguna vez conoc&iacute;. &Eacute;l se llamaba Julio Tumiri Apasa. No es <i>Julio </i>Tumiri <i>Javier</i>,  este es sacerdote, tambi&eacute;n lo conoc&iacute;, hasta tengo una foto  con &eacute;l, &eacute;l dirig&iacute;a los Derechos Humanos, bueno no me encontr&eacute; con este &uacute;ltimo, sino con otro.</font></p>     <p align="justify"><font size="2" face="Verdana, Arial, Helvetica, sans-serif">Fu&iacute; pues a buscar a Julio  Tumiri Apaza, entr&eacute; directo a su oficina, enga&ntilde;ando a su  secretaria. Bueno, se sabe que las secretarias tienen cierto poder, el de  hacernos encontrar con su jefe o mandarnos de vuelta, le engan&eacute; a ella diciendo &ldquo;yo tengo una reuni&oacute;n urgente con el jefe&rdquo;. Entr&eacute; agitado, &eacute;l hab&iacute;a estado aun ah&iacute;: &ldquo;Hermano, hay un libro antiguo del aymara para  vender, me ha dicho que cuesta 250 pesos, s&oacute;lo he dejado 50 pesos, pr&eacute;stame por favor docientos pesos&rdquo;, le supliqu&eacute;; dije para m&iacute; &ldquo;quiz&aacute; no me preste&rdquo;. .Claro, qui&eacute;n prestar&iacute;a dicho monto de dinero por encontrarse por una sola vez? Luego  piensa bien y dici&eacute;ndome dijo: &ldquo;Ya, vas a traer, me vas a  mostrar&rdquo;, pronto le dije: &ldquo;S&iacute;, ahorita lo traigo&rdquo;. Me prest&oacute; los 200 pesos, y corr&iacute; pronto a recoger el libro. Una vez ante el librero, le pagu&eacute; el dinero, luego me lo dio ese gran libro del aymara. Estuve tan feliz que no se imaginan. !Oh! Es hermoso.</font></p>     <p align="justify"><font size="2" face="Verdana, Arial, Helvetica, sans-serif">As&iacute;, luego de un rato,  llevando el libro antiguo del aymara regres&eacute; a la oficina de Julio  Tumiri Apaza, entrando a su oficina nuevamente: &ldquo;!Aqu&iacute; est&aacute; el libro, hermano!&rdquo;, le entregu&eacute; el libro con empaste de cuero de chivo, &eacute;l lo apreci&oacute; con mucha admiraci&oacute;n. &ldquo;Es muy bueno, nosotros podemos volver a  reeditar este libro&rdquo;, dijo. &ldquo;C&oacute;mo no, hermano&rdquo; le dije. Despu&eacute;s de estar estupefactos  alg&uacute;n rato observando el libro, nos despedimos  hasta una nueva oportunidad.</font></p>     <p align="justify"><font size="2" face="Verdana, Arial, Helvetica, sans-serif">Al cabo de menos de un mes fui a cancelar la  deuda. Desde entonces fuimos Julio Tumiri y yo como dos buenos hermanos en la  lucha, hasta ahora nos saludamos con mucho respeto, !Oh! se&ntilde;or Julio Tumiri  Apaza, t&uacute; eres parte de mi triunfo.</font></p>     <p align="justify">&nbsp;</p>     <p align="justify"><font size="3" face="Verdana, Arial, Helvetica, sans-serif"><b>5. Las vacilaciones de un aymarista</b></font></p>     <p align="justify"><font size="2" face="Verdana, Arial, Helvetica, sans-serif">La obra de Bertonio, adem&aacute;s de lo narrado m&aacute;s arriba, ha generado otros hechos curiosos en  mi recorrido, que bien merecen recordarse. Voy a referirme en particular al  texto que escrib&iacute; en aymara en 1984, para el pr&oacute;logo de la cuarta edici&oacute;n del <i>Vocabulario de  la Lengua Aymara</i>. Dicho texto tiene una interesante historia, conflictiva  para m&iacute;.</font></p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p align="justify"><font size="2" face="Verdana, Arial, Helvetica, sans-serif">En 1983 hubo un seminario internacional para  la unificaci&oacute;n de alfabetos en Cochabamba; all&iacute; se logr&oacute; un acuerdo para terminar con la anarqu&iacute;a y llevar adelante un plan nacional de alfabetizaci&oacute;n en las lenguas ind&iacute;genas nacionales. Si bien  se logr&oacute; un entendimiento para la escritura de las  vocales /i/, /a/ y /u/ y la postvelar /x/, tuvimos problemas con las  consonantes aspiradas:</font></p>     <blockquote>       <p align="justify"><font size="2" face="Verdana, Arial, Helvetica, sans-serif">/<i>ph</i>/, como en <i>phisi </i>(gato)    <br>     /<i>th</i>/, como <i>thantha </i>(harapo)    <br>     /<i>chh</i>/, como en <i>jichha </i>(ahora)    <br>     /<i>kh</i>/, como en <i>khankha </i>(&aacute;spero)    <br>     y /<i>qh</i>/), como en <i>qhathu </i>(feria).</font></p> </blockquote>     <p align="justify"><font size="2" face="Verdana, Arial, Helvetica, sans-serif">En el debate, don Juan de Dios Yapita y yo  sosten&iacute;amos que las aspiradas deb&iacute;an escribirse con doble ap&oacute;strofe:</font></p>     <blockquote>       <p align="justify"><font size="2" face="Verdana, Arial, Helvetica, sans-serif">/<i>p&rsquo;&rsquo;</i>/, como en <i>p&rsquo;&rsquo;isi </i>(gato)    ]]></body>
<body><![CDATA[<br>     /<i>t&rsquo;&rsquo;</i>/, como <i>t&rsquo;&rsquo;ant&rsquo;&rsquo;a </i>(harapo)    <br>     /<i>ch&rsquo;&rsquo;</i>/, como en <i>jich&rsquo;&rsquo;a </i>(ahora)    <br>     /<i>k&rsquo;&rsquo;</i>/, como en <i>k&rsquo;&rsquo;ank&rsquo;&rsquo;a </i>(&aacute;spero)    <br>     y /<i>q&rsquo;&rsquo;</i>/), como en <i>q&rsquo;&rsquo;at&rsquo;&rsquo;u </i>(feria).</font></p> </blockquote>     <p align="justify"><font size="2" face="Verdana, Arial, Helvetica, sans-serif">Pero perdimos el debate, nos ganaron los  religiosos, que iban por el uso de la &ldquo;h&rdquo;. Sin embargo, mi amigo Xavier Alb&oacute; estaba feliz. Don Juan  de Dios Yapita y Alb&oacute; son personas muy estimadas y grandes amigos,  al mismo tiempo queellos son amigos entre s&iacute;.</font></p>     <p align="justify"><font size="2" face="Verdana, Arial, Helvetica, sans-serif">Al poco tiempo, de regreso de Cochabamba,  Xavier Alb&oacute; me solicit&oacute; que lo colaborar&aacute; en la redacci&oacute;n de una introducci&oacute;n para la edici&oacute;n de Ceres/IFEA/ Musef del <i>Vocabulario de  la Lengua Aymara</i>, y adem&aacute;s me pidi&oacute; que escribiera un pr&oacute;logo en aymara para dicha publicaci&oacute;n. Decidimos que este pr&oacute;logo no ser&iacute;a una traducci&oacute;n del texto en  castellano, sino un texto nuevo con los sentidos que pudiera expresar un aymara  como yo; ten&iacute;a que escribir mi concepto y mi visi&oacute;n sobre Bertonio, y me puse a trabajar.</font></p>     <p align="justify"><font size="2" face="Verdana, Arial, Helvetica, sans-serif">As&iacute; es que yo, acostumbrado  al &ldquo;alfabeto fon&eacute;mico&rdquo; de Juan de Dios, quien todav&iacute;a sufr&iacute;a por la p&eacute;rdida de los ap&oacute;strofes, estaba ahora  trabajando con un defensor del Alfabeto Unificado reci&eacute;n aprobado, un personaje que tiene y da las bendiciones de Dios en  el pueblo aymara. Por supuesto, no quer&iacute;a herir ni a uno ni a  otro de mis amigos, como dicen, estaba entre la espada y la pared:o segu&iacute;a apoyando a mi antiguo aliado y escrib&iacute;a con ap&oacute;strofes o respetaba el acuerdo de Cochabamba y  usaba la &ldquo;h&rdquo; para las aspiradas. Ten&iacute;a que encontrar una salida.</font></p>     <p align="justify"><font size="2" face="Verdana, Arial, Helvetica, sans-serif">Con seguridad para los descendientes de otras  culturas, en especial occidentales, esto es muy dif&iacute;cil o f&aacute;cil, pero simplemente se tiene que optar por  uno o por otro. En general no es posible quedarse con ambos a la vez, es decir,  quedar bien con Dios y con el Diablo, no es moral ni &eacute;tico, si se razona desde la perspectiva l&oacute;gica de su mayor sabio, Arist&oacute;teles. Es diferente para  los aymaras, para quienes gracias a la l&oacute;gica trivalente no es  re&ntilde;ido quedar bien con ambos, es m&aacute;s bien la salida  inteligente. Una salida as&iacute; no tiene por qu&eacute; ser rechazada,  considerada anti-&eacute;tica o inmoral. Quedar bien con ambos  extremos, en algunas situaciones de conflictos y eventualmente, es un arte de  saber hacer bien las cosas para la convivencia pac&iacute;fica.</font></p>     <p align="justify"><font size="2" face="Verdana, Arial, Helvetica, sans-serif">&Eacute;sta era mi opci&oacute;n, y despu&eacute;s de escribir el texto,  lo revis&eacute; y me pas&eacute; el trabajo de cambiar  todas las palabras con consonantes aspiradas con alg&uacute;n sin&oacute;nimo, de modo que no tuviera que usar ninguna  de estas aspiradas. As&iacute; que, en aquel texto aymara del pr&oacute;logo para el <i>Vocabulario de la Lengua Aymara </i>de Bertonio,  con m&aacute;s de 7000 caracteres, evit&eacute; escribir palabras aymaras con consonantes aspiradas y cre&iacute; quedar bien con ambos.</font></p>     <p align="justify"><font size="2" face="Verdana, Arial, Helvetica, sans-serif">La cuarta edici&oacute;n del <i>Vocabulario de  la lengua aymara </i>sali&oacute;. Pero despu&eacute;s de los rituales de  presentaciones del libro, no me salv&eacute; de las andadas y miradas  de avestruz de la Dra. Lucy Briggs, que catalog&oacute; mi texto como una &ldquo;variante dialectal del aymara de Layme&rdquo;, y por ella lo supo el profesor Yapita. Toda esta situaci&oacute;n que en principio nos hab&iacute;a unido tanto en  Cochabamba, ahora nos distanciaba, pese a que yo hice lo posible para que no  fuera as&iacute;, y nuestra amistad fue herida de muerte. Por  otra parte, mi amigo Xavier Alb&oacute;, siempre tan ocupado, no se hab&iacute;a percatado de la particularidad de mi texto de 1984, durante 28  a&ntilde;os. Reci&eacute;n se quej&oacute; de ello en la entrega  del libro <i>Los Chipayas, </i>de Rodolfo Cerr&oacute;n-Palomino, hace muy poco  tiempo, en diciembre del ano de 2011, en el MUSEF, atribuy&eacute;ndome una salida diplom&aacute;tica de orden ling&uuml;&iacute;stico.</font></p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p align="justify">&nbsp;</p>     <p align="justify"><font size="3" face="Verdana, Arial, Helvetica, sans-serif"><b>6. Ojeadas a las ediciones de Bertonio</b></font></p>     <p align="justify"><font size="2" face="Verdana, Arial, Helvetica, sans-serif">Con tantas ediciones del <i>Vocabulario de la  Lengua Aymara</i>, nadie ha descubierto o se&ntilde;alado y enmendado un agujero que  se comi&oacute; una parte de 17 l&iacute;neas. Dicho&nbsp; agujero se  encuentra en la I Parte, en el folio 394, despu&eacute;s de 12 l&iacute;neas de la segunda columna. Este hueco parece originarse en una  mancha que borr&oacute; estas l&iacute;neas o en un accidente  por algo cay&oacute; sobre ellas. Revisemos las ediciones&nbsp; <i>Vocabulario de la Lengua Aymara</i>, 1612.  Compa&ntilde;a de Jes&uacute;s en Juli, provincia de Chucuito, e impreso  por Francisco del Canto. De esta edici&oacute;n, llamada pr&iacute;ncipe, hoy se sabe que existe un ejemplar en la Biblioteca  Nacional de Sucre, otro en San Calixto y tambi&eacute;n en la Biblioteca de  Lenguas aymara y quechua de Paul Rivet, donada a la Universidad Nacional de San  Marcos, Lima. Naturalmente, en estos ejemplares no existe el agujero se&ntilde;alado.</font></p>     <p align="justify"><font size="2" face="Verdana, Arial, Helvetica, sans-serif"><i>Vocabulario de la Lengua Aymara</i>, 1879, Julio Platzmann, Leipzig, Alemania (2  tomos). Esta edici&oacute;n, m&aacute;s que la edici&oacute;n pr&iacute;ncipe, es de muy dif&iacute;cil acceso (quiz&aacute; por ser originada en Alemania), pese a que su  publicaci&oacute;n es m&aacute;s tard&iacute;a. Me consta que Iv&aacute;n Guzm&aacute;n de Rojas tiene un volumen, aunque le falta el primer tomo.  Tampoco esta edici&oacute;n tiene el hueco en la p&aacute;gina 394 del Volumen I.</font></p>     <p align="center"><img src="/img/revistas/rcc/n28/a11fig3.jpg" width="437" height="637"></p>     <p align="justify"><font size="2" face="Verdana, Arial, Helvetica, sans-serif"><i>Vocabulario de la Lengua Aymara</i>, 1945. Arturo Posnansky, BSGLP, La  Paz-Bolivia. Esta versi&oacute;n fue publicada en el Bolet&iacute;n de la Sociedad Geogr&aacute;fica de La Paz, No 68,  A&ntilde;o LVI, diciembre de 1945. En realidad fue iniciada por Arthur Posnansky en  base a la edici&oacute;n alemana y nunca fue completada. Es obvio que  esta edici&oacute;n no iba a tener el problema, porque se basaba  en la edici&oacute;n de Leipzig-Alemania.</font></p>     <p align="justify"><font size="2" face="Verdana, Arial, Helvetica, sans-serif"><i>Vocabulario de la Lengua Aymara</i>, 1956. Litograf&iacute;a Don Bosco, La Paz-  Bolivia. Esta edici&oacute;n presenta la laguna en las 17 l&iacute;neas afectadas, pese a tratarse de una edici&oacute;n facsimilar. La mancha blanca afecta a esas l&iacute;neas de la p&aacute;gina 394 en la segunda columna de la Primera  Parte (ver ilustraci&oacute;n 1). Este accidente tuvo sus repercusiones en  posteriores ediciones. &Eacute;sta no fue una edici&oacute;n solicitada por caridad, sino por gran inter&eacute;s por el idioma; por ello el Estado boliviano erog&oacute; para ella una importante suma, por decreto firmado por V&iacute;ctor Paz Estenssoro y sus ministros (ver ilustraci&oacute;n 2).</font></p>     <p align="justify"><font size="2" face="Verdana, Arial, Helvetica, sans-serif"><i>Vocabulario de la lengua aymara</i>, 1984. CERES, IFEA Y MUSEF, La Paz- Bolivia.  En esta edici&oacute;n vuelve a aparecer la mancha. Por  responsabilidad editorial debiera haberse revisado y enmendado el error  acudiendo al original, lo que no se hizo. El pr&oacute;logo en castellano es del  Dr. Xavier Alb&oacute; y m&iacute;a; el pr&oacute;logo en aymara estuvo a mi cargo, pero nunca tuve la oportunidad  de ver las pruebas, y pens&eacute; que se utilizar&iacute;a como base la edici&oacute;n original; no    fue as&iacute;. Fue una desgracia.</font></p>     <p align="center"><img src="/img/revistas/rcc/n28/a11fig4.jpg" width="434" height="631"></p>     <p align="justify"><font size="2" face="Verdana, Arial, Helvetica, sans-serif"><i>Vocabulario de la lengua aymara</i>, 1993, Radio San Gabriel, La Paz-Bolivia.  Para esta edici&oacute;n me consultaron sobre el asunto y les ped&iacute; que acudieran al original, a la copia del incunable que est&aacute; en San Calixto o a la de Sucre, pero no lo hicieron. S&oacute;lo actuaron de manera f&aacute;cil, cortaron la parte  afectada y as&iacute; publicaron la obra actualizada y cercenada de  Bertonio.</font></p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p align="justify"><font size="2" face="Verdana, Arial, Helvetica, sans-serif"><i>Vocabulario de la lengua aymara</i>, 2005, 2006, Ediciones El Lector, Arequipa -  Per&uacute;. En esta edici&oacute;n, tampoco enmendaron  esta falla editorial, hicieron lo mismo que San Gabriel, tomaron la salida f&aacute;cil: cortar dicho lugar da&ntilde;ado de la p&aacute;gina 394 de la primera parte. Pero en la presentaci&oacute;n dice: &ldquo;En la presente transcripci&oacute;n se ha tomado palabra por palabra el documento pr&iacute;ncipe&rdquo;. Y sin embargo, los hechos lo desmienten. S&oacute;lo han trascrito la edici&oacute;n de facsimilar de Don  Bosco de 1956, que por supuesto no es la pr&iacute;ncipe, sino la tercera  edici&oacute;n. Si hubieran usado la edici&oacute;n pr&iacute;ncipe, entonces no habr&iacute;an cortado las 14 l&iacute;neas que faltan en la  segunda columna de la p&aacute;gina 394 de la primera parte. Sin embargo, el  m&eacute;rito de esta edici&oacute;n es la transliteraci&oacute;n que hicieron de la obra  de Bertonio; pese a los errores, eso es muy complicado y moroso hacerlo.</font></p>     <p align="justify"><font size="2" face="Verdana, Arial, Helvetica, sans-serif"><i>Vocabulario de la lengua aymara</i>, edici&oacute;n de 2008, del Instituto  de Estudios Bolivianos (Universidad Mayor de San Andr&eacute;s)/Asdi (Team Bolivia Bilateral Research Cooperation). No han  acudido a la edici&oacute;n pr&iacute;ncipe, hicieron una copia  off set de la edici&oacute;n de &ldquo;Don Bosco&rdquo; de 1956. Se ve que los ling&uuml;istas, especialistas en  la materia no hacen investigaci&oacute;n. No han descubierto el hueco que tratamos,  hasta se ve que no han le&iacute;do la principal obra de Ludovico Bertonio. Aqu&iacute; parece que prima el af&aacute;n comercial antes que la  causa aymara y el respeto al p&uacute;blico, pese a que accedieron a importantes  recursos econ&oacute;micos para la edici&oacute;n. Dicho sea de paso, en 1998, Xavier Alb&oacute; y el suscrito visitamos Asdi en Suecia y los interesamos en dar  apoyo econ&oacute;mico para el desarrollo de las lenguas aymara  y quechua; sin embargo, posteriormente fuimos alejados, pues primaron otros  intereses.</font></p>     <p align="justify"><font size="2" face="Verdana, Arial, Helvetica, sans-serif"><i>Vocabulario de la Lengua Aymara</i>, edici&oacute;n por internet. Esta  edici&oacute;n electr&oacute;nica que hizo  <a href="hhtp://www.es.scribd.com" target="_blank">www.es.scribd.com</a>, no sufre de la cojera de aquel agujero en el folio 394 de la  primera parte. Es encomiable el esmero de los editores en internet, quienes han  acudido a la edici&oacute;n pr&iacute;ncipe.</font></p>     <p align="justify">&nbsp;</p>     <p align="justify"><font size="3" face="Verdana, Arial, Helvetica, sans-serif"><b>7. Siguiendo la escritura aymara bertoniana</b></font></p>     <p align="justify"><font size="2" face="Verdana, Arial, Helvetica, sans-serif">Una vez emprendido el camino del aprendizaje  de la nueva lengua: el aymara, Ludovico Bertonio, buen entendedor de lat&iacute;n, castellano, italiano y otras lenguas, lo primero que pens&oacute; fue anotar esas extra&ntilde;as expresiones de la nueva lengua. Anotar  todo lo que escuchaba, registrar en lo posible todo, as&iacute; como hoy mismo sucede con todos los que aprenden una nueva  lengua. El primer paso fue pensar en un alfabeto para escribir sistem&aacute;ticamente la nueva lengua. Es decir, un sistema alfab&eacute;tico de escritura para escribir esos sonidos extra&ntilde;os y reflejar  de forma estandarizada la lengua aymara. Bertonio, para su &eacute;poca, es un ling&uuml;ista muy adelantado, se ve que intuy&oacute; la producci&oacute;n de sonidos en los niveles fon&eacute;tico y fon&eacute;mico o fonol&oacute;gico que m&aacute;s tarde, al cabo de dos siglos, reci&eacute;n tratar&iacute;a sistem&aacute;ticamente Ferdinand de Saussure. Si en la  conformaci&oacute;n de los s&iacute;mbolos, para cada sonido,  Bertonio no tuvo &eacute;xito en los pares de velares y postvelares,  comprendi&oacute; de forma admirable las vocales aymaras; pese  a todo fue triunfante como el vuelo del c&oacute;ndor en la presentaci&oacute;n formal de la lengua aymara, en la escritura sistem&aacute;tica de dicha lengua.</font></p>     <p align="justify"><font size="2" face="Verdana, Arial, Helvetica, sans-serif">Las lenguas no siempre se escriben &ldquo;as&iacute; como hablamos&rdquo;, una cosa es la oralidad  y otra la escritura, si bien son como las dos caras distintas de una moneda; la  una es pronunciaci&oacute;n y comprensi&oacute;n auditiva, la otra es la  presentaci&oacute;n formal de la lengua para su comprensi&oacute;n mayor. En esto algunos ling&uuml;istas est&aacute;n todav&iacute;a en el vuelo de las <i>waq&rsquo;ana</i>s, y por eso se quedan y  pierden su tiempo discutiendo y escribiendo miles de p&aacute;ginas in&uacute;tiles tratando de justificar una y otra cosa  en castellano para sus seguidores; pero se han olvidado de escribir en aymara,  de la necesidad de producir materiales de lectura, y peor a&uacute;n, han abandonado la alfabetizaci&oacute;n en el idioma propio, la  tradici&oacute;n de lectura y la pol&iacute;tica de desarrollo de la lengua.</font></p>     <p align="justify"><font size="2" face="Verdana, Arial, Helvetica, sans-serif">La caracter&iacute;stica de la escritura  textual de Bertonio es usar una vocal completa al final de las palabras y  frases del aymara. Contra este descubrimiento que reconoce un rasgo estructural  de la lengua es que algunos modernos aymaristas, se lanzan a hurgar sus obras,  atentando y empanando su nombre, pero peor a&uacute;n empa&ntilde;an sus aportes al  querer contrariar su forma de escritura. </font></p>     <p align="justify"><font size="2" face="Verdana, Arial, Helvetica, sans-serif">Bertonio escribe sistem&aacute;ticamente con vocal final en todas sus obras. En esta ocasi&oacute;n, para muestra, citaremos dos oraciones del <i>Confessionario Mvy  Copioso</i>:</font></p>     <blockquote>       ]]></body>
<body><![CDATA[<p align="justify"><font size="2" face="Verdana, Arial, Helvetica, sans-serif"><i>&ldquo;Halla taque pufi fuyu haquenaca taripiri hutkharaquinihua, nia  taque hiuirinaca hacatatkhepana.&rdquo;</i>    <br>       <i>&ldquo;Camaque, Afiro cuna cauquifa vlljafsina micha hamacchi larupanfa,  cuna aropanfa hifquirohua, michca</i>    <br>     <i>yanccarohua puritana fafsina checahua fisitati?&rdquo;</i></font></p> </blockquote>     <p align="justify"><font size="2" face="Verdana, Arial, Helvetica, sans-serif">Reitero. Algunos admiradores de Bertonio hoy  se contradicen cuando escriben el aymara con elisi&oacute;n voc&aacute;lica, confunden el nivel oral con el nivel de  escritura. En la forma oral actual se eliden las vocales en la formulaci&oacute;n de las palabras, frases y oraciones aymaras. Sin embargo, en la  presentaci&oacute;n formal de la lengua, puesto que no se  escribe &ldquo;as&iacute; como hablamos&rdquo; o &ldquo;as&iacute; como escuchamos&rdquo; (es m&aacute;s ninguna lengua se escribe de esa forma),  querer hacer coincidir la oralidad con la escritura es una ilusi&oacute;n de caprichosos y rom&aacute;nticos. En esto, primero  se debe entender lo que es la fon&eacute;tica y la fon&eacute;mica, y por cierto se debe leer e interpretar lo que establecen al  respecto Juan Carvajal y Cerr&oacute;n-Palomino.</font></p>     <p align="justify"><font size="2" face="Verdana, Arial, Helvetica, sans-serif">&ldquo;Si se va completar las vocales finales, entonces tambi&eacute;n se debe hacer lo mismo con los sufijos elididos que se  encuentran en el interior de las palabras y frases&hellip;&rdquo; van pregonando, eso es un capricho y no es argumento para las  elisiones finales. Por supuesto que, atendiendo a los caprichos, es cierto que  la recuperaci&oacute;n de las vocales de los sufijos podr&iacute;a afectar al significado, pero en forma escrita las vocales  finales no afectan en lo m&iacute;nimo. Las elisiones finales no son m&aacute;s que ensordecimiento de las vocales, esto est&aacute; explicado por especialistas como Lucy Therina Briggs, cuando  trata de variaciones dialectales del aymara.</font></p>     <p align="center"><img src="/img/revistas/rcc/n28/a11fig5.jpg" width="403" height="667"></p>     <p align="justify"><font size="2" face="Verdana, Arial, Helvetica, sans-serif">Fuera de ello, la recuperaci&oacute;n de la vocal en posici&oacute;n final tiene efectos de  sistematizaci&oacute;n y presentaci&oacute;n formal de la lengua en  la forma escrita y no pretende alterar o afectar las formas orales; as&iacute; cada uno hablar&aacute; como puede y como quiere. El hablar con  vocales finales completas nos lleva a ser cuidadosos y mesurados para hablar el  aymara sin atropellar. De hecho, las ancianas y los ancianos hablan sin hacer  las elisiones voc&aacute;licas finales. Esto de hablar pausado es  expresi&oacute;n de mucho respeto a la otra persona, es parte  de la etiqueta y trato social horizontal aymara. El hablar corriendo, como en  castellano, es de reciente data, es parte del colonialismo ling&uuml;&iacute;stico. Claro, ahora hay excepciones, algunos ancianos y ancianas,  ya contaminados con el aymara de los locutores de radioemisoras en las que se  habla corrido el aymara citadino al estilo castellano, los imitan pensando que &eacute;se es el mejor idioma. Las radioemisoras tiene bastante prestigio  para dominar y ser imitadas en las actuales circunstancias y son altamente  contaminantes de la forma oral.</font></p>     <p align="justify"><font size="2" face="Verdana, Arial, Helvetica, sans-serif">Para concluir, se puede afirmar que cuando se  toma un diccionario aymara, a&uacute;n de los que se niegan a creer en la vocal  final escrita, los l&eacute;xicos de dicha lengua siempre terminan en una  vocal, jam&aacute;s terminan de otra manera. Y hasta los pr&eacute;stamos son adaptados con la vocal final cuando terminan en una  consonante.</font></p>     <p align="justify">&nbsp;</p>     <p align="justify"><b><font size="3" face="Verdana, Arial, Helvetica, sans-serif">Referencias</font></b></p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<!-- ref --><p align="justify"><font size="2" face="Verdana, Arial, Helvetica, sans-serif">  1. Academia Aymara<b>. </b>1902. <i>Revista de  la Academia Aymara</i>, Ano 1, No 2, 3, 4 y 5. La Paz.</font>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=293575&pid=S2077-3323201200010001200001&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p align="justify"><font size="2" face="Verdana, Arial, Helvetica, sans-serif">2. Alb&oacute;<b>, </b>Xavier 1977. <i>El futuro de los idiomas  oprimidos</i>. La Paz: CIPCA. Segunda edici&oacute;n.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=293576&pid=S2077-3323201200010001200002&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><br> </font></p>     <!-- ref --><p align="justify"><font size="2" face="Verdana, Arial, Helvetica, sans-serif">3. Beltr&aacute;n, Carlos Felipe. 1988. <i>Ortolog&iacute;a de los idiomas quichua y aymara</i>. Oruro: Tipograf&iacute;a de El Progreso. Segunda edici&oacute;n.</font>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=293578&pid=S2077-3323201200010001200003&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p align="justify"><font size="2" face="Verdana, Arial, Helvetica, sans-serif">4. Bertonio, Ludovico. 1879 (1603). <i>Arte  breve de la lengua aymara. Francisco de Canto, Juli. </i>Julio Platzmann,  Leipzig, Alemania. 2da. edici&oacute;n.</font>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=293579&pid=S2077-3323201200010001200004&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p align="justify"><font size="2" face="Verdana, Arial, Helvetica, sans-serif">5. Bertonio, Ludovico. 1612. <i>Libro de la  vida y milagros de Nuestro Se&ntilde;or Iesu Christo en dos lenguas, aymara y romance</i>.  Juli: Francisco del Canto.</font>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=293580&pid=S2077-3323201200010001200005&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p align="justify"><font size="2" face="Verdana, Arial, Helvetica, sans-serif">6. Bertonio, Ludovico. 1612. <i>Vocabulario de  la lengua aymara, </i>compan&iacute;a de Jes&uacute;s el Juli, provincia de  Chucuito, e impreso por Francisco del Canto.</font>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=293581&pid=S2077-3323201200010001200006&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p align="justify"><font size="2" face="Verdana, Arial, Helvetica, sans-serif">7. Bertonio, Ludovico. 1879 (1612) <i>Vocabulario  de la lengua aymara</i>, Julio Platzmann, Leipzig, Alemania. Segunda edici&oacute;n.</font>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=293582&pid=S2077-3323201200010001200007&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p align="justify"><font size="2" face="Verdana, Arial, Helvetica, sans-serif">8. Bertonio, Ludovico. 1945 (1612). <i>Vocabulario  de la lengua aymara</i>, Arturo Posnansky, Bolet&iacute;n de Sociedad Geogr&aacute;fi ca de La Paz, La Paz-Bolivia.</font>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=293583&pid=S2077-3323201200010001200008&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p align="justify"><font size="2" face="Verdana, Arial, Helvetica, sans-serif">9. Bertonio, Ludovico. 1956 (1612). <i>Vocabulario  de la lengua aymara. </i>La Paz: Litograf&iacute;a Don Bosco.</font>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=293584&pid=S2077-3323201200010001200009&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p align="justify"><font size="2" face="Verdana, Arial, Helvetica, sans-serif">10. Bertonio, Ludovico. 1984 (1612). <i>Vocabulario  de la lengua aymara</i>, CERES, IFEA y MUSEF, La Paz-Bolivia.</font>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=293585&pid=S2077-3323201200010001200010&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p align="justify"><font size="2" face="Verdana, Arial, Helvetica, sans-serif">11. Bertonio, Ludovico. 1993 (1612). <i>Vocabulario  de la lengua aymara</i>, Radio San Gabriel, La Paz-Bolivia.</font>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=293586&pid=S2077-3323201200010001200011&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p align="justify"><font size="2" face="Verdana, Arial, Helvetica, sans-serif">12. Bertonio, Ludovico. 2002 (1612) <i>Arte de  la lengva aymara, con vna silva de Phrases de la mifma lengua, y fu declaraci&oacute;n en romance</i>.  Publicado de nuevo por Ivan Tavel Torres, Ed. PROEIB/ Koninkrijk der  Nederlanden, Cochabamba.</font>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=293587&pid=S2077-3323201200010001200012&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p align="justify"><font size="2" face="Verdana, Arial, Helvetica, sans-serif">13. Bertonio, Ludovico. 2005-2006 (1612) <i>Vocabulario  de la lengua aymara. </i>Arequipa, Per&uacute;: Ediciones El Lector.</font>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=293588&pid=S2077-3323201200010001200013&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p align="justify"><font size="2" face="Verdana, Arial, Helvetica, sans-serif">14. B&uuml;ttner, Thomas Th . 1983. <i>Las  lenguas de los Andes centrales. </i>Madrid: Ediciones Cultura Hisp&aacute;nica.</font>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=293589&pid=S2077-3323201200010001200014&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><p align="justify"><font size="2" face="Verdana, Arial, Helvetica, sans-serif">15. Camacho, Jos&eacute; Mar&iacute;a. 1944. &ldquo;La lengua aymara&rdquo; En: Bolet&iacute;n de Sociedad Geogr&aacute;fica de La Paz, No 67,  1944, Spanish American Printing Co. Inc., Nueva York, N.Y. </font></p>     <!-- ref --><p align="justify"><font size="2" face="Verdana, Arial, Helvetica, sans-serif">16. Carvajal Carvajal, Juan. 1990. Estructura  gramatical de la lengua aymara. (resumen). La Paz: Centro Cultural Jayma.</font>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=293591&pid=S2077-3323201200010001200016&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><p align="justify"><font size="2" face="Verdana, Arial, Helvetica, sans-serif">17. Carvajal Carvajal, Juan. 2011.  Sistematizaci&oacute;n de la escritura aymara: elisiones y  recuperaciones voc&aacute;licas, CNC &ndash; CEPOS, La Paz (in&eacute;dito)</font></p>     <p align="justify"><font size="2" face="Verdana, Arial, Helvetica, sans-serif">18. An&oacute;nimo. 2011 (1584). &ldquo;Annotaciones generales de la lengva aymara&rdquo; En: <i>Ciencia y Cultura</i>, Revista de la Universidad Cat&oacute;lica Boliviana &ldquo;San Pablo&rdquo;, No 27, diciembre, La  Paz, Bolivia.</font></p>     <!-- ref --><p align="justify"><font size="2" face="Verdana, Arial, Helvetica, sans-serif">19. Garc&iacute;a, Juan Antonio. 1917  (.1612?). <i>Gram&aacute;tica aymara/ sobre la base de una edici&oacute;n antigua. </i>La  Paz: Imprenta y litograf&iacute;a art&iacute;stica.</font>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=293594&pid=S2077-3323201200010001200019&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p align="justify"><font size="2" face="Verdana, Arial, Helvetica, sans-serif">20. Gonz&aacute;les de Holguin, Diego.  1989 (1608). <i>Vocabulario de la lengua general de todo el Per&uacute; llamado lengua quichua o del Inca</i>. Lima: UNMSM.</font>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=293595&pid=S2077-3323201200010001200020&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p align="justify"><font size="2" face="Verdana, Arial, Helvetica, sans-serif">21. Layme Pairumani, F&eacute;lix 1980. <i>Desarrollo del alfabeto aymara. </i>La Paz: ILCA.</font>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=293596&pid=S2077-3323201200010001200021&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p align="justify"><font size="2" face="Verdana, Arial, Helvetica, sans-serif">22. Layme Pairumani, F&eacute;lix. &nbsp;2002. Gram&aacute;tica aymara para maestros de educaci&oacute;n intercultural biling&uuml;e. La Paz: UNICEF/ASDI.</font>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=293597&pid=S2077-3323201200010001200022&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p align="justify"><font size="2" face="Verdana, Arial, Helvetica, sans-serif">23. Layme Pairumani, F&eacute;lix. 2004. <i>Diccionario biling&uuml;e aymara-castellano. </i>La Paz: Consejo Educativo Aymara, Tercera edici&oacute;n.</font>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=293598&pid=S2077-3323201200010001200023&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><p align="justify"><font size="2" face="Verdana, Arial, Helvetica, sans-serif">24. Layme Pairumani, F&eacute;lix. 2004. <i>Kunasa saririkiwa. </i>La Paz: CEA Impresores &amp;  Editores &ldquo;Nuevo Siglo&rdquo;.</font></p>     <!-- ref --><p align="justify"><font size="2" face="Verdana, Arial, Helvetica, sans-serif">25. Lewandowski, Th eodor. 1982. <i>Diccionario  de Ling&uuml;&iacute;stica. </i>Madrid: C&aacute;tedra.</font>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=293600&pid=S2077-3323201200010001200025&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><p align="justify"><font size="2" face="Verdana, Arial, Helvetica, sans-serif">26. Llanque Chana, Justino. 2007. &ldquo;Evidencias ling&uuml;&iacute;stico-hist&oacute;ricas del Jaqui-Aru como  lengua de la cultura Wari&rdquo;. 56th Conferencia Anual del Centro de  Estudios Latinoamericanos de la Universidad de Florida, Gainesville, Florida.</font></p>     <p align="justify"><font size="2" face="Verdana, Arial, Helvetica, sans-serif">27. Markham, Clement R. 1946. &ldquo;El nombre aymara&rdquo;. En: Revista <i>Kollasuyo</i>, No. 63, La  Paz.</font></p>     <p align="justify"><font size="2" face="Verdana, Arial, Helvetica, sans-serif">28. Middendorf, Ernest W. 1910. &ldquo;Introducci&oacute;n a la gram&aacute;tica aymara&rdquo;. En: Bolet&iacute;n de la Oficina Nacional de Estad&iacute;stica, La Paz, Bolivia.</font></p>     <!-- ref --><p align="justify"><font size="2" face="Verdana, Arial, Helvetica, sans-serif">29. Rivet, Paul y  Georges de Cr&eacute;qui-Montfort. 1951,1952, 1953 y 1956 <i>Bibliographie des  langues aymar&aacute; et ki&#269;ua</i>, Vols. I, II, III y IV, publie avec le  concours du Centre National de la Recherche Scientifique, Par&iacute;s.</font>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=293604&pid=S2077-3323201200010001200029&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><p align="justify"><font size="2" face="Verdana, Arial, Helvetica, sans-serif">30. Torres Rubio, Diego de. 1616. <i>Arte de  la lengua aymara</i>, Francisco de Canto, Juli&ndash;Per&uacute;.</font></p> <hr align="JUSTIFY">     <p align="justify"><a href="#_ftnref*" name="_ftn*" title=""> </a>*. <font size="2" face="Verdana, Arial, Helvetica, sans-serif">Doctor Honoris Causa por la Universidad Cat&oacute;lica Boliviana San Pablo, e-mail: <a href="mailto:flpjayma@yahoo.com">flpjayma@yahoo.com</a></font></p>     <p align="justify">&nbsp;</p>      ]]></body><back>
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