<?xml version="1.0" encoding="ISO-8859-1"?><article xmlns:mml="http://www.w3.org/1998/Math/MathML" xmlns:xlink="http://www.w3.org/1999/xlink" xmlns:xsi="http://www.w3.org/2001/XMLSchema-instance">
<front>
<journal-meta>
<journal-id>2077-3323</journal-id>
<journal-title><![CDATA[Revista Ciencia y Cultura]]></journal-title>
<abbrev-journal-title><![CDATA[Rev Cien Cult]]></abbrev-journal-title>
<issn>2077-3323</issn>
<publisher>
<publisher-name><![CDATA[Universidad Católica Boliviana]]></publisher-name>
</publisher>
</journal-meta>
<article-meta>
<article-id>S2077-33232009000200016</article-id>
<title-group>
<article-title xml:lang="es"><![CDATA[Brasil: una independencia sui generis]]></article-title>
</title-group>
<contrib-group>
<contrib contrib-type="author">
<name>
<surname><![CDATA[Palacios]]></surname>
<given-names><![CDATA[Guillermo]]></given-names>
</name>
</contrib>
</contrib-group>
<aff id="A">
<institution><![CDATA[,  ]]></institution>
<addr-line><![CDATA[ ]]></addr-line>
</aff>
<pub-date pub-type="pub">
<day>00</day>
<month>00</month>
<year>2009</year>
</pub-date>
<pub-date pub-type="epub">
<day>00</day>
<month>00</month>
<year>2009</year>
</pub-date>
<numero>22-23</numero>
<fpage>313</fpage>
<lpage>319</lpage>
<copyright-statement/>
<copyright-year/>
<self-uri xlink:href="http://www.scielo.org.bo/scielo.php?script=sci_arttext&amp;pid=S2077-33232009000200016&amp;lng=en&amp;nrm=iso"></self-uri><self-uri xlink:href="http://www.scielo.org.bo/scielo.php?script=sci_abstract&amp;pid=S2077-33232009000200016&amp;lng=en&amp;nrm=iso"></self-uri><self-uri xlink:href="http://www.scielo.org.bo/scielo.php?script=sci_pdf&amp;pid=S2077-33232009000200016&amp;lng=en&amp;nrm=iso"></self-uri></article-meta>
</front><body><![CDATA[ <p   align="right" ><font size="2" face="Verdana, Arial, Helvetica, sans-serif"><b>ARTICULO ORIGINAL</b></font></p >     <p   align="right" >&nbsp; </p >     <p   align="center" ><font size="4" face="Verdana, Arial, Helvetica, sans-serif"><b>Brasil: una independencia sui generis </b></font></p >     <p   align="justify" >&nbsp;</p >     <p   align="justify" >&nbsp;</p >     <p   align="center" ><font size="2" face="Verdana, Arial, Helvetica, sans-serif"><b>Guillermo Palacios </b></font></p >     <p   align="center" >&nbsp;</p >     <p   align="center" >&nbsp;</p > <hr size="1" noshade>     <p   align="justify" ><font size="2" face="Verdana, Arial, Helvetica, sans-serif">Desde sus or&iacute;genes, la historiograf&iacute;a brasile&ntilde;a ha establecido que el proceso de independencia de Brasil se diferenci&oacute; notablemente del resto de los movimientos emancipatorios de Iberoam&eacute;rica. Se trata de una perspectiva inaugurada por las obras fundadoras de la historiograf&iacute;a nacional y por sus soportes iconogr&aacute;ficos durante las d&eacute;cadas nucleares del siglo XIX. En ellas se proyecta una imagen del Estado brasile&ntilde;o caracterizado por virtudes inexistentes en el resto de las antiguas colonias de los imperios peninsulares, con la posible excepci&oacute;n de la Rep&uacute;blica de Chile. </font></p >     <p   align="justify" ><font size="2" face="Verdana, Arial, Helvetica, sans-serif">Estamos ante un Estado s&oacute;lido, de r&aacute;pida consolidaci&oacute;n, estable y pac&iacute;fico, liberal, ordenado y unificado en torno a un gobierno central, cuyos ide&oacute;logos proclaman con arrogancia esas caracter&iacute;sticas diferentes. Todo eso, dice el discurso historiogr&aacute;fico, gracias al sistema mon&aacute;rquico alrededor del cual se fund&oacute; la naci&oacute;n. La brasile&ntilde;a es sin duda una de las historiograf&iacute;as que m&aacute;s &eacute;xito han tenido, en el nivel mundial, en su funci&oacute;n de promotora y ayudante de la consolidaci&oacute;n del Estado nacional. Es una historiograf&iacute;a que enfatiza la ausencia de conflictos, la inexistencia de rupturas y el predominio de suaves transiciones indoloras, pactadas y consolidadas por acuerdos generales entre las &eacute;lites. </font></p >     ]]></body>
<body><![CDATA[<p   align="justify" ><font size="2" face="Verdana, Arial, Helvetica, sans-serif">Esa construcci&oacute;n historiogr&aacute;fica &ndash;e ideol&oacute;gica- del Estado brasile&ntilde;o fue fundamental para justificar y legitimar instituciones tan temidas y condenadas por la cultura pol&iacute;tica decimon&oacute;nica predominante en los antiguos territorios iberoamericanos, como la monarqu&iacute;a &ndash;con matices- y la esclavitud, y para dar un basamento factual al relativo aislamiento del imperio de Brasil, rodeado por todos lados por reg&iacute;menes republicanos, por lo menos en sus dimensiones discursivas. El mensaje historiogr&aacute;fico era claro: Brasil era <I>diferente </I>de las naciones surgidas del derrumbe del imperio espa&ntilde;ol en Am&eacute;rica, y no s&oacute;lo por consideraciones &eacute;tnicas o por su sistema mon&aacute;rquico (pues la esclavitud nunca fue mencionada como parte de la diferencia), sino por lo que esa monarqu&iacute;a hab&iacute;a logrado desde el momento de la independencia: estabilidad pol&iacute;tica, orden social, integridad territorial, crecimiento econ&oacute;mico. </font></p >     <p   align="justify" ><font size="2" face="Verdana, Arial, Helvetica, sans-serif">En los &uacute;ltimos a&ntilde;os, esa <I>historiograf&iacute;a de la diferencia </I>est&aacute; dando paso a una nueva perspectiva que acompa&ntilde;a los recientes procesos de integraci&oacute;n regional &ndash;el Mercosur, la Uni&oacute;n de Naciones Sudamericanas, etc.&ndash; y que ahora revisa la visi&oacute;n del Brasil como un Estado distinto de sus vecinos, para enfatizar, por el contrario, semejanzas y paralelismos en el desarrollo hist&oacute;rico; esta vez <I>a pesar </I>de la monarqu&iacute;a y de las otras caracter&iacute;sticas distintivas apuntaladas por los fundadores del relato hist&oacute;rico nacional. En cierto sentido, se trata de estudios que tienen como consecuencia colateral el desmonte del discurso ufanista de la historiograf&iacute;a &ldquo;oficial&rdquo; &ndash;exceptuando de esta vertiente, desde luego, a los autores de tradici&oacute;n marxista. </font></p >     <p   align="justify" ><font size="2" face="Verdana, Arial, Helvetica, sans-serif">El proceso de indepedencia es quiz&aacute; uno de los momentos principales en torno al cual se libra la batalla entre &ldquo;diferenciadores&rdquo; y &ldquo;semejantistas&rdquo;, una batalla que quiero &uacute;nicamente dejar consignada sin entrar en esta presentaci&oacute;n en sus complejidades, inclusive por lo verde que es a&uacute;n la rama de los revisionistas. </font></p >     <p   align="justify" ><font size="2" face="Verdana, Arial, Helvetica, sans-serif">La independencia de Brasil es un proyecto que se va construyendo paulatinamente a partir de la llegada de la Corte portuguesa a R&iacute;o de Janeiro en 1808 y que culmina 15 a&ntilde;os despu&eacute;s, con la decisi&oacute;n del pr&iacute;ncipe regente, Pedro de Alc&acirc;ntara, de no atender el llamado de las Cortes de Lisboa para retornar a Portugal, y proclamar, en su lugar, la independencia de Brasil. La naturaleza paulatina, pausada y bien comportada de la construcci&oacute;n de la naci&oacute;n independiente ha sido inclusive motivo de juegos acad&eacute;micos cuyo fin es decidir cu&aacute;ndo podemos decir que Brasil ya es una entidad aut&oacute;noma y soberana. Se barajan tres momentos principales y una coda: 1808, 1815 y 1822, con 1831 como alternativa de provocaci&oacute;n. </font></p >     <p   align="justify" ><font size="2" face="Verdana, Arial, Helvetica, sans-serif">El juego se monta desde el primer mes de la residencia de la Corte portuguesa en la capital de su colonia tropical. Como sabemos, la Corte y el grueso del Estado portugu&eacute;s, acompa&ntilde;ados de millares de funcionarios y bur&oacute;cratas, salieron huyendo de Lisboa en diciembre de 1807, protegidos por un escuadr&oacute;n de la marina brit&aacute;nica, ante la aproximaci&oacute;n de las tropas napole&oacute;nicas. En los meses anteriores, el gobierno portugu&eacute;s hab&iacute;a abandonado su infruct&iacute;fera pol&iacute;tica pendular en la guerra entre Francia e Inglaterra, y se hab&iacute;a inclinado cada vez m&aacute;s claramente hacia Londres. </font></p >     <p   align="justify" ><font size="2" face="Verdana, Arial, Helvetica, sans-serif">El establecimiento de la Corte y de las dependencias centrales del Estado </font><font size="2" face="Verdana, Arial, Helvetica, sans-serif">en R&iacute;o de Janeiro, hasta ese momento capital de una enorme y rica colonia tropical, convirti&oacute; a esta ciudad, literalmente de la noche a la ma&ntilde;ana, en la cabeza del imperio portugu&eacute;s. All&iacute; se establecieron todos los ministerios que administraban tanto el interior como los territorios ultramarinos, s&oacute;lo que ahora &ldquo;el interior&rdquo; era Brasil y Portugal uno de los espacios de ultramar, en la </font><font size="2" face="Verdana, Arial, Helvetica, sans-serif">pr&aacute;ctica, una dependencia cuasi-colonial, gobernada a distancia por un poder situado allende el mar. Una transposici&oacute;n sin precedente en la historia de los imperios del viejo continente. </font></p >     <p   align="justify" ><font size="2" face="Verdana, Arial, Helvetica, sans-serif">Vale advertir que la transferencia de la Corte a Brasil no fue un acto fortuito, de &uacute;ltimo momento, producto &uacute;nicamente del p&aacute;nico producido por la inminente ca&iacute;da de Lisboa en manos de Napole&oacute;n. Por el contrario, era una idea que rondaba el imaginario de los principales estadistas lusitanos desde la primera mitad del siglo XVIII, cuando Brasil se hab&iacute;a transformado, gracias a sus minas de oro y piedras preciosas, en la colonia m&aacute;s rica del imperio. Desde entonces, diversos proyectos sostuvieron la idea de <I>refundar </I>la monarqu&iacute;a portuguesa, de cambiar el peque&ntilde;o, vulnerable y empobrecido Portugal, por el inmenso, distante y rico Brasil. </font></p >     <p   align="justify" ><font size="2" face="Verdana, Arial, Helvetica, sans-serif">La conversi&oacute;n de R&iacute;o de Janeiro en sede del imperio portugu&eacute;s anul&oacute; de inmediato la condici&oacute;n colonial de Brasil, su antigua naturaleza de territorio dependiente, y transform&oacute; <I>ipso facto </I>a su capital no s&oacute;lo en un espacio independiente sino en un centro que controlaba periferias dispersas por todo el planeta. Era una situaci&oacute;n compleja y parad&oacute;jica: Brasil no era todav&iacute;a una <I>naci&oacute;n </I>como lo ser&iacute;a algunos a&ntilde;os despu&eacute;s, pero ya no era tampoco una <I>colonia </I>como lo fue hasta 1807. Se hab&iacute;a transmutado en un territorio soberano e independiente, no debido a un proceso de emancipaci&oacute;n, sino a su conversi&oacute;n en metr&oacute;poli del imperio. </font></p >     <p   align="justify" ><font size="2" face="Verdana, Arial, Helvetica, sans-serif">El establecimiento de la monarqu&iacute;a portuguesa en Brasil amenaz&oacute;, por un momento, con tener efectos importantes sobre el resto del continente y sus incipientes movimientos de autogesti&oacute;n, motivados por el &ldquo;secuestro&rdquo; de Fernando VII. En efecto, la consorte del regente portugu&eacute;s avecindado en R&iacute;o de Janeiro, la princesa Carlota Joaquina, era hermana del &ldquo;deseado&rdquo; y como tal posible heredera del trono, tan pronto pis&oacute; tierras americanas se lanz&oacute; a un descabellado proyecto de reclamar para s&iacute; la regencia de todo el imperio espa&ntilde;ol. Aunque envi&oacute; emisarios a varias capitales virreinales, s&oacute;lo en algunos c&iacute;rculos de comerciantes de Buenos Aires la propuesta tuvo cierto eco. Pero el efecto pudo haber sido el contrario, esto es, un refuerzo en los territorios todav&iacute;a formalmente espa&ntilde;oles de Am&eacute;rica de las tendencias al autogobierno, pues la pretensi&oacute;n de Carlota Joaquina significaba no s&oacute;lo una posible uni&oacute;n de las dos monarqu&iacute;as ib&eacute;ricas en una sola capital, sino el predominio de la Corona portuguesa sobre los territorios espa&ntilde;oles de Am&eacute;rica. </font></p >     <p   align="justify" ><font size="2" face="Verdana, Arial, Helvetica, sans-serif">1808 queda entonces como una opci&oacute;n para declarar un inicio <I>sui generis </I>de lo que ser&aacute; a&ntilde;os despu&eacute;s una independencia igualmente peculiar. </font></p >     ]]></body>
<body><![CDATA[<p   align="justify" ><font size="2" face="Verdana, Arial, Helvetica, sans-serif">El segundo momento de ese proceso se sit&uacute;a en 1815. Un a&ntilde;o antes, la derrota de Napole&oacute;n y la &ldquo;independencia&rdquo; de los territorios que hab&iacute;an ca&iacute;do bajo su dominio, entre los que se encontraba una buena parte de la pen&iacute;nsula ib&eacute;rica, hab&iacute;a dado a los c&iacute;rculos pol&iacute;ticos lusitanos que se hab&iacute;an mantenido en el peque&ntilde;o reino un nuevo aliento para reclamar el retorno de la Corte a Lisboa. En 1815, el congreso de Viena decret&oacute; la restauraci&oacute;n de las monarqu&iacute;as que hab&iacute;an sido derrocadas por Bonaparte, lo que puso al ya por ese entonces rey portugu&eacute;s Jo&atilde;o VI y a su Corte en un aprieto, pues, para todos los efectos leg&iacute;timos y ante los ojos de las otras cabezas coronadas europeas, la capital oficial de la monarqu&iacute;a portuguesa segu&iacute;a siendo Lisboa. Si bien la Corona portuguesa no hab&iacute;a ca&iacute;do en manos de los franceses, su &ldquo;exilio&rdquo; en Brasil era visto como equivalente a una destituci&oacute;n. Por lo tanto, era necesario &ldquo;restaurarla&rdquo;, y eso significaba, naturalmente, el retorno del Estado lusitano a su lugar de origen. </font></p >     <p   align="justify" ><font size="2" face="Verdana, Arial, Helvetica, sans-serif">El gusto de la Corte portuguesa por R&iacute;o de Janeiro y por la naturaleza exuberante que rodeaba a la nueva sede del imperio, a siete a&ntilde;os de su establecimiento, es uno de los motivos m&aacute;s celebrados de la historia de Brasil. Ha sido varias veces tema de los enredos de las escuelas de samba cariocas. Y no era s&oacute;lo el disfrute de la tranquilidad, lejos de los conflictos europeos, apenas interrumpida por escaramuzas armadas en la regi&oacute;n del Plata, sino que casi todos los cortesanos y altos funcionarios que compon&iacute;an el gobierno imperial se hab&iacute;an hecho de propiedades y negocios en Brasil, y no se sent&iacute;an muy inclinados a dejarlos y retornar al deprimido territorio peninsular. </font></p >     <p   align="justify" ><font size="2" face="Verdana, Arial, Helvetica, sans-serif">Por otro lado, para los c&iacute;rculos luso-brasile&ntilde;os, esto es, los portugueses americanos, los cuales hab&iacute;an financiado en buena parte el establecimiento de la monarqu&iacute;a en suelo americano y el funcionamiento de su Tesoro, el posible retorno de la Corte a Lisboa reconduc&iacute;a Brasil a la condici&oacute;n de colonia, con todo lo que eso significaba en t&eacute;rminos de p&eacute;rdida de privilegios sociales y econ&oacute;micos y de reducci&oacute;n de sus m&aacute;rgenes pol&iacute;ticos de maniobra. </font></p >     <p   align="justify" ><font size="2" face="Verdana, Arial, Helvetica, sans-serif">Ese conjunto de intereses confluy&oacute; en una estratagema pol&iacute;tica que, en cierta medida, cristalizaba el proyecto de refundaci&oacute;n del imperio desde un nuevo punto focal, proyecto que se hab&iacute;a venido trabajando de manera natural a lo largo de los siete a&ntilde;os de estancia de la monarqu&iacute;a lusitana en Am&eacute;rica. La necesidad de contornar el dilema provocado por los acontecimientos en Europa y al mismo tiempo atender los intereses de toda &iacute;ndole que se hab&iacute;an construido y consolidado en Am&eacute;rica dio por resultado la creaci&oacute;n de una nueva entidad pol&iacute;tica en el concierto de las monarqu&iacute;as occidentales. </font></p >     <p   align="justify" ><font size="2" face="Verdana, Arial, Helvetica, sans-serif">As&iacute;, en diciembre de 1815, el pr&iacute;ncipe regente convirti&oacute; el a&ntilde;ejo reino de Portugal y su imperio en el <I>Reino Unido de Portugal, Brasil y Algarve. </I>Con este acto, las ambig&uuml;edades provocadas por la transmutaci&oacute;n de colonia en metr&oacute;poli y de metr&oacute;poli en territorio ultramarino parec&iacute;an haber llegado a su fin. Brasil, elevado a &ldquo;reino&rdquo;, quedaba equiparado a Portugal y con ello se suprim&iacute;a de manera expl&iacute;cita, oficial, su condici&oacute;n colonial. Por lo tanto, antes de ser una naci&oacute;n independiente y soberana, Brasil ya era una monarqu&iacute;a y con la muerte de la reina Mar&iacute;a en 1816, Jo&atilde;o VI se convirti&oacute; en su rey. </font></p >     <p   align="justify" ><font size="2" face="Verdana, Arial, Helvetica, sans-serif">Queda entonces 1815 y su acontecimiento central como otro momento en </font><font size="2" face="Verdana, Arial, Helvetica, sans-serif">que se pueden fijar basamentos de la independencia de Brasil y, a la mirada retrospectiva, como un lapso fundamental para entender la modalidad que asume el tercer momento del proceso de independencia, el de 1822. </font></p >     <p   align="justify" ><font size="2" face="Verdana, Arial, Helvetica, sans-serif">En agosto de 1820 estall&oacute; en la ciudad portuguesa de Oporto una revoluci&oacute;n de &iacute;ndole liberal que, entre otras cosas, exigi&oacute; el retorno de Jo&atilde;o VI a Lisboa so pena de destronarlo. Los dirigentes del movimiento estaban vinculados con la burgues&iacute;a comercial portuaria que hab&iacute;a perdido gran parte de sus ganancias con la apertura de los puertos del imperio a las &ldquo;naciones amigas&rdquo; &ndash;esto es, Inglaterra-, decretados en 1808 desde R&iacute;o de Janeiro. Adem&aacute;s del regreso del rey y de la instauraci&oacute;n de una monarqu&iacute;a constitucional, los insurgentes demandaban el retorno de Brasil a la condici&oacute;n de colonia con la supresi&oacute;n de la figura del &ldquo;reino unido&rdquo;. </font></p >     <p   align="justify" ><font size="2" face="Verdana, Arial, Helvetica, sans-serif">El movimiento se extendi&oacute; r&aacute;pidamente a otras ciudades y se consolid&oacute; al ocupar sus partidarios las calles de Lisboa. La junta de gobierno lisboeta que hab&iacute;a fungido como gobierno local desde la partida de la Corte, encabezada por un lord ingl&eacute;s, convoc&oacute; a las Cortes para redactar una constituci&oacute;n. La noticia lleg&oacute; a Brasil en octubre y provoc&oacute; reacciones encontradas. En tres importantes provincias del norte, Gr&atilde;o-Par&aacute;, Maranh&atilde;o y Bah&iacute;a, que hasta mediados del siglo XVIII hab&iacute;a sido la sede virreinal, hubo levantamientos de tropas en apoyo a los revolucionarios de Oporto. All&aacute; se formaron, por primera vez en Brasil, juntas gubernativas seg&uacute;n el modelo hispanoamericano, que desconocieron la autoridad de R&iacute;o de Janeiro y se declararon obedientes a las Cortes constitucionales portuguesas. </font></p >     <p   align="justify" ><font size="2" face="Verdana, Arial, Helvetica, sans-serif">Con la revoluci&oacute;n de Oporto, las tensiones entre portugueses europeos y portugueses americanos, surgidas en 1808 por los privilegios de los primeros en el nuevo orden pol&iacute;tico y social instaurado con la llegada de la corte, se agudizaron y concretaron en la formaci&oacute;n de dos &ldquo;partidos&rdquo; claramente definidos: el partido &ldquo;portugu&eacute;s&rdquo;, formado por la tropa europea y los comerciantes con intereses en Portugal, que presionaban por el retorno a Lisboa, y el &ldquo;brasile&ntilde;o&rdquo;, que aglutinaba a quienes interesaba m&aacute;s la permanencia de la Corte en Brasil. En un primer momento, Jo&atilde;o VI opt&oacute; por resistir la presi&oacute;n de Lisboa y permanecer en los tr&oacute;picos, pero en febrero de 1821 varios contingentes de tropas favorables a la revoluci&oacute;n liberal se reunieron en una c&eacute;ntrica plaza de R&iacute;o de Janeiro para exigir, entre otras cosas, que el rey y el pr&iacute;ncipe heredero, Pedro de Alc&acirc;ntara, prometieran jurar la Constituci&oacute;n que estaba siendo redactada por las cortes en Lisboa. </font></p >     <p   align="justify" ><font size="2" face="Verdana, Arial, Helvetica, sans-serif">Una nueva asamblea popular, que demandaba que el rey jurara la constituci&oacute;n espa&ntilde;ola de 1812 mientras las Cortes terminaban de redactar una propia, fue reprimida con muertos y heridos por tropas comandadas por el pr&iacute;ncipe Pedro. A finales de ese mes, Jo&atilde;o VI, su Corte y 4.000 portugueses retornaron a Lisboa, dando por terminado con eso el sue&ntilde;o de la refundaci&oacute;n tropical del imperio lusitano. </font></p >     ]]></body>
<body><![CDATA[<p   align="justify" ><font size="2" face="Verdana, Arial, Helvetica, sans-serif">No obstante las demandas de las Cortes portuguesas, el retorno del rey no cancel&oacute; el estatuto aut&oacute;nomo y mon&aacute;rquico de Brasil ni mucho menos restaur&oacute; el pacto colonial. Por el contrario, el proyecto se mantuvo al dejar Jo&atilde;o VI a su hijo Pedro como pr&iacute;ncipe regente, rodeado y apoyado por el &ldquo;partido brasile&ntilde;o&rdquo;, constituido b&aacute;sica, pero no exclusivamente, por portugueses americanos. Las funestas consecuencias que podr&iacute;a acarrear el retorno a la condici&oacute;n colonial incentivaron entre este grupo las tendencias a la separaci&oacute;n definitiva del viejo reino peninsular. </font></p >     <p   align="justify" ><font size="2" face="Verdana, Arial, Helvetica, sans-serif">En diciembre de 1821 llegaron a R&iacute;o de Janeiro los decretos de las Cortes portuguesas que ordenaban el inmediato retorno del pr&iacute;ncipe Pedro, heredero del trono lusitano, a Lisboa, la extinci&oacute;n del instituto de la regencia en Brasil y de otras instituciones del gobierno portugu&eacute;s que all&aacute; quedaban, y la orden para que las provincias brasile&ntilde;as se subordinaran a las autoridades de la renovada metr&oacute;poli europea y se olvidaran de R&iacute;o de Janeiro. Era, claramente, la restauraci&oacute;n del pacto colonial. Las noticias se diseminaron con la rapidez del fuego encima de la p&oacute;lvora, y la posibilidad de una revoluci&oacute;n </font><font size="2" face="Verdana, Arial, Helvetica, sans-serif">popular, desenfrenada, comenz&oacute; a inquietar a los c&iacute;rculos dirigentes de la sociedad brasile&ntilde;a. El fantasma de la anarqu&iacute;a hizo que de varios puntos del pa&iacute;s comenzaran a llegar representaciones pidiendo a Pedro de Alc&acirc;ntara que desobedeciera a las Cortes y permaneciera en su puesto de regente de Brasil. El pr&iacute;ncipe acept&oacute; el reto y en enero de 1822 tom&oacute; la decisi&oacute;n de mantener el reino independiente con la tan famosa como simplona expresi&oacute;n de &ldquo;me quedo&rdquo; (<I>fico</I>), gritada en altas voces. </font></p >     <p   align="justify" ><font size="2" face="Verdana, Arial, Helvetica, sans-serif">A partir de all&iacute;, el rompimiento entre lo que era ya para todos los efectos un gobierno aut&oacute;nomo en Brasil se profundiz&oacute; con la decisi&oacute;n del regente de que todo decreto de las Cortes tendr&iacute;a que llevar un visto bueno suyo &ndash;un &ldquo;c&uacute;mplase&rdquo;-antes de obedecerse. En mayo de 1822, el Senado de la C&aacute;mara de R&iacute;o de Janeiro le ofreci&oacute; el t&iacute;tulo, tan sudamericano, de &ldquo;defensor perpetuo del Brasil&rdquo;. </font></p >     <p   align="justify" ><font size="2" face="Verdana, Arial, Helvetica, sans-serif">La historiograf&iacute;a brasile&ntilde;a coincide en presentar a la aristocracia rural esclavista, sobre todo a la de las provincias del Sur, como uno de los principales baluartes de la tendencia independentista. Eran conocidos &ndash;y temidos&ndash; los acuerdos que Portugal estar&iacute;a dispuesto u obligado a firmar para abolir la esclavitud en Brasil como forma de congraciarse con su &ldquo;defensor perpetuo&rdquo;, el Reino Unido de la Gran Breta&ntilde;a. Por otro lado, a ninguno de los integrantes de las oligarqu&iacute;as regionales brasile&ntilde;as les conven&iacute;a una nueva estructura de restricci&oacute;n colonial de su comercio exterior. Por &uacute;ltimo, pero de ninguna manera menos importante, Pedro de Alc&acirc;ntara, creado en la cultura de las monarqu&iacute;as absolutistas, aborrec&iacute;a al movimiento liberal que estaba por detr&aacute;s de las Cortes y del nuevo r&eacute;gimen constitucional portugu&eacute;s. </font></p >     <p   align="justify" ><font size="2" face="Verdana, Arial, Helvetica, sans-serif">El 7 de septiembre de 1822, el Pr&iacute;ncipe Regente recibi&oacute; una carta de su padre, el rey de Portugal, en la que don Jo&atilde;o, de mala gana, reclamaba su obediencia para s&iacute; y para las Cortes, y le mandaba retornar de inmediato a Lisboa. Apoyado por el partido conservador, Pedro decidi&oacute; declarar el rompimiento final de Brasil con Portugal (aunque no el suyo con la Corona portuguesa). El 12 de octubre fue aclamado emperador con el nombre de Pedro I. </font></p >     <p   align="justify" ><font size="2" face="Verdana, Arial, Helvetica, sans-serif">A la declaraci&oacute;n de independencia sigui&oacute; una secuencia de breves enfrentamientos contra las tropas portuguesas que a&uacute;n se encontraban en Brasil. Los principales fueron los de la Provincia Cisplatina (el actual Uruguay), Bah&iacute;a, Piau&iacute;, Maranh&atilde;o y Par&aacute;. En las &uacute;ltimas tres, geogr&aacute;ficamente casi tan distantes de R&iacute;o de Janeiro como de Lisboa y con comunicaciones igualmente dif&iacute;ciles, las &eacute;lites econ&oacute;micas hab&iacute;an mantenido fuertes v&iacute;nculos con la metr&oacute;poli portuguesa y resistieron su incorporaci&oacute;n a un imperio independiente, que significaba, entre otras cosas, su subordinaci&oacute;n a R&iacute;o de Janeiro. Sin embargo, hacia junio de 1823, la endeble resistencia hab&iacute;a cesado, el nuevo ej&eacute;rcito imperial venc&iacute;a en todos los frentes y la unidad territorial se manten&iacute;a inc&oacute;lume, en contraste con la tremenda fragmentaci&oacute;n que experimentaban los antiguos virreinatos y capitan&iacute;as del desaparecido imperio espa&ntilde;ol en Am&eacute;rica. </font></p >     <p   align="justify" ><font size="2" face="Verdana, Arial, Helvetica, sans-serif">La constituci&oacute;n de Brasil como naci&oacute;n independiente dotada de un sistema mon&aacute;rquico, con un pr&iacute;ncipe portugu&eacute;s en el trono, signific&oacute; el predominio de la continuidad en el seno de la ruptura, una caracter&iacute;stica que habr&iacute;a de marcar por mucho tiempo la historia de Brasil. Con eso se atend&iacute;an los intereses de los grupos dirigentes formados durante los &uacute;ltimos a&ntilde;os del r&eacute;gimen colonial, se salvaguardaba el sistema esclavista y se imped&iacute;a el acceso de segmentos populares o de la incipiente clase media a los c&iacute;rculos de poder. En consecuencia, la preponderancia de los sectores conservadores ser&iacute;a notable durante la mayor parte del periodo mon&aacute;rquico. </font></p >     <p   align="justify" ><font size="2" face="Verdana, Arial, Helvetica, sans-serif">1822 es, entonces, la fecha oficial de la independencia de Brasil, cuando el pr&iacute;ncipe portugu&eacute;s, a la orilla de un modesto riacho que la pintura patri&oacute;tica transformar&aacute; en un potente caudal, pronuncia su c&eacute;lebre f&oacute;rmula: &iexcl;independencia o muerte! </font></p >     <p   align="justify" ><font size="2" face="Verdana, Arial, Helvetica, sans-serif">La suave transici&oacute;n de colonia a sede esdr&uacute;jula del imperio, de &eacute;sta a reino unido y de reino unido a monarqu&iacute;a independiente supuso tambi&eacute;n, como ya lo dije en otra ocasi&oacute;n, la inexistencia de los complejos debates sobre problemas de soberan&iacute;a, de representaci&oacute;n o de legitimidad del nuevo Estado, y de los consecuentes argumentos y conflictos que caracterizaron el tortuoso camino de las rep&uacute;blicas hispanoamericanas a la consolidaci&oacute;n nacional. Pues m&aacute;s que &ldquo;nuevo&rdquo;, el Estado mon&aacute;rquico brasile&ntilde;o era un extra&ntilde;o reto&ntilde;o del antiguo, del tambi&eacute;n extra&ntilde;o Estado portugu&eacute;s del periodo 1808-1821. </font></p >     <p   align="justify" ><font size="2" face="Verdana, Arial, Helvetica, sans-serif">Esa tan encomiada suavidad de la transici&oacute;n ha sido una de las explicaciones dadas por la historiograf&iacute;a para la imagen de un Brasil librado de guerras intestinas y segmentaciones territoriales &ndash;por m&aacute;s que en la d&eacute;cada de 1830 una secuencia de revueltas y levantamientos regionales puso en peligro la integridad del imperio. No por acaso esa d&eacute;cada estuvo caracterizada por la ausencia de un soberano en pleno ejercicio de sus poderes, pues a la abdicaci&oacute;n de Pedro I en abril de 1831 sigui&oacute; la constituci&oacute;n de una regencia que gobernar&iacute;a Brasil hasta que el heredero del trono, Pedro II, obtuviera anteladamente, por la profundidad de la crisis de legitimidad, la mayor&iacute;a de edad. Esa d&eacute;cada y los &uacute;ltimos a&ntilde;os de la de 1840 fueron los &uacute;nicos momentos de la fase mon&aacute;rquica, con la salvedad del surgimiento de un poderoso movimiento republicano en 1880, en los cuales el derecho a la existencia de un Estado imperial centralizado fue puesto en duda por las &eacute;lites de varias provincias. </font></p >     ]]></body>
<body><![CDATA[<p   align="justify" ><font size="2" face="Verdana, Arial, Helvetica, sans-serif">La coda del juego de los historiadores, el cuarto momento de este proceso, se sit&uacute;a, precisamente, en 1831. La abdicaci&oacute;n de Pedro I a favor de su hijo y su partida para Portugal dejaron al imperio de Brasil con la Corona en la cabeza de un infante de 6 a&ntilde;os mal cumplidos. Asumi&oacute; entonces una regencia trinitaria que gobern&oacute; hasta 1841, cuando Pedro II, entonces con 16 a&ntilde;os, fue declarado mayor de edad. La partida de Pedro de Alc&acirc;ntara y el s&eacute;quito de portugueses que lo hab&iacute;a apoyado durante su atribulado reinado dej&oacute; por primera vez el gobierno de Brasil en manos de brasile&ntilde;os, lo cual no deja de constituir, tambi&eacute;n, una vertiente importante de la independencia. </font></p >     <p   align="justify" ><font size="2" face="Verdana, Arial, Helvetica, sans-serif">Paraguay o la provincia del R&iacute;o de la Plata, con las regiones adyacentes de Tucam&eacute;n y Santa Cruz de la Sierra (1616) (Biblioteca Mundial Digital de la UNESCO) </font></p >     <p   align="justify" >&nbsp;</p >      ]]></body>
</article>
