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</front><body><![CDATA[ <p align="right"><b><font size="2" face="Verdana, Arial, Helvetica, sans-serif">ARTICULO ORIGINAL</font></b></p>     <p align="right">&nbsp;</p>     <p align="center"><font size="4" face="Verdana, Arial, Helvetica, sans-serif"><b>Insurrecci&oacute;n de los indios de Mojos<Sup>* </Sup></b><Sup></Sup></font></p>     <p align="center">&nbsp;</p>     <p align="center">&nbsp;</p>     <p align="center"><font size="2" face="Verdana, Arial, Helvetica, sans-serif">   <b>Jos&eacute; Luis Roca </b></font></p>     <p align="left"><font size="2" face="Verdana, Arial, Helvetica, sans-serif">* 	El texto es el cap&iacute;tulo IX del libro Ni con Lima ni con Buenos Aires. La formaci&oacute;n de un Estado nacional en Charcas, 2007, Instituto Franc&eacute;s de Estudios Andinos, IFEA Plural Editores. </font></p>     <p align="center">&nbsp;</p>     <p align="center">&nbsp;</p> <hr size="1">     <p align="justify"><font size="2" face="Verdana, Arial, Helvetica, sans-serif">En la &eacute;poca en que tuvo lugar la intervencion francesa en Espa&ntilde;a, con el consiguiente cautiverio del rey Fernando VII, gobernaba la provincia de Mojos don Pedro Pablo de Urquijo, militar espa&ntilde;ol nombrado para ese cargo en 1805. Mojos, igual que Chiquitos, era por entonces una gobernaci&oacute;n independiente de cualesquiera de las intendencias del Virreinato de Buenos Aires que hab&iacute;a creado la Ordenanza de 1782. Depend&iacute;a directamente de la Audiencia de Charcas. </font></p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p align="justify"><font size="2" face="Verdana, Arial, Helvetica, sans-serif">   En aquellas ex misiones jesu&iacute;ticas moje&ntilde;as, el gobernador Urquijo se hab&iacute;a esforzado por llevar adelante las reformas implantadas durante el fruct&iacute;fero gobierno del m&aacute;s ilustre de sus antecesores, L&aacute;zaro de Ribera, quien fuera m&aacute;xima autoridad en Mojos entre 1786 y 1793. Ribera, notable personaje de la Ilustraci&oacute;n americana, (despu&eacute;s fue gobernador del Paraguay y de Huancavelica) hab&iacute;a logrado, tras muchos esfuerzos, que en Mojos se implantara un gobierno civil regido por funcionarios de la corona, eliminando as&iacute; el poder de los curas seculares. &Eacute;stos, desde el extra&ntilde;amiento de los jesuitas ocurrido en 1767, hab&iacute;an ejercido un mando desp&oacute;tico, institucionalizando la corrupci&oacute;n en las costumbres y en el manejo gubernamental. Al verse despojados de autoridad pol&iacute;tica y del manejo econ&oacute;mico de las misiones (y autorizados &uacute;nicamente a desempe&ntilde;ar tareas religiosas), los curas se convirtieron en enemigos implacables de los nuevos funcionarios civiles. </font></p>     <p align="justify"><font size="2" face="Verdana, Arial, Helvetica, sans-serif">   Las noticias de lo acontecido en Espa&ntilde;a en 1808, as&iacute; como de los movimientos insurreccionales ocurridos en las ciudades de La Plata y de La Paz el a&ntilde;o siguiente, llegaron a Mojos con el retraso y las distorsiones que son f&aacute;ciles de imaginar. Algo de ello seguramente escuch&oacute; el gobernador Urquijo, pues a mediados de 1810 dispuso que su familia, junto a un voluminoso cargamento que conten&iacute;a sus efectos personales, salieran de San Pedro de Mojos, capital de la provincia, hacia un lugar m&aacute;s seguro como era Santa Cruz de la Sierra. </font></p>     <p align="justify"><font size="2" face="Verdana, Arial, Helvetica, sans-serif">   Las dificultades de la vida en Mojos se originaban en la inmensa distancia de su capital, no s&oacute;lo a los centros metropolitanos de Charcas sino tambi&eacute;n a las dem&aacute;s poblaciones de la provincia. Esa distancia se hac&iacute;a aun mayor con el sistema de transporte tan primitivo. Las v&iacute;as fluviales (las &uacute;nicas que comunicaban a Mojos con el resto del mundo) eran expeditas s&oacute;lo en la &eacute;poca de lluvias -de octubre a abril-pues durante los largos meses del estiaje muchas de ellas o se hac&iacute;an intransitables o cambiaban de curso. En esas condiciones era imprescindible la mano de obra de los indios encargados de tripular y poner en movimiento pesadas embarcaciones que surcaban los r&iacute;os<Sup>1</Sup>. El viaje entre un puente del Mamor&eacute; y el de Pailas sobre el R&iacute;o Grande duraba noventa d&iacute;as. Desde este r&iacute;o se continuaba el viaje por tierra hasta Santa Cruz. </font></p>     <p align="justify"><font size="2" face="Verdana, Arial, Helvetica, sans-serif">   El remar era para el moje&ntilde;o lo que la miita de Potos&iacute; para el indio de las regiones andinas. En ambos casos se trataba de obligaciones cuyo incumplimiento era reputado como una insubordinaci&oacute;n inadmisible que cuestionaba los derechos del rey y de la santa religi&oacute;n. Un mitayo o un remero que se rebelaran contra esa servidumbre eran reos de Estado y por consiguiente sujetos a sever&iacute;simas penas. Los bogas del r&iacute;o Magdalena en la Nueva Granada y los que con igual nombre prestaban este servicio a lo largo del Desaguadero en el Virreinato del Per&uacute;, estaban sujetos a reglamentos emanados de la autoridad real que al parecer no existieron en el caso de los remeros de Mojos, verdaderos galeotes de la colonia espa&ntilde;ola. </font></p>     <p align="justify"><font size="2" face="Verdana, Arial, Helvetica, sans-serif">   Los indios remeros deb&iacute;an abandonar a su familia a cambio de una escasa o nula remuneraci&oacute;n, y eran forzados a desatender las faenas agr&iacute;colas y ganaderas de donde derivaban el sustento. Por todo ello, sabedores de que en la pen&iacute;nsula hab&iacute;an ocurrido trascendentales hechos con respecto al sistema mon&aacute;rquico, un buen d&iacute;a de 1810, masivamente, notificaron al gobernador Urquijo que se negaban a seguir remando. Eso equival&iacute;a a una insurreccion.</font></p>     <p align="justify"><font size="2" face="Verdana, Arial, Helvetica, sans-serif">   Entre las reformas de Ribera se introdujo aquella de dar mayor jerarqu&iacute;a a los caciques indios. Durante la epoca jesu&iacute;tica, aqu&eacute;llos formaban parte esencial del las misiones con el t&iacute;tulo de corregidor. El corregidor era el jefe m&aacute;ximo cuyo mando sc extend&iacute;a a todos los indios; inmediatamente debajo de &eacute;l hab&iacute;a otro jefe, el regidor, y ambos ten&iacute;an sus suplentes o alternos, llamados teniente y alf&eacute;rez, respectivamente. El gobierno de los pueblos estaba a cargo de los alcaldes primero y segundo, quienes a la vez ejerc&iacute;an funciones de polic&iacute;a. La administraci&oacute;n de justicia se hac&iacute;a de acuerdo con las costumbres </font><font size="2" face="Verdana, Arial, Helvetica, sans-serif">ancestrales ind&iacute;genas y resid&iacute;a en tres jueces: el justicia mayor, el juez de varas y el sargento mayor. El conjunto de estos funcionarios y magistrados constitu&iacute;a el cabildo, que controlaba el trabajo en los telares, en las labores agr&iacute;colas y hasta dom&eacute;sticas<Sup>2</Sup>. </font></p>     <p align="justify"><font size="2" face="Verdana, Arial, Helvetica, sans-serif">   El &eacute;xito de los jesuitas consisti&oacute; en organizar ese autogobierno local y limitarse a supervisar su funcionamiento. Aunque los padres de la Compa&ntilde;&iacute;a ten&iacute;an la &uacute;ltima palabra en cualquier asunto, tal sistema con fuerte base religiosa y teocr&aacute;tica, los moje&ntilde;os se adaptaron a esa vida y rindieron al m&aacute;ximo en las tareas que les exig&iacute;a tan peculiar organizaci&oacute;n social. Cuando el rey Carlos III tom&oacute; la decisi&oacute;n de expulsar a la Compa&ntilde;&iacute;a de Jes&uacute;s de todos sus dominios en el mundo, las autoridades de la Audiencia de Charcas encargadas de cumplir la orden se vieron en la dram&aacute;tica necesidad de reemplazar a los misioneros. Para ello acudieron al obispo de Santa Cruz, quien, por la urgencia de las circunstancias, se vio forzado a enviar sacerdotes j&oacute;venes, varios de los cuales fueron ordenados con premura, aun antes de cumplir con la formacion teol&oacute;gica y human&iacute;stica normalmente requerida para el sacerdocio. As&iacute; comenz&oacute; el gobierno de los curas seculares, a trav&eacute;s de quienes las autoridades coloniales trataron de mantener en las ex misiones el sistema de dominio espiritual sobre los indios implantado por los jesuitas. </font></p>     <p align="justify"><font size="2" face="Verdana, Arial, Helvetica, sans-serif">   Los nuevos religiosos se vieron s&uacute;bitamente al mando de unas comunidades cristiano-ind&iacute;genas a quienes conoc&iacute;an s&oacute;lo por vagas referencias y no obstante ten&iacute;an que administrarlas a la usanza y estilo de los jesuitas. El poder absoluto que sobre esos pueblos se asign&oacute; a los nuevos religiosos result&oacute; desproporcionado a sus capacidades y experiencia. De ah&iacute; al abuso y relajaci&oacute;n de costumbres no quedaba sino un paso. Vinieron las depredaciones, los excesos y castigos contra los ind&iacute;genas, los abusos sexuales, y con todo ello, la p&eacute;rdida de respetabilidad y mando que pronto sufrir&iacute;an. </font></p>     <p align="justify"><font size="2" face="Verdana, Arial, Helvetica, sans-serif">   A fin de mitigar estos males, andando los a&ntilde;os, el obispo de Santa Cruz, Ram&oacute;n Herboso (de cuya di&oacute;cesis depend&iacute;an en lo espiritual los curas asignados a Mojos), dict&oacute; un Reglamento que pese a lo bien intencionado tuvo escasa aplicabilidad<Sup>3</Sup>. Sin embargo, el Plan de Gobierno de Ribera mantuvo las dignidades jer&aacute;rquicas de los ind&iacute;genas al disponer &#8220;que se esmere en instruir a los caciques de modo que pueda servir los ejemplos dc administradores de los pueblos sin peligro de ser enga&ntilde;ados (...) y para prepararlos en la imposici&oacute;n cuando se contemple necesario su estabecimiento&#8221;. Por &uacute;ltimo, el art&iacute;culo 47 autorizaba la intervenci&oacute;n de los caciques para realizar el inventario de bienes en caso de muerte del gobernador<Sup>4</Sup>.</font></p>     <p align="justify"><font size="2" face="Verdana, Arial, Helvetica, sans-serif">   La dignidad ind&iacute;gena reconocida tan expl&iacute;citamente por la autoridad real dio poder a los caciques de las diferentes naciones moje&ntilde;as. Una de las m&aacute;s notorias era la canichana (llamada tambi&eacute;n &#8220;caniciana&#8221;), sobre cuya base se es</font><font size="2" face="Verdana, Arial, Helvetica, sans-serif">tableci&oacute; la misi&oacute;n de San Pedro como capital de provincia<Sup>5</Sup>. Los Canichana ten&iacute;an la reputaci&oacute;n de bravos e ind&oacute;mitos guerreros. Expertos en cavar fosos y trincheras para defenderse del enemigo, los jesuitas los emplearon como elemento de combate para frenar las frecuentes incursiones portuguesas en esa porci&oacute;n del imperio espa&ntilde;ol. Una larga tradici&oacute;n atribu&iacute;a a los Canichanas el m&eacute;rito de repeler las avanzadas incas que trataban de llegar a Mojos, oblig&aacute;ndolas a replegarse hacia el r&iacute;o Beni<Sup>6</Sup>. Luego de la expulsi&oacute;n de los misioneros y conocedor de las aptitudes atribuidas a este pueblo, el primer gobernador civil de Mojos, Antonio de Ayrnerich, les concedi&oacute; la prerrogativa de &#8220;organizar dos compa&ntilde;&iacute;as de a cincuenta flecheros cada una, con un capit&aacute;n canichana a la cabeza, compa&ntilde;&iacute;as que ser&iacute;an vestidas con uniforme de desfilar todos los domingos en San Pedro despu&eacute;s de la procesi&oacute;n&#8221;<Sup>7</Sup>. </font></p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p align="justify"><font size="2" face="Verdana, Arial, Helvetica, sans-serif">   Es presumible que ese derecho de poseer su propia &#8220;fuerza armada&#8221; fue conservado por los Canichana hasta la &eacute;poca que nos ocupa, teniendo en cuenta que San Pedro ostentaba la dignidad de capital de provincia y sede del gobierno moje&ntilde;o. Fundado en 1696 por el jesuita Lorenzo Legarda, estaba estrat&eacute;gicamente ubicado en el &aacute;rea de influencia de los r&iacute;os Mamor&eacute;, Apere y Tijamuch&iacute;. Pero en contraste con esas virtudes, tambi&eacute;n se atribuia a los Canichana costumbres crueles y pr&aacute;ctica habitual de antropofagia<Sup>8</Sup>. De ellos dice Moreno: &#8220;en Mojos llama la atenci&oacute;n el indio canichana porque sin dejar de ser d&oacute;cil y sumiso a la autoridad, se&ntilde;aladamente si es blanco el que la in-viste, hay algo de fiero en sus modos, y no carece de extravagancias; el furor con que se azotan y maceran sus carnes en la semana santa espantaron a Dâ€™Orbigny y a Carrasco (...) comen v&iacute;boras, tigres y caimanes con particular delicia. Son feos y algo repelentes y antip&aacute;ticos<Sup>9</Sup>. Cita un testimonio de 1769 sobre estos indios, que corresponde a Antonio Aymerich: &#8220;Uno de los pueblos que hoy d&iacute;a se halla m&aacute;s civilizado es el de San Pedro. Sin embargo, cuando Fray Pedro Pe&ntilde;aloza lleg&oacute; a saber las maldades que comet&iacute;an sus feligreses de comerse a sus hijos y aun alguno de entre ellos mismos y echar suerte a quien le cabe ser parte de su b&aacute;rbaro apetito, puso todos los medios que hall&oacute; a su prudencia para atajar tales iniquidades&#8221;<Sup>10</Sup>. </font></p>     <p align="justify"><font size="2" face="Verdana, Arial, Helvetica, sans-serif">En medio de ese pueblo reputado feroz, Juan Maraza, su cacique principal<Sup>11</Sup>, era universalmente respetado. Los tenues testimonios escritos existentes sobre su figura son, sin embargo, suficientes para mostrarlo como</font><font size="2" face="Verdana, Arial, Helvetica, sans-serif">gu&iacute;a de su pueblo y, a la vez, como a un hombre interesado en mantener la cohesi&oacute;n social amenazada desde de la expulsi&oacute;n de los misioneros. Pero la llegada a Mojos a fines de 1792 del nuevo gobernador, el Coronel de los Reales Ej&eacute;rcitos D. Miguel Zamora y Trevi&ntilde;o, puso en guardia a los habitantes de la capital moje&ntilde;a. Zamora se present&oacute; acompa&ntilde;ado de su esposa, la condesa de Argelejo<Sup>12</Sup>, y uno de los primeros actos de su gobierno fue prohibir a los indios el uso del traje espa&ntilde;ol, el cual, en adelante, se permitir&iacute;a solo como una suerte de premio o condecoraci&oacute;n por buena conducta<Sup>13 </Sup>. </font></p>     <p align="justify"><font size="2" face="Verdana, Arial, Helvetica, sans-serif">   Los excesos autoritarios de Zamora se extendieron a los curas, a quienes les puso m&aacute;s restricciones de las que ya ten&iacute;an, lo cual los indujo a buscar alianzas con los indios, incit&aacute;ndolos a rebelarse y desconocer la autoridad del gobernador<Sup>14</Sup>. Zamora ten&iacute;a la personalidad precisa para fortalecer esos entendimientos en contra suya, pues tanto los religiosos como los caciques indios lo odiaban por igual. Comet&iacute;a abusos como el denunciado por el gobernador de Santa Cruz, Francisco de Viedma, durante una visita a Mojos: </font></p>     <p align="justify"><font size="2" face="Verdana, Arial, Helvetica, sans-serif">   &#8220;Las muertes y otros da&ntilde;os que sufrieron aquellos desgraciados indios originados en haberlos obligado el gobernador a que se condujese en hombros a su mujer y a un hijo a distancia de m&aacute;s de 50 leguas (...) y aunque el gobernador ha logrado traer hacia s&iacute; con suavidad a algunos indios, luego los puso presos y hace que perezcan en las c&aacute;rceles que por leves motivos les importa crueles y rigurosos castigos&#8221;<Sup>15</Sup>. </font></p>     <p align="justify"><font size="2" face="Verdana, Arial, Helvetica, sans-serif">   Adem&aacute;s de aquellos abusos, Zamora inaugur&oacute; un comercio il&iacute;cito con los portugueses de la fortaleza Pr&iacute;ncipe de Beira, sobre el r&iacute;o It&eacute;nez, obligando a los indios, con riesgo inminente de sus vidas, a salir de cacer&iacute;a de tigres para vender las pieles al otro lado de la frontera. El cumpleanos del hijo del gobernador se celebraba con las solemnidades propias de un pr&iacute;ncipe, indultando a presos, aunque al mismo tiempo prohibiendo a los indios adquirir propiedades. Los curas doctrineros se aprovecharon de esta situacion y excomulgaron a Zamora, al punto de que el Vicario de San Pedro, Francisco Javier Ch&aacute;vez, en octubre de 1801, informaba al obispo de Santa Cruz que &#8220;el pueblo de San Pedro se hab&iacute;a tumultuado pidiendo que saliera el gobernador y si no, lo har&iacute;a a la fuerza<Sup>16</Sup>. </font></p>     <p align="justify"><font size="2" face="Verdana, Arial, Helvetica, sans-serif">   El cacique Maraza, enarbolando la autoridad que le hab&iacute;a conferido su pueblo (aunque ella a&uacute;n no hab&iacute;a sido reconocida por las autoridades espa&ntilde;olas), resolvi&oacute; finalmente tomar las cosas por su cuenta y cortar de ra&iacute;z los abusos del gobernador. Con un grupo de sus parciales hizo conducir subrepticiamente hasta el pueblo de San Javier los 50 ba&uacute;les de que se compon&iacute;a el equipaje de Zamora. Enseguida, sin mayor ceremonia, lo despoj&oacute; de su </font><font size="2" face="Verdana, Arial, Helvetica, sans-serif">cargo y lo oblig&oacute; a salir de Mojos por la v&iacute;a de Yuracar&eacute;s. En conocimiento de estos hechos, la Audiencia no encontr&oacute; mejor recurso que ratificar la destituci&oacute;n de Zamora y nombrar con car&aacute;cter interino a Rafael Antonio &Aacute;lvarez Sotomayor, quien encontr&oacute; a los pobladores &#8220;ociosos, hambrientos y altaneros, en plena relajaci&oacute;n moral y religiosa&#8221;<Sup>17 </Sup>. A los pocos meses, &Aacute;lvarez Sotomayor abandon&oacute; Mojos ante la designaci&oacute;n del gobernador titular, Pedro Pablo de Urquijo. </font></p>     <p align="justify"><font size="2" face="Verdana, Arial, Helvetica, sans-serif">   Cuando Urqujo lleg&oacute; a la sede de sus funciones, en todo el territorio moje&ntilde;o no se o&iacute;a hablar sino de Maraza. En actuados testificales que el nuevo gobernador mand&oacute; levantar en 1805, encontramos a Estanislao Tilila, caudillo ind&iacute;gena de Loreto, propalando la versi&oacute;n de que el &uacute;nico gobernador de la provincia era Maraza. As&iacute; lo atestigua Antonio Land&iacute;var, administrador de Exaltaci&oacute;n: </font></p>     <p align="justify"><font size="2" face="Verdana, Arial, Helvetica, sans-serif">   Le consta al declarante la rara desvergÃ¼enza con que el cacique Maraza se ha dejado llevar de su orgullo y brutal inclinaci&oacute;n hacia el des&oacute;rden, mandando a todos los pueblos, recados ya por escrito y de palabra (faltando a lo sagrado de la autoridad soberana que reside en el se&ntilde;or gobernador y aun en el Excmo, se&ntilde;or Virrey del Distrito) dando a entender en ellos que ya era otro tiempo, que no hab&iacute;a rey, no hab&iacute;a tribunales ni otras superioridades, que todo era un enga&ntilde;o y que el solo mandaba y todos deb&iacute;an obedecerle (...).<Sup>18 </Sup></font></p>     <p align="justify"><font size="2" face="Verdana, Arial, Helvetica, sans-serif">   No ser&iacute;a l&iacute;cito interpretar la suplantaci&oacute;n del puesto de gobernador hecha por Maraza en 1805 como una manifestacion precoz de los moje&ntilde;os contra la monarqu&iacute;a espa&ntilde;ola. Simplemente se trataba de un gesto de rebeld&iacute;a contra la autoridad local, asumiendo simb&oacute;licamente en su persona las atribuciones de aqu&eacute;lla. Como se ha visto m&aacute;s arriba, los gobernadores civiles (igual que antes lo hab&iacute;an hecho sus predecesores, los curas seculares) abolieron el sistema de autogobierno que rigi&oacute; durante la &eacute;poca jesu&iacute;tica. Y eso es lo que reivindicaba Maraza al reclamar las lealtades de los dem&aacute;s pueblos moje&ntilde;os haci&eacute;ndose llamar &#8220;gobernador&#8221;<Sup>19</Sup>. Urquijo, mucho m&aacute;s h&aacute;bil que Zamora, ignor&oacute; los agravios que Maraza hab&iacute;a inferido a su antecesor y resolvi&oacute; atraerlo a su bando, rompiendo as&iacute; la coalici&oacute;n de curas con indios. A ese fin, en marzo de 1806, tramit&oacute; ante la Audiencia el nombramiento de cacique para Maraza. Al parecer no recibi&oacute; respuesta, pues a los dos a&ntilde;os insist&iacute;a en estos </font><font size="2" face="Verdana, Arial, Helvetica, sans-serif">t&eacute;rminos: </font></p>     <p align="justify"><font size="2" face="Verdana, Arial, Helvetica, sans-serif">   En fecha 7 de marzo de 806, solicit&oacute; por representaci&oacute;n el vuestro gobernador, la distinci&oacute;n de medalla y t&iacute;tulo al cacique de la capital Juan Maraza exponiendo en ella lo acreedor que era en aquel entonces a dichas distinciones, y si as&iacute; lo consideraba en aquella &eacute;poca, mucho m&aacute;s en el d&iacute;a pues es seguramente un leal y buen servidor de Su Majestad pues no bien se le manda cualquier ocurrencia cuando al momento la ejecuta y tiene el pueblo en el mejor orden en edificios y polic&iacute;a como el adelantamiento de receptor&iacute;a y obrados, celando continuamente </font><font size="2" face="Verdana, Arial, Helvetica, sans-serif">a los art&iacute;fices de todos los ramos, no dudando en la acreditada justificaci&oacute;n de Vuestra Alteza, se dignar&aacute; concederle lo que en fecha anterior y presente pide el Vuestro Gobernador para que de este modo se convenza de su buen manejo y conducta, aunque le servir&aacute; de est&iacute;mulo otras gracias. San Pedro de Moxos, y abril 26 de 1808. Pedro Pablo de Urquijo<Sup>20</Sup>. </font></p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p align="justify"><font size="2" face="Verdana, Arial, Helvetica, sans-serif">   En 1810, ya en v&iacute;speras de los tr&aacute;gicos acontecimientos que tendr&iacute;an lugar en Mojos, Urquijo reiteraba su petici&oacute;n para que se concedieran homenajes a Maraza, y la fundamentaba as&iacute;: </font></p>     <p align="justify"><font size="2" face="Verdana, Arial, Helvetica, sans-serif">   Convendria muy mucho el que V. A. en las actuales circunstancias le librase t&iacute;tulo de cacique que aun no lo tiene, para de este modo entusiasmarle m&aacute;s, pues que tanto interesa a la quietud de la provincia y al gozo inexplicable de sus parientes canichanas como de los naturales de los dem&aacute;s pueblos pues la medalla la coste&eacute; de mi bolsillo y se la puse a poco tiempo de mi internaci&oacute;n porque as&iacute; con venia estimularle, con concepto a que conoc&iacute; que ya el citado Juan Maraza, cacique de este pueblo capital, era y es el timebunt gentes de la provincia<Sup>21</Sup>. </font></p>     <p align="justify"><font size="2" face="Verdana, Arial, Helvetica, sans-serif">   Urquizo ya no esper&oacute; m&aacute;s. Aun antes de que la Audiencia lo hubiese autorizado, se decidi&oacute; nombrar por su cuenta a Maraza &#8220;cacique vitalicio&#8221; lo colm&oacute; de honores, y mantuvo con &eacute;l las mejores relaciones<Sup>22</Sup>. Tan astuta maniobra pol&iacute;tica del gobernador pronto le iba a producir jugosos dividendos. Pero a la vez, ser&iacute;a el comienzo de un feroz enfrentamiento inter&eacute;tnico que iba a marcar con signo tr&aacute;gico la vida moje&ntilde;a en los albores de la emancipaci&oacute;n americana y boliviana. </font></p>     <p align="justify"><font size="2" face="Verdana, Arial, Helvetica, sans-serif"> Las misiones de Loreto y Trinidad </font></p>     <p align="justify"><font size="2" face="Verdana, Arial, Helvetica, sans-serif">   La primera fundaci&oacute;n estable hecha por los jesuitas en Mojos fue la de Nuestra Se&ntilde;ora de Loreto, en 1682, gracias al esfuerzo del superior de la orden, </font><font size="2" face="Verdana, Arial, Helvetica, sans-serif">P. Pedro Marb&aacute;n. El lugar que se eligi&oacute; para instalar el pueblo fue el m&aacute;s adecuado a los efectos de cr&iacute;a de ganado y cultivos agr&iacute;colas. Le sigui&oacute; la misi&oacute;n de la Sant&iacute;sima Trinidad, fundada por el P. Cipriano Barace en 1686, en las proximidades del Mamor&eacute;. Desde el comienzo, esta misi&oacute;n adquiri&oacute; la fisonom&iacute;a que quiso darle su fundador, quien trajo desde Santa Cruz las primeras cabezas de ganado que poblar&iacute;an y llevar&iacute;an riqueza a las pampas moje&ntilde;as. </font></p>     <p align="justify"><font size="2" face="Verdana, Arial, Helvetica, sans-serif">   El padre Barace, seg&uacute;n testimonio de un contempor&aacute;neo suyo, ejerci&oacute; los oficios de &#8220;maestro, doctor, pastor, conquistador, descubridor, m&uacute;sico, vaquero, arquitecto, alba&ntilde;il, carpintero, m&eacute;dico cirujano y otros ejercicios&#8221;<Sup>23</Sup>. Llev&oacute; una vida de total entrega y sacrificio, lindante en la santidad, y fue asesinado por un cham&aacute;n ind&iacute;gena, celoso por la acogida que recib&iacute;a el religioso en tierra de los Baure. Al estudiar la vida de los Mojo (llamados tambi&eacute;n trinitarios) no se encuentran rastros de belicosidad o barbarie contra el pr&oacute;jimo. En amb</font><font size="2" face="Verdana, Arial, Helvetica, sans-serif">as misiones (la de Loreto y la de Trinidad) se hablaba la misma lengua, sobre la que el padre Marb&aacute;n escribiera una &#8220;Gram&aacute;tica&#8221;. Loretanos y trinitarios se confundieron en un mismo pueblo, y su gentilicio moje&ntilde;o se convirti&oacute; en el nombre gen&eacute;rico con que era conocida toda la provincia. Loreto y Trinidad, por &uacute;ltimo, mantuvieron el esp&iacute;ritu tradicional de los jesuitas en cuanto a dedicaci&oacute;n a las artes y a la industria, y as&iacute; viv&iacute;an durante la &eacute;poca que nos ocupa. </font></p>     <p align="justify"><font size="2" face="Verdana, Arial, Helvetica, sans-serif">   Pero entre la misi&oacute;n de Trinidad y la de San Pedro exist&iacute;a una rivalidad tradicoinal, tanto por la &iacute;ndole de sus respectivos habitantes como por la influencia que cada una de ellas ejerc&iacute;a sobre las poblaciones vecinas. As&iacute;, San Pedro dominaba San Ignacio (no obstante de que all&iacute; tambi&eacute;n se hablaba lengua mojo) mientras que, a su vez, Trinidad ejerc&iacute;a influencia sobre Loreto. La distinci&oacute;n de &#8220;cacique vitalicio&#8221; y la condecoraci&oacute;n especial que el gobernador Urquijo otrog&oacute; a Maraza fueron recibidas con desagrado por los indios trinitarios, cuyos caciques se cre&iacute;an con m&aacute;s derecho a un tratarniento similar o superior. Ellos consideraban que el &uacute;nico m&eacute;rito de Maraza hab&iacute;a sido el expulsar al gobernador Zamora y luego &#8220;haber incendiado una partida de aparejos fabricados en la &eacute;poca de &Aacute;lvarez&#8221;. </font></p>     <p align="justify"><font size="2" face="Verdana, Arial, Helvetica, sans-serif">   En los albores de la independencia americana, Mojos era la m&aacute;s desconocida, remota e inaccesible de las provincias que estaban sujetas a la jurisdicci&oacute;n de la Audiencia de Charcas. Su econom&iacute;a estaba organizada en funci&oacute;n del intercambio comercial con Santa Cruz y con la regi&oacute;n andina. Pero desde el extra&ntilde;amiento de los jesuitas, los curas seculares que vinieron en su reemplazo no fueron capaces de mantener la organizacion ni las instituciones que hab&iacute;an establecido aqu&eacute;llos a lo largo de un sigio. La situaci&oacute;n social era sui generis con respecto a las dem&aacute;s provincias o intendencias de Charcas. En &eacute;stas coexist&iacute;an los espa&ntilde;oles de origen (que desempe&ntilde;aban las m&aacute;s altas funciones p&uacute;blicas y eclesi&aacute;sticas), los criollos, los mestizos y la masa ind&iacute;gena. En Mojos, por el contrario, los pocos que all&iacute; viv&iacute;an eran funcionarios (gobernadores y administradores) que ejerc&iacute;an sus cargos por tiempo limitado. Los curas, nombrados por el obispo de Santa Cruz, eran tambi&eacute;n espa&ntilde;oles criollos. Los nativos -&uacute;nicos pobladores verdaderos y permanentes de la provincia- viv&iacute;an agrupados en pueblos distantes unos de otros y hablaban lenguas sin ninguna semejanza entre s&iacute;.<Sup>24 </Sup></font></p>     <p align="justify"><font size="2" face="Verdana, Arial, Helvetica, sans-serif">   La cultura de Mojos estaba, entonces, lejos de unificarse a la manera de aymaras y quechuas. En Mojos exist&iacute;an parcialidades (llamadas tambien &#8220;naciones&#8221;) ind&iacute;genas, que, debido a su rec&iacute;proco aislamiento y diferenciaci&oacute;n &eacute;tnica y lingÃ¼&iacute;stica, eran potencialmente rivales. Mestizos, no se conoc&iacute;an, y &eacute;sta es una caracter&iacute;stica esencial que debe ser tenida en cuenta al estudiar los enfrentamientos inter&eacute;tnicos que, azuzados por las autoridades espa&ntilde;olas, tuvieron lugar durante la &eacute;poca bajo estudio. Los protagonistas del lado moje&ntilde;o fueron los caciques de los diferentes pueblos. </font></p>     <p align="justify"><b><font size="2" face="Verdana, Arial, Helvetica, sans-serif">El cacique Pedro Ignacio Muiba </font></b></p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p align="justify"><font size="2" face="Verdana, Arial, Helvetica, sans-serif">   Sobre Pedro Ignacio Muiba, hoy reconocido como c&eacute;lebre cacique de Trinidad y h&eacute;roe nacional, nada nos informan los cumplidos historiadores de Mojos, Gabriel Rene-Moreno en 1888, Manuel Limpias Saucedo en 1942<Sup>25 </Sup>y Jos&eacute; Ch&aacute;vez Su&aacute;rez en 1944<Sup>26</Sup>. La abundante documentaci&oacute;n, donde figura Muiba como personaje hist&oacute;rico descollante, yaci&oacute; ignorada por espacio de casi un siglo en los expedientes fichados por el propio Moreno en su &#8220;Cat&aacute;logo del Archivo de Mojos y Chiquitos&#8221;. No obstante, en la tradici&oacute;n republicana del Beni se conoc&iacute;a su figura, pues escritores como Jos&eacute; Natusch Velasco se refirieron a &eacute;l hacia 1940<Sup>27</Sup>. Lo que en este trahajo se ha podido reconstruir sobre Muiba corresponde en esencia a los tres meses comprendidos entre octubre de 1810 (cuando se convierte en l&iacute;der de la rebelion ind&iacute;gena de Trinidad) y enero de 1811, fecha de su muerte, v&iacute;ctima de la represi&oacute;n del gobernador Urquijo y los canichanas que segu&iacute;an a Juan Maraza, aunque los documentos consultados tambi&eacute;n ofrecen alguna informaci&oacute;n relativa a Muiba sobre los a&ntilde;os inmediatamente anteriores. En lo personal, de Muiba no se conoce ni un solo documento escrito por &eacute;l, y toda su actuaci&oacute;n en esta &eacute;poca ha sido reconstruida en base a las reiteradas menciones que de &eacute;l hacen todos los dem&aacute;s actores de los sucesos aqu&iacute; narrados. </font></p>     <p align="justify"><font size="2" face="Verdana, Arial, Helvetica, sans-serif">   En los papeles catalogados por Ren&eacute;-Moreno utilizados para el presente texto, aparece Muiba desafiando una y otra vez a la autoridad real. El encono que por &eacute;l sent&iacute;an el gobernador y los administradores de los distintos pueblos de Mojos revela el prestigio de que gozaba entre los ind&iacute;genas, y a la vez el peligro que significaba para la estabilidad de un r&eacute;gimen basado en la explotaci&oacute;n y el abuso. Los testimonios de sus propios adversarios muestran que Muiba, al igual que Maraza en otro momento, se propon&iacute;a instalar un gobierno ind&iacute;gena a la usanza de los movimientos &#8220;mesi&aacute;nicos&#8221; de los pueblos andinos que postulaban la resurrecci&oacute;n de la monarqu&iacute;a incaica. Como se ver&aacute; en las p&aacute;ginas que siguen, un h&aacute;bil e inescrupuloso estratega â€“el gobernador Urquijo- desvi&oacute; esos prop&oacute;sitos hasta provocar el cruel enfrentamiento entre las etnias moje&ntilde;as. </font></p>     <p align="justify"><font size="2" face="Verdana, Arial, Helvetica, sans-serif">   Seg&uacute;n Urquijo, si Muiba hubiese actuado solo y con su propia formaci&oacute;n personal o ideol&oacute;gica, no hubiese podido movilizar a los moje&ntilde;os en la forma en que lo hizo. &Eacute;l tuvo que haber mantenido contacto con los criollos insurgentes de otras partes del pa&iacute;s, y a ese respecto, menciona los varios viajes que presuntamente el cacique trinitario realiz&oacute; a Santa Cruz de la Sierra antes de la rebeli&oacute;n. Al acusarlo ante la Audiencia, el gobernador sostuvo enf&aacute;ticamente que el discurso subversivo de Muiba obedec&iacute;a &#8220;indubitablemente a la infernal dcotrina de algunos sujetos de esa ciudad (Santa Cruz)&#8221;<Sup>28</Sup>. Eso es veros&iacute;mil, puesto que entre Mojos y Santa Cruz existi&oacute; desde el siglo XVI un </font><font size="2" face="Verdana, Arial, Helvetica, sans-serif">permanente contacto comercial y humano que se fortaleci&oacute; durante el per&iacute;odo jesu&iacute;tico y que permanec&iacute;a intacto en la &eacute;poca que nos ocupa. </font></p>     <p align="justify"><font size="2" face="Verdana, Arial, Helvetica, sans-serif">   Antes de enfrentarse, Maraza y Muiba eran amigos y aliados. En las mismas atestaciones hechas por ciertos funcionarios a pedido de Urquijo encontramos que Muiba fue -junto a Maraza- uno de los cabecillas del mot&iacute;n que culmin&oacute; con la destituci&oacute;n del gobernador Zamora, en 1792. Por esa raz&oacute;n el gobernador interino &Aacute;lvarez lo tuvo preso en la c&aacute;rcel de San Pedro con intenci&oacute;n de remitirlo a la ciudad de La Plata para ser juzgado all&iacute;. Pero los seguidores de Maraza &#8220;no solamente embarazaron al cacique y jueces el env&iacute;o de dicho indio sino que con estr&eacute;pito de cajas y clarines lo sacaron de la c&aacute;rcel quedando &eacute;stos muy ufanos&#8221;<Sup>29 </Sup>. De su parte, Jos&eacute; Urquieta, en esos momentos administrador de Trinidad, declara: </font></p>     <p align="justify"><font size="2" face="Verdana, Arial, Helvetica, sans-serif">   Es cierto que en toda la provincia no se o&iacute;a m&aacute;s nombre que el del cacique Juan Maraza y Pedro Ignacio, hasta decirle a los indios de la provincia que no hicieran m&aacute;s caso, que Maraza es el gobierno que el declarante habiendo resuelto castigar a Pedro Ignacio con noventa azotes, ha conseguido con alguna manera la quietud del pueblo<Sup>30</Sup>. </font></p>     <p align="justify"><font size="2" face="Verdana, Arial, Helvetica, sans-serif"> <b>Gregorio Gonz&aacute;lez, hermano y mentor de Muiba </b></font></p>     <p align="justify"><font size="2" face="Verdana, Arial, Helvetica, sans-serif">   Gonz&aacute;lez, tambien cacique trinitario, es autor de varias cartas a Maraza, en las cuales se revela el esp&iacute;ritu insurreccional de los trinitarios a ra&iacute;z de los graves acontecimientos pol&iacute;ticos que tuvieron lugar en Espa&ntilde;a a partir de 1808, y habla de Muiba como hermano suyo. Si en verdad existi&oacute; entre ellos una relaci&oacute;n consangu&iacute;nea (y no meramente un trato afectuoso o de compa&ntilde;ero de lucha), es presumible que Gonz&aacute;lez cambi&oacute; su nombre nativo (o por lo menos su apellido) por otro espa&ntilde;ol. Parece ser as&iacute;, pues Urquijo habla del &#8220;hermano de Muiba&#8221;, y tambien del &#8220;nominado&#8221; Gregorio Gonz&aacute;lez<Sup>31</Sup>. Al decir que era &#8220;nominado&#8221;, el gobernador da a entender que efectivamente hubo tal cambio de nombre. En todo caso, Gonz&aacute;lez aparece en los documentos como una persona entendida en pol&iacute;tica y en negocios p&uacute;blicos, y sobre todo muy preocupado por el bienestar de su pueblo. Su correspondencia con Maraza muestra sus intentos para evitar el enfrentamiento entre trinitarios y </font><font size="2" face="Verdana, Arial, Helvetica, sans-serif">canichanas. Revela tambi&eacute;n su deseo de autodeterminaci&oacute;n para los pueblos </font><font size="2" face="Verdana, Arial, Helvetica, sans-serif">moje&ntilde;os, dentro de la monarqu&iacute;a espa&ntilde;ola, a ra&iacute;z del vac&iacute;o de poder que dejara en la pen&iacute;nsula la invasi&oacute;n francesa. Por &uacute;ltimo, su muerte junto a Muiba en enero de 1811 lo sit&uacute;a como pr&oacute;cer de la emancipaci&oacute;n boliviana. </font></p>     <p align="justify"><font size="2" face="Verdana, Arial, Helvetica, sans-serif"> <b>Las cartas subversivas de Gonz&aacute;lez a Maraza </b></font></p>     <p align="justify"><font size="2" face="Verdana, Arial, Helvetica, sans-serif">En la carta que se transcribe enseguida (respetando el estilo, la ortograf&iacute;a y la puntuaci&oacute;n) Gonz&aacute;lez trata a Maraza con respeto filial as&iacute; como con gran afecto y confianza. En ella le dice: </font></p>     <p align="justify"><font size="2" face="Verdana, Arial, Helvetica, sans-serif">   Se&ntilde;or cacique mi taita, quiero saber y aviseme que yo quiero para saber bien, yo estoy triste mucho de los portugueses que queren venir a esta capital de San Pedro para guerra y por eso avisame luego taita para yo avisar esta gente trinitarios para ayudar con las canacianas que todo esta malo, usted taita no sabe nada, yo sei todo se&ntilde;or cacique y por eso le aviso taita, no avisar al gobernador y esta pronto todo, mucho cuidado taita Juan avisame luego taita aqu&iacute; estoy pronto para ayudar todo, no tenga miedo asi estan los loretanos para ayudar, ya se fue el correo taita, el capitan Carlos y el teniente Mariano Xaveriano, son tres canoas, dos javeriano, uno trinitario y Dios le ayuda a su hijo Gregorio que le quiere mucho. Gregorio Gonz&aacute;lez. Taita Juan Maraza, cacique de los pueblos<Sup>32</Sup>. </font></p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p align="justify"><font size="2" face="Verdana, Arial, Helvetica, sans-serif">   La alusi&oacute;n de Gonzalez a los portugueses tiene relaci&oacute;n con las repetidas incursiones que hac&iacute;a gente de esta nacionalidad en la zona del It&eacute;nez. Jutamente para repelerlos, a&ntilde;os antes, el propio presidente de la Audiencia, Juan Pesta&ntilde;a arm&oacute; una expedici&oacute;n, y se encontraba en Baures cuando lleg&oacute; la orden de extra&ntilde;amiento de la Compa&ntilde;&iacute;a de Jes&uacute;s, en 1767, a ser ejecutada por su lugarteniente, Juan de Ayrnerich. Otra caracteristica significativa de esta carta es la apelaci&oacute;n a acciones comunes con otros pueblos moje&ntilde;os distintos al trinitario y al canichana. </font></p>     <p align="justify"><font size="2" face="Verdana, Arial, Helvetica, sans-serif">   En otra carta de Gonz&aacute;lez a Maraza, inmediatamente posterior y de mucha mayor trascendencia y contenido pol&iacute;tico, se puede ver con m&aacute;s claridad que el cacique trinitario era un hombre bien informadode lo que acontec&iacute;a en la sedede la monarqu&iacute; espa&ntilde;ola, en el virreinato platense y en Charcas. Aboga por la unidad de los trinitarios y canichanas, la cual poco despu&eacute;s ser&iacute;a rota con tr&aacute;gicas consecuencias. </font></p>     <p align="justify"><font size="2" face="Verdana, Arial, Helvetica, sans-serif">   Octubre 6 e 1810 mi cacique don Juan Maraza, mi Taita te avisare ahora, y luego nuestro rey ya muri&oacute; en Francia, ya mataron y boyna parte esta en el palacio donde estaba nuestro rey y Espa&ntilde;a ya esta perdido, y a todo de los franceses, ya hace tres meses no viene correo de Espa&ntilde;a y esta enga&ntilde;ando a nosotros que ya esta bueno y mentir a todos, el virrey de Buenos Aires ya echado para fuera y otro virrey de Lima tambi&eacute;n esta preso echaron tambi&eacute;n y Chuquisaca la Audiencia nuevo Presidente, Nieto esta preso con Grillo, con que ahora no hay audiencia, todos estan con guerra muy malo as&iacute; tambi&eacute;n en Santa Cruz don Pedro Toledo sub. delegado tambi&eacute;n ya quitaron los cruce&ntilde;os y por eso te aviso Taita que todos los que vinieron de Espa&ntilde;a, ya sacaron todos y aqui no quieren avisar la verdad enga&ntilde;ando a nosotros de balde correo siempre mentira ahora ya sabemos bien ese caballero Don Jos&eacute; Manuel V&aacute;zquez, administrador de Baures, que lleva carta de la se&ntilde;ora, es para avisar al se&ntilde;or gobernador, y as&iacute; taita no lo crea ahora por eso te aviso Taita para que lo sepa todo, pensando bien todo, avisar todos los jueces y capitanes y tenientes y alf&eacute;rez, nosotros ya sabemos aqu&iacute; todos los jueces y capitanes, y as&iacute; no lo crea Taita cuando diga, el rey ya no hay ya muri&oacute;, estamos pobres y asi Taita ya estamos malo, mucho enga&ntilde;a los Espa&ntilde;oles, parece aqu&iacute; Taita hay guerra con nosotros pero nosotros estamos pronto con tus hijos trinitarios como hermanos y as&iacute; no triste Taita, avisa a mis hijos canisianas para que </font><font size="2" face="Verdana, Arial, Helvetica, sans-serif">sepan todos ellos mis hijos canisianas, aqu&iacute; miraron los padres la iglesia con don Manuel Delgadillo, hoy s&aacute;bado y por eso e aviso para que sepa y no avisar esta carta al se&ntilde;or gobernador, a nadies, ni al padre, solo usted, te aviso Taita cuidad la iglesia, avisar al sacrist&aacute;n mayor cuando quiera conocer toda la plata, de la iglesia que no abra la puerta. Muchas memorias a todos los jueces , Taita, ya e aviso todo, soy tu companero, te quiero mucho y te estimo. Gregorio Gonz&aacute;lez. </font></p>     <p align="justify"><font size="2" face="Verdana, Arial, Helvetica, sans-serif">   <b>Juan Maraza<Sup>33 </Sup></b><Sup></Sup></font></p>     <p align="justify"><font size="2" face="Verdana, Arial, Helvetica, sans-serif">   Aunque la carta transcrita se refiere a los hechos que hab&iacute;an sucedido dos a&ntilde;os antes en la pen&iacute;nsula, lo referente a la revoluci&oacute;n de Buenos Aires y la adhesi&oacute;n a ella de la intendencia de Santa Cruz (con capital Cochabamba) eran noticias totalmente frescas. En efecto, el cambio del subdelegado Pedro Toledo Pimentel por Antonio Vicente de Seoane en Santa Cruz tuvo lugar (como se ver&aacute; adelante, con m&aacute;s detalle) por disposici&oacute;n del jefe insurgente de Cochabamba, Franciso del Rivero, en septiembre de 1810 (a los pocos d&iacute;as de que se organizara la junta patri&oacute;tica de Cochabamba) sin que ello hubiese ocasionado ning&uacute;n disturbio en Santa Cruz. De todas maneras, ese cambio fue significativo y se conoci&oacute; en Mojos menos de dos semanas despu&eacute;s de que tal hecho ocurriera, ya que la carta de Gonz&aacute;les transcrita arriba lleva fecha de 6 de octubre<Sup>34</Sup>. De ah&iacute; puede colegirse que las nuevas antoridades cruce&ntilde;as se empe&ntilde;aron en que la noticia llegara de inmediato a Mojos, para lo cual cabe presumir que usaron un sistema de comunicaci&oacute;n terrestre por la v&iacute;a de Chiquitos y Guarayos, mediante un jinete con sus relevos, quien, en doce d&iacute;as, cubriera las aproximadamente cien leguas que separan Santa Cruz de Trinidad. Eso es veros&iacute;mil teniendo en cuenta que entre fines de septiembre y comienzos de octubre se vive a&uacute;n la estaci&oacute;n seca, y que el mensaje sobre el cambio pol&iacute;tico probablemente lleg&oacute; tambien al gobernador de Chiquitos, aprovechando el mismo viaje a Mojos. </font></p>     <p align="justify"><font size="2" face="Verdana, Arial, Helvetica, sans-serif">   Sin embargo, es un dato falso que el presidente de la Audiencia, Vicente Nieto, estuviera preso en la fecha de la carta, pues su prisi&oacute;n y consiguiente fusilamiento ocurri&oacute; s&oacute;lo a comienzos de 1811, despu&eacute;s de la acci&oacute;n de Suipacha, que tuvo lugar a fines del a&ntilde;o anterior. Es presumible que esa informaci&oacute;n (y el supuesto derrocamiento del virrey del Peru) fuera dada desde Santa Cruz con el fin de insuflar el esp&iacute;ritu patri&oacute;tico de los moje&ntilde;os que se refleja en la carta. En cuanto a que ya no hab&iacute;a virrey en Buenos Aires, era verdad. </font></p>     <p align="justify"><font size="2" face="Verdana, Arial, Helvetica, sans-serif">   Otro aspecto destacable de la carta es la confianza total que Maraza inspiraba a Gonz&aacute;lez como para que &eacute;ste le hablara de temas tan peligrosos y explosivos. No obstante la animosidad ya existente entre trinitarios y canichanas, la solidaridad entre sus jefes estaba, al parecer, por encima de cualquier diver</font><font size="2" face="Verdana, Arial, Helvetica, sans-serif">gencia y aun de la supuesta alianza de los caciques con los curas doctrineros de quienes Gonz&aacute;lez desconfiaba. Es por eso que le recomienda con vehemencia &#8220;no avisar esta carta al se&ntilde;or gobernador, a nadies, ni al padre&#8221;. De otra parte, Gonz&aacute;lez expresa una manifiesta sumisi&oacute;n ante Maraza, a quien llama reiteradamente &#8220;mi taita&#8221;. En cuanto a la relaci&oacute;n de pueblo a pueblo, Gonz&aacute;lez se refiere a sus cong&eacute;neres trinitarios como &#8220;hijos&#8221; de Maraza, pero esa calidad de hijo se extiende a los Canichana con respecto a &eacute;l. Segun ese tratamiento de miembros de una misma familia, ambos caciques ven&iacute;an a ser padres de sus respectivos pueblos as&iacute; como del pueblo del otro, entre quienes a su vez deber&iacute;a haber lealtad de &#8220;hermanos&#8221;. </font></p>     <p align="justify"><font size="2" face="Verdana, Arial, Helvetica, sans-serif">   Tambi&eacute;n es digno de comentario el hecho de que Gonz&aacute;lez recomendase a Maraza el cuidado de la iglesia, con la insistencia de que comisionara al sacrist&aacute;n mayor a enterarse de la plater&iacute;a all&iacute; existente. Eso hace presumir que el cacique trinitario tem&iacute;a alguna invasi&oacute;n o requisa violenta al cabo de la cual, los ind&iacute;genas sab&iacute;an por propia experiencia, se producir&iacute;a un saqueo de los ornamentos y tesoros de metal precioso que decoraban las iglesias desde la epoca jesu&iacute;tica. Por &uacute;ltimo, el an&aacute;lisis debe centrarse en el car&aacute;cter mismo de la carta. Â¿Era ella un pedido de apoyo al movimiento insurreccional de Buenos Aires y de Cochabamba? Â¿Fue el preludio de la desobediencia civil que pronto demostrar&iacute;an los moje&ntilde;os frente al gobernador Urquijo? Â¿Hab&iacute;a, en fin, en esos momentos una actitud antiespa&ntilde;ola o antimon&aacute;rquica? </font></p>     <p align="justify"><font size="2" face="Verdana, Arial, Helvetica, sans-serif">   Para responder a estas interrogantes es necesario tener en cuenta el hecho de que Gregorio Gonz&aacute;lez no ve la presunta muerte de Fernando VII como una buena noticia y por tanto le dice a Maraza: &#8220;el rey ya no hay, ya muri&oacute;, estamos pobres y as&iacute; taita ya estamos malo&#8221;. Y aunque dice &#8220;estamos pobres&#8221; (o sea, estamos sin rey) y no dice &#8220;estamos libres&#8221;, parecer&iacute;a que este &uacute;ltimo es el verdadero significado del mensaje, pues a continuaci&oacute;n expresa: &#8220;mucho enga&ntilde;a los espa&ntilde;oles, parece aqu&iacute; taita hay guerra&#8221;. Los &#8220;espa&ntilde;oles&#8221; de que habla la carta no son, por cierto, los de Madrid, sino los espa&ntilde;oles que viv&iacute;an en Mojos, el gobernador y su familia, y los administradores. Y el enga&ntilde;o de &eacute;stos no es otro que el ocultamiento de noticias pol&iacute;ticas de tanta trascendencia. </font></p>     <p align="justify"><font size="2" face="Verdana, Arial, Helvetica, sans-serif">   Tambi&eacute;n es necesario tener en cuenta la tradici&oacute;n de un siglo que hab&iacute;a transcurrido desde que esos pueblos fueran incorporados al cristianismo. A los jesuitas no les interesaba mayormente predicar a los ind&iacute;genas la sujeci&oacute;n ciega a la monarqu&iacute;a castellana (no en vano un rey los expuls&oacute;) pero en cambio fueron muy exigentes en cuanto a las pr&aacute;cticas piadosas y lit&uacute;rgicas, inculc&aacute;ndoles a la vez el concepto de su dignidad como hijos de Dios. La noci&oacute;n de sometimiento -y en cierta manera tambi&eacute;n teol&oacute;gico- al rey, lleg&oacute; mucho m&aacute;s tarde, luego de que los curas doctrineros fueron sustituidos por los gobernadores civiles. &Eacute;stos, por supuesto, hicieron del rey un objeto de intenso culto y por ello les ense&ntilde;aron a referirse &#8220;a las dos majestades&#8221;, una de las cuales se supon&iacute;a encarnada en la persona del propio gobernador. </font></p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p align="justify"><font size="2" face="Verdana, Arial, Helvetica, sans-serif">   Otra idea que parece estar impl&iacute;cita en el documento bajo an&aacute;lisis es que, si el rey ha muerto, la autoridad de los gobernadores se extingue. Los indios hab&iacute;an sido ense&ntilde;ados a amar a un rey verdadero y no a un intruso, por eso declara: &#8220;ya mataro y Boyna Parte [Napole&oacute;n) est&aacute; en el palacio donde estaba nuestro rey&#8221;. Est&aacute; dicho t&iacute;midamente pues el temor a ser descubierto imped&iacute;a que Gonz&aacute;lez fuera m&aacute;s expl&iacute;cito, pero en el fondo el razonamiento es id&eacute;ntico al que se sostuvo en otras ciudades y regiones de Am&eacute;rica. De ah&iacute; el enorme valor hist&oacute;rico y aun ideol&oacute;gico que contiene la carta del cacique trinitario. Pero ocurr&iacute;a que el taita Maraza pensaba de otra manera. A despecho de lo acaecido en la pen&iacute;nsula y en Am&eacute;rica, &eacute;l se coloc&oacute; al lado del gobernador Urquijo, tal como muy pronto lo iba a demostrar. Pero esa actitud no desvirt&uacute;a la hip&oacute;tesis de que el propio Maraza divulg&oacute; la carta. Posiblemente la mostr&oacute; no s&oacute;lo al gobernador (por algo ella figura en el expediente incriminatorio a Muiba) sino que ademas ayud&oacute; a que su contenido se conociera entre la generalidad del pueblo moje&ntilde;o. </font></p>     <p align="justify"><font size="2" face="Verdana, Arial, Helvetica, sans-serif"> <b>Los trinitarios se niegan a remar </b></font></p>     <p align="justify"><font size="2" face="Verdana, Arial, Helvetica, sans-serif">   El 9 de octubre (a los tres d&iacute;as de la fecha que lleva la carta de Gonz&aacute;lez a Maraza) el gobernador Urquijo, presumiblemente en posesi&oacute;n de las mismas informaciones conocidas por el cacique Gonz&aacute;lez, y temeroso de lo que pudiera ocurrir, dispuso la evacuaci&oacute;n inmediata de su familia. A tal efecto orden&oacute; a Diego Crespo, administrador de Trinidad, que el d&iacute;a 24 hiciera situar en el puerto de Loreto &#8220;seis canoas tripuladas con la mejor gente y buenos capitanes&#8221;. De all&iacute; deb&iacute;an salir con rumbo a San Carlos de Yapacan&iacute; llevando a la se&ntilde;ora gobernadora e hijos &#8220;procurando usted proporcionar algunas aves y frioleras que usted pueda para la manutenci&oacute;n de dicha se&ntilde;ora e hijos durante el viaje&#8221;<Sup>35</Sup>. </font></p>     <p align="justify"><font size="2" face="Verdana, Arial, Helvetica, sans-serif">   El administrador contesta el 15 del mismo mes manifestando que los indios &#8220;suplican a vuestra se&ntilde;or&iacute;a exonerarlos por ahora de esta ocupaci&oacute;n prometiendo no se excusar&aacute;n en lo sucesivo&#8221;. Fundamentan esta actitud en el hecho de no haber descansado de otra igual salida que hace poco hicieron al mismo puerto, debido a lo cual algunos no han resembrado sus chacras y otros no las han carpido o desyerbado. Pero esa convincente y </font><font size="2" face="Verdana, Arial, Helvetica, sans-serif">humanitaria excusa no fue interpretada as&iacute; por el gobernador, quien co</font><font size="2" face="Verdana, Arial, Helvetica, sans-serif">menta: &#8220;no omito en se&ntilde;alar a vuestra se&ntilde;or&iacute;a que en el modo como dan esta respuesta he conocido en ellos alg&uacute;n orgullo y altaner&iacute;a porque la gente se agolp&oacute; en pelotones en la plaza esperando mi decisi&oacute;n tuve a bien acceder a su solicitud sin forzar m&aacute;s dicha orden&#8221;<Sup>36</Sup>. Urquijo en lo cierto. Puesto que, segun los trinitarios, ya no hab&iacute;a rey que mandara, no recono</font><font size="2" face="Verdana, Arial, Helvetica, sans-serif">c&iacute;an la autoridad del gobernador, menos aun si &eacute;ste pretend&iacute;a ponerlos a remar en contra de su voluntad. </font></p>     <p align="justify"><font size="2" face="Verdana, Arial, Helvetica, sans-serif">   Urquijo insisti&oacute; por otro lado. Avisa al administrador Crespo que su familia saldr&aacute; de Loreto &#8220;en dos canoas javerianas&#8221; al mando del cayubaba Casimiro </font><font size="2" face="Verdana, Arial, Helvetica, sans-serif">Abarau<Sup>37 </Sup>y del alf&eacute;rez real Cipriano Zemo. Pero el viaje tampoco pudo realizarse, puesto que no llegaron las canoas, y la noche del 29 de octubre, el mismo Abarau sublev&oacute; a los loretanos, desconociendo la autoridad del administrador Manuel Delgadillo. Igual actitud tom&oacute; un grupo de itonamas que se encontraba en Loreto<Sup>38</Sup>. Nadie quer&iacute;a sacrificarse remando s&oacute;lo para poner a buen recaudo a la familia del gobernador. </font></p>     <p align="justify"><font size="2" face="Verdana, Arial, Helvetica, sans-serif">   A los nueve d&iacute;as de su primera carta, Gonz&aacute;lez vuelve a escribir a Maraza avis&aacute;ndole que el gobernador pretend&iacute;a que se tripulara una flotilla para traaer soldados de Santa Cruz, en previsi&oacute;n de lo que pudiera suceder. Gonz&aacute;lez suplica a Maraza no acceder a la orden de Urquijo, con el argumento impl&iacute;cito de que las circunstancias adversas al sistema colonial imperante as&iacute; lo permit&iacute;an. A trav&eacute;s de ese razonamiento, Gonz&aacute;lez muestra una cultura superior a la de Maraza, a quien ratifica su confianza y afecto. Pero los acontecimientos que pronto iban a suceder muestran que esa lealtad no era rec&iacute;proca, pues todas las cartas figuran en el expediente oficial que, poco despues, Urquijo remitir&iacute;a a la Audiencia. Esto sugiere que, pese al car&aacute;cter confidencial y delicado de las cartas de Gonz&aacute;lez a Maraza, &eacute;ste las puso en conocimiento del gobernador. La carta referida dice: </font></p>     <p align="justify"><font size="2" face="Verdana, Arial, Helvetica, sans-serif">   Octubre 10 de 1810. Cabildo Trinidad. Senor cacique que me da licencia para ir 7 canoa para San Carlos para traer los soldados cruce&ntilde;os, para aqu&iacute; Mojos, pero yo no quiero despachar se&ntilde;or son 7 de aqui, de Loreto 8, de San Xavier 3, de Exaltaci&oacute;n 5 y de Baures 3, con que son 23 canoas por todos por eso te aviso si quiere usted se&ntilde;or pero nosotros no queremos se&ntilde;or, no hay que dar licencia taita Juan, como cacique de San Pedro de Moxos y como capital y corona de nuestro rey, as&iacute; no queremos nosotros taita, que solo queremos trabajar la iglesia, y as&iacute; avisame taita, escribime carta tu respuesta taita, a su hijo que te quiere su cabildo, cacique Gregorio Gonz&aacute;lez. </font></p>     <p align="justify"><font size="2" face="Verdana, Arial, Helvetica, sans-serif">   <b>Se&ntilde;or don Juan Maraza<Sup>39</Sup>. </b></font></p>     <p align="justify"><font size="2" face="Verdana, Arial, Helvetica, sans-serif">   Apenas cinco d&iacute;as despu&eacute;s, Gonz&aacute;lez ya no pide autorizaci&oacute;n a Maraza para desobedecer las &oacute;rdenes de Urquijo. Se limita a informarle las razones que tuvo para incurrir en tal desacato. Las instrucciones, que no se cumplieron, eran ahora llevar a Santa Cruz la familia y equipaje de la esposa e hijos el gobernador: </font></p>     <p align="justify"><font size="2" face="Verdana, Arial, Helvetica, sans-serif">   Trinidad y octubre 15 de 1810. Se&ntilde;or cacique, mi taita Juan Maraza avisare ahora; nuestros hijos otro d&iacute;a nom&aacute;s que vinieron de San Carlos y Yapacan&iacute;, todavia no descansaron mas que una semana y ahora vuelta otra vez, quieren caminar para traer la se&ntilde;ora aqui. Pero taita, tengo mucho que trabajar mi iglesia que todo esta podrido ya est&aacute; malo quiere caer y por eso no quiero, que vaya tus hijos Trinitarios y por eso lo avise al administrador para que se trabajara la iglesia y tambi&eacute;n no hay ch&aacute;cara de la gente ni ma&iacute;z, todo esta </font><font size="2" face="Verdana, Arial, Helvetica, sans-serif">perdido, estamos pobre, porque no chaquearon, usted bien lo sabe porque todos tus hijos fueron con la se&ntilde;ora a dejar la se&ntilde;ora y por eso no hay nada ahora. Pero este administrador se enoj&oacute; mucho con nosotros, con el cabildo y con la gente tambi&eacute;n, por eso dice avisar&eacute; al se&ntilde;or gobernador para que vengan los canicianas para azotar a vosotros dice e y acabar&aacute;n todo, robar&aacute;n caballos y vacas (...) Dios le guarde muchos a&ntilde;os, tu hijo que te quiere y estima. Gregorio Gonz&aacute;lez. </font></p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p align="justify"><font size="2" face="Verdana, Arial, Helvetica, sans-serif">   <b>Se&ntilde;or cacique don Juan Maraza<Sup>40</Sup>. </b></font></p>     <p align="justify"><font size="2" face="Verdana, Arial, Helvetica, sans-serif">   A juzgar por la carta transcrita, la desobediencia manifestada por los trinitarios a las &oacute;rdenes de Urquijo se fundaba en razones v&aacute;lidas y convincentes aunque por cierto aqu&eacute;llos no se hubiesen atrevido a portarse de esa manera de no haber mediado las circunstancias pol&iacute;ticas que quedan explicadas. Lo m&aacute;s destacable, sin embargo, es la actitud del administrador de Trinidad al amenazar a los ind&iacute;genas tratando de enfrentarlos con sus vecinos y cong&eacute;neres canichanas. El conflicto estaba planteado y pronto tendr&iacute;a un desenlace sangriento. El cacique Gonz&aacute;lez a toda costa trataba de evitarlo haciendo reflexiones a Maraza, a fin de que &eacute;ste no se dejara enga&ntilde;ar con quienes quer&iacute;an enemistar a los dos pueblos. </font></p>     <p align="justify"><font size="2" face="Verdana, Arial, Helvetica, sans-serif"> <b>La sublevaci&oacute;n de 9 de noviembre de 1810 en Trinidad </b></font></p>     <p align="justify"><font size="2" face="Verdana, Arial, Helvetica, sans-serif">   Ante la desobediencia de los indios que se negaban rotundamente a tripular las embarcaciones ordenadas por Urquijo, &eacute;ste -acompa&ntilde;ado de Maraza y 50 soldados canichanas- se traslad&oacute; de San Pedro a Trinidad, decidido a imponer su autoridad y a exigir el cumplimiento de sus &oacute;rdenes. Pero en un abierto desacato, ni el cacique ni los jueces estuvieron a recibirlo. En su lugar empez&oacute; un alboroto callejero, el cual es puesto en conocimiento de la Audiencia mediante memorial enviado por el secretario de Urquijo, Lucas Jos&eacute; de Gonz&aacute;lez: </font></p>     <p align="justify"><font size="2" face="Verdana, Arial, Helvetica, sans-serif">   Advirtiendo esto vuestro gobernador desde Ia casa real donde se hallaba, la escopeta en una mano y una pistola en la otra en uni&oacute;n de los eclesi&aacute;sticos Pedro Jos&eacute; de Parada, don Felipe Santiago Cort&eacute;s<Sup>41 </Sup>y don Francisco de la </font><font size="2" face="Verdana, Arial, Helvetica, sans-serif">Roca, curas primeros de los pueblos de la capital, San Xavier y Trinidad m&aacute;s el administrador D. Diego Crespo a contener el alboroto y a que no hiriesen como lo ejecutaron algunos de los soldados canichanas y caciques que acompa&ntilde;aban al vuestro gobernador no consigui&eacute;ndolo los &uacute;ltimos porque fugaron a sus pueblos<Sup>42 </Sup>. </font></p>     <p align="justify"><font size="2" face="Verdana, Arial, Helvetica, sans-serif">De nada sirvieron las exhortaciones, ruegos y amenazas de Urquijo para calmar a la multitud enardecida. Les habl&oacute; de Dios, la religi&oacute;n y el rey, y cuando oyeron esto &uacute;ltimo le respondieron: &#8220;mentira, no hay rey, el rey est&aacute; muerto&#8221;<Sup>43 </Sup>. La insurreccion se prolong&oacute; durante toda la noche. Al d&iacute;a siguiente apareci&oacute; Pedro Ignacio Muiba, exigiendo la presencia de Urquijo para ahorcarlo &#8220;a cuyo fin pusieron clavadas en media plaza dos palmas gruesas, una cuerda hecha firme de extremo a extremo de ellas, de bastante grosor y en medio su mot&oacute;n o garrucha asegurada ense&ntilde;&aacute;ndole un par de grillos y tocando una campanilla<Sup>44 </Sup>. </font></p>     <p align="justify"><font size="2" face="Verdana, Arial, Helvetica, sans-serif">   En vista de que el gobernador no pudo controlar los desordenes, los curas optaron por salvarle la vida, llev&aacute;ndolo a refugiarse a la iglesia, donde permaneci&oacute; un d&iacute;a y una noche sin comer ni dormir. Pero cuando pasaba acompa&ntilde;ado por los eclesi&aacute;sticos, los ind&iacute;genas &#8220;le lanzaron algunos latigazos y chontazos despoj&aacute;ndolo de su sombrero y pa&ntilde;uelo que ten&iacute;a en la cabeza&#8221;. El 12 por la ma&ntilde;ana, Juan Maraza y Tom&aacute;s Noe, caciques leales a Urquijo, rodearon el pueblo mientras los seguidores de Muiba -seg&uacute;n la version oficial-&#8220;aclamaron al rey de Francia y religi&oacute;n de ella tremolando su bandera colorada&#8221;. Los insurrectos, por su parte, convocaron a los loretanos encabezados por Jos&eacute; Bopi, quien pronto apareci&oacute; con doscientos hombres armados, a pie y a caballo. En vista de ello, Urquijo, desde su escondite en el templo, dio &oacute;rdenes a Maraza y a Noe de no entablar batalla, y secretamente retorn&oacute; a San Pedro. Como consecuencia de los alborotos apareci&oacute; s&oacute;lo un trinitario muerto. A los dos d&iacute;as de estos acontecimientos, Gonz&aacute;lez escribe de nuevo a Maraza manifestando pesar por lo ocurrido, pero a la vez justificando su conducta y la de sus parciales. Esta carta es la quinta y &uacute;ltima que el trinitario dirige al canichana. En adelante, el antagonismo entre ellos ser&aacute; abierto e irreconciliable. </font></p>     <p align="justify"><font size="2" face="Verdana, Arial, Helvetica, sans-serif">   Noviembre 11 de 1810. Taita Juan, que yo sent&iacute; mucho de haber venido a este pueblo, haciendo mil disparates con mi gente un alboroto tan grande y sabiendo usted como mi taita y lo que no mucho para que no lo crea los cuentos de ese cacique xaveriano con sus mentiras, que viene aqu&iacute; y as&iacute; lo enga&ntilde;aron al se&ntilde;or gobernador de balde con sus mentiras, que con los canicimas no tenemos cuenta con ellos, sin o como hermanos y as&iacute; te aviso taita, pero ahora voy a San Xavier para saber las cosas que motivo fue, que da&ntilde;o hemos hecho que con toda mi gente pasar&eacute; y as&iacute; usted se meta taita con ellos porque siempre mienten mucho, hay va el teniente Gil mi hermanito Pedro, y Sim&oacute;n para que le cuenten todo como fue y Dios le guarde muchos a&ntilde;os, su hijo que lo quiere y estima mucho, su criado Gregorio Gonz&aacute;lez. </font></p>     <p align="justify"><font size="2" face="Verdana, Arial, Helvetica, sans-serif">   <b>Taita Juan Maraza, cacique de la capital<Sup>45</Sup>. </b></font></p>     <p align="justify"><font size="2" face="Verdana, Arial, Helvetica, sans-serif">   La carta transcrita parece contener un esfuerzo postrero y desesperado de Gonz&aacute;lez para evitar el enfrentamiento entre ind&iacute;genas. Busca lograr la unidad de todos ellos organizando un frente capaz de vencer a Urquijo. Le re</font><font size="2" face="Verdana, Arial, Helvetica, sans-serif">procha a Maraza &#8220;por los mil disparates&#8221; que cometi&oacute; los d&iacute;as que estuvo en Trinidad. Muy importante es su aclaraci&oacute;n de que los trinitarios no tienen enemistad alguna con los canichanas sino que m&aacute;s bien son hermanos. Le avisa, adem&aacute;s, que ir&aacute; con su gente a San Xavier para averiguar lo que ha sucedido, y con afecto filial le aconseja: &#8220;usted no se meta taita con ellos porque mienten mucho&#8221;. Gonz&aacute;lez se despide de Maraza como su &#8220;hijo&#8221; v &#8220;criado&#8221;<Sup>46</Sup>. Pero tal vez el hecho m&aacute;s destacado de la carta es cuando Gonz&aacute;lez le dice a Maraza que est&aacute; enviando a su &#8220;hermanito&#8221; Pedro. Â¿Se refiere a Pedro lgnacio Muiba? Si la respuesta es afirmativa, tendr&iacute;amos que Gonz&aacute;lez se convirti&oacute; en autor intelectual de la rebeli&oacute;n, mientras que Muiba era el ejecutor y a la vez el caudillo. </font></p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p align="justify"><font size="2" face="Verdana, Arial, Helvetica, sans-serif">   El gobernador no perd&iacute;a las esperanzas de destruir, o por lo menos debilitar, la alianza trinitario-loretana y, apenas pasado el susto del 9 de noviembre, se dirige al cabildo de Loreto usando h&aacute;bilmente la lengua castellana con las imperfecciones y giros propios de los ind&iacute;genas, esforz&aacute;ndose en estar psicol&oacute;gicamente m&aacute;s cerca a ellos y ser mejor comprendido. De esa manera confiaba en ser m&aacute;s persuasivo: </font></p>     <p align="justify"><font size="2" face="Verdana, Arial, Helvetica, sans-serif">   San Pedro y noviembre 23 de 1810. Noble cabildo y pueblo este m&iacute;o de Loreto, tengan presentes mis consejos cristianos que siempre os ha dado vuestro padre gobernador, acu&eacute;rdense que se han de morir, y si viven como cristianos y con amor al rey nuestro se&ntilde;or no olvidareis ni deben olvidar mis buenos consejos como cristiano que soy y amante ministro del rey nuestro se&ntilde;or (que Dios guarde) no est&aacute; bueno tomar malos consejos pues entonces quieren vosotros mismos vuestra ruina en el mundo y la condenaci&oacute;n eterna de vuestras almas que tanto ha costado a Dios el redimirlas acu&eacute;rdense de su sant&iacute;sima pasi&oacute;n y que por nosotros padeci&oacute; hasta muerte de cruz. Va vuestro padre gobernador perdona todo, todo contra Dios porque eso no hacer ningun cristiano contra el rey porque ser un ministro suyo puesto aqu&iacute; por &eacute;l porque el rey nuestro se&ntilde;or no puede estar en todas partes y por eso pone este virreyes, este intendentes, este gobernadores para adiministrar justicia y o&iacute;r y trabajar al adelantamiento de todo como yo hace en vuestro nuevo pueblo y toda la provincia as&iacute; no m&aacute;s es. Aunque llamar a vosotros otra vez de Trinidad, no caminas: porque si caminar son traidores al rey, entonces yo dar cuenta entonces rey nuestro se&ntilde;or mucho bravo y castigar no m&aacute;s con colgar en la horca a los alzados (...) </font></p>     <p align="justify"><font size="2" face="Verdana, Arial, Helvetica, sans-serif">   Pedro Pablo de Urquijo. Al cabildo cristiano e hijos de este mi pueblo de Loreto<Sup>47 </Sup>. </font></p>     <p align="justify"><font size="2" face="Verdana, Arial, Helvetica, sans-serif"> <b>Jos&eacute; Bopi, lugarteniente de Muiba </b></font></p>     <p align="justify"><font size="2" face="Verdana, Arial, Helvetica, sans-serif">   Hasta ese momento, las desobediencias y los alborotos en varios pueblos moje&ntilde;os no hab&iacute;an desembocado en una rebeli&oacute;n abierta. Es m&aacute;s, el administrador y el cabildo indigenal de Loreto trataban de calmar al gobernador Urquijo pidi&eacute;ndole que no tomara en cuenta a los chasqueros (Â¿mensajeros?) </font><font size="2" face="Verdana, Arial, Helvetica, sans-serif">trinitarios que trataban de seducir a los loretanos<Sup>48</Sup>. Pero en Loreto ya hab&iacute;a un insurrecto trinitario que obedec&iacute;a las &oacute;rdenes de Muiba y era nada menos el propio cacique del pueblo, Jos&eacute; Bopi, a quien hemos visto actuar en los incidentes de Trinidad. Su actuaci&oacute;n dej&oacute; honda huella, como se refleja en este oficio dirigido por Manuel Delgadillo, administrador de Loreto: </font></p>     <p align="justify"><font size="2" face="Verdana, Arial, Helvetica, sans-serif">   Con fecha 31 de octubre y 2 de noviembre pr&oacute;ximo pasados he dado previas noticias sobre el alzamiento que ha habido en este pueblo sugerido todo desde sus principios hasta hoy por el indio cacique Jos&eacute; Bopi, cuya malicia opuesta a Dios y autoridad del rey negando en p&uacute;blico majestades tan eternas, ha sabido enga&ntilde;ar a algunos indios y sus c&oacute;mplices a la perdici&oacute;n con el fin de desfilarse &eacute;l y ellos apoyados de solemnes embriagueces cosa de que en el corto tiempo desde 25 de octubre &uacute;ltimo hasta esta fecha ha cometido el tal indio Jos&eacute; Bopi execrables hechos con sus secuaces. A cuanto no llega la malicia de Jos&eacute; Bopi que ha llegado a privar del int&eacute;rprete de ambos idiomas a los se&ntilde;ores curas (...) al pueblo de Trinidad escribi&oacute; una carta llamando a Pedro Ignacio Muiba su semejante con otros m&aacute;s para hacer castigar a estos dichos jueces, como que en efecto vino el consabido Pedro Ignacio, natural de Trinidad con unos sesenta o m&aacute;s indios de aquella naturaleza armados con palos y chicotes (...) Suplico a vuestra se&ntilde;or&iacute;a por el rey nuestro se&ntilde;or se sirva sacar a este cacique de este sitio y empleo, pues amenaza con su permanencia ruina entera y que &eacute;ste es el que sostiene la alianza con los Trinitarios (...) Dios guarde a vuestra se&ntilde;or&iacute;a muchos a&ntilde;os. </font></p>     <p align="justify"><font size="2" face="Verdana, Arial, Helvetica, sans-serif">   Pueblo de Loreto y diciembre 15 de 1810. Manuel Delgadillo.- Se&ntilde;or don Pedro Pablo de Urquijo, gobernador de esta provincia<Sup>49</Sup>. </font></p>     <p align="justify"><font size="2" face="Verdana, Arial, Helvetica, sans-serif">   Luego es el prontuario de quejas y acusaciones que acumula el administrador Delgadillo contra el cacique loretano, a quien tipifica como a verdadero insurrecto. Bopi le hab&iacute;a perdido el respeto y el miedo al rey, a los curas y a las autoridades de la provincia. El administrador declara que le es necesario sobrellevar esta situaci&oacute;n tolerando los desmanes del cacique, pues conoce el prestigio que &eacute;l tiene entre el pueblo ind&iacute;gena, a quien el administrador teme. </font></p>     <p align="justify"><font size="2" face="Verdana, Arial, Helvetica, sans-serif"> <b>La influencia de los int&eacute;rpretes </b></font></p>     <p align="justify"><font size="2" face="Verdana, Arial, Helvetica, sans-serif">   Quien hablara castellano y una o mas lenguas ind&iacute;genas en Mojos quedaba habilitado como int&eacute;rprete o lenguaraz, oficio muy cotizado y fuente real de poder, ya que ejerc&iacute;a influencia entre los diferentes pueblos. En ellos se hablaban seis idiomas principales: mojo o trinitario, movima, canichana, baure, itonama y cayubaba, los cuales, al tener origen lingÃ¼&iacute;stico distinto no pod&iacute;an comunicarse entre s&iacute;, pese a lo cerca que viv&iacute;an los unos de los otros. </font></p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p align="justify"><font size="2" face="Verdana, Arial, Helvetica, sans-serif">   Tanto Muiba como Bopi eran int&eacute;rpretes, hecho que adem&aacute;s de fortalecer su liderazgo ante los ind&iacute;genas los hac&iacute;a indispensables para la comunicaci&oacute;n de &eacute;stos con las autoridades civiles de la provincia y con los curas, quienes en </font><font size="2" face="Verdana, Arial, Helvetica, sans-serif">una denuncia (carta m&aacute;s abajo) lo califican como a un &#8220;conocido int&eacute;rprete del castellano e indio muy ladino&#8221;. Por su parte, al parecer, Bopi ejerc&iacute;a influencia entre los otros lenguaraces, puesto que, seg&uacute;n la queja del administrador de Loreto, el cacique ind&iacute;gena hab&iacute;a privado a los curas (y presumible-mente al administrador) de estos imprescindibles auxiliares. </font></p>     <p align="justify"><font size="2" face="Verdana, Arial, Helvetica, sans-serif">   Esta dependencia de los int&eacute;rpretes se originaba en la pol&iacute;tica de los jesuitas orientada a que todos aprendieran el mojo coino lengua com&uacute;n, lo cual jam&aacute;s se consigui&oacute;. Por otra parte, los esfuerzos por ense&ntilde;arles castellano, o no fueron muy persistentes o fracasaron, aunque se sabe que en 1699 exist&iacute;an en Loreto ni&ntilde;os que hablaban castellano aprendido en una escuela creada al efecto<Sup>50</Sup>. Sin embargo, y ateni&eacute;ndonos a otros testimonios, parece que los jesuitas obstaculizaban la difusi&oacute;n del castellano entre los indios, ya que ese era un excelente medio para mantenerlos separados entre s&iacute;, oblig&aacute;ndolos de esta manera a recurrir a la autoridad de los misioneros. Esta versi&oacute;n encuentra apoyo en lo que dice Ribera: &#8220;En la pol&iacute;tica antigua, era perseguido y castigado el indio que hablaba una palabra de castellano&#8221;. El mismo gobernador, en su informe al rey, aclara que tal pol&iacute;tica lingÃ¼&iacute;stica fue rectificada, al decir: &#8220;En el d&iacute;a, con las escuelas que se han establecido, se va introduciendo nuestra lengua y hasta los indios de avanzada edad hacen esfuerzos por aprenderla porque han comprendido lo mucho que les importa saberlo&#8221;<Sup>51</Sup>. Pero ese esfuerzo, al igual que el de ense&ntilde;arles castellano, al parecer no tuvo &eacute;xito, y las diferentes etnias estaban imposibilitadas de comunicarse entre s&iacute;. Tampoco pod&iacute;an hacerlo las autoridades civiles y eclesi&aacute;sticas, pues ellas, a diferencia de los jesuitas, no se preocuparon por aprender el idioma de los nativos, lo cual los hac&iacute;a depender de los int&eacute;rpretes. </font></p>     <p align="justify"><font size="2" face="Verdana, Arial, Helvetica, sans-serif">   La actitud contestataria que ya pose&iacute;an los ind&iacute;genas era tal, que miraban como a enemigos tanto a curas como a gobernadores. Es as&iacute; como en la fecha en que Delgadillo se dirige a Urquijo, tambi&eacute;n lo hacen los curas primero y segundo de Loreto, Jose Tom&aacute;s M&eacute;ndez y Pedro Taborga, exponiendo id&eacute;nticos cargos contra Bopi y aclarando que el int&eacute;rprete que necesitan y que aqu&eacute;l les niega es para las lenguas mojo (o trinitaria) y la itonama<Sup>52</Sup>. Eso significaba que el gobernador no ten&iacute;a manera de contrarrestar en Trinidad la acci&oacute;n pol&iacute;tica de Muiba, un consumado int&eacute;rprete. </font></p>     <p align="justify"><font size="2" face="Verdana, Arial, Helvetica, sans-serif"> <b>Acusaciones y persecuci&oacute;n a Muiba y a Bopi </b></font></p>     <p align="justify"><font size="2" face="Verdana, Arial, Helvetica, sans-serif">   Los curas de Loreto, M&eacute;ndez y Taborga env&iacute;an a Urquijo el 31 de diciembre una lista de cargos contra Muiba contenidos en la siguiente carta: </font></p>     <p align="justify"><font size="2" face="Verdana, Arial, Helvetica, sans-serif">   Ponemos en la superior noticia de vuestra se&ntilde;or&iacute;a como Pedro Ignacio Muiba, </font><font size="2" face="Verdana, Arial, Helvetica, sans-serif">indio natural del pueblo de Trinidad habendo llegado a &eacute;ste de nuestro cargo en la estancia nombrada San Antonio, asociado de 25 hombres Trinitarios, poco m&aacute;s o menos, armados estos con l&aacute;tigos y palos nos han infamado (como tienen </font><font size="2" face="Verdana, Arial, Helvetica, sans-serif">costumbre) a presencia del alf&eacute;rez real de este pueblo y de varios vaqueros y de los Trinitarios ya referidos, profiriendo en su maldita lengua cosas que la pluma recela referirlas por lo sucias, feas y enormes, denigrando el honor, conducta y buena fama que hasta ahora hemos mantenido. (...) A ese tal no le favorece ignorancia por ser conocido int&eacute;rprete del castellano o indio muy ladino y por esto mismo opera advertidamente. Dios guarde a vuestra se&ntilde;or&iacute;a felices a&ntilde;os. </font></p>     <p align="justify"><font size="2" face="Verdana, Arial, Helvetica, sans-serif">   Pueblo de Loreto y diciembre 31 de 1810. Jos&eacute; Tom&aacute;s M&eacute;ndez, Pedro Taborga. Al se&ntilde;or gobernador de esta provincia Pedro Pablo de Urquijo<Sup>53</Sup>. </font></p>     <p align="justify"><font size="2" face="Verdana, Arial, Helvetica, sans-serif">   El gobernador se apresura a responder a los curas acusadores de Muiba: </font></p>     <p align="justify"><font size="2" face="Verdana, Arial, Helvetica, sans-serif">   Me he hecho cargo del informe just&iacute;simo que ustedes hacen en fecha 31 de diciembre &uacute;ltimo hacia el indio p&eacute;rfido Pedro Ignacio Muiba, natural del pueblo de Trinidad exponiendo a ustedes no ser nada necesario prueben ustedes semejantes atentados contra unos dignos ministros del alt&iacute;simo quien sin duda alguna tomar&aacute; por s&iacute; su celos&iacute;sima causa a mayor honra y gloria suya, no dudando (a mayor abundamiento); el jefe de la provincia, lo traidor que ha sido y es dicho indio (lobo carnicero) contra ambas majestades quien por lo tocante al poder ejecutivo que obtiene (como ministro del rey nuestro se&ntilde;or que Dios guarde) le castigar&aacute; con la severidad justa y debida. Dios guarde a ustedes muchos a&ntilde;os. </font></p>     <p align="justify"><font size="2" face="Verdana, Arial, Helvetica, sans-serif">   San Pedro y enero 4 de 1811. Pedro Pablo de Urquijo. A los eclesi&aacute;sticos don Tom&aacute;s Jos&eacute; de M&eacute;ndez y don Pedro Taborga, curas primero y segundo del pueblo de Loreto<Sup>54</Sup>. </font></p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p align="justify"><font size="2" face="Verdana, Arial, Helvetica, sans-serif">   Lo que m&aacute;s preocupaba al administrador Delgadillo era la alianza entre trinitarios y loretanos, pues tanto &eacute;l como Urquijo quer&iacute;an que &eacute;stos &uacute;ltimos estuvieran al lado de los canichanas, cuyo cacique Maraza, seg&uacute;n hemos visto, era en esos momentos un s&oacute;lido aliado del poder real. De ah&iacute; por qu&eacute; se hicieron todos los esfuerzos posibles para capturar o dar muerte tanto a Bopi como a Muiba. A tal efecto, Urquijo envi&oacute; circulares a los administradores de los otros pueblos moje&ntilde;os a fin de que contribuyeran con armas y hombres al fin propuesto. El 19 de diciembre se dirige a los administradores de San Ram&oacute;n y Magdalena en estos t&eacute;rminos: </font></p>     <p align="justify"><font size="2" face="Verdana, Arial, Helvetica, sans-serif">   En el momento, en el momento (sic) y sin la mayor dilaci&oacute;n, remitir&aacute;n ustedes a la capital 250 hombres de cada pueblo respectivo, que sean de los mejores, con buenos jueces e int&eacute;rpretes de la mayor lealtad y todos bien armados y con alguna p&oacute;lvora si la hubiese para que unido con los naturales del pueblo capital y otros del partido del Mamor&eacute;, defiendan a ambas majestades y ayuden a sacar a algunos traidores y revolucionarios de los pueblos de Trinidad y Loreto<Sup>55</Sup>. Obedecimiento del administrador de San Ram&oacute;n. No obstante hallarse estos naturales pr&oacute;ximos a la cosecha de sus ma&iacute;ces, en el momento en que a los jueces hice presente la orden de vuestra se&ntilde;or&iacute;a, todos un&aacute;nimes se ofrecieron a seguirla. </font></p>     <p align="justify"><font size="2" face="Verdana, Arial, Helvetica, sans-serif">   San Ram&oacute;n a 25 de diciembre de 1810. Jos&eacute; Mar&iacute;a de Zamudio<Sup>56</Sup>. </font></p>     <p align="justify"><font size="2" face="Verdana, Arial, Helvetica, sans-serif">   &Oacute;rdenes id&eacute;nticas se dirigieron a los otros pueblos. Por ejemplo, a Concepci&oacute;n se orden&oacute; traer 100 naturales (tambi&eacute;n con buenos jueces e int&eacute;rpretes &#8220;y alguna p&oacute;lvora si la hubiese (...) para que unidos con los de este pueblo, los de San Ram&oacute;n, Magdalena y partido de Mamor&eacute; defiendan a ambas majestades y ayuden a sacar algunos traidores y revolucionarios de los pueblos de Trinidad y Loreto<Sup>57</Sup>. A Exaltaci&oacute;n se le asignaron 180 hombres y otros 100 a Santa Ana, encarg&aacute;ndoles igualmente p&oacute;lvora<Sup>58</Sup>. Los administradores de &eacute;stos contestaron anunciando que marchar&iacute;a la columna a &oacute;rdenes del teniente Luis Abacoco y el alf&eacute;rez real Mat&iacute;as Faulo. A San Ignacio se le asign&oacute; 324 hombres &#8220;bien armados&#8221; pero con la precauci&oacute;n de que all&iacute; quedaran 200 &#8220;para su conservaci&oacute;n y resguardo en el caso de que algunos de los trinitarios con otros loretanos intentasen alguna traici&oacute;n&#8221;<Sup>59</Sup>. Urquijo ten&iacute;a otro aliado notable entre los ind&iacute;genas: era Tom&aacute;as Noe, cacique de San Xavier, a quien le dice: </font></p>     <p align="justify"><font size="2" face="Verdana, Arial, Helvetica, sans-serif">   Procurar&aacute;s tener toda tu gente reunida y bien armada para que en el caso de que por buenas no entregue el cabildo de Trinidad a Pedro Ignacio Muiba y se venga el cacique y cabildo a la capital a reconciliarse con el gobierno y hacer las paces, ya con este cabildo y naturales como ese y dem&aacute;s hijos, inmediatamente salg&aacute;is para Trinidad unidos con los canichanas, cayubabas, ignacianos y algunos baures, pues os junt&aacute;is sobre 1.000 hombres a m&aacute;s de los que vendr&aacute;n de Loreto con el secretario don Lucas Gonz&aacute;lez y cacique Juan Maraza que son 466 hombres entre canichanas, cayubabas y movimas con sus jueces e int&eacute;rpretes, los que van a traer al cacique alzado y dem&aacute;s que le acompa&ntilde;ar y luego que se concluya la misi&oacute;n de Loreto pasarse a Trinidad a reunirse con vosotros (...). El pueblo javeriano le guardar&eacute; con 250 magdalenos a quienes espero de hoy a ma&ntilde;ana con buenos jueces e int&eacute;rpretes y amonestados que sean al instante que lleguen pasar&aacute;n a unirse con los jueces que queden y har&aacute;n lo que ellos les digan, ejecutar&aacute;s cuanto te expongo unido con Borja y dem&aacute;s jueces. Dios te guarde muchos a&ntilde;os. </font></p>     <p align="justify"><font size="2" face="Verdana, Arial, Helvetica, sans-serif">   San Pedro y enero 4 de 1811. Pedro Pablo de Urquijo. A Tom&aacute;s Noe, cacique de San Xavier<Sup>60</Sup>. </font></p>     <p align="justify"><font size="2" face="Verdana, Arial, Helvetica, sans-serif">   Cuando ya se hab&iacute;an dado todas las &oacute;rdenes para su captura y la de Bopi, Muiba tuvo la temeridad de aparecerse en Loreto, desconociendo abiertamente la autoridad del gobernador y del propio rey, seg&uacute;n lo atestigua el administrador de aquel pueblo: </font></p>     <p align="justify"><font size="2" face="Verdana, Arial, Helvetica, sans-serif">   Pongo en la superior noticia de vuestra se&ntilde;or&iacute;a que en este pueblo sigue el cacique y sus parciales en la insubordinaci&oacute;n contra ambas majestades, maquinando siempre dicho cacique con su partido, el de destruir a los curas, a m&iacute; y algunos indios fieles, quit&aacute;ndonos la vida con apoyo de los Trinitarios como en efecto, el d&iacute;a 21 de este se present&oacute; Pedro Ignacio Muiba natural del pueblo de Trinidad (citado en mi informe de 15 de este mismo mes) quien acompa&ntilde;ado de 22 hombres armados de l&aacute;tigos, palos y lazos, lo rodearon al alf&eacute;rez real de este pueblo Estanislao Chuco (cuando este estaba atendiendo la estancia de San Antonio en la econom&iacute;a de ganados) le ofrecieron al dicho alf&eacute;rez real el de matarlo </font><font size="2" face="Verdana, Arial, Helvetica, sans-serif">dici&eacute;ndoles, hab&iacute;an sabido dichos Trinitarios que quer&iacute;an quitarle el bast&oacute;n al cacique loretano aliado de ellos. El buen Estanislao Chuco no pudo menos que pasar por todo por el total miedo que le metieron dichos Trinitarios, y despu&eacute;s de todo le dijo el tal Pedro Ignacio Muiba, que tu eres un hablador amante de gobernar administradores y curas, no sabes que quien manda en la provincias soy yo Pedro Ignacio Muiba, Dios guarde a vuestra se&ntilde;or&iacute;a muchos a&ntilde;os. </font></p>     <p align="justify"><font size="2" face="Verdana, Arial, Helvetica, sans-serif">   Pueblo de Loreto y diciembre 26 de 1810. Manuel Delgadillo. Se&ntilde;or don Pedro Pablo de Urquijo, gobernador de esta provincia<Sup>61</Sup>. </font></p>     <p align="justify"><font size="2" face="Verdana, Arial, Helvetica, sans-serif">   Pero ah&iacute; no terminaban las acusaciones contra Muiba. El mismo Delgadillo despu&eacute;s vuelve a quejarse: </font></p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p align="justify"><font size="2" face="Verdana, Arial, Helvetica, sans-serif">   A m&aacute;s de los atroces hechos que cometi&oacute; Pedro Ignacio Muiba con su parciales, todos naturales del pueblo de Trinidad, en el d&iacute;a 21 del pr&oacute;ximo mes pasado que di parte a vuestra se&ntilde;or&iacute;a en oficio 26 del mes de diciembre a&ntilde;o expirante, tengo decir que a la retirada de estos indios hicieron robos en el puerto del lbare a las que all&iacute; habitaban, de sus ollas, c&aacute;ntaros, patos, gallinas y granos (...) Dios guarde a vuestra se&ntilde;or&iacute;a muchos a&ntilde;os. </font></p>     <p align="justify"><font size="2" face="Verdana, Arial, Helvetica, sans-serif">   Pueblo de Loreto y enero 2 de 1811. Manuel Delgadillo. Se&ntilde;or don Pedro Pablo de Urquijo, gobernador de esta provincia<Sup>62</Sup>. </font></p>     <p align="justify"><font size="2" face="Verdana, Arial, Helvetica, sans-serif">   El gobernador se encontraba virtualmente en jaque con la capacidad de movilizaci&oacute;n que ten&iacute;an loretanos y trinitarios, y obsesionado con Muiba, pensaba era posible capturarlo en Loreto. Sus esperanzas radicaban en lo que Maraza (a quien llama &#8220;hijo&#8221;) pudiera hacer por &eacute;l y le escribe en tono casi suplicante, tratando de imitar otra vez el l&eacute;xico y la peculiar sintaxis que usaban los ind&iacute;genas cuando se expresaban en castellano: </font></p>     <p align="justify"><font size="2" face="Verdana, Arial, Helvetica, sans-serif">   San Pedro y enero 3 de 1811. Mi muy amado hijo y querido Juan Maraza, camina nom&aacute;s a Loreto con secretario don Lucas, tambi&eacute;n con trescientos hijos canichanas valientes, ochenta cayubabas y todos los Movimas, con Joaqu&iacute;n Sim&oacute;n int&eacute;rprete, tambi&eacute;n int&eacute;rprete cayubaba, tambi&eacute;n movima, todos por agua con canoas bogar nom&aacute;s fuerte y tambi&eacute;n de noche pero por Mamor&eacute;, no por el lbare porque no mire Trinitarios para no saber nada y Ilegar pronto a Loreto (...) Camina nom&aacute;s al puerto y entregar en Loreto a algunos mis hijos, canichanas para traer a San Pedro bien seguros con buenos capitanes esperar un poco en pueblo (todos los dem&aacute;s gente canichana, tambi&eacute;n cayubaba y tambien Movima a que pasen puerto de Trinidad por el Mamor&eacute; desde que salen de Loreto para que no salgan Trinitarios al camino con canoas a quitar hasta que avisar don Lucas vamos a Trinidad ya, entonces tu Juan con don Lucas y todo esta gente mis hijos canichanas, cayubabas y movimas monta nom&aacute;s a caballo pues don Manu le dar&aacute; caballos con aparejos para todos para unirse en Trinidad con los dem&aacute;s hijos contra Pedro Ignacio, traerlo nom&aacute;s sin matarle a la capital y todo el cabildo para reconciliarse con vuestro padre gobernador y hacer las paces con todo gente y cabildos de San Pedro y San Xavier (...) Para mi hijo Juan Maraza, cacique de este mi pueblo capital de San Pedro de Moxos<Sup>63 </Sup>. </font></p>     <p align="justify"><font size="2" face="Verdana, Arial, Helvetica, sans-serif">   Es notable la astucia empleada por Urquijo al planear la captura de Muiba. No deja un detalle al azar, y en su lenguaje hip&oacute;crita y lisonjero, se descubre al pol&iacute;tico decidido a triunfar vali&eacute;ndose de cualquier medio. Lo m&aacute;s destacable de su confabulaci&oacute;n es el empe&ntilde;o por agitar las pasiones y rivalidades inter&eacute;tnicas. El intrigante gobernador se daba modos para que los canichanas hicieran causa com&uacute;n con las otras parcialidades moje&ntilde;as, y todas ellas juntas se lanzaran contra los trinitarios. Su t&aacute;ctica tuvo tanto &eacute;xito, que desemboc&oacute; en la cruel matanza que se ver&aacute; m&aacute;s adelante. </font></p>     <p align="justify"><font size="2" face="Verdana, Arial, Helvetica, sans-serif">   Por otra parte, Urquijo, quien ve&iacute;a la situaci&oacute;n por dem&aacute;s delicada, no quer&iacute;a dar pasos en falso y plane&oacute; cuidadosamente la captura de Bopi. Para ello instruye a su secretario Lucas Jos&eacute; de Gonz&aacute;lez a embarcarse con Juan Maraza en direcci&oacute;n a Loreto, al mando de 466 hombres con sus correspondientes jueces e int&eacute;rpretes, de los cuales 300 eran canichanas, 80 cayubabas y 86 movimas. La tropa deb&iacute;a entrar de noche al pueblo navegando por el Mamor&eacute; y, a fin de no despertar sospechas, se deb&iacute;a adelantar una canoa y reducir a los centinelas. El aviso de su llegada deb&iacute;a darse al administrador de Loreto, en quichua (sic), lo cual hace presumir que ambos funcionarios, venidos de las provincias andinas, pod&iacute;an comunicarse a trav&eacute;s de esta lengua. Esto ten&iacute;a la obvia ventaja de que ninguno de los int&eacute;rpretes moje&ntilde;os estar&iacute;a en condiciones de descifrar el mensaje. Hecho eso, el administrador enviar&iacute;a los caballos necesarios a Maraza, quien a su vez har&iacute;a llegar el ultim&aacute;tum al cabildo a trav&eacute;s del administrador<Sup>64</Sup>. </font></p>     <p align="justify"><font size="2" face="Verdana, Arial, Helvetica, sans-serif">   Los planes se ejecutaron a la perfecci&oacute;n, y aunque el prop&oacute;sito era detener tanto a Bopi como a Muiba, en los hechos se logr&oacute; &uacute;nicamente hacerlo con el primero. As&iacute; lo informa al gobernador otro Muiba, de nombre Manuel, al parecer sin relaci&oacute;n familiar con Pedro Ignacio<Sup>65</Sup>. Bopi fue capturado junto a 33 seguidores el 12 de enero de 1811. Aunque los documentos no lo dicen, es presumible que todos ellos fueron ejecutados. El cabildo del pueblo, por intermedio de Manuel Muiba, confiesa arrepentido ante Urquijo de haberse dejado seducir por Bopi para pronunciarse contra el gobierno y a favor de los trinitarios ese 9 de noviembre del a&ntilde;o anterior. Manuel se despide diciendo: </font></p>     <p align="justify"><font size="2" face="Verdana, Arial, Helvetica, sans-serif">   Damos a vuestra se&ntilde;or&iacute;a las gracias por el pronto auxilio que nos ha enviado y mediante &eacute;l todos respiramos y estamos quietos y tranquilos y todos rogamos </font><font size="2" face="Verdana, Arial, Helvetica, sans-serif">a vuestra senor&iacute;a perdone cualesquiera defectos en que hayamos incurrido con atenci&oacute;n a que la fuerza tirana de Bopi ha dominado en nosotros, pero ya libres de este b&aacute;rbaro, viviremos como vuestra se&ntilde;or&iacute;a nos ha conocido antes.- Dios guarde a vuestra se&ntilde;or&iacute;a muchos a&ntilde;os. </font></p>     <p align="justify"><font size="2" face="Verdana, Arial, Helvetica, sans-serif">   Loreto 12 de enero de 1811. Por no saber escribir en el cabildo a ruego de ellos.-Manuel Muiba. Se&ntilde;or don Pedro Pablo de Urquijo, gobernador de esta provincia<Sup>66</Sup>. </font></p>     <p align="justify"><font size="2" face="Verdana, Arial, Helvetica, sans-serif">   Por su parte, el administrador Delgadillo tambi&eacute;n transmite satisfecho la noticia en estos t&eacute;rminos: </font><font size="2" face="Verdana, Arial, Helvetica, sans-serif">el 9 del corriente arribaron a este pueblo el secretario don Lucas Jos&eacute; de Gonz&aacute;lez de cacique de esta capital y los 466 hombres que vuestra se&ntilde;or&iacute;a me significa en oficio 3 del mismo quienes han venido a la just&iacute;sima defensa de Dios y del rey contra los alzados de este pueblo, por este tan pronto socorro doy a vuestra se&ntilde;or&iacute;a las gracias y mediante &eacute;l se ha consegu&iacute; do la paz y tranquilidad que dese&aacute;bamos. El cacique Jos&eacute; Bopi y sus aliados van presos a esa capital con la seguridad necesaria, y espero que vuestra se&ntilde;or&iacute;a aplicar&aacute; la justicia a cada uno seg&uacute;n su m&eacute;rito y el informe que le haga dicho secretario.- Dios guarde a vuestra se&ntilde;or&iacute;a muchos a&ntilde;os. </font></p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p align="justify"><font size="2" face="Verdana, Arial, Helvetica, sans-serif">   Pueblo de Loreto y enero 12 de 1811<Sup>67</Sup>. </font></p>     <p align="justify"><font size="2" face="Verdana, Arial, Helvetica, sans-serif"> <b>Matanza y saqueo en Trinidad </b></font></p>     <p align="justify"><font size="2" face="Verdana, Arial, Helvetica, sans-serif">   A partir del restablecimiento de la autoridad real en Loreto con la captura de Bopi y sus partidarios, todos los esfuerzos de Urquijo se concentraron en la captura de Pedro Ignacio Muiba. Como &eacute;ste era el jefe principal de la insurreci&oacute;n y a quien se lo tipificaba como revolucionario contra el rey, el gobernador fue muy cuidadoso en preparar todos los detalles de esta operaci&oacute;n, para &eacute;l de vida o muerte. Trinidad estaba en manos de los insurrectos, orgullosos por su triunfo pac&iacute;fico del 9 de noviembre y ansiosos de repeler una nueva invasi&oacute;n canichana. En vista de ello, el administrador Diego Crespo decidi&oacute; marcharse a San Xavier, suplicando a Urquijo que no lo involucrara en la captura de Muiba, porque si lo hac&iacute;a su vida corr&iacute;a peligro y, adem&aacute;s, porque su salud se encontraba resentida<Sup>68</Sup>. </font></p>     <p align="justify"><font size="2" face="Verdana, Arial, Helvetica, sans-serif">   A fin de cubrir su acci&oacute;n represiva con un manto de legitimidad, Urquijo hizo propalar por toda la provincia que &#8220;Su Majestad&#8221; hab&iacute;a emitido una C&eacute;dula Real en la isla de Le&oacute;n el 24 de febrero de 1810, la cual mandaba&#8221; la &#8220;aprensi&oacute;n y remisi&oacute;n a la capital del indio Pedro Ignacio Muiba revolucionario de aquellos naturales de los del pueblo de Loreto y escandaloso de todos los dem&aacute;s de la provincia, quien no solamente ha intentado su perdici&oacute;n mas tambi&eacute;n las de sus parientes (...)&#8221;<Sup>69</Sup>. </font></p>     <p align="justify"><font size="2" face="Verdana, Arial, Helvetica, sans-serif">   Teniendo en cuenta las circunstancias pol&iacute;tico-militares que en esos momentos prevalec&iacute;an, tanto en la pen&iacute;nsula como en las ya convulsionadas colonias americanas, es en extremo improbable que el Consejo de Regencia ( en esos momentos a cargo del gobierno), agobiado por la masiva invasi&oacute;n francesa a la pen&iacute;nsula y la resistencia feroz que en esos momentos se viv&iacute;a en Espa&ntilde;a, se ocupara de un levantamiento en una remot&iacute;sima provincia del imperio, menos aun para emitir &oacute;rdenes expresas de captura a un desconocido insurgente. Pero en todo caso, Urquijo divulg&oacute; por cuantos medios tuvo a su alcance el contenido de la supuesta c&eacute;dula real. As&iacute;, sus actos aparec&iacute;an como nacidos del soberano y no del capricho o arbitrariedad de un subalterno. </font></p>     <p align="justify"><font size="2" face="Verdana, Arial, Helvetica, sans-serif">   De otro lado, el gobernador apel&oacute; a t&aacute;cticas persuasivas, como dirigirse &#8220;al cabildo y naturales de Trinidad&#8221; pidi&eacute;ndoles que vinieran a San Pedro a reconciliarse con &eacute;l y a la vez a entregar pac&iacute;ficamente a Muiba &#8220;que es el que os ha aconsejado mal contra Dios el rey y la destruccion o ruina total vuestra y lo mismo ha hecho por dos veces en Loreto y si hac&eacute;is cuanto digo en esta carta al instante no habr&aacute; nada, pero s&iacute; paz, quietud y amistad (...)<Sup>70</Sup>. El lenguaje pacifista, sin embargo, terminaba con una clara amenaza: &#8220;Haced y ejecutad lo que os digo al instante, por bien mirad por vuestras mujeres e hijos que son m&iacute;os, pues de este modo nada se os har&aacute; y si no obedec&eacute;is temed a las resultas que en tales casos me manda el rey, mi amo y se&ntilde;or<Sup>71</Sup>. </font></p>     <p align="justify"><font size="2" face="Verdana, Arial, Helvetica, sans-serif">   Los &uacute;ltimos detalles t&aacute;cticos relativos a la ocupaci&oacute;n de Trinidad fueron encomendados por Urquijo a Borja Iguare, otro canichana que ostentaba el t&iacute;tulo de Teniente Cacique, as&iacute; como a Tom&aacute;s Noe, cacique de San Xavier. A ellos dos se dirige el gobernador el 7 de enero: </font></p>     <p align="justify"><font size="2" face="Verdana, Arial, Helvetica, sans-serif">   Si hoy en todo el d&iacute;a no ten&eacute;is aviso de ir a Trinidad, ma&ntilde;ana mismo muy temprano caminar nom&aacute;s todos a la defensa de Dios, del rey y tranquilidad vuestra como de toda la provincia de la cual responde vuestro padre gobernador y el rey quiere sin hacer caso de los padres ni de cuanto os digan porque el rey mantiene a todos y que en su real nombre hago cacique y jueces para que vosotros todos como cristianos que sois, obedezc&aacute;is a vuestro padre gobernador que es quien quiere vuestro bien y felicidad de la provincia como lo hab&eacute;is visto y no la destrucci&oacute;n de ella. A Tom&aacute;s el cacique de San Xavier me escriba o diga si ha habido alguna novedad y si es cierto que el cura de ese pueblo desamarr&oacute; a un Trinitario y si es verdad avisar nom&aacute;s y ma&ntilde;ana temprano caminar nom&aacute;s (...). Hacerse cargo de la carta con respecto, obedecer y guardana para su tiempo y no hag&aacute;is caso si otra cosa os dice cualquiera eclesi&aacute;stico<Sup>72</Sup>. </font></p>     <p align="justify"><font size="2" face="Verdana, Arial, Helvetica, sans-serif">   Como se ve, Urquijo empezaba a desconfiar de los curas en actitud parecida a la que meses antes demostraran los ind&iacute;genas a los mismos religiosos. Los curas constitu&iacute;an un contrapeso de los dos poderes, y por m&aacute;s venales que pudiesen haber sido durante la &eacute;poca en que ejercieron en Mojos tanto el gobierno espiritual como el temporal, hab&iacute;a en ellos un fondo de piedad cristiana y sentido de la justicia, tal como se iba a demostrar en los dram&aacute;ticos acontecimientos que pronto ocurrir&iacute;an. No obstante sus recelos, Urquijo apel&oacute; al ascen</font><font size="2" face="Verdana, Arial, Helvetica, sans-serif">diente moral que esos religiosos ten&iacute;an sobre los naturales, y pidi&oacute; al vicario </font><font size="2" face="Verdana, Arial, Helvetica, sans-serif">de la provincia, Jos&eacute; Manuel M&eacute;ndez, que se trasladara a Trinidad a conseguir la rendici&oacute;n pac&iacute;fica de Muiba. Pero ya era tarde: el 5 de enero de 1811, Juan Maraza, simult&aacute;neamente con su operativo en Loreto (y siguiendo su propia iniciativa antes que las &oacute;rdenes de Urquijo) ya hab&iacute;a mandado a su gente a ocupar la levantisca Trinidad, como se ve en esta carta del cura M&eacute;ndez. </font></p>     <p align="justify"><font size="2" face="Verdana, Arial, Helvetica, sans-serif">   La tranquilidad de aquellos naturales sublevados por el indio Pedro Ignacio Muiba, no se verific&oacute; hasta mi llegada al mismo pueblo de Trinidad y si solo hasta el puerto desde donde tuve que volverme a causa de haber pasado ya por all&iacute; el cacique Juan Maraza con su tropa (...). Esta y otras reflexiones me hicieron to</font><font size="2" face="Verdana, Arial, Helvetica, sans-serif">mar la resoluci&oacute;n de volverme para evitar alguna desgracia que pudiera haber sucedido o alguna falta de respeto a mi persona, pues con haber visto la tropa de Maraza como he expuesto, entender&aacute;n tambi&eacute;n aquellos naturales que yo iba con la fuerza y no con la paz (...). Dios guarde a vuestra se&ntilde;or&iacute;a muchos a&ntilde;os. </font></p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p align="justify"><font size="2" face="Verdana, Arial, Helvetica, sans-serif">   San Pedro y enero 9 de 1811, Jos&eacute; Manuel M&eacute;ndez. Se&ntilde;or don Pedro Pablo de Urquijo, gobernador de esta provincia<Sup>73</Sup>. </font></p>     <p align="justify"><font size="2" face="Verdana, Arial, Helvetica, sans-serif">   Pero anticip&aacute;ndose a la invasi&oacute;n, Pedro Ignacio Muiba, Gregorio Gonz&aacute;lez y sus principales lugartenientes abandonaron Trinidad para refugiarse en alg&uacute;n lugar de la selva o de la pampa. Lucas Jos&eacute; de Gonz&aacute;lez, secretario de Urquijo, cumpliendo &oacute;rdenes de su jefe, a la cabeza de 200 jinetes que le proporcion&oacute; Manuel Delgadillo, administrador de Loreto, acompa&ntilde;ado de Maraza sali&oacute; de Loreto rumbo a Trinidad el 13 de enero. Al d&iacute;a siguiente la tropa lleg&oacute; a la estancia de San Gregorio y a las nueve de la ma&ntilde;ana del 15 hizo su ingreso a Trinidad, donde se reuni&oacute; con Tom&aacute;s Noe y Borja lguare. Los atacantes se distribuyeron por todas las entradas del pueblo, a fin de controlarlas, y al grito de &#8220;viva el rey nuestro se&ntilde;or Fernando S&eacute;ptimo, viva la religion cristiana&#8221;, convergieron hacia el centro. Al verlas, los indios trinitarios, varones, mujeres y ni&ntilde;os, sin jefe alguno que los orientara, corrieron a refugiarse en la iglesia. En ese momento comenz&oacute; la cruel matanza. Seg&uacute;n informe de Lucas Gonz&aacute;les, </font><font size="2" face="Verdana, Arial, Helvetica, sans-serif">se puso la tropa en la plaza desaforadamente sin que nadie la pudiese contener y a cuantos encontraban los mataban a palos, hubo efusi&oacute;n de sangre y muertes ejecutadas por los Itonamas y Movimas que no por los Canichanas y Cayubabas. A los que ca&iacute;an en el atrio y fuera de &eacute;l a fuerza de garrotazos, les quitaban las camijetas y les azotaban dej&aacute;ndolos en cueros vivos, muertos o moribundos, asi mismo les daban con el l&aacute;tigo a las mujeres sin apiadarse de sus criaturas que tra&iacute;an en brazos (...) El cura primero don Francisco de la Roca se les arrodill&oacute; por m&aacute;s de tres veces en las puertas de la iglesia suplicando se aplacasen y no maltratasen a las criaturas y mujeres pero fue en vano, y entrando en tropas a las casas saqueaban a cual m&aacute;s pod&iacute;a cuanto hallaban hasta las ropitas de las criaturas y ni perdonaron el almac&eacute;n real. Fenecido el saqueo general, se retiraron las tropas (...)<Sup>74 </Sup></font></p>     <p align="justify"><font size="2" face="Verdana, Arial, Helvetica, sans-serif">   El mismo secretario Gonz&aacute;lez a&ntilde;ade en su informe que cuando ces&oacute; la hecatombe, cont&oacute; 115 v&iacute;ctimas, de las cuales 65 eran muertos y 50 heridos graves. De entre los muertos, &#8220;27 eran varones adultos, 5 mujeres y 33 p&aacute;rvulos de ambos sexos, desde de pechos hasta 10 a&ntilde;os m&aacute;s o menos&#8221;. Adem&aacute;s, inform&oacute; de 20 lesionados por l&aacute;tigo en la cara y el cuerpo y que la iglesia qued&oacute; manchada en sangre desde el atrio hasta los techos. El 16 por la ma&ntilde;ana </font><font size="2" face="Verdana, Arial, Helvetica, sans-serif">se les dio sepultura a los muertos en el camposanto y casi al mismo tiempo se registr&oacute; de orden del cacique Juan Maraza la iglesia, el altar mayor, los colaterales sacrist&iacute;a, galpones y dem&aacute;s sitios aun por entre los muebles que en ellos estan custodiados donde se cre&iacute;a pudiesen haberse ocultado los enunciados </font><font size="2" face="Verdana, Arial, Helvetica, sans-serif">Pedro Ignacio Muiba, el cacique Gregorio Gonzalez y sus partidarios y sacaron 42 individuos con algunos j&oacute;venes desde 13 a 18 a&ntilde;os y asegurando a &eacute;stos, pasaron a la casa real y efectuaron igual diligencia aunque sin efecto<Sup>75 </Sup>. </font></p>     <p align="justify"><font size="2" face="Verdana, Arial, Helvetica, sans-serif">   Los prisioneros fueron enviados a San Pedro bajo el cuidado de los capitanes canichanas Juan Guayaias y Mart&iacute;n Mascona, no sin antes haberlos castigado con 50, 30, 25, 15 y 12 azotes a cada uno, segun el grado de culpabilidad que se les atribu&iacute;a. En el tumbadillo de la iglesia se encontraron 4.000 armas entre flechas, arcos, macanas y garrotes de chonta, los cuales fueron quemados p&uacute;blicamente en la plaza del pueblo. El informe dice, asimismo, que los fugitivos Gregorio Gonz&aacute;l&eacute;z, Pedro Ignacio Muiba, Sim&oacute;n el alcalde, Jos&eacute; Fidelis y el sacrist&aacute;n de la iglesia est&aacute;n siendo buscados en las estancias de Santa Mar&iacute;a, El Carmen y San Miguel, as&iacute; como en todas las chacras contiguas a Trinidad. Se transmite la informaci&oacute;n de Manuel Herrero, uno de los prisioneros. Segun &eacute;ste, Muiba y su hermano Gregorio Gonz&aacute;lez se hallan en la estancia El Carmen, hacia donde el propio Maraza parti&oacute; en persona a capturarlos<Sup>76</Sup>. </font></p>     <p align="justify"><font size="2" face="Verdana, Arial, Helvetica, sans-serif">   Los informes del gobernador no contienen detalles sobre la captura de Muiba ni sobre la fecha exacta en que ella se produjo. Uno de esos informes &uacute;nicamente expresa que un d&iacute;a de esos Muiba apareci&oacute; en Trinidad y all&iacute; fue apaleado por sus propios paisanos hasta dejarlo muerto y privarlo de la sepultura<Sup>77</Sup>. La misma versi&oacute;n sostiene que fue llevado sin vida a San Pedro, donde fue colgado, seg&uacute;n palabras de Urquijo, &#8220;por los verdaderos cristianos y leales Canichanas, mis hijos&#8221;. A&ntilde;ade que muri&oacute; &#8220;como un b&aacute;rbaro sin confesi&oacute;n ni recibir Santo Sacramento alguno, era ya tiempo que le sucediese pues ha intentado por tres veces no solamente la ruina de toda la provincia sino de sus mismos parientes y familia (...)&#8221;<Sup>78</Sup>. Otra versi&oacute;n corresponde al cura Josef Francisco de Rojas, quien afirma que Muiba fue hecho prisionero en el monte que sus captores lo mataron en el camino a San Pedro, y ya muerto lo presentaron al gobernador<Sup>79</Sup>. </font></p>     <p align="justify"><font size="2" face="Verdana, Arial, Helvetica, sans-serif"> <b>Repercursiones de la sublevaci&oacute;n moje&ntilde;a </b></font></p>     <p align="justify"><font size="2" face="Verdana, Arial, Helvetica, sans-serif">   No hubo ning&uacute;n intento de enviar una expedici&oacute;n sobre Mojos a fin de someter a esta provincia al nuevo orden de cosas instalado en Buenos Aires. La empresa era muy azarosa, las distancias, inmensas y la importancia pol&iacute;tica de la provincia, escala o nula. Se opt&oacute;, m&aacute;s bien, por un recurso m&aacute;s f&aacute;cil y pr&aacute;ctico: exigir al gobernador su adhesi&oacute;n a Buenos Aires. Eso en el fondo significaba una conminatoria para sujetarse a las autoridades revolucionarias del Alto Per&uacute;. </font></p>     <p align="justify"><font size="2" face="Verdana, Arial, Helvetica, sans-serif">   Quien tom&oacute; la iniciativa para que Urquijo se sometiera al nuevo orden de cosas fue la Junta de Cochabamba, establecida el 14 de septiembre de 1810 en apoyo a Buenos Aires. A los dos meses de este acontecimiento y a las tres </font><font size="2" face="Verdana, Arial, Helvetica, sans-serif">semanas de que el cacique Gregorio Gonz&aacute;lez dirigiera la carta a Juan Maraza d&aacute;ndole su versi&oacute;n de lo acontecido en la pen&iacute;nsula, es decir, el 26 de octubre de 1810, el jefe de la Junta Gubernativa de Cochabamba, Francisco del Rivero, dirige la siguiente carta al gobernador Urquijo: </font></p>     <p align="justify"><font size="2" face="Verdana, Arial, Helvetica, sans-serif">   Considerando a vuestra se&ntilde;or&iacute;a impuesto de que la capital de Buenos Aires conmovida de las incertidumbres de la penn&iacute;nsula y de la autoridad representante de la soberan&iacute;a por haberse disuelto la Junta Central, procedi&oacute; a reasumir en su excel&eacute;nt&iacute;simo cabildo el superior gobierno de estas provincias a la defensa de los augustos derechos del se&ntilde;or don Fernando S&eacute;ptimo y seguridad de estos dominios, me contraigo &uacute;nicamente a comunicar a vuestra se&ntilde;or&iacute;a hallarme encargado del mando de esta provincia por universal aclamaci&oacute;n de ella y haberse jurado y reconocido por todas sus corporaciones a dicha excelent&iacute;sima junta de Buenos Aires. Y no dudando que Vuestra Se&ntilde;or&iacute;a y los habitantes de esas misiones uniformen su opini&oacute;n con las de esta provincia (de cuyas ocurrencias ofrezco remitirles documentos que lo califiquen) como igualmente los relativos a la capital. Dios guarde a V. S. muchos a&ntilde;os. </font></p>     <p align="justify"><font size="2" face="Verdana, Arial, Helvetica, sans-serif">   Cochabamba, octubre 26 de 1810. Francisco del Rivero. Senor gobernador de las misiones de Moxos, don Pedro Pablo de Urquijo<Sup>80</Sup>. </font></p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p align="justify"><font size="2" face="Verdana, Arial, Helvetica, sans-serif">   Es necesario destacar que cuando Rivero habla a nombre &#8220;de esta provincia&#8221;, en la cual estaba ejerciendo el mando, se refer&iacute;a a la Intendencia de Santa Cruz de la Sierra, con capital Cochabamba, implicando as&iacute; a ambas ciudades. Lo hac&iacute;a tambi&eacute;n en el entendido de que Mojos era, aunque no una dependencia, s&iacute; una prolongaci&oacute;n natural de Santa Cruz y, por tanto, pod&iacute;a mand&aacute;rsele instrucciones en esos momentos, cuando se estaba decidiendo el destino de Charcas. </font></p>     <p align="justify"><font size="2" face="Verdana, Arial, Helvetica, sans-serif">   Pero Urquijo pensaba de manera distinta. Contesta que, a juicio suyo, y basado en disposiciones de la propia Audiencia, no hab&iacute;a ninguna relaci&oacute;n de dependencia entre Cochabamba y la provincia de Mojos, ya que tal orden deber&iacute;a emanar por escrito de Buenos Aires, sede del virreinato. La carta de respuesta dice: </font></p>     <p align="justify"><font size="2" face="Verdana, Arial, Helvetica, sans-serif">   (...) Me hallo muy deseoso y repito, deseosisimo, en dar a conocer y jurar a la excelentisima junta provisional de Buenos Aires en esta provincia de mi mando (...) espero &uacute;nicamente orden documental de dicha excelent&iacute;sima junta provisional o gubernativa, o de otro tribunal o de alg&uacute;n comisionado con autoridad de la ya expresada junta (...). Dios guarde a vuestra se&ntilde;or&iacute;a muchos a&ntilde;os. </font></p>     <p align="justify"><font size="2" face="Verdana, Arial, Helvetica, sans-serif">   San Pedro de Moxos y febrero 8 de 1811. Pedro Pablo de Urquijo, Se&ntilde;or don Francisco del Rivero, gobernador-intendente de Cochabamba<Sup>81</Sup>. </font></p>     <p align="justify"><font size="2" face="Verdana, Arial, Helvetica, sans-serif">   Con respecto al documento transcrito, cabe advertir que la fecha del mismo (8 de febrero) es tres semanas posterior a los acontecimientos que culminaron en la matanza de Trinidad, o sea que transcurrieron cuatro meses entre la carta de Rivero y la respuesta de Urquijo. Ello hace presumir que &eacute;ste no estaba en disposici&oacute;n de tomar ninguna medida relacionada con la conmoci&oacute;n de </font><font size="2" face="Verdana, Arial, Helvetica, sans-serif">las otras provincias de Charcas, mientras &eacute;l mismo no resolviera sus asuntos internos. Una vez controlados en forma sangrienta los pueblos de Trinidad y Loreto, y sinti&eacute;ndose seguro de su mando en la provincia, Urquijo contesta a Rivero dejando en claro que &eacute;l no se consideraba subordinado suyo. </font></p>     <p align="justify"><font size="2" face="Verdana, Arial, Helvetica, sans-serif">   Al poco tiempo Urquijo recibe id&eacute;ntico requerimiento, esta vez del nuevo subdelegado de Santa Cruz, Antonio Vicente de Seoane, cuya autoridad emanaba de la Junta de Cochabamba, presidida por Francisco del Rivero. Sin violencia alguna, y teniendo en cuenta el car&aacute;cter subalterno de Santa Cruz con respecto a Cochabamba (capital de la Intendencia), el nuevo gobernador -este s&iacute; revolucionario-, Francisco del Rivero, dispuso el cambio pac&iacute;fico de subdelegado y en lugar de Toledo Pimentel nombr&oacute; a Seoane, cual se desprende del testimonio de este &uacute;ltimo. </font></p>     <p align="justify"><font size="2" face="Verdana, Arial, Helvetica, sans-serif">   Tan no hubo traumatismo pol&iacute;tico en ese septiembre, que durante esos mismos d&iacute;as vemos al depuesto subdelegado ejerciendo normalmente su profesi&oacute;n de abogado ante la Audiencia, dominada ya por Castelli y Pueyrred&oacute;n a nombre de la Junta de Buenos Aires. En efecto, el 3 de abril de 1811, Toledo Pimentel presta declaraci&oacute;n ante la Audiencia sobre la matanza en Trinidad, seg&uacute;n lo que oy&oacute; del cura Francisco de Rojas. &Eacute;ste, que se encontraba en el lugar de los acontecimientos, habla de que mucha gente muri&oacute; degollada por instigaci&oacute;n personal de Urquijo. Al margen de la veracidad o no de tal versi&oacute;n, Toledo figura en esas diligencias como &#8220;abogado de la Real Audiencia, vecino de la ciudad de Santa Cruz y, al presente, residente en esta (ciudad de La Plata)&#8221;<Sup>82</Sup>. Ateni&eacute;ndonos a otro documento, la junta subalterna de Santa Cruz, presidida por Seoane (quien desde el a&ntilde;o anterior ya ejerc&iacute;a el cargo de subdelegado), se organiza el 27 de mayo de 1811, a iniciativa del cabildo, y estuvo integrada por Antonio Su&aacute;rez y Jos&eacute; Salvatierra<Sup>83</Sup>. </font></p>     <p align="justify"><font size="2" face="Verdana, Arial, Helvetica, sans-serif">   Urquijo contest&oacute; la carta a Seoane en la misma fecha que a Rivero, empleando id&eacute;nticos argumentos para su rechazo: </font></p>     <p align="justify"><font size="2" face="Verdana, Arial, Helvetica, sans-serif">   Con el oficio de usted, fecha 14 de diciembre &uacute;ltimo, he recibido copia en forma debida del adjunto t&iacute;tulo que usted me incluye, por el cual vengo en conocimiento, es usted juez real y subdelegado de esa ciudad de Santa Cruz y su partido, cuyo destino le ha conferido a usted (a nombre de la excelent&iacute;sima superior junta de Buenos Aires en este virreinato) el se&ntilde;or gobernador intendente de Cochabamba, don Francisco del Rivero. En cuanto a que de a reconocer y se jure en esta provincia de mi mando a la excelent&iacute;sima junta gubernativa de este virreinato, estoy muy pronto y repito pront&iacute;simo a verificarlo con el mayor j&uacute;bilo siempre y cuando se me ordene documentalmente por dicha excelent&iacute;sima junta gubernativa o por alg&uacute;n comisionado con autoridad de la ya expresada junta, pues hasta la fecha del oficio de usted no ha obtenido este gobierno noticia alguna. Dios guarde a usted muchos a&ntilde;os. </font></p>     <p align="justify"><font size="2" face="Verdana, Arial, Helvetica, sans-serif">   San Pedro de Moxos y Febrero 8 de 1811. Pedro Pablo de Urquijo. Al doctor don Antonio Vicente de Seoane, Juez Real y Subdelegado de la ciudad de Santa Cruz y su partido<Sup>84</Sup>. </font></p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p align="justify"><font size="2" face="Verdana, Arial, Helvetica, sans-serif">   El mensaje claro que est&aacute; impl&iacute;cito en las respuestas de Urquijo tanto a Rivero como a Seoane es que Mojos no era dependencia ni cochabambina ni cruce&ntilde;a, y esper&oacute; a que la orden de reconocimiento a la Junta Gubernativa de Buenos Aires emanara, como en efecto eman&oacute;, de los propios personeros de dicha Junta. Este particularismo regional prevaleci&oacute; hasta que Mojos, en la primera &eacute;poca de la rep&uacute;blica, se convirti&oacute; en departamento, en igualdad de condiciones con los restantes. Y, tal como se comenta m&aacute;s arriba, si Mojos no asisti&oacute; a la asamblea de Chuquisaca en 1825 con sus propios personeros fue debido al veto que Jos&eacute; Videla, primer prefecto cruce&ntilde;o, impuso al cura Cort&eacute;s, quien hab&iacute;a sido designado como representante a ese evento fundacional. </font></p>     <p align="justify"><font size="2" face="Verdana, Arial, Helvetica, sans-serif"> <b>Intervienen Castelli y Pueyrred&oacute;n </b></font></p>     <p align="justify"><font size="2" face="Verdana, Arial, Helvetica, sans-serif">   A ra&iacute;z de la victoria de Suipacha obtenida por el ej&eacute;rcito expedicionario de Buenos Aires el 6 de noviembre de 1810, su jefe, Juan Jos&eacute; Castelli, tras ordenar una cruenta represi&oacute;n en Potos&iacute;, tom&oacute; posesi&oacute;n de la Audiencia de Charcas a nombre de la Junta Revolucionaria que &eacute;l representaba. Castelli estaba muy al tanto de los derechos jurisdiccionales del Virreinato, aun de sus m&aacute;s remotas regiones, y de lo que en ellas ocurr&iacute;a, como el caso de Mojos. As&iacute;, el 20 de marzo siguiente, el jefe argentino se dirige a los miembros del tribunal que &eacute;l presid&iacute;a, reclam&aacute;ndole que la provincia de Mojos reconozca a la Junta. A tiempo de abandonar la ciudad de La Plata con destino al Desaguadero (donde ser&iacute;a totalmente derrotado) dej&oacute; el mando de la Audiencia a Juan Mart&iacute;n de Peyrred&oacute;n, y &eacute;ste reitera al tribunal el pedido de reconocimiento que se env&iacute;a a Urquijo: </font></p>     <p align="justify"><font size="2" face="Verdana, Arial, Helvetica, sans-serif">   En la conmoci&oacute;n de los naturales del pueblo de Trinidad de esa provincia, puede haber tenido influencia la omisi&oacute;n en el reconocimiento y sumisi&oacute;n jurada a la excelent&iacute;sima Junta Superior Gubernativa de esas provincias como lo previene a este tribunal a su representante, el excelent&iacute;simo se&ntilde;or doctor don Juan Jos&eacute; Castelli en oficio de 20 de marzo anterior, en cuya virtud y para precaver cualesquiera otra novedad que pueda originarse de aquel principio, ha mandado el tribunal en auto del d&iacute;a de ayer, que en cumplimiento de la citada orden del excelent&iacute;simo se&ntilde;or representante proceda vuestra se&ntilde;or&iacute;a inmediatamente a hacer en esa provincia, el sometimiento solemne, p&uacute;blico y jurado al gobierno de la excelent&iacute;sima Junta Superior Gubernativa que protege y guarda y sostiene los augustos derechos del se&ntilde;or don Fernando S&eacute;ptimo. Dios guarde a vuestra se&ntilde;or&iacute;a muchos a&ntilde;os. </font></p>     <p align="justify"><font size="2" face="Verdana, Arial, Helvetica, sans-serif">   Plata 10 de abril de 1811. Juan de Pueyrred&oacute;n. Doctor Estaban Agust&iacute;n Gasc&oacute;n. Gabriel Jos&eacute; de Palacio y Galain. Se&ntilde;or Gobernador de Moxos, don Pedro Pablo Urquijo<Sup>85</Sup>. </font></p>     <p align="justify"><font size="2" face="Verdana, Arial, Helvetica, sans-serif">   Â¿Qu&eacute; relaci&oacute;n pudo haber existido entre el no reconocimiento a la Junta de Buenos Aires por parte de Urquijo y la insurrecci&oacute;n de Trinidad, con la consiguiente matanza ocurrida en este pueblo? Lo &uacute;nico que se puede especular al respecto es que, a juicio de Castelli y Pueyrred&oacute;n, los nativos de </font><font size="2" face="Verdana, Arial, Helvetica, sans-serif">Mojos, al igual que los de otros segmentos del virreinato, vieron con alegr&iacute;a y esperanza el advenimiento del nuevo orden de cosas. Presum&iacute;an los jefes argentinos que la suya era una revoluci&oacute;n un&aacute;nimemente aceptada por los pueblos y, por consiguiente, el hecho de que Urquijo no hubiese procedido de inmediato al reconocimiento de la Junta fue, seg&uacute;n esa creencia, la causa principal de la rebeli&oacute;n moje&ntilde;a. Pero ese argumento pierde consistencia al recordar que en Mojos se conoc&iacute;an muy bien los cambios ocurridos en diferentes partes del Virreinato a todo lo largo del a&ntilde;o 1810, y se esperaba que en esta provincia ocurriera lo mismo. La primera carta de Gonz&aacute;lez a Maraza as&iacute; lo demuestra. </font></p>     <p align="justify"><font size="2" face="Verdana, Arial, Helvetica, sans-serif"> <b>Urquijo reconoce a la Junta de Buenos Aires </b></font></p>     <p align="justify"><font size="2" face="Verdana, Arial, Helvetica, sans-serif">   Qui&eacute;n sabe si por noticias que &eacute;l pudo allegar en torno a la contrariedad de Castelli por la falta de reconocimiento a la Junta o por mera coincidencia en las fechas, lo cierto es que el mismo 20 de marzo, Urquijo, mediante circulares dirigidas a los administradores de los pueblos, ordenaba el reconocimiento que con tanta reiteraci&oacute;n se le exig&iacute;a. De todas maneras, esta medida se tomaba cuando ya hab&iacute;a sido eliminada cualquier posibilidad de que los nativos tomaran parte en el cambio, ya sea actuando por su exclusiva cuenta </font><font size="2" face="Verdana, Arial, Helvetica, sans-serif">o apoyando el nombramiento de nuevo gobernador en una persona distinta a la del odiado Urquijo. &Eacute;ste, due&ntilde;o absoluto de la situaci&oacute;n, comunica el reconocimiento a los administradores de los pueblos ubicados en los partidos de Mamor&eacute;, Pampas y Baures, los tres de que se compon&iacute;a Mojos<Sup>86</Sup>: </font></p>     <p align="justify"><font size="2" face="Verdana, Arial, Helvetica, sans-serif">   (...) Har&aacute;n ustedes que tanto el cabildo judicial de cada pueblo respectivo con sus naturales, repitan las palabras (dichas por ustedes) de viva el rey nuestro se&ntilde;or Fernando S&eacute;ptiino, viva la excelent&iacute;sima suprema junta de Buenos Aires. Me cercioro de que ustedes notificar&aacute;n al gobierno de cuales quiera individuo que contraviniese a tan justa como cristiana y leal determinaci&oacute;n a fin de que sea castigado con el rigor que merece tan criminal delito, pues se hallan usted es (igualmente el gobierno) en obligaci&oacute;n precisa de defender los derechos tan sagrados que en si obtiene dicha excelent&iacute;sima junta gubernativa (...) en los tres d&iacute;as de Pascua de Resurrecci&oacute;n, tendr&aacute;n reparto de vaca general (por una vez) todos los indios y lo mismo comida todos los jueces, proporcion&aacute;ndoles en dichos </font><font size="2" face="Verdana, Arial, Helvetica, sans-serif">d&iacute;as sus diversiones populares acostubradas (...).</font></p>     <p align="justify"><font size="2" face="Verdana, Arial, Helvetica, sans-serif">   San Pedro marzo 20 de 1811. Pedro Pablo de Urquijo. A los administradores de los pueblos de los partidos del r&iacute;o Mamor&eacute; y Pampas y Baures<Sup>87</Sup>. </font></p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p align="justify"><font size="2" face="Verdana, Arial, Helvetica, sans-serif"> <b>Urquijo env&iacute;a obrados a la Audiencia </b></font></p>     <p align="justify"><font size="2" face="Verdana, Arial, Helvetica, sans-serif">   El 4 de abril de 1811, el gobernador re&uacute;ne todas las piezas relativas a los hechos acaecidos en Mojos a lo largo de los tres &uacute;ltimos y agitados meses. Con ellas arma un expediente y lo env&iacute;a a La Plata, con explicaciones y justificativos de la conducta que asumi&oacute; durante las conmociones ind&iacute;genas. En largo memorial introductorio, Urquijo sostiene haber comisionado a su secretario, Lucas Gonz&aacute;lez, s&oacute;lo la captura de los cabecillas, y si ocurrieron muertes, ellas no deben ser atribuidas a acciones o negligencia suyas. Arguye que aun entre gente culta acaecen muertes, robos </font><font size="2" face="Verdana, Arial, Helvetica, sans-serif">o saqueos, cuanto m&aacute;s entre indios incultos. Agrega que ni el secretario, ni los caciques ni los dem&aacute;s jueces pudieron contener a los indios, pues estaban indignados contra los trinitarios, acostumbrados a desordenar la provincia y a alzarse sin motivo alguno<Sup>88 </Sup>. </font></p>     <p align="justify"><font size="2" face="Verdana, Arial, Helvetica, sans-serif">   Otro aspecto destacable del expediente es el cargo que hace Urquijo sobre el &#8220;impuro proceder&#8221; del vicario Jos&eacute; Manuel M&eacute;ndez. El 9 de enero, seis d&iacute;as antes de la matanza, este cl&eacute;rigo se neg&oacute; a ir a Trinidad en vista de que en esa fecha Maraza ya hab&iacute;a ocupado el pueblo con su gente. El gobernadpr tambi&eacute;n acusa de mala conducta al cura primero de Trinidad, Juan Francisco de la Roca, por no haberlo alertado sobre las intenciones de sus feligreses respecto a &eacute;l. De haber estado al tanto, arguye Urqujjo en su delensa, &eacute;l se hubiese vuelto a San Pedro y, de esa manera, evitado tanto los vej&aacute;menes que padeci&oacute; el 9 de noviembre como la hecatombe del 15 de enero. </font></p>     <p align="justify"><font size="2" face="Verdana, Arial, Helvetica, sans-serif">   En el mismo expediente Urquijo hace una defensa apasionada de Maraza, quien, a su juicio, ha procedido con &#8220;terrible lealtad pese a ser indio&#8221;<Sup>89</Sup>. Atribuye a canichanas y javerianos la pacificacion de Trinidad y a la vez solicita que se libre una real provisi&oacute;n o auto contra trinitarios y loretanos. En cuanto a la mala conducta de que acusa a los presb&iacute;teros M&eacute;ndez y Roca, deja al tribunal que disponga lo que le parezca m&aacute;s conveniente y promete enviar declaraciones del capit&aacute;n javeriano y de los indios que condujeron a Muiba ya muerto y en canoa a San Pedro, donde se lo colg&oacute; y se le neg&oacute; sepultura. Urquijo finaliza su largo alegato dando aviso a la Audiencia sobre el reconocimiento que hab&iacute;a hecho a la Junta de Buenos Aires. </font></p>     <p align="justify"><font size="2" face="Verdana, Arial, Helvetica, sans-serif">   El expediente organizado por Urquijo lleg&oacute; hasta Buenos Aires, donde Cornelio Saavedra, quien se encontraba en sus &uacute;ltimos d&iacute;as como Presidente de la Junta, acusa recibo sobre &#8220;la conmoci&oacute;n de los naturales de Trinidad y que provea lo conveniente a restituir el buen orden&#8221;. Pero al volver los papeles a La Plata, tanto el ej&eacute;rcito porte&ntilde;o como sus encargados del gobierno de Charcas hab&iacute;an abandonado el pa&iacute;s tras la derrota de Huaqui y la consiguiente sublevaci&oacute;n contra ellos de los ind&iacute;genas del altiplano. El fiscal Ca&ntilde;ete, restituido en su cargo luego de las persecuciones sufridas a manos de los revolucionarios de Buenos Aires, el 19 de octubre de 1811 dictamina: </font></p>     <p align="justify"><font size="2" face="Verdana, Arial, Helvetica, sans-serif">   No debe ni hablarse en adelante sobre el reconocimiento de aquel intruso gobierno ni renovar las incidencias de aquel lamentable tiempo para no inculcar opiniones ni odios pasados. </font></p>     <p align="justify"><font size="2" face="Verdana, Arial, Helvetica, sans-serif">   En cuanto al tema espec&iacute;fico de la sublevaci&oacute;n, el mismo documento se&ntilde;ala: </font></p>     <p align="justify"><font size="2" face="Verdana, Arial, Helvetica, sans-serif">   Que conviene que se archive todo para que el mismo silencio afiance la seguridad de aquellos naturales serenando sus &aacute;nimos e intimidados, pero ser&aacute; muy importante recomendar al gobernador de Moxos la mayor vigilancia por la tranquilidad de aquel distrito, vali&eacute;ndose con sagacidad de todos los medios indirectos que le inspirase su prudencia y la pol&iacute;tica, sin omitir ocasi&oacute;n alguna de noticiar el estado de aquellas misiones, a cuyo efecto podr&aacute; mandar vuestra Alteza, si fuese servido, que se le inserte el auto del tribunal con esta vista, o lo que fuera de superior agrado de vuestra Alteza. </font></p>     <p align="justify"><font size="2" face="Verdana, Arial, Helvetica, sans-serif">   Plata 19 de octubre de 1811. Ca&ntilde;ete<Sup>90</Sup>. </font></p>     <p align="justify"><font size="2" face="Verdana, Arial, Helvetica, sans-serif">   Conocido el dictamen fiscal, el Tribunal en pleno dicta esta resoluci&oacute;n: </font></p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p align="justify"><font size="2" face="Verdana, Arial, Helvetica, sans-serif">   Vistos: con lo expuesto por el se&ntilde;or oidor fiscal: Arch&iacute;vese este expediente donde corresponde, haciendo al gobernador de la provincia de Moxos las prevenciones qur propone el ministerio. Proveyeron y rubricaron el auto antecedente, los se&ntilde;ores presidente, regente y oidores de esta Real Audiencia, y fueron jueces los se&ntilde;ores doctores don Gaspar Ram&iacute;rez de Laredo y Encalada, conde de San Xavier y Casa Laredo, y don Jose F&eacute;lix de Campoblaco, oidor en La Plata en veinticuatro de octubre de mil ochocientos once a&ntilde;os<Sup>91</Sup>. </font></p>     <p align="justify"><font size="2" face="Verdana, Arial, Helvetica, sans-serif"> <b>Nueva insurrecci&oacute;n y muerte de Maraza </b></font></p>     <p align="justify"><font size="2" face="Verdana, Arial, Helvetica, sans-serif">   Junto al expediente que conten&iacute;a los informes sobre la sublevaci&oacute;n de Trinidad, el gobernador Pedro Pablo de Urquijo envi&oacute; a la Audiencia (el mismo 4 de abril) una carta con su renuncia. Para fundamentarla, arguy&oacute; tres razones: a) el periodo de 5 a&ntilde;os de su mandato como gobernador hab&iacute;a concluido ya en octubre de 1810; b) durante su administraci&oacute;n hab&iacute;a fundado tres colonias en Yuracar&eacute;s: La Asunci&oacute;n, San Jos&eacute; de Chimor&eacute; y San Francisco del Mamor&eacute;; c) su esposa e hijos estaban aquejados de mala salud. La Audiencia no le dijo ni s&iacute; ni no y resolvi&oacute; dejar el asunto a la decisi&oacute;n de Buenos Aires<Sup>92</Sup>. Impaciente, Urquijo se neg&oacute; a esperar, y sali&oacute; con su familia rumbo a Santa Cruz en momentos en que la guerra por la independencia cobraba fuerza en todo el territorio de la Audiencia. </font></p>     <p align="justify"><font size="2" face="Verdana, Arial, Helvetica, sans-serif">   Los a&ntilde;os que siguieron est&aacute;n marcados en Mojos por el interinato de nuevos gobernadores, la inestabilidad de todo orden y las expediciones militares venidas de Santa Cruz. En una de ellas, es fama que el Brigadier Francisco Xavier de Aguilera, en 1814, a nombre del virrey Pezuela, lleg&oacute; a Mojos y carg&oacute; con la plata labrada que pudo. &#8220;Venderemos esta plata y con su producto sostendremos y continuaremos la guerra contra quienes se han alzado en armas contra el rey&#8221; habr&iacute;a explicado el militar cruce&ntilde;o. S&oacute;lo de la iglesia de San Pedro salieron 704 libras de plata maciza<Sup>93</Sup>. Sobre este tema existe el testimonio de L&aacute;zaro de Ribera, quien informa que a su llegada a Mojos, en 1786, encontr&oacute; en la provincia los siguientes tesoros: 622 </font><font size="2" face="Verdana, Arial, Helvetica, sans-serif">ornamentos sagrados, 14.799 marcos de plata (en vasos sagrados y otras piezas de ese metal) y 368 onzas de oro. Asimismo, encontr&oacute; en el puerto de Pailas, sobre el r&iacute;o Grande, 8 cajones que conten&iacute;an plata labrada pertenecientes a Trinidad y San Ignacio, as&iacute; como 2.828 marcos de plata<Sup>94</Sup>. Es presumible que lo encontrado por Ribera en Pailas hubiese sido parte del equipaje que, de salida, llevaban los padres jesuitas despu&eacute;s de su expulsi&oacute;n. Es v&aacute;lido suponer tambi&eacute;n que el cargamento de plata finalmente fue depositado en la catedral de Santa Cruz. </font></p>     <p align="justify"><font size="2" face="Verdana, Arial, Helvetica, sans-serif">   As&iacute; lleg&oacute; el a&ntilde;o 1822, y con &eacute;l, Francisco Xavier de Velasco, nuevo gobernador, nombrado por el entonces comandante del ej&eacute;rcito real en el Alto Per&uacute;, y despu&eacute;s virrey, Joaqu&iacute;n de la Pezuela, desde su cuartel general en Cotagaita. Al instalarse en San Pedro de Moxos, Velasco no pareci&oacute; dispuesto a compartir con un simple cacique indio la suma de los poderes de que se hallaba investido. Once a&ntilde;os hab&iacute;an transcurrido desde la masacre de Trinidad, p&aacute;gina negra en la historia de Juan de Maraza, no obstante lo cual quer&iacute;a seguir mandando. Un d&iacute;a cualquiera, Velasco, celoso y &aacute;vido de poder, quiso despojar al canichana de su bast&oacute;n de mando, su medalla y su nombramiento de cacique vitalicio. &#8220;Aqu&iacute; mando s&oacute;lo yo&#8221; le dijo. Pero Maraza, con orgullo racial y fe religiosa, se neg&oacute; a someterse. El gobernador cogi&oacute; una pistola, y de un certero disparo seg&oacute; para siempre la vida del cacique. </font></p>     <p align="justify"><font size="2" face="Verdana, Arial, Helvetica, sans-serif">   Ni el cabildo ind&iacute;gena ni el hijo de Maraza se quedaron tranquilos ante el brutal asesinato. En bullicioso gent&iacute;o se encaminaron a la casa de gobierno. Velasco, parapetado en ella junto a un pu&ntilde;ado de soldados espa&ntilde;oles y cruce&ntilde;os, abri&oacute; nutrido fuego contra los enardecidos canichanas, quienes &#8220;lanzaban gritos de desesperaci&oacute;n como en las &eacute;pocas de barbarie&#8221;, seg&uacute;n relata Ch&aacute;vez Su&aacute;rez. Sacaron el sebo de los depositos, untaron los alrededores de la casa techada con palmeras y le prendieron fuego. El incendio se propag&oacute; veloz y ruidosamente y Velasco ardi&oacute; junto a sus enseres y al archivo que conten&iacute;a m&aacute;s de medio siglo de historia de la vida moje&ntilde;a<Sup>95</Sup>. Era un 26 de abril de 1822. </font></p>     <p align="justify"><font size="2" face="Verdana, Arial, Helvetica, sans-serif"> <b>Valoraci&oacute;n de los hechos </b></font></p>     <p align="justify"><font size="2" face="Verdana, Arial, Helvetica, sans-serif">   La rebeli&oacute;n de los indios moje&ntilde;os fue motivada por los constantes y graves abusos que comet&iacute;an los administradores civiles de las ex misiones, en contraste con el autogobierno, o &#8220;gobierno indirecto&#8221;<Sup>96</Sup>, que tuvieron durante la &eacute;poca jesu&iacute;tica y que perdieron como consecuencia del extra&ntilde;amiento. Al igual que en otras ciudades bolivianas y en otras regiones de Am&eacute;rica, los insurrectos invocaron el vac&iacute;o de poder que se present&oacute; a ra&iacute;z de las crisis de la monarqu&iacute;a espa&ntilde;ola de 1808. Esto no deja de ser sorprendente si se tiene en cuenta el aislamiento en que se encontraban estos pueblos y el hecho de </font><font size="2" face="Verdana, Arial, Helvetica, sans-serif">94 L. de Ribera, Moxos, op. cit. p. 213.    95 Ib&iacute;d. p. 486-487.    96 El concepto de &#8220;gobierno indirecto&#8221; es usado por David Block, arguyendo que tal sistema, empleado por los jesuitas en</font></p>     <p align="justify"><font size="2" face="Verdana, Arial, Helvetica, sans-serif">   Mojos, fue semejante al que emplearon las potencias coloniales europeas en el Asia y que subsisti&oacute; cuando ellas se retiraron. </font></p>     <p align="justify"><font size="2" face="Verdana, Arial, Helvetica, sans-serif">   Como ejemplo, este autor indica que &#8220;la India no se vino abajo al retirarse los brit&aacute;nicos; tampoco la cultura reduccional </font><font size="2" face="Verdana, Arial, Helvetica, sans-serif">desapareci&oacute; con la expulsi&oacute;n de los jesuitas&#8221;. Ver D. Block, La cultura reduccionnal en los llanos de Mojos. Sucre. 1997. </font><font size="2" face="Verdana, Arial, Helvetica, sans-serif">que la iniciativa fue tomada por los ind&iacute;genas, &uacute;nicos protagonistas del pronunciamiento anticolonial. Otra singularidad de estos acontecimientos radica en la inescrupulosa manipulaci&oacute;n ejercida a favor suyo por el gobernador Urquijo, quien, aprovechando viejas diferencias entre los pueblos trinitario y canichana, provoc&oacute; enfrentamientos tr&aacute;gicos entre &eacute;stas y otras parcialidades moje&ntilde;as, ahogando as&iacute; en sus inicios un movimiento reivindicacionista con ingredientes mesi&aacute;nicos. </font></p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p align="justify"><font size="2" face="Verdana, Arial, Helvetica, sans-serif">   El conflicto social que exist&iacute;a antes de la rebeli&oacute;n se caracterizaba por la rivalidad entre los curas del clero secular y los gobernadores. Los primeros dominaron el gobierno de la provincia desde 1767, a&ntilde;o de la expulsi&oacute;n, y continu&oacute; despu&eacute;s de que fuera instituido el r&eacute;gimen de los gobernadores. Pero en 1790 entraron en vigor las reformas introducidas por L&aacute;zaro de Ribera, las cuales confirieron mayor poder a los gobernadores, confinando a los curas a las tareas de tipo espiritual<Sup>97</Sup>. Tal situaci&oacute;n dio origen a que, en su pugna con la autoridad civil, los curas se apoyaran en los caciques nativos. Esa pol&iacute;tica dio como resultado el surgimiento de un liderazgo ind&iacute;gena, que hacia 1800 estaba en Juan Maraza y Pedro Ignacio Muiba. </font></p>     <p align="justify"><font size="2" face="Verdana, Arial, Helvetica, sans-serif">   Otro rasgo peculiar de la insurrecci&oacute;n trinitaria es su car&aacute;cter netamemnte ind&iacute;gena. Eso no ocurri&oacute; en otras partes de Am&eacute;rica, pues este tipo de movimientos sociales se hizo a trav&eacute;s de coaliciones de ind&iacute;genas con mestizos, como en en el caso de las rebeliones andinas ocurridas entre 1780 y 1783. El caso moje&ntilde;o constituye el &uacute;nico en Charcas donde los ind&iacute;genas asimilaron la cultura occidental transmitida por los misioneros jesuitas de origen europeo a trav&eacute;s de la religion, el arte, la lengua, la organizaci&oacute;n pol&iacute;tica y, en general, el sistema de valores. Fue L&aacute;zaro de Ribera el m&aacute;s sorprendido con esta realidad cuando en su informe a la Corona dice: &#8220;en todos los pueblos se encuentran buenos m&uacute;sicos y, en algunos, compositores, escultores, arquitectos, organeros, fundidores, ebanistas, torneros, tejedores, bordadores, sastres&#8221;. En cuanto a los canichanas, a quienes la literatura posterior ha tipificado como belicosos y hasta can&iacute;bales, en opini&oacute;n de Ribera &#8220;son los m&aacute;s valientes, h&aacute;biles y esforzados de la provincia; sus tejidos y obras de torno, talla y ensambladura, son primorosos&#8221;. En lo referente a que eran compositores, en el libro de Ribera aparece el facs&iacute;mil de una partitura (catalogada en el Archivo General de Indias) que corresponde a un pieza musical escrita por los indios canichanas Francisco Semo, Marcelino Icho y Juan Jos&eacute; Nosa, en honor de la reina Mar&iacute;a Luisa, consorte de Carlos IV<Sup>98 </Sup>. </font></p>     <p align="justify"><font size="2" face="Verdana, Arial, Helvetica, sans-serif">   En la formacion social de Mojos, a diferencia de lo que ocurr&iacute;a en otras partes del imperio espa&ntilde;ol, la totalidad de la poblaci&oacute;n era ind&iacute;gena, salvo los pocos funcionarios espa&ntilde;oles y curas cruce&ntilde;os. La diferencia se encuentra aun en el caso de los indios chiquitanos, quienes, no obstante compartir con los moje&ntilde;os la herencia cultural jesu&iacute;tica, no tomaron </font><font size="2" face="Verdana, Arial, Helvetica, sans-serif">como &eacute;stos iniciativas pol&iacute;ticas, ya que en Chiquitos exist&iacute;a poblaci&oacute;n criolla que tom&oacute; a su cargo esas tareas. </font></p>     <p align="justify"><font size="2" face="Verdana, Arial, Helvetica, sans-serif">   La servidumbre de los remos entre los moje&ntilde;os fue aun mayor durante la &eacute;poca republicana. Ello se debi&oacute; a la dram&aacute;tica necesidad de mano de obra que se produjo a lo largo de la segunda mitad del siglo diecinueve con motivo del auge de la explotaci&oacute;n gomera. Sin los indios moje&ntilde;os hubiese sido imposible movilizar esa riqueza desde lugares tan distantes como los r&iacute;os Madera, Madre de Dios y Beni. Pero en ese proceso, la crueldad no tuvo l&iacute;mites y, sin duda, la explotaci&oacute;n al ser humano fue mucho m&aacute;s severa que en cualesquiera de los siglos coloniales. Ah&iacute; es donde aparecen los nuevos Marazas y Muibas, encarnados en Andr&eacute;s Guayocho<Sup>99</Sup> y Santos Noco. </font></p>     <p align="justify"><font size="2" face="Verdana, Arial, Helvetica, sans-serif">   Cabe preguntarse si lo sucedido en la rebeli&oacute;n ind&iacute;gena de Mojos tiene relaci&oacute;n con los acontecimientos coet&aacute;neos que tuvieron lugar en otras ciudades de Charcas. La respuesta es afirmativa, debido a que la relaci&oacute;n de Mojos con el eje Potos&iacute;-Charcas es un hecho palpable. En el aspecto econ&oacute;mico, el altiplano recib&iacute;a de Mojos productos tales como manufacturas de algod&oacute;n, de madera, miel de abeja, cera, sebo y chancaca, y en el aspecto institucional, ambas depend&iacute;an del tribunal de la Audiencia. No obstante lo remoto de su ubicaci&oacute;n, lo dif&iacute;cil de su acceso y las condiciones culturales y ecol&oacute;gicas tan distintas a las de las provincias andinas, Mojos formaba con ellas el mismo cuerpo pol&iacute;tico. </font></p>     <p align="justify"><font size="2" face="Verdana, Arial, Helvetica, sans-serif">   Urquijo acus&oacute; a Muiba de que su rebeli&oacute;n estaba nutrida por contactos con los cruce&ntilde;os. La veracidad de este cargo da lugar a muy pocas dudas, teniendo en cuenta el antiguo y estrecho contacto comercial y humano entre ambas regiones y muestran al cacique trinitario como un soldado de la patria naciente. Por otra oparte, como se ha visto, la carta de Gregorio Gonz&aacute;lez bien pudo haber sido el resultado de una comunicaci&oacute;n procedente de Santa Cruz, y al mismo tiempo revela un inter&eacute;s concreto en torno a lo que acontec&iacute;a en la sede de la Audiencia y en la del propio virreinato platense. Eso se demuestra en la asombrosa similitud entre los argumentos de los caciques trinitarios y de los insurrectos del altiplano. En abril de 1810 circul&oacute; en La Plata un manifiesto redactado por Juan Manuel C&aacute;ceres, sobreviviente de la represi&oacute;n a la Junta Tuitiva de La Paz. En &eacute;l dec&iacute;a que &#8220;el rey (de Espa&ntilde;a) fue muerto por los franceses a traici&oacute;n&#8221;, y por tanto era el momento de abolir mita, encomienda y alcabalas. Gonz&aacute;lez dice exactamente lo mismo en su carta a Maraza: que el rey est&aacute; muerto y que &#8220;Boina parte&#8221; est&aacute; en su lugar<Sup>100</Sup>. La trayectoria de Maraza nos recuerda la de otro caudillo ind&iacute;gena, Mateo Pumacahua, el cacique peruano de la parcialidad de Chincheros. &Eacute;ste actu&oacute; en contra de Tupac Amaru en 1781, pero en 1814 encabez&oacute; una revoluci&oacute;n en Cuzco contra las autoridades espa&ntilde;olas. Combatiendo al lado de un ej&eacute;rcito en su mayor&iacute;a quechua, Pumacahua muri&oacute; al a&ntilde;o siguiente en el campo de batalla cuando ya era un anciano octogenario. Su memoria es ahora tan respetada como la de su antiguo adversario, el cacique de Tinta. </font></p>     <p align="justify"><font size="2" face="Verdana, Arial, Helvetica, sans-serif">   La figura de Pedro Ignacio Muiba aparece valiente a la vez que humilde y modesta. Fue amigo y seguidor de Maraza mientras &eacute;ste no transigi&oacute; con el poder espa&ntilde;ol, y lo abandon&oacute; a ra&iacute;z de su alianza con el gobernador Urquijo, por lo cual el liderazgo de Muiba sobresale en Mojos. La muerte cruel a que fue sometido, el escarnio que se hizo de sus restos, son indicadores del odio que por &eacute;l sent&iacute;an sus explotadores y enemigos de raza. Y a la vez, testimonio feh de una vida generosa entregada al servicio de los suyos. </font></p>     <p align="justify"><font size="2" face="Verdana, Arial, Helvetica, sans-serif">   En la galer&iacute;a de los pr&oacute;ceres moje&ntilde;os no hay que olvidar a Gregorio Gonz&aacute;lez, hermano y fiel aliado de Muiba. La historia lo muestra como a un hombre prudente y conciliador, pues trat&oacute; de borrar las diferencias entre moje&ntilde;os y canichanas. Puesto que no se conocen cartas escritas por Muiba, es presumible que &eacute;ste, igual que Tupac Catari (el caudillo de Ayoayo) hubiese sido analfabeto. Esa deficiencia era subsanada por Gonz&aacute;lez, autor de las cartas m&aacute;s famosas que dieron origen a la insurrecci&oacute;n. Gonz&aacute;lez aparece tambi&eacute;n como el orientador e ide&oacute;logo de toda la gesta moje&ntilde;a que ha motivado este breve estudio. Otro nombre destacado es el de Jos&eacute; Bopi, el loretano que sigui&oacute; a Muiba, cay&oacute; prisionero por sus ideales y probablemente tuvo una muerte parecida a la de su jefe y mentor. </font></p>     <p align="justify"><font size="2" face="Verdana, Arial, Helvetica, sans-serif"> <b>Los archivos </b></font></p>     <p align="justify"><font size="2" face="Verdana, Arial, Helvetica, sans-serif">   La historia de los archivos moje&ntilde;os (tan com&uacute;n al resto de Bolivia) es tr&aacute;gica. Todos los documentos conservados por los jesuitas fueron quemados por ellos mismos a tiempo del extra&ntilde;amiento (1767). El incendio de San Pedro se llev&oacute; la historia de los cincuenta y cinco a&ntilde;os siguientes (1767-1822). El archivo beniano de la &eacute;poca republicana permaneci&oacute; durante a&ntilde;os tirado en los consabidos dep&oacute;sitos del gobierno, llenos de humedad y mugre, hasta que hacia 1974 alg&uacute;n funcionario ignorante e irresponsable orden&oacute; irresponsablemente su incineraci&oacute;n. Lo poco que conocemos de esa &eacute;poca es lo que tuvo entre sus manos Manuel Limpias Saucedo y que se public&oacute; despu&eacute;s de su muerte. </font></p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p align="justify"><font size="2" face="Verdana, Arial, Helvetica, sans-serif">   Las colecciones documentales de la Audiencia del periodo de 1767 a 1811 a duras penas fueron salvadas por Ren&eacute;-Moreno y trasladadas a Chile a ra&iacute;z del viaje que &eacute;ste realiz&oacute; a Sucre en 1874. Moreno las fich&oacute;, las catalog&oacute; y empast&oacute; en los 41 gruesos vol&uacute;menes que volvieron a Bolivia y hoy reposan en el Archivo Nacional de Bolivia y de donde han salido los dos expedientes utilizados en la presente investigaci&oacute;n. Es presumible que muchos duplicados del material destruido en el incendio de San Pedro en 1822 se encuentren en el actual archivo catalogado por Moreno, as&iacute; como en repositorios europeos donde existen documentos de la Compa&ntilde;&iacute;a de Jes&uacute;s. Los documentos catalogados por Moreno se han salvado de otros dos incendios. El primero de ellos ocurri&oacute; en Santiago en 1881, mientras el bibliogr&aacute;fo cruce&ntilde;o se encontraba en Bolivia y hab&iacute;a dejado todos sus libros y papeles en casa de un amigo, de profesion qu&iacute;mico, cuya casa se incendi&oacute; mientras el propietario realizaba un experimento de su especialidad. El segundo tuvo lugar en Sucre en 1911 (a los tres a&ntilde;os de la muerte de Moreno), cuando los 41 vol&uacute;menes del &#8220;Archivo de Mojos y Chiquitos&#8221; repatriados de Chile a Bolivia se encontraban en un dep&oacute;sito provisional de aquella ciudad, en un lugar llamado la &#8220;Casa de Piedra&#8221;, antes de ser llevado al Archivo Nacional. Este segundo incendio produjo da&ntilde;os m&aacute;s bien leves y as&iacute; se salv&oacute; nuevamente la colecci&oacute;n a que nos referimos<Sup>101</Sup>. </font></p>     <p align="justify"><font size="2" face="Verdana, Arial, Helvetica, sans-serif">   Es de esa manera que, pese a las desventuras aqu&iacute; narradas, el destino le depar&oacute; al Beni un valioso acervo documental que se encuentra a la espera de nuevos investigadores decididos a desentra&ntilde;ar el pasado hist&oacute;rico de esa porci&oacute;n de Bolivia. </font></p>     <p align="justify">&nbsp;</p>     <p align="justify"><font size="3" face="Verdana, Arial, Helvetica, sans-serif"><b>Notas</b></font></p>     <p align="justify"><font size="2" face="Verdana, Arial, Helvetica, sans-serif">1 &#8220;Que aguanten bajo un sol que clava dardos de fuego en la cabeza y que ajusta planchas candentes a las espaldas&#8221;. G. Ren&eacute;-Moreno, Cat&aacute;logo del Archivo de Mojos y Chiquitos. La Paz, 1973, p. 42. Esa semiesclavitud continu&oacute; a todo lo largo del siglo XIX y comienzos del XX.</font></p>     <p align="justify"><font size="2" face="Verdana, Arial, Helvetica, sans-serif">2 Ib&iacute;d, pp. 443-444.</font></p>     <p align="justify"><font size="2" face="Verdana, Arial, Helvetica, sans-serif">  3 El reglamento de Herboso puede verse en J. Ch&aacute;vez Su&aacute;rez, Historia de Mojos, La Paz, 1986, pp. 357-352.</font></p>     <p align="justify"><font size="2" face="Verdana, Arial, Helvetica, sans-serif">  4 Ib&iacute;d, pp. 443-424.</font></p>     <p align="justify"><font size="2" face="Verdana, Arial, Helvetica, sans-serif">5 &#8220;Base de operaciones fue necesariamente San Pedro por su sitio y sus recursos. Estaba asentado sobre un amplio ribazo sobre aguas vertebrales de la gran columna de Mamor&eacute;. Lleg&aacute;base por este r&iacute;o y por sus tributarios de la izquierda, a los pueblos de Pampa. Daba a a los de Baures la mano diestra por el r&iacute;o San Salvador, afluente del Machupo&#8221;. Moreno, op. cit., p. 52.    <br>       ]]></body>
<body><![CDATA[<br> 6 J. Ch&aacute;vez Su&aacute;rez, op. cit. p. 253</font></p>     <p align="justify"><font size="2" face="Verdana, Arial, Helvetica, sans-serif">  7 Ib&iacute;d, p. 342..</font></p>     <p align="justify"><font size="2" face="Verdana, Arial, Helvetica, sans-serif"> 8 Sobre este punto, Dâ€™Orbigny afirma: &#8220;Si hemos de dar cr&eacute;dito a algunas relaciones, los prisioneros que ca&iacute;an en manos de estos indios (canichanas) eran comidos por ellos en solemnes festines (...) su industria consist&iacute;a &uacute;nicamente en la construcci&oacute;n   de canoas y en la fabricaci&oacute;n de armas; eran muy dados a la bebida y hac&iacute;an uso de licores fermentados. Cf., A. Dâ€™Orbigny, Descripci&oacute;n geogr&aacute;fica, historia y estad&iacute;stica de Bolivia, Par&iacute;s, I845, I:151.</font></p>     <p align="justify"><font size="2" face="Verdana, Arial, Helvetica, sans-serif"> 9 G. Ren&eacute;-Moreno, op. cit., p.331.</font></p>     <p align="justify"><font size="2" face="Verdana, Arial, Helvetica, sans-serif"> 10 Ib&iacute;d.</font></p>     <p align="justify"><font size="2" face="Verdana, Arial, Helvetica, sans-serif"> 11 La instituci&oacute;n del cacicazgo en Mojos era, desde la &eacute;poca jesu&iacute;tica, una dignidad que en nada se asemeja a la de los caciques del mundo andino. Mientras &eacute;stos se encontraban sujetos a la autoridad real y desempe&ntilde;aban tareas en contra de sus propios cong&eacute;neres, como el reclutamiento para la mita potosina o el reparto forzoso de mercanc&iacute;as, en las misiones jesu&iacute;ticas los caciques eran parte principal del autogobierno implantado por los religiosos.</font></p>     <p align="justify"><font size="2" face="Verdana, Arial, Helvetica, sans-serif">12 La condesa de Argelejo (Mar&iacute;a Josefa Fontao y Losada) es un personaje pintoresco del cual se han ocupado Moreno, V&aacute;zquez   Machicado, Ch&aacute;vez Su&aacute;rez y Sanabria Fern&aacute;ndez. Tras la expulsi&oacute;n de su marido, se estabeci&oacute; en La Plata, y desde all&iacute;,   durante siete a&ntilde;os (1810-1817), se dedic&oacute; a informar al Virrey Pezuela sobre acontecimientos y chismes de la Audiencia. Ver, H. V&aacute;zquez Machicado, Obras completas, La Paz, 1988, 3:307-324. </font></p>     <p align="justify"><font size="2" face="Verdana, Arial, Helvetica, sans-serif">13 Ch&aacute;vez Su&aacute;rez, op. cit. p.345. </font></p>     <p align="justify"><font size="2" face="Verdana, Arial, Helvetica, sans-serif">14 Ib&iacute;d. p.438 </font></p>     <p align="justify"><font size="2" face="Verdana, Arial, Helvetica, sans-serif">15 Ib&iacute;d. p.456 </font></p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p align="justify"><font size="2" face="Verdana, Arial, Helvetica, sans-serif">16 Ib&iacute;d. p.457</font></p>     <p align="justify"><font size="2" face="Verdana, Arial, Helvetica, sans-serif">17 Ib&iacute;d. p.481</font></p>     <p align="justify"><font size="2" face="Verdana, Arial, Helvetica, sans-serif">  18 Archivo Nacional de Bolivia (ANB). Expediente No. XXXIII del Cat&aacute;logo de Moreno. Informe del estado de la privincia de Mojos sus pueblos el a&ntilde;o de 1810, fs. 19 (en adelante, ANB, Inf.)</font></p>     <p align="justify"><font size="2" face="Verdana, Arial, Helvetica, sans-serif">  19 ANB Inf. fs. 227</font></p>     <p align="justify"><font size="2" face="Verdana, Arial, Helvetica, sans-serif">20 G. Ren&eacute; - Moreno, op. cit, p. 406.</font></p>     <p align="justify"><font size="2" face="Verdana, Arial, Helvetica, sans-serif">  21 En abril de 1811, segu&iacute;a quej&aacute;ndose de que la Audiencia a&uacute;n no le hab&iacute;a env&iacute;ado el nombramiento de cacique para Maraza. Cf. ANB, XXXVIII del Cat&aacute;logo de Moreno, a&ntilde;o 1811. Expediente obrado con motivo de la conmoci&oacute;n de los naturales del pueblo de Trinidad. (en adelante ANB, Con.), fs. 114.</font></p>     <p align="justify"><font size="2" face="Verdana, Arial, Helvetica, sans-serif"> 22 Ch&aacute;vez Su&aacute;rez, op. cit. p. 239. 23 Ib&iacute;d. p. 476.</font></p>     <p align="justify"><font size="2" face="Verdana, Arial, Helvetica, sans-serif">24 Sobre las lenguas moje&ntilde;as dice L&aacute;zaro de Ribera: &#8220;cuando llegu&eacute; a esta provincia (Mojos) en 1786, apenas encontr&eacute; int&eacute;rpretes para explicarme. De repente me vi en una Babilonia de la que no pude salir sin mucho trabajo. El castellano que hablaban los pocos int&eacute;rpretes que hab&iacute;an fue para m&iacute; tan extranjero como el idioma de los indios&#8221;. L. de Ribera, Moxos. Descripciones exactas e historia fiel de los indios, animales y plantas de la provincia de Moxos en el virreinato del Per&uacute;, Torrej&oacute;n de Ardoz (Espa&ntilde;a), 1989, p. 209.</font></p>     <p align="justify"><font size="2" face="Verdana, Arial, Helvetica, sans-serif">25 M. Limpias Saucedo, Los gobernadores de Mojos, La Paz, 1942.</font></p>     <p align="justify"><font size="2" face="Verdana, Arial, Helvetica, sans-serif">  26 La Historia de Mojos, cit. de Ch&aacute;vez Su&aacute;rez, es un cl&aacute;sico de la historiograf&iacute;a boliviana. Publicado en 1944, fue reeditado en   1986 por la Editorial Don Bosco de La Paz. </font></p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p align="justify"><font size="2" face="Verdana, Arial, Helvetica, sans-serif">27 Ver A. Carvalho Urey, Pedro lgnacio Muiba, el h&eacute;roe, Trinidad, 1975. Por su parte, Ruber Carvalho Urey (hermano de   Antonio), public&oacute; un art&iacute;culo bajo el nombre de &#8220;Moxos en el movimiento libertario de la independencia, en la Revista de   Estudios Jur&iacute;dicos, Pol&iacute;ticos y Sociales, Sucre, diciembre de 1965, el cual contiene la primera menci&oacute;n documental sobre   Muiba. </font></p>     <p align="justify"><font size="2" face="Verdana, Arial, Helvetica, sans-serif">28 ANB Conf, fs. 112</font></p>     <p align="justify"><font size="2" face="Verdana, Arial, Helvetica, sans-serif">29 ANB Inf, fs. 19 vta. </font></p>     <p align="justify"><font size="2" face="Verdana, Arial, Helvetica, sans-serif">30 Ib&iacute;d.</font></p>     <p align="justify"><font size="2" face="Verdana, Arial, Helvetica, sans-serif">31 ANB Con, fs. 112.</font></p>     <p align="justify"><font size="2" face="Verdana, Arial, Helvetica, sans-serif">32 Ibid, fs. 99.</font></p>     <p align="justify"><font size="2" face="Verdana, Arial, Helvetica, sans-serif">33 ANB Con, fs. 103.</font></p>     <p align="justify"><font size="2" face="Verdana, Arial, Helvetica, sans-serif">33 ANB Con, fs. 103.  </font></p>     <p align="justify"><font size="2" face="Verdana, Arial, Helvetica, sans-serif"> 34 No obstante esta evidencia fehaciente (y otras que se examinan m&aacute;s adelante), la historiograf&iacute;a boliviana se&ntilde;ala err&oacute;neamente   que el 24 de septiembre de 1810 se form&oacute; en Santa Cruz de la Sierra una junta patri&oacute;tica que depuso por la fuerza a   las autoridades locales. Pero, como se demuestra en otro documento, tal junta de apoyo a Buenos Aires fue organizada en   Santa Cruz un a&ntilde;o despu&eacute;s, el 27 de mayo de 1811. Ver cap&iacute;tulo El virreinato platense en su hora postrera.</font></p>     <p align="justify"><font size="2" face="Verdana, Arial, Helvetica, sans-serif">35 ANB. Con.,fs. 1.</font></p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p align="justify"><font size="2" face="Verdana, Arial, Helvetica, sans-serif">  36 Ibid. fs 2.</font></p>     <p align="justify"><font size="2" face="Verdana, Arial, Helvetica, sans-serif">37 El Cayubaba era el pueblo sobre cuya base los jesuitas hab&iacute;an fundado la misi&oacute;n de Exaltaci&oacute;n, tambi&eacute;n a orillas del Mamor&eacute;.   De la antigua iinportancia de Exaltaci&oacute;n, San Pedro, San Javier y otras poblaciones aqu&iacute; mencionadas, quedan pocos vestigios en el mapa geogr&aacute;fico y humano del actual departamento del Beni.</font></p>     <p align="justify"><font size="2" face="Verdana, Arial, Helvetica, sans-serif"> 38 ANB. Cons, fs.5</font></p>     <p align="justify"><font size="2" face="Verdana, Arial, Helvetica, sans-serif"> 39 ANB. Cons, fs.101.</font></p>     <p align="justify"><font size="2" face="Verdana, Arial, Helvetica, sans-serif">40 Ib&iacute;d.</font></p>     <p align="justify"><font size="2" face="Verdana, Arial, Helvetica, sans-serif">  41 El cura Cort&eacute;s fue designado para representar a Mojos en la Asamblea Constitucional de 1825 que cre&oacute; Bolivia, pero la   credencial de Cort&eacute;s fue observada por Jos&eacute; Videla, el comandante argentino que desempe&ntilde;aba las funciones de Presidente   (Prefecto) de Santa Cruz. Videla, al parecer, no arguy&oacute; que el delegado moje&ntilde;o fuese &#8220;realista&#8221;, ya que, seg&uacute;n ca&uacute;stico   comentario de Sanabria, si la elecci&oacute;n de representante se objetaba por las inclinaciones mon&aacute;rquicas de &eacute;stos, entonces   tal vez ninguno de los 48 representantes a la hist&oacute;rica Asamblea hubiese tenido derecho a serlo. Ver notas de H. Sanabria   Fern&aacute;ndez, en Gabriel Ren&eacute;-Moreno, op. cit. p. 545. Ver asimismo el cap&iacute;tulo &#8220;El coronel Jos&eacute; Videla, primer prefecto de   Santa Cruz&#8221;.</font></p>     <p align="justify"><font size="2" face="Verdana, Arial, Helvetica, sans-serif">  42 ANB. Cons, fs.10 vta.</font></p>     <p align="justify"><font size="2" face="Verdana, Arial, Helvetica, sans-serif">43 ANB. Cons, p. 10 vta.</font></p>     <p align="justify"><font size="2" face="Verdana, Arial, Helvetica, sans-serif">  44 La informaci&oacute;n sobre ese 9 de noviembre en Trinidad procede del propio Urquijo, quien meses despu&eacute;s de los hechos levanta   un sumario de todo lo ocurrido y lo env&iacute;a a la Audiencia para su juzgamiento, y pese al obvio inter&eacute;s del gobernador por   desacreditar a los ind&iacute;genas moje&ntilde;os, los relatos son veros&iacute;miles. Por otra parte, la cronolog&iacute;a muestra que el 10 de octubre   de 1810, el cacique Gonz&aacute;lez difunde las noticias de los acontecimientos en Espa&ntilde;a, en carta a Maraza transcrita arriba, y   al mes siguiente, exactamente, ocurre la rebeli&oacute;n de Trinidad.</font></p>     <p align="justify"><font size="2" face="Verdana, Arial, Helvetica, sans-serif"> 45 ANB, Con., 102</font></p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p align="justify"><font size="2" face="Verdana, Arial, Helvetica, sans-serif">46 Ib&iacute;d.</font></p>     <p align="justify"><font size="2" face="Verdana, Arial, Helvetica, sans-serif"> 47 ANB, Con., fs. 47</font></p>     <p align="justify"><font size="2" face="Verdana, Arial, Helvetica, sans-serif">48 Ibid. fs. 104.</font></p>     <p align="justify"><font size="2" face="Verdana, Arial, Helvetica, sans-serif">  49 ANB, Con., fs. 20-21.</font></p>     <p align="justify"><font size="2" face="Verdana, Arial, Helvetica, sans-serif">50 Ver comentarios de Josep Barnadas, en Francisco J. Eder, Breve descripci&oacute;n de las reducciones de Mojos (hacia 1772), Cochabamba, 1985, LII, LIII.</font></p>     <p align="justify"><font size="2" face="Verdana, Arial, Helvetica, sans-serif"> 51 L. de Ribera, op. cit., p.209.</font></p>     <p align="justify"><font size="2" face="Verdana, Arial, Helvetica, sans-serif"> 52 ANB, Con., fs. 24.</font></p>     <p align="justify"><font size="2" face="Verdana, Arial, Helvetica, sans-serif">53 Ib&iacute;d. fs. 37.</font></p>     <p align="justify"><font size="2" face="Verdana, Arial, Helvetica, sans-serif"> 54 Ib&iacute;d. fs. 38</font></p>     <p align="justify"><font size="2" face="Verdana, Arial, Helvetica, sans-serif"> 55 ANB. Con.fs. 26.</font></p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p align="justify"><font size="2" face="Verdana, Arial, Helvetica, sans-serif"> 56 Ib&iacute;d.</font></p>     <p align="justify"><font size="2" face="Verdana, Arial, Helvetica, sans-serif">57 Ib&iacute;d.</font></p>     <p align="justify"><font size="2" face="Verdana, Arial, Helvetica, sans-serif">  58 Ib&iacute;d. fs. 26 vta.</font></p>     <p align="justify"><font size="2" face="Verdana, Arial, Helvetica, sans-serif"> 59 Ib&iacute;d. fs. 30 vta.</font></p>     <p align="justify"><font size="2" face="Verdana, Arial, Helvetica, sans-serif"> 60 ANB. fs. 33.</font></p>     <p align="justify"><font size="2" face="Verdana, Arial, Helvetica, sans-serif">61 Ib&iacute;d.</font></p>     <p align="justify"><font size="2" face="Verdana, Arial, Helvetica, sans-serif">  62 Ib&iacute;d. fs. 39.</font></p>     <p align="justify"><font size="2" face="Verdana, Arial, Helvetica, sans-serif">  63 Ibid. fs. 41.</font></p>     <p align="justify"><font size="2" face="Verdana, Arial, Helvetica, sans-serif">64 ANB. Con, fs. 82.</font></p>     <p align="justify"><font size="2" face="Verdana, Arial, Helvetica, sans-serif">  65 Manuel Muiba actu&oacute; contra el suesor de Zamora, Antonio Ãlvarez, presumiblemente por instrucciones de Maraza. Al respecto,   Esteban Bazarte, administrador de San Javier, dice: &#8220;Los naturales de esta provincia se hallaban licenciosos e inobedientes   sin respeto al se&ntilde;or Gobernador, curas y administrador como sucedi&oacute; en San Javier en 1803 que al paso del gobernador   interino Antonio Ãlvarez, le tocaron tambores y salieron armados de sus flechas habi&eacute;ndose quedado el cacique que era   entonces un indio, Manuel Muiba, y otros de su pandilla sin m&aacute;s castigo que haberlos desterrado a otros pueblos por un corto   tiempo. ANB Inf, fs. 19 vta.</font></p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p align="justify"><font size="2" face="Verdana, Arial, Helvetica, sans-serif"> 66 ANB Con, fs. 9.</font></p>     <p align="justify"><font size="2" face="Verdana, Arial, Helvetica, sans-serif">67 Ib&iacute;d. fs. 67.</font></p>     <p align="justify"><font size="2" face="Verdana, Arial, Helvetica, sans-serif"> 68 Ibid. fs. 91.</font></p>     <p align="justify"><font size="2" face="Verdana, Arial, Helvetica, sans-serif"> 69 Ibid. fs. 61.</font></p>     <p align="justify"><font size="2" face="Verdana, Arial, Helvetica, sans-serif">70 Ib&iacute;d. fs. 89.</font></p>     <p align="justify"><font size="2" face="Verdana, Arial, Helvetica, sans-serif"> 71 Ib&iacute;d.</font></p>     <p align="justify"><font size="2" face="Verdana, Arial, Helvetica, sans-serif"> 72 Ib&iacute;d. fs. 90.</font></p>     <p align="justify"><font size="2" face="Verdana, Arial, Helvetica, sans-serif">73 Ib&iacute;d. fs. 68.</font></p>     <p align="justify"><font size="2" face="Verdana, Arial, Helvetica, sans-serif">  74 Ib&iacute;d. fs. 98.</font></p>     <p align="justify"><font size="2" face="Verdana, Arial, Helvetica, sans-serif">75 Ib&iacute;d.</font></p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p align="justify"><font size="2" face="Verdana, Arial, Helvetica, sans-serif"> 76 Ib&iacute;d.</font></p>     <p align="justify"><font size="2" face="Verdana, Arial, Helvetica, sans-serif"> 77 Ib&iacute;d.</font></p>     <p align="justify"><font size="2" face="Verdana, Arial, Helvetica, sans-serif"> 78 Ib&iacute;d. fs. 108.</font></p>     <p align="justify"><font size="2" face="Verdana, Arial, Helvetica, sans-serif"> 79 Ib&iacute;d. fs. 16 vta.</font></p>     <p align="justify"><font size="2" face="Verdana, Arial, Helvetica, sans-serif">75 Ib&iacute;d.</font></p>     <p align="justify"><font size="2" face="Verdana, Arial, Helvetica, sans-serif"> 76 Ib&iacute;d.</font></p>     <p align="justify"><font size="2" face="Verdana, Arial, Helvetica, sans-serif">  77 Ib&iacute;d.</font></p>     <p align="justify"><font size="2" face="Verdana, Arial, Helvetica, sans-serif"> 78 Ib&iacute;d. fs. 108.</font></p>     <p align="justify"><font size="2" face="Verdana, Arial, Helvetica, sans-serif"> 79 Ib&iacute;d. fs. 16 vta.</font></p>     <p align="justify"><font size="2" face="Verdana, Arial, Helvetica, sans-serif">82 ANB Con, fs. 16.</font></p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p align="justify"><font size="2" face="Verdana, Arial, Helvetica, sans-serif"> 83 Biblioteca de Mayo, 19 (Primera parte): 16966</font></p>     <p align="justify"><font size="2" face="Verdana, Arial, Helvetica, sans-serif"> 84 ANB Con., fs. 122.</font></p>     <p align="justify"><font size="2" face="Verdana, Arial, Helvetica, sans-serif">85 Ib&iacute;d. fs. 19.</font></p>     <p align="justify"><font size="2" face="Verdana, Arial, Helvetica, sans-serif">86 &#8220;Mamor&eacute;, de largo a largo, en el centro de la oblonga planicie. Baures, en la dilatada zona del norte; Pampas, a la izquierda, hasta tocar la vertiente oriental de los Andes, eran los tres partidos algo distantes unos de otros donde se agrupaban los pueblos todos de las misiones de Mojos&#8221;. G. Ren&eacute;-Moreno, op. cit., p. 17.</font></p>     <p align="justify"><font size="2" face="Verdana, Arial, Helvetica, sans-serif"> 87 ANB Con., fs. 116.</font></p>     <p align="justify"><font size="2" face="Verdana, Arial, Helvetica, sans-serif">88 Ib&iacute;d. 117.</font></p>     <p align="justify"><font size="2" face="Verdana, Arial, Helvetica, sans-serif">  89 Ib&iacute;d. 114.</font></p>     <p align="justify"><font size="2" face="Verdana, Arial, Helvetica, sans-serif">90 ANB Con., fs. 124.</font></p>     <p align="justify"><font size="2" face="Verdana, Arial, Helvetica, sans-serif">  91 Ib&iacute;d. Cabe destacar que los oidores que firman esta resoluci&oacute;n son los mismos que protagonizaron la revoluci&oacute;n de 25 de   mayo de 1809, y quienes, despu&eacute;s de la represi&oacute;n ordenada por Nieto, fueron restituidos en sus cargos por los triunfantes   porte&ntilde;os.</font></p>     <p align="justify"><font size="2" face="Verdana, Arial, Helvetica, sans-serif"> 92 ANB Con., fs. 28/264.</font></p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p align="justify"><font size="2" face="Verdana, Arial, Helvetica, sans-serif"> 93 Ch&aacute;vez Su&aacute;rez, op cit. p. 481.</font></p>     <p align="justify"><font size="2" face="Verdana, Arial, Helvetica, sans-serif">94 L. de Ribera, Moxos, op. cit. p. 213.</font></p>     <p align="justify"><font size="2" face="Verdana, Arial, Helvetica, sans-serif"> 95 Ib&iacute;d. p. 486-487.</font></p>     <p align="justify"><font size="2" face="Verdana, Arial, Helvetica, sans-serif"> 96 El concepto de &#8220;gobierno indirecto&#8221; es usado por David Block, arguyendo que tal sistema, empleado por los jesuitas en   Mojos, fue semejante al que emplearon las potencias coloniales europeas en el Asia y que subsisti&oacute; cuando ellas se retiraron.   Como ejemplo, este autor indica que &#8220;la India no se vino abajo al retirarse los brit&aacute;nicos; tampoco la cultura reduccional   desapareci&oacute; con la expulsi&oacute;n de los jesuitas&#8221;. Ver D. Block, La cultura reduccionnal en los llanos de Mojos. Sucre. 1997. pp.   245-246.</font></p>     <p align="justify"><font size="2" face="Verdana, Arial, Helvetica, sans-serif">97 Sobre los curas, informaba Ribera: &#8220;Al principio de mi gobierno, experiment&eacute; no pocos enga&ntilde;os porque cuando llegaba a un   pueblo, en lugar de o&iacute;r las quejas y lamentos de los indios, solo me enteraba de las astucias y acechanzas de los curas&#8221;. L. de Ribera. Op. cit. p. 29.</font></p>     <p align="justify"><font size="2" face="Verdana, Arial, Helvetica, sans-serif"> 98 Ib&iacute;d, p. 54. M&aacute;s detalles sobre los compositores canichanas, en J. L. Roca, Econom&iacute;a y sociedad en el orientc boliviano, pp.   335-336</font></p>     <p align="justify"><font size="2" face="Verdana, Arial, Helvetica, sans-serif">99 Sobre la rebeli&oacute;n de Guayocho, llamada tambi&eacute;n &#8220;Guayocher&iacute;a&#8221;, ver, J. L. Roca, Ib&iacute;d, pp. 119-127.</font></p>     <p align="justify"><font size="2" face="Verdana, Arial, Helvetica, sans-serif">  100 R. D. Arze Aguirre, Participaci&oacute;n popular en la independencia de Bolivia, La Paz, 1979, p. 127.</font></p>     <p align="justify"><font size="2" face="Verdana, Arial, Helvetica, sans-serif">101 G. Mendoza, Gabriel Ren&eacute; - Moreno, bibli&oacute;grafo boliviano, Sucre, 1954, pp. 68-69.</font></p>     <p align="justify">&nbsp;</p>     ]]></body>
<body><![CDATA[ ]]></body>
</article>
