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<article-title xml:lang="es"><![CDATA[La Tea de Murillo, símbolo de la lucha actual contra el odio y el racismo]]></article-title>
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</front><body><![CDATA[ <p align="right"><font size="2"><b><font face="Verdana, Arial, Helvetica, sans-serif">ARTICULO ORIGINAL</font></b></font></p>     <p align="justify">&nbsp;</p>     <p align="center"><font size="4" face="Verdana, Arial, Helvetica, sans-serif"><b>La Tea de Murillo, s&iacute;mbolo de la lucha actual contra el odio y el racismo<Sup>* </Sup></b><Sup></Sup></font></p>     <p align="justify">&nbsp;</p>     <p align="justify">&nbsp;</p>     <p align="center"><font size="2" face="Verdana, Arial, Helvetica, sans-serif">   <b>Daniela Franco Pinto </b></font></p>     <p align="center">&nbsp;</p>     <p align="center">&nbsp;</p> <hr size="1" noshade>     <p align="center">&nbsp;</p>     <p align="center">&nbsp;</p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p align="justify"><font size="3" face="Verdana, Arial, Helvetica, sans-serif"> <b>Introito </b></font></p>     <p align="justify"><font size="2" face="Verdana, Arial, Helvetica, sans-serif"> La tarea que se presenta no es f&aacute;cil: abordar la Bolivia actual a partir de un hecho hist&oacute;rico libertario nos sugiere un n&uacute;mero considerable de posibilidades e ideas, Â¿pero cu&aacute;les debemos priorizar?, Â¿qu&eacute; orden jer&aacute;rquico debe imponerse en el desarrollo tem&aacute;tico?, Â¿qu&eacute; disciplina ser&aacute; la m&aacute;s apropiada para poder apro &aacute;ndonos del proyecto integrador que tanto deseamos. El tercero supone un corte m&aacute;s te&oacute;rico y abstracto y en el que intentaremos mostrar los mecanismos por los cuales se propicia la formaci&oacute;n de la identidad. Con ello se tratar&aacute; de mostrar las herramientas y los recursos que como sociedad poseemos para generar una conciencia nacional que sortee las discriminaciones y que pueda erigir una unidad. </font></p>     <p align="justify"><font size="2" face="Verdana, Arial, Helvetica, sans-serif"> <b>Una historia que no terminamos de conocer ni de comprender </b></font></p>     <p align="justify"><font size="2" face="Verdana, Arial, Helvetica, sans-serif"> De la misma manera que sucede cuando uno despierta de un sue&ntilde;o, a doscientos a&ntilde;os del comienzo de la independencia de nuestra naci&oacute;n los bolivianos no poseemos un conocimiento cabal sobre los diecis&eacute;is largos a&ntilde;os de luchas emancipadoras que se dieron dentro y fuera de nuestro territorio. Los conocimientos parciales que ha aportado la ense&ntilde;anza de la historia de principios del siglo XX se presentan como una sumatoria de fechas y nombres visibles; como en los sue&ntilde;os, s&oacute;lo recordamos algunos aspectos, ciertas ideas que nos esforzamos por presentar como principales; lo dem&aacute;s se difumina de forma ca&oacute;tica y confusa, incomprensible e incompatible con los viejos esquemas planteados por la historia de vieja escuela. </font></p>     <p align="justify"><font size="2" face="Verdana, Arial, Helvetica, sans-serif"> Se suele presentar a los part&iacute;cipes de la guerra de independencia como dos bandos claramente definidos: el de los patriotas-criollos y el de los realistas-espa&ntilde;oles, invisibilizando y desvalorizando la participaci&oacute;n del mundo ind&iacute;gena. En los a&ntilde;os setenta, con motivo de los homenajes del sesquicentenario de la independencia, comienzan a circular las investigaciones sobre la participaci&oacute;n ind&iacute;gena y popular en la guerra de la independencia<Sup>1</Sup>. Desde entonces el papel del indio, de la mujer, del campo como sost&eacute;n de las guerrillas o republiquetas, se visibiliza como una gran veta a ser investigada, pero sobre todo como una tarea pendiente de reivindicaci&oacute;n que no ha concluido y que no se divulga lo suficiente en la educaci&oacute;n escolar. </font></p>     <p align="justify"><font size="2" face="Verdana, Arial, Helvetica, sans-serif"> El antiguo esquema de la independencia saltaba de las gestas emancipadoras de Chuquisaca y La Paz de 1809 al &uacute;ltimo periodo de la guerra, con la intervenci&oacute;n de Bol&iacute;var y Sucre. Se dejaba olvidado el largo periodo de la guerra de guerrillas, emprendido en las republiquetas con la participaci&oacute;n de los tres ej&eacute;rcitos auxiliares argentinos, y se presentaba a las grandes rebeliones ind&iacute;genas de Amaru y Katari como un cap&iacute;tulo oscuro y de barbarie<Sup>2</Sup>. Los j&oacute;venes bolivianos no conocen nuestra historia emancipadora; y lo que saben de ella pasa por el filtro estratificado del pante&oacute;n jer&aacute;rquico que se ha construido de manera regional. Chuquisaca reivindica el 25 de mayo y a sus doctores, con mezquino prop&oacute;sito regional, y las dem&aacute;s regiones levantan a sus h&eacute;roes criollos, jam&aacute;s a los l&iacute;deres ind&iacute;genas. </font></p>     <p align="justify"><font size="2" face="Verdana, Arial, Helvetica, sans-serif"> Es menester, en la actualidad, construir una figura aut&eacute;nticamente nacional sobre la gesta de Murillo y sobre la de los distintos h&eacute;roes regionales, as&iacute; como sobre la lucha de las mujeres y de los ind&iacute;genas. Cabe recalcar que el mundo indio sufri&oacute; un proceso de segregaci&oacute;n, siendo que no fue integrado y reconocido en su labor por la historia oficial. Desarrollemos este punto. </font></p>     <p align="justify"><font size="2" face="Verdana, Arial, Helvetica, sans-serif"> Despu&eacute;s de la guerra federal de 1900, los gobiernos liberales vencedores intentan construir por primera vez el gran proyecto de naci&oacute;n, elaborando un pante&oacute;n nacional en el que Murillo brilla con m&eacute;ritos propios; lamentablemente el proyecto liberal carece a&uacute;n de la fuerza del mundo andino, al que se sepulta en el olvido<Sup>3</Sup>. Liberales en La Paz y conservadores en Sucre cierran filas contra el mundo ind&iacute;gena y contra el proyecto del Z&aacute;rate Willca. La co</font><font size="2" face="Verdana, Arial, Helvetica, sans-serif">lonia sigue viva, el racismo se mantiene, la divisi&oacute;n entre campo y ciudad se </font><font size="2" face="Verdana, Arial, Helvetica, sans-serif">conserva; la pol&iacute;tica altoperuana de dos caras contin&uacute;a y una vez m&aacute;s la tea emancipadora no se consolida en toda Bolivia. </font></p>     <p align="justify"><font size="2" face="Verdana, Arial, Helvetica, sans-serif"> Posteriormente, ni el crisol sangriento del Chaco ni la tempestad briosa del pueblo en 1952 lograron romper definitivamente los lazos protervos que a&uacute;n nos unen a la colonia. Los hechos racistas de mayo de 2008 en Sucre contra </font><font size="2" face="Verdana, Arial, Helvetica, sans-serif">ind&iacute;genas quechuas, la masacre en Pando y muchos ejemplos m&aacute;s de estos </font><font size="2" face="Verdana, Arial, Helvetica, sans-serif">d&iacute;as nos confirman dolorosamente que la colonia contin&uacute;a. La luz de Murillo tiembla, en momentos decrece, pero no muere, hacen falta millones de manos para avivar el fuego de Murillo e incendiar de libertad Bolivia y quemar la &uacute;ltima ra&iacute;z<Sup>4</Sup> de la colonia. </font></p>     <p align="justify"><font size="2" face="Verdana, Arial, Helvetica, sans-serif"> Queremos las manos de Juana Azurduy, las de Apiwaypi Tumpa, las del guerrillero Chinchilla, las del cura Idelfonso Mu&ntilde;ecas, las de Camargo, las de Warnes, las de Monteagudo, las del Moto M&eacute;ndez, las de Bartolina Sisa, las de Lanza, las de La Madrid, las de Zud&aacute;&ntilde;ez. Queremos las millones manos que lucharon aquel tiempo pero que fueron olvidadas y sepultadas en el anonimato. Queremos las manos del presente y del pasado, queremos las manos de Luis Espinal, las manos mineras, las manos de Adela Zamudio, las manos de Arturo Borda, de Trist&aacute;n Marof, de Hilda Mundi, las de Ib&aacute;&ntilde;ez, las manos muralistas de Alandia Pantoja, las manos cantoras de Benjo Cruz; queremos a Marcelo Quiroga, queremos a Matilde Cazasola y a Lorgio Vaca, queremos las manos cambas, las manos chapacas, las manos guaran&iacute;es, las manos mosetenes, las manos aymaras y quechuas, manos zafreras y recolectoras de casta&ntilde;a, las manos migrantes que hoy est&aacute;n en Espa&ntilde;a, Estados Unidos o Argentina, que regresen y sean millones para juntas retomar el fuego y la tea de Murillo. </font></p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p align="justify">&nbsp;</p>     <p align="justify"><font size="3" face="Verdana, Arial, Helvetica, sans-serif"> <b>1.Manipulaci&oacute;n y falsos debates </b></font></p>     <p align="justify"><font size="2" face="Verdana, Arial, Helvetica, sans-serif"> Infortunadamente, la forma de hacer pol&iacute;tica al viejo estilo altoperuano y colonial permanece enquistada dentro de la mentalidad de ciertos pol&iacute;ticos sucrenses y cruce&ntilde;os. La manipulaci&oacute;n medi&aacute;tica de la historia ha pasado a ser en sus manos un peligroso instrumento de odio y racismo, del que no hemos visto todav&iacute;a su peor rostro. La estrategia pol&iacute;tica que vemos configurarse hoy es la de utilizar un recurso poco usual, vale decir, la manipulaci&oacute;n hist&oacute;rica. Ciertos intereses pol&iacute;ticos erigen entonces un discurso sobre el pasado, pero no un discurso â€˜neutralâ€™ y â€˜fidedignoâ€™, sino que se trata de un discurso hist&oacute;rico que alimenta el odio regional y la violencia. </font></p>     <p align="justify"><font size="2" face="Verdana, Arial, Helvetica, sans-serif"> El historiador Ernst Bloch explica la peligrosidad del odio construido sistem&aacute;ticamente, pues es una verdadera construcci&oacute;n que responde a determinados proyectos de tipo pol&iacute;tico, econ&oacute;mico y social. El odio racial o regional jam&aacute;s existe de forma natural, s&oacute;lo se presenta cuando se lo construye sistem&aacute;ticamente en un largo periodo hist&oacute;rico<Sup>5</Sup>. La manipulaci&oacute;n del caudillo o h&eacute;roe regional se convierte en este momento en el arma del odio racial; he ah&iacute; la pertinencia de reconocer la lucha de los diversos h&eacute;roes regionales y destacar que la â€˜libertadâ€™ fue buscada a nivel nacional. </font></p>     <p align="justify"><font size="2" face="Verdana, Arial, Helvetica, sans-serif"> El punto m&aacute;s &aacute;lgido al que llega el odio, seg&uacute;n los par&aacute;metros que otorgan los diversos investigadores del tema, es alcanzado cuando uno de los bandos comienza a deshumanizar simb&oacute;licamente al otro, es decir, que se comienza a negar la humanidad del otro; deviene entonces un proceso de </font><font size="2" face="Verdana, Arial, Helvetica, sans-serif">desantropomorfizaci&oacute;n del otro para comenzar a nombrarlo de manera zoomorfa. Los insultos racistas que se acu&ntilde;an en Sucre y Santa Cruz contra los pace&ntilde;os como el conocido &quot;los pace&ntilde;os son llamas&quot; o &quot;pace&ntilde;o cruce de llama con adobe&quot; nos ilustran que el discurso construido sobre el odio est&aacute; alcanzando las cuotas m&aacute;s altas y peligrosas. </font></p>     <p align="justify"><font size="2" face="Verdana, Arial, Helvetica, sans-serif">   El ataque a las instituciones es otro marcador que debe alertarnos, sobre todo cuando se estrella incluso contra sectores religiosos como el caso de la Iglesia </font><font size="2" face="Verdana, Arial, Helvetica, sans-serif">o algunas entidades que, en determinados momentos, denuncian casos de racismo e intolerancia. Por ejemplo, los ataques a la radio cat&oacute;lica ACLO en Sucre por denunciar el racismo del comit&eacute; interinstitucional o los numerosos ataques a las diversas ONGS que trabajan con campesinos y la Iglesia. La intolerancia nacida del discurso regionalista, creado hist&oacute;ricamente, comienza por develarnos la prevalencia de sus contenidos coloniales. </font></p>     <p align="justify"><font size="2" face="Verdana, Arial, Helvetica, sans-serif"> Debemos reconocer que la haza&ntilde;a de Murillo, como la lucha de todos aquellos que brindaron su vida y su muerte por la libertad, nos ense&ntilde;a el sendero a recorrer hoy para combatir contra una adversidad separatista y racista. La tea de Murillo debe ser avivada a escala nacional, su luz debe apelar en cada uno de nosotros pulsiones de vida, de integraci&oacute;n y sobre todo de naci&oacute;n. Esta capacidad de integrar y crear un proyecto com&uacute;n es la que, a pesar de las mil diferencias &eacute;tnicas o culturales existentes entre las diferentes regiones de Bolivia, prevalecer&aacute; sobre la divisi&oacute;n regionalista y separatista. Aqu&iacute; radica el gran m&eacute;rito de La Revoluci&oacute;n del 16 de julio de 1809 y su importancia en la Bolivia actual. Retomar el gran proyecto de Pedro Domingo Murillo y de todos los patriotas de la independencia es la gran labor que permanece pendiente. </font></p>     <p align="justify"><font size="2" face="Verdana, Arial, Helvetica, sans-serif"> De la manipulaci&oacute;n a la creaci&oacute;n de falsos debates hist&oacute;ricos el camino es muy corto; y por esas tortuosas sendas de especulaci&oacute;n hist&oacute;rica ya circulan versiones que provocan ilusorios debates. La	mesa	coja de Javier Mendoza, por ejemplo, se la utiliza como el caballo de Troya que nos enloda en un falso debate, al cuestionar solapadamente la paternidad de la proclama de Murillo. </font></p>     <p align="justify"><font size="2" face="Verdana, Arial, Helvetica, sans-serif"> La historia de la humanidad entera est&aacute; plagada de estos falsos debates que en el fondo encubren proyectos diversos, sean estos leg&iacute;timos o no. Ernst Gellner, estudioso de los procesos nacionalistas, nos se&ntilde;ala que en muchos de los casos la sumatoria de estos falsos debates ayuda a comprender la complejidad de la construcci&oacute;n de los procesos nacionalistas, es decir, revela lo dif&iacute;cil que resulta dar a luz una naci&oacute;n<Sup>6</Sup>. </font></p>     <p align="justify"><font size="2" face="Verdana, Arial, Helvetica, sans-serif"> Los sinuosos caminos que hoy recorre nuestra patria est&aacute;n tachonados todav&iacute;a de estructuras coloniales que nos impiden avanzar. La oscuridad actual del terreno nos llama a alumbrarnos bajo la luz de la tea emancipadora, construida esta vez con todos y todas, siempre sumando fuerzas para desbrozar por fin nuestro com&uacute;n camino hacia la construcci&oacute;n de una identidad nacional. </font></p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p align="justify"><font size="2" face="Verdana, Arial, Helvetica, sans-serif"> <b>El papel del discurso hist&oacute;rico en la creaci&oacute;n de la identidad nacional </b></font></p>     <p align="justify"><font size="2" face="Verdana, Arial, Helvetica, sans-serif"> Llegados a este punto nos preguntamos qu&eacute; importancia posee el discurso hist&oacute;rico de una naci&oacute;n sobre el devenir existencial de sus componentes humanos, qu&eacute; tipo de consecuencias quedan propiciadas sobre nuestra mente y nuestro actuar a partir de aquello que se erige como un discurso del pasado. En este sentido, hablar de la &quot;Guerra de la Independencia&quot; es discurrir a la vez sobre los efectos que este hecho discursivo opera sobre nosotros hoy en la actualidad. Se trata entonces de demostrar que la importancia de tal suceso no queda &uacute;nicamente situada a nivel fenom&eacute;nico sino tambi&eacute;n a nivel discursivo, un discurso vigente hoy en tanto conlleva efectos sobre nuestra existencia, sobre nuestra consciencia-identidad y nuestra realidad coyuntural. Es en este punto que quisi&eacute;ramos abordar entonces los efectos del discurso hist&oacute;rico, aqu&eacute;llos que se precipitan sobre un plano psicol&oacute;gico, a nivel de la identidad y la consciencia nacional. </font></p>     <p align="justify"><font size="2" face="Verdana, Arial, Helvetica, sans-serif"> En un pa&iacute;s que lucha hoy por la creaci&oacute;n de representaciones que se proyecten todas hacia la creaci&oacute;n de una identidad nacional que pueda sortear las sutiles diferencias regionales, culturales y raciales, es menester incurrir en el discurso hist&oacute;rico oficial y extraoficial, a fin de encontrar ah&iacute; representaciones que puedan servirnos para encarar tal proyecto psicol&oacute;gico- nacional. Las diferencias que constituyen nuestra realidad no son diferencias extremas y decisivas sino tan s&oacute;lo caracter&iacute;sticas propias que configuran la particularidad y singularidad propia de cada ser humano, de cada regi&oacute;n, de cada porci&oacute;n de nuestra naci&oacute;n, caracter&iacute;sticas estas que muestran la diversidad y la riqueza cultural de nuestro pa&iacute;s. Sin embargo, cabe anotar que la coyuntura pol&iacute;tica actual ha configurado un terreno de lucha y poder por el cual se ha tratado de extrapolar, exagerar e incluso satanizar estas diferencias. Ciertos medios de comunicaci&oacute;n masiva y algunos centros de poder cuyas voces se propagan han invadido nuestra cotidianidad erigiendo un discurso cuyo mensaje divisionista plantea la insostenibilidad de una convivencia nacional en la que se acepten, toleren e incluso admiren las diferencias de los individuos, de las regiones, de las lenguas, de las culturas al interior de nuestra comunidad. </font></p>     <p align="justify"><font size="2" face="Verdana, Arial, Helvetica, sans-serif"> Contra este af&aacute;n divisionista que propicia una guerra absurda pero cruel entre el oriente y el occidente de nuestro pa&iacute;s, creemos hoy que es necesario desempolvar la historia incurriendo en aquello que se dijo y aquello que no se dijo del pasado, con la finalidad de sortear estos intereses mezquinos y separatistas que aquejan nuestra existencia como Bolivia, construyendo as&iacute; una reflexi&oacute;n que se proyecte a pensar la identidad y la unidad nacional. Para generar este cometido es preciso hablar hoy sobre los mecanismos psicol&oacute;gicos y discursivos que propician las identificaciones de los hombres; sabemos que la identidad es un proceso por el cual el hombre en su singularidad reconoce su ser en ciertos contenidos simb&oacute;licos de su entorno. En consecuencia, no podemos hablar de unidad, de identidad o de consciencia nacional si no conocemos los procesos que las constituyen. </font></p>     <p align="justify"><font size="2" face="Verdana, Arial, Helvetica, sans-serif"> El discurso psicoanal&iacute;tico generado por Sigmund Freud y su sucesor Jacques Lacan ha proporcionado un saber que nos orienta sobre los procesos que configuran la realidad mental del hombre en tanto un individuo social. El psicoan&aacute;lisis plantea que es el discurso social el que crea al hombre, determinando en &eacute;l, a nivel inconsciente, su pensar, su actuar y su devenir en tanto ser hist&oacute;rico: &quot;El mundo de las palabras crea el mundo de las cosas. El hombre habla, pero es porque el s&iacute;mbolo lo ha hecho hombre&quot;<Sup>7</Sup>. </font></p>     <p align="justify"><font size="2" face="Verdana, Arial, Helvetica, sans-serif"> Bajo esta perspectiva el mundo social del hombre, la conciencia nacional, el ejercicio pol&iacute;tico, los prejuicios raciales, las costumbres y todo lo que podr&iacute;a configurar el ser social est&aacute;n determinados por las identificaciones que propicia el hombre al enajenarse con las palabras, enajenaci&oacute;n que se produce a un nivel inconsciente: &quot;El hombre no invent&oacute; la palabra, el pensamiento, la polis </font><font size="2" face="Verdana, Arial, Helvetica, sans-serif">o las leyes sino &eacute;stas lo han hecho como su criatura, el hombre depende del poder de lo simb&oacute;lico, del Otro, que lo domina interiormenteâ€¦proceso inconsciente que desconoce la determinaci&oacute;n exterior de su existencia hist&oacute;rica&quot;<Sup>8</Sup>. </font></p>     <p align="justify"><font size="2" face="Verdana, Arial, Helvetica, sans-serif"> Cabe entonces preguntarse c&oacute;mo se genera el encuentro del ser hombre con el lenguaje. Jacques Lacan, en su texto Subversi&oacute;n	de	sujeto	y	dial&eacute;ctica	del	 deseo	en	el	inconsciente	freudiano,	plantea que el ser humano nace prematuramente y que para subsistir debe aferrarse a la existencia del semejante; sin embargo, s&oacute;lo se puede acceder a este semejante a partir de la palabra. Lacan plantea que para la supervivencia del hombre es esencial que &eacute;ste sea escuchado y reconocido por el semejante; antes de este reconocimiento el hombre es nada, es un sujeto vac&iacute;o o tachado<Sup>9</Sup>. </font></p>     <p align="justify"><font size="2" face="Verdana, Arial, Helvetica, sans-serif"> El ser humano, al nacer, preserva su existencia &uacute;nicamente al relacionarse con su semejante y con el mundo discursivo de &eacute;ste; en consecuencia, el â€˜semejanteâ€™ va m&aacute;s all&aacute; de ser un personaje concreto del entorno familiar del ni&ntilde;o y se constituye entonces en el mundo simb&oacute;lico que el ni&ntilde;o tiene enfrente y que le viene del mundo social, cultural e hist&oacute;rico que le toca vivir. As&iacute;, el hombre, para constituir un contenido de s&iacute; mismo y sortear su mortalidad erigiendo una identidad por la cual se reconozca como un ser social, debe aferrarse a cierto contenido discursivo que le viene del entorno, de aquello que Lacan denomin&oacute; el Otro: &quot;â€¦	el hombre al nacer es un sujeto tachadoâ€¦y es solamente a partir de los significantes que va a recibir del Otro que va a tener su identidadâ€¦que parece colmar la falta de ser del sujeto&quot;<Sup>10</Sup>. </font></p>     <p align="justify"><font size="2" face="Verdana, Arial, Helvetica, sans-serif"> Si antes de reconocerse en ciertas palabras, ciertos discursos, o aquello que Saussure llam&oacute; significantes, el hombre no es m&aacute;s que un contenido vac&iacute;o, vemos entonces la gran importancia que poseen aquellos discursos que circulan como contenidos hist&oacute;ricos; a partir de ellos los sujetos constituir&aacute;n sus identificaciones. Entonces, es el discurso social e hist&oacute;rico el que servir&aacute; de recurso para la creaci&oacute;n de una identidad nacional que unifique nuestro territorio.</font></p>     <p align="justify"><font size="2" face="Verdana, Arial, Helvetica, sans-serif"> Por ello reconocemos como necesarias las figuras de Murillo y de todos aquellos combatientes que participaron en la guerra por la emancipaci&oacute;n nacional para crear en conjunto un s&iacute;mbolo patrio que hable al coraz&oacute;n de todos los bolivianos haci&eacute;ndolos confluir en un camino de la lucha por la igualdad y por la libertad. </font></p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p align="justify"><font size="2" face="Verdana, Arial, Helvetica, sans-serif"> El s&iacute;mbolo que proponemos hoy es la &quot;tea de luz y esperanza&quot; que fue sostenida por Murillo pero que ha de ser reavivada por cada uno de nosotros; fuego que representar&aacute; a la naci&oacute;n entera enriquecida por nuestras diferencias, aqu&eacute;llas que ser&aacute;n respetadas y admiradas; candela que llamar&aacute; al combate contra el odio y el racismo coloniales. Ofrecemos aqu&iacute; esta &quot;tea de luz y esperanza&quot; como un s&iacute;mbolo que contiene en su interior diversas historias, vidas y luchas; un significante que se brinda como un recurso que puede generar una identificaci&oacute;n que sortee la muerte y apunte a la vida como naci&oacute;n boliviana. </font></p>     <p align="justify">&nbsp;</p>     <p align="justify"><font size="3" face="Verdana, Arial, Helvetica, sans-serif"> <b>Referencias bibliogr&aacute;ficas </b></font></p>     <!-- ref --><p align="justify"><font size="2" face="Verdana, Arial, Helvetica, sans-serif"> Arce, Ren&eacute;. 1987. Participaci&oacute;n	popular	en	la	independencia	de	Bolivia.	La Paz: Fundaci&oacute;n Cultural Quipus, </font>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=283986&pid=S2077-3323200900020000600001&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p align="justify"><font size="2" face="Verdana, Arial, Helvetica, sans-serif"> Arnade, Charles. 1988. La	dram&aacute;tica	insurgencia	de	Bolivia.	La Paz: Ed. Juventud </font>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=283987&pid=S2077-3323200900020000600002&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p align="justify"><font size="2" face="Verdana, Arial, Helvetica, sans-serif"> Braunstein, N&eacute;stor. 1994. Nada m&aacute;s	siniestro	que	el	hombre. M&eacute;xico: Ed. Siglo XXI </font>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=283988&pid=S2077-3323200900020000600003&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p align="justify"><font size="2" face="Verdana, Arial, Helvetica, sans-serif"> Condarco Morales, Ramiro. 1982. Z&aacute;rate,	el	temible	Willca. La Paz: Editorial Renovaci&oacute;n. </font>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=283989&pid=S2077-3323200900020000600004&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p align="justify"><font size="2" face="Verdana, Arial, Helvetica, sans-serif">   Gellner, Ernst. 1994. Encuentros	con	el	nacionalismo. Madrid: Alianza editorial. </font>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=283990&pid=S2077-3323200900020000600005&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p align="justify"><font size="2" face="Verdana, Arial, Helvetica, sans-serif">   Hasler, Alfred. 1975. El	odio	en	el	mundo	actual. Madrid: Alianza editorial. </font>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=283991&pid=S2077-3323200900020000600006&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p align="justify"><font size="2" face="Verdana, Arial, Helvetica, sans-serif"> Lacan, Jacques. 1992. Escritos	1.	Funci&oacute;n	y	campo	de	la	palabra. Buenos Aires: Ed. Paid&oacute;s </font>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=283992&pid=S2077-3323200900020000600007&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p align="justify"><font size="2" face="Verdana, Arial, Helvetica, sans-serif"> Mitre, Bartolom&eacute;. 1887. Historia de Belgrano y de la independencia argentina. Buenos Aires: Ed. F&eacute;lix Lajouane. 2 tomos. </font>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=283993&pid=S2077-3323200900020000600008&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p align="justify"><font size="2" face="Verdana, Arial, Helvetica, sans-serif"> Miller, Jacques Alain. 1987. &quot;Intervenci&oacute;n. Comentario de La	Direcci&oacute;n	de	la	cura&quot;. Cuadernos	del	Colegio	Freudiano	de	C&oacute;rdoba. Buenos Aires.	 </font>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=283994&pid=S2077-3323200900020000600009&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p align="justify"><font size="2" face="Verdana, Arial, Helvetica, sans-serif">   Rivera Cusicanqui, Silvia. 1982. Oprimidos	pero	no	vencidos.	La Paz: Hisbol </font>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=283995&pid=S2077-3323200900020000600010&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><p align="justify">&nbsp;</p>     <p align="justify"><font size="3" face="Verdana, Arial, Helvetica, sans-serif"><b>Notas</b></font></p>     <p align="justify"><font size="2" face="Verdana, Arial, Helvetica, sans-serif">1 Rene Danilo Arce Aguirre ha publicado un trabajo hist&oacute;rico titulado Participaci&oacute;n popular en la independencia de Bolivia, premiado y editado por la Organizaci&oacute;n de Estados Americanos en 1975.</font></p>     <p align="justify"><font size="2" face="Verdana, Arial, Helvetica, sans-serif"> 2 Sobre la rebeli&oacute;n y el proyecto de Tupac Amaru, el historiador argentino Bartolom&eacute; Mitre es enf&aacute;tico al puntualizar que un   gran sector de los patriotas argentinos, a la cabeza del general Belgrano, apoyaron y vieron con gran simpat&iacute;a la restauraci&oacute;n   del incario. A tal punto alcanz&oacute; su entusiasmo que el himno argentino incluye dos estrofas reivindicando el proyecto inca y la bandera argentina ostenta orgullosa el sol, s&iacute;mbolo del inmenso imperio incaico anterior a la conquista espa&ntilde;ola.</font></p>     <p align="justify"><font size="2" face="Verdana, Arial, Helvetica, sans-serif"> 3 Solamente a trav&eacute;s de Ramiro Condarco, en su libro Z&aacute;rate, el temible Willca, se reivindica y visibiliza al indio y al proyecto ind&iacute;gena que existi&oacute; durante la llamada guerra federal.</font></p>     <p align="justify"><font size="2" face="Verdana, Arial, Helvetica, sans-serif">4 Tomamos a Silvia Rivera Cusicanqui en su explicaci&oacute;n de la ra&iacute;z del colonialismo mental que todav&iacute;a poseemos los bolivianos.</font></p>     <p align="justify"><font size="2" face="Verdana, Arial, Helvetica, sans-serif">5   Hasler, 1975</font></p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p align="justify"><font size="2" face="Verdana, Arial, Helvetica, sans-serif">6 Gellner, 1994</font></p>     <p align="justify"><font size="2" face="Verdana, Arial, Helvetica, sans-serif">7 Lacan, 1992: 265</font></p>     <p align="justify"><font size="2" face="Verdana, Arial, Helvetica, sans-serif">  8 Braunstein,1994: 203</font></p>     <p align="justify"><font size="2" face="Verdana, Arial, Helvetica, sans-serif"> 9 Jacques Alain Miller comenta en &quot;Intervenci&oacute;n. Comentario de La direcci&oacute;n de la cura&quot; el planteamiento que Lacan hace en Subversi&oacute;n del sujeto acerca de c&oacute;mo el hombre construye su subjetividad a partir de la alienaci&oacute;n que &eacute;l mismo propicia en el mundo simb&oacute;lico.</font></p>     <p align="justify"><font size="2" face="Verdana, Arial, Helvetica, sans-serif"> 10 Ib&iacute;d, p. 19.</font></p>     <p align="justify">&nbsp;</p>      ]]></body><back>
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