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</front><body><![CDATA[ <p align="right"><font size="2"><b><font face="Verdana, Arial, Helvetica, sans-serif">ARTICULO ORIGINAL</font></b></font></p>     <p>&nbsp;</p>     <p align="center"><font size="4" face="Verdana, Arial, Helvetica, sans-serif"><b>Hombres en armas: milicias americanas y guerrillas en la independencia </b></font></p>     <p align="center">&nbsp;</p>     <p align="center">&nbsp;</p>     <p align="center"><font size="2" face="Verdana, Arial, Helvetica, sans-serif"><b>Ricardo Asebey Claure,  Roger Mamani Si&ntilde;ani</b></font></p>     <p align="center">&nbsp;</p>     <p align="center">&nbsp;</p> <hr size="1" noshade>     <p align="center">&nbsp;</p>     <p align="justify"><font size="2" face="Verdana, Arial, Helvetica, sans-serif">   El &quot;Nuevo Mundo&quot; signific&oacute; para muchos castellanos la manera de mejorar la precaria situaci&oacute;n en la que viv&iacute;an en el &quot;Viejo Continente&quot;. Tras octubre de 1492, millares de barcos se lanzaron a la mar en busca del sue&ntilde;o de mejores d&iacute;as, mas, tras su llegada a tierra firme, una de las primeras necesidades que se hicieron patentes fue la de proteger y preservar lo recibido Â¡por Gracia Real!. Es de esta forma que surgen las milicias como forma de defensa de las posesiones espa&ntilde;olas en Am&eacute;rica. </font></p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p align="justify"><font size="2" face="Verdana, Arial, Helvetica, sans-serif">   Las milicias americanas, desde los inicios de la conquista hasta la guerra de independencia, transitaron -a decir de Semprun y Bull&oacute;n (1992)-por diferentes tipos de organizaci&oacute;n. As&iacute;, durante el per&iacute;odo inicial del descubrimiento </font><font size="2" face="Verdana, Arial, Helvetica, sans-serif">se utiliz&oacute; a la hueste<Sup>1 </Sup>como fuerza defensiva y de expansi&oacute;n. Uno de tantos ejemplos de la utilizaci&oacute;n de la hueste y de su organizaci&oacute;n se presenta en el escrito de 1599 Milicia	Indiana,	 del conquistador y encomendero espa&ntilde;ol Bernardo Vargas Machuca, quien durante m&aacute;s de veinte a&ntilde;os fue soldado en el Reino de Nueva Granada y en la isla de Las Perlas y Margarita. En su escrito Vargas Machuca no s&oacute;lo describe las t&eacute;cnicas y la t&aacute;ctica militar utilizada por las milicias de conquista y defensa espa&ntilde;olas, sino que tambi&eacute;n proporciona las claves de c&oacute;mo debe ser un l&iacute;der de milicia en el agreste &quot;Nuevo Mundo&quot;. </font></p>     <p align="justify"><font size="2" face="Verdana, Arial, Helvetica, sans-serif">   Tras el per&iacute;odo de la conquista desaparecieron las fuerzas organizadas por encomenderos, d&aacute;ndose paso a </font><font size="2" face="Verdana, Arial, Helvetica, sans-serif">las fuerzas de la Corona, con el fin de defender los territorios ya adquiridos. De esta forma surgieron las compa&ntilde;&iacute;as &quot;presidiales&quot; o de &quot;presidio&quot;, cuya funci&oacute;n fue el resguardo de las fortalezas situadas en puntos estrat&eacute;gicos a lo largo y ancho de la Indias Occidentales. Los primeros lugares donde se establecieron este tipo de compa&ntilde;&iacute;as fueron en el Caribe y en el Golfo de M&eacute;xico. </font></p>     <p align="justify"><font size="2" face="Verdana, Arial, Helvetica, sans-serif">   Para el siglo XVIII se fueron organizando paulatinamente unidades militares provinciales y territoriales para la defensa permanente del territorio, esto a ra&iacute;z primero del crecimiento de las flotas y ej&eacute;rcitos de otras potencias europeas (principalmente Inglaterra, que estuvo casi en permanente guerra con Espa&ntilde;a desde 1700 a 1808) y luego por los levantamientos ind&iacute;genas de fines de siglo. De esta manera, antes de 1742 ya se hab&iacute;an organizado unidades permanentes, denominadas &quot;fijas&quot;, que fueron la base del llamado Ejercito	de	Dotaci&oacute;n, que estaba compuesto por tropas veteranas, oficiales y soldados que en su gran mayor&iacute;a eran de origen peninsular. </font></p>     <p align="justify"><font size="2" face="Verdana, Arial, Helvetica, sans-serif">   Con la reorganizaci&oacute;n de las unidades militares desapareci&oacute; la figura del &quot;soldado de fortuna&quot;, cre&aacute;ndose una nueva oficialidad, la cual deb&iacute;a cumplir una serie de requisitos para incorporarse a la milicia, siendo los sargentos entre los que se hallasen m&aacute;s a prop&oacute;sito sin exigirles otra cualidad... los soldados, de entre los vecinos de todo estado y condici&oacute;n... Y porque es mi voluntad que estos regimientos sirvan de escuela a la nobleza de mis reinos... mando que se puedan recibir hasta diez cadetes, hidalgos y caballeros en cada compa&ntilde;&iacute;a. (Marchena, 1992: 93). </font></p>     <p align="justify"><font size="2" face="Verdana, Arial, Helvetica, sans-serif"> A partir de la organizaci&oacute;n del ej&eacute;rcito de dotaci&oacute;n y de la constituci&oacute;n de cuadros de oficiales, se instituy&oacute; en Am&eacute;rica &quot;... la â€˜carrera de las armasâ€™ como propia y exclusiva del â€˜real servicioâ€™, representante, en la distancia del mundo americano, de la autoridad del monarca... â€˜espejo en el que deben reflejarse el total de los s&uacute;bditos de S.M. en aquellos dominiosâ€™&quot; (Marchena, 1992: 92). </font></p>     <p align="justify"><font size="2" face="Verdana, Arial, Helvetica, sans-serif">   Al margen de estas unidades permanentes, exist&iacute;an otras denominadas Ej&eacute;rcito	 de	 Refuerzo, que no eran nada m&aacute;s que tropas enviadas desde la pen&iacute;nsula de manera temporal y que coadyuvaban a contener levantamientos y en las expediciones contra las posesiones de los enemigos de la Corona espa&ntilde;ola en Am&eacute;rica (Sempr&uacute;n y Bull&oacute;n, 1992: 41-42) </font></p>     <p align="justify"><font size="2" face="Verdana, Arial, Helvetica, sans-serif">   Un hito importante en la organizaci&oacute;n de las milicias americanas fue el denominado &quot;Reglamento para las Milicias de Infanter&iacute;a y Caballer&iacute;a de </font><font size="2" face="Verdana, Arial, Helvetica, sans-serif">m&aacute;s importantes la nobleza de san-la isla de Cuba&quot;, de 1769, en que se </font><font size="2" face="Verdana, Arial, Helvetica, sans-serif">reglamentaban todos los aspectos del gre y pertenecer o tener contacto di</font><font size="2" face="Verdana, Arial, Helvetica, sans-serif">recto con las &eacute;lites locales. servicio de las armas, desde el tipo de </font></p>     <p align="justify"><font size="2" face="Verdana, Arial, Helvetica, sans-serif">   Los coroneles se escoger&aacute;n entre los regimientos seg&uacute;n procedencia, color m&aacute;s calificados y titulados de cada de piel de la tropa (blancos, pardos o partido... Los dem&aacute;s jefes y oficiales morenos), arma (artiller&iacute;a, infanter&iacute;a entre los caballeros hidalgos y los o caballer&iacute;a); hasta el r&eacute;gimen interque viviesen notablemente, aunque no (privilegios, obligaciones, deberes fuesen hijos de comerciantes... los y castigos)<Sup>2</Sup>. </font></p>     <p align="justify"><font size="2" face="Verdana, Arial, Helvetica, sans-serif"> <b>Los tipos de milicias en el momento previo a la independencia </b></font></p>     <p align="justify"><font size="2" face="Verdana, Arial, Helvetica, sans-serif">   De lo argumentado en p&aacute;rrafos precedentes podemos inferir que, para 1780, la organizaci&oacute;n de milicias de defensa en la Am&eacute;rica hispana se hab&iacute;a generalizado en buena parte de las ciudades, villas y localidades importantes. Estas milicias â€“seg&uacute;n Sempr&uacute;n y Bull&oacute;nâ€“ se hallaban categorizadas en cinco tipos: </font></p> <ul>    ]]></body>
<body><![CDATA[<LI>    <p align="justify"><font size="2" face="Verdana, Arial, Helvetica, sans-serif">     Unidades del Ej&eacute;rcito de Refuerzo, que eran las enviadas temporalmente desde la pen&iacute;nsula para apoyar a las unidades fijas en momentos de levantamientos o de incursi&oacute;n en territorios de los enemigos de la Corona espa&ntilde;ola. </font></p> </LI>     <LI>       <p align="justify"><font size="2" face="Verdana, Arial, Helvetica, sans-serif">     Unidades veteranas o fijas adscritas al servicio en ultramar (de dotaci&oacute;n), que se hallaban acantonadas en las principales ciudades de la Colonia y ten&iacute;an a su cargo la protecci&oacute;n de los territorios de la Corona. </font></p> </LI>     <LI>       <p align="justify"><font size="2" face="Verdana, Arial, Helvetica, sans-serif">     Milicias provinciales o regladas, las cuales se hallaban compuestas, por lo menos en teor&iacute;a, por todos los varones de la Colonia aptos para el servicio de las armas, mismos que recib&iacute;an instrucci&oacute;n militar b&aacute;sica por per&iacute;odos limitados y que pod&iacute;an ser movilizados con bastante rapidez. </font></p> </LI>     <LI>       <p align="justify"><font size="2" face="Verdana, Arial, Helvetica, sans-serif">     Milicias urbanas o no regladas, que se encargaban del servicio de vigilancia de las ciudades y que por lo general se hallaban organizados por gremios o categor&iacute;as sociales. </font></p> </LI>     <LI>       <p align="justify"><font size="2" face="Verdana, Arial, Helvetica, sans-serif">     Unidades veteranas montadas de frontera, las mismas que, como su nombre lo indicaba, se hallaban </font><font size="2" face="Verdana, Arial, Helvetica, sans-serif">   destinadas a las zonas de frontera, cumpliendo la labor de fuerza militar volante de patrullaje de la zona asignada; eran las mejor preparadas para enfrentar contingencias de armas. </font></p> </LI>     ]]></body>
<body><![CDATA[</ul>     <p align="justify"><font size="2" face="Verdana, Arial, Helvetica, sans-serif">   A partir de esta categorizaci&oacute;n, las milicias americanas se distribuyeron en mayor o menor medida, dependiendo de las necesidades y particularidades de las provincias de ultramar de la Corona espa&ntilde;ola. Durante los siglos de coloniaje americano fueron &eacute;stas las tropas que no s&oacute;lo repelieron ataques externos provocados por la fricci&oacute;n de las relaciones de la monarqu&iacute;a con sus vecinos europeos sino que sofocaron las desavenencias internas de las posesiones espa&ntilde;olas en Am&eacute;rica. </font></p>     <p align="justify"><font size="2" face="Verdana, Arial, Helvetica, sans-serif"> <b>Las milicias durante el movimiento del 16 de julio de 1809 </b></font></p>     <p align="justify"><font size="2" face="Verdana, Arial, Helvetica, sans-serif">   Al igual que en otras provincias de ultramar de la Corona espa&ntilde;ola, en la ciudad de La Paz tambi&eacute;n se hallaban presentes distintas compa&ntilde;&iacute;as de milicia reglada que se encargaban de la vigilancia de la ciudad y sus contornos. Estas compa&ntilde;&iacute;as de milicia practicaban los movimientos t&iacute;picos de cualquier grupo armado de la &eacute;poca, es decir, formaciones, marchas, evoluciones, manejo de armas y reconocimiento de &oacute;rdenes mediante tambor. Estos ejercicios fueron practicados por lo general en las plazas de armas de cada ciudad importante del continente (Marchena, 1992). La ciudad de La Paz no fue la excepci&oacute;n, pues los ejercicios se llevaban a cabo con un gran despliegue en la Plaza Central, actual Plaza Murillo. </font></p>     <p align="justify"><font size="2" face="Verdana, Arial, Helvetica, sans-serif">   Durante el movimiento de 1809 en La Paz, estas milicias se constituyeron en el principal apoyo de la defensa de la &quot;Junta de Tuici&oacute;n de los Derechos del Pueblo&quot;<Sup>3</Sup>. Las compa&ntilde;&iacute;as que claramente intervinieron en esta defensa fueron las de artilleros, granaderos, fusileros y la caballer&iacute;a. </font></p>     <p align="justify"><font size="2" face="Verdana, Arial, Helvetica, sans-serif">   Una de las armas m&aacute;s temidas y respetadas en aquel entonces fueron los ca&ntilde;ones. Aquellos que manejaban eficientemente esta arma se constitu&iacute;an en piezas clave dentro de cualquier grupo armado. La presencia de estos hombres en la Revoluci&oacute;n del 16 de julio de 1809 se puede testimoniar a trav&eacute;s de distintos personajes que participaron activamente en el movimiento y que llevaron las ideas que este promov&iacute;a hasta las &uacute;ltimas consecuencias. </font></p>     <p align="justify"><font size="2" face="Verdana, Arial, Helvetica, sans-serif">   Dos de estos casos los podemos observar en las personas de Esteban Catacora y Jos&eacute; Manuel Cejas. A decir de C&aacute;ceres-Olazo (1999), el primero se inicia con la Junta Tuitiva participando como artillero. Luego, en 1814, interviene en el movimiento que estuvo al mando del Cura Idelfonso de las Mu&ntilde;ecas en la regi&oacute;n de Larecaja. Para 1823 se lo puede encontrar participando en el ej&eacute;rcito de Andr&eacute;s de Santa Cruz y Agust&iacute;n Gamarra en la llamada Campa&ntilde;a de Intermedios, donde alcanz&oacute; el grado de coronel. Finaliza en 1824 como comandante de guerrillas en el pueblo de Acora, demostrando as&iacute; su total compromiso con la causa (C&aacute;ceres-Olazo, 1999: 28-29). </font></p>     <p align="justify"><font size="2" face="Verdana, Arial, Helvetica, sans-serif">   Por su parte, Jos&eacute; Manuel Cejas, quien tambi&eacute;n particip&oacute; como artillero en el Movimiento de julio de 1809, nos brinda interesantes datos sobre este momento particular que vivi&oacute; la ciudad de La Paz. Natural de la ciudad de Cochabamba, fue arrestado en esa ciudad por el asalto y saqueo de las casas y tiendas de Pedro de Indaburo, Francisco Yanguas y Chirveches sucedidos en octubre de aquel a&ntilde;o, de donde se llevaron, entre otras cosas, p&oacute;lvora, armas e inclusive ropa y alimentos, con la aparente finalidad de apoyar a la causa. (AHPC 1809 EC 17). </font></p>     <p align="justify"><font size="2" face="Verdana, Arial, Helvetica, sans-serif"> En el proceso seguido en su contra, Cejas confirma la participaci&oacute;n en el movimiento de por lo menos diez compa&ntilde;&iacute;as de artilleros, granaderos y fusileros, adem&aacute;s de grupos de indios armados de piedras y macanas que eran tomados como auxiliares, confirmando as&iacute; la participaci&oacute;n ind&iacute;gena en este suceso. (Ib&iacute;d.) </font></p>     <p align="justify"><font size="2" face="Verdana, Arial, Helvetica, sans-serif">   Todos estos datos demuestran la importancia de la milicia provincial en el proceso del movimiento pace&ntilde;o de 1809, sin el cual tal vez no se hubiera podido mantener tanto tiempo. Fueron contingentes de hombres con los cuales se logr&oacute; formar el grupo que particip&oacute; en la batalla de Chacaltaya y en los posteriores movimientos guerrilleros de Victorio Garc&iacute;a Lanza, en los valles de La Paz, y de Sica Sica-Ayopaya, en los valles de La Paz y Cochabamba. </font></p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p align="justify"><font size="2" face="Verdana, Arial, Helvetica, sans-serif">   <b>La conformaci&oacute;n de la Divisi&oacute;n de los Valles de La Paz y Cochabamba </b></font><font size="2" face="Verdana, Arial, Helvetica, sans-serif"></font></p>     <p align="justify"><font size="2" face="Verdana, Arial, Helvetica, sans-serif">   Sin duda los efectos de la Revoluci&oacute;n Pace&ntilde;a fueron muchos y de incre&iacute;bles consecuencias. S&oacute;lo cabe recordar la sangrienta persecuci&oacute;n realizada por los elementos de la Corona real hacia todos y cada uno de los participantes de la llamada Junta </font><font size="2" face="Verdana, Arial, Helvetica, sans-serif">Tuitiva, as&iacute; como a cualquiera de sus partidarios. Uno de esos hombres, que destac&oacute; en la lucha por la independencia, es Don Eusebio Lira. Nacido en Mohoza, de clara extracci&oacute;n mestiza, fue uno de los principales guerrilleros de la regi&oacute;n de los yungas de La Paz y Cochabamba. Fue el primer Comandante en jefe de la republiqueta de Ayopaya, la m&aacute;s importante y la &uacute;nica que sobrevivi&oacute; a todos los largos a&ntilde;os de la guerra. Este caudillo, poco recordado pero de gran importancia para el desarrollo de la guerra de la independencia, al parecer es producto del movimiento de julio de 1809. </font></p>     <p align="justify"><font size="2" face="Verdana, Arial, Helvetica, sans-serif">   Despu&eacute;s de derrotadas las tropas revolucionarias en Chacaltaya, muchos de los caudillos pace&ntilde;os huyeron hacia la regi&oacute;n de los yungas de La Paz. En este territorio se encontraba Don Victorio Garc&iacute;a Lanza, como subdelegado de la Junta de La Paz. En consecuencia, las huestes del rey al mando de Domingo Trist&aacute;n se dirigieron a esa regi&oacute;n a encontrar y castigar a todos los insurrectos. </font></p>     <p align="justify"><font size="2" face="Verdana, Arial, Helvetica, sans-serif">   A decir de Tanal (1977), en ese entonces Eusebio Lira debi&oacute; haberse anoticiado de los sucesos de La Paz, as&iacute; como su padre, Dionicio Lira. Ambos personajes eran partidarios del movimiento. Tanal afirma que Lira fue uno de los part&iacute;cipes de la escaramuza de Chicaloma, sucedida el 11 de noviembre de 1809 (Juvlad, 1977:166), escaramuza terrible que no fue favorable para los hombres partidarios de aquel movimiento y que tuvo un desenlace tr&aacute;gico para Victorio Garc&iacute;a Lanza. Asesinado por las tropas del rey, su cabeza fue expuesta en una pica en las inmediaciones de Coroico (Valencia, 1981: 42) </font></p>     <p align="justify"><font size="2" face="Verdana, Arial, Helvetica, sans-serif">   Como sucedi&oacute; con la mayor&iacute;a de los sobrevivientes de la escaramuza, Eusebio Lira escap&oacute;, primero intern&aacute;ndose hacia la selva y luego hacia el altiplano. Tiempo despu&eacute;s podemos encontrarlo participando en la batalla de Guaqui, bajo las &oacute;rdenes de Juan Manuel Castelli. Una vez derrotado el ej&eacute;rcito de ocupaci&oacute;n porte&ntilde;o, Lira escapa hacia Salta, retornando en 1814 a la zona de los yungas de La Paz (Vargas, 1981; Juvlad, 1977). </font></p>     <p align="justify"><font size="2" face="Verdana, Arial, Helvetica, sans-serif">   Las ideas de las que se nutri&oacute; Eusebio Lira para hablar y convencer a los indios para su participaci&oacute;n en la guerra tuvieron dos fuentes. La primera fueron las ideas lanzadas en el Plan de Gobierno y en la Proclama, ambos documentos sacados a la luz de los acontecimientos de julio de 1809. La segunda fueron los manifiestos y proclamas de Juan Jos&eacute; Castelli y todas las ideas radicales de la Revoluci&oacute;n de Mayo de 1810. </font></p>     <p align="justify"><font size="2" face="Verdana, Arial, Helvetica, sans-serif">   Ya para 1816 el Comandante Lira ten&iacute;a a su mando la guerrilla m&aacute;s prestigiosa del lugar, por lo que despertaba muchas envidias; los otros caudillos quer&iacute;an para s&iacute; tanto los honores como las tropas que &eacute;l comandaba. Es en estas circunstancias que el 2 de noviembre de 1816 los principales jefes de guerrilla de la zona de los valles de La Paz y Cochabamba se re&uacute;nen en Tapacar&iacute;, siempre bajo la sombra del enemigo, para decidir qui&eacute;n deb&iacute;a ser el comandante general de la guerrilla. </font></p>     <p align="justify"><font size="2" face="Verdana, Arial, Helvetica, sans-serif">   Lira, a pesar del prestigio que hab&iacute;a ganado en combate, ten&iacute;a la resistencia de muchos caudillos que lo miraban con desconfianza por el intento de traici&oacute;n que hab&iacute;a protagonizado a principios de ese mismo a&ntilde;o de 1816, por un malentendido que tuvo con el comandante Don Jos&eacute; Miguel </font><font size="2" face="Verdana, Arial, Helvetica, sans-serif">Lanza en un asalto al pueblo de Irupana (Vargas, 1982: 62). Sin embargo, la traici&oacute;n no se concret&oacute;<Sup>4</Sup>. </font></p>     <p align="justify"><font size="2" face="Verdana, Arial, Helvetica, sans-serif">   A pesar de la resistencia a su nombramiento, Lira es elegido como comandante en jefe de las guerrillas de la zona de Ayopaya, m&aacute;s tarde nombrada Divisi&oacute;n de los Valles (Vargas, 1982: 103-105). Debemos tener en cuenta que para este nombramiento un factor de mucha importancia lo constituyeron los indios y la gran aceptaci&oacute;n que Lira ten&iacute;a entre ellos; sin &eacute;stos la guerrilla simplemente no pod&iacute;a vivir. Adem&aacute;s debi&oacute; haber en aquella asamblea muchos comandantes, jefes o caudillos indios que presionaron para que Lira saliese electo. </font></p>     <p align="justify"><font size="2" face="Verdana, Arial, Helvetica, sans-serif">   A partir de ese momento Lira tuvo poderes tanto militares como pol&iacute;ticos. Lo &uacute;ltimo se denota en su nombramiento como Gobernador Subdelegado del partido de Sicasica por la Patria, y a Agust&iacute;n Contreras como Gobernador Subdelegado del partido de Hayopaya por la Patria.	 En el plano militar se puede observar la organizaci&oacute;n implantada por en la Divisi&oacute;n de los Valles. Como dijimos al principio, en los primeros momentos de la guerrilla, conformadas al calor de la entrada de los ej&eacute;rcitos sure&ntilde;os enviados por las Provincias Unidas, &eacute;stas se compon&iacute;an de una La organizaci&oacute;n que Lira dio a los hombres que luchaban en los valles de La Paz y Cochabamba puede definirse como t&iacute;pica de la estructura de cualquier ej&eacute;rcito de l&iacute;nea. Contaba con hombres de las tres armas conocidas en aquel entonces: caballer&iacute;a, infanter&iacute;a y artiller&iacute;a. En la infanter&iacute;a podemos encontrar a la Compa&ntilde;&iacute;a de Granaderos y a la Compa&ntilde;&iacute;a de Cazadores; en la Caballer&iacute;a, a la Compa&ntilde;&iacute;a de Dragones; y finalmente podemos encontrar una pieza de artiller&iacute;a. Cada compa&ntilde;&iacute;a ten&iacute;a su oficialidad propia, su Capit&aacute;n, al mando de la misma, y su Teniente, Subteniente, Alf&eacute;rez, Sargentos y Cabos, al mando de los cuales se subdivid&iacute;a la tropa, conformada en su gran mayor&iacute;a de indios (Vargas,1982). </font></p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p align="justify"><font size="2" face="Verdana, Arial, Helvetica, sans-serif"> Esta organizaci&oacute;n es la que llev&oacute; a los hombres de aquel cuerpo armado a reconocerse no simplemente como una montonera o una facci&oacute;n sino como una Divisi&oacute;n, y dado que operaban en los valles el nombre con el que puede reconocerse a este cuerpo militar es la Divisi&oacute;n de los Valles. El armamento con el cual contaba se compon&iacute;a esencialmente de aquel que pod&iacute;a robar al enemigo (tercerolas, fusiles, carabinas, mosquetes, trabucos, pistolas y cualquier otra arma de fuego); muy pocas veces era </font><font size="2" face="Verdana, Arial, Helvetica, sans-serif">partida de hombres, como el mismo comprado. Son muchos los relatos Vargas lo reconoce, o de facciones, que se tienen en torno al sacrificio como Gunnar Mendoza los llama en con el cual se consegu&iacute;an estas arsu estudio introductorio a la segunda mas, incluso un hombre pod&iacute;a llegar versi&oacute;n del diario (Vargas, 1982). a ofrendar su vida por una de ellas<Sup>5</Sup>.</font></p>     <p align="justify"><font size="2" face="Verdana, Arial, Helvetica, sans-serif">   La indiada misma ten&iacute;a su propia oficialidad, encabezada por el Comandante General de Indios, Andr&eacute;s Sim&oacute;n, y detr&aacute;s de &eacute;l ven&iacute;an un sinn&uacute;mero de capitanes, sargentos y cabos. Los m&aacute;s insignes eran el Capit&aacute;n de indios a caballo, Miguel Mamani, y el Capit&aacute;n de la doctrina de Mohoza, Mateo Quispe. Una de las razones por las que podemos ver a indios con el rango de oficiales la podemos encontrar en el Decreto de la Junta de Buenos Aires expedido el 8 de junio de 1810, donde se afirma que: &quot;En lo sucesivo no debe haber diferencia, entre el militar espa&ntilde;ol y el militar indio... alternando estos con los dem&aacute;s sin diferencia alguna y con igual opci&oacute;n de ascensos&quot;<Sup>6</Sup>. Por este decreto los indios pod&iacute;an y deb&iacute;an acceder a la oficialidad sin distinci&oacute;n alguna. </font></p>     <p align="justify"><font size="2" face="Verdana, Arial, Helvetica, sans-serif">   Cada pueblo, doctrina o estancia ten&iacute;a su propio l&iacute;der o caudillo local, quien reconoc&iacute;a la autoridad de Lira como Comandante General de la Divisi&oacute;n. Tenemos adem&aacute;s el caso de los Capitanes de indios, rango que por el momento no est&aacute; muy bien definido. Estos capitanes de indios, por lo que se puede entender, no son de origen netamente indio, al parecer son mestizos que tienen gran popularidad entre la indiada, la cual los obedece y respeta. Lo que s&iacute; queda claro es que estos Capitanes de indios obedec&iacute;an la autoridad del Comandante en Jefe. </font></p>     <p align="justify"><font size="2" face="Verdana, Arial, Helvetica, sans-serif">   La fuerza principal de la Divisi&oacute;n de los Valles lo constitu&iacute;a la indiada, sin ellos los jefes, oficiales y comandantes estaban pr&aacute;cticamente perdidos y no pod&iacute;an hacer frente a las tropas del rey, pues se ve&iacute;an superados abrumadoramente, tanto en n&uacute;mero como en armamento. En batalla, Lira colocaba a los indios casi siempre a los costados, en una posici&oacute;n privilegiada tanto para defender como para atacar, ya sea en lo alto de una cima, en el filo de una barranca o cubiertos entre la vegetaci&oacute;n, para tomar por sorpresa a los hombres del rey (Vargas, 1982). Por su limitado arsenal, que se compon&iacute;a de hondas, macanas y lanzas, los indios deb&iacute;an operar en distancias cortas, en enfrentamientos cuerpo a cuerpo, para hacer valer su abultado n&uacute;mero<Sup>7</Sup>. </font></p>     <p align="justify">&nbsp;</p>     <p align="justify"><font size="3" face="Verdana, Arial, Helvetica, sans-serif"> <b>Conclusiones </b></font></p>     <p align="justify"><font size="2" face="Verdana, Arial, Helvetica, sans-serif">   Desde el inicio de la conquista y coloniaje de Am&eacute;rica las milicias armadas se constituyeron en una parte fundamental del sistema, como forma de expandir y mantener los territorios adquiridos. Desde 1492 hasta la independencia del continente, estos grupos de hombres fueron evolucionando desde las huestes de conquista, que s&oacute;lo buscaban proteger lo conseguido, hasta unidades mucho m&aacute;s organizadas militarmente. </font></p>     <p align="justify"><font size="2" face="Verdana, Arial, Helvetica, sans-serif">   En Charcas al igual que en las otras provincias de ultramar de la monarqu&iacute;a, tambi&eacute;n se constituyeron milicias que ten&iacute;an como tarea principal hacer los servicios de polic&iacute;a y pre</font><font size="2" face="Verdana, Arial, Helvetica, sans-serif">servaci&oacute;n del orden. Durante el pro-Los ejemplos de Victoriano Garc&iacute;a ceso de independencia, estos grupos Lanza, Esteban Catacora y Eusebio armados configuraron la base de los Lira, sus hombres y sus ideas, de-grupos irregulares que se enfrenta-muestran este hecho. ron al poder&iacute;o espa&ntilde;ol. </font></p>     <p align="justify"><font size="2" face="Verdana, Arial, Helvetica, sans-serif">   La participaci&oacute;n ind&iacute;gena tanto en el La milicia en la ciudad de La Paz movimiento de julio de 1809 como tuvo una participaci&oacute;n notable en los en el posterior movimiento de guerrieventos de julio de 1809. Sin la con-llas es innegable. No s&oacute;lo participa-formaci&oacute;n de estos cuerpos armados, ron como cargadores de pertrechos el movimiento juliano no hubiese te-militares, sino tambi&eacute;n como solda-nido el alcance ni la importancia que dos, llegando incluso a tener una ora la postre alcanz&oacute;. La influencia de ganizaci&oacute;n militar propia. Por todo lo este movimiento se extendi&oacute; mucho expuesto podemos ver el importante m&aacute;s all&aacute; de 1809, ya que los sobre-papel de las milicias armadas desde vivientes conformaron las guerrillas el inicio de la Colonia hasta la consoque golpearon a los ej&eacute;rcitos del rey. lidaci&oacute;n de la independencia. </font></p>     <p align="justify">&nbsp;</p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p><font size="3" face="Verdana, Arial, Helvetica, sans-serif"> <b>Referencias bibliogr&aacute;ficas </b></font></p>     <!-- ref --><p><font size="2" face="Verdana, Arial, Helvetica, sans-serif">   C&aacute;ceres-Olazo Monroy, Jorge Mariano. 1999. Los	campesinos	del	altiplano	qÂ´ollavino	en	los	 movimientos	contra	el	orden	colonial	hisp&aacute;nico	(1800â€“1826). Departamento Acad&eacute;mico de Historia, Arqueolog&iacute;a y Antropolog&iacute;a. Facultad de Humanidades, Universidad Nacional Federico Villareal. Lima. </font>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=283909&pid=S2077-3323200900020000500001&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p><font size="2" face="Verdana, Arial, Helvetica, sans-serif">   Marchena Fern&aacute;ndez, Juan. 1992. Ej&eacute;rcito	y	milicias	en	el	mundo	colonial	americano. Madrid: Editorial MAPFRE S.A. </font>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=283910&pid=S2077-3323200900020000500002&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p><font size="2" face="Verdana, Arial, Helvetica, sans-serif">   Salas, Nuria. 1974. Sobre	esclavos	reclutas	y	mercaderes	de	quintos. Barcelona: Editorial Ariel. </font>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=283911&pid=S2077-3323200900020000500003&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p><font size="2" face="Verdana, Arial, Helvetica, sans-serif">   Sempr&uacute;n, Jos&eacute; y Alfonso Bull&oacute;n de Mendoza. 1992. El	ej&eacute;rcito	realista	en	la	independencia	 americana. Madrid: Editorial MAPFRE S.A. </font>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=283912&pid=S2077-3323200900020000500004&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p><font size="2" face="Verdana, Arial, Helvetica, sans-serif">   Tanal, Juvlad. 1977. Participaci&oacute;n	popular	en	la	gesta	emancipadora	de	Bolivia. La Paz: s.e. </font>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=283913&pid=S2077-3323200900020000500005&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p><font size="2" face="Verdana, Arial, Helvetica, sans-serif">   Valencia Vega, Alipio. 1981. Jos&eacute;	Miguel	Lanza. La Paz: Editorial Juventud, </font>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=283914&pid=S2077-3323200900020000500006&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p><font size="2" face="Verdana, Arial, Helvetica, sans-serif">   Vargas, Jos&eacute; Santos. 1982. Diario	de	un	comandante	de	la	independencia	americana.	1814</font>-<font size="2" face="Verdana, Arial, Helvetica, sans-serif">1825. Transcripci&oacute;n, introducci&oacute;n e &iacute;ndices de Gunnar Mendoza L. M&eacute;xico: Editorial Siglo Veintiuno. </font>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=283915&pid=S2077-3323200900020000500007&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref -->    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=283916&pid=S2077-3323200900020000500008&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p><font size="2" face="Verdana, Arial, Helvetica, sans-serif">   Vargas Machuca, Bernardo de.1994. [1599]. Milicia	indiana. Caracas: Biblioteca Ayacucho. Fuente documental:Archivo Hist&oacute;rico de la Prefectura de Cochabamba, AHPC. </font>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=283917&pid=S2077-3323200900020000500009&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><p>&nbsp;</p>     <p><font size="3" face="Verdana, Arial, Helvetica, sans-serif"><b>Notas</b></font></p>     <p><font size="2" face="Verdana, Arial, Helvetica, sans-serif">1 La hueste, cuyo origen era de tipo medieval, se hallaba organizada por un encomendero, quien, al haber recibido de la Corona   una patente que le facultaba a gobernar y colonizar un determinado territorio, deb&iacute;a constituir una fuerza militar a sus expensas.</font></p>     <p><font size="2" face="Verdana, Arial, Helvetica, sans-serif">2 Para tener m&aacute;s referencias sobre los reglamentos de milicias de Cuba se aconseja tener en cuenta el capitulo IV de la obra de Marchena (1992).</font></p>     <p><font size="2" face="Verdana, Arial, Helvetica, sans-serif">3 Denominada tambi&eacute;n &quot;Junta Tuitiva&quot;.</font></p>     <p><font size="2" face="Verdana, Arial, Helvetica, sans-serif">4 Juli&aacute;n Oblitas, Gobernador Subdelegado del Rey en la provincia de Ayopaya, quien hab&iacute;a sido delegado para las conversaciones   y negociaciones con Lira por las fuerzas del rey, al no encontrar a Lira en el lugar convenido y en su lugar encontrar   s&oacute;lo a la &quot;madama&quot; de Lira y ser &eacute;sta de &quot;buena presencia&quot;, se enamora y la rapta, causando el furor de Lira y la consiguiente    <br>   persecuci&oacute;n, sin lograr atraparlo. (Vargas [1852] 1982: 68). Este hecho tuvo como consecuencia que las negociaciones de traici&oacute;n por parte de Lira no se llevaran a cabo y que &eacute;ste se mantuviera fiel a la causa de la independencia.</font></p>     <p><font size="2" face="Verdana, Arial, Helvetica, sans-serif">  5 Uno de esos episodios, relatado por Jos&eacute; Santos Vargas, es aqu&eacute;l en que un indio, al acercarse a un soldado enemigo, recibe   un impacto de bala, y, no obstante, sigue acerc&aacute;ndose m&aacute;s y m&aacute;s, hasta que el soldado le clava la bayoneta en el est&oacute;mago.   El indio, sin aminorarse y para lograr asestar mejor el macanazo, se clava m&aacute;s la bayoneta. Ante este hecho el soldado huye    <br>   despavorido dejando su fusil clavado en las entra&ntilde;as del indio. &eacute;ste por su parte muestra orgullosamente a sus compa&ntilde;eros el   trofeo logrado, aunque al costo de la vida (Vargas, 1982: 168)</font></p>     <p><font size="2" face="Verdana, Arial, Helvetica, sans-serif">6 Colecci&oacute;n de leyes y decretos concernientes al ej&eacute;rcito y armada de la Rep&uacute;blica Argentina, 1810-1896 (pres. Ercilio Dom&iacute;nguez, Buenos Aires, 1898). Citado en Salas (1974: 67), nota 17.</font></p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p><font size="2" face="Verdana, Arial, Helvetica, sans-serif">  7 Esto fue lo que pas&oacute; en la batalla de Vilomilla, cerca del pueblo de Palca, el 6 de junio de 1815. Despu&eacute;s de separase de las   partidas de los comandantes &aacute;lvarez y Fajardo, Lira enfrenta solo con su facci&oacute;n a las tropas del rey. Lira dispone: &quot;A toda la   gente armada puso al centro, a la caballer&iacute;a al costado izquierdo y a toda su indiada al costado derecho&quot; (Vargas, 1982:59). El   enemigo, al mando del Coronel Francisco Javier Velasco, se divide tambi&eacute;n en tres partes, colocando su gente armada al centro   y dejando a su caballer&iacute;a en la retaguardia &quot;... por que no hab&iacute;a un trecho que pudieran operar&quot; (Ib&iacute;d.). Lira ordena que la   indiada retroceda hasta llegar a un morro, tomando la cima de un barranco. Como es de suponerse, la infanter&iacute;a del enemigo   los sigue hasta donde puede, pues los indios se colocan en una posici&oacute;n muy ventajosa respecto del enemigo, donde pod&iacute;an   defenderse con sus hondas, ayudados por la geograf&iacute;a del lugar. Sin poder hacer nada, los hombres del rey se retiran, sin pena   ni gloria: la facci&oacute;n de Lira se hab&iacute;a salvado de la embestida de un enemigo muy superior en n&uacute;mero y armamento.</font></p>     <p>&nbsp;</p>      ]]></body><back>
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