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<article-title xml:lang="es"><![CDATA[Pasquines reformistas, pasquines sediciosos: aquellas hojas volanderas en Charcas (siglos XVIII-XIX)]]></article-title>
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</front><body><![CDATA[ <p align="right"><b><font size="2" face="Verdana, Arial, Helvetica, sans-serif">ARTICULO ORIGINAL</font></b></p>     <p>&nbsp;</p>     <p align="center"><font size="4" face="Verdana, Arial, Helvetica, sans-serif"><b>Pasquines reformistas, pasquines sediciosos: aquellas hojas volanderas en Charcas (siglos XVIII-XIX) </b></font></p>     <p align="center">&nbsp;</p>     <p align="center">&nbsp;</p>     <P align="center"><font size="2" face="Verdana, Arial, Helvetica, sans-serif"> <b>Paola A. Revilla Or&iacute;as </b></font></P>     <P align="center">&nbsp;</P>     <P align="center">&nbsp;</P> <hr size="1" noshade>     <P align="center">&nbsp;</P>     <P align="justify"><font size="2" face="Verdana, Arial, Helvetica, sans-serif"> Salvo contados nombres, pocos historiadores se han detenido a estudiar los discursos inmersos en los pasquines, hojas de circulaci&oacute;n clandestina que apenas lograron salvarse de la destrucci&oacute;n de la censura colonial, y que hoy podemos rescatar de diferentes vertientes. El presente trabajo busca precisamente mover al lector a considerar estos documentos como ricas fuentes de informaci&oacute;n del contexto sociopol&iacute;tico en que circularon. </font></P>     ]]></body>
<body><![CDATA[<P align="justify"><font size="2" face="Verdana, Arial, Helvetica, sans-serif"> Nuestro inter&eacute;s se circunscribe a un espacio y tiempo concretos: el &aacute;rea de lo que fue la jurisdicci&oacute;n de la Real Audiencia de Charcas, entre fines del siglo XVIII y principios del siglo XIX, es decir, el escenario de rebeliones que anteceden a la guerra de la independencia. Buscamos poner en evidencia que la producci&oacute;n pasquinesca no es un todo homog&eacute;neo y debe ser estudiada considerando sus matices coyunturales. </font></P>     <P align="justify"><font size="2" face="Verdana, Arial, Helvetica, sans-serif"> Primero introduciremos al lector en la l&oacute;gica del soporte y en los usos que adquiri&oacute; en Am&eacute;rica. Despu&eacute;s, estudiaremos la forma y el contenido de algunas muestras seleccionadas atendiendo al contexto en que se inscriben y circulan, y los prop&oacute;sitos que se van perfilando en su contenido con el paso del tiempo. </font></P>     <P align="justify">&nbsp;</P>     <p align="justify"><font size="3" face="Verdana, Arial, Helvetica, sans-serif"> <b>1. Aquellos papeles sustanciosos y volanderos </b></font></p>      <p align="justify"><b><font size="2" face="Verdana, Arial, Helvetica, sans-serif"> La l&oacute;gica del soporte </font></b><font size="2" face="Verdana, Arial, Helvetica, sans-serif"></font></p>     <P align="justify"><font size="2" face="Verdana, Arial, Helvetica, sans-serif"> Un libelo suele ser un escrito breve e infamante contra alguien o algo. El pasqu&iacute;n, por su parte, es un libelo de contenido contestatario, sat&iacute;rico-pol&iacute;tico, que plantea una queja contra una situaci&oacute;n o persona concreta, frecuentemente una autoridad. Se trata de un texto singular a nivel del discurso. Su(s) autor(es) hablan de o desde un colectivo. No estamos &uacute;nicamente ante un texto de denuncia. Su contenido hace expl&iacute;cito o deja entrever un proyecto de cambio, as&iacute; como los medios que se usar&aacute;n para forzar el pedido en el futuro inmediato. En muchos casos se trata de verdaderas amenazas. </font></P>     <P align="justify"><font size="2" face="Verdana, Arial, Helvetica, sans-serif"> Otra caracter&iacute;stica de los pasquines es que suelen estar escritos en verso, aunque su heterogeneidad hace dif&iacute;cil su delimitaci&oacute;n formal. Se trata finalmente de piezas sat&iacute;ricas, pol&iacute;tico-literarias, en prosa o verso, que tienen en com&uacute;n el deseo de hacer p&uacute;blicas insatisfacciones coyunturales. Se constituyen en una rica veta de informaci&oacute;n sobre diferentes aspectos de la vida cotidiana de los pueblos donde aparecen, as&iacute; como sobre los cambios que se van generando en ellos. </font></P>     <P align="justify"><font size="2" face="Verdana, Arial, Helvetica, sans-serif"> En el cuerpo de cada pasqu&iacute;n se pueden apreciar estrategias de composici&oacute;n que comprenden distintos tipos, tama&ntilde;os y colores de letras y dibujos que conforman el texto. &eacute;ste suele ser breve y puntual, para ser f&aacute;cilmente le&iacute;do, aprehendido, pero adem&aacute;s, copiado o memorizado y repetido por la mayor cantidad de personas, garantizando as&iacute; su circulaci&oacute;n. En este sentido, el pasqu&iacute;n constituy&oacute; una forma de comunicaci&oacute;n tan escritural como visual cuya s&oacute;la presencia en el escenario pod&iacute;a provocar cierto desorden. </font></P>     <P align="justify"><font size="2" face="Verdana, Arial, Helvetica, sans-serif"> Preocupadas del qu&eacute; dir&aacute;n colonial y de la polarizaci&oacute;n de la sociedad con ciertos mensajes, las autoridades coloniales buscaron afanosamente quitar todos los pasquines encontrados o sus copias. La tarea no era sencilla, pues los h&aacute;biles autores los fijaban en las horas de mayor oscuridad, amaneciendo la ciudad empapelada. Hay amplia noticia de pasquines expuestos en diferentes lugares de la Am&eacute;rica colonial, con mayor frecuencia en puertas de cabildos e iglesias<Sup>1</Sup>. Como apenas se pod&iacute;a impedir su aparici&oacute;n y circulaci&oacute;n, una forma de sentar autoridad contra estos sustanciosos y comprometedores papeles era intentar indagar en su autor&iacute;a, aunque el anonimato era un fuerte obst&aacute;culo. Una &uacute;ltima alternativa, menos frecuente, era el contra-pasquinismo, es decir, la envestida a la injuria, la respuesta a la queja, por medio del mismo soporte pero esta vez con un texto emanado desde la persona injuriada o sus allegados. </font></P>     <P align="justify"><font size="2" face="Verdana, Arial, Helvetica, sans-serif"> El desorden provocado por los pasquines fue tal, particularmente en el convulso siglo XVIII, que la Corona decidi&oacute; prohibir su producci&oacute;n con la ley 8, t&iacute;t. XXV, lib. XII, t. I de la Nov&iacute;sima Recopilaci&oacute;n de Leyes de Indias, que ven&iacute;a a respaldar una serie de disposiciones anteriores al respecto. La medida fue insuficiente y qued&oacute; en letra muerta, por lo menos en Charcas. </font></P>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p align="justify"><font size="2" face="Verdana, Arial, Helvetica, sans-serif"> <b>Actividad pasquinesca en Charcas </b></font></p>     <P align="justify"><font size="2" face="Verdana, Arial, Helvetica, sans-serif"> La Audiencia de Charcas careci&oacute; de imprenta a lo largo de su vida colonial. As&iacute;, la libelaci&oacute;n manuscrita se constituy&oacute; en una forma efectiva de comunicaci&oacute;n y de difusi&oacute;n del pensamiento escrito. A decir de V&aacute;zquez-Machicado (1988: 212), se trataba de toda una instituci&oacute;n social, como en otras partes la prensa. </font></P>     <P align="justify"><font size="2" face="Verdana, Arial, Helvetica, sans-serif"> Hoy nos queda noticia de lugares donde se compon&iacute;an libelos a pedido. La producci&oacute;n parece haber sido tolerada siempre y cuando el contenido no incurriera en obscenidades y difamaciones pasquinescas. El componer libelos era todo un oficio, y sus art&iacute;fices, llamados pendolistas, aprend&iacute;an y ejerc&iacute;an la labor en notar&iacute;as p&uacute;blicas. Estos individuos estaban enterados de una serie de detalles de la vida cotidiana y, entre simulaci&oacute;n y disimulo, compon&iacute;an sigilosamente libelos de toda &iacute;ndole. </font></P>     <P align="justify"><font size="2" face="Verdana, Arial, Helvetica, sans-serif"> La aparici&oacute;n de pasquines era causa de gran inquietud en Charcas, motivando reacciones que iban desde la sorpresa hasta el esc&aacute;ndalo. Publicar un pasqu&iacute;n era en cierta forma hacer p&uacute;blico un chisme -sentido caramillesco del pasqu&iacute;n, un rumor que corr&iacute;a por la ciudad sobre algo o alguien, y que de forma osada hab&iacute;a sido fijado por escrito a la vista de todos los transe&uacute;ntes. Los pasquines sorprend&iacute;an con su aparici&oacute;n generalmente antes de momentos de fiesta y alboroto popular. Dadas las prohibiciones, delaciones y juicios seguidos contra los posibles autores, era un riesgo componer y exponer estos textos, pero tambi&eacute;n pod&iacute;a ser un peligro el s&oacute;lo hecho de verlos, escucharlos y divulgarlos. </font></P>     <P align="justify"><font size="2" face="Verdana, Arial, Helvetica, sans-serif"> La difusi&oacute;n del contenido de los pasquines sigui&oacute; la misma marcha de otras noticias. Al tener inscritas novedades que se comentaban, el contenido de libelos y pasquines era el centro de la atenci&oacute;n en tertulias, salones, chicher&iacute;as y picanter&iacute;as. A nivel regional su difusi&oacute;n se plegaba por una parte a las condiciones de la geograf&iacute;a de la zona, pero adem&aacute;s, como se&ntilde;ala Dem&eacute;las (2003: 44), al rumbo de comerciantes, arrieros y muleros, quienes sol&iacute;an propagar la informaci&oacute;n en sus trajines, conectando las diferentes ciudades de Charcas con el Bajo Per&uacute; y el R&iacute;o de La Plata. </font></P>     <P align="justify"><font size="2" face="Verdana, Arial, Helvetica, sans-serif"> La represi&oacute;n oficial hacia los pasquines dificulta la pesquisa. Una vez encontrados, eran destruidos o remitidos a Espa&ntilde;a como prueba de delito. Es as&iacute; que gran parte de los que conocemos fueron hallados dentro de expedientes judiciales iniciados contra sus posibles autores, donde aparecen parcial o, con suerte, totalmente transcritos<Sup>2</Sup>. </font></P>     <P align="justify"><font size="2" face="Verdana, Arial, Helvetica, sans-serif"> La aparici&oacute;n y circulaci&oacute;n de pasquines en Charcas revela un estado latente de descontento y rebeld&iacute;a. Aunque la producci&oacute;n fue constante a trav&eacute;s de los siglos coloniales, &eacute;sta no es unitaria ni homog&eacute;nea. Su forma, tono y contenido fueron variando seg&uacute;n el momento en el que fueron concebidos. Esto se debe a que se trata de textos que se erigieron como reacci&oacute;n espont&aacute;nea a situaciones concretas y con prop&oacute;sitos inmediatos, por lo que deben leerse en la clave de la coyuntura en la que se insertan. </font></P>     <P align="justify">&nbsp;</P>     <p align="justify"><font size="3" face="Verdana, Arial, Helvetica, sans-serif"> <b>2. Pasquines y rebeli&oacute;n </b></font></p>     <P align="justify"><font size="2" face="Verdana, Arial, Helvetica, sans-serif"> En torno a 1780 aument&oacute; el n&uacute;mero de pasquines que amanec&iacute;an en las ciudades de Charcas, y su tono se hizo m&aacute;s intranquilizador, mostrando un estado de tensi&oacute;n muy ligado a las sublevaciones ind&iacute;genas. A medio camino entre el mundo popular y el acad&eacute;mico, dibujados o escritos en castellano, con expresiones latinas, quechuas o aymaras, los encendidos pasquines se&ntilde;alaban las debilidades del r&eacute;gimen y los planes de sublevaci&oacute;n. La caracter&iacute;stica clandestina y an&oacute;nima de los pasquines posibilit&oacute; la expresi&oacute;n franca y abierta de ciertas aspiraciones en un pronunciado tono rebelde y hasta amenazador, en su vertiene m&aacute;s radical. Prueba de esta oleada pasquinesca son aquellas muestras que amanecieron entre 1780 y 1782 en La Plata, Oruro y Cochabamba, y que reposan en el ABNB dentro de la colecci&oacute;n RÃ¼ck<Sup>3 </Sup>. </font></P>      ]]></body>
<body><![CDATA[<p align="justify"><font size="2" face="Verdana, Arial, Helvetica, sans-serif"> <b>La voz que se pronuncia, el tono y los interlocutores </b></font></p>     <P align="justify"><font size="2" face="Verdana, Arial, Helvetica, sans-serif"> De los seis pasquines de esta referencia, tres aparecieron en la ciudad de La Plata, uno en Oruro y dos en Cochabamba. No es muy frecuente que estas muestras lleven t&iacute;tulo, como en el caso de &quot;Lamentos	de	la	Am&eacute;rica&quot; (f. 11). A veces el autor les atribuy&oacute; uno para distinguirlos y situarlos, como el de &quot;D&eacute;cimas	esparcidas	en	la	ciudad	de	La	Plata&quot; (f. 16v). Uno viene con una una frase aclaratoria del mensaje del texto: &quot;Se&ntilde;or	Corregidor:	Viva	el	Rey,	 y	muera	el	mal	gobierno&quot;	(f. 10). Todas estas muestras m&aacute;s o menos breves est&aacute;n escritas en verso de rima consonante separados en estrofas de n&uacute;mero variable. </font></P>     <P align="justify"><font size="2" face="Verdana, Arial, Helvetica, sans-serif"> Si bien es poco probable que un ind&iacute;gena del com&uacute;n haya escrito estos textos, siendo m&aacute;s plausible considerar la mano de alg&uacute;n mestizo o criollo, salta a la vista, en la estrategia de composiciÃ²n discursiva, el deseo del yo po&eacute;tico de identificarse con los naturales, ya sea por querer provocar cierto efecto en el p&uacute;blico, o porque el autor se identificaba y consideraba leg&iacute;timas las demandas ind&iacute;genas. Dos pasquines integran expresiones en lenguas nativas </font><font size="2" face="Verdana, Arial, Helvetica, sans-serif">(f. 10v, 16v), y en uno su autor incluso dice ser T&uacute;pac Amaru (f. 9v). </font></P>     <P align="justify"><font size="2" face="Verdana, Arial, Helvetica, sans-serif"> En los dem&aacute;s pasquines hay una sensibilidad manifiesta y una toma de posici&oacute;n en favor del levantamiento como vector de cambio al que deb&iacute;an sumarse otros sectores. Las demandas ind&iacute;genas y la fuerza de los levantamientos parecen haber provocado un acercamiento cuyuntural entre difrentes sectores sociales, el mismo que llev&oacute; a consolidar el sentimiento de pertenencia a un colectivo americano. As&iacute;, estos pasquines interpelan y se identifican con los indianos, con los paisanos, a quienes se dirige en un tono enf&aacute;tico y directo. El tono de composici&oacute;n es bastante paternalista y mueve a una reflexi&oacute;n colectiva sobre el espacio com&uacute;n americano llevado a menos por los europeos. </font></P>     <p align="justify"><font size="2" face="Verdana, Arial, Helvetica, sans-serif"> <b>La expresi&oacute;n de la insatisfacci&oacute;n y los motivos </b></font></p>     <P align="justify"><font size="2" face="Verdana, Arial, Helvetica, sans-serif"> Como sabemos, las m&uacute;ltiples rebeliones del siglo XVIII, estudiadas por Oscar Cornblit seg&uacute;n la regi&oacute;n en que tuvieron lugar desde 1730 hasta la general de 1781, se explican considerando el cambiante escenario de la &eacute;poca, y constituyen una respuesta y una forma particularmente intensa de resistencia de los sectores criollo, mestizo e indio a acciones concretas de la pol&iacute;tica colonial de los Borbones y a la gesti&oacute;n de sus delegados. </font></P>     <P align="justify"><font size="2" face="Verdana, Arial, Helvetica, sans-serif"> Todos los pasquines citados tienen un marcado tono sat&iacute;rico y amenazador dirigido a los espa&ntilde;oles como grupo: &quot;pues	espa&ntilde;oles	han	sido	/	autores	del	 mal	causado&quot; (f. 9v). Como dice Lewin (1967: 403), el enfrentamiento contra este sector de la poblaci&oacute;n estaba en el aire del tiempo, particularmente contra ciertas autoridades, las que a veces aparecen mencionadas con nombre propio: &quot;culpas	de	plata	y	Al&oacute;s&quot; (f.10). </font></P>     <P align="justify"><font size="2" face="Verdana, Arial, Helvetica, sans-serif"> Consciente de la decadencia del imperio, Carlos III decidi&oacute; la implementaci&oacute;n las llamadas reformas borb&oacute;nicas. Estas medidas s&oacute;lo provocaron el aumento del encono americano contra la administraci&oacute;n de las autoridades peninsulares (incremento de rentas para el comercio, aumento de aduanas, entre otras). </font></P>     <P align="justify"><font size="2" face="Verdana, Arial, Helvetica, sans-serif"> Los motines en contra de las aduanas y nuevos impuestos no se dejaron esperar (Urubamba en 1777, La Paz en 1777, Arequipa y Cusco en 1780), y todos fueron precedidos por una oleada amenazadora de pasquines de la que hoy nos queda alguna noticia. Uno de los m&aacute;s pintorescos, aparecido en La Paz en 1780, estaba compuesto de algunos reglones manuscritos en tinta negra y tres dibujos de oficiales reales y un gallo ahorcados. Publicado por Boleslao Lewin (1967: 743), este pasqu&iacute;n deja ver el encono que ten&iacute;an los pobladores al Corregidor Bernardo Gallo: &quot;p&iacute;caro	ladr&oacute;n&quot;. Como se&ntilde;ala Gol-te (1980: 49), la mayor&iacute;a de las revueltas de que se tiene noticia desde 1765 est&aacute;n ligadas al reparto forzoso de mercanc&iacute;as, estallando muchas veces en el momento del cobro. La consciencia de que el corregidor, por sus desmanes y arbitrariedades, se hallaba al margen de la ley, parece haber alimentado la idea de una protesta leg&iacute;tima, y se ve plasmada en algunos pasquines. </font></P>     <P align="justify"><font size="2" face="Verdana, Arial, Helvetica, sans-serif"> La caracter&iacute;stica fundamental de la gran mayor&iacute;a de los pasquines es que hacen eco a un descontento m&aacute;s anti-fiscal que anti-colonial. Aunque no falta aquel que arremete directamente contra Carlos III, se trata de una excepci&oacute;n; el Monarca espa&ntilde;ol aparece en los dem&aacute;s an&oacute;nimos casi desvinculado de sus empleados en Am&eacute;rica, como soberano ignorante y enga&ntilde;ado de las tropel&iacute;as de sus subalternos: &quot;no	es	cosa	que	manda	el	rey&quot; (f. 10); &quot;diciendo:	lo	manda	Carlos,	/	y	el	Tercero	est&aacute;	inocente&quot; (f. 17). Los americanos, se&ntilde;alan, &quot;repugnan	s&oacute;lo	la	ley	/	que	con	crueldad	y	con	sa&ntilde;a	/	introdujo	la	 mara&ntilde;a	/	de	acuestos	perros	ladrones&quot; (f. 15). Lo cierto es que la fidelidad al Rey no era incompatible -por lo menos en un primer momento- con las reivindicaciones y quejas de la sociedad colonial americana contra la mala administraci&oacute;n de los subalternos del Soberano. </font></P>     ]]></body>
<body><![CDATA[<P align="justify"><font size="2" face="Verdana, Arial, Helvetica, sans-serif"> Por otro lado, contrariamente a lo que sostiene Lewin (1967: 403), algunos de estos textos en Charcas dan un apoyo abierto a T&uacute;pac Amaru: &quot;Catari	y	Tupac	Amaro	/	est&aacute;n	sujetos	al	Rey	/	s&oacute;lo	repugnan	la	ley	/	que	 les	impone	el	avaro&quot; (f. 16v). Buscan explicar al mismo tiempo que los ind&iacute;genas turbaron los pueblos por razones justas y que incumben a todos los americanos. </font></P>     <P align="justify"><font size="2" face="Verdana, Arial, Helvetica, sans-serif"> Es as&iacute; que en los pasquines de este per&iacute;odo podemos encontrar profundas razones y reflexiones sobre el buen y mal gobierno, antes que ideas abiertamente sediciosas. Hay un ataque insistente a la gesti&oacute;n codiciosa y abusiva de autoridades delegadas, la que &quot;ni	es	de	raz&oacute;n	ni	de	ley	/	antes	de	injusticia	 pasa&quot; (f. 10). Siguiendo la ret&oacute;rica del derecho natural y de gentes, los fieles vasallos del Rey pod&iacute;an hacer uso de su derecho a resistir e incluso a asesinar a las autoridades tiranas que violasen el pacto de confianza entre el soberano y sus s&uacute;bditos, sin pecar de infieles o cism&aacute;ticos, siempre y cuando aqu&eacute;llas, previamente amonestadas, no cambiasen de conducta: &quot;por	todas	partes	estrechos	/	con	cargas	y	con	derechos	/	ya	por	recurso	fatal,	/	al	derecho	natural	/	nos	fue	preciso	ocurrir&quot; (f. 15v), terminando con una frase recurrente: &quot;viva	Don	Carlos	tercero	/	y	que	muera	el	mal	gobierno&quot; (f. 17v). </font></P>     <P align="justify"><font size="2" face="Verdana, Arial, Helvetica, sans-serif"> La prosa pasquinesca de estas muestras es particularmente reveladora, sus autores parecen conscientes de que Espa&ntilde;a es un imperio econ&oacute;micamente dependiente de Am&eacute;rica. La consciencia de esta realidad provoc&oacute; sin duda una crisis de autoridad y mucha inestabilidad pol&iacute;tica, tanto en Espa&ntilde;a como en Am&eacute;rica, la misma que llevar&iacute;a en lo sucesivo a poner la relaci&oacute;n con el Imperio en entredicho. </font></P>      <p align="justify"><font size="2" face="Verdana, Arial, Helvetica, sans-serif"> <b>La propuesta de cambio </b></font></p>     <P align="justify"><font size="2" face="Verdana, Arial, Helvetica, sans-serif"> Los pasquines aqu&iacute; presentados no se conforman con sentar una denuncia del estado que aqueja a la sociedad americana colonial, sino que se&ntilde;alan un cambio inminente y los medios para contribuir a su consecuci&oacute;n. La imagen de un soberano inca inspiraba en el siglo XVIII fe en el destino americano. En los pasquines (f. 9v) resalta como la propuesta de una Corona alternativa y leg&iacute;tima americana que probablemente no era considerada incompatible con la permanencia de la Corona espa&ntilde;ola, pero que buscaba reivindicar el reconocimiento de una autonom&iacute;a de gesti&oacute;n del territorio. </font></P>     <P align="justify"><font size="2" face="Verdana, Arial, Helvetica, sans-serif"> Como sabemos, el mensaje de T&uacute;pac Amaru y la sola idea de su posible llegada aliment&oacute; el movimiento rebelde en Charcas, aun en lugares donde Amaru no estuvo presente. Seg&uacute;n D&eacute;melas (2003: 44) la coronaci&oacute;n de un nuevo inca corr&iacute;a por rumores comentados en diferentes lugares de encuentro, como las chicher&iacute;as. En este proceso contribuyeron los pasquines, que recorriendo ciudades y regiones anunciaban el mensaje de Amaru y predispon&iacute;an los &aacute;nimos de lectores y oyentes. La mayor&iacute;a de estas muestras ponen adem&aacute;s en evidencia que el proceso de cambio hacia la inversi&oacute;n del orden ya estaba iniciado: &quot;ya	lleg&oacute;	el	tiempo	preciso&quot; (f. 10v), enfatizando la necesidad de que m&aacute;s pueblos se sumen a la iniciativa ind&iacute;gena, que los autores an&oacute;nimos parecen considerar la m&aacute;s aut&eacute;ntica, potente y prometedora. </font></P>      <p align="justify"><font size="2" face="Verdana, Arial, Helvetica, sans-serif"> <b>Circulaci&oacute;n fluida de los pasquines </b></font></p>     <P align="justify"><font size="2" face="Verdana, Arial, Helvetica, sans-serif"> Los pasquines charque&ntilde;os que aqu&iacute; trabajamos no son necesariamente muestras &uacute;nicas. Plausiblemente, copias exactas o modificadas de estos textos circularon por otras ciudades y regiones sudamericanas, insinuando los lazos tejidos entre autores y difusores de estos papeles volanderos ante la pertinencia del contenido expuesto. </font></P>     <P align="justify"><font size="2" face="Verdana, Arial, Helvetica, sans-serif"> Sin ir muy lejos, Boleslao Lewin encontr&oacute; en Buenos Aires y transcribi&oacute; un pasqu&iacute;n que habr&iacute;a sido fijado en la puerta de la Audiencia de La Plata el 22 de marzo de 1782. El texto citado por Lewin recita: &quot;El	General	Inca	viva	 /	jur&eacute;mosle	ya	por	Rey,	/	porque	es	muy	justo,	y	de	ley,	/	que	lo	que	es	suyo	 reciba&quot; (Lewin, 1967: 425). El que encontramos en el ABNB es muy similar, salvo peque&ntilde;as diferencias sint&aacute;cticas y de l&eacute;xico, As&iacute; empieza: &quot;Nuestro	Gabriel	Inca	viva	/	jur&eacute;mosle	pues	por	rey / porque viene a ser en ley / y que lo que es suyo reciba&quot; (f. 9v). Por su parte, Gald&oacute;s (1967: 15) cita un fragmento parecido de un pasqu&iacute;n que habr&iacute;a aparecido por los mismos a&ntilde;os en contexto arequipe&ntilde;o: &quot;Casimiro	el	Inga	Â¡viva!,	/	a	quien	juramos	por	Rey;	 /	que	es	de	raz&oacute;n	y	de	ley	/	que	lo	que	es	suyo	reciba&quot;. La matriz del texto es la misma, y lo que se va adaptando es el personaje referido. Esto quiere decir en todo caso que el pasqu&iacute;n aparecido en La Plata habr&iacute;a sido copiado y remitido levemente alterado a Buenos Aires, y que tambi&eacute;n habr&iacute;a circulado por Arequipa hacia 1782. </font></P>     <P align="justify"><font size="2" face="Verdana, Arial, Helvetica, sans-serif"> En otras ocasiones, la similitud de los textos no es tan evidente, pero s&iacute; la repetici&oacute;n de ciertas f&oacute;rmulas. As&iacute;, uno en La Plata dice: &quot;con	 sangre	 la	 llora	Quito;	/	Arequipa	alz&oacute;	el	grito	/	Charcas	ya	puede	gritar&quot; (f. 9v). Uno en Cochabamba: &quot;El	Cuzco	est&aacute;	alborotado	/	Arequipa	ha	conseguido	/	la	 libertad	con	las	armas&quot; (f. 10v). Y Gald&oacute;s cita uno de Arequipa: &quot;Quito	se	 alz&oacute;	/	Cochabamba	tambi&eacute;n	/	y	Arequipa	Â¿Porqu&eacute;	no?&quot; (Gald&oacute;s, 1967: 70). En cada caso se trata de f&oacute;rmulas ejemplarizantes que aluden a varias rebeliones ocurridas en diferentes regiones y que tienen en com&uacute;n el llamar a alzar la voz en conjunto, incitando al pronunciamiento de la ciudad en donde se dejan ver. </font></P>     ]]></body>
<body><![CDATA[<P align="justify"><font size="2" face="Verdana, Arial, Helvetica, sans-serif"> Otro caso interesante es el del pasqu&iacute;n que cita Gunnar Mendoza, y que fue puesto en la esquina de Santo Domingo en Cochabamba por estos mismos a&ntilde;os. Parece haber sido constru&iacute;do con partes de otros; as&iacute;, los primeros versos recitan: &quot;Z&aacute;ngano	que	a	tus	abejas	/	la	miel	y	el	panal	quit&aacute;is	/	justo	 es	que	el	reino	perd&aacute;is	/	ya	que	a	perecer	las	dejas&quot;. Luego son integrados cuatro versos que ya conocemos y de los que hay noticia, por lo menos en La Plata, Buenos Aires y Arequipa: &quot;Casimiro	el	Inca	viva,	/	a	quien	juramos	 por	rey,	/	que	es	de	raz&oacute;n	y	de	ley	/	que	lo	que	es	suyo	perciba&quot;. Finalmente encontramos una estrofa entera de las d&eacute;cimas esparcidas en La Plata (f. 16v): &quot;Os	concedo	se	haya	alzado	/	todo	un	Macha	y	Pocoata,	/	m&aacute;s	de	censos,	esa	plata	/	Â¿dec&iacute;d	en	qu&eacute;	se	ha	gastado?	/	Â¿ha	marchado	alg&uacute;n	soldado?	/	Â¿han	tra&iacute;do	alg&uacute;n	cadete?	/	Desde	vuestro	gabinete	/	mir&aacute;is	los	toros	 de	lejos	/	porque	sois	unos	pendejos	/	de	los	de	junto	al	ojete&quot;. </font></P>     <P align="justify"><font size="2" face="Verdana, Arial, Helvetica, sans-serif"> La fluidez del intercambio y di&aacute;logo entre diferentes muestras pasquinescas es evidente, y nos permite entender la preocupaci&oacute;n del Visitador Areche cuando, dirigi&eacute;ndose al Rey en carta de 5 de agosto de 1779, dijo sobre los pasquines an&oacute;nimos: &quot;Papeles	ciegos que	es	fuerza	no	despreciar	tanto,	en	 siendo	repetidos&quot;<Sup>4</Sup>. </font></P>     <P align="justify">&nbsp;</P>     <p align="justify"><font size="3" face="Verdana, Arial, Helvetica, sans-serif"> <b>3. Los an&oacute;nimos no se serenan </b></font></p>      <p align="justify"><b><font size="2" face="Verdana, Arial, Helvetica, sans-serif"> Pasquines reformistas post-rebeli&oacute;n general (1781) </font></b><font size="2" face="Verdana, Arial, Helvetica, sans-serif"></font></p>     <P align="justify"><font size="2" face="Verdana, Arial, Helvetica, sans-serif"> Como pudimos ver, los pasquines en torno a 1781 muestran un tono m&aacute;s radical y puntual, en el que se anuncia un proyecto inminente, se legitima un deseo de cambio del gobierno por uno m&aacute;s propiamente americano y se profieren una serie de amenazas no s&oacute;lo a individuos concretos sino a los peninsulares en general. </font></P>     <P align="justify"><font size="2" face="Verdana, Arial, Helvetica, sans-serif"> M&aacute;s que de un anhelo de secesi&oacute;n anticolonial, las revueltas y rebeliones diesciochescas, cuyos afanes son plasmados en la prosa pasquinesca, muestran un intento de arreglo de los agravios e intenci&oacute;n de poner un alto a la mala gesti&oacute;n del gobierno, apostando por el cambio. Cierta consciencia de lugar com&uacute;n, cierto americanismo embrionario germina en estas hojas volanderas, englobando a todos los sectores de la sociedad. Este sentimiento no se muestra necesariamente incompatible con el hecho de seguir formando parte de la monarqu&iacute;a espa&ntilde;ola, pero amerita un reconocimiento de la capacidad de autogobierno americano. Es as&iacute; que estamos persuadidos de que de la toma de consciencia de la pertinencia de la lucha por la independencia no se podr&iacute;a entender sin las bases te&oacute;ricas y razones de los pedidos reformistas diesciochescos. </font></P>     <P align="justify"><font size="2" face="Verdana, Arial, Helvetica, sans-serif"> Cuando la sublevaci&oacute;n ind&iacute;gena fue acallada en 1782, el descontento, lejos de ser aplacado, prosigui&oacute; sigilosamente por las calles en los ya habituales pasquines. Encontramos un perfil cada vez m&aacute;s contundente y encendido en la expresi&oacute;n de frustraciones y descontento americano contra el &quot;mal gobierno&quot;. </font></P>     <P align="justify"><font size="2" face="Verdana, Arial, Helvetica, sans-serif"> Un pasqu&iacute;n aparecido en 1784 en la puerta del convento de San Francisco de La Paz, que el Padre guardi&aacute;n remiti&oacute; al Intendente Segurola dec&iacute;a: </font></P>     <P align="justify"><font size="2" face="Verdana, Arial, Helvetica, sans-serif"> (â€¦) que Vuestra Se&ntilde;or&iacute;a, por superior orden, mande se quiten y se pongan otros de nuevo (como son caciques, alcaldes mayores, ordinarios, aduaneros, estanqueros, correos y corchetes) no podr&aacute;n sanar varias heridas, que nos asiste, por motivo que estos fueron los que m&aacute;s da&ntilde;os hac&iacute;an y no los se&ntilde;ores corregidoresâ€¦ </font></P>     ]]></body>
<body><![CDATA[<P align="justify"><font size="2" face="Verdana, Arial, Helvetica, sans-serif"> Firmaban, nos dice Acevedo (1992: 35), &quot;Los naturales de los once partidos&quot;, quienes quedaban a la espera de una respuesta para el 1<Sup>ro </Sup>de enero, caso contrario saldr&iacute;an para &quot;librarnos de estos malos gobiernos&quot;. Como el Virrey no hizo nada al respecto los pasquines, volvieron a aparecer: </font><font size="2" face="Verdana, Arial, Helvetica, sans-serif">nos hacen grav&iacute;simos da&ntilde;os, que tal vez sea causa para otro alzamiento. Porque una vez que se ha[n] quitado los se&ntilde;ores corregidores, porqu&eacute; no se quitar&aacute;n estos, </font><font size="2" face="Verdana, Arial, Helvetica, sans-serif">o a los menos, se nos ponga otros de nuevo. </font></P>     <P align="justify"><font size="2" face="Verdana, Arial, Helvetica, sans-serif"> El hecho es que este tipo de muestras deja ver la tensi&oacute;n patente y en aumento en el contexto de la Am&eacute;rica finicolonial. </font></P>     <P align="justify"><font size="2" face="Verdana, Arial, Helvetica, sans-serif"> Otro pasqu&iacute;n, esta vez aparecido el 28 de diciembre de 1795 en Oruro, criticaba con letras rojas la elecci&oacute;n para alcalde de un peninsular &quot;advenedizo&quot; y &quot;tirano&quot;, pidiendo que en su lugar se escogiese un patriano<Sup>a</Sup>. Otro con forma de &quot;romance sat&iacute;rico&quot; apareci&oacute; en Cochabamba en 1796 y dec&iacute;a rememorando el pasado ind&iacute;gena: &quot;[â€¦] Quien	ha	de	ser	un	tirano,	un	pirata,	un	 homicida,	que	atrevidamente	osado,	me	persigue,	y	martiriza,	atropellando	los	fueros,	de	mi	poseci&oacute;n	antigua,	inquietando	mi	sosiego,	y	la	paz	que	 manten&iacute;a,	en	tan	dilatados	a&ntilde;os [â€¦]&quot;<Sup>b</Sup>. </font></P>     <P align="justify"><font size="2" face="Verdana, Arial, Helvetica, sans-serif"> A partir de 1808 las graves noticias llegadas de Ultramar influyeron para que los pasquines se mostrasen m&aacute;s contestatarios y rebeldes dando cuenta del convulso contexto internacional. </font></P>      <p align="justify"><font size="2" face="Verdana, Arial, Helvetica, sans-serif"> <b>El pasquinismo sedicioso </b></font></p>     <P align="justify"><font size="2" face="Verdana, Arial, Helvetica, sans-serif"> Despu&eacute;s de los sucesos de 1809 siguieron amaneciendo pasquines en Charcas. Just Ll&eacute;o (1994: 349) se&ntilde;ala la &quot;Copia de la insinuaci&oacute;n que hace la Raz&oacute;n y la Experiencia, para que sus hijos en las Am&eacute;ricas, se comuniquen de unos a otros, y de unos pueblos a otros&quot;, que al parecer deb&iacute;a circular por Cochabamba, Lima, Arequipa, Chile, M&eacute;xico y Buenos Aires. Varios fueron los papeles an&oacute;nimos francamente sediciosos e incendiarios que recorrieron Charcas alimentando el proceso ideol&oacute;gico revolucionario. </font></P>     <P align="justify"><font size="2" face="Verdana, Arial, Helvetica, sans-serif"> Una de las muestras m&aacute;s interesantes de prosa an&oacute;nima y clandestina charque&ntilde;a, esta vez en soporte de panfleto, es el &quot;Di&aacute;logo	entre	Atahuallpa	y	 Fernando	VII	en	los	Campos	Eliseos&quot;, manuscrito que circul&oacute; hacia 1809. Su contenido demuestra el h&aacute;bil manejo de ideas del tomismo de origen medieval en su vertiente suareziana aprendida en la Universidad de Chuquisaca. El Di&aacute;logo constituye una s&iacute;ntesis de las ideas seductoras que despertaron los &aacute;nimos revolucionarios en Charcas hacia 1809, en lo que fue el primer pronunciamiento armado sudamericano en favor del autogobierno, un 25 de mayo, y cuyo mensaje legitimador se proyect&oacute; al resto de Am&eacute;rica. </font></P>     <P align="justify"><font size="2" face="Verdana, Arial, Helvetica, sans-serif"> Otro ejemplo es el an&oacute;nimo titulado &quot;Proclama de la Ciudad de La Plata a los valerosos habitantes de la Ciudad de La Paz&quot;, en que el autor expresa estar conciente de pertenecer a una patria americana, cuyos habitantes han visto sus derechos arbitrariamente postergados por los abusos de las autoridades locales. Dentro de esta reflexi&oacute;n, plantea la necesidad de organizar un gobierno fiel al rey cautivo y a la religi&oacute;n cat&oacute;lica, que adem&aacute;s vele por los intereses propios del territorio americano, condenando la bastarda	 pol&iacute;tica	de	Madrid, es decir, aqu&eacute;lla puesta en marcha por Napole&oacute;n, y que, seg&uacute;n se&ntilde;ala, constituye una coyuntura muy favorable que debe ser aprovechada. </font></P>     <P align="justify"><font size="2" face="Verdana, Arial, Helvetica, sans-serif"> Ciertamente, todos estos escritos an&oacute;nimo-clandestinos, plenos de conceptos que buscaban el reordenamiento de la vida pol&iacute;tica en Charcas, contribuyeron a minar los cimientos del gobierno colonial. Para Montenegro (1990: 21) son una &quot;manifestaci&oacute;n	escrita	de	un	estado	pol&iacute;tico	revolucionario&quot; en Charcas. </font></P>     <P align="justify"><font size="2" face="Verdana, Arial, Helvetica, sans-serif"> A partir de 1808 la hoja impresa fue suplantando al pasqu&iacute;n manuscrito en Am&eacute;rica. Naci&oacute; el folleto pol&iacute;tico con la libertad de prensa votada por las Cortes de C&aacute;diz en 1810. El pasqu&iacute;n subsisti&oacute; sin embargo como medio particular de denuncia sat&iacute;rico-pol&iacute;tica, con nuevos matices y preocupaciones, por lo menos hasta el siglo XX. </font></P>     ]]></body>
<body><![CDATA[<P align="justify">&nbsp;</P>     <p align="justify"><font size="3" face="Verdana, Arial, Helvetica, sans-serif"> <b>Conclusiones </b></font></p>     <P align="justify"><font size="2" face="Verdana, Arial, Helvetica, sans-serif"> Como hemos visto, los pasquines son un material documental particularmente rico para poder comprender los matices de lo que fue un proceso complejo, con dos momentos diferenciados: Uno de expresiones reformistas y antifiscales pero a&uacute;n no abiertamente anticoloniales, y otro anticolonial propiamente dicho, en el que se manifiesta claramente la voluntad de independencia. Es decir que es necesario reconocer que en Charcas, entre los siglos de sumisi&oacute;n y los a&ntilde;os de lucha por la independencia, hubo un per&iacute;odo intermedio en el que se aspiraba a la autonom&iacute;a pol&iacute;tica y econ&oacute;mica, m&aacute;s en relaci&oacute;n a las autoridades locales y virreinales que a las metropolitanas, sin que ello implicara deseos secesi&oacute;n. </font></P>     <P align="justify"><font size="2" face="Verdana, Arial, Helvetica, sans-serif"> Las ansias emancipadoras no fueron un cambio de consciencia abrupto, sino un largo proceso de toma de consciencia que adquiri&oacute; grados de violencia inusitada durante las rebeliones de fines del siglo XVIII y principios del siglo </font><font size="2" face="Verdana, Arial, Helvetica, sans-serif">XIX. El pronunciamiento por el derecho al autogobierno en Charcas, reflejado en la prosa de los pasquines que recorrieron sus calles, puede caracterizarse como una h&aacute;bil salida pol&iacute;tica reformista nutrida por m&uacute;ltiples discursos que partieron de todos los sectores, y que dada la especial coyuntura desemboc&oacute; en una revoluci&oacute;n independentista. </font></P>     <P align="justify">&nbsp;</P>     <p><font size="3" face="Verdana, Arial, Helvetica, sans-serif"> <b>Referencias bibliogr&aacute;ficas </b></font></p>     <!-- ref --><P><font size="2" face="Verdana, Arial, Helvetica, sans-serif"> Acevedo, Oscar Edberto. 1992. Las	intendencias	altoperuanas	en	el	R&iacute;o	de	La	Plata, Buenos Aires: Academia Nacional de la Historia, t. IV. </font>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=283114&pid=S2077-3323200900020000300001&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><P><font size="2" face="Verdana, Arial, Helvetica, sans-serif"> Brading, D. A. 1990. &quot;La Espa&ntilde;a de los Borbones y su imperio americano&quot;. En: Leslie Bethell (ed.), Historia	de	Am&eacute;rica	Latina, Barcelona: Cambridge University Press; Cr&iacute;tica, , pp. 85-126. </font>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=283115&pid=S2077-3323200900020000300002&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><P><font size="2" face="Verdana, Arial, Helvetica, sans-serif"> Cornblit, Oscar. 1976. &quot;Levantamientos de masas en Per&uacute; y Bolivia durante el siglo XVIII&quot;. En: Alberto Flores Galindo, Antolog&iacute;a.	T&uacute;pac	Amaru	II, Lima: Retablo de Papel, pp. 129-198. </font>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=283116&pid=S2077-3323200900020000300003&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><P><font size="2" face="Verdana, Arial, Helvetica, sans-serif"> Dem&eacute;las, Marie-Danielle, 2003. La	invenci&oacute;n	pol&iacute;tica, Lima: IEP, IFEA. </font>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=283117&pid=S2077-3323200900020000300004&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><P><font size="2" face="Verdana, Arial, Helvetica, sans-serif"> Flores Galindo, Alberto. 1976. &quot;La rebeli&oacute;n de T&uacute;pac Amaru y el programa imperial de Carlos III&quot;. En: T&uacute;pac	Amaru	II.	1780.	Antolog&iacute;a. Buenos Aires: Retablo de Papel, pp. 107-128.</font>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=283118&pid=S2077-3323200900020000300005&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><P>&nbsp;</P>     <P><font size="3" face="Verdana, Arial, Helvetica, sans-serif"><b>Notas</b></font></P>     <P><font size="2" face="Verdana, Arial, Helvetica, sans-serif"><b>1</b> Ver &quot;Autos formados sobre las averiguaciones del autor de los pasquines que amanecieron fijados en las puertas de la iglesia Matriz de Oruro&quot;. En: ABNB: EC 1796, nr. 35.</font></P>     <P><font size="2" face="Verdana, Arial, Helvetica, sans-serif"><b>2</b> Ver &quot;Testimonio del Quaderno quinto de la causa de Pasquines formada en Cochabamba por el Intendente Viedma (...) contra los dos hermanos Arias&quot;, fs. 178. En: ANB: EC 1796 nr 17, f. 7.</font></P>     <P><font size="2" face="Verdana, Arial, Helvetica, sans-serif"><b>3</b> Ver &quot;Versos y pasquines que circularon durante los levantamientos ind&iacute;genas en La Plata, Cochabamba y Oruro&quot;. En: ANB: RÃ¼ck 96, fs. 9v-17r.</font></P>     <P><font size="2" face="Verdana, Arial, Helvetica, sans-serif"><b>4</b> Areche al Rey, Lima, 5 de agosto de 1779, AGI, Charcas, Leg 575. Intendencias, p. 458.</font></P>     <P>&nbsp;</P>      ]]></body><back>
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