<?xml version="1.0" encoding="ISO-8859-1"?><article xmlns:mml="http://www.w3.org/1998/Math/MathML" xmlns:xlink="http://www.w3.org/1999/xlink" xmlns:xsi="http://www.w3.org/2001/XMLSchema-instance">
<front>
<journal-meta>
<journal-id>2077-3323</journal-id>
<journal-title><![CDATA[Revista Ciencia y Cultura]]></journal-title>
<abbrev-journal-title><![CDATA[Rev Cien Cult]]></abbrev-journal-title>
<issn>2077-3323</issn>
<publisher>
<publisher-name><![CDATA[Universidad Católica Boliviana]]></publisher-name>
</publisher>
</journal-meta>
<article-meta>
<article-id>S2077-33232009000200002</article-id>
<title-group>
<article-title xml:lang="es"><![CDATA[La Universidad de San Francisco Xavier en los sucesos de 1809 en el Alto Perú]]></article-title>
</title-group>
<contrib-group>
<contrib contrib-type="author">
<name>
<surname><![CDATA[Mendoza Pizarro]]></surname>
<given-names><![CDATA[Javier]]></given-names>
</name>
</contrib>
</contrib-group>
<aff id="A">
<institution><![CDATA[,  ]]></institution>
<addr-line><![CDATA[ ]]></addr-line>
</aff>
<pub-date pub-type="pub">
<day>00</day>
<month>00</month>
<year>2009</year>
</pub-date>
<pub-date pub-type="epub">
<day>00</day>
<month>00</month>
<year>2009</year>
</pub-date>
<numero>22-23</numero>
<fpage>21</fpage>
<lpage>30</lpage>
<copyright-statement/>
<copyright-year/>
<self-uri xlink:href="http://www.scielo.org.bo/scielo.php?script=sci_arttext&amp;pid=S2077-33232009000200002&amp;lng=en&amp;nrm=iso"></self-uri><self-uri xlink:href="http://www.scielo.org.bo/scielo.php?script=sci_abstract&amp;pid=S2077-33232009000200002&amp;lng=en&amp;nrm=iso"></self-uri><self-uri xlink:href="http://www.scielo.org.bo/scielo.php?script=sci_pdf&amp;pid=S2077-33232009000200002&amp;lng=en&amp;nrm=iso"></self-uri></article-meta>
</front><body><![CDATA[ <p align="right"><font size="2"><b><font face="Verdana, Arial, Helvetica, sans-serif">ARTÃCULO ORIGINAL</font></b></font></p>     <p align="right">&nbsp;</p>     <p align="center"><font size="4"><b><font face="Verdana, Arial, Helvetica, sans-serif">La Universidad de San Francisco Xavier en los sucesos de 1809 en el Alto Per&uacute;</font></b></font></p>     <p align="center">&nbsp;</p>     <p align="center">&nbsp;</p>     <p align="center"><font size="2" face="Verdana, Arial, Helvetica, sans-serif"><b>Javier Mendoza Pizarro</b> </font></p>     <p align="center">&nbsp;</p>     <p align="center">&nbsp;</p> <hr size="1" noshade>     <p align="center">&nbsp;</p>     <p align="justify"><font size="3" face="Verdana, Arial, Helvetica, sans-serif"> <b>1. La Audiencia de Charcas </b></font></p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p align="justify"><font size="2" face="Verdana, Arial, Helvetica, sans-serif">   La Audiencia de Charcas fue creada en la Villa de Plata, hoy la ciudad de Sucre, por el gobierno espa&ntilde;ol, en 1559, ante la necesidad de establecer un centro de control gubernamental en una regi&oacute;n en proceso de expansi&oacute;n. El territorio bajo su jurisdicci&oacute;n vari&oacute; con el tiempo y para la &eacute;poca en la que sucedieron los hechos revolucionarios de 1809; se extend&iacute;a desde el Oc&eacute;ano Pac&iacute;fico hasta el r&iacute;o Paraguay y hacia el sur hasta Tucum&aacute;n, incluyendo el territorio que se conoc&iacute;a como Alto Per&uacute;, que correspond&iacute;a a lo que hoy es Bolivia. Administrativamente, la Audiencia fue parte del Virreinato del Per&uacute; hasta 1776, cuando pas&oacute; a depender del Virreinato del R&iacute;o de la Plata. El establecimiento de la Audiencia de Charcas vino a acrecentar la impor</font><font size="2" face="Verdana, Arial, Helvetica, sans-serif">tancia de la ciudad de La Plata, que ya hab&iacute;a sido reconocida en el &aacute;mbito eclesi&aacute;stico con la creaci&oacute;n del Obispado, en 1552, por el Papa Julio III, como la m&aacute;xima autoridad eclesi&aacute;stica en la regi&oacute;n. </font></p>     <p align="justify">&nbsp;</p>     <p align="justify"><font size="3" face="Verdana, Arial, Helvetica, sans-serif"> <b>2. La Universidad de San Francisco Xavier </b></font></p>     <p align="justify"><font size="2" face="Verdana, Arial, Helvetica, sans-serif">   La Universidad Mayor Real y Pontificia de San Francisco Xavier fue establecida el La Plata en 1624. Despu&eacute;s de San Marcos en Lima, que hab&iacute;a sido fundada en 1551, era la segunda m&aacute;s antigua en la Am&eacute;rica del Sur. El tr&aacute;mite para su establecimiento dur&oacute; tres a&ntilde;os y los m&uacute;ltiples t&iacute;tulos con los que fue fundada son testimonios de la jerarqu&iacute;a que se le otorg&oacute; desde el comienzo para situarla al nivel de instituciones tan importantes como eran el Obispado y la real Audiencia, que ya hab&iacute;an sido establecidas en la ciudad. Como indica su advocaci&oacute;n a uno de los m&aacute;s importantes m&aacute;rtires jesuitas, desde su comienzo y durante m&aacute;s de un siglo funcion&oacute; bajo la direcci&oacute;n de la Compa&ntilde;&iacute;a de Jes&uacute;s. Fue creada, claramente, para &quot;los hijos, nietos y descendientes de los conquistadores, personas nobles de esta provincia de los Charcas&quot;<Sup>1</Sup>. Estaba orientada fundamentalmente a los estudios teol&oacute;gicos y al derecho, y de esta manera estaba relacionada directamente con el Obispado y la Audiencia. As&iacute;: </font></p>     <blockquote>       <p align="justify"><font size="2" face="Verdana, Arial, Helvetica, sans-serif">     <i>La	 Universidad	 represent&oacute;	 en	 Charcas	el	establecimiento	de	una	f&aacute;brica	 propia	para	producir	aut&oacute;nomamente	sacerdotes,	uno	de	los	soportes	m&aacute;s	 firmes	de	la	estructura	colonial	(...)	y	 tambi&eacute;n	letrados	o	abogados,	que	fue	 otro	de	los	soportes	m&aacute;s	firmes	de	esa	 misma	estructura<Sup>2</Sup>.	 </i></font></p> </blockquote>     <p align="justify">&nbsp;</p>     <p align="justify"><font size="3" face="Verdana, Arial, Helvetica, sans-serif"><b>3. La Academia Carolina </b></font></p>     <p align="justify"><font size="2" face="Verdana, Arial, Helvetica, sans-serif">   Con la expulsi&oacute;n de los jesuitas, ocurrida en 1767, todas las instituciones que hab&iacute;an sido regentadas por los jesuitas se vieron afectadas por su ausencia. La Universidad de San Francisco Xavier pas&oacute; a depender de las autoridades civiles y el Arzobispo comenz&oacute; a actuar como Canciller de la universidad. Mientras en La Plata se manten&iacute;an por inercia los moldes tradicionales que hab&iacute;a establecido la orden religiosa, en Europa las ideas de la Ilustraci&oacute;n influyeron sobre el desarrollo de una nueva visi&oacute;n del estudio del Derecho, alej&aacute;ndolo del paradigma escol&aacute;stico tradicional y alentando una nueva perspectiva, m&aacute;s acorde con las problem&aacute;ticas que planteaban las cuestiones legales vigentes en Europa. Como parte de ese proceso, durante la segunda mitad del siglo XVIII se establecieron en Espa&ntilde;a diferentes academias dedicadas a los estudios jur&iacute;dicos siguiendo esa nueva orientaci&oacute;n. De una de ellas, que funcionaba en La Coru&ntilde;a, egres&oacute; don Ram&oacute;n de Rivera y Pe&ntilde;a, que emigr&oacute; hasta La Plata, donde fund&oacute;, en 1776, basado en su experiencia, la Academia Carolina. La nueva instituci&oacute;n comenz&oacute; a funcionar dentro de la Universidad de San Francisco Xavier, aunque dependiendo de la Audiencia en cuestiones importantes como la designaci&oacute;n de los profesores y del Presidente de la Academia, que deb&iacute;a ser siempre un oidor. </font></p>     <p align="justify"><font size="2" face="Verdana, Arial, Helvetica, sans-serif">   La Academia tom&oacute; su nombre del emperador Carlos III, el monarca que introdujo la Ilustraci&oacute;n en Espa&ntilde;a<Sup>3</Sup>, como muchas otras instituciones que en esa &eacute;poca fueron creadas con la advocaci&oacute;n al rey ilustrado. Estaba dirigida a la reorientaci&oacute;n del enfoque del estudio del derecho dentro en la Universidad, relacion&aacute;ndolo de manera clara con las actividades jur&iacute;dicas concretas que desempe&ntilde;aba la Real Audiencia. Como parte complementaria de su formaci&oacute;n curricular, los pasantes deb&iacute;an practicar en los estrados judiciales de la Audiencia durante dos a&ntilde;os antes de graduarse, y otros dos a&ntilde;os despu&eacute;s de su graduaci&oacute;n. Esta situaci&oacute;n permiti&oacute; a muchos j&oacute;venes abogados trabajar de manera cercana con los oidores; </font><font size="2" face="Verdana, Arial, Helvetica, sans-serif">poni&eacute;ndolos al tanto no s&oacute;lo de aspectos importantes de la vida pol&iacute;tica dentro de la administraci&oacute;n colonial, sino de detalles de la vida social y hasta personal de los gobernantes que ejerc&iacute;an en La Plata. </font></p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p align="justify"><font size="2" face="Verdana, Arial, Helvetica, sans-serif">   Los pasantes de la Academia Carolina deb&iacute;an ser bachilleres en Derecho y ten&iacute;an que seguir un estricto programa de estudios de dos a&ntilde;os, reuni&eacute;ndose tres veces por semana y siguiendo materias relacionadas con el Derecho, las ciencias naturales, la l&oacute;gica y la metaf&iacute;sica, que los preparaban en el desempe&ntilde;o de las actividades y los procedimientos jur&iacute;dicos propios del foro. </font></p>     <p align="justify"><font size="2" face="Verdana, Arial, Helvetica, sans-serif">   Se mantuvieron ciertos m&eacute;todos que hab&iacute;an sido utilizados por los jesuitas, como representaciones teatrales que simulaban procesos judiciales y, como parte de su preparaci&oacute;n, los pasantes deb&iacute;an defender p&uacute;blicamente tres o cuatro disertaciones que deb&iacute;an ser presentadas en lat&iacute;n. Una clara evidencia de la importancia que se daba a la pr&aacute;ctica forense frente al discurso escol&aacute;stico y de la vigencia de la realidad local antes que la europea, fue la publicaci&oacute;n, hacia 1782, por el presidente de la Academia Carolina, don Francisco Guti&eacute;rrez de Esc&oacute;bar, de la Instrucci&oacute;n	forense, que era un manual dirigido a los pasantes de la Academia Carolina, para &quot;sustanciar y seguir los juicios correspondientes seg&uacute;n el estilo de esta Real Audiencia&quot;. El tratado detallaba los procedimientos adecuados para la pr&aacute;ctica jur&iacute;dica en las colonias americanas. Un manuscrito de la obra se encuentra en el Archivo Nacional de Bolivia<Sup>4 </Sup>y hubo ediciones que se hicieron en Chile para su utilizaci&oacute;n en diversas universidades de la regi&oacute;n. </font></p>     <p align="justify"><font size="2" face="Verdana, Arial, Helvetica, sans-serif">   A fines del siglo XVIII, la Academia era la &uacute;nica instituci&oacute;n de estudios jur&iacute;dicos de importancia en el Virreinato del R&iacute;o de La Plata y, en consecuencia, numerosos estudiantes de otros pa&iacute;ses acudieron a ella para prepararse en el estudio del derecho. Desde su fundaci&oacute;n hasta el a&ntilde;o cuando se desataron los hechos del 25 de mayo, la Academia Carolina hab&iacute;a graduado a trescientos sesenta y dos doctores<Sup>5</Sup>. Libre de las influencias escol&aacute;sticas y religiosas, se constituy&oacute; en un foro de discusi&oacute;n sobre cuestiones jur&iacute;dicas y tambi&eacute;n de teor&iacute;as filos&oacute;ficas y pol&iacute;ticas de avanzada, incluyendo el origen de la autoridad en la sociedad y los derechos del pueblo, temas propios de una naciente modernidad. En sus aulas se cultiv&oacute; la vigencia de un esp&iacute;ritu independiente, no s&oacute;lo con relaci&oacute;n a los moldes cl&aacute;sicos que hab&iacute;an dirigido los estudios hasta entonces; sino, tambi&eacute;n -alentados por las importantes ocurrencias sociales que tuvieron lugar en Estados Unidos en 1776 y en Francia en 1789- frente a la posibilidad del establecimiento de un gobierno independiente de Espa&ntilde;a. Como una expresi&oacute;n clandestina del esp&iacute;ritu que se cultiv&oacute; dentro de la Academia Carolina, desde fines del siglo XVII, circul&oacute; por las calles de La Plata una variedad de pasquines y caramillos an&oacute;nimos con ingeniosos versos que criticaban a las auto</font><font size="2" face="Verdana, Arial, Helvetica, sans-serif">ridades espa&ntilde;olas<Sup>6</Sup>. Por estas caracter&iacute;sticas, la Academia Carolina se constituy&oacute;, en las palabras del historiador franc&eacute;s Cl&eacute;ment Thibaud, en una verdadera &quot;escuela de dirigentes para la independencia&quot;<Sup>7</Sup>. </font></p>     <p align="justify"><font size="2" face="Verdana, Arial, Helvetica, sans-serif">   Otra importante caracter&iacute;stica de la Academia Carolina fue su car&aacute;cter corporativo basado en relaciones familiares. Junto a los conocidos casos de los hermanos Zud&aacute;&ntilde;ez y Lemoine, hubo tres hermanos Monje Ortega llegados de La Paz: Juan de la Cruz, Rafael y Manuel<Sup>8</Sup>. Ellos fueron algunos de treinta y cinco hermanos contabilizados por Thibaud<Sup>9</Sup>. Hubo tambi&eacute;n medio hermanos, como Mariano Michel y Juan Manuel Mercado, y primos como Bernardo Monteagudo y Jos&eacute; Antonio Medina. Todos constituyeron &quot;una especie de familia moral&quot;<Sup>10 </Sup>que contribuy&oacute; a la &quot;formaci&oacute;n de la comunidad de los abogados de Charcas [que] se apoyaba en una red de afinidades y amistades forjadas desde los tiempos del colegio, que recortaban, en parte, las solidaridades geogr&aacute;ficas y sociales&quot;<Sup>11</Sup>. A la hora de la acci&oacute;n revolucionaria, esos lazos afectivos entre los j&oacute;venes abogados de Charcas resultaron fundamentales para crear una red que difundiera las noticias y coordinara los pasos del movimiento subversivo. </font></p>     <p align="justify">&nbsp;</p>     <p align="justify"><font size="3" face="Verdana, Arial, Helvetica, sans-serif">   <b>4. Una t&aacute;ctica eficaz </b></font></p>     <p align="justify"><font size="2" face="Verdana, Arial, Helvetica, sans-serif">   A comienzos del siglo XIX surgieron divergencias internas entre el Presidente de la Audiencia y los oidores del Tribunal que debilitaron la unidad del cuerpo jur&iacute;dico. En 1808, Napole&oacute;n invadi&oacute; la Pen&iacute;nsula Ib&eacute;rica deponiendo al rey Fernando VII de Espa&ntilde;a y al rey Juan VI de Portugal. La Junta de gobierno organizada en Sevilla para reemplazar al monarca cautivo envi&oacute; un emisario a Am&eacute;rica, Jos&eacute; Manuel de Goyeneche, un criollo educado en Espa&ntilde;a, para conseguir el apoyo de los virreinatos de Buenos Aires y Lima. La situaci&oacute;n se complic&oacute; porque la infanta Carlota Joaquina de Borb&oacute;n, hermana de Fernando VII y esposa del rey portugu&eacute;s que hab&iacute;a buscado asilo en Brasil junto a su esposo, proclam&oacute; su derecho a las colonias espa&ntilde;olas que su hermano exiliado hab&iacute;a dejado sin gobierno. Analizando esos factores, los doctores charquinos de la Academia Carolina comprendieron r&aacute;pidamente que la compleja situaci&oacute;n representaba una &quot;feliz coyuntura&quot; que pod&iacute;a ser utilizada para avanzar su causa independentista. </font></p>     <p align="justify"><font size="2" face="Verdana, Arial, Helvetica, sans-serif">   Demostrando la necesidad de justificar la legalidad de sus acciones, que sent&iacute;an como abogados, y como una aplicaci&oacute;n pr&aacute;ctica del discurso argumentativo que practicaban en las discusiones filos&oacute;ficas y pol&iacute;ticas de la Academia Carolina, elaboraron el llamado &quot;silogismo altoperuano&quot;, que justificaba racionalmente la actitud independentista de los doctores, argumentando que la ausencia de un monarca en el trono de Espa&ntilde;a de</font><font size="2" face="Verdana, Arial, Helvetica, sans-serif">jaba sin una autoridad leg&iacute;tima a las colonias espa&ntilde;olas que pod&iacute;an, en consecuencia, proceder legalmente a gobernarse por s&iacute; solas. </font></p>     <p align="justify"><font size="2" face="Verdana, Arial, Helvetica, sans-serif">   Paralelamente, utilizaron &quot;el misterio de Fernando&quot;, como se llam&oacute; a la situaci&oacute;n de ambigÃ¼edad generada por el vac&iacute;o de poder causado por la ausencia de un rey en el trono espa&ntilde;ol, para acusar frente a la poblaci&oacute;n al Presidente de la Audiencia y al Arzobispo de &quot;carlotistas&quot;, es decir, partidarios de la infanta Carlota Joaquina. &eacute;sta result&oacute; ser una &uacute;til imputaci&oacute;n que r&aacute;pidamente tom&oacute; cuerpo entre la multitud que fue azuzada para defender al rey. </font></p>     <p align="justify"><font size="2" face="Verdana, Arial, Helvetica, sans-serif">   Para avanzar su plan, los doctores h&aacute;bilmente construyeron con esos elementos una aventurada tramoya p&uacute;blica para crear una situaci&oacute;n que cuestionara la vigencia de una autoridad que estaba en el exilio; mientras, con el apoyo de la poblaci&oacute;n, forzaban la renuncia de las autoridades espa&ntilde;olas en la regi&oacute;n, parad&oacute;jicamente, a nombre del rey cautivo. Primero lograron que los oidores decidieran no apoyar a la Junta de Sevilla y a su emisario Goyeneche, que hab&iacute;a seguido su camino a La Paz, y despu&eacute;s acusaron al Presidente y al Arzobispo de estar complotados con &eacute;l y con la infanta para entregar todo al reino de Portugal. As&iacute; se formaron dos bandos: el Presidente y el Arzobispo, que hab&iacute;an apoyado a Goyeneche, y, supuestamente, a la Infanta, frente a los oidores disidentes y los doctores de la Academia Carolina. Frente a esos acontecimientos, la v&iacute;spera del 25 de mayo, el Presidente orden&oacute; la prisi&oacute;n de los agitadores m&aacute;s visibles: los hermanos Zud&aacute;&ntilde;ez y el fiscal L&oacute;pez Andreu. S&oacute;lo Jaime Zud&aacute;&ntilde;ez fue tomado preso al d&iacute;a siguiente y en, un movimiento calculado, mientras era conducido a la c&aacute;rcel alert&oacute; a la poblaci&oacute;n sobre el abuso que se comet&iacute;a. &eacute;sa fue la chispa que encendi&oacute; la agitaci&oacute;n que dur&oacute; toda la noche del d&iacute;a 25 y la madrugada del 26. </font></p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p align="justify"><font size="2" face="Verdana, Arial, Helvetica, sans-serif">   Esa movilizaci&oacute;n hizo posible que una multitud de alrededor de 1000 personas, cuando La Plata ten&iacute;a entonces alrededor de 18000 habitantes, convencida h&aacute;bilmente por los doctores de que todo se hac&iacute;a para defender al rey y enfervorizada por el alcohol, se mantuvo movilizada durante toda la noche, enfrent&aacute;ndose a la fuerza p&uacute;blica hasta crear una situaci&oacute;n cr&iacute;tica que oblig&oacute; al Presidente de la Audiencia, Ram&oacute;n Garc&iacute;a Pizarro, a renunciar a su cargo. Los doctores lograron que el m&aacute;ximo tribunal, descabezado de esa manera, comenzara a actuar bajo su influencia, como &quot;Audiencia Gobernadora&quot; que, siendo claramente ilegal, representaba el desconocimiento t&aacute;cito de la m&aacute;xima autoridad espa&ntilde;ola en la regi&oacute;n. </font></p>     <p align="justify">&nbsp;</p>     <p align="justify"><font size="3" face="Verdana, Arial, Helvetica, sans-serif"> <b>5. La relaci&oacute;n entre el 25 de mayo y el 16 de julio </b></font></p>     <p align="justify"><font size="2" face="Verdana, Arial, Helvetica, sans-serif">   A pesar de su atrevimiento, los hechos del 25 de mayo no significaron un claro rompimiento con la Corona espa&ntilde;ola y t&aacute;cticamente mantuvieron todo el tiempo su fidelidad al rey cautivo. Sin embargo, en los d&iacute;as posteriores al 25 de mayo, la trascendencia de lo ocurrido en La Plata pronto comenz&oacute; a manifestarse. Dos semanas despu&eacute;s de los sucesos, los doctores de la Universidad de San Francisco Xavier, los principales promotores del alzamiento, enviaron emisarios a todas las ciudades importantes de la Audiencia de Charcas, y m&aacute;s all&aacute;, para comunicar y alertar a otros sobre el suceso. </font></p>     <p align="justify"><font size="2" face="Verdana, Arial, Helvetica, sans-serif">   El comisionado a La Paz fue Mariano Michel, un abogado de Charcas conocido por su radicalidad, apodado el &quot;Malaco&quot;. Consciente de que las acciones en La Plata, por sus propias caracter&iacute;sticas, no pod&iacute;an ir m&aacute;s all&aacute; de donde llegaron, Michel viaj&oacute; con la misi&oacute;n de tratar de llevar el movimiento de La Paz lo m&aacute;s lejos posible, superando las limitaciones del levantamiento chuquisaque&ntilde;o. Hay abundante evidencia documental sobre la actuaci&oacute;n de Mariano Michel en La Paz. Estanislao Just, que ha encarado la formidable labor de revisar por primera vez los cinco mil folios de los documentos relativos al 25 de mayo charquino que existen en el Archivo Hist&oacute;rico Nacional de Madrid, ha escrito lo siguiente sobre esa misi&oacute;n: </font></p>     <p align="justify"><font size="2" face="Verdana, Arial, Helvetica, sans-serif">   En la sumaria abierta en Potos&iacute; por orden del Intendente Sanz, 13 testigos dan por supuesta la actitud revolucionaria de Michel en La Paz. Y de que resultas de ella sucedi&oacute; el movimiento del 16 de julio. De ellos, varios notan la semejanza entre ambos movimientos, y yo a&ntilde;adir&iacute;a las correcciones que uno supone con respecto al otro<Sup>12</Sup>. </font></p>     <p align="justify"><font size="2" face="Verdana, Arial, Helvetica, sans-serif">   Esas correcciones incluyeron la formaci&oacute;n en La Paz de una Junta Tuitiva que en los hechos desplaz&oacute; a las autoridades espa&ntilde;olas, llevando al movimiento pace&ntilde;o un escal&oacute;n m&aacute;s arriba de lo ocurrido en La Plata. La estrecha relaci&oacute;n de los doctores de </font><font size="2" face="Verdana, Arial, Helvetica, sans-serif">Charcas con el establecimiento de la Junta aparece claramente en los detalles de la misi&oacute;n de Michel. En el camino a La Paz se detuvo en Sicasica para entrevistarse con el p&aacute;rroco, el cura Jos&eacute; Antonio Medina --el primo de Bernardo Monteagudo-- que tambi&eacute;n hab&iacute;a estudiado en San Francisco Xavier y llegar&iacute;a a ser uno de los elementos m&aacute;s radicales en el movimiento del 16 de julio. Se sabe que en La Paz, Michel se entrevist&oacute; con Juan Bautista Sag&aacute;rnaga, Juan de la Cruz Monje y Gregorio Garc&iacute;a Lanza, que eran tambi&eacute;n egresados de la universidad charquina, que aparecen m&aacute;s tarde como miembros de la Junta Tuitiva. Junto con ellos figuran otros cinco doctores de Charcas (Juan Basilio Catacora, Melchor Le&oacute;n de la Barra, Jos&eacute; Antonio Medina, Juan Manuel Mercado y, Pedro Domingo Murillo<Sup>13</Sup>) totalizando el 80% de los diez miembros de la Junta y evidenciando claramente que ella se constituy&oacute; bajo el influjo y la conducci&oacute;n de los doctores de San Francisco Xavier. Adem&aacute;s, entre los nueve revolucionarios ejecutados en enero de 1810 por las autoridades espa&ntilde;olas figuran tres de aquellos doctores de San Francisco Xavier (Lanza, Sag&aacute;rnaga y Catacora). Adicionalmente, por lo menos una docena de otros participantes en los sucesos de julio que estudiaron en la universidad de Chuquisaca sufrieron exilio o c&aacute;rcel despu&eacute;s de los acontecimientos del 16 de julio<Sup>14</Sup>. </font></p>     <p align="justify"><font size="2" face="Verdana, Arial, Helvetica, sans-serif">   La naturaleza corporativa de la Academia Carolina se hizo evidente en la actuaci&oacute;n rec&iacute;proca de los doctores pace&ntilde;os a trav&eacute;s de emisarios que viajaron de La Paz a La Plata, evidenciando la acci&oacute;n conjunta de los dos movimientos. El hermano de Gregorio Garc&iacute;a Lanza, Victorio, fue enviado a Chuquisaca antes del 16 de julio para tener al tanto a sus camaradas sobre los planes que se hac&iacute;an en La Paz, y all&iacute; fue recibido por los doctores &quot;como si fuese un Embaxador o Plenipotenciario [y] le admit&iacute;an en sus tertulias, paceando con ellos, conferenciando en sus casas y d&aacute;ndole asiento honroso (...)&quot;<Sup>15</Sup>. Adicionalmente, el 22 de julio de 1809, los revolucionarios presentaron en La Paz un Plan de Gobierno, que constitu&iacute;a un detallado itinerario que dirigi&oacute; las acciones subversivas. Subrayando la importancia de la conexi&oacute;n con el movimiento de La Plata, todo un punto de aquel Plan, el octavo, indica espec&iacute;ficamente que el cura Jos&eacute; Antonio Medina deb&iacute;a viajar como comisionado a Chuquisaca para colaborar con los planes subversivos . Esta misi&oacute;n, se indica, era &quot;del mayor inter&eacute;s a la salud de la patria y de su ejecuci&oacute;n se origina toda la seguridad de esta Provincia&quot;<Sup>16</Sup>. Cuando qued&oacute; claro que la presencia de Medina era fundamental para el avance de los planes revolucionarios en La Paz, en su reemplazo se comision&oacute; para viajar a La Plata a Juli&aacute;n G&aacute;lvez de Oropeza, un chuquisaque&ntilde;o que tambi&eacute;n hab&iacute;a estudiado en San Francisco Xavier. </font></p>     <p align="justify"><font size="2" face="Verdana, Arial, Helvetica, sans-serif">   Sin duda hubo caracter&iacute;sticas particulares que diferenciaron las situaciones revolucionarias en La Plata y La Paz<Sup>17</Sup>. La Paz, como otras ciudades en la Am&eacute;rica espa&ntilde;ola, ten&iacute;a su propia historia de cuestionamientos a la autoridad espa&ntilde;ola, entre los que figura especialmente la conspiraci&oacute;n originada en Cuzco que busc&oacute;, en 1805, deponer a las autoridades espa&ntilde;olas y reinstaurar el imperio de los incas. El nuevo monarca iba a ser un supuesto descendiente de los reyes precolombinos que recib&iacute;a instrucciones de c&oacute;mo actuar a trav&eacute;s de sus sue&ntilde;os. Los principales cabecillas de este movimiento, Gabriel Aguilar y Jos&eacute; Manuel Ubalde, fueron ejecutados en Cuzco, el 5 de diciembre de 1805, y entre los implicados en La Paz aparece Pedro Domingo Murillo. Pero es indudable la influencia de los doctores de la universidad de San Francisco Xavier en los hechos concretos que sucedieron en la Audiencia de Charcas, en La Plata y La Paz, en 1809. </font></p>     <p align="justify"><font size="2" face="Verdana, Arial, Helvetica, sans-serif">   La influencia de la Universidad fue m&aacute;s all&aacute; de las fronteras del Alto Per&uacute;: tres ex alumnos de San Xavier fueron miembros de la Junta de Buenos Aires en 1810 (Mariano Moreno, Juan Jos&eacute; Paso y Juan Jos&eacute; Castelli)<Sup>18</Sup>, y tambi&eacute;n lo fueron quince de los treinta y un diputados que proclamaron la independencia argentina en 1816 en Tucum&aacute;n â€“es decir, la mitad-- incluyendo los dos representantes de Charcas (Mariano S&aacute;nchez de Lor&iacute;a y Jos&eacute; Severo Malavia)<Sup>19</Sup>. Bernardo Monteagudo tuvo descollante participaci&oacute;n en Santiago, Jaime Zud&aacute;&ntilde;ez en Montevideo y Mariano Alejo &aacute;lvarez en Lima. Por nuestra parte, hemos podido contabilizar m&aacute;s de </font><font size="2" face="Verdana, Arial, Helvetica, sans-serif">sesenta implicados; lo cual representa, a todas luces, una verdadera conspiraci&oacute;n internacional. </font></p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p align="justify"><font size="2" face="Verdana, Arial, Helvetica, sans-serif">   Y en todos los lugares donde surgieron levantamientos contra la Corona espa&ntilde;ola: en Quito, en agosto de 1809; y en Caracas, Buenos Aires y en Santiago de Chile, en 1810, se hicieron saliendo a las calles, proclamando una fingida lealtad a Fernando VII y organizando Juntas de gobierno, es decir, los elementos b&aacute;sicos de la t&aacute;ctica eficaz que se desarroll&oacute; en el Alto Per&uacute; en mayo y julio de 1809. </font></p>     <p align="justify">&nbsp;</p>     <p align="justify"><font size="3" face="Verdana, Arial, Helvetica, sans-serif"> <b>6. Necesaria pero insuficiente </b></font></p>     <p align="justify"><font size="2" face="Verdana, Arial, Helvetica, sans-serif">   Despu&eacute;s de que estos hechos han sido presentados, es importante nivelar el fiel de la historia. Una visi&oacute;n idealizada del pasado otorga todo el m&eacute;rito de los sucesos del 25 de mayo a la acci&oacute;n de la Universidad y en particular a los h&eacute;roes tradicionales, que eran criollos letrados, como los hermanos Zud&aacute;&ntilde;ez, los Lemoine y Bernardo Monteagudo. Sin embargo, es necesario que una historiograf&iacute;a veraz vaya m&aacute;s all&aacute; de esa noci&oacute;n ingenua que considera los sucesos hist&oacute;ricos como el resultado de la acci&oacute;n heroica o iluminada de seres excepcionales que logran con su accionar individual cambiar el curso de la historia. Toda la sapiencia que pod&iacute;a ense&ntilde;ar la centenaria universidad y las sutiles maniobras derivadas del ejercicio del foro que aprend&iacute;an a tejer los doctores revolucionarios en la Academia Carolina, a la hora de la acci&oacute;n, resultaban insuficientes por s&iacute; solas para lograr afectar al poder&iacute;o del gobierno espa&ntilde;ol. Lo cierto es que la renuncia del Presidente de la Audiencia, que fue el hecho revolucionario que marc&oacute; la jornada de mayo, fue el resultado de la participaci&oacute;n directa de una nutrida multitud convencida de que estaba defendiendo al rey contra las pretensiones de los portugueses, que llev&oacute; a cabo la imprescindible acci&oacute;n de masas necesaria para poner las cosas de cabeza. </font></p>     <p align="justify"><font size="2" face="Verdana, Arial, Helvetica, sans-serif">   Se puede precisar todav&iacute;a m&aacute;s. No fue la masa en general o en abstracto, sino ante todo los cholos y las cholas de Chuquisaca, que eran fundamentalmente artesanos mestizos, mayormente sirvientes y comerciantes en peque&ntilde;a escala, que se agruparon eventualmente en milicias sobre la base de los grupos organizados de sastres, tejedores, pintores y zapateros. Y, en verdad, no era &quot;siquiera el pueblo, sino la plebe, y menos a&uacute;n que eso, el populacho, en aquella noche c&eacute;lebre y en algunas de sus incidencias inmediatas&quot;<Sup>20</Sup>, que hizo posible lo sucedido. Esa masa revolucionaria siempre ha sido ignorada, vista con desprecio y descrita en t&eacute;rminos derogatorios, como &quot;el pueblo bajo&quot;<Sup>21</Sup>, &quot;la parte inferior del vecindario&quot;<Sup>22</Sup>, el &quot;pueblo rudo&quot;<Sup>23</Sup>; &quot;la gente baja&quot; de la ciudad<Sup>24</Sup>, la &quot;gente plebe&quot;<Sup>25</Sup>, o la gentalla<Sup>26</Sup>. Sin haber desarrollado la convicci&oacute;n pol&iacute;tica y la pureza ideol&oacute;gica que pudo </font><font size="2" face="Verdana, Arial, Helvetica, sans-serif">caracterizar a algunos revolucionarios, y aunque estuvo subyugada por las h&aacute;biles maniobras de los doctores, esa muchedumbre fue decisiva en el momento de forzar las cosas para hacer saltar de sus goznes las piezas fundamentales del poder espa&ntilde;ol. </font></p>     <p align="justify"><font size="2" face="Verdana, Arial, Helvetica, sans-serif">   Las motivaciones que mueven a esos sectores cuando se movilizan pol&iacute;ticamente tambi&eacute;n han sido menospreciadas a trav&eacute;s de la historia del pa&iacute;s. Esa actitud sobrevive actualmente con relaci&oacute;n a la irrupci&oacute;n de las mayor&iacute;as marginadas en la realidad pol&iacute;tica y social del pa&iacute;s que vivimos al presente en Bolivia. Quienes buscan la misma capacidad intelectual o la claridad pol&iacute;tica de los ide&oacute;logos en esos movimientos pasan por alto la presencia de factores motivacionales, cognitivos y emocionales que orientan a esas masas ignorantes para hacer el trabajo sucio que los intelectuales no pueden realizar, confiando, de una manera casi instintiva, en que el esfuerzo y el sacrificio que realizan redundar&aacute; en su beneficio y el de sus descendientes. A pesar de su carencia de educaci&oacute;n formal y de cultura pol&iacute;tica, a partir de aquel 25 de mayo, esas masas movilizadas fueron capaces de soportar diez y seis a&ntilde;os de penurias, ofrendando miles de vidas para lograr la ansiada creaci&oacute;n de un pa&iacute;s independiente. </font></p>     <p align="justify"><font size="2" face="Verdana, Arial, Helvetica, sans-serif">   La acci&oacute;n del populacho rebelde va todav&iacute;a m&aacute;s all&aacute; porque revela, dentro del campo revolucionario, la presencia insospechada de elementos que proven&iacute;an de los estratos m&aacute;s bajos de la sociedad. Tal fue el caso paradigm&aacute;tico de Francisco R&iacute;os, apodado el Quitacapas, un mulato brasilero conocido por vago, ladronzuelo, borrach&iacute;n, mujeriego y jugador, que se encontraba accidentalmente el 25 de mayo en La Plata y, guiado por un oscuro destino y sus intereses inmediatos, acab&oacute; encabezando la multitud que realiz&oacute; el ataque y asedio al edificio de la Audiencia, la destrucci&oacute;n de sus puertas con los disparos de los ca&ntilde;ones que secuestraron del cuartel, la libertad de los presos, etc., que fueron las acciones concretas que obligaron al Presidente a renunciar. La presencia de tales elementos, participando en medio del populacho y de la masa revolucionaria, obliga a una visi&oacute;n del 25 de mayo mucho m&aacute;s amplia de la que se suele presentar, tomando en cuenta a todos los actores que participaron en ella y reconociendo as&iacute; el suceso en toda su complejidad. </font></p>     <p align="justify"><font size="2" face="Verdana, Arial, Helvetica, sans-serif">   A medida que nueva evidencia documental descubre de manera m&aacute;s clara el papel que tuvo la Universidad de San Francisco Xavier de Chuquisaca en las acciones revolucionarias de 1809 en el Alto Per&uacute;, tambi&eacute;n nos revela la justa dimensi&oacute;n de los hechos, evidenciando la aparici&oacute;n de nuevos actores y nuevos sucesos que muestran con claridad que fue la conjunci&oacute;n de la capacidad pol&iacute;tica de los doctores revolucionarios de la Academia Carolina y la actuaci&oacute;n decidida del pueblo chuquisaque&ntilde;o en toda su diversidad, incluyendo los sectores m&aacute;s marginados, que hicieron posible que esa noche de mayo en La Plata se encendiera el motor peque&ntilde;o que echar&iacute;a a andar el motor grande de la Guerra de Independencia en la Am&eacute;rica hispana. </font></p>     <p>&nbsp;</p>     <p><font size="3" face="Verdana, Arial, Helvetica, sans-serif">   <b>Referencias bibliogr&aacute;ficas</b></font></p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<!-- ref --><p><font size="2" face="Verdana, Arial, Helvetica, sans-serif">   Arnade, Charles. 1972. La	dram&aacute;tica	insurgencia	de	Bolivia. La Paz: Librer&iacute;a Juventud. </font>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=285490&pid=S2077-3323200900020000200001&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p><font size="2" face="Verdana, Arial, Helvetica, sans-serif">   Francovich, Guillermo. 1948. &quot;La Universidad de Charcas y la revoluci&oacute;n del 16 de julio de 1809&quot;. En: El	pensamiento	universitario	de	Charcas	y	otros	ensayos.	Sucre: Universidad de San Francisco Xavier. </font>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=285491&pid=S2077-3323200900020000200002&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p><font size="2" face="Verdana, Arial, Helvetica, sans-serif">   Just	Lle&oacute;,	Estanislao. 1994. Comienzo	de	la	independencia	en	el	Alto	Per&uacute;:	Los	sucesos	de	 Chuquisaca,	1809. Sucre. </font>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=285492&pid=S2077-3323200900020000200003&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p><font size="2" face="Verdana, Arial, Helvetica, sans-serif">   Mendoza, Gunnar &quot;La Universidad de San Francisco Xavier en el coloniaje. 1624-1824&quot;. En: Obras	completas, Vol. I, p. 205. </font>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=285493&pid=S2077-3323200900020000200004&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p><font size="2" face="Verdana, Arial, Helvetica, sans-serif">   Mendoza, Jaime. 1924. La	universidad	de	Charcas	y	la	idea	revolucionaria.	Sucre. </font>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=285494&pid=S2077-3323200900020000200005&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p><font size="2" face="Verdana, Arial, Helvetica, sans-serif">   Roca, Jos&eacute; Luis. 1809.	1998. La	revoluci&oacute;n	de	la	Audiencia	de	Charcas	en	Chuquisaca	y	en	 La	Paz. La Paz:	Plural Editores. </font>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=285495&pid=S2077-3323200900020000200006&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p><font size="2" face="Verdana, Arial, Helvetica, sans-serif">   Thibaud, Cl&eacute;ment. 1997. &quot;La Academia Carolina de Charcas: una â€˜escuela de dirigentes para la Independenciaâ€™&quot;. La Paz. Travaux	de	lâ€™IFEA, 102. </font>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=285496&pid=S2077-3323200900020000200007&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><p>&nbsp;</p>     <p><b><font size="3" face="Verdana, Arial, Helvetica, sans-serif">Notas</font></b></p>     <p><font size="2" face="Verdana, Arial, Helvetica, sans-serif">1 Gunnar Mendoza: La Universidad de San Francisco Xavier en el coloniaje. 1624-1824. Obras Completas, Vol. I, p. 205.</font></p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p><font size="2" face="Verdana, Arial, Helvetica, sans-serif">  2 Gunnar Mendoza. La Universidadâ€¦ p. 206.</font></p>     <p><font size="2" face="Verdana, Arial, Helvetica, sans-serif"> 3 La Academia hab&iacute;a comenzado a funcionar en 1774 como Academia de Practicantes Juristas y, dos a&ntilde;os m&aacute;s tarde, cambi&oacute; su nombre a &quot;Carolina&quot; (Gunnar Mendoza, La Universidadâ€¦, p. 197). </font></p>     <p><font size="2" face="Verdana, Arial, Helvetica, sans-serif"> 4 Archivo Nacional de Bolivia, Colecci&oacute;n RÃ¼ck, No. 228. El autor advierte en esa copia manuscrita, fechada en 1804, que se   la hizo &quot;reformando algunas cosas de lo escrito y a&ntilde;adiendo otras muy importantes y necesarias&quot;. Guillermo Francovich,   &quot;La Universidad de Charcas y la revoluci&oacute;n del 16 de julio de 1809&quot;, en: El pensamiento universitario de Charcas, Sucre,    <br>   1948. p. 31.</font></p>     <p><font size="2" face="Verdana, Arial, Helvetica, sans-serif">  5 Cl&eacute;ment Thibaud, &quot;La Academia Carolina de Charcas: una â€˜escuela de dirigentes para la Independenciaâ€™&quot;, Travaux de lâ€™IFEA,   102, 1997, La Paz, p. 43).</font></p>     <p><font size="2" face="Verdana, Arial, Helvetica, sans-serif">  6 Al respecto, ver: Gunnar Mendoza: &quot;Documentos de protesta social en Chuquisaca antes del 25 de Mayo: pasquines coloniales   en la Biblioteca Nacional de Bolivia&quot;. Selecci&oacute;n y nota preliminar de Gunnar Mendoza L. En: Obras Completas, Vol. I, Tomo   2, p. 525-534.</font></p>     <p><font size="2" face="Verdana, Arial, Helvetica, sans-serif">  7 Cl&eacute;ment Thibaud, op.cit.</font></p>     <p><font size="2" face="Verdana, Arial, Helvetica, sans-serif">  8 Guillermo Francovich, op.cit. p. 136.</font></p>     <p><font size="2" face="Verdana, Arial, Helvetica, sans-serif">  9 Cl&eacute;ment Thibaud, op.cit. p. 52.</font></p>     <p><font size="2" face="Verdana, Arial, Helvetica, sans-serif">  10 Guillermo Francovich, op.cit., p. 136.</font></p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p><font size="2" face="Verdana, Arial, Helvetica, sans-serif"> 11 Cl&eacute;ment Thibaud, op.cit., p. 53.</font></p>     <p><font size="2" face="Verdana, Arial, Helvetica, sans-serif"> 12 Estanislao Just, op.cit, p. 258, nota 191.</font></p>     <p><font size="2" face="Verdana, Arial, Helvetica, sans-serif"> 13 Pedro Domingo Murillo aparece como graduado en 1806, con el n&uacute;mero 298, en el registro de Samuel Velasco Flor: Matr&iacute;cula   estad&iacute;stica de abogados 1753-1876, Sucre, 1877, p. 9.</font></p>     <p><font size="2" face="Verdana, Arial, Helvetica, sans-serif"> 14 Guillermo Francovich, op.cit., p.135-136.</font></p>     <p><font size="2" face="Verdana, Arial, Helvetica, sans-serif">  15 Estanislao Just Lle&oacute;: Comienzo de la Independencia en el Alto Per&uacute;. Los sucesos de Chuquisaca. Editorial Judicial, Sucre,   1994, p. 143.</font></p>     <p><font size="2" face="Verdana, Arial, Helvetica, sans-serif"> 16 Manuel Mar&iacute;a Pinto: &quot;La revoluci&oacute;n de la Intendencia de La Paz&quot;. Buenos Aires, 1909. En: Carlos Ponce Sangin&eacute;s y Ra&uacute;l   Alfonso Garc&iacute;a (compiladores): Documentos para la Historia de la Revoluci&oacute;n de 1809, Vo.I, La Paz, 1953, p. XXXVII.    <br>   </font></p>     <p><font size="2" face="Verdana, Arial, Helvetica, sans-serif">17 Jos&eacute; Luis Roca: 1809. La revoluci&oacute;n de la Audiencia de Charcas en Chuquisaca y en La Paz, Plural Editores, La Paz, 1998,   p. 155.    <br>   </font></p>     <p><font size="2" face="Verdana, Arial, Helvetica, sans-serif">18 Cl&eacute;ment Thibaud, op.cit., p.57, nota 3.    ]]></body>
<body><![CDATA[<br>   </font></p>     <p><font size="2" face="Verdana, Arial, Helvetica, sans-serif">19 Cl&eacute;ment Thibaud, op.cit. , p.57, nota 4.    <br>   </font></p>     <p><font size="2" face="Verdana, Arial, Helvetica, sans-serif">20 Gunnar Mendoza L.: Pr&oacute;logo a la &quot;Causa criminal contra Francisco R&iacute;os el Quitacapas, a&ntilde;os 1809-1811. Universidad Mayor   de San Francisco Xavier Sucre, 1963&quot;, p. VI.    <br>   </font></p>     <p><font size="2" face="Verdana, Arial, Helvetica, sans-serif">21 Estanislao Just Lle&oacute;: Op.cit, p. 291.    <br>   </font></p>     <p><font size="2" face="Verdana, Arial, Helvetica, sans-serif">22 Gunnar Mendoza L.: &quot;Causa criminal contra Francisco R&iacute;os el Quitacapas, a&ntilde;os 1809-1811. Universidad Mayor de San   Francisco Xavier Sucre, 1963&quot;. p. 31    <br>   </font></p>     <p><font size="2" face="Verdana, Arial, Helvetica, sans-serif">23 Estanislao Just Lle&oacute;: Op. cit, p. 496.    ]]></body>
<body><![CDATA[<br>   </font></p>     <p><font size="2" face="Verdana, Arial, Helvetica, sans-serif">24 Gunnar Mendoza L. Causa criminalâ€¦ p. 5    <br>   </font></p>     <p><font size="2" face="Verdana, Arial, Helvetica, sans-serif">25 Gunnar Mendoza L. Causa criminalâ€¦ p. 71.    <br>   </font></p>     <p><font size="2" face="Verdana, Arial, Helvetica, sans-serif">26 Gunnar Mendoza L. Causa criminalâ€¦p. 6.</font></p>     <p>&nbsp;</p>      ]]></body><back>
<ref-list>
<ref id="B1">
<nlm-citation citation-type="book">
<person-group person-group-type="author">
<name>
<surname><![CDATA[Arnade]]></surname>
<given-names><![CDATA[Charles]]></given-names>
</name>
</person-group>
<source><![CDATA[La dramática insurgencia de Bolivia]]></source>
<year>1972</year>
<publisher-loc><![CDATA[La Paz ]]></publisher-loc>
<publisher-name><![CDATA[Librería Juventud]]></publisher-name>
</nlm-citation>
</ref>
<ref id="B2">
<nlm-citation citation-type="book">
<person-group person-group-type="author">
<name>
<surname><![CDATA[Francovich]]></surname>
<given-names><![CDATA[Guillermo]]></given-names>
</name>
</person-group>
<article-title xml:lang="es"><![CDATA[La Universidad de Charcas y la revolución del 16 de julio de 1809]]></article-title>
<source><![CDATA[El pensamiento universitario de Charcas y otros ensayos]]></source>
<year>1948</year>
<publisher-loc><![CDATA[Sucre ]]></publisher-loc>
<publisher-name><![CDATA[Universidad de San Francisco Xavier]]></publisher-name>
</nlm-citation>
</ref>
<ref id="B3">
<nlm-citation citation-type="">
<person-group person-group-type="author">
<name>
<surname><![CDATA[Just Lleó]]></surname>
<given-names><![CDATA[Estanislao]]></given-names>
</name>
</person-group>
<source><![CDATA[Comienzo de la independencia en el Alto Perú: Los sucesos de Chuquisaca, 1809]]></source>
<year>1994</year>
<publisher-loc><![CDATA[Sucre ]]></publisher-loc>
</nlm-citation>
</ref>
<ref id="B4">
<nlm-citation citation-type="">
<person-group person-group-type="author">
<name>
<surname><![CDATA[Mendoza]]></surname>
<given-names><![CDATA[Gunnar]]></given-names>
</name>
</person-group>
<article-title xml:lang="es"><![CDATA[La Universidad de San Francisco Xavier en el coloniaje. 1624-1824]]></article-title>
<source><![CDATA[Obras completas]]></source>
<year></year>
<volume>I</volume>
<page-range>205</page-range></nlm-citation>
</ref>
<ref id="B5">
<nlm-citation citation-type="">
<person-group person-group-type="author">
<name>
<surname><![CDATA[Mendoza]]></surname>
<given-names><![CDATA[Jaime]]></given-names>
</name>
</person-group>
<source><![CDATA[La universidad de Charcas y la idea revolucionaria]]></source>
<year>1924</year>
<publisher-loc><![CDATA[Sucre ]]></publisher-loc>
</nlm-citation>
</ref>
<ref id="B6">
<nlm-citation citation-type="book">
<person-group person-group-type="author">
<name>
<surname><![CDATA[Roca]]></surname>
<given-names><![CDATA[José Luis]]></given-names>
</name>
</person-group>
<source><![CDATA[1809. 1998. La revolución de la Audiencia de Charcas en Chuquisaca y en La Paz]]></source>
<year></year>
<publisher-loc><![CDATA[La Paz ]]></publisher-loc>
<publisher-name><![CDATA[Plural Editores]]></publisher-name>
</nlm-citation>
</ref>
<ref id="B7">
<nlm-citation citation-type="book">
<person-group person-group-type="author">
<name>
<surname><![CDATA[Thibaud]]></surname>
<given-names><![CDATA[Clément]]></given-names>
</name>
</person-group>
<source><![CDATA[La Academia Carolina de Charcas: una escuela de dirigentes para la Independencia]]></source>
<year>1997</year>
<page-range>102</page-range><publisher-loc><![CDATA[La Paz ]]></publisher-loc>
<publisher-name><![CDATA[Travaux de l’IFEA]]></publisher-name>
</nlm-citation>
</ref>
</ref-list>
</back>
</article>
