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</front><body><![CDATA[ <p align="justify">&nbsp;</p>     <p align="justify">&nbsp;</p>     <p align="center"><font face="Verdana" size="4"><b>¿Por qué</b></font> <b><font face="Verdana" size="4">se escribe en Bolivia?</font></b><font face="Verdana" size="4"></font></p>     <p align="center">&nbsp;</p>     <p align="center">&nbsp;</p>     <p align="center"><font face="Verdana" size="2"><b>Daniel Sánchez Bustamante</b></font></p>     <p align="center">&nbsp;</p>     <p align="center">&nbsp;</p> <hr noshade>     <p align="justify"><font face="Verdana" size="2">Hermoso y sugestivo es, para los que saben entender, el inmortal drama de Ricardo Wagner: <i>Los maestros cantores. </i>Allí encontrará su fuente clásica el simbolismo del arte, si es que continúa apasionando y conquistando los ingenios de uno y otro mundo. Wagner ha descrito la secular batalla que libra el espíritu nuevo contra las viejas ideas; batalla de todos los tiempos, renovada bajo todos los cielos, y ha hecho con Beckmesser una figura de clarísimo y magistral relieve: el vulgo, el filisteo, el burgués, el paquidermo.</font></p>     <p align="justify"><font face="Verdana" size="2">Beckmesser es el <i>hojalatero poeta, </i>fiel guardador de la rutina y las fórmulas, que desea impotente abatir la joven poesía palpitante de verdad y de independencia; es el sedimento empobrecido de corrientes que pasaron llevando sus florecimientos y sus deslumbradoras victorias; ¡es el mediano gusto, el común cerebral de los escribientes, artesanos, tenderos y burócratas, que dicta atrevido su inapelable fallo sobre las lucubraciones de ingenios finos y delicados...!</font></p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p align="justify"><font face="Verdana" size="2">Beckmesser se enseñorea en los pueblos nacientes, lastimados y empobrecidos, y repliega sus vuelos tan pronto como se extienden los horizontes de la vida. Beckmesser es jayán que cae vencido en un país cuando los jóvenes intelectuales se multiplican, se imponen y se unen en comunidad de saber y de luchar.</font></p>     <p align="justify"><font face="Verdana" size="2">Pero esta sacra alianza y esta valiente acción no pueden surgir sino a impulso de circunstancias que residen en el individuo y que se fecundan por el medio ambiente. Hay, aquí, un tema de doble aspecto: psicológico y social.</font></p>     <p align="justify"><font face="Verdana" size="2">Cada hombre tiene en su cerebro una facultad principal, soberana, que reina y gobierna a las demás. <i>La faculté maitresse, </i>que decía Taine. Ella es el producto de factores preexistentes -la herencia, las determinaciones en la primera edad y, sobre todo, la modalidad de la psicosa- y es, en unos, la imaginación; en otros, la memoria; en éstos, la voluntad; en aquéllos, la reflexión. La facul</font><font face="Verdana" size="2">tad triunfadora en los fenómenos intelectuales del individuo es la que origina vocación; pero ésta es influida, y aun alterada, por las circunstancias exteriores: el medio y el momento. O en otros términos: un ingenio, para desenvolver sus privilegiados dones, ha menester de un ambiente favorable y de un instante oportuno.</font></p>     <p align="justify"><font face="Verdana" size="2">En los países de civilización ruidosa y acabada, el ingenio y la<i> faculté maitresse </i>sufren el complejo estímulo de los modelos, del renombre, de la instrucción perfeccionada, de una prensa arrebatadora -vehículo de todo género de conocimientos- y de tantas especies de intensísimas sensaciones. Allí hay también la oportunidad profesional, es decir, la inapreciable ventaja de elegir un orden de cultura muy bien determinado, de vivir y de perseverar en él y por él, llámese dicho orden poesía, pintura, ciencia, política o enseñanza.</font></p>     <p align="justify"><font face="Verdana" size="2">En Bolivia, donde no vemos todo aquello y donde las esferas profesionales no están bien defendidas ni son medio de subsistencia ni existencia siquiera, es raro brote el de algunos espíritus buscadores de ideal y de verdad.</font></p>     <p align="justify"><font face="Verdana" size="2">Entre éstos, los que escriben merecen una especial investigación de sus móviles. No es por el renombre: las manifestaciones intelectuales caen en un centro de total indiferencia; nadie las busca ni las paga; merecen todas una acogida de igualdad torturante: la prensa, de escasa circulación, recibe como hiperbólico y desatinado aplauso todo lo que le llega impreso. Renombre fugitivo y brillo fatuo. Causa la repelente fruición de oropel.</font></p>     <p align="justify"><font face="Verdana" size="2">Reina Beckmesser.</font></p>     <p align="justify"><font face="Verdana" size="2">¿Por qué se escribe en Bolivia? Éste ha de ser un tema de interés para los escrutadores de nuestra historia literaria. Verán ellos un conjunto fraccionado de escritores entusiastas y llenos de pasión, que, a pesar del ambiente tan poco favorable, supieron mantener vivos sus fervores y poner sus pensamientos en el papel, para desahogar un cerebro vibrante e intranquilo, sin esperar la hora de las recompensas.</font></p>     <p align="justify"><font face="Verdana" size="2">Hacen una obra que requiere gran intensidad de pensamiento y sana integridad de corazón: la primera despierta un maravilloso poder de voluntad y la segunda modela el amor al grupo, a la patria. Son los dos únicos factores que se encontrarán en la formación y en la virtualidad apostólica de los escritores en Bolivia. Habría necesidad de haber llegado a un estado de indolencia salvaje para que ellos se quedasen inertes, para que no entraran a cumplir su misión orgánica en la vida -puesto que son órganos de inducción y de dirección- cuando siente vivo el impulso a la actividad y al discurso, y cuando pueden poner un grano en la obra de la cultura patria. El fuego interno, la <i><sup>f</sup>aculté maitresse, </i>es la voluntad en nuestros escritores consuetudinarios.</font></p>     <p align="justify"><font face="Verdana" size="2">Parece que la acción de ellos quedara perdida y muerta en medio del batallar de la vida real. Muy pocos la aperciben y la acompañan; mas, es evidente que al hacer sus armas forman el espíritu nacional y la índole de nuestra literatura, preparan el camino y abonan el terreno a la especial manera con que una raza dirá sus glorias, evocará a sus civilizadores y pondrá su pensamiento ante el concurso mundial.</font></p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p align="justify"><font face="Verdana" size="2">El medio y el momento no fecundan el empeño individual, y, por lo mismo, los que se sostienen en la tarea enseñan un poder de perseverancia y de abnegación que, al trasmitirse a sus descendientes, formarán un estrato valioso de facultades que, bajo circunstancias más propicias, están llamadas a inmortalizar el espíritu de nuestra patria.</font></p>     <p align="justify"><font face="Verdana" size="2">Ellos, los que escriben, no van a encontrar un recurso de vida, no van a recibir el inmediato premio de gloria, no van a tener siquiera la publicidad grandiosa que despierta y alienta tantas capacidades. Son como sacerdotes que mantienen, casi en la sombra, el espíritu de un pueblo que debe invadir en los días venideros todos los campos de la actividad y que debe dejar el sello de su genio en la ciencia y el arte.</font></p>     <p align="justify"><font face="Verdana" size="2">Los que escriben y los que piensan encuentran vacío el teatro, sino está allí solitario Beckmesser, y es por aliviar su anhelo insaciable de verdad que se alzan en medio de la total indiferencia y marchan anhelantes por los caminos de la investigación.</font></p>     <p align="justify"><font face="Verdana" size="2">Les falta la unidad y la alianza. Deben realizarlas los jóvenes, los sanos, apartándose un momento de los turbiones políticos y consagrando sus mejores días a seguir la triunfante carrera de las ideas.</font></p>     <p align="right"><font face="Verdana" size="2">Sucre, 1898</font></p>     <p align="right">&nbsp;</p>      ]]></body>
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