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</front><body><![CDATA[ <p align="right"><font face="Verdana" size="2"><b>Discursos protocolares de inauguraci&oacute;n</b></font></p>     <p align="justify">&nbsp;</p>     <p align="center"><b><font face="Verdana" size="4">Palabras del Rector de la Universidad Católica Boliviana San Pablo,</font></b>    <br>     <b><font size="4" face="Verdana, Arial, Helvetica, sans-serif">Dr. Hans van der Berg</font></b></p>     <p align="justify">&nbsp;</p>     <p align="justify">&nbsp;</p> <hr noshade>     <p align="justify"><font face="Verdana" size="2">Excelentísimo Señor Presidente de la República, Profesor Benz, excelentísimo señor Nuncio Apostólico de Su Santidad, excelentísimo señor Arzobispo de La Paz y Gran Canciller de esta universidad, distinguidos invitados, colegas, amigos todos:</font></p>     <p align="justify"><font face="Verdana" size="2">Permítanme hacer, al inaugurar oficialmente este importante simposio, una breve reflexión: uno de los grandes fenómenos de la historia de la humanidad es el constante movimiento, el tira y floja permanente entre universalismo y particularismo, entre la búsqueda de unidad y la afirmación de diversidad. Un movimiento que, en su forma ideal, busca la hermandad entre todos los seres humanos, culturas y religiones; donde la comunidad se base en el innegable, reconocido y respetado valor de cada hermano y hermana, que en dialogo y comprensión mutuas sean solidarios en función de un bienestar general, ideal</font> <font face="Verdana" size="2">que ya fue formulado y promovido 200 años antes de Cristo por el gran emperador indio &quot;Ashoka&quot; a través de un decreto que hizo esculpir en rocas por toda la India.</font></p>     <p align="justify"><font face="Verdana" size="2">Movimiento, empero, que las más de las veces se ha caracterizado por universalismos globalizantes y uniformizadores (concretizados en imperios hegemónicos o impuestos por ideologías generalizantes que aniquilaban las particularidades) o por particularismos cerrados de comunitarismo egoísta o individualismos comunitarios que pierden de vista el bien común de un conjunto más grande del que se aíslan. La historia de Europa y de América Latina nos ofrece suficientes ejemplos, tanto de esos universalismos impositivos como de los particularismos aislantes.</font></p>     <p align="justify"><font face="Verdana" size="2">Este movimiento constante ha de tener que ver, sin duda, con la fijación</font> <font face="Verdana" size="2">y el desarrollo de identidades étnicas, lingüísticas, culturales, sociales, económicas y por supuesto también religiosas. Identidades a veces cerradas, otras veces abiertas, con frecuencia estancadas, otras veces más bien dinámicas. Identidades fosilizadoras o creativas. La toma de conciencia de nuestras identidades y la reflexión seria y profunda sobre las mismas me parece hoy un reto importantísimo para poder encontrar un camino hacia la realización de un equilibrio entre lo universal y lo particular, entre el bien común y el bien particular, hacia una verdadera fraternidad humana, hacia la constitución de una convivencia caracterizada por el enriquecimiento mutuo cultural, social y económico, por medio del reconocimiento real de visiones, conceptos, opciones y aspiraciones diferentes que sean incluyentes y no exclusivos, complementarios y no antagónicos.</font></p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p align="justify"><font face="Verdana" size="2">Hace tres años, el gran filosofo francés Paul Ricoeur publicó, a sus casi 90 años, una obra majestuosa y densísi</font><font face="Verdana" size="2">ma, titulada <i>La memoria, la historia </i></font><font face="Verdana" size="2"><i>y el olvido, </i>en la que muestra cómo la humanidad hace, crea y forma su historia por medio de un movimiento constante y dialéctico de recordar y</font> <font face="Verdana" size="2">olvidar. Recordar es mantener en la memoria los grandes logros del pasado, pero más que nada de los grandes sueños, que no se han realizado aún, y olvidar las frustraciones y traumas cuyo cultivo no lleva a nada positivo y esperanzador.</font></p>     <p align="justify"><font face="Verdana" size="2">Para crear esta historia, y nos toca hacerlo también a nosotros, tenemos que construir un puente entre lo universal y lo particular, entre los intereses comunes y los intereses particulares. Un puente tan indestructible que ningún agua turbia y vehemente puedan contra él. Espero que este simposio pueda contribuir a la construcción de tal puente, es decir, una profunda e intensa comunicación. Y espero también que la Universidad Católica, con la iniciativa de organizar este simposio, manifieste de la manera más sincera que quiere asumir una responsabilidad para contribuir, mediante sus enseñanzas, investigaciones y ante todo su reflexión, a tender puentes de diálogo y de comunicación para que Bolivia sea verdaderamente una patria unida en una diversidad enriquecedora y complementaria, y de esta manera ser parte, de una manera más positiva y creativa, de América Latina y del mundo. Gracias.</font></p>     <p align="justify">&nbsp;</p>      ]]></body>
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