<?xml version="1.0" encoding="ISO-8859-1"?><article xmlns:mml="http://www.w3.org/1998/Math/MathML" xmlns:xlink="http://www.w3.org/1999/xlink" xmlns:xsi="http://www.w3.org/2001/XMLSchema-instance">
<front>
<journal-meta>
<journal-id>2077-3323</journal-id>
<journal-title><![CDATA[Revista Ciencia y Cultura]]></journal-title>
<abbrev-journal-title><![CDATA[Rev Cien Cult]]></abbrev-journal-title>
<issn>2077-3323</issn>
<publisher>
<publisher-name><![CDATA[Universidad Católica Boliviana]]></publisher-name>
</publisher>
</journal-meta>
<article-meta>
<article-id>S2077-33232001000100006</article-id>
<title-group>
<article-title xml:lang="es"><![CDATA[Feminiflor: o sea la mujer]]></article-title>
</title-group>
<aff id="A">
<institution><![CDATA[,  ]]></institution>
<addr-line><![CDATA[ ]]></addr-line>
</aff>
<pub-date pub-type="pub">
<day>00</day>
<month>07</month>
<year>2001</year>
</pub-date>
<pub-date pub-type="epub">
<day>00</day>
<month>07</month>
<year>2001</year>
</pub-date>
<numero>9</numero>
<fpage>85</fpage>
<lpage>88</lpage>
<copyright-statement/>
<copyright-year/>
<self-uri xlink:href="http://www.scielo.org.bo/scielo.php?script=sci_arttext&amp;pid=S2077-33232001000100006&amp;lng=en&amp;nrm=iso"></self-uri><self-uri xlink:href="http://www.scielo.org.bo/scielo.php?script=sci_abstract&amp;pid=S2077-33232001000100006&amp;lng=en&amp;nrm=iso"></self-uri><self-uri xlink:href="http://www.scielo.org.bo/scielo.php?script=sci_pdf&amp;pid=S2077-33232001000100006&amp;lng=en&amp;nrm=iso"></self-uri></article-meta>
</front><body><![CDATA[ <p align="right"><font face="Verdana" size="2"><b>Fragmentos de <i>El Loco </i>de Arturo Borda</b></font></p>     <p align="right">&nbsp;</p>     <p align="center"><b><font face="Verdana" size="4">Feminiflor<sup>1</sup></font><font size="4">	    <br>       <font face="Verdana">o sea la mujer</font></font></b></p>     <p align="left"><font face="Verdana" size="2"><sup>1</sup> Del Tomo III, &quot;De la historia&quot;, p.p. 1235 - 1237</font></p>     <p align="right"><img src="/img/revistas/rcc/n9/a05_figura_01.jpg" width="276" height="350"></p>     <blockquote>       <blockquote>         <p align="right"><font face="Verdana" size="2"></font><font face="Verdana" size="2">La obra de Borda pone en juego una interacci&oacute;n, entre autor narrador y protagonista, que traspasa los l&iacute;mites entre ficci&oacute;n y realidad, convirtiendo seg&uacute;n, seg&uacute;n..., la obra de ficci&oacute;n en realidad, o la realidad en ficci&oacute;n, rompiendo la dualidad que cada uno de ellos implica. No de la misma manera en que este desplazamiento sucede en Niebla, la n&iacute;vola de Unamuno, ni tampoco como con los personajes de Pirandello que salen en busca de un autor: El Loco simplemente extiende sus dominios, se apropia del narrador y luego del autor y sale a la calle a mirar el mundo, probablemente La Alameda, aquella de los sauces llorones que nunca volveremos a ver m&aacute;s que en fotograf&iacute;as, y que ahora se llama El Prado.</font></p>   </blockquote> </blockquote>     <p align="right"><font face="Verdana" size="2">B. W. Vol. I <i>Hacia una Historia Cr&iacute;tica de la Literatura en Bolivia</i></font></p> <hr noshade>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p><font face="Verdana" size="2">En Corpus Christi salió a luz <i>Feminiflor, </i>periódico mensual femenino.</font></p>     <p align="justify"><font face="Verdana" size="2">Yo estuve en el<i> Bar Bolivia, </i>bebiendo unos copetines de no sé qué cuando con voz sonora y a la disparada iban unos muchachos de la alta sociedad, casi cantando, entre cohibidos y audaces, orgullosos de sentirse, por amor, suplementeros. Decían: -A veinte centavos <i>Feminiflor- </i>Y el público tomábamos a la rebatiña el periodiquillo.</font></p>     <p align="justify"><font face="Verdana" size="2">Hermoso y loco gesto que empieza a romper la rémora de las vergüenzas sociales.</font></p>     <p align="justify"><font face="Verdana" size="2">He leído con todo el cariño y respeto que se merece la hojita. Y de lo más hondo de mi alma he sentido elevarse un grito que decía <i>Sursum Corda; </i>porque en ese movimiento de belleza femenina en el yermo más huraño de la meseta andina, se oculta un sentido tremendo de reacción social que seguramente escapará al análisis de los seres incultos.</font></p>     <p align="justify"><font face="Verdana" size="2">Aquel revoloteo de los corazoncitos es algo como la sacra llama que se reaviva en el rescoldo de la edad heroica al huracanado soplo de una santa locura, como todas las locuras. Pues el encantador conjunto de chiquitinas, aquí Susana, Laura y María, soñando; luego Adela, Carmen y Zobeída; allá Nelly, Consuelo y Daisy, con Ninfa, Florinda y Marina, aunadas al hervor de un colmenar de sentires y pensares, han lanzado su reto a los hombres. Y lo hacen en estos términos: -...si <i>llegasen a faltar hombres, estamos en pie las mujeres.</i></font></p>     <p align="justify"><font face="Verdana" size="2">Qué vergüenza para la incapacidad masculina. El Rey de la naturaleza... Pues el amor débil, la frágil belleza, arcilla ideal, es la que acaso sintiendo impotente en el patrio lar una secuela de servilismos, lanza hermosamente altiva su reto a los republicanos.</font></p>     <p align="center"><img src="/img/revistas/rcc/n9/a05_figura_05.jpg" width="501" height="334"></p>     <p align="justify"><font face="Verdana" size="2">¿Qué más? Ya no falta nada para espolonear en la dignidad del macho humillado en su servidumbre. Es el amor congregado en <i>Feminiflor, </i>allá<i> </i>donde ponemos nuestro corazón; es Ella, el eterno femenino, que reta a la soberbia del hombre hacia los enormes holocaustos de rebeldías heroicas.</font></p>     <p align="justify"><font face="Verdana" size="2">Los corazones en los que la sangre hierve con las grandes pasiones, rendimos</font> <font face="Verdana" size="2">nuestro vasallaje un segundo a las hermosas chiquitinas de <i>Feminiflor, </i>y ya que la mujer empieza a reconquistar sus derechos, le gritamos desde lo más hondo de nuestra conciencia, por ver resurgir enorme la patria grande:</font></p>     <p align="justify"><font face="Verdana" size="2">¡Arriba corazones! Que vuestros latigazos sean siempre limpios cual rayos de luz: que humillen y avergüencen a la impudicia y la cobardía. Sed, por amor y piedad, salvadoras de aquesta patria que se hunde en los abismos de toda miseria, y sin lucha.</font></p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p align="justify"><font face="Verdana" size="2">A vuestro conjuro, los que amamos la belleza y la libertad, iremos a vosotras en un vértigo de gratitud, cantando himnos de gloria.</font></p>     <p align="justify"><font face="Verdana" size="2">Quemad, oh bellas, en vuestra sangre los grandes ideales; y sea siempre por amor, vuestra poesía, entre sonrisa y risa, cauterio en llaga viva.</font></p>     <p align="justify"><font face="Verdana" size="2">Ahora os ruego no olvidar estos puntos que anotaré:</font></p>     <blockquote>       <p align="justify"><font face="Verdana" size="2">Primero</font></p>       <p align="justify"><font face="Verdana" size="2">Que iniciada vuestra labor periodística, ese mismo hecho os prueba que vuestra voluntad es suficiente para ir adelante, es decir, que os bastáis. Tal acontecimiento deben pregonarlo bien alto y claramente, no tanto por vosotras cuanto que por suscitar la emulación en la juventud que aún no ha roto el capúz de sus timideces. Esa es obra de patriotismo que jamás cesaremos de loa. Digo que la reacción sople del Bello Sexo. Sería admirable.</font></p>       <p align="justify"><font face="Verdana" size="2">Segundo</font></p>       <p align="justify"><font face="Verdana" size="2">Que la mujer debe comprobar, por su propio orgullo, que no es inferior ni tornadiza como se le supone.</font></p>       <p align="justify"><font face="Verdana" size="2">Tercero</font></p>       <p align="justify"><font face="Verdana" size="2">Que ya que se dedican al periodismo, es necesario tener presente, de modo invariable, que no se debe tragar nada de lo que se quiere expresar. Pues he observado entre los hombres, que lo único que vale, como verdad o como belleza, es justamente lo que el miedo o la vergüenza les obliga a callar. Tened presente que lo único grande, lo único subyugador, es la verdad pura, tal como la sentimos. Esa forma de expresión se llama audacia, y entre los hipócritas, temeridad: es el gesto heroico. Y si el ejemplo llega de la mujer, entonces para nosotros ¿qué alegría no </font><font face="Verdana" size="2">será soñar lo Heracles y Sansones, lo Proteos y Prometeos que serán los hijos de tales heroínas? Así, pues, ¡cómo nos emborracha el porvenir!; qué orgullo al sólo considerar que la bocanada de reacción en el aula, en el hogar y la prensa, nos viene de la preconciencia materna en la pubertad, a tres mil metros sobre la mar!</font></p> </blockquote>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p align="center"><b><font size="4" face="Verdana, Arial, Helvetica, sans-serif">*</font></b></p>     <p align="justify"><font face="Verdana" size="2">Ahora apuntaré lo útil que sería que mediante una intensa propaganda se organicen, en los principales centros de la República, iguales colmenas femeninas a <i>Feminiflor, </i>con el propósito de reaccionar el espíritu masculino que se está acabando en la inacción y en los temores inútiles. Es urgente enseñar a rasgar sacrílegamente, primero que nada, la nada de las ideas sagradas, para entrar de lleno en la conquista brutal del porvenir.</font></p>     <p align="justify"><font face="Verdana" size="2">Pero recordad, lindas nenitas, que la victoria y la virtud no están en las exaltaciones, sino que en la perseverancia dolorosa y fatigante.</font></p>     <p align="center"><img src="/img/revistas/rcc/n9/a05_figura_06.jpg" width="618" height="494"></p>     <p align="center"><img src="/img/revistas/rcc/n9/a05_figura_07.jpg" width="650" height="888"></p>     <p align="center">&nbsp;</p>      ]]></body>
</article>
