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<article-title xml:lang="es"><![CDATA[Actas capitulares de La Paz: Ordenanza para que no se lleven indios cargadores]]></article-title>
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</front><body><![CDATA[ <p align="right"><b><font face="Verdana" size="2">Actas capitulares de La Paz</font></b></p>     <p align="right">&nbsp;</p>     <p align="center"><font face="Verdana" size="4"><b>Ordenanza para que no se lleven indios cargadores</b></font></p>     <p align="center">&nbsp;</p>     <p align="center">&nbsp;</p> <hr noshade>     <p align="justify"><font face="Verdana" size="2">(...) por cuanto han visto y son informados que los naturales desta provincia por la gran necesidad que tienen de comida, mueren del hambre y de pestilencia<sup>1</sup> que nuestro (...) sea servido les dar por estar esta provincia tan necesitada como está (...) dichos naturales se sustentan con raíces y de llevar las cargas a los pasajeros mueren los más dellos con el hambre que tienen, (folio 5) queriendo proveer y remediar lo susodicho y porque en ello Nuestro Señor Dios y su magestad se sirven, y es bien en reparo de los naturales, acordaron y mandaron que de aquí adelante no obstante que cerca desto hayan proveído otros mandamientos<sup>2</sup>, que aquellos mandamientos que no valgan, visto que las ciudades del Cuzco y Arequipa<sup>3</sup> ni Charcas ni otras parres ningunas destos reinos no se dan indios tamemes<sup>4</sup> para cargas y si en esta provincia solamente se diesen como se dan, es muy gran perjuicio para los naturales que dexan sus pueblos y casas y se van a vivir a otras partes fuera dellos<sup>5</sup> por donde viene mucha disminución y agravios a esta dicha provincia; que nin</font><font face="Verdana" size="2">guno alguacil, estancieron ni otra persona que esté en tambo o pueblo alguno de indios desta dicha provincia, jurisdicción desta ciudad sea osado<sup>6</sup> de dar indios para carga ninguna a persona ninguna de cualquier estado que sea, ni la consienta dar so pena de treinta pesos de oro<sup>7</sup> por cada un indio que diere o consintiere que se dé, y más cuatro años de destierro desta dicha ciudad y sus términos, y no lo quebrante so pena que le sean dados cien azotes<sup>8</sup> públicamente acepto si tal persona no truxese mandamiento expreso del señor presidente o del Cabildo o justicia mayor desta ciudad en que declare los indios que se le han de dar, y aquellos que la licencia declarare le den y no más en la persona que en el tambo estuviere y a los indios caiga e incurra en la dicha pena de treinta pesos de cada indio y las cargas perdidas y más en el destierro de cuatro años desta dicha ciudad y villa de Plata y sus términos y no lo quebrante so pena de cien azotes y si fuere persona a quien no se deben dar, le condenan en otros trescientos pesos de oro<sup>9</sup>, las cuales dichas penas aplican la tercia parte para propios desta dicha ciudad y la otra tercia parte para el denunciador y juez que lo sentenciare y la otra tercia parte para la cámara y fisco de su magestad.</font></p>     <p align="center"><img src="/img/revistas/rcc/n7/a05_figura_02.jpg" width="213" height="89"></p>     <p align="justify">&nbsp;</p>     <p><font size="3"><b><font face="Verdana, Arial, Helvetica, sans-serif">Notas</font></b></font></p>     <p align="justify"><font face="Verdana" size="2">1&nbsp; &nbsp; Cfr. n&deg; 26.</font></p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p align="justify"><font face="Verdana" size="2">2&nbsp; &nbsp;La cuesti&oacute;n de los indios cargadores fue ampliamente tratada por el licenciado Gasca y una junta de prelados, capitanes y otras personas. &quot;Se platic&oacute; mucho, por que parec&iacute;a cosa dura que se cargasen los hombres como bestias y donde hab&iacute;a por la diligencia de los castellanos multitud de bestias, mulares y caballares, pareci&oacute; que aquello se pod&iacute;a hacer; pero que adonde aun no las hab&iacute;a, hasta que las hubiese se pod&iacute;a disimular, pues era conforme a la costumbre de la tierra, con que los indios de la sierra no entrasen en los llanos, ni &eacute;stos en la sierra&quot;, (Herrera, D&eacute;c. VIII, lib.5, cap. 7).</font></p>     <p align="justify"><font face="Verdana" size="2">3&nbsp; &nbsp;Arequipa hab&iacute;a recibido una c&eacute;dula real prohibiendo que se sacasen indios de una provincia para otras, con fecha 7 de octubre 1543, pena cien mil maraved&iacute;s o bien cien azotes p&uacute;blicamente&quot;. (Barriga, <i>Documentos para la historia de Arequipa, </i>I, 196).</font></p>     <p align="justify"><font face="Verdana" size="2">4&nbsp; &nbsp;Tameme, cargador indio que por servicio personal acompa&ntilde;aba a los viajeros, llevando su carga.</font></p>     <p align="justify"><font face="Verdana" size="2">5&nbsp; &nbsp;Ir&iacute;an a vivir en otras partes, fuera de la jurisdicci&oacute;n de la ciudad, a fin de evitar servicio tan pesado e ingrato.</font></p>     <p align="justify"><font face="Verdana" size="2">6&nbsp; &nbsp;Sea osado, traducci&oacute;n literal del lat&iacute;n &quot;&aacute;udeat&quot;, empleado para las f&oacute;rmulas de las leyes prohibentes.</font></p>     <p align="justify"><font face="Verdana" size="2">7&nbsp; &nbsp;Puede causar extra&ntilde;eza la subida cantidad que importan las multas. En general, las penas pecuniarias que se aplicaban en las Indias, &quot;por la abundancia de oro que en ellas hay, si se hubiese de pagar como en Castilla, son peque&ntilde;as&quot;, por lo tanto, se aumentaban en raz&oacute;n de cinco a uno con respecto a Espa&ntilde;a. (Cfr H. V&aacute;squez Machicado, <i>Origen de nuestro derecho procesal, </i>p.14).</font></p>     <p align="justify"><font face="Verdana" size="2">8&nbsp; &nbsp;Esta pena se encuentra se&ntilde;alada en el Fuero Juzgo, no soliendo bajar de 50 ni exceder de 300 azotes. Seg&uacute;n derecho, esta pena no pod&iacute;a imponerse a los nobles y en ning&uacute;n caso el que la sufr&iacute;a deb&iacute;a quedar lisiado o muerto. Lo que las ordenanzas de los Cabildos admira, es la facultad de imponer penas dur&iacute;simas a los transgre so res: los azotes por cientos, usuales; las mutilaciones, no tanto, pero tampoco raras, principalmente con los negros hu&iacute;dos. Se ejecutaba la pena de los azotes con el condenado atado al rollo en el centro de la plaza.</font></p>     <p align="justify"><font face="Verdana" size="2">9&nbsp; &nbsp;A tales personas exentas se les conmutan a raz&oacute;n de tres pesos por azote. No hab&iacute;a regla fija al respecto, pues en Lima, por el a&ntilde;o 1559, se pod&iacute;an redimir cien azotes por tres pesos. El indio o negro que en esa ciudad vend&iacute;a hierba sin tener la correspondiente medida de cordel, &quot;tenga la hierba perdida y le den luego atado al rollo cien azotes y la misma pena tenga el negro que comprare de indio hierva para tornar a vender y los tratantes y pulperos cumplan lo mismo so pena de tres pesos&quot;. (Cabildos de Lima, 21 de julio 1559, V, 197).</font></p>     <p align="justify">&nbsp;</p>      ]]></body>
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