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<journal-title><![CDATA[Ajayu Órgano de Difusión Científica del Departamento de Psicología UCBSP]]></journal-title>
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<article-title xml:lang="es"><![CDATA[EMOCIÓN, COGNICIÓN Y RELACIONES INTERPERSONALES EN LA PSICOPATÍA PRIMARIA DE LYKKEN]]></article-title>
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</front><body><![CDATA[ <p align="right"><font size="2"><b><font face="Verdana, Arial, Helvetica, sans-serif">ART&Iacute;CULO</font></b></font></p>     <p align="center">&nbsp;</p>     <p align="center"><b><font size="4" face="Verdana, Arial, Helvetica, sans-serif">EMOCIÓN, COGNICIÓN Y RELACIONES INTERPERSONALES EN LA PSICOPATÍA</font></b> <font face="Verdana" size="4"><b>PRIMARIA DE LYKKEN</b></font></p>     <p align="center">&nbsp;</p>     <p align="center">&nbsp;</p>     <p align="center"><font face="Verdana" size="2"><b>Pinto, Bismarck. </b></font></p>     <p align="center"><font face="Verdana" size="2">Universidad Católica Boliviana</font></p>     <p align="center">&nbsp;</p>     <p align="center">&nbsp;</p> <hr noshade>     <p align="left"><font size="2" face="Verdana, Arial, Helvetica, sans-serif"><b>RESUMEN</b> </font></p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<P align="justify"><font size="2" face="Verdana, Arial, Helvetica, sans-serif"> Se plantean las limitaciones del modelo cognitivo para el abordaje de las emociones humanas. Se necesita un modelo cognitivo relacional, para comprender las interacciones entre los factores biol&oacute;gicos, neurol&oacute;gicos, cognitivos y sociales, para poder establecer un modelo m&aacute;s apropiado para la comprensi&oacute;n de los procesos emocionales. En este modelo, el lenguaje juega un papel muy importante, como regulador y mediador de los procesos cognitivos. Se enfatiza la importancia de la conciencia del miedo y la regulaci&oacute;n de los impulsos agresivos para el desarrollo de una actitud &eacute;tica. Luego, se analizan las caracter&iacute;sticas psicol&oacute;gicas de la personalidad antisocial desde el enfoque tradicional. Se plantean las consideraciones de clasificaci&oacute;n sugeridas por Lykken, en relaci&oacute;n a la psicopat&iacute;a primaria, psicopat&iacute;a secundaria y sociopat&iacute;a. Se comparan los criterios diagn&oacute;sticos del trastorno de personalidad antisocial, seg&uacute;n diversos abordajes. Finalmente se analiza el caso de un ni&ntilde;o con indicadores de psicopat&iacute;a primaria, las caracter&iacute;sticas de su familia, de su personalidad y de su comportamiento antisocial; se narra el manejo terap&eacute;utico del caso como ejemplo de la necesidad imperiosa de detectar tempranamente la presencia de signos relativos a conductas antisociales. </font></P> <hr noshade>     <p align="center">&nbsp;</p>     <p align="center">&nbsp;</p>     <blockquote>       <p align="justify"><font face="Verdana" size="2"><i>&quot;Si digo de mi mismo que yo sé sólo por mi propio caso lo que significa la palabra dolor' ...¿cómo puedo generalizar ese único caso tan irresponsablemente? (...)Si uno tiene que imaginar el dolor del otro según el modelo propio, entonces ésta no es una cosa tan fácil: porque por el dolor que siento me debo imaginar el dolor que no siento(...)Yo solamente puedo creer que otro tiene dolor; pero lo sé si yo lo tengo. (...) ¿Podría entender la palabra &quot;dolor&quot; quien nunca hubiese sentido dolor? &quot;</i></font></p>       <p align="right"><font face="Verdana" size="2">L. Wittgenstein(1988)</font></p> </blockquote>     <p align="justify"><font face="Verdana" size="2"><i>Un nuevo paradigma cognitivo. </i>¿Es posible una conciencia sin sentimientos? Los estudios llevados a cabo por Damasio (1994), demuestran la importancia de las conexiones entre regiones subcorticales y corticales durante el procesamiento de la información. Pinto (1998) subraya la importancia de las funciones afectivas durante la solución de problemas: quien <i>no siente, </i>no es capaz de retroalimentar la efectividad o el error de su ejecución.</font></p>     <p align="justify"><font face="Verdana" size="2">Es necesario, pues, reformular el paradigma tradicional de la Psicología Cognitiva, el mismo que elabora un modelo del ser humano excesivamente racional, al grado de considerar que necesariamente la razón debe gobernar sobre la emoción, definiendo como irracional al pensamiento contaminado por las emociones (Ellis, 1987).</font></p>     <p align="justify"><font face="Verdana" size="2">La tendencia de &quot;arrancar el corazón&quot; del ser humano se remonta a los inicios de la Psicología pre científica, Renato Descartes (1971) escribía:</font></p>     <blockquote>       ]]></body>
<body><![CDATA[<p align="justify"><font face="Verdana" size="2"><i>&quot;Ningún sujeto obra contra nuestra alma de modo más inmediato que el cuerpo, al cual se halla &iacute;ntimamente unido. En consecuencia, lo que en aquella es una pasión, es en éste, por lo común una acción. No hay mejor camino para llegar a un perfecto conocimiento de nuestras pasiones, que el examen de la diferencia que</i></font> <font face="Verdana" size="2"><i>existe entre el alma y el cuerpo, con el fin de saber a cuál de los dos debe atribuirse cada una de las funciones que en nosotros se verifican&quot; (p.229)</i></font></p> </blockquote>     <p align="justify"><font face="Verdana" size="2">El error que heredamos de Descartes es el afán de separar a la razón de las pasiones, separar el &quot;cuerpo&quot; del &quot;alma&quot;, los vestigios de la desenfrenada pasión por la racionalidad afectaron inclusive los estudios neuropsicológicos, así por ejemplo el notable neuropsicólogo ruso A.R. Luria desvaloriza las implicancias de las regiones subcorticales al elaborar un modelo jerárquico de las estructuras cerebrales, donde colocará en la posición superior a la corteza y en la inferior a las regiones subcorticales (Luria, 1981). Será Diamond quien sugiera un modelo cerebral con procesamientos paralelos en vez de jerárquicos(Diamond, en Kolb y Wishaw, I, 1987).</font></p>     <p align="justify"><font face="Verdana" size="2">El concepto de &quot;inteligencia&quot; nace también teñido por las sombras de la razón, las pruebas de inteligencia se enmarcan en la lógica verbal y la matemática, quien no responde a las cuestiones de las pruebas obtiene un CI bajo. Gardner sugiere que considerar de esa manera a la inteligencia es un error, plantea la idea de la existencia de inteligencias múltiples, de lo que se desprende el hecho de que existen diversas maneras de ordenar el mundo y que no siempre la mejor manera de pensar es la marcada por la lógica (Gardner, 1995).</font></p>     <p align="justify"><font face="Verdana" size="2">El planteo del pensamiento divergente (Maron da Cunha, 1977), propuesto por Guilford dará lugar a las extraordinarias ideas de Edward de Bono circunscritas alrededor del &quot;pensamiento lateral&quot; (De Bono, 1996), demostrando que la intuición puede superar a la razón, además de descubrir soluciones que la razón ni siquiera es capaz de sospechar. Escribe Nachmanovitch (1991): <i>&quot; Miguel Ángel sostenía que a él lo guiaba una cualidad llamada intelleto. Intelleto es inteligencia, no sólo del tipo meramente racional, sino inteligencia visionaria, un ver profundo del modelo que subyace a las apariencias.&quot; </i>(p 38).</font></p>     <p align="justify"><font face="Verdana" size="2">Los estudios de Sperry y Gazzaniga (Sagan, 1980), sugieren que cada uno de los hemisferios cerebrales responde a funciones diferentes, de tal manera que el izquierdo es lógico verbal y el derecho analógico. Por ello se deduce que la información se procesa integrando ambos estilos de pensamiento, a los que hay que agregar la afectividad que cumple principalmente dos funciones: dirigir la conducta y retroalimentar la efectividad de las ejecuciones. Castilla del Pino (2000), agregaría que los sentimientos además otorgan la posibilidad de conciencia del sujeto. En otras</font> <font face="Verdana" size="2">palabras, sin las pasiones no sabríamos qué hacer, para qué pensar, nos equivocaríamos y no nos daríamos cuenta, y lo que es peor, ni siquiera sabríamos que existimos.</font></p>     <p align="justify"><font face="Verdana" size="2">Vila (1997) escribe:</font></p>     <blockquote>       <p align="justify"><font face="Verdana" size="2">&quot;El núcleo central del nuevo paradigma parece ser la emoción, la gran olvidada del conductismo y de la Psicología Cognitiva. Se trata aparentemente de una revolución silenciosa, no acompañada de bombos y platillos, y que no está generando, por ahora, una crisis de identidad entre los psicólogos como ocurrió cuando irrumpieron los paradigmas anteriores. Es, además, una revolución convincentemente integradora. En ella parece sentirse a gusto los psicobiólogos tradicionales, algunos psicólogos conductistas tradicionales y los psicólogos cognitivos tradicionales&quot; (p. 118).</font></p> </blockquote>     <p align="justify"><font face="Verdana" size="2">Es posible el estudio experimental de las emociones, Vila (1997) propone distintas técnicas psicofisiológicas para la investigación del estrés: los reflejos defensivos y la respuesta cardiaca de defensa. Concluye:</font></p>     <blockquote>       ]]></body>
<body><![CDATA[<p align="justify"><font face="Verdana" size="2"><i>&quot;El corazón y los músculos motores forman parte del sistema efector periférico necesario para la adaptación del organismo al medio y, por tanto, para la supervivencia. El sistema efector periférico necesario para la adaptación del organismo al medio y, por tanto, para la supervivencia. El sistema efector periférico aporta los medios log&iacute;sticos e instrumentales para la conducta adaptativa, pero, al mismo tiempo, constituye el soporte biológico del sistema regulador de todo el funcionamiento del organismo: el sistema nervioso central. Las estructuras subcorticales del cerebro — las implicadas en las reacciones emocionales y motivacionales- ocupan un lugar privilegiado precisamente por constituir los lugares de conexión e integración entre las funciones cerebrales superiores — localizadas en la corteza cerebral — y las funciones corporales periféricas — el corazón y los músculos -. La desconexión entre ambas Junciones, por existir lesiones neurológicas o por no haberse conectado mediante el aprendizaje y la experiencia, genera comportamientos intelectual y emocionalmente desadaptativos, como han puesto de manifiesto los mensajeros de la inteligencia emocional: Damasio, 1994; Goleman, 1996; Marina, 1996)&quot; (p.140).</i></font></p> </blockquote>     <p align="justify"><font face="Verdana" size="2">Es posible un acercamiento a las emociones a partir de cuestionarios, pruebas psicométricas y pruebas proyectivas. Podemos comprender la importancia de las emociones a partir de los estudios neuropsicológicos de pacientes con lesiones cerebrales (Benedet, 1986, 1991):</font></p>     <blockquote>       <p align="justify"><font face="Verdana" size="2">•&nbsp; &nbsp; Lesiones de las regiones frontales se asocian por lo general a estados abúlicos, apáticos y en casos crónicos inclusive estados de absoluta falta de iniciativa (Luria, 1979).</font></p>       <p align="justify"><font face="Verdana" size="2">•&nbsp; &nbsp; Las alteraciones de la prosodia del lenguaje verbal debido a lesiones del hemisferio derecho (Ardila, 1984).</font></p>       <p align="justify"><font face="Verdana" size="2">•&nbsp; &nbsp; Lesiones del lóbulo parietal derecho y también frontal derecho se asocian    con anosoagnosia, la incapacidad de reconocimiento de errores (Luria, 1981).</font></p>       <p align="justify"><font face="Verdana" size="2">•&nbsp; &nbsp; Lesiones de la amígdala con la pérdida de la sensación de miedo y el síndrome de Kubler Bucy. (Damasio, 1994).</font></p>       <p align="justify"><font face="Verdana" size="2">•&nbsp; &nbsp; La alexitima como consecuencia de lesiones del hemisferio derecho y de lesiones prefrontales bilaterales (Ardila, 1992).</font></p> </blockquote>     <p align="justify"><font face="Verdana" size="2">¿Será posible encontrar evidencia en la psicopatología de la importancia de las emociones para la adaptación?. ¿Es posible encontrar personas incapaces de adecuarse al nuevo modelo cognitivo propuesto por Vila? Si existen personas &quot;sin corazón&quot;¿qué efectos puede tener para sí mismas y para la sociedad?</font></p>     <p align="justify"><font face="Verdana" size="2">La hipótesis defendida en el presente ensayo es que el mejor ejemplo desde la psicopatología para la comprensión de la importancia de las emociones en el ser humano es el trastorno de personalidad antisocial, específicamente la psicopatía primaria de Lykken.</font></p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<blockquote>       <p align="justify"><font face="Verdana" size="2"><i>Me gustas cuando callas porque estás como ausente,</i></font>    <br>     <font face="Verdana" size="2"><i>Y &nbsp;me oyes desde lejos, y mi voz no te toca.     <br>     Parece que los ojos se te hubieran volado</i></font>    <br>     <font face="Verdana" size="2"><i>Y&nbsp;parece que un beso te cerrara la boca.</i></font></p>       <p align="justify"><font face="Verdana" size="2">Pablo Neruda.</font></p> </blockquote>     <p align="justify"><font face="Verdana" size="2"><i>Emoción y lenguaje. </i>Con la emoción pasa algo así como con el concepto de tiempo, Aristóteles decía: &quot;Cuando no me preguntan qué es el tiempo sé qué es el tiempo, cuando me preguntan, no sé qué es el tiempo&quot; (Gómez, et al, 1981), todos nos emocionamos, y lo decimos, sin embargo, qué difícil se hace definir a la emoción, quizás porque necesitamos utilizar un recurso tan diferente a la emoción como es el lenguaje verbal, decir lo indecible, describir lo indescriptible, ponerle nombre a lo innombrable. Wittgenstein (1979) enuncia: &quot;el límite de mi lenguaje es el límite de mi mundo&quot;. Quizás el mundo más cercano (nuestro interior) sea el más lejano para nuestro lenguaje, puedo decir dónde queda y cómo llegar a Cochabamba, es más se puede calcular</font> <font face="Verdana" size="2">cómo llegar a Marte, pero qué difícil decir dónde se sitúa el miedo y cómo localizarle con precisión.</font></p>     <p align="justify"><font face="Verdana" size="2">El problema de la definición de la emoción llevó a la memorable disputa entre las teorías de James y Cannon. Para James la emoción es el resultado de los cambios corporales, primero sentimos dichos cambios y luego recién nos emocionamos:</font></p>     <blockquote>       <p align="justify"><font face="Verdana" size="2"><i>&quot;Nos sentimos tristes porque lloramos, enfadados porque golpeamos, asustados porque temblamos, y no que lloramos, golpeamos o temblamos porque, según el caso estamos tristes, enfadados o asustados. Si los estados corporales no siguieran a la percepción, esta última poseería una conformación totalmente cognitiva, pálida, incolora, carente de color emocional. Entonces podríamos ver el oso y juzgar que lo mejor es correr, recibir la ofensa y considerar que lo correcto es golpear, pero no podríamos sentirnos realmente asustados o iracundos &quot;(James, 1985, P.124).</i></font></p> </blockquote>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p align="justify"><font face="Verdana" size="2">Cannon, en cambio piensa que la teoría de James está equivocada, formula la teoría talámica, según la cual el tálamo sería el centro de las reacciones emocionales, de tal manera que: &quot;la peculiar cualidad de la emoción está definida por la simple sensación cuando los procesos talámicos se activan&quot; (Cannon, 1931). Para Cannon, los cambios fisiológicos que acompañan a la emoción preparan al organismo para la acción según las demandas de la situación.</font></p>     <p align="justify"><font face="Verdana" size="2">Podemos identificar tres diferencias esenciales entre James y Cannon: James es periferialista, considera que existen emociones distintas (especificidad de las emociones) y plantea un enfoque fisiologista de las emociones; mientras Cannon es centralista, considera una sola dimensionalidad de las emociones y plantea un enfoque cognitivo de las emociones.</font></p>     <p align="justify"><font face="Verdana" size="2">Lacey (en Pinillos, Palafox y Vila, 1990), recupera la idea de la especificidad fisiológica de las emociones, tanto a nivel situacional como individual. Lang (1985) indica que se deben estudiar tres dimensiones en la emoción: la conducta, la verbalización y las respuestas fisiológicas.</font></p>     <p align="justify"><font face="Verdana" size="2">Para Castilla del Pino (2000): &quot;La emoción no puede separarse de la experiencia emocional, la experiencia provocadora, en última instancia el objeto que la suscita&quot; (p.343).</font></p>     <p align="justify"><font face="Verdana" size="2">No debemos caer en el error de la Lingüística que al tratar de aislar su objeto de estudio en la lengua tuvo que enfrentar el grave problema de dilucidar si la semántica era o no parte de sí misma, Sliusarieva desarrolla el concepto de <i>situación semiótica </i>para introducir la semántica dentro de la sociología y discutir la necesidad que tiene la Lingüística de abrirse a otras ciencias si quiere comprender los fenómenos del significado de las palabras (Maslov, 1970).</font></p>     <p align="justify"><font face="Verdana" size="2">Calhoun y Solomon (1992), consideran cinco maneras de acercamiento al estudio de la emoción:</font></p>     <blockquote>       <p align="justify"><font face="Verdana" size="2">a)&nbsp; &nbsp;Teorías de la sensación</font></p>       <p align="justify"><font face="Verdana" size="2">b)&nbsp; &nbsp;Teorías fisiológicas</font></p>       <p align="justify"><font face="Verdana" size="2">c)&nbsp; &nbsp;Teorías conductuales</font></p>       ]]></body>
<body><![CDATA[<p align="justify"><font face="Verdana" size="2">d)&nbsp; &nbsp;Teorías evaluativas</font></p>       <p align="justify"><font face="Verdana" size="2">e)&nbsp; &nbsp;Teorías cognoscitivas</font></p> </blockquote>     <p align="justify"><font face="Verdana" size="2">A pesar de ello, la idea de abordar a las emociones centrados en los aspectos del sujeto probabiliza el riesgo de hacer de la Psicología de las emociones una especie de estructuralismo asocial. Por ello la definición de Ortony, Clore y Collins (1996), satisface las expectativas relacionales de su concepción:</font></p>     <blockquote>       <p align="justify"><font face="Verdana" size="2"><i>&quot;Nuestra caracterización de trabajo contempla las emociones como reacciones con valencia ante acontecimientos, agentes u objetos, la naturaleza particular de las cuales viene determinada por la manera como es interpretada la situación desencadenante&quot; (p. 16).</i></font></p> </blockquote>     <p align="justify"><font face="Verdana" size="2">El nuevo modelo cognitivo recupera el corazón en el momento que introduce su enfoque hacia el mundo de las emociones, sin embargo, se corre el riesgo de hacer un modelo de ser humano con cerebro y corazón pero sin el prójimo. Como señalaba William James: <i>&quot;la parte más importante de mi ambiente es mi prójimo. La conciencia de su actitud hacia mi es la percepción que normalmente abre la mayoría de mis vergüenzas, indignaciones y miedos.&quot; </i>(James, 1985).</font></p>     <p align="justify"><font face="Verdana" size="2">La aproximación constructivista de Maturana (1997) enfatiza la importancia de las relaciones interpersonales a través del diálogo para la construcción de lo real:</font></p>     <blockquote>       <p align="justify"><font face="Verdana" size="2"><i>&quot;Por esto mismo mantengo que no hay acción humana sin una emoción que la funde como tal y la haga posible como acto. Por esto pienso también que para que un modo de vida basado en el estar juntos en interacciones recurrentes en el plano de la sensualidad en que surge el lenguaje se diese, se requería de una emoción fundadora particular sin la cual ese modo de vida en la convivencia no sería posible. Tal emoción es el amor. El amor es la emoción que constituye el dominio de acciones en que nuestras interacciones recurrentes con otro hacen al otro un legitimo otro en la convivencia. Las interacciones recurrentes en el amor amplían y estabilizan la convivencia; las interacciones recurrentes en la agresión interfieren y rompen la convivencia. Por esto el lenguaje como dominio de coordinaciones conductuales consensuales, no puede haber surgido en la agresión que restringe la convivencia aunque una vez en el lenguaje podamos usar el lenguaje en la agresión &quot; ( p.23).</i></font></p> </blockquote>     <p align="justify"><font face="Verdana" size="2">Es el otro quien le pone nombre a las cosas del nuestro mundo y luego introyectamos esos nombres como si nos fueran propios (Vygotsky ,1980, 1987). Lo mismo pasa a nivel de las emociones, una emoción debe ser sentida y luego expresada, para expresarla necesitamos un nombre, el cual surge cuando &quot;los que saben&quot;<sup><a href="#1">1</a></sup> suponen que reconocen en las expresiones corporales del niño, entonces pueden decir: ¿te duele algo? ¿tienes hambre? ¿estás enojado?, etc. Surge el nombre de la emoción tan enajenado de la propia sensación personal: <i>la emoción la nombran los de afuera y la asume el sujeto.</i></font></p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p align="justify"><font face="Verdana" size="2">El problema se complica con el sentimiento, entendido como:</font></p>     <blockquote>       <p align="justify"><font face="Verdana" size="2"><i>&quot;Estado del sujeto caracterizado por la impresión afectiva que le causa determinada persona, animal, cosa, recuerdo, o situación en general. El sentimiento, al ser de menos intensidad que la emoción, es experimentado por el sujeto como algo que le acontece exclusivamente en el plano del él mismo como sujeto, más concretamente en el nivel anímico&quot;. (Castilla del Pino, 2000 p. 347).</i></font></p> </blockquote>     <p align="justify"><font face="Verdana" size="2"><i>¿Cómo saber lo que el otro siente? </i>He ahí la cuestión primordial para la epistemología de la Psicología. El otro percibe tan sólo la expresión de la emoción y con la palabra se puede mentir: ocultar, fingir o exacerbar, diríamos que quien sabe lo que siente es la persona que dice sentir, ¿pero siente en realidad? Existen personas que aprendieron mal las palabras para algunas emociones, otros que ni siquiera tienen la palabra y por ello piensan que no sienten.</font></p>     <p align="justify"><font face="Verdana" size="2">Bowlby (1985), descubrió la importancia de la historia del apego con la madre durante las primeras experiencias infantiles para el desarrollo de las relaciones afectivas, a tal grado creyó que influye el apego que sugirió que los trastornos mentales tenían su origen en apegos defectuosos. Pienso sin embargo, que además del apego se hacen necesarias dos condiciones para un desarrollo emocional normal:</font></p>     <blockquote>       <p align="justify"><font face="Verdana" size="2">a)&nbsp; &nbsp;Las estructuras biológicas necesarias para sentir las emociones.</font></p>       <p align="justify"><font face="Verdana" size="2">b)&nbsp; &nbsp;Adquisición coherente del lenguaje en función a las emociones.</font></p> </blockquote>     <p align="justify"><font face="Verdana" size="2">Eibl - Eibesfedt (1973) demuestra que la expresión no verbal de las emociones es innata al estudiar a niños sordo - ciegos de nacimiento y al comparar reacciones emocionales de distintas culturas. Pero es evidente que existen personas con alexitimia, quizás el autismo infantil sea el ejemplo más dramático de la incapacidad de entender las expresiones emocionales del otro. El otro extremo serían aquellos individuos capaces de leer las emociones de los demás sin ser capaces de identificar sus propias emociones, una especie de afasia semántica emocional, circunstancia que como propongo pertenece al grupo de los psicópatas primarios de Lykken.</font></p>     <blockquote>       ]]></body>
<body><![CDATA[<p align="justify"><font face="Verdana" size="2"><i>Los sentimientos son la forma en que nos percibimos. Los sentimientos son nuestra reacción al mundo que nos rodea. Son la forma en que sentimos el estar vivos. Cuando nuestros sentimientos son armoniosos experimentamos nuestro máximo nivel de conciencia. Sin sentimientos no hay existencia, no hay vida. En términos simples, cada uno de nosotros es sus propios sentimientos. (...Comprender nuestros sentimientos es comprender nuestra reacción al mundo que nos rodea. Sin conciencia de lo que significan nuestros sentimientos no hay verdadera conciencia de la vida. David Viscott (1997).</i></font></p> </blockquote>     <p align="justify"><font face="Verdana" size="2"><i>Policía: ¿Pensó alguna vez en el dolor que estaba causando a sus víctimas? ¿Cuándo mataba a</i></font> <font face="Verdana" size="2"><i>niños, nunca se paró a pensar en su propio hijo?</i></font></p>     <p align="justify"><font face="Verdana" size="2"><i>Chikatilo: Nunca se me pasó por la cabeza. Del interrogatorio a Chikatilo (Krivich y Ol 'gin</i></font> <font face="Verdana" size="2"><i>1994).</i></font></p>     <p align="justify"><font face="Verdana" size="2"><i>El trastorno de personalidad antisocial y la psicopatía primaria de Lykken. </i>Desde que Pinel en 1809 designó al individuo con comportamientos que iban en contra de las normas con el término <i>&quot;manía sin delirio&quot;, </i>se ha pretendido identificar a cierto tipo de personalidad delictiva con un trastorno de la personalidad (Beloch, Sandin y Ramos, 1998). En Alemania con Kaeplin se utiliza</font> <font face="Verdana" size="2">el término <i>&quot;psicopatía&quot; </i>mientras que Patridge en los Estados Unidos influye sobre la Asociación Psiquiátrica Americana (APA) y se adopta el concepto de <i>&quot;trastorno antisocial de la personalidad&quot;.</i></font></p>     <p align="justify"><font face="Verdana" size="2">La psicopatología anglosajona considera al trastorno antisocial de la personalidad como una patología que se caracteriza por manifestaciones conductuales y de desviación social; mientras que para la alemana se define en función únicamente de rasgos de la personalidad. Esta postura ha sido recogida por la Organización Mundial de la Salud, de tal manera que en el CIE-10 se utiliza el término: <i>&quot;trastorno disocial de la personalidad&quot;.</i></font></p>     <p align="justify"><font face="Verdana" size="2">Los criterios diagnósticos del trastorno antisocial de la personalidad para el DSM IV son los siguientes:</font></p>     <blockquote>       <p align="justify"><font face="Verdana" size="2">A.&nbsp; Un patrón general de desprecio y violación de los derechos de los demás que se presenta desde la edad de 15 años, como lo indican tres (o más) de los siguientes ítems:</font></p>       <blockquote>         <p align="justify"><font face="Verdana" size="2">1.&nbsp; &nbsp;fracaso para adaptarse a las normas sociales en lo que respecta al comportamiento legal, como lo indica al perpetrar repetidamente actos que son motivo de detención.</font></p>         ]]></body>
<body><![CDATA[<p align="justify"><font face="Verdana" size="2">2.&nbsp; &nbsp;deshonestidad, indicada por mentir repetidamente, utilizar un alias, estafar a otros para obtener un beneficio personal o por placer</font></p>         <p align="justify"><font face="Verdana" size="2">3.&nbsp; &nbsp;impulsividad o incapacidad para planificar el futuro</font></p>         <p align="justify"><font face="Verdana" size="2">4.&nbsp; &nbsp;irritabilidad y agresividad, indicados por peleas físicas repetidas o agresiones</font></p>         <p align="justify"><font face="Verdana" size="2">5.&nbsp; &nbsp;despreocupación imprudente por su seguridad o la de los demás</font></p>         <p align="justify"><font face="Verdana" size="2">6.&nbsp; &nbsp;irresponsabilidad persistente, indicada por la incapacidad de mantener un trabajo con constancia o de hacerse cargo de obligaciones económicas</font></p>         <p align="justify"><font face="Verdana" size="2">7.&nbsp; &nbsp;falta de remordimientos, como lo indica la indiferencia o la justificación de haber dañado, maltratado o robado a otros</font></p>   </blockquote>       <p align="justify"><font face="Verdana" size="2">B.&nbsp; El sujeto tiene al menos 18 años</font></p>       <p align="justify"><font face="Verdana" size="2">C.&nbsp; Existen pruebas de un trastorno disocial <a href="#2">*</a> que comienza antes de la edad de 15 años</font></p>       <p align="justify"><font face="Verdana" size="2">D.&nbsp; El comportamiento antisocial no aparece exclusivamente en el transcurso de una esquizofrenia o un episodio maníaco (APA, 1996).</font></p> </blockquote>     <p align="justify"><font face="Verdana" size="2">Para el CIE - 10, los criterios diagnósticos son los siguientes:</font></p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<blockquote>       <p align="justify"><font face="Verdana" size="2">1.&nbsp; &nbsp;Cruel despreocupación por los sentimientos de los demás y falta de capacidad de empat&iacute;a.</font></p>       <p align="justify"><font face="Verdana" size="2">2.&nbsp; &nbsp;Actitud marcada y persistente de irresponsabilidad y despreocupación por las normas, reglas y obligaciones sociales.</font></p> </blockquote>     <blockquote>       <p align="justify"><font face="Verdana" size="2">3.&nbsp; &nbsp;Incapacidad para mantener relaciones personales duraderas.</font></p>       <p align="justify"><font face="Verdana" size="2">4.&nbsp; &nbsp;Muy baja tolerancia a la frustración o bajo umbral para descargas de agresividad, dando incluso lugar a un comportamiento violento.</font></p>       <p align="justify"><font face="Verdana" size="2">5.&nbsp; &nbsp;Incapacidad para sentir culpa y para aprender de la experiencia, en particular del castigo.</font></p>       <p align="justify"><font face="Verdana" size="2">6.&nbsp; &nbsp;Marcada predisposición a culpar a los demás o a ofrecer racionalizaciones verosímiles del comportamiento conflictivo.</font></p>       <p align="justify"><font face="Verdana" size="2">7.&nbsp; &nbsp;Irritabilidad persistente (OMS, 1992).</font></p> </blockquote>     <p align="justify"><font face="Verdana" size="2">Siguiendo a Beloch, Sandin, y Ramos (1998), las personas con trastorno antisocial de la personalidad se caracterizan por incapacidad empática, insensibilidad emocional, impulsividad, búsqueda de sensaciones, un desarrollo moral inadecuado.</font></p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<blockquote>       <p align="justify"><font face="Verdana" size="2"><i>&quot;Incapacidad de empatia. </i>Son personas que no saben colocarse en el lugar del otro, por lo que se convierten en sujetos incapaces de amar, con gran pobreza en sus reacciones afectivas.</font></p> </blockquote>     <p align="justify"><font face="Verdana" size="2"><i>Insensibilidad emocional. </i>Poseen una anómala experiencia emocional. Llaman la atención los estudios de medidas electrodermales y cardiovasculares ante la presencia de estímulos aversivos (Siddle y Trasler, 1981), y los experimentos sobre reflejos ante sobresaltos acústicos<sup>2</sup>: los individuos psicopáticos no responden de la misma manera que las personas normales: ante estímulos aversivos, no manifiestan respuestas ansiosas, <i>&quot;la magnitud de los reflejos es mayor ante imágenes desagradables y menor cuando es positiva la cualidad afectiva de la imagen &quot;</i><sup>3</sup><i> </i>Por ello se concluye, que la personalidad psicopática corresponde a un individuo incapaz de comprender los sentimientos ajenos.</font></p>     <p align="justify"><font face="Verdana" size="2"><i>Impulsividad. </i>Es uno de los rasgos más evidentes de la personalidad psicopática. El psicópata es alguien que no tiene reparos en expresar sus deseos y emociones, cualesquiera que éstas sean.</font></p>     <p align="justify"><font face="Verdana" size="2"><i>Búsqueda de sensaciones. </i>Se trata de que el psicópata necesita ampliar sus sensaciones, por lo que es común que recurran a parafilias sexuales<a href="#3">*</a> , abuso de sustancias tóxicas <a href="#4">**</a> , etcétera.</font></p>     <p align="justify"><font face="Verdana" size="2"><i>Desarrollo moral inadecuado. </i>Para el psicópata la única moralidad valedera es aquella que le beneficia personalmente. Quizás sea debido a que el aprendizaje moral se basa en el miedo y su reducción, y al no tener reacciones fisiológicas normales ante la presencia de estímulos amenazantes, el psicópata no sería capaz de aprender las normas sociales (Beloch , Sandin, y Ramos, 1998, pág. 632).</font></p>     <p align="justify"><font face="Verdana" size="2">Lykken plantea que es necesario discernir acerca de varios tipos de personalidad antisocial: la sociopática, la psicopática y la relacionada con las neurosis del carácter Lykken, 2000).</font></p>     <p align="justify"><font face="Verdana" size="2">Después de un profundo análisis sobre los aspectos genéticos y los sociales, Lykken llega a la conclusión que existe un tipo de personalidad antisocial que se caracteriza principalmente por una predisposición a no sentir el miedo y otro que posee un sistema de activación con déficits inhibitorios, a estos dos tipos de personalidad los cataloga como <i>psicópatas. </i>Mientras que aquellos individuos sin predisposición biológica que derivan en conductas delictivas serán considerados <i>sociópatas </i>(Lykken, 2000).</font></p>     <p align="justify"><font face="Verdana" size="2">Clecley (1982) elabora un listado de criterios diagnósticos para la psicopatía primaria:</font></p>     <blockquote>       ]]></body>
<body><![CDATA[<p align="justify"><font face="Verdana" size="2">•&nbsp; &nbsp; Encanto superficial e inteligencia</font></p>       <p align="justify"><font face="Verdana" size="2">•&nbsp; &nbsp; Ausencia de delirios y de otras señales de pensamiento irracional</font></p>       <p align="justify"><font face="Verdana" size="2">•&nbsp; &nbsp; Ausencia de &quot;nerviosismo&quot; u otras manifestaciones neuróticas</font></p>       <p align="justify"><font face="Verdana" size="2">•&nbsp; &nbsp; Informalidad</font></p>       <p align="justify"><font face="Verdana" size="2">•&nbsp; &nbsp; Falsedad y falta de sinceridad</font></p>       <p align="justify"><font face="Verdana" size="2">•&nbsp; &nbsp; Falta de remordimientos y vergüenza</font></p>       <p align="justify"><font face="Verdana" size="2">•&nbsp; &nbsp; Conducta antisocial mal motivada</font></p>       <p align="justify"><font face="Verdana" size="2">•&nbsp; &nbsp; Falta de discernimiento e incapacidad de aprender por la experiencia</font></p>       <p align="justify"><font face="Verdana" size="2">•&nbsp; &nbsp; Egocentrismo patológico e incapacidad para amar</font></p>       <p align="justify"><font face="Verdana" size="2">•&nbsp; &nbsp; Pobreza general en las relaciones afectivas</font></p>       ]]></body>
<body><![CDATA[<p align="justify"><font face="Verdana" size="2">•&nbsp; &nbsp; Pérdida específica de perspicacia</font></p>       <p align="justify"><font face="Verdana" size="2">•&nbsp; &nbsp; Indiferencia hacia las relaciones interpersonales</font></p>       <p align="justify"><font face="Verdana" size="2">•&nbsp; &nbsp; Conducta fantástica y poco atractiva</font></p>       <p align="justify"><font face="Verdana" size="2">•&nbsp; &nbsp; Pocos suicidios</font></p>       <p align="justify"><font face="Verdana" size="2">•&nbsp; &nbsp; Vida sexual impersonal</font></p>       <p align="justify"><font face="Verdana" size="2">•&nbsp; &nbsp; Incapacidad de seguir un plan de vida.</font></p> </blockquote>     <p align="justify"><font face="Verdana" size="2">En función a dichos criterios varios autores organizan diversos tipos de aproximación hacia el estudio de la psicopatía primaria. Blacburn (1998) en 1998 observa un continuo entre la incapacidad de inhibición de los impulsos y la agresión. Seroczynsky (1999) identifica dos tipos esenciales de agresión: la depredadora y la reactiva, los psicópatas primarios serían agresivos depredadores. El propio Clecley (1994) considera que la locuacidad y la amabilidad de los psicópatas primarios sería la caracterísitica más importante de sus rasgos de personalidad. Meloy</font><font face="Verdana" size="2">(1988) promueve la teoría del apego defectuoso, mientras que Millón (1998) defiende la teoría según la cual el psicópata es un individuo fascinado por el poder y el estatus social. Ellis (1987) sugiere un nivel de <i>arousal </i>bajo en los psicópatas primarios.</font></p>     <p align="justify"><font face="Verdana" size="2">Lykken (2000) defiende la teoría de que la psicopatía primaria obedece a un déficit de reconocimiento del miedo, para ello cita diversos estudios que la corroboran, los mismos que se sintetizan a continuación.</font></p>     <p align="center"><img src="/img/revistas/rap/v1n1/a07_tabla_01.gif" width="634" height="1178"></p>     <p align="justify"><font face="Verdana" size="2">Una vez hechas las consideraciones psicopatológicas de la psicopatía primaria de Lykken, es posible coincidir con Garrido (2000) cuando escribe: <i>&quot;Puede aducirse que el psicópata está en un error moral, porque no acierta a comprender el sentido emocional de los hechos. &quot; (p.107) (...) &quot;Hay entre los psicópatas un hambre desmesurada por vivir nuevas sensaciones, por llenar el sistema nervioso de acontecimientos que le lleven al vértigo, </i>(p.45)</font></p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p align="justify"><font face="Verdana" size="2">Dicho <i>&quot;error moral&quot; </i>es consecuencia de la incapacidad de reconocer el miedo y por lo tanto temer al castigo, se asocian además su falta de sentimiento de culpa y remordimientos. Es como si la ausencia de excitación producida por el miedo le obligase a buscar desesperadamente situaciones de riesgo con la esperanza de sentir algo que le conmueva.</font></p>     <p align="justify"><font face="Verdana" size="2">El psicópata tiene una especie de <i>&quot;analfabetismo emocional&quot;</i>, el mismo que queda impreso con dramatismo en la cita del asesino Jack Abbott:</font></p>     <blockquote>       <p align="justify"><font face="Verdana" size="2"><i>&quot;Hay emociones - en realidad, muchas de ellas- que sólo conozco a través de las palabras, mediante la lectura, y algunas otras que se encuentran en mi inmadura imaginación. Puedo imaginar que yo soy capaz de sentirlas, pero en realidad no puedo &quot; (Garrido, 2000, p.56).</i></font></p> </blockquote>     <p align="justify"><font face="Verdana" size="2">El psicópata aprende a vivir sin necesitar de los demás, a quienes ve como simples objetos para sus fines de poder y gloria, quizás en el psicópata ocurre realmente lo que pasó con la caja de Pandora: huyeron todas las emociones y apenas queda la esperanza: <i>la esperanza de alguna vez sentir algo significativo.</i></font></p>     <p align="justify"><font face="Verdana" size="2">Cuando se identifican conductas disociales tempranas, ¿cómo evitar que el niño manifieste su psicopatía de manera destructiva? Lykken, una vez más plantea la posibilidad de canalización positiva del &quot;germen psicopático&quot; sólo si existe una familia con presencia de padre, puesto que en las estadísticas analizadas por él se evidencia una notable coincidencia entre los criminales peligrosos: ¡la ausencia de padre! (Lykken, 2000). Sin embargo, aún en familias funcionales la posibilidad de evitar que un niño con potencial psicopático primario se dedique a delinquir es difícil. La mayor dificultad se concentra en la imposibilidad que el niño tiene de suspender una conducta a partir del castigo. La alternativa es fomentar tres aspectos esenciales en la educación del niño dentro de la familia:</font></p>     <blockquote>       <p align="justify"><font face="Verdana" size="2">a)&nbsp; &nbsp;Modelar conductas de apego.</font></p>       <p align="justify"><font face="Verdana" size="2">b)&nbsp; &nbsp;Incrementar las actividades del niño con su padre.</font></p>       <p align="justify"><font face="Verdana" size="2">c)&nbsp; &nbsp;Condicionar conductas positivas a través del reforzamiento positivo.</font></p>       ]]></body>
<body><![CDATA[<p align="justify"><font face="Verdana" size="2">d)&nbsp; &nbsp;Establecer la necesidad del otro para la satisfacción de las necesidades básicas del niño.</font></p>       <p align="justify"><font face="Verdana" size="2">e)&nbsp; &nbsp;Plantear reglas específicas.</font></p>       <p align="justify"><font face="Verdana" size="2">f)&nbsp; &nbsp;Utilizar el lenguaje verbal siempre que emerja alguna emoción en los miembros de la familia.</font></p>       <p align="justify"><font face="Verdana" size="2">g)&nbsp; &nbsp;Evitar modelos de violencia, h) Evitar castigos.</font></p>       <p align="justify"><font face="Verdana" size="2">i)   Promover la estimulación de las habilidades socialmente aceptables del niño: arte,</font> <font face="Verdana" size="2">deportes, etc. j)   Instaurar creencias benévolas y coherentes al interior de la familia (pueden ser religiosas o</font> <font face="Verdana" size="2">no serlas)</font></p> </blockquote>     <p align="justify"><font face="Verdana" size="2">Como ejemplo del manejo de un niño con características psicopáticas se presenta un caso tratado en consulta privada.</font></p>     <blockquote>       <p align="justify"><font face="Verdana" size="2"><i>Los padres de R. de 12 años, piden ayuda psicológica para la familia debido a las graves conductas de su hijo. El padre de R., es ingeniero civil tiene 42 años, la madre no trabaja, tiene 39 años. R tiene un hermano menor de 10 años. Los problemas con R se remontan a sus primeros años de vida, siempre fue un niño inquieto y fr&iacute;volo, le costaba aceptar las caricias de sus padres, desde pequeño destrozaba sus juguetes y lastimaba a su hermano. A pesar de sus tempranas conductas destructivas, R sorprendía a todos con su inteligencia, por ejemplo: recordaba de memoria las capitales de los países del mundo a los 5 años. Sin embargo las conductas agresivas del niño se incrementaron a sus 9 años cuando colocó varias agujas en las medias de su madre. Desde sus 10 años llama perra a su madre y chancho al padre, a su hermano le dice monito y siempre que puede le golpea o arruina sus juguetes. Dislocó un dedo de la mano de la abuela al cerrar la machucarle intencionalmente con la puerta. . En la escuela no tiene amigos, les evita, se vanagloria de ser el mejor peleador del curso, durante un tiempo con otro niño se dedicó a rayar los cuadernos de sus compañeros y a ponerles apodos a las niñas. Al cumplir los 12 arrojó al padre contra un automóvil mientras cruzaban la calle, el padre logró esquivar el carro, sin embargo cayó y el niño se mofó del padre al verle tirado en el asfalto. Ese acontecimiento motivó la búsqueda de ayuda profesional. Los padres se quieren, aparentemente no tienen problemas de pareja, a pesar de ello le temen al niño y no saben qué hacer, en una ocasión la madre le dio un sopapo y el niño le respondió con otro. Han pensado en internar al niño en el liceo militar de Sucre como último recurso. El trabajo terapéutico se centró principalmente en la relación del padre con el niño y en el establecimiento de límites y reglas en el hogar. El padre decidió llevar de viaje al niño con poco dinero, de tal manera que durante tres meses tuvieron que trabajar en distintos lugares del país para poder tener qué comer. Al retorno del viaje su hermano le recibió con cariño y la madre le esperaba con regalos. Ambos eventos fueron decisivos para el cambio dramático en el niño, dijo por primera vez mamá en vez de perra durante una sesión, mejoró su comportamiento en casa, y se ha comenzado a estimular su interés por la computación. Se procedió paralelamente a la terapia familiar con un programa de habilidades interpersonales, poniendo énfasis en las técnicas para el control de impulsos.</i></font></p> </blockquote>     <p align="justify"><font face="Verdana" size="2">En R se identifican varios de los criterios que menciona Lykken de una psicopatía primaria, principalmente:</font></p>     <blockquote>       ]]></body>
<body><![CDATA[<p align="justify"><font face="Verdana" size="2">•&nbsp; &nbsp; Temeridad: ausencia de miedo. R siempre está presto para llevar a cabo actividades que otros niños no aceptarían.</font></p>       <p align="justify"><font face="Verdana" size="2">•&nbsp; &nbsp; Necesidad de alta estimulación: R busca situaciones de peligro personal y de los demás.</font></p>       <p align="justify"><font face="Verdana" size="2">•&nbsp; &nbsp; Poco aprendizaje por evitación: el castigo no hace mella en las conductas disruptivas de R.</font></p>       <p align="justify"><font face="Verdana" size="2">•&nbsp; &nbsp; Crueldad.</font></p>       <p align="justify"><font face="Verdana" size="2">•&nbsp; &nbsp; Falta de remordimientos: nunca pide perdón ni reconoce que lastima a los demás.</font></p>       <p align="justify"><font face="Verdana" size="2">•&nbsp; &nbsp; Locuacidad y habilidad para mentir: cuando colocó las agujas en las medias de la madre dijo que fue ella quien colocó las agujas allá para achacarle a él.</font></p> </blockquote>     <p align="justify"><font face="Verdana" size="2">No se puede asegurar aún el éxito terapéutico del caso, se tiene que esperar el desarrollo del niño durante su adolescencia y posteriormente en su vida adulta, sin embargo se evidencia la efectividad notable de los factores mencionados anteriormente como guía.</font></p>     <blockquote>       <p align="justify"><font face="Verdana" size="2"><i>Me dan dolor muchas cosas que a otros sólo les dan lástima</i></font></p>       <p align="justify"><font face="Verdana" size="2">Georg Christoph Lichtenberg</font></p>       ]]></body>
<body><![CDATA[<p align="justify">&nbsp;</p> </blockquote>     <p align="justify"><font size="2" face="Verdana, Arial, Helvetica, sans-serif"><i><b>Conclusiones.</b> </i>A partir de la psicopatía primaria se ha demostrado la importancia de los sentimientos, los mismos que son los que nos permiten tomar conciencia de nuestra existencia en el mundo y de la existencia de los demás.</font></p>     <p align="justify"><font face="Verdana" size="2">Emociones y sentimientos necesitan expresarse para uno mismo y para los demás, el lenguaje verbal es el mejor vehículo, sin embargo al mismo tiempo que nos permite decir lo que sentimos nos aleja de la esencia del sentir. A pesar de ello, como ocurre con los objetos del mundo: &quot;los que saben&quot; incorporan en nuestro bagaje de información las palabras para designar nuestras emociones y sentimientos.</font></p>     <p align="justify"><font face="Verdana" size="2">Será en la adolescencia donde se cuestionarán profundamente las palabras y surgirá el enamoramiento como una emoción propia, construida por uno mismo y dirigida hacia otro. El amor, es pues el sentimiento por excelencia, una construcción imaginaria entre dos personas que están seguras de su existencia. Sin diálogo no existe amor.</font></p>     <p align="justify"><font face="Verdana" size="2">Estas consideraciones provenientes del análisis de la psicopatía primaria, establecen la necesidad de revisar el modelo tradicional de la Psicología Cognitiva, no solamente se debe agregar la emoción como elemento fundamental del significado y sentido de las representaciones y conductas, sino además incorporar las relaciones interpersonales como procesos indispensables para la configuración de la realidad.</font></p>     <p align="justify"><font face="Verdana" size="2">El psicópata es una persona que puede ser la metáfora viviente de la Psicología Cognitiva: sin corazón e incapaz de amar, de relacionarse con los demás.</font></p>     <p align="justify"><font face="Verdana" size="2">Queda por poner a prueba las pautas sugeridas para el manejo de niños precozmente identificados con potencial psicopático, además de hacer el seguimiento del desarrollo de los niños a quienes se les aplicó el programa planteado en el presente ensayo.</font></p>     <p align="justify">&nbsp;</p>     <p><font size="3"><b><font face="Verdana, Arial, Helvetica, sans-serif">Notas</font></b></font></p>     <p><font face="Verdana" size="2"><sup><a name="1"></a>1</sup> &quot;Los que saben&quot;= por lo general los adultos que se autodenominan &quot;nuestros padres&quot;, pero no s&oacute;lo ellos, sino cualquier persona que se encuentra alrededor del ni&ntilde;o y que cree que tiene el nombre exacto para la experiencia emocional interna del peque&ntilde;o.</font></p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p><font face="Verdana" size="2"><a name="2"></a>* Criterio del trastorno disocial: Un patr&oacute;n repetitivo y persistente de comportamiento en el que se violan los derechos b&aacute;sicos de otras personas o normas sociales importantes propias de la edad. El sujeto tiene menos de 18 a&ntilde;os. Puede tener un inicio infantil, antes de los 10 a&ntilde;os, o inicio adolescente, despu&eacute;s de los 10 a&ntilde;os.</font></p>     <p align="justify"><font face="Verdana" size="2"><a name="3"></a>* Parafilia sexual: variantes del comportamiento sexual humano, donde el fin no es el coito, sino fines por lo general no genitales: sado masoquismo, fetichismo, zoofilia, travestismo, voyeurismo, etc&eacute;tera.</font></p>     <p align="justify"><font face="Verdana" size="2"><a name="4"></a>** Existen datos sobre la predilecci&oacute;n del consumo de la coca&iacute;na en poblaciones psicop&aacute;ticas.</font></p>     <p align="justify">&nbsp;</p>     <p align="justify">&nbsp;</p>     <p align="justify"><font face="Verdana" size="3"><b>REFERENCIAS</b></font></p>     <!-- ref --><p align="justify"><font face="Verdana" size="2">American Psychiatric Association (1996) <i>DSM IVManual diagnóstico y estadístico de los trastornos mentales. </i>Barcelona: Masson., pág. 666</font>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=714729&pid=S2077-2161200300010000600001&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p align="justify"><font face="Verdana" size="2">Ardila, A. (1984) <i>Neurolingüística. </i>México: Trillas</font>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=714730&pid=S2077-2161200300010000600002&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p align="justify"><font face="Verdana" size="2">Ardila, A. (1992) <i>Neuro Psicología Clínica </i>(2 tomos). Medellín: Prensa Creativa </font>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=714731&pid=S2077-2161200300010000600003&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p align="justify"><font face="Verdana" size="2">Benedet, MJ. (1986) <i>Evaluación neuropsicológica. </i>Bilbao: Desclée de Brouwer </font>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=714732&pid=S2077-2161200300010000600004&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p align="justify"><font face="Verdana" size="2">Benedet, MJ. (1991) <i>Procesos cognitivos en la deficiencia mental. </i>Madrid: Pirámide.</font>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=714733&pid=S2077-2161200300010000600005&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p align="justify"><font face="Verdana" size="2">Benedet, M. J. <i>Origen y evolución de la neuro Psicología y de sus aportaciones al daño cerebral traumático. </i>(Artículo manuscrito)</font>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=714734&pid=S2077-2161200300010000600006&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p align="justify"><font face="Verdana" size="2">Beloch, A., Sandin,B., Ramos,F. (1998) <i>Manual de psicopatología. </i>Volumen 2. Madrid: McGraw Hill.</font>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=714735&pid=S2077-2161200300010000600007&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p align="justify"><font face="Verdana" size="2">Bowlby J.   1985 <i>La separación afectiva. </i>Buenos Aires: Paidós.</font>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=714736&pid=S2077-2161200300010000600008&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p align="justify"><font face="Verdana" size="2">Blacburn, R. (1998) On moral judgments and personality disorders: The myth of psychophatic personality revisited. <i>British Journal of Psychiatry, </i>153. p. 505-512.</font>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=714737&pid=S2077-2161200300010000600009&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p align="justify"><font face="Verdana" size="2">Calhoun, Ch., Solomon,R. (1992) <i>¿Qué es una emoción? Lecturas clásicas de Psicología filosófica. </i>México: FCE.</font>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=714738&pid=S2077-2161200300010000600010&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p align="justify"><font face="Verdana" size="2">Cannon, W. 1931 Again the James-Lange and the thalamic theories of emotion. <i>The psychological review. </i>Vol. 38, n&deg; 4.</font>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=714739&pid=S2077-2161200300010000600011&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p align="justify"><font face="Verdana" size="2">Castilla del Pino (2000) <i>Teoría de los sentimientos. </i>Barcelona: Tusquets </font>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=714740&pid=S2077-2161200300010000600012&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><p align="justify"><font face="Verdana" size="2">Clecley, H. (1982) <i>The mask of sanity. </i>St. Louis: C.V.Mosby </font></p>     <!-- ref --><p align="justify"><font face="Verdana" size="2">Damasio, A. (1994) <i>El error de Descartes. </i>Santiago: Andrés Bello </font>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=714742&pid=S2077-2161200300010000600014&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p align="justify"><font face="Verdana" size="2">De Bono,E. (1996) <i>El pensamiento lateral. </i>Buenos Aires: Paidós</font>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=714743&pid=S2077-2161200300010000600015&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p align="justify"><font face="Verdana" size="2">Descartes, R. (1646/1971) <i>De las pasiones en general y de la naturaleza del hombre. </i>En: Obras de Renato Descartes. La Habana: Editorial de Ciencias Sociales del Instituto Cubano del Libro.</font>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=714744&pid=S2077-2161200300010000600016&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p align="justify"><font face="Verdana" size="2">Eibl - Eibesfeldt (1973) <i>El hombre preprogramado. </i>Madrid: Alianza.</font>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=714745&pid=S2077-2161200300010000600017&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p align="justify"><font face="Verdana" size="2">Ellis, A. (1987) The impossibility of achieving consistently good mental health. <i>American Psychologist</i></font>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=714746&pid=S2077-2161200300010000600018&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p align="justify"><font face="Verdana" size="2">Ellis, L. (1987) Relationship of criminality and psychopathy with eigth other behavioral manifestations of sub-optimal arousal. <i>Psychiatry Research </i>86 (1999) p. 41 - 67</font>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=714747&pid=S2077-2161200300010000600019&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><p align="justify"><font face="Verdana" size="2">Gardner, H.   (1995) <i>Inteligencias múltiples. </i>Buenos Aires: Piados</font></p>     <!-- ref --><p align="justify"><font face="Verdana" size="2">Garrido, V. 2000 <i>El psicópata. Un camaleón en la sociedad actual </i>Madrid: Algar</font>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=714749&pid=S2077-2161200300010000600021&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><p align="justify"><font face="Verdana" size="2">Gómez, J. y otros. (1981) <i>El tiempo en las ciencias. </i>Santiago: Editorial universitaria</font></p>     <p align="justify"><font face="Verdana" size="2">James, W. 1884/1985 <i>¿Qué es una emoción? </i>Estudios de Psicología N&deg; 21.</font></p>     <!-- ref --><p align="justify"><font face="Verdana" size="2">Kolb, B., Wishaw,I.Q. (1987) <i>Fundamentos de Neuro-Psicología Humana. </i>Barcelona: Labor.</font>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=714752&pid=S2077-2161200300010000600024&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p align="justify"><font face="Verdana" size="2">Krivich,M., Ol'gin, O. (1994) <i>Camarada Chikatilo. El carnicero de Rostov. </i>Barcelona: Serres.</font>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=714753&pid=S2077-2161200300010000600025&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><p align="justify"><font face="Verdana" size="2">Luria, A.R (1979) <i>El cerebro humano y los procesos psíquicos. </i>Fontanella: Barcelona.</font></p>     <!-- ref --><p align="justify"><font face="Verdana" size="2">Luria, A.R. (1981) <i>El cerebro en acción. </i>Barcelona: Martínez Roca.</font>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=714755&pid=S2077-2161200300010000600027&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p align="justify"><font face="Verdana" size="2">Lykken (2000) <i>Las personalidades antisociales. </i>Barcelona: Herder.</font>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=714756&pid=S2077-2161200300010000600028&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><p align="justify"><font face="Verdana" size="2">Maron da Cunha. (1977) <i>Criatividade e processos cognitivos. </i>Rio de Janeiro: Vozes.</font></p>     <!-- ref --><p align="justify"><font face="Verdana" size="2">Maslov, I.S. (1970) ¿Qué unidades lingüísticas se han de considerar signos? En: Academia de ciencias de la URSS. <i>Lenguaje y pensamiento. </i>Montevideo: Pueblos Unidos.</font>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=714758&pid=S2077-2161200300010000600030&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p align="justify"><font face="Verdana" size="2">Maturana, H. (1997) <i>Emociones y lenguaje en educación y política. </i>Santiago: Dolmen</font>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=714759&pid=S2077-2161200300010000600031&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><p align="justify"><font face="Verdana" size="2">Mayor, J., Pinillos, J. ,Palafox, S., S.,Vila, J. (1990) <i>Tratado de Psicología General: Motivación y emoción. </i>Madrid: Alambra.</font></p>     <!-- ref --><p align="justify"><font face="Verdana" size="2">Meloy, J.R. (1988) <i>The psychopathic mind: origins, dynamics, and treatment. </i>Northvcale, NJ: Jason Aronson</font>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=714761&pid=S2077-2161200300010000600033&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><p align="justify"><font face="Verdana" size="2">Millon, T. (1998) Ten subtypes of psichopathy. En: <i>Psychopaty, </i>editado por Millon Th. Guilford Press.</font></p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<!-- ref --><p align="justify"><font face="Verdana" size="2">Nachmanovitch,S. (1991) <i>Free Play. La importancia de la improvisación en la vida y en el arte. </i>Buenos Aires: Planeta.</font>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=714763&pid=S2077-2161200300010000600035&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p align="justify"><font face="Verdana" size="2">Organización Mundial de la Salud (OMS) 1992. <i>Clasificación internacional de las enfermedades mentales (CIE-10). </i>Madrid: OMS.</font>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=714764&pid=S2077-2161200300010000600036&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p align="justify"><font face="Verdana" size="2">Ortony, A., Clore, G., Collins, A. (1996) <i>La estructura cognitiva de las emociones. </i>Madrid: Siglo XXI</font>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=714765&pid=S2077-2161200300010000600037&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p align="justify"><font face="Verdana" size="2">Pinto, B. (1998) <i>Neuro Psicología de los problemas del aprendizaje escolar. </i>La Paz: Punto cero</font>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=714766&pid=S2077-2161200300010000600038&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p align="justify"><font face="Verdana" size="2">Sagan, C. (1980) <i>Os dragoes do eden. </i>Sao Paulo: Francisco Alves</font>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=714767&pid=S2077-2161200300010000600039&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p align="justify"><font face="Verdana" size="2">Serockzynski, A., Bergman, C.,Coccaro, E. (1999) Etiology of the impulsivity/aggression relationshiph: genes or enviroment? <i>Psychiatry Research, </i>86 (1999) p. 41 - 57</font>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=714768&pid=S2077-2161200300010000600040&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p align="justify"><font face="Verdana" size="2">Vila, J. (1997) Estrés y emoción, el sistema biológico de defensa. En: Hombrados, M.I. <i>Estrés y salud. </i>Valencia: Promolibro.</font>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=714769&pid=S2077-2161200300010000600041&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p align="justify"><font face="Verdana" size="2">Viscott, D. (1997) <i>El lenguaje de los sentimientos. </i>Barcelona: Emecé. </font>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=714770&pid=S2077-2161200300010000600042&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p align="justify"><font face="Verdana" size="2">Vygotsky, L.S.(1980) <i>Pensamiento y lenguaje. </i>México: Quinto sol.</font>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=714771&pid=S2077-2161200300010000600043&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p align="justify"><font face="Verdana" size="2">Vygotsky, L.S. (1987) <i>Historia del desarrollo de las funciones psíquicas superiores. </i>La Habana: E.C.T.</font>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=714772&pid=S2077-2161200300010000600044&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p align="justify"><font face="Verdana" size="2">Wittgenstein, L.   1979  <i>Tractatus Logico-Philosophicus.  </i>Madrid: Alianza</font>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=714773&pid=S2077-2161200300010000600045&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><p align="justify">&nbsp;</p>      ]]></body><back>
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<collab>American Psychiatric Association</collab>
<source><![CDATA[DSM IVManual diagnóstico y estadístico de los trastornos mentales]]></source>
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<nlm-citation citation-type="book">
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