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</front><body><![CDATA[ <p align="right"><font size="2"><b><font face="Verdana, Arial, Helvetica, sans-serif">ART&Iacute;CULO DE DEBATE</font></b></font></p>     <p align="center">&nbsp;</p>     <p align="center"><font face="Verdana" size="4"><b>Un programa piloto de cr&eacute;dito en el contexto del desarrollo alternativo: teor&iacute;a y praxis</b></font></p>     <p align="center">&nbsp;</p>     <p align="center">&nbsp;</p>     <p align="center"><font face="Verdana" size="2"><i><b>Eduardo Quiroga Crespo*</b></i></font></p>     <p align="center">&nbsp;</p>     <p align="center">&nbsp;</p> <hr noshade>     <p align="center">&nbsp;</p>     <p align="justify"><font face="Verdana" size="3"><b>1. Introducci&oacute;n</b></font></p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p align="justify"><font face="Verdana" size="2">La subregi&oacute;n del Tr&oacute;pico de Cochabamba forma parte de la Cuenca Amaz&oacute;nica y abarca cinco municipios: Villa Tunari, Chimor&eacute;, Puerto Villarroel, Entre R&iacute;os y la agencia cantonal de Shinahota (las cabeceras municipales no forman parte del Tr&oacute;pico). Su superficie alcanza a 37.390 km<sup>2</sup> y su poblaci&oacute;n, en 2001, a 145.050 habitantes, de asentamiento relativamente reciente y predominantemente campesina (84 por ciento de poblaci&oacute;n rural). Su situaci&oacute;n ha mejorado relativamente en los &uacute;ltimos 30 a&ntilde;os pero a&uacute;n presenta fuertes carencias<sup>1</sup>.</font></p>     <p align="justify"><font face="Verdana" size="2">Esta subregi&oacute;n ha concitado la atenci&oacute;n nacional e internacional debido al movimiento migratorio espont&aacute;neo causado por la crisis econ&oacute;mica de 1980 y el auge del cultivo de coca. Esta situaci&oacute;n origin&oacute; m&uacute;ltiples esfuerzos estatales y de la cooperaci&oacute;n internacional para ofrecer opciones econ&oacute;micas rentables y legales que sean alternativas a dicho cultivo, cuyos resultados son ampliamente debatidos en t&eacute;rminos pol&iacute;tico-t&eacute;cnicos.</font></p>     <p align="justify"><font face="Verdana" size="2">El presente trabajo pretende, por tanto, realizar una descripci&oacute;n del &quot;estado de arte&quot; del cr&eacute;dito en la regi&oacute;n como facilitador del desarrollo rural. El documento consiste en una breve presentaci&oacute;n de las concepciones te&oacute;ricas que han orientado el manejo del cr&eacute;dito rural en Bolivia en las &uacute;ltimas d&eacute;cadas, analiza la experiencia de una instituci&oacute;n intermediaria espec&iacute;fica y establece algunas conclusiones que puedan servir a esfuerzos parecidos en esta u otras regiones de similares condiciones. La metodolog&iacute;a consiste, por tanto, en analizar las formas como el cr&eacute;dito de la entidad analizada ha sido canalizado a los prestatarios, apoyada por las consideraciones te&oacute;ricas referidas.</font></p>     <p align="justify">&nbsp;</p>     <p align="justify"><font face="Verdana" size="3"><b>2. Algunas reflexiones te&oacute;ricas sobre cr&eacute;dito rural</b></font></p>     <p align="justify"><font face="Verdana" size="2">El sistema de la econom&iacute;a campesina debe garantizar la producci&oacute;n m&iacute;nima para la reproducci&oacute;n familiar, bajo la forma de autoconsumo o comercializaci&oacute;n y dentro su estrategia de minimizaci&oacute;n de riesgos<sup>2</sup>. Bajo este marco, podr&iacute;a esperarse que las familias migrantes hacia medios agroecol&oacute;gicos m&aacute;s benignos atraviesen por una transici&oacute;n caracterizada, entre otras cosas, por: a) aumento del car&aacute;cter mercantil de la producci&oacute;n (mientras las necesidades de la unidad familiar se satisfacen, disminuye el autoconsumo y aumenta la comercializaci&oacute;n); b) demora en la asimilaci&oacute;n de m&eacute;todos y cultivos m&aacute;s rentables debido a la mayor vulnerabilidad campesina a resultados adversos frente a un empresario, y c) tecnolog&iacute;a inicialmence intensiva en mano de obra debido a la necesidad de valorizar el recurso m&aacute;s abundante.</font></p>     <p align="justify"><font face="Verdana" size="2">Por otra parte, la evoluci&oacute;n familiar puede ser de tres tipos: a) con excedentes suficientes para invertir en mejoras del sistema productivo, compra de tierras y equipos <font size=5><b>›</b></font> proceso de capitalizaci&oacute;n; b) si el excedente cubre s&oacute;lo las necesidades b&aacute;sicas y la inversi&oacute;n m&iacute;nima para mantener los instrumentos de producci&oacute;n <font size=5><b>›</b></font> proceso de estancamiento; c) si no se logra siquiera mantener el capital existente <font size=5><b>›</b></font> proceso de descapitalizaci&oacute;n<sup>3</sup>. Pero, &iquest;cu&aacute;l el papel del cr&eacute;dito en este proceso?. Ya que tradicionalmente el ahorro campesino est&aacute; representado por su ganado, y que el mismo es dif&iacute;cil de monetizar para fines de colocaci&oacute;n financiera, el cr&eacute;dito viene a representar la oferta de recursos tanto para operaci&oacute;n como inversi&oacute;n para las econom&iacute;as campesinas en transici&oacute;n hacia econom&iacute;as semiempresariales. Su aplicaci&oacute;n, sin embargo, pas&oacute; por enfoques distintos.</font></p>     <p align="center"><img src="/img/revistas/rlde/n5/a07_grafico_01.gif" width="456" height="264"></p>     <p align="justify"><font face="Verdana" size="2">Desde mitad del siglo XX se impuso la &oacute;ptica productiva, que consideraba al cr&eacute;dito como otro insumo de la producci&oacute;n agropecuaria, junto a la tierra, el capital, la mano de obra o la tecnolog&iacute;a<sup>4</sup>. La baja productividad campesina se atribu&iacute;a a la baja calidad y modernidad de los insumos y a que los agricultores no pod&iacute;an mejorarlos por s&iacute; mismos debido a su casi inexistente excedente, por lo que era necesario dotarles de recursos para romper el c&iacute;rculo vicioso de pobreza-endeudamiento-pobreza. De esta forma, instituciones como el Banco Mundial, USAID y el BID financiaron bancos de fomento y ONGs para cr&eacute;ditos rotativos en pa&iacute;ses en desarrollo.</font></p>     <p align="justify"><font face="Verdana" size="2">Los argumentos m&aacute;s fuertes apuntaban a que los cr&eacute;ditos baratos permit&iacute;an: a) combatir al cr&eacute;dito informal, usualmente explotador del campesino; b) la adopci&oacute;n de nuevas tecnolog&iacute;as; c) compensar el deterioro de los t&eacute;rminos de intercambio agr&iacute;cola efecto de pol&iacute;ticas p&uacute;blicas tendientes a abaratar la canasta alimenticia, y d) fomentar la redistribuci&oacute;n del ingreso favoreciendo a los productores mas pobres. Un resultado negativo de este enfoque fue que, al contrario de lo previsto, el cr&eacute;dito barato se hab&iacute;a concentrado en pocas manos, usualmente las de los agricultores con mayores excedentes.</font></p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p align="justify"><font face="Verdana" size="2">M&aacute;s recientemente se impuso el enfoque del cr&eacute;dito como instrumento financiero y no como insumo productivo, por lo que la pol&iacute;tica se orient&oacute; a fortalecer el mercado financiero antes que a subvencionarlo, apoyando los cr&eacute;ditos no dirigidos y estableciendo tasas de inter&eacute;s reales positivas. Es decir, liberalizarlo. Sin embargo, tambi&eacute;n se ha apuntado que dicha liberalizaci&oacute;n tampoco garantiza una democratizaci&oacute;n del acceso al mismo.</font></p>     <p align="justify"><font face="Verdana" size="2">Sobre la composici&oacute;n del cr&eacute;dito, la diferenciaci&oacute;n entre microfinanzas e inversi&oacute;n es imprescindible cuando se dirigen recursos a peque&ntilde;as unidades productivas, pues si bien el cr&eacute;dito de corto plazo da liquidez al proceso de producci&oacute;n y de circulaci&oacute;n de mercanc&iacute;as y est&aacute; fuertemente ligado a las caracter&iacute;sticas del proceso productivo (siembra-cosecha), el cr&eacute;dito de largo plazo, aunque tiene mas problemas de garant&iacute;as, est&aacute; destinado a aumentar la capacidad productiva y/o mejorar la eficiencia del proceso productivo, garantizando, en &uacute;ltima instancia, el crecimiento<sup>5</sup>. Por lo tanto, una disminuci&oacute;n del cr&eacute;dito a largo plazo significa la descapitalizaci&oacute;n de la agricultura y tiene implicaciones sobre la expansi&oacute;n de la capacidad productiva sectorial.</font></p>     <p align="justify"><font face="Verdana" size="2">Una caracter&iacute;stica transversal a todos los modelos de cr&eacute;dito rural son las elevadas tasas de inter&eacute;s respecto de los niveles urbanos. Una revisi&oacute;n sobre el tema permite apuntar tres componentes b&aacute;sicos de dichas tasas: a) el factor riesgo, capitalizado dentro la tasa de inter&eacute;s, es mucho mayor en el &aacute;rea rural debido al riesgo inherente a las actividades agropecuarias, que dependen no s&oacute;lo de la tecnolog&iacute;a usada sino de condiciones clim&aacute;ticas y otros factores externos: b) el costo de transferencia y administraci&oacute;n del cr&eacute;dito se encarece en &aacute;reas geogr&aacute;ficas rurales de amplia extensi&oacute;n y con una gran dispersi&oacute;n de clientes; c) el car&aacute;cter monop&oacute;lico de las instituciones crediticias que funcionan en zonas de dif&iacute;cil accesibilidad les permite fijar precios del capital por encima de sus niveles &quot;de mercado&quot;, asumiendo que es posible definir cu&aacute;l es el valor del mercado correcto.</font></p>     <p align="justify"><font face="Verdana" size="2">Una interesante aproximaci&oacute;n para calcular la tasa de inter&eacute;s que deber&iacute;a cobrarse en el &aacute;rea rural (i) teniendo en cuenta el costo de oportunidad o tasa de inter&eacute;s urbana (d) y la probabilidad de no cobrar parte de la cartera, que puede basarse en la experiencia de a&ntilde;os anteriores (q), es<sup>6</sup>:</font></p>     <p align="center"><img src="/img/revistas/rlde/n5/a07_ecuacion_01.gif" width="153" height="30"></p>     <p align="justify"><font face="Verdana" size="2">De la misma se desprende que, si q &gt; 0, entonces i &gt; d. En otras palabras, si existe un factor de riesgo real de no cobrar una parte del pr&eacute;stamo, entonces la tasa de inter&eacute;s rural ser&aacute; necesariamente mayor a la urbana. En la pr&aacute;ctica, se acepta que las tasas de</font> <font face="Verdana" size="2">inter&eacute;s rurales en Bolivia son a&uacute;n muy altas y que inducen a la autoexplotaci&oacute;n de la mano de obra y a la mora del prestatario<sup>7</sup></font><font face="Verdana, Arial, Helvetica, sans-serif">.</font></p>     <p align="justify"><font face="Verdana" size="2">Un modelo te&oacute;rico usado para explicar la determinaci&oacute;n de tasas de inter&eacute;s en mercados con asimetr&iacute;a de informaci&oacute;n, t&iacute;pica de mercados rurales y urbanos de Latinoam&eacute;rica, es el modelo de Stiglitz-Weiss (1981:393-410). En el mismo, la oferta de cr&eacute;dito no es una funci&oacute;n creciente de la tasa de inter&eacute;s, al tiempo que la tasa vigente no es aqu&eacute;lla que despeja el mercado, sino un nivel <i>r</i>* que maximiza las utilidades esperadas del prestamista pero que implica un exceso de demanda equivalente a (B-A) y un proceso de racionamiento del cr&eacute;dito.</font></p>     <p align="center"><img src="/img/revistas/rlde/n5/a07_grafico_02.gif" width="430" height="322"></p>     <p align="justify"><font face="Verdana" size="2">La raz&oacute;n es que, desde <i>r</i>*. aumentos de la tasa de inter&eacute;s incrementan la probabilidad de que el pr&eacute;stamo sea altamente riesgoso, pues los demandantes de proyectos riesgosos est&aacute;n m&aacute;s propensos a pagar mayores tasas de inter&eacute;s. Entonces, si el prestamista no puede racionar a los prestatarios con alto riesgo de los que no lo son, debe racionar los pr&eacute;stamos, lo que ocasiona que el cr&eacute;dito disminuya en vez de aumentar con <i>r</i>. En consecuencia, aun en presencia de un exceso de demanda por cr&eacute;ditos, una mayor tasa de inter&eacute;s no equilibra el mercado, m&aacute;s bien reduce la oferta de cr&eacute;dito. A ello se le llama &quot;selecci&oacute;n adversa&quot;.</font></p>     <p align="justify"><font face="Verdana" size="2">La pregunta entonces es: &iquest;c&oacute;mo fijan <i>r* </i>los bancos? El modelo explica que los prestamistas fijan una tasa que permita que los prestatarios menos riesgosos se mantengan</font> <font face="Verdana" size="2">dentro el mercado de cr&eacute;dito en detrimento de los m&aacute;s riesgosos, los cuales son discriminados. Esta situaci&oacute;n provoca dos resultados comunes en mercados crediticios poco desarrollados: a) no existe una correlaci&oacute;n entre las tasas activa y pasiva del prestatario, pues cada una se determina en funci&oacute;n a variables diferentes, y b) los prestatarios prefieren mantener voluminosos recursos ociosos sin prestarlos.</font></p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p align="justify"><font face="Verdana" size="2">La determinaci&oacute;n del plazo de los cr&eacute;ditos es otro factor caracter&iacute;stico del medio rural, donde casi no existe un esquema asalariado tipo urbano y que recibe un sueldo peri&oacute;dico. Por ello las condiciones de dicho plazo deben, al menos, tomar en cuenta tres aspectos: a) el ciclo productivo de la actividad principal del cliente agropecuario (per&iacute;odo de comercializaci&oacute;n, caracter&iacute;sticas de los cultivos, meses de m&aacute;xima/m&iacute;nima demanda, etc.); b) ingresos del prestatario (flujo de caja y fuentes econ&oacute;micas alternativas), y c) caracter&iacute;sticas de la tecnolog&iacute;a crediticia aplicada<sup>8</sup>.</font></p>     <p align="justify"><font face="Verdana" size="2">A manera de conclusi&oacute;n, algunos estudiosos proponen que el cr&eacute;dito debe ser acompa&ntilde;ado por programas de saneamiento de tierras, asistencia t&eacute;cnica, capacitaci&oacute;n, sistemas de riego, caminos, acopio comercializaci&oacute;n y apertura de mercados<sup>9</sup>, sin que ello conlleve el subsidio del precio del capital. Es decir, ser parte de una pol&iacute;tica integral y no aislada de apoyo al sector. El propio cr&eacute;dito tambi&eacute;n debe tener una visi&oacute;n de &quot;desarrollo rural integral&quot; orientado no s&oacute;lo a actividades agropecuarias tradicionales.</font></p>     <p align="justify"><font face="Verdana" size="2">Siguiendo la misma fuente, cuatro condiciones para un sistema financiero rural exitoso son: a) cr&eacute;dito como intercambio de prestaciones entre dos agentes, que implica un mayor riesgo a mayor tiempo y justifica as&iacute; la prima que se a&ntilde;ade a la renta ordinaria del dinero en el tiempo, b) subvenci&oacute;n para financiar obras de infraestructura ligadas al medio productivo (como construcci&oacute;n de carreteras u obras de microriego) para darle m&aacute;s rentabilidad al agricultor y acelerar la devoluci&oacute;n de los cr&eacute;ditos; c) captaci&oacute;n del ahorro rural, basada en la hip&oacute;tesis de que el campesino tiene capacidad de ahorro, que confiar&aacute; en un sistema seg&uacute;n la disponibilidad geogr&aacute;fica del mismo y que es posible establecer un sistema barato para la administraci&oacute;n del mismo; y d) asistencia t&eacute;cnica y capacitaci&oacute;n, que tienen gran importancia para dise&ntilde;ar proyectos alternativos e introducir mejoras tecnol&oacute;gicas en la agricultura tradicional y en la propia comercializaci&oacute;n.</font></p>     <p align="justify">&nbsp;</p>     <p align="justify"><font face="Verdana" size="3"><b>3. Cr&eacute;dito rural en el Tr&oacute;pico de Cochabamba</b></font></p>     <p align="justify"><font face="Verdana" size="2">La clasificaci&oacute;n usual del sistema financiero en los departamentos comprende tres sectores: el sector formal o regulado, las ONGs especializadas en cr&eacute;dito y el sector informal. El primero est&aacute; compuesto por el sistema bancario y entidades especializadas, el sistema cooperativo y el sistema mutualista<sup>10</sup>.</font></p>     <p align="justify"><font face="Verdana" size="2">Dentro del sistema financiero estatal, los antecedentes m&aacute;s importantes, cuyas coberturas alcanzaron al Tr&oacute;pico de Cochabamba, son el Banco Agr&iacute;cola y el Fondo de Desarrollo Campesino, que pas&oacute; de colocar recursos directamente a actuar como banco de segundo piso, intermediando s&oacute;lo hacia entidades fiscalizadas por la Superintendencia de Bancos, lo que limitaba su cobertura. Aunque hubo una experiencia fallida del sistema bancario privado en la subregi&oacute;n, actualmente no existe banca privada formal en el Tr&oacute;pico de Cochabamba.</font></p>     <p align="justify"><font face="Verdana" size="2">Al parecer, el fracaso de la banca estatal de desarrollo agr&iacute;cola se debi&oacute; a una combinaci&oacute;n de factores pol&iacute;ticos, clim&aacute;ticos y de corrupci&oacute;n, y no s&oacute;lo se origin&oacute; en la agricultura comercial sino tambi&eacute;n en la campesina. Cuando el Estado comenz&oacute; a otorgar cr&eacute;ditos mediante intermediarios, los mismos favorecieron sobre todo a medianos y grandes agricultores que eran mas solventes que los peque&ntilde;os pero, sorprendentemente, la disminuci&oacute;n del cr&eacute;dito no fue acompa&ntilde;ada por una baja en la producci&oacute;n, lo que confirm&oacute; las sospechas de que en el esquema anterior los fondos colocados eran desviados hacia otras actividades<sup>11</sup>.</font></p>     <p align="justify"><font face="Verdana" size="2">El sistema cooperativo en la subregi&oacute;n es de larga data y se remonta a los a&ntilde;os 60, pero pas&oacute; por duras crisis, como la hiperinflaci&oacute;n de los a&ntilde;os 80, que hizo cerrar a varias cooperativas, y per&iacute;odos de renacimiento, como la d&eacute;cada de 1990, que vio surgir a otras nuevas.</font></p>     <p align="justify"><font face="Verdana" size="2">Las cooperativas actuales (San Antonio, Hospicio, El Pi&ntilde;al y otras) mueven recursos provenientes del ahorro de los socios, del Estado o de la Cooperaci&oacute;n Internacional. Se manejan con poco personal (4 o 5 personas) y atienden entre 150 a 200 clientes bajo tasas de inter&eacute;s que fluct&uacute;an entre 20 y 30 por ciento anual en moneda extranjera. En promedio se colocan US$ 3,000 entre 12 y 14 meses, operando con garandas de tipo personal.</font></p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p align="justify"><font face="Verdana" size="2">Desde la d&eacute;cada de 1990 algunas ONGs iniciaron un proceso de especializaci&oacute;n en cr&eacute;dito y expandieron su cobertura geogr&aacute;fica al Tr&oacute;pico de Cochabamba. Dentro de las mismas se pueden citar a PRODEM, Agrocapital, ANED, FADES y, marginalmente, FONDECO. En general, las condiciones de su microcr&eacute;dito fueron: plazos entre 3 y 12 meses, inter&eacute;s de 30 por ciento anual sobre saldos y garant&iacute;as personales y grupos solidarios. Las condiciones para cr&eacute;ditos mayores grupales fueron m&aacute;s flexibles (montos entre US$ 15,000 y 35,000, tasas de 9 por ciento 1 2 por ciento y plazos de hasta 2 a&ntilde;os). Tambi&eacute;n pasaron por la subregi&oacute;n ONGs que trabajaban con fondos rotatorios como CESAT e INEDER que, al igual que el resto del pa&iacute;s, fracasaron por diversas causas<sup>12</sup>.</font></p>     <p align="justify"><font face="Verdana" size="2">Las ONGs introdujeron nuevos instrumentos crediticios para hacer frente al riesgo inherente a la agricultura del peque&ntilde;o productor, como cr&eacute;ditos solidarios o de responsabilidad mancomunada, cr&eacute;ditos asociativos mediante una organizaci&oacute;n de base campesina (asociaci&oacute;n o cooperativa), y bancos comunales conformados por grupos que reciben y redistribuyen en su interior el cr&eacute;dito.</font></p>     <p align="justify"><font face="Verdana" size="2">Sobre los cr&eacute;ditos informales, son muy heterog&eacute;neos, pero en general no superan los US$ 500 y en muchos casos su tasa de inter&eacute;s real es nula o negativa, por tratarse de transacciones &quot;familiares&quot;. En el resto de los casos, el inter&eacute;s m&iacute;nimo es de 4 por ciento mensual y el plazo m&aacute;ximo es de un a&ntilde;o. La importancia de esta forma de financiamiento rural, sin embargo, a&uacute;n es grande<sup>13</sup></font><font face="Verdana" size="2">.</font></p>     <p align="justify">&nbsp;</p>     <p align="justify"><font face="Verdana" size="3"><b>4. Experiencia del Centro de Investigaci&oacute;n y Desarrollo Regional (CIDRE)</b></font></p>     <p align="justify"><font face="Verdana" size="2">El Tr&oacute;pico de Cochabamba es considerado por el sistema financiero bancario formal como una subregi&oacute;n inestable, por lo cual no existen sucursales del mismo. Sin embargo, existen algunas entidades que se encuentran aplicando tecnolog&iacute;as crediticias orientadas exclusivamente al peque&ntilde;o productor rural en condiciones novedosas y que est&aacute;n rindiendo frutos interesantes.</font></p>     <p align="justify"><font face="Verdana" size="2">El CIDRE es una entidad seleccionada mediante licitaci&oacute;n p&uacute;blica para administrar recursos crediticios provenientes de la Uni&oacute;n Europea canalizados mediante el Fondo de Desarrollo del Sistema Financiero y Apoyo al Sector Productivo (FONDESIF). La selecci&oacute;n estuvo basada, entre otros par&aacute;metros, en la tasa de inter&eacute;s ofrecida por los concursantes.</font></p>     <p align="justify"><font face="Verdana" size="2">Antes del inicio operativo, se realiz&oacute; un estudio que estableci&oacute; una tipolog&iacute;a de las unidades campesinas y empresariales de la subregi&oacute;n, analizando caracter&iacute;sticas sociales (acceso a salud, educaci&oacute;n y servicios b&aacute;sicos, migraci&oacute;n, propiedad de la tierra, formas de producci&oacute;n y comercializaci&oacute;n, y rentabilidad). Luego se estim&oacute; la oferta y demanda de cr&eacute;dito para ese momento y para los a&ntilde;os siguientes<sup>14</sup>.</font></p>     <p align="justify"><font face="Verdana" size="2">En la definici&oacute;n del concepto del grupo meta, el peque&ntilde;o agricultor, se han introducido conceptos ligados a la teor&iacute;a de la agricultura campesina, al entenderlo como el productor que desarrolla sus actividades productivas con mano de obra familiar y que ocasionalmente contrata mano de obra asalariada<sup>15</sup>.</font></p>     <p align="justify"><font face="Verdana" size="2">El cr&eacute;dito otorgado bajo este marco conceptual, seg&uacute;n el cuadro siguiente, no se circunscribe s&oacute;lo al productor agropecuario tradicional, sino que incluye aquellos agricultores &quot;en transici&oacute;n&quot; y que tienen actividades tales como forestaci&oacute;n y silvicultura, pesca y piscicultura, artesan&iacute;as, agroindustria, comercializaci&oacute;n y ecoturismo.</font></p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p align="justify"><font face="Verdana" size="2">La divisi&oacute;n entre microfinanzas e inversi&oacute;n ha sido internalizada como cr&eacute;dito para operaciones y cr&eacute;dito para inversi&oacute;n, a los cuales se puede acceder tanto de forma individual como en grupos solidarios (garant&iacute;as personales que son mancomunadas). Los plazos de recuperaci&oacute;n en cada caso var&iacute;an seg&uacute;n la l&oacute;gica de que el capital de operaciones est&aacute; &iacute;ntimamente ligado al ciclo productivo de corto plazo.</font></p>     <p align="center"><img src="/img/revistas/rlde/n5/a07_cuadro_01.gif" width="650" height="282"></p>     <p align="justify"><font face="Verdana" size="2">La comparaci&oacute;n de las tasas de inter&eacute;s de esta entidad y sus niveles de mora son un buen ejemplo de que, pagando todos los costos de administraci&oacute;n del cr&eacute;dito, pues los mismos no est&aacute;n subvencionados de ninguna forma, los excedentes de los peque&ntilde;os agricultores permiten pagar el cr&eacute;dito. A pesar de ello, el mantenimiento de tasas accesibles muchas veces es superado por presiones de &iacute;ndole oligop&oacute;lica de las financieras que operan en el &aacute;rea rural.</font></p>     <p align="justify"><font face="Verdana" size="2">Tomando como probabilidad no recuperar el pr&eacute;stamo a los porcentajes de cartera en mora del CIDRE a agosto del 2004 y los promedios nacionales de tasas activas a fin de dicho mes, y aplicando la f&oacute;rmula se&ntilde;alada, se obtienen resultados que sugieren que la tasa actual est&aacute; ligeramente subvaluada, lo que sin duda redunda en beneficio de los prestatarios.</font></p>     <p align="center"><img src="/img/revistas/rlde/n5/a07_cuadro_02.gif" width="472" height="259"></p>     <p align="justify"><font face="Verdana" size="2">La inversi&oacute;n mayor se la coloca mediante cr&eacute;ditos individuales a peque&ntilde;os agricultores o &quot;agricultores en desarrollo&quot;, definidos como aquellos productores cuya capacidad de producci&oacute;n ha rebasado su disponibilidad de mano de obra familiar y contratan mano de obra externa casi con car&aacute;cter permanente, registran vol&uacute;menes de producci&oacute;n constantes y generan excedentes<sup>16</sup>.</font></p>     <p align="justify"><font face="Verdana" size="2">Los cr&eacute;ditos exigen una contraparte de 20 por ciento, que es cubierta por el beneficiario en mano de obra, material local o material vegetal, y el capital de operaciones financia tanto &iacute;tems tradicionales (semillas, agroqu&iacute;micos, vacunas, fertilizantes, jornales, herramientas menores e insumos y materiales para viveros) como aranceles de adjudicaci&oacute;n de tierras dentro del proceso de saneamiento integrado al catastro legal (CAT-SAN) efectuado por el INRA, para lo cual el productor debe estar en posesi&oacute;n efectiva de la parcela por lo menos por dos a&ntilde;os. Este car&aacute;cter integral y ambiental<sup>17</sup> del cr&eacute;dito, sin embargo, no se aplica, dado el &iacute;nfimo precio de la tierra para colonizadores en Bolivia (Bs. 10 ctvs./ha.) y el limite de dicha categor&iacute;a (hasta 50 has).</font></p>     <p align="justify"><font face="Verdana" size="2">La linea de inversi&oacute;n financia diferentes eslabones de cada cadena productiva (material vegetal, infraestructura productiva y de vivienda en la finca, equipamiento productivo y de transformaci&oacute;n, infraestructura de comercializaci&oacute;n, alquiler de maquinaria o servicios para construcci&oacute;n de drenajes, ganado mejorado y otros). Tambi&eacute;n existen cr&eacute;ditos artesanales preferenciales para grupos femeninos, agroindustriales para instalaci&oacute;n/construcci&oacute;n de peque&ntilde;as plantas para asociaciones y cr&eacute;ditos para ecoturismo, como alternativas econ&oacute;micas para las comunidades.</font></p>     <p align="justify"><font face="Verdana" size="2">La colocaci&oacute;n de recursos mediante tres agencias con aproximadamente una docena de funcionarios est&aacute; acompa&ntilde;ada por cursos de capacitaci&oacute;n dirigidos no s&oacute;lo a los beneficiarios reales del cr&eacute;dito sino tambi&eacute;n a los potenciales, persiguiendo internalizar las ventajas de su acceso y las responsabilidades inherentes.</font></p>     <p align="justify"><font face="Verdana" size="2">Los resultados de las operaciones crediticias a agosto del 2004<sup>18</sup> muestran que la mayor&iacute;a de las colocaciones fueron hacia peque&ntilde;os agricultores individuales, con un promedio individual de casi tres mil d&oacute;lares. Ello contrasta con otras observaciones que </font><font face="Verdana" size="2">se&ntilde;alan al cr&eacute;dito solidario (m&aacute;s riesgoso) como principal tecnolog&iacute;a crediticia rural usada en Bolivia (casi 50 por ciento de los pr&eacute;stamos)<sup>19</sup> .</font></p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p align="justify"><font face="Verdana" size="2">A pesar de tratarse de actividades productivas en un medio sujeto a contingencias naturales y sociales propias, se registra un elevado cumplimiento de las inversiones por parte de los usuarios (superior a 85 por ciento). El porcentaje de incumplimiento es m&iacute;nimo y el de desv&iacute;os aun m&aacute;s reducido.</font></p>     <p align="justify"><font face="Verdana" size="2">El apreciable grupo de medianos agricultores parece indicar la transici&oacute;n de una agricultura de subsistencia hacia la empresa agr&iacute;cola. En efecto, la proporci&oacute;n capital de operaciones/inversi&oacute;n, que puede servir como indicador sobre si la econom&iacute;a subregional est&aacute; estancada (cociente tiende a infinito) o en crecimiento (cociente tiende a 0), es aproximadamente igual a 1, superior a estimaciones nacionales de FINRURAL que apuntan un valor de 1,85.</font></p>     <p align="center"><img src="/img/revistas/rlde/n5/a07_cuadro_03.gif" width="650" height="380"></p>     <p align="justify"><font face="Verdana" size="2">El historial crediticio de los prestatarios ha contribuido a la otorgaci&oacute;n de cr&eacute;ditos sucesivos por montos mayores, previa cancelaci&oacute;n del vigente, y la generaci&oacute;n de una poblaci&oacute;n absolutamente confiable para el financiador, con la l&oacute;gica incidencia de reducci&oacute;n de costos de transferencia y administraci&oacute;n del cr&eacute;dito. En este sentido, las recuperaciones efectuadas por CIDRE desde su inicio hasta la fecha, durante tres a&ntilde;os, aproximadamente </font><font face="Verdana" size="2">70 por ciento del capital prestado, muestran una buena respuesta del prestatario, permitiendo un r&aacute;pido reciclaje de los recursos prestados.</font></p>     <p align="justify"><font face="Verdana" size="2">Sin olvidar que en la subregi&oacute;n muchas fases del proceso productivo a&uacute;n se hallan fuertemente subvencionadas por el Estado o la cooperaci&oacute;n, el cuadro sobre el destino de las colocaciones puede ser considerado una interesante referencia de la rentabilidad productiva en el Tr&oacute;pico cochabambino.</font></p>     <p align="justify"><font face="Verdana" size="2">Se observa que, dentro los rubros m&aacute;s rentables, se mantiene en primer lugar el banano, seguido por la ganader&iacute;a de engorde y la producci&oacute;n de leche, pi&ntilde;a, palmito y caf&eacute;, aspecto determinado por la existencia de mercados de exportaci&oacute;n medianamente consolidados y un mercado interno que demanda los productos a precios razonables.</font></p>     <p align="justify"><font face="Verdana" size="2">Los rubros que requieren mas capital por unidad productiva son el caf&eacute;, la avicultura y la papaya, mientras que los que requieren menos recursos son el ma&iacute;z y el arroz, situaci&oacute;n que ejemplifica el riesgo que las econom&iacute;as campesinas enfrentan al aplicar nuevos (para ellos) productos alternativos con posibles mercados externos, frente a la relativa seguridad de los cultivos tradicionales de baja rentabilidad y orientados al autoconsumo.</font></p>     <p align="center"><img src="/img/revistas/rlde/n5/a07_cuadro_04.gif" width="650" height="592"></p> <table width="622" border="0" align="center">   <tr>     <td width="533"><font size="2" face="Verdana, Arial, Helvetica, sans-serif">Fuente: PRAEDAC (2004)</font></td>   </tr> </table>     <p align="center">&nbsp;</p>     <p align="justify"><font face="Verdana" size="3"><b>5. Conclusiones</b></font></p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p align="justify"><font face="Verdana" size="2">Las pol&iacute;ticas de desarrollo rural deben recordar que el cr&eacute;dito en s&iacute; mismo no es el principal instrumento del desarrollo, siendo una condici&oacute;n necesaria mas no suficiente por s&iacute; misma, y que debe ser acompa&ntilde;ado por acciones complementarias y accesorias a la actividad propiamente productiva.</font></p>     <p align="justify"><font face="Verdana" size="2">El cr&eacute;dito deber&iacute;a aplicarse de forma coherente con las pol&iacute;ticas p&uacute;blicas del Estado, que favorecen o discriminan determinados segmentos productivos seg&uacute;n las posibilidades de exportaci&oacute;n o con un mercado interno asegurado y rentable. En este sentido, las opciones de comercializaci&oacute;n regional, nacional o de exportaci&oacute;n contribuyen positivamente para alentar iniciativas de inversi&oacute;n v&iacute;a cr&eacute;dito.</font></p>     <p align="justify"><font face="Verdana" size="2">La experiencia muestra que el cr&eacute;dito puede utilizarse para alentar la transici&oacute;n de las econom&iacute;as campesinas de subsistencia y autoconsumo hacia peque&ntilde;as unidades empresariales m&aacute;s rentables, si se identifican adecuadamente las razones que pueden impulsar a las mismas a demandar cr&eacute;dito.</font></p>     <p align="justify"><font face="Verdana" size="2">Puede explicarse la experiencia del CIDRE como un caso de selecci&oacute;n adversa al riesgo, al presentar una tasa de inter&eacute;s relativamente baja que permite que permanezcan clientes de bajo riesgo, b&aacute;sicamente con mercados asegurados, excluyendo as&iacute; a potenciales clientes con actividades mas riesgosas que podr&aacute;n ingresar en el futuro, en la medida en que se abran y consoliden sus mercados. Ello tambi&eacute;n explica por qu&eacute; el financiamiento </font><font face="Verdana" size="2">a cultivos de subsistencia, con alto riesgo al no ser capaces de generar excedentes econ&oacute;micos significativos, es m&iacute;nimo.</font></p>     <p align="justify"><font face="Verdana" size="2">En cada caso, el cr&eacute;dito contribuye a la consolidaci&oacute;n de unidades productivas, fundamentalmente en aquellos rubros de actividad continua, caso banano, donde se observa cambios de actitud, accediendo a servicios y compromisos crediticios de car&aacute;cter individual mediante el financiamiento para inversiones (caso cable v&iacute;as y empacadoras unifamiliares) a efectos de satisfacer requerimientos de urgente implementaci&oacute;n que permitan ampliar o mejorar las condiciones de la explotaci&oacute;n.</font></p>     <p align="justify"><font face="Verdana" size="2">Tasas de inter&eacute;s &quot;razonables&quot;, de entre 12 y 16 por ciento, son posibles de aplicar en el medio rural, cubriendo costos de transferencia y administraci&oacute;n de una peque&ntilde;a cobertura crediticia (aproximadamente 2 por ciento de la poblaci&oacute;n del TC). La ampliaci&oacute;n de la cobertura probablemente origine econom&iacute;as de escala.</font></p>     <p align="justify"><font face="Verdana" size="2">Siendo el tema de las garant&iacute;as cr&iacute;tico en el &aacute;rea rural, se evidencia que entre los demandantes de cr&eacute;dito se mantiene una fuerte tendencia individualista donde, al parecer, las organizaciones existentes carecen del sentido de solidaridad o responsabilidad colectiva y perciben que la responsabilidad compartida se diluye sin obligaci&oacute;n de retorno o devoluci&oacute;n.</font></p>     <p align="justify"><font face="Verdana" size="2">La confianza lograda entre los prestatarios y la poblaci&oacute;n en general es critica para el buen desenvolvimiento del sistema financiero, permitiendo al prestatario reciclar recursos con una rapidez razonable y colocarlos nuevamente en el mercado, de acuerdo a la demanda por los mismos.</font></p>     <p align="justify"><font face="Verdana" size="2">Aunque la experiencia analizada funciona con recursos externos, ning&uacute;n sistema financiero rural est&aacute; completo si no se usan los recursos de los propios ahorristas. Esto tiene implicancias econ&oacute;micas muy fuertes en la subregi&oacute;n, donde una eventual postura para no pagar los pr&eacute;stamos tendr&aacute; menos acogida si el capital colocado proviene del propio ahorro subregional.</font></p>     <p align="justify">&nbsp;</p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p align="justify"><font face="Verdana" size="3"><b>Notas</b></font></p>     <p align="justify"><font face="Verdana" size="2">*      M.Sc. en Econom&iacute;a Agr&iacute;cola. Actual t&eacute;cnico de desarrollo alternativo.</font></p>     <p align="justify"><font face="Verdana" size="2">1&nbsp; &nbsp; &nbsp;Lo menor incidencia de pobreza y la menor tasa de analfabetismo entre los cinco municipios son, respectivamente. 81.7 y 14.6 por ciento.</font></p>     <p align="justify"><font face="Verdana" size="2">2&nbsp; &nbsp; &nbsp;&Eacute;ste es uno de los postulados centrales del pensamiento cepalino sobre econom&iacute;as campesinas. Ver Schjetman (1980).</font></p>     <p align="justify"><font face="Verdana" size="2">3&nbsp; &nbsp; &nbsp;Evoluci&oacute;n de las unidades productivas planteada por Pacheco (2004:36) en un estudio en el en el altiplano sur de Bolivia.</font></p>     <p align="justify"><font face="Verdana" size="2">4&nbsp; &nbsp; &nbsp;&Oacute;ptica aplicada en estimaciones de funciones de producci&oacute;n agr&iacute;cola. Ver por ejemplo Zeballos (1993:245-253).</font></p>     <p align="justify"><font face="Verdana" size="2">5&nbsp; &nbsp; &nbsp;Diferencia planteado por Marconi <i>et al. </i>(2000:8-60), y que consideramos fundamental para entender las posibilidades de crecimiento del sector.</font></p>     <p align="justify"><font face="Verdana" size="2">6&nbsp; &nbsp; &nbsp; La formulaci&oacute;n se encuentra en Cannock y Gonzales-Zu&ntilde;iga (1994: 369-376).</font></p>     <p align="justify"><font face="Verdana" size="2">7&nbsp; &nbsp; &nbsp;Una interesante discusi&oacute;n al respecto se puede hallar en Rivas (1997:25-56].</font></p>     <p align="justify"><font face="Verdana" size="2">8&nbsp; &nbsp; &nbsp;Condiciones propuestas por Marconi <i>et al. </i>(2000) en su estudio sobre el cr&eacute;dito para peque&ntilde;os agricultores.</font></p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p align="justify"><font face="Verdana" size="2">9&nbsp; &nbsp; &nbsp; Aspectos relevantes, seg&uacute;n Rivas (1997), para sistemas crediticios rurales en pa&iacute;ses en v&iacute;as de desarrollo.</font></p>     <p><font face="Verdana" size="2">10&nbsp; &nbsp; Rojas (1996:59-102) presenta esta clasificaci&oacute;n en base aun an&aacute;lisis del cr&eacute;dito en el departamento de Cochabamba en las &uacute;ltimas d&eacute;cadas.</font></p>     <p><font face="Verdana" size="2">11&nbsp; &nbsp; Debe se&ntilde;alarse que el desv&iacute;o fue registrado tanto en las econom&iacute;as campesinas del occidente como en las agricultura empresarial del occidente del pa&iacute;s. Marconi et al. (2000) &iexcl;lustran muy bien esta conclusi&oacute;n.</font></p>     <p align="justify"><font face="Verdana" size="2">12&nbsp; &nbsp; Una interesante discusi&oacute;n sobre las razones del fracaso de los fondos rotatorios se encuentra en Rivas (1997).</font></p>     <p align="justify"><font face="Verdana" size="2">13&nbsp; &nbsp; Seg&uacute;n Marconi <i>et al</i>.(2000). 18 por ciento de los productores agropecuarios a nivel nacional a&uacute;n financia sus actividades con cr&eacute;dito informal, porcentaje que aumenta a 21 por ciento en las tierras bajas y a 26 por ciento en los valles. Los porcentajes de los que lo hacen de una instituci&oacute;n financiera son, respectivamente, 23, 18 y 11 por ciento.</font></p>     <p align="justify"><font face="Verdana" size="2">14&nbsp; &nbsp; Una estimaci&oacute;n econom&eacute;trica de Marconi, <i>et al. </i>(2000) se&ntilde;ala como variables que explican la demanda de cr&eacute;dito en los valles de Bolivia al ahorro familiar, la distancio a las entidades financieras, la mano de obra familiar, las garant&iacute;as existentes, la tierra hipotecable, la tasa de inter&eacute;s, la experiencia anterior, la modalidad del cr&eacute;dito y la percepci&oacute;n propia sobre el pago. Sin embargo, et estudio sugiere que no debe considerarse toda necesidad de liquidez como demanda efectiva de cr&eacute;dito, pues el peque&ntilde;o agricultor, debido al riesgo inherente a la actividad, solamente est&aacute; dispuesto a endeudarse cuando existen condiciones excepcionales de inversi&oacute;n.</font></p>     <p align="justify"><font face="Verdana" size="2">15&nbsp; &nbsp; Definici&oacute;n que concuerda con los principios presentados por Schjetmann (1980:121-140).</font></p>     <p align="justify"><font face="Verdana" size="2">16&nbsp; &nbsp; Concepto que orienta tos pr&eacute;stamos del Programa de Apoyo a la Estrategia de Desarrollo Alternativo en el Chapare, PRAEDAC (2000:8).</font></p>     <p align="justify"><font face="Verdana" size="2">17&nbsp; &nbsp; Se alude aqu&iacute; a la llamada Tragedia de los Espacios Comunes, que afirma que ios espacios colectivos o sin propiedad definida son m&aacute;s propensos a degradarse. Ver Garret (1968:1243-1248).</font></p>     <p align="justify"><font face="Verdana" size="2">18&nbsp; &nbsp; Resultados s&oacute;lo de los recursos provenientes de la Uni&oacute;n Europea, que representan aproximadamente 50 por ciento de la cartera del CIDRE. Los otros recursos son manejados bajo condiciones similares.</font></p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p align="justify"><font face="Verdana" size="2">19&nbsp; &nbsp; Aspecto que evidentemente depende de las reglas para acceder a los pr&eacute;stamos. Ver Marconi <i>et al. </i>(2000).</font></p>     <p align="justify">&nbsp;</p>     <p align="justify"><font face="Verdana" size="3"><b>REFERENCIAS</b></font></p>     <p align="justify"><font face="Verdana" size="2">Cannock, Geofrey y Alberto Gonzales-Zu&ntilde;iga. 1994. &quot;Econom&iacute;a agraria&quot;. Publicaci&oacute;n de la Universidad del Pacifico.</font></p>     <p align="justify"><font face="Verdana" size="2">Garret, Hardin. 1968. &quot;The Tragedy of the Commons&quot;. Science. 162.</font></p>     <p align="justify"><font face="Verdana" size="2">Marconi, Reynaldo, Alfonso Malky, Fabiana Pastor y Fernando Crespo. 2000. &quot;Demanda de cr&eacute;dito agropecuario de peque&ntilde;os productores&quot;. Publicaci&oacute;n de la Asociaci&oacute;n de Instituciones Financieras para el Desarrollo Rural.</font></p>     <p align="justify"><font face="Verdana" size="2">Pacheco, Arminda. 2004. &quot;Una visi&oacute;n sistem&aacute;tica del cultivo de la quinua&quot;. Publicaci&oacute;n de la Universidad Mayor de San Andr&eacute;s.</font></p>     <p align="justify"><font face="Verdana" size="2">Programa de Apoyo a la Estrategia de Desarrollo Alternativo (PRAEDAC). 2000. &quot;Reglamento de Cr&eacute;dito&quot;. Mimeo.</font></p>     <p align="justify"><font face="Verdana" size="2">Rivas, Hugo. 1997. &quot;Cr&eacute;dito rural. An&aacute;lisis y reflexi&oacute;n de experiencias Internacionales&quot;. Publicaci&oacute;n de la Asociaci&oacute;n de Instituciones de Promoci&oacute;n y Educaci&oacute;n.</font></p>     <p align="justify"><font face="Verdana" size="2">Rojas, Rafael. 1996. &quot;Mercados financieros departamentales: Cochabamba&quot;. Publicaci&oacute;n del Fondo de Desarrollo Campesino, p. 59-102.</font></p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p align="justify"><font face="Verdana" size="2">Shjetmann, Alexander. 1980. &quot;Econom&iacute;a campesina: l&oacute;gica interna, articulaci&oacute;n y persistencia&quot; Revista de la CEPAL N&deg; 11. Agosto.</font></p>     <p align="justify"><font face="Verdana" size="2">Stiglitz, Joseph E. y Andrew Weiss. 1981. &quot;Credit Rationing in Markets with Imperfect Information&quot;. <i>The American Econom&iacute;c Review. </i>Volume 71, Issue 3. June.</font></p>     <p align="justify"><font face="Verdana" size="2">Zeballos, Hern&aacute;n. 1993. &quot;Agricultura y desarrollo econ&oacute;mico II&quot;. Publicaci&oacute;n del Centro de Informaci&oacute;n para el Desarrollo.</font></p>     <p align="justify">&nbsp;</p>      ]]></body>
</article>
