<?xml version="1.0" encoding="ISO-8859-1"?><article xmlns:mml="http://www.w3.org/1998/Math/MathML" xmlns:xlink="http://www.w3.org/1999/xlink" xmlns:xsi="http://www.w3.org/2001/XMLSchema-instance">
<front>
<journal-meta>
<journal-id>2074-4706</journal-id>
<journal-title><![CDATA[Revista Latinoamericana de Desarrollo Económico]]></journal-title>
<abbrev-journal-title><![CDATA[rlde]]></abbrev-journal-title>
<issn>2074-4706</issn>
<publisher>
<publisher-name><![CDATA[Universidad Católica Boliviana "San Pablo"]]></publisher-name>
</publisher>
</journal-meta>
<article-meta>
<article-id>S2074-47062003000100005</article-id>
<title-group>
<article-title xml:lang="es"><![CDATA[Subsidio al precio del Gas Licuado de Petróleo en Bolivia]]></article-title>
</title-group>
<contrib-group>
<contrib contrib-type="author">
<name>
<surname><![CDATA[Medinaceli Monrroy]]></surname>
<given-names><![CDATA[Sergio Mauricio]]></given-names>
</name>
<xref ref-type="aff" rid="A01"/>
</contrib>
</contrib-group>
<aff id="A01">
<institution><![CDATA[,UCB IISEC ]]></institution>
<addr-line><![CDATA[ ]]></addr-line>
</aff>
<pub-date pub-type="pub">
<day>00</day>
<month>09</month>
<year>2003</year>
</pub-date>
<pub-date pub-type="epub">
<day>00</day>
<month>09</month>
<year>2003</year>
</pub-date>
<numero>1</numero>
<fpage>99</fpage>
<lpage>133</lpage>
<copyright-statement/>
<copyright-year/>
<self-uri xlink:href="http://www.scielo.org.bo/scielo.php?script=sci_arttext&amp;pid=S2074-47062003000100005&amp;lng=en&amp;nrm=iso"></self-uri><self-uri xlink:href="http://www.scielo.org.bo/scielo.php?script=sci_abstract&amp;pid=S2074-47062003000100005&amp;lng=en&amp;nrm=iso"></self-uri><self-uri xlink:href="http://www.scielo.org.bo/scielo.php?script=sci_pdf&amp;pid=S2074-47062003000100005&amp;lng=en&amp;nrm=iso"></self-uri><abstract abstract-type="short" xml:lang="es"><p><![CDATA[El presente documento analiza las consecuencias redistributivas de una posible eliminación del subsidio al precio del Gas Licuado de Petróleo (GLP) en Bolivia. A través de un procedimiento de microsimulación se estudió el cambio de comportamiento que tendrían las familias, según sea su nivel de ingreso y pobreza, ante un incremento en el precio del GLP. Para alcanzar este objetivo se tomó como base de información la encuesta de hogares realizada en Bolivia a finales del año 2000. Los resultados más importantes son: a) el consumo de GLP es característica de los hogares en el área urbana, sean éstos pobres o no; b) el impacto redistributivo que tendría la eliminación del subsidio depende de la capacidad que tengan estas familias para sustituir este energético; por tanto, a mayor sustitución menor regresividad de la medida; y c) los energéticos que presentan una mayor probabilidad de ser sustitutos del GLP son la leña y el kerosén. Otro impacto del incremento en el precio del GLP sería la recomposición de la matriz energética, privilegiando el consumo de estos dos últimos productos.]]></p></abstract>
</article-meta>
</front><body><![CDATA[ <p align="right"><font face="Verdana" size="2"><b>TRABAJOS DE INVESTIGACI&Oacute;N</b></font></p>     <p align="justify">&nbsp;</p>     <p align="center"><font face="Verdana" size="4"><b>Subsidio al precio del Gas Licuado de Petróleo en Bolivia*</b></font></p>     <p align="center">&nbsp;</p>     <p align="center">&nbsp;</p>     <p align="center"><font face="Verdana" size="2"><b>Sergio Mauricio Medinaceli Monrroy**</b></font></p>     <p align="center">&nbsp;</p>     <p align="center">&nbsp;</p> <hr noshade>     <p align="justify"><font face="Verdana" size="2"><b>Resumen</b></font></p>     <p align="justify"><font face="Verdana" size="2">El presente documento analiza las consecuencias redistributivas de una posible eliminación del subsidio al precio del Gas Licuado de Petróleo (GLP) en Bolivia. A través de un procedimiento de microsimulación se estudió el cambio de comportamiento que tendrían las familias, según sea su nivel de ingreso y pobreza, ante un incremento en el precio del GLP. Para alcanzar este objetivo se tomó como base de información la encuesta de hogares realizada en Bolivia a finales del año 2000.</font></p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p align="justify"><font face="Verdana" size="2">Los resultados más importantes son: a) el consumo de GLP es característica de los hogares en el área urbana, sean éstos pobres o no; b) el impacto redistributivo que tendría la eliminación del subsidio depende de la capacidad que tengan estas familias para sustituir este energético; por tanto, a mayor sustitución menor regresividad de la medida; y c) los energéticos que presentan una mayor probabilidad de ser sustitutos del GLP son la leña y el kerosén. Otro impacto del incremento en el precio del GLP sería la recomposición de la matriz energética, privilegiando el consumo de estos dos últimos productos.</font></p> <hr noshade>     <p>&nbsp;</p>     <p align="justify">&nbsp;</p>     <p align="justify"><font face="Verdana" size="3"><b>1.    Introducción</b></font></p>     <p align="justify"><font face="Verdana" size="2">Luego del proceso de privatización del sector petrolero en Bolivia, iniciado a principios de la década de los noventa, surgen importantes preguntas y cuestionamientos a nivel de política energética, los mismos que antes de este proceso no eran claros y/o resultaban difíciles de cuantificar. Uno de ellos es la evaluación del subsidio que actualmente tiene el precio del Gas Licuado de Petróleo (GLP) para el consumo domiciliario.</font></p>     <p align="justify"><font face="Verdana" size="2">Es necesario señalar que, con carácter previo a este proceso privatizador, el precio del GLP era subsidiado y la instrumentación de este subsidio era distinta a la actual. El mecanismo empleado y no sólo con el GLP sino también con otros productos como el kerosén y el gas oil, se hacía efectivo a través de subsidios cruzados dentro la empresa estatal petrolera. De esta forma, existían subsidios tanto en la fase extractiva como en la de refinación; lo mismo cabe decir que ocurría con los productos ya refinados.</font></p>     <p align="justify"><font face="Verdana" size="2">A partir del proceso de privatización, en cambio, el subsidio es entregado de forma directa a la empresa estatal y a las empresas privadas. Esta distinción de mecanismos permite ahora analizar con más detalle la metodología para la entrega de subsidios y el impacto que podría tener el mismo en el ingreso de las familias. En este contexto, el objetivo del presente documento es estudiar dicho impacto; sobre todo interesa identificar y cuantificar la distribución del ingreso resultante de una posible eliminación de este subsidio.</font></p>     <p align="justify"><font face="Verdana" size="2">En la actualidad la producción de GLP en Bolivia está a cargo de empresas privadas, como producto de los contratos de riesgo compartido, capitalización y privatización implementados durante la década de los noventa. Estas empresas extraen el GLP como un derivado de la explotación principal en cada uno de sus campos, es decir; del gas natural, gasolina y condensado; en otros casos extraen el mismo de los procesos de refinación.</font></p>     <p align="justify"><font face="Verdana" size="2">Por otra parte, el engarrafado y distribución de GLP está a cargo tanto de las empresas privadas como de Yacimientos Petrolíferos Fiscales Bolivianos (YPFB), empresa estatal de petróleo que aún tiene bajo su administración 24 plantas de engarrafado. La competencia entre las empresas privadas y la estatal es evidente; más aún, la capacidad de las empresas privadas para acaparar el mercado es tan fuerte, que en los últimos años se advierte un desplazamiento de la comercialización estatal a la privada, sobre todo en las principales ciudades de Bolivia, dejando a YPFB el abastecimiento en las zonas alejadas.</font></p>     <p align="justify"><font face="Verdana" size="2">En este contexto privado y público, en la etapa de engarrafado el Gobierno entrega un subsidio al precio del GLP, con el propósito de alcanzar dos objetivos simultáneamente: a) impedir que el precio de venta de GLP al consumidor final se incremente, y b) fomentar la participación privada en este mercado. Como quiera que la cuantificación de este subsidio es complicada debido a la dificultad para hallar el costo marginal de producción y comercialización, la metodología para la entrega del subsidio es como se explica a continuación. A cada empresa engarrafadora se le entrega un monto de dinero por cada unidad comercializada; el tamaño de esta entrega es igual al margen de refinería negativo (especificado en la normativa legal) vigente a la fecha de comercialización del producto. Por tanto, y para fines del presente documento, la magnitud del subsidio del cual se benefician las familias será igual a dicho margen.</font></p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p align="justify"><font face="Verdana" size="2">El análisis de microsimulación realizado en este documento tiene como base los resultados de la Encuesta Continua de Hogares (MECOVI), realizada a finales del año 2000. Para evaluar el posible comportamiento de los consumidores ante la eliminación del subsidio, se dividió la muestra entre familias del sector urbano y familias del ámbito rural. Luego se analizó la distribución del ingreso en ambos grupos, tanto con el precio subsidiado como sin éste, primero asumiendo que no existe sustitución con otros energéticos y luego verificando la posibilidad de que el kerosén y la leña sean posibles sustitutos, dado el precio relativo de ambos.</font></p>     <p align="justify"><font face="Verdana" size="2">El resultado más importante encontrado es que la dimensión de la regresividad resultante de una política de eliminación del subsidio al precio del GLP dependerá de la sustitución que realicen las familias por otros energéticos; por tanto, se observa que a mayor sustitución existe menor regresividad del cambio de política.</font></p>     <p align="justify"><font face="Verdana" size="2">El documento está ordenado como sigue. En la segunda parte se presenta la definición y clasificación de un subsidio. En la tercera se realiza un breve estudio de la oferta de GLP en Bolivia y la formación del subsidio en el precio del GLP desde 1997. Luego se estudian algunos posibles escenarios que podrían presentarse con la eliminación del subsidio. Finalmente se presentan las conclusiones encontradas en el estudio.</font></p>     <p align="justify">&nbsp;</p>     <p align="justify"><font face="Verdana" size="3"><b>2.    Subsidio</b></font></p>     <p align="justify"><font face="Verdana" size="2">La definición de subsidio que existe en la literatura económica especializada depende del grado de alcance del estudio que se quiera hacer y la disponibilidad de datos. Clements <i>et al. </i>(1998), por ejemplo, utilizan la definición empleada por el</font> <font face="Verdana" size="2">Sistema de Cuentas Nacionales de los Estados Unidos de Norteam&eacute;rica, donde un subsidio es el conjunto de pagos no requeridos hechos por el Gobierno a las empresas, sobre la base del total de la producci&oacute;n de &eacute;stas o de su valor de ventas. La EIA <i>(Energy Information Administration) </i>de los EE.UU., por su parte, define el subsidio como una transferencia de un recurso econ&oacute;mico del Gobierno al comprador o vendedor de un bien o servicio, la misma que tiene el efecto de reducir el precio pagado, incrementar el precio recibido o reducir el costo de producci&oacute;n de un bien o servicio. El efecto neto de este subsidio es estimular la producci&oacute;n o consumo de un bien o servicio que de otra forma no se producir&iacute;a en ese nivel.</font></p>     <p align="justify"><font face="Verdana" size="2">Para Riedy (2001), los subsidios comprenden todas las medidas que mantienen el precio para los consumidores debajo del nivel de mercado o, en el caso de los productores, por encima de &eacute;ste. Tambi&eacute;n se entiende por subsidio la reducci&oacute;n del costo para los consumidores o productores por medio de un soporte indirecto. Para Bruce (1990), la definici&oacute;n de un subsidio depende del tratamiento que se le d&eacute;, por lo que puede recibir una definici&oacute;n ya amplia como tambi&eacute;n restringida. En la forma restringida deber&iacute;an utilizarse todas las clasificaciones que se pueden hacer (directo, efectivo, etc.), mientras que en su forma amplia incluye todas las formas de subsidios. Para este autor, un subsidio se presenta b&aacute;sicamente cuando el precio de venta final de un factor se vende por debajo de su costo marginal de producci&oacute;n. Esta es la definici&oacute;n que adopta este documento.</font></p>     <p align="justify"><font face="Verdana" size="2">De igual manera que la definici&oacute;n de subsidio, la clasificaci&oacute;n de los diferentes tipos en que se puede dar &eacute;ste resulta <i>ad hoc </i>al estudio que se realice; sin embargo, los distintos criterios de clasificaci&oacute;n pueden reunirse en tres grupos: a) directos, b) indirectos y c) otros.</font></p>     <p align="justify"><font face="Verdana" size="2">Los subsidios directos se presentan cuando los consumidores o las firmas reciben una cantidad de dinero por cada unidad consumida o producida, o cuando existen disminuciones en la carga impositiva de alg&uacute;n agente econ&oacute;mico, las mismas que generalmente adoptan la forma de reducciones en la tasa impositiva gravada. Subsidios indirectos, por otro lado, son otras formas de subsidio que afectan al costo de adquisici&oacute;n o al de producci&oacute;n de un bien o servicio; en el caso espec&iacute;fico de la energ&iacute;a, se producen cuando se disminuye el costo de uso de un tipo de energ&iacute;a frente a otra alternativa. Finalmente, otros tipos de subsidios pueden darse cuando el Gobierno, al realizar labores de investigaci&oacute;n y/o desarrollo, impl&iacute;citamente disminuye los costos de producci&oacute;n de un bien; dentro de esta categor&iacute;a tambi&eacute;n podr&iacute;a introducirse a la educaci&oacute;n prestada por el Gobierno, cuando se provee infraestructura, capital a bajas tasas de inter&eacute;s, etc.</font></p>     <p align="justify">&nbsp;</p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p align="justify"><font face="Verdana" size="3"><b>3.    Oferta y subsidio del GLP en Bolivia</b></font></p>     <p align="justify"><font face="Verdana" size="2">Para entender c&oacute;mo funciona el mecanismo de entrega del subsidio al GLP, es necesario conocer la estructura productiva del sector. Debido al n&uacute;mero de agentes y empresas involucradas en la producci&oacute;n, transporte, engarrafado y distribuci&oacute;n del producto, a continuaci&oacute;n se har&aacute; un breve repaso de la oferta de GLP en Bolivia, su evoluci&oacute;n y los actores importantes del proceso. Luego se explicar&aacute; el c&aacute;lculo y entrega del subsidio al precio del GLP. Finalmente se presentar&aacute; el impacto de dicho subsidio sobre el precio final y las recaudaciones fiscales; en particular se analizar&aacute; la evoluci&oacute;n del precio de no aplicarse el mismo.</font></p>     <p align="justify"><font face="Verdana" size="2"><b>3.1   Oferta</b></font></p>     <p align="justify"><font face="Verdana" size="2">La producci&oacute;n, transporte y comercializaci&oacute;n de GLP durante la d&eacute;cada de los ochenta y parte de los noventa estuvo a cargo de Yacimientos Petrol&iacute;feros Fiscales Bolivianos (YPFB), empresa estatal que ten&iacute;a, entre otros objetivos, garantizar el abastecimiento de productos derivados del petr&oacute;leo en el mercado interno. De esta manera, ten&iacute;a el monopolio en casi todas las actividades del <i>upstream </i>y <i>downstream.</i></font></p>     <p align="justify"><font face="Verdana" size="2">Luego de promulgada la &uacute;ltima Ley de Hidrocarburos (N&deg; 1689), en abril de 1996, las actividades de comercializaci&oacute;n y distribuci&oacute;n son libres y pueden ser realizadas por cualquier persona natural o jur&iacute;dica, siempre que cumpla con los requisitos b&aacute;sicos exigidos en dicha Ley y su respectiva reglamentaci&oacute;n. Este proceso de traspaso de las actividades petroleras al sector privado supone adem&aacute;s tres aspectos importantes y relevantes para el estudio de la oferta del GLP: a) la capitalizaci&oacute;n de la participaci&oacute;n estatal en las actividades del <i>upstream, </i>b) la privatizaci&oacute;n de las refiner&iacute;as, y c) la promulgaci&oacute;n de la Ley 1600, que crea el Sistema de Regulaci&oacute;n Sectorial (SIRESE).</font></p>     <p align="justify"><font face="Verdana" size="2">Como resultado de los procesos de capitalizaci&oacute;n y privatizaci&oacute;n se conformaron empresas privadas que adquirieron la participaci&oacute;n completa en la producci&oacute;n de GLP, y como consecuencia de la creaci&oacute;n del marco regulatorio, a trav&eacute;s del SIRESE es posible regular el precio de venta final del GLP y la entrada de nuevos competidores al mercado.</font></p>     <p align="justify"><font face="Verdana" size="2">La producci&oacute;n proviene de dos fuentes: de las refiner&iacute;as de Santa Cruz y Cochabamba, a trav&eacute;s de la Empresa Boliviana de Refinaci&oacute;n S.A. (EBR) y de las plantas de separaci&oacute;n de contenidos l&iacute;quidos de gas natural (llamado gas de plantas) pertenecientes a varias empresas productoras. El <a href="#c1">Cuadro 1</a> presenta la evoluci&oacute;n de la</font> <font face="Verdana" size="2">producci&oacute;n de GLP durante el per&iacute;odo 1998-2001; en las misma se observa que las tasas de crecimiento globales son positivas y crecientes debido al incremento en la producci&oacute;n de GLP de plantas; por el contrario, la producci&oacute;n de las refiner&iacute;as presenta una tasa de -7.9% anual. El incremento en la producci&oacute;n de plantas estar&iacute;a asociado a la mayor producci&oacute;n de gas natural resultante del contrato de exportaci&oacute;n con el Brasil.</font></p>     <p align="justify"><a name="c1"></a></p>     <p align="center"><img src="/img/revistas/rlde/n1/a05_cuadro_01.gif" width="650" height="371"></p>     <p align="justify"><font face="Verdana" size="2">En lo que se refiere a las ventas, una vez que el GLP se produce, ya sea a partir del proceso de refinaci&oacute;n o del de separaci&oacute;n, el mismo es engarrafado generalmente en garrafas de 10 kilos. Hasta el a&ntilde;o 1998, YPFB era la &uacute;nica empresa que realizaba este proceso; a partir de 1999 nuevos operadores privados obtienen su licencia e ingresan al mercado. El a&ntilde;o 2001 exist&iacute;an 26 plantas de engarrafado pertenecientes a YPFB, tres de Samo, una de Flamagas y una de Bernel, todas estas &uacute;ltimas empresas privadas.</font></p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p align="justify"><font face="Verdana" size="2">Para el a&ntilde;o 2000, la capacidad de engarrafado de YPFB era de 305,800 toneladas/ a&ntilde;o; por su parte, las tres empresas privadas mencionadas ten&iacute;an una capacidad de 117,560 toneladas/a&ntilde;o. La capacidad utilizada por YPFB era de 74%, mientras que el sector privado trabajaba casi al 100% de su capacidad. S&oacute;lo YPFB compra el GLP de las refiner&iacute;as, siendo las empresas del <i>upstream </i>abastecedoras del resto de engarrafadoras privadas pero tambi&eacute;n de YPFB.</font></p>     <p align="justify"><font face="Verdana" size="2">Luego de ser engarrafado, el GLP debe ser distribuido al consumidor final a trav&eacute;s de peque&ntilde;as empresas distribuidoras, que pueden o no (de acuerdo a la Ley de</font> <font face="Verdana" size="2">Hidrocarburos) estar integradas verticalmente con las empresas engarrafadoras. Durante el a&ntilde;o 2000, la distribuci&oacute;n minorista estuvo compuesta por 128 plantas distribuidoras de GLP, cuya distribuci&oacute;n nacional se presenta en el <a href="#c2">Cuadro 2</a>. Puede notarse en la misma que la composici&oacute;n porcentual urbana/rural es bastante parecida en todos los departamentos; sin embargo, los niveles de consumo son mayores en el &aacute;rea urbana, por lo que es posible conjeturar la existencia de oligopolios en la distribuci&oacute;n que se realiza en las ciudades capitales.</font></p>     <p align="justify"><a name="c2"></a></p>     <p align="center"><img src="/img/revistas/rlde/n1/a05_cuadro_02.gif" width="650" height="387"></p>     <p align="justify"><font face="Verdana" size="2">Respecto a las ventas del &aacute;rea de comercializaci&oacute;n, el <a href="#g1">Gr&aacute;fico 1</a> presenta su evoluci&oacute;n durante el per&iacute;odo 1990-2001. Claramente se observa en ella la presencia de una tendencia creciente durante 1990-1997, con una tasa de crecimiento promedio anual de 6.0%, la misma que se torna estable desde 1997, con una tasa de crecimiento promedio de 0.7%. Algunas posibles explicaciones de este proceso son: a) a partir de 1997 se privatiza la empresa estatal del petr&oacute;leo; por tanto, el incentivo del sector privado para crear nuevos mercados pudiera haber disminuido; b) el precio del GLP disminuye (en t&eacute;rminos reales) durante el segundo per&iacute;odo, lo que de alguna manera desincentivar&iacute;a la venta de GLP en el mercado interno, y 3) Bolivia experimenta una ca&iacute;da en el PIB <i>per c&aacute;pita </i>a partir de 1998, situaci&oacute;n que limitar&iacute;a la demanda por GLP.</font></p>     <p align="justify"><a name="g1"></a></p>     <p align="center"><img src="/img/revistas/rlde/n1/a05_grafico_01.gif" width="650" height="528"></p>     <p align="justify"><font face="Verdana" size="2">Existen otras dos observaciones importantes emergentes del <a href="#g1">Gr&aacute;fico 1</a>. La primera es la creciente participaci&oacute;n de las empresas engarrafadoras privadas a partir de</font> <font face="Verdana" size="2">1999, llegando el a&ntilde;o 2001 a cubrir el 56% de las ventas totales (concentradas sobre todo en ciudades capitales). La segunda es el marcado contraste entre la producci&oacute;n y las ventas de GLP: mientras la primera variable experimenta un fuerte incremento (<a href="#g1">Gr&aacute;fico 1</a>), la segunda se mantiene estable (Ilustraci&oacute;n 1) en el mismo per&iacute;odo. En este sentido, el sector privado podr&iacute;a haber preferido la exportaci&oacute;n de GLP antes que su venta en el mercado interno.</font></p>     <p align="justify"><font face="Verdana" size="2"><b>3.2  Subsidio al Gas Licuado de Petr&oacute;leo (GLP)</b></font></p>     <p align="justify"><font face="Verdana" size="2">Cuando el abastecimiento de GLP estaba completamente a cargo de YPFB, la identificaci&oacute;n de posibles subsidios cruzados era dif&iacute;cil de cuantificar. La estructura de ingresos y gastos de la empresa estatal petrolera era manejada de forma integrada para cada una de las operaciones principales: producci&oacute;n, refinaci&oacute;n, transporte y comercializaci&oacute;n. Por tanto, establecer qu&eacute; parte de los costos correspond&iacute;a a cada etapa o producto era una tarea ciertamente complicada.</font></p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p align="justify"><font face="Verdana" size="2">En cambio, a partir de la nueva metodolog&iacute;a de fijaci&oacute;n de precios de los productos regulados (1997), el precio del GLP en el mercado interno es calculado (por la Superintendencia de Hidrocarburos) con las siguientes consideraciones:</font></p>     <blockquote>       <p align="justify"><font face="Verdana" size="2">1) Uno de los componentes del mismo es el precio internacional Mont Belvieu publicado por el Platt's.</font></p>       <p align="justify"><font face="Verdana" size="2">2)&nbsp; Est&aacute; compuesto tambi&eacute;n por m&aacute;rgenes de refinaci&oacute;n, transporte y comercializaci&oacute;n.</font></p>       <p align="justify"><font face="Verdana" size="2">3)&nbsp; Todos los m&aacute;rgenes y el precio internacional est&aacute;n indexados al d&oacute;lar estadounidense.</font></p> </blockquote>     <p align="justify"><font face="Verdana" size="2">Con esta nueva metodolog&iacute;a se determin&oacute; que el GLP deb&iacute;a ser subsidiado a trav&eacute;s de m&aacute;rgenes de refinaci&oacute;n negativos, manteniendo ex&oacute;genos el precio vigente en el mercado interno y la estructura de costos de transporte y comercializaci&oacute;n establecida en la nueva estructura de precios. En este sentido, YPFB absorb&iacute;a el subsidio tanto del GLP producido en las refiner&iacute;as como del comprado a las empresas productoras; debe recordarse que hasta ese momento s&oacute;lo las engarrafadoras de YPFB estaban en operaci&oacute;n. A continuaci&oacute;n se explica la forma c&oacute;mo el margen de refiner&iacute;a contiene el subsidio.</font></p>     <p align="justify"><font face="Verdana" size="2">Existen tres precios establecidos por la Superintendencia de Hidrocarburos: a) Precio Ex - Refiner&iacute;a, b) Precio Pre Terminal, y c) Precio Final. Los dos primeros son precios fijos de venta de las refiner&iacute;as a los comercializadores mayoristas y el tercero es un precio de venta &quot;tope&quot; de los comercializadores al consumidor final.</font></p>     <p align="justify"><font face="Verdana" size="2">De acuerdo a la ecuaci&oacute;n 1, el Precio Ex - Refiner&iacute;a <i>(PER<sub>t</sub>) </i>incluye el precio de referencia <i>(PR<sub>t</sub>) y </i>el margen de refiner&iacute;a <i>(MR). </i>El primer componente relaciona el precio interno con el precio internacional Mont Belvieu y el segundo representa aquella parte del precio asignada a cubrir los costos de refinaci&oacute;n. <i>PER<sub>t</sub> </i>es el precio de venta de GLP de las refiner&iacute;as a los distribuidores mayoristas, es decir, es el precio de venta de la refiner&iacute;a a las plantas engarrafadoras de YPFB. A trav&eacute;s de esta relaci&oacute;n, cuando el <i>MR </i>es negativo se observa que <i>PER<sub>t</sub>&lt;PR<sub>t</sub>; </i>por tanto, dicho margen disminuye artificialmente el precio de referencia aplicado al GLP</font></p>     <p align="center"><img src="/img/revistas/rlde/n1/a05_ecuacion_01.gif" width="646" height="39"></p>     <p align="justify"><font face="Verdana" size="2">El Precio Pre Terminal <i>(PPT<sub>t</sub></i>) fija el precio al cual las refiner&iacute;as deben vender el resto de productos (gasolina especial, diesel oil, etc.) a los distribuidores mayoristas, que a partir del a&ntilde;o 2001 son empresas privadas con obligaci&oacute;n de abastecimiento en el mercado nacional. Debe notarse que este precio incorpora los gastos de transporte por poliductos <i>(Tp), </i>otros transportes <i>(Td) </i>y el Impuesto Especial a los Hidrocarburos y sus Derivados (IEHD), tasa espec&iacute;fica en Bs./litro gravada sobre vol&uacute;menes comercializados, que para el caso del GLP es cero (ecuaci&oacute;n 2).</font></p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p align="center"><img src="/img/revistas/rlde/n1/a05_ecuacion_02.gif" width="648" height="49"></p>     <p align="justify"><font face="Verdana" size="2">Finalmente, el Precio de venta al consumidor final <i>(PF<sub>t</sub>) </i>resulta de agregarle al precio pre terminal <i>(PPT<sub>t</sub>) </i>los m&aacute;rgenes de mayoreo <i>(Mmay), </i>almacenaje o engarrafado <i>(Malm), </i>minoreo de las estaciones de servicio (Meess) y el Impuesto al Valor Agregado <i>(IVA<sub>t</sub>).</i></font></p>     <p align="center"><img src="/img/revistas/rlde/n1/a05_ecuacion_03.gif" width="642" height="67"></p>     <p align="justify"><font face="Verdana" size="2">Fue pr&aacute;ctica com&uacute;n durante 1998 y 1999 ajustar el margen de refiner&iacute;a del precio final del GLP para impedir que el mismo var&iacute;e. Durante el a&ntilde;o 1998 la constante ca&iacute;da en el precio de referencia internacional hizo que el margen de refiner&iacute;a del GLP sea cada vez &quot;menos negativo&quot;, siendo percibida esta situaci&oacute;n como una disminuci&oacute;n del subsidio. Este proceso se revierte durante 1999, cuando el precio de referencia se incrementa notablemente, ocasionando que el precio del GLP en el mercado interno se modifique en la misma direcci&oacute;n. A partir de agosto de 1999 se toma la decisi&oacute;n de esterilizar todos los movimientos en el precio de referencia a trav&eacute;s de variaciones en el margen de refiner&iacute;a.</font></p>     <p align="justify"><font face="Verdana" size="2">Hasta agosto de 1999 las actividades de refinaci&oacute;n y engarrafado estaban bajo el control de YPFB. Cualquier decremento en el margen de refiner&iacute;a (valores negativos mayores) afectaba negativamente a la empresa; la raz&oacute;n es que, por un lado, el precio de compra del GLP de las empresas del <i>upstream </i>se incrementaba, y, por otro, el precio de venta en el mercado interno era constante. A partir del mes mencionado comenzaron las operaciones de empresas engarrafadoras privadas, a las cuales afectaba negativamente la pol&iacute;tica de esterilizaci&oacute;n adoptada por el Gobierno central. La raz&oacute;n es similar a la que se daba en el caso de YPFB, pues el insumo principal (GLP) se encarec&iacute;a y el precio en el mercado interno permanec&iacute;a estable.</font></p>     <p align="justify"><font face="Verdana" size="2">En este sentido, en enero de 2000 el Gobierno establece un mecanismo de subvenci&oacute;n a estas empresas a trav&eacute;s de YPFB. El mecanismo operaba (y opera) con la entrega de notas de cr&eacute;dito fiscal a las empresas engarrafadoras (a trav&eacute;s de YPFB) por un valor igual a la diferencia entre el margen de refiner&iacute;a vigente en el per&iacute;odo de subvenci&oacute;n y aquel margen vigente cuando las empresas privadas comenzaron su operaci&oacute;n. Bajo la idea de que dichas empresas ya hab&iacute;an aceptado subsidiar este monto cuando decidieron &quot;entrar&quot; al negocio, se consider&oacute; que, en adelante, este monto era el &quot;subsidio aceptado por las empresas privadas&quot;.</font></p>     <p align="justify"><font face="Verdana" size="2">La ecuaci&oacute;n 4 esquematiza esta situaci&oacute;n. El monto del subsidio total (s<sub>t</sub>) es igual a la diferencia del margen de refiner&iacute;a contempor&aacute;neo (MR<sub>t</sub>) y aquel vigente cuando estas empresas comenzaron su operaci&oacute;n (MR<sub>0</sub>), por supuesto ajustada por el volumen comercializado en dicho per&iacute;odo (Volt). Debe notarse que los m&aacute;rgenes de refinaci&oacute;n est&aacute;n expresados en $US/barril; por tanto, el subsidio otorgado est&aacute; indexado al d&oacute;lar estadounidense.</font></p>     <p align="justify"><font face="Verdana" size="2">En diciembre de 1999 se privatizan las dos refiner&iacute;as de YPFB, entreg&aacute;ndose su administraci&oacute;n al consorcio conformado por Petrobras y P&eacute;rez Companc bajo el nombre de Empresa Boliviana de Refinaci&oacute;n S.A. (EBR). Dentro de los t&eacute;rminos de referencia acordados al momento de la privatizaci&oacute;n, se estableci&oacute; que el subsidio (definido como el valor negativo del margen de refiner&iacute;a) deb&iacute;a disminuir en un plazo de 18 meses a partir del momento de dicha privatizaci&oacute;n, de manera tal que la EBR no asuma este costo por la venta de GLP. Por esta raz&oacute;n, el precio del GLP deb&iacute;a incrementarse continua y sistem&aacute;ticamente hasta que el margen de refiner&iacute;a fuera cero, lo que implicaba la eliminaci&oacute;n completa del subsidio. A este nivel debe notarse que el subsidio absorbido por los privados (refinadores y engarrafadores) es distinto. Mientras que las empresas engarrafadoras s&oacute;lo deb&iacute;an absorber el monto MRo, el subsidio de la EBR era igual a MR<sub>t</sub>.</font></p>     <p align="justify"><font face="Verdana" size="2">Durante el a&ntilde;o 2000 el precio de referencia internacional del GLP continu&oacute; increment&aacute;ndose, ocasionando un importante descontento social debido al incremento en el precio interno de dicho producto. Surge entonces un nuevo problema: el margen de refiner&iacute;a ya no pod&iacute;a ser sujeto de modificaciones debido a la privatizaci&oacute;n de la refiner&iacute;a, raz&oacute;n por la que el Gobierno central decide disminuir el margen de engarrafado para poder esterilizar el incremento en los precios de referencia.</font></p>     <p align="justify"><font face="Verdana" size="2">En teor&iacute;a esta situaci&oacute;n no deber&iacute;a afectar a la EBR y s&iacute; lo hizo a las empresas engarrafadoras, tanto privadas como las pertenecientes a YPFB. Por este motivo, el subsidio a las engarrafadoras privadas deb&iacute;a elevarse en un monto igual a la disminuci&oacute;n del margen de engarrafado, siempre con YPFB como intermediario para la entrega del mismo.</font></p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p align="justify"><font face="Verdana" size="2">Este mecanismo se aplic&oacute; hasta que el margen de engarrafado alcanz&oacute; el valor de cero, quedando pocas variables de ajuste para continuar con la pol&iacute;tica de esterilizaci&oacute;n</font> <font face="Verdana" size="2">adoptada hasta ese momento. En este sentido, para efectos de esterilizaci&oacute;n del precio interno del GLP, la variable de ajuste es el margen de refiner&iacute;a. Para las plantas engarrafadoras privadas la situaci&oacute;n no vari&oacute;, dado que se mantuvo la devoluci&oacute;n del subsidio anterior, pero en el caso de la EBR, se adoptaron dos medidas:</font></p>     <blockquote>       <p align="justify"><font face="Verdana" size="2">1)</font><font face="Verdana" size="2">&nbsp; </font><font face="Verdana" size="2">El margen de refiner&iacute;a efectivo que recibe por la comercializaci&oacute;n de GLP es igual a cero.</font></p>       <p align="justify"><font face="Verdana" size="2">2)</font><font face="Verdana" size="2">&nbsp; </font><font face="Verdana" size="2">Por la diferencia entre dicho margen de refiner&iacute;a y el utilizado por la Superintendencia de Hidrocarburos para calcular el precio final, esta empresa recibe del Estado el subsidio correspondiente a trav&eacute;s de YPFB.</font></p> </blockquote>     <p align="justify"><font face="Verdana" size="2">La entrega del subsidio se esquematiza en el <a href="#g2">Gr&aacute;fico 2</a>. Existen dos fuentes primarias de GLP, el proveniente de las plantas de separaci&oacute;n (empresas productoras) y el que resulta de la refinaci&oacute;n (EBR S.A.). Las engarrafadoras privadas, por su parte, compran el total de su producci&oacute;n de las empresas productoras, mientras que YPFB compra no s&oacute;lo de &eacute;stas sino tambi&eacute;n de la EBR. El subsidio necesariamente es &quot;canalizado&quot; a trav&eacute;s de YPFB, y esta empresa distribuye el mismo a las plantas engarrafadoras privadas <i>(S<sup>1</sup><sub>t </sub>y S<sup>2</sup><sub>t</sub>) </i>y a la EBR S.A. <i>(S<sup>3</sup></i></font><font face="Verdana" size="2"><i><sub>t</sub></i></font><font face="Verdana" size="2"><i>). </i>Por otra parte, el precio de compra de GLP de YPFB a la EBR S.A. es fijo e igual a <i>PER<sub>t</sub> </i>; no obstante, las empresas productoras pueden negociar el precio de venta del mismo a las engarrafadoras privadas.</font></p>     <p align="justify"><a name="g2"></a></p>     <p align="center"><img src="/img/revistas/rlde/n1/a05_grafico_02.gif" width="650" height="439"></p>     <p align="center">&nbsp;</p>     <p align="justify"><font face="Verdana" size="3"><b>4.    Precios y subsidio</b></font></p>     <p align="justify"><font face="Verdana" size="2">Luego de repasar la historia del subsidio al precio del GLP en Bolivia, a continuaci&oacute;n se estudiar&aacute; la evoluci&oacute;n del precio final para los consumidores, el que se hubiera dado si no se aplicara un subsidio, y el costo del mismo, tanto fiscal como privado. Es decir, el monto <i>S</i></font><font face="Verdana" size="2"><i><sub>t</sub></i></font><font face="Verdana" size="2"><i> </i>que entrega el Estado a las plantas engarrafadoras, <i>MR<sub>t</sub> </i>que entrega a las refiner&iacute;as y el costo absorbido por el sector privado igual a<i> MR</i></font><font face="Verdana" size="2"><i><sub>0 </sub></i></font><font face="Verdana" size="2"><i>de </i>la ecuaci&oacute;n 8.</font></p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p align="justify"><font face="Verdana" size="2">En relaci&oacute;n con este aspecto, se distinguen dos per&iacute;odos. El primero abarca desde diciembre de 1997 hasta finales de 1999 y el segundo desde el a&ntilde;o 2000 hasta el presente. No s&oacute;lo es el cambio de la metodolog&iacute;a de fijaci&oacute;n de precios la caracter&iacute;stica distintiva de ambos per&iacute;odos, sino tambi&eacute;n la evoluci&oacute;n del precio de venta final del GLP, que en el &uacute;ltimo per&iacute;odo es altamente estable.</font></p>     <p align="justify"><font face="Verdana" size="2">De acuerdo al <a href="#g3">Gr&aacute;fico 3</a>, se observa que, durante el a&ntilde;o 1998, tanto el precio observado (con subsidio) como el real (sin subsidio</font><font face="Verdana" size="2"><sup>1</sup></font><font face="Verdana" size="2">) experimentaron disminuciones, dando lugar a incrementos en el margen de refiner&iacute;a. En particular resalta que el precio observado se mantuvo constante durante bastante tiempo, y dado que el precio real ca&iacute;a severamente, el margen de refiner&iacute;a pod&iacute;a incrementarse (o hacerse menos negativo) cada vez. Pese a esta tendencia decreciente en los precios, el precio real se </font><font face="Verdana" size="2">mantuvo (siempre) por encima del observado; en promedio la diferencia fue de Bs./ garrafa 3.9 con una desviaci&oacute;n est&aacute;ndar de 0.75.</font></p>     <p align="justify"><a name="g3"></a></p>     <p align="center"><img src="/img/revistas/rlde/n1/a05_grafico_03.gif" width="650" height="634"></p>     <p align="justify"><font face="Verdana" size="2">Durante el segundo per&iacute;odo se advierte un prolongado &quot;congelamiento&quot; del precio del GLP en Bs./garrafa 21. De forma paralela, el precio real presenta una varianza elevada, alcanzando su punto m&aacute;s alto en marzo del a&ntilde;o 2001 (<a href="#g4">Gr&aacute;fico 4</a>), cuando los precios internacionales del petr&oacute;leo se elevaron bastante. Como es l&oacute;gico suponer, el margen de refiner&iacute;a tambi&eacute;n presenta una alta varianza; sin embargo, durante este per&iacute;odo tambi&eacute;n se utiliz&oacute; como variable de ajuste (no graficada) el margen de engarrafado, que retorna a su valor inicial en agosto del 2001.</font></p>     <p align="justify"><a name="g4"></a></p>     <p align="center"><img src="/img/revistas/rlde/n1/a05_grafico_04.gif" width="650" height="614"></p>     <p align="justify"><font face="Verdana" size="2">A continuaci&oacute;n se presentan los resultados estimados acerca del comportamiento del subsidio desde 1997, su composici&oacute;n (p&uacute;blico/privada) y la magnitud anual del mismo. Si bien son estimados, dado que los vol&uacute;menes diarios no son de disponibilidad p&uacute;blica, los datos dimensionan el costo social que involucra subsidiar el precio del GLP en Bolivia, tanto desde la &oacute;ptica privada como estatal.</font></p>     <p align="justify"><font face="Verdana" size="2">El <a href="#g5">Gr&aacute;fico 5</a> presenta la evoluci&oacute;n del subsidio diario desde diciembre de 1997; como puede observarse, al principio el mismo era s&oacute;lo financiado por la empresa estatal. Sin embargo, a medida que nuevas plantas engarrafadoras comienzan a operar, la participaci&oacute;n de YPFB comienza a decaer, dependiendo del precio de referencia internacional (<a href="#g6">Gr&aacute;fico 6</a>). Por otra parte, a medida que el precio internacional de referencia se incrementa, tambi&eacute;n lo hace el subsidio, pero en gran parte absorbido por el Estado.</font></p>     <p align="justify"><a name="g5"></a></p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p align="center"><img src="/img/revistas/rlde/n1/a05_grafico_05.gif" width="650" height="539"></p>     <p align="center">&nbsp;</p>     <p align="center"><a name="g6"></a></p>     <p align="center"><img src="/img/revistas/rlde/n1/a05_grafico_06.gif" width="650" height="474"></p>     <p align="justify"><font face="Verdana" size="2">El <a href="#c3">Cuadro 3</a> presenta los resultados agregados con relaci&oacute;n al subsidio del GLP Como ya se mencion&oacute;, la cuantificaci&oacute;n del subsidio se hace evidente a partir de la implementaci&oacute;n de la nueva metodolog&iacute;a de precios a partir de diciembre de 1997. Los bajos precios registrados en 1998 y durante el primer semestre del a&ntilde;o 1999 hicieron que el subsidio otorgado sea peque&ntilde;o, a pesar de que durante los dos &uacute;ltimos a&ntilde;os el mismo crece en 28% y 46%. Por otra parte, la participaci&oacute;n del sector privado se incrementa del 4% en el a&ntilde;o 1999 al 39% en el 2001.</font></p>     <p align="justify"><a name="c3"></a></p>     <p align="center"><img src="/img/revistas/rlde/n1/a05_cuadro_03.gif" width="650" height="212"></p>     <p align="justify"><font face="Verdana" size="2">Comparando con los ingresos que recibe el Gobierno central del sector hidrocarburos, el subsidio total al GLP asciende de 3.8% el a&ntilde;o 1999 a 4.9% y 7.5% para el 2000 y 2001, respectivamente. Comparando s&oacute;lo el subsidio que entrega el Estado en los tres a&ntilde;os mencionados, los datos son: 3.7%, 2.7% y 4.6%.</font></p>     <p align="justify"><font face="Verdana" size="2">En esta secci&oacute;n del estudio se desarrollaron las principales caracter&iacute;sticas de la oferta de GLP en Bolivia y la entrega del subsidio. Dos conclusiones quedan del an&aacute;lisis: a) la participaci&oacute;n del sector privado en la producci&oacute;n- comercializaci&oacute;n de GLP es cada vez mayor y est&aacute; concentrada en las ciudades capitales de los</font> <font face="Verdana" size="2">departamentos con mayor mercado, y b) dada la elevada carga fiscal del subsidio que otorga el Estado al GLP, &eacute;ste debe evaluarse a la luz de la progresividad o no del mismo.</font></p>     <p align="justify">&nbsp;</p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p align="justify"><font face="Verdana" size="3"><b>5.    Impacto del subsidio</b></font></p>     <p align="justify"><font face="Verdana" size="2">A continuaci&oacute;n se presentar&aacute; el modelo que sirve como base para evaluar la eliminaci&oacute;n del subsidio al GLP, y luego se resumir&aacute;n los principales resultados de los procesos de simulaci&oacute;n, en particular comparando las distribuciones del ingreso resultantes de cada uno de ellos.</font></p>     <p align="justify"><font face="Verdana" size="2"><b>5.1   Modelo</b></font></p>     <p align="justify"><font face="Verdana" size="2">El modelo es del tipo est&aacute;tico y parcial, siguiendo el modelo desarrollado por Choe y Moose (1998), quienes analizan la demanda de petr&oacute;leo en pa&iacute;ses en desarrollo a partir de una funci&oacute;n de producci&oacute;n del tipo lineal y costos de ajuste no lineales respecto al uso de los energ&eacute;ticos. Se asume la siguiente funci&oacute;n de utilidad para el individuo <font face="Georgia, Times New Roman, Times, serif"><i>i</i></font><i>:</i></font></p>     <p align="center"><img src="/img/revistas/rlde/n1/a05_ecuacion_05.gif" width="638" height="72"></p>     <p align="justify"><font face="Verdana" size="2">Donde: <i>x</i></font><font face="Verdana" size="2"><i><sub>i,1</sub></i></font><font face="Verdana" size="2"><i> = </i>es el consumo de le&ntilde;a del individuo; <i>x</i></font><font face="Verdana" size="2"><i><sub>i,2</sub></i></font><font face="Verdana" size="2"> = el de keros&eacute;n;<i> x</i></font><font face="Verdana" size="2"><i><sub>i,3</sub></i></font><font face="Verdana" size="2"> = es el consumo de GLP del individuo; </font><font size="2"><i>a</i></font><font face="Verdana" size="2"><i><sub>i,j</sub></i></font><font face="Verdana" size="2"> = la valoraci&oacute;n del individuo <i>i </i>respecto al consumo del bien <i>j; </i></font><font size="2"><i>v</i></font><font face="Verdana" size="2"><i><sub>i </sub></i></font><font face="Verdana" size="2"><i>(y</i></font><font face="Verdana" size="2"><i><sub>i</sub></i></font><font face="Verdana" size="2"><i>), </i>la valoraci&oacute;n del individuo <i>i </i>por el consumo <i>de. y</i></font><font face="Verdana" size="2"><i><sub>i</sub></i></font><font face="Verdana" size="2"><i> </i>y <i>y</i></font><font face="Verdana" size="2"><i><sub>j</sub></i></font><font face="Verdana" size="2"><i> </i>aquella parte del ingreso que se destina al consumo de otros bienes. Se asume adem&aacute;s que el individuo tiene un requerimiento est&aacute;ndar y uniforme de energ&iacute;a igual a <i>x</i></font><font face="Verdana" size="2"><i><sub>i</sub></i></font><font face="Verdana" size="2"><i>, </i>por tanto la funci&oacute;n de utilidad es la siguiente:</font></p>     <p align="center"><img src="/img/revistas/rlde/n1/a05_ecuacion_06.gif" width="643" height="71"></p>     <p align="justify"><font face="Verdana" size="2">La forma de la funci&oacute;n de utilidad permite observar que los bienes considerados son perfectos sustitutos; sin embargo, existe un costo de ajuste por la utilizaci&oacute;n de un bien en lugar del otro. El mismo se asume fijo e igual a <i>k</i></font><font face="Verdana" size="2"><i><sub>j,h</sub></i></font><font face="Verdana" size="2">, donde j es el bien que reemplaza el consumo de <i>h; </i>por tanto, la funci&oacute;n de gastos del individuo es:</font></p>     <p align="center"><img src="/img/revistas/rlde/n1/a05_ecuacion_07.gif" width="644" height="71"></p>     <p align="justify"><font face="Verdana" size="2">Donde:</font></p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<blockquote>       <p align="justify"><font face="Verdana" size="2"><i>p</i></font><font face="Verdana" size="2"><i><sub>1</sub></i></font><font face="Verdana" size="2">= es el precio de la le&ntilde;a, <i>p</i></font><font face="Verdana" size="2"><i><sub>2</sub></i></font><font face="Verdana" size="2"><i> </i>= el precio del keros&eacute;n y <i>p</i></font><font face="Verdana" size="2"><i><sub>3</sub></i></font><font face="Verdana" size="2"><i> </i>= el precio del GLP.</font></p> </blockquote>     <p align="justify"><font face="Verdana" size="2">Por otra parte, se asume que: a) el precio del GLP est&aacute; subsidiado <i>p<sub>3</sub><sup>s</sup>= p<sub>3</sub>- s </i>; b) el costo de ajuste es distinto seg&uacute;n sea el combustible utilizado: <i>k<sub>1,2 </sub>= <img src="/img/revistas/rlde/n1/k_promedio.gif" width="8" height="12"><sub>1</sub>; k<sub>2,1</sub></i> = 0; <i>k<sub>1,3</sub> = <img src="/img/revistas/rlde/n1/k_promedio.gif" width="8" height="12"><sub>2</sub>;  k<sub>3,1</sub> = 0; k<sub>2,3</sub></i> = <i><img src="/img/revistas/rlde/n1/k_promedio.gif" width="8" height="12"><sub>3</sub>; k<sub>3,2</sub></i> = <i><img src="/img/revistas/rlde/n1/k_promedio.gif" width="8" height="12"><sub>4</sub>; </i>c) este costo es incurrido s&oacute;lo si el individuo realiza el cambio, en la situaci&oacute;n inicial no existe costo, y d) el ingreso del individuo es constante e igual a <i>m<sub>i</sub>. </i>En este sentido, el individuo desea maximizar su funci&oacute;n de utilidad sujeta a una restricci&oacute;n presupuestaria:</font></p>     <p align="center"><img src="/img/revistas/rlde/n1/a05_ecuacion_07a.gif" width="414" height="118"></p>     <p align="justify"><font face="Verdana" size="2">En este tipo de problemas la demanda por cada uno de los bienes depender&aacute; del energ&eacute;tico que se utilice. Respectivamente, los consumidores de le&ntilde;a, keros&eacute;n y GLP tendr&aacute;n las siguientes funciones de demanda:</font></p>     <p align="center"><img src="/img/revistas/rlde/n1/a05_ecuacion_08.gif" width="587" height="241"></p>     <p align="justify"><font face="Verdana" size="2">Utilizando la notaci&oacute;n hasta aqu&iacute; desarrollada es posible describir los escenarios de simulaci&oacute;n que se desarrollar&aacute;n posteriormente. El primero supone que la valoraci&oacute;n del consumo de GLP y otros energ&eacute;ticos es tal que los individuos presentan &quot;soluciones de esquina&quot;; aquellas familias que inicialmente consum&iacute;an GLP continuar&aacute;n haci&eacute;ndolo cuando este producto deja de ser subsidiado. Por tanto, el &uacute;nico efecto que tendr&aacute;n las mismas ser&aacute; una disminuci&oacute;n del ingreso disponible para el consumo de otros bienes, siendo el nuevo ingreso igual a:</font></p>     <p align="center"><img src="/img/revistas/rlde/n1/a05_ecuacion_11.gif" width="589" height="75"></p>     <p align="justify"><font face="Verdana" size="2">Donde <i>y<sub>i</sub></i><sup><i>1</i></sup> e <i>y<sub>i</sub><sup>2</sup></i></font><font face="Verdana" size="2"> son los ingresos disponibles antes y despu&eacute;s de aplicarse el subsidio; es posible mostrar<sup>2</sup> que, siempre que se cumpla m<i><sub>i</sub></i>&gt;y<i><sub>i</sub><sup>1</sup></i> se cumple que <i>y<sub>i</sub><sup>1</sup>&gt;y<sub>i</sub></i><sup><i>2</i></sup><i> . </i>Si bien</font> <font face="Verdana" size="2">este escenario no asume un cambio en el comportamiento de los consumidores, sirve como base de an&aacute;lisis para lo considerado a continuaci&oacute;n.</font></p>     <p align="justify"><font face="Verdana" size="2">En el segundo escenario se asume que las preferencias de todas las familias por cada uno de los energ&eacute;ticos es tal que: </font><font size="2"><i>a</i></font><font face="Verdana" size="2"><i><sub>i,1</sub></i></font><font face="Verdana" size="2"><i> = </i></font><font size="2"><i>a</i></font><font face="Verdana" size="2"><i><sub>i,2</sub></i></font><font face="Verdana" size="2"><i> = </i></font><font size="2"><i>a</i></font><font face="Verdana" size="2"><i><sub>i,3</sub></i></font><font face="Verdana" size="2"><i> = </i></font><font size="2"><i>a</i></font><font face="Verdana" size="2"><i>. </i>Para estas familias es indiferente el consumo de cualquiera de los tres productos. Luego se diferencia el comportamiento de las familias consumidoras de GLP entre familias pobres-rurales, no pobres-rurales, pobres-urbanas y no pobres-urbanas.</font></p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p align="justify"><font face="Verdana" size="2">Ante una eliminaci&oacute;n del subsidio al GLP, cualquiera fuera su dimensi&oacute;n, las familias pobres-rurales decidir&aacute;n consumir le&ntilde;a. El supuesto impl&iacute;cito es que todas ellas se encuentran en el margen de decisi&oacute;n respecto al consumo de GLP. En cuanto a las familias no pobres-rurales y pobres-urbanas, se asume que optar&aacute;n por el consumo de keros&eacute;n, siempre y cuando les resulte m&aacute;s barato. Por tanto, debe cumplirse que:</font></p>     <p align="center"><img src="/img/revistas/rlde/n1/a05_ecuacion_12.gif" width="579" height="61"></p>     <p align="justify"><font face="Verdana" size="2">Finalmente, para las familias no pobres-urbanas se asume que continuar&aacute;n consumiendo GLP ante cualquier disminuci&oacute;n del subsidio del GLP.</font></p>     <p align="justify"><font face="Verdana" size="2"><b>5.2  Encuesta de hogares</b></font></p>     <p align="justify"><font face="Verdana" size="2">En la presente secci&oacute;n se analizar&aacute;n los resultados agregados de la Encuesta Continua de Hogares-Condiciones de Vida, MECOVI, realizada en Bolivia durante los &uacute;ltimos meses del a&ntilde;o 2000. El an&aacute;lisis s&oacute;lo considerar&aacute; aquellos valores registrados para el precio final y el subsidio al GLP durante los meses de noviembre y diciembre de 2000. Los datos disponibles provienen de 20,815 encuestas realizadas en capitales de departamento y provincias de Bolivia durante el a&ntilde;o 2000. La boleta censal est&aacute; dividida en 10 secciones: 1) Informaci&oacute;n general de los miembros del hogar, 2) migraci&oacute;n, 3) salud, 4) educaci&oacute;n, 5) empleo y salarios, 6) ingresos no laborales, 7) ingresos del productor agropecuario independiente, 8) gastos en consumo, 9) vivienda, contingencias y pr&eacute;stamos del hogar y 10) activos y pasivos del hogar. Los resultados que se presentan son la tabulaci&oacute;n agregada de acuerdo a ingreso, pobreza y lugar de vivienda, de las siguientes preguntas: &iquest;qu&eacute; combustible utiliza para cocinar? y &iquest;cu&aacute;nto gast&oacute; en el mismo?</font></p>     <p align="justify"><font face="Verdana" size="2">A nivel nacional, el 57% de las familias utiliza GLP (<a href="#c4">Cuadro 4</a>); sin embargo, la diferencia entre el sector urbano y rural es amplia. El 17% de las familias en el sector rural utiliza GLP, mientras en el &aacute;rea urbana este indicador sube a 87%. A nivel rural, el 76% de las familias utiliza le&ntilde;a para cocinar, mientras s&oacute;lo el 10% de ellas lo hace en el &aacute;rea urbana; no obstante de ello, en este sector resulta ser el segundo combustible m&aacute;s utilizado.</font></p>     <p align="justify"><a name="c4"></a></p>     <p align="center"><img src="/img/revistas/rlde/n1/a05_cuadro_04.gif" width="650" height="396"></p>     <p align="justify"><font face="Verdana" size="2">El <a href="#c5">Cuadro 5</a> presenta el consumo de energ&eacute;ticos en funci&oacute;n a la distribuci&oacute;n de ingresos en el sector urbano<sup>3</sup>. Se observa que el 81.3% de las familias situadas en el decil m&aacute;s pobre utilizan GLP para cocinar, el 15.5% lo hace con le&ntilde;a y el resto utiliza otros energ&eacute;ticos. A medida que el nivel de ingresos sube, el consumo de le&ntilde;a disminuye y el de electricidad, gas natural y GLP se incrementa; resalta el consumo de electricidad en los &uacute;ltimos deciles de la poblaci&oacute;n y la poca variaci&oacute;n entre deciles respecto al porcentaje de familias que consumen GLP.</font></p>     <p align="justify"><a name="c5"></a></p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p align="center"><img src="/img/revistas/rlde/n1/a05_cuadro_05.gif" width="650" height="441"></p>     <p align="justify"><font face="Verdana" size="2">El <a href="#c6">Cuadro 6</a> presenta los mismos resultados, s&oacute;lo que aplicados al sector rural. En este caso, la composici&oacute;n de la matriz energ&eacute;tica es distinta. Claramente el consumo de GLP en los hogares m&aacute;s pobres es menor al observado en el &aacute;rea urbana, siendo la le&ntilde;a, el guano y el keros&eacute;n, adem&aacute;s del GLP, los combustibles m&aacute;s utilizados por este sector de la poblaci&oacute;n. Resalta el hecho de que, inclusive en el decil m&aacute;s alto, el 39.1% de las familias a&uacute;n utiliza le&ntilde;a para cocinar.</font></p>     <p align="justify"><a name="c6"></a></p>     <p align="center"><img src="/img/revistas/rlde/n1/a05_cuadro_06.gif" width="650" height="513"></p>     <p align="justify"><font face="Verdana" size="2"><b>5.3  Escenario 1</b></font></p>     <p align="justify"><font face="Verdana" size="2">El <a href="#c7">Cuadro 7</a> presenta los resultados observados en el &aacute;rea urbana bajo los supuestos considerados en el escenario 1. Al eliminarse el subsidio, el n&uacute;mero de familias en los dos deciles m&aacute;s pobres se incrementa, sobre todo en el primero (0.5%). El ingreso promedio de los deciles m&aacute;s bajos disminuye entre -0.5% y -1%, mientras que el de los deciles m&aacute;s altos se incrementa debido a una &quot;expulsi&oacute;n&quot; de familias hacia deciles m&aacute;s bajos; de forma global el ingreso promedio disminuye en -0.6%. Finalmente, el coeficiente de Gini se incrementa en 0.4%, por lo que la nueva distribuci&oacute;n del ingreso es &quot;peor&quot; a la situaci&oacute;n previa.</font></p>     <p align="justify"><a name="c7"></a></p>     <p align="center"><img src="/img/revistas/rlde/n1/a05_cuadro_07.gif" width="650" height="557"></p>     <p align="justify"><font face="Verdana" size="2">El <a href="#c8">Cuadro 8</a> presenta los resultados obtenidos en el &aacute;rea rural. En este caso, el impacto en t&eacute;rminos redistributivos no es tan claro (respecto al &aacute;rea urbana), dados los incrementos/decrementos en el n&uacute;mero de familias al interior de cada decil y el peque&ntilde;o decremento en el coeficiente de Gini. Sin embargo, en todos los deciles se presenta una ca&iacute;da del ingreso promedio que oscila entre -0.2% y -0.6%, de forma tal que en t&eacute;rminos globales el ingreso promedio disminuye en -0.4%.</font></p>     <p align="justify"><a name="c8"></a></p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p align="center"><img src="/img/revistas/rlde/n1/a05_cuadro_08.gif" width="650" height="572"></p>     <p align="justify"><font face="Verdana" size="2">Los distintos efectos redistributivos observados tanto en el &aacute;rea urbana como rural responden a la composici&oacute;n de la matriz energ&eacute;tica y su relaci&oacute;n con el nivel de ingresos de las familias. Mientras que en el sector urbano el consumo de GLP es amplio en todo nivel de ingreso (<a href="#c5">Cuadro 5</a>), en el &aacute;rea rural este consumo se incrementa a medida que el nivel de ingresos sube (<a href="#c6">Cuadro 6</a>). La eliminaci&oacute;n del subsidio tendr&aacute; impactos negativos m&aacute;s acentuados sobre la distribuci&oacute;n del ingreso en el &aacute;rea urbana. Otra causa de las caracter&iacute;sticas anteriormente mencionadas es que la disminuci&oacute;n del ingreso promedio es m&aacute;s uniforme en el &aacute;rea rural que urbana.</font></p>     <p align="justify"><font face="Verdana" size="2"><b>5.4  Escenario 2</b></font></p>     <p align="justify"><font face="Verdana" size="2">Considerar que el comportamiento de las familias permanecer&aacute; inalterado debido a un cambio en el precio del GLP resulta un supuesto muy d&eacute;bil (Kaplanoglou, 2000); tal como se vio en secciones previas, cuando el precio de un bien var&iacute;a se presenta un</font> <font face="Verdana" size="2">efecto sustituci&oacute;n y un efecto ingreso. El segundo escenario supone que las familias optar&aacute;n por utilizar un combustible m&aacute;s barato a excepci&oacute;n de las no pobres del &aacute;rea urbana. De todos los energ&eacute;ticos, los que mayor probabilidad tienen de ser sustitutos del GLP son el keros&eacute;n y la le&ntilde;a. El uso de gas natural y la electricidad no se consideran una alternativa porque los niveles de cobertura nacional no son adecuados.</font></p>     <p align="justify"><font face="Verdana" size="2">De los dos energ&eacute;ticos sustitutos mencionados, el keros&eacute;n merece un an&aacute;lisis previo. Existe la hip&oacute;tesis de que el precio del GLP subsidiado <i>(p<sup>CS</sup><sub>GLP</sub>) </i>es menor al precio del keros&eacute;n <i>(p<sub>k</sub>) </i>raz&oacute;n por la que muchas familias deciden consumir GLP Por ello, una vez eliminado el subsidio, deber&iacute;a cumplirse que el nuevo precio del GLP <i>p<sup>CS</sup><sub>GLP</sub> </i>sea mayor al precio del keros&eacute;n, caso contrario otorgar el subsidio al GLP seria una pol&iacute;tica poco adecuada en t&eacute;rminos de incentivo al consumo del mismo. Para verificar esta conjetura se realizar&aacute; el siguiente ejercicio: 1) se obtiene el consumo promedio de garrafas por familia del sector urbano y rural; 2) se encuentra la equivalencia energ&eacute;tica entre el consumo de garrafas promedio y litros de keros&eacute;n<sup>4</sup>; 3) se analiza el gasto en GLP con y sin subsidio, compar&aacute;ndolo con el gasto equivalente en keros&eacute;n, y 4) se verifica cu&aacute;l es la relaci&oacute;n entre el gasto en GLP con subsidio, sin subsidio y el gasto equivalente en keros&eacute;n.</font></p>     <p align="justify"><font face="Verdana" size="2">El consumo promedio de garrafas en el sector urbano es 1.64/mes, con una desviaci&oacute;n est&aacute;ndar de 0.85, mientras que en el sector rural es de 1.51/mes con una desviaci&oacute;n est&aacute;ndar de 1.59. En este sentido, el an&aacute;lisis a realizarse considera los siguientes niveles de consumo promedio: 0.5, 1, 1.51, 1.64, 2, 2.5 y 3 garrafas al mes, que corresponden a los valores promedio observados m&aacute;s/menos las desviaciones est&aacute;ndar asociadas.</font></p>     <p align="justify"><font face="Verdana" size="2">Luego de realizado el ejercicio, se confirma de alguna manera la conjetura inicial acerca de que el gasto equivalente en keros&eacute;n se situ&oacute; (hist&oacute;ricamente) entre el gasto por consumo de GLP con subsidio y el efectuado sin &eacute;l. Para todos los niveles de consumo de garrafas al mes, la diferencia entre el gasto en GLP (sin subsidio) y el equivalente en keros&eacute;n es negativa, mientras que la diferencia con el gasto en GLP con subsidio es positiva (<a href="#c9">Cuadro 9</a>). Por ejemplo, si el consumo promedio de las familias es de 2 garrafas al mes, el gasto equivalente en keros&eacute;n versus el GLP (con subsidio) es $US/mes 1.06 m&aacute;s elevado; sin embargo, cuando el subsidio se elimina, el gasto en GLP es $US/mes 0.97 m&aacute;s caro. </font></p>     <p align="justify"><a name="c9"></a></p>     <p align="center"><img src="/img/revistas/rlde/n1/a05_cuadro_09.gif" width="650" height="250"></p>     <p align="justify"><font face="Verdana" size="2">El <a href="#g7">Gr&aacute;fico 7</a> presenta la evoluci&oacute;n del</font> <font face="Verdana" size="2">gasto en ambos energ&eacute;ticos para un consumo promedio de 1.64 garrafas/mes. Hasta octubre de 1999 el gasto entre GLP subsidiado y keros&eacute;n era bastante parecido; lo contrario ocurre en el segundo per&iacute;odo, en el que este &uacute;ltimo es similar al gasto en GLP sin subsidio. As&iacute;, el keros&eacute;n es candidato a sustituir el consumo de GLP en el caso de que se elimine el subsidio a este &uacute;ltimo.</font></p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p align="justify"><a name="g7"></a></p>     <p align="center"><img src="/img/revistas/rlde/n1/a05_grafico_07.gif" width="650" height="515"></p>     <p align="justify"><font face="Verdana" size="2">Finalmente, queda por considerar el costo que tendr&iacute;an que efectuar las familias para convertir sus activos de cocina de GLP a keros&eacute;n. Generalmente este costo s&oacute;lo involucra la compra de una cocina que funcione con dicho energ&eacute;tico, raz&oacute;n por la cual se asume que una familia distribuir&aacute; este costo durante un a&ntilde;o a raz&oacute;n de Bs. 1 al mes<sup>5</sup>.</font></p>     <p align="justify"><font face="Verdana" size="2">El <a href="#g7">Gr&aacute;fico 7</a> destaca un rasgo importante del precio del keros&eacute;n, y es que el mismo puede situarse al nivel del precio del GLP, subsidiado o sin subsidio, en funci&oacute;n al precio de referencia que se utilice en su c&aacute;lculo. Por supuesto, si el mismo se sit&uacute;a en un nivel igual o superior (en gasto equivalente) al precio del GLP sin subsidio, una vez eliminado el mismo es razonable suponer que las familias no cambiar&aacute;n su h&aacute;bito de consumo. Por otra parte, si el mismo se sit&uacute;a por debajo del precio del GLP sin subsidio, las familias considerar&aacute;n su cambio.</font></p>     <p align="justify"><font face="Verdana" size="2">Dado que los resultados son sensibles al nivel de precio del keros&eacute;n que las familias enfrentar&aacute;n al momento de realizar el cambio (o el que ellas consideran es el precio de mediano y largo plazo), es necesario construir varios escenarios en funci&oacute;n al posible precio del keros&eacute;n. Es as&iacute; que se utilizan cuatro alternativas para el precio de este energ&eacute;tico: a) con el precio promedio de 1.61 Bs./litro; b) el promedio m&aacute;s una desviaci&oacute;n 2.07; c) el promedio menos una desviaci&oacute;n 1.15, y d) el observado durante el per&iacute;odo en el que se realiz&oacute; la encuesta, es decir, 2.37 Bs./litro.</font></p>     <p align="justify"><font face="Verdana" size="2">Tal como se explic&oacute; en la secci&oacute;n anterior, la familia urbana y pobre realizar&aacute; el siguiente an&aacute;lisis: una vez eliminado el subsidio verifica si es m&aacute;s barato consumir GLP (sin subsidio) o keros&eacute;n, luego toma la decisi&oacute;n del cambio de energ&eacute;tico o no. Por otra parte, la familia urbana y no pobre no cambiar&aacute; su consumo de GLP En cuanto a la familia rural y pobre, ante la eliminaci&oacute;n del subsidio al GLP decidir&aacute; consumir s&oacute;lo le&ntilde;a, dado que el costo monetario de dicha alternativa es cero. Y</font> <font face="Verdana" size="2">finalmente, la familia rural y no pobre realizar&aacute; el mismo an&aacute;lisis que la familia urbana y pobre, es decir, verificar&aacute; cu&aacute;l de los dos energ&eacute;ticos es m&aacute;s barato, el GLP o el keros&eacute;n.</font></p>     <p align="justify"><font face="Verdana" size="2">El <a href="#c10">Cuadro 10</a> presenta los resultados del ejercicio 2 en el &aacute;rea urbana y los contrasta con aquellos indicadores obtenidos en la situaci&oacute;n inicial. Para todos los niveles de precios del keros&eacute;n, el ingreso promedio de las familias disminuye. En las familias del primer decil esta disminuci&oacute;n es menor a la observada en el ejercicio 1; por tanto, cuando se permite cierto grado de sustituci&oacute;n entre GLP y keros&eacute;n, el impacto negativo sobre el ingreso promedio es menor.</font></p>     <p align="justify"><a name="c10"></a></p>     <p align="center"><img src="/img/revistas/rlde/n1/a05_cuadro_10.gif" width="650" height="513"></p>     <p align="justify"><font face="Verdana" size="2">Los resultados relacionados a la distribuci&oacute;n del ingreso dependen del precio utilizado para el keros&eacute;n; si &eacute;ste es muy bajo, el coeficiente de Gini disminuye y por tanto la distribuci&oacute;n del ingreso mejora. Sin embalo, si el precio es elevado, sucede lo contrario. Este resultado se presenta cuando el precio de este &uacute;ltimo es bajo: varias familias (sobre todo aqu&eacute;llas catalogadas como pobres) deciden utilizar keros&eacute;n, mejorando as&iacute; su ingreso.</font></p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p align="justify"><font face="Verdana" size="2">Usando el <a href="#c11">Cuadro 11</a> es posible comparar el cambio en el consumo de GLP y keros&eacute;n debido a la eliminaci&oacute;n del subsidio al GLP as&iacute; como la posibilidad de sustituci&oacute;n entre ambos productos. As&iacute; se observa que, claramente, las familias m&aacute;s pobres decidir&aacute;n utilizar keros&eacute;n ante distintos niveles en el precio de &eacute;ste; el decil m&aacute;s bajo de la poblaci&oacute;n diminuye el consumo de GLP en 40% aproximadamente y lo sustituye por keros&eacute;n. Eliminar el subsidio al precio del GLP podr&iacute;a tener un impacto importante en la matriz energ&eacute;tica de las familias urbanas, desincentivando su uso y sustituy&eacute;ndolo por otros energ&eacute;ticos, en este caso keros&eacute;n.</font></p>     <p align="justify"><a name="c11"></a></p>     <p align="center"><img src="/img/revistas/rlde/n1/a05_cuadro_11.gif" width="650" height="564"></p>     <p align="justify"><font face="Verdana" size="2">Respecto al &aacute;rea rural, el <a href="#c12">Cuadro 12</a> presenta los principales resultados del ejercicio 2. Dado que se supuso, <i>ipsofacto, </i>que las familias pobres decidir&aacute;n consumir le&ntilde;a en lugar de GLP una vez eliminado el subsidio, el ingreso promedio en la mayor&iacute;a de los casos se incrementa y la distribuci&oacute;n del ingreso empeora, debido a que las familias no pobres que verificaron si deb&iacute;an consumir GLP o keros&eacute;n mejoran su ingreso. </font></p>     <p align="justify"><a name="c12"></a></p>     <p align="center"><img src="/img/revistas/rlde/n1/a05_cuadro_12.gif" width="650" height="473"></p>     <p align="justify"><font face="Verdana" size="2">Claramente los resultados son diferentes al &aacute;rea urbana; sin embargo, evidencian el hecho de que el cambio en la matriz energ&eacute;tica en el sector rural es mucho m&aacute;s severo (<a href="#c13">Cuadro 13</a>). No s&oacute;lo existe la alternativa del keros&eacute;n sino tambi&eacute;n de la le&ntilde;a, situaci&oacute;n que no se presenta en el &aacute;rea urbana debido a las condiciones geogr&aacute;ficas y al mayor control ambiental existente en las ciudades.</font></p>     <p align="justify"><a name="c13"></a></p>     <p align="center"><img src="/img/revistas/rlde/n1/a05_cuadro_13.gif" width="650" height="819"></p>     <p align="justify"><font face="Verdana" size="2">Los resultados de este segundo ejercicio permiten tres conclusiones:</font></p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<blockquote>       <p align="justify"><font face="Verdana" size="2">&bull;&nbsp; &nbsp;Cuando se introduce la posibilidad de sustituci&oacute;n por otro energ&eacute;tico, ya sea keros&eacute;n o le&ntilde;a, la eliminaci&oacute;n del subsidio al precio del GLP presenta resultados menos regresivos. Dependiendo del precio del bien sustituto, el ingreso de las familias podr&iacute;a hasta mejorar, y la distribuci&oacute;n del ingreso es menos mala que en los resultados observados del ejercicio 1.</font></p>       <p align="justify"><font face="Verdana" size="2">&bull;&nbsp; &nbsp;Si bien la sustituci&oacute;n de GLP por keros&eacute;n o le&ntilde;a podr&iacute;a mejorar el nivel de ingresos de la familia, no necesariamente lo har&aacute; su bienestar. Desde la d&eacute;cada de los setenta el Estado promovi&oacute; el consumo de GLP en sustituci&oacute;n del keros&eacute;n y la le&ntilde;a, debido a varias razones, entre las cuales se puede se&ntilde;ala que el GLP es un combustible m&aacute;s limpio, que existe autosuficiencia en su abastecimiento (dadas las grandes reservas de gas natural en Bolivia), etc. Por tanto, la sensibilidad del precio del GLP ante una eliminaci&oacute;n del subsidio ser&iacute;a tan alta que generar&iacute;a sustituciones inmediatas, retrocedi&eacute;ndose todo lo avanzado en materia de matriz energ&eacute;tica.</font></p>       <p align="justify"><font face="Verdana" size="2">&bull; La distorsi&oacute;n de precios relativos impacta fuertemente en el consumo energ&eacute;tico de las familias; por ejemplo, si se decidiera eliminar el subsidio y al mismo tiempo compensar la p&eacute;rdida con una pol&iacute;tica de ingresos, la distribuci&oacute;n del ingreso podr&iacute;a no variar, pero la matriz energ&eacute;tica s&iacute; lo har&iacute;a, dado que el consumo de bienes sustitutos ser&iacute;a m&aacute;s barato.</font></p> </blockquote>     <p align="justify">&nbsp;</p>     <p align="justify"><font face="Verdana" size="3"><b>6.    Conclusiones</b></font></p>     <p align="justify"><font face="Verdana" size="2">En Bolivia, durante los &uacute;ltimos 10 a&ntilde;os, el sector energ&eacute;tico, en particular el hidrocarbur&iacute;fero, ha cambiado de manera importante. El paulatino traspaso de las actividades de producci&oacute;n, transporte y comercializaci&oacute;n de la empresa estatal petrolera (YPFB) al sector privado, ha hecho que los precios internos presenten un comportamiento distinto al hist&oacute;rico, donde era pr&aacute;ctica com&uacute;n modificar el precio por razones sociales y/o fiscales.</font></p>     <p align="justify"><font face="Verdana" size="2">Como resultado de esta privatizaci&oacute;n, se decidi&oacute; tambi&eacute;n que el precio deb&iacute;a reflejar el costo marginal de producci&oacute;n y comercializaci&oacute;n. En este sentido, la nueva metodolog&iacute;a para la fijaci&oacute;n de precios implementada desde diciembre de 1997 intenta realizar esta aproximaci&oacute;n, estableciendo m&aacute;rgenes de refinaci&oacute;n, transporte y comercializaci&oacute;n, y adem&aacute;s permitiendo que el precio interno var&iacute;e en funci&oacute;n a un precio de referencia internacional. Para el curso del GLP el margen de refiner&iacute;a ya comienza negativo.</font></p>     <p align="justify"><font face="Verdana" size="2">La pol&iacute;tica de precios establecida tiene asociado un costo social importante y no despreciable. El descontento social experimentado durante los &uacute;ltimos a&ntilde;os debido sobre todo a las variaciones positivas sistem&aacute;ticas del precio final del GLP, ocasion&oacute; que el Gobierno tomara dos acciones: 1) establecer un precio por debajo del establecido en la nueva metodolog&iacute;a de precios, a trav&eacute;s de m&aacute;rgenes de refiner&iacute;a negativos o de engarrafado iguales a cero, y 2) utilizar estos m&aacute;rgenes para esterilizar cualquier movimiento del precio de referencia y/o del tipo de cambio. De esta forma, el Gobierno subsidia la actividad de engarrafado para que el precio al consumidor final no var&iacute;e.</font></p>     <p align="justify"><font face="Verdana" size="2">El presente documento intent&oacute; aproximar el impacto redistributivo que tendr&iacute;a la eliminaci&oacute;n de este subsidio. Para ello se utiliz&oacute; la encuesta de hogares realizada en Bolivia a finales del a&ntilde;o 2000 y las t&eacute;cnicas de microsimulaci&oacute;n empleadas en recientes a&ntilde;os para evaluar un cambio en cualquier pol&iacute;tica econ&oacute;mica y/o social. Las caracter&iacute;sticas y alcances del estudio hacen que el modelo utilizado sea est&aacute;tico y con perfecta certidumbre, y s&oacute;lo se eval&uacute;e el cambio de pol&iacute;tica comparando la distribuci&oacute;n de ingresos obtenida antes y despu&eacute;s de la misma, en un intento de aproximar la utilidad obtenida por cada individuo ante este cambio. Las principales conclusiones alcanzadas son:</font></p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<blockquote>       <p align="justify"><font face="Verdana" size="2">&bull;   Del total de familias encuestadas, el 57% utiliza GLP como principal insumo para cocinar, y en segundo lugar, con 38%, se encuentra la le&ntilde;a. Realizando la</font> <font face="Verdana" size="2">desagregaci&oacute;n entre hogares rurales y urbanos, esta relaci&oacute;n cambia; mientras que en el sector urbano el 87% consume GLP, en el rural s&oacute;lo lo hace el 17%, siendo para este &uacute;ltimo la le&ntilde;a el combustible de mayor uso (76%).</font></p>       <p align="justify"><font face="Verdana" size="2">&bull;&nbsp; &nbsp;Realizando la segmentaci&oacute;n de la muestra por deciles de ingreso, se observa que en el &aacute;rea urbana el uso de GLP est&aacute; bastante extendido en todos los niveles de ingreso. Por ejemplo, el porcentaje de familias que consumen GLP en el primer decil es de 81.3%, mientras que para el d&eacute;cimo es 90.6%. Para el &aacute;rea rural el consumo de GLP es caracter&iacute;stica de los hogares situados en los deciles m&aacute;s altos de la muestra. En el primero s&oacute;lo el 3% de las familias consume GLP, mientras que en el &uacute;ltimo este porcentaje se incrementa a 61 %.</font></p>       <p align="justify"><font face="Verdana" size="2">&bull;&nbsp; &nbsp;El primer escenario simulado asume que todas las familias consumidoras de GLP absorber&aacute;n el total del subsidio eliminado. Es decir, mantendr&aacute;n el nivel de consumo de GLP y s&oacute;lo experimentar&aacute;n una disminuci&oacute;n en su ingreso. En el caso urbano, los resultados muestran que esta eliminaci&oacute;n tendr&iacute;a un impacto positivo sobre el coeficiente de Gini igual a 0.4%, y el ingreso promedio de aquellas familias situadas en los deciles m&aacute;s bajos disminuir&iacute;a entre 0.5% y 1%. Por otra parte, en el &aacute;rea rural el Gini var&iacute;a en -0.1% y el ingreso de las familias en todos los deciles disminuye en el rango de -0.2% y -0.6%. Este resultado se presenta porque el consumo de GLP en este sector est&aacute; concentrado en las familias de mayor ingreso.</font></p>       <p align="justify"><font face="Verdana" size="2">&bull;&nbsp; &nbsp;En el segundo escenario se considera la posibilidad de que las familias puedan sustituir el consumo de GLP por le&ntilde;a o keros&eacute;n. Los resultados para el &aacute;rea urbana son menos regresivos que en el escenario 1, e incluso en algunos casos son progresivos, dependiendo del precio del bien sustituto. Por otra parte, en el &aacute;rea rural, donde existe la posibilidad de sustituir GLP por le&ntilde;a, los resultados tienden a ser m&aacute;s progresivos, dado que se asume que el precio de la le&ntilde;a es cero. Otro resultado importante de este escenario es la recomposici&oacute;n de la matriz energ&eacute;tica de las familias. Se presenta un fuerte desplazamiento del consumo de GLP hacia el uso de le&ntilde;a y keros&eacute;n, tanto en el &aacute;rea rural como urbana. Este resultado, si bien responde a los supuestos utilizados, anticipa lo que potencialmente podr&iacute;a pasar si se elimina este subsidio.</font></p>       <p align="justify"><font face="Verdana" size="2">&bull;&nbsp; &nbsp;Finalmente, la distorsi&oacute;n de precios relativos impacta fuertemente en el consumo energ&eacute;tico de las familias. Si se decidiera eliminar el subsidio y al mismo tiempo compensar la p&eacute;rdida con una pol&iacute;tica de ingresos, la distribuci&oacute;n del ingreso</font> <font face="Verdana" size="2">podr&iacute;a no variar, pero la matriz energ&eacute;tica s&iacute; lo har&iacute;a dado que el consumo de bienes sustitutos ser&iacute;a m&aacute;s barato.</font></p> </blockquote>     <p align="justify"><font face="Verdana" size="2">La aproximaci&oacute;n realizada en este documento puede ser mejorada en varios aspectos. Un supuesto importante a lo largo del mismo fue la sustituci&oacute;n de GLP por le&ntilde;a a un precio y costo igual a cero; sin embargo, al ser este &uacute;ltimo energ&eacute;tico de abastecimiento restringido, es factible modelar costos de acceso al mismo. El an&aacute;lisis realizado es de equilibrio parcial; por tanto, los problemas de oferta que pudiesen surgir con la eliminaci&oacute;n de este subsidio claramente deber&iacute;an ser tomados en cuenta. Finalmente, se asumi&oacute; que el subsidio al GLP est&aacute; correctamente expresado a trav&eacute;s del margen de refiner&iacute;a negativo. Modelar y aproximar el verdadero costo marginal de producci&oacute;n y comercializaci&oacute;n es una tarea que debe realizarse, necesariamente.</font></p>     <p align="justify">&nbsp;</p>     <p><font size="3"><b><font face="Verdana, Arial, Helvetica, sans-serif">Notas</font></b></font></p>     <p><font face="Verdana" size="2">* Este documento forma parte de uno m&aacute;s amplio presentado al Programa de Postgrado ILADES/Georgetown University. Agradezco</font> <font face="Verdana" size="2">los comentarios recibidos del Profesor Cristian Aedo y de Katia Makhlouf. Cualquier error u omisi&oacute;n es completa responsabilidad</font> <font face="Verdana" size="2">m&iacute;a.</font></p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p><font face="Verdana" size="2">** Investigador del IISEC-UCB</font></p>     <p><font face="Verdana" size="2">1. Se define como situaci&oacute;n sin subsidio cuando el margen de refiner&iacute;a es igual a cero y el margen de engarrafado es igual al establecido en el D.S. 25530</font></p>     <p align="justify"><font face="Verdana" size="2">2. Se parle del supuesto que la familia continuar&aacute; consumiendo la misma cantidad de garrafas de GLP, por tanto, la demanda de una situaci&oacute;n con subsidio y sin ella deber&iacute;a ser la misma:</font></p>     <p align="justify"><font size="2"><img src="/img/revistas/rlde/n1/a05_ecuacion_12a.gif" width="241" height="173"></font></p>     <p><font face="Verdana" size="2">3. El ingreso que se tom&oacute; en cuenta no es la variable ingreso nominal de la familia sino el gasto total mensual (de la familia) en bienes duraderos y no duraderos, debido a que resulta una mejor aproximaci&oacute;n al ingreso permanente (ver Decoster y Van Camp (2000); Kaplanoglou (2000)</font></p>     <p align="justify"><font face="Verdana" size="2">4. Las equivalencias utilizadas son: 1 garrafa = 10 kilogramos de GLP 1 kilogramo de GLP = 46.958.00 BTU 1 litro de keros&eacute;n = 35.238,00 BTU</font></p>     <p align="justify"><font face="Verdana" size="2">Por tanto:</font><font size="2">    <br>       <font face="Verdana">1 garrafa = 10 kilos = 46.958 x 10 BTU = 469 580 BTU</font>    <br>       <font face="Verdana">1 garrafa = 469.580/35.238 litros de keros&eacute;n</font>    <br>       <font face="Verdana">1 garrafa = 13,33 litros de keros&eacute;n</font></font></p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p><font face="Verdana, Arial, Helvetica, sans-serif" size="2">5. Se asume que las familias cambiar&aacute;n el GLP por el keros&eacute;n siempre que |- <i>P</i><sub>2</sub><i>+</i><img src="/img/revistas/rlde/n1/k_promedio.gif" width="8" height="12"><sub>4</sub> | &lt;<i> | P</i><sub>3 </sub>|. Por otra parte, el consumo energ&eacute;tico  debe ser el mismo <img src="/img/revistas/rlde/n1/x_promedio.gif" width="7" height="10"><sub><i>i</i></sub>  ; por tanto, se asume que <img src="/img/revistas/rlde/n1/x_promedio.gif" width="7" height="10"><sub><i>i</i></sub> . <img src="/img/revistas/rlde/n1/k_promedio.gif" width="8" height="12"><sub><i>4 </i></sub> =1</font></p>     <p>&nbsp;</p>     <p align="justify"><font face="Verdana" size="3"><b>Referencias bibliogr&aacute;ficas</b></font></p>     <!-- ref --><p align="justify"><font face="Verdana" size="2">Bolivia. Superintendencia de Hidrocarburos, s.f. Informes Estad&iacute;sticos Varios. La Paz:</font> <font face="Verdana" size="2">Superintendencia de Hidrocarburos. </font>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=492299&pid=S2074-4706200300010000500001&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p align="justify"><font face="Verdana" size="2">Bolivia. Yacimientos Petrol&iacute;feros Fiscales Bolivianos, s.f. Informes Estad&iacute;sticos Varios. La</font> <font face="Verdana" size="2">Paz. Yacimientos Petrol&iacute;feros Fiscales Bolivianos. </font>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=492300&pid=S2074-4706200300010000500002&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p align="justify"><font face="Verdana" size="2">Bonnet, Carole y Runan Mahieu. 2000. &quot;Public Pensions in a Dynamic Microanalytic Frame-</font><font face="Verdana" size="2">work: The Case of France&quot;. En Lavinia Mitton, Molly Sutherland y Melvyn Weeks (eds.).</font> <font face="Verdana" size="2"><i>Microsimulation: Modeling for Policy Analysis. </i>Cambridge University Press. </font>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=492301&pid=S2074-4706200300010000500003&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p align="justify"><font face="Verdana" size="2">Bruce, Neil. 1990. &quot;Measuring Industrial Subsidies: Some Conceptual Issues&quot;. Department</font> <font face="Verdana" size="2">of Economics and Statistics OECD.Working Paper N&deg; 75.</font>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=492302&pid=S2074-4706200300010000500004&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p align="justify"><font face="Verdana" size="2">Coate, Stepen. 1999. &quot;An Efficiency Approach to the Evaluation of Policy Changes&quot;. National Bureau of Economic Research, Working Paper N&deg; 7316. </font>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=492303&pid=S2074-4706200300010000500005&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p align="justify"><font face="Verdana" size="2">Choe, Chongwoo e Imad Moosa. 1998. &quot;A Dynamic Forecasting Model of Oil Demand in</font> <font face="Verdana" size="2">Developing Countries&quot;. <i>The Journal of Energy and Development. </i>Vol. 23, No. 2, pp. 195-</font><font face="Verdana" size="2">206. </font>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=492304&pid=S2074-4706200300010000500006&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p align="justify"><font face="Verdana" size="2">Clements, Benedict, Hugo Rodr&iacute;guez y Gerd Schwartz. 1998. &quot;Economic Determinants of</font> <font face="Verdana" size="2">Government Subsidies&quot;. FMI. Working Paper N&deg; 166.Diciembre. </font>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=492305&pid=S2074-4706200300010000500007&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p align="justify"><font face="Verdana" size="2">Decoster, Andr&eacute; y Guy van Camp. 2000. &quot;The Unit of Analysis in Microsimulation Models</font> <font face="Verdana" size="2">for Personal Income Taxes: Fiscal Unit or Households&quot;. En Lavinia Mitton, Molly</font> <font face="Verdana" size="2">Sutherland y Melvyn Weeks (eds.). <i>Microsimulation: Modeling for PolicyAnalysis. </i>Cambridge University Press. </font>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=492306&pid=S2074-4706200300010000500008&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p align="justify"><font face="Verdana" size="2">Dickert, Stacy, Scott Houser y John Karl Scholz 1994. &quot;Taxes and the Poor: A Microsimulation</font> <font face="Verdana" size="2">Study of Implicit and Explicit Taxes&quot;. Institute of Research Poverty. Discussion Paper N&deg;</font> <font face="Verdana" size="2">1040. Agosto. </font>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=492307&pid=S2074-4706200300010000500009&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p align="justify"><font face="Verdana" size="2">Energy Information Administration. 1999. &quot;Federal Financial Interventions and Subsidies in</font> <font face="Verdana" size="2">Energy Markets 1999: Primary Energy&quot;. Office of Integrated Analysis and Forecasting,</font> <font face="Verdana" size="2">US Department of Energy. N&deg; 0.3. </font>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=492308&pid=S2074-4706200300010000500010&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p align="justify"><font face="Verdana" size="2">Heckman, James. 1999. &quot;Causal Parameters and PolicyAnalysis in Economics: A Twentieth</font> <font face="Verdana" size="2">Century Retrospective&quot;. National Bureau of Economic Research. Paper Series. Working</font> <font face="Verdana" size="2">Paper N&deg; 7333. Septiembre. </font>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=492309&pid=S2074-4706200300010000500011&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p align="justify"><font face="Verdana" size="2">Hirshleifer, Jack y Amihai Glazer. 1992. <i>Microeconom&iacute;a. Teor&iacute;a y aplicaciones. </i>M&eacute;xico:</font> <font face="Verdana" size="2">Editora Prentice Hall. </font>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=492310&pid=S2074-4706200300010000500012&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p align="justify"><font face="Verdana" size="2">Hope, Enar y Balbir Singh. 1995. &quot;Energy Prices Increases in Developing Countries&quot;. World</font> <font face="Verdana" size="2">Bank Policy Research. Working Paper N&deg; 1442. Marzo. </font>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=492311&pid=S2074-4706200300010000500013&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p align="justify"><font face="Verdana" size="2">Ichimura, Hidehiko y Christopher Taber. 2000.&quot;Direct Estimation of Policy Impacts&quot;. National</font> <font face="Verdana" size="2">Bureau of Economic Research. Paper Series.Technical Working Paper N&deg; 254. Junio. </font>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=492312&pid=S2074-4706200300010000500014&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p align="justify"><font face="Verdana" size="2">Kaplanoglou, George. 2000.&quot; A Microsimulation Analysis of the Distribution of the Indirect</font> <font face="Verdana" size="2">Tax Burden Among Greek Households&quot;. En Lavinia Mitton, Molly Sutherland y Melvyn</font> <font face="Verdana" size="2">Weeks (eds.). <i>Microsimulation: Modeling for PolicyAnalysis. </i>Cambridge University Press. </font>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=492313&pid=S2074-4706200300010000500015&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p align="justify"><font face="Verdana" size="2">Klevmarken, Anders. 1997. &quot;Behavioral Modeling in Microsimulation Models&quot;. Department</font> <font face="Verdana" size="2">of Economics, Uppsala University. Mimeo. Diciembre.</font> <font face="Verdana" size="2">2001. &quot;Microsimulation.A Tool for Economic Analysis&quot;. Department of Economics, Uppsala</font> <font face="Verdana" size="2">University. Mimeo. Enero. </font>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=492314&pid=S2074-4706200300010000500016&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref -->    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=492315&pid=S2074-4706200300010000500017&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><p align="justify"><font face="Verdana" size="2">Mitton, Lavinia, Molly Sutherland y Melvyn Weeks. 2000. <i>Microsimulation: Modeling for</i></font> <font face="Verdana" size="2"><i>Policy Analysis. </i>Cambridge University Press. </font></p>     <!-- ref --><p align="justify"><font face="Verdana" size="2">Morales, Rolando. 2000. <i>M&eacute;todos para medir la pobreza. </i>La Paz: Editora Universidad Andina</font> <font face="Verdana" size="2">Sim&oacute;n Bol&iacute;var. Maestr&iacute;a en Pol&iacute;ticas Sociales y Desarrollo Humano. </font>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=492317&pid=S2074-4706200300010000500019&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p align="justify"><font face="Verdana" size="2">Riedy, Chris. 2001. &quot;Public Subsidies and Incentives to Fossil Fuel Production and</font> <font face="Verdana" size="2">Consumption in Australia&quot;. Institute for Sustainable Future. Draft Discussion Paper Mimeo. </font>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=492318&pid=S2074-4706200300010000500020&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p align="justify"><font face="Verdana" size="2">Robilliard Anne Sophie, Francois Bouiguignon y Sherman Robinson. 2001. &quot;Crisis and Income</font> <font face="Verdana" size="2">Distribution: A Micro-Macro Model for Indonesia&quot;. Institute de Recherche pour le</font> <font face="Verdana" size="2">Developpement and DIAL. The World Bank International Food Policy Research Institute.</font> <font face="Verdana" size="2">Mimeo. Junio. </font>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=492319&pid=S2074-4706200300010000500021&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p align="justify"><font face="Verdana" size="2">Saez, Emmanuel. 2002. &quot;Direct or IndirectTax Instruments for Redistribution: Short Run</font> <font face="Verdana" size="2">Versus Long Run&quot;. National Bureau of Economic Research. Paper Series.Working Paper</font> <font face="Verdana" size="2">N&deg; 8833. Marzo. </font>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=492320&pid=S2074-4706200300010000500022&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p align="justify"><font face="Verdana" size="2">Wright, Patrick. 1996. &quot;Regulation of Petroleum Product Pricing in Africa: A Proposed System</font> <font face="Verdana" size="2">Based on Studies of Four Sub-Saharan Countries&quot;. World Bank. Ocasional Paper N&deg; 7.</font> <font face="Verdana" size="2">Agosto.</font>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=492321&pid=S2074-4706200300010000500023&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><p align="justify">&nbsp;</p>      ]]></body><back>
<ref-list>
<ref id="B1">
<nlm-citation citation-type="book">
<collab>Bolivia. Superintendencia de Hidrocarburos</collab>
<source><![CDATA[Informes Estadísticos Varios]]></source>
<year></year>
<publisher-loc><![CDATA[La Paz ]]></publisher-loc>
<publisher-name><![CDATA[Superintendencia de Hidrocarburos]]></publisher-name>
</nlm-citation>
</ref>
<ref id="B2">
<nlm-citation citation-type="book">
<collab>Bolivia. Yacimientos Petrolíferos Fiscales Bolivianos</collab>
<source><![CDATA[Informes Estadísticos Varios]]></source>
<year></year>
<publisher-loc><![CDATA[La Paz ]]></publisher-loc>
<publisher-name><![CDATA[Yacimientos Petrolíferos Fiscales Bolivianos]]></publisher-name>
</nlm-citation>
</ref>
<ref id="B3">
<nlm-citation citation-type="book">
<person-group person-group-type="author">
<name>
<surname><![CDATA[Bonnet]]></surname>
<given-names><![CDATA[Carole]]></given-names>
</name>
<name>
<surname><![CDATA[Mahieu]]></surname>
<given-names><![CDATA[Runan]]></given-names>
</name>
</person-group>
<article-title xml:lang="en"><![CDATA[Public Pensions in a Dynamic Microanalytic Frame-work: The Case of France]]></article-title>
<person-group person-group-type="editor">
<name>
<surname><![CDATA[Mitton]]></surname>
<given-names><![CDATA[Lavinia]]></given-names>
</name>
<name>
<surname><![CDATA[Sutherland]]></surname>
<given-names><![CDATA[Molly]]></given-names>
</name>
<name>
<surname><![CDATA[Weeks]]></surname>
<given-names><![CDATA[Melvyn]]></given-names>
</name>
</person-group>
<source><![CDATA[Microsimulation: Modeling for Policy Analysis]]></source>
<year>2000</year>
<publisher-name><![CDATA[Cambridge University Press]]></publisher-name>
</nlm-citation>
</ref>
<ref id="B4">
<nlm-citation citation-type="journal">
<person-group person-group-type="author">
<name>
<surname><![CDATA[Bruce]]></surname>
<given-names><![CDATA[Neil]]></given-names>
</name>
</person-group>
<article-title xml:lang="en"><![CDATA[Measuring Industrial Subsidies: Some Conceptual Issues]]></article-title>
<source><![CDATA[Department of Economics and Statistics OECD.Working Paper]]></source>
<year>1990</year>
<numero>75</numero>
<issue>75</issue>
</nlm-citation>
</ref>
<ref id="B5">
<nlm-citation citation-type="journal">
<person-group person-group-type="author">
<name>
<surname><![CDATA[Coate]]></surname>
<given-names><![CDATA[Stepen]]></given-names>
</name>
</person-group>
<article-title xml:lang="en"><![CDATA[An Efficiency Approach to the Evaluation of Policy Changes]]></article-title>
<source><![CDATA[National Bureau of Economic Research, Working Paper]]></source>
<year>1999</year>
<numero>7316</numero>
<issue>7316</issue>
</nlm-citation>
</ref>
<ref id="B6">
<nlm-citation citation-type="journal">
<person-group person-group-type="author">
<name>
<surname><![CDATA[Choe]]></surname>
<given-names><![CDATA[Chongwoo]]></given-names>
</name>
<name>
<surname><![CDATA[Moosa]]></surname>
<given-names><![CDATA[Imad]]></given-names>
</name>
</person-group>
<article-title xml:lang="en"><![CDATA[A Dynamic Forecasting Model of Oil Demand in Developing Countries]]></article-title>
<source><![CDATA[The Journal of Energy and Development]]></source>
<year>1998</year>
<volume>23</volume>
<numero>2</numero>
<issue>2</issue>
<page-range>195-206</page-range></nlm-citation>
</ref>
<ref id="B7">
<nlm-citation citation-type="journal">
<person-group person-group-type="author">
<name>
<surname><![CDATA[Clements]]></surname>
<given-names><![CDATA[Benedict]]></given-names>
</name>
<name>
<surname><![CDATA[Rodríguez]]></surname>
<given-names><![CDATA[Hugo]]></given-names>
</name>
<name>
<surname><![CDATA[Schwartz]]></surname>
<given-names><![CDATA[Gerd]]></given-names>
</name>
</person-group>
<article-title xml:lang="en"><![CDATA[Economic Determinants of Government Subsidies]]></article-title>
<source><![CDATA[FMI. Working Paper]]></source>
<year>1998</year>
<month>Di</month>
<day>ci</day>
<numero>166</numero>
<issue>166</issue>
</nlm-citation>
</ref>
<ref id="B8">
<nlm-citation citation-type="book">
<person-group person-group-type="author">
<name>
<surname><![CDATA[Decoster]]></surname>
<given-names><![CDATA[André]]></given-names>
</name>
<name>
<surname><![CDATA[van Camp]]></surname>
<given-names><![CDATA[Guy]]></given-names>
</name>
</person-group>
<article-title xml:lang="en"><![CDATA[The Unit of Analysis in Microsimulation Models for Personal Income Taxes: Fiscal Unit or Households]]></article-title>
<person-group person-group-type="editor">
<name>
<surname><![CDATA[Mitton]]></surname>
<given-names><![CDATA[Lavinia]]></given-names>
</name>
<name>
<surname><![CDATA[Sutherland]]></surname>
<given-names><![CDATA[Molly]]></given-names>
</name>
<name>
<surname><![CDATA[Weeks]]></surname>
<given-names><![CDATA[Melvyn]]></given-names>
</name>
</person-group>
<source><![CDATA[Microsimulation: Modeling for PolicyAnalysis]]></source>
<year>2000</year>
<publisher-name><![CDATA[Cambridge University Press]]></publisher-name>
</nlm-citation>
</ref>
<ref id="B9">
<nlm-citation citation-type="journal">
<person-group person-group-type="author">
<name>
<surname><![CDATA[Dickert]]></surname>
<given-names><![CDATA[Stacy]]></given-names>
</name>
<name>
<surname><![CDATA[Houser]]></surname>
<given-names><![CDATA[Scott]]></given-names>
</name>
<name>
<surname><![CDATA[Karl Scholz]]></surname>
<given-names><![CDATA[John]]></given-names>
</name>
</person-group>
<article-title xml:lang="en"><![CDATA[Taxes and the Poor: A Microsimulation Study of Implicit and Explicit Taxes]]></article-title>
<source><![CDATA[Institute of Research Poverty. Discussion Paper]]></source>
<year>1994</year>
<month>Ag</month>
<day>os</day>
<numero>1040</numero>
<issue>1040</issue>
</nlm-citation>
</ref>
<ref id="B10">
<nlm-citation citation-type="book">
<collab>Energy Information Administration</collab>
<source><![CDATA[Federal Financial Interventions and Subsidies in Energy Markets 1999: Primary Energy]]></source>
<year>1999</year>
<publisher-name><![CDATA[Office of Integrated Analysis and Forecasting, US Department of Energy]]></publisher-name>
</nlm-citation>
</ref>
<ref id="B11">
<nlm-citation citation-type="journal">
<person-group person-group-type="author">
<name>
<surname><![CDATA[Heckman]]></surname>
<given-names><![CDATA[James]]></given-names>
</name>
</person-group>
<article-title xml:lang="en"><![CDATA[Causal Parameters and PolicyAnalysis in Economics: A Twentieth Century Retrospective]]></article-title>
<source><![CDATA[National Bureau of Economic Research. Paper Series. Working Paper]]></source>
<year>1999</year>
<month>Se</month>
<day>pt</day>
<numero>7333</numero>
<issue>7333</issue>
</nlm-citation>
</ref>
<ref id="B12">
<nlm-citation citation-type="book">
<person-group person-group-type="author">
<name>
<surname><![CDATA[Hirshleifer]]></surname>
<given-names><![CDATA[Jack]]></given-names>
</name>
<name>
<surname><![CDATA[Glazer]]></surname>
<given-names><![CDATA[Amihai]]></given-names>
</name>
</person-group>
<source><![CDATA[Microeconomía. Teoría y aplicaciones]]></source>
<year>1992</year>
<publisher-loc><![CDATA[México ]]></publisher-loc>
<publisher-name><![CDATA[Editora Prentice Hall]]></publisher-name>
</nlm-citation>
</ref>
<ref id="B13">
<nlm-citation citation-type="journal">
<person-group person-group-type="author">
<name>
<surname><![CDATA[Hope]]></surname>
<given-names><![CDATA[Enar]]></given-names>
</name>
<name>
<surname><![CDATA[Singh]]></surname>
<given-names><![CDATA[Balbir]]></given-names>
</name>
</person-group>
<article-title xml:lang="en"><![CDATA[Energy Prices Increases in Developing Countries]]></article-title>
<source><![CDATA[World Bank Policy Research. Working Paper]]></source>
<year>1995</year>
<month>Ma</month>
<day>rz</day>
<numero>1442</numero>
<issue>1442</issue>
</nlm-citation>
</ref>
<ref id="B14">
<nlm-citation citation-type="journal">
<person-group person-group-type="author">
<name>
<surname><![CDATA[Ichimura]]></surname>
<given-names><![CDATA[Hidehiko]]></given-names>
</name>
<name>
<surname><![CDATA[Taber]]></surname>
<given-names><![CDATA[Christopher]]></given-names>
</name>
</person-group>
<article-title xml:lang="en"><![CDATA[Direct Estimation of Policy Impacts]]></article-title>
<source><![CDATA[National Bureau of Economic Research. Paper Series.Technical Working Paper]]></source>
<year>2000</year>
<month>Ju</month>
<day>ni</day>
<numero>254</numero>
<issue>254</issue>
</nlm-citation>
</ref>
<ref id="B15">
<nlm-citation citation-type="book">
<person-group person-group-type="author">
<name>
<surname><![CDATA[Kaplanoglou]]></surname>
<given-names><![CDATA[George]]></given-names>
</name>
</person-group>
<article-title xml:lang="en"><![CDATA[A Microsimulation Analysis of the Distribution of the Indirect Tax Burden Among Greek Households]]></article-title>
<person-group person-group-type="editor">
<name>
<surname><![CDATA[Mitton]]></surname>
<given-names><![CDATA[Lavinia]]></given-names>
</name>
<name>
<surname><![CDATA[Sutherland]]></surname>
<given-names><![CDATA[Molly]]></given-names>
</name>
<name>
<surname><![CDATA[Weeks]]></surname>
<given-names><![CDATA[Melvyn]]></given-names>
</name>
</person-group>
<source><![CDATA[Microsimulation: Modeling for PolicyAnalysis]]></source>
<year>2000</year>
<publisher-name><![CDATA[Cambridge University Press]]></publisher-name>
</nlm-citation>
</ref>
<ref id="B16">
<nlm-citation citation-type="book">
<person-group person-group-type="author">
<name>
<surname><![CDATA[Klevmarken]]></surname>
<given-names><![CDATA[Anders]]></given-names>
</name>
</person-group>
<source><![CDATA[Behavioral Modeling in Microsimulation Models]]></source>
<year>1997</year>
<publisher-name><![CDATA[Department of Economics, Uppsala University]]></publisher-name>
</nlm-citation>
</ref>
<ref id="B17">
<nlm-citation citation-type="book">
<person-group person-group-type="author">
<name>
<surname><![CDATA[Klevmarken]]></surname>
<given-names><![CDATA[Anders]]></given-names>
</name>
</person-group>
<person-group person-group-type="editor">
<name>
</name>
</person-group>
<source><![CDATA[Microsimulation.A Tool for Economic Analysis]]></source>
<year>2001</year>
<publisher-name><![CDATA[Department of Economics, Uppsala University]]></publisher-name>
</nlm-citation>
</ref>
<ref id="B18">
<nlm-citation citation-type="book">
<person-group person-group-type="author">
<name>
<surname><![CDATA[Mitton]]></surname>
<given-names><![CDATA[Lavinia]]></given-names>
</name>
<name>
<surname><![CDATA[Sutherland]]></surname>
<given-names><![CDATA[Molly]]></given-names>
</name>
<name>
<surname><![CDATA[Weeks]]></surname>
<given-names><![CDATA[Melvyn]]></given-names>
</name>
</person-group>
<source><![CDATA[Microsimulation: Modeling for PolicyAnalysis]]></source>
<year></year>
<publisher-name><![CDATA[Cambridge University Press]]></publisher-name>
</nlm-citation>
</ref>
<ref id="B19">
<nlm-citation citation-type="book">
<person-group person-group-type="author">
<name>
<surname><![CDATA[Morales]]></surname>
<given-names><![CDATA[Rolando]]></given-names>
</name>
</person-group>
<source><![CDATA[Métodos para medir la pobreza]]></source>
<year>2000</year>
<publisher-loc><![CDATA[La Paz ]]></publisher-loc>
<publisher-name><![CDATA[Editora Universidad Andina Simón Bolívar]]></publisher-name>
</nlm-citation>
</ref>
<ref id="B20">
<nlm-citation citation-type="book">
<person-group person-group-type="author">
<name>
<surname><![CDATA[Riedy]]></surname>
<given-names><![CDATA[Chris]]></given-names>
</name>
</person-group>
<source><![CDATA[Public Subsidies and Incentives to Fossil Fuel Production and Consumption in Australia]]></source>
<year>2001</year>
<publisher-name><![CDATA[Institute for Sustainable Future]]></publisher-name>
</nlm-citation>
</ref>
<ref id="B21">
<nlm-citation citation-type="book">
<person-group person-group-type="author">
<name>
<surname><![CDATA[Robilliard]]></surname>
<given-names><![CDATA[Anne Sophie]]></given-names>
</name>
<name>
<surname><![CDATA[Bouiguignon]]></surname>
<given-names><![CDATA[Francois]]></given-names>
</name>
<name>
<surname><![CDATA[Robinson]]></surname>
<given-names><![CDATA[Sherman]]></given-names>
</name>
</person-group>
<source><![CDATA[Crisis and Income Distribution: A Micro-Macro Model for Indonesia]]></source>
<year>2001</year>
<publisher-name><![CDATA[Institute de Recherche pour le Developpement and DIAL. The World Bank International Food Policy Research Institute]]></publisher-name>
</nlm-citation>
</ref>
<ref id="B22">
<nlm-citation citation-type="journal">
<person-group person-group-type="author">
<name>
<surname><![CDATA[Saez]]></surname>
<given-names><![CDATA[Emmanuel]]></given-names>
</name>
</person-group>
<article-title xml:lang="en"><![CDATA[Direct or IndirectTax Instruments for Redistribution: Short Run Versus Long Run]]></article-title>
<source><![CDATA[National Bureau of Economic Research. Paper Series.Working Paper]]></source>
<year>2002</year>
<numero>8833</numero>
<issue>8833</issue>
</nlm-citation>
</ref>
<ref id="B23">
<nlm-citation citation-type="book">
<person-group person-group-type="author">
<name>
<surname><![CDATA[Wright]]></surname>
<given-names><![CDATA[Patrick]]></given-names>
</name>
</person-group>
<source><![CDATA[Regulation of Petroleum Product Pricing in Africa: A Proposed System Based on Studies of Four Sub-Saharan Countries]]></source>
<year>1996</year>
<publisher-name><![CDATA[World Bank]]></publisher-name>
</nlm-citation>
</ref>
</ref-list>
</back>
</article>
