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<journal-title><![CDATA[Iuris Tantum Revista Boliviana de Derecho]]></journal-title>
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<article-title xml:lang="es"><![CDATA[EL JUEZ EN EL ESTADO CONSTITUCIONAL]]></article-title>
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</front><body><![CDATA[ <p align="right"><b><font size="2" face="verdana">EDITORIAL</font></b></p>     <p align="center"><font size="4" face="verdana">&ldquo;EL JUEZ EN EL ESTADO CONSTITUCIONAL&rdquo;</font></p>     <p align="justify">&nbsp;</p>     <p align="justify">&nbsp;</p>     <p align="justify"><font size="2" face="verdana">De simple aplicador mec&aacute;nico de la ley a trav&eacute;s del silogismo de la subsunci&oacute;n, el juez debe asumir el desaf&iacute;o de constituirse en el primero y principal protector de los derechos y creador cotidiano del Derecho. M&aacute;s all&aacute; de la ley est&aacute;n los derechos fundamentales y el juez debe protegerlos a&uacute;n cuando no est&eacute;n expresamente reconocidos por la ley ordinaria.</font></p>     <p align="justify"><font size="2" face="verdana">  El nuevo Estado Constitucional, Social y Democr&aacute;tico de Derecho exige que el Juez asuma nuevos desaf&iacute;os acordes con el desarrollo del Derecho y del Estado. La funci&oacute;n que debe cumplir hoy est&aacute; lejos del rol est&aacute;tico y mec&aacute;nico que signific&oacute; y se le atribuy&oacute; en los primordios del Estado de Derecho. Antes de aplicador ciego de la ley, hoy el juez desempe&ntilde;a un papel mucho m&aacute;s activo y fundamental: es el principal protector de los derechos fundamentales y, a trav&eacute;s de la interpretaci&oacute;n de la norma desde la Constituci&oacute;n, es creador del Derecho.</font></p>     <p align="justify"><font size="2" face="verdana">  En &ldquo;El Esp&iacute;ritu de las leyes&rdquo; Montesquieu elabor&oacute; la teor&iacute;a de la divisi&oacute;n de los poderes del Estado y, al referirse al Poder Judicial le asign&oacute; un rol secundario, de simple aplicador de la ley. De ah&iacute; la expresi&oacute;n &ldquo;El Juez es la boca de la ley&rdquo;; es decir, al momento de resolver un caso concreto s&oacute;lo deb&iacute;a realizar el silogismo de la subsunci&oacute;n. Ante un supuesto de hecho en un caso concreto, el juez se limita a aplicar la norma jur&iacute;dica que reconoce el derecho para determinar las consecuencias contempladas en la misma ley. Esta concepci&oacute;n influy&oacute; poderosamente en la distribuci&oacute;n de las competencias y facultades que se les asignaron a cada uno de los poderes del Estado de Derecho y, es especial, para delimitar las funciones de los &oacute;rganos jurisdiccionales.</font></p>     <p align="justify"><font size="2" face="verdana">  Durante esta &eacute;poca, en el nacimiento del Estado de Derecho en la &oacute;rbita de la Europa continental, por influencia de la revoluci&oacute;n francesa, el poder deb&iacute;a descansar en la nueva clase dirigente, verific&aacute;ndose una casi natural desconfianza en el rol que deb&iacute;a serle asignado al Poder Judicial. El juez, al aplicar la ley, no pod&iacute;a contradecir la voluntad del legislador, titular indiscutible de la soberan&iacute;a popular por delegaci&oacute;n del pueblo. </font></p>     <p align="justify"><font size="2" face="verdana">Una de las muestras evidentes de esa desconfianza en la labor que deb&iacute;an desempe&ntilde;ar jueces y tribunales, es el recurso de casaci&oacute;n. El Tribunal Supremo de la Naci&oacute;n, en manos de Napole&oacute;n en aquel entonces y en manos del Poder en todas las &eacute;pocas, es quien controla la labor de los &oacute;rganos jurisdiccionales, evitando desv&iacute;os de los objetivos y finalidades fijadas por la clase pol&iacute;tica. Por eso en Casaci&oacute;n no se pueden alegar hechos nuevos y tampoco intentar probanza alguna. El recurso o proceso es de puro derecho: &uacute;nicamente se controla la labor de los tribunales ordinarios inferiores precisamente, en la aplicaci&oacute;n de la ley.</font></p>     <p align="justify"><font size="2" face="verdana">  Situaci&oacute;n diferente se verifica en el surgimiento del nuevo Estado que nace con la revoluci&oacute;n americana, en donde la confianza en los &oacute;rganos judiciales se constituy&oacute; en puntal fundamental para la consolidaci&oacute;n del emergente Estado y, hoy es uno de los pilares de la democracia americana. Por eso, all&iacute; tiene tanta importancia el precedente judicial, esto es, los fallos de jueces y tribunales en casos an&aacute;logos o similares supuestos de hecho.</font></p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p align="justify"><font size="2" face="verdana">  Pero retornando a nuestro &aacute;mbito. Sufrimos la influencia poderosa de los C&oacute;digos Napole&oacute;nicos a trav&eacute;s, principalmente, de toda la codificaci&oacute;n (1830 a 1835) promulgada por Santa Cruz, el gran Mariscal de Zepita. Heredamos tambi&eacute;n, esa desconfianza en los miembros del Poder Judicial y en la labor que cada uno de sus miembros deb&iacute;a desempe&ntilde;ar en la consolidaci&oacute;n del nuevo Estado. Las designaciones estaban y est&aacute;n en manos de la clase pol&iacute;tica. Es el Estado, por medio del proceso eleccionario -fijado para octubre- y a trav&eacute;s de la mayor&iacute;a parlamentaria del partido de gobierno, el que terminar&aacute; manejando los hilos de la &oacute;pera judicial.</font></p>     <p align="justify"><font size="2" face="verdana">&iexcl;Qu&eacute; diferencias! Nacimos desconfiando en el Poder Judicial y ahora esa desconfianza, lejos de atenuarse, se ha incrementado. Los americanos nacieron sinti&eacute;ndose plenamente protegidos por quienes eran designados o elegidos para aplicar la ley y proteger sus derechos, y ahora, gran parte de su fortaleza como naci&oacute;n descansa en la interpretaci&oacute;n que de la norma realizan jueces y tribunales.</font></p>     <p align="justify"><font size="2" face="verdana">  Hoy, el Estado es otro, en su fisonom&iacute;a, en su organizaci&oacute;n, en su estructura y en la definici&oacute;n de sus finalidades. Hoy ya no es la ley la m&aacute;xima expresi&oacute;n de la soberan&iacute;a. Hoy, la Constituci&oacute;n ya no es una mera declaraci&oacute;n pol&iacute;tica de principios. La Constituci&oacute;n se ha convertido en el principal elemento normativo de todo el sistema jur&iacute;dico y de aplicaci&oacute;n preferente en la pir&aacute;mide keynesiana y de la primac&iacute;a constitucional.</font></p>     <p align="justify"><font size="2" face="verdana">  El Juez tiene la obligaci&oacute;n y deber de aplicar la ley en consonancia con los derechos y garant&iacute;as proclamados por la Constituci&oacute;n. Hoy, el juez no puede negar la protecci&oacute;n de los derechos que le son solicitados escud&aacute;ndose en la ausencia de normativa expresa. Los derechos, hoy, deben ser tutelados por los jueces y tribunales aunque esos derechos no aparezcan reconocidos en la ley.</font></p>     <p align="justify"><font size="2" face="verdana">La propia Constituci&oacute;n proclama, en el Art. 13 -II, que los derechos reconocidos por esa norma fundamental no deben ser entendidos como la negaci&oacute;n de otros derechos no enunciados que nacen de la soberan&iacute;a del pueblo.</font></p>     <p align="justify"><font size="2" face="verdana">  La desconfianza en la labor judicial con que nace el Estado de Derecho puede y debe ser revertida por jueces y tribunales del pa&iacute;s, quienes tienen en sus manos la recuperaci&oacute;n de la fe y la confianza de la ciudadan&iacute;a en la importante labor que deben cumplir en el desarrollo y promoci&oacute;n de los nuevos valores sociales y pol&iacute;ticos de este nuevo Estado.</font></p>     <p align="justify"><font size="2" face="verdana">  Ese desaf&iacute;o s&oacute;lo podr&aacute; tener &eacute;xito, en la medida que jueces y tribunales asuman su nuevo rol y su nueva responsabilidad: que son los primeros y principales protectores de los derechos fundamentales olvid&aacute;ndose de su antiguo papel, de simples y mec&aacute;nicos aplicadores de la ley.</font></p>     <p align="justify"><font size="2" face="verdana">  Gracias a Dios, tenemos recursos humanos calificados y con la suficiente fortaleza moral y &eacute;tica para asumir esta nueva tarea con m&aacute;rgenes suficientes como para abrigar esperanzas que saldr&aacute;n airosos de este nuevo reto visando una sociedad m&aacute;s justa y m&aacute;s equitativa.<br />   </font></p>     <p align="right"><font size="2" face="verdana">El Director</font></p>     <p align="justify">&nbsp;</p>     ]]></body>
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