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</front><body><![CDATA[ <p align="center"><font face="Garamond" size="5"><b>&nbsp;“Campesinización” urbana    y del poder<o:p></o:p>&nbsp;</b><o:p></o:p></font><font face="Garamond" size="3"><o:p></o:p></font></p>     <p align="center"><font face="Garamond" size="4"><b>The &quot;ruralisation&quot;    of urban areas and power<o:p></o:p></b></font></p>     <p align="center"><b><font face="Garamond" size="4"><i>&nbsp;</i><o:p></o:p>Roger    Cortéz</font></b><font face="Garamond" size="3"><a name="_ftnref1"></a><a href="#_ftn1" title="">[1]</a><o:p></o:p></font></p>     <p><font face="Garamond" size="3">&nbsp;<o:p>  <hr size="5" noshade>  </o:p></font>       <p><font face="Garamond" size="3"><i>Hacer plata sin plata’. El desborde de los comerciantes      populares en Bolivia; Migrantes, paisanos y comerciantes. Prácticas sociales      y económicas en la Zona Franca de Cobija (1998-2011) </i>y <i>Chulumani flor de clavel. Transformaciones urbanas      y rurales, 1998-2012</i>, son tres textos publicados en una serie de cinco,      resultado de las investigaciones desarrolladas por equipos que respondieron      en 2012&nbsp; a la convocatoria del Programa de Investigación Estratégica      en Bolivia (PIEB) para estudiar la “Reconfiguración económica y social en      la articulación urbano - rural de Bolivia: 1998-2010”.<o:p></o:p></font></p>       <p><font face="Garamond" size="3">En      el primer caso, el equipo conformado por los investigadores Carmen Medeiros,      Antonio Rodriguez-Carmona, Giovana Ferrufino y coordinado por Nico Tassi,      centra su atención en los “comerciantes populares” bolivianos, como parte      de un “desborde económico” continental, a su vez parte de una “globalización      desde abajo” que se desarrolla vigorosa, aunque invisible para la miopía de      expertos atrapados en rígidos y estériles esquemas que oponen antagónicamente      producción vs comercio. La investigación <i>Migrantes, paisanos y comerciantes</i>,      desarrollada por el equipo compuesto por Cesar José Aguilar, Laurimar Ventura,      Ignacio Arauz y Carol Carlo como coordinadora, se ensambla armónicamente con      la anterior, ya que estudia los orígenes y la evolución de “comerciantes populares”,      en este caso, los principales importadores de la Zona Franca de Cobija, Pando.      Mientras que Alison Spedding, junto a Gumercindo Flores y Nelson Aguilar,      estudia en Chulumani, Yungas, el desplazamiento de una “élite decadente” por      otra “emergente” estructurada alrededor de la producción y comercialización      de coca.<o:p></o:p></font></p>       <p><font face="Garamond" size="3">Cada      uno de estos trabajos contiene una riqueza de datos e interpretaciones que      con certeza ocuparán un lugar destacadísimo en el debate político y académico      de la realidad boliviana, y si aquí he osado considerarlos a todos en un solo      y escueto comentario es debido a que los tres permiten seguir el rastro de      los campesinos bolivianos contemporáneos, sujeto social colectivo cuya presencia      caracteriza este período histórico y su relación con la urbanización y el      ensanchamiento de clases medias urbanas en Bolivia. <o:p></o:p></font></p>        <p><font face="Garamond" size="3">En <i>Chulumani: flor de clavel</i>, el protagonismo    campesino es directo, explícito e inequívoco, pero es posible que algunos lectores    de <i>Hacer plata sin plata</i> puedan no percibirlo inmediatamente, porque    en este libro se hace referencia a las raíces indígenas -más que campesinas-    de los “dos millones de comerciantes populares” (Tassi <i>et al</i>., 2013:    6) que existirían en el país,&nbsp; y los importadores de <i>Migrantes, paisanos    y comerciantes </i>son también caracterizados y estudiados desde el ángulo cultural,    indígena<a name="_ftnref2"></a><a href="#_ftn2" title="">[2]</a>. Sin embargo, según veo, los tres trabajos nos    proporcionan elementos sustantivos para verificar que lo campesino constituye    una dimensión propia y distinta, diferenciada y, en determinadas áreas, contrapuesta    a lo indígena<a name="_ftnref3"></a><a href="#_ftn3" title="">[3]</a>.<o:p></o:p></font><font face="Garamond" size="3">&nbsp;<o:p></o:p></font></p>       <p><font face="Garamond" size="3">Tales      contradicciones tienen diversas causas que se encuentran en su conjunto alejadas      de la atención de los investigadores coordinados por Carlo y Tassi, no así      en el de Spedding, que aborda varios, no tanto conflictos de identidades,      sino registro de mutaciones y diferenciaciones internas de los campesinos      productores de coca estudiados en <i>Chulumani flor de clavel</i>.<o:p></o:p></font></p>       <p><font face="Garamond" size="3">Las      migraciones son el punto de intersección en las tres investigaciones, aunque      son el foco central de atención solamente en el estudio de caso de los importadores      de Pando. Pero, ya se trate de los comerciantes que llegan a Guangzhou en      la China, los que se fueron de Chulumani a La Paz y otras ciudades, los que      ahora vuelven a su tierra natal, o los que se mueven en circuitos tan amplios      como aparentemente caóticos, todos despliegan esa movilidad territorial que      se ha convertido en sello distintivo de los campesinos bolivianos.<o:p></o:p></font></p>       ]]></body>
<body><![CDATA[<p><font face="Garamond" size="3">Sea      que estos flujos masivos busquen asentarse en nuevas áreas, como ha ocurrido      con la gran marcha al Oriente y la ocupación de las principales capitales      de departamento, o que sean continuamente cambiantes, obedeciendo a las palpitaciones      de múltiples e insospechados mercados (Tassi <i>et al</i>., 2013: 96), no      queda duda que definen una diferencia decisiva con la estabilidad propia de      las comunidades indígenas de tierras bajas (y algunas de las más alejadas      de tierras altas), ancladas en su territorio.<o:p></o:p></font></p>       <p><font face="Garamond" size="3">Tampoco queda duda que los campesinos migrantes y,      muchas veces, colonizadores, llevan consigo las costumbres de las comunidades      donde nacieron y que ese bagaje cultural genera estrategias comunes, como      la reproducción y extensión de redes que les permiten competir con capitalistas      especializados en el centro mismo del capitalismo, preservando y recreando      las prácticas que permitirían “hacer plata sin plata” o competir entre partes      que pueden, sin embargo, realizar tareas comunes (como importar a medias un      contenedor de mercancías).<o:p></o:p></font></p>       <p><font face="Garamond" size="3">El      punto, sin embargo, es observar y corroborar que la relación con los mercados,      incluyendo en primer lugar el mercado laboral, no es indiferente ni banal:      afecta y moldea la personalidad y la identidad de sujetos individuales y colectivos.      Algunos de los que ocupan, en un principio, posiciones laterales, semi-invisibles      o <i>intersticiales</i>, como se prefiere llamarlas en <i>Hacer plata sin      plata</i>, se mueven, además de geográficamente, socialmente.<o:p></o:p></font></p>       <p><font face="Garamond" size="3">Tal      es la fuente del millón de bolivianas y bolivianos que habrían dejado de ser      pobres durante la última década, para engrosar las nuevas clases medias, como      dicen los informes oficiales, o, “más bien, sectores vulnerables”, como carraspean,      con tímido ánimo de corregir, los funcionarios del Banco Mundial<a name="_ftnref4"></a><a href="#_ftn4" title="">[4]</a>.      <o:p></o:p></font></p>       <p><font face="Garamond" size="3">Pero, más allá de cómo se prefiera llamarlas, tiene      que recordarse que en 1950 había 2 millones de personas que radicaban en el      área rural y 700 mil en el área urbana; ahora la relación se muestra casi      invertida (cerca de 7 millones en las ciudades). Es bastante obvio que una      proporción aplastante del crecimiento de las ciudades proviene de las zonas      rurales y de matriz campesina, con lo que podemos estar seguros que ocurre      lo mismo con las clases medias, incluidos sus estratos “vulnerables”.<o:p></o:p></font></p>       <p><font face="Garamond" size="3">Está abierta la discusión sobre cómo y en qué medida      los más exitosos comerciantes aymaras (y, desde luego, los quechuas<a name="_ftnref5"></a><a href="#_ftn5" title="">[5]</a>)      están o no desplazando a la burguesía comercial “tradicional”<a name="_ftnref6"></a><a href="#_ftn6" title="">[6]</a>      y de qué manera constituyen nuevas élites, tal como se analiza en detalle      en <i>Chulumani flor de clavel </i>y <i>Migrantes, paisanos y comerciantes</i>      o su autonomía cual se plantea en <i>Hacer plata sin plata</i>. Pero, en contraste      con la percepción del abismo que separaría a campesinos de las clases medias      urbanas, los datos que recogemos a cada paso nos están señalando que la permeabilidad      entre ambas no hace más que incrementarse. La distancia entre estos comerciantes      (que pertenecen a una segunda o tercera generación de migrantes campesinos)      y quienes componen la mayoría de las clases medias no es mayor que la que      separa a las decenas de miles de bailarines de la entrada del Gran Poder de      los cientos de miles que se aglomeran para observarlos y celebrarlos.<o:p></o:p></font></p>       <p><font face="Garamond" size="3">Y      si se toma en cuenta esta circulación entre clases y los hábitos laborales      y de ocupación espacial de nuestros campesinos, entenderemos que la contraposición      absoluta entre urbano y rural es una referencia teórica permanentemente contradicha      por la movilización de los campesinos y sus descendientes.<o:p></o:p></font></p>       <p><font face="Garamond" size="3">No      obvio la enorme complejidad que caracteriza a la movilidad social de los campesinos      bolivianos y las numerosas fracturas y derivaciones que presenta<a name="_ftnref7"></a><a href="#_ftn7" title="">[7]</a>;      me limito a llamar la atención sobre el hecho de que el devenir de esta “gran      marcha campesina” es un pilar decisivo de la historia del último medio siglo      y que la mayor parte de la clase media urbana&nbsp; se origina en ella y se      expande gracia a ella. Las clases, en tanto sujetos colectivos y fuerzas sociales,      son agregados ideológicos, políticos y económicos, harto diferentes de las      estratificaciones determinadas exclusivamente por los ingresos familiares      o las especializaciones ocupacionales. <o:p></o:p></font></p>        <p><font face="Garamond" size="3">La reforma estatal enunciada en la CPE y el    Gobierno instalado en el país representa una alianza entre campesinos y esa    clase media, presidida, ahora, por los estratos económicos más exitosos de ambas    y los dirigentes políticos más intrépidos y experimentados que se reclutan también    de las dos.<o:p></o:p></font></p>     <p><font face="Garamond" size="3"><o:p>  <hr width="40%" size="5" align="left" noshade> </o:p></font><font face="Garamond" size="3"><o:p></o:p></font>      ]]></body>
<body><![CDATA[<p><font face="Garamond" size="3"><b>BIBLIOGRAFÍA<o:p></o:p></b><o:p></o:p></font></p>       <!-- ref --><p><font face="Garamond" size="3">Carlo Durán, Carol (coord.); Aguilar      Jordán, Cesar José; Ventura Ecuari, Laurimar; Arauz Ruiz, Ignacio Silvestre 2013 <i>Migrantes,      paisanos y comerciantes. Prácticas sociales y económicas en la Zona Franca      de Cobija (1998-2011)</i>. La Paz: PIEB.<o:p></o:p></font>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=648119&pid=S1990-7451201300020001000001&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p><font face="Garamond" size="3">Dreidemie, Patricia 2009 “Cartografía etnolingüística      de migrantes quechua-bolivianos en Buenos Aires: identidad, liminaridad y      sincretismo en el habla”. En: Revista <i>Temas de Patrimonio Cultural </i>Nro.      24. Buenos Aires: Ministerio de Cultura.<o:p></o:p></font>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=648120&pid=S1990-7451201300020001000002&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p><font face="Garamond" size="3">LAPOP 2012 <i>Cultura política de la democracia en      Bolivia 2012</i>. Cochabamba: CESAP.<o:p></o:p></font>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=648121&pid=S1990-7451201300020001000003&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p><font face="Garamond" size="3">Spedding, Alison (coord.); Flores Quispe, Gumercindo;    Aguilar López, Nelson 2013 <i>Chulumani flor de clavel.Transformaciones urbanas    y rurales, 1998-2012</i>. La Paz: PIEB.<o:p></o:p></font><font face="Garamond" size="3">&nbsp;<o:p></o:p></font>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=648122&pid=S1990-7451201300020001000004&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p><font face="Garamond" size="3">Tassi, Nico (coord.); Medeiros, Carmen; Rodríguez-Carmona,    Antonio y Ferrufino, Giovana 2013 <i>‘Hacer plata sin plata’. El desborde de    los comerciantes populares en Bolivia</i>. La Paz: PIEB.<o:p></o:p></font><font face="Garamond" size="3">&nbsp;<o:p></o:p></font>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=648123&pid=S1990-7451201300020001000005&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><p><font face="Garamond" size="3">&nbsp;<o:p></o:p></font></p>       <p align=center><font face="Garamond" size="3">  <img src="\img\revistas\rbcst\v16n34\v16n34a10_01.jpg"  width="252" height="361"><o:p></o:p></font></p>        <p align="center"><font face="Garamond" size="3">&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;Daniela    Rico. <i>Demonios mentales</i>. Dibujo digital, 2013.<o:p></o:p></font></p>    <font face="Garamond" size="3">&nbsp;<o:p></o:p></font><font face="Garamond" size="3"><o:p></o:p></font> <hr size=1 width="33%" align=left>                    <p><font face="Garamond" size="2"><a name="_ftn1"></a><a href="#_ftnref1" title="">[1]</a> &nbsp; Investigador y docente universitario. Correo electrónico:    hebdocom@gmail.com. La Paz-Bolivia.<o:p></o:p></font></p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p><font face="Garamond" size="2"><a name="_ftn2"></a><a href="#_ftnref2" title="">[2]</a> &nbsp; Los antecedentes campesinos de por lo menos un importante    grupo de los comerciantes populares aymaras son mencionados por el equipo de    Tassi (ídem: 73).<o:p></o:p></font></p>     <p><font face="Garamond" size="2"><a name="_ftn3"></a><a href="#_ftnref3" title="">[3]</a> &nbsp; La noción de que ambas categorías estarían fusionadas    es promovida políticamente desde el Estado; lo “indígena-originario-campesino”    descrito en el 2º artículo de la Constitución, sacraliza a dicha trinidad como    sujeto histórico del cambio, omitiendo que la “campesinización” de quechuas    y aymaras —y no solo de ellos— no es originaria, ni ancestral, ni pre colonial.    Dicho proceso es tan reciente como la reforma agraria de 1953 y, ciertamente,    ha marcado con huellas decisivas la identidad y el carácter de quienes lo han    experimentado, sin aniquilar su identidad cultural, pero haciéndola distinta    a la que solemos definir como indígena.<o:p></o:p>&nbsp;<o:p></o:p></font></p>     <p><font face="Garamond" size="2"><a name="_ftn4"></a><a href="#_ftnref4" title="">[4]</a> &nbsp; Lo que amenaza con no corregirse, o demorar demasiado    en hacerlo, son los platos rotos que ha dejado el último censo nacional, por    no haber tomado en cuenta los flujos y reflujos de millares y millares de campesinos    que viven en ciudades (grandes, medianas y pequeñas) la mitad, o más, de su    tiempo y que, atentos a las decisiones y convocatorias de las autoridades de    sus comunidades natales, pueden “residir” en ellas, al menos según la información    recogida en las boletas. La flexibilidad de residencia y ocupaciones tiene también    su propio espacio en la dimensión de la identidad como lo ha mostrado el brusco    descenso de población “indígena” (sin olvidar, por favor, que la encuesta LAPOP    realizada también en 2012 detectó un 72% de auto- identificación indígena, que    en su enorme mayoría también se identificaba como mestizo). Ver: LAPOP, 2012:    341-242.<o:p></o:p></font></p>     <p><font face="Garamond" size="2"><a name="_ftn5"></a><a href="#_ftnref5" title="">[5]</a> &nbsp; Poco mencionados en los trabajos, que no han investigado    las regiones sur y oriental del país, con sus ramificaciones a la Argentina.    Ver: Dreidemie (2009).<o:p></o:p></font></p>     <p><font face="Garamond" size="2"><a name="_ftn6"></a><a href="#_ftnref6" title="">[6]</a> &nbsp; En las páginas 72 a 77 de <i>Hacer plata</i>… se desarrolla    una propuesta para entender la forma en que el <i>comercio popular </i>capta    los grandes excedentes que provienen de la bonanza de precios de las materias    primas y se proporcionan cifras útiles para ponderar la importancia relativa    de este sector frente a los “tradicionales”.<o:p></o:p>&nbsp;<o:p></o:p></font></p>     <p><font face="Garamond" size="2"><a name="_ftn7"></a><a href="#_ftnref7" title="">[7]</a> &nbsp; Ni tampoco olvido al numeroso, pero minoritario contingente    de la clase media “tradicional”, que parece de mayor magnitud gracias a su influencia    en los medios de difusión, el Estado y la política, y que a diferencia de la    clase media urbana mayoritaria, niega cualquier vínculo directo con lo indígena<o:p></o:p></font></p>     <p><font face="Garamond" size="2">&nbsp;<o:p></o:p><o:p></o:p><o:p></o:p></font><font size="2"><o:p></o:p></font><o:p></o:p></p>       ]]></body><back>
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