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<article-title xml:lang="es"><![CDATA[Librería y editorial Juventud: La historia de un silencio]]></article-title>
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</front><body><![CDATA[ <div class=Section1>        <p class=MsoNormal align=center><span lang=ES-TRAD><font face="Verdana" size="4">Miradas      a…</font></span></p>       <p class=MsoNormal align=center><font face="Verdana" size="4"><b><span lang=ES-TRAD>Librería      y editorial Juventud: La historia de un silencio</span></b></font></p>       <p class=MsoNormal align=center><font face="Verdana" size="2"><span lang=ES-TRAD>&nbsp;</span></font></p>       <p class=MsoNormal align=center><font face="Verdana" size="2"><span lang=ES-TRAD><font size="3">Views      of…</font></span></font></p>       <p class=MsoNormal align=center><font face="Verdana" size="3"><b><span lang=EN-US>Juventud      bookshop and publisher: The history of a silence</span></b></font></p>       <p class=MsoNormal><font face="Verdana" size="2"><b><span lang=EN-US>   <hr align="center" noshade size="4">   </span></b></font>       <p class=MsoNormal><font face="Verdana" size="2"><span lang=ES-TRAD>Sería difícil encontrar un/a boliviano/a que haya transitado por      el sistema educativo, los últimos cincuenta años, y no haya leído o tenga      en una repisa de su hogar al menos un libro de Editorial Juventud. Y es que      esta editorial que nació en 1948 ha publicado y difundido la “literatura nacional”      del siglo XX, en textos escolares y universitarios de literatura, historia,      cívica, geografía y otras áreas.</span></font><font face="Verdana" size="2"><span lang=ES-TRAD>&nbsp;</span></font></p>       <p class=MsoNormal><font face="Verdana" size="2"><span lang=ES-TRAD>Apelamos a la definición de Doris Sommer de literatura nacional para      apreciar el rol de la Editorial Juventud en la difusión masiva del pensamiento      boliviano y, en este sentido, la formación de una cultura nacional: “Es un      libro frecuentemente asignado en las escuelas secundarias de estas naciones      como una fuente de historia local y orgullo literario (…) Algunas veces presentes      en antologías escolares y dramatizadas en obras de teatro, películas, series      de televisión, las novelas nacionales son a menudo identificadas como símbolos      nacionales”<a href="#_ftn1" name="_ftnref1" title=""><span class=MsoFootnoteReference>1</span></a>.</span></font><font face="Verdana" size="2"><span lang=ES-TRAD>&nbsp;</span></font></p>       <p class=MsoNormal><font face="Verdana" size="2"><span lang=ES-TRAD>¿Cómo se han creado estas lecturas-símbolos nacionales, estos sentidos      comunes de la colectividad, su mirada del pasado y el futuro, lo que valora      y margina? En Bolivia, la construcción de una cultura nacional no fue obra      del Estado y su sistema educativo, sino de iniciativas privadas que supieron      leer la demanda nacional y la respondieron con emprendimientos, normalmente      modestos y familiares, pero titánicos en nuestro medio.</span></font><font face="Verdana" size="2"><span lang=ES-TRAD> </span></font></p>       ]]></body>
<body><![CDATA[<p class=MsoNormal><font face="Verdana" size="2"><span lang=ES-TRAD>Los libros      de autores nacionales durante el siglo XIX y parte del XX se imprimían fuera      de Bolivia, señalan los especialistas José Roberto Arze y Luis Oporto Ordóñez.      La librería Arnó en 1906 es pionera en la publicación local de obras de autores      nacionales; luego fue comprada por (José) Gisbert y Casanovas, y se convirtió      en la Librería y Editorial Gisbert, aún existente. A éstas debemos sumar la      labor de largo aliento de la librería editorial Los amigos del libro (1945)      y la menos reconocida librería, editorial e imprenta Juventud (1948).</span></font><font face="Verdana" size="2"><span lang=ES-TRAD>&nbsp;</span></font></p>       <p class=MsoNormal><font face="Verdana" size="2"><span lang=ES-TRAD>Otra vía de búsqueda de difusión de la literatura nacional fueron      las iniciativas de colecciones de autores bolivianos representativos, realizadas      por intelectuales nacionales: “la Biblioteca de autores Guttentag, la Biblioteca      boliviana de Gustavo Adolfo Otero, la Biblioteca de autores bolivianos de      Fernando Diez de Medina, la Biblioteca de la cultura boliviana de Mariano      Baptista Gumucio y la Colección de ayer y hoy de Editorial Juventud, que con      100 títulos es la serie editorial privada más grande de Bolivia”, indica Arze,      quien continúa: “el problema de estas colecciones era que los libros elegidos      eran muy densos como obras educativas, en cambio Juventud se distinguió por      su interés didáctico, por llegar con ediciones baratas y masivas a un gran      público”, normalmente menospreciado por las instancias de alta cultura y “por      la ausencia de iniciativas estatales”, señala Oporto.</span></font><font face="Verdana" size="2"><span lang=ES-TRAD>&nbsp;</span></font></p>       <p class=MsoNormal><font face="Verdana" size="2"><span lang=ES-TRAD>Esta librería, editorial e imprenta ha difundido a un público masivo      obras bolivianas como <i>La niña de sus ojos </i>de Antonio Díaz Villamil,      <i>La Chaskañawi </i>de Carlos Medinaceli, <i>Raza de bronce </i>de Alcides      Arguedas, <i>Sangre de mestizos </i>de Augusto Céspedes entre muchas otras      de literatura (Gregorio Reynols, Jaime Mendoza, Armando Chirveches, Franz      Tamayo, Fernando Diez de Medina, Raúl Botelho, Jesús Lara, etcétera) o textos      escolares como <i>Flores </i>de Pepa Martínez y universitarios como los textos      de educación cívica de Alipio Valencia Vega, e historias de Bolivia (Gabriel      René Moreno, Alcides Arguedas, Enrique Finot, Carlos Montenegro, Porfirio      Díaz Machicao, Josep Barnadas, Herbert Klein, etcétera).</span></font><font face="Verdana" size="2"><span lang=ES-TRAD>&nbsp;</span></font></p>       <p class=MsoNormal><font face="Verdana" size="2"><span lang=ES-TRAD>No es casual que Juventud haya nacido en el período nacionalista.      Pero no fue el vínculo a un proyecto estatal, sino, paradójicamente, el mercado,      el emprendimiento privado lo que convirtió a Rafael Urquizo en un magnífico      intermediario cultural entre la emergencia de lo nacional popular: torrentes      humanos del campo, los pueblos y las minas migrando a las ciudades e ingresando      al sistema educativo, ávidos de seguir la promesa de integración nacional,      y autores que estaban dispuestos a hablar el lenguaje de las masas, a dar      cuenta de la época que vivían.</span></font><font face="Verdana" size="2"><span lang=ES-TRAD> </span></font></p>       <p class=MsoNormal><font face="Verdana" size="2"><span lang=ES-TRAD>Aún está pendiente un reconocimiento y la elaboración de un recuento      detallado de la potente aunque silenciosa labor de producción y difusión de      la literatura nacional que hizo Rafael Urquizo desde 1948 y que hoy continúa      su hijo, Gustavo Urquizo Mendoza con la Editorial GUM, quien a continuación      nos narra su historia, en un tiempo que por sus ansias refundadoras está olvidando      las huellas de su propia existencia.</span></font><font face="Verdana" size="2"><span lang=ES-TRAD>&nbsp;</span></font></p>       <p class=MsoNormal><font face="Verdana" size="2"><b><span lang=ES-TRAD>¿Cómo surgió la Librería Editorial Juventud?</span></b></font><font face="Verdana" size="2"><span lang=ES-TRAD>&nbsp;</span></font></p>       <p class=MsoNormal><font face="Verdana" size="2"><span lang=ES-TRAD>La idea surgió de mi padre, Rafael Urquizo. En los años 1945 y 1947,      él trabajaba en la librería Alexander como encargado y vendedor y se casó      con Elsa Mendoza, quien trabajaba en la librería Universitaria. En 1948 Rafael      Urquizo y mi madre, Elsa Mendoza, fundan Editorial Juventud, con su experiencia      previa. Mi padre no tenía imprenta, empezó a editar libros. Uno de los primeros      fue <i>Fundamentos de derecho político </i>de Alipio Valencia Vega, que después      llegó a ser un texto en las facultades de Derecho, y luego publicó a Huascar      Cajías, <i>La crimonología, </i>y así poco a poco.</span></font><font face="Verdana" size="2"><span lang=ES-TRAD> </span></font></p>       <p class=MsoNormal><font face="Verdana" size="2"><span lang=ES-TRAD>En este      tiempo (1952-1956), Rafael Urquizo pensó en incursionar en las obras de colegio      y comenzó a editar los textos de don Alipio (Valencia Vega, seis tomos de      <i>Educación cívica, moral y política</i>) y obras de literatura como <i>La      niña de sus ojos </i>(Antonio Díaz Villamil), <i>La Chaskañawi </i>(Carlos      Medinaceli), <i>Raza de bronce </i>y <i>Pueblo enfermo </i>(Alcides Arguedas)      y a importar textos de economía y derecho de editoriales de México, Argentina      y España.</span></font><font face="Verdana" size="2"><span lang=ES-TRAD>&nbsp;</span></font></p>       <p class=MsoNormal><font face="Verdana" size="2"><span lang=ES-TRAD>Con estas características, la editorial se consolidó. Era una empresa      familiar: mi madre atendía la sucursal del hotel La Paz (avenida Camacho esquina      Colón) y mi padre tenía las oficinas administrativas en la plaza Murillo;      también se dedicó a viajar al interior y promocionar sus libros, cada día      iba publicando más. Claro, su restricción era que no tenía imprenta, hasta      que en 1968 formó su imprenta, Empresa Editora Urquizo, que publicaba exclusivamente      las obras de Editorial Juventud.</span></font><font face="Verdana" size="2"><span lang=ES-TRAD>&nbsp;</span></font></p>       <p class=MsoNormal><font face="Verdana" size="2"><span lang=ES-TRAD>En 1970 fallece mi madre. Ahí es cuando mis hermanos mayores se hicieron      cargo de la impresión de los libros y yo colaboro a mi padre en la administración.      Por aquel tiempo, Rafael Urquizo se gradúa de abogado y estudia filosofía      y tiene más conocimiento de las obras de literatura que había que producir.      Hasta 1992 la editorial a su cargo llegó a producir entre 450 y 500 títulos      de autores nacionales, que es cuando se enferma, no puede trabajar y mis hermanos      siguieron con la imprenta y yo me encargo de la editorial. Nosotros seguimos      trabajando, seguimos haciendo lo que él hacía, seguimos produciendo y vendiendo      lo que él ha hecho. A mí me admira la proyección que tuvo; la gente dice “le      dejaré a mis hijos una casa, un auto”, Rafael Urquizo nos ha dejado libros      para seguir produciendo.</span></font><font face="Verdana" size="2"><span lang=ES-TRAD>&nbsp;</span></font></p>       ]]></body>
<body><![CDATA[<p class=MsoNormal><font face="Verdana" size="2"><b><span lang=ES-TRAD>¿Cuál      fue la mejor época de Editorial Juventud? </span></b></font><font face="Verdana" size="2"><span lang=ES-TRAD>&nbsp;</span></font></p>       <p class=MsoNormal><font face="Verdana" size="2"><span lang=ES-TRAD>Lo más exitoso fue cuando producíamos textos escolares. En los años      80 editamos libros para el ciclo básico, las obras de doña Pepa Martínez,      <i>Flores y kantutas, </i>del primero al quinto básico, entre otras de secundaria      como textos de cívica, historia y literatura. Vendíamos textos escolares y      eso nos permitía financiar algunas obras que no tenían mucha salida. La imprenta      editora Urquizo fue considerada como una de las primeras (además de la Papelera      y Ermenca), trajimos buena maquinaria, era moderna; se vendía, se producía,      la gente estaba dispuesta a recibir nuevas producciones.</span></font><font face="Verdana" size="2"><span lang=ES-TRAD>&nbsp;</span></font></p>       <p class=MsoNormal><font face="Verdana" size="2"><span lang=ES-TRAD>Con las obras de textos hemos llegado a tirajes respetables, producíamos      entre 3 mil y 5 mil ejemplares anuales de las novelas; hoy estamos entre 500      y mil ejemplares, en el mejor de los casos. Produjimos textos escolares hasta      1994 que es cuando vino la Reforma Educativa y decayó la venta de nuestros      textos; había un nuevo enfoque y la necesidad de reformular la editorial.      </span></font><font face="Verdana" size="2"><span lang=ES-TRAD>&nbsp;</span></font></p>       <p class=MsoNormal><font face="Verdana" size="2"><span lang=ES-TRAD>Antes de      la Reforma Educativa de 1994 había autoras como la señora Jiménez, Condarco,      Scheifer y nosotros publicábamos con la señora Pepa Martínez; es decir, había      cuatro profesoras que se dedicaron a hacer los libros de ciclo básico y publicarlos,      a partir del Programa del Ministerio de Educación. Con la Reforma Educativa      comenzaron a entrar las editoriales grandes. El trabajo que hacían las profesoras      la hicieron las editoriales (Santillana, además de Don Bosco y Bruño con los      colegios religiosos). Ahora los autores ya no producen, sino que las editoriales      arman grupos de consultores que producen de acuerdo a la reforma. Las editoriales      se introducen a las escuelas, hablan con los profesores y directores. Nosotros      ya no pudimos.</span></font><font face="Verdana" size="2"><span lang=ES-TRAD>&nbsp;</span></font></p>       <p class=MsoNormal><font face="Verdana" size="2"><span lang=ES-TRAD>Otro problema que enfrentamos es la piratería, que empezó a venir      del Perú, primero para textos importados pero también nacionales. La gran      parte de libros pirateados, de autores nacionales, es de Editorial Juventud,      obras de Salmón, Adolfo Mier, Alipio Valencia, Díaz Villamil, a quien le publicamos      25 títulos, de Herbert Klein. Eso ha ido mermando la estabilidad de nuestra      editorial y de otras. La piratería no paga derechos de autor, impuestos, beneficios      sociales, no tiene trabajadores fijos, entonces pueden vender más barato.      Hay libros que vendíamos en Bs.10 y ellos en Bs.5. Es un trabajo hormiga que      gana un peso o dos por libro. Claro, ellos no se toman el trabajo de crear,      no hacen el trabajo intelectual, sino solo imprimen lo que ya está hecho.</span></font><font face="Verdana" size="2"><span lang=ES-TRAD>&nbsp;</span></font></p>       <p class=MsoNormal align=center><font face="Verdana" size="2"><span lang=ES-TRAD><img width=398 height=396 src="/img/revistas/rbcst/v15n31/v15n31a10_01.jpg"></span></font></p>       <p class=MsoNormal align="center"><font face="Verdana" size="2"><span lang=ES-TRAD>&nbsp;</span></font><font face="Verdana" size="2"><span lang=ES-TRAD>Rosario      Ostria. <i>Pájaros</i>. Acrílico sobre tela, 2004.</span></font></p>       <p class=MsoNormal><font face="Verdana" size="2"><b><span lang=ES-TRAD>La Editorial GUM, hija de Juventud</span></b></font><font face="Verdana" size="2"><span lang=ES-TRAD>&nbsp;</span></font></p>       <p class=MsoNormal><font face="Verdana" size="2"><span lang=ES-TRAD>Después de la muerte de mi padre en 1995 seguimos produciendo por      13 años más. Ahí es cuando un hermano se retira, dos hermanos seguimos trabajando      durante un año más, pero después dividimos la empresa, lastimosamente. Este      2012, Editorial Juventud hubiera cumplido 64 años… </span></font><font face="Verdana" size="2"><span lang=ES-TRAD>&nbsp;</span></font></p>       <p class=MsoNormal><font face="Verdana" size="2"><span lang=ES-TRAD>Como yo manejaba la parte administrativa sabía el manejo de la editorial      y por consejo de mi esposa me animo a abrir la editorial GUM, comienzo a hablar      con los autores y las librerías y sigo produciendo. Y como me conocen trabajo      con ellos. Ya he debido sacar unos 10 títulos nuevos, que no tenía Editorial      Juventud, algunos los tenía la Editorial Los amigos del libro y como ya cerró,      fui a hablar con los autores.</span></font><font face="Verdana" size="2"><span lang=ES-TRAD>&nbsp;</span></font></p>       ]]></body>
<body><![CDATA[<p class=MsoNormal><font face="Verdana" size="2"><b><span lang=ES-TRAD>¿Cómo explicar el éxito de Editorial Juventud?</span></b></font><font face="Verdana" size="2"><span lang=ES-TRAD>&nbsp;</span></font></p>       <p class=MsoNormal><font face="Verdana" size="2"><span lang=ES-TRAD>La función del editor es crear las obras, producirlas encontrando      los autores para lo que la gente necesita. Para nosotros siempre ha sido un      reto ver qué se puede publicar y qué le interesa a la gente. Ahí está el éxito      de cualquier editorial. Mi padre se rodeó de personas capaces colaborándole,      Rodolfo Salamanca, Raúl Durán le asesoraban, algunos periodistas.</span></font><font face="Verdana" size="2"><span lang=ES-TRAD>&nbsp;</span></font></p>       <p class=MsoNormal><font face="Verdana" size="2"><span lang=ES-TRAD>Actualmente, en Bolivia se sacan 3 mil títulos nuevos cada año, las      ONG así justifican sus recursos, hay varias editoriales nacionales; pero mucha      publicación no siempre tiene sentido, porque están subvencionadas o son de      bajo tiraje, no les interesa si sale o no sale, lo que no sucede con la empresa      privada que tiene que tener cuidado de producir lo que se pide y lee.</span></font><font face="Verdana" size="2"><span lang=ES-TRAD>&nbsp;</span></font></p>       <p class=MsoNormal><font face="Verdana" size="2"><span lang=ES-TRAD>Si las obras no tienen el sentido histórico, social, del momento,      entonces es bien difícil que se vendan. Cada vez hay menos autores; de publicarse      hay muchos autores, pero ¿cuál de ellos se reimprime o se reedita cada año?      El éxito de las editoriales se mide por el número de reimpresiones o reediciones,      ahí se sabe qué libros tienen éxito. No sé si otras editoriales puedan hablar      de esto.</span></font><font face="Verdana" size="2"><span lang=ES-TRAD>&nbsp;</span></font></p>       <p class=MsoNormal><font face="Verdana" size="2"><span lang=ES-TRAD>Con don Alipio Valencia Vega, Editorial Juventud produjo las primeras      ediciones de sus libros, igual que con las geografías de Hernando Sanabria      y la producción de Antonio Diaz Villamil, con Carlos Medinaceli hicimos la      segunda edición de <i>La Chaskañawi</i>, y así con otros autores. </span></font><font face="Verdana" size="2"><span lang=ES-TRAD>&nbsp;</span></font></p>       <p class=MsoNormal><font face="Verdana" size="2"><span lang=ES-TRAD>En Editorial Juventud se fueron haciendo varias ediciones de muchos      títulos, cada obra ha tenido su época. De <i>La borrachera verde </i>de Raúl      Botelho se hicieron 3 a 5 mil ejemplares anuales por varios años, de <i>La      niña de sus ojos</i>, 5 mil o 10 mil al año, durante décadas. Son obras que      seguimos produciendo pero ya no en la cantidad de antes; por ejemplo, <i>La      niña de sus ojos </i>vende unos 300 ejemplares al año, de <i>Yanakuna </i>de      Jesús Lara Juventud hizo una décima edición, pero ahora en GUM ya perdí la      cuenta.</span></font><font face="Verdana" size="2"><span lang=ES-TRAD>&nbsp;</span></font></p>       <p class=MsoNormal><font face="Verdana" size="2"><span lang=ES-TRAD>Otro éxito de mi padre ha sido ir buscando autores paceños, cochabambinos,      cruceños, etcétera, hombres representativos que iban publicando obras de su      región. Hemos publicado a Augusto Guzmán, Jesús Lara en Cochabamba, en Santa      Cruz las obras de Hernando Sanabria. Y es que, en mi experiencia, en el altiplano      se vende un tipo de libros, en el oriente otro y en el valle, otro. Es increíble      que en nuestro país se lea por regiones, por autores de la región, pero así      es. </span></font><font face="Verdana" size="2"><span lang=ES-TRAD>&nbsp;</span></font></p>       <p class=Pa3><font face="Verdana" size="2"><span lang=ES-TRAD>Claro que también      hay autores con demanda nacional como Alcides Arguedas (su <i>Pueblo enfermo</i>,      <i>La historia de Bolivia</i>, en un solo tomo), Herbert Klein, Raúl Botelho,      Augusto Céspedes, Gustavo Adolfo Otero, Bautista Saavedra, Adela Zamudio,      el teatro de Raúl Salmón, Díaz Villamil que se vendía en todo el territorio,      ahora mismo Roberto Querejazu, entre otros. Ha sido una época linda de autores      nacionales. Ahora hay muy pocos nuevos autores de esa calidad, que puedan      mostrar la realidad y la vivencia del pueblo.</span></font><font face="Verdana" size="2"><span lang=ES-TRAD>&nbsp;</span></font></p>       <p class=MsoNormal><font face="Verdana" size="2"><b><span lang=ES-TRAD>¿Tras medio siglo de difusión de la literatura nacional, han recibido      algún reconocimiento?</span></b></font><font face="Verdana" size="2"><span lang=ES-TRAD>&nbsp;</span></font></p>       <p class=MsoNormal><font face="Verdana" size="2"><span lang=ES-TRAD>Cuando cumplimos 50 años, la Cámara de Comercio nos dio una placa.      De parte del gobierno, no creo, nada.</span></font><font face="Verdana" size="2"><span lang=ES-TRAD>&nbsp;</span></font></p>       ]]></body>
<body><![CDATA[<p class=MsoNormal><font face="Verdana" size="2"><span lang=ES-TRAD>Uno encuentra      la satisfacción en la gente. Cuando va a la Feria del Libro, la gente busca      la producción nacional, quiere ver lo que se está haciendo y ha encontrado      en Editorial Juventud y ahora en GUM ese tipo de libros.</span></font> </p> </div>     <div> <hr align=left size=1 width="33%">       <div id=ftn1>          <p class=MsoFootnoteText><font face="Verdana" size="2"><a href="#_ftnref1" name="_ftn1" title=""><span class=MsoFootnoteReference><span lang=EN-US>1</span></span></a><span lang=EN-US> <span>Sommer,        Doris (1993) <i>Foundational Fictions. The National Romances of Latin America.        </i></span></span><span lang=ES-TRAD>University of California Press: 4. Traducción de Ximena Soruco.</span></font></p>  </div>  </div>       ]]></body>
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