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</front><body><![CDATA[ <p align="center"><b><font face="Helvetica" size="2">Molina,  Fernando</font></b><font face="Helvetica" size="2"><b>&nbsp;</b></font></p>      <p align=center><font face="Helvetica" size="4">2011</font></p>     <p align=center><font face="Helvetica" size="4"><i>Guillermo Francovich.    </i>La Paz: Gente Común. Colección Pensadores bolivianos.    <br>   ISBN 978-99954-52-69-8</font></p>     <p align=center><font face="Helvetica" size="4">2011</font></p>     <p align=center><font face="Helvetica" size="4"><i>Vicente Pazos    Kanki. </i>La Paz: Gente Común. Colección Pensadores bolivianos.<i>    <br>   </i>ISBN 978-99954-52-71-1.</font></p>     <p align=center><font face="Helvetica" size="4"><i>&nbsp;</i></font><font face="Helvetica" size="4">2011</font></p>     <p align=center><font face="Helvetica" size="4"><i>René Zavaleta.    I. </i>La etapa nacionalista. La Paz: Gente Común. Colección Pensadores bolivianos.</font></p>     <p align=center><font face="Helvetica" size="4">ISBN 978-99954-52-68-1</font><font face="Helvetica" size="2">.</font></p>       ]]></body>
<body><![CDATA[<p align=center><font face="Helvetica" size="2"><i>&nbsp;</i></font></p>        <p align=center><font face="Helvetica" size="2"><i><font size="3">Guillermo    Francovich</font></i></font></p>     <p align=center><font face="Helvetica" size="3"><i>Vicente Pazos    Kanki</i></font></p>     <p align=center><font face="Helvetica" size="3"><i>René Zavaleta.    I. Thenationalistphase</i></font></p>       <p align=center><font face="Helvetica" size="2">&nbsp;</font></p>        <p align=center><font face="Helvetica" size="3"><b>H.C.F. Mansilla</b></font><font face="Helvetica" size="2"><a href="#_ftn1" name="_ftnref1" title="">[1]</a></font></p> <hr noshade size="4" align="center">     <p align="justify"><font face="Helvetica" size="2">Los tres volúmenes pertenecen a la nueva serie      “Pensadores bolivianos” de la editorial Gente Común. Esta colección intenta      presentar, “de una forma accesible y, al mismo tiempo, creativa y original”,      las ideas de los principales intelectuales bolivianos. Se trata de libros      breves (menos de cien páginas cada uno), que nos introducen a las circunstancias      biográficas del pensador respectivo, para luego describir la estructura intelectual      del mismo.</font></p>       <p align="justify"><font face="Helvetica" size="2">El primer volumen está dedicado a Guillermo Francovich, quien ha      gozado de una gloria efímera y de un largo olvido. Francovich se consideró      a sí mismo como un divulgador de teorías de otros autores y no como el creador      de concepciones originales. Era una persona de gran modestia personal; había      cifrado su honor en dar a conocer ideas ajenas mediante “síntesis sencillas      y atractivas” (pp.23, 73-74), para no abrumar a los posibles lectores. Así      es como lo tengo en la memoria, cuando lo traté en Río de Janeiro en 1982-1983.      Era un hombre de emociones controladas, refinado y culto, que dejaba traslucir      una gran nostalgia por el suelo patrio, que se notaba en la tristeza y melancolía      que acompañaban sus preguntas en torno a la situación boliviana. De él se      puede decir, como de Augusto Guzmán, que sus hazañas son sus libros (p.23).      Francovich presentía que la colectividad boliviana recibía sus obras con un      “silencio de tumba” (p.46). Se percibe claramente que Fernando Molina ha escrito      este volumen, el mejor de la serie hasta ahora, con mucho cuidado y cariño.      Las últimas palabras del libro dicen que Francovich dedicó “su vida a aclarar,      mejorar, iluminar. Enfrentó solo, pero entusiasta, las tumultuosas sombras      de la ignorancia” (p.74).</font></p>       <p align="justify"><font face="Helvetica" size="2">Molina considera a Francovich como un notable racionalista y humanista:      “el mayor ilustrado boliviano” (p.15). Aquí reside el mayor mérito del libro.      En un país de grandes pasiones nacionalistas, indigenistas y socialistas,      el racionalismo ha sido desde siempre un fenómeno muy escaso, poco conocido      y valorado. Francovich rechazaba la imposición violenta de los ideales y las      normas de un grupo sobre los otros; propugnaba la moderación social y la reforma      política paulatina. No se adhirió “a las pasiones ideológicas de su tiempo”      (p.29). Francovich fue uno de los primeros pensadores en advertir que la política      -y no el trabajo constante, silencioso y productivo- representa la pasión      boliviana por excelencia, la que se arrastra de generación en generación,      produciendo lealtades partidistas de notable significación social. Una de      las pulsiones colectivas más profundas y permanentes, asevera Molina, es la      “refundación cíclica del Estado” (p.14), a fin de que sirva a los intereses      de la fracción política exitosa en cada oportunidad. Y Francovich criticó      precisamente las consecuencias de ese revolucionarismo incesante que en la      realidad cotidiana y prosaica del país consolida lo que dice criticar: las      normas tradicionales de comportamiento, donde la astucia y el oportunismo      triunfan sobre la inteligencia creadora.</font></p>       <p align="justify"><font face="Helvetica" size="2">Francovich se interesó por analizar los mitos      y los resentimientos profundos que alberga cada sociedad, de los cuales la      envidia es una de las manifestaciones más perdurables y extendidas. Cuando      uno observa los resultados prácticos de las revoluciones, como por ejemplo      el ascenso de una nueva élite, tan mediocre y tan depredadora como la anterior,      se tiene la impresión de que las “sofisticadas teorías anticapitalistas” (p.61)      funcionan, en el fondo, como instrumentos para legitimar los efectos de la      envidia colectiva. Y entre las leyendas socialmente relevantes se halla, desde      la época colonial, una opinión mitológica en torno a los recursos naturales      que envenena la política y la mentalidad de la nación. Las ideas de Francovich      sobre los recursos naturales han inspirado el libro más conocido de Fernando      Molina, por lo cual se puede afirmar que este autor es el continuador de las      ideas de Francovich mediante las herramientas contemporáneas de las ciencias      sociales.</font></p>       ]]></body>
<body><![CDATA[<p align="justify"><font face="Helvetica" size="2"><i>Vicente Pazos Kanki</i> (1779-1852), a quien está consagrado otro volumen      de la colección, representa una figura olvidada y muy curiosa de la historia      boliviana. Molina afirma que fue el primer intelectual aymara; había nacido      cerca de Sorata y se educó en el Cusco y Chuquisaca. También habría sido el      primero de este origen como escritor, internacionalista y diplomático (p.      13). Pero el mismo Pazos Kanki nunca sintió el llamado de la sangre; él se      consideró americano, lo que entonces significaba ser ciudadano del mundo (p.29).      Las identidades tribales y étnicas le tenían sin cuidado: dejó atrás prontamente      su proveniencia campesina y provinciana y vivió largamente en Argentina, Estados      Unidos, Gran Bretaña y España. Fue un intelectual, sin duda alguna, pero también      un aventurero que amaba el lujo, los placeres y los viajes, con lo que despilfarró      su dinero. Pazos Kanki fue una personalidad ambigua, de variadas facetas,      y eso lo hace literariamente interesante.</font></p>       <p align="justify"><font face="Helvetica" size="2">Molina resalta ante todo aquellos rasgos que diferencian a Pazos      Kanki de la mayor parte de los intelectuales bolivianos (y latinoamericanos):      el compromiso con la libertad política, la tendencia humanista, la confianza      en la autonomía de los seres humanos, el derecho a criticar a los poderosos      y el propósito de crear una consciencia colectiva de cuño emancipatorio. Abrazó      tempranamente la causa del racionalismo en los asuntos públicos y exhibió      un marcado talante liberal (pp. 12, 19). El pluralismo ideológico y la tolerancia      con respecto a los adversarios constituían las bases de su accionar, y probablemente      por ello no pudo fundar una escuela con discípulos ni influir posteriormente      sobre la formación de corrientes importantes de opinión pública. “La seguridad      dogmática y autoritaria” (p. 38) de sus adversarios y de los intelectuales      de siglos venideros impidió la difusión de sus ideas.</font></p>       <p align="justify"><font face="Helvetica" size="2">El tercer volumen analiza la etapa nacionalista en la notable obra      de <i>René Zavaleta Mercado.</i> Molina lo percibe como el pensador más importante de la izquierda      boliviana, “por delante de autores de la talla de Carlos Montenegro, Sergio      Almaraz, Marcelo Quiroga o Guillermo Lora” (p.11). Zavaleta fue capaz de revigorizar      filosofías tributarias del pensamiento socio-histórico convencional, como      el marxismo simplificado por Lenin y el nacionalismo tercermundista. Como      asevera el autor, Zavaleta personifica aun hoy “una dimensión especial, más      allá de cualquier valoración realista”, pues en medio de un colectivo social      “especialmente sensible a lo intuitivo y emocional”, él se ha convertido en      el pivote de una “mitología progresista”, que se agota a menudo “en el resonar      de su nombre” (pp.12, 22). </font></p>       <p align="justify"><font face="Helvetica" size="2">Con todo acierto Molina sitúa a Zavaleta en      la poderosa corriente antiliberal -nacionalismo y socialismo en numerosas      variantes- que hasta hoy determina la consciencia intelectual boliviana y      que se ha distinguido por sus rasgos dogmáticos y autoritarios y por su escaso      aprecio con respecto a los elementos racionales, críticos y democráticos de      la llamada tradición occidental. Molina hace una interesante reconstrucción      de esa tendencia con inclinaciones teluristas (“la exaltación del paisaje      y del hombre nacionales”), que tiene en Franz Tamayo uno de sus precursores      más influyentes (pp.37-40). Era (y es) necesaria una crítica de la “arrogancia      de la Ilustración” occidental, como señala Molina, pero Tamayo, Zavaleta y      los pensadores de esta línea lo hacen desde una perspectiva antidemocrática,      antipluralista y verticalista, es decir desde posiciones que son en el fondo      tradicionalistas. Los puntos centrales de la teoría zavaletiana, tanto en      su fase nacionalista como en la marxista, son muy similares a los fundamentos      de la Teoría de la Dependencia, que se expandió por todo el continente en      los mismos años en que Zavaleta empezó a publicar. Bolivia no debía aceptar      un papel subordinado en la división internacional del trabajo, sino que tenía      que crear su propio modelo autónomo, basado en el desarrollo de una poderosa      “industria nacional” bajo la dirección de un Estado fuerte (p. 50). Zavaleta      se desilusionó con el Movimiento Nacionalista Revolucionario (MNR), porque      el gobierno de este partido y la “nueva burguesía” que nacía con él no estuvieron      a la altura de las circunstancias históricas (p.30).</font></p>        <p align="justify"><font face="Helvetica" size="2">Con argumentos de mucho peso,    Fernando Molina considera a Zavaleta como un “profeta y un crítico moral” (p.51),    no como un político abocado a realizaciones prácticas. Y también como un representante    de un marcado colectivismo para quien las libertades individuales, el Estado    de derecho y el pluralismo ideológico eran fenómenos muy secundarios. Lo importante    para Zavaleta habría sido en cambio “el derecho del Estado” de disponer sobre    todos los recursos materiales y humanos en pro de las grandes metas históricas,    que son muy similares en las variantes nacionalista y socialista. La importancia    de Zavaleta y la popularidad de su obra residen probablemente en que articuló    mediante un lenguaje alambicado y algo confuso -que también coincidía con las    tradiciones barrocas del país- las esperanzas muy convencionales de los sectores    izquierdistas, y lo hizo preservando la clásica cultura política del autoritarismo    y una visión meramente instrumental de la democracia (p. 75).</font><font face="Helvetica" size="2"><b>&nbsp;</b></font></p>   <hr align=JUSTIFY size=1 width="33%">             <p align="justify"><font face="Helvetica" size="2"><a href="#_ftnref1" name="_ftn1" title="">[1]</a>  Cientistapolítico        y filósofo, autor de algunos libros en los campos de la sociología y la        ecología políticas. Correo electrónico: hcf_mansilla@yahoo.com </font></p>       ]]></body>
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