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<article-title xml:lang="es"><![CDATA[Primera infancia:: experiencias y políticas públicas en Bolivia. Aporte a la educación actual]]></article-title>
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</front><body><![CDATA[ <p align="center"><font face="Helvetica" size="2"><b>Yapu, Mario (comp.)</b></font><b>    <br>   </b>     <p align="center"><b><font face="Helvetica" size="2">2010</font> </b>     <p align="center"><font face="Helvetica" size="4"><b>Primera infancia: experiencias    y políticas públicas en Bolivia. Aporte a la educación actual</b></font><b><font size="4">    <br>   </font></b>     <p align="center"><font size="2"><b><font face="Helvetica">La Paz: PIEB. 230 páginas.    ISBN: 978-99954-32-97-2.</font></b></font></p>     <p align="center"><b><font face="Helvetica" size="4">Earlychildhood: experiences    and publicpolicies in Bolivia. A contributiontoeducationtoday</font></b></p>     <p align="center"><font face="Helvetica" size="2"><b><font size="3">RobinCavagnoud</font></b><a href="#_ftn1" name="_ftnref1" title="">[1]</a></font><font face="Helvetica" size="2">&nbsp;    </font></p> <font face="Helvetica" size="2"> <hr size="4" noshade align="center"> </font>      <p><font face="Helvetica" size="2">El libro <i>Primera infancia: experiencias    y políticas en Bolivia. Aporte a la educación actual</i>, coordinado por Mario    Yapu, es una selección de siete artículos que analizan la situación pluricultural    contemporánea de la primera infancia y de la educación en el país. Uno de los    principales intereses de las contribuciones descriptivas de esta obra sobre    las prácticas de socialización en diferentes contextos, aymara, quechua y guaraní,    es de aportar una serie de elementos constitutivos de una etnosociología de    la infancia en Bolivia. A continuación y en base a la lectura del libro, profundizaré    las siguientes pistas de reflexión, a mi parecer novedosas, para el estudio    científico de la infancia en el país desde esta perspectiva: el niño como actor    social (1), la infancia como construcción sociocultural (2) y la ampliación    empírica del concepto de educación (3).</font></p>     <p><font face="Helvetica" size="2">1. En la misma introducción, Mario Yapu plantea    la dimensión de actor social conferida a los niños y las niñas explicando que    “en los últimos años se ha definido la socialización del niño como una construcción    del ser social y su identidad de modo que éste sea capaz de negociar con su    entorno” (p.11). En relación principalmente con los miembros de su familia y    sus pares, los niños van adquiriendo códigos simbólicos y lingüísticos, creencias,    hábitos y estilos de vida que participan en la reproducción material y simbólica    de su propia sociedad. Tanto en las culturas aymara, quechua como guaraní, se    valora la iniciativa de los niños y su autonomía sin descartar paralelamente,    en particular en los grupos andinos, la obediencia y la defensa del equilibrio    “por encima de las peculiaridades de cada niño” (p.33). A través de la observación    y de la imitación, a medida que crecen, los niños van conociendo y poniendo    en práctica normas y principios de cosmovisión culturales que facilitan el desarrollo    de habilidades (p.108). El enfoque teórico en el centro de este libro propone    considerar a los niños como actores que interactúan con los miembros de su familia    y de su comunidad, participando activamente en la producción de estos dos espacios    de socialización. Por lo tanto, los niños elaboran a lo largo de su historia    personal una experiencia a partir de la cual se apropian de su cultura construyendo    al mismo tiempo una representación sobre los diferentes entornos que dan ritmo    a su cotidianeidad.</font></p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p><font face="Helvetica" size="2">2. Por otro lado, el libro invita a dar una    mirada que supera cualquier forma de etnocentrismo y permite apreciar la pluralidad    de infancias que conforman la sociedad multicultural boliviana. Esta perspectiva    etnológica aparece también como una llamada hacia las políticas públicas en    el país para tomar en cuenta las dimensiones tanto sociales como culturales    en juego en el desarrollo de los niños. Un primer aspecto relacionado con este    tema es el hecho de que las mamás aymaras y quechuas suelen cargar a su bebé    menor de un año en la espalda con ayuda de un aguayo o una manta para darle    calor a través del contacto físico y <i>“</i>favorecer su desarrollo emocional    y psicoafectivo” (p.24). En la cultura aymara, predomina la creencia de los    adultos según la cual “la fuerza que tendrá un niño como adulto está en proporción    directa con la duración del periodo de lactancia que debe durar máximo hasta    los sietes meses” (p.47). Otro aspecto fundamental relacionado con la pluralidad    sociocultural en torno a la infancia remite a los ritos de pasaje. En los grupos    aymaras y quechuas, por ejemplo, las dos ceremonias que marcan los primeros    años de los niños son el bautismo y el primer corte de cabello (<i>rutuchi</i>)    descritas por William E. Carter y Mauricio Mamani (contexto aymara), y Ramiro    Gutiérrez Condori (contexto quechua). El primer rito se realiza entre los 3    y 6 meses después del nacimiento y le proporciona al niño sus primeros padrinos    -una pareja casada- fuera de la familia nuclear (p.48 y p.115). El segundo rito,    realizado entre los tres y cincos años, consiste en el primer corte de cabello    del niño y corresponde con el momento en que empieza a dominar el lenguaje.    Esta ceremonia se acompaña del nombramiento de padrinos dentro de la comunidad,    la presencia de la parentela bilateral y la donación de dinero entregado luego    a los padres como capital inicial del niño (p.48-49 y p. 116-117). El rito del    <i>rutuchi</i> es de gran importancia en las infancias aymara y quechua en la    medida que significa la transición hacia la responsabilidad: concluida esta    ceremonia “se espera que [el niño] contribuya directamente al funcionamiento    de la casa y tendrá a sus padrinos de<i>rutuchi</i> como modelos dignos de imitación”    (p.49). Luego, en su séptimo año, la erupción de los primeros dientes permanentes    marca otro rito especial llamado <i>patuwawa</i>. Pasada esta ceremonia católica    organizada por los padres en la tarde del Viernes Santo, el niño se convierte    en un nuevo miembro económicamente activo de la comunidad (p.54).</font></p>     <p><font face="Helvetica" size="2">Estos ejemplos evidencian el hecho de que la    infancia no es un conjunto homogéneo al cual se pueden aplicar políticas sociales    idénticas sin considerar estas distintas realidades (p.158). No existe un proceso    dado y universal de desarrollo y aprendizaje en la medida en que los valores    y las prácticas difieren de una cultura a otra. Estos aspectos fomentan una    mirada hacia las infancias deshechas de etnocentrismo, un riesgo en el cual    pueden caer los actores de la cooperación internacional (p.182). Es posible    encontrar un menosprecio hacia las prácticas culturales originarias de lo “no    urbano” y “no escolar” alejadas de la “psicología del desarrollo” que manejan    los programas y proyectos, en base a ideas no fundamentadas sobre los supuestos    débiles conocimientos de los padres de áreas rurales sobre el crecimiento y    el desarrollo de los niños (p.185).</font></p>     <p><font face="Helvetica" size="2">3. En una línea de reflexión similar, el libro    da una apertura muy interesante sobre el significado del concepto de educación    que, lejos de reducirse a los conocimientos enseñados en el ámbito escolar,    incluye necesariamente las pedagogías generadas en el entorno doméstico, familiar    y comunitario. Si la escuela ocupa un lugar importante en la educación cotidiana    de los niños, esta no monopoliza la transmisión de los saberes, en particular    en las áreas rurales. En las culturas aymara y quechua sobretodo, el círculo    familiar resulta esencial para transmitir cultura y valores a los niños a lo    largo de la infancia así como habilidades argumentativas, por ejemplo, en sus    interacciones verbales (cf. Carmen Tercero, pp.77-98). Ello favorece la emergencia    de la dimensión de actor en los niños, la construcción de su personalidad y    su capacidad de toma de decisiones y negociación de espacio de poder (p.98),    un aspecto relacionado con la dimensión de actor social mencionado más arriba.    El desarrollo de la educación en el seno de la familia, desde el nacimiento    del niño, encarna un modelo educativo comunitario tradicional que lo integra    a la sociedad (cf. Ramiro Gutiérrez Condori, pp.99-128) a pesar de carecer de    reconocimiento e inclusión en el sistema educativo formal. Además, el rol educativo    de la familia permite la progresiva incorporación de los niños en ocupaciones    de reproducción de los medios de existencia del hogar: actividades de pastoreo,    de siembra del trigo o de la papa, preparación de la yunta, cosecha, producción    de tejidos, etcétera. Estas se acompañan de su participación en rituales de    agradecimiento a la tierra -la Pachamama- y una serie de actos festivos celebrados    con la familia y la comunidad campesina, generando la constitución de una relación    estrecha de los niños entre su cultura y la naturaleza (p.109).</font></p>     <p><font face="Helvetica" size="2">En conclusión, cabe mencionar la temática del    cuidado que es transversal a las contribuciones de este libro y que refleja    la socialización entre las generaciones en las diferentes culturas estudiadas.    Los elementos mencionados en esta breve presentación -el estatus de actor de    los niños, la infancia como construcción sociocultural y la ampliación del concepto    de educación- convergen hacia un nuevo enfoque de estudio y una nueva percepción    de la infancia no sólo en Bolivia sino también en los demás países andinos donde    se encuentra una diversidad del mismo índole.</font></p>  <hr align=left size=1 width="33%">     <p align=left><font face="Helvetica" size="2"><a href="#_ftnref1" name="_ftn1" title="">[1]</a>Sociólogo, Instituto Francés de    Estudios Andinos, La Paz. UMIFRE 17 CNRS – MAEE. Correo electrónico: robincavagnoud@gmail.com</font></p>       ]]></body>
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