<?xml version="1.0" encoding="ISO-8859-1"?><article xmlns:mml="http://www.w3.org/1998/Math/MathML" xmlns:xlink="http://www.w3.org/1999/xlink" xmlns:xsi="http://www.w3.org/2001/XMLSchema-instance">
<front>
<journal-meta>
<journal-id>1990-7451</journal-id>
<journal-title><![CDATA[Tinkazos]]></journal-title>
<abbrev-journal-title><![CDATA[Tinkazos]]></abbrev-journal-title>
<issn>1990-7451</issn>
<publisher>
<publisher-name><![CDATA[Fundación PIEB]]></publisher-name>
</publisher>
</journal-meta>
<article-meta>
<article-id>S1990-74512011000100007</article-id>
<title-group>
<article-title xml:lang="es"><![CDATA[Descentralización fiscal de segunda generación:: una breve revisión]]></article-title>
<article-title xml:lang="en"><![CDATA[Second-generation fiscal decentralization:: a brief review]]></article-title>
</title-group>
<contrib-group>
<contrib contrib-type="author">
<name>
<surname><![CDATA[Barja]]></surname>
<given-names><![CDATA[Gover]]></given-names>
</name>
</contrib>
</contrib-group>
<aff id="A">
<institution><![CDATA[,  ]]></institution>
<addr-line><![CDATA[ ]]></addr-line>
</aff>
<pub-date pub-type="pub">
<day>00</day>
<month>06</month>
<year>2011</year>
</pub-date>
<pub-date pub-type="epub">
<day>00</day>
<month>06</month>
<year>2011</year>
</pub-date>
<volume>14</volume>
<numero>29</numero>
<fpage>109</fpage>
<lpage>122</lpage>
<copyright-statement/>
<copyright-year/>
<self-uri xlink:href="http://www.scielo.org.bo/scielo.php?script=sci_arttext&amp;pid=S1990-74512011000100007&amp;lng=en&amp;nrm=iso"></self-uri><self-uri xlink:href="http://www.scielo.org.bo/scielo.php?script=sci_abstract&amp;pid=S1990-74512011000100007&amp;lng=en&amp;nrm=iso"></self-uri><self-uri xlink:href="http://www.scielo.org.bo/scielo.php?script=sci_pdf&amp;pid=S1990-74512011000100007&amp;lng=en&amp;nrm=iso"></self-uri><abstract abstract-type="short" xml:lang="es"><p><![CDATA[Segunda generación de descentralización fiscal es una referencia teórica sobre lo que debe entenderse por una descentralización “eficiente” en el sentido de contener una estructura de incentivos tal que permita simulación de competencia y alineamiento de intereses de los agentes hacia el desarrollo pro-mercado. La referencia teórica puede utilizarse para analizar la práctica de la descentralización en términos de desviaciones respecto a dicha referencia, permitiendo así identificar los incentivos contenidos en la institucionalidad política y fiscal de la descentralización y los comportamientos que inducen.]]></p></abstract>
<abstract abstract-type="short" xml:lang="en"><p><![CDATA[Second-generation fiscal decentralizationis a theoreticalreferencetowhatshould be understood as an “efficient” decentralization in thesense of containingan incentive structurethat can simulatecompetition and bringaboutanalignment of intereststowardsmarketbaseddevelopment. Thetheoreticalreference can be usedtoanalyzethepractice of decentralization in terms of deviationsfromthetheory, thusmakingitpossibletoidentifythe incentives contained in thepolitical and fiscal institutions of thedecentralizationmodelimplemented and thebehaviourthey induce.]]></p></abstract>
<kwd-group>
<kwd lng="es"><![CDATA[descentralización fiscal]]></kwd>
<kwd lng="es"><![CDATA[economía institucional]]></kwd>
<kwd lng="es"><![CDATA[institucionalidad política]]></kwd>
<kwd lng="es"><![CDATA[institucionalidad económica]]></kwd>
<kwd lng="es"><![CDATA[jurisdicción fiscal]]></kwd>
<kwd lng="es"><![CDATA[conflicto eficiencia]]></kwd>
<kwd lng="es"><![CDATA[equidad]]></kwd>
<kwd lng="es"><![CDATA[presupuesto inflexible]]></kwd>
<kwd lng="en"><![CDATA[fiscal decentralization]]></kwd>
<kwd lng="en"><![CDATA[institutional economy]]></kwd>
<kwd lng="en"><![CDATA[political institutionality]]></kwd>
<kwd lng="en"><![CDATA[economic institutionality]]></kwd>
<kwd lng="en"><![CDATA[tax jurisdiction]]></kwd>
<kwd lng="en"><![CDATA[efficiency]]></kwd>
<kwd lng="en"><![CDATA[equityconflict]]></kwd>
<kwd lng="en"><![CDATA[inflexible Budget]]></kwd>
</kwd-group>
</article-meta>
</front><body><![CDATA[ <p align="center"><b><font face="Helvetica" size="4">Descentralización fiscal    de segunda generación: unabreve revisión<a href="#_ftn1" name="_ftnref1" title="">[1]</a></font></b></p>     <p align="center"><font face="Helvetica" size="4"><b>Second-generation fiscal    <br>   decentralization: a briefreview</b></font></p>     <p align="center"><font face="Helvetica" size="3"><b>Gover Barja</b></font><font face="Helvetica" size="2"><a href="#_ftn2" name="_ftnref2" title="">[2]</a></font></p>     <p><font face="Helvetica" size="2"><i>T’inkazos</i>, número 29, 2011,  pp. 109-121,    ISSN 1990-7451</font></p>     <p align="right"><font face="Helvetica" size="2">Fecha de recepción: marzo de    2011</font>    <br>     <p align="right"><font face="Helvetica" size="2">Fecha de aprobación: abril de    2011</font>    <br>     <p align="right"><font face="Helvetica" size="2">Versión final: mayo de 2011</font></p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p><font face="Helvetica" size="2">Segunda generación de descentralización fiscal    es una referencia teórica sobre lo que debe entenderse por una descentralización    “eficiente” en el sentido de contener una estructura de incentivos tal que permita    simulación de competencia y alineamiento de intereses de los agentes hacia el    desarrollo pro-mercado. La referencia teórica puede utilizarse para analizar    la práctica de la descentralización en términos de desviaciones respecto a dicha    referencia, permitiendo así identificar los incentivos contenidos en la institucionalidad    política y fiscal de la descentralización y los comportamientos que inducen.</font></p>     <p><font face="Helvetica" size="2"><b>Palabras clave:descentralización fiscal    / economíainstitucional / institucionalidadpolítica / institucionalidadeconómica    / jurisdicción fiscal / conflictoeficiencia / equidad / presupuesto inflexible</b></font></p>     <p><font face="Helvetica" size="2">Second-generation fiscal decentralizationis    a theoreticalreferencetowhatshould be understood as an “efficient” decentralization    in thesense of containingan incentive structurethat can simulatecompetition    and bringaboutanalignment of intereststowardsmarketbaseddevelopment. Thetheoreticalreference    can be usedtoanalyzethepractice of decentralization in terms of deviationsfromthetheory,    thusmakingitpossibletoidentifythe incentives contained in thepolitical and fiscal    institutions of thedecentralizationmodelimplemented and thebehaviourthey induce.</font></p>     <p><font face="Helvetica" size="2"><b>Keywords: fiscal decentralization / institutionaleconomy    / politicalinstitutionality / economicinstitutionality / taxjurisdiction / efficiency    / equityconflict / inflexible Budget</b></font></p> <hr size noshade align="center""4">     <p><font face="Helvetica" size="2">A manera de introducción conviene señalar que    el enfoque de <i>descentralización fiscal de segunda generación</i> fue introducido    a la literatura por vez primera en el año 1995 por Weingast (Weingast, 1995;    Qian y Weingast, 1997). En esta producción, el autor presenta un listado de    cinco condiciones para que una descentralización fiscal pueda denominarse pro-mercado,    en el sentido de ser una referencia a lo eficiente. Luego, en 2009 y catorce    años después de haber sido sometido al debate, Weingast vuelve a presentar las    mismas cinco condiciones más fortalecidas y ampliadas (Weingast, 2009), marcando    así una referencia teórica obligatoria en el tema general de descentralización.</font></p>     <p><font face="Helvetica" size="2">Pero ¿cuál fue exactamente la innovación teórica    introducida y qué implicaciones teóricas y prácticas tiene?</font></p>     <p><font face="Helvetica" size="2">El propósito del presente artículo es enfatizar    en esta innovación conceptual sus implicaciones y su aplicabilidad práctica.    Para ello se empieza contrastando la innovación con el estándar teórico denominado    <i>descentralización fiscal de primera generación<a href="#_ftn3" name="_ftnref3" title=""><b>[3]</b></a></i>,    para luego pasar a exponer sus implicaciones respecto a construcción de institucionalidad.    Inmediatamente después, breves referencias a la experiencia china y latinoamericana    permiten contrastar teoría con práctica, suficiente como para concluir el artículo    con la presentación de una guía conceptual para el uso práctico de la innovación    teórica en el marco del conflicto eficiencia-equidad.</font></p>     <p><font face="Helvetica" size="2"><b>Contraste entre primera y segunda generación</b></font></p>     <p><font face="Helvetica" size="2">El enfoque de primera generación surgió en    los años cincuenta y sesenta bajo lo que Oates (2005) denomina la perspectiva    Arrow-Musgrave-Samuelson. En esta, la función del sector público, en sus múltiples    niveles de gobierno, es la identificación de las fallas de mercado y su corrección    con el fin de maximizar el bienestar social (conocido en la literatura como    el gobierno benevolente). Esto implica intervenir y proveer los bienes y servicios    públicos requeridos por la sociedad<a href="#_ftn4" name="_ftnref4" title="">[4]</a> mediante agentes públicos, sin otro interés más    que incrementar el bienestar social, en cada nivel de gobierno. Más aún, se    identifica una división del trabajo entre niveles de gobierno donde el gobierno    central es responsable de la estabilidad macroeconómica, de ejecutar políticas    redistributivas y de proveer bienes públicos nacionales. Los gobiernos subnacionales    son responsables de proveer bienes públicos locales “hechos a medida” debido    a que existen heterogeneidades de preferencia en las demandas locales. Lo anterior    se acompaña con un régimen de transferencias fiscales del gobierno central hacia    los subnacionales con el objeto doble de asegurar la provisión socialmente eficiente    de los bienes públicos y a la vez corregir desbalances horizontales. Asimismo,    se incentiva la recaudación de impuestos locales<a href="#_ftn5" name="_ftnref5" title="">[5]</a> con tasas impositivas que reflejen el costo marginal    de la provisión de servicios para inducir a que los agentes móviles<a href="#_ftn6" name="_ftnref6" title="">[6]</a>lijan la jurisdicción que les provea el nivel eficiente de servicios,    lo que también implica competencia entre gobiernos subnacionales.</font></p>     <p><font face="Helvetica" size="2">El enfoque de segunda generación critica al    de primera generación indicando que construye teoría bajo el supuesto de que    toda intervención y acción de los agentes públicos ocurre bajo información plena,    simétrica y buscando por definición el bienestar común. El enfoque de segunda    generación construye teoría bajo el supuesto contrario, de que los agentes públicos    tienen intereses políticos, y que toman decisiones con información parcial y    asimétrica buscando maximizar sus intereses en el contexto político en el que    les ha tocado operar. La crítica e innovación del enfoque de segunda generación    es importante, pero complementa al de primera generación, no lo sustituye.</font></p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p><font face="Helvetica" size="2">De acuerdo a Oates (2005), la literatura sobre    descentralización fiscal de segunda generación se alimenta en dos fuentes: primero,    temas de economía política relacionados con los procesos políticos y con el    comportamiento de los agentes políticos; y segundo, temas de economía de la    información relacionados con el problema de información asimétrica. Oates resalta    que es la mezcla de ambas fuentes la que permite analizar la descentralización    enfocada hacia los incentivos implícitos contenidos en las instituciones políticas    y fiscales de la misma; la que, en consecuencia, permite analizar la descentralización    enfocada hacia el comportamiento inducido por dichos incentivos en un contexto    de información asimétrica.</font></p>     <p><font face="Helvetica" size="2">A continuación se resaltan algunos de los temas    críticos del enfoque de segunda generación para apreciar mejor su aplicabilidad    como marco teórico referencial, en particular en lo relativo a los temas de    institucionalidad política e institucionalidad fiscal.</font></p>     <p><font face="Helvetica" size="2"><b>Economía institucional</b></font></p>     <p><font face="Helvetica" size="2">La nueva economía institucional entiende por    instituciones aquellas normas, formales e informales, que configuran el comportamiento    de organizaciones e individuos dentro de una sociedad (North, 1990). Dichas    normas determinan los incentivos para el comportamiento de individuos y organizaciones.</font></p>     <p><font face="Helvetica" size="2">El enfoque de incentivos es parte de la literatura    sobre economía de la información<a href="#_ftn7" name="_ftnref7" title="">[7]</a>,    en particular de la literatura sobre el problema agente-principal. Este problema    describe la desalineación de los resultados logrados por el administrador de    una empresa (agente) respecto a los objetivos de los dueños o accionistas de    la misma (principal), la que a su vez normalmente ocurre en un ambiente de asimetría    de información. Esta desalineación se resuelve mediante el diseño de un mecanismo    de incentivos, es decir, un contrato que establece con precisión los premios    y castigos tal que asegure alineamiento del agente a los objetivos del principal    (teoría de contratos).</font></p>     <p><font face="Helvetica" size="2">Desde el punto de vista del sector público,    la autoridad electa y posteriormente el gerente público designado como administrador    de una entidad o una empresa pública debe lograr resultados que sean consistentes    o estén alineados con los objetivos para los cuales fue creada la entidad o    empresa pública (objetivos normalmente explicitados en normas legales, existiendo    una jerarquía de estas alineadas en última instancia a la Constitución Política    del Estado). En este caso, el principal último es el ciudadano. Los administradores    del gobierno son el agente público que ejecuta, pero a la vez, son también principal    cuando interpretan las normas para establecer prioridades de acuerdo a las necesidades    y circunstancias y de acuerdo a sus objetivos políticos.</font></p>     <p><font face="Helvetica" size="2">En ambos casos, el problema agente-principal    trata en realidad sobre la delegación de un conjunto de tareas y responsabilidades    hacia un agente que tiene objetivos diferentes a los del principal. Esto es    problemático especialmente si, además, el agente posee información desconocida    por el principal (asimetría de información). El agente puede utilizar esa información    dando lugar a riesgo moral (ocultar acción) o a selección adversa (ocultar información).    También puede darse el caso de simetría de información entre el agente y el    principal, pero no verificable por terceros (no verificabilidad).</font></p>     <p><font face="Helvetica" size="2">El conflicto de objetivos e información son    los dos ingredientes básicos de la teoría de incentivos (Laffont y Martimort,    2002), la que también fue aplicada a la economía política (Laffont, 2000) y    a la teoría de las organizaciones (Milgrom y Roberts, 1992). Mientras la economía    clásica analiza el comportamiento de los mercados basado en el paradigma de    que los agentes buscan optimizar sus objetivos privados, la teoría de incentivos    propone que ese supuesto básico también se lleve al análisis del funcionamiento    de las organizaciones y de toda situación de toma de decisiones colectiva.</font></p>     <p><font face="Helvetica" size="2">Institucionalidad política </font></p>     <p align=left><font face="Helvetica" size="2">Weingast (1995 y 2009) presenta    un conjunto de condiciones (D1-D5) para que la institucionalidad política de    una descentralización pueda denominarse pro-mercado y pueda utilizarse como    referencia (en este caso, una referencia a “eficiencia”) para evaluar otros    arreglos institucionales. Estas son: </font></p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<blockquote>       <p><font face="Helvetica" size="2">•  D1: Que exista jerarquía entre niveles      de gobiernos, cada uno con ámbito de autoridad delineada, es decir, que exista      división vertical del poder; </font></p>       <p><font face="Helvetica" size="2">•  D2: Autonomía subnacional en competencias      de regulación económica, provisión de bienes y servicios públicos y la necesidad      de gravar impuestos propios; </font></p>       <p><font face="Helvetica" size="2">•  D3: Un régimen de mercado común a todas      las jurisdicciones subnacionales con libre movilidad de productos y factores;      </font></p>       <p><font face="Helvetica" size="2">•  D4: Régimen de restricciones presupuestarias      subnacionales inflexibles o “duras”, debido a que los subnacionales deben      absorber todas las consecuencias de sus decisiones (no gastar más allá de      sus posibilidades y no salvataje); </font></p>       <p><font face="Helvetica" size="2">•  D5: Autoridad subnacional y mecanismos      políticos institucionalizados tal que la descentralización no caiga bajo control      del gobierno central ni éste pueda alterar las reglas de juego discrecionalmente.</font></p> </blockquote>     <p><font face="Helvetica" size="2">El cumplimiento pleno de las cinco condiciones    garantizaría que la descentralización generará un ambiente de competencia entre    las distintas jurisdicciones locales (lo eficiente), siendo esta la razón de    porqué se las denomina institucionalidad política pro-mercado<a href="#_ftn8" name="_ftnref8" title="">[8]</a>.    Asimismo, el no cumplimiento de una o varias de dichas condiciones permitiría    entender y explicar el comportamiento de otros arreglos institucionales posibles.    Pero ¿por qué el objetivo de promover competencia interjurisdiccional? Aquí    hay que diferenciar entre: </font></p>     <blockquote>       <p><font face="Helvetica" size="2">a)  las fuentes de generación de competencia;      </font></p>       <p><font face="Helvetica" size="2">b) la competencia misma como incentivo; </font></p>       ]]></body>
<body><![CDATA[<p><font face="Helvetica" size="2">c)  los efectos de dicha competencia.</font></p> </blockquote>     <p><font face="Helvetica" size="2">Respecto al inciso a), D2, D3 y D4 son fuente    de competencia porque permiten el surgimiento de procesos competitivos, es decir,    que los gobiernos subnacionales tengan autoridad para adaptar políticas a sus    circunstancias, que exista libre movilidad de productos y factores entre jurisdicciones    y que existan límites y prudencia en la administración fiscal subnacional. Respecto    a b), una vez surgida, la competencia misma proporciona a los agentes públicos    subnacionales los incentivos para implementar políticas consistentes con los    intereses de sus ciudadanos o alineamiento. Así queda claro que la preocupación    económica de fondo es el desalineamiento de objetivos e intereses. Respecto    a c), la competencia entre jurisdicciones subnacionales tendrá el efecto de:    (i) limitar políticas excesivamente intervencionistas por parte de los gobiernos    subnacionales (jurisdicciones más liberales en lo económico serían más atractivas    para la inversión privada); (ii) limitar abuso de poder por parte del gobierno    subnacional (promoción de políticas anticompetitivas y pro-monopolios en favor    de grupos de interés locales); (iii) limitar     <br>   el comportamiento rentista por parte del gobierno y/o pobladores de las jurisdicciones    subnacionales (solo puede gastarse lo que se ha recaudado localmente); (iv)    y limitar corrupción. De esta manera se entiende que los desalineados en un    momento dado pueden ser agentes públicos, privados y los propios ciudadanos    de una jurisdicción.</font></p>     <p><font face="Helvetica" size="2">A este planteamiento, se deben añadir las siguientes    aclaraciones, complementaciones y precauciones. Primero: un país puede ejecutar    una descentralización diferente a la ideal propuesta arriba; es decir, una descentralización    podría ser pro-mercado, pro-Estado o algo mixto. Pero, independientemente del    tipo de descentralización que se implemente, se requiere compararla con algo    para entenderla y evaluarla. Siguiendo con la tradición de economía normativa<a href="#_ftn9" name="_ftnref9" title="">[9]</a>,    ese algo tendría que ser lo eficiente, entendiéndose por eficiente al mercado    competitivo. En este caso, el listado D1-D5 es una propuesta normativa que,    en teoría, generaría como resultado la simulación de un mercado competitivo    entre jurisdicciones locales.</font></p>     <p><font face="Helvetica" size="2">Segundo: la condición D5 en realidad tiene    el propósito de funcionar como un candado para que la descentralización construida    no sea modificada o revertida unilateralmente por el poder central<a href="#_ftn10" name="_ftnref10" title="">[10]</a>. La preocupación surge a partir del doble dilema de la descentralización    de DeFiguereido y Weingast (1997) expresado en las siguientes preguntas: ¿Qué    previene que el gobierno central destruya la descentralización arrollando a    los subnacionales<a href="#_ftn11" name="_ftnref11" title="">[11]</a>? ¿Qué previene que las jurisdicciones    locales socaven la descentralización no aportando (<i>free-riding</i>) y no    cooperando<a href="#_ftn12" name="_ftnref12" title="">[12]</a>? Los mecanismos políticos institucionalizados a los que hace    referencia D5 son en realidad la diversidad de mecanismos legales conocidos    como modificaciones en la Constitución Política del Estado, interpretaciones    de organizaciones como tribunales constitucionales o agencias de coordinación    intergubernamental, fortalecimiento del estado de derecho, separación de poderes,    fortalecimiento de la democracia y la propia descentralización<a href="#_ftn13" name="_ftnref13" title="">[13]</a>. Sin embargo, para QianyWeingast (1997), éstos no necesariamente    serán creíbles y no funcionarán en toda circunstancia. Por ello la solución    de fondo está nuevamente en el diseño de una institucionalidad política de la    descentralización tal que logre alinear los incentivos de los agentes políticos    con los intereses y bienestar de la ciudadanía. Así, el problema político de    fondo es el mismo problema económico de desalineamiento y su solución es nuevamente    la promoción de competencia interjurisdiccional.</font></p>     <p><font face="Helvetica" size="2">Tercero: como precaución, para Prud’homme (1995)    la idea de competencia interjurisdiccional es deseable mientras promueva eficiencia.    Pero podría surgir el caso de gobiernos subnacionales que, con tal de atraer    inversiones, podrían competir entre sí bajando impuestos y elevando subsidios    hasta el extremo de generar una competencia destructiva. Este efecto sería mayor    cuando mayor el grado de descentralización. Otra alternativa es visualizar un    grado deseable de competencia combinado con gobiernos subnacionales cooperando    entre sí en forma espontánea o como resultado de incentivos y regulaciones por    parte del gobierno nacional.</font></p>     <p align="center"><font face="Helvetica" size="2"><img width=484 height=486 src="file:///C|/SciELO/serial/rbcst/v14n29/img/v14n29a07_01.jpg">&nbsp;</font></p>     <p><font face="Helvetica" size="2"><b>&nbsp;</b></font><b><font face="Helvetica" size="2">Institucionalidad    fiscal</font></b></p>     <p align=left><font face="Helvetica" size="2">La institucionalidad fiscal se refiere    al diseño de los detalles de las políticas de impuestos y transferencias, a    los incentivos implícitos a los que dan lugar y a los resultados que generan.    Por ejemplo, desde la perspectiva de incentivos se plantea que la recaudación    de impuestos locales propios genera cultura de pago de impuestos, genera en    los gerentes públicos incentivo a la rendición de cuentas y genera en la ciudadanía    local incentivos para reclamar resultados. De la misma manera, desde la perspectiva    de los incentivos se plantea que las transferencias desincentivan la recaudación    de impuestos, generan dependencia económica y política, incentivan localmente    a gastar más de lo que se tiene, no incentivan a la rendición de cuentas locales,    generan incentivos a la corrupción y al comportamiento rentista, y en combinación    con un presupuesto flexible podrían incentivar el excesivo endeudamiento local.    Sin embargo, en la práctica no necesariamente es o uno u otro: típicamente existe    una mezcla de impuestos propios y transferencias dependiendo de las circunstancias    locales, además que existe gran variedad de impuestos y transferencias posiblemente    dando lugar a una mezcla de comportamientos. Prud’homme (1995) dice que con    frecuencia, las transferencias son inevitables y no necesariamente tienen que    ser malas, sino que es un tema de diseño. Efectivamente, bajo el enfoque de    primera generación, las transferencias deben cumplir con un rol de ecualización    horizontal, bajar la carga impositiva y limitar competencia impositiva entre    jurisdicciones. Pero bajo el enfoque de segunda generación, las transferencias    deben además incentivar premiando a gobiernos subnacionales que promueven crecimiento    económico mediante diseños no lineales y creciente retención de recaudaciones    locales, para así evitar que la ecualización ocurra a costa de crecimiento.</font></p>     <p align=left><font face="Helvetica" size="2"><b>China y Latinoamérica</b></font></p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p align=left><font face="Helvetica" size="2">Posiblemente, una de las experiencias    contemporáneas más interesantes desde la perspectiva de institucionalidad política    y fiscal en general y diseño de impuestos en particular, es el caso de China.    Jin, Qian y Weingast (2005) analizaron con detalle los incentivos e impactos    contenidos en la experiencia china de descentralización. Luego de explicar las    tres fases de evolución de las relaciones fiscales entre el gobierno central    chino y sus provincias<a href="#_ftn14" name="_ftnref14" title="">[14]</a>, analizan la relación entre los incentivos fiscales al gobierno    provincial y el desarrollo del mercado local logrado. El mencionado estudio    es rico en términos metodológicos. Por ejemplo, define el ingreso fiscal subnacional    como la suma de impuestos, tasas y “otros”. Los impuestos son estrictamente    aquellos recaudados en la economía local por el gobierno local (pudiendo ser    de carácter nacional o subnacional) y se denominan ingresos presupuestados.    Las tasas son cobros locales de diferente tipo y se los considera ingresos extra,    pero forman parte del presupuesto local. Los “otros” se refieren a ingresos    fuera de presupuesto. En la experiencia china, el incentivo a los subnacionales    habría estado en los “contratos fiscales” que consistían en que los subnacionales    debían enviar un ingreso fijo al gobierno central (impuestos aduaneros, impuestos    directos y ganancias de empresas públicas supervisadas desde el gobierno central)    y el resto, denominado “ingreso local”, compartir con el gobierno central pero    con la diferencia de que por cada unidad monetaria adicional generada la provincia    se queda con un alto porcentaje de la misma<a href="#_ftn15" name="_ftnref15" title="">[15]</a>. A esta se denomina tasa marginal    de retención de ingresos, la que fue creciendo en el tiempo llegando a ser 100%    para muchas provincias. Esta medida fue acompañada con autonomía local sobre    el uso de dichos recursos (aunque el oficial público responsable del gobierno    provincial era asignado por el gobierno central, pero con la misión de promover    el desarrollo local). De esta manera, el diseño fiscal introduce un premio doble    al esfuerzo de recaudación local: primero, la retención marginal es cada vez    mayor y segundo, su libre disponibilidad. </font></p>     <p><font face="Helvetica" size="2">Como resultado, los autores encuentran que    aumentó la correlación entre ingresos y gastos presupuestados del gobierno local    de 0.172 para el periodo 1970-79 a 0.752 en el periodo 1982-91. Es decir, hay    menor separación entre la fuente de ingresos y el destino de los gastos los    que, a su vez, generan mayores ingresos, lo que implica un mejor alineamiento.    En términos de los propios autores, encontraron, primero, que en el periodo    de “contratos fiscales”, el desalineamiento entre los contratos <i>ex ante</i>    y la implementación <i>ex post</i> fue pequeña, implicando que los contratos    fueran creíbles; en segundo lugar, una alta correlación entre ingresos y gastos    fiscales durante los años ochenta y noventa, en comparación con los setenta,    implicando que los incentivos a los gobiernos locales fueron mayores luego de    la reforma; y, en tercer lugar, que fuertes incentivos fiscales <i>ex ante</i>,    medidos por la tasa marginal de retención en su presupuesto de ingresos, se    relacionaron positivamente con el rápido desarrollo del sector privado<a href="#_ftn16" name="_ftnref16" title="">[16]</a>.</font></p>     <p><font face="Helvetica" size="2">En contraste, otra de las experiencias contemporáneas    más interesantes también desde la perspectiva de institucionalidad política    y fiscal en general y diseño de transferencias en particular, es el caso de    gran parte del continente latinoamericano. Wiesner (2003) y Finot (2005) analizaron    las características, incentivos e impactos contenidos en la experiencia latinoamericana:    a diferencia de China, el caso latinoamericano trata de las múltiples experiencias    nacionales con algunas características en común. Finot, por ejemplo, indica    que la descentralización en Latinoamérica fue fundamentalmente un proceso político,    con el objetivo de corregir desigualdades sociales, promover participación ciudadana    y enfrentar la deuda social, razón por la que las transferencias condicionadas    y no condicionadas jugaron papel fundamental. Se prestó mucha importancia a    la ingeniería fiscal para el diseño del financiamiento y distribución de las    transferencias. La principal fuente de financiamiento fueron los impuestos coparticipados<a href="#_ftn17" name="_ftnref17" title="">[17]</a>y, en algunos países, las regalías y alivio    deuda<a href="#_ftn18" name="_ftnref18" title="">[18]</a>. Los principales criterios de distribución fueron los de población,    pobreza, desigualdad social y bajo desarrollo local<a href="#_ftn19" name="_ftnref19" title="">[19]</a>.    En la mayor parte de los países, las transferencias no fueron completamente    de libre disponibilidad a favor de los subnacionales; normalmente, se acompañó    con alguna condicionalidad suave, como máximos para gastos operativos y mínimos    para gastos sociales e inversión en infraestructura.</font></p>     <p><font face="Helvetica" size="2">Si las transferencias promueven presupuestos    flexibles (lo opuesto a D4), entonces se entiende por qué algunos países (Brasil    y Colombia) tuvieron que instaurar controles de gastos y endeudamiento (el endeudamiento    excesivo de los subnacionales en Argentina y Brasil generó inestabilidad macroeconómica).    Finot (2005) concluye que en Latinoamérica las transferencias no contribuyen    a estimular que el gasto dependa de los aportes locales; las decisiones de gasto    están divorciadas de las decisiones de ingreso, se han mezclado las transferencias    sociales con las territoriales y el sistema de representación política local    no es el adecuado. Wiesner (2003) critica la experiencia de Bolivia indicando    que restricciones de economía política impiden la adopción del enfoque de incentivos    (lo que no significa que no existan) y como resultado, se tiene un sistema de    transferencias que incentiva al rentismo, no genera cultura de pago de impuestos    y reproduce gobiernos subnacionales débiles. Es un resultado contrario a la    intención de desarrollo económico vía transferencias<a href="#_ftn20" name="_ftnref20" title="">[20]</a>.</font></p>     <p align=left><font face="Helvetica" size="2"><b>Modelos alternativos</b></font></p>     <p align=left><font face="Helvetica" size="2">La mezcla de economía política y    economía institucional aplicada a la temática de la descentralización, en el    marco del enfoque de segunda generación, hace que esta sea compleja de visualizar    en todas sus dimensiones. Debido a ello se hace necesario poder analizar la    descentralización mediante algún modelo que simplifique la problemática a algunos    de sus elementos fundamentales y que permita extraer implicancias a ser probadas.    Por ejemplo, podría pensarse en diferentes alternativas de desarrollo económico    descentralizado dependiendo de cómo se combinan diferentes opciones de política.    </font></p>     <p><font face="Helvetica" size="2">Suponiendo que solo existen dos niveles de    gobierno (central y local) y siguiendo las condiciones D1-D5 de manera parcial    y aproximada, las opciones de política podrían ser las siguientes:</font></p>     <blockquote>        <p><font face="Helvetica" size="2"><i>i)  Descentralización administrativa</i></font></p>       <p><font face="Helvetica" size="2">Visión y rol del gobierno local<a href="#_ftn21" name="_ftnref21" title="">[21]</a>:</font></p>       ]]></body>
<body><![CDATA[<blockquote>          <p><font face="Helvetica" size="2">•   Opción P1: Producir solo bienes públicos.        Esta opción corresponde a una visión de desarrollo donde el gobierno solo        participa corrigiendo fallas de mercado y el desarrollo es guiado bajo liderazgo        del sector privado.</font></p>         <p><font face="Helvetica" size="2">•   Opción P2: Producir bienes públicos        y solo aquellos bienes privados de alto impacto social. Esta opción corresponde        a una visión de desarrollo donde el gobierno no solo corrige fallas de mercado,        sino que coexiste con un sector privado y a la vez toma liderazgo del desarrollo        económico.</font></p>   </blockquote>       <p><font face="Helvetica" size="2">Regulación económica:</font></p>       <blockquote>          <p><font face="Helvetica" size="2">•   Opción R1: El gobierno local tiene        libertad plena de ajustar las regulaciones económicas a las circunstancias        locales y a las necesidades de los flujos de trabajo y capital entre jurisdicciones.</font></p>         <p><font face="Helvetica" size="2">•   Opción R2: El gobierno local tiene        libertad parcial (o nula) de ajustar las regulaciones económicas, establecidas        desde el gobierno central, a las circunstancias locales y a las necesidades        de los flujos de capital y trabajo entre jurisdicciones.</font></p>   </blockquote>       <p><font face="Helvetica" size="2"><i>ii) Descentralización fiscal (por la vía      del ingreso)</i></font></p>       <p><font face="Helvetica" size="2">Financiamiento del gobierno local:</font></p>       <blockquote>          ]]></body>
<body><![CDATA[<p><font face="Helvetica" size="2">•   Opción F1: Exclusivamente mediante        impuestos locales a la propiedad y empresas locales. Esta opción corresponde        a la administración fiscal local con presupuesto duro.</font></p>         <p><font face="Helvetica" size="2">•   Opción F2: Exclusivamente mediante        transferencias del gobierno central o departamental. Esta opción corresponde        a la administración fiscal con presupuesto flexible.</font></p>   </blockquote>       <p><font face="Helvetica" size="2"><i>iii) Descentralización política</i></font></p>   <font face="Helvetica" size="2">Líder local:</font>        <blockquote>          <p><font face="Helvetica" size="2">•   Opción E1: El oficial público y líder        de la jurisdicción local es elegido localmente mediante proceso democrático.</font></p>         <p><font face="Helvetica" size="2">•   Opción E2: El oficial público y líder        de la jurisdicción local es asignado por el gobierno central.</font></p>   </blockquote>       <p><font face="Helvetica" size="2">&nbsp;</font><font face="Helvetica" size="2"><i>iv)  Economía      política de la descentralización</i></font></p>       <p><font face="Helvetica" size="2">Incentivos del líder local:</font></p>       <blockquote>         <p><font face="Helvetica" size="2">•   Opción I1: La motivación del oficial        público y líder local son sus propios intereses políticos. </font></p>         ]]></body>
<body><![CDATA[<p><font face="Helvetica" size="2">•   Opción I2: El oficial público y líder        local no tiene otra motivación que su propia responsabilidad social (maximizar        el bienestar social o agente benevolente).</font></p>   </blockquote> </blockquote>     <p><font face="Helvetica" size="2">Las opciones de política podrían combinarse    de muchas maneras, dando lugar a modelos alternativos de desarrollo descentralizado.    Los modelos podrían ser los que se muestran en el cuadro 1.</font></p>     <p><font face="Helvetica" size="2">En el Modelo pro-mercado, el gobierno local    solo produce bienes públicos y más bien promueve el liderazgo del sector privado,    se financia únicamente con impuestos locales, tiene libertad de ajustar regulaciones    económicas a las necesidades locales; el líder local es elegido localmente y    a este lo incentiva sus intereses propios. El modelo corresponde a la propuesta    de Weingast de que solo ocurrirá desarrollo local si la descentralización es    pro-mercado. Esto se debe a que la competencia que se promueve entre jurisdicciones    garantiza el alineamiento de intereses. Por definición, el modelo pro-mercado    es pro-eficiencia, lo que implica que no toma en cuenta consideraciones de equidad.</font></p>     <p align="center"><font face="Helvetica" size="2">&nbsp;</font><font face="Helvetica" size="2"><img width=490 height=345 src="/img/revistas/rbcst/v14n29/v14n29a07_02.jpg"><br clear=all>   </font></p>     <p align="left"><font face="Helvetica" size="2">En el Modelo pro-Estado, el gobierno    local produce bienes públicos y privados de alto impacto social, se financia    únicamente con transferencias, tiene libertad parcial para ajustar regulaciones    económicas establecidas en el centro; el líder local es asignado por el gobierno    central y su motivación es su propia responsabilidad social. Los problemas de    este modelo, comparado con el pro-mercado, son que promueve presupuestos flexibles    junto a gobiernos subnacionales que gastan más de lo que ingresan; el liderazgo    local debe promover la expansión de la economía de Estado sin poder cambiar    todas las regulaciones nacionales y más bien siguiendo directrices del centro.    </font></p>     <p><font face="Helvetica" size="2">El Modelo mixto 1 difiere del Modelo pro-mercado    en que el financiamiento del gobierno local viene exclusivamente de transferencias    y la motivación del líder local es su propia responsabilidad social. Los problemas    de este modelo, comparado con el pro-mercado, es que promueve gobiernos subnacionales    que gastan más de lo que ingresan pero son salvados porque el presupuesto es    flexible; además, el líder local genuinamente promueve la expansión del sector    privado local ajustando las regulaciones económicas a las necesidades locales,    aunque sea a costa de déficits fiscales locales.</font></p>     <p><font face="Helvetica" size="2">El Modelo mixto 2 difiere del Modelo pro-Estado    en que el financiamiento del gobierno local proviene exclusivamente de impuestos    locales y la motivación del líder local son sus intereses propios. Los problemas    de este modelo, comparado con el pro-mercado, son que el líder local debe promover    la expansión de una economía de Estado en su localidad, sin poder ajustar las    regulaciones económicas a las necesidades locales y sin contar con apoyo financiero    del gobierno central. Es decir, debe convencer a los locales a que paguen impuestos    para la construcción de una economía de Estado. Si el líder local logra este    objetivo, será premiado por oportunidades de ascenso dentro del partido que    lo asignó a esa jurisdicción.</font></p>     <p><font face="Helvetica" size="2">El Modelo mixto 3 difiere del Modelo pro-Estado    en que las jurisdicciones locales son libres de ajustar las regulaciones económicas    a sus necesidades locales y la motivación del líder local es su propia responsabilidad    social. Los problemas de este modelo, comparado con el pro-mercado, son que    el líder local altamente responsable es asignado por el centro a una jurisdicción    local con la misión de expandir una economía de Estado local contando con la    posibilidad de gastar más de lo ingresado dado que dispone de presupuesto flexible    y libertad de ajustar las regulaciones económicas a las necesidades locales.</font></p>     <p><font face="Helvetica" size="2">En todos los modelos mixtos, no existe razón    para no considerar la coexistencia de impuestos y transferencias en el financiamiento    del gobierno local, con sus correspondientes implicaciones respecto a la flexibilidad    del presupuesto. De la misma manera, en cuanto a los incentivos del líder local,    este podría estar dividido entre un mixto de intereses políticos nacionales    y responsabilidad social local.</font></p>     <p><font face="Helvetica" size="2">Estos son apenas unos cuantos modelos dentro    de todas las combinaciones posibles. El ejercicio cumple su propósito de permitir    visualizar modelos alternativos de desarrollo descentralizado a partir de una    simplificación de la realidad a apenas cinco variables, pero donde el cambio    de solo una de ellas producirá una realidad muy diferente. Este aspecto permite    entender la descentralización como una integralidad, más allá de sus especificidades    fiscales. Sin duda el mundo real es mucho más complejo porque la cantidad de    modelos alternativos posibles es mucho más amplia. El ejercicio también muestra    la ventaja de contar con una referencia fija (modelo pro-mercado) para entender    y evaluar las otras alternativas, sin que eso signifique que el modelo universal    para toda realidad deba ser necesariamente el pro-mercado.</font></p>    <hr size="3" noshade align="left" width="350">     ]]></body>
<body><![CDATA[<p><font face="Helvetica" size="2">Bibliografía</font></p>     <p><font face="Helvetica" size="2">Ahmad, Ehtisham y Mottu, Eric    <br>   2002 <i>Oil Revenue Assignments: Country Experiences and Issues.</i> IMF Working    Paper Nº WP/02/203, Washington, D.C.: International Monetary Fund.</font></p>     <p><font face="Helvetica" size="2">De Figuereido, Rui y Weingast, Barry    <br>   1997 “Self-enforcing Federalism”. En: <i>Journal of Law, Economics and Organization</i>,    21: 103-135.</font></p>     <p><font face="Helvetica" size="2">Finot, Iván    <br>   2005 “Descentralización, transferenciasterritoriales y desarrollo local”. En:    <i>Revista de la CEPAL</i>, 86: 29-46.</font></p>     <p><font face="Helvetica" size="2">Jin, Hehui; Yingyi, Qian y Weingast, Barry    <br>   2005 “Regional Decentralization and Fiscal Incentives: Federalism, Chinese style”.    En: <i>Journal of Public Economics,</i> 89: 1719-1742.</font></p>     <p><font face="Helvetica" size="2">Kornai, Janos    ]]></body>
<body><![CDATA[<br>   1986 “The soft Budget Constraint”. En: <i>Kyklos</i>, 39 (1): 3-30.</font></p>     <p><font face="Helvetica" size="2">Laffont, JJ.    <br>   2000 <i>Incentives and PoliticalEconomy</i>. Oxford UniversityPress.</font></p>     <p><font face="Helvetica" size="2">Laffont, JJ. y Martimort, D.    <br>   2002 <i>TheTheory of Incentives: The Principal-AgentModel</i>. Princeton UniversityPress.</font></p>     <p><font face="Helvetica" size="2">Milgrom, P. y Roberts, J.    <br>   1992 <i>Economics, Organization and Management</i>. Prentice-Hall.</font></p>     <p><font face="Helvetica" size="2">North, Douglass    <br>   1990 <i>Institutions, Institutional Change and Economic Performance</i>. New    York: Cambridge University Press.</font></p>     <p><font face="Helvetica" size="2">Oates, Wallace    ]]></body>
<body><![CDATA[<br>   2005 “Toward a Second Generation Theory of Fiscal Federalism”. En: <i>International    Tax and Public Finance</i>, 12: 349-373.</font></p>     <p><font face="Helvetica" size="2">Prud’homme, Rémy    <br>   1995 “TheDangers of Decentralization”. En: <i>TheWorld Bank ResearchObserver</i>,    10/2: 201-220.</font></p>     <p><font face="Helvetica" size="2">Qian, Yingyi y Weingast, Barry    <br>   1997 “Federalism as a CommitmenttoPreservingMarket Incentives”. En: <i>Journal    of EconomicPerspectives</i>, 11 (4): 83-92.</font></p>     <p><font face="Helvetica" size="2">Weingast, Barry    <br>   2009 “SecondGeneration Fiscal Federalism: TheImplications of Fiscal Incentives”.    En: <i>Journal of UrbanEconomics</i>, 65: 279-293.    <br>   </font></p>     <p><font face="Helvetica" size="2">Weingast, Barry    <br> 1995 “TheEconomic Role of PoliticalInstitutions:    Market-preservingfederalism and economicdevelopment”. En: <i>TheJournal of Law,    Economics and Organization</i>, 11: 1-31.</font></p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p><font face="Helvetica" size="2">Wiesner, Eduardo    <br>   2003 <i>Fiscal Federalism in LatinAmerica: FromEntitlementstoMarkets</i>. Washington:    IADB. </font></p>     <p><font face="Helvetica" size="2">Wolf, Charles    <br>   1993 <i>MarketsorGovernments.</i>The MIT Press (2ª ed.).</font></p>     <p align=left><font face="Helvetica" size="2">Zhuravskaya, Ekaterina<a name="_GoBack"></a>    <br>   2000 “Incentives toProvide Local PublicGoods: Fiscal federalism, Russian Style”.    En: <i>Journal of PublicEconomics,</i> 76 (3): 337-368 (June).</font></p>     <p align=center> <font face="Helvetica" size="2"><img width=417 height=334 src="/img/revistas/rbcst/v14n29/v14n29a07_03.jpg"></font>      <p></p> <hr align=left size=1 width="33%">     <p><font face="Helvetica" size="2"><a href="#_ftnref1" name="_ftn1" title="">[1]</a>    El presente artículo es parte de una investigación coordinada por Gover Barja    dentro el proyecto “Factores económicos e institucionales y su incidencia en    el escaso desarrollo nacional y regional (Fuentes, distribución y uso de ingresos:    Bolivia 1989-2009)”. El proyecto se ejecuta en el marco de una convocatoria    sobre temas económicos promovida por el PIEB en 2011.</font></p>     <p><font face="Helvetica" size="2"><a href="#_ftnref2" name="_ftn2" title="">[2]</a>Economista,    investigador, docente de la Universidad Católica Boliviana, La Paz. Correo electrónico:     gbarja@mpd.ucb.edu.bo. El autor agradece a Sergio Villarroel por sus sugerencias    y complementaciones. También agradece las sugerencias de los lectores anónimos.</font></p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p><font face="Helvetica" size="2"><a href="#_ftnref3" name="_ftn3" title="">[3]</a>La    literatura sobre este tema está en inglés; la expresión “Fiscal Federalism”    es predominante, a diferencia de la expresión más amplia de “descentralización    fiscal” utilizada aquí. El cambio obedece a que el objeto de estudio es lo <i>de    facto</i> y no lo <i>de jure</i>. En la práctica, la descentralización puede    desarrollarse en multiplicidad de formas y grados, lo que explica por qué algunos    Estados federales son más centralizados o descentralizados que otros.</font></p>     <p><font face="Helvetica" size="2"><a href="#_ftnref4" name="_ftn4" title="">[4]</a>Hasta    el punto en que el beneficio marginal social sea igual al costo marginal social.</font></p>     <p><font face="Helvetica" size="2"><a href="#_ftnref5" name="_ftn5" title="">[5]</a>Con    preferencia concentrados en aquellos con bases impositivas no móviles (como    el impuesto a la propiedad), homogénea territorialmente y baja sensibilidad    respecto al PIB (Ahmad y Mottu, 2002).</font></p>     <p><font face="Helvetica" size="2"><a href="#_ftnref6" name="_ftn6" title="">[6]</a>Empresas,    empresarios e inversionistas, así como profesionales y mano de obra en general,    es decir, capital y trabajo.</font></p>     <p><font face="Helvetica" size="2"><a href="#_ftnref7" name="_ftn7" title="">[7]</a>La    palabra incentivos es muy atractiva para economistas. En los últimos tiempos,    la economía ha pasado de ser la ciencia de la administración de los recursos    escasos a ser la ciencia del diseño y administración de los incentivos. Se trata    de un avance conceptual importante en la evolución del pensamiento económico    al que han contribuido las áreas de costos de transacción, derechos de propiedad,    economía de la información, nueva economía de la empresa, economía de la regulación,    teoría de juegos, economía y derecho, economía e instituciones políticas. Hoy    es posible que todas estas temáticas puedan entrar dentro el área general de    Nueva Economía Institucional.</font></p>     <p><font face="Helvetica" size="2"><a href="#_ftnref8" name="_ftn8" title="">[8]</a>Market-preserving    en inglés.</font></p>     <p><font face="Helvetica" size="2"><a href="#_ftnref9" name="_ftn9" title="">[9]</a>Se    entiende por economía normativa el “deber ser” y por economía positiva “lo que    es” realmente.</font></p>     <p><font face="Helvetica" size="2"><a href="#_ftnref10" name="_ftn10" title="">[10]</a>Sin    duda detrás del poder central existe lucha entre múltiples fuerzas políticas    e intereses económicos.</font></p>     <p><font face="Helvetica" size="2"><a href="#_ftnref11" name="_ftn11" title="">[11]</a>El    abuso de poder y la actitud de “tomar más de lo debido” por parte del gobierno    se conoce en la literatura como “el problema del gobierno depredador” (North,    1990). Su efecto es desincentivar el esfuerzo y la toma de riesgos por los agentes    económicos. Lo contrario a un gobierno depredador sería un gobierno que premie    el éxito económico.</font></p>     <p><font face="Helvetica" size="2"><a href="#_ftnref12" name="_ftn12" title="">[12]</a>La    actitud del gobierno (en cualquiera de sus niveles) de salvar o continuar financiando    servicios, programas o empresas públicas ineficientes, se conoce en la literatura    como “el problema del presupuesto flexible” (Kornai, 1986). Su efecto es incentivar    a que los agentes económicos no eviten los errores y gastos innecesarios. Lo    contrario sería un gobierno que castiga y por tanto desincentiva el fracaso    económico.</font></p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p><font face="Helvetica" size="2"><a href="#_ftnref13" name="_ftn13" title="">[13]</a>En    la tradición anglosajona, el objetivo último de la descentralización (o la no    centralización) es limitar la concentración de poder político en un gobierno    central (Weingast, 1995). En contraste, en la tradición latinoamericana más    reciente, el objetivo último habría sido enfrentar la deuda social (Finot, 2005).    En este punto, Weingast es muy crítico de los economistas al indicar que solo    se preocupan por lograr los precios correctos e ignoran completamente la posibilidad    de que fuerzas políticas distorsionen la economía y afecten su desarrollo. </font></p>     <p><font face="Helvetica" size="2"><a href="#_ftnref14" name="_ftn14" title="">[14]</a>Las    tres fases fueron las de pre reforma hasta 1979 (gran bolsa común), reforma    de 1979, fase de transición entre 1980 a 1993 (sistema de contratos fiscales)    y fase post 1994 (sistema de separación de impuestos).</font></p>     <p><font face="Helvetica" size="2"><a href="#_ftnref15" name="_ftn15" title="">[15]</a>En    la fase posterior a 1994, el “ingreso local” fue redefinido como ingresos por    impuestos estrictamente locales más la porción local de los impuestos nacionales    compartidos.</font></p>     <p><font face="Helvetica" size="2"><a href="#_ftnref16" name="_ftn16" title="">[16]</a>Zhuravskaya    (2010) critica a los admiradores de la descentralización china indicando que,    si bien fue resultado de su elevado crecimiento económico, y este a su vez resultado    de políticas públicas locales favorables a las empresas e infraestructura de    mercado, sin embargo, se ignora el poco progreso observado en la provisión de    bienes públicos como educación, salud y protección social a su población, los    que todavía serían rudimentarios.</font></p>     <p><font face="Helvetica" size="2"><a href="#_ftnref17" name="_ftn17" title="">[17]</a>Impuestos    nacionales recaudados por el gobierno central y distribuidos entre el gobierno    central y los subnacionales en proporciones fijas. Típicamente, impuesto al    valor agregado, ganancias, renta y otros.</font></p>     <p><font face="Helvetica" size="2"><a href="#_ftnref18" name="_ftn18" title="">[18]</a>En    el enfoque de segunda generación, transferencia es todo aquello que no es recaudación    impositiva local.</font></p>     <p><font face="Helvetica" size="2"><a href="#_ftnref19" name="_ftn19" title="">[19]</a>Cuanto    peores sean los indicadores socioeconómicos, mayores serán las transferencias    de diferente tipo que se pueda atraer (incentivo). No se utilizaron criterios    de competitividad, inversión o mejor aún, recaudación impositiva local, salvo    en México y Colombia que sí utilizaron criterio de incremento de ingresos propios.</font></p>     <p><font face="Helvetica" size="2"><a href="#_ftnref20" name="_ftn20" title="">[20]</a>Idea    informal de que la sola existencia de transferencias, sean condicionadas o no,    garantiza desarrollo económico, y que éste puede apresurarse con mayor magnitud    de transferencias por largo tiempo.</font></p>     <p><font face="Helvetica" size="2"><a href="#_ftnref21" name="_ftn21" title="">[21]</a>Probablemente    uno de los enfoques predominantes sobre la frontera gobierno-mercado (suponiendo    solo dos opciones) es el que establece las funciones de cada uno de manera pragmática    antes que ideológica. Para Wolf (1993), es función del gobierno intervenir el    mercado para corregir sus fallas de funcionamiento (monopolio, oligopolio, bienes    públicos, externalidades, asimetría de información, desigualdad) y es función    del mercado regulado desarrollarse y operar en condiciones de eficiencia económica    (eficiencia en asignación, interna y dinámica). A la vez es función del gobierno    cooperar con el mercado y adoptar criterios de mercado para corregir sus propias    fallas de funcionamiento (separación de ingresos y gastos, ambigüedad de producto    y tecnología, internalidades y objetivos de la organización, externalidades    derivadas, abuso de poder y privilegio). En suma, debido a que ambos, gobierno    y mercado, son opciones imperfectas, el gobierno debe ayudar a que el mercado    funcione con eficiencia y viceversa.</font></p>       ]]></body><back>
<ref-list>
<ref id="B1">
<nlm-citation citation-type="book">
<person-group person-group-type="author">
<name>
<surname><![CDATA[Ahmad]]></surname>
<given-names><![CDATA[Ehtisham]]></given-names>
</name>
<name>
<surname><![CDATA[Mottu]]></surname>
<given-names><![CDATA[Eric]]></given-names>
</name>
</person-group>
<source><![CDATA[Oil Revenue Assignments:: Country Experiences and Issues. IMF Working Paper Nº WP/02/203,]]></source>
<year>2002</year>
<publisher-loc><![CDATA[Washington, D.C. ]]></publisher-loc>
<publisher-name><![CDATA[International Monetary Fund.]]></publisher-name>
</nlm-citation>
</ref>
<ref id="B2">
<nlm-citation citation-type="journal">
<person-group person-group-type="author">
<name>
<surname><![CDATA[De Figuereido]]></surname>
<given-names><![CDATA[Rui]]></given-names>
</name>
<name>
<surname><![CDATA[Weingast]]></surname>
<given-names><![CDATA[Barry]]></given-names>
</name>
</person-group>
<article-title xml:lang="en"><![CDATA[Self-enforcing Federalism]]></article-title>
<source><![CDATA[Journal of Law]]></source>
<year>1997</year>
<numero>21</numero><numero>103-135</numero>
<issue>21</issue><issue>103-135</issue>
</nlm-citation>
</ref>
<ref id="B3">
<nlm-citation citation-type="journal">
<person-group person-group-type="author">
<name>
<surname><![CDATA[Finot]]></surname>
<given-names><![CDATA[Iván]]></given-names>
</name>
</person-group>
<article-title xml:lang="es"><![CDATA[Descentralización, transferenciasterritoriales y desarrollo local]]></article-title>
<source><![CDATA[Revista de la CEPAL]]></source>
<year>2005</year>
<numero>86</numero>
<issue>86</issue>
<page-range>29-46</page-range></nlm-citation>
</ref>
<ref id="B4">
<nlm-citation citation-type="journal">
<person-group person-group-type="author">
<name>
<surname><![CDATA[Jin]]></surname>
<given-names><![CDATA[Hehui]]></given-names>
</name>
<name>
<surname><![CDATA[Yingyi]]></surname>
<given-names><![CDATA[Qian]]></given-names>
</name>
<name>
<surname><![CDATA[Weingast]]></surname>
<given-names><![CDATA[Barry]]></given-names>
</name>
</person-group>
<article-title xml:lang="en"><![CDATA[Regional Decentralization and Fiscal Incentives:: Federalism, Chinese style]]></article-title>
<source><![CDATA[Journal of Public Economics]]></source>
<year>2005</year>
<numero>89</numero>
<issue>89</issue>
<page-range>1719-1742</page-range></nlm-citation>
</ref>
<ref id="B5">
<nlm-citation citation-type="journal">
<person-group person-group-type="author">
<name>
<surname><![CDATA[Kornai]]></surname>
<given-names><![CDATA[Janos]]></given-names>
</name>
</person-group>
<article-title xml:lang="en"><![CDATA[The soft Budget Constraint]]></article-title>
<source><![CDATA[Kyklos]]></source>
<year>1986</year>
<volume>39</volume>
<numero>1</numero>
<issue>1</issue>
<page-range>3-30</page-range></nlm-citation>
</ref>
<ref id="B6">
<nlm-citation citation-type="book">
<person-group person-group-type="author">
<name>
<surname><![CDATA[Laffont]]></surname>
<given-names><![CDATA[JJ.]]></given-names>
</name>
</person-group>
<source><![CDATA[Incentives and PoliticalEconomy.]]></source>
<year>2000</year>
<publisher-name><![CDATA[Oxford UniversityPress.]]></publisher-name>
</nlm-citation>
</ref>
<ref id="B7">
<nlm-citation citation-type="book">
<person-group person-group-type="author">
<name>
<surname><![CDATA[Laffont]]></surname>
<given-names><![CDATA[JJ.]]></given-names>
</name>
<name>
<surname><![CDATA[Martimort,]]></surname>
<given-names><![CDATA[D.]]></given-names>
</name>
</person-group>
<source><![CDATA[TheTheory of Incentives:: The Principal-AgentModel.]]></source>
<year>2002</year>
<publisher-name><![CDATA[Princeton UniversityPress]]></publisher-name>
</nlm-citation>
</ref>
<ref id="B8">
<nlm-citation citation-type="book">
<person-group person-group-type="author">
<name>
<surname><![CDATA[Milgrom]]></surname>
<given-names><![CDATA[P.]]></given-names>
</name>
<name>
<surname><![CDATA[Roberts]]></surname>
<given-names><![CDATA[J.]]></given-names>
</name>
</person-group>
<source><![CDATA[Economics, Organization and Management.]]></source>
<year>1992</year>
<publisher-name><![CDATA[Prentice-Hall]]></publisher-name>
</nlm-citation>
</ref>
<ref id="B9">
<nlm-citation citation-type="book">
<person-group person-group-type="author">
<name>
<surname><![CDATA[North]]></surname>
<given-names><![CDATA[Douglass]]></given-names>
</name>
</person-group>
<source><![CDATA[Institutions, Institutional Change and Economic Performance.]]></source>
<year>1990</year>
<publisher-loc><![CDATA[New York ]]></publisher-loc>
<publisher-name><![CDATA[Cambridge University Press]]></publisher-name>
</nlm-citation>
</ref>
<ref id="B10">
<nlm-citation citation-type="journal">
<person-group person-group-type="author">
<name>
<surname><![CDATA[Oates]]></surname>
<given-names><![CDATA[Wallace]]></given-names>
</name>
</person-group>
<article-title xml:lang="en"><![CDATA[Toward a Second Generation Theory of Fiscal Federalism]]></article-title>
<source><![CDATA[International Tax and Public Finance]]></source>
<year>2005</year>
<numero>12</numero>
<issue>12</issue>
<page-range>349-373</page-range></nlm-citation>
</ref>
<ref id="B11">
<nlm-citation citation-type="journal">
<person-group person-group-type="author">
<name>
<surname><![CDATA[Prud’homme]]></surname>
<given-names><![CDATA[Rémy]]></given-names>
</name>
</person-group>
<article-title xml:lang="en"><![CDATA[TheDangers of Decentralization]]></article-title>
<source><![CDATA[The World Bank Research Observer]]></source>
<year>1995</year>
<volume>10</volume>
<numero>2</numero>
<issue>2</issue>
<page-range>201-220</page-range></nlm-citation>
</ref>
<ref id="B12">
<nlm-citation citation-type="journal">
<person-group person-group-type="author">
<name>
<surname><![CDATA[Qian]]></surname>
<given-names><![CDATA[Yingyi]]></given-names>
</name>
<name>
<surname><![CDATA[Weingast]]></surname>
<given-names><![CDATA[Barry]]></given-names>
</name>
</person-group>
<article-title xml:lang="en"><![CDATA[Federalism as a Commitmentto Preserving Market Incentives]]></article-title>
<source><![CDATA[Journal of EconomicPerspectives]]></source>
<year>1997</year>
<volume>11</volume>
<numero>4</numero>
<issue>4</issue>
<page-range>83-92</page-range></nlm-citation>
</ref>
<ref id="B13">
<nlm-citation citation-type="journal">
<person-group person-group-type="author">
<name>
<surname><![CDATA[Weingast]]></surname>
<given-names><![CDATA[Barry]]></given-names>
</name>
</person-group>
<article-title xml:lang="en"><![CDATA[Second Generation Fiscal Federalism:: The Implications of Fiscal Incentives]]></article-title>
<source><![CDATA[Journal of UrbanEconomics]]></source>
<year>2009</year>
<numero>65</numero>
<issue>65</issue>
<page-range>279-293</page-range></nlm-citation>
</ref>
<ref id="B14">
<nlm-citation citation-type="journal">
<person-group person-group-type="author">
<name>
<surname><![CDATA[Weingast]]></surname>
<given-names><![CDATA[Barry]]></given-names>
</name>
</person-group>
<article-title xml:lang="en"><![CDATA[The Economic Role of Political Institutions:: Market-preserving federalism and economic development]]></article-title>
<source><![CDATA[The Journal of Law]]></source>
<year>1995</year>
<numero>11</numero>
<issue>11</issue>
<page-range>1-31</page-range></nlm-citation>
</ref>
<ref id="B15">
<nlm-citation citation-type="book">
<person-group person-group-type="author">
<name>
<surname><![CDATA[Wiesner]]></surname>
<given-names><![CDATA[Eduardo]]></given-names>
</name>
</person-group>
<source><![CDATA[Fiscal Federalism in LatinAmerica:: From Entitlementsto Markets.]]></source>
<year>2003</year>
<publisher-loc><![CDATA[Washington: ]]></publisher-loc>
<publisher-name><![CDATA[IADB]]></publisher-name>
</nlm-citation>
</ref>
<ref id="B16">
<nlm-citation citation-type="book">
<person-group person-group-type="author">
<name>
<surname><![CDATA[Wolf]]></surname>
<given-names><![CDATA[Charles]]></given-names>
</name>
</person-group>
<source><![CDATA[]]></source>
<year>1993</year>
<edition>2ª ed.</edition>
<publisher-name><![CDATA[Marketsor GovernmentsThe MIT Press]]></publisher-name>
</nlm-citation>
</ref>
<ref id="B17">
<nlm-citation citation-type="journal">
<person-group person-group-type="author">
<name>
<surname><![CDATA[Zhuravskaya]]></surname>
<given-names><![CDATA[Ekaterina]]></given-names>
</name>
</person-group>
<article-title xml:lang="en"><![CDATA[Incentives to Provide Local Public Goods:: Fiscal federalism, Russian Style]]></article-title>
<source><![CDATA[Journal of Public Economics]]></source>
<year>2000</year>
<volume>76</volume>
<numero>3</numero>
<issue>3</issue>
<page-range>337-368</page-range></nlm-citation>
</ref>
</ref-list>
</back>
</article>
