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<abstract abstract-type="short" xml:lang="en"><p><![CDATA[Qamiris are a social group playing a key role in the development of the economy and trade in Oruro. Seen as the heirs of the sariris (travellers), they have consolidated a way of life based on the generation of economic capital which they share and distribute with the aim of gaining access to social and symbolic capital. This enables them to move into urban spaces that used to be monopolized by the criollo-mestizo elite, although they still experience certain forms of discrimination.]]></p></abstract>
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</front><body><![CDATA[ <p align="center"><i><font face="Helvetica" size="4"><b>Qamiris aymaras    <br>   </b></font></i><b><font face="Helvetica" size="4">Nuevas elites en Oruro<a href="#_ftn1" name="_ftnref1" title="">[1]</a></font></b></p>     <p align="center"><b><font face="Helvetica" size="4">Qamiris aymaras    <br>   New elites in Oruro</font></b></p>     <p align="center"><font face="Helvetica" size="3"><b>Jorge Llanque</b></font><font face="Helvetica" size="2"><a href="#_ftn2" name="_ftnref2" title="">[2]</a></font></p>     <p><font face="Helvetica" size="2"><i>T’inkazos</i>, número 29, 2011,  pp. 45-63,    ISSN 1990-7451</font></p>     <p align="right"><font face="Helvetica" size="2">Fecha de recepción: marzo de    2011</font>     <br>     <p align="right"><font face="Helvetica" size="2">Fecha de aprobación: abril de    2011</font>    <br>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p align="right"><font face="Helvetica" size="2">Versión final: mayo de 2011</font></p>     <p><font face="Helvetica" size="2">Los <i>qamiris</i> son un grupo social referente    del desarrollo económico-comercial en Oruro. Considerados herederos de los <i>sariris</i>    (viajeros), consolidaron una lógica de vida basada en la generación de capital    económico que comparten y distribuyen con el objetivo de acceder a capitales    sociales y simbólicos. Esto les permite ganar espacios urbanos que antes eran    monopolizados por la elite criollo-mestiza, pese a continuar expuestos a ciertas    formas de discriminación.</font></p>     <p><font face="Helvetica" size="2"><b>Palabras clave: racismo / elites aymaras    / discriminación / exclusión / comercio / qamiris / sariris / estado nación    / descolonización</b></font></p>     <p><font face="Helvetica" size="2"><i>Qamiris</i> are a social group playing a    key role in the development of the economy and trade in Oruro. Seen as the heirs    of the sariris (travellers), they have consolidated a way of life based on the    generation of economic capital which they share and distribute with the aim    of gaining access to social and symbolic capital. This enables them to move    into urban spaces that used to be monopolized by the criollo-mestizo elite,    although they still experience certain forms of discrimination.</font></p>     <p><font face="Helvetica" size="2"><b>Keywords: racism / aymara elites / discrimination    / exclusion / trade / qamiris / sariris / nation state / decolonization</b></font></p> <hr noshade size="4" = ====="4">     <p align=left><font face="Helvetica" size="2">Los <i>qamiris</i> (ricos) aymaras    son un grupo social que en la actualidad tiene un protagonismo relevante tanto    en Oruro como a nivel nacional. Esta elite no ha surgido de manera espontánea;    al contrario, es el producto de relaciones históricas de consolidación en la    zona fronteriza occidental del departamento de Oruro. Este artículo se propone    mostrar su historia, su vivencia y su dinámica; para tal efecto, comienzo con    una breve referencia teórico-paradigmática sobre el concepto de elite; caracterizo    el proceso histórico así como la situación de los <i>qamiris</i> en la actualidad    y abordo el fenómeno de exclusión/inclusión y expresiones contemporáneas de    racismo generadas en torno a estos actores. </font></p>     <p><b><font face="Helvetica" size="2">Elites y racismo</font></b></p>     <p><font face="Helvetica" size="2">La base teórica sobre la que se desarrolla    la investigación parte de las visiones sobre el concepto de elite, entendiendo    que la elite asume un discurso ideológico propugnado desde una visión racista    de la sociedad. Nos referimos a la idea de colonialidad del poder a partir del    concepto de raza como elemento determinante de clasificación y estructuración    social en el actual sistema capitalista, definido de esta manera por Aníbal    Quijano (2000). Según este autor, las elites refrendan su hegemonía mediante    la colonialidad del ser en el sentido de la cultura globalizante actual. Sin    embargo, los grupos marginados de esta estructura de poder no siempre reaccionan    de la misma manera: es el caso de los <i>qamiris</i> que guardan muchos elementos    propios de la cultura aymara reflejados en un proceso de convivialidad con el    actual “sistema-mundo”.</font></p>     <p><font face="Helvetica" size="2">Por ello, el estudio de las elites es un tema    complejo, que ha sido frecuentemente abordado de manera transversal en otras    investigaciones<a href="#_ftn3" name="_ftnref3" title="">[3]</a>. Pocas han    estudiado directamente esta temática en el caso boliviano, más aún cuando estas    elites -las tradicionales criollas y, posteriormente, las mestizas- ubicadas    en todo el país pero sobre todo concentradas en las capitales de departamentos,    son las que refieren o condicionan el colonialismo interno que expresan las    relaciones interculturales actuales en nuestro país. </font></p>     <p><font face="Helvetica" size="2">De manera general, y específicamente en el    caso latinoamericano, las elites han desarrollado un discurso referido a un    racismo universal, desde la visión de colonialidad del poder propuesta por Quijano    (2000) a nivel subcontinental y por Rivera Cusicanqui (1993) en el caso boliviano    con el colonialismo interno; también aludían a la exclusión social, por ejemplo,    en situaciones de movilidad social, al mantener estructuras de poder y de explotación    de los recursos económicos. Otra expresión del discurso del racismo desde las    elites es el de la modernidad en contra de el de la identidad, criticado por    Fausto Reynaga (1978) que hace referencia a un determinante identitario, contraponiendo    algunas reacciones de la sociedad dominante a la postura de las identidades    en conflicto, en nombre de una macro-identidad cultural en contra de la de otros    grupos; eso se ha reflejado en las posiciones definidas de Gabriel René Moreno    (1896), Alcides Arguedas (1979) y de los seguidores del proceso modernizador    occidental en el país. En el caso de Oruro, este discurso se consolidó entre    sus intelectuales, en la época del auge minero: </font></p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<blockquote>       <p><font face="Helvetica" size="2">Las costumbres del indio del altiplano, están      todavía envueltas por la sombría ignorancia de las épocas prehistóricas de      la humanidad. A pesar de estar el amor a su choza ha desarrollado en sumo      grado entre ellos, les es casi desconocido el amor patrio. ‘No tienen el sentimiento      de la propiedad que caracteriza a los pueblos que se engrandecen’ y vive feliz      con el miserable producto que le basta sacar de la tierra para su frugal alimentación      la lana para sus tejidos. Le es completamente indiferente la lucha por la      existencia, razón por la que su índole es en extremo desidiosa e inhospitalaria.      Aferrado como el que más fácil de ser arrastrado a una ciega idolatría. Los      enseres que componen su hogar, son generalmente objetos que causan repugnancia,      lejos de prestar comodidades y mostrar aseo. (Saínz, Palenque, Condarco y      Zeballos, 1925: 901). </font></p> </blockquote>     <p><font face="Helvetica" size="2">El racismo se asume y se caracteriza precisamente    como una estrategia de las elites que manejan el Estado y por sectores de la    sociedad con mentalidad colonial, de defensa y de ataque de los cánones tradicionalmente    establecidos de poder y representatividad, con el fin de mantener las estructuras    sociales existentes en el país. Su base ideológica de dominación es, parafraseando    a Fanon, que “la inferiorización es el correlativo indígena de la superiorización    europea” (Fanon, 1973: 76) y, añadiríamos, de la superioridad mestizo-criolla    boliviana, como lo revela la historia del desarrollo de <i>qamiris</i> y <i>sariris</i>    (viajeros) en el occidente orureño.</font></p>     <p><font face="Helvetica" size="2">Las elites determinan procesos de exclusión    y minimización prácticos y discursivos desde la visión de lo que Wallerstein    llama los “sistemas-mundo” (1998), es decir un núcleo y una periferia. Esto    se refleja también en la forma de concepción y organización del Estado boliviano,    donde solo se identifica la acción del mismo en el llamado eje central (que    agrupa a los departamentos de La Paz, Cochabamba y Santa Cruz), a partir del    cual irradia el accionar del “Estado aparente” como dice Zavaleta (2006), que    propugna la “colonialidad del ser” en el sentido que le atribuye Maldonado Torres    (2007), es decir con el prejuicio de concebir al otro como un “sub-humano”;    es lo que Dussel denomina el <i>ego conquiro</i> (yo conquisto) de los colonizadores    (1989). En este sentido, las elites construyen una visión llena de prejuicios    en torno a los <i>qamiris</i>, y su lugar de procedencia, así como el origen    de su potenciamiento económico, al margen de las normas: ésta es otra forma    de colonialidad que refleja un simbolismo cultural de quién debe ser elite y    quién no. </font></p>     <p><b><font face="Helvetica" size="2">En el mundo de los <i>qamiris</i></font></b></p>     <p><font face="Helvetica" size="2">El mundo aymara ha sido ampliamente investigado    desde diversas visiones, sean esencialistas (por ejemplo, Mamani, 2000; Reynaga,    1981), o utilitarias (Albó, 2002; Carter y Mamani, 1989 y muchos otros), o bien    como una propuesta alternativa al modelo de desarrollo occidental (Bernabé,    Valencia, Arrazola, Martinez, 2003; Patzi, 2009; Yampara y Temple, 2008 y otros).    Sin embargo, no se ha prestado la debida atención a grupos de poder económico    como el de los <i>qamiris</i>. </font></p>     <p><font face="Helvetica" size="2">Esta falta de estudios es, a su manera, un    indicador del anonimato en el que los <i>qamiris</i> han vivido a lo largo de    la historia, en un proceso de invisibilización tanto en tiempos de la Colonia    española como, posteriormente, durante la República boliviana. Efectivamente,    el discurso de los intelectuales bolivianos impregnados de visiones eurocentristas,    no ha permitido que sean visibles. Por otro lado, el Estado monocultural tampoco    ha propiciado el surgimiento de estos grupos con miras a la generación de procesos    propios de desarrollo en regiones que no son parte del mencionado eje central,    como Oruro, en este caso. </font></p>     <p><font face="Helvetica" size="2">A pesar de este proceso de invisibilidad, los    <i>qamiris</i> orureños continuaron articulándose en el paradigma del <i>suma    qamaña</i>, es decir el “vivir bien” (Spedding, 2010)<a href="#_ftn4" name="_ftnref4" title="">[4]</a>,    incluso superándolo al reclamar el concepto de “vivir mejor”. Cual-quiera puede    vivir bien, sin embargo “vivir mejor” implica mayores sacrificios, para mayores    beneficios. Por tanto, cuentan con una visión propia del desarrollo, algo emparentada    con la lógica capitalista actual. Pero los <i>qamiris</i> se caracterizan por    desarrollar actividades diferentes a las de las elites tradicionales criollo-mestizas,    con formas de acción alternas en la visión de la“aparente<a href="#_ftn5" name="_ftnref5" title="">[5]</a>”    sociedad dominante donde ha cundido la crisis del capitalismo. Esto revela que,    en la actualidad, se precisa comprender a estos grupos sociales. </font></p>     <p><font face="Helvetica" size="2">Por ejemplo, para los <i>qamiris</i>, la riqueza    no solo está circunscrita a la establecida en la lógica urbana capitalista occidental    ya que, parafraseando a Bourdieu (2000, 2007), la lógica del capital económico    no es suficiente para explicar la realidad contextual; es necesario analizar    el capital económico juntamente con el social, el cultural y el político desde    una lógica aymara. Precisamente, esto es algo que caracteriza a los aymaras    pues, a pesar de siglos de colonización forzada y de imposición de estructuras    sociales y mentales en su <i>locus</i> y su historia, ellos supieron mantener    formas, procesos y lógicas que, aunque invisibilizadas, generaron procesos de    “convivialidad” con el cuerpo social general (Yampara y Temple, 2008).</font></p>     <p><font face="Helvetica" size="2">Los <i>qamiris</i> aymaras, al igual que los    puritanos calvinistas o pietistas, hacen uso de su forma de vida austera y rígida    en lo personal y familiar, lo que les permite desarrollarse económicamente desde    la lógica capitalista: </font></p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<blockquote>       <p><font face="Helvetica" size="2">Han sido siempre los protestantes (…) los      que, como oprimidos u opresores, como mayoría o como minoría, han mostrado      singular tendencia hacia el racionalismo económico, tendencia que ni se daba      ni se da entre los católicos, en cualquier situación en que se encuentren.      La razón de tan distinta conducta ha de buscarse, pues, en una determinada      característica permanente y no solo en una cierta situación histórico-política      de cada confesión (Weber, 1990: 27).</font></p> </blockquote>     <p><font face="Helvetica" size="2">A partir del enfoque weberiano aplicado al    análisis de los <i>qamiris</i> aymaras, cabe destacar que ellos recibieron una    fuerte influencia de la religión católica, que constrasta con el estudio de    Weber que señala que fueron las condiciones religiosas protestantes las que    potenciaron el espíritu capitalista. En el caso boliviano, el Estado y las elites    de poder quisieron eliminar tanto los valores como los símbolos identitarios    andinos. Los <i>qamiris</i> aymaras se adaptaron y revitalizaron su cosmovisión    andina en un proceso de “convivialidad” con el catolicismo colonial, lo que    les permitió tender puentes hacia el mundo de la modernización recreando organizaciones    con lógicas propias. Es el caso del <i>qhatu<a href="#_ftn6" name="_ftnref6" title=""><b>[6]</b></a>, </i>un espacio económico propio que difiere    del que hacen uso en el universo capitalista occidental pues refleja acciones    sociales, simbólicas, económicas y culturales propias del contexto aymara. He    ahí la fortaleza propiamente dicha del <i>qhatu</i>que plantean Yampara y Temple    (2008) como un espacio comercial de convivialidad usado, entre otros, por las    elites aymaras o <i>qamiris</i>. </font></p>     <p><font face="Helvetica" size="2">El capital social de los <i>qamiris</i> se    muestra en las fiestas, en las prácticas económicas, en las redes sociales,    en la formación de capital que son a la vez festejo, producción y comercialización.    Es decir que a pesar de los procesos de imposición y transculturación refrendados    por el Estado y por su colonialidad de poder eurocentrista, los <i>qamiris</i>    aymaras usaron lógicas y prácticas propias para recrear sus instituciones generadoras    de capital, en el marco de sus valores y costumbres; así lo ilustran los estudios    de Yampara y Temple (2008) en la ciudad de El Alto. </font></p>     <p><font face="Helvetica" size="2">Esto es precisamente un reflejo de las matrices    culturales aymaras de organización, como señala el clásico estudio sobre la    comunidad de Irpa Chico (Carter y Mamani, 1989) en el que se muestra que el    carácter racional y austero de esta cultura solo se transgrede en la etapa de    transmisión de los cargos en la comunidad, en el afán de buscar prestigio y    a la vez de generar capital social y simbólico. Lo que aparenta ser un derroche    innecesario de dinero es, en realidad, “la obligación de hacer cargos políticos    y religiosos para mantener o poder acceder a los recursos materiales que es    el elemento central en la reproducción de las familias” (Patzi, 2009: 159).</font></p>     <p><font face="Helvetica" size="2">Es por ello que los pueblos aymaras y sobre    todo los <i>qamiris</i> cuentan con valores socio-culturales    <br>   de acceso, reproducción y producción de riquezas con base en el sentido social    y la persistencia del ayllu. Este no es concebido como una “organización primitiva”    sino como una “institución propia de desarrollo” a través de la persistencia    de la religión convivial andina, pero en el proceso de fortalecimiento de sus    instituciones, de su personalidad, de su riqueza material y social. El <i>qamiri</i>    aymara se alimenta de concepciones socio-simbólicas que reflejan sus valores    y patrones culturales que favorecen, en la cultura aymara, el desarrollo económico;    por ejemplo, la autodisciplina, la responsabilidad, el servicio a la comunidad.    </font></p>     <p><font face="Helvetica" size="2">En la actualidad, cabe señalar que los <i>qamiris</i>    también son permeables a la globalización y a la mercantilización excesiva posmoderna    que afectan su “ser”, en el sentido de una ontología social urbana, de una forma    de ser-en-el-mundo en la que los sujetos son “sujetados” al capitalismo, refrendado    y revitalizado por el proceso de neocolonialidad imperante en las sociedades    latinoamericanas (Bigott, 1973). </font></p>     <p><b><font face="Helvetica" size="2">Los <i>qamiris</i> del occidente orureño    </font></b></p>     <p><font face="Helvetica" size="2">En el pasado, los <i>qamiris</i> del occidente    orureño hicieron tradicionalmente uso de diversos pisos ecológicos para generar    espacios de comercialización. En el periodo colonial, la falta de presencia    “real” del Estado español, en términos de fuerza pública, fue compensada por    la presencia simbólica de autoridades civiles y religiosas, lo que permitió    que los caciques gobernadores indígenas conformaran grupos de poder económico    simbólicamente emparentados con Pedro Martín Capurata CondorVillca a partir    de 1540<a href="#_ftn7" name="_ftnref7" title="">[7]</a>. La influencia de este    personaje fue determinante pues permitió que los caciques pudieran comprar sus    tierras. Posteriormente, en el siglo XIX, la relación de las autoridades indígenas    de Oruro con el Estado se rompió y se buscó nuevas formas de organización y    de diálogo. El resultado fue, generalmente, una limitada presencia real y efectiva    del Estado en la región. </font></p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p><font face="Helvetica" size="2">En Oruro, la zona de Sabaya, Huachacalla, Todos    Santos, Escara, pertenecía al señorío preincaico aymara de Karankas<i>, </i>hoy    conocido como Jach’a Carangas<i>. </i>Las condiciones socio-estratégicas del    lugar la convirtieron en una zona de influencia económica para el intercambio    y posterior comercio de llamas, en tiempos prehispánicos y luego en el periodo    colonial. Además, con la explotación de sal del salar de Coipasa, los <i>sariris</i>    (viajeros) aymaras revitalizaban continuamente rutas de transporte de productos    entre diversos pisos ecológicos. Su influencia fue tal que incluso recibieron    tierras por parte de los incas en Cochabamba a fines del siglo XV (Rivière,    citado en Medinacelli, 2010). </font></p>     <p><font face="Helvetica" size="2">Tanto la fundación de la Villa de San Felipe    de Austria a principios del siglo XVII como la de otros asentamientos (Turco,    Salinas de Garci Mendoza) estuvieron relacionadas con la explotación de minerales.    Todas las actividades giraban en torno a la extracción de las riquezas del subsuelo    y su comercialización; de esta manera, se tejieron importantes redes de transporte    y se crearon postas para mulas y caballos, alrededor de las cuales fueron creciendo    centros poblados. El comercio con el sur consolidó rutas tanto en la región    oriental de Oruro (Challapata, Kulta) como en la zona occidental (hacia Tarapacá    y Arica). La influencia de los centros mineros era fuerte en pueblos como Carangas,    Todos Santos y La Rivera: desde allá, los <i>qamiris</i> aymaras se dedicaban    a traer coca y diversos productos para el sustento diario de las minas. </font></p>     <p><font face="Helvetica" size="2">Entre las instituciones coloniales fundamentales    en la región de Carangas, una de las más importantes fue la del Gobernador de    armas, corregidor y justicia mayor, además de los curas en los pueblos. Estas    autoridades casi siempre fueron los tradicionales <i>kurakas</i> o caciques    de origen indígena que se consolidaron como elites locales. Se encargaban de    supervisar la recaudación del tributo y eran responsables del envío de trabajadores    a la <i>mit’a</i> de Potosí; velaban por el orden social local en función al    mandato del Estado colonial español que decía que los indios se ocupasen en    labores productivas, para evitar la idolatría y el disenso. </font></p>     <p><font face="Helvetica" size="2">Es a partir de mediados del siglo XVI que surge    el mito de Pedro Martín Capurata CondorVillca, el prototipo de cacique gobernador    de Sabaya. Actualmente, es considerado y reverenciado como un héroe mítico local    y como un ejemplo a seguir por los <i>qamiris</i> de la zona occidental de Oruro,    fronteriza con Chile, por el poder social y económico que adquirió. Resulta    interesante, como menciona Gilles Rivière (1997), que los posteriores caciques    de Sabaya se identificaran con este gobernador. </font></p>     <p><font face="Helvetica" size="2">Efectivamente, dicho personaje está asociado    a un mito: el de Tata Sabaya<a href="#_ftn8" name="_ftnref8" title="">[8]</a> que circula en la memoria histórica de la actual región de J’acha    Carangas, en sus diferentes interpretaciones. Dicho mito se refiere a lo siguiente:    a mediados del siglo XVI, Pedro Martín Capurata CondorVillca asumió el rol de    cacique gobernador, merced a su origen y ascendencia aymara, siendo reconocido    por la Corona española. El honor que lo rodeaba se expresaba, por ejemplo, en    la distinción de la que gozaba al poder usar un caballo blanco<a href="#_ftn9" name="_ftnref9" title="">[9]</a> adornado con estrellas de plata, recordando la producción local    de las minas. Estos símbolos de estatus y prestigio reflejaban el reconocimiento    a los empresarios mineros o azogueros, a los corregidores y demás funcionarios    españoles y, en algunos casos, a la población nativa<a href="#_ftn10" name="_ftnref10" title="">[10]</a>.    </font></p>     <p><font face="Helvetica" size="2">El aspecto importante resaltado por el mito    es que el cacique gobernador se enfrentó al poder colonial encarnado en el cura<a href="#_ftn11" name="_ftnref11" title="">[11]</a> y, por extensión, al imperio    español. La “República de españoles” estaba representada por la Iglesia, más    que por fuerzas del orden que solo intervenían en momentos de tensión; por ello,    el control sobre la “República de indios” era reducido. Este contexto favoreció    el hecho que Capurata encerrara al cura. Al enterarse de la noticia, la represión    contra el cacique gobernador fue la eliminación de la influencia de Capurata,    la maldición del pueblo y el consiguiente éxodo de la población local. Suponemos    que el castigo por rebelarse contra la Corona española fue la muerte por descuartizamiento,    a modo de ejemplo, y para evitar que las ansias de “liberación” se regaran por    la zona<a href="#_ftn12" name="_ftnref12" title="">[12]</a>. Finalmente, las autoridades    españolas le dieron un grotesco fin, esparciendo sus restos en toda la provincia    de Jach’a Carangas. </font></p>     <p><font face="Helvetica" size="2">Los restos dispersos de Capurata adquirieron    un carácter de fetiche y dieron características peculiares simbólicas atribuidas    a la gente de las <i>markas<a href="#_ftn13" name="_ftnref13" title=""><b>[13]</b></a></i> de Carangas, en cuanto    a su oficio y a su personalidad. Entre los mitos locales, se señala que: </font></p>     <blockquote>       <p><font face="Helvetica" size="2">… Salinas de Garci Mendoza, como pueblo que      alcanzó un desarrollo floreciente ante los primeros, irradiado por la cabeza      del personaje; Andamarca y Corque, fueron las comunidades que favorecidas      por las extremidades inferiores, se caracterizaron como permanentes viajeros      (salineras) hacia los valles y el Salar de Coipasa. Así mismo el brazo que      fue llevado por Toledo determinó posiblemente una condición de pueblo trabajador      y conservador de sus costumbres lo que según a dichas creencias se deberían      a la falta del otro brazo. En cuanto a Huachacalla, el miembro viril del cacique      que significó para esta comunidad para que en su tesonera lucha levantara      su desarrollo como pueblo progresista. Por último el corazón y el brazo que      quedaron en Sabaya hicieron caracterizar a este pueblo por su trabajo y por      su ideología política cultural telúrica (periódico <i>Sabaya… mi tierra</i>,      año II, número 2 de agosto 2007). </font></p> </blockquote>     <p><font face="Helvetica" size="2">En otras versiones, la cabeza se fue a Llica    (suroeste de Potosí), los brazos a Andamarca, los testículos a Sabaya<a href="#_ftn14" name="_ftnref14" title="">[14]</a>.Los más beneficiados por este    fenómeno fueron los habitantes de Sabaya, no solo por recibir los principales    restos del cacique gobernador, sino también por ser la sede de su mítico padre,    el cerro Sabaya. Estos son los elementos referenciales de revitalización de    las costumbres aymaras, a pesar de la extirpación de idolatrías durante el periodo    colonial. </font></p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p><font face="Helvetica" size="2">De esta manera, este mito se fue fortaleciendo    en el marco de otras relaciones de dominación. Se ha convertido en el eje identitario    y de valoración socio-cultural que reconstituye el legado dejado por Capurata    en beneficio de sus nuevos seguidores. El mito va adquiriendo una fuerza vital    productiva-económica para los <i>qamiris</i> que desean emular las acciones    de Capurata CondorVillca al apostar por una identidad socio-cultural fortalecida    y proclive a potenciarse cada vez más en función al desarrollo económico, con    un fuerte énfasis en lo social y lo simbólico. </font></p>     <p><font face="Helvetica" size="2">Esto ocurría, por ejemplo, a principios del    siglo XX. En datos referidos al pago de impuestos por tasas de los indígenas    originarios, los de 1919 señalan que los montos pagados en la zona eran relativamente    altos, como refiere el informe de Lima (1921) o de Blanco (2001): los pueblos    de Huachacalla y Sabaya eran importantes por su nivel de desarrollo, su actividad    comercial. En esa época, muchos <i>qamiris</i> se destacaron en la comercialización    de pieles de chinchilla, de corderos y otros productos locales. </font></p>     <p><font face="Helvetica" size="2">Pero no todos los aymaras son ricos. Por consiguiente,    es preciso caracterizar los factores que han permitido consolidar la formación    de estos <i>qamiris</i> del occidente orureño. Uno de ellos es precisamente    su ubicación en la frontera entre Bolivia y Chile, y las implicancias de esta    situación para el comercio. Este elemento es determinante en el proceso de formación    económica y cultural. Cabe recordar que, en la actualidad, la presencia real    y efectiva del Estado en la región es muy incipiente, incluso en los puestos    fronterizos. </font></p>     <p><font face="Helvetica" size="2">Con la Revolución Nacional de 1952, las transformaciones    desarrolladas por el Estado nacionalista se tradujeron en la creación de cargos    paralelos a los originarios para tener presencia en organizaciones sindicales    como la Federación Sindical Única de Trabajadores Campesinos de Oruro (FSUTCO).    Si bien la zona no adoptó la estructura sindical campesina, adecuó sus instituciones    tradicionales para sentar presencia. Es importante recalcar que no se transformó    sustancialmente la estructura originaria basada en la lógica del ayllu. </font></p>     <p><font face="Helvetica" size="2">A partir de la década de 1960, poco a poco    se fueron creando “islas urbanas aymaras” en la ciudad de Oruro, en una suerte    de complementariedad vertical eco-simbiótica, reflejo de la práctica comercial    de los antiguos llameros, posteriormente convertidos en transportistas. Es la    zona sud de la ciudad de Oruro la que recibió estos primeros impactos. Los <i>qamiris</i>    empezaron a generar mayores recursos y quisieron gozar de los beneficios que    sólo otorga la ciudad. En los años 1970 y 1980, el impacto fue creciendo con    el crecimiento del sector transportista <i>qamiri</i> con vehículos de alto    tonelaje, heredero de los llameros de antaño. Estos medios de transporte articulan    un territorio que no se limita al ámbito nacional, llegando hasta Argentina,    Chile y Perú. Los beneficios fueron invertidos en la compra de casas de antiguos    profesores o de mineros, para poder usarlas como vivienda y a la vez garaje    para sus preciados <i>pachajchus</i> (camiones de alto tonelaje). </font></p>     <p><font face="Helvetica" size="2">Es en la década de 1990 cuando se visibiliza    la mayor presencia de los <i>qamiris</i>. En esta época, las nuevas generaciones    consolidaron el proceso comercial sin limitarse al transporte sino involucrándose    directamente en el comercio. Los comerciantes se despliegan económicamente pues    Oruro es parte de una red de operaciones comerciales que incluye las ciudades    del eje (La Paz - Cochabamba - Santa Cruz), los países vecinos y países de ultramar    que producen bienes destinados a satisfacer la demanda interna del mercado boliviano.    </font></p>     <p><font face="Helvetica" size="2">Los <i>qamiris</i> se han instalado en amplios    sectores de la zona sur de Oruro, consolidando ciertas actividades simbólico-religiosas    como la fiesta de compadres, abriendo grandes locales de fiesta, desarrollando    negocios propios, erigiendo construcciones enormes como símbolo de estatus social    y, sobre todo, apropiándose de espacios territoriales de la antigua clase media    orureña como la plaza principal, el casco viejo y los principales mercados.    </font></p>     <p><font face="Helvetica" size="2">Además de ello, se vislumbra su presencia en    el campo social y político: son los casos del Ing. Juan Quircio Choque Capuma,    diputado nacional; del Sr. Ever Moya, diputado nacional; el Sr. Walter Mamani    Choque, Presidente del Club de fútbol San José. Estos casos han suscitado diversos    tipos de reacciones, algunas de las cuales reproducen la colonialidad del poder    expresada en un colonialismo interno de formación de clases sociales, en las    que se manifiesta el racismo desde las tradicionales estructuras de poder. </font></p>     <p><font face="Helvetica" size="2">Los prejuicios y las acciones de este racismo    se muestran de diversas formas, de ahí la importancia de estudiar las expresiones    de defensa y ataque que se asumen desde el Estado y que se reflejan en el consciente    e inconsciente de la sociedad mayor frente a los <i>qamiris</i>. Estos, al estilo    de Pedro Martin Capurata CondorVillca -el ícono identitario de Sabaya- buscan    transformar la sociedad en la lógica del ayllu<i>,</i> en la lógica de su vivencia,    transfigurando Oruro en una macro <i>marka</i>. </font></p>     <p><font face="Helvetica" size="2"> El desarrollo de este sector se expresa, por    ejemplo, en el protagonismo político. Las historias de vida de personas como    Walter Mamani, Bernabé Plata, Juan Quircio, Toribio Villca, Eleuterio Alconz,    entre otros, reflejan precisamente que estos <i>qamiris</i> no tuvieron que    seguir la “lógica de sometimiento mental” que el Estado nacional, imbuido de    la lógica centralista y que minimiza el impacto de transformación en el área    rural, consolidó en sus estructuras de jerarquización. Desde su realidad, su    cultura y su itinerario, demostraron que es posible pensar en la formación del    ciudadano boliviano sin necesariamente contar con el apoyo del Estado, desde    lógicas alternas, en este caso aymaras, a las establecidas por el “Estado aparente”    (Zavaleta, 2006), pues este mismo Estado genera discursos racistas contra el    “otro”, como se expresa, por ejemplo, en los prejuicios hacia la práctica del    contrabando<a href="#_ftn15" name="_ftnref15" title="">[15]</a>. En este sentido, el mensaje    es que se puede vivir con dignidad, fuera de la colonialidad del poder y del    saber propugnada por el Estado y la sociedad dominantes. </font></p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p><font face="Helvetica" size="2">Es de esta manera que los <i>qamiris</i> orureños    se han consolidado, históricamente, como un grupo social fuera de las estructuras    de desarrollo centralistas del Estado boliviano; han logrado generar procesos    propios que les permiten, en la actualidad, afianzarse en espacios regionales    y urbanos. Pero si bien la fortaleza del <i>qamiri</i> radica en su capital    económico, también se halla condicionado por su capital social y su capital    simbólico. </font></p>     <p align=center><font face="Helvetica" size="2">&nbsp;</font><font face="Helvetica" size="2"><img width=253 height=361 src="/img/revistas/rbcst/v14n29/v14n29a04_01.jpg"></font>    <font face="Helvetica" size="2">&nbsp;</font> </p>     <p></p>     <p align=left><b><font face="Helvetica" size="2">El <i>qamiri</i> aymara orureño    y su(s) capital(es) </font></b></p>     <p align=left><font face="Helvetica" size="2">A lo largo de su vida, el <i>qamiri</i>    aymara se empeña en conformar tres capitales importantes para su consolidación    como individuo y a nivel familiar: el capital económico, el capital social y    el capital simbólico. Estos tres capitales se hallan fuertemente vinculados    entre sí mediante relaciones dinámicas. </font></p>     <p><font face="Helvetica" size="2">Así es como el capital económico se vincula    al capital social, precisamente a través de instituciones sociales andinas tan    tradicionales como el <i>ayni</i>. Se trata de una lógicarevitalizada en el    sistema capitalista bajo la forma de acumulación de capital, pero en base al    sentido social, donde lo recibido es solo una especie de préstamo para despegar    económicamente; el mismo es devuelto al que otorgó el <i>ayni</i> en una cadena    sin fin que busca el potenciamiento económico de todos los participantes en    un encadenamiento de reciprocidad. Desde la visión occidental, este aparenta    ser interesado e individualista pero, en el caso del matrimonio, por ejemplo,    mediante los <i>tipanakuy<a href="#_ftn16" name="_ftnref16" title=""><b>[16]</b></a></i>,    la lógica aymara demuestra que sirve para consolidar relaciones macro-familiares    y conformar una nueva célula o unidad (la pareja <i>qamiri</i>) en la estructura    de los grupos de poder <i>qamiris</i>.</font></p>     <p><font face="Helvetica" size="2">Efectivamente, la devolución del <i>ayni</i>    es la garantía necesaria tanto para fortalecer la economía familiar como para    devolver a otros lo que han entregado al <i>qamiri</i>. Esto implica procesos    económicos de reciprocidad simétricas y/o asimétricas, pero resulta ser la mejor    garantía para conformar un capital económico a partir del capital social, pues    una mayor inversión económica se expresa en la presencia de un mayor número    de paisanos y <i>qamiris</i> antiguos con prestigioque concurren y realzan una    fiesta de matrimonio, por ejemplo, aportando con un importante <i>ayni</i> (económico    y social) para iniciar las actividades de la joven pareja. En términos de capital    simbólico, el mismo matrimonio surge basado en el estatus y el prestigio que    le otorgan los parientes e invitados. De esta manera, la fiesta se convierte    en un duelo simbólico de estatus, una competencia abierta para emular y superar    a los antiguos <i>qamiris</i>. Este es precisamente el fundamento del espíritu    de la economía aymara.</font></p>     <p><font face="Helvetica" size="2">Desde esta perspectiva, de manera particular,    los aymaras y, específicamente, los <i>qamiris </i>comoindividuos no pueden    separarse de su entorno cultural y de su colectividad, porque gran parte de    su capital social se refleja en sus redes sociales y en factores socioculturales    como su grupo referencial de riqueza y estatus. </font></p>     <p><font face="Helvetica" size="2">El desafío que implica demostrar estatus y    prestigio (capital simbólico) frente a sus similares destina al <i>qamiri</i>    a pasar su vida compitiendo para ser el mejor. Se trata de una competencia sana,    en el sentido en que permite que el nuevo <i>qamiri</i> tanto como los antiguos    se dediquen a un permanente progreso y desarrollo para enfrentarse en <i>taypis<a href="#_ftn17" name="_ftnref17" title=""><b>[17]</b></a></i> simbólicos, como las fiestas, y demostrar o exponer    sus capitales frente a los demás. </font></p>     <p><font face="Helvetica" size="2">Ser un <i>jaqi<a href="#_ftn18" name="_ftnref18" title=""><b>[18]</b></a>qamiri</i>    aymara va más allá de gozar de prestigio, pasando cargos en la comunidad, por    ejemplo, en un sistema que, al parecer, no otorga mayores beneficios: “Todo    el sistema (de rotación de cargos) conduce entonces a una rutina individualista    y poco creativa<i>”</i>(Albó, 2002: 16). Al contrario, este sistema de cargos    es dinámico y pujante pues sirve para ganar y consolidar el prestigio de la    familia frente a la comunidad, pasando cargos de responsabilidad en beneficio    de todos. Es demostrar a la comunidad que, como autoridad originaria, se ha    podido concretar proyectos, llevar desarrollo a la comunidad. En otras palabras,    es ser <i>superior</i>, en términos de prestigio, para beneficio de la comunidad.    En estos casos, las experiencias previas son decisivas, por ejemplo, la herencia    familiar de algunos cargos, o bien las acciones realizadas por mayores. El ascenso    exitoso del compromiso originario es un modelo a imitar. Para dar jerarquía    a su presencia como futura autoridad originaria, el <i>qamiri</i> debe ser mejor    que sus <i>pasarus<a href="#_ftn19" name="_ftnref19" title=""><b>[19]</b></a></i> y así consolidar el estatus de su familia, tanto    para sus ascendentes como sus descendientes.</font></p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p><font face="Helvetica" size="2">La única forma de obtener este reconocimiento    es mediante el matrimonio. Tanto varones como mujeres constituyen la auténtica    esencia del <i>qamiri</i> aymara. Es por ello que su desempeño es continuamente    vigilado por la comunidad: actitudes que atentan contra la sacralidad del matrimonio    son fuertemente castigadas, pues pre-    <br>   cisamente el matrimonio es la base social de mantenimiento de la estructura    familiar así como el generador del capital económico <i>qamiri</i>. Esto llevaría    a considerar que, dentro la filosofía andina, la complementariedad es un idilio    continuo de trabajo y tesón entre <i>chacha</i> (hombre) y <i>warmi </i>(mujer<i>)</i>,    es decir la pareja <i>qamiri</i>, donde ambos contribuyen por partes iguales.    Pero no se debe olvidar que siglos de imposición socio-cultural donde prevalecía    la figura masculina (Patria Potestad) han calado hondo en determinados sectores    de los <i>qamiris</i>: esto se refleja en actitudes machistas, patriarcales    y androcéntricas que sigue reproduciendo la sociedad dominante y son asimiladas    por las parejas aymaras.</font></p>     <p><font face="Helvetica" size="2"><b>Algunos valores culturales </b></font><b><font face="Helvetica" size="2">de    los <i>qamiris</i></font></b></p>     <p><font face="Helvetica" size="2">La formación de un <i>qamiri</i>, en términos    de “ética del trabajo”, se realiza en contextos como las fiestas y en el ingreso    a instituciones tradicionales orureñas como la Asociación de Fútbol Oruro y    el Club Sabaya, que han sido identificados en el proceso de esta investigación.    Allí se desarrollan valores como responsabilidad, religiosidad, compromiso social,    tenacidad, prácticas agro-céntricas en los negocios, respeto mutuo en el trabajo    y reciprocidad, como señalan los propios <i>qamiris</i>.</font></p>     <p><font face="Helvetica" size="2">En el caso de las fiestas, los <i>qamiris</i>    ubicados específicamente en la zona sur de la ciudad de Oruro y en cercanías    de los principales mercados, aprovechan para reproducir su cultura en este escenario.    Veamos lo que ocurre en la fiesta de comparsas que se lleva a cabo anualmente    en el marco del festejo del Carnaval<a href="#_ftn20" name="_ftnref20" title="">[20]</a>.Esta    fiesta se caracteriza por la gran presencia de comerciantes que conforman agrupaciones.    Las comparsas se hallan identificadas de acuerdo a la lógica del <i>qhatu</i>.    Dichas fiestas, generadoras de capitales social, simbólico y económico, y constructoras    de la identidad gremial, se diferencian del Carnaval de las elites locales por    contar con otras motivaciones para su realización. La memoria local rescata    que las primeras comparsas, en la década de 1960, fueron las de Santa Bárbara    y Villa Esperanza. Posteriormente, en la década de 1970, se creó la comparsa    Unión Comercial. </font></p>     <p><font face="Helvetica" size="2">Cabe destacar que ha sido común que los poderes    locales vinculados a las elites criollo-mestizas quisieran aprovechar estos    espacios en beneficio propio, no así en la lógica del ayllu en que el festejo    es igual a la producción y reproducción de capitales. A eso se debe la presencia    de políticos y autoridades que solicitaron, y en algunas oportunidades, se aprovecharon    del apoyo de los <i>qamiris</i> y comerciantes; incluso, fungieron de pasantes<a href="#_ftn21" name="_ftnref21" title="">[21]</a>. Otros, en cambio, integraron la lógica de    la comunidad y del ayllu<a href="#_ftn22" name="_ftnref22" title="">[22]</a>. Posteriormente, se organizó    la comparsa Litoral, conformada mayormente por personas oriundas del pueblo    de Huachacalla, y en 2010, nació la comparsa Sabaya. </font></p>     <blockquote>       <p><font face="Helvetica" size="2">En el libro de actas ya se tiene los pasantes      hasta el año 2033. La banda ha costado 5.000 dólares americanos, y la orquesta,      1.200 dólares americanos. Para esto, todos hemos hecho aporte voluntario $us      100, 200, hasta 1.000. Con ese capital hemos arrancado, y hemos hecho un recuento      de $us 8.000 y tantos. Y de la Virgen también se ha hecho su Nayracha<a href="#_ftn23" name="_ftnref23" title="">[23]</a>      que también se ha hecho $us 8.000. (…) Todos hemos hecho un aporte. Para ser      pasante por cantón, por comunidad, es a voluntad. Falta consensuar con la      gente de Cochabamba, Santa Cruz, Estados Unidos, de la Argentina donde tenemos      mucha gente (Rudy Moya, Oruro, 15 de febrero de 2010).</font></p> </blockquote>     <p><font face="Helvetica" size="2">La base de la organización de la comparsa Sabaya    se demuestra precisamente en la lógica del <i>ayni</i> en la <i>Nayracha, </i>entendidacomo    un aporte voluntario en beneficio de la Virgen del Socavón, con el fin de solventar    la fiesta. De esta manera, se genera también el primer capital que da vitalidad    y vigencia al evento como parte de la lógica del <i>qhatu</i>, como fiesta generadora    de capitales sociales, culturales y económicos. </font></p>     <p><font face="Helvetica" size="2">La comparsa Sabaya es un referente de identidad    así como de generación de capitales sociales y económicos. Produce desarrollo    y beneficios económicos pues los pasantes contratan un local para la realización    de la fiesta, los conjuntos musicales que participarán en el festejo y eligen    el atuendo de la comparsa que comunican a sus invitados cuando difunden la invitación<a href="#_ftn24" name="_ftnref24" title="">[24]</a>.    </font></p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p><font face="Helvetica" size="2">Al jugarse el prestigio del <i>qamiri</i> y    su familia, todo debe ser cuidadosamente preparado: la ostentación y el lujo    deben impactar a todos los invitados. En los últimos años, se ha hecho uso de    la televisión y la radio para dar a conocer la realización de fiestas y matrimonios.    Ahí, al igual que en las invitaciones, se informa qué conjuntos participarán,    los “bloques” de bailarines invitados; estos son elementos que afianzan el prestigio    del organizador de la fiesta. Incluso, en algunos casos, se llega a invitar    por este medio a los <i>qamiris</i> orureños aymaras residentes en lugares lejanos    como España, Estados Unidos, Chile; pese a que los canales locales de televisión    no pueden ser captados en otros lugares, es una forma de distinción frente a    la sociedad orureña; es un indicador de la gran cantidad de parientes, paisanos,    en resumen, del capital social de los pasantes de la fiesta. </font></p>     <p><font face="Helvetica" size="2">Si bien estas manifestaciones públicas (propaganda,    publicidad) demuestran el estatus y el prestigio de los pasantes, en realidad,    el éxito de la fiesta se mide por la presencia de invitados de prestigio. Entre    ellos, los más esperados son las autoridades originarias pues dan las bendiciones    necesarias de las <i>illas<a href="#_ftn25" name="_ftnref25" title=""><b>[25]</b></a></i>y de las principales    deidades a los pasantes y sus invitados y otorgan su visto bueno para que los    pasantes reciban los beneficios socio-culturales correspondientes, es decir:    respeto por parte de la comunidad, justificaciónsocial para asumir otro cargo    superior o incluso para presentarse a una candidatura en elecciones municipales    o para postular a un cargo público, por el servicio que realizaron para su comunidad.    </font></p>     <p><font face="Helvetica" size="2">Otra demostración del poder económico y social    de un <i>qamiri</i>, en el caso de los varones, se expresa en el campo del deporte,    específicamente del fútbol. El Club Sabaya, actualmente ubicado en la primera    categoría de fútbol de la Asociación de Fútbol Oruro, se ha convertido en un    elemento referencial identitario fortalecido gracias a la presencia de Walter    Mamani a su cabeza, el año 1997. El proceso que siguió este empresario y político    sabayeño como Presidente de este club y que lo llevó a obtener el título de    campeón en la categoría “Primera B no aficionados” fue el siguiente: </font></p>     <blockquote>       <p><font face="Helvetica" size="2">En una de las reuniones, definieron que debía      manejar mi comunidad que se llama Alaroco y manejamos el club. Nos habíamos      elegido la directiva, como yo viví en Oruro, me han elegido Presidente. El      97, le sacamos campeón de la “B”. Hemos ascendido a la “A” y yo le hice salir      campeón en mi gestión. Estábamos a un pasito de llegar al fútbol profesional.      También me hice cargo como Presidente del Club Sabaya como si hubiera prestado      un cargo devocional. Esta decisión ha salido de una reunión en Sabaya. Entonces      me han dicho: ‘Walter, ¿por qué tú no nos colaboras con el Club este añito?’.      ‘No hay problema’, les dije. ‘Yo les coopero pero como hubiera pasado un cargo      en Sabaya para que me digan <i>pasiri<a href="#_ftn26" name="_ftnref26" title=""><b>[26]</b></a></i>’      (Walter Mamani, Oruro, 15 de noviembre de 2010).</font></p> </blockquote>     <p><font face="Helvetica" size="2">Es interesante notar que las condiciones actuales    y el hecho de que muchos <i>qamiris</i> se encuentran realizando actividades    lejos de su lugar de origen generan estos acuerdos y equilibrios. Otros casos    ilustran la dinamicidad de la cultura aymara en nuevos contextos, nuevos espacios    de interacción. La ciudad de Oruro ya no es percibida como una zona de residencia:    a través del Club Sabaya, se convierte en parte de la <i>marka</i> sabayeña.    Un proceso similar se ha visto en la fortuna de otros clubes de fútbol, como    el Club Huachacalla o el Club Escara, por ejemplo, aunque con ciertas particularidades:    </font></p>     <blockquote>       <p><font face="Helvetica" size="2">Nombran a una persona potentada, a uno que      tiene dinero van a conversar el directorio saliente. Entonces es un lujo ser      presidente, pero eso va a cuenta del directorio, ¿no? Sobre todo al encargado      directo: le nominan un delegado y secretario más, pero ese es el símbolo del      escareño. Por eso, su segundo himno es el huayñito “<i>Somos valerosos muchachos      del club escareño equipo de gran pujanza</i>”. Cuando los jugadores que no      son de allá, se les invita a una fiesta y allá se los trata bien. Entonces,      es un nexo que permite aglutinar a nuestros residentes del interior, de La      Paz, Cochabamba, Santa Cruz, Yacuiba, a través del fútbol, a las clases sociales      y lo mismo sucede en Cochabamba, en Santa Cruz: tienen un club que participa      en el aniversario de Oruro y no se olvidan y todos estos campeonatos en Escara      son el 6 de junio. Lo mismo es en Sabaya. Entonces, son todos estos elementos      que aglutinan todo y tienen la identidad (Fernando Tawiwara, Oruro, 12 de      octubre de 2010).</font></p> </blockquote>     <p><font face="Helvetica" size="2">Los enclaves culturales persistentes en las    diferentes ciudades donde los <i>qamiris</i> aymaras orureños han migrado se    han conformado a partir de los equipos de fútbol que resultan ser el contexto    socio-simbólico de unión y reencuentro con los familiares y migrantes en el    pueblo de origen, sea en la fiesta del 6 de junio en Escara o la primera semana    de diciembre en Sabaya, o los primeros días de enero en Huachacalla. Allá se    lleva a cabo el campeonato anual de fútbol y participan las delegaciones de    todos los lugares de residencia. En este sentido, el fútbol es asumido como    una prolongación de la fiesta, del festejo aymara en la lógica del <i>qhatu</i>,    pues es un re-encuentro entre todos los “paisanos”, los “hermanos” aymaras,    en el que comparten sus experiencias, sus logros y capitalizan sus avances.    Es un retorno a la tierra de origen donde demuestran que han salido de ella    pero para ser exitosos. </font></p>     <p align=left><font face="Helvetica" size="2"><b>Un <i>qamiri</i> presidente del    club de fútbol San José </b></font></p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p><font face="Helvetica" size="2">La mayor de las glorias para los <i>qamiris</i>    aymaras es que pese a una férrea oposición, el <i>qamiri</i> Walter Mamani haya    ganado la Presidencia del Club de fútbol San José gracias al voto de los orureños.    Así lo explica el Director de Deportes del Periódico <i>La Patria</i> de Oruro:     </font></p>     <blockquote>       <p><font face="Helvetica" size="2">En estas elecciones se ha notado mucho más      interés que en las anteriores. Hemos visto la presencia de muchos políticos      que han sido arrinconados, tratando de salir a través de San José. La presencia      de estos frentes (que han sido cinco) nos ha mostrado que ahí estaba el MAS,      dividido en dos frentes, ADN, que se han unido con el MIR, en fin (Etzhel      Llanque, Oruro, 15 de diciembre de 2010).</font></p> </blockquote>     <p><font face="Helvetica" size="2">La postulación de Walter Mamani a la presidencia    de este club fue preparada con anticipación pues uno de los medios para ingresar    a una institución tan tradicional en Oruro era un proceso muy planificado: </font></p>     <blockquote>       <p><font face="Helvetica" size="2">Él lo ha planificado desde el año pasado.      El 2009 ya me llegó al periódico dos notas donde la hinchada le estaba pidiendo      a don Walter para que se haga cargo del club. Yo pensé que era solo una acción      política, pero con el transcurrir de los meses, estos documentos han vuelto      a aparecer. Por eso, dice don Walter: ‘yo estoy aquí a pedido de la hinchada’.      Esa su ventaja es que ha trabajado mucho tiempo y poco a poco se ha hecho      conocer con los medios, de manera que, cuando ha llegado el proceso eleccionario,      él ya tenía una gran ventaja. Él se ha contratado publicidad en varios medios,      en el deporte, en radio, en televisión. Ellos han ido difundiendo ya hace      rato: ‘Walter presidente, Walter porque necesitamos un cambio…’.Entonces,      ¿quién es la opción? ¿Quién puede venir con dinero para San José? … Y aparece      Walter Mamani (Etzhel Llanque, Oruro, 15 de diciembre de 2010). </font></p> </blockquote>     <p><font face="Helvetica" size="2">Walter Mamani había planificado ser Presidente    del Club San José y por eso debía capitalizar su imagen social de orureño occidental,    pero también de empresario <i>qamiri</i>. La alianza con la prensa le permitió    lograr un impacto social. Además, Mamani es un hombre pragmático: en una última    jugada, sin siquiera ser Presidente, en plena conferencia de prensa, presentó    al entrenador y a cinco jugadores pre-contratados:  </font></p>     <blockquote>       <p><font face="Helvetica" size="2">Todo, aparte de anunciar, él ya estaba obrando.      O sea… ‘Ya tengo el entrenador’, dijo y la gente confió… ‘Ya tengo cinco jugadores’:      ha confiado más. Era el más lúcido en sus propuestas; proponía y mostraba,      lo que no han hecho los otros (Etzhel Llanque, Oruro, 15 de diciembre de 2010).</font></p> </blockquote>     <p><font face="Helvetica" size="2">Esta es precisamente la lógica diferenciada    del <i>qamiri</i> aymara: actúa mostrando lo que va a hacer, pues ya lo está    haciendo a diferencia de la elite criollo-mestiza que se basa en la retórica;    si bien otros candidatos habían conversado con un técnico para dirigir el equipo,    el <i>qamiri</i> fue más pragmático. Su imagen de potentado aymara frente a    un ex senador, un ex candidato a gobernador, un ex dirigente minero y un político    emparentado con el Presidente Morales, fue importante. Es de esa manera que    en diciembre de 2010, Walter Mamani logró conquistar la presidencia del club    para orgullo de la ciudad de Oruro y de gran parte de los residentes orureños    en el país y en el exterior. De por sí, esto es un reflejo de lo que pueden    hacer los <i>qamiris</i> aymaras que viven en Oruro.</font></p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p><font face="Helvetica" size="2"><b>Exclusión y racismo en Oruro</b></font></p>     <p align=left><font face="Helvetica" size="2">La sociedad urbana orureña aún no    ha podido establecer lazos de interculturalidad con los <i>qamiris</i> aymaras.    Algunos sectores de las clases medias bajas siguen viviendo en la lógica de    la civilización eurocentrista y generan todavía discursos racistas que veremos    más adelante<a href="#_ftn27" name="_ftnref27" title="">[27]</a>.</font></p>     <p><font face="Helvetica" size="2">La sociedad dominante todavía es conservadora    y se muestra celosa del avance económico de los <i>qamiris</i> del occidente    de Oruro. A decir de nuestros interlocutores, los más resentidos con los fronterizos    son los que no han alcanzado un espacio económico en la actividad del comercio:    por esta razón, se expresan en términos ofensivos: “…indios, llamas, burros    cargado de plata”. Pero, por otro lado, según los <i>qamiris</i>: </font></p>     <blockquote>       <p><font face="Helvetica" size="2">…su sueño es hacer casar a sus hijas con      un joven de la frontera y hasta se sienten orgullosos de que sus hijas estén      enamorando con un joven de esa región. Los resentidos tienen una doble conducta:      una de ofensa y otra de admiración; pero se sienten más contentos cuando tienes      su amistad de un fronterizo; hasta inclusive se jactan de compartir con ellos      (Toribio Mamani, Oruro, 28 de mayo de 2010). </font></p> </blockquote>     <p><font face="Helvetica" size="2">La sociedad dominante y, sobre todo, las elites    locales han delimitado el campo de exclusión desde el capital cultural, ostentado    títulos universitarios, conservando el manejo de instituciones tradicionales,    el recuerdo de la historia de la oligarquía minera. En contraparte, los <i>qamiris</i>    cuentan con pocos profesionales aunque en los últimos tiempos ha surgido una    nueva generación de profesionales que seguramente generará otras reacciones    y efectos en la sociedad receptora.</font></p>     <p><font face="Helvetica" size="2">A pesar de estas dificultades, la “resistencia    cultural” de los <i>qamiris</i> se manifiesta de diferentes formas; en la lógica    varonil, se ha circunscrito a la práctica y política interna del “deporte rey”,    es decir, el fútbol. Este escenario ha sido propicio para la expresión del racismo.    </font></p>     <p><font face="Helvetica" size="2">Al ser el deporte -sobre todo el fútbol- uno    de los elementos característicos de la persistencia de la identidad de los <i>qamiris</i>    aymaras, la formación de sus clubes de fútbol, tanto en la liga interprovincial    como en el proceso de consolidación de los clubes, los ha llevado a sufrir terribles    procesos de discriminación al seno de una de las instituciones urbanas como    la Asociación de Fútbol Oruro (AFO): </font></p>     <blockquote>        <p><font face="Helvetica" size="2">Cuando vinieron [los primeros escareños]      se presentaban en los equipos aquí en el barrio (zona Sud), y luego presentaron      su equipo en la Asociación de Oruro. Entonces, en todo el partido, nos insultaban      con denominaciones como ‘llamas, ustedes son llamas’ [decía la gente de la      ciudad], porque ha sido primer equipo provincial [el Club Escara] que se ha      presentado en la AFO. Todos los equipos eran de empresas o representaban a      instituciones como ENAF, Ferroviario, Litoral y luego de Escara. Y por eso,      cada partido que jugábamos recibíamos la discriminación de todos; incluso      nos escupían en la cara. Entonces la discriminación ha sido siempre latente      de la gente que vive en la ciudad por una parte y también por tenencia económica.      El término del ‘sabaco’ no es de alabanza; muchos pobladores de aquí de la      ciudad dicen: ‘Este es un sabaco’ y qué significa, que tiene dinero pero que      es ignorante, o decir huachacalleño o sabayeño o escareño es sinónimo de decir:      ‘tiene plata pero es ignorante’ [prejuicio de la ciudad]. (…) </font></p>       ]]></body>
<body><![CDATA[<p><font face="Helvetica" size="2">En el colegio Naciones Unidas se aglutina      a la mayoría, me parece del occidente, entonces ya los chicos lo pusieron      ‘Sabaya School’ cuando es ‘Naciones Unidas’ (Fernando Tawiwara, Escara, 12      de octubre de 2010). </font></p> </blockquote>     <p><font face="Helvetica" size="2">El racismo imperante se manifiesta precisamente    por parte de la sociedad urbana en las reuniones deportivas donde las instituciones    sociales tradicionales también asumieron actitudes defensivas, en ocasiones    agresivas y de exclusión, hacia los equipos provinciales, tal como lo describe    el informante Tawiwara, en una construcción social evidente con fuerte carga    racista, como cuando se dice “Sabaya School”, prefiriendo el uso del idioma    inglés como señal de distinción. Sin embargo, esto no amainó sus ánimos de participación.    <i>Qamiris</i> como Juan Quircio, querendones de su tierra, reflejaban e insuflaban    en los jóvenes las ganas de luchar o de ganar los partidos en los que hasta    el árbitro estaba en contra de ellos: </font></p>     <blockquote>        <p><font face="Helvetica" size="2">‘Jóvenes, ustedes nunca tienen que desmayar,      vamos pueden, tienen que remontar </font><font face="Helvetica" size="2">el      resultado’. </font></p>       <p><font face="Helvetica" size="2">(….) Sacaba dinero de su bolsillo y decía:      ‘Chicos, me tienen que ganar, este premio es para ustedes’, y todos nos rajábamos,      él lo ha subido a una categoría máxima. </font></p>       <p><font face="Helvetica" size="2">(…) Para él era fácil apoyar económicamente.      Había ciertas formas de discriminación, pues, del campo y ciudad. Por ejemplo      sucedió que en la AFO se reunieron y dijeron: ‘¿Cómo un equipo provincial      iba a ir a un nacional?’. Eso pasó porque Escara, en el año 1990, como campeón      de Oruro (selección sub-16), tenía que ir a Potosí y cuando la Asociación      de Fútbol nos puso trabas para ir allá y quisieron armar en la AFO una selección      orureña [la convocatoria era para clubes campeones, no para selecciones],      pero cosa que nosotros, como Club Escara, ganamos a esa selección orureña      (Limberg Araoz Choque, Oruro, 5 de noviembre de 2010).</font></p> </blockquote>     <p><font face="Helvetica" size="2">En este caso, el buen <i>qamiri</i> es un ejemplo    a imitar pues muestra su integridad logrando introducir en los nuevos o jóvenes    miembros de su comunidad los valores socioculturales de lucha ideológica y fortaleza.    Su sola presencia y carisma son determinantes para su trabajo, a pesar de los    obstáculos que pueden colocar las instituciones tradicionales.</font></p>     <p><font face="Helvetica" size="2">Al contrario, los <i>qamiris</i>, en lugar    de actuar con rudeza o torpeza, cimentan y generan estrategias para permitir    una mayor empatía frente a la sociedad tradicional, aunque ello no significa    que olviden sus raíces socioculturales. Así es como, en un proceso lento pero    seguro, coparon espacios en instituciones como la Asociación de Fútbol Oruro:    </font></p>     <blockquote>       <p><font face="Helvetica" size="2">Él [Juan Quircio Choque Capuma] era delegado      de Escara ante la AFO y era bien popular y bien conocido por la gente. Entonces      se ha postulado a la presidencia, y ha sido ganador de la Asociación de Fútbol      y estando en la AFO, se ha hecho conocer más para luego postularse a la Cooperativa      de Teléfonos Oruro (COTEOR) y en    ]]></body>
<body><![CDATA[<br>     COTEOR también lo ganó, y de COTEOR a Diputado, al gobierno… Con Escara se      ha hecho conocer y él le ha dejado mucho a Escara (Limberg Araoz Choque, Oruro,      12 de noviembre de 2010).</font></p> </blockquote>     <p><font face="Helvetica" size="2">La vigencia y protagonismo de los <i>qamiris</i>    aymaras se refleja precisamente en la posibilidad de pertenecer a estas instituciones    tradicionales representativas del departamento de Oruro. La Asociación de Fútbol    Oruro como la Cooperativa de Teléfonos de Oruro son espacios tradicionales y    conglomerados donde se conoce a mucha gente: ser miembro de las mismas es la    mejor manera de ampliar su capital social y de ser una figura pública.</font></p>     <p align=left><font face="Helvetica" size="2"><b>Conclusiones</b></font></p>     <p align=left><font face="Helvetica" size="2">La colonialidad del poder, en la    historia de nuestro país, en lugar de ir destruyendo culturas nativas en sus    expresiones tradicionales, ha cimentado un proceso de diferenciación que permitió    el fortalecimiento de los <i>qamiris</i> como grupo social referente del desarrollo    económico-comercial en Oruro. Los <i>qamiris</i> aymaras del occidente orureño    son herederos de los <i>sariris</i> (viajeros) que, haciendo uso de los pisos    ecológicos, consolidaron una forma de vida basada en lógicas racionales comerciales.</font></p>     <p><font face="Helvetica" size="2">La formación de capitales se circunscribe a    la lógica económica, pero también se extiende al ámbito social y simbólico.    En este sentido, los <i>qamiris</i> generan capital social bajo la lógica del    compartir y redistribuir parte de sus ganancias con el afán de consolidar nuevos    capitales. Eso les permite ganar espacios urbanos que antes eran monopolizados    por la elite criollo-mestiza abigarrada, pese a seguir expuestos a ciertas formas    de discriminación por parte de la sociedad orureña. </font></p>     <p><font face="Helvetica" size="2">La lógica, la personalidad y los valores <i>qamiris</i>    se enfrentan a una lógica de colonialidad mental y transculturación en diversas    instituciones que conforman la sociedad local, mediante actitudes de exclusión    disimulada a partir de la vigencia de prejuicios que los tildan de “contrabandistas”,    “sabacos” y otros términos despectivos. Pese a ello, la fuerza y el empuje de    los <i>qamiris</i> han permitido que revitalicen prácticas culturales propias    en el actual sistema capitalista. Una de las características de este tipo de    sociedades es el de la convivialidad y adaptación, sin perder su identidad frente    a la macro sociedad dominante. </font></p>     <p><font face="Helvetica" size="2">Sin embargo, en esta sociedad mayor, todavía    se manifiestan -por lo menos en el caso de Oruro- formas ocultas de racismo    en que la colonialidad del ser propugnada por un sistema capitalista occidental    eurocentrista que impera en las sociedades urbanas bolivianas exige, mediante    la violencia simbólica, desechar la identidad y práctica socioeconómica <i>qamiri</i>    aymara y asumir la lógica de la sociedad decadente.</font></p> <font face="Helvetica" size="2"> <hr = ============="3"  width="350" noshade align="left" size="3"> </font>     <p><font face="Helvetica" size="2"><b>Bibliografía</b></font></p>     <p><font face="Helvetica" size="2">Albó, Xavier    <br>   2002 <i>Identidad étnica y política.</i> La Paz: CIPCA.</font></p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p><font face="Helvetica" size="2">Arguedas, Alcides    <br>   1979 <i>Pueblo enfermo.</i> La Paz: Juventud.</font></p>     <p><font face="Helvetica" size="2">Bacarreza, Zenón    <br>   1997 “Carangas en el año 1910”. En: <i>Eco andino</i>, año 2<i>, </i>nº 3: 63-140.</font></p>     <p><font face="Helvetica" size="2">Bernabé, Adalid; Valencia, Geisha; Arrázola,    Roberto; Martinez, Freddy y Felipe, Efraín    <br>   2003 <i>Las ferias campesinas, una estrategia socioeconómica.</i> La Paz: PIEB.</font></p>     <p><font face="Helvetica" size="2">Bigott, L. A.    <br>   1973 <i>El educador neocolonizado.</i> Caracas: IPASME.</font></p>     <p><font face="Helvetica" size="2">Blanco, P.    <br>   2001 <i>Diccionario geográfico del departamento de Oruro 1904.</i> Oruro: IFEA,    IEB, ASDI/Sarec.</font></p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p><font face="Helvetica" size="2">Bourdieu, Pierre    <br>   2007 <i>El sentido práctico.</i> Buenos Aires: Siglo XXI.    <br>   </font></p>     <p><font face="Helvetica" size="2">Bourdieu, Pierre    <br> 2000 <i>La distinción.</i> Madrid: Taurus.</font></p>     <p><font face="Helvetica" size="2">Carter, William y Mamani, Mauricio    <br>   1989 <i>Irpa Chico: Individuo y comunidad en la cultura aymara.</i> La Paz:    Juventud.</font></p>     <p><font face="Helvetica" size="2">Dussel, Enrique    <br>   1989 <i>Europa, modernidad y eurocentrismo.</i> México: Universidad Autónoma    Metropolitana Iztapalapa (UAM-I).</font></p>     <p><font face="Helvetica" size="2">Fanon, Franz    ]]></body>
<body><![CDATA[<br>   1973 <i>Piel negra, máscaras blancas.</i> Buenos Aires: Abraxas. </font></p>     <p><font face="Helvetica" size="2">Layme, Félix    <br>   2004 <i>Diccionario bilingue aymara-castellano.</i> La Paz: CEA.</font></p>     <p><font face="Helvetica" size="2">Lima, E.    <br>   1921 <i>Etnografia de la provincia Carangas.</i> La Paz: Intendencia de Guerra.    </font></p>     <p><font face="Helvetica" size="2">Maldonado Torrez, N.    <br>   2007 “Sobre la colonialidad del ser. Contribuciones al desarrollo de un concepto”.    En: S. Castro Gómez. <i>El giro decolonial. Reflexiones para una diversidad    epistémica más allá del capitalismo global</i>. Bogotá: Iesco, Pensar, Siglo    del hombre.</font></p>     <p><font face="Helvetica" size="2">Mamani, B. V.    <br>   2000 <i>Identidad y espiritualidad de la mujer aymara.</i> La Paz: CREART.</font></p>     <p><font face="Helvetica" size="2">Medinaceli, Ximena    ]]></body>
<body><![CDATA[<br>   2011 <i>Sariri. Los llameros y la construcción de la sociedad colonial</i>.    La Paz: IEB, ASDI, IFEA, Plural editores. </font></p>     <p><font face="Helvetica" size="2">Moreno, Gabriel René    <br>   1896 <i>Últimos días coloniales en el Alto Perú.</i> Santiago de Chile: Cervantes.    </font></p>     <p><font face="Helvetica" size="2">Patzi, Félix    <br>   2009 <i>Sistema comunal: una propuesta alternativa al sistema liberal</i>. El    Alto: Vicuña. </font></p>     <p><font face="Helvetica" size="2">Quijano, Anibal    <br>   2000 <i>Colonialidad del poder, globalización y democracia.</i> Lima: S.E.</font></p>     <p><font face="Helvetica" size="2">Reynaga, Fausto    <br>   1981 <i>La revolución amáutica.</i> La Paz: WA-QUI.</font></p>     <p><font face="Helvetica" size="2">Rivera Cusicanqui, Silvia    ]]></body>
<body><![CDATA[<br>   1993 “La raiz: colonizadores y colonizados”. En: <i>Violencias encubiertas en    Bolivia</i>. La Paz: Aruwiyiri THOA.    <br>   </font></p>     <p><font face="Helvetica" size="2">Rivera Cusicanqui, Silvia    <br> 1986<i> Oprimidos pero no vencidos.</i> Ginebra:    UNRISD.</font></p>     <p><font face="Helvetica" size="2">Rivière, Gilles    <br>   1997 “Tiempo, poder y sociedad en las comunidades aymaras del altiplano (Bolivia)”.    En: Goloubinoff, M; Katz, E. y A. Lammel (eds.). <i>Antropología del clima en    el mundo hispanoamericano</i>. Quito: Abya Yala, tomo 2.</font></p>     <p><font face="Helvetica" size="2">Sainz, Antonio José de; Palenque, Jorge; Condarco,    Enrique y Zeballos, Enrique    <br>   1925 <i>Monografía de Oruro</i>. <i>Bolivia en el primer centenario de su independencia.</i>    La Paz: The University Society Inc.</font></p>     <p><font face="Helvetica" size="2">Spedding, Alison    <br>   2010 “Suma qamaña ¿Kamsañ muni? ¿Qué quiere decir vivir bien?”. En: <i>Revista    teológica y pastoral del Instituto Superior Ecuménico Andino de Teologia</i>,    4-40.</font></p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p><font face="Helvetica" size="2">Weber, Max    <br>   1990 <i>La ética protestante y el espíritu del capitalismo.</i> Lima: Tiempos    Nuevos. </font></p>     <p><font face="Helvetica" size="2">Yampara, Simón y Temple, Dominique    <br>   2008 <i>Matrices de civilización: sobre la teoría económica de los pueblos andinos.</i>    El Alto: Qamañ Pacha.</font></p>     <p><font face="Helvetica" size="2">Zavaleta Mercado, René    <br>   2006 <i>Lo nacional-popular en Bolivia.</i> La Paz: Plural Editores. </font></p> <font face="Helvetica" size="2"><br clear=all> </font>      <p align="center"> <font face="Helvetica" size="2"><img width=450 height=306 src="file:///C|/SciELO/serial/rbcst/v14n29/img/v14n29a04_02.jpg"></font>    <font face="Helvetica" size="2"><a name="_GoBack"></a></font>      <p></p> <font face="Helvetica" size="2"><br clear=all> </font>  <hr align=left size=1 width="33%">     <p><font face="Helvetica" size="2"><a href="#_ftnref1" name="_ftn1" title="">[1]</a>      El presente artículo se basa en los hallazgos de la investigación “Procesos    de desplazamiento e inclusión de una elite indígena (<i>qamiris</i>) en la ciudad    de Oruro. Inclusión-exclusión en un mundo de prejuicios raciales en la dinámica    urbana diferenciada de la elite tradicional”, realizada en el marco de la convocatoria    “Racismo, discriminación y relaciones socioculturales” convocada por el PIEB.    La investigación fue concluida por Jorge Llanque Ferrufino (coordinador) y Edgar    Villca Mamani (investigador), con el asesoramiento académico de Marcelo Fernández    Osco. Nuestra eterna gratitud por sus consejos.</font></p>     <p><font face="Helvetica" size="2"><a href="#_ftnref2" name="_ftn2" title="">[2]</a>    Antropólogo, especialista en educación superior, investigador del Centro de    Ecología y Pueblos Andinos (CEPA) y docente de la Universidad Técnica de Oruro    (UTO), Oruro. Correo electrónico: llanfer2000@yahoo.com</font></p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p><font face="Helvetica" size="2"><a href="#_ftnref3" name="_ftn3" title="">[3]</a>    En el caso boliviano, la más reciente es el estudio de Medinaceli (2010) sobre    la formación de los llameros o <i>sariris</i> y otros grupos de poder económico    en el periodo del auge colonial de la plata. </font></p>     <p><font face="Helvetica" size="2"><a href="#_ftnref4" name="_ftn4" title="">[4]</a>    El estudio de Spedding es interesante para analizar el concepto de <i>suma qamaña</i>,    no tanto como filosofía de vida sino en la forma como el gobierno lo concibe.</font></p>     <p><font face="Helvetica" size="2"><a href="#_ftnref5" name="_ftn5" title="">[5]</a>    Aparente porque solo son las elites las que están en el poder y han creado un    imaginario para el resto de la población con el fin de mantener su control y    poder simbólico.</font></p>     <p><font face="Helvetica" size="2"><a href="#_ftnref6" name="_ftn6" title="">[6]</a><i>S</i>ignifica    mercado, pero más allá de la idea de un espacio de compra/venta.</font></p>     <p><font face="Helvetica" size="2"><a href="#_ftnref7" name="_ftn7" title="">[7]</a>El    cacique principal de la zona era Chuquichambi, legendario señor aymara que había    participado en la lucha contra los españoles en Cochabamba (Medinacelli, 2010).    Chuquichambi murió en 1540 y luego, según la misma autora, Carangas se dividió    en tres parcialidades. CondorVillca fue parte de la cédula de encomienda de    Mendieta, aunque también <i>feriaron</i> con Gómez de Luna. </font></p>     <p><font face="Helvetica" size="2"><a href="#_ftnref8" name="_ftn8" title="">[8]</a>Aún    hoy, en los ritos ancestrales en Sabaya, la autoridad máxima originaria es denominada    Mallku Sabaya.</font></p>     <p><font face="Helvetica" size="2"><a href="#_ftnref9" name="_ftn9" title="">[9]</a>En    otros pueblos aymaras, el <i>jilaqata</i> también gozaba de similares señales    de distinción<i>: </i>“…Antes el <i>jilaqata</i> siempre tenía que tener su    mula, era imprescindible” (Carter y Mamani, 1989: 280).</font></p>     <p><font face="Helvetica" size="2"><a href="#_ftnref10" name="_ftn10" title="">[10]</a>Se    dice que el mismo Rey obsequió a la población una imagen de la Virgen María,    como se puede ver en la frase inscrita al pie de la imagen: “Retrato de la Milagrosa    Imagen de Nra. Sª de Sabaya de Carangas. Una de las que embio el S. emperador    Carlos Quinto desde Roma en el descubrimiento de estos Reynos. De cuyas portentosas    maravillas participan todas las que se le encomienda”.</font></p>     <p><font face="Helvetica" size="2"><a href="#_ftnref11" name="_ftn11" title="">[11]</a>Los    cultos a los santos y a las vírgenes desarrollados por los curas fueron creando    un poder paralelo al civil, que llegó a ser denunciado por algunos. Es el caso    de Bacarreza (1997) que señala que los curas cobraban sumas exorbitantes por    la realización de bautizos, misas y festividades religiosas así como para la    veneración de ciertas imágenes religiosas en el periodo colonial. Es posible    que Pedro Martín Capurata CondorVillca, cansado de los abusos del cura, haya    decidido castigarlo, con el beneplácito de sus súbditos.</font></p>     <p><font face="Helvetica" size="2"><a href="#_ftnref12" name="_ftn12" title="">[12]</a>Un    castigo tradicional en la época colonial era el descuartizamiento con caballos    y la posterior exposición de los miembros del infortunado en las plazas principales    de los pueblos. Eso ocurrió en 1781, por ejemplo, con Tupac Katari cuando se    sublevó contra la Corona.</font></p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p><font face="Helvetica" size="2"><a href="#_ftnref13" name="_ftn13" title="">[13]</a>Significa    pueblo en aymara.</font></p>     <p><font face="Helvetica" size="2"><a href="#_ftnref14" name="_ftn14" title="">[14]</a>Entrevista    a Rudy Moya, 2010.</font></p>     <p><font face="Helvetica" size="2"><a href="#_ftnref15" name="_ftn15" title="">[15]</a>Los    <i>qamiris</i> entrevistados niegan haber incurrido en la práctica del contrabando.    Ellos indican que su desarrollo económico se debió a que pudieron llevar sus    productos más allá de los mercados tradicionales de consumo. Así mismo, eliminaron    el recurso a los intermediarios (en este caso, en Iquique, Chile) y trabajaron    directamente con los productores, sean chinos, malayos, etc. Sin embargo, reconocen    que existe el contrabando pero son otras las personas que se dedican a esta    actividad. Es menester señalar que el Estado no es capaz de generar propuestas    y alternativas de desarrollo así como oportunidades laborales; su radio de acción    y la mayor parte del presupuesto ejecutado se ha concentrado en las ciudades/departamentos    del eje central, lo que precisamente provoca que el resto de los bolivianos    deba buscar alternativas de desarrollo y de progreso, sobre todo en actividades    informales.</font></p>     <p><font face="Helvetica" size="2"><a href="#_ftnref16" name="_ftn16" title="">[16]</a>Las    <i>tipañas</i> o los <i>tipanakuy</i> se refieren al dinero (en la actualidad;    antes podían ser bienes) que se otorga al anfitrión de una fiesta, con la intención    de que sea devuelto en otra ocasión. </font></p>     <p><font face="Helvetica" size="2"><a href="#_ftnref17" name="_ftn17" title="">[17]</a>Frontera    pero también espacio de encuentro.</font></p>     <p><font face="Helvetica" size="2"><a href="#_ftnref18" name="_ftn18" title="">[18]</a><i>S</i>ignifica    persona, pero no individuo sino pareja: un <i>jaqi</i> varón debe tener un <i>jaqi</i>    mujer.</font></p>     <p><font face="Helvetica" size="2"><a href="#_ftnref19" name="_ftn19" title="">[19]</a>Los    que asumieron el cargo e hicieron algo por la comunidad, antes del <i>jaqi</i>.    </font></p>     <p><font face="Helvetica" size="2"><a href="#_ftnref20" name="_ftn20" title="">[20]</a>Las    siguientes informaciones han sido recopiladas en el marco de la fiesta de comparsas    del año 2010.</font></p>     <p><font face="Helvetica" size="2"><a href="#_ftnref21" name="_ftn21" title="">[21]</a>Entre    ellos se destacan Mirtha Quevedo, ex prefecta del Departamento, Edgar Bazán    Ortega, ex alcalde del Gobierno Municipal.</font></p>     <p><font face="Helvetica" size="2"><a href="#_ftnref22" name="_ftn22" title="">[22]</a>Fue    el caso de Wilford Condori, concejal de la ciudad y Juan Quircio (†), ex diputado    por el MAS.</font></p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p><font face="Helvetica" size="2"><a href="#_ftnref23" name="_ftn23" title="">[23]</a>Proviene    de la palabra <i>nayra</i> que significa antes, anterior; <i>Nayra Pacha</i>    es el pasado, lo antiguo (Layme, 2004). <i>Nayracha</i> es un aporte para satisfacer    a los antepasados, los antiguos, para que prodiguen abundancia, den bienestar    y felicidad a los pasantes.    </font></p>     <p><font face="Helvetica" size="2"><a href="#_ftnref24" name="_ftn24" title="">[24]</a>Estas    invitaciones suelen ser muy vistosas, más grandes que las comunes, impresas    a todo color, para expresar la grandeza y generosidad de los pasantes.</font></p>     <p><font face="Helvetica" size="2"><a href="#_ftnref25" name="_ftn25" title="">[25]</a>     Amuleto para atraer la abundancia (Layme, 2004). Se denomina de igual manera    a ciertos lugares y piedras tutelares.</font></p>     <p><font face="Helvetica" size="2"><a href="#_ftnref26" name="_ftn26" title="">[26]</a>Sinónimo    de pasante.</font></p>     <p><font face="Helvetica" size="2"><a href="#_ftnref27" name="_ftn27" title="">[27]</a>Una    de las expresiones racistas más fuertes ha sido, probablemente, la apreciación    de un comentarista político local, de profesión ingeniero, en ocasión de las    elecciones departamentales para el cargo de Gobernador. Mencionó que la Gobernación    se había ruralizado y que el pensamiento indígena no era un pensamiento científico    por lo que los campesinos no eran llamados a hablar de desarrollo en el departamento    de Oruro. </font></p>       ]]></body><back>
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