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<article-title xml:lang="es"><![CDATA[Las fronteras de la “metropolización” Desigualdades de acceso al agua e indicadores de pobreza en La Paz]]></article-title>
<article-title xml:lang="en"><![CDATA[The borders of metropolization Inequalities of access to water and indicators of poverty in La Paz]]></article-title>
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<abstract abstract-type="short" xml:lang="en"><p><![CDATA[The difficulties faced by marginal districts of the city of La Paz in gaining access to a water supply offer a wealth of information about the metropolization process. This article presents the results of a survey which shows that analysis cannot be based on a single scale of poverty. The ideas involved in constituting the urban space turn out to be decisive for understanding the territorial redistribution of different social groups.]]></p></abstract>
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</front><body><![CDATA[ <p align="center"><font size="4" face="Helvetica"><strong>Las fronteras de la “metropolización”</strong></font></p>      <p align="center"><strong><font size="4" face="Helvetica">Desigualdades de acceso al agua  e indicadores de pobreza en La Paz</font></strong></p>      <p align="center"><font size="4" face="Helvetica">The borders of metropolization</font></p>      <p align="center"><font size="4" face="Helvetica">Inequalities of access to water and indicators of poverty in La Paz</font></p>      <p align="center"><font size="3" face="Helvetica"><strong>Franck Poupeau<sup>1 </sup></strong></font></p>      <p align=justify><font size="2" face="Helvetica">Las dificultades que enfrentan los barrios periféricos de la ciudad de La Paz para acceder al agua dejan numerosas enseñanzas sobre el proceso de metropolización. En este artículo, se comparten los resultados de una encuesta que, entre otros datos, muestra que no se puede razonar sobre una escala única de “pobreza”. Las lógicas constitutivas del espacio urbano resultan determinantes para comprender la redistribución territorial de los diferentes grupos sociales.</font></p>      <p align="justify"><font size="2" face="Helvetica">Palabras clave: urbanización / metropolización / agua / suministro de agua / desigualdad social / espacio urbano / ordenamiento del territorio / grupos sociales</font></p>      <p align=justify><font size="2" face="Helvetica">The difficulties faced by marginal districts of the city of La Paz in gaining access to a water supply offer a wealth of information about the metropolization process. This article presents the results of a survey which shows that analysis cannot be based on a single scale of poverty. The ideas involved in constituting the urban space turn out to be decisive for understanding the territorial redistribution of different social groups. </font></p>      <p align="justify"><font size="2" face="Helvetica">Keywords: urbanization / metropolization / water / water supply / social inequality / urban space / land ordering / social groups</font></p><HR align="center" size="4" noshade>      <p align=justify><font size="2" face="Helvetica">Desde hace algunos años, los especialistas de las   políticas urbanas tanto como los decidores políticos de todas las tendencias (y   de todos los países) ponen énfasis en la “metropolización” que afecta a las   grandes ciudades bajo la influencia de la globalización. Mientras que una   metrópoli agrupa actividades productivas, control de los intercambios,   funciones de regulación y de dominación política, se supone que la   metropolización provoca un incremento del poder de mando de una ciudad grande   sobre un territorio ampliado, una concentración de las actividades económicas y   sociales y una apertura a los flujos mundiales de comercio y de comunicación   (Troin, 2000). Cuando la Alcaldía de La Paz, ciudad sede de gobierno, subraya   en su plan de desarrollo urbano las transformaciones locales y los proyectos   por desarrollar,  está invocando a la metropolización como base de un   “desarrollo armónico entre el municipio de La Paz y los ‘hermanos municipios’   del área metropolitana, con la finalidad de restablecer el equilibrio   geopolítico nacional, de redinamizar el desarrollo económico y productivo del   departamento de La Paz y de establecer un polo de gravitación sobre el   Pacífico”<sup>2</sup>. El corolario de esta apertura nacional e internacional   está en el apoyo a los “trabajos estratégicos” de transformación del territorio   municipal, trátese de facilitar el transporte, de mejorar las condiciones de   vida o de fortalecer a las empresas municipales de agua y de gas. Es así como   el espacio urbano de La Paz se encuentra sembrado de obras, acá para abrir una   nueva vía hacia las alcaldías vecinas, allá para renovar la red de distribución   de agua, o más allá para intentar delimitar un área verde, arrinconada entre un nuevo distribuidor y una urbanización en construcción. </font></p>      ]]></body>
<body><![CDATA[<p align="justify"><font size="2" face="Helvetica">El proceso de metropolización, percibido en su vínculo con la economía   nacional o globalizada, puede también estar asociado a la producción de formas   de segregación socioespacial que generan tensiones de diversa naturaleza,   particularmente en las zonas limítrofes. La Paz constituye un caso ejemplar:   conflictos entre administraciones municipales, la mayor parte de las veces a   raíz de problemas de límites territoriales entre La Paz y los municipios   vecinos, que le reprochan su política “hegemónica” en los planos territorial y   económico; conflictos entre residentes de esas zonas de frontera, divididos   entre el deseo de unirse al municipio “central” de La Paz, para beneficiarse   con sus servicios urbanos, y el de quedarse en el municipio de origen, menos   equipado pero también menos caro en términos de impuestos locales y de   impuestos a  bienes raíces. Estas tensiones sociales son más vivas en la medida   en que los municipios aparecen como desiguales, y que la ciudad “central”   concentra todas las formas de capitales económicos, culturales y sociales, que   moviliza para sus proyectos de ordenamiento territorial y de expansión. Sin   embargo, las formas de segregación socioespacial no corresponden a las   delimitaciones administrativas, y el propio espacio urbano de La Paz resulta   siendo muy desigual. A pesar de todo, son las zonas de frontera con los otros   municipios, en la periferia de la aglomeración central, las que concentran los   indicadores de subequipamiento en servicios urbanos, de menor acceso a la salud   y a la educación, de hábitat más elemental y de actividad económica más   precaria (GMLP, 2006). Esas zonas periféricas y limítrofes entre municipios son   capaces de revelar las lógicas en acción en el proceso de metropolización.   Tomaré como hilo rector del análisis las desigualdades de acceso al servicio de   distribución de agua y saneamiento, que constituyen “un indicador de las   relaciones de desigualdad social” (Meublat, 2001), debido a los elevados costos   de equipamiento, a la mediocre calidad del servicio en las zonas más pobres o a   los riesgos ambientales. Las dificultades de    <br>   acceso a la red de los barrios periféricos en expansión de la aglomeración   permitirán circunscribir no solamente los conflictos generados por la   metropolización en proceso, sino también volver al análisis de los indicadores de pobreza utilizados por las políticas de equipamiento urbano.</font></p>     <p><font size="2"><strong><font face="Helvetica">LA  INVESTIGACI&Oacute;N: CARACTER&Iacute;STICAS DE LOS BARRIOS ESTUDIADOS Y DE LA MUESTRA</font></strong></font></p>     <p align="justify"><font size="2" face="Helvetica">Entre abril y   agosto de 2008, en los barrios periféricos en expansión de La Paz, se aplicó   una encuesta con la distribución de cuestionarios según una doble lógica de muestreo<sup>3</sup>:   una muestra “territorial” que ha tomado en cuenta barrios representativos de la   diversidad de situaciones posibles, en términos de equipamiento, de situación   geográfica y geológica, de características materiales del hábitat, de   propiedades socioeconómicas de la población y de distancia al centro de La Paz   (ver la presentación de los ocho barrios encuestados); en un segundo momento   se  aplicó un número de cuestionarios equivalente al 10% de las viviendas en   cada barrio seleccionado. La unidad básica es la vivienda familiar, que   constituye el dato esencial del Censo 2001, de cuyo cuestionario se han   retomado algunas preguntas con la finalidad de establecer una base de datos   comparable de barrios en expansión, que en aquel momento no existían con la forma   actual. Se han llenado 156 cuestionarios y se los ha procesado estadísticamente   con ayuda del programa SPSS. En las siguientes líneas, describiré las   características de la muestra obtenida, antes de establecer una caracterización   sistemática de los barrios y de las condiciones socioespaciales de acceso al servicio de distribución de agua.</font></p>     <p align="center"><font size="2" face="Helvetica"><img border=0 width=532 height=319 id="Imagen 1" src="/img/revistas/rbcst/v12n27/a06_figura_01.jpg"></font></p>     <p align="justify"><font size="2" face="Helvetica">&nbsp;</font></p>     <p align="center"><font size="2" face="Helvetica"><img border=0 width=563 height=336 id="Imagen 2" src="/img/revistas/rbcst/v12n27/a06_figura_02.jpg"></font></p>     <p align="justify"><font size="2" face="Helvetica">HABITAT Y CONDICIONES DE VIDA </font></p>     <p align="justify"><font size="2" face="Helvetica">Se constata que casi la mitad (49%) de los   habitantes ocupa su vivienda desde hace más de 15 años; en algunos barrios,   como Chicani, una parte considerable de los habitantes ha vivido siempre ahí.   El 21% se ha instalado entre 1994 y 2001, mientras que el 30% lo hizo a partir   de 2001, lo que confirma la idea de una leve aceleración de la migración urbana   en la última década en la aglomeración formada por La Paz y El Alto (Poupeau,   2007). Casi la totalidad de los habitantes encuestados (95%) vive en una casa   particular, de la cual el 91% tiene la propiedad (frente al 5% de alquiler y el   4% de casas prestadas). Sólo el 70% de ellos tiene un título de propiedad, y el   20% tiene otra casa fuera del barrio. En cuanto a las viviendas, el 42% tiene   paredes de adobe, sólo el 33% tiene servicio higiénico y, de esta proporción,   únicamente la mitad tiene el desagüe en un pozo ciego y un tercio en la red de   alcantarillado (dos tercios de los habitantes hacen sus necesidades a la   intemperie). Si bien la instalación eléctrica es relativamente satisfactoria y   abarca al 90% de las viviendas, el acceso al agua por cañería dentro de la   vivienda sólo beneficia al 16% de las viviendas, en tanto que el 11% tiene agua   por cañería fuera de la vivienda aunque dentro del lote. La mayoría (55%) de   los vecinos de los barrios encuestados se provee de agua en pozos próximos a su   vivienda y el 16% pertenece a un sistema de cooperativa de agua. A diferencia   de lo que puede suceder en otras partes de la aglomeración (El Alto,   Achocalla), menos del 2% de los habitantes recurre a los carros cisterna. Las   preguntas acerca de los usos del agua permitirán enseguida precisar el cuadro que nos ofrece esas primeras variables, tomadas del censo de 2001.</font></p>     <p align="justify"><font size="2" face="Helvetica">CARACTER&Iacute;STICAS DEMOGR&Aacute;FICAS DE LOS HOGARES &nbsp;</font></p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p align="justify"><font size="2" face="Helvetica">Si bien el 80%   de los jefes de hogar son hombres, generalmente casados, la estructura de edad   revela la relativa ausencia de jóvenes matrimonios (el 13% de los jefes de   hogar tiene menos de 30 años) en favor de parejas de mediana edad: el 31% tiene   entre 30 y 39 años, el 25% entre 40 y 49 años, es decir que estas dos últimas   categorías suman el 55%. Pero el hecho de que el 32% de los jefes de hogar   tenga más de 50 años muestra una mayor diversidad de poblamiento que en las   zonas periféricas de El Alto, por ejemplo, donde la gran mayoría de las parejas   de mediana edad está ligada a una migración intraurbana que busca el acceso a   la propiedad (Poupeau, 2009). Por otra parte, el 22% de los jefes de hogar de   las zonas estudiadas en La Paz vive todavía con uno de los padres de la pareja,   lo que puede expresar la persistencia de una transmisión familiar situada en el   barrio mismo. La diversidad sociodemográfica de las parejas se observa en el   nivel del número de niños por familia y el número de personas que ocupan la   misma vivienda: el 10% de las familias tiene solamente un hijo, lo que confirma   la baja proporción de parejas muy jóvenes; en cambio, el 29% tiene dos, el 18%   tiene tres y el 41% tiene más de cuatro, lo que denota una relativa   diferenciación de los tipos de familia (los sectores populares bolivianos   tienden a tener más hijos). Del mismo modo, sólo el 10% de las viviendas alberga   a  una o dos personas, el 51% alberga a entre tres y cinco, y el 39% alberga a   más de seis. Esta diversidad se observa en la organización del hábitat:   mientras que el 31% de las viviendas sólo cuenta con una habitación, el 32,5%   tiene más de tres, con una gran mayoría que tiene al mismo tiempo una cocina separada y habitaciones exclusivamente para dormir. </font></p>     <p align="justify"><font size="2" face="Helvetica">Es pues difícil identificar, con sólo la lectura de las estadísticas de   conjunto, un tipo de poblamiento específico de los barrios en expansión de La   Paz, a diferencia de los barrios periféricos de El Alto, que expresan una   instalación mucho más homogénea, y más reciente. La encuesta en La Paz revela,   además, que el 42% de los jefes de hogar nacieron en el mismo barrio y la   mayoría de los otros en las provincias del departamento de La Paz. Más del 45%   de ellos vivía ya en el barrio cinco años antes, lo que confirma la idea de una   instalación más antigua que en las zonas en expansión de El Alto. Mientras que   la baja proporción de personas que se identificaba con un “pueblo originario”   (30%) denotaba en esa ciudad la fuerza y el peso del modo de vida, de   identificación y de aspiraciones de carácter urbano; el hecho de que el 85% de   las personas encuestadas en La Paz se identifique con un “pueblo originario”, principalmente   aymara, revela una implantación más rural, lo cual se refuerza con la profesión   de los padres: el 52% de los padres de los jefes de hogar encuestados trabaja   como agricultor, frente al 16% que trabaja como albañil, al 4% como chofer y al   6% como comerciante; los padres que ejercen “profesiones superiores”   representan el 5% de la muestra, dato que concuerda con la presencia de enclaves privilegiados en algunos barrios, como Chicani o Chijipata. </font></p>     <p align="justify"><font size="2" face="Helvetica">CARACTER&Iacute;STICAS SOCIOPROFESIONALES DE LOS JEFES DE HOGAR &nbsp;</font></p>     <p align="justify"><font size="2" face="Helvetica">Si los   trabajadores no calificados, trátese de albañiles o de obreros industriales,   representan el 38% de la muestra, se encuentra un 28% de personas que laboran   en el comercio y en los servicios, un 9% de agricultores, un 7% de empleados de   oficina y un 10% de profesiones superiores (dirección de empresa, profesiones   científicas y técnicas). Entre las jefas de hogar, que representan el 20% de la   muestra, la mitad se queda a trabajar en el domicilio, la mayor parte del   tiempo explotando una pequeña parcela de tierra que apenas garantiza la   subsistencia: al igual que en El Alto, se trata de los hogares con mayores   dificultades. Con respecto a los padres de los jefes de hogar de la muestra, se   advierte, a pesar de todo, una ligera movilidad ascendente, con una reducción   de la proporción de agricultores y un incremento de las profesiones medias o   superiores, ligadas al desarrollo de los servicios en la aglomeración de La Paz. </font></p>     <p align="justify"><font size="2" face="Helvetica">Desde el punto de   vista de la categoría ocupacional, dos tercios de los jefes de hogar son   asalariados, de manera más o menos permanente, mientras que el 26% trabaja por   cuenta propia -pero sólo el 3% se declara verdaderamente empleador- lo que   significa que la mayoría se encuentra en situación de trabajo precario, como   los albañiles o los plomeros que ofrecen cotidianamente su trabajo en algunas   plazas de La Paz, y a los que se reconoce por los letreros que colocan en sus   maletines de trabajo. Esta hipótesis se confirma primeramente por la baja tasa   de personas que tienen un seguro personal (19%), luego por el análisis de las   ramas de actividad: el 30% de la muestra trabaja en la construcción, el 13% en   el comercio, el 15% en el transporte, el 10% en el trabajo a domicilio   (esencialmente mujeres), el 9% en la agricultura, el 7% en la manufactura, pero   sólo el 4% en la administración de servicios urbanos y en la educación. El   personal de salud representa el 10% de la muestra, pero tratándose del sector   público son, con seguridad, enfermeros/as o empleados/as subpagados, del mismo   modo que los maestros de primaria. Esta baja calificación de los empleos se   asocia con el nivel de instrucción: cerca del 10% de los jefes de hogar es   analfabeto, el 42% cursó hasta el nivel primario, el 35% hasta el secundario, y   el 9% fue hasta la universidad. Desde el punto de vista de las prácticas   culturales en el sentido amplio, cerca del 70% de los hogares se declara   católico y el 21% evangélico. Esta homogeneidad vuelve a encontrarse en el   nivel de las actividades de diversión: la única actividad declarada es el fútbol.</font></p>     <p align="justify"><font size="2" face="Helvetica">DISTRIBUCI&Oacute;N DE LOS GASTOS &nbsp;</font></p>     <p align="justify"><font size="2" face="Helvetica">El transporte tiene un lugar importante en la   repartición de los gastos: si bien el 40% gasta menos de 20 bolivianos por   semana, lo que corresponde al hecho de que el 3% de la muestra trabaja en su   barrio y el 40% a menos de media hora de trayecto, la mayor parte de los jefes   de hogar gasta entre 20 y 50 bolivianos por  semana (37%), y un cuarto de ellos   gasta hasta más de 50 bolivianos -el 55% de los jefes de hogar tiene más de una   hora de trayecto para llegar a su trabajo. Solamente el 10% de ellos tiene un   vehículo, y se trata de choferes que trabajan por su cuenta, o las personas que   residen en los condominios de Cota Cota. Desde el punto de vista alimentario,   aparece cierta homogeneidad: el 80% de la muestra va al mercado una vez por   semana, a veces diariamente a una tienda cercana para pequeñas compras, pero en   ningún caso a los supermercados que se abrieron en La Paz desde hace unos   quince años, y cuyos precios están todavía fuera del alcance de las familias   modestas. Los gastos alimentarios declarados muestran un nivel de vida superior   al observado en El Alto: solamente el 20% de los hogares gasta menos de 100   bolivianos por semana en la alimentación (y las tablas cruzadas muestran que se   trata de familias restringidas), mientras que más de la mitad de la muestra   gasta más de 150 bolivianos por semana (las diferencias entre hogares dependen   del número de niños en la familia). Conviene señalar que esas cifras deben ser   consideradas con prudencia, ya que la autoevaluación de los gastos no siempre   es confiable: ésta no hace sino revelar grandes tendencias, especialmente desde   un punto de vista comparativo con El Alto, donde el promedio de gastos por   semana varía entre 50 y 100 bolivianos. No obstante, existen algunas   similitudes entre los barrios periféricos de las dos ciudades de la   aglomeración: al igual que en El Alto, una gran parte de las familias (80%)   tiene la intención de agrandar su casa en el futuro, especialmente para abrir una tienda o criar ganado.</font></p>     <p align="justify"><font size="2" face="Helvetica">USOS DEL AGUA &nbsp;</font></p>     <p align="justify"><font size="2" face="Helvetica">El consumo de   agua se ha estimado también a partir de las declaraciones de los encuestados,   en la medida en que pocos  (3%) tienen una factura que indica el volumen de   agua utilizado. Desde el punto de vista de la higiene corporal, el 19% de las   familias declara que baña a sus hijos una vez por semana y, por el contrario,   el 18% les baña todos los días. Dos tercios de la muestra declaran que entre 2   y 4 veces, tanto para los niños como para los adultos, aun si para estos   últimos la frecuencia es ligeramente menor en promedio. En cambio los jefes de   hogar declaran en un 56% que se duchan fuera de su domicilio, de ellos un 44% lo hace en su lugar de trabajo y el 32% en duchas públicas. </font></p>     <p align="justify"><font size="2" face="Helvetica">En el ámbito de la higiene y la salud, la gestión de las aguas servidas   y de los desechos deja aparecer las insuficiencias del servicio municipal:   mientras que el 92% de los hogares encuestados elimina las aguas servidas   echándolas afuera, el 80% deposita sus desechos en un lugar previsto para este   fin, teniendo conocimiento de la existencia de un servicio de recolección de   basura, relativamente presente en todo el territorio de La Paz, donde rara vez   se encuentran montones de basura abandonados en terrenos baldíos. Sin embargo,   los problemas vinculados al agua siguen siendo importantes: el 39% de los niños   sufre problemas gástricos y el 31% presenta verrugas o infecciones cutáneas. La   información recogida acerca del tipo de agua utilizada para los usos cotidianos   permite precisar algunos elementos que las preguntas de la primera parte del   cuestionario del Censo de 2001 dejaron en la sombra. En efecto, existen casos   de conexión domiciliaria, pero que no son obra de la Empresa Pública y Social   de Agua y Saneamiento (EPSAS): se trata de conexiones realizadas por una   cooperativa local o por un sistema administrado colectivamente, particularmente   en los barrios de Chicani, Apaña o 24 de Junio. En esos casos, la presencia de   un grifo en la casa, muy utilizado para el agua potable, no impide ir a lavar   la ropa o la vajilla en un pozo vecino, salvo los pocos casos en los que el   agua es suficientemente abundante como para no demandar ningún gasto individual   o colectivo (aparte de la contribución de los miembros de la cooperativa a los   trabajos de instalación y mantenimiento). Si se agrega el uso de pozos y las   conexiones cooperativas, 89% de hogares no tienen conexión a la red de EPSAS.   El 6% tiene acceso a piletas públicas y el resto está constituido por familias   que se proveen de agua por sus propios medios en fuentes fuera del barrio. En el   caso de las personas conectadas a la red EPSAS, podemos constatar que la   conexión de la mayor parte de ellas data de antes de la llegada de la empresa   Aguas del Illimani en 1997, y que el período 2001-2007 presenta tasas   particularmente bajas de conexión a la red (el año 2008 registra una   reactivación de la expansión de la red, debido al establecimiento de la empresa municipal).</font></p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p align="justify"><font size="2" face="Helvetica">PERCEPCI&Oacute;N DEL SERVICIO DE DISTRIBUCI&Oacute;N Y POSICIONES POL&Iacute;TICAS </font></p>     <p align="justify"><font size="2" face="Helvetica">Las demandas de conexión a la red muestran que en   los barrios periféricos de La Paz como de El Alto, no existe mayor reticencia   respecto al pago mensual de la factura de agua: los casos recogidos de personas   que estiman que el agua debiera ser gratuita corresponden a Chicani, donde un   sistema comunitario provee agua de fuente en abundancia a algunas manzanas. En   esos casos (que representan el 10% de la muestra) los vecinos afirman no querer   conectarse a la red, mientras la mayoría de los demás encuestados expresa un   vivo deseo de conexión. Acerca de este punto existe un sesgo debido a las   condiciones de la encuesta por cuestionario: las personas que no están   interesadas en una conexión, como los agricultores de barrios limítrofes entre   La Paz y las comunidades vecinas, deseosas de no depender de La Paz para no   pagar los impuestos locales sobre las tierras que son más elevados (por ejemplo   Apaña), no quisieron responder al cuestionario, o bien no pudieron hacerlo por   su ausencia casi permanente de su domicilio e, incluso, en algunos casos, por   el obstáculo lingüístico que representaba para ellos el intercambio en español.   Mientras las opiniones sobre los precios de consumo se dividen (el 31% los   considera muy caros, el 32% estima que son razonables y el 37% no tiene   opinión), los precios de conexión son considerados demasiado caros por una   fracción significativa de la muestra: el 61% (el 24% los estima razonables y el   15% no tiene opinión). También en este tema, parece que la población de estos   barrios enfrenta menos dificultades económicas que en los barrios en expansión de   El Alto. No obstante, para muchos de los barrios encuestados el precio de   conexión individual no corresponde a la suma que tendrían que desembolsar los   vecinos para conectarse: estando situados en barrios de altitud, encastrados en   rocas que constituyen obstáculos naturales, tendrían que hacer instalar   sistemas más costosos, destinados a compensar la falta de presión. Con menores   dificultades financieras que los habitantes de El Alto, los de La Paz   encuentran en las condiciones espaciales de su instalación (los más pobres   residen en los sectores de más difícil acceso: los más alejados del centro y   los más cercanos a las colinas circundantes) un factor de desigualdad de acceso al servicio que puede resultar más importante.</font></p>     <p align="justify"><font size="2" face="Helvetica">Por lo demás, la población de los barrios no equipados de La Paz se   muestra mucho menos movilizada en torno al tema del agua que la de El Alto. Sin   embargo, la mitad de las personas encuestadas declaró que la carencia de agua   constituyó un problema cuando se instalaron en su residencia actual. Pero sólo   el 53% de esas personas conoce el nombre y la existencia de la empresa EPSAS, y   menos del 40% tiene una opinión declarada sobre los efectos benéficos o no de   la salida de la empresa Aguas del Illimani. El agua no parece ser percibido   como un tema político y la gran mayoría de los habitantes se declara dispuesta   a erogar los gastos que demanda el acceso a la red. Una vez informados sobre   los precios de conexión (sólo el 17% de las personas encuestadas pudo decir   cuál era la tarifa) los porcentajes caen un poco (el 76% está dispuesto a   desembolsar 150 dólares para el agua potable y el 67% desembolsaría 185 dólares   para el alcantarillado). Por otra parte, el problema de la conexión a la red se   percibe más como un problema colectivo que individual: la conexión domiciliaria   no se piensa, en la totalidad de los casos, sino en el marco de una conexión   del conjunto del vecindario. Vemos claramente aquí lo que separa, tanto en el   plano de las condiciones materiales como en el de las maneras de pensar, a los   habitantes de esos barrios en extensión, de los “usuarios” que la ciencia   económica y la sociología de las organizaciones de servicios urbanos ponen en   el centro de sus preceptos normativos -sobre todo cuando se trata de equipar las villas llamadas “del Sur”…</font></p>     <p align="justify"><font size="2" face="Helvetica"><strong>DIVERSIDAD Y COHERENCIA DE LOS ESTILOS DE VIDA &nbsp;</strong></font></p>     <p align="justify"><font size="2" face="Helvetica">Si bien la descripción global de la muestra   encuestada ofrece una imagen relativamente precisa de las condiciones de acceso   al servicio de agua en los barrios periféricos de La Paz, no da cuenta sino de   manera imperfecta de las dificultades concretas que enfrentan los habitantes y   de los conflictos generados por la lógica de metropolización en acción. Por   ello, se realizó un análisis de los cuestionarios sobre la base territorial de   los barrios a fin de extraer grandes líneas de interpretación y de reagrupar   variables, y efectuar luego un análisis estadístico que ponga en interacción a   las características sociales de los individuos con los factores de desigualdad espacial. </font></p>     <p align="justify"><font size="2" face="Helvetica">Desde el punto de vista del hábitat, los barrios manifiestan diferencias   marcadas. Dos barrios se caracterizan por un hábitat particularmente pobre, si   nos limitamos al indicador del piso de tierra: Pokechaca y Mirador Turístico.   Este último presenta, sin embargo, una mayoría de paredes de ladrillo: se halla   situado en una zona rocosa donde es difícil fabricar adobe, es también un   barrio muy reciente, donde todos los habitantes se han instalado a partir de   2002, que es el caso de sólo el 20% de los habitantes de Pokechaca. Desde el punto   de vista de la antigüedad del asentamiento (Tabla 1), podemos distinguir varios   ritmos: barrios como Chicani, Apaña o 24  de Junio tienen una mayoría de   residentes de hace más de 15 años (incluyendo a personas que vivieron siempre   en el mismo lugar), mientras que Chijipata o Alto Ovejuyo experimentaron un   aumento progresivo de sus habitantes desde la década de 1990. Esta antigüedad   de la instalación repercute en las anticipaciones de los residentes: los que   piensan agrandar su casa son aquellos que viven en los barrios más recientes, o que tienen el mayor número de hogares recientemente implantados. </font></p>     <p align="justify"><font size="2" face="Helvetica">Muchos barrios   presentan un perfil claramente más favorecido: los condominios de Cota Cota,   por una parte, y Chijipata, zona de expansión reciente entre Achumani y Cota   Cota, por otra. Casas de ladrillo, pisos de cemento, madera o cerámica, son los   primeros indicadores visibles. La misma organización del hábitat lo demuestra,   con un porcentaje de servicios higiénicos privados ampliamente superior al   promedio de los otros barrios (65%), una baja proporción de casas compuestas   por una sola habitación (la mitad cuenta con más de tres y tiene al menos otra   planta) y un porcentaje más elevado de propietarios. En cambio, las tasas de   cobertura con servicio eléctrico no presentan diferencias significativas entre   barrios, en la medida en que esta variable depende menos de los niveles de   ingresos que de la antigüedad en el barrio. Las diferencias entre los barrios   repercuten en el acceso al servicio de distribución de agua (Tabla 2).   Chijipata y los condominios son los únicos que verdaderamente pueden acceder a   la red, aun si en bajas cantidades (15%), y aunque en los condominios se trate   de una instalación privada comprada a la empresa en 2007. Los otros barrios carecen   totalmente del servicio si están muy lejos del centro urbano (Pokechaca, Alto   Ovejuyo), o bien sólo disponen en el margen, en las zonas limítrofes con otros   barrios más centrales (24 de Junio, Mirador Turístico), donde también podemos   encontrar piletas públicas. Chicani y Apaña presentan la particularidad de   tener cooperativas que prestan el servicio a un número limitado de viviendas   con un sistema de canalizaciones domiciliarias. Excepto el Mirador Turístico y   en menor grado Apaña, cuyas fuentes son muy débiles para aprovisionar a más de   un cuarto de las viviendas, la mayoría de los barrios se aprovisionan en pozos,   naturales o construidos. Esta agua de fuente puede ser canalizada por medio de   cañerías domiciliarias. Son esos casos, como veremos, los que provocan más reticencias en cuanto a la conexión a la red de la empresa pública. </font></p>     <p align="center"><font size="2" face="Helvetica"><img border=0 width=537 height=221 id="Imagen 3" src="/img/revistas/rbcst/v12n27/a06_figura_03.jpg"></font></p>     <p align="justify"><font size="2" face="Helvetica">&nbsp;</font></p>     <p align="center"><font size="2" face="Helvetica"><img border=0 width=453 height=340 id="Imagen 4" src="/img/revistas/rbcst/v12n27/a06_figura_04.jpg"></font></p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p align="justify"><font size="2" face="Helvetica">La edad de los   jefes de hogar varía según el barrio, y ofrece indicaciones sobre el tipo de   implantación si se cruza esta variable con el año de llegada (Tabla 3). Alto   Ovejuyo tiene una alta tasa de jefes de hogar menores de 40 años, y una muy   baja de más de 60 años: se trata principalmente de jóvenes parejas casadas, con   varios hijos, y que a menudo viven con sus padres, siendo éste el perfil más   cercano a las estrategias de acceso a la propiedad en los barrios periféricos   de El Alto. Mirador Turístico presenta un perfil relativamente similar, aunque   menos marcado, y comprende menos familias numerosas a la vez que menos niños en   baja edad. Un indicador aproximativo del tipo de hogares está constituido por   la presencia de niños menores de 4 años: Pokechaca (60% de los hogares), Alto   Ovejuyo y Apaña (alrededor del 50% cada uno), comprenden desde ese punto de   vista a hogares más jóvenes y, sin duda, más modestos -lo que será confirmado por el análisis de las características socioeconómicas de los jefes de hogar. </font></p>     <p align="center"><font size="2" face="Helvetica"><img border=0 width=561 height=541 id="Imagen 5" src="/img/revistas/rbcst/v12n27/a06_figura_05.jpg"></font></p>     <p align="justify"><font size="2" face="Helvetica">Chicani, 24 de Junio, Pokechaca y Mirador Turístico tienen la mayor   proporción de jefes de hogar menores de 40 años, y, a excepción del primero, la   menor proporción de mayores de 60 años. Este indicador confirma la idea de que   una parte significativa de residentes, cuando no han vivido siempre en el   barrio, llegan a él para acceder a la propiedad. Pero no se trata, como en El   Alto, de una verdadera migración (rural o intraurbana), en el sentido en que un   gran número de jefes de hogar nacieron en el barrio o, cuando se trata de un   barrio nuevo, en las proximidades (es particularmente el caso de Mirador   Turístico, donde los padres de los jefes de hogar viven a menudo en la parte   baja del barrio). Muchos encuestados afirman que la proximidad de un miembro de   la familia fue determinante en la elección del barrio, especialmente para no   hacerse engañar en la compra de un terreno. Sólo los barrios de Pokechaca y 24   de Junio, que presentan un porcentaje elevado de personas nacidas fuera del   departamento de La Paz, de las cuales una fracción importante habla quechua (y   no aymara), señal de un nacimiento en partes alejadas del altiplano (Oruro,   Potosí, o incluso en los valles de Cochabamba), parecen corresponder a un   modelo de migración tradicional, del mundo rural hacia la ciudad. Son también   esos barrios los que tienen el mayor porcentaje de familias más numerosas. Sin   embargo, un caso debe ser aclarado: la alta proporción de familias numerosas en   Chijipata, supuestamente el barrio más acomodado. Este estado de hecho se   explica si se percibe que este barrio, que tuvo un fuerte crecimiento   demográfico reciente, agrupa en gran parte a poblaciones de empleados y   obreros, para quienes la necesidad de tener más espacio que en un departamento del centro de la ciudad ha sido determinante.</font></p>     <p align="justify"><font size="2" face="Helvetica">Los barrios de implantación más antigua, como Chicani, Apaña y Alto   Ovejuyo son también los que cuentan con más jefes de hogar de sexo masculino, y   cuyos padres viven en la misma casa, indicando la persistencia de un modo de   reproducción económica predominantemente familiar. Vemos pues que desde un   punto de vista sociodemográfico, es muy difícil clasificar a los barrios en una   escala única: una verdadera diversidad orienta los modos de instalación,   trátese de la antigüedad, de la composición familiar o de la relación con el   barrio. Entonces, es por el lado de las características socioeconómicas de los   jefes de hogar por donde hay que buscar distinciones más finas entre las diversas localizaciones. </font></p>     <p align="justify"><font size="2" face="Helvetica">Es en las categorías y en las profesiones donde aparecen otras   diferencias (tablas 4 y 5). No es una sorpresa que los dos barrios con patrones   o empleadores sean Chicani y Chijipata: empresas agrícolas en el primero,   empresas de servicios o de construcción  en el segundo. Los barrios con mayor   número de obreros y de empleados son Mirador Turístico, Alto Ovejuyo, 24 de   Junio y Pokechaca. Apaña es un caso aparte, pues reúne a un décimo de pequeños   agricultores, que se codean con iguales cantidades de obreros no calificados y   comerciantes. Como se podía esperar, las profesiones superiores están presentes   principalmente en Chijipata y en los condominios de Cota Cota, pero también en   menor proporción (menos del 10%) en algunas zonas de Chicani y de Apaña, donde   podemos observar casas más grandes, mejor construidas, con un espacio   suficiente para albergar al vehículo motorizado de un posible ejecutivo.   Resulta más sorprendente la presencia de esas categorías relativamente   favorecidas en el barrio 24 de Junio: pero su proximidad con la ciudad,   particularmente las casas situadas hacia abajo, explica sin duda que técnicos   calificados, con un buen nivel de estudios, hayan elegido vivir ahí para   acceder a la propiedad a menor costo y a una distancia razonable de su lugar de   trabajo. Los empleados de oficina son los más numerosos en 24 de Junio y   Mirador Turístico, los más cercanos espacialmente del centro de la zona sur,   así como Chijipata, relativamente accesible en transporte público. Los   comerciantes están presentes en un tercio de los jefes de hogar en todos los   barrios, salvo Alto Ovejuyo, poblado principalmente por obreros no calificados   y jubilados, y Chicani, más orientado a las actividades agrícolas (cerca del   30%). El otro barrio con un componente agrícola activo es Apaña, que, como   Chicani, se encuentra en la frontera entre los municipios de La Paz y Palca,   comuna rural y dotada de pocos recursos fiscales. Con Pokechaca, los dos   apéndices urbanos de la zona sur que son Alto Ovejuyo y Mirador Turístico,   comprenden a la mayoría de obreros no calificados, ocupados principalmente en el sector de la construcción, de los transportes y de la industria.</font></p>     <p align="center"><font size="2" face="Helvetica"><img border=0 width=561 height=509 id="Imagen 6" src="/img/revistas/rbcst/v12n27/a06_figura_06.jpg"></font></p>     <p align="justify"><font size="2" face="Helvetica">&nbsp;</font><font size="2" face="Helvetica">La profesión   declarada de los padres de los jefes de hogar (Tabla 6) echa nuevas luces sobre   la población residente. Si bien las proporciones de las profesiones superiores   y técnicas calificadas son sensiblemente las mismas a un nivel ligeramente   inferior que las de los jefes de hogar en los barrios concernidos, vemos sin   embargo aparecer una tendencia dominante: en la mayoría de los barrios, y en   Chicani más que en otro lugar, los padres de los jefes de hogar son en gran   parte agricultores. La única excepción: los barrios de “clases medias” de   Chijipata y de los condominios asociados, lo que coincide con resultados   conocidos sobre la baja movilidad social de las clases populares bolivianas -y en particular cuando provienen del mundo rural. </font></p>     <p align="justify"><font size="2" face="Helvetica">Esos resultados se   ven confirmados por el nivel de instrucción del jefe de hogar&nbsp;(Tabla 7):   Chicani se caracteriza por un predominio del nivel primario, mientras que en   otros barrios el nivel secundario compite con el primario y hasta llega a   superarlo. Cabe notar, sin embargo, una franja analfabeta en casi todos los   barrios, alrededor del 10%, y las tasas elevadas de barrios como 24 de Junio y   Pokechaca, en comparación con la estructura de las profesiones ejercidas: puede   verse en ello la incidencia de la parte urbana de la población de esos barrios,   en La Paz o en otras ciudades del país, que se beneficiaron con una escolaridad   superior al promedio. Los otros datos sobre las características socioeconómicas   de los jefes de hogar no modifican sensiblemente el perfil de los barrios: al   menos tres cuartos de los jefes de hogar declaran pertenecer a un pueblo   “originario”, conforme al censo de 2001. Y la mayoría aprendió el aymara o el   quechua al mismo tiempo que el español, cualquiera&nbsp;que sea su origen   social o geográfico. Desde un punto de vista cultural, los barrios son   mayoritariamente católicos practicantes, aunque la Iglesia Evangélica está muy   presente en Chicani, pero también en Apaña y en 24 de Junio. Como podía   indicarlo el origen geográfico de los jefes de hogar, son los barrios con alta   proporción de personas nacidas fuera de La Paz los que presentan la mayor   movilidad (mensual o anual) fuera de la ciudad, seguidos de los barrios en los que   los lazos familiares de algunos agricultores y sus eventuales parcelas de   tierra fuera de la ciudad, les mueven a ir al campo al menos una vez por mes.   Chijipata y los condominios presentan también ingresos suficientemente   regulares y elevados para permitir a sus habitantes la realización de viajes frecuentes fuera de la ciudad.</font></p>     <p align="center"><font size="2" face="Helvetica">&nbsp;</font><font size="2" face="Helvetica"><img border=0 width=416 height=368 id="Imagen 7" src="/img/revistas/rbcst/v12n27/a05_figura_09.jpg"></font></p>     <p align="justify"><font size="2" face="Helvetica">Las razones de la instalación en los barrios periféricos de La Paz son   diversas (Tabla 8). Ante todo, están razones familiares, más importantes en   algunos barrios, como Apaña o Alto Ovejuyo, que en otros, como Chicani o   Chijipata, donde no se las menciona. La proximidad con el lugar de trabajo o   con el centro urbano parecen ser relativamente determinantes en la mayoría de   los barrios, así como las razones climáticas: numerosos habitantes confirman en   el cuestionario que instalarse en El Alto es una desventaja por el frío que   hace. Las consideraciones económicas son relativamente menores en el conjunto   de los barrios, salvo, paradójicamente, en el barrio más favorecido, Chijipata,   donde más de la mitad de las familias sostiene haber considerado el precio del   terreno, más accesible que en el centro de la ciudad. Pero esta aparente   ausencia de razones económicas en los otros barrios no debe engañar: sucede que   en las familias más pobres, la economía es percibida como obvia, y si se   mencionan más frecuentemente razones familiares o la proximidad  con el lugar   de trabajo, éstas encubren en realidad otra economía -facilidades de   instalación gracias a un miembro de la familia o deseo de limitar el costo del   transporte en el largo plazo. Por último, para las familias que fueron a   instalarse en el barrio, la ausencia de conexión ha constituido   mayoritariamente un problema, sobre todo cuando su nueva vivienda estaba en una zona poco accesible (Pokechaca) o poco dotada con fuentes naturales (Apaña). </font></p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p align="justify"><font size="2" face="Helvetica">La distancia del barrio al lugar de trabajo, y el costo del transporte   que resulta de ella, es otra fuente de desigualdades para los hogares (Tabla   9).    <br>   En tres barrios, los jefes de hogar cuyo tiempo de transporte es inferior a 30   minutos por día son la mayoría: en Chicani, donde encontramos agricultores y   artesanos, así como en Alto Ovejuyo, ese corto tiempo de transporte se refleja   en los gastos (con una alta proporción que gasta menos de 20 bolivianos por   semana). En cambio, en Chijipata, la presencia de automóviles y de medios de   transporte directos hacia el centro urbano explica la pequeña proporción tanto   de gastos bajos como de gastos elevados. En efecto, son varios los parámetros   que intervienen en los gastos de transporte: la necesidad de cambios de línea   de bus, pero también el tipo de profesión de los jefes de hogar, lo que obliga,   por ejemplo a los residentes de Mirador Turístico, a multiplicar los trayectos   para ir a su lugar de trabajo, ya que la mayoría de ellos trabaja como obrero o   empleado en empresas o en la administración en el centro de la ciudad. Vemos   pues que las limitaciones espaciales son significativas sólo cuando se   acompañan de las variables sociales pertinentes: el espacio no es un dato “en   sí”, los obstáculos o las facilidades que éste procura dependen de las   características de los agentes sociales, y por tanto de los recursos que pueden movilizar para liberarse de ellos. </font></p>     <p align="center"><font size="2" face="Helvetica"><img border=0 width=561 height=607 id="Imagen 8" src="/img/revistas/rbcst/v12n27/a06_figura_08.jpg"></font></p>     <p align="justify"><font size="2" face="Helvetica">Casi la totalidad de las familias va al mercado una vez por semana,   salvo en Pokechaca, 24 de Junio y Apaña donde cerca de un 25% de las familias   lo hace repetidas veces, ciertamente por la proximidad de los mercados con el   barrio. Desde el punto de vista del monto global de los gastos, sin considerar   el tamaño de las familias, surgen pocas diferenciaciones entre barrios: aparte   de Pokechaca (y en menor medida 24 de Junio), que agrupa a las profesiones de   menores ingresos, y donde casi el 30% de las familias gasta menos de 100   bolivianos en el mercado semanal, no existen diferencias significativas entre   los barrios (Chijipata presenta evidentemente la menor proporción de familias   con gastos bajos). Donde sí se encuentran brechas significativas es en el nivel   de la distribución de los gastos: 24 de Junio, que comprende a la mayor   proporción de hogares con más de cinco personas, tiene más familias que gastan   más de 200 bolivianos por semana que los otros barrios. La elevada proporción   de empleados en el barrio, que invirtieron ahí por la proximidad al centro de   la ciudad, explica en gran parte ese resultado. Alto Ovejuyo, que por el   contrario comprende sólo profesiones no calificadas, y donde tres cuartos de   los hogares cuentan con más de cinco personas, se sitúa en cambio en el   “intervalo de consumo” inferior, entre 100 y 200 bolivianos. Finalmente, una   última particularidad: Chijipata, que comprende a la vez a familias   relativamente acomodadas y numerosas, permanece también en el intervalo de los   100-200 bolivianos. Un examen de los cuestionarios muestra que es el único   barrio donde las familias compran además del mercado, en tiendas o en   micromercados del centro. De todas formas, la modicidad de los gastos no puede   sino evocar el modo de vida “ascético” de las clases medias en ascenso, que   economizan en un gran número de partidas de gasto para financiar el acceso a la propiedad o la educación de los niños.</font></p>     <p align="justify"><strong><font size="2" face="Helvetica">DE LOS USOS DEL AGUA A LAS TOMAS DE POSICI&Oacute;N POL&Iacute;TICA </font></strong></p>     <p align="justify"><font size="2" face="Helvetica">El análisis de   los barrios a partir del hábitat y de las características demográficas,   sociales y económicas de las familias permite ver bajo una perspectiva más   concreta los estilos de vida y las posiciones de los habitantes con relación al   servicio de distribución de agua. Los hábitos higiénicos de los habitantes   varían en función de la disponibilidad del recurso: en Chicani, las fuentes de   agua permiten un aseo integral más frecuente de los niños como de los adultos   en las zonas atendidas por la cooperativa local. Chijipata, el barrio más   acomodado, presenta las tasas más elevadas en este tema, pero es difícil decir   si se trata de una variable correlacionada con el nivel de vida o bien con la   mayor presencia de canalizaciones de la empresa municipal en el barrio. Los   adultos que no tienen ducha en el domicilio, se asean principalmente en el   trabajo, salvo en Chicani, donde la presencia de fuentes abundantes permite una higiene corporal en las cercanías del lugar de residencia.</font></p>     <p align="justify"><font size="2" face="Helvetica">La existencia del servicio higiénico dentro del domicilio hace aparecer   disparidades importantes (Tabla 11): dos barrios están totalmente desprovistos   (Mirador Turístico y Alto Ovejuyo) mientras que Chijipata y los condominios   tienen una cobertura de casi el 70% de los hogares, claramente mayor que el   acceso a la red del barrio. En este punto podemos formular la hipótesis de que   la existencia del servicio higiénico está en relación con el nivel de vida: las   poblaciones fuertemente urbanizadas consideran más chocante ir a hacer sus   necesidades a la intemperie (razón cultural); en otros casos, el costo de la   instalación, trátese de un desagüe en un pozo ciego o de la capacidad de   destinar una pieza en el domicilio para el servicio higiénico, a menudo resulta prohibitivo para los hogares más pobres (razón económica).</font></p>     <p align="center"><font size="2" face="Helvetica"><img border=0 width=563 height=523 id="Imagen 9" src="/img/revistas/rbcst/v12n27/a06_figura_09.jpg"></font></p>     <p align="justify"><font size="2" face="Helvetica">Desde el punto de   vista de los usos cotidianos, el cuestionario revela el recurso predominante al   agua de manantial y a los pozos para lavar ropa y la vajilla, pero también a   fuentes de aprovisionamiento alternativas: compras de agua a los vecinos   (Mirador Turístico, Apaña) o uso de una pileta pública en los márgenes del   barrio (24 de Junio, Mirador Turístico). Por medio de esta entrada, volvemos a   encontrar los datos obtenidos con las primeras preguntas sobre el equipamiento   de la casa. En contrapartida, no es posible utilizar aquí la evaluación de la   cantidad de agua utilizada por los hogares, pues habría que afinar esta   evaluación por el número de personas por familia, lo cual no es factible en el   caso de este análisis por barrios, que muestra simplemente el elevado   porcentaje de hogares que declaran consumir un turril por semana en los barrios   donde el agua es menos accesible (Apaña, Pokechaca, Mirador Turístico). Y esos   barrios son los mismos que utilizan más agua de lluvia para cocinar (cerca del 80% de hogares, salvo Chijipata y los condominios, que sólo llegan al 60%). </font></p>     <p align="justify"><font size="2" face="Helvetica">Las preguntas sobre   los motivos para conectarse a la red de agua potable, o no, hacen surgir otras   líneas de separación (Tabla 12). Las razones de seguridad (para no tener que   salir por la noche) son elevadas en cualquiera de los barrios, sin que sea   posible atribuirlas a una causa particular, mientras que no tener conflictos   con los vecinos parece importante en los barrios donde hay una cooperativa   (Chicani). Paradójicamente, es también en este tipo de barrio donde encontramos   gente que afirma no querer una conexión a la red de la empresa municipal, ya   que la cooperativa les basta (es el caso de un cuarto de los encuestados de   Chicani). Una vez efectuada la verificación de los cuestionarios, resulta que   las personas que no quieren conflictos con el vecindario no son las que no   quieren la conexión al servicio, y podemos suponer sin mucha dificultad que el   control de la cooperativa de agua provoca conflictos entre los dirigentes, a   quienes la situación satisface, y las personas que dependen o están excluidas de ella.</font></p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p align="justify"><font size="2" face="Helvetica">A la pregunta de si   estarían dispuestos a invertir dinero para acceder a la red de agua potable   (Tabla 13), los habitantes de todos los barrios responden principalmente sí,   del mismo modo que consideran, mayoritariamente, que pagar una factura por el   consumo de agua es normal  -exceptuando, también aquí, a los usuarios de las   cooperativas rurales que, al tener un acceso abundante y gratuito al recurso,   no quieren cambiar de modo de gestión. Las respuestas son algo más contrastadas   en cuanto a la red de alcantarillado: la baja densidad poblacional en algunas   zonas, como Alto Ovejuyo o Chicani, no torna preocupante la situación sanitaria   local. Pero, en todo caso, a la pregunta de cuándo piensan hacer la conexión,   los habitantes de los distintos barrios no manifiestan el mismo interés por   equiparse: pocos barrios iniciaron verdaderamente gestiones (24 de Junio,   Mirador Turístico y Alto Ovejuyo), y en los otros es necesario o que la empresa   proponga comenzar las instalaciones, o que las juntas de vecinos hagan el   trámite. El acceso al servicio no se percibe como una gestión individual, sino   como el resultado de un proceso colectivo. A la pregunta de por qué no se   conectaron todavía, resulta mayoritariamente (más del 80%) en todos los barrios   que, debido a que la zona no está conectada, el acceso individual no se ha   realizado. Sólo los habitantes de Alto Ovejuyo, caracterizados por un hábitat   muy precario y sin embargo muy antiguo, mencionan el costo demasiado elevado   del precio de conexión. Precisamente, desde el punto de vista de los precios,   la mayoría de los residentes de todos los barrios encuestados confiesa no   conocer la tarifa de la conexión individual a la red. Una vez que conocen los   precios, sus veleidades de conexión caen sensiblemente, actitud que no deja de tener relación con su percepción del servicio de distribución.</font></p>     <p align="center"><font size="2" face="Helvetica"><img border=0 width=563 height=544 id="Imagen 10" src="/img/revistas/rbcst/v12n27/a06_figura_10.jpg"></font></p>     <p align="justify"><font size="2" face="Helvetica">Una gran mayoría de las personas encuestadas no conoce las   modificaciones que tuvieron lugar en el servicio de distribución desde 2007,   excepto en Alto Ovejuyo, donde iniciaron gestiones por decisión colectiva de   los residentes, y en Chijipata, donde podemos pensar que el nivel de educación   más elevado permite un mejor acceso a la actualidad política. Este barrio es   también el único donde el porcentaje de vecinos que considera razonable las   tarifas de conexión es mayor que el de aquellos que las consideran demasiado   caras. En los otros barrios, una mayoría de habitantes se declara lista para   conectarse -aunque en menor proporción en Chicani, que dispone de la distribución   por una cooperativa muy eficiente. De modo general, las diferencias entre los   barrios parecen relativamente mínimas, o, en todo caso, no se prestan a una   explicación sistemática. Es en la conexión al alcantarillado donde surgen   variaciones significativas: algunos barrios desfavorecidos, como Mirador   Turístico o Alto Ovejuyo, muestran una preocupación menor por los problemas de   evacuación de aguas servidas, sin duda porque son zonas de tamaño reducido,   situadas más arriba que los otros barrios; en Pokechaca, por el contrario, el   deseo de conexión a la red de alcantarillado, que se acerca al 80%, se debe   ciertamente a las condiciones de vida locales, con una zona densamente poblada   sobre un terreno accidentado, donde los problemas de evacuación seguramente suscitan querellas de vecindario.</font></p>     <p align="justify"><font size="2" face="Helvetica">La evaluación de   las tarifas de consumo de agua presenta un consenso relativo respecto de la   obligación de pagar para disponer de un servicio de distribución regular y de   calidad. Nuevamente, Chicani se distingue por una menor proporción de personas   dispuestas a pagar, en la medida en que la abundancia de agua canalizada por la   cooperativa desde las fuentes hace que la tarifación del servicio parezca   anormal. Son sobre todo los barrios donde el recurso no está disponible los que tienen las tasas más elevadas de residentes sin opinión. </font></p>     <p align="justify"><font size="2" face="Helvetica">La alta proporción de residentes sin opinión sobre los procesos   políticos en curso se refleja en la percepción de la salida de la empresa   privada Aguas del Illimani (Tabla 14). Muchos tipos de factores parecen   explicar este fenómeno: el hecho de que los problemas de aprovisionamiento sean   vividos como menos difíciles (Chicani); que la gente se sienta más ligada a un   distrito rural que a uno urbano atendido por la empresa (Chicani, Apaña), o que   la poca esperanza de equiparse en el corto plazo, a pesar de las reiteradas   demandas ante la administración y por los problemas técnicos encontrados, no   predispone a interesarse en el tema; inversamente, el hecho de que los barrios   considerados estén dotados de una calidad de vida o de un nivel escolar   superiores (Chijipata, 24 de Junio) hace bajar la tasa de los sin opinión sobre   el cambio de empresa. Y esos resultados se reflejan en el nivel de conocimiento   de la nueva empresa, de la cual los barrios han oído hablar de manera desigual.   De todas formas, esos resultados deben ser manejados con prudencia: la tasa de   no respuesta indica, a la vez, un fuerte sentimiento de desposeimiento por los   habitantes -que genera preocupaciones alejadas de las temáticas políticas   “oficiales” y de actualidad-, y una incertidumbre adicional en la recolección   de información, ligada al hecho de que las personas encuestadas no se sienten   autorizadas a expresar “públicamente” (es decir, ante encuestadores   extranjeros) sus opiniones políticas, según la lógica clásica de las relaciones entre capital escolar y capital político demostrada por Pierre Bourdieu. </font></p>     <p align="justify"><font size="2" face="Helvetica">La incertidumbre en materia de respuestas se refleja en la evaluación,   por las personas encuestadas, de los problemas de escasez y de contaminación   del agua. La Tabla 15 muestra que las opiniones emitidas dependen de la   situación particular del barrio más que de un juicio informado sobre los   problemas ambientales. Y exceptuando los barrios donde disponen de fuentes   propias que alimentan a una cooperativa, como Chicani y Apaña, podemos   constatar que sólo una minoría de los residentes declara tener agua de buena   calidad; en el sentido opuesto, Alto Ovejuyo, cuyo único pozo resulta poco apto   para el consumo, los barrios de Chijipata, 24 de Junio y Pokechaca, donde las fuentes no son muy abundantes, revelan tasas de satisfacción muy bajas.</font></p>     <p align="center"><font size="2" face="Helvetica"><img border=0 width=416 height=423 id="Imagen 11" src="/img/revistas/rbcst/v12n27/a06_figura_11.jpg"></font></p>     <p><strong><font size="2" face="Helvetica">INTERACCI&Oacute;N SOCIOECON&Oacute;MICA Y ACCESIBILIDAD ESPACIAL </font></strong></p>     <p align="justify"><font size="2" face="Helvetica">Los resultados de los cuestionarios muestran una   verdadera variedad en la situación material, demográfica y socioeconómica de   los barrios, así como en los usos del agua y la percepción que sus habitantes   tienen del servicio de distribución. Si bien este análisis deja aparecer   algunas regularidades, no por ello es fácil llevarlas a una escala única de   dificultades, que permitiría clasificarlas por orden creciente. Sobre cada   temática, es necesario más bien hacer intervenir una verdadera variedad de   criterios, tomando en cuenta ya sea la situación geográfica, ya sea los   problemas de accesibilidad, ya sea las características de las familias, etc.,   o, a veces, varios criterios a la vez. En consecuencia, la escala territorial   del barrio no es necesariamente la más adecuada para el análisis de las   desigualdades de acceso al servicio. Parece más apropiado razonar no a partir   de las categorías “territoriales” definidas por la administración pública,   trátese de alcaldías o de la empresa municipal, sino según indicadores   socioespaciales de acceso al servicio integrando criterios multidimensionales. Las siguientes líneas están destinadas a esta tentativa. </font></p>     <p align="justify"><font size="2" face="Helvetica">El análisis de la situación de cada barrio desde el punto de vista de las   desigualdades de acceso al agua revela dos dimensiones importantes: por una   parte, la integración socioeconómica de los habitantes, y, por otra parte, la   accesibilidad material del barrio a la red de servicios urbanos. La integración   socioeconómica se asienta en la profesión del jefe de hogar, su estabilidad en   términos de ingresos y de participación en el sector formal. La accesibilidad a   la red se basa a la vez en la distancia respecto al centro, en la presencia de   obstáculos físicos, en la presencia de un sistema vial en buen estado y   reconocido por las autoridades públicas (y por el cual transitan medios de   locomoción colectivos más o menos numerosos y regulares). El cruce de esas dos   dimensiones, social y espacial, ha permitido determinar cuatro tipos de   situaciones, ilustradas en el Gráfico 1. El espacio social representado a   través de las diferenciaciones del espacio urbano permite sacar a la luz la <i>coherencia     de las propiedades </i>asociadas al hecho de vivir en tal barrio o tal otro. </font></p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p align="center"><font size="2" face="Helvetica"><img border=0 width=569 height=601 id="Imagen 12" src="/img/revistas/rbcst/v12n27/a06_figura_12.jpg"></font></p>     <blockquote>       <p align="justify"><font size="2" face="Helvetica">&nbsp;</font><font size="2" face="Helvetica"><i>Caso 1</i>.-     Los barrios en vías de equipamiento, que reúnen al mismo tiempo mayores     facilidades materiales de acceso al servicio de distribución de agua (poca     distancia del centro, pocos obstáculos geográficos, etc.) y mayores medios de     los habitantes, no solamente en términos de capacidad de pago, sino también de     capacidad de realizar las gestiones administrativas ante la empresa o la     alcaldía. </font></p>       <p align="justify"><font size="2" face="Helvetica"><i>Caso 2</i>.-      Los barrios cuyo equipamiento en agua encuentra dificultades de carácter     técnico: estando situados en condiciones geográficas difíciles, sobre las     pendientes elevadas de las colinas circundantes, o separadas del centro urbano     por un obstáculo natural (rocas, cursos de agua, etc.), necesitan la     instalación de una red especial, destinada a evitar los problemas de presión,     lo que aumenta significativamente los costos de instalación para los     habitantes.</font></p>       <p align="justify"><font size="2" face="Helvetica"><i>Caso 3</i>.-     Los barrios que no están equipados por razones económicas: no presentan     dificultades mayores en términos de accesibilidad material, pero la baja     capacidad de pago individual o colectiva de los habitantes, a menudo     recientemente instalados en esas zonas periféricas en extensión y con muy poca densidad,     es lo que constituye el obstáculo principal.</font></p>       <p align="justify"><font size="2" face="Helvetica"><i>Caso 4.-</i> Los barrios que no son equipables, al menos a corto plazo, acumulan desventajas     técnicas y económicas, y ese cúmulo se transforma en múltiples obstáculos     administrativos: ausencia de autorización municipal relativa a la vialidad en     zonas demasiado inestables, no obtención de títulos de propiedad debido a la     proximidad de una descarga tóxica, etc.</font></p> </blockquote>     <p align="justify"><font size="2" face="Helvetica"><strong>CONCLUSI&Oacute;N: METROPOLIZACI&Oacute;N, BARRIOS PERIF&Eacute;RICOS Y POBREZA </strong>&nbsp;</font></p>     <p align="justify"><font size="2" face="Helvetica">Las dificultades que enfrentan los barrios   periféricos para acceder al agua dejan numerosas enseñanzas sobre el proceso de   metropolización. Por una parte, la indeterminación de los límites entre   municipios genera conflictos ligados a las características específicas de las   diferentes poblaciones residentes. Esos conflictos se arraigan no en simples   divergencias de intereses económicos (pagar más o menos impuestos locales),   sino en diferencias importantes de estilos de vida y de aspiraciones   -aspiraciones urbanas en una gran parte de los residentes, cuyo trabajo aumenta la proximidad con la ciudad. </font></p>     <p align="justify"><font size="2" face="Helvetica">El análisis de las desigualdades a partir del indicador constituido por   el acceso al agua muestra la importancia de las dimensiones espacial y social   de las formas de segregación. La coherencia de las características sociales   asociadas al hecho de vivir en uno u otro barrio periférico aparece en la   interacción de las variables espaciales, expresadas en la configuración de cada   barrio, y de las variables sociales, resumidas en las características de los jefes   de hogar. Más aún, un indicador de localización espacial se revela altamente   predictivo de las características sociales de una familia. La encuesta permite   entonces establecer los principios de oposición según los cuales se estructura   el espacio social de la metrópoli paceña: residencia en los barrios periféricos   recientes/barrios antiguos, gran distancia al lugar de trabajo/poca distancia,   propietarios/inquilinos, hábitat no equipado/hábitat equipado con servicios   urbanos, casa de adobe/casa de ladrillo, higiene puntual/higiene cotidiana,   consumo alimentario basado en papas/alimentación variada, obreros de la   construcción/comerciantes, trabajo precario/pequeña empresa familiar, estudios   primarios/estudios secundarios, aspiraciones urbanas/lazos activos con el mundo   rural, movilización política baja/reivindicaciones indigenistas, etc. Así, a   través de las desigualdades constitutivas del espacio urbano se revelan las   estructuras de un espacio social fuertemente segmentado, que estructuran el   conjunto de los estilos de vida, desde el material del piso de la vivienda hasta las prácticas culturales y políticas. </font></p>     <p align="justify"><font size="2" face="Helvetica">Una de las principales consecuencias prácticas de estos resultados es   que no se puede razonar sobre una escala única de “pobreza”. Ser obrero de la   construcción o empleado no tiene el mismo significado según se viva en un   barrio accesible o no. Estar en el extremo de la red, confrontado a obstáculos   naturales que elevan los costos de instalación, tener que gastar más en   transporte, etc., constituyen otros tantos factores de empobrecimiento   relativo, y tornan todavía más problemático el acceso a servicios urbanos   básicos, que tienen efectos importantes sobre los estilos de vida familiares.   En esta perspectiva, las lógicas constitutivas del espacio urbano resultan   determinantes para comprender las transformaciones de las estructuras del   espacio social y de la redistribución territorial de las diferentes formas de capital.</font></p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p align="center"><font size="2" face="Helvetica">&nbsp;</font><font size="2" face="Helvetica"><img border=0 width=511 height=676 id="Imagen 13" src="/img/revistas/rbcst/v12n27/a06_figura_13.jpg"></font></p><HR align="left" width="350" size="3" noshade>     <p align="justify"><font size="2" face="Helvetica"><strong>BIBLIOGRAFÍA</strong></font></p>     <p align="justify"><font size="2" face="Helvetica"><strong>Aguilar, Adrian   G. y Ward, Peter M.</strong>    <br>   2003 “Globalization, Regional Development and Mega-City Expansion in Latin America: Analyzing Mexico City’s Peri-Urban Hinterland”. En: <i>Cities</i>, 20 (1).</font></p>     <p align="justify"><font size="2" face="Helvetica"><strong>Albó, Xavier;   Greaves, Tomas y Sandoval, Godofredo</strong>    <br>   1987 <i>Chukiyawu,     la cara aymara de La Paz</i>, t.IV, Nuevos lazos con el campo. La Paz: CIPCA.</font></p>     <p align="justify"><font size="2" face="Helvetica"><strong>Auyero, Javier</strong>    <br>   2007 <i>La     zona gris. Violencia colectiva y política partidaria en la Argentina contemporánea</i>. Buenos Aires: Siglo XXI Editores.</font></p>     <p align="justify"><font size="2" face="Helvetica"><strong>Bairoch, Paul</strong>    <br>   1992 [1971] <i>Le Tiers-Monde dans l’impasse</i>. Paris: Gallimard.</font></p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p align="justify"><font size="2" face="Helvetica"><strong>Bourdeau, Pierre</strong>    <br> 1981 “L’opinion publique n’existe pas”. En: <i>Questions de sociologie</i>. Paris: Minuit.</font></p>     <p align="justify"><font size="2" face="Helvetica"><strong>Gobierno   Municipal de La Paz</strong>    <br>   2006 <i>Atlas     del municipio de La Paz. Una lectura socio-demográfica desde las Organizaciones Territoriales de Base.</i> La Paz: CODEPO/GMLP/IRD.</font></p>     <p align="justify"><font size="2" face="Helvetica"><strong>Komives, Kristin</strong>    <br>   2001 “Designing   pro-poor Water and sewer  Concessions: Early Lessons from Bolivia”. En: <i>Water Policy</i> 3.</font></p>     <p align="justify"><font size="2" face="Helvetica"><strong>Meublat, Guy</strong>    <br>   2001 “La rénovation des politiques de l’eau dans les pays du Sud”. En:  <i>Revue Tiers Monde</i>, t.&nbsp;XLII, número&nbsp;166.</font></p> <font size="2"><strong><font face="Helvetica">Poupeau, Franck</font></strong><font face="Helvetica">    <br> 2009 “De la migración rural a la movilidad intraurbana. Una perspectiva   sociológica sobre las desigualdades socioespaciales de acceso al agua en El   Alto, Bolivia”. En: Poupeau, Franck y Gonzales, Claudia (eds.). <i>Modelos de gestión del     agua en los Andes</i>. Lima: IFEA/PIEB (en   preparación).</font></font>     <P><font size="2" face="Helvetica"><strong>Poupeau, Franck</strong></font><font size="2" face="Helvetica"></font><font size="2" face="Helvetica">    ]]></body>
<body><![CDATA[<br>   2007 “Las desigualdades de acceso al agua en El Alto”. Seminario internacional   sobre “Modelos de gestión del agua en ciudades y comunidades de los Andes”, IFEA/PIEB. La Paz, 5-8 de noviembre 2007.</font>     <p align="justify"><font size="2" face="Helvetica"><strong>Troin Jean-François</strong>    <br> 2000 Les métropoles des Sud. Paris: Ellipses Editions.</font></p>     <p align="center"><font size="2" face="Helvetica">&nbsp;</font><font size="2" face="Helvetica"><img border=0 width=360 height=464 id="Imagen 14" src="/img/revistas/rbcst/v12n27/a06_figura_14.jpg"></font></p>     <p align="justify"><font size="2"><strong><font face="Helvetica">NOTAS </font></strong></font></p>     <p align="justify"><font size="2" face="Helvetica"><b>1&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; </b>Franck Poupeau es doctor en Sociolog&iacute;a de   la Escuela de Altos Estudios en Ciencias Sociales (Paris) e investigador del Instituto Franc&eacute;s de Estudios Andinos (UMIFRE 17 CNRS-MAEE). <a href="mailto:franck.poupeau@gmail.com">franck.poupeau@gmail.com</a></font></p>     <p align="justify"><font size="2" face="Helvetica"><b>2&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; </b>Primera   Asamblea del Municipio, Declaraci&oacute;n final. La Paz, 31 de octubre de 2008.</font></p>     <p align="justify"><font size="2" face="Helvetica"><b>3&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; </b>Esta encuesta ha sido realizada en 2008   con la ayuda y la amistosa complicidad de dos pasantes del Instituto de   Estudios Pol&iacute;ticos de Rennes, opci&oacute;n Gesti&oacute;n de los servicios urbanos: Antoine   Brochet y Florian Marchadour. </font></p>      ]]></body><back>
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