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<publisher-name><![CDATA[Carrera de Ciencias de la Comunicación Social - Universidada Católica Boliviana San Pablo Cochabamba]]></publisher-name>
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<article-title xml:lang="es"><![CDATA[Interculturalidad, conflictos sociales y el pensamiento de Zygmunt Bauman]]></article-title>
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<abstract abstract-type="short" xml:lang="pt"><p><![CDATA[A partir das noções de interculturalidad e conflitos sociais,se propõe a configuração de um pensamento acadêmico mais amplo que possa estudar estas relacões numa dimensão cultural. O presente trabalho têm base no pensamento de Zygmunt Bauman para estabelecer caminhos de análise teórica.]]></p></abstract>
<abstract abstract-type="short" xml:lang="en"><p><![CDATA[Out from the intercultural and social conflicts concepts, it&#700;s propound the configuration of a wiser academic thinking that would be able to study these relation ships in a cultural context. The present study it&#700;s based on the thought of Zygmunt Bauman to establish guidelines of theoretical analysis.]]></p></abstract>
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</front><body><![CDATA[ <p align="center"><font size="4" face="Verdana"><b>Interculturalidad, conflictos       sociales y el pensamiento       de   Zygmunt Bauman</b></font></p>     <p align="center">&nbsp;</p>     <p align="center"><font size="3" face="Verdana"><b>Xavier Jordán A.</b></font></p>     <p align="center">&nbsp;</p>     <p align="center"><font size="2" face="Verdana"><b>Licenciado en Comunicación Social por la UCB y maestrante en Educación Universitaria por la UMSS.</b></font></p>      <p align="center"><font face="Verdana"><b><font size="2">Docente en ambas universidades en las ramas de teorías e historia de la comunicación.</font></b></font></p>      <p align="center"><font face="Verdana"><b><font size="2">Ha publicado varios artículos en el área de Comunicación y Cultura y el libro, “Cuando las almas se van marchando.</font></b></font></p>     <p align="center"><font face="Verdana"><b><font size="2"> Todos Santos, Interculturalidad y conflictos comunicacionales”</font></b></font></p>     <p align="center"><font face="Verdana"><b><font size="2"><a href="mailto:xordanov@gmail.com">xordanov@gmail.com</a></font></b></font></p>     <p align="center"><font face="Verdana"><b><font size="2"><a href="mailto:jordan@ucbcba.edu.bo">jordan@ucbcba.edu.bo</a></font></b></font></p>         ]]></body>
<body><![CDATA[<p>&nbsp;</p> <font size="2" face="Verdana, Arial, Helvetica, sans-serif"><HR> <font face="Verdana"><b>Resumen</b></font></font><font face="Verdana"> </p> </font>     <p><font size="2" face="Verdana">A partir de las nociones de interculturalidad y conflictos sociales, se propone la configuración de un pensamiento académico más amplio que pueda estudiar estas relaciones en una dimensión cultural. El presente trabajo se basa en el pensamiento de Zygmunt Bauman para establecer pistas de análisis teórico.</font></p>         <p><font size="2" face="Verdana"><b>Palabras clave</b>: Comunicación, interculturalidad, conflictos sociales.</font></p>            <p><font size="2" face="Verdana"><b>Resumo</b></font></p>       <p><font size="2" face="Verdana">A partir das noções de interculturalidad e conflitos sociais,se propõe a configuração de um pensamento acadêmico mais amplo que possa estudar estas relacões numa dimensão cultural. O presente trabalho têm base no pensamento de Zygmunt Bauman para estabelecer caminhos de análise teórica.</font></p>         <p><font size="2" face="Verdana"><b>Palavras Chave</b>: Comunicação, interculturalidade, conflitos sociais</font></p>            <p><font size="2" face="Verdana"><b>Abstract</b></font></p>       <p><font size="2" face="Verdana">Out from the intercultural and social conflicts concepts, it&#700;s propound the configuration of a wiser academic thinking that would be able to study these relation ships in a cultural context. The present study it&#700;s based on the thought of Zygmunt Bauman to establish guidelines of theoretical analysis.</font></p>         <p><font size="2" face="Verdana"><b>Key words</b>: Communications, intercultural, social conflicts.</font> <HR> <font face="Verdana"> </p> </font>     <p><font size="4" face="Verdana"><b>AMPLIANDO EL ASUNTO ESE DE LA INTERCULTURALIDAD</b></font></p>         ]]></body>
<body><![CDATA[<p><font size="2" face="Verdana">En alguno de esos barriecitos con olor a polvo y nostalgia escondida, por donde antes solían circular los peregrinos hacia Quillacollo, existe entre sus habitantes una ocupación común. La gran mayoría de los vecinos del barrio de Ironcollo, son herreros, gente que trabaja con metales y por eso el sordo sonido de los yunques estrellados por sus mazos verdugos, es la música de fondo que acompaña el paseo de los visitantes. Pero si uno escucha con más atención, cada uno de los talleres está ambientado con músicas que salen de los stereos y que –como no podría ser de otra manera- corresponden al único género musical posible para quien trabaja con metales: el Heavy Metal. En las herrerías de Ironcollo, trabajan los hijos de los dueños, inmigrantes rurales en su gran mayoría, que criaron a sus hijos en la modernidad urbana y ellos aprendieron a escuchar el ruido del metal en un yunque y en las cuerdas de guitarra.</font></p>         <p><font size="2" face="Verdana">Melenudos, vestidos de negro, dueños de un jerga imposible para el resto de los mortales, estos jóvenes trabajan, estudian y consumen bajo los signos de su propio subespacio y en su discurso social alimentan las múltiples identidades de nuestra ciudad amarga que los ve con recelo, con prejuicio, con miedo. Pero ese lugar es suyo, los acoge, los protege y por eso se sienten en el derecho de fundarlo y rebautizarlo, así que inventan una forma de reírse de la ciudad y sus códigos oficiales pregonando a voz en cuello que ellos habitan en el barrio del metal y el heavy metal, y por tanto ellos son vecinos de “Aironcollo”.<sup>1</sup></font></p>         <p><font size="2" face="Verdana">Si asumimos la “multiculturalidad” como la condición de una sociedad compuesta por la presencia de múltiples culturas conviviendo bajo un mismo Estado. Si entendemos la “Interculturalidad” como un proceso en el cual estas múltiples culturas interactúan cotidianamente y si suponemos que es tarea de los Gobiernos asegurar que el proceso de interculturalidad se de en igualdad de condiciones, de manera democrática y participativa, en medio de un marco legal que asegure la tolerancia y el respeto mutuo, entonces estamos siendo testigos del más brutal atentado contra la lógica porque en este País no pasa un solo día sin que se avasalle, se juzgue, se maltrate o se excluya a distintos grupos culturales –de toda índole, color o credo–  por el solo hecho de que un grupo cultural no comulgue con las lógicas del otro. En el cuadrilátero de la intolerancia, se libran cotidianamente los conflictos culturales bajo los principios de la ley del más fuerte, sin reglas de juego definidas y sin arbitraje, sólo bajo la mirada indiferente de espectadores fantasmas que no se dan cuenta que mañana su forma de vestir, su lógica de vida, sus elecciones sexuales o su raza, pueden motivar la furia de los otros y provocar su caída en el escenario intercultural.</font></p>         <p><font size="2" face="Verdana">Allí donde la intolerancia, el miedo y la imposición se justifican a título de conceptos ambiguos como “el bien común” o la “seguridad”, los procesos de interacción entre los grupos culturales van a estar marcados por el conflicto. Ahora bien, al hablar de conflictos sociales, tendemos casi automáticamente a comprender el concepto en su dimensión grandilocuente de la revuelta social, los disturbios callejeros, las movilizaciones en masa y todo el stock de imágenes que los noticieros reproducen para quienes se faltaron –ese día- a la cita con la realidad. La Guerra del Agua, Febrero Negro, La Guerra del Gas..., todos estos conflictos sociales son los preferidos de los investigadores y analistas que copan el espectro mediático publicando ensayos, comentarios, artículos o apareciendo en programas televisivos, en seminarios, en debates. Cuando estos grandes conflictos sociales son abordados a partir de la comunicación y la cultura,sale a flote el tema de la interculturalidad vista en una pluralidad de perspectivas que al final no conducen a una interpretación de la realidad mínimamente propositiva.</font></p>         <p align="center"><font size="2" face="Verdana"><img src="/img/revistas/rpc/v10n11/v10n11a04-figura01.jpg" alt="" width=242 height=252></font>     <p><font size="2" face="Verdana">Desde las construcciones   teóricas “barrocas” que se esmeran   por demostrar   su acercamiento   a las “lógicas de las culturas   originales”, miradas rabiosas que casi siempre reducen la multiculturalidad a una   cuestión entre blancos e indígenas (herencia del reduccionismo marxista en su   dualidad burguesía- proletariado) hasta las   construcciones teóricas “minimalistas” que se explican todo a partir de la lógica del mercado como si el mercado no estuviera marcado por la   complejidad de las interacciones culturales, es muy poco lo   que en   materia de análisis e   interpretación científica de la realidad se produce en nuestro medio, a partir   de perspectivas que respondan a la problematización de la relación entre   comunicación, cultura y política en un   mundo donde la tecnología de la información y la globalización,   han sacudido los cimientos sobre los que   se edificaron castillos teóricos que otrora representaron lo más cercano que teníamos   a la noción   de la   verdad. Asumir hoy la labor académica   de la   investigación y producción teórica,   implica necesariamente deambular sin miedo en el vasto espectro de las nuevas   corrientes y propuestas que se están   produciendo al margende nuestras lealtades con   quienes inspiraron nuestras certezas. La era de las grandes escuelas y corrientes de pensamiento   ha terminado y un fantasma amenaza el   mundo académico, el fantasma de la actualización.</font>     <p><font size="2" face="Verdana">Por eso, hablar   de interculturalidad   y conflictos sociales en estos días   de globalizaciones   y dudas, implica reformular y redefinir el significado de muchos conceptos en el   marco de las transformaciones que se están produciendo en   las formas de interrelación humana.   Los herreros de Ironcollo, lejos de su barrio,su yunque y su CD, forman parte   de la   larga lista de grupos culturales   que viven   sorteando la exclusión y el abuso cotidiano de una sociedad intolerante   hasta la médula y, eso es   un conflicto   social intercultural del que no se   habla en ensayos, no se discute en TV, no se   trata en seminarios. Una mirada   más amplia de la cultura es lo que nos   toca promover como cientistas sociales si es que aún creemos que nuestra labor   tiene que ver con el desarrollo de nuestra sociedad, aprendamos de lo cotidiano proponiendo pautas de   articulación entre el análisis científico (real y posible), la sociedad y el   gobierno para que nadie, con el tiempo, nos acuse de no haber sido más que una   mera firma en un ensayo, un breve instante de luz en la pantalla, un difuso   recuerdo de humanidad cuya existencia la certifica un cartón que alguna vez quiso convertirse en un evento. </font></p>         <p><font size="4" face="Verdana"><b>2. CULTURA E INTERCULTURALIDAD</b></font></p>       <p><font size="2" face="Verdana">Para el presente trabajo,he optado por recurrir al pensamiento   de uno   de los   más brillantes   intelectuales de la actualidad. Zygmunt Bauman, con su mirada sociológica y su destreza narrativa, ha venido construyendo desde hace varios años una suerte de   reconceptualizaciones muy apropiadas para trabajar desde el campo académico   la cuestión   de la   interculturalidad. En La   Cultura como Praxis, Bauman habla   del carácter   ambivalente del concepto de cultura.   Puede entenderse la cultura como algo que envejece   pero es a la vez atemporal,   se modifica por tanto “es un agente de desorden con una herramienta de orden” (BAUMAN, 2002: 205). La cultura supone, además, un espacio de   creatividad y un marco de regulación normativa. </font></p>       <p><font size="2" face="Verdana">Tradicionalmente, la   mirada que las distintas   disciplinas tienen de la cultura, han caído en   el reduccionismo   de entender la cuestión cultural a partir de   “objetos” heredados de las culturas autóctonas –como diría García Canclini–   (es decir   el folklore,   las tradiciones, la chicha y el   chicharrón) o a partir de vincularla exclusivamente a la noción de bellas   artes. En este contexto reduccionista, Bauman reconoce que la sociología   “ha maltratado a la cultura” y que en la   actualidad la cuestión cultural rebasa   los determinismos   que sugieren   la existencia   de parámetros para medir y calificar   la cultura: “aunque nuestro tiempo está saturado de ideales culturales   parcialmente universales y parcialmente   jerárquicos y competitivos, y lo está en un grado que quizás no conocieron nuestros   antepasados, rechazamos enfáticamente la existencia   objetiva (a saber prehumana) de parámetros culturales” (BAUMAN, 2002: 315).</font></p>       ]]></body>
<body><![CDATA[<p><font size="2" face="Verdana">Sin la existencia de estos parámetros culturales, la interculturalidad   debería ser una condición de vida emergente de la capacidad para   interrelacionarnos con el otro, pero Bauman sostiene que cualquier sociedad   posee un tipo social (más que una clase social) que por esencia representa la   negación del Otro. Este tipo social, –que desde Marx se ha llamado   el pequeño burgués– representa el principal obstáculo para el equilibrio ya que, desde la fenomenal sorna de Bauman: </font></p>       <p><font size="2" face="Verdana">“No hay sitio para el Otro en el universo del significado   finito del pequeño burgués, dado que su esencia es el reflejo universal, inacabable y monótonamente repetido de un único   patrón existencial, siempre el mismo, es   el Promedio   elevado a las alturas absolutas de   la universalidad. La manera de ser del Promedio es la de lo viscoso;de hecho es el prototipo de la viscosidad.  ” (BAUMAN, 2002: 308).</font></p>       <p><font size="2" face="Verdana">Los conflictos   sociales nacidos de la intolerancia hacia el otro, es decir los que   cotidianamente vivimos en nuestro medio, son debido en gran parte a esta   mentalidad que niega la existencia de su opuesto, o de algo distinto, porque   asume la validez universal de sus preceptos, de sus credos, de sus imaginarios   y por tanto niega toda posibilidad de que el Otro esté en   lo correcto o se pueda expresar. Bauman, además, es muy certero cuando señala a esta   clase de mentalidad como un “tipo” social y no como una “clase” ya   que estos   “viscosos”, se encuentran infiltrados   en todos los sectores sociales y de manera abrumadora. La pregunta es: ¿quiénes   representan a los otros?</font></p>     <p><font size="4" face="Verdana"><b>3. COMUNIDAD,LIBERTAD Y REPRESIONES</b></font></p>     <p><font size="2" face="Verdana">Antes de responder   a esta pregunta, debemos   necesariamente abrir un paréntesis para indagar el escenario donde se   desenvuelve la interculturalidad y los conflictos sociales a raíz de la   negación del otro. La palabra clave en este drama es precisamente la que   utiliza Bauman para nombrar otro de sus libros: Comunidad. En un mundo   hostil, altamente individualizado,   privatizado y marcado por la globalización la actitud de los   ciudadanos promedio pretende invocar el viejo sueño de la comunidad, como ese   espacio compartido por seres con   aspiraciones homogéneas, lo cual sobre todas las cosas les permite darles la ilusión de la seguridad y la confianza. (BAUMAN,2003) </font></p>       <p><font size="2" face="Verdana">Comunidad, como estrategia   ilusoria del miedo, convive con   ese otro   sueño conocido como “Identidad”. Las sociedades modernas apelan a la invocación del “sentir comunitario” en   búsqueda de su “identidad” y allí se estrellan   contra la contradicción. Bauman explica:</font></p>       <p><font size="2" face="Verdana">“Una   vida dedicada a la búsqueda de la identidad   está llena de ruido y de furia.   Identidad significa destacar: ser diferente y  único en virtud de esa   diferencia, por lo que la búsqueda de la identidad no puede sino   separar y dividir. Y, sin embargo, la   vulnerabilidad de las identidades individuales y la precariedad de la construcción de identidades en solitario, mueven a los constructores de identidades a buscar perchas de las   que poder colgar conjuntamente los temores y ansiedades   que experimentan de forma individual y, una vez hecho esto, a ejecutar   los ritos de exorcismo en compañía de otros   individuos parecidamente temerosos y   ansiosos” (BAUMAN, 2003: 23)</font></p>       <p align="center"><font size="2" face="Verdana"><img src="/img/revistas/rpc/v10n11/v10n11a04-figura02.jpg" alt="v10n11a04-figura02" width=250 height=269></font>     <p><font size="2" face="Verdana">Vayamos configurando   el escenario: dentro de una sociedad altamente marcada por la intolerancia en   los procesos de interculturalidad, la negación a los otros se desprende de la imposibilidad de algunos (viscosos) de aceptar la posibilidad   de la relatividad de sus valores y,   amenazados por un contexto global que tiende a la individualización y cuyas   transformaciones tecnológicas obligan   a readecuar nuestras prácticas comunicativas   y aprender nuevos lenguajes, estos sectores   invocan la noción de comunidad para sentirse protegidos ante la hostilidad del exterior, de lo diferente y buscan construir sentidos   de identidad que cumplen la función   de “exorcizar” el mal de afuera, el que traen los otros.</font>     <p><font size="2" face="Verdana">“La   visión de comunidad es como una isla de   cálida y doméstica tranquilidad en medio   de un   mar inhóspito y     turbulento. Tienta y seduce, impidiendo que sus admiradores miren en profundidad, ya que   la posibilidad de dominar las olas y cruzar   el mar   ha sido   descartada de su agenda, por   considerarla sospechosa y poco   realista” (BAUMAN (2004: 193).</font></p>       ]]></body>
<body><![CDATA[<p><font size="2" face="Verdana">El miedo –móvil   sustancial de quienes añoran     la comunidad- ha modificado   las lógicas   de la   organización urbana y de las políticas   regionales. Por un lado, la ciudad se ha vuelto un territorio fragmentado en el cual irrumpen las nuevas huellas del paisaje urbano. Muros   electrificados, sistemas de seguridad y guardias privados hacen parte de la terrorífica vida de las ciudades   modernas. Por otro lado, los   Gobiernos locales desplazan sus esfuerzos al mostrar una imagen de defensores de   la seguridad, pero este tema lo   desarrollaremos más adelante.   Bauman sostiene que:</font></p>       <p><font size="2" face="Verdana">“La seguridad del   barrio concebida en función de los vigilantes armados   que controlan el acceso; los merodeadores (...) promovidos al rango de nuevos   enemigos públicos número uno; la   equiparación de las áreas públicas a enclaves defendibles   con acceso   selectivo; la separación en lugar de la negación de la vida en común; la criminalización de la   diferencia residual: esas son las   principales dimensiones de la actual evolución de la vida urbana.   Y la nueva noción de comunidad   se configura   en el   marco de esta evolución”   (BAUMAN, (2003: 62).</font></p>       <p><font size="2" face="Verdana">La ciudad y sus barrios, para Bauman han adquirido   la dimensión   de Guetos, pero no guetos reales cuya   principal característica consiste en no poder salir de él,   sino guetos   voluntarios que se diferencian de los otros porque la lógica es a la inversa,   nadie puede entrar en ellos pero los que   viven dentro pueden salir a voluntad.   Las ciudades   modernas, ciudades del miedo, son la forma más radical de la exclusión a los otros. El temor a la violencia, al   atraco, al crimen recae directamente en la mirada recelosa que se tiene   a los diferentes. Se culpabiliza a quienes son ajenos   al gueto y por tanto ajenos a ciertos valores, a ciertas prácticas, a ciertas lógicas que no   van con   la pretendida homogeneidad que buscan los que se asientan en los   guetos del sentido de la comunidad, por   tanto la homogeneidad interna niega   la heterogeneidad del exterior.</font></p>       <p><font size="2" face="Verdana">Una vez más será el propio Bauman el que tenga que decírnoslo: “El gueto supone la imposibilidad de la comunidad. Esta característica del gueto   hace doblemente segur la política de exclusión incorporada a la segregación e inmovilización espaciales, una opción infalible en una sociedad que ya no mantiene   a todos sus miembros en el mismo juego,   sino que desea mantener a todos los que pueden jugarlo ocupados y felices, pero, en primer lugar y sobre todo, obedientes” (BAUMAN, (2003: 145).</font></p>       <p><font size="2" face="Verdana">Ya se avizora   la respuesta   a nuestra anterior pregunta.  ¿Quiénes son los otros?   Los que no pertenecen a la comunidad, el extraño, el extranjero. Pero esta   alusión a la novela de   Albert Camus, adquiere   distintas acepciones en el horizonte de nuestro   estudio. Bauman, en un texto   denominado Modernidad y Ambivalencia<sup>2     </sup>habla   de la distinción entre el amigo y el enemigo como opuestos reales en tanto que el extranjero va   a suponer la ambivalencia en la   medida que está próximo a   nosotros físicamente pero muy lejos de nuestra psiquis. Por ello es que la comunidad encuentra en el extranjero a   la negación misma en tanto es y no es. El extranjero “expone el artificio de las separaciones más vitales” dice Bauman   y por tanto se opone a la lógica de la comunidad.</font></p>       <p><font size="2" face="Verdana">¿Cómo superar la maléfica presencia del extranjero?   Que nos los diga Bauman, que él si sabe: “No hables con extraños –que era antes   una advertencia de los padres a sus hijos indefensos- se ha convertido ahora en un precepto estratégico de la normalidad adulta. Este precepto   da nueva   forma, una forma de prudencia, a la realidad de una vida en   la que los extraños son personas con las que nos rehusamos a hablar. Los gobiernos, impotentes para   modificar de raíz la inseguridad y la angustia existenciales de sus súbditos,   respaldan con gusto este precepto. Ese frente unido de “inmigrantes”, la   encarnación más tangible de la “otredad”, está destinado a reunir la difusa variedad de individuos   temerosos y desorientados en algo que recuerda vagamente a una “comunidad   nacional”, determinando así una de las pocas tareas que los gobiernos actuales   son capaces de llevar a cabo” (BAUMAN,2004: 118).</font></p>       <p><font size="2" face="Verdana">Este texto capturado   del libro   de Bauman   La Modernidad   Líquida, resume en esencia el   gran conflicto social de la   exclusión. Europa ve en los inmigrantes al enemigo de la comunidad y por tanto lo niega. Mal globalizado, los bolivianos   lanzamos el grito al cielo cuando nos llegan noticias de nuestros compatriotas   explotados, maltratados, humillados y hasta asesinados fuera de nuestras   fronteras (cálidas y seguras para nosotros) pero hacemos mutis por el   foro cuando a los estudiantes brasileros se les hizo la guerra hasta el   cansancio, cobrándoles de más, prohibiéndoles   el ingreso   a ciertos lugares, agrediéndolos por todos los medios posibles. Nadie dice nada del ensañamiento que las autoridades municipales tienen con los   negocios instalados por extranjeros, nadie piensa con claridad la terrible   realidad que supone el que en este país el imaginario colectivo asocie la nacionalidad   peruana con el crimen. Todas estas actitudes     devienen de la viscosidad   de quienes   añoran el sentido de la   comunidad, porque vivimos en el más nefasto de los miedos, arrinconados en   falsas esperanzas de tener identidades comunes y así convertir la vida en un   grosero relato de la estupidez que excluye y nos condena al horror del gueto que hemos elegido.</font></p>       <p><font size="2" face="Verdana">Pero el extranjero   es también boliviano, el extranjero es el rockero de Ironcollo al que asociamos   con el miedo de los vicios, del disturbio, de la agresión.   El extranjero en este país, o por lo menos en esta ciudad, es el más vulnerable de todos   los grupos culturales que conforman nuestra realidad, es el que representa más   la ambivalencia de la modernidad según los términos de Bauman. El extranjero   es el joven. Los jóvenes son los Otros.</font></p>       <p><font size="4" face="Verdana"><b>4. JUVENTUD Y CONFLICTOS SOCIALES</b></font></p>       <p><font size="2" face="Verdana">La juventud es en   la actualidad el principal blanco de la viscosidad   excluyente. Debo confesar que no me   resistía al hecho de encontrar la semejanza que existe entre esta característica   de “viscoso”   que señala Bauman en el tipo social propenso a la idea de la   comunidad excluyente, con la condición   esencialmente viscosa que portan esos otros seres inventados por Cortázar y que   él denomina Famas en oposición a los otros que son Cronopios. A manera de descanso   me voy   permitir ilustrar esta relación con un relato escrito por Cortázar que,   en tanto   su característica   literaria, ilustra de manera más   contundente las relaciones de la   exclusión y del miedo.</font></p>       ]]></body>
<body><![CDATA[<p><font size="2" face="Verdana">“Un   fama descubrió que la virtud era un microbio redondo y lleno de patas.   Instantáneamente dio a beber una gran cucharada de   virtud a su suegra. El resultado fue horrible: esta señora renunció a sus comentarios mordaces, fundó   un club   para la   protección de alpinistas extraviados,   y en menos de dos meses se condujo de manera   tan ejemplar   que los   defectos de su hija, hasta entonces inadvertidos, pasaron a primer plano con gran sobresalto   y estupefacción del fama. No le quedó   otro remedio que dar una cucharada de virtud a su mujer, la cual lo abandonó esa misma noche por   encontrarlo grosero, insignificante, y en un todo diferente de los   arquetipos morales que flotaban   rutilando ante sus ojos. El fama lo pensó largamente, y al final se tomó un   frasco de virtud. Pero lo mismo sigue viviendo solo y triste. Cuando se cruza   en la calle con su suegra o su mujer, ambos se saludan   respetuosamente y desde lejos. No se atreven ni   siquiera a hablarse, tanta es su respectiva   perfección y el miedo que tienen de contaminarse”.</font></p>       <p><font size="2" face="Verdana">El miedo a los   otros es también un miedo a la contaminación.   La comunidad representa en esencia la purificación y por tanto los   otros, los jóvenes, son agentes   contaminadores de nuestro buen vivir, de   nuestros principios fundamentales a cerca de la moral y las “buenas   costumbres”. Pero la ambivalencia de   la modernidad hace que, paradójicamente, representen también la esperanza   de la   comunidad. Decir que los jóvenes son la esperanza del país, o que ellos representan nuestro futuro o demás frases recurrentes,   implica en el sentido de   la     comunidad una condición sinequanum   y es la   subordinación completa a las reglas de esa comunidad.   Ya   lo dijo Bauman, la   obediencia será el factor fundamental que permita la inclusión o determine la   exclusión en el seno del gueto.</font></p>       <p><font size="2" face="Verdana">Jóvenes obedientes es   casi una   contradicción tan grande como inteligencia militar. Es más, en la medida de su capacidad de   rebeldía, radica el poder   de los   grupos culturales jóvenes para jugar   papeles dentro de la dinámica social. A mi juicio la resistencia social a los   jóvenes deviene de la vulgar y ligera asociación que se hace entre jóvenes y males sociales (drogadicción, alcoholismo, promiscuidad, etc) es decir los   miedos esenciales de un padre o   una madre, viscosos o no. El problema está en que   la legítima búsqueda de alejar a la comunidad de estos problemas, no pasa   por un análisis de fondo y   la búsqueda de políticas concretas   de prevención o control, sino que   se juega apresuradamente a la satanización,   las asociaciones automáticas, los prejuicios y –sobretodo- el miedo a la   diferencia. En Cochabamba, los conductores   del Gobierno Local, sordos del alma,   se apresuran en la censura y la   represión más violenta ensañándose   con grupos culturales jóvenes a título de   velar por la seguridad y las “buenas costumbres”, pero sin la más   mínima idea de lo que es una política cultural, sin conocer de cerca los   espacios de producción simbólica de estos grupos y sin darse cuenta de los conflictos que ocasionan. Toman decisiones inmediatas,   irresponsables y de corto alcance en función a apresurarse por eliminar el   miedo.</font></p>       <p align="center"><font size="2" face="Verdana"><img src="/img/revistas/rpc/v10n11/v10n11a04-figura03.jpg" alt="v10n11a04-figura03" width=230 height=238></font><font face="Verdana"><font size="2" face="Verdana, Arial, Helvetica, sans-serif"><br clear=ALL> </font></p>     <p align="left"><font size="2" face="Verdana">Bauman dice:   “Frágiles individuos condenados a vivir dentro de una realidad porosa: suena   como patinar sobre hielo delgado, y,   al patinar sobre hielo delgado, comentó   Ralph Waldo Emerson en   su ensayo   Prudence, la seguridad radica en la velocidad. Los individuos, frágiles o no,   necesitan, reclaman, buscan seguridad, y por eso se esfuerzan por hacer todo a   la mayor velocidad posible”(BAUMAN, 2004: 220). </font></p>     <p><font size="2" face="Verdana">La velocidad va implicar, por tanto, en el complejo   mundo de las políticas culturales, un   inútil acto de improvisación que –lo terrible- está marcado por el   abuso, la injusticia y la negación al otro.   Rossana Reguillo (2004) ha manifestado ya que   los jóvenes conforman la “galería de   monstruos” de las sociedades   latinoamericanas, son   incapaces de enfrentarse a la   autocrítica. La mayoría de las   manifestaciones de los grupos culturales de jóvenes, pasan por procesos en los que se rompe de una u otra forma la seguridad con que   la viscosidad concibe su comunidad y,   por tanto, haciendo caso omiso a sus normas de conducta y sus valores de convivencia. Pensar que esto implica necesariamente estar “desviados”   y conducidos por el camino del alcohol y la droga, no es más que   un reduccionismo   ignorante que proviene, precisamente, del miedo y la negación.</font></p>       <p><font size="2" face="Verdana">El conflicto social   de los jóvenes es un problema de interculturalidad, muy mal administrado por el Estado y todavía poco trabajado por la academia. Miramos   con desdén las manifestaciones de los jóvenes   y el recelo se apodera de nosotros cada vez que sus capitales simbólicos se cruzan con los nuestros. La juventud es un propio mundo en el cual la sociedad   prefiere estar ausente bajo el abrigo de sus guetos. Desdenes, celos y ausencia caracterizan   el tiempo   de la   exclusión globalizada y qué   terriblemente amargo es ver que esto es parte de la condición humana pues, ya el más grande comunicador y analista de la sociedad y la condición   humana jamás existido, don Miguel de Cervantes, puso en los labios del Quijote   este verso contundente:</font></p>       <p><font size="2" face="Verdana">¿Quién menoscaba mis bienes?   Desdenes </font></p>     <p><font size="2" face="Verdana">Y ¿quién aumenta mis duelos?   Los celos</font></p>     <p><font size="2" face="Verdana">Y ¿quién prueba mi paciencia?   Ausencia</font></p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p><font size="2" face="Verdana">De ese modo, en mi dolencia </font></p>     <p><font size="2" face="Verdana">Ningún remedio se alcanza, </font></p>     <p><font size="2" face="Verdana">Pues me matan la esperanza </font></p>     <p><font size="2" face="Verdana">Desdenes, celos y ausencia.</font></p>       <p><font size="2" face="Verdana">La labor del   académico pasa por identificar en las dimensiones de la producción intelectual   de hoy, las estrategias que posibiliten el acercamiento a la interculturalidad en el marco de propuestas   claras y precisas. ¿Labor quijotesca?   Seguro, en tanto sean reales, quijotes o no estamos en la obligación de hacerlas y así por lo menos tenerla oportunidad de merecer   el epitafio   del Ingenioso   Hidalgo que a saber, reza:</font></p>       <p><font size="2" face="Verdana">Tuvo a todo el mundo en poco; </font></p>     <p><font size="2" face="Verdana">Fue el espantajo y el coco</font></p>     <p><font size="2" face="Verdana">Del mundo, en tal coyuntura, </font></p>     <p><font size="2" face="Verdana">Que acreditó su ventura</font></p>     <p><font size="2" face="Verdana">Morir cuerdo y vivir loco.</font></p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p>&nbsp;</p>     <p><font size="4" face="Verdana"><b>Notas</b></font></p>     <p><font size="2" face="Verdana">1. Alusi&oacute;n a la pronunciaci&oacute;n en ingl&eacute;s del t&eacute;rmino Iron. La Terminaci&oacute;n &ldquo;collo&rdquo; es el vocablo quechua con que se designa la palabra &ldquo;lugar&rdquo;.</font></p>     <p><font size="2" face="Verdana">2. Texto publicado en el libro Las Consecuencias Perversas de la Modernidad en el que se incluyen estudios de varios autores. (1996).</font></p>     <p>&nbsp;</p>     <p><font size="4" face="Verdana"><b>Bibliografía</b></font></p>         <!-- ref --><p><font size="2" face="Verdana">1.&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; BAUMAN, Zygmunt.(2002). La Culturacomo Praxis. Buenos Aires, Edit. Paidos. </font>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=191233&pid=S1815-0276200500020000400001&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p><font size="2" face="Verdana">2.&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; BAUMAN, Zygmunt.(2003). Comunidad. Madrid,Siglo XXI</font>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=191234&pid=S1815-0276200500020000400002&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p><font size="2" face="Verdana">3.&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; BAUMAN, Zygmunt.(2004). La Modernidad Líquida. Buenos Aires, Fondo de Cultura Económica.</font>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=191235&pid=S1815-0276200500020000400003&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p><font size="2" face="Verdana">4.&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; BAUMAN, Zygmunt.(1996). Modernidad y Ambivalencia, en Las Consecuencias Perversas de la Modernidad, varios autores, Compilador: Josetxo Beriain. Barcelona, Edit. Anthropos.</font>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=191236&pid=S1815-0276200500020000400004&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p><font size="2" face="Verdana">5.&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; REGUILLO, Rossana,(2004). Las culturas jeveniles, en Revista Nueva América, No. 101, marzo.</font>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=191237&pid=S1815-0276200500020000400005&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><p>&nbsp;</p>        ]]></body><back>
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