<?xml version="1.0" encoding="ISO-8859-1"?><article xmlns:mml="http://www.w3.org/1998/Math/MathML" xmlns:xlink="http://www.w3.org/1999/xlink" xmlns:xsi="http://www.w3.org/2001/XMLSchema-instance">
<front>
<journal-meta>
<journal-id>1815-0276</journal-id>
<journal-title><![CDATA[Punto Cero]]></journal-title>
<abbrev-journal-title><![CDATA[Revista Punto Cero]]></abbrev-journal-title>
<issn>1815-0276</issn>
<publisher>
<publisher-name><![CDATA[Carrera de Ciencias de la Comunicación Social - Universidada Católica Boliviana San Pablo Cochabamba]]></publisher-name>
</publisher>
</journal-meta>
<article-meta>
<article-id>S1815-02762004000200009</article-id>
<title-group>
<article-title xml:lang="es"><![CDATA[PERIODISMO Y DEMOCRACIA: CONTUBERNIO ADÚLTERO DONDE LA CORNUDA SE LLAMA SOCIEDAD]]></article-title>
</title-group>
<contrib-group>
<contrib contrib-type="author">
<name>
<surname><![CDATA[Espinoza Antezana]]></surname>
<given-names><![CDATA[Santiago]]></given-names>
</name>
</contrib>
</contrib-group>
<aff id="A01">
<institution><![CDATA[,U.C.B.  ]]></institution>
<addr-line><![CDATA[Cochabamba ]]></addr-line>
</aff>
<pub-date pub-type="pub">
<day>00</day>
<month>06</month>
<year>2004</year>
</pub-date>
<pub-date pub-type="epub">
<day>00</day>
<month>06</month>
<year>2004</year>
</pub-date>
<volume>09</volume>
<numero>09</numero>
<fpage>50</fpage>
<lpage>52</lpage>
<copyright-statement/>
<copyright-year/>
<self-uri xlink:href="http://www.scielo.org.bo/scielo.php?script=sci_arttext&amp;pid=S1815-02762004000200009&amp;lng=en&amp;nrm=iso"></self-uri><self-uri xlink:href="http://www.scielo.org.bo/scielo.php?script=sci_abstract&amp;pid=S1815-02762004000200009&amp;lng=en&amp;nrm=iso"></self-uri><self-uri xlink:href="http://www.scielo.org.bo/scielo.php?script=sci_pdf&amp;pid=S1815-02762004000200009&amp;lng=en&amp;nrm=iso"></self-uri></article-meta>
</front><body><![CDATA[ <p align="center"><font size="2" face="Verdana"><b>ARTICULO</b></font></p>     <p align="center"><font size="4" face="Verdana"><b>PERIODISMO Y DEMOCRACIA: </b></font></p>     <p align="center"><font size="4" face="Verdana"><b>CONTUBERNIO ADÚLTERO DONDE LA   CORNUDA SE LLAMA SOCIEDAD</b></font></p>     <p align="center"><font size="3" face="Verdana"><b>Santiago Espinoza   Antezana</b></font></p>     <p align="center"><font size="2" face="Verdana"><a href="mailto:santymeg@yahoo.com">santymeg@yahoo.com</a></font></p>     <p align="center"><font size="2" face="Verdana">Estudiante de quinto   semestre de comunicación   U.C.B. Covhabamba</font></p> <HR> </font> </p>     <p><font size="3" face="Verdana"><b>El origen de la reflexión</b></font></p>     <p><font size="2" face="Verdana">El   presente ensayo, si acaso puede   llamarse así, es más bien   el resultado   de innumerables   noches de insomnio que sólo pueden ser acompañadas por tres cosas: la televisión por cable, la   lectura de un libro o la reflexión   sobre la vida. Nos cortaron el cable hace una semana; entre la   cama y el estante   existen extensos cinco pasos, por tanto, en rigor a la lógica   de eliminación, sólo   quedaba la prudente reflexión.</font></p>     <p><font size="3" face="Verdana"><b>El origen de las especies</b></font></p>     <p><font size="2" face="Verdana">Ahora bien, toca referirnos   a la prosapia de ambas especies   en cuestión:   la democracia   y el periodismo. Con respecto a la primera,   la teoría “vedoblediana” afirma que “ésta nació en Grecia,   procreada por un filósofo libertino de nombre Escroto y por una señora   de honor distraído llamada   Vaginia, vecinos de la región de Uretra, cerca de la cordillera de Falopio y del Peloponeso, y que su padrino fue un fauno travesti conocido como Penélope<sup>1</sup>”</sup>.</font></p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p><font size="2" face="Verdana">Por otra parte, no se pudo encontrar en los semanales escritos del maestro Vedoble   referencia alguna acerca   del origen del periodismo. Sin embargo, basados en   su inconfundible   lógica, deducimos que el periodismo nació pocos años después de Miss Demo en el imponente Monte   de   Venus; fue hijo único del joven e ingenuo matemático Epidídimo y de la complaciente y bella señora -aunque a la larga perniciosa– Doña Próstata. También   se tienen datos suficientes para   creer en la posibilidad de que el verdadero padre de Periodismo fue el libertino Escroto, que en   uno   de sus varios peregrinajes por el Monte de Venus, tuvo un intenso idilio con Doña Próstata. O sea, que además de adúltera, la relación periodismo-democarcia pecaría de incestuosa; pero es   sólo una hipótesis.</font></p>     <p><font size="3" face="Verdana"><b>La relación</b></font></p>     <p><font size="2" face="Verdana">Como bien se sabe, aunque en su nacimiento y aún ahora,   la democracia debería tener como   principio fundamental la participación equitativa de todo el pueblo, esto no ocurre en la práctica. La   democracia en la que vivimos no es ese ideal griego. La democracia, como la conocemos, es una   democracia de pocos que, si bien permite periódicamente la participación del pueblo, a la larga el bienestar y la prosperidad de ésta siempre va a parar a manos de grupos elitarios hegemónicos,   en   lo que podríamos venir a llamar una “democracia oligárquica”(vaya contradicción).</font></p>     <p><font size="2" face="Verdana">Los   miembros de esta democracia oligárquica –sean políticos, empresarios o cosas peores-, desde el momento   que tienen acceso a ella, se dan a la tarea de apropiarse de todos los bienes   -materiales y espirituales- que, en honor a la justicia,   tendrían que estar distribuidos entre todos los   miembros de la colectividad.   Y esto, como no podía ser de otra manera, ha derivado   inevitablemente en la explotación por parte de los que detentan dichos bienes sobre los que los   desposeen o los poseen en menor cuantía.</font></p>     <p><font size="2" face="Verdana">Entonces, es a raíz de este injusto y deprimente panorama que surgió el periodismo. Como bien   apunta Silvio Waisbord,   uno de los aportes centrales del periodismo para con la democracia es la   publicación de información sobre los comunes desmanes políticos y económicos de los grupos de   poder.<sup>2</sup></font></p>     <p><font size="2" face="Verdana">Y como ejemplo representativo podríamos recordar la Revolución Francesa, cuyo logro principal   –eliminación de la monarquía para la instauración de una democracia– fue, en gran medida, fruto   de   un insólito y gran despliegue mediático para la información y concientización del pueblo sobre   sus   necesidades y derechos,   que desembocó en el derrocamiento de la monarquía francesa y el triunfo del pueblo en las calles.</font></p>     <p><font size="2" face="Verdana">No   obstante, y para desgracia del pueblo,   poco duró el matrimonio entre la sociedad y el periodismo, pues   este último pronto   cedió a los guiños seductores de   Miss Demo que,   para ese entonces,   ya se había entregado en cuerpo y alma a los oligarcas.</font></p>     <p><font size="2" face="Verdana">De ahí en adelante, el periodismo ha sido el compañero y cómplice   fiel de la astuta democracia, y la sociedad ha terminado por ser doblemente engañada. Primero, por su, supuestamente, mejor   amiga, la democracia y segundo, por   su, aparentemente, leal cónyuge, el   periodismo. Perfidia señores, no tiene   otro nombre. Pero, ¿por qué   el engaño?   Como en todo adulterio, los dos inmorales   personajes encontraron el uno en el otro un alto grado de funcionalidad.</font></p>     <p><font size="2" face="Verdana">Lolo Echeverría lo explica así:</font></p>     <p><font size="2" face="Verdana">“En   tiempos de estadistas, a los periodistas   se los   rodea de halagos y adulos, se   les hace partícipes   de los   problemas insolubles   de Gobierno; se   convierten rápidamente en   celebridades. Incluso, se los “contrata” para la tarea   de relacionadores públicos, cuyos fines son cultivar la buena imagen de la persona o institución que representan y ocultar   lo negativo de la   misma, desnaturalizando así los objetivos del periodista”<sup>3</sup>.</font></p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p><font size="2" face="Verdana">En otras   palabras, mientras la   pseudo democracia es   sobradamente legitimada por el periodista –ahora relacionador   público-, el periodismo encuentra en la “democracia” más que suficientes garantías para vivir prósperamente.   Claro, siempre a costa de la   maltrecha sociedad. Por consiguiente, tanto Miss Demo como Don Peirodismo, trabajan para mantener el statu quo que a ambos   les beneficia; mientras Doña Sociedad,   vieja, fea y fustigada, sigue lavando   platos, cocinando, planchando, o peor, recogiendo basura o pidiendo   limosna.</font></p>     <p><font size="3" face="Verdana"><b>Corrupción, la enfermedad crónica</b></font></p>     <p><font size="2" face="Verdana">Son muchos los rasgos inherentes a esta impúdica   relación, y numerarlos resultaría ser una tarea   ardua y auto-flagelante. Empero,   entre todas esas características propias de la relación   periodismo-democarcia, hay una   en especial   que nos interesa. Se trata   de una   “enfermedad crónica” de la que sufre la relación,   podríamos decir, y cuyas consecuencias son particularmente   nocivas para la sociedad. Esta aguda anomalía –venérea-   que al principio era genéticamente   exclusiva de la democracia, pero que al emparejarse ésta con el periodismo le contagió a éste, no es otra que la corrupción (Latrocinium procaius).</font></p>     <p><font size="2" face="Verdana">Ante este   corrompido contexto, emergen   dos interrogantes: ¿cómo   puede el periodismo cumplir su papel fiscalizador si entre sus filas hay gente corrupta?, ¿no sería hipocresía si los corruptos   están detrás de otros corruptos? Complicadas interrogantes, seguro, cuyas respuestas deberían   ser   rastreadas, sobre todo, por los periodistas.</font></p>     <p><font size="3" face="Verdana"><b>Algunas señales   alentadoras</b></font></p>     <p><font size="2" face="Verdana">Pero no todo es tan malo. Así como en Europa tuvieron su Revolución Francesa, aquí en América   tenemos ejemplos esperanzadores, que nos alientan a pensar en un periodismo “casado” con la   sociedad, a fin de lograr la rehabilitación de la mal llamada democracia.</font></p>     <p><font size="2" face="Verdana">Casos como el de Watergate en EEUU, en el que dos periodistas lograron desenmascarar las   mañosas estrategias del sistema de inteligencia republicano, que derivó al final en la renuncia del   presidente Richard Nixon. O algo más   cercano: el Impeachment en Brasil,   donde el mismo sistema mediático   que había promovido la elección   de Fernando   Collor de Melho como Presidente,   al darse   cuenta del corrupto que tenían   en palacio,   ayudaron al derrocamiento del mismo, motivando al pueblo brasileño a pedir su renuncia   que finalmente se dio.</font></p>     <p><font size="2" face="Verdana">Y,   aunque en Bolivia no tenemos   experiencias tan escandalosas y con consecuencias   tan contundentes como en los   dos anteriores casos, han habido   verdaderos ejemplos, dignos de elogio, de periodismo ético. El caso concreto del desafuero parlamentario y consecuente proceso judicial contra   Roberto Landívar, ex presidente   del quebrado banco Bidesa, por   la “supuesta”   estafa de más de 60 millones   de dólares de las arcas   del banco mencionado y del propio   erario público; caso descubierto, investigado y difundido   por la Red PAT de televisión.</font></p>     <p><font size="3" face="Verdana"><b>Hacia una verdadera   democracia</b></font></p>     <p><font size="2" face="Verdana">Tal como se ha visto en el punto anterior, el periodismo puede llegar a constituirse en un factor   clave para el perfeccionamiento de la democracia.</font></p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p><font size="2" face="Verdana">En concreto, es el periodismo de investigación y no el tradicional el que ha descubierto y deberá seguir descubriendo las recurrentes argucias del poder. Para esto, el periodista tendrá que tener   siempre en cuenta a quién le debe lealtad.Y en democracia sólo puede serle fiel a la sociedad –sean   lectores, televidentes, redioescuchas   y demás- y no así al poder   estatal, político, empresarial, mediático, o gremial   periodístico.</font></p>     <p><font size="2" face="Verdana">Asi mismo, los medios   de comunicación y sus periodistas deben emprender o continuar   –según el caso- la lucha contra la censura o autocensura en su trabajo,   pues de esta lucha depende, en   definitiva, la autenticidad de la   verdad. Sin embargo, el combate constante   por obtener plena libertad   de prensa y sus garantías, no sólo debe ser menester de periodistas o, en el mejor de los   casos, empresarios mediáticos, sino de la sociedad en su conjunto. Una sociedad bien informada   estará más próxima a una sociedad   democrática.</font></p>     <p><font size="2" face="Verdana">Así, y sólo así, el periodismo y la democracia podrán curarse del terrible mal que los aqueja y que aqueja aún más a la sociedad:   la corrupción.</font></p>     <p><font size="3" face="Verdana"><b>Final de telenovela</b></font></p>     <p><font size="2" face="Verdana">Después de todo, tal vez nuestra   intrincada historia de romances, lujuria, cuernos y desengaños tenga un final feliz, como toda historia   de amor que se precie. Me imagino algo así: Doña Demo   (ya no Miss) cargada en   brazos por Don Pueblo (que   para fines literarios adquirió género   masculino) por el pasillo de un Hotel de nombre Libertad. Y Don Periodismo, en el altar de la iglesia   de Villa Perseverancia,   contrayendo nupcias con una bella   y lozana moza con la que   algunas veces ya tuvo efímeros y furtivos encuentros: la Verdad.</font></p>     <p><font size="2" face="Verdana">FIN</font></p>     <p><font size="2" face="Verdana">¡Ah! y ojalá ahora pueda dormir.</font></p>     <p><font size="3" face="Verdana"><b>NOTAS</b></font></p>     <p><font size="2" face="Verdana">1. Vedoble, Una dama de oscuro origen y sospechosa conducta en Los Tiempos,   N°11741, p. A14</font></p>     <p><font size="2" face="Verdana">2. Silvio Waisbord, Por qué la democracia necesita del periodismo de investigación en <a href="http://www.cem.itesm.mx/">www.cem.itesm.mx</a></font></p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p><font size="2" face="Verdana">3. Lolo Echeverría, Prensa, corrupción y poder en <a href="http://www.comunica.org/chasqui">www.comunica.org/chasqui</a></font></p>     <p><font size="2" face="Verdana">4. Idem</font></p>     <p><font size="2" face="Verdana">5. Idem</font></p>     <p><font size="2" face="Verdana">6. Idem</font></p>     <p><font size="2" face="Verdana">7. Idem</font></p>     <p><font size="3" face="Verdana"><b>BIBLIOGRAFÍA</b></font></p>     <!-- ref --><p><font size="2" face="Verdana"><b>1.- ACSELRAD</b>, Henry y otros; 1995 Los medios,   nuevas plazas para la democracia. Lima, Editorial Calandria</font>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=195577&pid=S1815-0276200400020000900001&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p><font size="2" face="Verdana"><b>2.- ALBARRÁN</b>, Gerardo; 2002, Información y democracia. <a href="http://www.saladeprensa.org/">www.saladeprensa.org</a></font>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=195578&pid=S1815-0276200400020000900002&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p><font size="2" face="Verdana"><b>3.- ECHEVERRÍA</b>, Lolo; 2002, Prensa, corrupción y poder. <a href="http://www.comunica.org/chasqui">www.comunica.org/chasqui</a></font>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=195579&pid=S1815-0276200400020000900003&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p><font size="2" face="Verdana"><b>4.- VEDOBLE</b>; 2002, Una dama de oscuro origen y sospechosa   conducta. En Los Tiempos,   N° 11741, p. A14</font>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=195580&pid=S1815-0276200400020000900004&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p><font size="2" face="Verdana"><b>5.- WAISBORD</b>, Silvio; 2002,   Por qué la   democracia necesita del   periodismo   de investigación.<a href="http://www.cem.itesm.mx/"> www.cem.itesm.mx</a></font>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=195581&pid=S1815-0276200400020000900005&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --> ]]></body><back>
<ref-list>
<ref id="B1">
<label>1</label><nlm-citation citation-type="book">
<person-group person-group-type="author">
<name>
<surname><![CDATA[ACSELRAD]]></surname>
<given-names><![CDATA[Henry]]></given-names>
</name>
</person-group>
<source><![CDATA[Los medios, nuevas plazas para la democracia]]></source>
<year>1995</year>
<publisher-loc><![CDATA[Lima ]]></publisher-loc>
<publisher-name><![CDATA[Editorial Calandria]]></publisher-name>
</nlm-citation>
</ref>
<ref id="B2">
<label>2</label><nlm-citation citation-type="">
<person-group person-group-type="author">
<name>
<surname><![CDATA[ALBARRÁN]]></surname>
<given-names><![CDATA[Gerardo]]></given-names>
</name>
</person-group>
<source><![CDATA[Información y democracia]]></source>
<year>2002</year>
</nlm-citation>
</ref>
<ref id="B3">
<label>3</label><nlm-citation citation-type="">
<person-group person-group-type="author">
<name>
<surname><![CDATA[ECHEVERRÍA]]></surname>
<given-names><![CDATA[Lolo]]></given-names>
</name>
</person-group>
<source><![CDATA[Prensa, corrupción y poder]]></source>
<year>2002</year>
</nlm-citation>
</ref>
<ref id="B4">
<label>4</label><nlm-citation citation-type="journal">
<collab>VEDOBLE</collab>
<article-title xml:lang="es"><![CDATA[Una dama de oscuro origen y sospechosa conducta]]></article-title>
<source><![CDATA[Los Tiempos]]></source>
<year>2002</year>
<volume>11741</volume>
<page-range>14</page-range></nlm-citation>
</ref>
<ref id="B5">
<label>5</label><nlm-citation citation-type="">
<person-group person-group-type="author">
<name>
<surname><![CDATA[WAISBORD]]></surname>
<given-names><![CDATA[Silvio]]></given-names>
</name>
</person-group>
<source><![CDATA[Por qué la democracia necesita del periodismo de investigación]]></source>
<year>2002</year>
</nlm-citation>
</ref>
</ref-list>
</back>
</article>
