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<article-title xml:lang="es"><![CDATA[¿POR QUE DOBLAN LAS CAMPANAS?: LA CRISIS DEL MARKETING POLITICO EN BOLIVIA]]></article-title>
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</front><body><![CDATA[ <p align="center"><font size="2" face="Verdana"><b>ARTICULO</b></font></p>     <p align="center"><font size="4" face="Verdana"><b>¿POR QUE DOBLAN LAS CAMPANAS?:</b> </font></p>     <p align="center"><font size="4" face="Verdana"><b>LA CRISIS DEL MARKETING POLITICO EN BOLIVIA</b></font></p>     <p align="center"><font size="3" face="Verdana"><b>Yuri Tórrez</b></font></p>     <p align="center"><font size="2" face="Verdana"><a href="mailto:yuri@saladeprensa.com">yuri@saladeprensa.com</a></font></p>     <p align="center"><font size="2" face="Verdana"><b>Comunicador y Sociologo, Maestrante en Ciencias Políticas. Investigador del PIEB (Investiador de la Consultora de Información &amp; Investigación “Pesquisa”) Docente de la UCB</b></font></p>     <p align="center"><font face="Verdana"><b><font size="2">Life's but a walking shadow; a poor plawer,   that struts and frets his pour upon the stage, andthen is heard no wore: it is a tale told by and idiot, full of sound and fury,   signifying nothing.</font> <font size="2">Macbet, act V, scene V. William Shakespeare</font></b></font></p> <font size="4" face="Verdana, Arial, Helvetica, sans-serif"> <HR> </font>     <p><font size="2" face="Verdana">Los   últimos resultados emergentes de la elección presidencial del pasado 30 de   junio no sólo han modificado al sistema político boliviano,   sino, desde la óptica comunicacional, reveló las (nuevas)   variables socio-políticas que intervienen en la configuración de la cultura política de los ciudadanos que se plasmó objetivamente en su comportamiento electoral. En este sentido, el presente ensayo tiene el propósito de buscar las explicaciones para el aparente éxito de la   comunicación política sobre el marketing político.</font></p>     <p><font size="2" face="Verdana">Con el   fin de operativizar los conceptos de marketing político y de la comunicación   política se puede señalar lo siguiente: con referencia al primer concepto se   puede indicar que Marketing es una palabra   inglesa que significa “ciencia de mercados”. Es decir, “que agrupa los estudios de comportamientos de los consumidores (en parte de los estudios de motivación), la   promoción de ventas y parcialmente la organización de la publicidad” (Muchielli 1977: 216). Esta idea desplazada a   la política se transforma en marketing   político que “implica la introducción   sostenida de recursos de la   ingeniería política americana –sondeos de opinión, vídeo, estrategias de   medios, especialistas en discursos (gnost-writers , etc-“ (Landi 1991:26). Por   su parte, desde una perspectiva conceptual la   comunicación política se podría mencionar que son aquellos valores simbólicos   que están directamente vinculados con las prácticas políticas de las sociedades, es decir con la cultura política, y no es necesario apelar a la comunicación mediática, el contacto con el electorado es más cercano,   de “cara a cara”. Bajo este marco   conceptual, en lo que sigue, se analizará el desarrollo del marketing político y la comunicación política en América Latina.</font></p>     <p><font size="2" face="Verdana">Procesos electorales latinoamericanos</font></p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p><font size="2" face="Verdana">En la última década del siglo XX, la política en América Latina ha sufrido cambios   sustanciales después del fin de los períodos dictatoriales que se vivieron en la mayoría de   las naciones.   Este viraje ha implicado una   nueva cultura política basada fundamentalmente en la democracia representativa o la democracia electoral (Rodas 1998)<sup>1</sup>. Esta nueva “cultura democrática” impone a que los sujetos democráticos deben someterse, tales los   acontecimientos electorales para elegir a los representantes y autoridades políticas. Es en ese contexto electoral donde surge y se   arraiga el denominado marketing político en América Latina.</font></p>     <p><font size="2" face="Verdana">En el   decenio de los años ochenta, los países sudamericanos vivieron un proceso de   tránsito de los períodos dictatoriales a regímenes democráticos. En esta   transición democrática<sup>2</sup>—en la que la titularidad del poder se da mediante elecciones o plebiscitos—las   instituciones partidarias se transformaron en los principales actores   políticos. Es decir, las elecciones   se convirtieron en la arena de la lucha democrática para retener, alcanzaro recuperar el poder. Con estos propósitos, los partidos políticos multiplicaron sus recursosde interpelación ciudadana, haciendo uso de prácticamente   todos los medios de comunicación de masas y recurrieron, en muchísimos casos, a   asesores extranjeros –particularmente norteamericanos y europeos—para el diseño   y la ejecución de sus campañas electorales o políticas.</font></p>     <p><font size="2" face="Verdana">Así, por   ejemplo, en el plebiscito chileno que se llevó a cabo el 5 de octubre de 1988,   la campaña del NO (a la continuidad de la presidencia del dictador, Augusto   Pinochet) obtuvo una victoria frente a la campaña oficialista, triunfo que   significó un retorno de Chile a la democracia, después de 15 años de gobierno   dictatorial. La campaña del NO fue diseñada en base a un asesoramiento de   profesionales del marketing, en la que la política volvía a los medios de   comunicación de masas y, sobre todo,   a la pantalla televisiva. En este caso, según María Eugenia Hirmas, las   agencias de publicidad que trabajaron para el NO encontraron un silencio y   efectivo perfil para su campaña: doblegar el miedo, crear un estado de ánimo de   alegría, de optimismo y esperanza (1989: 87). El diseño de la campaña del NO,   en este caso, se asentó básicamente en el   uso de   estrategias persuasivas construidas por equipos   especializados en marketing político. Pero, éste no es el único caso.</font></p>     <p><font size="2" face="Verdana">En las   elecciones brasileñas de 1984, el papel de la televisión en los comicios fue   significativo para el triunfo de Fernando Collor de Mello quien contó con el apoyo de la famosa “Red O Globo”, la más grande   del Brasil. La campaña de Collor de Mello también descansó fundamentalmente en el apoyo   de asesores de marketing político quienes fabricaron la imagen nacional de este candidato. Según Vieria Guimaraes, el   tratamiento de la campaña y el posterior triunfo de Collor de Mello constituyen   un desempeño excepcional de la “aldea global” (1986: 64). Es decir, el éxito electoral de Collor de Mello no se podría explicar sin el rol de la cadena más importante de la   televisión brasileña.</font></p>     <p><font size="2" face="Verdana">Por otro lado, en el Uruguay, uno de los países latinoamericanos con más larga   tradición institucional democrática y con partidos históricos, el plebiscito   que perdió el gobierno militar en 1980 inauguró el camino a una inusual   mediatización televisiva de la política nacional (Alvarez 1989: 34). Por lo   tanto, al igual que ocurrió en Chile, la propaganda política en el Uruguay fue   un factor significativo si no decisivo para el retorno de la democracia en ese país.</font></p>     <p><font size="2" face="Verdana">Análogamente, en   Centroamérica, como señala   Oscar Landi, Daniel Ortega, candidato presidencial de Izquierda   en Nicaragua, “no se privó de estrategias de medios para construir   su imagen   personal, en   las elecciones   presidenciales nicaragüenses de 1990. En este   caso, la sorpresa previno de una cultura política de izquierda más afín a una versión racionalista y discursiva del lenguaje político”(1991: 26). Es decir, pese a   los antecedentes, la lucha electoral entre Daniel Ortega y Violeta Chamorro, candidata de Unión Opositora (UNO), se libró, sobre todo, en la televisión   nicaragüense.</font></p>     <p><font size="2" face="Verdana">Sin embargo, no todo es del color de rosa en el uso político del marketing político. Este ha demostrado algunos de sus límites e insuficiencias en la contienda electoral realizada en el Perú, en 1991, con la derrota de Mario Vargas Llosa. El escritor peruano invirtió en su campaña electoral alrededor de 14 millones de dólares (Protzel 1992: 15). En ésta, Vargas Llosa apostó al marketing político;   pero “el empleo desmedido de la propaganda publicitaria devino una arrogante demostración de poder que (…), tuvo definitivamente un efecto   boomerang” (Protzel 1992: 13). Alberto   Fujimori resultó ganador de unas elecciones en las que su estrategia   propagandística no se asentó en el uso del marketing político –y obviamente,   sin la mediación televisiva—sino en el contacto directo con la cultura política personal e inmediato del   electorado peruano. El “control” de los medios de comunicación por parte de Vargas Llosa no fue suficiente para que el célebre novelista logre la victoria y, por su lado, el   triunfo de Fujimori descansó fundamentalmente en su capacidad de interpelar   directamente al electorado peruano y una cultura política que, en ese momento, si bien   no sabía por quien votar, estaba segura de por quienes no quería votar. No olvidar el “voto castigo”, es decir,   no votaron por Fujimori sino contra la   Nueva Política Económica de corte neoliberal que pregonaba Mario Vargas Llosa.</font></p>     <p><font size="2" face="Verdana">En consecuencia, la televisión en América Latina, desde la década de los años ochenta, se ha constituido así en el escenario privilegiado de las campañas   políticas, muchas veces diseñada por expertos en marketing político, destinados   a difundir –y “vender”—la imagen de los candidatos presidenciales, por un lado, y, por otro, frecuentemente   utilizado para encausar a las naciones latinoamericanas por el sendero democrático –vía plebiscito<sup>3</sup>.</font></p>     <p><font size="2" face="Verdana">Aunque   los medios de comunicación de masas no sólo “venden” candidatos sino también,   indirectamente, “venden” democracia, la presencia del marketing político en   América Latina también está produciendo efectos contraproducentes para el   proceso democrático: la despolitización   y la desideologización   del acto   electoral, la mercantilización de los líderes y de las propuestas políticas. Tampoco se debe olvidar el carácter selectivo del marketing   político<sup>4</sup>: implica una   fuerte inversión por parte de los partidos, lo que, en los hechos, excluye de   la lucha electoral –en la televisión, sobre   todo—a los partidos que no   cuentan con un apropiado y suficiente financiamiento; desde esa perspectiva parafraseando a Max Weber, podríamos   decir que, como siempre, “las elecciones es una lucha de élites” (1967).</font></p>     <p><font size="2" face="Verdana">Por otra parte, si bien, la llamada Teoría de la Aguja Hipodérmica señala a los medios   de información masiva –incluida la televisión—como los todopoderosos para   modelar el comportamiento de las personas –en este caso específico, la conducta   electoral<sup>5 </sup>-, el acceso al marketing político   no necesariamente garantiza resultados electorales positivos, como ocurrió en   la campaña política peruana en 1991 ya mencionada. Bajo esta perspectiva, no   habría que olvidar las condiciones contextuales y los “prejuicios” (Zavaleta   Mercado) de las ciudadanías que no necesariamente constituyen actores sociales   –políticos, en este caso— totalmente pasivos. Desde ya, dicho sea al pasar, las teorías de comunicación de masas no pueden prescindir de   los “interlocutores” para caracterizar apropiadamente sus alcances.</font></p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p><font size="2" face="Verdana">Hasta   aquí hemos visto, con ayuda de algunos ejemplos, cómo el marketing político ha operado en América Latina, con sus potencialidades y sus debilidades; en el siguiente acápite examinaremos la campaña electoral boliviana del 2002.</font></p>     <p><font size="2" face="Verdana">El MAS y la emergencia de la comunicación política en Bolivia.-</font></p>     <p><font size="2" face="Verdana">Una de las peculiaridades de la contienda electoral   boliviana del año 2002, ni duda   cabe, es el performance electoral del Movimiento Al Socialismo (MAS). Si bien interpretar las causas de este éxito electoral son varias, sin embargo, con el propósito de delimitar el análisis, lo circunscribimos al ámbito estrictamente comunicacional.</font></p>     <p><font size="2" face="Verdana">Inicialmente   se puede mencionar que uno de los rasgos notorios de esta importante votación   del partido está asociado a la corta distancia social/étnica entre elector y el   elegido, es decir, el “voto por sí   mismo” que fue un factor clave para entender la votación obtenida por el   partido del líder cocalero, Evo Morales, y,   en menor medida, por la del Movimiento Indígena Pachacuti (MIP).</font></p>     <p><font size="2" face="Verdana">La variable cultural se ha constituido, por lo tanto, en una razón explicativa para entender la votación del MAS. Otra razón son las   condiciones sociales caracterizadas por un desencanto con el sistema político y   fundamentalmente por los tradicionales operadores institucionales: los partidos   políticos que abonaron un terreno fértil para dar curso a las condiciones subjetivas necesarias para la emergencia de nuevas propuestas políticas y fundamentalmente, nuevos rostros políticos. No se debe olvidar   que en los últimos años, Bolivia soportó dos movilizaciones sociales (Véase la   Guerra del Agua en abril y la movilización campesina en septiembre del año 2000) que   estuvieron a punto de resquebrajar la gobernabilidad democrática y, en consecuencia,   configuró una cultura política ciudadana propensa a un cambio urgente no sólo   en la estructura económica de corte neoliberal sino del mismo sistema político institucional.</font></p>     <p><font size="2" face="Verdana">Bajo   este contexto referencial, caracterizado por el descontento social por las   promesas incumplidas, que dicho sea al pasar circulaban por los dispositivos   del marketing político, se debe entender el comportamiento político, particularmente en   las zonas indígenas/campesinas en donde la pobreza es el rasgo más notorio.   Precisamente que en esos lugares rurales donde ayudado por una alianza estratégica   con los sindicatos campesinos, las comunidades y los ayllus el MAS obtuvo la mayoría   de sus sufragios originando una nueva composición parlamentaria caracterizada por un importante número de representantes   campesinos/indígenas. Sin embargo, no se debe olvidar como antecedente los resultados de las elecciones presidenciales y parlamentarias   de 1997, donde la Izquierda Unida logró obtener los primeros lugares en las   circunscripciones 27, 28, 29 y 31 constituyéndose en la tercera fuerza del   Departamento de Cochabamba. Su éxito descansó fundamentalmente en el apoyo de los sindicatos   campesinos, sobre todo de las seis Federaciones del   Trópico   cochabambino y de la Central Única de Trabajadores Campesinos.</font></p>     <p><font size="2" face="Verdana">Asi mismo el MAS en las elecciones del 2002  obtuvo una votación   importante en las zonas periurbanas,   por citar un ejemplo, en la circunscripción 26 de la ciudad de Cochabamba que   comprende los barrios periféricos ubicados en la zona sur, el candidato presidencial del MAS, Evo Morales, ganó con el   38% de los votos válidos duplicando su votación de aquellas circunscripciones   donde habitan de manera predominante sectores medios y altos. En suma, el contacto directoo mediatizado por sus representantes fue la razón   fundamental para el éxito electoral del MAS que semanas previas a las elecciones   no aparecía en los primeros lugares   en las encuestas difundidas por los   mass medias y es un ejemplo elocuente de la importancia del contacto directo   con los electores y no mediatizado por los medios masivos de comunicación en la formación del voto.</font></p>     <p><font size="2" face="Verdana">¿El fracaso del marketing político?</font></p>     <p><font size="2" face="Verdana">Por su parte, el marketing político en estas elecciones fue un verdadero fiasco y reveló sus insuficiencias en sociedades tan complejas como la boliviana. Con el propósito de precisar las razones principales del fracaso del marketing   político se puede indicar las siguientes: primero, el mal resultado de las   encuestas, posiblemente por su débil rigor científico en no precisar correctamente las muestras   poblacionales; por otra parte el uso intensivo de los medios masivos de   comunicación, particularmente televisivos para difundir la propaganda, que fue   ilustrado por el informe de la empresa, de seguimiento televisivo, Monitor que determinó que el MAS fue uno de los partidos que utilizó con menor   frecuencia los pases de los spots propagandísticos a diferencia del Movimiento   Nacionalista Revolucionario (MNR) o de la Nueva Fuerza Republicana (NFR) que   utilizaron la pantalla chica como uno de sus principales instrumentos   propagandísticos.</font></p>     <p><font size="2" face="Verdana">En todo   caso, la alta frecuencia de emisión de propaganda televisiva no garantiza   necesariamente la misma proporción de votos porque en la conducta electoral del   ciudadano intervienen procesos de subjetividad. Es decir, el propósito del   marketing político de modelar el comportamiento electoral del individuo   es sólo éso una pretensión   venida a menos, por la sencilla razón que el votante tiene otros referentes   socio/políticos que no pasan necesariamente por la vacuidad de los mensajes   televisivos/propagandísticos de corte populista. Con el objetivo de demostrar esta situación la estrategia propagandística utilizada por Nueva Fuerza Republicana es un ejemplo   ilustrativo: los asesores politico/comunicacionales de Manfred Reyes Villa apostaron por la idealización de su candidato por la vía   televisiva con un discurso ambiguo de “cambio   positivo” y como dice Cayetano   Llobet era “un instrumento del mesiánico salvador que ya venía, vestido de ex militar(…) con jopo y con bigote -¡gran toque cinematográfico mexicano—”   (Los Tiempos 15.09.02: A14). Sin embargo, los resultados electorales evidentemente   no se asoma por si acaso a la proporción de dinero invertido fundamentalmente   para el posicionamiento en la pantalla chica del ex burgomaestre cochabambino. </font></p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p><font size="2" face="Verdana">En   resumen, asumiendo la perspectiva metodológica de René Zavaleta que propone la crisis como método de comprensión de la realidad (1987), se puede percibir desde un punto de   vista comunicacional/propagandístico, que las elecciones nacionales y   parlamentarias de 2002 se constituyen en un hito en la formación del voto del   ciudadano boliviano porque predominan los referentes socio/ideológicos en la   configuración de una nueva cultura política. Es decir, reveló la crisis de los discursos político tradicionales,   muchos de ellos, vehiculizados, por el marketing   político con todo sus dispositivos de parafernalia tecnológica y vacuidad   ideológica. Como se ha visto, no sólo en Bolivia   sino en otras latitudes   latinoamericanas, el contexto cultural no es interpretado correctamente   por los asesores extranjeros o nacionales que se conforman con la aplicación mecánica de las recetas de “vender candidatos” por la vía del mercadeo político faltandol la comprensión   del contexto cultural que rodea a un acontecimiento lectoral.</font></p>     <p><font size="2" face="Verdana">Para   terminar vale un haiku (poesía nipona) de Matshuo Bashoo como epitafio para el marketing político:“Este camino/ya nadie lo recorre/salvo el crepúsculo”</font></p>     <p><font size="3" face="Verdana"><b>NOTAS</b></font></p>     <p><font size="2" face="Verdana">1 Según   Nobert Lechner una “democracia electoral” es “una democracia reducida a la   elección de autoridades que, una vez elegidas, imponen la racionalidad   económica sin consideración alguna de la participación ciudadana”. (Rodas 1998: 15)</font></p>     <p><font size="2" face="Verdana">2 José Nun dice: “cuando se habla de la transición democrática se está sugiriendo   un punto de llegada que quisiera de inmediato en esa extendida (e   imprescindible) categoría de los conceptos con estructura de &#699;parecido a familia&#700;: se estaría en transición   hacia algo que parecería a” (1987:16).</font></p>     <p><font size="2" face="Verdana">3 Con relación al marketing político o la relación entre la comunicación política y las técnicas de   persuación, Jorge Lazarte recomienda ver Huel, Sophie y Langenieux-Villard, Phillippe: La comunication politique   (1982). Respecto al rol de la televisión, el trabajo de Roland Cayrol : “La   televisión y las elecciones”, en Miguel Moragas(comp.) (1986).</font></p>     <p><font size="2" face="Verdana">4 Según   Jorge Lazarte el “mercado político” “consiste primordialmente en la   concurrencia de diversos candidatos para obtener el voto” (1993: 119-120). El mismo Lazarte indica que   “Probablemente fue Shumpeter el que puso en circulación la analogía entre la   competencia económica y la competencia política por los votos, que después se hará común en la ciencia   política” (1993: 119).</font></p>     <p><font size="2" face="Verdana">5 La conducta electoral,“se produce en el ámbito de mayor intimidad del sujeto (el recinto de sufragio sólo tiene acceso al votante). Pero, además, se da en una situación límite, en la que la toma de decisiones individual, está cruzada por el conjunto de tensiones positivas, negativas o   contradictorias que se ciernen sobre el sujeto en el momento de decidir” (Antezana1991: 58).</font></p>     <p><font size="3" face="Verdana"><b>BIBLIOGRAFÍA</b></font></p>     <!-- ref --><p><font size="2" face="Verdana"><b>1.- ALVAREZ</b>, Luciano 1989   “La mediatización   de la   política. Reflexiones sobre el   ágora electrónico”. En: Cuadernos del CLAEN Nº 29 Montevideo . </font>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=195504&pid=S1815-0276200400020000800001&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p><font size="2" face="Verdana"><b>2.- ANTEZANA</b>, Mauricio 1989 “La espectacularización de   la política y las autoformaciones   culturales”. En: Industria Electoral y Comunicación Política: En Revista Estado&amp; Sociedad. La Paz .</font>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=195505&pid=S1815-0276200400020000800002&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p><font size="2" face="Verdana"><b>3.- HIRMAS</b>, MaríaEugenia 1989 “La franja entrela alegría y el miedo”.En: La politica de la Pantalla, ILETCESOC Santiago de Chile .</font>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=195506&pid=S1815-0276200400020000800003&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p><font size="2" face="Verdana"><b>4.- LANDI</b>, Oscar 1990 “Video políticay Cultura”. En: Revista Diálogos Nº 29. Puebla</font> . &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=195507&pid=S1815-0276200400020000800004&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p><font size="2" face="Verdana"><b>5.- LAZARTE</b>, Jorge 1993 Bolivia, Certezas e incertidumbres de la democracia. t.l. Ed ILDIS/Los Amigos del Libro. Cochabamba .</font>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=195508&pid=S1815-0276200400020000800005&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p><font size="2" face="Verdana"><b>6.- LLOBET</b>, Cayetano 2002  “¡Ay   Constituyente!”   En: Los   Tiempos.   15 de   sSeptiembre.Cochabamba .</font>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=195509&pid=S1815-0276200400020000800006&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p><font size="2" face="Verdana"><b>7.- MUCHIELLI</b>, Róger 1977 Psicología de la Publicidad y la Propaganda. Edic. Universo. España <b>NUN</b>, José 1987 La transicioón democrática en America Latina. Ed. Amorrotuo. BuenosAires. </font>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=195510&pid=S1815-0276200400020000800007&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><p><font size="2" face="Verdana"><b>8.- TORREZ</b>, Yuri 1999 “La Guerra del los Spots”La contra propaganda televisiva en las elecciones bolivianas de 1997. Tesis para obtener el título de Magíster en Ciencias   Políticas. CESU- UMSS</font></p>     <p><font size="2" face="Verdana"><b>9.- VIERA</b>, Guimaraes 1986 “La   televisión brasileña en transición (un caso rápido del nuevo orden)”. En:   comunicación y Política Nº 6. Centro de Estudios Latinoamericanos. Rio de   Janeiro .</font></p>     <p><font size="2" face="Verdana"><b>10.- WEBER</b>, Max 1978 Economía y Sociedad. Fondo de la Cultura Económica. Mexico</font> . </p>     <p><font size="2" face="Verdana"><b>11.- ZAVALETA</b>, René 1987 “Las masas de noviembre”. En: Zavaleta (Comp.)Ed. Siglo XXI.México</font> . </p>     ]]></body>
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