<?xml version="1.0" encoding="ISO-8859-1"?><article xmlns:mml="http://www.w3.org/1998/Math/MathML" xmlns:xlink="http://www.w3.org/1999/xlink" xmlns:xsi="http://www.w3.org/2001/XMLSchema-instance">
<front>
<journal-meta>
<journal-id>1815-0276</journal-id>
<journal-title><![CDATA[Punto Cero]]></journal-title>
<abbrev-journal-title><![CDATA[Revista Punto Cero]]></abbrev-journal-title>
<issn>1815-0276</issn>
<publisher>
<publisher-name><![CDATA[Carrera de Ciencias de la Comunicación Social - Universidada Católica Boliviana San Pablo Cochabamba]]></publisher-name>
</publisher>
</journal-meta>
<article-meta>
<article-id>S1815-02762004000200005</article-id>
<title-group>
<article-title xml:lang="es"><![CDATA[DE LIBERALES, CONSERVADORES Y REPRESIONES SEXUALES: EROTISMO Y CULTURA EN LA SOCIEDAD COCHABAMBINA]]></article-title>
</title-group>
<contrib-group>
<contrib contrib-type="author">
<name>
<surname><![CDATA[Rojas]]></surname>
<given-names><![CDATA[José Eduardo]]></given-names>
</name>
</contrib>
</contrib-group>
<aff id="A01">
<institution><![CDATA[,Universidad Andina Simón Bolívar  ]]></institution>
<addr-line><![CDATA[La Paz ]]></addr-line>
</aff>
<pub-date pub-type="pub">
<day>00</day>
<month>06</month>
<year>2004</year>
</pub-date>
<pub-date pub-type="epub">
<day>00</day>
<month>06</month>
<year>2004</year>
</pub-date>
<volume>09</volume>
<numero>09</numero>
<fpage>24</fpage>
<lpage>32</lpage>
<copyright-statement/>
<copyright-year/>
<self-uri xlink:href="http://www.scielo.org.bo/scielo.php?script=sci_arttext&amp;pid=S1815-02762004000200005&amp;lng=en&amp;nrm=iso"></self-uri><self-uri xlink:href="http://www.scielo.org.bo/scielo.php?script=sci_abstract&amp;pid=S1815-02762004000200005&amp;lng=en&amp;nrm=iso"></self-uri><self-uri xlink:href="http://www.scielo.org.bo/scielo.php?script=sci_pdf&amp;pid=S1815-02762004000200005&amp;lng=en&amp;nrm=iso"></self-uri></article-meta>
</front><body><![CDATA[ <p align="center"><font size="2" face="Verdana"><b>ARTICULO</b></font></p>     <p align="center"><font size="4" face="Verdana"><b>DE LIBERALES,   CONSERVADORES Y REPRESIONES SEXUALES: </b></font><font size="4" face="Verdana"><b>EROTISMO Y CULTURA EN LA SOCIEDAD COCHABAMBINA</b></font></p>     <p align="center"><font size="3" face="Verdana"><b>José Eduardo   Rojas</b></font></p>     <p align="center"><font size="2" face="Verdana"><a href="mailto:eduardex@hotmail.com"><b>eduardex@hotmail.com</b></a></font></p>     <p align="center"><font size="2" face="Verdana"><b>Egresado   de Sociología   de la   UMSS   Maestrante en Comunicación y Desarrollo Universidad Andina Simón Bolívar, La Paz.</b></font></p> <HR> </font> </p>     <p><font size="2" face="Verdana"> Ésta es   una propuesta de discusión para abordar la configuración del ejercicio de las sexualidades en la sociedad cochabambina   desde una perspectiva cultural y transdisciplinaria; donde   el objetivo no es el de postular verdades ni soluciones sustanciales a   temas considerados como “polémicos” y así legitimados en el imaginario social   (como acontece en la discusión sobre las sexualidades). Sino mas bien, se trata   de poner en agenda, algunos elementos para abordar el tema sin recaudos   “culturales o morales” para la comprensión de las interacciones socio- sexuales cotidianas.</font><font face="Verdana"></p>     <p><font size="2" face="Verdana">El abordaje del tema, se realiza considerando las siguientes premisas:</font></p>     <p><font size="2" face="Verdana">÷ Cultura y sexualidad   se configuran entre sí.</font></p>     <p><font size="2" face="Verdana">÷ Toda interacción social es afectiva.</font></p>     <p><font size="2" face="Verdana">÷ La configuración   de la vida cotidiana es resultado de la interacción entre cultura y sexualidad;   los fenómenos sociales y sus manifestaciones pueden ser explicados desde esta interpretación.</font></p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p><font size="2" face="Verdana">Cultura y Sexualidad se configuran entre sí</font></p>     <p><font size="2" face="Verdana">La comprensión de la   cultura y la sexualidad como ínter-actuantes entre sí, pasa por el reconocimiento de algunos procesos   que se dan entre ambas; entre ellos, pensar la relación entre sexualidad y cultura en   términos de “interacción” en vez de pensarla como determinación de una sobre   otra. Por otro lado, supone también realizar una re-lectura sobre la configuración de la cultura   y los mecanismos de represión/retraimiento que se construyen   socialmente en el mismo tema; como también, supone centrar la mirada sobre las   manifestaciones (objetivas y subjetivas) cotidianas del ejercicio de la   sexualidad en la sociedad cochabambina.</font></p>     <p><font size="2" face="Verdana">De la determinación a la interacción: cultura y sexualidad</font></p>     <p><font size="2" face="Verdana">¿La cultura   configura la sexualidad o viceversa?. Comparativamente, qué viene primero ¿el huevo o la gallina?. Al estilo del sociólogo   francés Pierre Bourdieu,   veo conveniente responder ésta pregunta de la misma forma en que   resuelve la discusión entre la validez de las explicaciones prestadas por el   subjetivismo versus el objetivismo (recuérdese que cuando hablamos de cultura y   sexualidad reproducimos la vieja discusión   entre sociedad-individuo equiparable a la de lo objetivo-subjetivo).</font></p>     <p><font size="2" face="Verdana">Bourdieu,   a través del concepto de Habitus explica la existencia de las prácticas   sociales como resultado de “la construcción de estos dos modos de existencia de   lo social” es decir, subjetivismo y objetivismo; superando con este argumento la vigencia de una   mirada maniqueísta que se puede reconocer hoy en diferentes discursos. (véase   por ejemplo, los discursos de educación sexual en sistemas escolares   religiosos, que se mueven entre la lógica maníquea de lo bueno y malo, lo permisible y lo no permisible...).</font></p>     <p><font size="2" face="Verdana">De esta   manera, es posible afirmar que la configuración social de la cultura y de la   sexualidad se produce a través de una compleja articulación entre ambas. No   existe determinación ni sobre determinación de una sobre la otra; sí existe en   cambio, interacción. Por ejemplo,   cuando hablamos de cultura, la estamos pensando desde “lugares determinados” que   pasan por la identidad (proceso subjetivo) e identificación (proceso de construcción de la identidad   desde el/l@s</a> otr@s)</a> de género de las   personas. Se piensa como hombres,   mujeres o desde otras identidades sexuales (gay, lésbica, transexual, drag,..).</font></p>     <p><font size="2" face="Verdana">Al mismo tiempo, cuando se piensa el ejercicio   y configuración de las sexualidades, se lo hace desde lecturas   atravesadas por la cultura, por un sistema de valores, normas y códigos pre-establecidos y en constante   configuración y re-configuración.</font></p>     <p><font size="2" face="Verdana">Represiones Sexuales:   ¿Quién teme al lobo feroz?</font></p>     <p><font size="2" face="Verdana">Siguiendo el   razonamiento de Sigmund Freud en su obra antropológica “El malestar en la   cultura”; se argumenta en el presente trabajo, que en la sociedad cochabambina se gesta –en diferentes   dimensiones- una cultura represiva de la sexualidad que condiciona la organización de un malestar cultural respecto al ejercicio de las sexualidades.</font></p>     <p><font size="2" face="Verdana">Si convenimos que el   “malestar” es un sentimiento que se genera en la subjetividad y que se   manifiesta en las relaciones sociales (que son inter-subjetivas); dicha   manifestación se realiza en función del orden social, de las normas y reglas,   del respeto a la moral y del control social e institucional que sirven como   marco de referencia para afirmar la existencia   de “una organización social del ejercicio   de las sexualidades”, que produce el malestar al que nos referimos.</font></p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p><font size="2" face="Verdana">La organización social del ejercicio de las sexualidades se reconoce en cuanto a su carácter prohibitivo, represivo y estructura mítica.   En este contexto   (lo social), se sobre   dimensiona el carácter privado de un asunto –el ejercicio de la sexualidad- que   por su naturaleza es y requiere ser tratado pública y socialmente; relegando el   ejercicio de la sexualidad a la privacidad y negando las posibilidades de   abordarla sin recaudos morales y culturales   en ámbitos públicos.</font></p>     <p><font size="2" face="Verdana">La moral social   (que ya no es solo religiosa   o política, sino que, internalizada por los sujetos y reflejada en el imaginario colectivo; es social,   legítima) no sólo es represiva sino impositiva, a tal punto que es difícilmente   imaginable “dialogar cómodamente” sobre aspectos referidos   a la sexualidad, aún en espacios y con personas   íntimas y de confianza.</font></p>     <p><font size="2" face="Verdana">En un trabajo de   discusión grupal con jóvenes ésta “incomodidad” cultural de abordar e interiorizar el tema de las sexualidades   cotidianamente, se manifestó en la   postulación de tres grandes argumentos que reproducen los discursos represivos   asimilados cultural, contextual   e históricamente, a la hora de dialogar sobre el tema.</font></p>     <p><font size="2" face="Verdana">1. No se puede hablar de sexo y sexualidad en cualquier lugar.</font></p>     <p><font size="2" face="Verdana">2. No se puede hablar de sexo y sexualidad con cualquier persona.</font></p>     <p><font size="2" face="Verdana">3. Se necesita tiempo   y capacitación para hablar de sexo y sexualidad, para no   “pervertir a la sociedad”.</font></p>     <p><font size="2" face="Verdana">El primer argumento,   hace referencia a que vivimos en una sociedad en la que la cultura y tradición   nos han   enseñado a ver y vivir las sexualidades   en la   clandestinidad. Sugiere, que, de golpe,   sin “más argumentos” no es posible   cambiar la forma de ver y ser   de las cosas, mucho menos las formas de concebir la sexualidad. Más aún, no es   posible hablar de sexualidad en cualquier lugar,   existen lugares prohibidos como las calles,   las plazas, los salones... etc. Pero sobre lugares   permitidos para abordar el tema, no hay respuestas. Cuando implícitamente el   único lugar imaginariamente permitido que queda para hablar de sexualidad es en   la soledad de la habitación.</font></p>     <p><font size="2" face="Verdana">El segundo   argumento, muestra la arbitrariedad con la que se evita el trato social del   tema. Se argumenta –atendiendo una explicación usual dentro el sistema escolar-   la incapacidad cognoscitiva de los más jóvenes y de los sectores no letrados de   la sociedad para hablar de sexualidad. La “ignorancia” es la excusa perfecta   para evadir el tema y autoritariamente permite al interlocutor decidir quiénes   “son” y “no son” capaces de discutir   y comprender el tema.   Así, uno de los argumentos mayormente utilizados es el de la “minoría de edad” y la   “incapacidad de asumir posiciones críticas y conscientes” de “los más jóvenes” sobre el tema.</font></p>     <p><font size="2" face="Verdana">Finalmente, se argumenta que como no es posible   hablar de sexualidad en cualquier lugar, tampoco es posible hacerlo en un tiempo reducido, por lo que   -dicen- es necesario contar con el tiempo suficiente para hablar del tema: “toda una tarde no   bastaría”, “en tres días podríamos hablar tranquilamente del asunto”,   “necesitamos capacitarnos para hablar de éstas cosas, así no mas no se   puede”. Junto a éstos argumentos, el de la “capacitación” para hablar de   sexualidad, se convierte en un requerimiento, legitimado por instituciones que   trabajan con jóvenes en el área de educación en salud sexual y reproductiva,   que –según nuestra lectura- reproducen en gran   medida un discurso conservador.</font></p>     <p><font size="2" face="Verdana">Estos “argumentos”   (aunque prefiero denominarlos estrategias discursivas) para evadir el abordaje   y discusión sobre las sexualidades aún en espacios cerrados e íntimos, nos muestran un importante   elemento: la peligrosidad y poder que   se le atribuye a la sexualidad   sobre la sociedad. Se teme a los efectos peligrosos que cada persona puede   causar socialmente y se le atribuyen culpas. Es decir, los actores se auto atribuyen consecuencias tan problemáticas   cuando hablan de sexualidad que interiorizan   la represión moral hasta el grado de reproducir un discurso auto represivo,   como sucedió en los trabajos   de discusión: “si hablo puede ser producto   de perversión de la sociedad”,   “produce perversión de los menores y perversión de uno mismo”, “lleva al libertinaje”.</font></p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p><font size="2" face="Verdana">Así, el malestar, del que inicialmente   se habló, es controlado culturalmente por los   mismos individuos y es negado discursiva y actitudinalmente por el efecto de la   interiorización de la cultura   (civilización). La interiorización   de la cultura es tan profunda que la represión   cultural interiorizada ya no es sólo social y externa,   sino que se vuelve también -y principalmente- interna.</font></p>     <p><font size="2" face="Verdana">Es decir, el individuo asume el discurso cultural   y niega la sexualidad (el ejercicio y abordaje discursivo) y se auto-reprime   aunque sea sólo para hablar de ella. El malestar persiste reflejado en la   incomodidad de abordar el tema de la sexualidad, de ejercerla; más aún,   persiste en el retraimiento de los pensamientos y fantasías sexuales de las personas tanto en ámbitos individuales como colectivos.</font></p>     <p><font size="2" face="Verdana">Se trata pues, del carácter prohibido que se produce y re-produce respecto a las sexualidades   reconociéndolas como: “encarnación mítica del pecado original”, “vuelta a la   barbarie”, “realidad instintiva del ser humano”, “vuelta a la animalidad”,   “espacio para la irracionalidad”, “perversión de los más jóvenes” y otras   concepciones medievales, que social y culturalmente acumuladas y transmitidas evitan realizar miradas directas del tema justificando   su evasión, represión y retraimiento; en este contexto es válido considerar que “lo que, para la antigua   concepción de la política, aparece como &#699;regresión   antipolítica a lo privado&#700;, como &#699;nueva vuelta   a la interioridad&#700; o &#699;perplejidad&#700;, es posible   que, visto desde la otra parte, sea la lucha   por una dimensión de lo político”6.Respecto de un saludo callejero entre jóvenes “fue un placer sexual hablar contigo”   una de las participantes argumentó:</font></p>     <p><font size="2" face="Verdana">“Placer   sexual, por qué utilizar un concepto tan liberal, morboso. Incita a captar   conceptos equivocados; hablar con gente que no sabe y lo interpreta de forma   mala, se pervierte a la sociedad”</font></p>     <p><font size="2" face="Verdana">Los   individuos al reproducir y reconocer el orden cultural y moral social, que se   encuentra interiorizado en cada uno, asumen un discurso que representa a la   sexualidad como un asunto imposible de discutir de forma colectiva y mucho   menos pública.</font></p>     <p><font size="2" face="Verdana">Sin   embargo, el tratamiento cotidiano del ejercicio de las sexualidades (discurso y   praxis) muestran una dinámica subjetiva/interna, que trata de escapar a la   mirada cultural y socialmente dominante descrita; de tal forma, que se producen   abordajes “estratégicos” de la sexualidad que suelen ser aislados, privados, no   oficiales, y que pueden ser re-presentadas a través de una metáfora:</font></p>     <p><font size="2" face="Verdana">Al estilo de los cuentos de los hermanos Grimm, podemos retomar la conocida frase del cuento de Pedrito   y el Lobo “Quién teme al lobo feroz, al lobo, al lobo...”(Mires,   1998: 114) mientras simbólicamente convertimos al lobo del cuento en las   restricciones, prohibiciones y aquella animalidad marginal continuamente   exiliada por el hombre; ¿no es el papel   del lobo feroz el que juega la   sexualidad en la sociedad cochabambina moderna?, donde a   modo de juego en los niños, como una lucha real en los jóvenes y adultos; se   “juega” a desafiar al lobo, a buscarlo, conocerlo e internarse en él -por supuesto- hablamos de la sexualidad.</font></p>     <p><font size="2" face="Verdana">Nuevamente en la discusión   de grupo, sobre las curiosidades sexuales en la juventud   una participante argumentaba:</font></p>     <p><font size="2" face="Verdana">“Claro,   algún día tuve que saber de &#699;eso&#700;; (educación sexual) pero no tan temprano como otros   adolescentes, que corren el peligro de interpretar el mensaje de otra manera, de forma mala”.</font></p>     <p><font size="2" face="Verdana">Entonces   el malestar se produce, primero, por que no es permitido mantener una relación   social –pública- con el lobo, con la sexualidad,   sin tener por ello un   sentimiento de culpa, de curiosidad, del mal encarnado en uno mismo y hasta de   castración (entendida como pérdida de la cultura...). Segundo, porque cada persona interioriza el orden social en sí   mismo y reproduce un discurso “prohibitivo y sesgado” sobre la sexualidad y su ejercicio; en este caso la represión   social se convierte   en auto represión; y ésta   representa el climax del malestar.   La misma auto represión que en términos Lacanianos correspondería al retraimiento7.</font></p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p><font size="2" face="Verdana">Por otro lado, resulta   que hablar de sexualidad no tiene que ver solamente   con órganos sexuales, genitales o relaciones sexuales, ni con asuntos   exclusivos de la vida privada de las personas (miradas que le dan ése carácter   social y moralmente prohibitivo); sino que, y básicamente, tiene que ver, con las formas de vida de cada sujeto, sus actuaciones sociales en términos de: identidades sociales, genéricas,   colectivas, ciudadanas y cómo se las representa/actúa8.</font></p>     <p><font size="2" face="Verdana">Somos seres sexuados, donde la construcción identitaria de cada persona se realiza   a partir de una variedad de   características e interdependencias contextuales, fisiológicas,   psicológicas, sociales, históricas, cotidianas producidas   en las   interacciones... Considerarlas de forma aislada sería equivalente a la división   maniquea entre lo bueno-malo, feo-lindo, verdad-error, normalidad-patología. Se trata siempre de una construcción cuya principal característica es la dinámica   con la que se la configura.   Si el sexo marca la diferencia biológica entre varones y mujeres, la sexualidad   de-marca el carácter dinámico y en construcción sobre el que “actúan” los seres   sexuados. De allí que las sexualidades, su ejercicio y abordaje sean sociales e   inter-subjetivas; –¿porqué no?- públicas; y de esta manera debe considerárselas.</font></p>     <p><font size="2" face="Verdana">Retraimiento:   de la interiorización del lobo feroz a la manifestación discursiva.</font></p>     <p><font size="2" face="Verdana">“¿Censura respecto   al sexo? Mas bien se ha construido un artefacto para producir   discursos sobre el sexo, siempre más discursos   susceptibles de funcionar   y de surtir efecto en su economía misma.” Michel Foucault (1991)</font></p>     <p><font size="2" face="Verdana">Parece manifestarse   una contradicción sobre lo argumentado hasta ahora. Es decir, de producirse, con la represión social   y el retraimiento, el aislamiento de   la sexualidad a ámbitos recónditos de la privacidad y su negación en ámbitos   sociales; ¿cómo es posible argumentar que   existen aparatos discursivos y prácticas “sociales”   hegemónicas sobre la sexualidad?</font></p>     <p><font size="2" face="Verdana">El   sub-título de este apartado enuncia (como se verificó en los trabajos de   discusión) la dinámica que tienen la mayoría de las conversaciones sobre   sexualidad. Es decir, una vez puesto   en agenda el tema de las sexualidades para su discusión, las intervenciones visibilizaron algunos “aparatos discursivos   hegemónicos” (estrechamente relacionados   con lo   que anteriormente   denominamos como organización social del ejercicio de la sexualidad) a través   de los siguientes procesos:</font></p>     <p><font size="2" face="Verdana">, Argumentaciones e intervenciones que revelan las características represivas de la cultura y el retraimiento producido automáticamente por la cultura internalizada. (No se puede hablar de eso con cualquiera   y en cualquier lugar);</font></p>     <p><font size="2" face="Verdana">, Seguidas   de un “reconocimiento discursivo” sobre la vigencia y validez del tema de las   sexualidades en el imaginario social, fundamentado en el reconocimiento de las   inquietudes, interpretaciones y miradas   personales que se construyen. (Claro que alguna vez me pregunté por eso... Es un tema que me interesa también);</font></p>     <p><font size="2" face="Verdana">, Para,   finalmente, exteriorizar éste reconocimiento “discursivamente” (validez y   vigencia del tema) teniendo cuidado de no asumir nuevamente representaciones   sociales y culturales represivas en ésta nueva versión discursiva, que puede   ser considerada como de orden público. (no es malo hablar de sexo y sexualidad,   ahora pienso y hago lo que siento...).</font></p>     <p><font size="2" face="Verdana">Sin embargo,   una de las apreciaciones críticas   que se observan en la investigación,   es el   hecho de que no se proyectan posibilidades de interiorización de los discursos sobre el ejercicio de las   sexualidades, y mucho menos, se percibe la posibilidad (mecanismos) de aplicarlas en el ejercicio   (prácticas) cotidiano. La interiorización de la sexualidad (del lobo), se traduce en   una manifestación discursiva, (aceptación del lobo), más, persiste la posibilidad   de ejercerla en las prácticas   cotidianas públicas y privadas (aceptar, conquistar, actuar con el lobo).</font></p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p><font size="2" face="Verdana">Continuidades: ejercicio   de la sexualidad entre lo privado y lo público</font></p>     <p><font size="2" face="Verdana">“la búsqueda de una verdad única   sobre la sexualidad y el cuerpo ha llevado, durante demasiado tiempo, a una   negación de la diversidad humana y de las opciones, ha limitado la autonomía individual, y ha convertido los placeres del cuerpo en un secreto indecente.” (WEEKS, 1998:12).</font></p>     <p><font size="2" face="Verdana">Si bien, se trata de   superar los aparatos hegemónicos discursivos existentes sobre la sexualidad, a   nivel del ejercicio de la misma (ya no sólo a nivel del discurso), también se   mantienen las características represivas de la sexualidad hasta ahora   descritas, relegando nuevamente el ejercicio de las sexualidades a ámbitos   recónditos de la privacidad.</font></p>     <p><font size="2" face="Verdana">Precisamente, el   hecho de “relegar” –a través de éstos aparatos discursivos- la discusión y   ejercicio de las sexualidades a “ámbitos recónditos de la privacidad”, permite   identificar una continuidad entre dos grandes ámbitos –no necesariamente   separados- de expresión discursiva y del ejercicio de la sexualidad: lo privado   e informal y lo público y formal. Estos macro ámbitos de representación y   ejercicio de la sexualidad se encuentran tan articulados, que tratar de   delimitar dónde empieza y termina cada una -además de ser casi imposible- sería   un error; en el sentido   que esa división corresponde   con la discusión entre individuo y sociedad que inicialmente definimos como superada.</font></p>     <p><font size="2" face="Verdana">La   continuidad es aquí entendida como un recorte de la realidad social, que   permite ver la configuración del fenómeno   en cuestión, atendiendo las dimensiones que atraviesan, acompañan, contextualizan   y determinan las características del ejercicio de la sexualidad, dando cuenta   de sus dinámicas (porque es un proceso en construcción), como del fenómeno en   si mismo (la sexualidad tal cual, es decir como producto construido en un recorte espacio-temporal específico).</font></p>     <p><font size="2" face="Verdana">A través de la mirada de “las continuidades” que se producen   entre éstos dos macro   ámbitos (público-privado), se pueden identificar las formas en que se   construyen, cambian y circulan los discursos y ejercicios de las sexualidades   en la cotidianidad. Pues cuando se identifican las continuidades se atiende <b>a)</b> a   los procesos externos que   configuran los ejercicios de las sexualidades, tales como contextos,   condiciones históricas, matrices culturales, lecturas y apropiaciones de discursos (los derechos), características sociales, etc.   y <b>b)</b> los procesos internos que configuran a las sexualidades, tales como los   discursos interiorizados, las prácticas, actuaciones, definiciones identitarias, mitos, ritos, creencias,   etc.</font></p>     <p><font size="2" face="Verdana">Si bien, en el extremo de los ámbitos   públicos (oficiales y formales con un componente alto de control social)   aparentemente existe una negación a-sistemática9 de la sexualidad expresada en   convencionalismos reproducidos por las personas como los extraídos del trabajo   de grupo. En el otro extremo, de lo privado y no formal, se producen articulaciones   (discursivas y prácticas) limitadas a colectividades   de confianza donde se producen,   cambian y circulan discursos y prácticas que ponen en la agenda cotidiana el   asunto de las sexualidades, unas veces asumiendo los postulados del extremo formal-represivo, y otras, restándole   importancia.</font></p>     <p><font size="2" face="Verdana">En la narración de un joven estudiante de secundaria se puede percibir la fluctuación a la que hacemos referencia: “En el colegio,   no se puede hablar de eso así no más; pero   en el recreo, en mi grupo no te puedes aburrir, siempre hay algo de qué hablar,   y de   sexo salen temas también; casi siempre en broma que es lo más usual y luego se cambia de tema y de nuevo sale.   Cuando sale de nuevo a veces algunos se quedan   callados”. Aplicando el análisis   de las continuidades se identifica al colegio como el   espacio público y formal, y al grupo de amigos (aunque dentro del colegio, se   lo mira como “otro escenario” no formal en la lógica del recreo) como el   colectivo privado. Es en la dinámica entre éstos dos ámbitos donde se pone en   agenda entre otros, el tema de las sexualidades.</font></p>     <p><font size="2" face="Verdana">Por otro lado, la mirada   sobre las continuidades entre los macro ámbitos descritos puede ayudar   a comprender   otras maneras en que se   manifiestan aparatos   discursivos represivos, como ocurre en la siguiente narración de una de las   participantes de los grupos de discusión.</font></p>     <p><font size="2" face="Verdana">“Yo tengo varios hermanos mayores y menores, todos son varones y yo soy la única hermana. Un día estuvimos en mi casa   viendo una película y salieron escenas pornográficas, estábamos todos en una   sola habitación, cuando de repente vino mi papá y vio la tele y a nosotros y   nos dijo que apagáramos la televisión. Mi hermano mayor, que se lleva   muy bien con él, le dijo que   no apagara la tele y que se pusiera a ver con nosotros la película;   que la chica que salía tenía buenas “tetitas” (senos), que no era malo y que nos acompañe; entonces mi papá dijo: ya, pero apaguen la luz...”</font></p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p><font size="2" face="Verdana">En este   ejemplo, se puede identificar la dinámica de continuidad que se da entre los   ámbitos público-formal y privado-informal. Es decir, las configuraciones discursivas y prácticas respecto de   asuntos relacionados con la sexualidad. Si bien existe cierto grado de   permisividad (oficial, el padre) sobre el trato de la sexualidad, se mantienen   posturas represivas y auto-represivas, como sucede en la solicitud   de apagar la luz,   ¿quizá en busca de una ambientación que remitiera a la soledad de la habitación   o a un lugar recóndito de la privacidad?. .</font></p>     <p><font size="2" face="Verdana">La   delimitación de las continuidades entre los dos macro ámbitos señalados,   permite generar procesos de construcción de identidad e identificación de las   personas; sea como liberales o conservadoras, a través de la mirada de las   determinantes externas señaladas: contexto, cultura,   determinantes históricas y sociales, etc. Éstas categorías varían al ser conceptualizadas según la aproximación tanto discursiva, como del   ejercicio de las sexualidades al ámbito privado y/o público.</font></p>     <p><font size="2" face="Verdana">Interacciones sociales afectivas: aproximaciones al ejercicio de la sexualidad</font></p>     <p><font size="2" face="Verdana">Toda   interacción social es afectiva. Los procesos de internalización de la cultura   que se producen en las personas, tienen -como lo señalamos- la peculiaridad de   ser socialmente controlados, promoviendo lógicas específicas de interacción,   culturalmente aceptables, que cohíben la posibilidad de “sentir” sin tener por   ello culpas o fantasmas culturales. Es decir,   la mayoría de las interacciones entre las personas, son relaciones cohibidas y   faltas de afecto. Las representaciones sociales sobre el ejercicio de la sexualidad   y el control social, no permiten simplemente sentir y expresar los sentimientos, y las personas lo aceptan   por no quedar en falta con la cultura y con el control social.</font></p>     <p><font size="2" face="Verdana">Por ejemplo, cuando se habla de “la amistad”   se reconoce que ésta tiene reglas. Romperlas, genera sospechas: lleva   a perderla o a fortalecerla. En este sentido, es válido preguntarse, hasta qué punto   puede considerarse, que la amistad como un hecho socialmente aceptable, no sea: a) una construcción/invención romántica   para la   canalización-proyección del afecto reprimido, aprobado histórica y socialmente,   más aun si se trata de personas del mismo sexo; b) no sea una construcción   mitológica cuya finalidad es la canalización y dominación de la afectividad; c)   no sea un modelo estereotipizante, en el sentido que tiene la función de   cohibir las relaciones entre las personas (por ejemplo el hecho de decir que   “la amistad tiene sus límites, empieza y termina aquí...”).</font></p>     <p><font size="2" face="Verdana">La   negación de la afectividad es propia de las interacciones sociales; mayor razón   para asegurar que ésta –la afectividad- es parte constituyente de las mismas.   La dimensión afectiva de las interacciones   sociales se manifiesta a través de los sentimientos: la simpatía, el cariño,   el amor, la necesidad de estar cerca   de alguna o varias personas, los presentimientos, el alejamiento, el disgusto   por una u otra compañía, la irritabilidad11, etc. En este sentido,   vale preguntarnos, si toda interacción social además de ser afectiva   ¿no es seductora?. Si hablamos de afectos en la interacción social, seducimos y nos sentimos seducidos por una u otra persona, por   su discurso, sus formas de ser y hacer,   sus identidades genéricas, su cuerpo, su compañía...</font></p>     <p><font size="2" face="Verdana">De   allí que proponemos el postulado   de que   la configuración   de la   cultura cochabambina (como   se muestra en los trabajos   de discusión tras-generacionales) se encuentre atravesada por una dimensión   afectiva, por una dimensión erótica. Lo erótico comprendido como la expresión   más personalizada de la afectividad y que visibiliza la constitución de lo social a través de las subjetividades.</font></p>     <p><font size="2" face="Verdana">En esta última apreciación es necesario hacer un paréntesis, en sentido que el   “erotismo”, oficialmente –y lamentablemente- no puede ser pensado más allá de   las relaciones sexuales coitales. Es decir, no existe ni siquiera   la sospecha de una dimensión erótica (explícita   o implícita) en las interacciones sociales, en las interacciones afectivas (relaciones de pareja), las interacciones colectivas (la amistad, el grupo de   amigos, de trabajo).   Pareciera que hasta la(s) pareja(s)   tiene(n) miedo de expresar- aceptar eróticamente sus sentimientos.</font></p>     <p><font size="2" face="Verdana">La noción de erotismo rebasa el concepto mismo   de coito u orgasmo. Aquí lo relacionamos   más con “sentir” y expresar ese sentimiento a través de la palabra y de los actos cotidianos, de estar juntos...simplemente estar. Al estilo de Michel Maffesoli   (1990:69-106), es una suerte de energía subterránea, que al poner a gusto a las   personas en la interacción, le da solidez y permanencia cumpliendo el papel de   cohesionador de las relaciones sociales.</font></p>     <p><font size="2" face="Verdana">La propuesta de fondo que sugiere este trabajo es la de relativizar   las pautas culturales en términos   de sexualidad (entendida como actuación estratégica) y de identificar potenciales vetas de   retraimiento en las personas. Implica pasar de un paradigma predominantemente racional y moralizante, a uno afectivo   e intersubjetivo. Así parece   esbozarse un desafío epistemológico en la construcción de las interacciones   cotidianas: el de relativizar la cultura racionalizante   y volver a aquella interacción   afectiva y subjetiva abandonada. ¿Por qué no? Volver a comportamientos infantiles afectivos, aparentemente tribales (abrazos, besos, berrinches),   desafiantes, retadores, cuestionadores, autoritarios, sumisos...todo al mismo tiempo.   Al final de cuentas se trata de romper con el mito de la normalidad, la   institucionalidad, el ejercicio de la sexualidad histórica y socialmente   construida y aceptada. Más aún, el desafío epistemológico aquí propuesto, plantea   cotidianizar el “paradigma afectivo” en las interacciones sociales y sexuales.</font></p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p><font size="2" face="Verdana">El reconocimiento   del paradigma afectivo en la interacción social y sexual, abre las puertas al   “amor”; en las palabras de Ulrich Beck (2000: 49) “el amor es una utopía que no hay que traer ni justificar &#699;desde arriba&#700; –desde el cielo de las tradiciones culturales-, ni predicarse   desde lo alto del púlpito, sino que desarrolla sus vínculos &#699;desde abajo&#700;, con la fuerza de las pulsiones   sexuales, desde los centros del deseo de la existencia individual. Y en este sentido el amor es una religión   sin tradición, no en   lo que se refiere a su significado, sino en cuanto al meollo   de sus obligaciones: no hay que convertir ni afiliar a nadie”.</font></p>     <p><font size="2" face="Verdana">Y   continúa, “la fe en el amor es la no tradición, la postradición, porque no tiene las   características clásicas, no necesita institucionalización ni codificación ni legitimación, para ser eficaz subjetiva y culturalmente. Él nace, más bien, en combinación   y como consecuencia de una sexualidad   libre de tabúes, liberada, junto con y como producto de una profunda erosión de los que se han considerado los roles naturales   de ésta. En el amor -según la   estructura social moderna- no es competente ninguna instancia moral externa,   sino sólo el acuerdo de quienes se aman. Mientras se destruye una fe que ya no se enseña, el amor es una religión   sin iglesia ni sacerdotes, de consistencia   tan segura como la fuerza de la gravedad de una sexualidad liberada de la   tradición”. (Beck. 2000:49).</font></p>     <p><font size="2" face="Verdana">Propuesta: hacia el ejercicio   de la ciudadanía sexual</font></p>     <p><font size="2" face="Verdana">El ejercicio de las   sexualidades sin represiones, retraimientos, malestares culturales y   condicionantes sociales conservadoras, es posible en la medida que las personas   realicen lecturas, apropiaciones,   actuaciones y ejercicios de sus sexualidades   instrumentalizando el marco teórico-conceptual de los derechos humanos.</font></p>     <p><font size="2" face="Verdana">En la ciudad de La   Paz, se realizó una propuesta denominada “ciudadanía sexual12” que permite,   pensar el ejercicio de las sexualidades en el marco de los derechos humanos; así:</font></p>     <p><font size="2" face="Verdana">“El concepto de   ciudadanía sexual legitima las reivindicaciones en el campo sexual como asuntos   de importancia e interés,   no sólo en la esfera personal   sino también en los niveles público,   estatal y global. La propuesta de ciudadanía sexual busca integrar la legitimación social y jurídica de diferentes identidades y prácticas sexuales, y la aplicabilidad universal de derechos al reconocer:</font></p>     <p><font size="2" face="Verdana">- La   diversidad de las sexualidades y géneros, cuya expresión cambia en forma   dinámica en diferentes tiempos y contextos de la vida de cada persona; y</font></p>     <p><font size="2" face="Verdana">- El carácter   universal de los derechos humanos   que proveen el marco para la   igualdad de derechos ciudadanos, con el respaldo   efectivo de leyes y políticas   acordes a los principios   de inclusión y no discriminación.” (Rance: 2001).</font></p>     <p><font size="2" face="Verdana">Las principales premisas planteadas en la propuesta   de la ciudadanía sexual son las   siguientes:</font></p>     <p><font size="2" face="Verdana">, L@s ciudadan@s son diversos, no iguales.</font></p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p><font size="2" face="Verdana">,  Los derechos ciudadanos   se aplican a tod@s</a> sin exclusiones ni discriminación.</font></p>     <p><font size="2" face="Verdana">, Los   derechos ciudadanos incluyen derechos en el ámbito de la vivencia de la   sexualidad.</font></p>     <p><font size="2" face="Verdana">, Estos derechos   no son privativos de grupos   sociales minoritarios, discriminados o estigmatizados.</font></p>     <p><font size="2" face="Verdana">, Las diversas formas de vida sexual y genérica merecen   legitimidad social y jurídica.</font></p>     <p><font size="2" face="Verdana">, El   ejercicio de la ciudadanía sexual corresponde a todas las personas por igual,   durante toda la vida.</font></p>     <p><font size="2" face="Verdana">Atendiendo   las palabras de Fernando Rodríguez, se entiende que “la propuesta de ciudadanía   sexual no es otra cosa que resistencia a un orden que controla, vigila y   disciplina nuestros cuerpos. Significa el desafío de romper un círculo   perverso que impide la apertura a nuevos derechos específicos como son   los derechos sexuales como expresión de ejercicio de ciudadanía”. (En revista: “Pensamientos sexuales”: 2002).</font></p>     <p><font size="2" face="Verdana">El   ejercicio de la ciudadanía sexual, supone la posibilidad de ejercer y actuar   las sexualidades de manera legítima y amparada en el derecho; reconoce el   carácter autónomo y de decisión de las personas   sobre el manejo y direccionamiento de sus sexualidades, la extinción de represiones y retraimientos en   el marco del ejercicio informado y autónomo, la cotidianización del tema   (ejercicio de sexualidades) y la posibilidad de afectivizar (afecto) las   interacciones sociales e institucionales. Mejor aún, permite asumir una mirada comprensiva del ejercicio de la sexualidad, abierta, sin recaudos   culturales y morales, refuerzando la posibilidad de alentar un paradigma   afectivo en las relaciones sociales.</font></p>     <p><font size="2" face="Verdana">Por otro lado, este concepto permite posicionar a los individuos   como pertenecientes a una   comunidad de destino (territorial, virtual, simbólica, compartida), y por lo   tanto supone la posibilidad de apropiaciones de “esos lugares de pertenencia”,   de darles sentido, construirlos, ampliarlos o reducirlos. En otras palabras   generar culturas en torno al ejercicio de la sexualidad, las cuales coexisten y   convergen con otras formas de expresión   cultural (estudio, trabajo, diversión, familia, instituciones, etc.) en el entramado social.</font></p>     <p><font size="2" face="Verdana">En este   sentido, se podría explicar que las actuaciones que se producen en torno al   ejercicio de la sexualidad, más allá de ser interpretadas como conservadoras o liberales, son reconocidas como   actuaciones que son parte constituyente de la vida cotidiana y de la configuración de las relaciones sociales, afectivas y sexualizadas. Se entiende entonces, porqué las segunda parte del título   de este trabajo   hace referencia al “erotismo   y cultura en la sociedad cochabambina”.</font></p>     <p><font size="3" face="Verdana"><b>NOTAS</b></font></p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p><font size="2" face="Verdana">1   Egresado de la carrera de Sociología de la Universidad Mayor de San Simón,   Cochabamba. Actualmente cursa la Maestría en Comunicación y Desarrollo de la   Universidad Andina Simón Bolívar, La Paz (2001-2002).</font></p>     <p><font size="2" face="Verdana">2 Realizado los días sábados 10, 17, 24 y 31 de marzo de 2001, con la presencia de miembros de la organización juvenil GENEALOGANDO, compuesta por jóvenes entre 15 a 27 años; esto permite   considerar que se trató de un grupo transgeneracional, puesto que se encontraba   atravesado por miradas y opiniones de   personas generacionalmente distintas   en interacción cotidiana.</font></p>     <p><font size="2" face="Verdana">3 Lo   interesante, es que el carácter “prohibitivo” de cada lugar lo considera cada   persona, en función del control social sobre el tema, donde influye   drásticamente la opinión pública asumida en términos:   de qué dirá la gente...</font></p>     <p><font size="2" face="Verdana">4 Mires   (1998) señala: “La sexualidad anda suelta, y se la encuentra por todos lados,   aunque pocas veces, como dijo sarcásticamente Foucault, en el lugar que más le   corresponde: en la cama”. Aún, la privacidad   de la “cama” en el seno de la familia es   selectiva para sus miembros “Tanto   en el espacio social como en el corazón de cada hogar existe un único lugar de sexualidad reconocida, utilitaria y fecunda:   la alcoba de los padres. El resto no tiene más que   esfumarse; la conveniencia de las actitudes esquiva los cuerpos, la decencia de las palabras blanquea los discursos.” (Foucault, 1991:9-10).</font></p>     <p><font size="2" face="Verdana">5 Afirmaciones realizadas en el trabajo de grupo.</font></p>     <p><font size="2" face="Verdana">6 Ulrich Beck: “La democracia y sus enemigos”.   Ed. Paidós. Barcelona.   2000: 41.</font></p>     <p><font size="2" face="Verdana">7 Sobre   el retraimiento, Jacques Lacan argumenta: “pues no hay que confundir. La represión proviene del consciente y   de la realidad exterior e impide la realización de un deseo. El retraimiento es una cosa distinta y mucho más compleja, pues se trata de   un conflicto que sucede en el interior   del psiquismo y está vinculado,   en parte, al inconsciente. {…} El retraimiento está unido a la existencia del inconsciente y, por ello,   adquiere una importancia mucho mayor   que la represión exterior, que siempre   será un fenómeno secundario   cuyos efectos sobre el sujeto diferirán   según el modo como se hayan   pasado los primeros retraimientos”. (Simón, Michel: 165).</font></p>     <p><font size="2" face="Verdana">8 En este sentido   asumimos la propuesta desarrollada por Monteiro, quien concibe las representaciones de la sexualidad   como actuaciones que las personas realizan y que están determinadas histórica, social y contextualmente. Así la identidad sexual no   sería otra cosa que una actuación, una puesta en escena con relación a “pautas   o modelos” de identidad.  “Las   visiones pos-estructuralistas de Martín y de Butler van a intentar decirnos   que la dicotomía heterosexual es tan falsa y vacía de esencia   cuanto la homosexual, ya que no deja de ser imitación de un ideal de   masculinidad o feminidad, muchas veces intangible, que no posee correspondencia   alguna con una supuesta esencia o naturaleza, algo que estaría   inscrito en nuestra   mente y en nuestro   cuerpo. O sea, un performance (actuación) de una drag queen (personas que se trasvisten de manera grotesca o resaltante (hiper-realismo)   representando al género femenino o femenino), que imita de forma lúdica y no comprometida lo femenino, auto- consciente de ser un simulacro,   seria un ejemplo que trae a tono toda la condición de drag de las identidades de género, inclusive las heterosexuales.   (Marko Monteiro; traducción de Jaime M. Tellería.   Documento interno. La Paz. Cistac. 2002).</font></p>     <p><font size="2" face="Verdana">9 A-sistemática, por la forma en que la negación   es utilizada como recurso por las   personas cuando se habla del tema; utilizando argumentos de diferente naturaleza sin una coherencia   interna ni articulación entre los   diferentes discursos ya sean moralistas, culturalistas, religiosos,   psicologistas, de impacto, catastróficos (el poder que se le atribuye), etc.   Por ejemplo, un joven estudiante de secundaria explicaba en el trabajo   de grupos, que la masturbación así como tener relaciones sexuales   antes de los 21 años era malo, ya que hacía que crezcan pelos en las   manos, dejaba a los jóvenes “chatos” (de baja estatura) y que podía arruinarles   la vida por las infecciones de transmisión sexual y el sida. Se trata   evidentemente de una argumentación represiva a-sistemática, que mezcla una   serie de discursos, cuya intención es la de reprimir de cualquier manera el ejercicio   informado de la sexualidad.</font></p>     <p><font size="2" face="Verdana">10 Por ejemplo, en el caso de los establecimientos educativos, actualmente en Bolivia se atiende con la reforma   educativa, la inserción de la transversal de educación sexual. Éstos promueven   el abordaje discursivo de la sexualidad que pareciera darles la característica   de “medidas liberales”; sin embargo, el análisis de continuidades sobre el discurso   y ejercicio de las sexualidades son mas bien de orden represivo; en la medida   que enfocan el tema bajo el supuesto que se trata de una población con   comportamientos de alto riesgo; por lo tanto comportamientos anómicos que hacen   daño a la sociedad y a sí mismos, por lo que es necesario reprimirla (o retrasar   el ejercicio de la sexualidad). Entonces   vale la pregunta: ¿liberales o conservadores? ¿qué pasó con las represiones sexuales?.</font></p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p><font size="2" face="Verdana">11 Aquí, se incluyen incluso   aquellos sentimientos que no producen   satisfacción personal: por ejemplo, aún en el caso de la indiferencia,   se produce interacción afectiva, porque alguna reacción subjetiva genera el   rechazo que es producto de una interacción social.</font></p>     <p><font size="2" face="Verdana">12   Susana Rance MASQUE V.   “Ciudadanía Sexual”.  En Revista:   Conciencia Latinoamericana. XIII. N°3. La Paz, septiembre   de 2001.</font></p>     <p><font size="3" face="Verdana"><b>BIBLIOGRAFIA</b></font></p>     <p><font size="2" face="Verdana"><b>1. BECK</b>, Ulrich 2000 “La democracia y sus enemigos”.   Ed. Paidós. Barcelona.</font></p>     <!-- ref --><p><font size="2" face="Verdana"><b>2. FOUCAULT</b>, Michel 1991 “Historia de la sexualidad: la voluntad de saber” Tomo II. 18°   ed. Siglo XXI. México.</font>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=195278&pid=S1815-0276200400020000500002&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p><font size="2" face="Verdana"><b>3. MIRES</b>, Fernando   1998 “El malestar   en la barbarie”. Ed. Nueva Sociedad. Venezuela.</font>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=195279&pid=S1815-0276200400020000500003&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p><font size="2" face="Verdana"><b>4. MASQUE </b>V y <b>CISTAC </b>2002   “Pensamientos Sexuales”. Revista   de experiencias en ciudadanía sexual. Nuestra Señora de La Paz. Enero.</font>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=195280&pid=S1815-0276200400020000500004&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p><font size="2" face="Verdana"><b>5. MONTEIRO</b>, Marko 2002 “El post-estructuralismo en los estudios   de género”. Trad.Jaime M. Tellería.   Documento interno. Cistac. La Paz.</font>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=195281&pid=S1815-0276200400020000500005&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p><font size="2" face="Verdana"><b>6. RANCE</b>, Susana2001 “Ciudadanía Sexual”. En: Revista Conciencia Latinoamericana.XIII. N°3. La Paz.WEEKS, Jeffrey 1998 “Sexualidad”. Ed. Paidós   México.</font>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=195282&pid=S1815-0276200400020000500006&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --> ]]></body><back>
<ref-list>
<ref id="B1">
<label>1</label><nlm-citation citation-type="book">
<person-group person-group-type="author">
<name>
<surname><![CDATA[BECK]]></surname>
<given-names><![CDATA[Ulrico]]></given-names>
</name>
</person-group>
<source><![CDATA[“La democracia y sus enemigos”]]></source>
<year>2000</year>
<publisher-loc><![CDATA[Barcelona ]]></publisher-loc>
<publisher-name><![CDATA[Ed. Paidós]]></publisher-name>
</nlm-citation>
</ref>
<ref id="B2">
<label>2</label><nlm-citation citation-type="book">
<person-group person-group-type="author">
<name>
<surname><![CDATA[FOUCAULT]]></surname>
<given-names><![CDATA[Michel]]></given-names>
</name>
</person-group>
<source><![CDATA[“Historia de la sexualidad: la voluntad de saber”]]></source>
<year>1991</year>
<volume>II</volume>
<edition>18° ed</edition>
<publisher-name><![CDATA[Siglo XXI]]></publisher-name>
</nlm-citation>
</ref>
<ref id="B3">
<label>3</label><nlm-citation citation-type="book">
<person-group person-group-type="author">
<name>
<surname><![CDATA[MIRES]]></surname>
<given-names><![CDATA[Fernando]]></given-names>
</name>
</person-group>
<source><![CDATA[“El malestar en la barbarie”]]></source>
<year>1998</year>
<publisher-name><![CDATA[Nueva Sociedad]]></publisher-name>
</nlm-citation>
</ref>
<ref id="B4">
<label>4</label><nlm-citation citation-type="journal">
<person-group person-group-type="author">
<name>
<surname><![CDATA[MASQUE]]></surname>
<given-names><![CDATA[V]]></given-names>
</name>
</person-group>
<collab>CISTAC</collab>
<article-title xml:lang="es"><![CDATA[“Pensamientos Sexuales”]]></article-title>
<source><![CDATA[Revista de experiencias en ciudadanía sexual]]></source>
<year>2002</year>
<publisher-loc><![CDATA[Nuestra Señora de La Paz ]]></publisher-loc>
<publisher-name><![CDATA[Enero]]></publisher-name>
</nlm-citation>
</ref>
<ref id="B5">
<label>5</label><nlm-citation citation-type="book">
<person-group person-group-type="author">
<name>
<surname><![CDATA[MONTEIRO]]></surname>
<given-names><![CDATA[Marko]]></given-names>
</name>
</person-group>
<article-title xml:lang="es"><![CDATA[“El post-estructuralismo en los estudios de género”]]></article-title>
<person-group person-group-type="editor">
<name>
<surname><![CDATA[M. Tellería]]></surname>
<given-names><![CDATA[Jaime]]></given-names>
</name>
</person-group>
<source><![CDATA[Documento interno]]></source>
<year>2002</year>
<publisher-loc><![CDATA[La Paz ]]></publisher-loc>
<publisher-name><![CDATA[Cistac]]></publisher-name>
</nlm-citation>
</ref>
<ref id="B6">
<label>6</label><nlm-citation citation-type="journal">
<person-group person-group-type="author">
<name>
<surname><![CDATA[RANCE]]></surname>
<given-names><![CDATA[Susana]]></given-names>
</name>
</person-group>
<article-title xml:lang="es"><![CDATA[“Ciudadanía Sexual”]]></article-title>
<source><![CDATA[Revista Conciencia Latinoamericana]]></source>
<year>2001</year>
<volume>XIII</volume>
<numero>3</numero>
<issue>3</issue>
<publisher-loc><![CDATA[México ]]></publisher-loc>
<publisher-name><![CDATA[Paidós]]></publisher-name>
</nlm-citation>
</ref>
</ref-list>
</back>
</article>
