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</front><body><![CDATA[ <p><font size="2" face="Verdana">ARTICULO</font></p>     <p align="center"><font size="4" face="Verdana"><b>MUNDO COMPARTIDO </b></font><font size="4" face="Verdana"><b>Nuevas Narrativas de Identidad&nbsp;</b></font></p>     <p align="center"><font size="4" face="Verdana"><b>Podemos soportarlo todo si tenemos una historia que contar</b></font></p>     <p align="center"><b><font size="3" face="Verdana">Karen Blixen, Jorge Komadina Rimassa</font></b></p>     <p align="center"><b><font size="2" face="Verdana"><a href="mailto:komadina@rocketmail.com">komadina@rocketmail.com</a></font></b></p>     <p align="center"><b><font size="2" face="Verdana">Sociólogo UMSS,</font></b></p>     <p align="center"><b><font size="2" face="Verdana">Magister Escuela de Altos Estudios en Ciencias Sociales - París</font></b> </font></b></p>     <p align="center"><b><font size="2" face="Verdana">Doctorante en Sociología en la misma escuela.</font></b> </font></b></p>     <p align="center"><b><font size="2" face="Verdana">Docente Sociología - UMSS.</font></b></p> <hr>     <p><font size="2" face="Verdana">En los últimos años se ha modificado radicalmente la subjetividad   de las nuevas generaciones de bolivianos. Las narrativas de identidad de los   jóvenes, de acuerdo a la hipótesis propuesta en este trabajo, se organizan en   torno a la tensión entre el individuo y las comunidades modernas.</font></p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p><font size="2" face="Verdana">Este trabajo versa sobre los sentidos comunes que los jóvenes   construyen sobre sí mismos. En los últimos años, los sentidos de pertenencia   entre las nuevas generaciones de bolivianos se han modificado radicalmente,   creándose nuevas narrativas de identidad: tal es la hipótesis que organiza   estas páginas. La emergencia de nuevas subjetividades, no obstante, no puede   ser leída al margen de procesos de transformación social, que han cambiado la   textura de la sociedad boliviana: la “des­intitucionalización”, la individualización,   la formación de nuevos sentidos de pertenencia, la “salida” de la política y la   globalización, son las tramas sociológicas que acompañan los cambios en la   subjetividad generacional. La convergencia de esas dinámicas ha situado el   problema de la identidad, personal y colectiva, en el centro de la (nueva)   cuestión social.</font></p>     <p><font size="2" face="Verdana">Para organizar este texto ha sido necesario reconstruir diversas   narrativas de identidad sobre la base de un conjunto de doce entrevistas; en   ellas los jóvenes relatan sus trayectorias personales, cuentan sus experiencias   de vida e identifican sus aspiraciones, sueños y valores2. Un dodecaedro de   historias, se diría, en cuyas caras irregulares se inscriben distintas   versiones de un horizonte común. En cierto modo, esos episodios han sido   re-escritos al ser insertados dentro de tramas y figuras de identidad, donde es   posible advertir la intersección de los hechos sociales y las trayectorias   personales, la encrucijada de acciones reflexivas y de gestos pulsionales.</font></p>     <p><font size="2" face="Verdana">La importancia de contar historias</font></p>     <p><font size="2" face="Verdana">En los últimos años, estimulados por los historiadores, los   cientistas sociales han reinventado la noción de narrativa. Desprestigiada por   su forma discursiva y por su bajo perfil “causal-explicativo”, el concepto de   narrativa tuvo que transformarse radicalmente para sobrevivir. Y no sólo   sobrevivió. En la actualidad se ha convertido en una categoría sancionada por   un amplio abanico de disciplinas y autores3 . En su nuevo contexto, la   narrativa aparece dotada no solamente de atributos ontológicos y   epistemológicos, en virtud a los cuales se pueden comprender los sentidos del mundo   social y del individuo, también es dueña de cualidades performativas: tiene el   poder de crear identidades sociales.</font></p>     <p><font size="2" face="Verdana">Las narrativas son constelaciones de relaciones situadas espacial   y temporalmente, constituidas por una intriga o trama causal (Ricoeur: 1985).   Esta cualidad relacional permite transformar eventos contingentes en episodios,   articulados más o menos cronológicamente. La intriga crea una relación de   sentido entre eventos aparentemente desconectados, volviéndolos inteligibles:   ella es la sintaxis de la narrativa. La selectividad es otro principio,   discriminatorio, que permite al actor apropiarse solo de ciertos hechos,   olvidando o minimizando la importancia de otros eventos. Finalmente, la trama   supone también la priorización de un eje o campo temático.</font></p>     <p><font size="2" face="Verdana">Las narrativas son, en suma, historias. Los actores sociales   construyen y usan historias para producir sentidos de vida y para actuar en   consecuencia. Pero ellas no son meros artificios, encadenamientos de historias   creadas ex nihilo, sino que se producen y se despliegan en constante “ajuste”   con los contextos sociales. Tampoco las narrativas se agotan en el relato   individual puesto que se aplican también a una comunidad. La Nación boliviana   se ha constituido a través de las narrativas de la fundación de la República,   las guerras de Pacífico y el Chaco, la Revolución del 52, la instalación de la   democracia representativa... La idea de la narratividad es complementaria pero   también importante: ella alude a las explicaciones y conceptos que utilizan los   investigadores para re-construir las narrativas.</font></p>     <p><font size="2" face="Verdana">Las ciencias sociales han recurrido a la noción de narrativa para   interpretar hechos que antes eran aprehendidos según el modelo de un espacio de   posiciones, más o menos fijo. La subjetividad del individuo (su estilo de vida,   sus preferencias electorales, sus inclinaciones religiosas y estéticas) debía   inevitablemente corresponder a una posición o estrato social y económico.   Emulando el oficio del historiador, el sociólogo ha recurrido a las biografías   y a las trayectorias para aproximarse mejor a la complejidad de lo real. La   identidad del individuo no puede ser establecida como una cualidad, sino como   una historia. Son trayectorias y crónicas las que verdaderamente interesan: el   lazo social es la experimentación, entrecruzada, de historias comunes.</font></p>     <p><font size="2" face="Verdana">La potencia de la narrativa, sin embargo, sólo adquiere plenitud   cuando se asocia al concepto de identidad: identidad-narrativa. Esta   articulación conceptual ha permitido superar, por una parte, las visiones   substancialistas de la identidad, en la cuales ésta aparece como una cualidad   -una esencia- de la cual se desprenden relaciones de diferencia y semejanza   entre el individuo y el grupo; aquel, el Yo, se presenta como idéntico a sí   mismo, en una variedad de estados. Por otra parte, la identidad narrativa   también proporciona una respuesta a quienes, desde Nietzsche hasta los   pensadores postmodernos4, han denunciado el carácter ilusorio de la identidad.   Ni ilusión, ni esencia: este esquema afirma que la identidad, individual y   grupal, no puede separarse de una narración, a través del cual el sujeto se   constituye como diferente e irreductible a los demás. La identidad del   individuo o la comunidad no se afirma como una continuidad y una unidad   incuestionable, sino que está constituida por una historia que admite el cambio   y la transformación de una vida.</font></p>     <p><font size="2" face="Verdana">Poéticas y Socio-lógicas</font></p>     <p><font size="2" face="Verdana">Las historias y relatos recogidos han sido insertados en distintas   narrativas. La ambición del éxito, la búsqueda de una vida auténtica (que han   sido consideradas como formas de individualismo), la militancia política, la   etnicidad y la religiosidad (formas de escenificar la comunidad) son las   narrativas que se han tipificado en este trabajo. Estos “campos narrativos”, si   vale el término, contienen diferentes tramas, formas singulares de encadenar   acontecimientos. Estas variaciones son tantas como individuos existen; aunque   Carla y Esteban comparten una narrativa, la del éxito, sus trayectorias   individuales son diferentes. Este esquema puede también ser aprehendido como   poéticas del sujeto, idea propuesta por Lacan para referirse a una construcción   simbólica que se configura sobre el caos de lo “real” y supone una cierta   organización de ese caos, aunque sea precaria. Una figura poética implica un   5principio de estructuración de la subjetividad y el consiguiente rechazo a   otras figuras . Asimismo, en cada narrativa es posible construir algunas   figuras, una suerte de personajes arquetípicos que son encarnados (played) por   los jóvenes entrevistados. Así, ha sido posible recortar las figuras del   triunfador, del militante, del creyente, del artista inconformista, y del   rebelde.</font></p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p><font size="2" face="Verdana">Sin embargo, en este trabajo, cada narrativa y cada trayectoria   está vinculada a ciertos hechos sociales, que se han denominado genéricamente   transformaciones sociales6, cuyo análisis permite visualizar mejor la   producción de la subjetividad. Las narrativas del éxito y la vida auténtica se   hallan relacionadas con los procesos de individuación y des-institucionalización   en curso; las tramas políticas a las dinámicas llamadas de “salida de la   política”; la adhesión religiosa a la construcción de nuevos sentidos de   pertenencia. En suma, como se verá, hay un permanente entrecruzamiento de lo   social y lo individual.</font></p>     <p><font size="2" face="Verdana">Exito e individualismo</font></p>     <p><font size="2" face="Verdana">Las transformaciones sociales ocurridas en Bolivia en los últimos   años han colocado al </font><font size="2" face="Verdana">individuo en el centro mismo del debate y del quehacer   sociológico. El individualismo (que debe distinguirse netamente de las   doctrinas morales así denominadas) ha sido considerado por el pensamiento   social desde sensibilidades muy diferentes, a tal punto que puede sostenerse la   dispersión de la noción de individuo. Por un parte, ha sido criticado y   denunciado como una suerte de patología de la modernidad que, separando al   individuo de la sociedad, ha convertido al hombre en un ser vacío, alienado y   narcisista7. Por otra parte, el individuo ha sido asociado a las ideas del   progreso, la autonomía y la libertad; es el héroe moderno, desencantado de las   supersticiones de todo tipo, medida y obra de sí mismo.</font></p>     <p><font size="2" face="Verdana">En este texto, antes que prolongar una de esas retóricas, se   analiza al individuo frente a las pruebas y desafíos concretos que debe   enfrentar: el individuo es sobre todo un problema social. Los jóvenes deben   desenvolverse en contextos complejos y deben sortear pruebas muy difíciles: la   escuela, el trabajo, la sexualidad. El individuo debe construir su experiencia   sin que medie, como en el pasado, una empatía con las grandes instituciones y   las grandes narrativas públicas: el tema de la autonomía y la identidad   personal adquiere una importancia central. Este proceso ha sido descrito como   una “des-institucionalizacion8” o “desafiliación”9. Si, en el pasado, la   institución (universidad, familia o iglesia) producía una homogeneidad relativa   de valores, articulado a un sistema de normas y roles, esta unidad no es   evidente hoy en día. La emergencia de una cultura del individuo supone, por   ejemplo, que cualquier persona pueda escoger su religión: no hay ni un monopolio   de la iglesia católica ni tampoco una coacción que predetermine ésta elección.   La función de “socialización”, en los viejos términos durkheimnianos, propia de   las instituciones se ha debilitado grandemente.</font></p>     <p><font size="2" face="Verdana">Nuestro tiempo se caracteriza por la obsesionada búsqueda de la   identidad personal y por el deseo de descubrir un destino personal o de forjar   una leyenda frente a la amenaza que involucra la ausencia de sentido y la   transmutación de valores, hechos ligados a las profundas transformaciones   tecnológicas, políticas, culturales y económicas de la época actual.</font></p>     <p><font size="2" face="Verdana">A continuación se mostrará como se insertan las historias   personales en las narrativas del individualismo:</font></p>     <p><font size="2" face="Verdana">Esteban tiene 17 años y estudia en un prestigioso colegio   particular de Cochabamba. Su padre tiene una empresa constructora y su madre,   de nacionalidad argentina, dirige las labores domésticas. La situación   económica de sus padres le permite tener una vida holgada, donde no cabe el   miedo al futuro. Esteban, el menor de cuatro hermanos, acaba de regresar de   Estados Unidos donde vivió 8 meses, participando en un programa de intercambio   estudiantil. La grandeza norteamericana lo ha marcado. Piensa estudiar   arquitectura, como su padre y como uno de sus hermanos, en la Argentina o en   Estados Unidos. Las universidades bolivianas, incluidas las privadas, no están   en sus planes. Esteban es miembro de un “eco-club” en su colegio, una   organización estudiantil que promueve actividades de defensa medio-ambiental.   Actualmente (en el momento que se realizó la entrevista) planifican una campaña   de concientización en los colegios para evitar las fogatas en San Juan, con el   lema “No quemes tu futuro”. Su club forma parte de una red ecologista nacional   e internacional cuyo objetivo principal es la formación de líderes. La   contaminación ambiental es, según él, un problema de educación. Esteban no   tiene ningún interés en la política; los políticos son para él “parásitos”. Son   las instituciones y las empresas las que importan, estos organismos deberían   promover el cambio y la modernización en Bolivia. Esteban aspira triunfar, como   su padre y sus hermanos. Ganar dinero es importante porque garantiza la   independencia y permite disfrutar de la vida sin sobresaltos. El camino es la   buena educación (“es la clave del futuro, sobre todo en matemáticas y ramas   técnicas”) y la responsabilidad. A Esteban le gustaría vivir y trabajar como   arquitecto en Estados Unidos.</font></p>     <p><font size="2" face="Verdana">Armando, 25 años, es analista de sistemas y experto en serigrafía,   profesiones que no ejerce. En realidad trabaja como de gerente de ventas en una   industria de alimentos, de propiedad de sus padres. Su tarea consiste en   explicar al personal las astucias del buen vendedor. La carrera empresarial de   Armando es exitosa, al punto que ha podido montar su propia empresa en el mismo   rubro, e incluso ha “incursionado” en las exportaciones. “Dedicación” y “fe en   si mismo”, son dos ideas estratégicas en la narrativa de este joven empresario,   cuya observancia es la garantía del éxito. Tal vez por eso admira el arte   marcial donde deben juntarse, de forma estudiada y perfecta, la habilidad   física y mental, cualidades que se personifican en Jacky Chang, un artista del   cine experto en Kung Fu, que representa la perfección y energía del samurai   moderno, el empresario. Armando es un heredero, no sólo de los negocios de sus   padres sino de sus creencias y convicciones más íntimas. Los domingos almuerza   con sus padres, realizan parrilladas, se reúnen con los compadres de la   hermandad de la virgen de Fátima. Esta cofradía, al cual pertenecen sus padres,   es una agrupación donde existe el compañerismo, la devoción a la virgencita y   el relacionamiento que tienen uno al otro; son lazos que los estrechan.</font></p>     <p><font size="2" face="Verdana">Carla tiene 22 años. Su padrastro trabaja con un taxi y su madre   tiene una tienda de abarrotes en su barrio, el Temporal. No le interesa hacer   una carrera universitaria, “no tengo aptitudes”, dice, pero ella es lo   suficientemente inteligente para comprender que 5 años de estudio son demasiado   tiempo y que no garantizan un buen empleo. Carla trabaja (de 10 a 12 horas al   día) como niñera en una familia de cooperantes flamencos. Aunque sus   empleadores le parecen muy exigentes, le pagan bastante bien; es más, le han   propuesto trabajar con ellos en Bélgica. “Es una gran oportunidad” dice, aunque   confiesa que la idea de vivir en el extranjero le asusta un poco. Los sábados y   domingos trabaja como vendedora en un supermercado. Ella quiere vivir sola,   independiente. En el futuro piensa asociarse con sus hermanas para “poner” una   tienda de ropas. A Carla le gusta vestirse bien, a la moda, tener una figura   siempre en forma. Gran parte de su sueldo le sirve para comprarse ropa. Ella   misma confecciona algunas cosas. Le gustaría tener éxito en los negocios,   diseñar, vender ropa. El esfuerzo y la constancia son los valores, según ella,   que producen el éxito en la vida. La política no le interesa en absoluto. Sus   hobbies son la ropa y las discotecas. Sale a bailar todos los sábados. Le gusta   estar en forma, cuidar su cuerpo, a través de ejercicios especiales: aereobics.   Quiere conocer hombres exitosos y “bellos”. Le gusta “todo tipo de música”,   sobre todo la bailable “tropical”: salsa, cumbia, merengue Tiene muchos grupos   de amigos. Le encanta mirar la televisión. Sus programas favoritos son los   videos musicales y las telenovelas. Es católica aunque solamente “a veces”   asiste a misa. Ha probado el Internet un par de veces pero no le ha “encontrado   todavía el chiste”.</font></p>     <p><font size="2" face="Verdana">Las historias precedentes, a pesar de sus importantes matices   (entre ellos el hecho de que Carla sea una empleada y no una heredera o que   Armando tenga una sensibilidad religiosa), permiten construir una narrativa,   cuya trama es el éxito y su figura el triunfador. Esta poética se ha convertido   hoy en día en un sentido común entre los jóvenes ya que circula en todos los   resquicios de la sociedad y la cultura. De alguna manera, esta trama puede   resumirse en las siguientes ideas :</font></p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p><font size="2" face="Verdana">El trasfondo de esta narrativa parece estar constituida por una   suerte de ontología social a través de la cual se concibe a la sociedad como   una competencia permanente e irrecusable entre individuos (a la manera de   ciertas visiones del liberalismo filosófico y político). En esa competencia   sólo hay winers y loosers. La diferencia entre el éxito y el fracaso reside   única y exclusivamente en el individuo y no en las condiciones de adversidad o   fortuna que lo rodean. El éxito está asegurado cuando el individuo demuestra   una conducta basada en el esfuerzo, la responsabilidad y la iniciativa. Hay   muchos escenarios para esta competencia pero uno de ellos tiene una importancia   capital, la educación. Aquí hay una carrera reñida para acumular un capital   simbólico, por la vía de las titulaciones (Armando tiene tres títulos y Esteban   busca un diploma en alguna universidad extranjera, que le proporcionará mayor   reconocimiento que el título de una institución universitaria local). A Carla,   no obstante, los títulos la dejan indiferente porque intuye que su valor se ha   devaluado en los últimos tiempos; su actitud es más pragmática. En este último   caso, el ansia de reconocimiento no está asociada a los </font><font size="2" face="Verdana">éxitos educativos, sino al esfuerzo y al trabajo: tener una   boutique es tener reconocimiento.</font></p>     <p><font size="2" face="Verdana">La persona es concebida como dotada de una energía sobrehumana (y   una extraordinaria capacidad de cálculo estratégico) para lograr sus fines:   todo lo puede si lo quiere. Para ello debe educar su fuerza intelectual y   física, buscar la perfección, desarrollar su potencia. La figura del héroe   moderno está personificada en la imagen del empresario-samurai. Sin embargo,   los cuidados que Carla prodiga a su cuerpo implican un propósito similar:   construir la autonomía del Yo. El cuidado del cuerpo, como lo ha sugerido M.   Foucault (1984), ¿Implica acaso una forma de resistir a los poderes?, ¿Es una   forma de autonomía individual ?</font></p>     <p><font size="2" face="Verdana">Sea como fuere, cabe preguntarse ¿Por qué están de moda estas   figuras?, ¿Por qué resultan tan atrayentes? En los últimos años, los bolivianos   han conocido un despliegue sin precedentes del discurso neo-liberal, producido   por políticos, empresarios e intelectuales. Esta retórica se ha introducido en   todos los resquicios del tejido social, posicionando imágenes persistentes: el   mercado, la libertad individual, el esfuerzo. Pero estas imágenes no sólo   circulan en el discurso político; en el cine y la televisión, en la publicidad,   en los libros de moda, en las empresas, en el Internet, en la universidad, se   han impuesto valores y sentidos que giran en torno al éxito y al triunfo, a la   autonomía y a la libertad del individuo.</font></p>     <p><font size="2" face="Verdana">No se trata aquí, sin embargo, de condenar esta figura del   individuo, calificándola a priori de narcisista o alienada. Si el individuo   logra una distancia crítica respecto a las instituciones y las identidades   comunitarias, que prescriben la adecuación a roles sociales, entonces podrá estar   en mejores condiciones para construir su subjetividad con autonomía.</font></p>     <p><font size="2" face="Verdana">La ética y las trampas de la autenticidad</font></p>     <p><font size="2" face="Verdana">La búsqueda de la autenticidad se presenta como una reacción   contra el extremo individualismo de la sociedad moderna, y se basa en el desarrollo   de las capacidades </font><font size="2" face="Verdana">personales, en la autorealización. Aunque Clarissa (26 años)   pertenece a una “antigua” familia cochabambina de clase media alta, parece no   compartir los valores y el estilo de vida de sus padres. De hecho, ella se ha   “independizado” de su familia y ha recusado (por el momento) sus habitus   sociales y políticos. Ella es egresada de la Carrera de Comunicación de la   Universidad Católica de La Paz pero no trabaja en su profesión; prefiere   concentrar todas sus energías y capacidades en el teatro, la “pasión” de su   vida. Su sueño es convertirse en una artista profesional, vivir del teatro. El   mundo del teatro es parte, según ella, de una vida auténtica, “autónoma” e   independiente y, sobre todo, una vida creativa. Pero la vida es dura. Clarissa   se ha visto obligada a trabajar en una oficina de abogados para ganar un   pequeño salario que apenas le permite alquilar una habitación, alimentarse y   pagar algunos cursos de francés. ¿Aspiraciones? Mas bien sueños: vivir en París   (con su compañero) haciendo teatro, danza contemporánea o cine. En Bolivia no   pasa nada: “Las cosas importantes no pasan en Bolivia...Las posibilidades de   hacer algo creativo son muy pocas, el medio es muy mediocre y no hay trabajo”.</font></p>     <p><font size="2" face="Verdana">La historia de Diego presenta una trama parecida. Diego tiene 22   años, estudia Comunicación en la Universidad Católica y trabaja en el hospital   de la Caja Nacional de Salud, pero su verdadero interés es el teatro. Diego   asume abiertamente su “condición gay”. En una “sociedad llena de máscaras y mentiras”   hay que tener mucho coraje para representarse a sí mismo como homosexual. El   considera que su vida no tiene nada que ver con lo que ellos hacen, los   homosexuales, proselitismo. “No se debe expresar la diferencia por la   diferencia, sino la diferencia por la igualdad, ante la sociedad en todos los   aspectos”. ¿Discriminación? Hay en la sociedad, dice, una falta de conocimiento   de la vida, falta de respeto a sí mismo y una enorme cantidad de ignorancia.   Recibió agresiones verbales pero eso le tiene “sin cuidado”.</font></p>     <p><font size="2" face="Verdana">La vida auténtica se basa en el respeto de las relaciones   verdaderas, amistades, filiaciones, adhesiones, amores, que el mercado no   comprar ni vender: cosas puras. Diego en su círculo de amigos se siente   completamente aceptado porque siente que su condición de gay es el último   detalle que ellos toman en cuenta.</font></p>     <p><font size="2" face="Verdana">La narrativa de la autenticidad desdeña los estilos de vida   considerados “plásticos” y consumistas, el efímero mundo de la modas y los   espejismos del éxito. Tan radical puede ser este comportamiento entre los   jóvenes que involucra la salida voluntaria (acaso un “escape”) de ciertos   espacios sociales como una forma de resistir su influencia. La crítica   permanente de la sociedad que produce la vida auténtica puede implicar entonces   un extremo individualismo, un rechazo de todo tipo de lazo social y un   cuestionamiento radical de las instituciones. Valeria se define como una   “feminista solitaria”. Mira con dureza a los grupos feministas: Mujeres   Creando, feministas liberales, feministas anarquistas, grupos universitarios,   con quienes tuvo una experiencia poco grata. Diego no participa de ninguna   comunidad gay. Clarissa prefiere vivir con fuertes privaciones materiales antes   que “hipotecar su independencia”; aún más, ella no se siente parte de una “comunidad”   artística, “yo creo que el artista es individualista, en el buen sentido del   término, debe pertenecerse sólo a sí mismo para poder crear, debe ser   autónomo”.</font></p>     <p><font size="2" face="Verdana">Sin embargo, la búsqueda de la autenticidad y la afirmación de la   subjetividad no derivan inevitablemente en el ostracismo del sujeto, sino que   puede configurarse como un horizontes de sentido compartido, como una   intersubjetividad. Sea como fuere, como se apreciará a continuación, se trata   de experiencias altamente personalizadas que se oponen a las experiencias   “mercantilizadas”.</font></p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p><font size="2" face="Verdana">Buscando la comunidad</font></p>     <p><font size="2" face="Verdana">La individualización no tiene jamás un desenlace perfecto: el   individuo no ha cesado de insertarse en tramas y espacios colectivos. En tal   sentido, el Yo nunca ha dejado de ser un abstracción en tanto no existe sin   Nosotros. Hoy en día, y esto es lo novedoso, las identidades colectivas son   reivindicadas por el propio individuo. Las diferencias identitarias son   construcciones de la subjetividad a partir de múltiples referencias: género,   sexualidad, etnicidad, generación, religión. Es decir, las pertenencias del   individuo no son resultado de un habitus, sino de una elección libre. Este es   el caso de Mario quien pertenece a los Testigos de Jehová por una elección   estrictamente individual; ningún otro miembro de su familia forma parte de esa   agrupación.</font></p>     <p><font size="2" face="Verdana">Pablo dice ser parte de la “religión andina”, que nada tiene que   ver con el catolicismo, porque para él “la tierra fue creada por la Pachamama”.   La religión católica, en nombre de Dios, destruyó a la religión andina (sus   ritos, lugares sagrados, sacerdotes), dejando vivos solo yatiris y curanderos.   La cultura andina ocupa un lugar importante en la vida de Pablo. El objetivos   de su grupo es la “recuperación de la música andina, que es muy bella en su melodía,   que te involucra con la naturaleza, a ser parte de ella y a recibir de ella”.   En su grupo no hay jerarquías, hay solidaridad y reciprocidad entre los   componentes: es una comunidad. Cristian pertenece a un grupo colectivo cuyo   nombre es « Colectividad Libertaria », grupo de jóvenes universitarios que   trabajan con los colegios “mostrándoles la realidad en que vivimos, ya que los   colegiales son subordinados por sus profesores”. El grupo de identifica con la   música y las ideas, les gusta la música punk hardcore que es música de barrios   pobres y periféricos, una forma de protesta ante la sociedad, ahora muy famosa.   Realizan ferias de « fanzines », revistas de expresión juvenil, que son   escritas(en base a “la realidad social”) y vendidas por ellos. No le gustaría   participar en un grupo donde haya jerarquías.</font></p>     <p><font size="2" face="Verdana">Sebas, 25 años, pertenece a un grupo hardcorero, remanente del   viejo movimiento Thrasher; que eventualmente puede publicar revistas, fanzines   y volantes, y que vincula a sus integrantes con otros grupos del país y el   exterior. Sebas vive en Quillacollo; la mayoría de sus amigos proviene de   familias de bajos ingresos, a menudo residentes en las provincias y en los   barrios periurbanos. Los grupos metálicos de “cepa” desdeñan su “resentimiento”   y su “anarquismo”. La identidad de los hardcoreros cochabambinos está   construida en base a una negociación de referentes étnicos con los imaginarios   globalizados de las metrópolis: su pasión por el rock metálico no impide su   admiración por la música autóctona no-comercial que “hacen” los Awatinas,   Calamarca, Música de Maestros, Benjo Cruz, Luis Rico. Bailan el Tinku   norpotosino con elementos del rock funky y el raggae. Los fanzines son en   muchos caso escritos en quechua y español. Visten el negro ritual de los   rockeros pero nunca falta el accesorio “típico”, generalmente la chuspa.</font></p>     <p><font size="2" face="Verdana">Los relatos aquí presentados giran en torno a grupos comunitarios   que, a diferencia de otras identidades que son meramente defensivas, involucran   un proyecto de vida diferente y adoptan valores alternativos a los de la   sociedad. De acuerdo a Manuel Castells (1998), el fin de la sociedad industrial   y la emergencia de la “sociedad de comunicación” no han producido un vacío de   significación de lo colectivo: “nuevas” identidades han sido construidas,   formas inéditas de agregación social, que constituyen mecanismos de defensa del   individuo ante la omnipresencia de los poderes. Algunas de ellas sólo son   formas de resistir a los nuevos fuerzas de la globalización pero otras se   proyectan al futuro y llevan in nuce la posibilidad de producir una nueva   sociedad civil y un nuevo tipo de Estado.</font></p>     <p><font size="2" face="Verdana">Es claro que aquí no se usa el término “comunidad” en un sentido   escencialista ni tampoco en oposición a la “sociedad”, como en la famosa   distinción propuesta por Tonnies. De hecho, existen comunidades de vida en el   seno de la sociedad moderna, que generan fuertes sentidos de pertenencia. Entre   ellas sobresale la adhesión religiosa.</font></p>     <p><font size="2" face="Verdana">Si bien existe una actitud de rechazo a la religión por parte de   muchos jóvenes, la religiosidad no solamente no ha desaparecido, sino que han   emergido nuevas sensibilidades: Sergio no pertenece a ninguna religión pero   cree en Dios a su modo y critica a la religión católica porque jugó “papeles   asquerosos en la colonización”; Cristian es ateo pero su mamá pertenece a la   religión Pentecostal, hecho que le tiene sin cuidado. Los símbolos y las   prácticas religiosas no son arcaísmos del pasado: hay un despertar o   resurgimiento de la religiosidad, al contrario de lo que pensaban los clásicos de   la sociología. La religión produce adhesiones y genera convicciones cuando la   modernidad (y sus discursos) ya no pueden hacerlo. Esto es lo que Giddens   (:262) ha llamado “el retorno de lo reprimido” ya que los nuevos templos tocan   cuestiones relativas al sentido moral de la existencia, que las instituciones   modernas han eliminado.</font></p>     <p><font size="2" face="Verdana">Adriana tiene 22 años y estudia Comunicación en San Simón, pero   “no para los medios”. Como toda su familia, ella pertenece a la religión Bahai,   una “nueva religión que tiene más de cien años”. La comunidad Bahai en   Cochabamba consta de unas quinientas personas; los más jóvenes desarrollan sus   actividades en torno a un taller de arte: a través de la danza contemporánea   tratan de expresar con el cuerpo sus ideas . Los jóvenes recrean los principios   morales de la comunidad: no beber, mantener la igualdad tanto hombres como   mujeres, apreciar la cultura boliviana, aprender a vivir con la religión y con   la ciencia. Adriana enfatiza que no tienen un líder, cada uno es libre de   expresarse sin temor alguno.</font></p>     <p><font size="2" face="Verdana">Los grupos comunitarios tienen además dos rasgos importantes. Por   una parte son comunidades emocionales que dan respuesta a los problemas   existenciales de los jóvenes.</font></p>     <p><font size="2" face="Verdana">Mario, por ejemplo, se convirtió Testigo de Jehová porque tenía   ansiedades, problemas, decepciones “necesitaba estar cerca de Dios para poder   afrontar los retos que tenía en mi vida”. Por otra parte, el lugar del rito es   primordial porque permite hacer visible la comunidad. Esta escenificación   produce en el individuo seguridad y certidumbre: la comunidad lo protege. Para   Sebas son importantes las “reuniones”, espacios asociativos del grupo, siempre   organizados en torno al rock metálico de tipo hardcore, que generalmente se   realizan en chicherías donde el consumo de la bebida típica es siempre   generoso. Pablo pertenece a un grupo que toca música andina llamado “Cica   Ayllu” (Hermanos de los Andes), que interpretan ritmos andinos como la   tarqueada en challas comunitarias, en los solsticios y cada primer viernes,   generalmente en una chichería llamada “Negro Pedro”.</font></p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p><font size="2" face="Verdana">Si el proceso de individualización, en tanto dinámica de   “des-afiliación” o “des-institucionalización” es un dinámica importante del   actual momento, no es menor el peso de la construcción de nuevas identidades   colectivas. Aunque a primera vista estos procesos aparecen como   contradictorios, la individualización de la sociedad, como se verá   posteriormente, es una condición de los nuevos re-agrupamientos. Los nuevos   colectivos tampoco implican la subordinación total del individuo ya que sus   márgenes de acción son bastante considerables. Individualismo e identidad   colectiva parecen ser dos movimientos paradójicos de la modernidad.</font></p>     <p><font size="2" face="Verdana">La “política” no es “la” política</font></p>     <p><font size="2" face="Verdana">Para Diego la política es un verdadero misterio: “No se sabe muy   bien que es lo que pasa. Y pasa algo pero no se sabe qué. No sabemos bien para   que has votado muchas veces, no sabes ni siquiera por quién has votado y cuando   sabes por quien has votado, no sabes lo que hacen, y cómo se maneja”. Las   prácticas políticas en la Universidad (UMSS) son un arte de lo ilusorio “no   existe nada tangible de las universidades, cuando los vas a elegir [a los   dirigentes] sacan una lista de cosas que van hacer; pero nunca sabes muy bien   cuales eran, si las cumplen o no”. Adriana reconoce que “somos políticos en   cualquier momento de tu vida” pero el “político partidista es otra cosa: o   estas buscando un beneficio para tu grupo específico, o estas buscando tu   beneficio particular y vas ... a tratar de llegar a ese beneficio, sea buenos los   caminos o sean malos, por eso no me gusta ese tipo de política”.</font></p>     <p><font size="2" face="Verdana">Clarissa es más breve pero más contundente: “La política es una   mierda. Yo creo que todos los políticos son demagógos y ladrones, deberían   estar en la cárcel”. Pablo es igual de rotundo al referirse a la política   universitaria: “Todo es pillaje entre autoridades [...], todo ocurre por   compadrerío”. Los líderes pueden tener excelentes ideales, pero “a medida que   pasa el tiempo, los mismos dirigentes se van corrompiendo y maleando, ya no hay   buenos dirigentes dentro la Universidad”.</font></p>     <p><font size="2" face="Verdana">La corrupción y el ansia de poder se dan en diversas   instituciones, según opinión de Valeria, la política “no es política”, es   “politiquería ... hay mucha corrupción y muchas ansias de poder, más que de   plata”. “ No creo en ningún partido político, no creo en ningún frente, no creo   en personas que tengan el poder. Englobando, no creo en personas que tengan el   poder de las masas, en las vanguardias, no creo”. El escepticismo con el cual   Cristian juzga a los políticos, un non-credo, es el espejo inverso de la   adhesión política de los setenta y ochenta, basada, más que en una estrategia o   un cálculo, en un credo utópico.</font></p>     <p><font size="2" face="Verdana">Aunque Esteban y Carla provienen de estratos sociales muy   diferentes tienen una percepción común sobre la política, que puede   sintetizarse en una palabra: indiferencia. Carla vacila cuando habla del tema   como queriendo rescatar de su memoria un recuerdo muy lejano; siente una tibia   y confusa afinidad por el “Bombón” pero no puede explicar claramente su adhesión   a ese líder. “no conozco bien”, “no sé”, “no me meto”, son sus lacónicas   respuestas, que contrastan con la fluidez de sus opiniones cuando se trata de   otros temas. Esteban está mejor informado que Carla de los avatares de la   política boliviana pero tampoco se siente directamente interpelado. Es   “gonista” por una suerte de habitus político, tal vez porque sus padres lo son.   En ambos casos la política no constituye un horizonte que organiza su   experiencia de vida: ni Esteban ni Carla consideran importante y útil   participar como militantes en alguna organización política. Otro registro:   aunque Sebas se declara antimperialista, indigenista y radical, aclara que   nunca militó en un partido político ni tampoco votó en elección alguna.</font></p>     <p><font size="2" face="Verdana">En el caso de Esteban y de Armando es más plausible aceptar la   afirmación de que la negación de la política es una pieza maestra del orden   neoliberal, porque se considera implícitamente que el mercado es el mejor   ordenador de la política y que el bienestar social es resultante de los éxitos   individuales. Armando afirma que la parte negativa de la vida es la política,   no existe el cambio del bien “mientras exista la política esto ocasiona la   desestructuración de las instituciones como el colegio y la universidad por   medio de la corrupción”. La existencia de políticos y administradores   corruptos, y las deficiencias del sistema político, crean un problema, ellos   mismos son una amenaza. La política debe existir como un mal necesario:   reducida al mínimo. Esta deriva supone una mistificación de lo privado,   separada de la política y de la economía.</font></p>     <p><font size="2" face="Verdana">No obstante, la negación de la política no tiene el mismo sentido   para otros, como Sergio, por ejemplo. Aunque ellos admiten que la actual vida   política es corrupta y estéril, porque está monopolizada por grupos políticos   pequeños que usurpan el dominio de la política, se admite también   implícitamente que en otras condiciones la política podría cumplir otro tipo de   funciones, sobre todo si alcanza una dimensión utópica.</font></p>     <p><font size="2" face="Verdana">Para Cristian ha desaparecido la representación política, respecto   de lo que denomina la “masa”: “No creo en ningún partido político, no creo en   ningún frente, no creo en personas que tengan el poder, englobando, no creo en   personas que tengan el poder de las masas, en las vanguardias, no creo”.</font></p>     <p><font size="2" face="Verdana">Las figuras de rechazo, indiferencia, ironía podrían multiplicarse   ad infinitum. No es casual que entre los personajes admirados por los jóvenes   no existan políticos, sino músicos, presentadores de televisión, periodistas,   líderes religiosos, deportistas, artistas de cine y escritores.</font></p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p><font size="2" face="Verdana">En las historias reconstruidas, la política ocupa un lugar liminar   e incluso, en algunos relatos, ella está, simplemente, ausente. En las décadas   de los setenta y ochenta, la producción de identidades en base a referentes   políticos era muy importante entre los jóvenes, particularmente entre los   universitarios. La década de los noventa ha conformado otro teatro: a pesar que   no ha desaparecido del todo, la política ha dejado de ser una referencia   central y ha sido reemplazada, como fuente de identidad, por otro tipo de   prácticas y de símbolos (culturales, religiosos, étnicos, nacionales, etc).   Este proceso no puede ser resumido como un rechazo y una decepción por la   performance mediocre y corrupta de los políticos bolivianos (aún si existe una   percepción generalizada sobre la mediocridad y la corrupción), ni al desencanto   que sobrevino al naufragio de la izquierda radical. Para una explicación mas   completa es necesario recurrir a otros argumentos. El hecho es más complejo y   forma parte de una dinámica que ha sido leído como una “salida de la política”,   que dista de ser exclusiva del escenario boliviano. Esta idea (cuya homología   es la salida de la religión que produce, según Weber, el desencantamiento del   mundo) no significa en absoluto el abandono de la política sino una progresivo   debilitamiento de su función productora de símbolos colectivos y provoca   rupturas con las pertenencias colectivas tradicionales (Gauchet 1998).</font></p>     <p><font size="2" face="Verdana">La sociedad civil ha sufrido una especie de descontextualización   radical: ella debe aprehenderse fuera de lo político de la misma manera que el   individuo se afirma de una manera autónoma vis á vis del Estado. La crisis de   lo político ha hecho emerger la sociedad civil en toda su diversidad. El individuo   se define como sujeto fuera de la política, construyendo su identidad en   relación a diferentes referente, sobre todo de tipo cultural. Es por ello que   el mercado -no el Estado- es asumido como modelo del conjunto social.</font></p>     <p><font size="2" face="Verdana">Las nuevas percepciones sobre la política son visibles entre las   nuevas generaciones de bolivianos. El imaginario de las revoluciones, anclada   profundamente en el pensamiento de las generaciones contestatarias de los   sesenta y setenta, parece haberse desvanecido. Se han levantado nuevas   construcciones del Yo que combinan varios registros: el “cuidado de sí”, una   mayor capacidad de reflexividad, una mayor sensibilidad hacia el consumo y el   mercado, una adscripción a las representaciones de la “civilización mundial” No   es que la política haya desaparecido de su horizonte, sino que ella no   estructura ya el imaginario juvenil.</font></p>     <p><font size="2" face="Verdana">Este escenario involucra una nueva definición de lo social que   reposa más en sí misma. La “salida” de lo político rebasa el mero descrédito   del sistema político y la simple desconfianza en las instituciones, producida   por la corrupción, la manipulación partidaria y el clientelismo. La política no   puede ya representar a la sociedad como una totalidad estructurada a causa de   las fracturas del Estado-nación, ciertamente, pero también como consecuencia   del trabajo de representación de los actores sobre sí mismos, que ha producido   nuevas formas de agregación.</font></p>     <p><font size="2" face="Verdana">Es evidente que la política no ha desaparecido pero al debilitarse   su función instituyente ha dejado de ser el lazo estructurador del tejido   social. El poder estatal no aparece como un fin en sí mismo. Las nuevas   identidades no son políticas a la manera tradicional. El conflicto social, en   consecuencia, adquiere otras connotaciones: se torna desestructurado, sin adversarios   netamente perfilados. Los espacios personales de los jóvenes son construidos a   distancia de la política y en algunos casos, en contra de ella.</font></p>     <p><font size="2" face="Verdana">Sin embargo, las política militante no ha desaparecido   completamente del horizonte juvenil. Este es el caso de Sergio (22 años),   estudiante de Agronomía en la UMSS y por las noches regente en un colegio. Muy   orgulloso, afirma pertenecer al Partido Comunista de Bolivia, al cual se afilió   por influencia de su padre, un viejo comunista, a quien admira porque no claudica.   “No es odio lo que nos mueve, sino pasión de justicia”, dice Sergio sobre las   motivaciones de su identidad política; sin embargo, a pesar de su posición   radical, no participa en actividades políticas ni en la universidad (“He   participado varias veces pero ahora estoy seguro de que me he equivocado”) ni   en el trabajo. Le gusta manejar bicicleta, leer filosofía y drama, jugar   fútbol; escuchar la música de Silvio Rodriguez, Victor Jara y tal vez un poco   de rock. Su personaje favorito es el Che, al cual admira por su fe y valentía.   Utiliza el Internet para bajar música y leer el periódico cubano Grandma. No le   gustaría vivir el Estados Unidos por que se “cree el dueño y la policía del   mundo”, le consuela saber que éste gigante se está cayendo con su sociedad   consumista y sumida en drogas. Lo único que le llama la atención es conocer la   geografía de los Pieles Rojas.</font></p>     <p><font size="2" face="Verdana">En esta narrativa se perfila netamente la figura del militante,   que actualmente vive su momento crepuscular. De acuerdo a Portocarrero (2000),   la figura y la narrativa del militante fue muy influyente en el Perú en la   década de los setenta, aunque, ciertamente, no fue generalizada. Lo propio   sucedió en Bolivia en los mismos años, </font><font size="2" face="Verdana">sobre todo entre los estudiantes universitarios: la militancia política,   en los partidos de izquierda, estaba rodeada de un aura de prestigio. Esta   narrativa se sustenta en una concepción heroica de la vida: “El valor, la   abnegación y la solidaridad son sus virtudes supremas. Sólo la causa es   importante: es el único fin en sí mismo. Todo lo demás es simplemente medio, y   se justifica sólo en tanto contribuye al éxito de la causa. La vida misma es   imaginada como instrumento, como estructurada por una &#699;misión&#700; que la   debe agotar pues fuera de ella sólo existe el absurdo y la culpa” (: 4). No es   impertinente pues hacer analogías con las figuras del monje y el mártir.</font></p>     <p><font size="2" face="Verdana">¿Por qué ha declinado esta figura? Aunque la explicación no puede   prescindir de factores políticos (la instalación de la democracia y el sistema   de partidos, la marginalidad de los partidos de izquierda como consecuencia de   las transformaciones ideológicas y políticas mundiales, la desaparición del   clivaje derecha-izquierda como fuente de identidad política), la declinación de   la vida militante entre los jóvenes tiene que ver con sus propios limites: el   militante tiene un sistema de valores reducido, aunque pueden ser muy   respetables, y sus experiencias no abarcan una gama amplia. Mientras que la   subjetividad de los jóvenes de hoy se construye desde una pluralidad de   pertenencias, el militante sólo admite un registro, es “unidimensional”.</font></p>     <p><font size="2" face="Verdana">Las incertidumbres de la educación superior</font></p>     <p><font size="2" face="Verdana">La idea de la des-intitucionalización puede ser aprehendida mejor   en relación a las transformaciones que conoció la universidad pública boliviana   en los últimos años. A lo largo del proceso histórico de la reforma   universitaria, y salvo en situaciones excepcionales (por ejemplo, la   intervención de la dictadura de Banzer a las universidades autónomas), se   produjo una articulación discursiva entre la institución y el movimiento   universitario1. La institución recreó permanentemente un discurso que tuvo la   capacidad de instituir y movilizar al movimiento universitario estudiantil; los   tópicos mas importantes de ese corpus discursivos eran la autonomía, el   co-gobierno y el “compromiso con el pueblo”, que se conectaban, por abducción,   con los discursos sociales que provenían de la sociedad civil, particularmente   de la Central Obrera Boliviana, organización a la cual se adhería el movimiento   estudiantil, y de los partidos políticos de izquierda.</font></p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p><font size="2" face="Verdana">Hoy se puede hablar más bien de una separación entre la   institución y los actores, una de cuyas consecuencias es la fragmentación del   movimiento universitario. El discurso de la reforma universitaria ha perdido la   importancia -la centralidad- de antaño. En el pasado el estudiante   universitario organizó su experiencia en base a representaciones y prácticas de   naturaleza política; hoy, sin embargo, construye su identidad en base a   múltiples referentes: culturales, religiosos, étnicos, de género y sexualidad,   entre otros. Se puede apreciar, entonces, una dinámica de individualización   entre los estudiantes universitarios, que miran con escepticismo a los grupos y   a los colectivos políticos universitarios. Los estudiantes tienen la capacidad   de manejar varios códigos de identidad simultáneamente, el hecho de ser   universitario no impide su adhesión a una causa religiosa ni a grupos de rock   “pesado”. El movimiento universitario boliviano, instituido por un discurso político   radicalizado, se ha fragmentado y ha dado origen a muchos “movimientos   universitarios” (“movidas”, según algunos): Valeria ha pertenecido a varios   grupos feministas, Sebas forma parte de un grupo Trasher, Clarissa construye su   identidad en torno al arte, Cristian se define como libertario, Mario y Adriana   se han adherido a grupos religiosos no-católicos, Pablo pertenece a un grupo   indigenista, Esteban a un grupo ecologista.</font></p>     <p><font size="2" face="Verdana">La educación, y particularmente la educación universitaria, ocupa   un lugar estratégico en las narrativas analizadas. Se ha establecido que las   universidades constituyen no sólo espacios donde los jóvenes despliegan, mas o   menos conscientemente, estrategias de movilidad social -que gira en torno a la   acumulación de capital simbólico-y realización personal, sino también son   escenarios de socialización y de tránsito hacia la edad adulta. En el primer   caso, Adriana destaca que sus “padres no tuvieron la educación, mi mamá apenas   sabe escribir, no sabe leer, mi papá es la persona que tuvo un poco de   instrucción pero yo respeto mucho a mis padres, lo que ellos hacen, pero no   quisiera quedarme estancada en eso, o sea, yo quiero tener una profesión”.   Sergio está convencido que la carrera universitaria es importante para ocupar   cargos destacados en la sociedad. A Valeria le gustaría ser docente   universitaria como su madre. Pablo busca el título académico para “superarse”.   En el caso de Armando y Esteban hay un cálculo reflexivo: la universidad sirve   para incrementar un capital simbólico - títulos “fuertes” en carreras técnicas   de preferencia en el exterior- que se traducirá en el futuro en ingresos   económicos y en reconocimiento social.</font></p>     <p><font size="2" face="Verdana">Sin embargo, casi todos los jóvenes entrevistados han manifestado   su decepción y su escepticismo respecto a la formación universitaria que   reciben. Esta actitud está alimentada cotidianamente de juicios duros y   críticos respecto a la capacidad de los docentes, a la politiquería y   corrupción que cunden en la “U”, a los roles negativos que cumplen los partidos   políticos y a las deficiencias pedagógicas e infraestructurales. En suma, la   visión que los jóvenes tienen de la universidad es muy sombría. A pesar de   ello, </font><font size="2" face="Verdana">salvo en uno o dos casos, como en la entrevista de Clarissa, no se   sienten atraídos por la idea de desertar o abandonar la universidad: se   proponen por el contrario suplir las deficiencias en su formación a través del   esfuerzo personal. Los jóvenes concuerdan en que la educación que brinda la   universidad no es suficiente ni corresponde con sus aspiraciones; también   consideran que se debe ampliar más el conocimiento mediante la investigación   personal, ya que la enseñanza es muy vaga e imprecisa. Pablo opina que en la   universidad existe una “deficiencia muy grande, todo es teoría, existe poca   práctica, hay teorías que no se adecuan a una determinada realidad ajenos al   estudiante no da todo lo que necesariamente debería darte pero si te da las   pautas y esto se debe a la mala formación de los docentes”. Para Valeria “la   universidad es muy cuadrada. Por ejemplo uno dice, &#699;entro a la   universidad&#700; y ya espera el saber máximo, pero es mentira te enseñan unas   verdades que ni los docentes saben y que no dan lugar a cuestionamientos, te   dicen hay una forma de hacer las cosas, y si no te gusta esa forma, entonces   tienes que hacerlo fuera de la universidad”; a ella le gustaría tener una   universidad más abierta, con menos esquemas, donde “se pueda inventar”.</font></p>     <p><font size="2" face="Verdana">Sergio piensa que actualmente la situación académica en la UMSS es   “muy baja”, según él por los malos docentes que sólo les interesa ”cobrar su   sueldo y mantener la pega”. Otra causa es el poco dinero que le concede el “mal   gobierno”, razón por la cual Bolivia está muy atrasada en la educación básica y   superior en relacion a otros países. Clarissa no tiene intenciones de terminar   su tesis porque, según ella, eso no le garantiza un empleo; cree que se   equivocó en elegir esa carrera ya que en su momento parecía tener futuro pero   terminó abandonando la universidad. A Diego tampoco le satisface su carrera   porque no hay mucho campo laboral; su aspiración es ser actor de teatro y   estudiar artes escénicas en España “Yo en mi campo profesional no tengo mucha   aspiración, propóngome trabajar digamos unos años en comunicación porque   después me voy a España a estudiar teatro”. Sergio piensa que en la “U” está   gobernada por camarillas partidarias. Sebas no parece muy convencido de su   elección profesional, influido por sus padres, y declara su escepticismo   respecto a la educación superior, sobre todo por la calidad “mediocre” de los   docentes y la obsolescencia y rigidez de los planes de estudio. Cristian,   estudiante de sociología de 22 años, no cree en ningún partido político, afirma   que las ideas partidarias están acabando con la universidad, que antes era   revolucionaria.</font></p>     <p><font size="2" face="Verdana">Las biografías muestran que las experiencias de los jóvenes en la   universidad están hechas de múltiples frustraciones, deserciones, conflictos,   vacilaciones. La universidad, en algunas entrevistas, aparece como una suerte   de nueva etapa en la vida de la persona, como un rito de iniciación hacia la   edad adulta; la experiencia universitaria se construye en base a una lógica de   adaptación y sobrevivencia y no como la libre elección de una vocación o como   un estrategia calculada racionalmente.</font></p>     <p><font size="2" face="Verdana">Distinciones e imaginarios</font></p>     <p><font size="2" face="Verdana">Los estilos de vida son una suerte de materialización de las   trayectorias del Yo: prácticas rutinarias, hábitos en el comer y el vestir,   espacios de socializaciónón, que tienen un cierto parón. En las grandes   ciudades y en el contexto de la globalización, ellos suponen una elección entre   una pluralidad de opciones (Giddens 1991:106). Por supuesto, estas rutinas   están estrechamente relacionados con consumos culturales diferenciados. Los   estilos de vida distinguen, dibujan líneas simbólicas e imaginarias entre   grupos de jóvenes.</font></p>     <p><font size="2" face="Verdana">Hay una interesante conexión entre la búsqueda de autenticidad y   el consumo cultural personalizado. Valeria, Clarissa y Diego quieren   distinguirse, hacer cosas que no sean comunes. A Valeria le gusta la música   tranquila, el Jazz, la música experimental “prefiero descubrir otra música, y   no así escuchar lo que todo el mundo escucha”. Lo que le gusta de la vida es   bailar, leer cosas interesantes y “raras”, salir a conocer gente, hablar y   víajar, ver cosas interesantes en la televisión como programas documentales.   Clarissa tiene afición muy fuerte por el teatro “Es mucho más que un hobby, una   pasión tal vez”. Clarissa también es aficionada al Jazz: Keith Jarret, Miles   Davies, Charlie Parker. La música folklórica le parece un poco pesada. No   obstante le gusta la fusión en las versiones de Altiplano y Wara. Lée mucho,   “varias horas al día”. Autores de teatro, por supuesto (Beckett, Brecht,   Stanislasky) pero también novelas: Julio Cortazar, Italo Calvino, Margaritte   Yourcenar y Perez Reverte. “Ya he estado en París y en Barcelona de vacaciones   y me ha encantado la vida cultural, los museos, el mundo del teatro, el   cine...todo”. Los hobbies favoritos de Diego son el teatro, dormir y ver   televisión.La música favorita de Diego es Leven Blues, música electrónica,   también le gusta el Hip Hop, algunas románticas tal vez, pero no “en exceso”;   su grupo favorito es Iliakuliaqui ­ porque le gusta el Funk- y Yhamiro Kuay. De   la televisión, “sólo en cable”, le interesa un programa que corresponde a su   sensibilidad personal, William Gray. También le gustan algunos programas   cómicos de Fox. Diego se reúne con sus amigos, generalmente en los alrededores   de la “España” o en un boliche homosexual. Clarissa, Valeria y Diego frecuentan   mucho los cafés de la España, en Cochabamba, que son sus lugares de reunión con   sus amistades, sobre todo los fines de semana.</font></p>     <p><font size="2" face="Verdana">En las narrativas de los jóvenes que se han adherido a grupos   religiosos los artefactos culturales parecen tener una importancia secundaria   en la construcción de fronteras simbólicas. La adscripción religiosa funciona   como referente central. El pasatiempo favorito de Marco es leer las revistas   Atalaya y Despertad de los Testigos de Jehová. Le gusta mucho jugar fútbol,   participa en un equipo en campeonatos a nivel interprovincial. También le gusta   mirar las telenovelas del canal 9, por ejemplo el programa Milagros. Marco, al   igual que Mario, otro joven que pertenece a la misma congregación religiosa, se   siente identificado con personajes del medio artístico, muy populares en los   programas de televisión y el cine. Lo que está de moda le gusta mucho:   “Cristina Aguilera, es muy formada inteligente y además capacitada para   enmarcar una carrera artística que es muy competitiva, como es ser artista, y   una de las cantantes que se acoge a la perspectiva a la exigencia de la   juventud, que exigen temas románticos, bailables, una de las pocas artistas que   se esta dando a conocer en el medio artístico en el ámbito de la música   internacional, mas propiamente latino anglosajón”. El hobby favorito de Adriana   -recordemos que ella pertenece a la comunidad Bahai - es bailar música   folklórica en un grupo llamado Taller sin Fronteras, pero también le gusta   bailar música disco y clásica; ama el ballet. Tiene un gusto variado de géneros   musicales, exceptuando al rock pesado. Entre sus programas favoritos de la   televisión están los programas cómicos como Paso a Paso, El Príncipe del Rap, y   algunos noticiosos como P.A.T. “son ecuánimes me encantan por la forma de   mostrar la realidad”. Entre sus favoritos están Mirian Hernández, Luis Miguel,   Amaru, y los K&#700;arjkas.</font></p>     <p><font size="2" face="Verdana">Sergio tiene un estilo de vida muy especial: le gusta la música de   Silvio Rodríguez y de Víctor Jara, “por la rebeldía que muestran en su letra”,   y también el rock “porque es violencia”. Le apasionan también las lecturas y   discusiones filosóficas. A Cristian le gusta escuchar música y escribir. No   tiene un programa favorito pero le agrada ver Los Simpsons.</font></p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p><font size="2" face="Verdana">La historia de Pablo gira en torno a un proyecto de vida   comunitario cuyo centro es el rescate de los valores culturales indígenas a   través de la difusión y rescate de la música autóctona. Pablo participa en un   grupo de música autóctona andina, boliviana, ecuatoriana y peruana, pero   también le gusta un poco de rock del tipo Pink Floyd. Tiene predilección por   Kollasuyo Ñan, Kollamarka, Kala Marka, Y Awatinas. Wara merece un comentario   especial: “tiene una forma de tocar la música que es fusión entre rock exterior   y música boliviana y esta tratando de nexar estos dos géneros y lo expresa de   una forma contestataria a los problemas que pasan hoy en día nuestro país, por   ejemplo, qué la coca no es cocaína”. Kalamarka es otro grupo especial porque   “rescata mucho la cultura de etnias olvidadas como los Tobas”. ¿La televisión?   No le interesa: no tiene programas ni personajes favoritos. No se trata de un   rechazo fundamentalista a los valores occidenteles, sino de una permanente   negociación de sentidos expresada en las tensiones e hibridaciones entre los   sentidos e imágenes producidos por la industria cultural y los sentidos e   imágenes de la tradición.</font></p>     <p><font size="2" face="Verdana">Esteban se define como un “adicto” de la televisión por cable. Le   gustan MTV, el Discovery Channel, The Tom Green Show y, sobre todo, los canales   que cubren los deportes, particularmente las carreras de autos y motos. Armando   tiene preferencias distintas, le gusta la música latina antes que la   anglosajona: cultiva su admiración por el merengue y la salsa (aunque no tiene   un grupo preferido); Ricky Martín y Luis Miguel son sus cantantes románticos   preferidos.</font></p>     <p><font size="2" face="Verdana">¿Te gustaria vivir? en Estados Unidos La pregunta provoca,   estimula y traza fronteras. Las respuestas, sean de rechazo o de aceptación,   son siempre enfáticas. Valeria no siente ninguna afición por el estilo de vida   que se lleva en los Estados Unidos “es una sociedad tan vacía, tan plástica,   todo es lo más moderno, la gente solo piensa en hacer plata, no es mi estilo de   vida. En todo caso yo viviría viajando pero no allá”. A Diego tampoco le   gustaría vivir en los Estados Unidos porque: “la gente es muy neurótica, algún   día me gustaría vivir algún tiempo tal vez, pero así pasar mi vida, irme a   vivir para siempre no, preferiría vivir en Europa. La gente es muy agresiva el   país mismo es muy agresivo, en sí yo preferiría vivir en Europa, porque la   gente es más culta, el arte es mucho más, se lo considera de mejor manera. Mi   meta no es vivir en los Estados Unidos, jamás, eso que quede claro”. Clarissa   ha estado ya en Miami pero preferiría vivir en Europa (conoce Barcelona y   París) porque la gente es mas “culta”. A Sergio no le gustaría vivir nunca en   Estados Unidos, lo único que le gusta de ese país es la “geografía de los   pieles rojas”, por lo demás tiene una opinión muy dura sobre la sociedad   norteamericana. A Adriana no le gustaría vivir en EEUU porque prefiere su   cultura convivir con su gente, sobre todo ayudar a la gente que más necesitada.</font></p>     <p><font size="2" face="Verdana">Con Carla sucede lo contrario: le “encantaría” vivir en los   Estados Unidos no sólo por las posibilidades de trabajar y ahorrar también “por   la gente, por las comodidades”. Esteban tiene la firme intención de estudiar en   alguna universidad norteamericana, habla inglés corrientemente, vivió siete   meses en Norteamérica, mira programas de televisión producidos en Estados   Unidos, su ropa ha sido confeccionada en Miami. Federico de la misma manera “Me   encantaría vivir, digamos, en los Estados Unidos, por </font><font size="2" face="Verdana">el factor económico, quisiera ir allá a reunir dinero, también por   el modo de vida que puedan tener allá, no me imagino porque no lo conozco pero   quisiera comprobarlo”. Mario radica actualmente en los Estados Unidos, tuvo que   emigrar por cuestiones de trabajo ya que en el país es muy difícil poder   conseguir trabajo. Aspira poder ejercer su profesión y ser reconocido por la   comunidad latina de ese país, de esa manera ayudar a sus semejantes. Le   gustaría formar parte de un grupo de ayuda social el inmigrante. Tiene deseos   de superación en la vida. Le gusta salir de paseo, visitar los shoppings, ir al   cine, jugar fútbol; mira los Simpson ya que muestra la realidad de los EEUU. A   Pedro si, le gustaría vivir en Estados Unidos porque “ la misma forma de vida   que tienen allá me parece muy buena”.</font></p>     <p><font size="2" face="Verdana">La identificación de los jóvenes con personajes “reales” o   ficticios aporta elementos interesantes al análisis de sus universos simbólicos   e imaginarios. Esteban, un triunfador de cepa, admira a Michael Schumacher,   campeón mundial de Formula 1. Una correspondencia inquietante. Lo propio sucede   con Armando cuyo personaje favorito es Jacky Chang, un actor que interpreta   films de artes marciales. Los personajes favoritos de Diego son actores   “serios”: Tom Hanks y Anthony Hopkins. El cine y la televisión generan sistemas   poderosos de identificación e, implícitamente, proyectan el futuro de los   jóvenes. Adriana respeta a Carlos de Mesa y Marco a Cristina Aguilera. Otros   entrevistados prefieren personajes “reales”: Sergio admira el valor y la fe de   Ernesto Che Guevara y Valeria admira a las mujeres mineras porque: “con una   huelga han sacado a Banzer, es el coraje, y por muchas cosas que yo admiro ..”.   .</font></p>     <p><font size="2" face="Verdana">Con la excepción de Carla, el Internet es para los jóvenes una   piedra de toque común, aunque sus significaciones se distribuyen en un amplio abanico.   Críticos mordaces de la “globalización” como Sergio y Pablo (quienes, desde   registros diferentes, cuestionan la “inautenticidad” del mundo capitalista)   navegan por la Red con propósitos distintos: Pablo tiene una página Web, a   través del cual no sólo pretende difundir la música autóctona andina, sino   también la cultura, con sus ritos y costumbres; a pesar de tener una adhesión   “local” se sirve de medios globalizados para poder rescatar valores locales, y   este hecho no genera ningún trauma. Sergio, por su parte, usa el Internet para   leer el Grandma, el periódico oficial del gobierno cubano. Clarissa es una   internauta muy selectiva: le interesan las bibliotecas virtuales, los sitios de   arte como Panoplie, leer periódicos como El País y Le Monde y, por supuesto,   bajar música de Napster. A Esteban también le fascina el Napster; se ha   comprado un “quemador de Cds” para grabar todo tipo de música: hip–hop, punk,   punky, rock, funky, hardcore, fusión, salsa, clásica. También usa la Red para   juegos y para no aburrirse. Diego sólo lo usa para escribirle a su pareja y   bajar información referente a su carrera. Adriana busca información científica,   que le permita orientar mejor su carrera y también utiliza el Internet para   comunicarse con personas que tienen las mismas perpectivas.</font></p>     <p><font size="2" face="Verdana">El Internet es ciertamente un poderoso soporte de la sociedad   global pero los flujos de información que en él circulan no tienden   exclusivamente a la formación de un estilo de vida “globalizado”: producen   asimismo “comunidades” ( Cuán necesaria es la reinvención sociológica de este   término! ) virtuales de todo tipo, diferencias, en suma.</font></p>     <p><font size="2" face="Verdana">La globalización es un “hecho social” -un conjunto complejo de   hechos, en realidad- que sólo puede ser aprehendido por las representaciones   que produce. Un amplio abanico de imaginarios se despliega en torno a la   globalización, que sin embargo puede oscilar entre dos polos: la   homogeneización y la diferencia. Aunque a primera vista se advierte un   conflicto entre representaciones opuestas, estos polos no representan mundos   herméticos: las imágenes se filtran desde uno hacia otro imaginario. El   imaginario de la homogeneización se presenta como la negación de toda   diferencia y como un proceso -inevitable y necesario- de paulatina destrucción   de fronteras: territoriales, económicas, culturales y políticas. Este registro   niega el hecho nacional (y su rol político comunitario) y lo sustituye por una   “ciudadanía planetaria”. La oposición simétrica es la representación   diferencialista: el discurso de la alteridad y la tradición que exhalta la   diferencia religiosa, étnica, lingüística y nacional. La acelerada expansión de   los medios masivos de comunicación no ha conducido inexorablemente a la   conformación de una sociedad mundial con patrones culturales standarizados. Todo   lo contrario: la emergencia de identidades étnicas, regionales, de género y   sexualidad, religiosas, en todos los rincones del mundo, es una de las   consecuencias del trabajo de homogenización, ...como si los hombres quisieran   ser más y más diferentes cuando más iguales son.</font></p>     <p><font size="2" face="Verdana">Epílogo: Nuevos conflictos en el horizonte</font></p>     <p><font size="2" face="Verdana">El problema de la identidad, individual y colectiva (estrechamente   relacionadas entre sí), se ha convertido en un nuevo escenario de conflictos   sociales y políticos. No son pocos los cientistas sociales que otorgan un lugar   central a estos conflictos, desplazando en importancia a las luchas entre el   capital y el trabajo. Sea como fuere, la des­intitucionalización y la salida de   la política no han conducido a los jóvenes a encerrarse, herméticamente, en su   mundo privado, refugio defensivo contra las “ilusiones” de lo político. Estas   transformaciones han desembocado en una reformulación de la cuestión </font><font size="2" face="Verdana">social y en una renovación del lenguaje político. Esto no quiere   decir, sin embargo, que la “vieja” política haya desaparecido, sino que a ella   se han sobrepuesto nuevas luchas y tensiones políticas (nuevos programas y   acciones) cuyo centro de gravedad es lo que los sociólogos han llamado politics   of identiy. La política reinventa la política.</font></p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p><font size="2" face="Verdana">Este “nuevo lenguaje político” tiene que ver, por una parte, con   la construcción de nuevas identidades (religiosas, étnicas, sexuales, de   género, regionales, “comunitarias”, etc), que plantea implícitamente un   problema de naturaleza política: las demandas de reconocimiento público de las   diferencias culturales. Esto significa que las comunidades de vida no se   desarrollan simplemente en los espacios privados. El Estado, por contrapartida,   se ve obligado a reconocer y sancionar esas diferencias para refundar su propia   legitimidad. Por otra parte, el mundo del individuo -su estilo de vida, su   moral- se ha convertido en un problemas político en la medida que involucra un   choque de intereses entre formas de vida y cultura, cuya existencia plural sólo   la política puede instituir.</font></p>     <p><font size="2" face="Verdana">NOTAS</font></p>     <p><font size="2" face="Verdana">1 Título de un libro de ensayos del escritor cochabambino Jorge   Zavala S.</font></p>     <p><font size="2" face="Verdana">2 Algunas de las entrevistas aquí presentadas han sido recopiladas   por el Taller de Investigación Colectiva, área de cultura (2000-2001), de la   Carrera de Sociología de la UMSS, compuesta por Ecarlett Salinas, Gloria Soliz,   Teresa Oporto y Raymundo Soto, y dirigido por J. Komadina.</font></p>     <p><font size="2" face="Verdana">3 Entre ellos no se puede dejar de mencionar a Ricoeur (1985),   Dworkin (1982), Geertz (1983), MacYntyre, (1981) y Taylor (1989).</font></p>     <p><font size="2" face="Verdana">4 Nietzsche opone la idea de los “seres periodicos” a idea de un   “yo” auténtico e irremplazable: “Nous n'avons pas le droit de ne souhaiter   qu'un seul état, nous devons désirer devenir des étres periodiques comme   l'existence” (1948: IV, § 20).</font></p>     <p><font size="2" face="Verdana">5 Estas similitudes me han sido sugeridas por Portocarrero (2000:   14).</font></p>     <p><font size="2" face="Verdana">6 Estas tansformaciones no pueden resumirse en los cambios   políticos institucionales de la democracia representativa, tal como lo proclama   la ciencia política de inspiracion anglosajona.</font></p>     <p><font size="2" face="Verdana">7 Según Sennet (1979)la “muerte” del espacio público es una razón   de la omnipresencia de este narcisismo, en tanto búsqueda permanete de   identidad.</font></p>     <p><font size="2" face="Verdana">8 Concepto propuesto por Dubet y Martuccelli (1998: 147-215) 9   Castell (1992) 10 Komadina: 1991.</font></p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p><font size="2" face="Verdana">BIBLIOGRAFÍA</font></p>     <!-- ref --><p><font size="2" face="Verdana">1.- CASTEL, Robert, Les Métamorphoses de la question sociale,   Paris, Fayard, 1995.</font>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=193788&pid=S1815-0276200400010000400001&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p><font size="2" face="Verdana">2.- CASTELLS, Manuel, La era de la información. Economía, sociedad   y cultura. Vol. 2. El poder de la identidad. Madrid, Alianza Editorial, 1998.</font>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=193789&pid=S1815-0276200400010000400002&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p><font size="2" face="Verdana">3.- DUBET, Frangois y Danilo Martuccelli,   Dans quelle société vivons-nous? Paris, Seuil, 1998. </font>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=193790&pid=S1815-0276200400010000400003&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p><font size="2" face="Verdana">4.- DWORKIN, Ronald, The   politics of interpretation, Chicago, University of 4.- Chicago Press, 1982.</font>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=193791&pid=S1815-0276200400010000400004&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p><font size="2" face="Verdana">5.-  FOUCAULT, Michael, Le souci de soi, Paris,   Gallimard,1984.</font>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=193792&pid=S1815-0276200400010000400005&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><p><font size="2" face="Verdana">6.- GAUCHEt Marcel , La religión dans la démocratie. Parcours de   la la•cité, Paris, Le Débat­Gallimard, 1998.</font></p>     <!-- ref --><p><font size="2" face="Verdana">7.- GEERTZ, Clifford “Local knowledge:   Fact and law in comparative perspective”, en: Clifford Geertz, Local Knowledge,   New York, Basic Book, 1983.</font>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=193794&pid=S1815-0276200400010000400007&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p><font size="2" face="Verdana">8.- GIDDENS Anthony, Modernity and Self-Identity   : Self and Society in the late Modern Age, Cambridge, Polity Press, 1991.</font>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=193795&pid=S1815-0276200400010000400008&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p><font size="2" face="Verdana">9.- KOMADINA, Jorge “Procesos y estructuras de la Reforma   Universitaria en Bolivia, 1928-1978 “, En Runaway, Facultad de Humanidades,   Cochabamba, 1991.</font>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=193796&pid=S1815-0276200400010000400009&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p><font size="2" face="Verdana">10.- MACYINTYRE, Alasdair, After Virtue: A   study in Moral Theory, Notre dame, University of Notre DamePress, 1981.</font>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=193797&pid=S1815-0276200400010000400010&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p><font size="2" face="Verdana">11.- NIETZSCHE, Friedrich, La volonté de puissance, Paris,   Gallimard, 1948.</font>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=193798&pid=S1815-0276200400010000400011&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p><font size="2" face="Verdana">12.- PORTOCARRERO Gonzalo, Hacia una cartografía de los sentidos   comúnes emergentes: Las nuevas poéticas del sujeto en la sociedad peruana,   Trabajo de Investigación, Lima, 2000. </font>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=193799&pid=S1815-0276200400010000400012&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p><font size="2" face="Verdana">13.- RICOEUR, Paul, Temps et récit, vol.3. Le   temps raconté, Paris, Seuil, 1985.</font>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=193800&pid=S1815-0276200400010000400013&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p><font size="2" face="Verdana">14.- SENNET, Richard, Les Tyrannies de   l&#700;intimité, Paris, Seuil, 1979.</font>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=193801&pid=S1815-0276200400010000400014&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p><font size="2" face="Verdana">15.- TAYLOR Charles, Multiculturalisme.   Différence et démocratie, Paris, Albin, 1994.</font>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=193802&pid=S1815-0276200400010000400015&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --> ]]></body><back>
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