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<publisher-name><![CDATA[Carrera de Ciencias de la Comunicación Social - Universidada Católica Boliviana San Pablo Cochabamba]]></publisher-name>
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</front><body><![CDATA[ <p align="center"><font size="4" face="Verdana"><i><b>ENTREVISTA  </b></i><b>“TENEMOS QUE   ROMPER NUESTRO ASCO AL MERCADO...”</b></font></p>     <p align="center">&nbsp;</p>     <p align="center">&nbsp;</p>     <p align="center"><b><font size="3" face="Verdana">Rossana   Reguillo</font></b></p>     <p align="center"><b><font size="2" face="Verdana"><i>- Mexicana</i></font></b></p>     <p align="center"><b><font size="2" face="Verdana"><i>- Doctora en Ciencias Sociales.</i></font></b></p>     <p align="center"><b><font size="2" face="Verdana"><i>- Mención Antropología, por la Universidad de   Guadalajara.</i></font></b></p>     <p align="center"><b><font size="2" face="Verdana"><i>- Vicepresidenta de la Asociación Latinoamericana de   Investigadores de la Comunicación. </i></font></b></p>        <p align="center"><b><font size="2" face="Verdana">Email: rossana@iteso.mx</font></b></p>     <p align="center">&nbsp;</p> <hr>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p><font size="2" face="Verdana">En Cochabamba   tuvimos la oportunidad de escucharla en eI Seminario   Latinoamericano del 99. Sus contribuciones a la investigación de la   comunicación, cultura, jóvenes y miedos urbanos es   indiscutible. El mes de septiembre del 2000, presentó una ponencia en el   Encuentro de Facultades de Comunicación organizado por la FELAFACS.   Aprovechamos la ocasión para conversar sobre temas de actualidad y sobre algo que   parece se está olvidando en la investigacióbn social:   la dimensión política.&nbsp;&nbsp; (Marcelo Guardia Crespo)</font></p>     <p><font size="2" face="Verdana"><b>Marcelo Guardia (M.G.).-</b> ¿Cual es la importancia   política del estudio de los miedos y la comunicación?</font></p>     <p><font size="2" face="Verdana"><b>Rossana Reguillo (R.R)</b>.- Mirá yo estoy trabajando bajo el supuesto de   que hacer investigación en torno a cómo se están configurando los miedos en la   sociedad contemporánea, siguiendo su raíz de conformación histórica, nos   permite dos cosas fundamentalmente: la una entender las transformaciones en el   modo de socialidad contemporánea y es que creo que   los miedos son uno de los ingredientes y una de las características para   definir lo que está pasando en este momento y cuando hablo de formas de socialidad definidas desde los miedos o articuladas   alrededor de los miedos, estoy pensando en cómo hoy el miedo se convierte no   solamente en una emoción experimentada de manera subjetiva, sino en una   plataforma política de acuerpamiento de los   movimientos sociales. Esa sería una primera cuestión y una segunda cuestión es   que estoy convencida de hacer esta investigación entorno   a los miedos nos permite entender desde la comunicación los procesos   autoritarios de apropiación del miedo. Es decir cómo el poder o los poderes   estarían capitalizando los miedos de la sociedad contemporánea para impulsar el   proyecto político económico en una dirección.</font></p>     <p><font size="2" face="Verdana"><b>M.G.- </b>Cómo podría la   academia, una vez detectando y conociendo ese mapa de miedos, conectar ese   conocimiento con el ejercicio de la ciudadanía de la propia gente o cómo   devolverle a la gente?</font></p>     <p><font size="2" face="Verdana"><b>R.R.- </b>Claro yo creo   que una de las enormes ventajas de este tipo de temáticas tan vigentes es que   permiten hacer un ejercicio de narrativa cuyo objetivo principal sería de   construir estos relatos que paralizan una participación ciudadana más activa yo   no tengo recetas por supuesto me rehuso a pensar en   esos términos. Pero lo que sí creo es que desde la academia se puede hacer un   trabajo critico muy serio, un trabajo intelectual de develamiento de   deconstrucción de estos discursos autoritarios y tratar, a partir de distintos   tipos de registro de géneros de narrativas, crónica, audiovisual, de ejercicio   periodístico permanente, el desnaturalizar muchas de las categorías que hoy   comandan las relaciones ciudadanas</font></p>     <p align="center"><font size="2" face="Verdana"><img border=0 width=123 height=177 id="_x0000_i1025" src="/img/revistas/rpc/v08n07//v08n07a02image001.jpg" alt="Descripción: C:\Users\ove\Desktop\CONVERTIDOS-a-DOC-2\v08n07\/img/revistas/rpc/v08n07/\image001.jpg"></font></p>     <p><font size="2" face="Verdana"><b>M.G.- </b>Ayer hablaste   de un mapa de silencios ¿cómo trabajar algo tan impreciso como son los   silencios desde la comunicación?</font></p>     <p><font size="2" face="Verdana"><b>R.R.- </b>Claro, mira mi   propuesta tanto teórica como metodológica es el primer asunto tendría que ver   con historizar la mirada ¿no? o sea, eso le quita la   impresión a estas cuestiones. Por supuesto, cuando yo hablo de la noción de   silencios estoy refiriéndome a todo aquello que está invisibilizado   en la afirmación de un poder monolítico, estatal, egocéntrico y que entonces   considero que uno de nuestros desafíos o tareas sustantivas debiera ser   precisamente hacer este mapeo histórico de ver qué fue lo que perdimos en el   proceso de construcción de nuestros estados nacionales. ¿Qué fue lo que   perdimos en términos de actores, de prácticas, de procesos sociales en este   proyecto de afirmación de modernidad latinoamericana?.   ¿Cómo se hace eso?. Con preguntas muy claras en   términos metodológicos de cómo se fueron codificando los procesos de   pensamiento en torno al otro ¿no?. Ese otro que quedó   por fuera del centro, del centro de esta modernidad y todo esto te lleva a   decir... a ver?, ¿Quiénes fueron condenados al silencio?, evidentemente las   mujeres ¿no?. Pero no en un afán maquiavélico, sino   para entender qué papel se le otorgó a la mujer, qué papel se le otorgó a los   jóvenes, qué papel se le otorgó a los indígenas, qué papel se le otorgó a los   negros ¿no? y qué papel en términos generales se le otorgó a los excluidos de   la palabra ¿no?</font></p>     <p><font size="2" face="Verdana">Entonces es   trabajar mucho con el binomio que no es la oposición entre palabra y silencio   que tiene una vigencia hoy muy grande. Decir quienes   son finalmente los que siguen excluidos de la palabra pública ¿no? esa es como   la hipótesis como de fondo.</font></p>     <p><font size="2" face="Verdana"><b>M.G.- </b>Ayer hablaste   de una opción que me pareció muy llamativa: “hacer las paces con la diferencia”</font></p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p><font size="2" face="Verdana"><b>R.R.- </b>Exacto, sí mira   yo creo que pasaría precisamente por esta preocupación mía de que yo en la   medida en que avanzo, Marcelo, en mi investigación en la parte más etnográfica   y por supuesto en las reflexiones teóricas me doy cuenta de que muchas de   nuestras prevenciones con respecto a la familia digo con respecto al otro pasan   por procesos de educación que naturalizan la amenaza que puede representar el   otro yo.</font></p>     <p><font size="2" face="Verdana">Ayer ya no   tuve tiempo de plantear los cuatro espacios que me parecen fundamentales para   hacer las paces con esta diferencia; que serían, por un lado, la familia como   un eje sustantivo que nos permita la reconstrucción de este tejido social. La   familia es un espacio que ha sido sacralizado como lo más bonito ¿no?, toda   esta narrativa norteamericana del valor familiar y sin embargo ahí se están   construyendo muchos de los terrores mayores que tenemos con respecto a la   alteridad o la diferencia. Un segundo espacio me parece la escuela, la escuela   no se está haciendo cargo, la escuela está en crisis, no sabe entender esta   crisis de saberes, de sensibilidades y sobre todo no está haciéndose cargo de   las transformaciones del   mundo contemporáneo en relación a la globalización. La escuela está formando   ciudadanos incapacitados, afásicos, temerosos, prevensivos   o con muchas prevenciones con respecto a lo diferente y no está pensando en el   ciudadano que eso es lo que me parece muy, muy dramático de este asunto.</font></p>     <p><font size="2" face="Verdana">Y un tercer espacio sería la ciudad ¿no? por eso mi obsesión ¿no? siempre   con este tema de la ciudad porque finalmente la ciudad es el espacio de   organización o desorganización de la diferencia, es el espacio fundamental del   encuentro con el otro y con lo otro y si no somos capaces de pensar en términos   políticos, urbanísticos, sociales y culturales, una ciudad multicultural que   sea capaz de acoger a esta diferencia y darle reconocimiento legítimo, no   tolerancia que ese me parece un concepto muy peligroso este porque se tolera   siempre desde una posición superior. Entonces yo creo que debemos transformar   la noción de tolerancia por la de reconocimiento y respeto ¿no?, pero en fin, ahí   me parece que hay un trabajo muy fuerte que hacer, tanto en términos de   investigación como de intervención.</font></p>     <p><font size="2" face="Verdana">Y el último espacio, el cuarto, para hacer las paces con esta diferencia   sería el de los medios de comunicación ¿no? Me parece que hoy día no podemos   hacer una propuesta política en términos de ciudadanía si no somos capaces de   incidir en los medios de comunicación, tenemos que romper con nuestras   concepciones tanto maniqueas de los medios como todopoderosos. Tenemos que   romper nuestro &quot;asco&quot; al mercado y tratar de hacer un trabajo mucho   más político, mucho más de cabildeo, mucho más de intervención, de calidad   crítica en los medios de comunicación porque hoy día en la medida que se ha   producido este vaciamiento de la política del que yo trataba de hablar ayer,   los medios se están en convirtiendo hoy en gestores, en jueces y en   dinamizadores de la dinámica social; o sea, hoy la televisión centralmente se   ha convertido en una proveedora ¿si? de imágenes para   pensar el mundo ¿no?</font></p>     <p><font size="2" face="Verdana"><b>M.G.- </b>Ahí aparece una ambivalencia en el discurso oficial o tal   vez en la acción del poder en sentido de que, por un lado, decías tú hace un   momento, se apropian o utilizan el miedo para promover su proyecto y por otro   lado, tienen una condena al silencio ¿cómo explicas esa ambigüedad?</font></p>     <p><font size="2" face="Verdana"><b>R.R.- </b>Yo diría que no son ambigüedades sino partes de una misma   estrategia en la medida en que, por un lado los poderes, cuando yo digo la   apropiación autoritaria de los miedos esta es una idea que ha sido bellamente   trabajada por Norber Lechner,   el chileno, que me parece uno de los politólogo más lucidos   del continente, el que está pensando bien la relación entre política y cultura.   Me refiero, siguiendo el planteamiento de Lechner al   uso que el poder está haciendo de la propia debilidad social. A ver si soy   capaz de ponerlo en un ejemplo: Pete Wilson el ex gobernador de California gana   las elecciones de su Estado apropiándose del miedo, explotando el miedo al   migrante mexicano, o sea, él consigue sus votos a través de una campaña donde   coloca al migrante mexicano como el gran operador del deterioro de la sociedad   norteamericana y estamos hablando no de una estrategia simbólica en el mal   sentido de la palabra que flota en el aire, sino de una estrategia que tiene   carne, que tiene piel y que se hace proyecto de gobierno local ¿no?. Eso es   bien peligroso y simultáneamente en la medida en que avanzan estos procesos los   otros están siendo condenados al silencio porque tú lo ves y tú lo has   estudiado Marcelo en tu trabajo sobre la prensa amarillista. Estamos viendo   cómo se construye al pobre, cómo se construye al indígena, cómo se construye a   este migrante, al territorio de lo urbano como un ser inferior y portador de   genes deteriorados y salvajes. Pero nunca se les da la palabra; es decir, si tú   revisas los reportajes por ejemplo políticos, si tú revisas los reportajes policíacos, te vas a dar cuenta que seguimos instalados   en un imaginario oficialista ¿si?; Es decir, donde se   le da la palabra al experto y donde se le da la palabra al funcionario pero nunca   al movimiento social, nunca al sujeto. Entonces yo no diría ni es   contradictorio ni es ambigüedad, sino que se instalan en una misma lógica de la   atmósfera cultural.</font></p>     <p><font size="2" face="Verdana"><b>M.G.- ¿</b>Porqué existen todavía discursos tan apocalípticos y tan negativos en relación, no   sólo a los medios, en relación a temas culturales como la globalización?. Ahora mismo he notado en las preguntas que hacían, un   panelista en la mesa de Medios y Violencia presentó una noción muy racionalista   de la humanidad. ¿Por qué esa negación de la emocionalidad, de la inteligencia   de las personas en el relacionamiento no solamente con los medios sino con la   ciudad, con la cultura, con las otras personas?</font></p>     <p><font size="2" face="Verdana"><b>R.R.- </b>Mirá es una pregunta muy inteligente y muy compleja de responder porque tiene   muchas aristas.</font></p>     <p><font size="2" face="Verdana">Voy a usar dos ideas nada más para que tratemos de pensar juntos esto. Una   primera tendría que ver con la tradición del pensamiento ¿si?. Indudablemente que seguimos atrapados en una forma de   raciocinio ¿si?. Dependemos   de una forma de racionalidad instrumental, una racionalidad que se deriva del   proyecto iluminista de la sociedad, donde el Estado como categoría central, no   como figura, como concepto fundamental, sigue obnubilando mucho nuestros   procesos de pensamiento ¿no?. Es entonces mucho más   fácil culpar a la globalización en su sentido..., en su sentido peroyativo, de todos los males que nos pueden ocurrir. ¿Por   qué?. Porque si bien la globalización tiene un rostro   terrible de muerte en tanto la globalización es ese proceso, como lo definió Castells, que engancha lo que le sirve y desengancha todo   aquello que no le sirve, sirve al mismo tiempo como pretexto para proteger los   esencialismos; entonces yo diría que la esencialización   es una herencia de este pensamiento, de esta tradición que nos tiene atrapados.</font></p>     <p><font size="2" face="Verdana">Esa es una arista que debemos explorar con mucho cuidado   de esta continuidad de pensamiento, pero una segunda arista tendría que ver con   la orfandad, tendría que ver con la incertidumbre como característica local ¿no?. En el sentido de cómo los tiempos nuevos que estamos   viviendo nos mantienen siempre muy temerosos de procesos que no entendemos y   cuando no entendemos, no podemos nombrar y cuando no podemos nombrar, no   podemos actuar ¿si?. Ahí   Humberto Eco tenía mucha razón ¿no?. El nombre de las   cosas es fundamental para la acción y en ese sentido me parece pues que esto   que tú llamas maniqueísmo, que tú llamas el Apocalipsis hecho práctica, hecho   piel, tiene que ver con esas dos cosas, no de manera exclusiva, pero sí pasa   mucho por ahí.</font></p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p><font size="2" face="Verdana"><b>M.G.- </b>Hay un ejemplo   interesante en Cochabamba. Un Prefecto de la ciudad dijo una vez en un discurso   público que los responsables por el aumento de las violaciones a niñas y a   violencia en general, serían los periódicos sensacionalistas. ¿Habría una   especie de astucia, de enmascaramiento por detrás, al no asumir una   responsabilidad que es de las elites gobernantes?.   ¿Qué te parece?</font></p>     <p><font size="2" face="Verdana"><b>R.R.- </b>Yo diría que esto que tú llamas enmascaramiento, yo le   llamo transferencia de responsabilidades que está pasando mucho en las instituciones   en crisis contemporáneas, modernas ¿no?. Los gobiernos   que culpan a los medios, los medios que culpan a la sociedad en cuanto que   ellos nada más hacen lo que nos gusta. El ciudadano   que le deriva todo al Estado. En fin hay como una poca capacidad de compromiso   político. Ayer me sorprendía mucho en la última intervención del público, un   muchacho planteaba que el tema le había interesado, pero que le parecía que   aquello de hacer una suma armónica de voces, le parecía que era absurdo, que no se iba a poder ¿no? y que por otro   lado, esta visión de tratar de despertar estas historias, estos silencios, de   hacer su historia, tenía que ver con paternalismo ¿no? y yo le contestaba al   final, y con eso cerré la intervención, que precisamente lo que yo había tratado   de colocar al final era la utopía ¿no? y la utopía pasa centralmente por el   compromiso, por la solidaridad, por el cuidado y el respeto al otro. Pero cómo   vamos a pedirles a estos jóvenes desencantados que tengan respeto, que se   comprometan si el mundo erosiona rápido y cotidianamente estos elementos de   solidaridad y de cuidado por el otro ¿no?, o sea, ahí es donde, me parece, está   el principal problema: ¿cómo vamos a lograr transformar estos imaginarios? y   ¿cómo vamos a colocar en términos de un relato, en términos de una estrategia   política, en términos de una producción audiovisual, esta necesidad de la auto   responsabilidad por lo que está aconteciendo en el mundo?.</font></p>     <p><font size="2" face="Verdana"><b>M.G.- </b>En Bolivia hace unos meses ha explotado un silencio. Los   campesinos han dicho que hay dos Bolivias: una, la de   los blancos que los dominan y los explotan; y otra, la de los indios que no   pueden modernizarse. Esa explosión del silencio es un momento de crisis. Ayer   has hablado de que la crisis también es una oportunidad ¿Qué me dirías?</font></p>     <p><font size="2" face="Verdana"><b>R.R.- </b>Mirá es que esa imagen que tú colocas es fortísima porque yo estoy convencida   de que en buena medida el tránsito hacia la democracia, que ha completado o que   ha tratado de completar México en estos últimos tiempos, tiene mucho que ver   con la ruptura del silencio de los indígenas mexicanos ¿no?.   Cuando tú entras en crisis se desconfigura el orden   naturalizado y estable que nunca nadie, ni nosotros cuestionamos porque hace   parte de la historia, de la piel. No la podemos ver porque a través de ese orden   es que vemos el mundo.</font></p>     <p><font size="2" face="Verdana">Cuando estos silencios se rompen, cuando esta   normatividad tan fuertemente fijada se altera, hay posibilidades para detonar   procesos de reflexión ciudadana, procesos de reflexibidad   y en ese sentido es que señalo de manera enfática cómo la crisis, siendo un   momento muy angustioso, es al mismo tiempo potencia pura y éste es un concepto   muy antropológico ¿no?. Muy antropológico, en el sentido de cómo la crisis, al   desanclar estas cuestiones, al producir un safamiento   entre los goces del sistema, abre intersticios para mirar la luz del otro lado   ¿no?, o sea, dices.... ¡Ay! ¿no?, o sea, si... cierto,   nosotros no nos pensábamos como una sociedad racista y sí somos. Nosotros   habíamos resuelto mediante las estadísticas modernizadoras que ya éramos países   del primer mundo, cuando ves los datos que develan ciertos silencios, que se   rompe el asunto, se pone en otros términos y ahí es donde yo creo donde está la   política hoy día ¿no?. Ahí está donde creo que está.</font></p>     <p><font size="2" face="Verdana"><b>M.G.- </b>Un saludo a Bolivia.</font></p>     <p><font size="2" face="Verdana"><b>R.R.-</b>Pues como siempre Bolivia es para mi un país al que, por mucho que me esfuerzo, no   lograré entender jamás, lo cual me parece un desafío maravilloso. Es un país   complejo, un país hecho de muchos dolores pero simultáneamente de profundos   goces que me desconciertan profundamente y donde yo me siento siempre   desafiada. Por lo tanto, es un lugar al que me gusta volver. Un abrazo   grandísimo para los amigos y amigas. Gracias.</font></p>      ]]></body>
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