<?xml version="1.0" encoding="ISO-8859-1"?><article xmlns:mml="http://www.w3.org/1998/Math/MathML" xmlns:xlink="http://www.w3.org/1999/xlink" xmlns:xsi="http://www.w3.org/2001/XMLSchema-instance">
<front>
<journal-meta>
<journal-id>1815-0276</journal-id>
<journal-title><![CDATA[Punto Cero]]></journal-title>
<abbrev-journal-title><![CDATA[Revista Punto Cero]]></abbrev-journal-title>
<issn>1815-0276</issn>
<publisher>
<publisher-name><![CDATA[Carrera de Ciencias de la Comunicación Social - Universidada Católica Boliviana San Pablo Cochabamba]]></publisher-name>
</publisher>
</journal-meta>
<article-meta>
<article-id>S1815-02762003000100009</article-id>
<title-group>
<article-title xml:lang="es"><![CDATA[DESAFÍOS PARA LA INVESTIGACIÓN EN COMUNICACIÓN Y CULTURA]]></article-title>
</title-group>
<contrib-group>
<contrib contrib-type="author">
<name>
<surname><![CDATA[Jordán A.]]></surname>
<given-names><![CDATA[Xavier]]></given-names>
</name>
</contrib>
</contrib-group>
<aff id="A">
<institution><![CDATA[,  ]]></institution>
<addr-line><![CDATA[ ]]></addr-line>
</aff>
<pub-date pub-type="pub">
<day>00</day>
<month>01</month>
<year>2003</year>
</pub-date>
<pub-date pub-type="epub">
<day>00</day>
<month>01</month>
<year>2003</year>
</pub-date>
<volume>08</volume>
<numero>06</numero>
<fpage>64</fpage>
<lpage>67</lpage>
<copyright-statement/>
<copyright-year/>
<self-uri xlink:href="http://www.scielo.org.bo/scielo.php?script=sci_arttext&amp;pid=S1815-02762003000100009&amp;lng=en&amp;nrm=iso"></self-uri><self-uri xlink:href="http://www.scielo.org.bo/scielo.php?script=sci_abstract&amp;pid=S1815-02762003000100009&amp;lng=en&amp;nrm=iso"></self-uri><self-uri xlink:href="http://www.scielo.org.bo/scielo.php?script=sci_pdf&amp;pid=S1815-02762003000100009&amp;lng=en&amp;nrm=iso"></self-uri></article-meta>
</front><body><![CDATA[ <p align="center"><font size="4" face="Verdana"><b>DESAFÍOS PARA LA INVESTIGACIÓN EN COMUNICACIÓN Y CULTURA</b></font></p>     <p align="center">&nbsp;</p>     <p align="center"><b><font size="3" face="Verdana">Lic. Xavier   Jordán A.</font></b></p>     <p align="center"><b><font size="2" face="Verdana">Docente UCB&#8209;Cochabamba</font></b><font size="2" face="Verdana"></font></p>     <p align="center">&nbsp;</p> <hr>     <p><font size="2" face="Verdana">No es un secreto que en los últimos años, la   investigación de la comunicación en nuestro medio parece estar viviendo una   apertura a nuevas propuestas teóricas y metodológicas que “retornan al sujeto”,   en términos de Mattelart , para entender los procesos comunicacionales desde la   subjetividad y lógica de los actores, reconociéndolos como productores de   significados. Pese a que todavía persisten inquebrantables defensores de los   viejos paradigmas y dogmas teóricos, cada vez son más las investigaciones que   exploran la recepción y las mediaciones tratando de no fragmentar el proceso   comunicativo.</font></p>     <p><font size="2" face="Verdana">Esta apertura   se expande a otros campos, como el de la cultura, descubriéndonos infinitos   espacios de análisis que reclaman la atención de los investigadores. La   Universidad Católica en Cochabamba, por ejemplo, ha publicado una serie de   estudios en comunicación y cultura realizados por los estudiantes y compilados   en el libro “Cochabamba en Tiempos de Glocalización”.   Los Yatiris (una especie de druidas andinos), los   rituales de la Fiesta de la Virgen de Urkupiña, el   valor simbólico del Wilstermann como medio de   identidad, son algunas de las temáticas que podemos encontrar en este trabajo.   De igual forma, ya se defendieron tesis de grado centradas en el tema de la   cultura, de los espacios urbanos y las interrelaciones culturales, en ellas se   aborda la investigación desde la perspectiva del sujeto. También se vienen   desarrollando estudios importantes de tesistas   interesados en la materia. El humor popular a través de un&nbsp; suplemento periodístico y el   fenómeno de un conocido local de baile popular son dos de los trabajos que me   toca asesorar.</font></p>     <p><font size="2" face="Verdana">Todos estos trabajos, de una u otra manera, se acercan a la cultura desde   una óptica que entiende su carácter dinámico y sus amplias significaciones.   Dicho de otra manera, estos estudios no reducen la cultura a una colección de&nbsp;objetos&nbsp;ni clasificaciones&nbsp;de símbolos y códigos sino que le proporcionan el valor&nbsp;de&nbsp; “principio organizador&nbsp;&nbsp;de&nbsp;&nbsp;la experiencia”, de la vida cotidiana.   Creemos que ello supone un gran aporte a la investigación pues, como explica   Jorge González, es preciso comprender que la cultura es también sueño y   fantasía, escape y evasión, raíz y ligadura. La cultura nos permite acomodarnos   al presente desde nuestro pasado para hacer posible el porvenir   . Así, los espacios urbanos ofrecen una irresistible diversidad de   fenómenos que invitan al análisis. Con sólo evitar la indiferencia&nbsp;&nbsp;de&nbsp;&nbsp;lo cotidiano, podemos vivir las   experiencias de lo heterogéneo en la interacción&nbsp;y&nbsp;la intolerancia,&nbsp;&nbsp; las apropiaciones&nbsp; y resistencias,  el intercambio y las luchas simbólicas.</font></p>     <p><font size="2" face="Verdana">Ahora bien,  la investigación&nbsp;&nbsp;sobre comunicación y cultura ha despegado hacia la   legitimación de la “mezcla” de bienes culturales simbólicos sin falsos purismos   ni arbitrarias premisas. Los textos de Bourdieu, de García   Canclini,&nbsp; de&nbsp;Martín Barbero, entre otros, se convierten en instrumentos   teóricos ineludibles para comprender los complejos procesos de “hibridación”   cultural en sociedades como la nuestra. El cruce de lo “tradicional” con lo “moderno”,&nbsp; la “globalización”&nbsp; y&nbsp;&nbsp;el “consumo”, lo masivo, lo hegemónico y   lo popular son conceptos cada vez   más difíciles de diferenciar ante la evidente interacción de lógicas y bienes   simbólicos distintos.</font></p>     <p><font size="2" face="Verdana">Coincidiendo con Pablo Alabarces, en la cultura   contemporánea “...ha desaparecido algo que podamos llamar cultura oficial (...)   se ha producido la disolución homogeneizadora del registro de lo alto y lo   bajo, lo culto y lo inculto, especialmente en la superficie indiferenciada de   la cultura mediática (...) han caído las categorías que constituyen la   desigualdad...”</font></p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p><font size="2" face="Verdana">Los medios y la lógica del mercado han demolido las pautas que pretendían   diferenciar lo “culto” de lo “inculto”. El arte, el entretenimiento, la moda o   el confort son compartidos por diferentes grupos sociales. Las clases   “hegemónicas” se encandilan y apropian de los bienes simbólicos “populares”   mientras estos sectores “subalternos” acceden y usan las manifestaciones   culturales de las “élites”. Sin embargo, en estos intercambios suele haber   conflictos nacidos de intolerancias pues en cada uno de los procesos de   hibridación los actores construyen constantemente significados propios que   delimitan las diferencias. La música “chicha” puede ser bailada por una   empleada doméstica y por un “chico bien” pero, ¿Adquiere para ambos el mismo valor   simbólico? ¿Puede ser un elemento que facilite el acercamiento en condiciones   de tolerancia y respeto por el “otro”? Estas son las preguntas que consideramos   importantes para plantearse en las investigaciones sobre cultura y por eso es   que nos parece fundamental dirigir nuestra mirada a los sujetos.</font></p>     <p><font size="2" face="Verdana">No dejan de ser interesante, en el juego de las apropiaciones, los   múltiples mecanismos de distinción que se van creando y las contradicciones que   se generan entre los discursos y las prácticas. Una mujer campesina que migra a   la ciudad cambia su pollera por un vestido y en ese acto puede estar reflejando   su deseo de alcanzar aquello que identifica a la cultura -digamos- occidental,   sin que necesariamente implique renegar de sus valores y bienes tradicionales.   Por otro lado, podemos preguntarnos ¿Qué es lo que mueve a que se popularice   entre los sectores hegemónicos, el uso de prendas hechas con material y motivos   indígenas? Cosa que sucedió durante algún tiempo en que camisas, mochilas consumidor a sus formatos y estructuras narrativas y, el&nbsp;&nbsp;éxito&nbsp;&nbsp;del&nbsp;cine latinoamericano,   en gran medida depende de su capacidad para acomodar una propuesta original a los&nbsp;&nbsp;modelos&nbsp;&nbsp;más “universales”. La   tozuda insistencia por marcar astronómicas distancias con el llamado “cine   comercial” puede ser una de las razones que impide a realizadores como Sanjinés   llegar a lo popular. También puede ser que en su discurso no esté reflejada la   cultura popular y su dinámica sino meras pautas arbitrarias de identificación   que niegan la validez de las interacciones e ignoran la capacidad de los   sujetos para producir significados.</font></p>     <p><font size="2" face="Verdana">“Lo tradicional no se concentra en los objetos”, sostuvo García Canclini ,   “sino en los significados que se estructuran desde los actores”, por eso un   bien que puede ser asociado a lo “tradicional” como la “Llajwa”,   va cobrando nuevos sentidos a medida que es apropiado por los “otros” y se   vuelve</font></p>     <p><font size="2" face="Verdana">y billeteras empleadas   por jóvenes de los sectores “oficiales”, estaban adornados con fragmentos de   aguayos y whipalas. ¿Caprichos de la moda? Puede ser,   pero esto demuestra que las manifestaciones de lo popular pueden ingresar en la   lógica del mercado y ser apropiadas y reinterpretadas por los otros sectores.   Podemos simplificar nuestro análisis y deducir que este ejemplo no es más que   el reflejo de una actitud snob y pasajera o podemos intentar una investigación   cualitativa en la que, quién sabe, se revele la búsqueda de nuevas formas de   identificación.</font></p>     <p><font size="2" face="Verdana">Y es que la presencia de lo popular en nuestro medio es tan importante que   hace pasar desapercibidas muchas de las formas de apropiación. Basta reparar en   el lenguaje cotidiano para darnos cuenta que empresarios y albañiles comparten   códigos al expresar sus resacas como “Ch&#700;aki” y su resentimiento muscular   post-deportivo como “makhurka”. La repentina y   enigmática apropiación de la danza folclórica “caporal” y sus derivados por   parte de los vástagos de la “high class”,   nos hace ver que existe un trasfondo simbólico que supera la mera curiosidad   por lo “nativo”. ¿Es posible pensar que nos hallamos ante una estrategia de   creación de lenguajes y códigos abiertamente mestizos que reflejan la búsqueda   de nuevos parámetros de identidad? De hecho, el acercamiento de lo “culto” a lo   popular se evidencia en casi todas las expresiones artísticas. El cine de   Sanjinés, por ejemplo, ha mantenido una línea temática claramente centrada en   las problemáticas, la cosmovisión y la historia de las culturas andinas.</font></p>     <p><font size="2" face="Verdana">Desde una óptica defensora de la ilusión de la “pureza”, este cineasta optó   en algunos casos por que sus personajes no sean interpretados por actores sino   por gente extraída del “pueblo”, sin formación ni experiencia actoral, “era la   cultura andina interpretándose a sí misma”. Si bien este recurso ya había sido   puesto en práctica por el cine europeo, cuadra perfectamente en el esquema   teórico-conceptual de la propuesta del más representativo de nuestros cineastas   y por ello es que no deja de ser interesante preguntarse: ¿Porqué   el cine de Sanjinés, supuestamente portador y defensor de la cosmovisión   popular, no traspasa las barreras de un pequeño círculo de fieles intelectuales   y logra convertirse en un bien simbólico compartido? ¿Porqué   la mayoría de los consumidores, durante el boom del año 1995, disfrutaron más y   mejor de producciones con contenido “urbano” e “internacional” como “Jonás y la   Ballena Rosada” o “Cuestión de Fe” (ambas óperas primas) que de alegatos   defensores de “nuestra identidad” como “Para Recibir el Canto de los Pájaros”   de Sanjinés o “Sayariy” de Mela   Márquez?</font></p>     <p><font size="2" face="Verdana">García Canclini ya explicó en “Consumidores y Ciudadanos” que la   presencia del cine norteamericano en la cultura urbana, de alguna manera   acostumbró al parte de su cotidianidad.   Elemento indispensable de&nbsp;las&nbsp;prácticas gastronómicas, este fiero aderezo circula por   toda la ciudad dándole mejor sabor a los platos que se sirven en comedores   populares o a las horribles hamburguesas de Mc Donald's.   La presencia de lo popular entre lo hegemónico, en este caso, ha pasado a   formar parte de la rutina diaria, la llajwa ha dejado   de ser un bien simbólico exclusivo de los sectores populares a tal punto que ni   la literatura se abstuvo de nombrarla, como lo demuestran estos versos:</font></p>     <p><font size="2" face="Verdana"><i>En mi vientre el diablillo del locoto</i></font></p>     <p><font size="2" face="Verdana"><i>La sangre de tomates saturnales</i></font></p>     <p><font size="2" face="Verdana"><i>La quilquiña y la sal labios mortales</i></font></p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p><font size="2" face="Verdana"><i>Preparan su litúrgico alboroto</i></font></p>     <p><font size="2" face="Verdana"><i>Del fuego tu te posas en   lo ignoto</i></font></p>     <p><font size="2" face="Verdana"><i>Del hambre y la sed con siderales</i></font></p>     <p><font size="2" face="Verdana"><i>Salivas memoriosas y carnales</i></font></p>     <p><font size="2" face="Verdana"><i>Tu boca alumbra y quema lo remoto</i></font></p>     <p><font size="2" face="Verdana"><i>Entonces estas manos forasteras</i></font></p>     <p><font size="2" face="Verdana"><i>Ciñen tu talle inventan tus caderas</i></font></p>     <p><font size="2" face="Verdana"><i>Y muelen nuestro amor recién anclado</i></font></p>     <p><font size="2" face="Verdana"><i>Muelen la llajua de mi sueño el jugo</i></font></p>     <p><font size="2" face="Verdana"><i>Con que abrasado por tu nuevo yugo</i></font></p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p><font size="2" face="Verdana"><i>En tu vientre me sé</i> <i>resucitado.</i></font></p>     <p><font size="2" face="Verdana">Pero toda esta pasión romántica de Antonio Terán Cavero, uno de los poetas   más reconocidos por la élite intelectual cochabambina, no refleja los infinitos   significados que adquiere la llajwa en los subespacios sociales. Al analizar la producción de bienes   simbólicos en la cultura urbana, llama la atención el hecho de que sean   aquellas manifestaciones generadas desde lo popular las que mayormente logren   circular por distintos espacios y sean apropiadas, reconocidas y resemantizadas de acuerdo a la lógica de las culturas heterogéneas.   Uso de términos idiomáticos extractados de las lenguas indígenas, consumo y   adaptación de signos y símbolos tradicionales, apropiación y práctica de   expresiones artísticas “originarias”. A esto debe sumarse la expansión de los   devotos practicantes de la “Q'oa” y la “Ch'alla” y la arrolladora invasión de la música “chicha”.</font></p>     <p><font size="2" face="Verdana">A la inversa, cuando lo “erudito”, lo “culto”, cede a la tentación de   acercarse a lo popular, casi siempre fracasa por su incapacidad de penetrar en   la sensibilidad y lógica de lo masivo, lo subalterno, lo despreciado... y, al   mismo tiempo, logra pronunciar alegatos de intercambio, rompiendo prejuicios y   estimulando acercamientos que van configurando identidades construidas sobre lo   mestizo. Grupos musicales exponentes del llamado estilo “fusión”, como Wara, Altiplano, Konlaya, Bolivian Jazz y últimamente Octavia, no logran penetrar   simultáneamente en lo hegemónico y lo popular con la misma eficiencia de PK2 o   Ana Bárbara, pero sus consumidores se enfrentan a la diversidad con menos   temores y se materializan las interrelaciones. Caso similar es el del cantautor   Manuel Monroy Chazarreta que, sin lograr ser   consumido por los sectores populares y masivos, está construyendo un verdadero   diccionario popular urbano para las clases eruditas, intelectuales, y bohemios   letrados.</font></p>     <p><font size="2" face="Verdana">No alcanza el tiempo para seguir mencionando ejemplos de esta apasionante   temática cultural pero si nos sobra para sumergirnos en su investigación. Por   eso creemos que el gran desafío consiste en poder asumir la dimensión dinámica   de la cultura en función de los sujetos y sus modos de percepción y   organización de experiencias vividas, tomando en cuenta la pluridimensionalidad   de los espacios sociales y descubriendo el juego de las apropiaciones y   resistencias cerrándole el paso a las “verdades” absolutas.</font></p>      ]]></body>
</article>
