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<publisher-name><![CDATA[Carrera de Ciencias de la Comunicación Social - Universidada Católica Boliviana San Pablo Cochabamba]]></publisher-name>
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</front><body><![CDATA[ <p align="center"><font size="4" face="Verdana"><b>QUÉ HA PASADO CON LAS TEORÍAS DE RECEPCIÓN EN AMÉRICA   LATINA</b></font></p>     <p align="center"><font size="4"><b><font face="Verdana"></font></b></font></p>     <p align="center"><b><font size="3" face="Verdana">Florencia Saintout</font></b></p>     <p align="center"><b><font size="2" face="Verdana">Profesora Titular de la Cátedra Comunicación y Recepción,</font></b></p>     <p align="center"><b><font size="2" face="Verdana">Universidad Nacional de La Plata.</font></b></p>     <p align="center"><b><font size="2" face="Verdana">Investigadora de la FPyCS de la   UNLP.</font></b></p>     <p align="center"><b><font size="2" face="Verdana">Maestría en Comunicación de la Universidad Iberoamericana   de Mé xico.</font></b></p>     <p align="center"><b><font size="2" face="Verdana">Directora de Investigación y Postgrado de la UNLP</font></b></p>     <p align="center"><b><font size="2" face="Verdana">E=mail:&nbsp; <a href="mailto:fsaintout@perio.unlp.edu.ar">fsaintout@perio.unlp.edu.ar</a>&nbsp;&nbsp; ó <a href="mailto:verano@info.perio.unlp.edu.ar">verano@info.perio.unlp.edu.ar</a></font></b></p>     <p align="center">&nbsp;</p> <hr>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p><font size="2" face="Verdana">En la historia sobre las diversas tematizaciones de la   comunicación en América Latina, un capítulo importantísimo lo han escrito las   llamadas teorías de la recepción.</font></p>     <p><font size="2" face="Verdana">Debería decirse que una de las grandes apuestas de estas   teorías ha sido pensar la posibilidad de ruptura con el modelo positivista   emisor mensaje­receptor que a lo largo del tiempo   se&nbsp;&nbsp;había transformando en la   comunicación.&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; Como también es necesario   mencionar que en muchas ocasiones esta intención, más allá de enunciarse, no ha   podido hacerse efectiva en el espacio de la práctica y del hacer.</font></p>     <p><font size="2" face="Verdana">En este trabajo se trazan algunos de los recorridos hechos por estas   llamadas teorías de la recepción en su comprensión y construcción de las   audiencias. Se analizan sus alcances explicativos y se señalan aquellas zonas   donde se han hecho visibles sus límites.</font></p>     <p><font size="2" face="Verdana">Finalmente se propone el pasaje desde unas teorías de la recepción hacia   una etnología política de la cultura. Se propone suspender las evidencias,   estas que han acompañado durante tantos años el hacer investigativo: la   fragmentación de los procesos, la razón instrumental, el peso de la causalidad.   Dejar de lado la idea de sujeto de la verdad, de sujeto indiviso, unívoco, lo   que llevaría a pensar que el sujeto está siempre hablando (&quot;recepcionando&quot;) y siendo hablado por la cultura,   atravesado siempre por infinidad de discursos. La suspensión, en fin, de la   idea de que para pensar en la apropiación de bienes, en usos, en lectura, se   puede aislar el lugar de la recepción.</font></p>     <p><font size="2" face="Verdana"><b>I. Introducción</b></font></p>     <p><font size="2" face="Verdana">A fines de los noventa,   después de más de dos décadas de que en el campo de la comunicación haya   aparecido la mirada sobre los procesos de lectura y recepción de los mensajes,   las &quot;llamadas teorías de la recepción&quot;, en esta ponencia intentaré   realizar un balance, una apreciación crítica de cuáles han sido sus alcances y   sus límites en América Latina.</font></p>     <p><font size="2" face="Verdana">Estas teorías de la recepción aparecen en el campo como una serie de enfoques,   unas ciertas narrativas, que se conforman de una enorme variedad de puntos de   vista. No representan un modelo unívoco, una fórmula teórica, sino más bien un   torbellino de propuetas teórico metodológicas que se   arman con lo que pueden para enfrentarse contra las grandes referencias que   dominaron por décadas el conocimiemento de la   comunicación en las sociedades, es decir, tanto contra el funcionalismo como   contra el pensamiento marxiano. Se inscriben dentro de la crisis de paradigmas   en las ciencias sociales acaecida alrededor de los años 80 y del mundo moderno   mismo, que afecta los modos de percepción de lo social: revalorización de las   subjetividades; nueva mirada de los procesos simbólicos en la cultura; crítica   del poder.</font></p>     <p><font size="2" face="Verdana">La recepción deja entonces de ser una etapa o un momento del proceso de la   comunicación para transformarse en un lugar desde el cual repensar el estatuto   entero de la comunicación. Hay una necesidad de comprenderla por fuera de los   reduccionismos y estrecheces que las metáforas biológicas y mecánicas, y las   lecturas en clave ideológica, le habían puesto como sello. Hay que salir de la   razón dualista, que durante tantos años ha clasificado lo culto versus lo   popular, lo rural versus lo urbano, lo masivo versus lo culto, la emisión   versus la recepción.</font></p>     <p><font size="2" face="Verdana"><b>II. Llegadas: Los alcances de las rupturas</b></font></p>     <p><font size="2" face="Verdana">He planteado que las llamadas teorías de la recepción se inscriben en un   momento de ruptura con los saberes positivistas. Luego de explorar algunos   trabajos de investigación,&nbsp;&nbsp;algunas&nbsp;&nbsp;perspectivas&nbsp;&nbsp;teóricas   metodólogicas, tal vez aquellas que han funcionado   como &quot;faro&quot; del quehacer de otros investigadores en el campo, he   podido hacer un análisis de cuáles han sido las zonas de alcance de estas   rupturas, sus puntos de negatividad con las perspectivas deterministas y   mecánicas de la acción social. Dice Sergio Caletti   (1): &quot;La ruptura, precisamente esa operación que en el campo   latinoamericano vino mayormente cumplida, mal, en crudo y al   los golpes, antes por los avatares políticos que por los textos teóricos; ésta   ha sido sin embargo la gran tarea que las llamadas 'teorías de la recepción'   han llevado a cabo en estos últimos diez años en el campo de lo comunicacional:   instituyendo el espacio y las herramientas para una revisión, una crítica, una   deconstrucción que urgían, la de las propias visiones que nos habían conducido   al fracaso&quot;</font></p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p><font size="2" face="Verdana">Es así que en las perspectivas asumidas por los investigadores   latinoamericanos que miran la comunicación desde la recepción me es posible hablar   de estas rupturas alrededor de las siguientes zonas:</font></p>     <p><font size="2" face="Verdana"><b>II.1. Salida de la   transparencia</b></font></p>     <p><font size="2" face="Verdana">De la mano de las crisis de saberes en las ciencias   sociales, como dije, en el campo de la comunicación se comienza a sospechar de   la lógica positivista&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; de conocimiento,   de&nbsp;&nbsp;&nbsp; la existencia objetiva del mundo social y a encontrar en   la no transparencia, en la inexactitud de la adecuación, una clave de   desciframiento de los nuevos objetos del saber. Se sale del imperativo de   &quot;hacer ciencia&quot;, como conocimiento&nbsp;&nbsp; objetivo; comprobado a   través de hipótesis generalizables; por medio de métodos dados de antemano.</font></p>     <p><font size="2" face="Verdana">Y si bien esta salida en ocasiones, ciertamente, ha significado a la hora   de hacer investigación la clausura de los métodos cuantitativos y la asunción   de lo cualititativo como fórmula válida para toda   ocasión -&quot;la etnogtafía se ha transformado en   fetiche&quot;, dice James Lull (2)-, desde las   llamadas teorías de la recepción esto implica la ruptura con la idea de UN   METODO. Se abre la posibilidad a una articulación de distintas perspectivas   metodológicas de acuerdo a la problemática&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;   tratada, pensando que un sólo método no puede reclamar el monopolio virtual de   la tarea del investigador.</font></p>     <p><font size="2" face="Verdana">Se imagina la posibilidad de un tipo de conocimiento, de un lugar de   abordaje, que articule lo diverso y lo contingente, que piense en blancos móviles, que   ponga la mirada en las mezclas, en los cruces, las mediaciones, lo que siempre   es y ha sido nómade. Así se propone una epsitemología   de tipo transversal, que pueda captar&nbsp;&nbsp;los&nbsp;&nbsp;tejidos reticulares de   la cultura, de lo social, del poder, de la comunicación. En esta propuesta, en   los trabajos analizados, claramente se inscriben el de Néstor García Canclini y el de Jesús Martín Barbero.</font></p>     <p><font size="2" face="Verdana">Ligado a lo anterior, y de la mano del descentramiento operado desde los   medios a las mediaciones aparece la necesidad de un abordaje transdiciplinar de los nuevos objetos de estudio. Un   abordaje que trabaje incluso desde la ruptura con las fronteras de las&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;   disciplinas.&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; Este planteamiento   es casi a gritos ya que a una ­ dudosa- ciencia de la comunicación los nuevos   objetos (como poder, culturaS, ciudad, sentidos,   deseo, etc.) se le escapan de las manos; no llega con sus saberes de disciplina a poder abarcarlos.   Perder el objeto para poder encontrar caminos que hablen de la complejidad de   las culturas contemporáneas, porque si bien, otra vez, la comunicación no es   todo debe ser hablada de todas partes.</font></p>     <p><font size="2" face="Verdana"><b>II.2.&nbsp; El lugar del poder</b></font></p>     <p><font size="2" face="Verdana">Si en los años anteriores, atravesada por lecturas marxistas, el poder se   &quot;dividía&quot; en dos, uno coaccionando sobre el otro, ahora la lógica de   las investigaciones sobre recepción desplazará el acento desde la dominación   hacia la de la hegemonía. Es decir, que el acento se traslada desde la imposición   a la negociación, al reconocimiento, a la dominación desde adentro. Son los   planteos hechos desde las llamadas teorías de la recepción los que en el campo   de la comunicación en América Latina llevan adelante estas rupturas,   posibilitando complejizar la mirada de los procesos de comunicación/cultura.</font></p>     <p><font size="2" face="Verdana">Ya no se habla de un receptor moldeable sino de un receptor capaz de   recrear visiones de mundo, un receptor que es parte activa en la creación de   visiones/divisiones de mundo. Pero aunque los públicos pueden ser activos de   muchas maneras en la utilización e interpretación de los medios, sería   ingenuamente optimista confundir su actividad con un poder efectivo. De hecho,   los públicos no disponen de ningún control sobre los medios a un nivel   estructural o institucional duradero.</font></p>     <p><font size="2" face="Verdana">También, la idea foucaultiana de la microfísica   del poder ya trabajada, influirá de manera decisiva en la comprensión del   entramado complejo del poder en las relaciones sociales. El pasaje tantas veces   enunciado desde la mirada puesta en los medios hacia las mediaciones   culturales, de la mirada atenta a la centralidad de los útiles y sus utilidades   hacia el entretejido de poder que soporta cualquier producción social y   material, tiene que ver, entre otras cuestiones, con esta nueva concepción reticular   del poder.</font></p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p><font size="2" face="Verdana">La producción y reproducción social de sentido que tiene lugar en los   procesos culturales, aparece no solamente como una cuestión de significación   sino también una cuestión de poder.</font></p>     <p><font size="2" face="Verdana">La ruptura entonces con una idea de poder localizable, visible, que se   agota en la opresión transparente de arriba hacia abajo, aparece claramente en   los trabajos de Jesús Martín Barbero, de Jorge Gonzalez,   de Néstor García Canclini, de Armand   y Michell Mattelart y de   Mabel Piccini, por mencionar algunos de los autores   latinoamericanos (los Mattelart, como el mismo   Barbero, no han nacido en el continente, pero ¿quién negaría que son parte del   campo latinoamericano de la comunicación?)</font></p>     <p><font size="2" face="Verdana"><b>II.3.&nbsp; Del texto al contexto</b></font></p>     <p><font size="2" face="Verdana">Desde las llamadas teorías de la recepción en América Latina se comienza a   plantear que es necesario salir del imperio del texto y comenzar a preguntar   por los con­textos. Pasar de la pregunta de qué pasa en el texto a la pregunta   por lo que pasa con el texto, teniendo en cuenta dos cuestiones:</font></p>     <p><font size="2" face="Verdana">a)&nbsp;&nbsp;&nbsp;   que el encuentro entre texto y lector no se hace en el   vacío; que está atravesado por estructuras de poder (los públicos siempre son   construcciones).</font></p>     <p><font size="2" face="Verdana">b)&nbsp;&nbsp;&nbsp;   que el encuentro entre texto y lector jamás es inagural.</font></p>     <p><font size="2" face="Verdana">Esta ruptura tiene que ver con la revalorización de la subjetividad en la   producción y no sólo en la reproducción de los sentidos de la cultura. Dice   Jesús Martín Barbero (3): &quot;Desde aquí, un ámbito que está teniendo cada   vez más importancia y que está rebordeando nuestras concepciones de la   comunicación es el de la recepción. Es el ámbito de la recepción. Es el ámbito   desde el que se está rompiendo más fuertemente con una concepción de   comunicación que se agotaba en el estudio de los medios y del contenido de los   mensajes. Si estudiar comunicación era sólo eso, estábamos estudiando un   proceso de transmisión de significados, pero no un proceso de comunicación, es   decir, de intercambio, de puesta en común&quot;</font></p>     <p><font size="2" face="Verdana">Pero si bien partir del análisis de las dimensiones de los usos, de las   tácticas como diría Michel de Certeau, es para los   que estudian la comunicación desde la recepción un punto de partida con enorme   riqueza, esto no quiere decir que se ignore la articulación de estas prácticas   con el texto, o desde el mismo Certeau, con las   estrategias. &quot;Decir que los espectadores que negocian activamente su   relación con los textos y con las tecnologías de los medios obtienen un cierto   dominio sobre le contexto de su vida cotidiana es un   punto de partida totalmente razonable, pero no debemos perder de vista la   marginalidad de dicho dominio&quot; (4). El texto siempre planteará ciertas   constricciones, ciertas posibilidades limitadas de lectura.</font></p>     <p><font size="2" face="Verdana">Esta dimensión es algo que fundamentalmente Jesús Martín Barbero, Beatriz Sarlo, Jorge Gonzalez, y María   Cristina Mata, no dejan de tener en cuenta.</font></p>     <p><font size="2" face="Verdana"><b>II.4. Salida de los omniestructuras</b></font></p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p><font size="2" face="Verdana">Desde este punto, cabe remarcar la consustancialidad   entre lo macro y lo micro tenida en cuenta en los distintos abordajes que rompe   con la artificiosa irreductibilidad entre los dos órdenes de lo social al   hablar de comunicación.</font></p>     <p><font size="2" face="Verdana">La comunicación, tanto desde la perspectiva funcionalista, como desde las   perspectivas de la invasión cultural, se venía estudiando casi excluyentemente   desde dimensiones macro (los medios y la sociedad, el capitalismo, el   continente latinoamericano, el estado, etc.) pero hasta la década de los 80 no   eran muchas las investigaciones que se ahondaban en las &quot;densidades&quot;   de lo micro. Los estudios desde la recepción plantean la división de los abordages -por un lado lo macro; por otro lo micro- como   una división falaz y proponen entrecruzar las dos dimensiones a fin de un   análisis a fondo. Se tiene en cuenta la dialéctica compleja entre la   producción, distribución y consumo, entre lo general y lo particular, entre lo   planetario y lo local.</font></p>     <p><font size="2" face="Verdana">El trabajo de Néstor   García Canclini, por ejemplo, es una clara muestra de   esta articulación.</font></p>     <p><font size="2" face="Verdana"><b>II.5. El público como construcción</b></font></p>     <p><font size="2" face="Verdana">Desde las llamadas teorías de la recepción se ha trabajado también en la ruptura&nbsp;&nbsp;con&nbsp;la   naturalización de los públicos propuesta desde el funcionalismo, donde un dato   objetivo -el individuo o los grupos expuestos a los medios- se adopta como   categoría de análisis. Esto unilateraliza y   autonomiza las relaciones entre medios y sujetos, obturando la reflexión acerca   del conjunto&nbsp;de</font></p>     <p><font size="2" face="Verdana">transformaciones&nbsp; y condiciones que cooperan en el surgimiento de determinados públicos. A partir&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;   de&nbsp;&nbsp; esta naturalización,&nbsp; laspreguntas del sujeto en   tanto consumidor se construyen en torno a su hacer: hábitos, gustos, opiniones,   etc. Su ser resulta incuestionable.</font></p>     <p><font size="2" face="Verdana">Varios investigadores en América Latina (Maria Cristina Mata, Beatriz Sarlo,   Jesús&nbsp;Martín Barbero) han puesto énfasis en la necesidad de desnaturalizar   los públicos revelando su condición de construidos. Escribe Mata (5) del   público: &quot;Producto resultante&nbsp;&nbsp;de&nbsp;&nbsp; dos    <br>   movimientos: el que se genera&nbsp;&nbsp;desde&nbsp;las estrategias   industriales de producción cultural y el que resulta de las actividades de   consumo que, por sobre las&nbsp;&nbsp;&nbsp;diferenciadas atribuciones de   sentido que puedan operarse en relación a lo obtenido y utilizado, siempre   suponen algún grado de adhesión las&nbsp;&nbsp;proposiciones   interactivas&nbsp;&nbsp;diseñadas desde los medios, los productos, el mercado y   sus agentes. Es esa adhesión, que niega cualquier&nbsp;&nbsp;pretensión   autonomista, la que debe problematizarse evitando a su vez el riesgo   culturalista de negar al consumo ­ entendido como práctica significante su   carácter de práctica inscripta en el mercado, espacio regido por la necesidad   de obtener ganancias para asegurar su reproducción y expansión&quot;.</font></p>     <p><font size="2" face="Verdana">En los planteos desde la recepción se enuncia la   necesidad de ahondar en la explicación del público no como algo que existe en   sí mismo, que está dado, sino llevar adelante un trabajo de desnaturalización   que acerque a la noción de público como construcción.</font></p>     <p><font size="2" face="Verdana">II.6.&nbsp;&nbsp; Del&nbsp;&nbsp;modelo las swelliano   a las tramas culturales</font></p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p><font size="2" face="Verdana">Y fundamentalmente las   llamadas teorías de la recepción traen al campo de la comunicación la idea de que las   problemáticas de la comunicación no existen como discursos aislados, no pueden   encerrarse en los límites fijos de un circuito dado de antemano, sino que es   necesario resituarlas en los tejidos de la cultura, en los murmullos anónimos   de que está hecho lo cotidiano.</font></p>     <p><font size="2" face="Verdana">Aquí, cuando se habla de cultura, se la entiende como el proceso social   continuo y contradictorio de la producción, la circulación y el consumo de   significados históricamente localizados y no como conjunto estático y   objetivado de ideas, de creencias y comportamientos.</font></p>     <p><font size="2" face="Verdana">Estos planteos desde la recepción tratan de suspender la idea de una   comunicación pegada a la causalidad, que clasifica e inventa, que aísla los   hechos en presencias unívocas, hacia los tejidos culturales. Se propone un mapa   para indagar no otras cosas sino la dominación, la producción y el trabajo,   pero desde el consumo y el placer, desde la subjetividad.</font></p>     <p><font size="2" face="Verdana">Así, varios investigadores del campo efectivizan el pasaje de una teoría   comunicacional positivista anclada en la fragmentación polar de los   emisores-receptores, hacia una teoría de la producción social de las significaciones; a   una etnología de la cultura, que trabaja las complejas relaciones entre los   procesos de recepción de bienes simbólicos y la producción, integrándolos a las   dimensiones políticas y sociales. Historizando   prácticas y sentidos. Problematizando lo cotidiano en su relación con el hacer   y hacerse en realidades posibles de modificar desde la libertad condicional que   suponen las transversalidades de los lugares/ no lugares.</font></p>     <p><font size="2" face="Verdana">Explorar desde aquí ha requerido sin duda nuevas herramientas, nuevas   descripciones, nuevos enlaces. Requirió de una visión nómade que pudiera   describir densamente los fluidos reticulares del poder. Requirió pasar de las   preguntas por el quién- dice qué -por medio de- a quién- con qué efectos- a   otras preguntas ¿Cuáles son los modos de existencia de este discurso? ¿desde dónde se lo sostuvo? ¿cómo   puede circular, y quién se lo puede apropiar? ¿Cuáles son los lugares   reservados para posibles sujetos? ¿quién puede cumplir   estas diversas funciones de sujeto?</font></p>     <p><font size="2" face="Verdana">El destinatario se piensa como fluir dentro de los fluidos de las prácticas   de la cultura. Porque del receptor, si existe, no se puede decir mucho   encerrándolo en los límites de ser el último eslabón. No se puede explicar cómo   es que crea el mundo, cómo lo incorpora, cómo lo hace suyo desde la tragedia, y   desde la belleza, y cómo es que el mundo (o los mil mundos) lo trazan en lo   inexorable de la vida.</font></p>     <p><font size="2" face="Verdana"><b>III. Límites: Las zonas problemáticas desde las &quot;llamadas teorías de   la recepción&quot;</b></font></p>     <p><font size="2" face="Verdana">Héctor Schmucler (6), diferenciando la culpa del   castigo, dice que en la tragedia la culpa significa la posibilidad de otro   destino. Dice: &quot;No es por castigo que Edipo enceguese   voluntariamente...Su acto de encegueserse es, en rigor,   el comienzo de otro ver&quot;</font></p>     <p><font size="2" face="Verdana">Junto a las rupturas efectuadas por algunos planteos de las llamadas   teorías de la recepción, la búsqueda de otro destino, se encuentran en algunos   trabajos zonas donde la fuerza de estas visiones han   tocado límites. Es decir, no han podido romper con las formas de entender la   comunicación planteadas desde el determinismo y mecanicismo tanto de izquierda   como de derecha, pero fundamentalmente desde la visión funcional/positivista de   la comunicación. Zonas donde son visibles las contradicciones y dificultades   presentes en un desplazamiento que critica la tradición sin lograr escapar a   ella a la hora del hacer, en las formas de trabajar, en su visceral lógica   pragmática.</font></p>     <p><font size="2" face="Verdana">La ruptura en estas zonas no se ha efectuado; no ha nacido ahí ninguna nueva criatura. No ha habido la posibilidad de   otro ver, porque no ha habido culpa, no ha habido diluvio, &quot;ha ocurrido   más bien el regreso a las fuentes. La persistencia ahora sin matices de un   lenguaje que pretende la transparencia de lo social y, más allá, la   transparencia de lo humano&quot; (7)</font></p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p><font size="2" face="Verdana">Los problemas que   desarrollaré aquí, sin que por supuesto sean problemas que acarrean todos los   trabajos desde la recepción (ya he analizado en el apartado anterior:&nbsp; existen importantes&nbsp;avances hechos por distintos   investigadores que marcan rumbos posibles) reclaman abandonar el recurso de la   inversión del orden de los factores -antes emisión ahora recepción- y tomar una   perspectiva de transversalidad a la hora de analizar la complejidad creciente   de la cultura. Dejar las lógicas de la transparencia y ahondar en los murmullos   de lo cotidiano, en la opacidad de las voces anónimas.</font></p>     <p><font size="2" face="Verdana">Lo heterogéneo en relación a cómo es que aparecen, que se presentan estos   límites es grande; por esta razón aquí se los voy a formular en términos muy   generales, apelando a la idea de zona. Entonces, podrían ser estas las zonas   alrededor de las cuales se ven algunas necesidades de&nbsp;replantear&nbsp;&nbsp;las   investigaciones desde la recepción</font></p>     <p><font size="2" face="Verdana"><b>III.1. De lo metodológico</b></font></p>     <p><font size="2" face="Verdana">Aquí la primera cuestión que aparece es que si por un lado para el abordaje   de la problemática de la</font></p>     <p><font size="2" face="Verdana">recepción existe un importante material teórico que permite la reflexión   crítica al respecto, al no hacerse a veces una ruptura profunda con el modelo   positivista de hacer ciencia, se pretende el control empírico del objeto. La   elaboración de un marco teórico interpretativo complejo que entiende la   recepción atravesada por multidimensiones&nbsp;&nbsp;y    <br>   sentidos, no tiene entonces su&nbsp;correlato,&nbsp;&nbsp; está desfasada,&nbsp;&nbsp; con&nbsp;&nbsp;los acercamientos   metodológicos a la problemática.&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;</font></p>     <p><font size="2" face="Verdana">La construcción y análisis de los datos resulta muchas veces ajena al   modelo teórico utilizado y a veces forzado a corresponder a él. Dice Sergio Caletti (8):</font></p>     <p><font size="2" face="Verdana">&quot;Munidos&nbsp;de&nbsp;&nbsp;un   instrumental propio de la reflexión&nbsp;&nbsp;&nbsp; crítica, a m b i c i o n a m o s investigación   de campo y</font></p>     <p><font size="2" face="Verdana">control empírico para la   producción de nuestros conocimientos. No es, por cierto, una combinación feliz.   Con la salvedad de algunos notorios intentos superadores en este sentido a las   precarias condiciones de investigación que asuelan por lo común a nuestros   países, se evidencia por lo demás una desproporción notoria entre el desarrollo   de los instrumentos teóricos y de los recursos técnicos de investigación, incluyendo   -lo que más importa, tal vez- la escasa elaboración de nuevos planteamientos   metodológicos&quot;.</font></p>     <p><font size="2" face="Verdana">Estas lógicas provocan   que el desplazamiento hacia las mediaciones pierda su potencialidad   interpretativa en relación a la construcción de la significación social y se   transforme, por ejemplo, en una variable que analizada en situaciones de   laboratorio (aislando mensaje, aislando lecturas) mide conductas. Esto se puede   ver en los trabajos de Guillermo Orozco. El enuncia que sus múltiples   mediaciones son la operacionalización de lo que llama   la Mediación con mayúscula de Jesús Martín Barbero. Sin embargo, de la   propuesta de Barbero de situar la comunicación en la cultura y desde ahí   preguntar de nuevo, hay una enorme distancia: las múltiples mediaciones se asemejan   más a la idea tradicional de variable sociológica. Al respecto opina Barbero   (9): &quot;la acusación que le haría yo a él -a Guillermo Orozco- y a mucha   gente, es que él por más que desglosó el concepto de mediaciones (mediación   tecnológica, familiar, etc.) sin embargo acaba analizando únicamente la   relación con el medio. Sólo con el medio: es el niño y el medio. Está bien, acá   está la familia, acá está la escuela, pero de última, lo que se está estudiando   como determinante es la relación con el medio&quot;.</font></p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p><font size="2" face="Verdana">Aquí valdría la pregunta (10) de si existe, como hecho empíricamente   observable, una actividad de &quot;recepción&quot; en &quot;estado puro&quot;,   o de laboratorio y que, por lo tanto, pueda aislarse para su observación. Y si   acaso aislar dicho fenómeno fuera posible ¿en qué consiste la actividad   concreta, particular, de la lectura o recepción? ¿Es posible evaluar la   &quot;interpretación&quot; de un mensaje? ¿De qué modo establecer sistemas de   cuantificación y calificación de los efectos y transformaciones que opera un   texto, un film o un espectáculo sobre sus destinatarios?</font></p>     <p><font size="2" face="Verdana"><b>III.2. Los receptores son activos, pero ¿qué son?</b></font></p>     <p><font size="2" face="Verdana">El intento de hacer de la recepción un hecho empíricamente observable ha   redundado en que en las investigaciones tienda a prevalecer el nivel   descriptivo superficial, de conductas, no denso en el sentido trabajado por Clifford Geerz. Se describe la   actividad de la recepción, se dice que los receptores hacen tal o cual cosa   pero, a la manera de una mirada clínica atenta a la observación de los   síntomas, no se explica por qué esto sucede, es decir, por qué efectivamente   los receptores son activos. Existe una enorme dificultad en definir en qué   consiste este proceso más allá de la confirmación de que el mismo se realice en   la cotideaneidad de los sujetos. Es decir, hay en   algunos estudios de recepción una pregunta por el cómo (¿cómo es que se recibe   tal o cual mensaje?: activamente) pero no se trabaja la pregunta por el qué   (¿qué es este receptor?) La pregunta por el qué nos instala en los confines de   lo ontológico. &quot;El qué es alude obviamente al ser. Los estudios sobre   comunicación, en general, prefieren evitar esos compromisos&quot; (11)</font></p>     <p><font size="2" face="Verdana">Se cuenta lo que es utilizado, no las maneras de utilizarlo. Como escribe   Michel de Certeau (12), &quot;de estas aguas que se   insinúan por todas partes sólo son perceptibles los efectos. Circulan sin ser   vistas, reconocibles solamente en los objetos que desplazan y hacen   desaparecer. Las prácticas del consumo son los fantasmas de la sociedad que   lleva su nombre&quot;.</font></p>     <p><font size="2" face="Verdana">Las prácticas de lectura, de apropiación, de uso (de las cuales las   encuestas dicen casi nada) se vuelen invisibles, paradójicamente, en el   universo de la cada vez más anunciada transparencia generalizable.</font></p>     <p><font size="2" face="Verdana"><b>III.3. ¿Y el poder?</b></font></p>     <p><font size="2" face="Verdana">Si desde las influencias althusserianas y   fundamentalmente desde todos los franckfurtianos en   general la noción de desigualdad, de dominación de unas clases por otras, fue   un elemento crucial en el análisis de los problemas de comunicación, en los   estudios desde la recepción en América Latina este es un tema controvertido.</font></p>     <p><font size="2" face="Verdana">Podría decir que aunque   cuestionando una comprensión determinista del poder, la problemática en   relación a la recepción surge en el continente mucho más influenciada por la   perspectiva de la dominación que de la funcionalización. Pero entrados los años   (y en el mismo movimiento en que se ponían en evidencia las múltiples tramas   del poder, las lógicas de la negociación invisible y</font></p>     <p><font size="2" face="Verdana">desde asumir una idea muy   &quot;democrática&quot; de consenso que permite pensar al otro ya no como   enemigo sino como diferente) se fueron borrando del análisis las asimetrías;   los accesos desiguales a los capitales simbólicos y económicos en el espacio   social. Escribe Mata (13): &quot;El rechazo del determinismo de las estructuras   se c o m p e n s ó desmedidamente con la postulación&nbsp;&nbsp;de&nbsp;la</font></p>     <p><font size="2" face="Verdana">autonomía&nbsp;&nbsp;   de&nbsp;&nbsp; los receptores&nbsp;&nbsp;&nbsp;individualidades resistentes a cualquier   constricción texual- y con una escasa o débil   consideración de la capacidad estructurante en las&nbsp;&nbsp;   condiciones económicas y sociales de la producción cultural sobre lo   producido&quot;</font></p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p><font size="2" face="Verdana">En esta negación de la problemática del poder el ciudadano fue deviniendo   consumidor, casi en el mismo tono con que a principio de siglo el pueblo se transformó en   la <u><a href="http://masa.se/">masa. se</a></u> vislumbran entonces un consumo libre de   todo freno, que integra más que distingue (García Canclini   es el que mayormente ha trabajado esta perspectiva) y unas mediaciones (aquí   nuevamente parecerían incluirse las múltiples mediaciones de Orozco) que   transformadas en variables sin ningún tipo de jerarquización proponen que las   clases sociales, por ejemplo, tengan tanto peso en la construcción del sentido   social como los discursos maternos o la televisión.</font></p>     <p><font size="2" face="Verdana">En 1988 a propósito de la aparición de la obra de Jesús Martín Barbero, De los   medios a las m e d i a c i o n e s , Comunicación,   cultura y hegemonía, Néstor García Canclini (14)   había llamado la atención: &quot;Los cambios y descubrimientos científicos   enfrentan la tentación de efecto de péndulo: por reacción a quiénes descalifican&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;   a&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; los movimientos&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;   sociales    <br>   'atípicos', se tiende a ver en ellos sólo su creatividad y su fuerza   impugnadora. Nos gustaría encontrar junto a las páginas exaltatorias   de la cultura popular urbana, otras que revelaran en ella -como lo hace el   autor al referirse a los principios de siglo- de qué modo los sectores populares&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;   reproducen estereotipos de la cultura hegemónica, participan eufóricos en shows televisivos&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;   que&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; los humillan, dan   consenso a políticos aliados con los dominados, según leemos en&nbsp;las&nbsp;&nbsp;   estadísicas    <br>   electorales de los barrios pobres en casi todo el continente.&quot;</font></p>     <p><font size="2" face="Verdana">Podría decir que es en este sentido positivo que Martín Barbero lee algunos aspectos   de la obra de Michell de Certeau,   en la que ve un &quot;otro lado&quot; de las prácticas en oposición a las   lógicas de reproducción bourdianas. Así lo explica:   (15) &quot;Como dije desde el comienzo, la idea que orienta la concepción que   Bourdieu tiene de lo que es una práctica resulta de colocar la reproducción   como proceso social fundamental. ...Una de las críticas más certeras a las   implicaciones de ese recorte, y uno de los intentos más explícitos por incluir   en la reflexión ese &quot;otro lado&quot; de las prácticas, lo ha realizado   Michel de Certeau&quot;. Pero vale volver a aclarar   que para Certeau las luchas de aquellos que no poseen   lugar propio, las cazas furtivas, el habitar, la táctica, siempre está   condicionada por la ausencia de un lugar propio, la táctica no tiene más lugar   que el del otro, debe actuar en el terreno que le impone y organiza la ley de   una fuerza extraña. Las tácticas son artes de hacer del débil en relación a un   fuerte, es decir, siempre son desde las asimetrías en el orden del poder.   &quot;Sin lugar propio, sin visión globalizadora, ciega y perspicaz como sucede   en el cuerpo a cuerpo sin distancia, gobernada por los azares del tiempo, la   táctica se encuentra determinada por la ausencia de poder, como la estrategia   se encuentra organizada por el principio de un poder&quot; (16)</font></p>     <p><font size="2" face="Verdana">Es importante recordarlo aún en este momento en que algunos anuncian el   equilibrio en el movimiento pendular del que hablaba Canclini   en los 80. Recordarlo para que en un continente cada vez más injusto la   desigualdad no se borre del mapa de los problemas de la recepción.</font></p>     <p><font size="2" face="Verdana"><b>III.4. La subjetividad encerrada</b></font></p>     <p><font size="2" face="Verdana">Así como en el tratamiento de los sentidos que se producen y reproducen en   la cultura se olvidan a veces las dimensiones del poder, también se olvida la   relación entre lo subjetivo y lo objetivo a la hora de hablar de la   construcción de la subjetividad en torno a los procesos de recepción.</font></p>     <p><font size="2" face="Verdana">En ocasiones los sujetos aparecen en las investigaciones desde las llamadas   teorías de la recepción signados por el desencuentro entre la subjetividad y la   objetividad: por un lado, se los piensa desde perspectivas puramente   subjetivistas, reduciendo los procesos de elaboración de la identidad a   dispositivos psicológicos casi excluyentemente. La subjetividad se congela bajo   el manto de lo indiscernible. Esto ha llevado muchas veces a visiones ahistóricas y universalistas de los procesos sociales de   interpretación y acción de los mensajes mediáticos. Como ejemplo aquello que   dice Valerio Fuenzalida (17) en una de sus   investigaciones: &quot;los grupos pueden reflexionar para identificar con mayor   precisión sus propios valores y confrontarlos con los exhibidos por la tv&quot;   Pero ¿cuáles son los propios valores? ¿Son valores &quot;naturales&quot;,   indiscernibles? No hay en este planteo una pregunta sobre la construcción   cultural y social de estas valoraciones del mundo.</font></p>     <p><font size="2" face="Verdana">Por otro lado, se piensa   a los sujetos desde sus condiciones de existencia objetivas excluyentemente,   ahogando así sus posibilidades de creación y recreación del mundo, y limitando   su accionar a opciones determinadas de antemano .</font></p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p><font size="2" face="Verdana">Es necesario pensar la subjetividad y la objetividad en su hacerse mútuo. Pensar la subjetividad como territorialidad de lo   social, porque las diferentes apropiaciones no se agotan en lo psicológico sino   que se constituyen en flujos culturales y profundamente políticos.</font></p>     <p><font size="2" face="Verdana"><b>III.5. Miradas localizantes</b></font></p>     <p><font size="2" face="Verdana">Buscar el receptor desde prácticas positivistas es ubicarlo de entrada:   demarcarlo, localizarlo. El receptor se funda así en el ideal de lo finito,   aislable, coherente. Casi como transformar la búsqueda en respuesta y en, ¿por   qué no?, discurso de control.</font></p>     <p><font size="2" face="Verdana">Los sujetos no pueden observarse en existencias fijas: al caminar,   circular, habitar, mirar televisión, son viajeros de lo cotidiano. Son   inmigrantes -con y sin documento- de mil territorios también nómades. Dueños de   pasados ya inscriptos en el cuerpo y de futuros presentes en cada uno de los   movimientos, las dimensiones discontinuas de la historia aparecen en sus   prácticas. Dice Elizabeth Lozano (18): &quot;Las audiencias están dispersas, el   sujeto social es un 'viajero', negociante/viajero, que descansa aquí y allá,   que escucha noticias entrecortadas y recuerda lugares que nunca ha visitado y   visita lugares que no puede recordar&quot; En contra del sujeto como coherencia   epistemológica, &quot;el sujeto no puede entenderse sino como la voz por la   cual los discursos sociales pasan; como la intersección que aglutina y mezcla, sobreimpone y segmenta, manifiesta y expresa.&quot;</font></p>     <p><font size="2" face="Verdana">Pero, entre la localización transparente del sujeto (esta que pareciera   existir en los trabajos de Guillermo Orozco, por ejemplo, cuando centra su   mirada en el niño y la tv, construyendo casi a manera de laboratorio los flujos   &quot;transparentes&quot; de la comunicación) y la dispersión de su existir en   la condición post-moderna (que puede ser tan opresiva como liberadora, que le   permite el libre deambular, pero que al mismo tiempo un deambular incesante es   eterno retorno, homologación de todas las diferencias, permanencia en el   cambio) resulta ser que &quot;el sistema en el que circulan es demasiado vasto   para fijarlos en alguna parte y demasiado cuadriculado para que pudiera   escapársele y exiliarse en otra&quot; (19). Analizar los fenómenos de   comunicación implica conocer estas dos dimensiones (siempre en cruce, desenmarcadas) de la densidad cultural.</font></p>     <p><font size="2" face="Verdana"><b>IV. Un viaje posible (A modo de notas finales)</b></font></p>     <p><font size="2" face="Verdana">Frente a los límites, las zonas conflictivas de estas llamadas teorías de   recepción, ¿cómo avanzar? ¿Cómo pensar otro destino a aquel señalado por años   de razón tecnocrática? Un destino que permita salir de ciertas encrucijadas y   al mismo tiempo no perder lo que el diluvio trajo: una crítica del poder; el   retorno del sujeto, de las emociones; una mirada de la creciente complejidad de   la cultura.</font></p>     <p><font size="2" face="Verdana"><b>IV.1. Después del diluvio</b></font></p>     <p><font size="2" face="Verdana">Hay al menos una   certeza: antes de los cómo es prioritario trabajar las preguntas por los qué.   Esas que aluden al ser, esas que hablan de teoría para una práctica (la metodología es teoría en   acto) y sin las cuales los haceres se transforman en   lugares ciegos, violentados igualmente por las filosofías mudas. Y en este orden   de cuestiones, si se afirmaba al comienzo del trabajo que mirar la comunicación   desde la recepción implica no sólo cambiar las reglas del juego sino el juego   mismo, es necesario replantear&nbsp;de&nbsp;qué comunicación estamos hablando.</font></p>     <p><font size="2" face="Verdana">Pero se viene como dice Héctor Schmucler de un   obstinado fracaso: definir la comunicación. Desde aquí usos e instrumentos se   han mostrado como realidades aisladas, la comunicación como transparencia, la   ciencia como garantía de verdad. De otro lado, &quot;la razón&nbsp;&nbsp;   tecnocrática meramente instrumental, encuentra su negación en la versión   ontológica-moral de la comunicación, consagrada desde sus orígenes: comunicar   es comulgar. Más allá de su connotación religiosa, la acción comunicativa es un   hecho ético, es decir, político, no instrumental&quot; (20)</font></p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p><font size="2" face="Verdana">Max Weber (21)   habla de la diferencia entre acción social racional con arreglo a fines y la   acción social racional con arreglo a valores. La primera,   determinada&nbsp;&nbsp;por expectativas&nbsp;&nbsp;en&nbsp;&nbsp;el   comportamiento tanto de objetos del mundo exterior como de otros hombres, y   utilizando&nbsp;&nbsp;esas expectativas&nbsp;&nbsp;&nbsp;como condiciones o   medios para el logro de fines propios racionalmente sopesados y perseguidos. La   segunda, determinada por la creencia sostenida en un valor ético, estético,   religioso o de cualquier otra forma que se lo interprete- propio y   absoluto&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;   de&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; una   determinada conducta, sin relación alguna con el resultado, o sea puramente en   méritos de ese valor. Y Jürgen Habermas   (22) retoma la diferencia. El dice: &quot;Por acción   racional con arreglo a fines entiendo o &nbsp;&nbsp; bien la acción instrumental o bien la elección   racional, o una combinación de ambas. La acción instrumental se orienta por   reglas técnicas que descansan sobre le saber   empírico&quot;.&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;   Por acción&nbsp;comunicativa Habermas entiende   &quot;una interacción simbólicamente mediada. Se orienta de acuerdo con normas   intersubjetivamente vigentes que definen expectativas recíprocas de   comportamiento y que tienen que ser entendidas y reconocidas, por lo menos por   dos sujetos agentes. Y aclara que: &quot;mientras que la validez de las reglas   técnicas y de las estrategias depende de la validez de enunciados empíricamente   verdaderos o analíticamente correctos, la validez de las normas   sociales sólo se funda en la intersubjetividad&nbsp;&nbsp;&nbsp; &nbsp; del acuerdo sobre intenciones y   sólo viene asegurada por el reconocimiento general de obligaciones&quot;</font></p>     <p><font size="2" face="Verdana">La comunicación, una vez más, como hecho ético, profundamente político y   cultural.</font></p>     <p><font size="2" face="Verdana"><b>IV.2. Extrañarse</b></font></p>     <p><font size="2" face="Verdana">Desde aquí el camino a recorrer es otro, es la salida, incluso la negación   del modelo de emisor-mensaje- receptor. La suspensión   de&nbsp;&nbsp; las evidencias, estas que han acompañado&nbsp;&nbsp;durante   tantos años: la fragmentación de los procesos, la razón instrumental, el peso   de la causalidad. La suspensión de la idea de sujeto de la verdad, de sujeto   indiviso, unívoco, lo que llevaría a pensar que el sujeto está siempre hablando   y siendo hablado por la cultura, atravesado siempre por infinidad de discursos.   La suspensión, en fin, de la idea de que para pensar en la apropiación de   bienes, en usos, en lectura, se puede aislar el lugar de la recepción.</font></p>     <p><font size="2" face="Verdana">Y es la aceptación al menos de un proyecto enunciado hace ya largo tiempo,   el de la comunicación/cultura, pero de una comunicación/cultura de complejidad   creciente. Es marcar la necesidad de investigar no receptores, no variables,   sino las configuraciones materiales y simbólicas complejas en circunstancias en   que las diferentes formaciones culturales dependen cada vez más estrechamente   las unas de las otras y que los objetos producidos desde estos dispositivos   difícilmente puedan concebirse como entidades en sí mismas.</font></p>     <p><font size="2" face="Verdana">La comunicación no es todo pero debe ser hablada desde todos lados. Se trata   de desplazar fronteras, de hacer nuevas conexiones y enlaces. Poner en relación   distintas disensiones y dispositivos, confrontarlos, no compararlos a cualquier   precio, en sus antagonismos y cruces, coincidencias. Situarase   desde una perspectiva transversal a la hora de leer los intercambios   comunicativos y culturales en momentos históricos determinados. De lo que se   trata es de definir y trazar principios analíticos y metodológicos que actúen a   partir de un poliformismo creciente: de los elementos   que se ponen en relación, de las relaciones descritas, de los ámbitos de   referencia.</font></p>     <p><font size="2" face="Verdana">Entonces, habría un   desplazamiento, como propone Mabel Piccini (23) desde   los estudios de recepción hacia una etnología de la cultura, &quot;cuando hablo   de una etnología de la cultura como enfoque que dirige la investigación y que   contiene de manera sustantiva la idea de una política que se ejerce en cada una   de las conexiones y convergencias de las redes culturales me estoy refiriendo a   ese campo ampliado en que se desarrollan las topografías simbólicas de una   época: discursos y prácticas, series mudas y series habladas, estrategias de   enunciación y estrategias de visibilidad que encuentran en su propio   despliegue las resonancias de los saberes heredados, los diálogos con una determinada   sociedad y los regímenes de aceptabilidad que pueden producir entre grupos e   individuos&quot;</font></p>     <p><font size="2" face="Verdana"><b>IV.3. El investigador</b></font></p>     <p><font size="2" face="Verdana">Este desplazamiento hace del lugar de investigador el de un viajante   nómade: no posee el viajante, como el guía turístico o como el científico la   clave de lo verdadero, el límite, lo real y hace de su condición nomádica la insignia misma de la reflexión intelectual.   Hace conjeturas, se aproxima, atraviesa distintos caminos y territorios   dejándose llevar y llevando un mapa siempre susceptible de hacerse nuevamente.   Su estatuto de nómade, de migrante que aunque añora el terruño lo perdió   definitivamente; que aunque lo perdió definitivamente lo lleva tatuado en forma   borrosa sobre el cuerpo, le permite des-cubrir aquello que aparece como evidencia.   Es esta misma condición, su fervor, la que lo lleva hacia la denuncia o hacia   la perplejidad sugerente de las contradicciones y la imposibilidad de   adecuación.</font></p>     <p><font size="2" face="Verdana">Es, como los &quot;espaldas mojadas&quot;, como los que transitan los no   lugares de la modernidad, como aquellos expulsados por las guerras y el hambre,   alguien que perdió las certezas de sus fronteras y que se mueve en la región   mediadora, inarticulada, ya nunca más transparente.</font></p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p><font size="2" face="Verdana">Marc Augé ha trabajado recientemente el turismo y   sus imágenes. El piensa cómo en el turismo se ha ido perdiendo el viaje, ese   viaje que permitía descubrir nuevos paisajes y nuevos hombres, que abría el   espacio para nuevos encuentros. Dice que ese viaje es hoy imposible, que se ha   transformado en espectáculo estereotipado, vendido por agencias que cuadriculan   la tierra, la dividen en recorridos dados de antemano, la transforman en   producto. En un movimiento de control, se podría decir, que recuerda a aquel   operado desde el marketing (tanto económico como político) que fue transformando   al pueblo en masa y a esta en público, en audiencia, en consumidor.</font></p>     <p><font size="2" face="Verdana">Pero Augé (24) duda y propone: &quot;tal vez una   de nuestras tareas más urgentes sea volver a aprender a viajar, en todo caso, a   regiones más cercanas a nosotros, a fin de aprender nuevamente a ver&quot;.</font></p>     <p><font size="2" face="Verdana">El desplazarse desde la recepción hacia una etnología política de la   cultura; desde los consumidores a los murmullos anónimos de lo cotidiano; desde   la transparencia a la complejidad de las tramas reticulares de la socialidad; tal vez también sea una forma de romper con la   imposibilidad de viajar que todavía, y a pesar de las rupturas anunciadas y   celebradas en tantas ocasiones, nos siguen habitando desde adentro. Y a la vez,   abandonando el olvido, retomar los senderos ya abiertos por tantos otros   viajantes de mapas nocturnos.</font></p>     <p><font size="2" face="Verdana"><b>Bibligrafía</b></font></p>     <!-- ref --><p><font size="2" face="Verdana">(1) Caletti,   Sergio: La recepción ya no alcanza, p. 33, en Generación de Conocimientos y   Formación de Comunicadores, VII Encuentro latinoamericano de facultades&nbsp;de Comunicación   Social, 1992</font>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=197328&pid=S1815-0276200300010000400001&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p><font size="2" face="Verdana">(2)&nbsp;   Ver Lull, James: La   &quot;veracidad&quot; política de los Estudios Culturales, en revista   Comunicación y Sociedad, número 27, p.63, Universidad de Guadalajara,&nbsp;   DECS, México, 1997. Dice James Lull:   &quot;Para&nbsp; muchos académicos la   etnografía se ha convertido en un lugar no para eldescubrimieto,&nbsp;la descripción y la explicacón honesta... sino un lugar donde la teorización políticamente&nbsp;correcta puede tener lugar en nombre de la invetsigación   empírica&quot;</font>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=197329&pid=S1815-0276200300010000400002&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p><font size="2" face="Verdana">(3)   Martín-Barbero, Jesús: Pre-textos, Conversaciones sobre   las comunicaciones y sus contextos, p. 153, Editorial Universidad del Valle,   Colombia, 1996.</font>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=197330&pid=S1815-0276200300010000400003&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p><font size="2" face="Verdana">(4)&nbsp;Ang, Ien: Cultura y comunicación, Hacia un acrítica etnográfia del consumo de los medios en el sistema   mediático transnacional, en Dayan, Daniel: En busca   del público, p.91, Gedisa, España, 1997</font>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=197331&pid=S1815-0276200300010000400004&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><p><font size="2" face="Verdana">(5) Mata, María Cristina: Interrogaciones sobre el consumo mediático, p.   96, Nueva Sociedad número 140,&nbsp; Venezuela,    <br>   Noviembre-diciembre, 1995.</font></p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<!-- ref --><p><font size="2" face="Verdana">(6) Schmucler, Héctor: Los mortales peligros de   la transparencia, p. 183, en revista Versión, número 4, UAM&nbsp;&nbsp;   Xochimilco </font><font size="2" face="Verdana">Departamento&nbsp;&nbsp; de Educación&nbsp;&nbsp; y Comunicación, México,   abril 1994</font>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=197334&pid=S1815-0276200300010000400006&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p><font size="2" face="Verdana">(7) Idem nota 135, p.181</font>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=197335&pid=S1815-0276200300010000400007&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p><font size="2" face="Verdana">(8)&nbsp;Caletti, Sergio: La recepción ya no alcanza, p. 36, en Generación de Conocimientos&nbsp;&nbsp;y Formación&nbsp;&nbsp;de Comunicadores,&nbsp;   VII </font><font size="2" face="Verdana">Encuentro   latinoamericano de&nbsp;facultades&nbsp; de Comunicación&nbsp;&nbsp;Social, 1992.</font>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=197336&pid=S1815-0276200300010000400008&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p><font size="2" face="Verdana">(9)&nbsp;&nbsp;   Martín Barbero, Jesús: De los medios a las mediaciones. Diez   años después, p.37, Entrevista realizada por Florencia Saintout   y publicada en Revista Mexicana de Comunicación, número 52, enero-febrero&nbsp;&nbsp;&nbsp;1998,   México.</font>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=197337&pid=S1815-0276200300010000400009&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p><font size="2" face="Verdana">(10)&nbsp;Piccini, Mabel: La sociedad&nbsp;&nbsp; de&nbsp; los espectadores;&nbsp;&nbsp;&nbsp; Revista   Versión N<sup>1</sup>/<sup>4</sup> 3, Las fronteras de la recepción y procesos   culturales, UAM. Abril 1993.</font>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=197338&pid=S1815-0276200300010000400010&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p><font size="2" face="Verdana">(11)&nbsp;Schmucler, Héctor, Sobre los efectos de la comunicación, p. 116, en Memoria&nbsp;&nbsp;de&nbsp;&nbsp;&nbsp;la   Comunicación, Editorial Biblos,&nbsp; Comunicación   Medios Cultura, Buenos Aires, 1997.</font>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=197339&pid=S1815-0276200300010000400011&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p><font size="2" face="Verdana">(12)&nbsp;De Certeau, Michel: La   invención de lo cotidiano, Artes de Hacer, Capítulo III, Valerse de: usos y   prácticas, p. 41, UIA, ITESO. México, 1996.</font>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=197340&pid=S1815-0276200300010000400012&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p><font size="2" face="Verdana">(13)&nbsp;&nbsp;Mata, María Cristina: Interrogaciones sobre el consumo mediático,   p. 94, Nueva Sociedad número 140, Venezuela, Noviembre-diciembre, 1995.</font>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=197341&pid=S1815-0276200300010000400013&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p><font size="2" face="Verdana">(14)&nbsp;&nbsp;García Canclini, Néstor: De los   medios a las mediaciones. Comunicación, cultura y hegemonía (de por qué el   científico social es un cazador oculto), p.112, en Revista Dia-logos   de la comunicación, número 19, FELAFACS, enero 1988, Lima.</font>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=197342&pid=S1815-0276200300010000400014&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p><font size="2" face="Verdana">(15)&nbsp;&nbsp;   Martín Barbero, Jesús: De los medios a las mediaciones,   p.93, Gustavo Gilli, Barcelona, 1987.</font>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=197343&pid=S1815-0276200300010000400015&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p><font size="2" face="Verdana">(16)&nbsp;Idem nota 141, p. 44.</font>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=197344&pid=S1815-0276200300010000400016&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p><font size="2" face="Verdana">(17)&nbsp;&nbsp;   Fuenzalida, Valerio: ¿Qué ven los campesinos chilenos en la telenovela? Del   reconocimiento a la reivindicación del televidente, en Hablan los televidentes.   Estudios de recepción en varios países, p. 83, Cuadernos del comunicación y   Prácticas sociales número 4, UIA, México, 1992.</font>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=197345&pid=S1815-0276200300010000400017&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><p><font size="2" face="Verdana">(18)&nbsp;Lozano, Elizabeth: Del sujeto cautivo a los    <br>   consumidores nomádicos, p. 20, revista Diálogos de la   Comunicación, FELAFACS, número 30, Junio 1991.</font></p>     <!-- ref --><p><font size="2" face="Verdana">(19)&nbsp;Idem nota 141, p.47</font>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=197348&pid=S1815-0276200300010000400019&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p><font size="2" face="Verdana">(20)&nbsp;&nbsp;Schmucler, Héctor: La investigación (1982): un proyecto de comunicación cultura, en   Memoria de la comunicación, Editorial Biblos, Buenos   Aires, 1997 (Reproduce el artículo &quot;Un proyecto de   comunicación/cultura&quot; publicado en la revista Comunicación y cultura 12,   México, agosto de 1884)</font>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=197349&pid=S1815-0276200300010000400020&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p><font size="2" face="Verdana">(21)&nbsp;&nbsp;Weber, Max: Conceptos sociológicos fundamentales, en   Economía y Sociedad, FCE, México, 1997.</font>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=197350&pid=S1815-0276200300010000400021&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p><font size="2" face="Verdana">(22)&nbsp;   Habermas, Jürgen: Ciencia y técnica como ideología, p,   68. REI, México, 1996.</font>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=197351&pid=S1815-0276200300010000400022&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p><font size="2" face="Verdana">(23)&nbsp;&nbsp;   Piccini, Mabel, Schmilchuk, Graciela y Rosas, Ana:   Transversalidades: De las teorías de la recepción a un a etnología de la   cultura, Capitulo del libro: Recepción artística y   consumo cultural, Consejo Nacional para las Culturas y las Artes, México D.F.   (en prensa), 1998.</font>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=197352&pid=S1815-0276200300010000400023&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p><font size="2" face="Verdana">(24)&nbsp;&nbsp;Augé, Marc: El viaje imposible, El turismo y sus imágenes, p.16, Gedisa, Barcelona, 1998.</font>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=197353&pid=S1815-0276200300010000400024&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --> ]]></body><back>
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