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<article-title xml:lang="es"><![CDATA[LA RECEPCIÓN DE LA POSTMODERNIDAD EN AMÉRICA LATINA APUNTES BIBLIOGRAFICOS]]></article-title>
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</front><body><![CDATA[ <p align=center><font size="4" face="Verdana"><b>LA RECEPCIÓN DE LA   POSTMODERNIDAD EN AMÉRICA LATINA</b></font></p>     <p align=center><b><font size="4" face="Verdana">APUNTES BIBLIOGRAFICOS</font></b></p>     <p align=center>&nbsp;</p>     <p align=center><b><font size="3" face="Verdana">Gustavo Pinto Mosqueira</font></b></p>     <p align=center><b><font size="2" face="Verdana">Docente UCB</font></b><font size="2" face="Verdana"></font></p>     <p align=center>&nbsp;</p> <hr>     <p><font size="2" face="Verdana"><b>ACLARACION</b></font></p>     <p><font size="2" face="Verdana">Para unos hablar de   postmodernidad en América Latina (AL) no es más que una copia de una moda intelectural y cultural euronorteamericana.   Para otros tocar el tema despierta una reacción mental, y hasta visceral, de   rechazo. Para más de uno es una discusión que nos incumbe porque AL también ha   tenido procesos de modernización. Por ende, nuestra región no está excenta de esos cambios y reflexiones que se dan en torno a   dicho tema. Ahora bien, entre este último grupo, habría que destacar a los optimistas que ven en la postmodernidad la   posibilidad de recuperar y aceptar la heterogeneidad cultural y social, la   diversidad de juegos de lenguaje, es decir, ven la alternativa de construir   modelos de vida diferentes; y a los <b>pesimistas </b>que perciben, en la influencia y vivencia de la cultura posmoderna, el   olvido del cambio o revolución social, de la equidad social, o el abandono de   la utopía revolucionaria. Entre estos últimos, sin embargo, habría que   distinguir al pesimista crítico que, a pesar de esta condición posmoderna,   sigue apostando por el proyecto de la modernidad, y al pesimista pasivo, que ya   no hace nada y se limita a lamentarse de la situación en la que vive el hombre   contemporáneo.</font></p>     <p><font size="2" face="Verdana">Por todo este tejido de posturas, tendríamos que abordar el tema desde la   perspectiva académica y crítica, dejando de lado actitudes apasionadas e   ideologizadas, basadas en esquemas conceptuales “duros” de digerir.</font></p>     <p><font size="2" face="Verdana">Adoptanto la perspectiva   que propongo, entonces, veremos que la discusión del tema tiene ya suficiente   camino recorrido. Aspecto, éste, que mostraremos con los puntos tratados a   continuación.</font></p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p><font size="2" face="Verdana"><b>1. LA RECEPCION DE LOS CIENTIFICOS SOCIALES.</b></font></p>     <p><font size="2" face="Verdana">No fueron los   ingenieros o técnicos, ni siquiere, curiosamente, los   filósofos, quienes introdujeron el debate sobre la postmodernidad en AL, sino,   y sobre todo, los científicos sociales, tales como sociólogos, politólogos,   economistas, y después se sumarán antropólogos y comunicólogos.</font></p>     <p><font size="2" face="Verdana">En efecto, mencionando algunos de ellos, hallamos esto.</font></p>     <p><font size="2" face="Verdana">a) Ya en 1986, el politólogo chileno Norbert Lechner, en unas conferencias que dictó en Europa se   refería al tema relacionado con AL. Por ejemplo, una de esos conferencias,   publicada después, se tituló: La democracia en el contexto de una cultura   posmoderna. Este texto apareció publicado, en 1988 con el nombre, ligeramente   modificado, “Un desencanto llamado posmodernismo”, en la compilación Imágenes   desconocidas: la modernidad en la encrucijada posmoderna (Buenos Aires, Clacso). Este mismo texto ha sido publicado en otras   fuentes: en 1989, con el título, también ligeramente cambiado, “Democracia y   modernidad. Ese desencanto llamado posmodernismo”, en la Revista Foro, No. 1O   (Bogotá-Colombia); en este mismo año el texto apareció como un capítulo más,   con el título Ese desencanto llamado posmoderno en el libro de Lechner Los patios interiores de la democracia:   subjetividad y política (Santiago de Chile, F.C.E.); en 1991 fue publicado con   el nombre “Un desencanto llamado posmodernismo” en la compilación Debate sobre   modernidad y posmodernidad (Quito-Ecuador, Editores Unidos Nariz del Diablo).</font></p>     <p><font size="2" face="Verdana">Esta secuencia en la   publicación de un texto indica el importante interés que despertó el tema de la   democracia moderna y la postmodernidad en nuestra región.</font></p>     <p><font size="2" face="Verdana">b) En 1987 la Clacso organizó un simposio en Buenos Aires-Argentina donde   se tocaba el tema de la postmodernidad.</font></p>     <p><font size="2" face="Verdana">Algunas&nbsp;ponencias seleccionadas&nbsp;se publicaron, unos años después, en el libro ya mencionado “Imágenes   desconocidas:&nbsp; la modernidad en la e n c r u c i   j a d a posmoderna”. (Buenos Aires, Clacso, 1988).   Participaron en este encuentro, entre otros, Xabier Albó,   Alain Touraine, Fernando Calderón,&nbsp;Ernesto Ottone,&nbsp;José&nbsp;J. Brünner, etc.</font></p>     <p><font size="2" face="Verdana">De los textos publicados en esta obra colectiva destaco estos:</font></p>     <p><font size="2" face="Verdana">- Zermeño, Sergio 1988, “La postmodernidad explicada desde AL”, p. 183-187.</font></p>     <p><font size="2" face="Verdana">- Hopenhayn, Martín 1988, “El debate post-moderno   y la dimensión&nbsp;&nbsp; cultural del desarrollo”, p. 61-68.</font></p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p><font size="2" face="Verdana">- Piscitelli, Alejandro 1988, “Sur,   Post-modernidad y después”, p. 69-84.</font></p>     <p><font size="2" face="Verdana">En ocasión de agradecer a los participantes en el encuentro que celebraba   los 20 años de fundación de la Clacso, F. Calderón   (1988, p. 11), en el libro, aclara:</font></p>     <p><font size="2" face="Verdana">“Este libro recoge la selección de estudios   representativos del debate llevado a cabo en la Conferencia “Identidad   Latinoamericana, premodernidad, modernidad,   postmodernidad”, realizada en Buenos Aires los días 14, 15 y 16 de octubre de   1987 y con la que el Consejo festejó esa fecha fundacional”.</font></p>     <p><font size="2" face="Verdana">Calderón precisa, también, que la selección de los trabajos publicados se   ajustó al tema de la “crisis de la modernidad y al interrogante que plantea la   encrucijada postmoderna” (Ibid., p. 11).</font></p>     <p><font size="2" face="Verdana">Como vemos, en estos dos casos (incisos “a” y “b”), uno referido al campo   político (Lechner) y el otro más multidisciplinar,   existen serios intentos académicos y culturales por recepcionar   el tema de la “postmodernidad”. Así, en su texto, Lechner   sostiene la tesis central de que la democracia en AL debe incorporar el   elemento de la heterogeneidad, aportada y resaltada por la tendencia   posmoderna, si queremos tener una democracia más participativa,&nbsp;algo que equivale a decir, una democracia más auténtica, más nuestra.</font></p>     <p><font size="2" face="Verdana">En esta línea política, en el texto “Entre la fragmentación y la política”,   p. 25-29, Juan Enrique Vega, afirma que:</font></p>     <p><font size="2" face="Verdana">“Preguntarse (en AL - el paréntesis es nuestro) por el aporte del debate   sobre la postmodernidad para el reconocimiento de “lo otro” exige,&nbsp;entonces,&nbsp; un diagnóstico de los   múltiples “propios”, que a la vez son “el otro”. Requiere indagar las   identidades fragmentadas y las diversas. Importa la  descripción empírica y   el análisis de actores sociales y políticos que expresan, demandan, reclaman,   diseñan y proponen los elementos de diferentes imágenes y proyectos de   sociabilidad y gobierno. Si bien el estudio y la comparación de las imágenes societales más globales es importante, adquiere una   significación prioritaria el conocimiento de los elementos más puntuales y   moleculares de la ordenación social, los que están contenidos tanto en el   espacio de constitución como en el comportamiento y papel que tienen los   llamados actores tradicionales: sindicatos, organizaciones empresariales, campasinos, partidos, Estado; así como los denominados   “nuevos actores”: marginados urbanos y rurales, mujeres, jóvenes, grupos   étnicos, grupos religiosos, grupos regionales, etc.” (Vega 1988, p. 28).</font></p>     <p><font size="2" face="Verdana">Y el autor continúa diciendo:</font></p>     <p><font size="2" face="Verdana">“... Parece conveniente abordar una problemática en la que el aporte de los   postmodernistas es positivo y desafiante (...) Se trata de la reemergencia del   tema “del otro” y de la postulación de un nuevo modo de relación a través de la   diferencia, un modo de relacionarse que puede constituir una nueva forma,   original y lograda, de percibir y pensar... (Idem)</font></p>     <p><font size="2" face="Verdana">c)&nbsp;&nbsp;&nbsp;   En 1989, Nicolás Casullo publicó en Buenos   Aires-Argentina una compilación de textos con el título El debate   Modernidad/Posmodernidad, donde se aborda la discusión a nivel más de los   países desarrollados, aunque algunos autores en sus escritos hacen referencia,   tangencialmente, al tema en Latinoamérica; tal el caso de Maldonado en “El movimiento   moderno y la cuestión ´post´”, p. 259-265, o Andreas Huyssen   en “Guía del posmodernismo”, p. 266-318.</font></p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p><font size="2" face="Verdana">A partir de la década del 90 en Latinoamérica proliferaron los encuentros y   las publicaciones sobre la cuestión de la modernidad y postmodernidad, con el   objetivo de discutir y discernir de qué manera nos afecta o no como región que   tiene su cultura, su identidad y también sus desafíos.</font></p>     <p><font size="2" face="Verdana">d)&nbsp;&nbsp;&nbsp;   Fruto de un encuentro será la compilación publicada, en   1991, con el título Debates sobre modernidad y postmodernidad (Quito-Ecuador,   Editores Unidos Nariz del Diablo). De esta publicación destaco este texto:</font></p>     <p><font size="2" face="Verdana">- Echaverría, Julio 1991, “Las rupturas   postmodernas y la temática de la identidad”, p. 175-187.</font></p>     <p><font size="2" face="Verdana">e)&nbsp;&nbsp;&nbsp;   En 1991 se publicó otra compilación bajo el nombre   Colombia: el despertar de la modernidad (Santa Fe de Bogotá, FCN) que contiene   textos, sobre todo, de pensadores europeos como, por ejemplo, de Lyotard “¿Qué era la postmodernidad?”, o de Habermas “Modernismo versus Posmodernismo”.</font></p>     <p><font size="2" face="Verdana">f)&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; Las publicaciones en revistas sobre el tema de la postmodernidad no se   dejaron esperar. Tenemos dos casos:</font></p>     <p><font size="2" face="Verdana">- Sarmiento A., Libardo 1992, “La situación postmoderna. ¿Qué tan lejana de   nosotros?”, en Revista Ciudadanías, Año 1, No1 (Santiago de Chile, IDDH, 114   pp.).</font></p>     <p><font size="2" face="Verdana">- Magendzo, Abraham 1992, “La educación en   derechos humanos desde la modernidad y posmodernidad”, p. 63-72, en Revista   Ciudadanías, Año 1, No. 1 (Santiago de Chile, IDDH, 114 pp.).</font></p>     <p><font size="2" face="Verdana">- Buela, Alberto 1988, “Acerca de la democracia   postmoderna”, p. 45-49, en Revista Disenso, No. V (Buenos Aires- Argentina).</font></p>     <p><font size="2" face="Verdana">Este último autor, refiriéndose al tipo de democracia postmoderna que se   aplica hoy en AL, de forma crítica, escribe:</font></p>     <p><font size="2" face="Verdana">“Pues bien, asistimos en esta última década a un cambio sustancial del   concepto de democracia, ella dejó paulatinamente de lado ese núcleo vital de   valores a preferir, para reducirse a una maquinaria de gobierno, a una   democracia procedimental. Ya no más predicación de valores, lo que supone   preferir lo bueno y posponer lo malo. Para esa nueva democracia sólo vale que   el procedimiento sea coincidente con el sistema de normas. El recientísimo   Código de Convivencia Urbana de la ciudad de Buenos Aires, que permite el   ejercicio de la prostitución en la vía pública por parte de prostitutas e   invertidos, es una prueba elocuente de lo que queremos mostrar. La corrupción   que pulula por todas partes se   produce&nbsp; cuando el sistema normativo cae en desuso. Nos hemos transformado   en sociedades anónimas. No interesa ya que 9 millones de argentinos o 260   millones de iberoamericanos o   toda el Africa subshariana   vivan debajo de la línea de pobreza, lo que interesa es que el   &quot;procedimiento democrático&quot;se cumpla. Esto   es la democracia reducida a maquinaria procesal.” (Buela   1998, p. 47).</font></p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p><font size="2" face="Verdana">g)&nbsp;&nbsp;&nbsp;   También aparecieron publicaciones que hablan del tema de   la postmodernidad en la prensa escrita. Destaco sólo una:</font></p>     <p><font size="2" face="Verdana">- Mansilla, H.C.F. 1993, “Lo razonable de los enfoques postmodernistas en   relación a AL”, p. 30, en Ventana (Suplemento de La Razón), Año III, No. 16, 32   pp. (La Paz-Bolivia, 11 de julio).</font></p>     <p><font size="2" face="Verdana">h)&nbsp;&nbsp;&nbsp;   Aparecieron, y continúan haciéndolo, publicaciones en   forma de libros que tocan o hablan del tema referido en AL. Tenemos varios,   entre otros:</font></p>     <p><font size="2" face="Verdana">- García Canclini, N.   s/f., Culturas híbridas. Estrategias para entrar y salir de la modernidad   (México, Grijalbo).</font></p>     <p><font size="2" face="Verdana">- ---------- . 1991, Cultura y pospolítica. El debate sobre la modernidad en AL. (México, Claves de   América Latina).</font></p>     <p><font size="2" face="Verdana">- Sarlo, Breatriz 1994, Escenas de la vida posmoderna.   Intelectuales, arte y videocultura en la Argentina   (Buenos Aires, Ariel).</font></p>     <p><font size="2" face="Verdana">-   Brünner, José J. 1994, Bienvenidos a la Modernidad,   Santiago de Chile, Planeta Chilena, S.A.</font></p>     <p><font size="2" face="Verdana">- García Canclini, N   1995, Consumidores y ciudadanos. Conflictos multiculturales de la globalización&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;(México,   Grijalbo).</font></p>     <p><font size="2" face="Verdana">- Calderón, F. / M. Hopenhayn/   E. Ottone 1996, Esa esquiva modernidad.&nbsp; Desarrollo, ciudadanía y   cultura en América Latina y el Caribe (Caracas, Nueva Sociedad).</font></p>     <p><font size="2" face="Verdana">- Parket, Cristian   1997, Religión y postmodernidad (Lima-Perú, Proceso Kairos/   CEPs).</font></p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p><font size="2" face="Verdana">- Brünner, José J.   1998, Globalización cultural y posmodernidad (Santiago de Chile, FCE).</font></p>     <p><font size="2" face="Verdana">Estos son algunos de los textos que hablan del tema de la postmodernidad en   AL. Algunos, si no la mayoría, son críticos de la cultura posmoderna. Y aceptan   los mínimos aspectos de esta realidad&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;contemporánea.</font></p>     <p><font size="2" face="Verdana">    <br>   Ahora bien, ignorar estas fuentes para una discusión académica, no sería   aceptable a estas alturas de los cambios educativos,&nbsp;&nbsp; científicos, tecnológicos&nbsp;&nbsp; y comunicacionales que se vienen dando tambén en   nuestra región.</font></p>     <p><font size="2" face="Verdana"><b>2. UNA PREGUNTA PERTINENTE.</b></font></p>     <p><font size="2" face="Verdana">Por toda la información   anterior, creo pertinente reproducir una problemática que formulé el año 1993   cuando preparaba el programa del curso que llamé Introducción&nbsp;   al&nbsp;debate    <br>   Modernidad/Postmodernidad, impartido el segundo semestre de ese año a los estudiantes del quinto y séptimo semestre de la carrera de   filosofía de la Universidad Católica Boliviana de Cochabamba. La cuestión es   esta:</font></p>     <p><font size="2" face="Verdana">“¿AL está excenta de este debate? ¿Podemos decir   que tal discusión no nos afecta, mucho menos nos incumbe? Pensamos que no   podemos deconocerla, mucho menos desmerecerla, aunque   a veces se nos haga árida y difícil la discusión. Si aceptamos esta primera   actitud, entonces, ¿qué nos aporta? ¿Existe una nueva perspectiva&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;   para entender, por ejemplo, la racionalidad, la educación, la política, la   democracia, nuestra identidad y, en definitiva, la cultura que respiramos en   nuestro Continente?”</font></p>     <p><font size="2" face="Verdana">Como vemos el tema está presente entre nosotros. Por eso los debates sobre   la democracia, los actores sociales, la identidad, etc. desde la postmodernidad   están vigentes aún. Algo confirmado por la innumerable bibliografía que   continúa saliendo sobre el tema en AL.</font></p>     <p><font size="2" face="Verdana">En este sentido, es importante también escuchar la pregunta y respuesta que   Lechner, en 1989, ya se hacía en su texto indicado   que ahora va como el Capítulo VII de su libro Los patios interiores de la   democracia...</font></p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p><font size="2" face="Verdana">“¿Qué sentido tiene discutir en América Latina sobre la llamada&quot;posmodernidad&quot;?   Podría ser que otra moda intelectual importada y una larga&nbsp;experiencia&nbsp;de frustraciones nos ha vuelto escépticos frente a   debates que serían válidos en Europa o en Norteamérica, pero ajenos a la realidad   latinoamericana.&nbsp;Por cierto, la   posmodernidad es una noción controvertida y todavía es demasiado temprano para   evaluar el alcance de la discusión. Pero indudablemente existe un estado de   ánimo diferente a las décadas anteriores y esta sensibilidad merece nuestra   atención...” (Lechner 1990, p. 153).</font></p>     <p><font size="2" face="Verdana">Esta actitud, la de Lechner, nos parece la más   adecuada y responsable. No la de aquellos que, sin conocer el tema, vierten sus   críticas demadiado rápidas, hasta el punto de caer en   posturas “simplistas” y arrogantes. Pensamos que un poco de modestia y   responsabilidad intelectual necesitamos en nuestro medio académico y   científico. Para no “ cargarnos todo” en una sola   frase como ésta: “para qué vamos a preocuparnos de la posmodernidad cuando ni   siquiera hemos sido modernos en este Continente”.</font></p>     <p><font size="2" face="Verdana"><b>3. LA EXPERIENCIA DICE ALGO, SI NO MUCHO.</b></font></p>     <p><font size="2" face="Verdana">Ahora bien, el desafío   de entender los planteamientos centrales de la postmodernidad no sólo se ha   reducido a organizar encuentros, conferencias, seminarios, o publicar artículos   y ensayos referidos a nuestra región, sino también, paulatinamente, aparece en   los círculos académicos universitarios la apertura a dicha discusión. En   efecto, en unas universidades de nuestro medio, algunas carreras y programas de   postgrado han incorporado el tema como parte de la malla curricular y, en   otras, al menos como parte de seminarios de actualización. Por ejemplo, en la   carrera de Filosofía y Letras de la Universidad Católica Boliviana (UCB)   -Unidad Académica de Cochabamba se introdujo el tema como una asignatura en   noveno semestre; en el programa de la asignatura Corrientes Modernas y   Contemporáneas de Pensamiento de la carrera de Ciencias de la Educación de la   UCB también figura el tema de la postmodernidad; en la carrera de Comunicación   Social y Periodismo de la Universidad Privada del Valle (UNIVALLE) se ha   incorporado el debate Modernidad/ Postmodernidad en el seminario de   actualización en los últimos semestres; en la carrera de Sociología de la   Universidad Mayor de San Simón (UMSS) también se habla del tema con los   estudiantes de sexto semestre. En un diplomado en Ciencia Política con mención en   Estudios bolivianos ofertado por el Centro de Estudios Superiores   Universitarios (CESU) de la UMSS también se ha tocado el tema; en la Maestría   en Educación Superior ofertada por la Facultad de Humanidades de la UMSS se ha   incorporado el tema en la asignatura “Sociedad, Conocimiento y Educación   Superior en América Latina”, este programa concluye a fines de este año 1998.   En la Maestría en Comunicación y Desarrollo de la Universidad Andina Simón   Bolívar de La Paz-Bolivia, entre las asignaturas del trimestre V - Ciclo   complementario, dentro del área de Teoría socio-cultural, figura una con el   nombre “Comunicación, Modernidad y Posmodernidad”, con dos créditos. Este   programa dura el período 1998-1999.</font></p>     <p><font size="2" face="Verdana">Estas incorporaciones del tema en estudios universitarios, señalan,   entonces, que al menos ha llamado la atención y que existe un intento más serio   por enseñarlo y discutirlo. Pues, las expresiones, “educación posmoderna”,   “democracia posmoderna”, “antropología posmoderna”, “el derecho en la sociedad   posmoderna”, etc., no dejan de sorprender a muchos.</font></p>     <p><font size="2" face="Verdana"><b>CONCLUSION.</b></font></p>     <p><font size="2" face="Verdana">Los elementos que hemos presentado, que aún son pocos, muestran que el tema   de la postmodernidad en AL ha despertado interés y, a su vez, reacciones   críticas de todo tipo. Así, las preocupaciones giran en torno a la política, el   mercado, la democracia, la comunicación, los actores sociales tradicionales,   las étnias, las culturas, la multiculturalidad, etc.   Por tanto, el abanico de discusión es amplio y exige esfuerzo investigativo y   académico.</font></p>     <p><font size="2" face="Verdana">Exige también una   perspectiva “objetiva” (?), pero responsable y crítica. Si queremos seguir esta   línea, ahí están las fuentes y muchas otras que no se mencionan aquí. Después   de estudiarlas, tendríamos que evaluarlas y sacar nuestras propias conclusiones   sobre el tema en nuestra región.</font></p>     <p><font size="2" face="Verdana">Esta breve información que hemos dado en este escrito busca desafiar aún   más a la crítica responsable. Y ésta debe ser una actitud constante en este   debate.</font></p>      ]]></body>
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