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<article-title xml:lang="es"><![CDATA[EL NEGOCIO SENSACINALISTA EN BOLIVIA UNA LÓGICA EMPRESARIAL QUE SE IMPONE]]></article-title>
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</front><body><![CDATA[ <p align="center"><font size="4" face="Verdana"><b>EL NEGOCIO SENSACINALISTA EN BOLIVIA UNA LÓGICA   EMPRESARIAL QUE SE IMPONE</b></font></p>     <p align="center">&nbsp;</p>     <p align="center"><b><font size="3" face="Verdana">Erick Torrico Villanueva</font></b></p>     <p align="center"><b><font size="2" face="Verdana">Director Maestría en Comunicación y Desarrollo   Universidad Andina Simón Bolívar.</font></b></p>     <p align="center"><b><font size="2" face="Verdana">Director Centro Interdisciplinario Boliviano de Estudios   de la Comunicación CIBEC.</font></b></p>     <p align="center"><b><font size="2" face="Verdana">E-mail:   erito@uasb.edu.bo</font></b></p>     <p>&nbsp;</p> <hr>     <p><font size="2" face="Verdana">A principios de 1999 la prensa y la sociedad bolivianas   fueron llevadas al borde de una verdadera conmoción. ¿El motivo? La aparición   de dos diarios con énfasis sensacionalista, Extra y Gente, que irrumpieron en   el hasta entonces más bien apacible y aun conservador escenario del periodismo   impreso nacional.</font></p>     <p><font size="2" face="Verdana">Desde ese momento ambos medios se convirtieron en el centro de una intensa   polémica, a veces candente, que no sólo indujo a que los propios hombres y   mujeres del mundo de la información tomaran partido evidente sobre el   particular sino que, lo que es tal vez más interesante, generaron importantes y   antagónicas corrientes de opinión entre distintos sectores de la colectividad,   algunos de los cuales llegaron incluso a protagonizar acciones de tono violento   como las agresiones verbales contra los directores de tales diarios o la quema   de ejemplares. Entretanto, las publicaciones en cuestión aprovecharon para   afianzar sus ventas y consolidarse competitiva y rápidamente en el mercado.</font></p>     <p><font size="2" face="Verdana">El periodismo escrito boliviano, aunque poseedor de una larga tradición y   de un reconocido prestigio y credibilidad en el país, se desenvuelve en los   estrechos marcos de una población lectora que se reduce, estimativamente, a   unas 150.000 personas que cada día compran un ejemplar de un periódico. En   consecuencia, es más o menos ese el número total equivalente a la tirada del   conjunto de los 21 cotidianos preferentemente locales que circulan en los nueve   departamentos. En realidad, esa cantidad nunca pudo ser superada a excepción de   la vez en que fue publicada una versión del diario del guerrillero   argentino-cubano Ernesto “Che” Guevara (1967) y de aquella otra en que se   reportó la clasificación de la selección boliviana de fútbol al torneo mundial   de 1978.</font></p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p><font size="2" face="Verdana">Por ello mismo la puesta   en circulación de Extra y Gente supuso un impacto adicional, ya que posibilitó, desde su primer día, una casi   duplicación del total de ejemplares vendidos diariamente.</font></p>     <p><font size="2" face="Verdana">Así, pues, esos nuevos medios conjuncionaron   varios factores que de principio provocaron un remezón que merece ser tomado en   consideración por cuanto sus consecuencias están contribuyendo, a su modo, a   reestructurar el panorama&nbsp;práctico   y conceptual del periodismo y no únicamente del impreso en el país.</font></p>     <p><font size="2" face="Verdana"><b>Condiciones de surgimiento y aceptación</b></font></p>     <p><font size="2" face="Verdana">En verdad, la propuesta de los dos&nbsp;&nbsp;periódicos&nbsp;&nbsp;aquí presentados no supone una plena   originalidad; ya se tenía algunos antecedentes que, no obstante, no alcanzaron   mayor éxito.</font></p>     <p><font size="2" face="Verdana">Entre&nbsp;los&nbsp; intentos temporalmente más próximos cabe señalar las revistas Alarma y Sucesos,   ambas editadas en La Paz y que estuvieron dedicadas, hasta principios de la década en curso, a la crónica   roja. También se tuvo en La Paz, en la segunda mitad del decenio de 1980, al   vespertino La Quinta, publicado por la empresa dueña del matutino Última Hora,   que introdujo ciertos&nbsp;elementos sensacionalistas   que le dieron muy buenos frutos, pues en determinado momento se constituyó en   la fuente de financiación del diario “serio” en cuyo seno se desarrolló. De todas&nbsp; maneras,&nbsp; esas experiencias colapsaron y   sólo algunos programas de radio o televisión se ocuparon de cubrir los hechos   de sangre, accidentes y comisión de delitos,&nbsp;&nbsp; siempre&nbsp;&nbsp;con interesantes audiencias.</font></p>     <p><font size="2" face="Verdana">Y si las iniciativas impresas señaladas no terminaron de prosperar, por   distintas razones, cabe preguntar qué es lo que cambió para que ahora sí se   pueda considerar viables unos diarios como Extra y Gente. Es probable que la   mención de algunas de las condiciones existentes –económicas, socioculturales y   de contenido- ayude a comprender esta situación.</font></p>     <p><font size="2" face="Verdana"><b>El contexto económico-empresarial</b></font></p>     <p><font size="2" face="Verdana">En el plano de la economía Bolivia vive desde agosto de 1985, mes en que   empezó la aplicación del programa de ajuste neoliberal, un proceso de reforma   estructural que hace girar todo en torno a la idea del libre mercado. Y, por   supuesto, el espacio de la difusión masiva está igualmente inscrito en esa   dinámica con todo lo que conlleva de redefinición del concepto de libertad de   expresión –cada vez más vinculado a la posibilidad propietaria de ejercerla- y   de conversión abierta de lo que antes se consideraba como un “servicio a la   comunidad” en un “negocio en la comunidad”.</font></p>     <p><font size="2" face="Verdana">Esa amplia liberalización, junto a la redemocratización alcanzada en   octubre de 1982, ha impulsado una renovada presencia de capitales   internacionales en empresas de servicios y el comercio, un notable incremento   de la actividad publicitaria y propagandística que comienza a mover cuentas de   varios millones de dólares por primera vez, la emergencia de una gran cantidad   de nuevos medios (hay aproximadamente 650 radioemisoras y 104 estaciones   emisoras o retransmisoras de TV) y un creciente interés de   empresarios/políticos por poseer medios masivos. Cerca del 84% de éstos   –incluidos los impresos-son de propiedad privada; el resto se lo distribuyen el   gobierno, las universidades públicas, las iglesias católica y   evangélicas, los militares, algunos sindicatos y organizaciones no   gubernamentales.</font></p>     <p><font size="2" face="Verdana">En el ámbito comunicacional el mercado está adquiriendo las características   de uno de alta competencia, con lo cual la única probabilidad de no perecer en   la lucha parece estar dada por la conformación de grupos multimediáticos.   Cuando menos así lo han comprendido las cinco familias –de Raúl Garafulic, Pedro Rivero, Alfonso Canelas, Ivo Kuljis y Johnny Fernández, respectivamente- que se disputan   hoy la ocupación del fragmentado territorio de los mass-media.   Al presente, las manifestaciones más importantes de esta pugna están   encabezadas por las redes que controlan Garafulic   –con la red televisiva nacional ATB, la mayor del país, y la cadena de diarios   La Razón y Extra (La Paz), Opinión (Cochabamba), El Nuevo Día (Santa Cruz) y   Ahora (Tarija), la revista Cosas (La Paz), además de su participación indirecta   en el matutino católico Presencia (La Paz)- y la alianza Rivero-Canelas, que   maneja la cadena de periódicos integrada por La Prensa (La Paz), Los Tiempos y   Gente (Cochabamba), El Deber (Santa Cruz) y El Correo del Sur (Chuquisaca).</font></p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p><font size="2" face="Verdana">En este nuevo cuadro los que resultan más afectados son los medios   considerados “comunitarios”, que operan al margen de la subvención   publicitaria, que inclusive están calificados como “clandestinos” por carecer   varios de ellos de autorizaciones oficiales y cuyo destino oscila entre la   absorción por una red o una lenta desaparición.</font></p>     <p><font size="2" face="Verdana">Consiguientemente, donde   manda el mercado libre, los que están incapacitados para participar en él o, en   términos eufemísticos, los que no saben aprovechar las oportunidades que les   brinda, a mediano plazo van a formar parte de la “historia”; mientras que para   aquellos que sí saben leer e interpretar las señales de ese mercado –como   ocurre con los medios de las redes (con sus propietarios,   obviamente)- el porvenir se ofrece prometedor. Y es en ese contexto que Extra y   Gente, que prolongan el enfrentamiento comercial inter-redes, llegaron con su bajo precio (1   boliviano =17 centavos de dólar) y su estilo ágil y llamativo, para hacerse   cargo de un segmento de mercado que, por si fuera poco, resulta que estaba   vacante.</font></p>     <p><font size="2" face="Verdana"><b>El ambiente sociocultural</b></font></p>     <p><font size="2" face="Verdana">Ese estado de disponibilidad aprovechado para la incursión de los dos   nuevos diarios –algo paradójico en un país en el cual se vende tan pocos   ejemplares y donde en el último año un tabloide ya tradicional, Hoy, cerró   definitivamente después de casi tres decenios de publicarse y otro matutino,   Primera Plana, quebró-comprende, entre otros, dos elementos que pueden   explicarlo: un resquebrajamiento de la vieja moralidad social y una necesidad,   por lo menos sectorial, de información ligera.</font></p>     <p><font size="2" face="Verdana">En el primer caso, las generaciones formadas bajo el régimen democrático,   la economía de libre mercado y el espíritu de la televisión, el vídeo, la   TV-cable, las radioestaciones musicales, los cultos   evangélicos masivos, las discotecas y karaokes han protagonizado o al menos   acompañado un proceso de cuestionamiento de los valores que, con una fuerte   fundamentación religioso-católica, predominaron en la educación, la familia y   la vida social. La irrupción de temas e imágenes concernientes en particular a   la sexualidad, junto a la marcada despolitización que trajo la forma democracia   –y que arrinconó las concepciones principistas e iluministas, así como los   modelos pedagógicos e informativos de tinte racionalista que les expresaban- y   a las nuevas permisividades del lenguaje (las palabrotas, por ejemplo, han   cobrado carta de ciudadanía en las conversaciones escolares y en los propios   medios de difusión), dio lugar a que las maneras de ser, estar y querer en la sociedad se   modifiquen en función de móviles que tienen en&nbsp;su&nbsp;trasfondo&nbsp;al </font><font size="2" face="Verdana">individualismo&nbsp; y&nbsp; al inmediatismo.   Así, la moralidad tradicional no sólo que comienza a hacer agua sino va rumbo   al cambio, atmósfera que se conecta con el segundo aspecto que acá interesa   destacar.</font></p>     <p><font size="2" face="Verdana">En términos   generales, los jóvenes y los sectores urbanomarginales,&nbsp;   comúnmente excluidos de los propósitos de los&nbsp;medios&nbsp;&nbsp; masivos, conforman   ya un conjunto de nuevas&nbsp; audiencias segmentadas; los primeros son especialmente   atendidos por las&nbsp;&nbsp;radioemisoras&nbsp; de frecuencia modulada, algunos espacios   televisivos musicales y algún suplemento impreso, y los segundos, a los que   nada más se dirigían algunos programas radiodifundidos, se hallaban, como   aquéllos, fuera del circuito de cobertura de la prensa “seria”. En estos dos   casos la expectación se orientaba hacia un tipo de tratamiento periodístico   que, aparte de tener como referente asuntos que dejaran de concentrarse casi en   exclusiva en la “gran” política o economía, fuera digerible sin complicaciones.</font></p>     <p><font size="2" face="Verdana">De la reunión de ambos factores&nbsp;&nbsp;la&nbsp; paulatina configuración&nbsp;de&nbsp;otra moralidad y la presencia de importantes&nbsp;&nbsp;&nbsp;grupos poblacionales cuya demanda de información ligera había sido descuidada-   resultan otras condiciones favorables para la emergencia de Extra y Gente.</font></p>     <p><font size="2" face="Verdana"><b>El “menú” de la atracción</b></font></p>     <p><font size="2" face="Verdana">Cabe, finalmente, dar cuenta de la combinación de contenidos que ofrecen   esos periódicos a sus lectores, la cual constituye su fuente más directa de impacto. A propósito de esto es   fundamental anotar la diferencia que estos cotidianos presentan respecto de los   convencionales: toda la estructuración del diario aporta al atractivo sobre el   comprador y no apenas el titular de apertura de la primera plana; es decir que,   cuando alguien se acerca a un ejemplar de Extra o Gente lo hace no solamente   por la relevancia temática de una determinada información sino debido a la   armonización de distintos materiales lograda en el diseño&nbsp;y&nbsp;&nbsp;despliegues espaciales, textuales y gráficos.</font></p>     <p><font size="2" face="Verdana">De modo global, los diarios de referencia centran su atención en la crónica   roja local, pero asimismo publican noticias simplificadas (breves y claras)   acerca de política y economía nacional o internacional, notas vecinales,   deportivas y relativas a la farándula; también poseen una sección con la   opinión de editorialistas, columnistas y lectores. A ello se suman los   pasatiempos, horóscopos y curiosidades. Lo que completa el “menú” son las   fotografías de mujeres jóvenes semi-desnudas y las   fotografías o dibujos que ilustran las notas rojas, desde cadáveres de   asesinados o accidentados   hasta reconstrucciones imaginativas de algún suceso.</font></p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p><font size="2" face="Verdana">En el caso de las primeras, se trata siempre de tomas sin procedencia   (presumiblemente plagiadas&nbsp;de revistas extranjeras) y basadas en   poses provocativas. Estas fotos aparecen en varias de las páginas sin guardar   ninguna relación efectiva con los textos informativos; sin embargo, en   ocasiones se advierte que el armado de las páginas busca generar sentidos   conexos. Los otros gráficos, por su   lado, sí corresponden a las materias tratadas en las notas.</font></p>     <p><font size="2" face="Verdana">Está ausente de estos diarios, hasta ahora, la utilización del escándalo   que implique la vida privada de personajes públicos del país.</font></p>     <p><font size="2" face="Verdana">El auspicio de sorteos para premiar a los lectores asiduos con televisores,   terrenos, refrigeradores, dinero en efectivo o máquinas de coser, aunque ajeno   a los contenidos mismos, es un elemento adicional del atractivo.</font></p>     <p><font size="2" face="Verdana">Entre los dos ponen diariamente en circulación un promedio de 70.000   ejemplares, con lo que sus respectivos niveles de venta se equiparan o   sobrepasan con facilidad los de El Deber, que hasta enero pasado era el primero   en el ranking nacional con 40.000 ejemplares/día vendidos.</font></p>     <p><font size="2" face="Verdana"><b>El “énfasis sensacionalista”</b></font></p>     <p><font size="2" face="Verdana">En medio de la prolongada discusión pública y de alcance nacional que tuvo   lugar entre febrero y mayo del año en curso en Bolivia en relación a que si   Extra y Gente dañaban o no la moral pública y por tanto debían o no seguir   circulando se empleó reiteradamente el calificativo de “sensacionalistas” para   definirlos. Los propios protagonistas, en su argumentación justificadora,   apelaron a algunas argucias retóricas para evitar una estigmatización tal,   especialmente en el caso de Extra, cuyos responsables sostuvieron que éste es   una expresión de la “prensa popular posible”, está orientado a “personas con   criterio formado” y, además, si bien puede ser considerado “sensacionalista”,   no es “amarillista” (en alusión a su competidor), porque no inventa las   noticias.</font></p>     <p><font size="2" face="Verdana">No se pretende aquí dirimir en esta confrontación perceptiva y conceptual,   mas sí resulta necesario plantear los rasgos generales de un modo de hacer   periodismo que puede ser caracterizado, nada más porque no explota la   privacidad de los famosos ni organiza persecuciones al estilo de los   “paparazzi” y menos aún imagina los hechos de los que informa, como con énfasis   sensacionalista.</font></p>     <p><font size="2" face="Verdana">Ese perfil se funda en el formato más manejable, el tabloide, un diseño   llamativo (con grandes titulares, fotografías e ilustraciones sugerentes y uso   de colores contrastantes) y un manejo discrecional de contenidos sobre   transgresiones a la ley (robos, crímenes, secuestros, tráfico de drogas, empleo   no autorizado de armas, etc.), a la moral aceptada (violaciones, abusos de   autoridad, corrupción, etc.) o a la normalidad esperada (accidentes,   tragedias).</font></p>     <p><font size="2" face="Verdana">La redacción sencilla,   coloquial, que recurre a las formas populares y oralizadas   del lenguaje y a veces a los códigos del hampa (“Como Bruce Lee, paco [policía]   da karatazos [golpes de karate] a tres choros   [ladrones]”), traduce un estilo narrativo que mezcla lo testimonial con la   técnica de la crónica, dando como producto un relato vívido capaz de   impresionar emocionalmente. Ese estilo trabaja con intensidad la ironía cruel   (“Carnicero victimado con su propio cuchillo”), el humor negro (“Cenaron con   raticida y ya no despertaron”), el doble sentido (“Entre Bolas”, sección deportiva   cuyo nombre asocia el fútbol con el sexo), el drama (“Se suicidan porque su   amor no fue comprendido”), el adjetivo prejuiciado (“Maricones” [homosexuales] en congreso”) y lo   insólito (“Le faltan los ojos, la nariz y hasta las orejas”).</font></p>     <p><font size="2" face="Verdana">Los ejes temáticos que organizan todos los materiales son la violencia y el   sexo, erigidos los dos en espectáculo realista, en el sentido de que los hechos   expuestos son extraídos del entorno próximo de los lectores y no son la   resultante de una construcción meramente ficcional.</font></p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p><font size="2" face="Verdana">Esa articulación entre satisfacción de la curiosidad y cercanía de los   acontecimientos noticiabilizados y de sus actores o   víctimas complementa la fórmula de éxito que proporciona a estos periódicos una   característica más bien singular, la de la “actualidad duradera”, lo que   significa que el interés que cada una de sus ediciones despierta, salvo en lo   que concierne a los campos fungibles de la política, la economía o el deporte,   se mantiene latente por varios días y hasta semanas, ya que cada historia   narrada –con inicio, detalles y algún desenlace- vale en sí misma y está dotada   de la capacidad de ser percibida como intemporal.</font></p>     <p><font size="2" face="Verdana"><b>Cada diario por su lado</b></font></p>     <p><font size="2" face="Verdana">Gente fue el primero en salir a las calles. Pertenece a la red de las   familias Rivero Canelas, tiene cuatro ediciones regionalizadas (una para La   Paz, El Alto y Oruro, otra para Cochabamba, otra para Santa Cruz y otra   destinada a Sucre y Potosí) y tira diariamente entre 30.000 y 70.000   ejemplares. Está en el número 123.</font></p>     <p><font size="2" face="Verdana">Se autocalifica como “El periódico sin censura”; sus secciones frecuentes,   en 12 páginas, son “Urgente” (con información general), “Crónica Roja”, “Show   Gente”, “En Joda” (humor, horóscopo y crucigramas), “Hechos” (con información   local o vecinal) y “Deportes” (con notas generales y del fútbol amateur). Se   orienta a públicos con baja instrucción.</font></p>     <p><font size="2" face="Verdana">Según su director en La Paz, Martín Balcázar, Gente es una manifestación de   periodismo especializado que responde al surgimiento de nuevas áreas temáticas   en la realidad informativa y muestra un desarrollo del periodismo policial en   Bolivia. Además, dice, no se reduce a las notas rojas sino que “abre espacios a   personajes marginados de los medios tradicionales y a lo barrial”. Para   conseguir esto último ha creado el “Teléfono vengador”, una línea permanente   habilitada para recibir denuncias.</font></p>     <p><font size="2" face="Verdana">Extra salió casi inmediatamente después; es de propiedad de la familia Garafulic y tiene una edición principal en La Paz y otra   regionalizada en Santa Cruz. No obstante, con la red de distribución del diario   La Razón llega aproximadamente a 125 capitales, ciudades intermedias y   provincias en todo el país. Su tirada oscila entre 40.000 y 80.000 ejemplares   por día y está en su número 113.</font></p>     <p><font size="2" face="Verdana">Su epígrafe es “El diario popular”; sus secciones frecuentes, en 16 páginas,   son “Extracrimen”, “Extranacional”,   “Extrasocial”, “Extradeportes”,   “Extramundo”, “Extrafarándula”,   “Extradiversión” y “Extrareportaje”.   Presenta una redacción en general más cuidada que la de Gente y parece   orientado a un público con instrucción media.</font></p>     <p><font size="2" face="Verdana">De acuerdo con su   director en La Paz, Jimmy Iturri, Extra es un “periódico&nbsp;popular especializado en el crimen” que atiende los intereses de los sectores   populares, recoge sus denuncias y demandas y se dirige a esos mismos sectores.   El 64% de sus lectores, según esa misma fuente, está conformado por mujeres   cuyas edades oscilan entre los 20 y 30 años.</font></p>     <p><font size="2" face="Verdana"><b>Las críticas y sus límites</b></font></p>     <p><font size="2" face="Verdana">En un lapso no mayor a cuatro meses la salida de estos dos diarios provocó   la realización de unos 40 debates en distintas ciudades del país, algunos con   la participación de los directores o representantes de dichos medios y no pocos   efectuados en el marco de programas de radio o televisión de gran sintonía.   También fueron tema de un foro auspiciado por la Asociación de Periodista de La   Paz que tuvo&nbsp;&nbsp;una&nbsp;&nbsp;significativa   repercusión.</font></p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p><font size="2" face="Verdana">Ese&nbsp;proceso&nbsp;&nbsp;estuvo atravesado por dos hechos mayores: una protesta organizada por el   movimiento cívico de la ciudad de Santa Cruz que culminó con la quema pública   de decenas de ejemplares de los periódicos y la&nbsp;&nbsp;&nbsp;arbitraria&nbsp;&nbsp;como circunstancial disposición   de una jueza, en la ciudad de Sucre, que prohibió la circulación de esos   cotidianos por “atentar contra la moral”.</font></p>     <p><font size="2" face="Verdana">En síntesis, las discusiones abordaron los siguientes cinco problemas:</font></p>     <p><font size="2" face="Verdana">a)&nbsp;&nbsp;&nbsp;   Si la libertad de prensa debe tener límites y quiénes y   por qué podrían establecerlos.</font></p>     <p><font size="2" face="Verdana">b)&nbsp;&nbsp;&nbsp;   Si es profesionalmente ético que el periodismo emplee   como insumos las desgracias cuyos protagonistas suelen ser los más pobres.</font></p>     <p><font size="2" face="Verdana">c)&nbsp;&nbsp;&nbsp;   Si la imagen femenina puede ser utilizada para incrementar   las ventas.</font></p>     <p><font size="2" face="Verdana">d)&nbsp;&nbsp;&nbsp;   Si los contenidos que difunden Extra y Gente generan   efectos perniciosos en lectores desprotegidos o desprevenidos.</font></p>     <p><font size="2" face="Verdana">e)&nbsp;&nbsp;&nbsp;   Si es factible ejercer la censura sobre ese tipo de publicaciones   o al menos lograr que su circulación sea restringida.</font></p>     <p><font size="2" face="Verdana">La mayoría de las críticas encontró asidero en visiones feministas o en   principios éticos indeterminados. No faltaron quienes afirmaron que los diarios   en cuestión iban a incrementar los índices de violencia en la sociedad   boliviana, las violaciones e inclusive a provocar la masturbación; tampoco estuvieron ausentes las exigencias de   rectificación frente a informaciones que habrían sido difundidas de manera&nbsp;&nbsp;incompleta&nbsp;o desvirtuada.</font></p>     <p><font size="2" face="Verdana">Por su parte, los responsables de&nbsp;ambos&nbsp;cotidianos coincidieron   en su defensa de la libertad de expresión y en señalar que sus medios   representan una alternativa real al periodismo tradicional, “serio”, que   –anotaron-muchas veces publica falsedades y se nutre asimismo de   manifestaciones violentas no individualizadas, legitimándolas al convertirlas   en sucesos noticiables.</font></p>     <p><font size="2" face="Verdana">Expresaron igualmente que la violencia recogida en sus páginas es real, que   los “medios no son culpables de los actos violentos” y que no querer reconocer   ese hecho es sólo una posición hipócrita de la sociedad.</font></p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p><font size="2" face="Verdana">Acerca de la abundante   presencia de imágenes femeninas semi-desnudas,   algunas ofrecidas incluso como posters coleccionables, dijeron que simplemente buscan mostrar la belleza del cuerpo humano; para   corroborar sus palabras, y en respuesta irónica a las protestas de   organizaciones y activistas feministas, publicaron fotografías de hombres semi-desnudos (Extra llegó a producir un suplemento de   tamaño cuarto tabloide, “Juguete Sensual”, con esa clase de ilustraciones).</font></p>     <p><font size="2" face="Verdana"><b>Mirada a cierta distancia</b></font></p>     <p><font size="2" face="Verdana">Tras esa etapa de tensión que estuvo marcada por la polémica el shock   inicial parece estar ya asimilado. Las reiteradas discusiones no hicieron   posible que se hallara alguna salida de consenso y más bien potenciaron las   posiciones enfrentadas en sus respectivos flancos.</font></p>     <p><font size="2" face="Verdana">Extra y Gente continúan circulando y es normal encontrarlos cada mañana en   los puestos de expendio de periódicos y revistas junto a los diarios “serios” o   siendo voceados por los vendedores ambulantes, como es normal ver a grupos de   personas, en especial hombres, arremolinarse en torno a los quioscos que exhiben los ejemplares de cada día.</font></p>     <p><font size="2" face="Verdana">Y, más que eso, los responsables de los controversiales medios, además de   estar registrando subidas en su captación de anunciantes, han comenzado a   recibir peticiones de personajes del periodismo tradicional o el mundo político   para ser tomados en cuenta como colaboradores o incorporados a la nómina de   fuentes informativas. No se puede olvidar, claro, que Bolivia se apresta a   ingresar de lleno en un proceso electoral municipal que medirá, en diciembre   próximo, las variaciones y las tendencias de las fuerzas y los “elegibles” que   pugnarán en los comicios nacionales del año 2002.</font></p>     <p><font size="2" face="Verdana">Pese a que algún enfervorizado crítico vaticinó en uno de los tantos   debates llevados a cabo la muerte de esos medios una vez que, de aquí a poco,   estuvieran saturados la curiosidad y el morbo de los lectores, lo cierto es   que, por lo pronto, hay más indicios de que esta vez la prensa con énfasis   sensacionalista llegó a Bolivia para quedarse. Quizá ello sea parte de la   modernización tardía que vive el país y que devela, quiérase o no, que se está   en un tiempo interno de transición de amplio efecto.</font></p>     <p><font size="2" face="Verdana"><b>Enseñanzas recogidas</b></font></p>     <p><font size="2" face="Verdana">El enfrentamiento de posiciones y juicios desatado por la inesperada   emergencia de los diarios Extra y Gente, que se movió prioritariamente en el   plano de una moralidad abstracta y que ya no corresponde a la realidad   contemporánea de la nación, no permitió más que atisbar algunos aspectos que   conviene resaltar ahora:</font></p>     <p><font size="2" face="Verdana">1.&nbsp;&nbsp;   Por primera vez, de manera abierta, ha sido puesto en   evidencia el empalme existente entre la lógica empresarial del rédito y la   periodística del impacto. Los dos periódicos están considerados básicamente   como un negocio, y como un buen negocio. La prensa tradicional, al contrario,   aún prefiere cultivar su (anti)faz de servicio.</font></p>     <p><font size="2" face="Verdana">2.&nbsp;&nbsp;   También por vez primera en la historia de la prensa   boliviana se está dando continuidad institucional y profesionalismo al   tratamiento y difusión de la información de tono sensacionalista.</font></p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p><font size="2" face="Verdana">3.&nbsp;&nbsp;   Otro hecho derivado e igualmente precursor es el del   aumento del tiraje total de los periódicos del país en más del 75 por ciento.   Los rangos que se habían mantenido inalterables por varios años y que inclusive   bajaron con relación a la década de 1970 han repuntado de forma notable.</font></p>     <p><font size="2" face="Verdana">4.&nbsp;&nbsp;   Como consecuencia de lo anterior el espectro de lectores   se ha extendido: Extra y Gente están llegando con el hábito de adquirir un   diario- a personas (comerciantes de productos básicos, conductores del   transporte público, jubilados, trabajadores por cuenta propia) que no compraban   ni comprarían un periódico de otra manera.</font></p>     <p><font size="2" face="Verdana">5.&nbsp;&nbsp;   Esa doble expansión (más ejemplares y más lectores)   implica que es bastante probable que esos diarios estén respondiendo oportuna y   adecuadamente a unas necesidades de información y de modos de informar que los   otros medios masivos no satisfacen.</font></p>     <p><font size="2" face="Verdana">6.&nbsp;&nbsp; Su papel en la competencia entre redes es   fundamental, pues hace posible que éstas copen otros segmentos de mercado y se asegure un nada despreciable&nbsp;respaldo financiero.</font></p>     <p><font size="2" face="Verdana">La aparición de los dos diarios innegablemente ha vuelto a dinamizar al   periodismo impreso nacional tanto en términos&nbsp;de&nbsp;actividad empresarial como de   objeto social&nbsp;   y&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; gremialmente observado. El periodismo y   los temas afines –libertad de prensa y expresión, ética y formación&nbsp;profesionales, participación   política de los periodistas, condicionamientos al trabajo informativo, por   ejemplo- están otra vez sobre la mesa de análisis, sólo que con el matiz de que   este examen es más frecuente y, lo que es tan novedoso como provechoso, de   carácter introspectivo también.</font></p>     <p><font size="2" face="Verdana">Están, pues, planteados nuevos retos para la prensa en Bolivia, mismos que   pasan tanto por la reconsideración de su función pública a la luz de las&nbsp;modificaciones económicas, políticas y   socioculturales que tienen lugar a escala planetaria en este período de   transición secular como por concretar el pendiente conocimiento de los   públicos, sus demandas y gustos.</font></p>     <p><font size="2" face="Verdana"><i>El autor agradece a la periodista Ivana Calle, de la Red Nacional de   Trabajadoras de la Información, por su colaboración en el análisis de los   periódicos materia de este artículo.</i></font></p>      ]]></body>
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