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<article-title xml:lang="es"><![CDATA[CUANDO LAS ALMAS SE VAN MARCHANDO SÍNTESIS DE UNA TESIS]]></article-title>
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</front><body><![CDATA[ <p align="center"><font size="2" face="Verdana"><b><font size="4">CUANDO LAS ALMAS SE VAN MARCHANDO</font></b></font></p>     <p align="center"><font size="4"><b><font face="Verdana">SÍNTESIS DE UNA TESIS</font></b></font></p>     <p align="center">&nbsp;</p>     <p align="center"><b><font size="3" face="Verdana">Lic. Xavier Jordán A. </font></b></p>     <p align="center"><b><font size="2" face="Verdana">Docente</font></b><font size="2" face="Verdana"></font></p>     <p align="center">&nbsp;</p> <hr>     <p><font size="2" face="Verdana">El mundo andino existe y se desenvuelve en función   a la actividad agrícola. Dependiendo del clima y de la tierra, las sociedades agrarias   saben que año tras año deberán sembrar cuando el clima esté seco, que la Época   de lluvias propiciará· el crecimiento de las semillas cuyos frutos serán   cosechados cuando se precipite la temporada fría. Repitiéndose estos ciclos   desde siempre y hasta el infinito, las culturas andinas se han estructurado de   acuerdo a esa circularidad que les permite su subsistencia y estructura su   cosmovisión. Para el hombre andino, la vida misma empieza en el mismo punto en   que termina para volver a repetirse.</font></p>     <p><font size="2" face="Verdana">Ahora   bien, las manifestaciones rituales en el mundo andino responden también a esa   circularidad. Hans van den Berg (1) explica que en   las diferentes temporadas se realizan también ritos religiosos donde el hombre   recurre al mundo sobrenatural para asegurar el normal desarrollo del ciclo   agrícola. Así, en el calendario andino existen dos momentos   &quot;cruciales&quot;: el paso de la Época de lluvia a la Época fría -entre el   crecimiento y la cosecha- cuando se celebra la festividad de Anata y el paso de   la Época seca a la Época de lluvias, cuando el calor apremia y el sol cae   amenazante sobre las semillas dispersas bajo la tierra y la supervivencia   humana depende de la lluvia. Época que equivale en el calendario occidental al   mes de Noviembre y que en el mundo andino precolombino se conocía como el Aya Markay Quilla: El mes de los   muertos.</font></p>     <p><font size="2" face="Verdana">Dedicado   a las celebraciones en honor de los difuntos, el Aya Markay Quilla estaba revestido de una fastuosidad que el   cronista Felipe Guamán Poma de Ayala ilustra con claridad: &quot;En este mes   (Noviembre) sacan los difuntos de sus bóvedas que llaman pucullo   y le dan de comer y beber, y le visten de sus vestidos ricos, y le ponen plumas   en la cabeza, y danzan y cantan con ellos, y le ponen unas andas y andan con   ellas de casa en casa y por las calles y por la plaza, y después tornean a   meterlos en sus pucullos dándole sus comidas y   vajilla, al principal de plata y de oro, y al pobre de barro; y les dan sus   carneros y ropa y los entierran con ellas y gastan en esta fiesta muy   mucho.&quot; (2)</font></p>     <p><font size="2" face="Verdana">Si bien el culto a   los muertos es algo que quizás esté presente en todas las civilizaciones del   mundo, en la cultura andina adquiere dimensiones que hoy podrían resultarais   &quot;excéntricas&quot;. Sin embargo, desenterrar los cuerpos, vestirlos,   ofrecerles alimento y bebida y propiciarles un clima de diversión y fiesta no   son manifestaciones que desde el pensamiento occidental moderno podrían   calificarse como &quot;salvajes&quot; o &quot;primitivas&quot;, sino que   adquieren una relevancia trascendental dentro la lógica de la cosmovisión andina.</font></p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p><font size="2" face="Verdana">Esencialmente   agrícolas, las sociedades andinas encuentran en la tierra el centro de toda su   organización y el origen de sus costumbres y tradiciones(3) Al ser la tierra la   fuente que hace posible su existencia, el hombre andino se establece en una relación   directa con la naturaleza, organiza su vida, sus costumbres y tradiciones en torneo a ella. La naturaleza le permite ser y por tanto   merece del hombre el mas grande respeto y cuidado   pues, como testimonia el sacerdote aymará Domingo   Llanque, &quot;Para nosotros los aymarás, la medida   del amor es la tierra&quot;. (4) En función a ello es que para la cultura   andina es trascendental el sentido de la reciprocidad con los hombres y, sobre   todo, con el mundo sobrenatural. A través de todas sus prácticas rituales, el hombre   andino se comunica con sus dioses y con sus fantasmas.</font></p>     <p><font size="2" face="Verdana">A la   reciprocidad se suma la noción del sentido de los opuestos muy relacionado con   la circularidad de la cosmovisión andina. Al mundo de los humanos se opone el   mundo de los dioses tanto como a la noche se le opone el día..   Así, al mundo de los vivos se opone otro mundo donde habitan las almas de los   difuntos y en el cual el orden de las cosas están en sentido inverso, el mundo   de los muertos (Ukhu Pacha) es el &quot;mundo al   revés&quot;(5) Para la cultura andina, la muerte no significa el punto final de   la existencia sino el paso hacia un nuevo ciclo de vida en ese otro mundo, un   lugar donde se nace viejo para morir joven y volver a nacer al mundo de los   vivos. Sin embargo al ser parte de lo sobrenatural, las almas de los difuntos   superan el entendimiento humano y, al igual que los dioses, pueden intervenir   en su destino. Por ello las celebraciones dedicadas a las almas de los difuntos   tienen, como todos los rituales andinos, una misma lógica de intercambio:   Dedicarle ofrendas a quienes &quot;habitan&quot; el mundo sobrenatural a cambio   de que &quot;intercedan&quot; sobre la naturaleza de tal forma que el ciclo   agrícola pueda cumplirse normalmente y así permitir que la sociedad se mantenga   viva.</font></p>     <p><font size="2" face="Verdana">Es   preciso entender que en las concepciones religiosas andinas los   &quot;pobladores&quot; del mundo sobrenatural son seres provistos de   características humanas. Como en la mitología griega, los dioses de la cultura   andina pueden ser tan benevolentes como envidiosos, egoístas, irrascibles y concupiscentes. Mas aún lo son las almas de   los difuntos que han conocido el mundo de los vivos y, su larga travesía entre   las sombras les produce cansancio, sed y hambre. En un mundo invertido, los   muertos adoran la diversión y la compañía y buscan momentos de pausa para   recobrar la fuerza que les impulse a proseguir su marcha hacia el renacimiento.</font></p>     <p><font size="2" face="Verdana">Ahora bien, van den Berg explica que en el   pensamiento andino las almas de los difuntos no están separadas del  cuerpo.(6)    <br>   Encontramos, luego, que los difuntos sufren bajo tierra la ausencia de lluvias   tanto como las semillas. De aquí que la fiesta andina dedicada a los difuntos pueda   resumirse como la puesta en escena de rituales en los que los hombres ofrecen a   las almas de los difuntos bienes materiales que satisfagan tanto sus   necesidades básicas (comida y bebida) así como otras necesidades terrenas como   el lujo, el clima festivo la diversión y hasta los excesos, todo con el fin de   que ellos -conocedores de la dureza de la vida- intercedan por los vivos para   que la lluvia riegue los campos y las semillas crezcan. En la medida en que las   ofrendas al difunto sean mayores, las almas sabrán retribuir mejor a los   humanos. La vida depende de la muerte y por eso en esa fiesta &quot;gastan muy   mucho&quot;.</font></p>     <p><font size="2" face="Verdana">En la   reciprocidad y circularidad de la cosmovisión andina se encuentra la   explicación a las características que encierra la celebración de los difuntos   durante el periodo precolombino. Con la llegada de los españoles al Nuevo   Continente las celebraciones de los difuntos adquirirían nuevas dimensiones y   significados. De principio se estableció &quot;oficialmente&quot; las   festividades cristianas de Todos Santos y Día de Difuntos que no les fue   difícil asimilar pues, destino caprichoso, coincidían temporalmente con sus   celebraciones dedicadas a los muertos. Aunque José Antonio Rocha(7)   explica que en la cultura popular no se hace una marcada diferencia entre Todos   Santos y Día de Difuntos como en la cultura occidental, lo cierto es que las   celebraciones populares dedicadas a los muertos, así como casi la totalidad de   las fiestas religiosas, mantienen la lógica de reciprocidad e interacción entre   el mundo de los humanos y el mundo sobrenatural. Los símbolos y concepciones   cristianas se han asimilado gradualmente hasta ser apropiados por la religiosidad   andina pero siempre confrontando y adaptándolos a su propia lógica y   cosmovisión.</font></p>     <p><font size="2" face="Verdana">Hoy las   celebraciones destinadas a los difuntos tienen características que varían de   acuerdo a las distintas regiones de nuestro territorio y continúan siendo   espacios de relación e intercambio entre los vivos y los muertos. Las   concepciones de la vida y la muerte no han perdido su sentido de circularidad y   a los elementos rituales de la religión católica (imágenes, rezos, símbolos,   etc.) se suman ofrendas traducidas en comidas, bebida y ambiente festivo. Cada   2 de Noviembre, día de Todos Santos, el Cementerio General de Cochabamba es   visitado por millares de personas que se aprestan ante las sepulturas donde   yacen sus muertos. Allí rezan, depositan flores y evocan su memoria. Sin   embargo, en la inmensa diversidad cultural urbana viven los &quot;otros&quot;,   los que también rezan y recuerdan a sus difuntos pero además les tienden un   mantel repleto de comida, conversan con ellos y se divierten festejando y   riendo. Las culturas populares, los &quot;otros&quot;, creen que el difunto   puede interceder por ellos ayudándoles a encontrar trabajo, a ganar dinero, a   realizar un sueño. Mientras mas ofrendas reciban las almas mayor será la recompensa. Pasan las horas mientras   poco a poco el ritual se va volviendo euforia, derroche, verdadera fiesta.   Cuando muere el día, vivos y muertos ya comparten el estado alucinante de la   borrachera.</font></p>     <p><font size="2" face="Verdana">En este   ritual el empleo de recursos como las llamadas &quot;mesas&quot;(8), adquieren   un valor simbólico al representar el medio por el cual los vivos establecen   contacto con las almas de los difuntos. La comida y la bebida son   &quot;entregadas&quot; a cambio de esperar la &quot;bondadosa   intervención&quot; en el destino humano de lo sobrenatural. Fuertemente   arraigado el sentido de reciprocidad en la cultura andina, mientras mayor sea   la ofrenda se espera mayor &quot;generosidad&quot; por parte del difunto y al   no perder las almas sus características humanas muy pronto se da paso al exceso   propio de las debilidades terrenas. Puesto que la muerte, pese a ser una   ruptura de la cotidianidad que causa dolor y miedo no significa -como en el   pensamiento occidental- el punto final de la existencia sino el inicio de un   nuevo ciclo(9), la fiesta de Todos Santos y todos los   rituales populares fúnebres no están inmersos en un ambiente de solemnidad y   fatalismo sino que se desarrollan siempre entre la oración y la risa, el   festejo y los desbordes.</font></p>     <p><font size="2" face="Verdana">En el plano urbano, las culturas   populares conviven con sectores sociales en los cuales predomina la cultura   occidental cuyas nociones de la muerte son, frecuentemente, opuestas y   contradictorias. Desde el pensamiento cristiano la presencia de la bebida, la   comida y la risa en un lugar como el cementerio (el camposanto) adquiere un   nivel de &quot;irreverencia&quot;, &quot;ignorancia&quot; y hasta de &quot;vandalismo&quot;.   Seguramente es por eso que desde hace algunos años en el Cementerio de   Cochabamba</font></p>     <p><font size="2" face="Verdana">y   durante la Fiesta de Todos Santos, esté prohibido que la gente ingrese al   recinto con bebidas alcohólicas. Para quienes asumen la cultura occidental esta   medida podría parecerles lógica, pero para las culturas populares representa   una censura que pone en juego la continuidad de sus ritos y, por tanto, de su   existencia. Surge una problemática derivada de la intolerancia y el   desconocimiento de códigos culturales: La eterna y absurda problemática del   enfrentamiento y de la censura.</font></p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p><font size="2" face="Verdana"><b>A LA SALUD DE LOS MUERTOS</b></font></p>     <p><font size="2" face="Verdana">Podría   parecernos una exageración afirmar que el hecho de prescindir del alcohol   desarticularía o propiciaría una ruptura en la continuidad y esencia de los   rituales populares de Todos Santos. Sin embargo existe un hecho que nos resulta   trascendental para cuestionarnos acerca de las funciones que cumplen las   bebidas alcohólicas dentro de la religiosidad andina. Ante la prohibición de   introducir cualquier tipo de bebidas alcohólicas en el Cementerio de Cochabamba   y debido al fuerte control que conjuntamente realizan la Alcaldía y la Policía   para asegurar el cumplimiento de esta norma(10), centenares de personas que   tradicionalmente han celebrado estos ritos recurriendo a las bebidas, buscan   formas de resistirse a la prohibición ya sea dándose maneras de eludir el   control (pasando alcohol por encima de las paredes, por ejemplo) o   desarrollando una estrategia de continuidad ritual que consiste en ingresar al   Cementerio sin alcohol durante un lapso de tiempo y, luego, continuar con el   rito en plena vía publica, ubicando sus ofrendas   (bebidas incluídas) frente al lado exterior de las   paredes que delimitan la ultima morada de sus   muertos. Libres de censura y control, en la calle las culturas populares   encuentran el espacio apropiado para resistirse a prescindir del alcohol como   elemento ritual de Todos Santos. De donde viene esa tozuda negativa a no beber? Porqué familias enteras se entregan todo el día a la   dureza del suelo y al calor inquebrantable?</font></p>     <p><font size="2" face="Verdana">La explicación a estas interrogantes debemos buscarlas en la lógica que   rige a las culturas populares. En efecto, Thierry Saignes(11) explica que las   bebidas Alcohólicas han estado presentes en la cultura andina desde siempre   pues sus características se relacionan con la actividad agrícola. El consumo   constante de la chicha(12) en la cultura andina, dice Saignes, puede explicarse en tanto que al ser el flujo de   agua fundamental para la actividad Agrícola y al permitir la chicha en el   hombre dicho fluído, se</font></p>     <p><font size="2" face="Verdana">establece una   relación entre la chicha y el hombre que se acomoda a su cosmovisión y forma de   vida.</font></p>     <p><font size="2" face="Verdana">Por otro lado, la chicha tiene elementos nutritivos que estimulan, como la   coca, la actividad humana. Es el mismo Saignes quien   explica que el consumo de alcohol en las culturas andinas se relaciona también   con su religiosidad ya que la borrachera puede alterar los </font><font size="2" face="Verdana">Estados de conciencia y hacer mas fácil el contacto del hombre con lo sobrenatural, así   como el desinhibir y permitir que se manifieste la rebelión y crítica hacia las   formas de dominación. En la borrachera el hombre puede experimentar su mas remoto y gran anhelo: La   sensación de libertad. La cultura andina encuentra en el alcohol un recurso   mágico independiente de la voluntad del hombre. &quot;En los Andes, (...) se   contenta con reiterar que el ebrio 'está en su otra cabeza', que puede volverse   lo que quiera, cóndor, cerro o abuelo. Se culpa al alcohol, que 'habla de por si', para inocentar al afrentoso   bebedor&quot;(13)</font></p>     <p><font size="2" face="Verdana">Para la   cultura occidental tanto los usos religiosos como paganos del alcohol no son   una novedad. Su presencia es constante y bien conocida en infinidad de   manifestaciones artísticas, en momentos de la vida cotidiana, en pasajes   históricos y hasta en la mismísima Biblia que relata como el viejo Noé se valió   de un buen vino para sobrellevar el diluvio. Pese a que las bebidas alcohólicas   no son de por si algo censurado por la sociedad, la borrachera ­ sobre todo la   evidente y la ajena- si es desaprobada y &quot;mal vista&quot;, peor aún cuando se manifiesta en situaciones que, de acuerdo la   cultura occidental, implican que la conducta y el comportamiento deban   adecuarse a ciertas &quot;normas&quot; alcanzando en el caso de la muerte un   consenso general por mantener la seriedad solemne y el fatalismo trágico que   supone. De aquí nace que cada Todos Santos se produzca un   &quot;enfrentamiento&quot; entre dos concepciones culturales. El rito popular y   los elementos simbólicos que lo componen contradicen de alguna manera ciertos   &quot;valores &quot; y &quot;normas&quot; fijadas por el pensamiento católico   y, por ello, se juzga y censura la presencia del alcohol sin considerar su   importancia y significado en la religiosidad popular. Se lo juzga de acuerdo   valoraciones propias a las cuales se les atribuye arbitrariamente un carácter y   validez universal. Situaciones como éstas pueden encontrarse no solo en   festividades sino en la cotidianidad. Entre la intolerancia y el egocentrismo   ciertos sectores culturales creen que la verdad les pertenece y juzgan a los   &quot;otros&quot; repitiendo actitudes propias de los tiempos de la Conquista   cuando el mundo se acerca vertiginosamente al Siglo XXI.</font></p>     <p><font size="2" face="Verdana">La   intolerancia cultural nace fundamentalmente cuando al enfrentarnos a   pensamientos distintos somos incapaces de comprender que &quot;nuestras&quot;   valoraciones y principios son arbitrarios y por tanto no pueden adquirir un   carácter universal. Se juzga a los &quot;otros&quot; con parámetros propios que   ignoran la relatividad con que los sistemas de valores se elaboran en las   distintas culturas. En la intolerancia cultural está implícito el egocentrismo   y en la religiosidad es donde se puede hallar con mayor claridad y frecuencia   enfrentamientos conceptuales que suelen desembocar en posiciones intransigentes   y decisiones unilaterales.</font></p>     <p><font size="2" face="Verdana">Octavio Paz(14) explica que en la religiosidad (la experiencia con   lo sagrado) se entabla una vivencia con lo sobrenatural que al mismo tiempo de   romper la objetividad se hace parte de nosotros, nos permite vivir una   sensación en que las nociones del bien y el mal rebasan la experiencia y se   confunden en ese universo de contradicciones que a la vez conforma nuestra   totalidad. Por eso es que las manifestaciones religiosas de cada cultura no   pueden ser &quot;juzgadas&quot; desde valores y principios culturales ajenos a   ellas. De una u otra manera, todas las manifestaciones rituales en todas las   culturas están expresando la intensidad con que una civilización entiende sus   sentimientos religiosos, sus valoraciones sagradas y es el mismo Paz quien nos   propicia una frase contundente: &quot;El hacha no sabe que es lo que mueve la   mano que la empuña. Hay actos que no pueden ser juzgados por la moral de los   hombres: los actos sagrados.&quot; 15</font></p>     <p><font size="2" face="Verdana">La arbitrariedad con que se le impide a las culturas populares valerse del   alcohol como elemento simbólico en los   ritos de Todos Santos, no es sino una clara muestra del carácter intolerante y   egocéntrico con que la religión católica es asumida por ciertos sectores de la   sociedad que sin plantearse la relatividad de sus valores, juzgan y condenan a   los &quot;otros&quot; repitiendo falencias comunicacionales y de interrelación   humana que desde un principio acompañaron el largo y tortuoso proceso del descubri miento y la conquista de América. Desde la   accidentada experiencia de Colón hasta nuestros días, parecen repetirse de   distintas maneras comportamien tos humanos incapaces   de entender que en la infinidad del mundo lo único que nos hace iguales es   sabernos dife rentes.</font></p>     <p><font size="2" face="Verdana">EL   DESCUBRIMIENTO DE UN NUEVO MUNDO: EL MUNDO DE LAS DIFERENCIAS</font></p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p><font size="2" face="Verdana">A través   de una exhaustiva investigación, Todorov plantea en   &quot;La Conquista de América. El Problema del Otro&quot;(16) que el   descubrimiento del Nuevo Mundo era al mismo tiempo el hecho que completaba la   circularidad del planeta y el enfrentamiento absurdo entre dos culturas que,   incapaces de entender la posibilidad de las diferencias, posibilitaron que el   &quot;acontecimiento mas importante de la   historia&quot; haya propiciado un verdadero genocidio. En su empecinada   convicción de que sólo la fe católica podía ser la que rigiera la moral de los   hombres, la España del S. XVI vio en las sociedades americanas no a seres   humanos de distintas (y hasta entonces desconocidas para el mundo) concepciones   culturales sino a &quot;salvajes&quot; pueblos &quot;ignorantes&quot; de toda   ley humana y divina. Sin tecnología, sin idioma conocido, sin armas de fuego ni   escritura, los indios americanos ignoraban &quot;la&quot; fe y adoraban ídolos   &quot;ofendiendo&quot; así a Dios. Pero también tenían algo bueno... algo   demasiado bueno: insospechadas cantidades de plata y oro que para ellos, los   ignorantes indios, no tenían valor alguno. Lo mismo les daba el oro efímero que   el eterno reflejo de un mugroso espejo.</font></p>     <p><font size="2" face="Verdana">Las   grandes civilizaciones americanas, sin embargo, se desarrollaban también sin   plantearse la relatividad de sus concepciones culturales. Obsesionados por su   religiosidad y fuertemente jerarquizados, imperios como el incaico y el azteca   no concebían la noción de lo casual pues, para ellos, todo lo que ocurría ya   estaba &quot;escrito&quot; por los dioses, previsto por el mundo sobrenatural   con el cual se comunicaban y del cual dependía toda su continuidad y armonía.(17) Se entiende así que la llegada de los españoles haya   propiciado una ruptura que sólo podía explicarse desde lo divino. El inesperado   quiebre en la circularidad de su vida y su prioridad por comunicarse con lo   sobrenatural antes que con lo humano, bloquearon y desequilibraron la   estructura de gigantescos imperios construidos, también, gracias a la conquista   y sometimiento de otros pueblos pequeños que ahora veían en los barbudos   visitantes a sus posibles &quot;salvadores&quot;, aliados que los dioses   enviaron para liberarlos de la opresión y el yugo con que estos colosos   dominaban el extenso territorio que pronto no sería sino la América.</font></p>     <p><font size="2" face="Verdana">Desorbitados   y divididos, los poderosos imperios del Nuevo Mundo fueron derrumbándose uno a   uno ante los conquistadores que se valían de su más mortífera arma: La   ambición. En luchas desenfrenadas y sangrientas la Conquista de américa era   también la lucha por expandir la fe católica. Los soldados españoles en   diversas oportunidades alcanzaban niveles de crueldad inusitados y en torno al   rumor de la barbarie se van cuestionando los hechos, primero en américa y luego   se expanden por toda Europa. El egocentrismo alcanza niveles de irracionalidad   cuando se justifica la eliminación y esclavización de los indios argumentando   su supuesta carencia de almas y, por tanto, su condición de inhumanos. Los   críticos de la crueldad con que se lleva a cabo la conquista defendieron   tenazmente la humanidad de los indios e hicieron lo posible por demostrar que   estaban provistos de nobleza y virtudes, que eran dignos merecedores de recibir   las enseñanzas del Evangelio. Quizás estas confrontaciones alcanzan su punto   más representativo durante lo que se llama &quot;La Controversia de   Valladolid&quot;, debate protagonizado por el erudito filósofo Gines de Sepúlveda que negaba la humanidad de los indios y   por Bartolomé de las Casas, obispo de Chiapas, que abogó fehacientemente por la   evangelización no violenta. Aunque fueron los argumentos de Las Casas los que   convencieron a la Corona, la buena fe del obispo tenía implícita la misma   convicción de sus detractores: la incuestionable validez universal del   pensamiento católico y, por tanto, la necesidad de &quot;eliminar&quot; de las   culturas americanas sus concepciones culturales &quot;erróneas&quot;(18).</font></p>     <p><font size="2" face="Verdana">Aunque   los indios a partir de entonces gozarían del &quot;reconocimiento oficial&quot;   de su condición humana, sus manifestaciones culturales y su forma de vida no   podían ser aceptadas como &quot;verdaderas&quot;. La Iglesia emprende una   política de evangelización &quot;a toda costa&quot; valiéndose de misioneros   que se convertirían en los mediadores que posibiliten al &quot;buen   salvaje&quot; asimilar y apropiarse de los preceptos religiosos católicos que   &quot;enderezaran&quot; su vida. Pulcinelli Orlandi evalúa esta función mediatizadora   de los misioneros anotando que: &quot;Como mediador, tiene también la función   de establecer el estatuto de la religión reconocida como tal. Contra cualquier   principio de libertad de culto, no reconoce en las formas de la cultura   indígena, la legitimidad de sus creencias (...) en nombre del amor a Dios no se   reconoce sus creencias&quot;.(19)</font></p>     <p><font size="2" face="Verdana">Si nos   concentramos en todos los argumentos que se esgrimen para justificar la   prohibición de introducir bebidas alcohólicas al Cementerio durante Todos   Santos, nos encontraremos ante una clara muestra de intolerancia y egocentrismo   cultural que repite esa visión parcializada y autoritaria del pensamiento   occidental del Siglo XVI. Es curioso, empero, el hecho de que el origen de esta   prohibición no sea del todo claro. El Cementerio de Cochabamba es un espacio público   cuya administración recae sobre la Municipalidad y, por tanto, es esta   institución la responsable de su reglamentación. Altamente burocratizado y sectorializado, el Gobierno Local es el principal   responsable de la disposición &quot;anti-alcohol&quot; y, sin embargo, ninguna   de las instancias municipales a las que se recurrió durante la investigación   pudo proporcionar alguna información &quot;oficial&quot; acerca de la   procedencia y justificación de dicha medida. Mayor Éxito se obtuvo a Través de   conversaciones &quot;informales&quot; con funcionarios que llevan largos Años   trabajando para la Municipalidad pues, gracias a sus relatos se pudo averiguar   que dicha Disposición sería relativamente reciente como resultado de   &quot;frecuentes&quot; quejas de &quot;la ciudadanía&quot;.(20)</font></p>     <p><font size="2" face="Verdana">Debemos   considerar, empero, que aquello que llamamos &quot;la ciudadanía&quot; ya no   puede entenderse como el conjunto de personas que comparten determinado   territorio sino que, dadas las características mestizas de nuestras sociedades urbanas,   la noción de ciudadanía necesariamente tendrá que tomar en cuenta el carácter   culturalmente heterogéneo de los centros urbanos y, obviamente, respetar la   &quot;puesta en escena&quot; de las diferencias dentro los parámetros de la   democracia. 21 Por eso nos resulta muy vago pretender que sea &quot;la   ciudadanía&quot; la que haya &quot;exigido&quot; la censura, pues es evidente   que son solo aquellos sectores mayormente influenciados por la cultura   occidental los que encuentran en la presencia del alcohol una ruptura con el   &quot;buen comportamiento&quot; y con el carácter &quot;sagrado&quot; de la   Fiesta.</font></p>     <p><font size="2" face="Verdana">LA MODERNIDAD ENTRE LA VIDA Y LA MUERTE</font></p>     <p><font size="2" face="Verdana">De hecho,   una serie de testimonios recogidos en el mismo Cementerio durante Todos Santos   confirman que son sólo aquellas personas formadas de acuerdo a los parámetros   culturales occidentales quienes desaprueban la presencia ritual del alcohol en   la Fiesta. En el siguiente testimonio se puede sintetizar cuáles son los   argumentos que se esgrimen</font></p>     <p><font size="2" face="Verdana">frecuentemente   en contra de la relación alcohol-ritual de Todos Santos: &quot;Es totalmente   malo porque uno entra a hacer rezar a los difuntos, a los que se han ido mucho   tiempo atrás, entonces para mi no es bueno que metan   bebidas alcohólicas porque es (el Cementerio) un lugar sagrado.&quot;</font></p>     <p><font size="2" face="Verdana">En la   cultura occidental el cementerio es, al igual que la muerte, un espacio para la   seriedad y la solemnidad. Sin embargo cuando este sector social exige que se   &quot;respete lo sagrado&quot;, no toma en cuenta que en las culturas populares   se entiende &quot;lo sagrado&quot; de distinta manera de acuerdo a su cosmovisión.   Al no poder ingresar al Cementerio con bebidas alcohólicas y ser así obligados   a trasladar a otro espacio su practica   ritual, la lógica del rito sufre una ruptura que amenaza su armonía y   continuidad. Entre las centenares de personas que   armaron sus &quot;mesas&quot; en la calle, se perciben sensaciones de   frustración y desconcierto, de rabia y hasta de sinceros lamentos...</font></p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p><font size="2" face="Verdana">&quot;Pero   nos han hecho muy mal, siempre es pues costumbre meter allá adentro (al   Cementerio) bebida, por eso está vacío allíá adentro,   no se ha fijado usted? (...) nos han botado aquí a la   calle y es lo que da rabia a uno.(...) no nos tienen que prohibir a nosotros   nada porque es costumbre porque la muerte a quién va a prohibir? Nadie. Y   tampoco no nos tienen que prohibir nada a nosotros porque estas chichas   nosotros tomamos aquí en Bolivia&quot; En este relato que doña Mirtha Suarez   realiza robándole a los robles de la calle fragmentos de su sombra, están   presentes una serie de consecuencias de la intolerancia. En el entendimiento   popular, trasladar el rito a la calle no solo supone la ruptura de la   continuidad de manifestaciones tradicionales sino que, implica también el   peligro de que el objetivo del ritual (lograr un bienestar recíproco a través   de la comunicación con el mundo sobrenatural) se vea amenazado. Doña Mirtha,   por ejemplo, cree que...&quot;Aquí afuera no es pues lo mismo, las almitas van   a tener que venir hasta acáá desde sus tumbas,   algunas bien lejos están enterrados, tienen que cruzar todo esto 'por ay’ (22)   se hacen pisar con los autos...&quot;</font></p>     <p><font size="2" face="Verdana">El sentimiento de ruptura que las   culturas populares experimentan al ser privadas de continuar tradicionalmente   sus rituales de Todos Santos, se explica mediante el significado mismo que los   ritos tienen dentro de cada cultura y de acuerdo a las características que lo   constituyen como prácticas culturales esenciales para la continuidad de la   vida. Aferrarse a que los ritos de Todos Santos sigan realizándose con la   presencia de las bebidas alcohólicas, no hace sino confirmar el carácter   indisoluble de las tradiciones, pues como explica García Canclini:   &quot;El rito se distingue de otras prácticas porque no se discute, no se puede   cambiar ni cumplir a medias. Se cumple, y entonces uno ratifica su pertenencia   al orden, o se transgrede y uno queda excluído, fuera   de la comunidad y de la comunión.&quot; (23)</font></p>     <p><font size="2" face="Verdana">A raíz de una disposición municipal se ha generado un verdadero conflicto y   enfrentamiento cultural entre lo que podríamos llamar como clases hegemónicas,   sectores sociales que tienen una concepción de vida en la que predomina la   cultura occidental, y lo popular que determina el espacio donde las nociones   culturales indígenas son    las que predominan.   En este enfrentamiento o &quot;lucha simbólica&quot;, para hablar   en términos de Bourdieu, lo hegemónico se impone sobre lo popular pues detenta   el control de lo que Bourdieu llama la &quot;nominación oficial&quot; es decir,   la facultad de imponer en la sociedad su visión y otorgarle el rango de la &quot;oficialidad&quot;:   &quot;... con toda la fuerza de lo colectivo, del consenso, del sentido común,   porque es operada por un mandatario de Estado, detentor del monopolio de la   violencia simbólica legitima&quot; (24).</font></p>     <p><font size="2" face="Verdana">Ante la   imposición fruto del desconocimiento de los códigos culturales que son   manejados por &quot;los otros&quot;, surge la puesta en escena de estrategias   de resistencia que desde lo popular manifiestan la negación a romper su   continuidad como grupo cultural.</font></p>     <p><font size="2" face="Verdana">Desde una valoración absolutamente egocéntrica de un elemento simbólico   ritual, lo hegemónico censura su uso y presencia pues se atribuye   para si la noción de lo &quot;correcto&quot; y desconoce la validez de las   concepciones culturales del &quot;otro&quot;. En una dualidad marcada por la   intolerancia contra la resistencia, las clases hegemónicas se imponen sobre lo   popular en un enfrentamiento &quot;simbólico&quot; que no toma en cuenta las   diferencias y su derecho a manifestarse. El carácter heterogéneo de la sociedad   boliviana y el reconocimiento &quot;oficial&quot; de la diversidad cultural, no   se alcanza a entender dentro de un sentido verdaderamente democrático que exige   una reconceptualización de las nociones de cultura   popular y de modernidad.</font></p>     <p><font size="2" face="Verdana">Pues   bien, reconceptualizar la cultura popular implica   abandonar viejos dogmas teóricos que concebían las sociedades heterogéneas como   meros espacios de enfrentamiento entre la imposición de lo hegemónico sobre lo   popular negando (o ignorando) la posibilidad de encontrar, al mismo tiempo, un   complejo sistema de interacción en el cual se manifiesta un intercambio que si   bien no es del todo simétrico, si está demostrando la imposibilidad de alcanzar   una supuesta &quot;homogeneización cultural”(25).   Jesús Martín Barbero entiende que a partir de aquí: &quot;Lo que lo popular   indica es el lugar de corte en dos coordenadas fundamentales en el aquí y el   ahora de América Latina: un Aquí en el que las culturas populares dejan de   remitir a un pasado mentirosamente idílico y a una pasividad que estaría en su   esencia, para descubrir su dinámica, su creatividad y conflictividad, y un   ahora atravesado y desgarrado por la 'no contemporaneidad' entre productos y   usos, entre objetos y practicas, pero una no   contemporaneidad en positivo, ya que no es un mero atraso sino la brecha   abierta en la modernidad por las culturas dominadas en su diferencia y en su   resistencia.&quot; 26</font></p>     <p><font size="2" face="Verdana">Redefinidas así, se   entiende que no es posible estudiar las culturas populares sino tomando en   cuenta su capacidad de apropiación y reinterpretación de lo &quot;otro&quot; en   función a mantener su continuidad como cultura y adaptarse a la modernidad.   Pero no a una modernidad restringida a ciertas esferas de la actividad humana,   sino a una verdadera noción de ser modernos que según García Canclini implica alcanzar cuatro proyectos:</font></p>     <p><font size="2" face="Verdana">Emanciparse,   expandirse, renovarse y democratizarse.   Proyectos que tanto como competen a la economía y la política, deben   emprenderse simultáneamente en los campos del conocimiento y la producción   cultural.(27)</font></p>     <p><font size="2" face="Verdana">Por eso es que   enfrentamientos como el que analizamos nos descubren una sociedad que se jacta   de su diversidad cultural al mismo tiempo que la desconoce. Nos descubre la   presencia de una intolerancia a reconocer los derechos del &quot;otro&quot;, de   un ignorante y autoritario manejo de las esferas de decisión pública, de una   escasa conciencia democrática y de una total ausencia de políticas culturales   capaces de reconocer el derecho a lo heterogéneo y adoptar parámetros de la   modernidad. Parece básico que investigadores, educadores y analistas emprendan   definitivamente un nuevo rumbo en la redefinición de la cultura: Comprender que   la cultura es y se define en su naturaleza comunicativa, es decir en tanto se   establece un proceso de interacción humana y por lo tanto sólo puede ser   analizada y entendida tomando en cuanta los   significados que producen e interpretan los propios actores del   proceso. &quot;Todos se hacen y rehacen en la trama simbólica de las   interpelaciones, de los reconocimientos. Todo sujeto está sujeto a otro y es a   la vez sujeto para alguien. Es la dimensión viva de la socialidad   atravesando y sosteniendo la institucional, la del 'pacto social’.”(28)</font></p>     <p><font size="2" face="Verdana">Pacto   social que implica el reconocimiento del &quot;otro&quot;, el aceptar las   diferencias y su derecho a manifestarse. Un pacto social que partiendo de la reconceptualización de la cultura, obligue al Estado a   encarar políticas democráticas que pongan la diversidad en el centro de un   debate donde todos, sin ser iguales, tengan las mismas oportunidades. Asumir y   respetar la diversidad no es sino estar conscientes de que todos somos   igualmente humanos pero humanamente diferentes. </font></p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p><font size="2" face="Verdana">14 PAZ, Octavio. 1986</font></p>     <p><font size="2" face="Verdana">15 Ibid. P. 131</font></p>     <p><font size="2" face="Verdana">16 TODOROV, Tzvetan. 1991</font></p>     <p><font size="2" face="Verdana">17 Ibid.</font></p>     <p><font size="2" face="Verdana">18 Ibid.</font></p>     <p><font size="2" face="Verdana">19 ORLANDI, Eni Pulcinelli.   1990. P. 71</font></p>     <p><font size="2" face="Verdana">20 Con   respecto a este punto, es muy ilustrativo el testimonio de Ricardo Vargas, un   antiguo funcionario municipal, que recuerda que las bebidas alcohólicas durante   Todos Santos empezaron a ser paulatinamente restringidas debido a que mucha   gente protestaba por los olores </font><font size="2" face="Verdana">&quot;incómodos&quot;, el &quot;mal&quot; comportamiento y los disturbios que se generaban por las borracheras, lo cual   constituía &quot;una falta de respeto a la memoria de los muertos&quot;.</font></p>     <p><font size="2" face="Verdana">21 GARCIA   CANCLINI, Néstor. 1995.</font></p>     <p><font size="2" face="Verdana">22   Expresión popular que significa &quot;a lo mejor&quot;,   &quot;posiblemente&quot;</font></p>     <p><font size="2" face="Verdana">23 GARCIA CANCLINI, Néstor. 1990. P. 179</font></p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p><font size="2" face="Verdana">24 BOURDIEU, Pierre. 1989. P. 38</font></p>     <p><font size="2" face="Verdana">25 MARTIN BARBERO, Jesús. 1987</font></p>     <p><font size="2" face="Verdana">26 MARTIN BARBERO, Jesús. 1985.</font></p>     <p><font size="2" face="Verdana">27   GARCIA CANCLINI, Néstor. 1990.</font></p>     <p><font size="2" face="Verdana">28 MARTIN   BARBERO, Jesús. 1987.</font></p>     <p><font size="2" face="Verdana">29 GARCIA   CANCLINI, Néstor. 1995.</font></p>     <p><font size="2" face="Verdana">nuestra primera responsabilidad   es rescatar estas tareas propiamente culturales de su disolución en el mercado   o en la política: repensar lo real junto con lo posible, distinguir la   globalización de la modernización selectiva, reconstruir desde la sociedad   civil y con el Estado una multiculturalidad democrática.”(29)</font></p>     <p><font size="2" face="Verdana">Estamos   viviendo un momento de la historia en la que el mundo parece reclamar cada vez   más el derecho a ser diferentes. En una sociedad donde la diversidad se nos   presenta desnuda en cada parpadeo, todavía no se alcanza a descubrir la inmensa   riqueza de lo heterogéneo, todavía hay quienes creen que su verdad no puede   estar inmersa en el mundo de la duda, de lo subjetivo y lo arbitrario, de lo   real y de lo imaginado. Todavía hoy se desconocen las libertades y se ignoran   las diferencias de pensamiento. Ignorantes de una historia, de una lógica   conceptual y de una forma de vida, unos censuran a los otros que se resisten a   no perderse. Cada uno jugando a no entenderse, cerrando toda posibilidad de   asumir lo diverso y negociar la convivencia en democracia. Resulta irónico que   sea la muerte, o sea aquello que quizás es lo único que no encuentra   diferencias entre todas las culturas de la tierra, sea el principio de un   absurdo enfrentamiento entre dos formas de entender el mundo, no importa si es   el mundo vivo, el que conocemos o el mundo inverso al que un día llegaremos.</font></p>     <p><font size="2" face="Verdana">&quot;Morir es retirarse, hacerse a un lado, ocultarse un momento, estarse   quieto, pasar el aire de una orilla a nado y estar en todas partes en   secreto.&quot; (Jaime Sabines)</font></p>     <p><font size="2" face="Verdana">1 VAN DEN BERG, Hans. 1990</font></p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p><font size="2" face="Verdana">2 GUAMAN POMA DE AYALA, Felipe. 1993</font></p>     <p><font size="2" face="Verdana">3 VAN DEN BERG, Hans. 1991</font></p>     <p><font size="2" face="Verdana">4 Cita extractada del artículo &quot;Conviven con la Tierra&quot;. Ibid.</font></p>     <p><font size="2" face="Verdana">5 Fe y Pueblo. 1988</font></p>     <p><font size="2" face="Verdana">6 VAN DEN BERG, Hans. 1991</font></p>     <p><font size="2" face="Verdana">7 ROCHA, José Antonio. 1990</font></p>     <p><font size="2" face="Verdana">8 Las   llamadas &quot;mesas&quot; de Todos Santos consisten básicamente en un tendido   que los familiares de los difuntos extienden ante las tumbas para depositar sus   ofrendas que, de acuerdo a sus posibilidades económicas, pueden significar   diversos tipos de comidas cocidas, generalmente &quot;las que más le gustaban   al difunto&quot;, variedades de masas dulces, frutas y bebidas alcohólicas. Su   presencia en el ritual es fundamental e indispensable pues en la reciprocidad   del pensamiento andino la ofrenda otorga al mundo de los vivos &quot;el   derecho&quot; a solicitar &quot;favores&quot; del mundo sobrenatural.</font></p>     <p><font size="2" face="Verdana">9 VAN DEN BERG, Hans. 1987</font></p>     <p><font size="2" face="Verdana">10 En   base al estudio realizado durante dos años consecutivos, se observó que durante   el 2 de Noviembre (Día de Todos Santos), tanto la Policía Municipal como la   Policía Nacional despliegan todo el día una inmensa cantidad de agentes que no   sólo cumplen funciones de organización sino que también disponen en cada puerta   de ingreso al Cementerio oficiales que se aseguran que ninguna persona ingrese   con bebidas alcohólicas. Mucha gente que desconoce la prohibición e intenta   introducir alcohol al recinto, es obligada a dejar en la puerta sus envases que   se le devuelven al salir del Cementerio. A estas instituciones se suman otras   como los Scouts o la Cruz Roja</font></p>     <p><font size="2" face="Verdana">11 SAIGNES, Thierry. 1993</font></p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p><font size="2" face="Verdana">12 Bebida   fermentada elaborada en base a maíz que data desde la Época precolombina y que aun es producida y consumida en grandes cantidades   fundamentalmente en áreas rurales.</font></p>     <p><font size="2" face="Verdana">13   SAIGNES, Thierry. 1993. P. 18</font></p>      ]]></body>
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