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<publisher-name><![CDATA[Carrera de Ciencias de la Comunicación Social - Universidada Católica Boliviana San Pablo Cochabamba]]></publisher-name>
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<article-title xml:lang="es"><![CDATA[LA PLANIFICACIÓN DE LA COMUNICACIÓN Y LAS ESTRATEGIAS DE LA COMUNICACIÓN ESTATAL EN BOLIVIA]]></article-title>
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</front><body><![CDATA[ <p align="center"><font size="4" face="Verdana"><b>LA   PLANIFICACIÓN DE LA COMUNICACIÓN Y LAS ESTRATEGIAS  DE LA COMUNICACIÓN ESTATAL EN BOLIVIA</b></font></p>     <p align="center">&nbsp;</p>     <p align="center">&nbsp;</p> <hr>     <p><font size="2" face="Verdana">La influyencia   de Luis Ramiro Beltran en las reformas estructurales de la segunda generación</font></p>     <p><font size="2" face="Verdana">El   presente trabajo hace mención a 3 periodos históricos específicos, aunque sin   detenerse en su caracterización: el primero abarca la déca­da de los ’70; cuando   la planificación, ya sea desarrollista o marxista, implicaba un   secante centralismo y dirigismo: De ese periodo, 1977, fue el año en el que   Luis Ramiro Beltrán tendrá una actuación destacada.</font></p>     <p><font size="2" face="Verdana">El   segundo momento está situado a mediados de la década de los ’80, cuando se   introducen las reformas estructurales de la primera generación que terminarán   con el Estado de bienestar. Durante este periodo, la   planificación se convierte en una palabra anticuada y pasada de moda: prima la   libre iniciativa, las regulaciones dictadas por el mer­cado y el individualismo   exacerbado. Como se verá, durante este proce­so la   comunicación es relegada a segundo plano.</font></p>     <p><font size="2" face="Verdana">Finalmente, el tercer periodo se sitúa a comienzos de la década de los   ’90 y llega hasta nuestros días. Se aprueban e implementan nuevas reformas   estructurales de segunda generación y se busca encontrar un   punto inter­medio entre la libertad extrema del individuo y la </font><font size="2" face="Verdana">planificación dirigida desde el Estado. Además, se revisan algunos de los postulados del neoliberalismo y se impulsan procesos de   descentralización sustentados en la participación de las organizaciones de la   sociedad civil.</font></p>     <p><font size="2" face="Verdana">Durante este periodo es cuando se verá con más confianza la   influencia de la planificación de la comunicación en las estrategias de   comunicación estatales bolivianas, pero también la paradoja mayor: la   emergencia de estrategias sin que existan políticas de comunicación.</font></p>     <p><font size="2" face="Verdana">Finalmente,   se mencionarán algunas de las estrategias, agrupadas bajo la políticas   sectoriales ¬Comunicación sin Centro, en la cual se estable­cen los   lineamientos para la descentralización de la planificación de la comunicación.   Ambos postulados intentan recoger tanto los principios de la planificación de los ’70   como los postulados de la descentral­ización y la participación ciudadana tan   importantes para la discusión de políticas públicas durante los ’90.</font></p>     <p><font size="2" face="Verdana">I.   Planificar y Controlar. Historias, antecedentes</font></p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p><font size="2" face="Verdana">En 1971 asumió por la fuerza la Presidencia de la República el Coronel   Hugo Banzer Suarez. Una vez en el poder se encontró con una economía estable, favorecida   por el auge de la min­ería, sobre todo del estaño,   prin­cipal materia prima de exportación boliviana. La coyun­tura económica   permitió una política de subsidios y control de precios que dará paso a la esta­bilidad   macroeconómica durante varios años. En ese contexto, el régimen decidió crear Corporaciones Regionales del   Desarrollo (una por cada departa­mento del país), en el entendido de que   generarán polos de desar­rollo desde los cuales se exportará la riqueza de las   zonas más atrasadas.  Se buscó Desarrollismo y planificación   descentralizada.</font></p>     <p><font size="2" face="Verdana">Es el   mismo gobierno el que en 1977 solicita el Centro Internacional para el   Desarrollo del Canadá ( CIIC ) el diseño de una entidad de comunicación técnico   educativa que reordene los flujos comunicacionales con una intervención precisa   del Estado.</font></p>     <p><font size="2" face="Verdana">Respondiendo   a ese pedido, en julio se presenta el proyecto final   del Instituto Nacional de Comunicación para el Desarrollo (INACODE), que se convertirá   en el intento más serio que se había hecho hasta entonces por tener una insti­tución   de comunicación para el desarrollo.</font></p>     <p><font size="2" face="Verdana">Lamentablemente,   el diseño del INACODE es presentado parale­lamente al   de otras instituciones de comunicación de diferentes magnitudes y   características (como el Sistema Nacional de Información [SNI], más inclinado a   los aspectos informativos y de control de medios), lo que gen­era una fuerte   resistencia de los grupos de presión y gremios periodísticos que no diferencian   ambas propuestas.</font></p>     <p><font size="2" face="Verdana">El   Diseño de ICONADE – elabo­rado entre el 7 de febrero y el 22 de julio de 1997   –, desaparecerá junto a los 200 ejemplares en los que había sido presentado por   un equipo de 16 especialistas encabezados por Luis Ramiro Beltrán. Habrá que   encontrar en las vacilaciones del gobierno – pero   también en sus contenidos que ocasionaron esas vacilaciones –, los motivos para   que no se aplicara uno de los intentos más avanzados de planificación de la   comunicación realizados en Bolivia.</font></p>     <p><font size="2" face="Verdana">Las   circunstancias políticas en que se desarrolló la propuesta impi­den formular   cualquier hipótesis sobre lo que hubiera ocurrido de cristalizarse la   iniciativa; aún hoy, no existe documentación que haga un   balance exhaustivo del asunto.</font></p>     <p><font size="2" face="Verdana">En definitiva, obedecía plenamente el espíritu de la época, a las dis­cusiones   sobre planificación, políticas de comunicación y dirigismo estatal que   atravesaron toda la década en medio de las cruentas dic­taduras.</font></p>     <p><font size="2" face="Verdana">II.   Neoliberalismo y ausencia de planificación. Las reformas estructurales de   primera generación (1985-1989)</font></p>     <p><font size="2" face="Verdana">En 1982,   Bolivia recupera la democracia luego de una sucesión de gobiernos civiles y   militares; pero será recién en 1985, ante el hundimiento del   gobierno</font></p>     <p><font size="2" face="Verdana">Populista de izquierda de la U n i d a d Democrática y Popular, que   Victor Paz Estenssoro implemen­tará las reformas estruc­turales de primera   generación.   El creador del Estado de bien­estar en 1952 será   también el encargado de destruirlo.</font></p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p><font size="2" face="Verdana">Paz   aprueba una serie de medidas económicas a través del   Decreto Supremo 21060, similares a las que sacudirán a todo el continente   durante esa década. Se trata de reformas neoliberales que imponen el fin de los   subsidios, el redimensionamiento de las empresas estatales, disciplina fiscal,   libertad de cambios y de precios, en fin, reordenamiento macroeconómico para   estabilizar una economía que había alcanzado niveles hiperinflacionarios sin   precedentes.</font></p>     <p><font size="2" face="Verdana">La   planificación de la comunicación no figuraba en ninguna de esas reformas: se   convierte en una asignatura pendiente. Por el contrario, durante estos años (si   bien habían nacido antes) se desata el “boom” de los medios privados sin ningún   tipo de regulación o pasando por sobre la que existía: El Estado en todo lo   referido a la comunicación deja hacer y deja pasar. No se concibe, como años antes, que pudiera planificarse y reordenarse los   procesos y flujos comunica­cionales ya sean públicos o privados.</font></p>     <p><font size="2" face="Verdana">El   olvido consciente de la planificación de la comunicación genera un desfase entre el proceso de modernización económica y   comunica­cional; en esta materia, hubo un profundo estancamiento que con­tinúa   aún hoy.</font></p>     <p><font size="2" face="Verdana">Tendremos   que esperar hasta 1993 para volver a encontrar el discur­so de la planificación   de la comunicación, sólo que esta vez lo escucharemos modernizado y en otras   circunstancias.</font></p>     <p><font size="2" face="Verdana">III.   Planificar y participar. Las reformas estructurales de segunda generación   (1993–1997)</font></p>     <p><font size="2" face="Verdana">En 1993,   asume la Presidencia de la República por amplia mayoría, Gonzalo Sánchez de   Lozada, un industrial minero con acento extranjero que   había participado decididamente en las reformas de 1985. Su programa de gob­ierno   denominado “Plan de Todos” se asumirá en tres medidas fundamentales: Reforma   Educativa, Capitalización de las empresas           estatales y Participación Popular, propuestas   que se convertirán en leyes de la República en los siguientes meses. Estas   reformas estructurales de segunda generación, orientadas a consolidar e   institucionalizar los procesos de modernización económica y democratización   política, permitirán la irrupción de nuevos actores de la sociedad civil, pero   también ocasionarán el surgimiento de una problemática mucho más compleja que   aún hoy no se puede resolver. Nos limitaremos a señalar dos de las reformas   mencionadas y sus implicaciones comunicacionales: la Ley 1493 de Reforma del Poder Ejecutivo; y la Ley 1551 de Participación Popular.   La primera, porque permite entender cómo el Estado comienza a asumir la   comunicación aunque de forma muy embrionaria, y la segunda, porque permitirá la   cristalización de la descentralización y la participación ciudadana en Bolivia.   Serán éstas las primeras interpelaciones a la asignatura pendiente que había   dejado el period precedente: la planificación de la comunicación.</font></p>     <p><font size="2" face="Verdana">La Ley   de Reforma del Poder Ejecutivo reorganizó la   estructura del gobierno nacional; redujo la cantidad de Ministerios y creó 3   Ministerios de Sistemas (Desarrollo Humano, Desarrollo Sostenible y Desarrollo   Económico), además del Ministerio de Comunicación Social encargado de todas las   actividades gubernamentales referidas a la materia.</font></p>     <p><font size="2" face="Verdana">La   segunda reforma mencionada es la Ley de Participación Popular. Esta medida se   susten­ta en la participación ciudadana, la redistribución equitativa de   recursos económicos y el acer­camiento del Estado a la   sociedad –por la vía del fortalecimiento del poder local–municipal y el   reconocimiento jurídico de las Organizaciones Territoriales de Base–.</font></p>     <p><font size="2" face="Verdana">En ambas   reformas se puede constatar un hecho innegable.   Comienza la irrupción de la plan­ificación democrática y racional del desarrollo; se revisan algunos de los extremos más   nocivos del neolib­eralismo sin tocar sus postulados princi­pales. Es la década   en la que se buscará encontrar un punto de equilibrio entre la planificación cen­tralizada   y la ausencia de ésta. Surgen políticas de Estado como   la “Planificación Participativa” que   buscan adecuarse a la plan­ificación indicativa nacional que tiene como   paradigma el Plan General  de Desarrollo Económico y Social (PGDES).</font></p>     <p><font size="2" face="Verdana">En ese   marco nace, en septiem­bre de 1993, el Ministerio de Comunicación Social y, un   año después, se aprueban las primeras estrategias de comuni­cación de   Participación Popular.</font></p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p><font size="2" face="Verdana">III.I Ensayo y error en la plani­ficación. El Ministerio de Comunicación</font></p>     <p><font size="2" face="Verdana">Antes de   analizar los logros y los errores en la planificación de comunicación durante este proceso, conviene caracterizar al Ministerio de   Comunicación Social. Según la Ley de Ministerios, en su Art.   22, com­pete a ese Ministerio: a) Formular y aplicar políticas de comunicación   social asegurando su compatibilidad con las estrategias aprobadas por el   Presidente de la República; b) Organizar y desarrollar un sis­tema de   información que inves­tigue y sistematice demandas sociales y de opinión   pública; c)Dirigir y coordinar la comuni­cación interministerial y las acciones   de difusión de las políticas   de gobierno...;   d)Planificar, orientar y ejecutar la política de relación del Poder Ejecutivo   con los medios de comunicación masiva, represen­tando al gobierno como el por­tavoz   del Presidente de la República y del gabinete minis­terial.</font></p>     <p><font size="2" face="Verdana">Casi 4   años después de su creación, se puede hacer un bal­ance   de la creación del Ministerio de Comunicación: su actuación estuvo dominada por   el inmediatismo y la impro­visación; se preocupó más por la conyuntura que por   desarrollar acciones a mediano y largo plazo; finalmente, la difícil situación   política y la crisis económica absorbieron sus energías.</font></p>     <p><font size="2" face="Verdana">Ahora   bien, hay que rescatar la creación de un actor que es   el encargado de definir las políti­cas de comunicación estatales y algunas de   las transformaciones que se produjeron en el imagi­nario de la clase política   boli­viana durante esa época:</font></p>     <p><font size="2" face="Verdana">1. Se   concibe a la comunicación como un proceso mucho más   complejo que simplemente la difusión de las acciones real­izadas por el   ejecutivo y su relación con los medios masivos de comunicación.</font></p>     <p><font size="2" face="Verdana">2. Se   entiende a la comunicación como un fenómeno   mediatizado por una serie de procesos culturales y sociales.</font></p>     <p><font size="2" face="Verdana">Se   transforma el lugar que ocupa la comunicación en el discurso estatal; esta   transformación significa un avance sustancial en el pro­ceso de afianzamiento   de la cultura democrática y es parte de la modernización, esta vez integral,   del Estado.</font></p>     <p><font size="2" face="Verdana">Sin   embargo, la primerísima tarea encomendada al Ministerio de Comunicación no fue   cumplida. A juicio de Luis Ramiro Beltrán, la gestión de gobierno iniciada en   1993 no pudo formular una política general para normar el manejo de los   recursos de comunicación del Estado.</font></p>     <p><font size="2" face="Verdana">Ahora   bien, ¿a qué hacemos referencia cuando se menciona el tér­mino políticas de comunicación ?</font></p>     <p><font size="2" face="Verdana">Nos remitimos   únicamente a los conceptos acuñados durante los ´70 y   que tuvieron en Luis Ramiro Beltrán a uno de sus principales impul­sores.</font></p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p><font size="2" face="Verdana">Casi 20   años después, el concepto de política de comunicación parece renacer en   Bolivia, entre otras cosas, con la creación del Ministerio de Comunicación   Social, pero sin modernizarse ni ade­cuarse a los nuevos tiempos, sin entender   la emergencia de nuevos actores y de nuevos escenarios. Quizá   ésa sea la explicación de la incapacidad que se tuvo para elaborar una política   de comunicación acorde a las nuevas circunstancias. Surge aquí la   primera paradoja: Cuando el concepto toma carta de ciudadanía, no puede   concretarse. Pero el propio Beltrán sostiene que esa falencia (formulación de   medidas para normar el manejo de los recursos de comunicación del Estado) no la encuentra a niveles más bajos de la   estructura estatal, pero, esta vez, en el marco de las estrategias.</font></p>     <p><font size="2" face="Verdana">Segunda   paradoja: existe una “deplorable carencia de políticas de comunicación y (sin   embargo, hay una) plausible presencia de estrategias de comunicación”; veremos   porqué.</font></p>     <p><font size="2" face="Verdana">III.II. La planificación hoy. Emergencia de estrategias sin políticas.</font></p>     <p><font size="2" face="Verdana">Durante los últimos cuatro años se realizan los intentos más   sistemáticos de planificación de la comunicación desde el Estado en Bolivia,   pero esta vez no a nivel ministerial sino desde estructuras menores de la   jerarquía estatal. Hay que hacer referencia por lo menos a las siguientes áreas: asuntos   étnicos, género, salud y desarrollo sostenible.</font></p>     <p><font size="2" face="Verdana">De todos   estos intentos, destacan por su originalidad y sus resulta­dos, las estrategias   de comunicación de género (sobre todo la que se desarrolló en contra de la   violencia familiar); las estrategias de comunicación de salud (aunque hay que   atribuir sus logros a muchas organizaciones que trabajaron en el tema por fuera   del Estado, sobre todo en salud reproductiva); finalmente, en su diseño -no así   en su aplicación, hay que mencionar la estrategia de comunicación de asuntos   étnicos. Esta emergencia de estrategias sectoriales encuen­tra su paradigma en   las estrategias comunicacionales desarrolladas en participación popular,   denominadas “Comunicación sin Centro”, sobre las que volveremos más adelante.</font></p>     <p><font size="2" face="Verdana">Todas   las estrategias mencionadas son intentos de planificación comunicacional   sectorial, sin preocuparse por (o ante la ausencia de) políticas de   comunicación por parte de los organismos estatales encargados, y procurando   planificar acciones, métodos y recursos para cumplir un   mandato específico.</font></p>     <p><font size="2" face="Verdana">Asimismo,   todas ellas -aunque en grados diferentes, pueden   agruparse bajo el concepto de “búsqueda planificada”. No existen grandes   certezas ni se sabe exactamente a dónde conduce el   camino, pero hay que recorrerlo planificando los pasos que se van a dar.</font></p>     <p><font size="2" face="Verdana">Nuevamente,   surca acá el fantasma de la discusión sobre políticas de comunicación de los   &quot;70; pero esta vez desde otra perspectiva, en medio de procesos   democráticos, producto del consenso social; y no sólo esta dis­cusión sino   muchas otras como la de la comunicación popular, que en el nuevo contexto ya no   es el instrumento de agitación, subversión para alcanzar la revolución, sino un   método de construcción del consenso social.</font></p>     <p><font size="2" face="Verdana">Es en   esta con­traposición entre teoría y realidad, entre los fantasmas del &quot;70   y el pragmatismo de los &quot;90, que sur­gen las estrate­gias agrupadas bajo   el denomi­nador común de “ Comunicación sin Centro”, un esbozo de políti­ca   sectorial.</font></p>     <p><font size="2" face="Verdana">Desde   ahí se asumen los nuevos desafíos, se ensayan respuestas a la nueva problemática: tanto en las teorías de   planificación de la comunicación como en la práctica   de la comunicación estatal.</font></p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p><font size="2" face="Verdana">IV.   Nuevas formas de planificación: La “Comunicación sin Centro”</font></p>     <p><font size="2" face="Verdana">Las estrategias de Comuni cación sectoriales mencionadas unas líneas   atrás tienen muchos elementos comunes, pero se distancian al referirse a los   procesos de participación ciudadana y descentralización. El esbozo de política sectorial   “Comunicación sin Centro” asume ambos desafíos.</font></p>     <p><font size="2" face="Verdana">Producto   de este planteamiento han surgido, en los últimos años, iniciativas de radio y   de televisión local, Jornadas de Participación Popular, donde se expresan -a   través de la fiesta y del juego- profundas pulsiones sociales y desde las   cuales se intenta generar espacios de diálogo entre el Estado </font><font size="2" face="Verdana">y la   sociedad. En resumen, catal­izador de un fecundo trabajo   cultural que, sin olvidar los medios masivos, se sustente en procesos de   comunicación diversos.</font></p>     <p><font size="2" face="Verdana">Este   acercamiento al diseño de una política sectorial denominada “</font></p>     <p><font size="2" face="Verdana">1. La   descentralización de la Comunica-ción; y</font></p>     <p><font size="2" face="Verdana">2. La   descentralización de la Planifica-ción de  la Comunica-ción.</font></p>     <p><font size="2" face="Verdana">Comunicación   sin Centro” está atravesado por dos campos que tienen como   denominador común los procesos     de descentral­ización:</font></p>     <p><font size="2" face="Verdana">1. La   descen­tralización de la   Comuni cación Hoy   la descen­tralización y la participación ciudadana son discursos indis­olubles   a los del desarrollo y se han convertido en esenciales   para alcanzarlo; en la política contemporánea no se concibe uno sin el otro.</font></p>     <p><font size="2" face="Verdana">Por ello se hizo imprescindible trasladar ambos conceptos al campo   comunicacional.</font></p>     <p><font size="2" face="Verdana">La “Comunicación   sin Centro” plantea descentralizar la comunicación pero asumiendo que esto sólo   es posible si se lo hace en tres niveles: a nivel de actores, de ámbito y de   objeto.</font></p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p><font size="2" face="Verdana"><b>a)&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; Descentralización de la comunicación en cuanto actores</b></font></p>     <p><font size="2" face="Verdana">Se parte de la certeza de que hay nuevos   actores sociales. No sólo el Estado es el protagonista de este proceso; pero   tampoco sólo la sociedad civil. Todos los actores interactúan estrechamente, y   en función a su relacionamiento y sus transacciones se puede   planificar la comunicación. Esto es una superación esencial del planteamiento   maximalista de que el pueblo (así en general) lo es todo, y de las teorías   autoritarias que sobrevaloraron el Estado. Partimos ahora de actores públicos,   privados también estatales profundamente fragmentados e interconectados que se   convierten en los nuevos protagonistas del proceso de comunicación.</font></p>     <p><font size="2" face="Verdana"><b>b) Descentralización de la comunicación en   cuanto ámbito</b></font></p>     <p><font size="2" face="Verdana">Se trata de analizar las diferencias y particularidades   de los procesos de comunicación en función de la territorialidad. Así, los niveles nacional (central); el nivel regional (departamental),   y local (municipal) son los nuevos ámbitos de la comunicación.</font></p>     <p><font size="2" face="Verdana">No se conciben los procesos de comunicación   estatales como una unidad, sino claramente diferenciados de manera subsidiaria entre   estos tres niveles.</font></p>     <p><font size="2" face="Verdana"><b>c) Descentralización de la comunicación en   cuanto objeto</b></font></p>     <p><font size="2" face="Verdana">Se hace referencia al objeto de la comunicación   misma: la descentralización de los procesos de comunicación en tanto emisión, producción   y recepción de los mensajes.</font></p>     <p><font size="2" face="Verdana">No es suficiente que todos reciban por igual y   democráticamente los mensajes emitidos porque no permite la democratización de   la comunicación; por tanto, se hace imprescindible también la descentralización   de la producción y emisión de los mensajes (lo cual, inevitablemente, nos   interpela la propiedad de los medios).</font></p>     <p><font size="2" face="Verdana">En resumen, descentralización de comunicación   (en cuanto actores, ámbito y objeto) es uno de los   planteamientos esenciales del proyecto de política sectorial “Comunicación sin   Centro”</font></p>     <p><font size="2" face="Verdana"><b>2) Descentralización de la planificación   de la comunicación</b></font></p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p><font size="2" face="Verdana">El segundo campo mencionado dentro de la “Comunicación   sin Centro”, es el de la descentralización de la planificación, que acompaña a   la descentralización de la comunicación.</font></p>     <p><font size="2" face="Verdana">Se parte del supuesto de que la comunicación   es un recurso planificable y de que sus instrumentos (políticas, estrategias y   planes) deben ser readecuados en función a variables territoriales y   sectoriales.</font></p>     <p><font size="2" face="Verdana"><b>a) Descentralización de la planificación   territorial</b></font></p>     <p><font size="2" face="Verdana">Descentralización de la planificación de la comunicación   a nivel territorial implica entenderla en función a determinada organización   territorial política y administrativa; así, el nivel central nacional sería la   instancia responsable de la elaboración de políticas.</font></p>     <p><font size="2" face="Verdana">El nivel intermedio regional es responsable de   la elaboración de estrategias.</font></p>     <p><font size="2" face="Verdana">Y, finalmente, la responsabilidad de la   elaboración y ejecución de planes de comunicación sería competencia de nivel   local o municipal. Se trata de asumir la variable territorial como un factor   determinante para el éxito de los procesos de planificación.</font></p>     <p><font size="2" face="Verdana">Nuevamente, se plantea el desafío de trasladar   la teoría de la planificación a la práctica.</font></p>     <p><font size="2" face="Verdana"><b>b) Descentralización de la planificación   sectorial</b></font></p>     <p><font size="2" face="Verdana">Finalmente, se pretende descentralizar la planificación   de la comunicación a nivel sectorial. Esto es adecuarla a los nuevos paradigmas   del desarrollo:</font></p>     <p><font size="2" face="Verdana">Desarrollo humano, desarrollo económico y,   atravesando ambos, desarrollo sostenible.</font></p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p><font size="2" face="Verdana">Se trata de adecuar la comunicación a la nueva   problemática internacional, a los desafíos de la transnacionalización y a la   irrupción de lo local en el mundo contemporáneo.</font></p>     <p><font size="2" face="Verdana">En resumen, estos esbozos de política   sectorial, denominados “Comunicación sin Centro” buscan resolver en la práctica   las interrogantes planteadas sobre la planificación de la comunicación entre   las décadas de los ´70s, ´80s y ´90s.</font></p>     <p><font size="2" face="Verdana">Descentralización de la comunicación y descentralización   de la planificación de la comunicación son los nuevos desafíos y nuevos   paradigmas para democratizarla.</font></p>      ]]></body>
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