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<publisher-name><![CDATA[Carrera de Ciencias de la Comunicación Social - Universidada Católica Boliviana San Pablo Cochabamba]]></publisher-name>
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<article-title xml:lang="es"><![CDATA[JÓVENES, RECEPCIÓN Y AGENDAS PÚBLICAS UN ACERCAMIENTO A LA VIVENCIA CIUDADANA A TRAVÉS DE LOS MEDIOS Indagaciones teóricas y hallazgos empíricos]]></article-title>
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</front><body><![CDATA[ <p align="center"><font size="2" face="Verdana"><b><font size="4">JÓVENES,   RECEPCIÓN Y AGENDAS PÚBLICAS </font></b></font></p>     <p align="center"><font size="4"><b><font face="Verdana">UN   ACERCAMIENTO A LA VIVENCIA CIUDADANA A TRAVÉS DE LOS MEDIOS</font></b></font></p>     <p align="center"><font size="4"><b><font face="Verdana">Indagaciones   teóricas y hallazgos empíricos</font></b></font></p>     <p align="center">&nbsp;</p>     <p align="center"><b><font size="3" face="Verdana">Sandro   Macassi</font></b></p>     <p align="center"><b><font size="2" face="Verdana">Asociación   Calandria- Lima</font></b></p>     <p align="center"><b><font size="2" face="Verdana">E-mail: SANDRO@calandria.org.pe</font></b><font size="2" face="Verdana"></font></p>     <p>&nbsp;</p> <hr>     <p><font size="2" face="Verdana"><b>PRESENTACION</b></font></p>     <p><font size="2" face="Verdana">Si las   viejas formas de hacer políti­ca (léase el partido, la plaza, el mitin, la   militancia, el parlamento) se encuentran desgastadas, ¿dónde es que reside la   relación con la política? Nuestra hipótesis es que los medios de comuni­cación   y en particular las &quot;agen­das públicas&quot; han   absorbido buena parte del debate que ocurre en torno a los asuntos públicos e   incluso de los asuntos privados, siendo una repre­sentación o puesta en escena   de éstos. Sin embargo, el carácter comercial de los sistemas comunicativos        latinoamericanos afectan la forma en que   el debate </font><font size="2" face="Verdana">se   produce y la manera en que los ciudadanos se ponen de acuerdo sobre qué   debatir.</font></p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p><font size="2" face="Verdana">La   manera en que los ciudadanos se vinculan, comprometen y participan en los asuntos   públicos se han visto fuertemente influi­dos por estos   procesos. Si bien es cierto que el ejercicio de la ciu­dadanía   necesita de condiciones materiales y políticas, también requiere de condiciones   culturales para su desarrollo. Sin un mín­imo   de pertenencia y vinculación con la comunidad política que la funda y da   sentido en un proyecto común de Estado, el ejercicio ciudadano difícilmente   buscará la construcción de destinos o intereses comunes, teniendo el riesgo de   transformarse en prácti­cas de interés particular.</font></p>     <p><font size="2" face="Verdana">Las   agendas públicas, a nuestro modo de ver, tienen un   lugar central al pensar el vínculo y pertenencia ciudadana. Precisamente, la   pregunta crucial que este texto aborda y gira en torno   a la forma en que la cohe­sión social (y por ende proyecto ciudadano común a   todos) se manifi­esta o no en nuestras sociedades en el escenario actual en los   albores del tercer milenio.</font></p>     <p><font size="2" face="Verdana">1.   Rasgos del joven L.A.</font></p>     <p><font size="2" face="Verdana">1.1.   Tránsito, construcción y conflicto de su ciudadanía.</font></p>     <p><font size="2" face="Verdana">De por si, la definición de juventud está atravesada por las nociones de   tránsito, construcción y conflicto; tránsito entre la vida adolescente y la   vida adulta, tránsito entre la vida sin responsabilidades y la familia o el   trabajo.   Tránsito entre el entretenimiento y el deber, pero también es un tránsito entre no tener derechos y tenerlos.</font></p>     <p><font size="2" face="Verdana">Al mismo   tiempo el joven es un sujeto social en construcción. Construcción de su identidad individual y grupal. Construcción de su estatus en la sociedad. De sus grupos de referencia y sus imaginarios de futuro.   Constructor de su futuro en pequeñas decisiones, de sus rela­ciones sociales de   sus redes y comunidades de interpretación del mundo.   Al mismo tiempo, el joven va construyendo sus nociones   de lo público, de su relación con la política y de su praxis social, en otras   pal­abras va conformando (en negociación con varias agencias) su cultura   política que marcará el derrotero de su acción como sujeto público.</font></p>     <p><font size="2" face="Verdana">No   podemos pensar estos tránsitos y construcciones sin asumir en el análisis el   papel que el conflicto tiene en la cotidianeidad del   joven. Su propio desarrollo y su lucha por la individualidad (Erikson: 1974)   entran en conflicto con la familia nuclear, entre sus tendencias motivaciones y   habilidades y las expectativas de su entorno inmediato (padres, profe­sores,   pares, familia extensa o comunidad). Entre su identidad   individ­ual y las reglas y visiones grupales. El   conflicto ocurre también cuando el joven pasa a tener una cédula de identidad,   una libreta electoral cuan­do según las leyes tiene obligaciones cívicas y   tiene derechos. El joven vive los dilemas de la   ciudadanía en sociedades donde los derechos son letra muerta, donde la   ciudadanía está aún atravesada por rezagos de discriminación étnica, donde el   reconocimiento y la pertenencia son patrimonio de pocos. En pocas   palabras, también vive la tensión entre ser ciudadano y no poder actuar como tal.</font></p>     <p><font size="2" face="Verdana">El joven   de los años noventas, al mismo tiempo que transita una edad, es portador de una   nueva visión del mundo, es sujeto de los cambios   culturales, cambios de época. Su condición de joven se debe entender­se, por lo   tanto, como productor y portador de nuevas visiones   cultur­ales. Este joven al mismo tiempo que es portador de matrices culturales   distintas y abanderado de nuevas tecnologías, a la vez objeto de los cambios   societales de mayor envergadura como la globalización,   la caída de los ideologías, la hegemonía de lo audiovisual.</font></p>     <p><font size="2" face="Verdana">Al   subrayar el carácter cultural de la identidad juvenil queremos insistir en que   la ciudadanía debe entenderse en esos marcos, porque   la viven­cia ciudadana de los jóvenes se encuentra atravesada tanto por su ubi­cación   en el mundo, su desarrollo afectivo y emocional, y por lo grandes cambios   ocurridos a nivel mundial. Al tratar de abordar lo ciudadano hacemos un artificio de separación de lo que en la cotidianeidad   juvenil se encuentra imbricado. Por lo mismo, se hace necesaria una referen­cia   constante a estos cambios para poder situar y   contextura la ciu­dadanía juvenil.</font></p>     <p><font size="2" face="Verdana">Queremos   señalar cuatro elementos que constituyen los ejes de tensión de la vivencia   ciudadana de los jóvenes:</font></p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p><font size="2" face="Verdana">a) Entre   la auto-exclusión y la vin­culación o pertenencia a una comunidad política   (entendida como conductora de los destinos de un   Estado a nivel nacional o local).</font></p>     <p><font size="2" face="Verdana">b) Entre   la opacidad y la visibili­dad o presencia pública en el marco   de las relaciones y brechas intergeneracionales.</font></p>     <p><font size="2" face="Verdana">c) Entre   la negación y el reconocimiento o legitimidad pública de los jóvenes como suje­tos de opinión y conducción de la res-pública.</font></p>     <p><font size="2" face="Verdana">d) Entre   la fragmentación y la construcción de consensos e intereses comunes en el marco de la heterogeneidad intragenera­cional.</font></p>     <p><font size="2" face="Verdana">e) Entre   la carencia de capaci­dades y habilidades comunicati­vas y su ejercicio para la   expre­sión pública.</font></p>     <p><font size="2" face="Verdana">f) La   brecha entre ser reconocidos como sujetos con derechos   y deberes y la posibilidad de ejercerlos.</font></p>     <p><font size="2" face="Verdana">En el   presente trabajo nos detendremos sobremanera en los asuntos de pertenencia por   una sencilla razón: es la piedra angular sobre la que se basa casi toda actuación   ciudadana. Sin un míni­mo de pertenencia o   vinculación, el ejercicio ciudadano pierde su carácter de interés público y se   dis­grega en la sobrevivencia del más fuerte o el más vivo.</font></p>     <p><font size="2" face="Verdana">1.2.   Dispersión y heterogenei­dad intrageneracional</font></p>     <p><font size="2" face="Verdana">Según   Ortiz (1995) los procesos llamados de postmodernismo no pueden entenderse sino como una meseta en el despliegue de la individualidad que se   inició con la misma modernidad pero que tiene otra configuración.</font></p>     <p><font size="2" face="Verdana">Los jóvenes ciertamente son objeto de los cambios culturales y de época   pero al mismo tiempo los abanderados de la creciente heterogeneidad. A despecho de las visiones de la   teoría crítica</font></p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p><font size="2" face="Verdana">cada   vez es más difícil poder car­acterizar a la juventud en un solo rasgo, salvo el   de la heterogenei­dad y la dispersión. Los jóvenes participan activamente de   diver­sas ofertas culturales y al mismo tiempo se adscriben a múltiples   prácticas de identidad que les vienen de la música, la ecología, el fútbol, la   moda, las pandillas. Tenemos jóvenes que participan de grupos y cosmovisiones   que Mafesoli ha denominado tribus urbanas pero al mismo tiempo a jóvenes que se   reparten en muchos grupos y comparten muchas ofertas culturales.</font></p>     <p><font size="2" face="Verdana">En otras palabras ser joven es una vivencia netamente moderna donde la   fragmentación y hetero­geneidad es vivida de muy distin­tas formas, desde el   fragmento social que son las tribus o desde la vivencia de la fragmentación a   través de la heterogeneidad. Conviven distintos tiempos en un mismo joven y   comparten distin­tas nociones del espacio y de ter­ritorio. Jóvenes que se   adscriben a una zona pero al mismo tiempo trashuman por toda la ciudad   estableciendo límites y bordes (Silva:1992).</font></p>     <p><font size="2" face="Verdana">Su consumo radial es ciertamente expresión de estos jóvenes. Se mueven en el dial de manera   trashumante, hurgan en las radios, se detienen allí donde algo les llama la   atención, les suene al oído o simplemente les permita ganar algo, se quedan   unos segundos, apenas acaba la canción, empieza a hablar el locu­tor; o, sin   ningún motivo, de nuevo inician su periplo nomádico por el dial, con el hilo   conductor de su sensibilidad cambiable y mutable. Esta modalidad de recepción   no tiene lealtades, ni recuerda locutores, no hace otra cosa que fragmentar los   relatos sociales y construir su propio rela­to pegoteado y a veces incoher­ente,   o simplemente niega la intención de hallar sentido en la oferta masiva (Macassi:1995).</font></p>     <p><font size="2" face="Verdana">1.3.   Lenguaje audiovisual portador de sensibilidades juveniles</font></p>     <p><font size="2" face="Verdana">Los   cambios culturales más significativos en la segunda mitad del   siglo han girado en torno a los medios de comunicación. De un lado el lenguaje   audiovisual no se encuentra únicamente circunscrito a los medios electrónicos,   la industria gráfica e incluso la narrativa vienen empleando elementos   audiovisuales como la imagen y el movimiento como recurso para su propia   expresión, la ciudad misma se ha conver­tido en un lugar de comunicación   audiovisual, a partir de la publicidad comercial, del grafitti o los murales   (Silva:1992). No es nada extraño que el mundo   audiovisual esté fuertemente asociado a los jóvenes en las últimas décadas,   &quot;mientras a los adultos les desconcierta y les llena de incertidumbre, los   jóvenes lo sienten como su ámbito natural, como su mundo cultural y   mental&quot; (Barbero,1995:83), de hecho algunas vari­antes   audiovisuales como el &quot;clip&quot; son de su exclusivo consumo pero que han   permeado otros géneros y formatos, e incluso la publicidad.</font></p>     <p><font size="2" face="Verdana">Sin   embargo, las transformaciones más recientes de los lenguajes no ocurren sólo   por el accionar de la televisión, también las nuevas tec­nologías de comunicación   están influyendo en las forma de comprender y situarse frente al mundo   (Piscitelli:1993). La telemática y los juegos   electrónicos, la noción de virtualidad han sido   rápidamente aprehendi­das como suyas por los jóvenes. Los juegos de “Rol Play”,   de Arcade, de estrategia (tiempo real o no) de “Quiz” hacen de ellos   protagonistas virtuales de ejércitos, ciudades y sociedades.</font></p>     <p><font size="2" face="Verdana">Si bien la tendencia es que lo audiovisual y la telemática permitan la   uni­versalización y la globalización de la cultura a través de sus referentes   occidentales, al mismo tiempo son fuente y puntos de partida para su   tribalización.   Es decir, la globalización y la tribalización forman parte de un mismo proceso donde la intercomunicación mundial genera   un con­trapeso en la búsqueda de identidad de los jóvenes, que recurren a la   conformación de pequeños grupos cerrados con fuertes lazos de cohe­sión y   tendencias al aislamiento. &quot;Vivimos en una ciudad   invisible&quot; en el sentido más llano de la palabra y en sus sentidos más   simbólicos. Cada vez más gente deja de vivir en la   ciudad para vivir en un pequeño enhorno y mirar la ciudad como algo ajeno,   extraño.&quot; (Barbero,1995:133)</font></p>     <p><font size="2" face="Verdana">No por   casualidad frecuentemente son identificados con el &quot;clip&quot;, con la   oferta fragmentaria, retaceada, que no construye significados concretos sino   sentidos difusos, interpretables a gusto e interés de cada joven. Su misma manera de moverse radialmente y con informativos de todo   tipo es similar; fragmentan la oferta no sólo la seleccionan sino que la   seccionan, recogiendo pedazos de la oferta. Tampoco es gratuito que son   muy pocos los conductores y animadores recordados en las encuestas, siendo la   ten­dencia a establecer lazos intensos pero fugaces de   relación con ellos.</font></p>     <p><font size="2" face="Verdana">El consumo masivo en los jóvenes pasa muy poco por lo escritura y se   centra sobre todo en la televisión. De allí que los géneros de acción, drama,   el humor no sólo los atraigan sino que por medio de ellos perciban las   diferentes facetas de la realidad (como las agendas   públi­cas, las representaciones políticas, etc.).</font></p>     <p><font size="2" face="Verdana">1.4.   Globalización y brechas intergeneracionales</font></p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p><font size="2" face="Verdana">Cada generación incorpora en el capital simbólico de las naciones man­eras   distintas de aprehender la realidad, lenguajes particulares; pero al mismo   tiempo la juventud de nuestros tiempos se encuentra conectada con el mundo. Mira a otros jóvenes de   distintos puntos del planeta.</font></p>     <p><font size="2" face="Verdana">Los programas humorísticos juveniles y familiares acercan a las distin­tas   maneras de ser joven de otras realidades, universalizan los conflic­tos   adolescentes los ponen en escena para el contraste de sus vidas. Al mismo tiempo sugieren   patrones diferentes de roles, como ser hijos, modelos paternos diferentes y   deseados (Macassi:1995). Las novelas televisivas, como   ningún género en Latinoamérica, permiten un inter­cambio de miradas y formas de   ser (Barbero y Muñoz:1994) entre los jóvenes. El ”clip”, su fragmentación, la sugerencia, la simultaneidad   no sólo representan las miradas juveniles sino que se ha hecho hegemóni­co en   el cine (asesinos por naturaleza, tiempos violentos, los trabajos de los   hermanos Cohen) en la publicidad, y ha inundado las comedias y los programas   educativos. Todos estos elementos configuran sensibili­dades   que los adultos difícilmente entienden y ahondan más las bre­chas   intergeneracionales.</font></p>     <p><font size="2" face="Verdana">No existe   otra imagen más globalizada que la imagen del joven;   la pub­licidad, la producción televisiva y en general la audiovisual tienen al   joven como actor central. Casi todos los modelos societarios mundial-izados   presentan y ofertan el modelo de juventud, la misma industria se orienta y   sostiene de lo “light”, el culto al cuerpo, a la delgadez adoles­cente, al   cutis juvenil, y la frescura y &quot;libertad&quot; de la juventud. La entron­ización   de esta etapa vital como paradigma de vida entra en   conflicto con la restricción de oportunidades de los jóvenes y su negación como   sujetos ciudadanos.</font></p>     <p><font size="2" face="Verdana">Los   cambios descritos en los lenguajes e imaginarios juveniles   configu­ran formas de relación con la sociedad, diferentes a las anteriores gen­eraciones.   A la acostumbrada brecha generacional occidental se suman   otras diferencias. Unas tienen que ver con los roles diferentes que se   asumen, particularmente roles femeninos más emancipados que entran en conflicto   con las percepciones y visiones parentales. La libertad y autonomía son al   parecer uno de los ejes centrales de los intereses juveniles, en oposición a la   disciplina, obediencia y dirección que los padres y maestros como agentes   formativos pretenden imponer. Estos rasgos son más explícitos en la forma en   que los jóvenes asumen la sexualidad y las relaciones entre pares.</font></p>     <p><font size="2" face="Verdana">A estas   diferencias &quot;naturales&quot; agregaremos las brechas ocurridas por el uso   y empleo de otras tecnologías, en este caso las computadoras, pues muchos   jóvenes se desempeñan más fácilmente que los mayores en las tareas que tienen   relación con este campo, el mundo adulto ve en ellos una amenaza a su   conocimiento y sus destrezas.</font></p>     <p><font size="2" face="Verdana">Las   nuevas tecnologías, el multimedia, el hipertexto no son sólo for­matos   distintos del conocimiento sino que son maneras   distintas de “cognoscer” la realidad. Lo que está cambiando es la manera de   orga­nizar, estructurar la comprensión del mundo y la   forma de sentirlo: la sensibilidad.</font></p>     <p><font size="2" face="Verdana">Los cambios que plantean las nuevas tecnologías cuestionan seri­amente   la centralidad de la forma de adquirir conocimiento. La centrali­dad que antes se   ubicaba en el maestro y en el padre, (modelo enci­clopédico) y la autoridad que   de ella surgía, se han visto desplazadas y cuestionadas por la aparición de las   computadoras, el hipertexto, los CD«s e Internet (Hopenhayn:1997).   Los marcos del conocimiento se han ampliado   exponencialmente y son muy pocos los adultos que participant de estos cambios.</font></p>     <p><font size="2" face="Verdana">La   escuela por su parte ha sido desplazada por los medios como   el lugar de los aprendizajes sociales y la transmisión de conocimiento, el   aprendizaje automotivado se da lugar en la recepción de medios, ellos se han   constituido en los referentes sociales de arquetipos, roles, desempeños, etc. a   decir de Brunner, la televisión es en estos momentos   el            principal dinamizador   de la modernidad latinoamericana      (Brunner,   1994:71).</font></p>     <p><font size="2" face="Verdana">Sin   embargo, la familia sigue siendo central en el momento de pensar a los jóvenes,   sus deci­siones y futuros están confronta­dos con las opiniones y posi­ciones   familiares. La familia sigue siendo el principal soporte social de ellos (Buse:1994), la mayor parte de las horas de recepción televisiva   se realiza en compañía de personas de la misma familia. Por otro lado, las   comedias de situación familiares ocupan un lugar   central permitiéndoles ver modelos alternativos de padres con los cuales   dialogar. Sin embargo, el rol socializador y cognoscitivo ya no lo tienen los   padres, lo reciben principalmente de la televisión, llegando en muchos casos a   ser un sustituto de algunas funciones parentales.</font></p>     <p><font size="2" face="Verdana">1.6. Jóvenes   y la cultura política globalizada</font></p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p><font size="2" face="Verdana">Ciertamente   la hegemonía del neoliberalismo, su casi global­ización,   ha permeado el sentido común de muchas personas, en torno al pragmatismo, la   libertad y el manejo casi tecnocrático de los asuntos del Estado.</font></p>     <p><font size="2" face="Verdana">Pero es   la caída del socialismo real que ha tenido una   profunda influencia en los sistemas políti­cos mundiales. Los marcos tradi­ciones de la política han perdido peso en la   sociedad. El ciu</font><font size="2" face="Verdana">dadano   y en particular el joven no tiene esquemas de interpretación permanentes.   Ciertamente, en función del tema de la agenda pública   la postura política cambia. De allí la gran preocupación de   los politólogos y encuestadores por la volubilidad de los apoyos y rechazos.</font></p>     <p><font size="2" face="Verdana">A decir   de Brunner (1989:74), existe un proceso de ablandamiento de la cultura que   pasa de ideologías pesadas y estructuradas a ideologías blandas, construidas   desde lo masivo y la cotidianeidad. Podríamos hablar de un ensan­chamiento de   la política, mientras que antes lo político se enmarca­ba por las ideologías   hoy se recurren a elementos de la comu­nicación interpersonal (confianza,   simpatía, afectividad) y no a los argumentos y planes de gobierno (Macassi:1994).</font></p>     <p><font size="2" face="Verdana">Al   trasformarse la densidad de los discursos políticos, los mismos medios de   comunicación han con­tribuido con el cambio en la forma en que comunica la   política, haciendo secundarias las viejas prácticas políticas centradas en la   argumentación, la militancia, los discursos, la cédula, el mitin, lo escrito,   el liderazgo incondicional, la participación en organizaciones y agrupaciones   políticas, etc.</font></p>     <p><font size="2" face="Verdana">Este es tal vez uno de los puntos que más acercamientos ha mere­cido   de parte de las ciencias sociales: Su participación en insti­tuciones políticas   y organizativas en general siendo las conclu­siones casi las mismas.</font></p>     <p><font size="2" face="Verdana">Cerca   del 83% de los jóvenes no se interesan por vincularse a   organizaciones políticas o sociales (Data joven No.5). Respecto a la vida   política local, la mayor parte de los jóvenes no se sienten afincados al   territorio local y en cierta medida no tienen lazos identificatorios muy fuertes con el distrito como localidad. La </font><font size="2" face="Verdana">relación   más fuerte se establece con el barrio, la cuadra o el grupo en el que residen y   usualmente comparten una infancia o adolescencia. La tendencia es que ellos sean trashumantes y tengan una visión más met­ropolitana que   sus padres, pues estudian, se divierten, o trabajan en otros distritos. Una   reciente investigación encontró que los jóvenes de sectores populares tienen   por lo mismo un mapa cognitivo de la ciudad mucho más   amplio de los que viven en distritos céntricos.</font></p>     <p><font size="2" face="Verdana">Su   expectativas de confort apuntan a buscar otros distritos más aco­modados o de   clase media pero muy pocos apuestan al desarrollo de su distrito, les resulta   más fácil y factible la opción individual según la cual basta con el esfuerzo   personal para superarse y lograr un mejor nivel de vida en otro distrito   mientras que invertir sus esfuerzos e ímpe­tus en la vida política local no   tienen réditos inmediatos, particularmente si implica &quot;meterse en política   lo cual represente &quot;discutir más de lo que se hace&quot; (Macassi:1996).</font></p>     <p><font size="2" face="Verdana">Se habla   por lo mismo de una cultura política juvenil marcada por el invi­didualismo, el   futuro de corto plazo, la ideología del esfuerzo, del   super-activismo. La apatía y el descreimiento, distancia frente a las institu­ciones   son algunos rasgos que se imputan a la juventud en países desarrollados, pero   son aún interrogantes por desentrañar en países como   los nuestros.</font></p>     <p><font size="2" face="Verdana">2.   Recepción de informativos</font></p>     <p><font size="2" face="Verdana">2.1.   Ubicación de los informativos en la recepción masiva de los jóvenes.</font></p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p><font size="2" face="Verdana">Recepción   de diarios y consumo periodístico</font></p>     <p><font size="2" face="Verdana">Es muy conocido que la lectura de periódicos por parte de los jóvenes es   muy poca.   Efectivamente, la investigación arroja que en un día   son muy pocos los que leen periódicos: entre viernes y domingo, individual­mente   hay un promedio de 37.3% lectores por día. Sin embargo, los que jóvenes que no   leen ningún diario de viernes a domingo son 31.5%. Eso quiere decir que los jóvenes no tienen una frecuencia de   lectura pero que en una semana la mayoría (68.5%) se relaciona con la oferta   peri­odística escrita.</font></p>     <p><font size="2" face="Verdana">Lectoría   de diarios de viernes a domingo.</font></p>     <p><font size="2" face="Verdana">Los periodístico tiene poco peso en la lectura de estos jóvenes. Encontramos que las secciones   duras (editorial, política económica, </font><font size="2" face="Verdana">internacionales) tienen poco interés para los jóvenes. En cambio, las   secciones de deportes, amenidades y locales son los asuntos que más interesan a   los jóvenes. Incluso buena parte de los que leen diarios enteros se   refieren a aquellos exclusivamente deportivos o   populares.</font></p>     <p><font size="2" face="Verdana">Lectura   de secciones mencionadas viernes a domingo por sexo</font></p>     <p><font size="2" face="Verdana">*          Incluye: Comercio, La República,   Expreso,</font></p>     <p><font size="2" face="Verdana">**        Incluye: El Bacán, El Bocón, Super   Idolo, Gigante, y La Tercera.</font></p>     <p><font size="2" face="Verdana">***      Incluye: Idolo, Extra, El Mañanero, El   Popular, Onda y El Informal.</font></p>     <p><font size="2" face="Verdana">El   consumo de las secciones locales y policiales (en ocasiones cer­canas a la   crónica roja) mantiene cierta vigencia para los jóvenes apáti­cos, al parecer   el acontecer nacional es fuente de curiosidad, ubicación social y actualidad   entendida esta última como punto de partida para la actuación social.</font></p>     <p><font size="2" face="Verdana">Como   conclusión podemos afirmar que la lectura del género   informati­vo periodístico es muy poca, su consumo se centra en los asuntos y   secciones blandos de distracción y entretenimiento. Su relación con la   información sobre la res pública, al parecer, no atraviesa lo escritural. Sin   embargo hay indicios de que si hay un vínculo con la   agenda públi­ca.</font></p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p><font size="2" face="Verdana">Consumo   de informativos en radio</font></p>     <p><font size="2" face="Verdana">Lo   informativo en radio casi no ocupa un lugar importante   en el con­sumo juvenil. De 413 jóvenes encuestados apenas hubo 19 menciones a   programas informativos, de las cuales 17 pertenecían a cinco progra­mas de la   emisora íntegramente informativa.</font></p>     <p><font size="2" face="Verdana">Respecto a las emisoras consumidas, la emisora informativa ocupa el   octavo lugar en la lista de emisoras que consumen. Este puesto se   debe también a que su escucha es familiar y concentrada en la mañana porque en   las entrevistas pudimos saber que el padre o la madre lo sin­tonizan y muchos   jóvenes no tienen más remedio que escucharlo, es decir una escucha pasiva.</font></p>     <p><font size="2" face="Verdana">La   conclusión es que los jóvenes no se acercan a la radio para infor­marse. Si   consideramos que la función informativa de la radio es acer­car a las personas,   trabajar el presente y profundizar los datos dando participación a los oyentes,   al parecer estos no son aspectos que llaman la atención de los jóvenes, es   decir que no tienen un lugar importante en sus gramáticas de lectura.</font></p>     <p><font size="2" face="Verdana">Ubicación de la recepción de informativos en el consumo de géneros   narrativos televisivos.</font></p>     <p><font size="2" face="Verdana">En el siguiente cuadro podemos apreciar que los informativos (noticieros   y programas periodísticos) resaltan sobre los demás géneros, siendo su consumo   los días de semana muy parejo con la telenovela en cuanto a las horas de   consumo, pero significativamente más jóvenes ven noticieros que telenovelas. Los domingos   junto a las películas, los programas informativos destacan sobre todos los   demás. Estos resultados nos afirman que en promedio un   55 % de los jóvenes consumen informativos. Si hablamos de volumen del consumo, los infor­mativos ocupan un lugar significativo   en la recepción televisiva del joven en general.</font></p>     <p><font size="2" face="Verdana">Los tipos o géneros presentados en la anterior tabla, se basan en la   clasificación realizada por CPI para sus informes bimensuales. Se con­struyó ésto en función del un inventario de vida cotidiana de tres días (viernes a   domingo).</font></p>     <p><font size="2" face="Verdana">Contrariamente   a lo que se puede pensar, los informativos, de algu­na manera o de otra,   mantienen a los jóvenes vinculados a los suce­sos nacionales, sea a través de   la espectacularización de la noticia o por la curiosidad que despierta la   narratividad. Pero lo cierto es que, con todos los defectos   que tienen los noticieros, sus estrate­gias de apelación al público logran de   una forma o de otra que también los jóvenes se muestren interesados o se   vinculen a la vida nacional.</font></p>     <p><font size="2" face="Verdana">El   consumo de mensajes peri­odísticos es significativo sobreto­do los fines de   semana, una vez más nos enfrentamos a una mar­cada preferencia por lo que   sucede a nivel social y en ciertas ocasiones político. Ciertamente estamos en un momento de cam­bio y dejando atrás una década sumamente   convulsionada donde la información era también una necesidad para la actuación   social. Los jóvenes, en este sentido, no escapan a   ello. A pesar que manifiesten desinterés por la política, no   dejan de sentirse vin­culados, directa o indirectamente, a los sucesos   importantes.</font></p>     <p><font size="2" face="Verdana">La   recepción de informativos en la radio es mínima, En el análisis simple del   consumo por géneros podemos constatar que no existe un patrón rígido de joven   que úni­camente se inclina por lo banal o por lo serio, sino ambos aspectos son   combinados y tienen un lugar en sus ritmos y rutinas cotidianas sin embargo;   debemos explorar cuales son los géneros que le son más familiares y valoran   más.</font></p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p><font size="2" face="Verdana">Preferencias   de informativos en el consumo de géneros</font></p>     <p><font size="2" face="Verdana">En la   investigación prestamos particular atención a las preferen­cias en el consumo   en la medida que éstas son una expresión de las relaciones comunicativas con­tinuas   y sostenidas que los públi</font><font size="2" face="Verdana">cos   tienen con la oferta masiva. A diferencia del “rating”   que sólo describe conductas generales, las preferencias suponen valo­raciones y   un involucramiento afectivo y cognoscitivo con los personajes y situaciones de   los programas preferidos.</font></p>     <p><font size="2" face="Verdana">En la encuesta realizada no se preguntó por los géneros preferi­dos, más   bien por los programas. Luego de agrupar las preferen­cias específicas y las   generales, encontramos que las telenovelas, los concursos y las series famil­iares   son las de mayor preferencia.</font></p>     <p><font size="2" face="Verdana">Las   preferencias a diferencia de las prácticas de consumo se sitúan en el camino de   la valo­ración y de la acción, pues la pref­erencia supone una motivación   extra, una relación afectiva o estética o de identificación. En base a ello se puede aventurar que el aprendizaje y lectura   de estos programas es más fluido.</font></p>     <p><font size="2" face="Verdana">Por los resultados observados, existen algunas diferencias y similitudes   entre aquello que con­sumen y aquello que prefieren los mismos jóvenes. Las telenovelas, las “sitcoms” y   los concursos son los más consumidos y preferidos, en cambio hay otros géneros   que, si bien son recepcionados en un buen número, no   figuran igual­mente en las preferencias de los públicos como los informativos   (noticieros y los periodísticos). Esto refuerza la idea del contacto   diferencial, es decir, que los públi­cos establecen diferentes rela­ciones   comunicativas con los géneros, pues el informativo es consumido a veces como un   acto ritual (Jansen:1994) en familia y en esas   ocasiones la recepción es compartida o fragmentada; por lo tanto, no existe una   relación comunicativa muy afectiva expre­sada en las preferencias.</font></p>     <p><font size="2" face="Verdana">Géneros   preferidos y recep­cionados</font></p>     <p><font size="2" face="Verdana">A partir de esta comparación podemos afirmar que las relaciones entre el   volumen de horas de oferta y el volumen de horas de recepción y las preferencias   no son directas, más bien en algunos casos encontramos rupturas y en otros   continuidades.   Esto podría demostrar que las formas de ver televisión son diversas, la TV es   goce, entrega afectiva y cognoscitiva en algunos casos, en otros es llenar el   tiempo libre, la única fuente de entretenimiento, el telón de fondo de una   noche aburri­da o simplemente es un espectáculo   distante pero espectáculo al fin.</font></p>     <p><font size="2" face="Verdana">2.2. Los   formatos informativos televisivos desde la mirada de   los jóvenes.</font></p>     <p><font size="2" face="Verdana">Los   jóvenes expresan un manejo competente de los elementos   y recur­sos del lenguaje audiovisual. Identifican por lo   mismo los formatos más clásicos de los informativos (reportaje, debate y   entrevista). Adjudicando valoraciones a cada uno de ellos en función de   la labor informativa que cumplen, pero también en relación a las expectativas   de recepción con que se acercan estos jóvenes a la recepción.</font></p>     <p><font size="2" face="Verdana">El cuadro siguiente expresa de manera resumida las gramáticas de lec­tura   de los jóvenes.   Podemos apreciar un desbalance a favor del repor­taje.   Pero no de cualquier reportaje, elementos como la narratividad, la acción,   presencia de personajes, testimonios, versiones, es decir, por elementos que   configuran la &quot;puesta en escena&quot; de la presencialidad del espectador   frente al acontecer. Presencialidad que se basa en la capacidad pedagógica de   la imagen para hacer digerible, accesible y </font><font size="2" face="Verdana">entretenida la televidencia de los informativos.</font></p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p><font size="2" face="Verdana">Curiosamente, los otros dos   formatos reciben más críticas que valoraciones positivas. A nuestro modo   de ver éstas se basan en la cultura política dominante post-ideológica.   Existe un desacreditamiento a visiones macros o glob­ales   y por lo mismo a la presencia de especialistas de la política con lo que ello   conlleva: lenguaje difícil, opacidad de los actos públicos, sacral­ización de   la política son rechazados por los jóvenes. Hay una cultura política   audiovisual centrada en la imagen en el &quot;acceso directo&quot; del joven al acontecimiento público a la secularización de   lo público.</font></p>     <p><font size="2" face="Verdana">2.3. La   recepción de informativos televisivos y gramáticas de lectura.</font></p>     <p><font size="2" face="Verdana">Los   noticieros: Según las entrevistas realizadas los noticieros ocupan un lugar privilegiado en la construcción de la agenda   pública con la que los jóvenes se relacionan. Los periodísticos por su parte   son usados comple­mentariamente con el interés de profundizar información y   llegar a la ver­dad.</font></p>     <p><font size="2" face="Verdana">Según uno de los entrevistados los periodísticos son de noticias largas   contrariamente a los noticieros que son de noticias cortas.</font></p>     <p><font size="2" face="Verdana">Ahora   bien, los noticieros generalmente no son vistos en su integridad, algunos   jóvenes se contentan con escuchar los titulares o los resúmenes para estar al   día, &quot;estar informado&quot;, que es la forma de man­tener unos lazos   mínimos con su entorno público. En función de esos tit­ulares, en ocasiones,   esperan la ampliación de la noticia en el cuerpo central del   noticiero o buscan profundizarla por otro medio. Existe en ellos un consumo fragmentado del programa deteniéndose o concen­trando   su atención sólo en aquellas noticias (sobre todo las de var­iedades como el   perro que encuesta) que les llaman su atención.</font></p>     <p><font size="2" face="Verdana">Otros, en cambio, se relacionan al noticiero integralmente, interesán­doles   más que los titulares, la forma de presentar los hechos. Aquellos que prefieren el   noticiero del Canal 2 manifiestan que les gusta su mar­cado   realismo (o crudeza), expresado en la manera cómo se desem­peña el camarógrafo   y el reportero. Los accidentes son otros sucesos que llaman   mucho su atención. De ésto podríamos afirmar que existe dos componentes:   uno es la relación comunicativa centrada en la cred­ibilidad y el otro es la   acción y los hechos espectaculares, lo extraordi­nario, que atrae a los jóvenes   hacia los noticieros.</font></p>     <p><font size="2" face="Verdana">Podemos   resumir ciertas gramáticas de lectura de lo informativo: uno que se acerca al   realismo para generar credibilidad y confianza. Así, el uso   del reportero, la recreación de los hechos, la cámara omnisciente (imágenes)   más que simples recursos, son elementos con los que los jóvenes se enganchan   para valorar y creer en las noticias. Quedando en segundo plano   la lectura (oralidad) de las mismas (otros datos refuerzan la idea del   desprestigio de la oralidad, por ejemplo: poca credibilidad en radio).   Ciertamente hay una tendencia hacia el periodismo de imágenes que es muy   valorado por los jóvenes. La argumentación no debería con­traponerse a las   imágenes, más bien, podrían sustentarlas y presentar diferentes puntos de   vista, por el momento parece que sólo busca la atención o el convencimiento.</font></p>     <p><font size="2" face="Verdana">Otra   vertiente del consumo de noticieros, más allá de los   titulares, es la búsqueda de informalidad y espontaneidad en la televisión,   como parte de esta tendencia juvenil por oponerse a lo formal y rígido. El   noticiero de la mañana Primera Edición, debido a su ágil conducción, las bromas   y la soltura en sus reportajes, obtiene las preferencias de muchos de estos   jóvenes. Tal vez si analizamos los “rating” no encontremos refle­jadas estas   preferencias claramente y esto se debe a que ver noticiero casi siempre es un comportamiento familiar sujeto a las relaciones par­ticulares   entre sus miembros, lo cual desarrollaremos más adelante.</font></p>     <p><font size="2" face="Verdana">Finalmente,   existe también un grupo de jóvenes que no se relaciona   con los noticieros y fácilmente prescinde de ellos, el siguiente testimonio es   un ejemplo de su posición:</font></p>     <p><font size="2" face="Verdana">&quot;Donde   yo trabajo compran “El Comercio”,”El Peruano”, pero esos son aburridos... A mí   no me interesa saber cómo marcha el mundo, cómo marcha el Perú, muy poco. Yo me preocupo de otras cosas, de mí, mi familia, mi salud, mi   hobbie, a veces me presto periódico que hable de deporte.&quot;</font></p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p><font size="2" face="Verdana">A pesar   que su relación con lo informativo periodístico es escasa o casi nula, no puede   evitar relacionarse de alguna manera o de otra con la agenda pública, pues en   su mismo trabajo se discute o comentan temas que corresponden a la agenda   propuesta por los medios esa semana. Es más, parte de sus opiniones sobre   política o sobre el futuro del país tienen como   fuentes al espacio social que es su trabajo y curiosamente están planteadas en   relación a la agenda massmediática.</font></p>     <p><font size="2" face="Verdana">Periodísticos:   Si bien los jóvenes distinguen a los periódicos de los noticieros por la forma   de tratar los temas (noticias más largas) la relación que establecen con el   lenguaje audiovisual es distinta. Debemos contextualizar que, de un tiempo a esta parte, los progra­mas periodísticos han   variado transformándose en “magazines” informativos. Los programas de debate o   discusión política, al viejo estilo de los años ochentas, ha quedado atrás.   Esta transforma­ción encuentra eco o sustento en el propio público y más aún en   el joven que manifiesta su oposición a programas de reflexión o dis­cusión   incluso en los bloques de ese tipo que aún quedan en   los actuales periodísticos de fin de semana.</font></p>     <p><font size="2" face="Verdana">Curiosamente encontramos que algunos jóvenes manifiestan que los   programas periodísticos son sus preferidos. La razón principal a este   gusto radica la forma en que narran la noticia, pues la cuentan de manera clara   y comprensible. La mayor característica de un pro­grama periodístico radica en   que es una noticia explicada, en segundo lugar que profundiza, según los   jóvenes llega a la ver­dad, al fondo de las cosas, cuestionando,          denunciando   o desmintiendo; es decir, que le atribuyen un papel activo   vinculán­dolo directamente a la acción concreta a diferencia del noticiero que   sólo describe o enuncia, el periodístico es valorado en tanto que busca incidir   en la misma real­idad.</font></p>     <p><font size="2" face="Verdana">Otra característica importante de los programas periodísticos   reconocidos por los jóvenes radica en que los encuentran más intere­santes   debido a que son más &quot;activos&quot;, hay más acción, &quot;enfo­can todo   lo que pasa”.</font></p>     <p><font size="2" face="Verdana">2.4.   Dilemas y tensiones ciu­dadanas desde la recepción de informativos</font></p>     <p><font size="2" face="Verdana">Información para el conocimien­to o para el entretenimiento.</font></p>     <p><font size="2" face="Verdana">Algunos   públicos buscan en la televisión que los informativos les presenten historias o   secuencias. La atención se centra en la suce­sión de acontecimientos, en la nar­ratividad   del discurso informativo. Demandan, por lo mismo, que   la información se presente secuen­cialmente, con un   inicio en base a un hecho o acontecimiento desen­cadenante como un testimonio o   un destape. Un segundo momento que consiste en su   desarrollo, basado sobretodo en las experien­cias personales o puntos de vista   de los involucrados en la informa­ción y por último un final que suele   aterrizar en propuestas o solu­ciones.</font></p>     <p><font size="2" face="Verdana">Roberto:   (...)” lo que ha comenza­do como una presentación   audio­visual terminó de la misma man­era, comienzan como una denun­cia y   terminan no dando en sí una respuesta clara”. “Comienzan con una duda y   terminan diciendo que va a haber una reforma, pero nada   más”.</font></p>     <p><font size="2" face="Verdana">En la   línea de la reflexión anterior los televidentes demandan que los informativos   deben abordar los aspectos subjetivos de los involu­crados en la información:   lo que sienten, piensan y viven. Por ello, piden la   participación vía entrevis­tas o actuación de quienes tienen relación directa o   circunstancial con los hechos presentados.</font></p>     <p><font size="2" face="Verdana">En   resumen, las demandas de estos consumidores apuntan a &quot;aligerar&quot; la   forma de brindar la información, haciéndola más com­prensible, clara y entretenida. Nótese que tienen   muchos de los elementos usados en la ficción y el drama. donde el espectador se involucra con la narración sin   plantear la distancia &quot;objetiva&quot; que suponen los informativos.</font></p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p><font size="2" face="Verdana">Otros televidentes demandan que los informativos brinden elementos para   la reflexión sobre determinados aspectos de la realidad. Buscan en este   discurso establecer una relación de objetividad y racionalidad con los hechos y   datos. Los testimonios y casos son ejemplos para reafirmar el   tratamiento desde una perspectiva más temática, siendo el diagnóstico y el   conocimiento uno de los principales objetivos de la información.</font></p>     <p><font size="2" face="Verdana">La   intención es tener visiones generales, panorámicas, que miren por encima de los   dramas de las personas y que relacionen los problemas con el análisis. En ellos   prima una forma de acercarse al hecho noticioso más inductivo para llegar a   obtener un conocimiento complejo, que plantee todas   las aristas que tiene un problema, haciendo un diagnóstico lo más cercano   posible a la realidad. Para ellos, informarse constituye un   ejercicio de relación son los asuntos públicos, donde, el obtener conocimiento   prima sobre el entretenimiento.</font></p>     <p><font size="2" face="Verdana">Pragmatismo vs. la reflexión</font></p>     <p><font size="2" face="Verdana">Existe   una fuerte demanda de los públicos por las soluciones y alter­nativas a los   problemas, en tal sentido quieren que la televisión no   se limite al rol de presentador de informaciones sino que quieren que ella   asuma un papel activo, ya sea interpelando a los actores para plantear   soluciones o ella misma asuma un papel fiscalizador o propositivo. En cierta medida, para algunos, la discusión y diagnós­tico no son   valiosos en tanto no se lleguen a conclusiones o recomendaciones sobre lo que   se debe hacer.</font></p>     <p><font size="2" face="Verdana">Hombre:   “Pero por ejemplo, muchas veces en determinados noticieros, programas políticos,   que sé yo, lo único que hacen es describir una situación mas no analizan. Yo no   soy periodista pero se debe detallar, diagnosticar, deben hacer un análisis más   profun­do y decir ¿qué se puede hacer?”.</font></p>     <p><font size="2" face="Verdana">Pepe:”Sí,   cuando hablaron esos 2 señores y las soluciones que ponían y la forma, se les   veía con autoridad y con conocimiento de lo que estaba pasando. Eso es lo que me ha gustado”.</font></p>     <p><font size="2" face="Verdana">Mujer:”Porque me parece que globaliza más, todo lo que sucede, no se   centra en el hecho militar, de combatirlos, sino encontrar otras soluciones”.</font></p>     <p><font size="2" face="Verdana">Otro   aspecto clave del pragmatismo en el consumo es la tendencia a demandar ejemplos   o hechos que les permitan pensarse en la situación, como por ejemplo: los   gastos en un caso de justicia, el tiempo de demora de un juicio, la posibilidad   de acceso etc, es decir, buscan aprendizajes concretos que les pueda servir en   caso que ellos se vean involucrados.</font></p>     <p><font size="2" face="Verdana">Joven:”Yo   creo que le falta seguir un caso de coima, de   principio a fin, seguir, ver una persona, qué tiempo necesita para ser atendido,   y todo eso. O ver el papeleo... lo que le falta también”.</font></p>     <p><font size="2" face="Verdana">En cambio la reflexión en torno a las causas e intenciones de los   actores políticos o no son resaltados o son calificados de inútiles pues no   proponen soluciones. La reflexión de los especialistas son bien acogidas en tanto que   acompañan imágenes.</font></p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p><font size="2" face="Verdana">La   tendencia opuesta, valora más la denuncia o el develamiento de los problemas   que comúnmente se llaman destapes o escándalos, entrando más al lado   espectacular de la noticia o como no también a la incidencia en la opinión   pública y en la toma de decisions Joven: “El querer añadir en todos esos   minutos un contenido básico de lo que está sucediendo. Ha planteado algo   mediante cortos, han querido dirigirse a algo que   verdaderamente muchos ven, pero que hasta ahora no conocen cómo está pasando,   entonces, yo me he fijado más por eso”.</font></p>     <p><font size="2" face="Verdana">Joven:”   Muchas veces uno escucha: está mal, está mal, está mal, pero verdaderamente,   por qué, eso no saben, es un poquito lo que nos   muestra”.</font></p>     <p><font size="2" face="Verdana">Información desde la argumentación o desde la acción.</font></p>     <p><font size="2" face="Verdana">La   acción es una de las demandas centrales de los jóvenes respecto a los   informativos, piden que sean más ágiles o que tengan   algún com­ponente de la acción dramática, es decir: casos, ejes dramáticos, per­sonajes,   hilaciones, argumentación en el tiempo y no un collage de sub-temas.</font></p>     <p><font size="2" face="Verdana">Hombre:   “Claro, falta acción, es lo que yo decía es un   diagnóstico exce­lente. Así como en sector Justicia en todos los sectores se   habla que falta, falta, falta, pero nunca se hace nada”.</font></p>     <p><font size="2" face="Verdana">Joven:   “Yo creo que sí, como dicen, un poco ver algunos casos como por ejemplo han   puesto a una señora que está reclamando y obvia­mente, yo creo que en ese   sentido la han puesto como un minicaso, pero yo creo que debían haber puesto un   caso que haya conmociona­do más o menos, que haya impactado a las personas, que   haya más o menos hecho ver que muchas personas están atentas a ese caso. Yo   creo que ahí en esa entrevista ha faltado algo que muchas personas hayan estado   en esa expectativa de querer saber cómo ha ido avan­zando este   caso, el avance que ha tenido”.</font></p>     <p><font size="2" face="Verdana">Ciertamente,   esta visión se apoya en la cultura política actual que pri­oriza los resultados   y las soluciones, según la cual la preferencia por la acción y el espectáculo   viene asociada a un desprestigio de la opinión y la   argumentación. A ellos les aburre de sobremanera cuan­do   los presentadores de las revistas informativas hablan o entrevis­tan sin pasar   imágenes, o cuando los locutores sólo leen las noticias. Por lo general, no   terminan de ver un noticiero completo o simple­mente   se guían de los titulares para escoger aquello que les atrae y concentra su   interés que en estos casos suelen ser los accidentes, los deportes, los   escándalos o alguna noticia pintoresca.</font></p>     <p><font size="2" face="Verdana">Credibilidad   desde la versión omnisciente o desde la pluralidad de los involucrados </font></p>     <p><font size="2" face="Verdana">También existe una demanda por valoración de la opinión de los involu­crados,   cuanto mayor cantidad de entrevistados mejor. Aquellos que aparecen en los reportajes como decorados o pintados por los paneos de las cámaras (los   que trabajan en las oficinas, un terrorista arrepenti­do, un juez, un rondero),   son vistos como posibles entrevistados que den su punto de vista sobre los   hechos reportados. Uno de los elemen­tos de veracidad lo   encuentran en las propias versiones de los actores de los hechos.</font></p>     <p><font size="2" face="Verdana">Joven:   “Yo también creo que se debió hacer una entrevista a una per­sona relacionada   con esto o con las demás personas que están esto de salud. Ese   es uno de los puntos que hubiera tomado en cuenta, la entre­vista”.</font></p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p><font size="2" face="Verdana">Además   del elemento de veracidad en los testimonios, hay una deman­da de   representatividad, es decir, los televidentes buscan que no sólo se recoja el   testimonio desde un solo punto de vista, sino que   exista una PLURALIDAD y HETEROGENEI­DAD en la participación de la gente.   Quieren que tanto la clase media esté presente, como   la clase baja, (estas demandas tam­bién se recogieron en los grupos de   discusión de Nuestra Vida) que se entrevisten casos de otras regiones. En otras palabras, demandan diferentes puntos de vista para formar   su opinión y fun­damentar su credibilidad.</font></p>     <p><font size="2" face="Verdana">Pepe:”Tendría   que estar todo y es más, aumentar algo, como que el   video enfoca que la injusticia es sólo para la mas clase baja porque sale la   señora. Pero tam­bién debe salir una persona de clase media y a veces también   choca un poco con la gente de clase alta si no tiene   una persona que conozco de la justicia o sea parece que está enfocado para   gente de clase baja y debería estar enfocado un poquito a la clase media”.</font></p>     <p><font size="2" face="Verdana">Angélica:   “Ahí si se muestran dos o tres casos de la Costa y en vez de dos de la Costa   debe ser uno de la Sierra o tal vez de la Selva para   saber qué cosas pasan ahí”.</font></p>     <p><font size="2" face="Verdana">Existe   una tendencia por valorar más las opiniones que se susten­ten en vivencias y   sentimientos y al momento de expresarlas evi­dencien su autenticidad, por esa   razón, la recurrencia del llanto es tan frecuente como   muestra de verdad de las palabras. Por otro lado, las opiniones especial­izadas,   (comúnmente dadas por los expertos) o excesivamente racionalizadas por el mismo   hecho de ser distantes &quot;frías&quot;, e involucrar lo menos posible los   afectos, no tienen una aceptación en la mayoría de los públicos, salvo unos   pocos que esperan de ellas visiones panorámicas o   análisis reveladores.</font></p>     <p><font size="2" face="Verdana">Veracidad   de las cámaras vs opinión del especialista</font></p>     <p><font size="2" face="Verdana">En   general, la intervención de los especialistas tiene poca ascen­dencia en los   públicos, hay un marcado desprestigio de la opinión y   el análisis que lo tilda de infructuoso si no se acompaña de</font></p>     <p><font size="2" face="Verdana">soluciones. Por lo tanto, oponen la opinión de especialistas a la argumentación   propia de la ima­gen buscando que a través de ella no sean   &quot;engañados&quot;, puedan comprender con claridad los problemas y acercarse   mejor a la forma de ver la realidad que tienen los jóvenes.</font></p>     <p><font size="2" face="Verdana">Joven:” Yo creo que siempre hablan cosas que ya están dichas y nunca   expresan cosas que muchos quieren saber”.</font></p>     <p><font size="2" face="Verdana">Arturo:”No,   no es que me han gustado, sino que hablan y ahí   quedan. De qué sirven que hablen que está mejorando si no se hace algo, es flor   de un día y sigue lo mismo”.</font></p>     <p><font size="2" face="Verdana">En   oposición a la aparición de especialistas se sugirió más bien que aparezcan   personas, casos, que la cámara muestre, se meta a los lugares de los hechos,   que se entreviste, que se haga seguimiento, que haya temporali­dad: cómo se   originó y qué paso en adelante. Hubo énfa­sis en exigir pruebas, docu­mentos,   testimonios y no tanto palabras de exper­tos sino la opinión anóni­ma de   personas comunes y corrientes, como ellos.</font></p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p><font size="2" face="Verdana">Joven :   “A mí me parece que ha faltado la opinión de los que están allí, ¿Qué opinan de   su tra­bajo, de la corrupción, y por qué creen que se está dando eso... “</font></p>     <p><font size="2" face="Verdana">Las   pocas veces que las opiniones de los especialistas fueron valoradas por su   autoridad (forma de hablar) y lo que dice, y también contribuyó que fueron   reconocidos como personali­dades públicas,   especialistas en esos temas.</font></p>     <p><font size="2" face="Verdana">Hombre:”Bueno,   quizás no presté tanta atención a la opinión de los   otros porque más pienso en las imágenes, pero en este caso yo respeto mucho a   Tapia, digamos que es una persona bastante </font><font size="2" face="Verdana">coherente en sus opiniones que más o menos siempre ha ido delinean­do lo que va a   pasar, entonces tengo bastante credibilidad en él en este caso”.</font></p>     <p><font size="2" face="Verdana">En cambio, cuando las noticias o los reportajes son sólo verbalizados,   sin el respaldo de las imágenes, entonces pierden credibilidad. Estos datos refuerzan la idea del predominio de la imagen como enunciadora de realidad   sobre la palabra y la argumentación, estos resultados refuerzan la idea de una   menor credibilidad en la radio respecto a la televisión.</font></p>     <p><font size="2" face="Verdana">Inocuidad   vs incidencia en la Toma de Decisiones</font></p>     <p><font size="2" face="Verdana">Hay   posturas diferentes respecto a lo que sería el papel   de los informa­tivos. De un lado unos plantean que la   televisión es sólo un espectáculo y cumple sólo una función de transmisión de   &quot;actualidad&quot;. En tal sentido, su incidencia   se limita a la relación con sus públicos, para ellos no existe la noción de   opinión pública como fuerza y se desvalora el rol público de los medios en   tanto que hacen visible problemas e interpelan a las autori­dades. Según esta forma de ver la incidencia informativa, la televisión   tiene poca influencia directa o a través de la presión de los públicos   (indirecta) en la toma de decisiones.</font></p>     <p><font size="2" face="Verdana">Hombre:   “No, simplemente que lo que pase por televisión no es para que nadie reflexione,   nadie lo toma así, o las entidades o las personas encargadas, no toman de todo   lo que dice la tele­visión, sino de lo que ellos mismos tienen en papel, eso es   para el público”.</font></p>     <p><font size="2" face="Verdana">Otra postura opuesta a la anterior enfati­za el &quot;poder&quot; de los   medios respecto a las decisiones de las autoridades. Tanto de manera directa buscando   que las autori­dades &quot;tomen cartas en el asunto&quot; como   por medio de las corrientes de opinión. Sin embargo, también remarcan que esa   capacidad o posibilidad de acceso a los medios no es igual para todos y no sólo   eso sino que los asuntos o casos tienen que ser especiales para que tengan   ascen­dencia en las autoridades.</font></p>     <p><font size="2" face="Verdana">Mujer:   “O sea, cuando tú haces o provocas una reacción en el espectador generas   polémicas entre la gente, entre todos nosotros. Eso llega de   alguna forma a movernos, llega de alguna forma a las autoridades”.</font></p>     <p><font size="2" face="Verdana">Joven :   “Yo creo que con esto que se ha visto, me doy cuenta que tiene bastante influencia   lo que es medios de comunicación. Por ejemplo, una señora daba a luz una   trilliza y pide ayuda al Presidente de la República, y el Presidente de la   República le manda ayuda. Esa gente de repente no tiene acceso a los medios de   Comunicación, o no hay medios donde puedan verse sus problemas de su comunidad,   entonces creo que son los que más padecen...”</font></p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p><font size="2" face="Verdana">La   incidencia de los medios se encuentra relacionada -precisamente- a una   dimensión pragmática de la acción política, a la solución de proble­mas, a las   alternativas que las autoridades puedan dar a los casos, y situa­ciones   sociales que van desde conseguir medicinas para un enfermo hasta la   electrificación de un barrio.</font></p>     <p><font size="2" face="Verdana">Sin   embargo, existen otras dimensiones del ejercicio del poder que no dis­curren   por la recepción como es la fiscalización, en la medida que fiscalizar en nuestra   cultura política actual se ha constituido en un sinónimo de obstrucción y   maniobra política y la lucha contra la corrupción no es prior­itaria al momento   de demandar soluciones y obras, incluso a pesar que en el camino existan   irregularidades éticas.</font></p>     <p><font size="2" face="Verdana">Otro de   los aspectos de la incidencia política que no discurre por la recepción   consiste en la posibilidad de cambiar las decisiones o reori­entar el curso de   acción de la decisión política gubernamental (como la privatización, el indulto   en el caso de la Cantuta, la prohibición de importación de autos usados etc.   que contaron con corrientes de opinión contrarias pero que no cambiaron las   opciones tomadas).</font></p>     <p><font size="2" face="Verdana">2.4. Las   agendas públicas entre el vínculo y la pertenencia. Lectura de Titulares:</font></p>     <p><font size="2" face="Verdana">Una de   las prácticas poco investigadas en el consumo de medios gráfi­cos es la lectura   de titulares de periódicos en las calles. Según los   resul­tados ésta es una práctica mayoritaria que por momentos se convierte en un espacio de comunicación entre los ocasionales lectores.</font></p>     <p><font size="2" face="Verdana">Lo   interesante de esta práctica es que a pesar del uso que hacen los per­iódicos   de la primera página (Sensaciona lismo, sexo, deporte) los titulares son la   vinculación con aconteceres y por lo tanto con la vida pública (enten­dida en   su amplio sentido) donde el titular político también discurre y sirve para la   actualidad del ciudadano (aunque no para su información).</font></p>     <p><font size="2" face="Verdana">En resumen la llamada apatía respecto al acontecer nacional, estuvo   referida frecuentemente a la participación en agrupaciones políticas. Por los resultados podemos   afirmar que a través de los medios los jóvenes se vinculan con lo social, y   aunque no es propiamente partici­pación, resulta una expresión de interés y   vínculo con la vida nacional y el acontecer social del   país.</font></p>     <p><font size="2" face="Verdana">Respecto   a la recepción televisiva y las agendas públicas en base a entrevistas y grupos   de debate realizados con jovenes hombres y mujeres de Lima, hemos encontrado   maneras muy distintas de rela­cionarse con la agenda pública y a través de ella   con la vida política nacional y local. Hemos cruzado estas modalidades de   recepción con las gramáticas de lectura para construir modalidades más que   modelos de práctica ciudadana a través del consumo de   informativos</font></p>     <p><font size="2" face="Verdana">2.5.   Prácticas ciu­dadanas y tipos de consumidores.</font></p>     <p><font size="2" face="Verdana">a) El   vínculo ciu­dadano negado o esporádico.</font></p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p><font size="2" face="Verdana">Son jóvenes que no se vinculan a la vida nacional que pasa por los medios,   por distintas razones. Unos que no encuentran en los informa­tivos una motivación para   relacionarse e interesarse por lo que sucede, en otras palabras, prescinden del vínculo con el acontecer. Para ellos   el modo de informarse sobre los aconteceres públicos no pasa por su consumo   mediático. Estamos hablando de un joven que se   &quot;vincula&quot; esporádicamente a los asuntos públicos pero que, en líneas   gen­erales, reniega de los temas políticos o sociales. El perfil de este   consumidor se acerca a un ciudadano apático, desmotivado, circunscrito a sus   asuntos person­ales, sin interés lo que ocurre a su alrededor, alejado de la   partici­pación y de la toma de decisiones.</font></p>     <p><font size="2" face="Verdana">Las respuestas sobre las razones que tienen para no preferir infor­mativos   apuntan a varios senti­dos. El primero se refiere a que los aburren, no entienden   las dis­cusiones, o que no los relajan y no pueden entretenerse viendo hechos   de violencia, discusiones, prefiriendo otros programas más simples, de   entretenimiento y espectáculo puro. A pesar de que las ofertas actuales   de informa­tivos han limado los rollos y debates y han   hecho todo lo posi­ble por mostrarse atractivos, entretenidos y simples no han   podido involucrar a estos jóvenes.</font></p>     <p><font size="2" face="Verdana">También   algunos de ellos rechaz­an los informativos por la poca credibilidad que los   asuntos públi­cos les produce, el desprestigio de la palabra política (como   argu­mentación) y la crisis de las rep­resentaciones e instituciones marcan el   contexto de este tipo de recepción.</font></p>     <p><font size="2" face="Verdana">b) El   vínculo ciudadano desde lo lúdico.</font></p>     <p><font size="2" face="Verdana">Al mismo   tiempo están los jóvenes cuya relación con los informativos es más bien lúdica,   interesándose más por ciertas noticias de carácter espectacular.</font></p>     <p><font size="2" face="Verdana">Ambos   prefieren la acción, y nar­ración de los hechos como   una forma de veracidad y objetividad de las mismas. Por lo mismo, los   informativos son vistos como espectáculos, como   puestas en escena sobre hechos y person­ajes a partir de los cuales se   involucran en los asuntos del interés público.</font></p>     <p><font size="2" face="Verdana">Los temas de su interés se sitúan precisamente en la frontera, cada vez   más amplia, entre lo público y lo privado. Estos asuntos que pre­sentan   los hechos públicos despojados cualquier discusión y argumentación se convierten   en anécdotas, misceláneas, notas pintorescas, a pesar que en ellos estén   presentes personalidades y autoridades.</font></p>     <p><font size="2" face="Verdana">La   noción de espectáculo es la que mejor explica lo que estos jóvenes buscan en los   medios. Su consumo se encuentra marcado por la curiosidad y el entreten­imiento   y por lo tanto, la función pública que le atribuye a la radio, prensa y   televisión tal y como actualmente trata la información   es la inocuidad. Según ellos, lo que pasa por los medios al ser espectáculo   sólo sirve para el entretenimiento, por lo mismo, no influye en la con­ducción   de los asuntos sociales y del Estado.</font></p>     <p><font size="2" face="Verdana">c) El   vínculo ciudadano desde lo ligero o blando</font></p>     <p><font size="2" face="Verdana">Estos   jóvenes se relacionan con los informativos prioritari­amente con las noticias y   reportajes que enfocan aspectos más blandos o ligeros. En tal sentido existe   una redefinisión de la obje­tividad y la verdad, éstas res­iden en los aspectos   subje­tivos como el carácter, o la expresión de sentimientos de los actores de   la noticia que dan los criterios de veracidad y credi­bilidad.</font></p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p><font size="2" face="Verdana">Estos jóvenes prefieren las anéc­dotas, la vida privada, los dramas   sociales a las discusiones, inter­pretaciones y análisis de la noti­cia. Precisamente   en sus gramáti­cas de lectura de la agenda públi­ca incorporan los categorías   que se usan en las relaciones inter­personales y privadas. Su aten­ción se concentra en las notas biográficas, en el drama, en   la vida íntima de los involucrados. Los casos y escándalos que dis­curren   en noticieros y revistas son su principal interés, en tanto que al ser   expresados como sen­timientos intensos adquieren un   sentido de veracidad que no tiene la opinión del analista.</font></p>     <p><font size="2" face="Verdana">A estos   jóvenes los informativos le permiten situarse como   hipotéticos protagonistas de los hechos. De allí que los   temas políticos y las discu­siones en torno a la legalidad de algunas acciones   no acaparen su aten­ción. Los asuntos o temas que los enganchan suelen   ser: los accidentes o eventos espectaculares y también las notas de variedades   o curiosi­dades.</font></p>     <p><font size="2" face="Verdana">Si bien   es un consumidor que está al tanto de los sucesos, que   sigue la agenda informativa, el lado que más le atrae de la vida nacional es la   narración o la ficción de la noticia. La forma de presentar las agendas   públicas no despiertan en ellos debates y argumentaciones para la toma de   posiciones, pero si influye en la toma de posturas, por cierto circun­stanciales   y volubles.</font></p>     <p><font size="2" face="Verdana">A la   fragmentación que la oferta comunicativa hace de la vida pública (sincrónica y   sin conexión entre actores) se suma este consumo   anecdótico y desagregado que no alcanza a tener visiones generales respecto a   las causas y consecuencias de los aconteceres públicos.</font></p>     <p><font size="2" face="Verdana">No en   vano la cultura política actual ha puesto énfasis en denostar la palabra y la   oratoria tradicional, estos consumidores, en la misma línea, asocian su   credibilidad a la imagen, y rec­hazan por lo mismo la actual forma en que   especialis­tas, actores políticos, líderes de opinión o personali­dades   argumentan y &quot;generan&quot; los debates públicos.</font></p>     <p><font size="2" face="Verdana">d) El   ciudadano interesado.</font></p>     <p><font size="2" face="Verdana">Si bien   los jóvenes que se muestran interesados en la vida pública nacional son muy   pocos, los medios son claves para comprender la relación que mantienen con la   política. Para ellos su con­sumo está dirigido a conocer la verdad de los   hechos, llegar a profundizar en el origen o las   causas, buscando trascender la opacidad que cubre a los asuntos públicos.</font></p>     <p><font size="2" face="Verdana">La   verdad no se limita a un acercamiento parcial basado   en una acumulación de las pequeñas certezas sino que se dirige a clarifi­carse   y entender los hechos públicos. La relación que establecen con los hechos está   inclinada hacia un compromiso y vinculación con lo que   en el país sucede.</font></p>     <p><font size="2" face="Verdana">El país   que prefieren ver en los informativos está centrado en los problemas y   vicisitudes que se arrastran del pasado. Sin embargo,   detrás de esta forma de consumir, se puede entrever una demanda por la solución   de los problemas del país, un interés por lograr   cambios reales donde los medios tienen un papel central.</font></p>     <p><font size="2" face="Verdana">Aún en este tipo, son pocos las y los jóvenes que se centran en la   reflex­ión, el análisis de los asuntos públicos. La relación que establecen   estos jóvenes con los informativos incorpora lo racional a   este acercamiento afectivo, las opiniones y argumentaciones sobre el &quot;lado   humano&quot; de las noticias. Donde el especialista y los actores públicos   tienen un rol más central en la interpretación y   esclarecimiento de la noticia que los ante­riores tipos de consumo.</font></p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p><font size="2" face="Verdana">El papel asignado a los medios es de mediación explícita frente a las   autoridades. Hay una gran confianza en su incidencia en las esferas donde se   toman decisiones. Según ellos, los medios al destapar o esclarecer algún   problema público generan presiones que obligan a   actuar a los políticos y autoridades. De allí que valoren más aquellas informaciones   realistas y crudas, que impacten y sensibilicen a los ciudadanos y las corrientes de opinión generadas lleven a actuar sobre los   problemas. En resumen el rol de los medios asignado se acerca   mucho al rol asignado a la clase política.</font></p>     <p><font size="2" face="Verdana">Los datos hasta aquí presentados dicen que los jóvenes tienen maneras   muy particulares de vincularse a los acontecimientos públicos y por lo tanto de   asumir la dimensión pública de su ser ciudadano. También manifiestan   deseos de autoexclusión o negación consciente de esas dimensiones. Un joven entrevistado fue elocuente:</font></p>     <p><font size="2" face="Verdana">&quot;Donde   yo trabajo compran: El Comercio, El Peruano, pero esos son aburridos... A mi no   me interesa saber cómo marcha el mundo, cómo marcha el Perú, muy poco. Yo me preocupo de otras cosas, de mí, mi famil­ia, mi salud, mi   hobbie, a veces me presto per­iódico que hable de deporte.&quot;</font></p>     <p><font size="2" face="Verdana">Para un sector de los jóvenes, en los informativos de los medios   -ni siquiera en estos banalizados­no se encuentran elementos de vida pública,   de comunidad que los atraiga y motive en su ejercicio ciudadano y menos aún en   el reconocimiento del otro como ciudadano. ¿Acaso la   violencia familiar, la crisis y el terrorismo ha creado brechas insalv­ables   entre el individuo y la sociedad? y la apatía,   el individualismo, las pandillas, sean la única forma en que estos sectores se   expresen públicamente.</font></p>     <p><font size="2" face="Verdana">3.   Transformación de lo informative</font></p>     <p><font size="2" face="Verdana">3.1. El   género informativo desde la recepción. Transversatilidad de   los géneros audiovisuales.</font></p>     <p><font size="2" face="Verdana">- Talk   show y el testimonio.</font></p>     <p><font size="2" face="Verdana">- La   acción como eje de lectura.</font></p>     <p><font size="2" face="Verdana">Una de   las discusiones que atraviesan las teoría de la recepción gira en torno a los   grados de libertad del sujeto de la recepción en torno   a dos cosas: a su baga­je cultural y a la oferta mediática. Unas escuelas como otras han enfatizado la cultura y otras la oferta   mediática. Aquellos que argumentan una mayor influ­encia de los medios de   comuni­cación en las lecturas de los recep­tores abogan porque los medios   (oferta mediática) de cierta forma hacen que los jóvenes tengan pocos grados de   libertad en su relación con los medios. Este mismo argumento   sirve para aquellos que dimensionan la influencia de los medios en las   conciencias y prácticas de la audiencia.</font></p>     <p><font size="2" face="Verdana">La   escuela de Birmingham por ejemplo habló de la &quot;lectura preferente&quot; en   la medida que los medios estructuraban sus ofertas y su producción en general   se guiaba por objetivos, entonces proponían al televidente por medio de la   oferta una lectura preferente, descrita por la facilidad de su interpretación. Ciertamente, una suerte de empuje hacia la lectura, fácil de   percibir y de comprender. Algunos a partir de esta premisa fueron más   allá y afirmaron que al mismo tiempo que estructuraban una lectura preferente   se guiaban por objetivos ideológicos y económicos y proponían a la ideología   como el eje de la recepción entre codificación y decodificación (Barker:1994).</font></p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p><font size="2" face="Verdana">La   discusión más reciente deja de lado la hipótesis de la lectura preferente en   parte por las deudas de ésta a la semiótica y al texto escrito y en parte   porque muchas investigaciones en L.A. han abor­dado la recepción de medios   desde una perspectiva más amplia de la oferta como son los &quot;géneros   audiovisuales&quot;.</font></p>     <p><font size="2" face="Verdana">Los   géneros audiovisuales son un conjunto de patrones y   reglas de producción que al mismo tiempo tienen expectativas de compor­tamiento   del público. Para Martín Barbero (1987) el género audiovisual es el punto de   encuentro entre el productor y el receptor, para Wolf (1984) es un conjunto de   rasgos distintivos que car­acterizan a los mensajes compuestos tanto por niveles   significantes (formas expresi­vas), niveles significativos (esquema actancial),   niveles estilísticos y niveles pragmáti­cos (presenta roles sociales) así como   las relaciones que se producen en cada nivel y entre los niveles.</font></p>     <p><font size="2" face="Verdana">Cualquier clasificación de géneros audiovisuales no dejará de ser una   convención compartida por algunos produc­tores y por otros no, en la medi­da   que las relaciones entre estos niveles no siempre son estables y dependen de la   cul­tura.</font></p>     <p><font size="2" face="Verdana">La   clasifi­cación más o menos consensual que se   maneja en L.A. es la siguiente: Drama, Informativo, Entreteni-miento y el   Deportivo. Cada uno de los géneros tiene formatos que son   maneras de organizar diferenciadamente los mensajes así el género informati­vo   tiene por ejemplo el noticioso, el periodístico, el reportaje etc.</font></p>     <p><font size="2" face="Verdana">Para   Wolf (1984) el género &quot;fun­ciona como instrucciones sobre el modo de usar   el texto , como prin­cipio de orden para orientarse   dentro del conjunto de discursos televisivos. Martín Barbero</font></p>     <p><font size="2" face="Verdana">señalará   que &quot;es a través de los géneros que se accede al sentido latente de los   textos massmediáti­cos&quot;, sentido que deja sus señas de interpretación en   su forma de construir la oferta mediática&quot; es decir en los géneros. Para   ambos autores, el género es una suerte de gramática de producción que los   receptores usan también para su lectura &quot;entre la lógica del sis­tema   productivo y las lógicas de los usos median los géneros (...) y es en ellos   donde ancla el reconocimiento cultural de los </font><font size="2" face="Verdana">grupos (Barbero,1987:241).</font></p>     <p><font size="2" face="Verdana">    <br>   Usando la definición de Wolf el género es una propuesta de comunicabilidad en   tanto que son una suerte de estrategia de inter­acción pues permiten que los   des­tinadores organicen los mensajes y hagan reconocible la competen­cia   comunicativa.</font></p>     <p><font size="2" face="Verdana">Según esta postura, la competen­cia (capacidad de lectura) no se   encuentra únicamente en el pro­ductor sino también en el recep­tor. Los géneros definidos como una construcción cultural conjunta de productores y   consumidores tiene una especificidad cultural distinta para cada sociedad, de   tal modo, tiene que analizarse dentro de una programación temporal de la   cotidianeidad.</font></p>     <p><font size="2" face="Verdana">Desde   nuestro punto de vista la evolución de los géneros audiovi­suales no sólo se   produce por el desarrollo endógeno de las reglas al interior del propio género,   tam­poco por la incorporación de fór­mulas exitosas de otros sistemas   comunicativos, sino que muchos de los cambios se originan en el mismo receptor,   en los usos y util­idades que el consumidor le asigna para su cotidianeidad,   para su comprensión del mundo.</font></p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p><font size="2" face="Verdana">Nuestra   hipótesis para la transfor­mación que viene experimentan­do el género   informativo radica en dos tendencias que vienen sobretodo de los jóvenes:</font></p>     <p><font size="2" face="Verdana">Los   cambios en su cultura política, generados por el predominio de los medios y las   imágenes en las comunicaciones masivas, así como la   caída de las ideologías y el desgaste de los grandes relatos.</font></p>     <p><font size="2" face="Verdana">El   segundo factor es la transversatilidad de los géneros televisivos, ante la   ausencia de los marcos interpretativos políticos, los   jóvenes echan mano de los recursos de interpretación efectivos en las   relaciones inter­personales; pero al mismo tiempo echan mano de los recursos   expre­sivos de otros géneros, para su relación con los informativos.</font></p>     <p><font size="2" face="Verdana">Estamos   hablando de una suerte de vasos comunicantes entre las gramáticas de lectura de   lo informativo con otros géneros o subgéneros como el “talk show”, la ficción   de acción y el mismo humor, es decir una transversatilidad. Unos autores llaman   a este proceso como espectacu­larización o   banalización de lo político en lo masivo, pero a nuestro punto de vista -además   del énfasis peyorativo- es una mirada tradicional pues piensa la política en   los paradigmas anteriores a estos cambios de época y juzga la televisión en   función a ellos. Con justicia Sarcinelli señala que hoy por hoy es muy difícil   diferenciar los procesos políticos de los procesos mediáticos pues se   encuentran imbricados por &quot;efectos recíprocos&quot; (Sarcinelli,1997:14).</font></p>     <p><font size="2" face="Verdana">3.2. De   lo público a lo privado y de lo privado a lo público: La hibridación del género informativo.</font></p>     <p><font size="2" face="Verdana">Hanna   Harendt afirma que &quot;en todas las épocas, la gente que vive con­juntamente   tendrá asuntos que pertenezcan al reino de lo público es importante que sean tratados en público. Lo que estos asuntos sean en cada momento histórico probablemente es enteramente   distinto&quot; y según Landi el hecho político es una noción relativa a un   momento histórico concreto, en la dictadura argentina un concierto de rock   (espectáculo) alcanzó el estatus de hecho político, hoy no. Lo curioso es que   en tiempos actuales cada vez más se hace más difícil distinguir entre las   dimensiones públicas y privadas, donde lo doméstico ya no es un   sinónimo unívoco de los privado y lo público se está construyendo en base a   certezas y lógicas de lo privado. La confianza, la seguridad, el carácter son   elementos que los ciudadanos cada vez más toman en cuentan para inclinar las   balanzas electorales.</font></p>     <p><font size="2" face="Verdana">No se   trata sólo de un retraimiento de lo privado hacia lo   íntimo. Este proceso no funciona de manera lineal, al mismo tiempo se produce   una valoración de las categorías de lo privado para relacionarse y actuar en lo   público, hibridándose y redifiniendo las escenas. No es casual que los autores   se muestren preocupados por que en las ficciones cada vez más los actores   sociales son encasillados en sus roles y funciones, des­personalizados de este modo (mostrados unidimensionalmente), mien­tras que en   los programas informativos crecientemente se están per­sonalizando las   dimensiones públicas.</font></p>     <p><font size="2" face="Verdana">3.3.   Hibridación de los géneros y cambios de escenario.</font></p>     <p><font size="2" face="Verdana">Vivimos un momento de aceleración en la evolución de los lenguajes   televisivos (en gran parte por la incidencia de la telemática, la caída de los   metarelatos la heterogenización de la cultura) que ha incidido en la manera de   informar y en la forma en que los ciudadanos construyen su opinión. Primero los formatos y luego los géneros comunicativos, se fueron   alejando de las pautas que los manuales y las capacitaciones fijaban.   Los géneros comunicativos entendidos como   &quot;sistemas de reglas a las cuales se hacen referencia (implícita o   explícita) para realizar procesos comunicativos, ya sea desde el punto de vista   de la producción o el de la recepción&quot;, han ido evolucionando mezclándose   e hibridándose como era de esperarse con todo lenguaje.</font></p>     <p><font size="2" face="Verdana">Sería   ingenuo considerar que la hibridación de los géneros se limita a un cambio de estrategia de las empresas audiovisuales para   conseguir mayor audiencia o suponer que los jóvenes se conforman por medio de   la oferta. Es erróneo pensar que los televidentes empiezan a valorar y demandar   elementos narrativos y humorísticos en el discurso informati&#8209;</font></p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p><font size="2" face="Verdana">vo en   la medida que son bombardeados por ese tipo de programas. Esto supondría dos   cosas: la primera, que los televidentes son sujetos pasivos sin margen para su   actividad perceptiva y cognoscitiva frente a la pantalla; y segunda que los   cambios culturales y políticos ya descritos son inocuos a la relación entre   públicos y medios. Por qué no preguntarse si ¿los cambios culturales no hacen   que los ciudadanos ya no encuentren en los viejos informativos sus necesidades   de vincu­lación y pertenencia?.</font></p>     <p><font size="2" face="Verdana">Las   tematizaciones no se originan ni discurren   exclusivamente en el género informativo sino que otros géneros aportan a esta   función. En la construcción de la agenda pública compiten tanto noticieros como   pro­gramas cómicos, “magazines”, “talk-shows”, telenovelas o programas de   mediodía para el ama de casa, Anibal Ford dice: &quot;... los casos, no sólo en   los “reallity show”, sino también en los medios audiovisuales o en las hoy   indefinibles secciones de interés o de información general de los diarios, son   las que provocan las discusiones públicas más densas. Que éstas se produzcan de   manera informal o aleatoria no implica que no sean de interés público o que no   informen al ciudadano.&quot;.</font></p>     <p><font size="2" face="Verdana">En otros términos, estamos contemplando la hibridación de los tradi­cionales   géneros televisivos, pues lo único que ha cambiado no son los informativos sino   la forma de tratar la política por parte de los medios. De tal   manera, existen otras formas de comunicar la política y lo social:</font></p>     <p><font size="2" face="Verdana">a) Desde   la construcción de la veracidad.</font></p>     <p><font size="2" face="Verdana">Desde inicios de los años ochentas, se vislumbraban cambios en la   construcción de la noticia cuando los reporteros que no se limitaban a narrar o   comentar los hechos (pasado), sino sobretodo a ser parte de los acontecimientos   (presente).</font></p>     <p><font size="2" face="Verdana">Últimamente,   los cambios han sido más radicales pues algunos   noticieros y programas periodísticos ficcionan el relato de los aconte­ceres,   dándole al discurso noticioso un elemento nuevo que sitúa el con­tenido menos   en la palabra narradora y en las imágenes. En estas   reconstrucciones suelen participar los involucrados y presentar su ver­sión de   los hechos constituyendo casos o acercamientos autobiográfi­cos.</font></p>     <p><font size="2" face="Verdana">Para   algunos jóvenes de menor instrucción, la ficcionalización es percibida como una manera clara y didáctica de comprender la noticia ­   paso a paso- &quot;acercándolos&quot; a los hechos. Para otros, este recurso hace más ligero y atractivo su consumo.</font></p>     <p><font size="2" face="Verdana">b) Desde   la confesionalidad o construcción de amistad cómplice.</font></p>     <p><font size="2" face="Verdana">Es muy común en programas de medio día, “talk show” o de variedades,   donde frecuentemente aparecen personajes públicos y políticos bajo el rótulo de   lo &quot;público&quot; pero mostrando facetas privadas. Esta privati­zación de la   dimensión pública ayuda a acercarse a las agendas públi­cas a partir de conocer   a los actores desde sus afectos, su carácter, componentes de su vida privada e   íntima.</font></p>     <p><font size="2" face="Verdana">En base a la relación comunicativa construida con el público por los con­ductores   de estos programas, endosan su credibilidad y confianza al personaje o político   invitado.</font></p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p><font size="2" face="Verdana">c) Desde   la actualidad en el melodrama</font></p>     <p><font size="2" face="Verdana">Las   telenovelas hace tiempo han incluido en sus capítulos,   escenas y situaciones temas de la agenda política.</font></p>     <p><font size="2" face="Verdana">Coincidiendo los puntos de suspenso, son los climas públicos imperantes. De ese   modo desfilan en la telenovela desde políticos a temas públicos y sociales.   Estos últimos como el racismo, la homo­sexualidad, la   violencia doméstica o la desigualdad no aparecen en las agendas propuestas por   los informativos pero si tienen cabida en los melodramas.</font></p>     <p><font size="2" face="Verdana">d) Desde   la sorna y el humor</font></p>     <p><font size="2" face="Verdana">Desde   los trabajos de Bajtín sobre la cultura popular en la edad media ha quedado   claro la relación entre la política y el humor a partir de la literatura y más   tarde de los medios. Sin embargo, la radio y la televisión no sólo han   hibridado algunos programas mezclando el humor con la política sino que   participan de la agenda pública brindando perfiles de los personajes según los   cuales los oyentes se forman juicios de ellos .</font></p>     <p><font size="2" face="Verdana">En estos   programas de humor es común ver incorporados a los políticos como   parte de la comici­dad y en ocasiones son los pocos espacios de consumo   mayoritario donde se deslizan críticas a los asuntos públicos. Curiosamente muchos de estos programas son muy concurridos por   políticos de toda índole y de toda laya, incluso por presidentes. Se   usa, por lo mismo, la agenda pública todo el tiempo, valiéndose de los “issues”   para construir sus “sketchs”, las canciones y bailes.</font></p>     <p><font size="2" face="Verdana">3.4.   Transformaciones de lo político en la escena mediática.</font></p>     <p><font size="2" face="Verdana">La   tendencia de las agendas públicas hacia la ficción, el espec­táculo y la   privacidad de lo públi­co, en Latinoamérica, ha acom­pañado y al mismo tiempo   es impulsada por un proceso de redefinición de las   culturas políti­cas profundamente transfor­madas por la caída de los social­ismos.   Aquí, debemos señalar por lo menos dos aspectos centrales del   cambio del sistema político que afecta el sistema comunicati­vo:</font></p>     <p><font size="2" face="Verdana">a)   Cambios en el sentido de la función pública.</font></p>     <p><font size="2" face="Verdana">Las   actuales administraciones de los Estados latinoamericanos enfatizan el quehacer   del experto y limitan la participación de sus   miembros. Excluyendo los temas de reformulación del   Estado de las discusiones y debates que dis­curren por los programas peri­odísticos   e informativos.</font></p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p><font size="2" face="Verdana">La   visión tecnocrática busca que las grandes discusiones no sean   materia de discusión y debate. Los programas informativos y las corrientes de opinión sobre estos temas de por si son   escasas y el ejercicio público de los políticos y personalidades públicas está   teñido cada vez más de elementos audiovisuales y de espectáculo.</font></p>     <p><font size="2" face="Verdana">Los   medios se convierten por lo tanto en escenarios de las imágenes institucionales   y en legitimadores de las funciones públicas.</font></p>     <p><font size="2" face="Verdana">Desplazándose   el ejercicio del poder de las instituciones hacia los   consensos a través de los medios.</font></p>     <p><font size="2" face="Verdana">b)   Cambios en el ejercicio político y de la representación.</font></p>     <p><font size="2" face="Verdana">Uno de los hechos que ha perme­ado la transformación de la relación   entre lo público y lo políti­co y que ha marcado la temati­zación de la agenda,   ha sido la aplicación de las recetas fodomonetaristas que destruyó los   tradicionales antagonismos entre las derechas e izquierdas en su discurso y en   su práctica.   Los sec­tores tradicionales confluyendo en la defensa de “lÕancient régime”,   perdiendo su capacidad de oposi­ción, y reduciéndose a estallidos intermitentes   de protesta o desor­den público, desideologizando sus discursos y conformándose   una </font><font size="2" face="Verdana">democracia del consenso a través de los medios.</font></p>     <p><font size="2" face="Verdana">Además,   con la crisis de los parlamentos y de los partidos, los políticos “ligth” o “outsiders”   centran su actuación pública en asuntos de interés de pocos. Con esto   fragmentan cada vez más la representación, bus­cando ampliar su electorado en   base a su aparición pública. Aunque para esto tenga que   aprender a bailar la música de moda, tocar instru­mentos, correr autos, jugar   fútbol, mostrar los dramas familiares o sus artes culinarias.</font></p>     <p><font size="2" face="Verdana">Cada vez   con más frecuencia, vemos a las autoridades, presidentes, candidatos y   funcionarios actuando como personajes del mundo   artísti­co más que del mundo público. En tal sentido, ya no es extraño ver por   la televisión a una congresista bailar el &quot;meneíto&quot;, al presidente   mon­tando bicicleta, jugando fútbol o conduciendo autos de carrera o grabar   discos de baladas como parte del ejercicio de su función.</font></p>     <p><font size="2" face="Verdana">No se   trata de la &quot;personalización de la política&quot; que ha perme­ado el   derrotero de la democracia, sino más bien se trata de una creciente   &quot;privatización de la vida pública&quot;. En esta   privatización confluyen todos los actores de la cultura política. De un   lado los medios, al tratar los asuntos públicos, como la contaminación con SIDA   de una ges­tante en un nosocomio estatal, lo hacen desde la perspectiva de un   caso priva­do, aislado, enfocando solamente el problema desde el punto de vista   per­sonal, despojando al hecho de su dimensión pública. No es extraño que las   anteriores entrevistas sesu­das son sustituidas por entrevistas personales   donde el enfoque radica en su relación matrimonial o familiar de los políticos.</font></p>     <p><font size="2" face="Verdana">También   los jóvenes optan por informa­tivos menos serios que sesudas opiniones y   argumentaciones, prefiriendo en cambio las imágenes, los casos, la   reconstrucción de los hechos, conocer la vida afectiva del   personaje público y su carácter. El sentido del   consumo de los informativos se está transformando. Poco a poco el   entretenimiento es el hilo conductor de sus gramáticas   de lectura y no la información y el debate. Dicho pro­ceso de trasladó a la   esfera del consumo y del entretenimiento de las   relaciones ciudadanas, es parte de un proceso por el que avanza toda la   sociedad.</font></p>     <p><font size="2" face="Verdana">Resulta   difícil establecer una relación de causalidad unidireccional entre los cambios   mediáticos y los políticos, pero en ocasiones las reglas del   mercado televisivo (desde la demanda) y de la prensa han marcado el paso de la   oferta comunicativa. Algunos periódicos adictos a los gober­nantes exitosos   vieron aumentar sus ingresos al contrario de otros que se mantenían neutrales,   esto debido a que los consumidores esperaban noticias positivas y alentadoras del proceso de saneamiento económico y neutralización de la   violencia o la corrupción.</font></p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p><font size="2" face="Verdana">A partir   de los focos grupos con consumidores, más de un diario   tuvo que variar su posición o tamizarla debido a que durante la crisis   económica era un lujo ser opositor. Cuando los gobiernos   marchan exi­tosamente los consumidores prefieren medios positivos (en apoyo al gobierno).   Muchos noticieros y en especial los programas de opinión más importantes se ven   obligados a adoptar formatos e hibridar sus pro­gramas   encaminándose al espectáculo dejando de este modo poco ter­reno para el debate   y la argumentación pública.</font></p>     <p><font size="2" face="Verdana">Aún no   se han descrito lo suficiente las huellas profundas   que la hiper­inflación y la violencia deja en los imaginarios de futuro de la   generación que la sufre, seguramente porque aún no logra reponerse de ellas. Lo   cierto es que esos fantasmas psicosociales acompañan aún la cultura política   latinoamericana y marca sus todavía sus derroteos.</font></p>     <p><font size="2" face="Verdana"><b>NOTAS</b></font></p>     <p><font size="2" face="Verdana">ARENDT   Hanna (1995). “Arendt sobre Arendt”. En: De la   historia a la Acción. Paidos Pp. 139­ 171.</font></p>     <p><font size="2" face="Verdana">Landi,   Oscar. Cultura política un concepto útilmente ambiguo.   Contratexto. Universidad de Lima. 1989.</font></p>     <p><font size="2" face="Verdana">WOLF,   Mauro (1984). Géneros y televisión. Análisi   N-9. Barcelona.</font></p>     <p><font size="2" face="Verdana">Ford,   Aníbal (1995). Los medios, entre las coartadas del   &quot;New Order&quot;&quot;. En: Los medios, nuevas plazas para la democracia. Comunicación y ciudadanía. Calandria, Lima, Pp. 133-147. P 136.</font></p>     <p><font size="2" face="Verdana">Al   respecto Wolf señala que los cambios en los géneros tradicionales son una   expresión de la evolución del lenguaje audiovisual que   lo llama de &quot;televisión de género&quot; opuesto a televisión de temas.   Señala además tres tendencias en estos cambios: géneros televisivos compuestos   por un mosaico de subgéneros, géneros que contienen a   otros y la mescolanza de géneros (Wolf op cit). A esta última tendencia   llamamos hibridación pues no conserva los límites y las formas clásicas de los   géneros sino que tienden a conformar un géneros híbridos sin delim­itación   posible, pues los públicos se sitúan de muy distintos modos frente a ellos.</font></p>     <p><font size="2" face="Verdana">El ejemplo más claro lo encontramos en los programa periodísticos que   tienen rating en los jóvenes. Según algunas entrevistas realizadas, los jóvenes encuentran paralelos   narrativos entre las películas de acción como Van   Damme y estos reportajes ficcionados.</font></p>     <p><font size="2" face="Verdana">Desde   mucho tiempo atrás en el Perú existe un programa   radial que presenta los aconteceres con representaciones de imitadores, siendo   el segundo más consumido (Macassi Sandro (1992) Consumo de la radio masiva   limeña.) Este programa A pesar que todas las noticias eran recreadas con humor,   los oyentes entrevistados manifestaron que se enteraban de lo que sucedía en el   país a través de este programa. Es decir, que se   relacionaban con la agenda pública por medio de un   programa de humor. &quot;Risas y salsas&quot; de la televisión   igualmente abor­da temas y personajes políticos en casi todas sus secuencias.   Un estudio (Peirano y Sánchez León (1985). Risa y cultura en la televisión peruana. Desco.   Lima) resaltaba la cultura y la real­idad que pasaban por programas como &quot;Risas y Salsas&quot; o &quot;Trampolín a la   Fama&quot;. Hoy en día pasa mucho más que cultura por los programas no   políticos y son muchos más los que se rela­cionan con la agenda pública y   política.</font></p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p><font size="2" face="Verdana">Para una   contextualización histórica revisar: Dader, José Luis (1990). La personalización   de la política. En: Opinión política y comunicación política. Eudema. Madrid. Pp 351-366.</font></p>     <p>&nbsp;</p>     <p><font size="2" face="Verdana"><b>BIBLIOGRAFIA</b></font></p>     <!-- ref --><p><font size="2" face="Verdana">1-&nbsp;BRUNNER, José Joaquín (1994). Tradicionalismo y modernidad en la cultura   lati­noamericana. Entre públicos y ciudadanos. Comunicación y cultura política.   Calandria. Pp 35-72.</font>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=200960&pid=S1815-0276200100020000600001&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p><font size="2" face="Verdana">2-&nbsp;BRUNNER, José Joaquín (1989). Modernidad y transformaciones culturales.   En: DIA LOGOS de la comunicación. FELAFACS. Pp 69-77</font>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=200961&pid=S1815-0276200100020000600002&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p><font size="2" face="Verdana">3-BARKER, Martín (1994). Stuart Hall, Controlando la Crisis. En:   Introducción a los estudios culturales. Bosch Comunicación. Barcelona. 95-114.</font>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=200962&pid=S1815-0276200100020000600003&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p><font size="2" face="Verdana">4-&nbsp;ERICKSON, Erick (1974. Identidad, juventud y crisis. Ed. Paidós. Buenos   Aires. 2da edición.</font>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=200963&pid=S1815-0276200100020000600004&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p><font size="2" face="Verdana">5-&nbsp;HOPENHAYN, Martín (1997). La enciclopedia vacía. Congeso Mundial Convergencia   en Conocimiento Espacio y Tiempo. 31 de mayo al 5 de junio. Cartagena,   Colombia.</font>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=200964&pid=S1815-0276200100020000600005&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p><font size="2" face="Verdana">6-&nbsp;MACASSI, Sandro (1994). Más allá del fenómeno   Belmont: ideología cotidiana vs ideología política. En: Entre públicos y   ciudadanos. Comunicación y cultura política. Calandria. Pp 155-162.</font>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=200965&pid=S1815-0276200100020000600006&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p><font size="2" face="Verdana">7-   MACASSI, Sandro (1995). De escuchas colectivas a usuarios radiales.   Radio,</font>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=200966&pid=S1815-0276200100020000600007&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --> ]]></body><back>
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