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<article-title xml:lang="es"><![CDATA[LA LIBERTAD Y EL HOMBRE: BREVE ANÁLISIS SOBRE LA NECESIDAD DE EDUCAR PARA MODERNIZAR (Una particular crítica al hombre postmoderno)]]></article-title>
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</front><body><![CDATA[ <p align="center"><b><font size="4" face="Verdana">LA LIBERTAD Y EL HOMBRE:</font></b></p>     <p align="center"><b><font size="4" face="Verdana">BREVE ANÁLISIS SOBRE LA NECESIDAD DE EDUCAR PARA   MODERNIZAR</font></b></p>     <p align="center"><font size="4" face="Verdana">(Una particular crítica al hombre postmoderno)</font></p>     <p align="center">&nbsp;</p>     <p align="center">&nbsp;</p>     <p align="center"><font size="3" face="Verdana"><b>Virginia de Moyano </b></font></p>     <p align="center"><b><font size="2" face="Verdana">Docente de Publicidad</font></b><font size="2" face="Verdana"></font></p>     <p align="center">&nbsp;</p> <hr>     <p><font size="2" face="Verdana">Al caminar por las calles de la ciudad, observamos esa   gran masa humana a &quot;merced&quot; de un mundo tremendamente tecnológico;   viviendo dentro de una constante ambivalencia entre &quot;ser o estar&quot;;   sumido en una violencia sutil y latente; en una sociedad de   &quot;insaciabilidades&quot;, donde lo perenne es sólo cuestión de   circunstancias y donde los cultos cambiaron de nombre. A unos cuantos años del   siglo XXI, el ser humano sigue buscándose en medio de su naturaleza superior e   inferior, en un paradigma histórico que continúa aún sin resolver: &quot;¿quién   soy?&quot;.</font></p>     <p><font size="2" face="Verdana">Sin embargo, en ese cotidiano &quot;andar&quot; por la   vida, el hombre ha creado para sí un mundo moderno, un mundo que le permite   rodearse de comodidades y que a la vez llena sus expectativas de lograr un   mayor conocimiento a través del descubrir y experimentar cosas nuevas, dentro   de una modernidad que muchas veces lo rebasa y lo aturde. Es difícil creer que   en la actualidad el ritmo de la tecnología sea tan rápido&quot;: no tenemos el   tiempo suficiente de &quot;consumir&quot; todo aquello que se produce. Entonces, ¿dónde queda la modernidad?.</font></p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p><font size="2" face="Verdana">La modernidad no necesariamente implica al hombre.</font></p>     <p><font size="2" face="Verdana">Cuando   se habla del ''hombre moderno&quot; pensamos no sólo en un ser   &quot;tecnificado&quot;, sino que se nos viene una idea más profunda acerca de   esa moder­nidad. La lógica, en este caso, nos dice de un ser mesurado en sus   emociones., controlado en sus deseos, responsable de su tecnología. Pero,   cuando nos ponernos en contacto real con ese &quot;hombre moderno&quot;, cons­tatamos que si  bien ha logrado un enorme alcance científico, un gran   progreso, se ha convertido en un esclavo de su propia modernidad sumido en un planeta tremendamente contaminado, viviendo en sociedades pseudo-desarrolladas donde la pobreza es cada vez mayor y   la supervivencia reside en &quot;tener y consumir&quot;, La moder­nidad, por   tanto, no necesa­riamente implica aI hombre, sino más   bien el hombre actual en su medio se constituye en un producto de su   modernidad. No tenemos tiempo de pensar, de razonar lo que sucede. Sim­plemente   lo tomamos o no lo tomarnos. Nos adecuamos a este subyugante ritmo de vida o   perecemos víctimas de él.</font></p>     <p><font size="2" face="Verdana">¿Acaso se puede hablar del hombre post-moderno?.</font></p>     <p><font size="2" face="Verdana">La corriente filosófica actual del post-modernismo nos   habla del hombre como una prolongación de su entorno, en repuesta a toda esa   'avalancha&quot; de mensajes traducidos en economía de consumo. Profun­diza   también sobre el devenir de la modernidad y los cambios que ésta desencadena en   el ser humano. Sin embargo, ¿cómo puede el hombre hablar de una modernidad que   le pertenece por derecho, pero que de ninguna manera lo conjun­ciona?. Basta con observar fríamente los &quot;horrores&quot; cotidianos   a los que están sometidos muchos de nuestros congé­neres alrededor del planeta.   En aras del &quot;poder tener&quot;, vemos cómo paulatinamente se va   destruyendo la tierra y, a pesar de todos los &quot;discursos ecologistas&quot;,   es muy poco lo que se hace para parar esta destrucción. Ni qué decir de la   violencia que desencadena tanta desgracia y sufrimiento, que tiene como bandera   la &quot;religión y la ideología&quot;. En fin, el hombre ha inventado la   modernidad como producto de una sociedad cada vez más exigente y acelerada, sin   que esto signifique que él sea una prolongación de ella. Más bien, el hombre ha   conseguido perfeccionar su violencia y hacer de ella un instrumento para lograr   imponerse en una sociedad cada vez más deprimente y desgastada. Constituye, por   tanto, un sofisma hablar del hombre post-moderno.</font></p>     <p><font size="2" face="Verdana">Los medios de comunicación; un producto moderno</font></p>     <p><font size="2" face="Verdana">A través de la historia, el ser humano siempre ha   tenido la necesidad de comunicarse. Al igual que el hombre, el lenguaje se ha   ido desarrollando conforme con sus necesidades e inquietudes a tal punto que,   en la actualidad existen miles de formas de comunicación (cada una con su   respectivo &quot;idioma&quot;), las cuales están en constante proceso de   interacción una con otra y en un continuo proceso de cambio.</font></p>     <p><font size="2" face="Verdana">Los medios de comunicación masiva son parte de este   lenguaje desarrollado por el hombre, no sólo como una forma de comunicación   masiva sino corno una extensión de un mundo cada vez más disperso, con miras   hacia una total globalización, donde se hace necesario el conocimiento de unos   y otros con el objetivo de conformar u n a sociedad uniformada. Así, los medios   de comunicación se constituyen en una aparente distracción: lo importante no es   el mensaje, sino la totalidad del conte­nido. Las imágenes hablan por sí   mismas, no como un medio de influencia o &quot;alienación&quot;, sino como una   sutil manera de preservar lo hasta ahora establecido.</font></p>     <p><font size="2" face="Verdana">Cabe recalcar que los medios de comunicación son   conductos por los cuales se tiene a la sociedad informada. Es a través de ellos   que podemos enterarnos de lo que sucede en otras latitudes sin necesidad de   movernos de nuestras casas: basta con leer el periódico o ver la televisión.   Son un producto de la moderna sociedad en que vivimos y, por ende, fieles   transmisores de toda su basta complejidad.</font></p>     <p><font size="2" face="Verdana">Educar para la responsabilidad</font></p>     <p><font size="2" face="Verdana">Después de todo lo anteriormente expuesto, se hace   necesaria la reflexión. La modernidad no significa autodestrucción. Significa   responsabilidad.</font></p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p><font size="2" face="Verdana"><img border=0 width=330 height=394 src="/img/revistas/rpc/v06n02/v06n02a06image002.jpg" v:shapes="_x0000_i1026"></font></p>     <p><font size="2" face="Verdana">Responsabilidad significa conocer a cabalidad las   causas y los efectos como fuerzas que emergen como consecuentemente de la   actitud de los propios seres humanos, al no ser   encauzadas debidamente pueden ser fácilmente controladas por sus emociones   descontroladas, sembrando a su paso un total caos y destrucción. Es decir, el   ser humano debe aprender a manejar su propia modernidad; a no ser una extensión   de ella o una consecuencia de ella, sino a convertirse en un ser que está por   encima de esa modernidad, al usarla en armonía con la naturaleza del mundo que   lo rodea. Para lograrlo, se necesita educación; aprender a respetar y a   respetarnos, auto-examinándonos como individuos partes de un todo que, sin olvidar   nuestra individualidad, nos sentimos pertenecientes a una globalidad no   ficticia o emergida como consecuencia de una necesidad de &quot;uniformar&quot;   estilos de vida alrededor del planeta para &quot;globalizar&quot; los mercados   de consumo, sino como formas individuales que están contenidas en un todo;   entendernos como parte de un universo conectado a muchos otros que conviven con   el nuestro.</font></p>     <p><font size="2" face="Verdana">La ignorancia es, definitivamente, el   &quot;oscurantismo&quot; que sume al hombre entre tinieblas. Hace de él, una   presa fácil de la &quot;locura colectiva&quot; derivada de una completa   carencia de filosofía; de valores acordes con su propia naturaleza, que lo   ayuden a comprender el medio que la rodea. Por esta razón, la educación se   convierte en el punto clave entre el hombre y su progreso; en una mediación   entre éste y todo ese proceso de modernidad por el cual atraviesa; donde   aprende a convivir con su tecnología, sin que ésta le resulte agobiante o   estresante, sino que por el contrario, le sea de su total control en pro de su   beneficio. En un medio como el nuestro, por ejemplo, donde se ha pasado por una   celeridad impresionante del arado a la computadora, resulta todavía dificil para muchos de sus moradores &quot;convivir&quot;   con esta aparente modernidad que se nos ha aparecido de la noche a la mañana.   El progreso no necesariamente conlleva un desarrollo. Para lograrlo, es   necesario educarnos dentro de lo que significa un mundo moderno, cuya   tecnología es sólo el instrumento con el que el hombre facilita su labor   cotidiana y que nos encamina hacia mejores formas de vida. Pero, si no estamos   preparados para enfrentar este reto, se dificulta más todavía el lograr sacar   el mayor provecho a estos instrumentos, perdiendo el control sobre ellos,   permitiendo que éstos nos controlen y que, en cierta forma, nos esclavicen.</font></p>     <p><font size="2" face="Verdana">No cabe duda de que los medios de comunicación, hoy   por hoy, se constituyen en básicas formas de comunicación. No es posible   concebir que en la actualidad, alguna persona sobre la faz de la tierra pueda   vivir ajena a ellos. Cuando decimos &quot;básicas formas de comunicación&quot;,   hacemos referencia a que ya los medios de comunicación no son ese &quot;raro   objeto de penetración y de alienación&quot;, sino &quot;vehículos&quot;   transmisores de mensajes que parten de &quot;una minoría organizada&quot;, sujetos   a severas críticas y agudos comentarios, donde su credibilidad está. a menudo sentada en el banquillo de los acusados. Sin   embargo, no podemos descartar que de alguna manera su influencia es   perceptible, o quizás así queremos creerlo, pero medios de comunicación a   través de la publicidad manejan prácticamente la economía del globo, usando   cada vez más sofisticados mensajes persuasivos traducidos en una tremenda y   voraz economía de mercado, que mueve miles de millones de dolares   al año. La publicidad, por tanto, puede ser el instrumento eficaz que pueda ser   utilizado como una forma de enseñar al hombre a convivir mejor dentro de. su inundo moderno, a través de esos pequeños y rapidísimos   mensajes diarios que, por su repetición hasta el cansancio, se convierten en   &quot;verdades&quot; propias de la sabiduría popular. El usar los medios de comunicación,   por ende, la publicidad como mediadores entre el hombre y la tecnología, hará   que éste maneje esa modernidad responsablemente, convirtiéndose en parte de esa   modernidad, logrando  equilibrarse- entre   lo que es y lo que está. Develando así esa paradoja milenaria: ¿quién soy?</font></p>     <p><font size="2" face="Verdana">Eduquemos para el futuro. Enseñemos al ser humano a   convivir en armonía consigo mismo y con el mundo que ha construido. Esa será la   única manera de poder sobrevivir a nuestra propia hecatombe: que el hombre sea   parte de su propia modernidad.</font></p>     <p><font size="2" face="Verdana"><img border=0 width=198 height=536 src="/img/revistas/rpc/v06n02/v06n02a06image004.jpg" v:shapes="pic"></font></p>      ]]></body>
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