<?xml version="1.0" encoding="ISO-8859-1"?><article xmlns:mml="http://www.w3.org/1998/Math/MathML" xmlns:xlink="http://www.w3.org/1999/xlink" xmlns:xsi="http://www.w3.org/2001/XMLSchema-instance">
<front>
<journal-meta>
<journal-id>1815-0276</journal-id>
<journal-title><![CDATA[Punto Cero]]></journal-title>
<abbrev-journal-title><![CDATA[Revista Punto Cero]]></abbrev-journal-title>
<issn>1815-0276</issn>
<publisher>
<publisher-name><![CDATA[Carrera de Ciencias de la Comunicación Social - Universidada Católica Boliviana San Pablo Cochabamba]]></publisher-name>
</publisher>
</journal-meta>
<article-meta>
<article-id>S1815-02762001000100004</article-id>
<title-group>
<article-title xml:lang="en"><![CDATA[JÜRGEN FIAIEVERMAS]]></article-title>
</title-group>
<contrib-group>
<contrib contrib-type="author">
<name>
<surname><![CDATA[Pinto]]></surname>
<given-names><![CDATA[Gustavo]]></given-names>
</name>
</contrib>
</contrib-group>
<aff id="A">
<institution><![CDATA[,  ]]></institution>
<addr-line><![CDATA[ ]]></addr-line>
</aff>
<pub-date pub-type="pub">
<day>00</day>
<month>01</month>
<year>2001</year>
</pub-date>
<pub-date pub-type="epub">
<day>00</day>
<month>01</month>
<year>2001</year>
</pub-date>
<volume>06</volume>
<numero>02</numero>
<fpage>12</fpage>
<lpage>20</lpage>
<copyright-statement/>
<copyright-year/>
<self-uri xlink:href="http://www.scielo.org.bo/scielo.php?script=sci_arttext&amp;pid=S1815-02762001000100004&amp;lng=en&amp;nrm=iso"></self-uri><self-uri xlink:href="http://www.scielo.org.bo/scielo.php?script=sci_abstract&amp;pid=S1815-02762001000100004&amp;lng=en&amp;nrm=iso"></self-uri><self-uri xlink:href="http://www.scielo.org.bo/scielo.php?script=sci_pdf&amp;pid=S1815-02762001000100004&amp;lng=en&amp;nrm=iso"></self-uri></article-meta>
</front><body><![CDATA[ <p align="center"><font size="2" face="Verdana"><b><font size="3">JÜRGEN</font></b></font></p>     <p align="center"><font size="3"><b><font face="Verdana">FIAIEVERMAS</font></b></font></p>     <p align="center">&nbsp;</p>     <p align="center"><b><font size="3" face="Verdana">Gustavo Pinto</font></b></p>     <p align="center"><b><font size="2" face="Verdana">Docente: Filosofía de la Comunicación</font></b><font size="2" face="Verdana"></font></p>     <p align="center">&nbsp;</p> <hr>     <p><font size="2" face="Verdana">Preámbulo.</font></p>     <p><font size="2" face="Verdana">Ante la pregunta ¿Qué sabemos de Habermas?,   puede darse más de una reacción. Unos habrán escuchado mencionarlo más de una   vez. (¿Qué aspecto se tocó en esta ocasión?). Más de uno seguramente ha leído   parte o quizás toda la Teoría de la Acción Comunicativa (TAC). Algunos sabrán   más sobre la concepción habermasiana de modernidad. A   otros, tal vez, le interesan las visiones que tiene   sobre la política y/o la sociedad de bienestar europea. En fin, este pensador   alemán, de la segunda mitad del presente siglo XX, puede o no satisfacer a más   de un estudiante universitario, académico, investigador o crítico social, pues   no cabe duda alguna: este autor es entrevistado, citado, leído, asumido y criticado.   Ahora bien: es hermético, lógico y analítico, extenso e. intenso, y por lo   mismo, denso. Por esto, aún es difícil en nuestro contexto académico   especializarse en todas las facetas de su pensamiento. Empero, esto no quita el   interés por conocerlo. Para esto, escribirnos estas líneas. Pensamos que al   menos despertaremos el interés en los estudiantes universitarios por saber un   poco más de Habermas, para, así, no estar tan a la   zaga de la producción científico social y filosófica de estos últimos tiempos.</font></p>     <p><font size="2" face="Verdana">En este sentido, presento algunos lineamientos básicos   que desde nuestro contexto académico y bibliográfico, se han logrado elaborar.</font></p>     <p><font size="2" face="Verdana">1)&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; Breves notas hin-bibliográficas.   Habermas nació en Gummersbach   (Alemania) en 1929. Estudió y se doctoró en Filosofía haciendo una tesis   (publicada en 1962) sobre el tema: &quot;Evolución estructural de la vida   pública&quot;; también hizo estudios de literatura alemana, economía, historia   y psicología. Aunque su producción intelectual se ha difundido más a partir de   la década de los 60s, ya desde la segunda mitad de los 50s empezó a realizar   investigaciones. En efecto, de 1956 a 1959 fue ayudante y colaborador de Adorno   en el Institut für Sozialforschung. De 1961 a 1964 profesé filosofía en la   Universidad de Heidelberg donde -enseñaba también H. G. Gadamer,   y en 1964 fue nombrado profesor titular de sociología y filosofía en la Universidad   de Frankfurt. Hasta 1965, aún trabajando bajo las   directrices de la &quot;teoría crítica de la sociedad de la Escuela de   Frankfurt&quot;, había producido, entre otros, los siguientes textos:   &quot;Sobre el concepto de participación política&quot; (1958); &quot;Teoría y   práctica&quot; (1963). En el Congreso realizado en octubre de 1961, en Tübingen a iniciativa de la Sociedad Alemana de Sociología,   aún siendo seguidor de adorno, Hahermas   participó con una ponencia titulada &quot;Teoría analítica de la ciencia y   dialéctica&quot;, donde, en un contexto de discusión metodológica y de crítica   al positivismo que hasta entonces aún dominaba el conocimiento sociológico, iba   contra los postulados de Hans Albert, discípulo de K.R. Popper (1)</font></p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p><font size="2" face="Verdana">En la lección inaugural de 1965, que lleva el título   Conocimiento e Interés. expone su programa de investigación,   el cual en 1968 dará corno resultado su obra con el mismo título. Ese año,   también publicó &quot;Ciencias y Tecnología como Ideología&quot;. Hasta estas   fechas, Habermas se ubicaba dentro de la tradi­ción   dialéctica. Sin embargo. en Conocimiento e interés   advierte la imposibilidad de volverla a restaurar, pues la tradición crítica se   había privado de los medios para ello. Como nos dice Martínez R. (en Habermas 1982: 13): &quot;El proceso de reconstrucción de   lo que en aquella tradición resultaba irrenunciable tenía que hacerse con los   medios que ofrecían las ciencias sociales mismas. Sus estrecheces metodológicas   y unilateralidad. y aun parcialidad de sus contenidos,   tenían que ser corregidos y superados no en un movimiento de reflexión que los   envolviera, sino en el trabajo científico diario; en un medio, pues, distinto   del que representa la filosofía. El filósofo se hace aquí sociólogo y, en todo   caso, fuerza a las ciencias sociales a &quot;devenir filosóficas&quot;. Parece   que en el contexto de esta tradición, éste es el destino de todo filósofo, aun   del que quiera seguir siéndolo. De hecho, y tal vez para mostrarlo, Habermas se ha convertido hoy en uno de los principales   exponentes de la teoría sociológica contem­poránea&quot;. De esta manera, se   inicia el período de tránsito en sus reflexiones, que se manifiesta en dos   artículos: &quot;La crítica nihilista del conocimiento en Nietzsche&quot;   (1968) y &quot;Para qué aún filosofía&quot; (1971) (2), hasta la paulatina   sustitución del paradigma de la filosofía de la conciencia, vinculada a la   &quot;teoría crítica de la sociedad&quot; por el paradigma de la acción   comunicativa.</font></p>     <p><font size="2" face="Verdana">Desde 1971, es director en el Max Planck Institut der Stanberg para la   &quot;investigación de las condiciones de vida del mundo técnico   científico&quot;. A partir de este año, no ha dejado de producir conocimiento.   Por ejemplo, tenernos su discusión con Miklas Luhmann &quot;Teoría sistemática de la sociedad o Teoría   crítica de la sociedad&quot; (1971); &quot;El sujeto de la historia&quot;   (1972); &quot;El objetivismo en las ciencias sociales&quot; (1977); &quot;Hacia   la reconstrucción de materialismo histórico&quot; (1975).</font></p>     <p><font size="2" face="Verdana">Pero ¿qué hay detrás de toda esta producción de la   década de los 60s y 70s?. Al respecto, veamos lo que   dice Carabaña (1979: 194): &quot;Punto de partida y lema básico de toda su obra   es la distinción, y la contingencia de la relación, entre dos esferas   diferentes de la sociedad humana: el trabajo y la interacción, la técnica y la   praxis; la apropiación de la naturaleza por los hombres mediante instrumentos   es algo diferente en esencia a la interacción en una totalidad ética por medio   de lenguaje. Habermas propone sustituir la determinación   dialéctica de fuerzas productivas y relaciones de producción por la relación   contingente entre estas dos esferas del actuar instrumental y del práctico   simbólico. La razón es que encuentra en Marx una reducción de la historia de la   autoconstitución de la especie humana al trabajo;   para Marx, &quot;la liberación del hambre y del agobio del trabajo parece tener   que coincidir sin más con la liberación de la servidumbre y de la   opresión&quot;. Pero la relación es, dice Habermas,   &quot;todo menos necesaria; la autoconstitución de la   especie ha de devolver sus derechos a ambas esferas y la filosofía de la   historia que propone, partiendo del progreso del trabajo las metas políticas a   realizar ha de ser entonces, por la contingencia de la relación entre ambos,   empíricamente falsable&quot;.</font></p>     <p><font size="2" face="Verdana">Habermas muestra la independencia de esas dos   esferas, retomando un viejo tema de la dialéctica de la ilustración: la   integración del proletariado se ha realizado en una &quot;sociedad cientifizada&quot; en que la esfera del trabajo, de la   lógica instrumental, ha absorbido a la esfera de la interacción y le ha   impuesto también su lógica dominadora. Además, hoy la tecnocracia es la   ideología apropiada a este tipo de sociedad: el estado se legitima ahora por un   control sobre las crisis del antes mercado legitimador. Está inserto de manera   directa en la economía y ha dejado, lógicamente, de ser una superestructura; lo   mismo, la ciencia es también una fuerza productiva, y, al poner el acento en la   efectividad de los medios sin cuestionar la bondad de los resultados, ciencia y   técnica adoptan el papel de ideología. Aquí ahora no se discuten los fines   sociales en la vida pública; antes bien, interesa más la tendencia del sistema   económico al crecimiento indefinido. A la tecnocracia, como forma de   dominación, corresponde el &quot;decisionismo&quot;;   la sustracción de los asuntos públicos a la discusión política y su abandono a   la irracionalidad y al poder de lo existente. Y con ello es solidario el   positivismo como teoría de la ciencia, estableciendo el dualismo de hechos y   valores; la fijación de éstos queda abandonada a la &quot;lucha de los   dioses&quot; (Cf. Carabaiia 1979: 194).</font></p>     <p><font size="2" face="Verdana">Frente a tal situación, es posible, según Habermas, la liberación a través de las ciencias sociales.   La tarea es, en definitiva, arrancar la esfera de la interacción de su   sometimiento a la razón instrumental, y someter al &quot;interés en la   emancipación&quot; los cánones de la ciencia, volviendo a reunir teoría y   praxis, que andan separadas. Como para Habermas el   conocimiento implica cánones valorativos, está guiado por un interés; entonces,   se trata de hallar</font></p>     <p><font size="2" face="Verdana"><img width=301 height=285 src="/img/revistas/rpc/v06n02/v06n02a04image002.jpg" v:shapes="_x0000_i1026"></font></p>     <p><font size="2" face="Verdana">Son varias las influencias que nuestro autor ha   recibido. Algunas de éstas son:</font></p>     <p><font size="2" face="Verdana">lo, Aün   adolescente, los horrores del régimen nazi. Ya en su madurez, reflexivamente.   sostiene: &quot;A la edad de 15 ó 16 años, sentado frente a la radio,   experimenté lo que se estaba discutiendo ante el tribunal de Nuremberg; cuando otros en lugar de conmoverse en silencio   por el horror comenzaron a discutir la legitimidad del juicio, las cuestiones   de procedi­miento, y las cuestiones de jurisdicción, eso significó la primera   ruptura que aún dura. Es cierto que sólo porque yo era todavía sensible y fácil   de ofender no me cerré ante el hecho de una inhumanidad realizada   colectivamente como sucedió con la mayoría de aquellos que eran mayores que   yo&quot; (en Bernstein 1991: 14) (5) . 2o, leyó la   obra &quot;Historia y conciencia de clase&quot; (1923) de Gyorgy   Lukács (1985 1971). Esto lo llevó a leer de nuevo, entre otros. a Marx, Hegel. Schelling y Kant:   &quot;Como ya he dicho, había leído a Lukács y también contemplado el umbral   entre Kant y el idealismo «objetivo» con un interés configurado por los jóvenes   hegelianos. Junto a ello iban manifestándose más intereses políticos cotidianos   cada vez más intensos. Leí Historia y conciencia de clase al mismo tiempo con   fascinación y pesadumbre por el hecho de que tales cosas pertenecieran a un   contexto ya sobrepasado&quot;, Habermas (1994a:140).   3o, estudió y reconstruyó la experiencia y los caminos que tomaron, ya en el   exilio, Horkheimer, Adorno y Marcuse. &quot;Luego leí   la Dialéctica de la ilustración y las primeras cosas que Adorno publicó después   de la guerra. Ello me animó a leer a Marx de forma sistemática y no sólo   histórica. La Teoría crítica, la escuela de Frankfurt, eso no existía entonces.   La lectura de Adorno me impulsó a recoger de modo sistemático lo que Lukács y Korsch representaban históricamente: la teoría de la   reificación entendida como una teoría de la racionalización, por hablar como   Max Weber&quot; (idem.). 4o, siguió a pensadores   pragmáticos, por ejemplo, al estadounidense Dewey. So, leyó los escritos de los   filosófos analíticos, incluyendo a Wittgenstein, de   los del lenguaje ordinario: J.L. Austin. (6) , así   como la lingüística transformacional de. Noam Chomsky. 6o, conoció el   psicoanálisis de Freud y la sicología genética de Piaget. 7o, intentó resolver   la tradición sociológica y las diferentes áreas de la sociología y la ciencia   social; para esto se enfrentó críticamente con los textos de Marx, Weber,   Durkheim, Mead y Parsons (7). El autor, al explicar los motivos que incorporó   en su libro TAC, señala estas controversias de manera resumida: &quot;El   segundo motivo, no tan extemporáneo, es el que elaboro bajo la forma de una   Teoría de la acción comunicativa, que habrá de ser fructífera para una serie de   problemas de naturaleza teórica, como la teoría de la argumentación, por   ejemplo. Sin embargo, quisiera mostrar, ante todo, que este comienzo con la   acción orientada a la comprensión es útil para objetivos científico sociales.   Al empezar a escribir pude darme cuenta de que los debates anglosajones sobre   la teoría de la acción, el lenguaje y la significación se habían cocificado en una práctica del arte por el arte mismo,   razón por la cual destruí las primeras versiones de la obra. Al final se   encuentra uno manejando concepciones maravillosas, perfiladas con toda pedantería,   acerca de la interacción social, pero ya no recuerda uno para qué. Esto me impulsó   a volver a la historia de la teoría, por ejemplo, a la teoría de George Herbert   Mead de la interacción  simbólica, para   demostrar que aquel concepto de la racionalidad ya estaba comprendido en tal   tradición pragmática. Además. acudí a Durkheim e hice   algo con él que no es habitual: lo leí desde un punto de vista evolucionista.</font></p>     <p><font size="2" face="Verdana">Descifré la perspectiva de la evolución desde la   solidaridad mecánica a la orgánica con ayuda del concepto de la racionalidad   comunicativa. Por último, regresé a Max Weber, a fin de tratar un asunto   sustancial, ya que no solamente quería demostrar cómo puede hacerse fructífera   para la teoría social la legaría de la acción comunicativa desde un punto de   vista fundamental&quot; Habermas (1994a:148 149). 8o,   investigó las complejidades del funcionalismo estructuralista, la teoría de   sistemas (8), la variedade de la hermenéutica (9),   etc.</font></p>     <p><font size="2" face="Verdana">Refiriéndonos a los rasgos del pensamiento de Haberrnas, siguiendo a Bernstein   (1991: 17ss.), mencionemos los 5 siguientes:</font></p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p><font size="2" face="Verdana">lo, enlaza cualquier cosa que analice en un   todo coherente. Existe una unidad de visión que inspira su trabajo2o, ha   intentado desarrollar una comprensión crítica, poderosa, comprensiva de la   modernidad social y cultural, que aclara nuestra historia (occidental), el   horizonte actual y las perspectivas futuras.</font></p>     <p><font size="2" face="Verdana">3o, a partir de la crítica a la teoría de la   reificación, elabora de manera sistemática una teoría de la racionalidad que   permite denunciar las patologías de la modernidad. &quot;Lo que me interesaba   era una teoría de la Modernidad, una teoría de la patología de la Modernidad   desde el punto de vista de la realización, de la realización diferente de la   razón en la historia&quot;(Hahermas 1994a: 140). Y   más adelante amplía la explicación diciendo: &quot;De gran importancia me   parecía el tercer motivo, esto es, la dialéctica de la racionalización social. </font></p>     <p><font size="2" face="Verdana">El mismo Bernstein sostiene   que las  intuiciones  hahermasianas   contenidas en su tricotomía original de los intereses humanos (10) están conceptualmente transformarlos en un nuevo registro dentro   del contexto de la TAC.</font></p>     <p><font size="2" face="Verdana">ii)   La TAC no está unida ya a la filosofía de la conciencia ni a la   filosofía del sujeto autoconsciente. (Dentro de estas corrientes el sujeto no   es dialógico, es solitario o solipsista), sino que se   inspira principalmente en la filosofía del lenguaje ordinario (o común),   concretamente en la Teoría del acto del habla que. Habermas   modifica y refina, porque para él, el ámbito de las interacciones comunicativas   es más extenso que el de los actos de habla explícitos.</font></p>     <p><font size="2" face="Verdana">iii)   No obstante, esta modificación y refinamiento del &quot;habla&quot; por   parte de nuestro autor, según Bernstein, enfocando la   comunicación desde la perspectiva del habla, se puede alcanzar una comprensión   de los rasgos distintivos de la acción comunicativa (cf. Ibid.:   38-40). Por lo demás, Habermas entiende el habla   corno la situación de partida (original) donde hay un hablante y un oyente.   Estos están orientados hacia una mutua comprensión. Y cada uno puede adoptar   una postura positiva (decir &quot;sí&quot;) o negativa (decir &quot;no&quot;)   en una acción comunicativa. Pero si se adopta cualquier postura, se debe tener   también la capacidad de argumentar para defender la posición.</font></p>     <p><font size="2" face="Verdana">Los rasgos distintivos de la TAC son los siguientes:</font></p>     <p><font size="2" face="Verdana">i) Es intrínsecamente dialógica, pues hay un oyente y   un hablante.</font></p>     <p><font size="2" face="Verdana">ii)&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;   Es un tipo distinto de interacción social, pues nos orienta hacia la   comprensión mutua, no hacia el &quot;éxito&quot;, tampoco al logro eficiente de   los fines (porque trasciende la acción racional acorde con fines, que es propio   de la razón instrumental).</font></p>     <p><font size="2" face="Verdana">iii)&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; Busca el entendimiento entre los   dialogantes para lograr un acuerdo y, así, finalizar en la mutualidad intersuhjctiva de una comprensión recíproca, de un   conocimiento compartido, una confianza mutua y un acuerdo entre oyente y   hablante.</font></p>     <p><font size="2" face="Verdana">iv)&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; Para que se dé dicho entendimiento, se   necesita de un consenso. Pero este consenso puede ser roto o desafiado por uno   de los participantes. Y esto se da si hay conflicto en la comunicación.</font></p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p><font size="2" face="Verdana">y) Pero, según Habermas, el   que actúa comunicativamente debe hacer surgir unos requisitos de validez   universales y suponer que ellos pueden justificarse o cumplirse. Estos   requisitos, que se establecen en las estructuras generales de la comunicación   posible, en las estructuras intersubjetivas de la producción social, que se   hallan implícitos en las disputas prácticas (morales o legales), así como en   las disputas sobre juicios estéticos, que no son siempre temáticos, pero que   están implícitos en todo acto de habla (Cf. Bernstein   1991:40), son: a) comprensibilidad de la expresión simbólica; h) verdad del   contenido proposicional; e) veracidad (es decir, sinceridad) de la expresión   intencional y, d) exactitud del acto del habla respecto a las normas y valores   existentes.</font></p>     <p><font size="2" face="Verdana">vi) Si se da una ruptura en la comunicación,   para resolverla debemos dirigirnos hacia un nivel del discurso y de la   argumentación (11) donde intentemos justificar de modo explícito los requisitos   de validez sobre los que se duda. Idealmente, la única fuerza que debe   prevalecer en tal discurso es la fuerza del &quot;mejor argumento&quot;. Esto   es, hay que resolver los conflictos o rupturas en la comunicación a través de   la argumentación no-manipulada y no-coercitiva.</font></p>     <p><font size="2" face="Verdana">5) Lo que Habermas intenta   con su TAC.</font></p>     <p><font size="2" face="Verdana">A juicio personal, menciono las cinco intenciones   siguientes:</font></p>     <p><font size="2" face="Verdana">a)&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;   En primer término, intenta reactualizar el programa de la Teoría Critica   de los años 30. Al respecto, en una conversación mantenida con Hans Ulrich Reck el 2 de abril de 1983   - poco tiempo después de que se editara su obra Teoría de la acción comunicativa­Habermas (1994a: 41), refiriéndose a la teoría   social, volvía a decir: &quot;...por ello he recomendado que utilicemos el   concepto de la acción comunicativa como una clave para la construcción de   teorías a fin de que entendamos mejor las estructuras del mundo vital, dotadas   de sentido propio, y en especial la amenaza que sufre tal mundo vital debido a   los imperativos burocráticos y económicos, amenaza que surge del hecho de que   cada vez mayor cantidad de relaciones, servicios y vidas personales se   convierten en objetos de la administración o en mercancías...&quot;. (Hay que   recordar que una meta esencial de la generación de los años 30 era lograr una   &quot;razón autónoma&quot; a partir de la crítica de la razón instrumental que,   según Weber, se había impuesto en la modernidad o cc idental).</font></p>     <p><font size="2" face="Verdana">b)&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;   Pero Habermas busca algo más: construir o   fundar una teoría de la racionalidad que supere los estrechos márgenes de la   ciencia lógica experimental. En otras palabras, busca una teoría de la razón   por los caminos de la comunicación, aquella razón objetiva que vehiculaba el   pensamiento sobre fines y objetivos. Por esto, para él, la comunicación tiene   una racionalidad que. no es la cognitiva instrumental, pues ésta no discute los   fines, sólo fija los medios, sino la &quot;razón objetiva&quot; que sí reflexiona   sobre tales fines (12).</font></p>     <p><font size="2" face="Verdana">c)&nbsp;&nbsp;&nbsp; De esa manera, según Habermas.   en el diálogo de al menos dos sujetos, está inscrita la búsqueda de la   &quot;comprensión&quot; sobre &quot;algo&quot; que se sitúa en el nivel: lo, de   los hechos físicos (p. ej. buscarnos comprender los elementos químicos del   agua); 2o, de las normas de nuestra sociedad (p. ej. buscamos comprender lo que   significa el respeto de la propiedad privada), y, 3o, de las experiencias   vividas interiormente por los sujetos (p. ej. buscarnos comprender nuestros   sentimientos de simpatía o antipatía hacia alguien o los demás).</font></p>     <p><font size="2" face="Verdana">Es   más, en la comunicación y su racionalidad está incluida una triple referencia:   i) a las relaciones de los sujetos con el mundo de los acontecimientos y hechos   (p. ej. esta racionalidad comunicativa considera que el sujeto no puede dejar   de estar vinculado a movimientos de protesta o de cambios, a reformas sociales   e institucionales, o educativas, a cambios o rupturas de sistemas políticos,   etc.). ii) a la relación práctica, en la interacción con los otros sujetos, con   el mundo social y sus normas (p. <a href="http://ej.se">ej. se</a> considera que el sujeto evoluciona social y   moralmente dentro de un mundo concreto, aprende a practicar In que es bueno   para tal mundo). iii) a la relación de &quot;la naturaleza interna&quot;, es   decir, la propia subjetividad y la de los otros (p. ej. se consideran las tendencias, sentimientos,   deseos, inclinaciones, afecciones, etc., de los sujetos). Como él mismo aclara:   &quot;Como ya he dicho, intento elaborar el contenido normativo de la idea del   entendimiento implícito en los lenguajes y en las comunicaciones. Ello conduce   a un concepto complejo que no solamente implica que entendemos el significado   de actos -de habla, sino que también&quot; significa que es posible establecer   acuerdos entre participantes en la comunicación sobre hechos, normas y   experiencias (a los que cada uno tiene un acceso privilegiado y que solamente   por la via de la autarrepresentación   pueden manifestarse ante los ojos de un público de modo que éste pueda contarlo   entre sus propias vivencias). Con ello, hemos tocado las tres dimensiones que   contiene el concepto de la racionalidad comunicativa: la relación del sujeto   cognoscente frente a un mundo de acontecimientos y de hechos; la relación   práctica del sujeto en interacciones con otros sujetos actuantes en un mundo de   sociabilidad; y, finalmente, las relaciones del sujeto sufriente y apasionado   en el sentido de Feuerbach con su propia naturaleza interna, con su   subjetividad y con la subjetividad de los demás. Tales son las tres dimensiones   que saltan a la vista cuando se analizan los procesos de comunicación desde la   perspectiva de los participantes&quot; Hahermas(1994a:154).</font></p>     <p><font size="2" face="Verdana">d)&nbsp;&nbsp; Desde la perspectiva de los participantes   en la acción comunicativa, se advierte que el conocimiento se estira hacia el   mundo objetivo físico, social o moral y subjetivo o estético. Por tanto, aquí   no hay ruptura entre ciencia, moral y estética. Antes bien, se ve una radical   unidad o su enraizamien[o en una razón comunicativa que es específicamente humana,   no razón instrumental. Por esto, frente a una modernidad desmembrada de sus   principios y elementos ilustrados, donde existe una separación, al parecer,   infranqueable entre ciencia, moral y estética, la filosofía debe cumplir un   papel crítico y de intérprete. Sobre este aspecto, Habermas   (1994a: 31-32) reafirma (13): &quot;... por otro lado, la Filosofía mantiene   una relación más íntima que las ciencias con la inteligencia humana y con el   mundo vital. Sigue correspondiéndole una función de intérprete en el   intercambio entre las culturas autónomas especializadas y la vida   cotidiana&quot;' &quot;(...) Dado que la ciencia, la moral y el arte, en cuanto   formas culturales especializadas han alcanzado una gran independencia y han conseguido   una vida institucional propia, cada vez se ha hecho más urgente, como reacción,   la necesidad de mediar la teoría y la praxis, la moral y la ética, el arte y la   vida y bajo los distintos nombres de praxis, ética y vida, se piensa siempre en   el mismo punto de referencia de la praxis comunicativa cotidiana. Esto era lo   que antes se llamaba necesidad de ilustración, ilustración sobre intereses   colectivos y singulares y para ello, la filosofía parece seguir mejor preparada   que el resto de las disciplinas...&quot;.</font></p>     <p><font size="2" face="Verdana">6) Hasta aquí, entonces, es lo que podemos   presentarles como introducción para comprender, sobre todo, la teoría de la   acción comunicativa habermasiana. Al menos un   estudio, aunque parcial, exigirá leer algunas partes de su obra Teoría de la   acción comunicativa T.I. Racionalidad de la acción y racionalización social.   Por ejemplo, para comprender el concepto de &quot;mundo de la vida&quot;, hay   que ver el punto [4]. La demostración de las imágenes del mundo (Piaget).   Introducción provisional del concepto de mundo de la vida&quot; (1987: 99-110).   Al elaborar el contenido normativo de la idea de entendimiento en la   racionalidad comunicativa, el autor, refiriéndose al concepto de mundo de la   vida, aclara: &quot;A ello pertenece también el mundo vital, esto es, lo que   los participantes en la comunicación tienen ya a la espalda, aquello mediante   lo que resuelven los problemas de entendimiento. Los pertenecientes a las   mismas colectividades sociales suelen compartir el mundo vital. Este aparece   dado en la comu­nicación y también en los procesos cognoscitivos, aunque   siempre en una forma prerreflexiva peculiar, hecha de   presupuestos, resoluciones y relaciones fundamentales. El mundo vital es esa   cosa misteriosa que se deshace y desaparece ante nuestros mismos ojos en cuanto   tratarnos de representárnoslo parcialmente. En relación con los procesos   comunicativos, el mundo vital funciona como una reserva de lo que después se   manifiesta en las expresiones explícitas; pero en el momento en que este   conocimiento fundamental toma cuerpo en manifes­taciones comunicativas, esto   es, cuando se convierte en un conocimiento explícito y, por lo tanto,   criticable, pierde el carácter de seguridad, de fundamentalidad,   de irrefutahilidad que tienen siempre las estructuras   del mundo       vital para sus poseedores&quot;.Habermas (1994a: 154-155). Para conocer el concepto de   acción social que reclahora nuestro autor, se tiene   que estudiar el punto &quot;3. Relaciones con el mundo y aspectos de   racionalidad de la acción en cuatro conceptos sociológicos de acción (1987:110-146),   Y para ver su concepto de &quot;acción  comunicativa&quot;,   central en su pensamiento, se tiene que abordar el punto &quot;III. Interludio   primero: Acción social, actividad teleológica y comunicación (1987: 351-432)   (14). Por ejemplo, en medio de este largo discernimiento respecto a los tipos   de acción y su relación con la comunicación, va afir­mando: &quot;... Hablo, en   cambio, de acciones comunicativas cuando los planes de acción de los actores   implicados no se coordinan a través de un cálculo egocéntrico de resultados,   sino mediante actos de. entendimiento.</font></p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p><font size="2" face="Verdana">En la acción comunicativa los  participantes no se orientan primariamente al propio éxito; antes, persiguen   sus fines individuales bajo la condición de que sus respectivos planes de   acción puedan armonizarse entre sí sobre la base de una definición compartida   de la situación. De ahí que la negociación de definiciones de la situación sea   un componente esencial de la tarea interpretativa que la acción comunicativarequiere.&quot;  Habermas ( L 987: 367).</font></p>     <p><font size="2" face="Verdana">A modo de conclusión.</font></p>     <p><font size="2" face="Verdana">El precedente texto ha pretendido sólo una  introducción a las influencias, fases y   algunas intenciones que tiene. Habermas con su TAC. A   partir de esto, pensamos que al lector, sobre todo universitario, puede   ayudarle a ubicarse mejor a la hora de abordar las temáticas de este pensador   alemán contemporáneo. Sin embargo, el desafio y el   esfuerzo por conocer las problemáticas y respuestas que da a la sociedad, la   ciencia, la modernidad, la politica, la comunicación,   etc., además de personal, tiene que ser un esfuerzo académico en conjunto. En   fin, no exento de limitaciones, el artículo que acabamos de leer, ojalá nos   motive a informarnos más para &quot;leer la realidad social&quot; con los ojos   del paradigma de la racionalidad comunicativa.</font></p>     <p><font size="2" face="Verdana">CITAS</font></p>     <p><font size="2" face="Verdana">1)&nbsp;&nbsp; Un resumen de esa discusión, en sus puntos   principales, entre Adorno y Popper, así como entre Habermas   y Albert, el lector lo encuentra en An tiserWReale (1925: 755 759, T.11I). Fruto de dicha polémica   que continuará unos años más será la obra publicada con el titula: I3cr Possitivisrnusstreit in der Deutschen   Sncziologie, 1969. (Hay versión castellana: Theodor   Adorno y otros, La disputa del positivismo en la snciología   alemana, Barcelona México, D.F.: Grijidba, S.A.,   1993,325 págs.)</font></p>     <p><font size="2" face="Verdana">2)&nbsp;&nbsp; En el segundo artículo mencionado, que   también se ha publicado en otras ediciones con el título &quot;Para qué seguir   con la filosofía&quot; (véase, por ejemplo. Perfiles filosófico políticos,   Madrid: l aurus ediciones, S.A_, 1956, p.15), Habermas sostiene, entre otras cosas importantes, que la   filosofía nunca ha sido uno ciencia, que ha sufrido transformaciones   estructurales dejando, así de ser &quot;filosofía&quot; para convertirse en   critica; ya no cs filosofía del origen, renuncia a   una fundamentación última; es actitud crítica y se entiende a sí misma corno cl   elemento reflexivo de la actividad social (cf. p. 32 para Ver las 3 formas de   la filosofía como crítica)</font></p>     <p><font size="2" face="Verdana">3) La hernias nn ha escrito ningiln tratado explicar) sobre política; sin embargo hay   un manifiesto interés en mis de una de sus obras y, sobre todo ha expresado   &quot;las actitudes del contemporáneo político acerca de los problemas de   actualidad bajo las formas de conferencias, entrevistas, artículos de periódico   o de revistas, retenciones de libros de actualidad, cte. &quot;corno di mismo   dice en el prólogo de una obra publicada en 1985 y que en su versión castellana   lleva el título de &quot;Ensayos políticos&quot; (Barcelona: nds.</font></p>     <p><font size="2" face="Verdana">Península, 2á ed. 1994a), que es una recopilación de   lo que él menciona en dicho prólogo. Aquí el autor habla, por ejemplo de temas   políticos como se puede apreciar bajo estos subtítulos; &quot;Política   conservadora, trabajo, socialismo y utopía hoy&quot;; &quot;Derecho y   violencia, Un trauma alemán&quot;. &quot;La crisis del Trastado   de bienestar u el agotamiento de las energías utópicos&quot;, ele. Al respecto,   Ignacio Soleto, catedrático de ciencia política de la   Universidad Libre de Berlín, ha escrito un artículo titulado &quot;Las ideas   políticas de tlabermas&quot; (Madrid: Claves de la Rorón Práctica, no 57. noviembre de 1995), donde presenta   justamente el pensamiento político habermasiano como   una de las facetas importantes para comprenderlo cabalmente</font></p>     <p><font size="2" face="Verdana">3)   La preocupación por una teoría social intuida por la tradición   hegeliana, pero que hoy debía sastisfacer necesidades   empíricas, cl autor pensó que era un problema de teoría del conocimiento. Por   esto nos dice que &quot;trataba de resolverlo con tina clarificación   metodológica del estatus de una teoría social reflexiva (esto es, en relación   con el contexto de surgimiento y aplicación de la teoría). El resultado fue   Conocimiento e. interés, un libro que escribí entre 1964 y 1965. Sigo   considerando que los fundamentos de la argumentación que allí se exponía son   tan válidos como siempre. Pero ya no creo que la teoría del conocimiento sea   una vía regia. La teoría social crítica no tiene por qué legitimarse desde la   perspectiva rnetodológiea; In que necesita es una funtlamentueión sustancial que salga de la concepción de la   filosofía de la conciencia y, sin abandonar las intenciones del marxismo   occidental, supere el paradigma pioduclivo.E1 resultado es &quot;la Teoría de   la acción comunietiva...&quot; illabermas   1994a:184)</font></p>     <p><font size="2" face="Verdana">5) Esas palabras de Haberrnas   están vertidas en su texto &quot;Tire German Idealism   oí the Jewish Philnsophers&quot; (1961), en Philosophical   Política! Profiles, Cambridge, Mas, 1983: 41. (en la versión castellana de &quot;Perfiles...&quot;, este   texto abarca las págs. 35.</font></p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p><font size="2" face="Verdana">6) E[ lector puede encontrar   estas influencias de la filosofía del lenguaje ordinario de manera resumida y   clara, pelo también los aportes de Habermas. en Scrrano(1994: 168 181) Cf. Habermas   1987: parte III: 351 432</font></p>     <p><font size="2" face="Verdana">7)&nbsp;&nbsp; listos enfrentamientos con los sociólogos   están presentes en frias de un texto. Por ejemplo, el   lector puede verlo en Habermas 1987' parre 1, acápite   4 &quot;Relaciones sociológicas con el mundo y aspecto de la racionalidad de la   acción en cuatro conceptos sociológicos de acción&quot;, p. 110 146; también en   la parte Ti &quot;Teoría de la racionalización de Max Weber&quot;, p. 197-284.</font></p>     <p><font size="2" face="Verdana">8)&nbsp;&nbsp; Al respecto, Habermas   tiene una polémica coa Lubmann, representante contemporáneo   importante del funcionalismo y de la temía sistémica. Producto de esta   confrontación de posturas, donde Hahermas defiende la   &quot;teoría de la integración social&quot;, será una publicación titulada   &quot;Discusión con Niklas Luhniann(1971): ¿Teoría   sistémica de la sociedad o teoría crítica de la sociedad?&quot;, texto que hoy   va como cap. 6 de la obra habermasiana La lógica de   las ciencias sociales {Madrid; ad. Tecnos, S.A,   1990a). En este libro, además, el lector hallará las posturas epistemológicas y   mctodológicas de Habermas   para hacer ciencia social&quot;.</font></p>     <p><font size="2" face="Verdana">9)&nbsp;&nbsp; Habermus estudió la hermenéutica de Heidegger, así   corno la de G H. Gadamer, entre otras. Es importante   tener presente estos elementos para entender con irás facilidad sus reflexiones   sobre la &quot;racionalidad y acción comunicativas&quot;. P. ej, sería pertinente conocer lo que dice sobre el diálogo y   la conversación Gaclanter (1977: 662ss)_ Sobre ésta ultima nos dice:   &quot;...forma parte de la verdadera conversación el atender realmente al otro,   dejar valer sus puntos de vista y ponerse en su lugar. no en</font> <font size="2" face="Verdana">el sentido de que ese le quiera entender   como la individualidad que es. pero s&iacute; en e] de que se intenta entender lo que dice. Lo que se trata   de recocer es el derecho objetivo de su opini&oacute;n a trav&eacute;s del cual podremos ambos   llegar a ponernos de acuerdo en la casa...&quot; (lbid: 463).Por lo dem&aacute;s, una exposici&oacute;n resumida   donde el autor informa sobre la secuencia temporal de las principales irfluencias intelectuales sobre su obra, el lector la halla   en la Entrevista con la &quot;New Left Review&quot; contenida en Hahermas   (1994a: 181 184.</font></p>     <p><font size="2" face="Verdana"></font></p><img border=0 width=161 height=164 src="/img/revistas/rpc/v06n02/v06n02a04image004.jpg" v:shapes="pic">     <p>&nbsp;</p>     <p><font size="2" face="Verdana">10) Aunque. ya hemos hecho   alusión, ampliemos este aspecto de los intereses, Así. en   &quot;Conocimiento e. interés&quot;, Habermas   distingue 3 intereses cognitivos, los que a su vez se relacionan con otras   dimensiones humanas y del saber. El siguiente esquema aclara esto:</font></p>     <p><font size="2" face="Verdana">Interés dimensión de la ciencia vida social humana   Técnico trabajo analítica empírica Práctica interacción hermenéutica histórica   simbólica Emancipatorio poder social crítica.</font></p>     <p><font size="2" face="Verdana">11) Para saber la noción de &quot;argumentación&quot;   que acepta nuestro autor en su TAC, cf. Haberrnas   (1988: 43 69) (Excurso sobre teoría de la argumentación)</font></p>     <p><font size="2" face="Verdana">12)&nbsp; Habeintas (1987: 24 43, t.I.).   Entre estas págs. el autor nos presenta una concepción preliminar del término   &quot;racionalidad&quot;. Recomendamos leerlo y entenderlo para evitar  aso, mayores dificultades en la comprensión   de. su TAC,</font></p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p><font size="2" face="Verdana">13)&nbsp; En Stuttgart, junio de 1981, nuestro autor   presentó una ponencia titulada &quot;La filosofía como vigilante e   intérprete&quot; en el congreso sobre la comparación entre las formas de   fundamentación trascendental y dialéctica. convocado por la Asociación   Internacional Hegeliana. En esta ocasión, como se ve por el —título&quot;, ya   habla asignado esa función de intérprete u la filosofía en el mundo moderno   (occidental) disgregado. (Cf.1985:   929ss).</font></p>     <p><font size="2" face="Verdana">14)&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;   También puedo recomendarles la siguiente lectura para entender mejor la   TAC habermasiana: T. Me Carthy (1991: 277 304), &quot;Reflexiones sobre la   racionalización en la teoría de la acción comunicativa&quot;. en: AAVV.   (1991:27- 304).</font></p>     <p><font size="2" face="Verdana">Bibliografía.</font></p>     <!-- ref --><p><font size="2" face="Verdana">1-&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; ADORNO.Th. 1972 La disputa del positivismo en la   sociología alemana, Tirad.: Jacobo Muñoz, Barcelona: Ed. Grijalbo, S.A. 325 pp.</font>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=202565&pid=S1815-0276200100010000400001&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p><font size="2" face="Verdana">2-&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; ANTISERI, D. y Giovanni Reale 1988 Historia del pensamiento filosófico y   científico. T. TE: Del Romanticismo hasta hoy. Trad.: Juan Andrés iglesias.   Barcelona: Herder.</font>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=202566&pid=S1815-0276200100010000400002&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p><font size="2" face="Verdana">3-&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; TRITUS, María del P. 1992 &quot;Análisis   de la racionalidad social desde le concepto de acción   comunicativa. Una nueva perspectiva para abordar la problemática   educativa&quot;, pp. 169 182, en: Stromata, Año   XLVIII. enero junio mi 1/2. Universidad   del salvador Argentina. 233   pp.</font>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=202567&pid=S1815-0276200100010000400003&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --> ]]></body><back>
<ref-list>
<ref id="B1">
<label>1</label><nlm-citation citation-type="book">
<person-group person-group-type="author">
<name>
<surname><![CDATA[ADORNO]]></surname>
<given-names><![CDATA[Th.]]></given-names>
</name>
</person-group>
<source><![CDATA[La disputa del positivismo en la sociología alemana]]></source>
<year>1972</year>
<page-range>325</page-range><publisher-loc><![CDATA[Barcelona ]]></publisher-loc>
<publisher-name><![CDATA[Ed. Grijalbo]]></publisher-name>
</nlm-citation>
</ref>
<ref id="B2">
<label>2</label><nlm-citation citation-type="">
<person-group person-group-type="author">
<name>
<surname><![CDATA[ANTISERI]]></surname>
<given-names><![CDATA[D.]]></given-names>
</name>
<name>
<surname><![CDATA[Reale]]></surname>
<given-names><![CDATA[Giovanni]]></given-names>
</name>
</person-group>
<source><![CDATA[]]></source>
<year></year>
</nlm-citation>
</ref>
<ref id="B3">
<label>3</label><nlm-citation citation-type="book">
<person-group person-group-type="author">
<name>
<surname><![CDATA[TRITUS]]></surname>
<given-names><![CDATA[María del P.]]></given-names>
</name>
</person-group>
<article-title xml:lang="es"><![CDATA[Análisis de la racionalidad social desde le concepto de acción comunicativa. Una nueva perspectiva para abordar la problemática educativa]]></article-title>
<source><![CDATA[Stromata, Año XLVIII.]]></source>
<year>1992</year>
<page-range>233</page-range><publisher-name><![CDATA[Universidad del salvador Argentina]]></publisher-name>
</nlm-citation>
</ref>
</ref-list>
</back>
</article>
