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<publisher-name><![CDATA[Carrera de Ciencias de la Comunicación Social - Universidada Católica Boliviana San Pablo Cochabamba]]></publisher-name>
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<article-title xml:lang="es"><![CDATA[LOS PARADIGMAS EN LA ENSEÑANZA DE LA COMUNICACION: LATRANSGRESION EPISTEMOLOGICA]]></article-title>
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</front><body><![CDATA[ <p align="center"><font face="Verdana"><b><font size="4">LOS PARADIGMAS EN LA ENSEÑANZA DE LA   COMUNICACION:</font></b></font></p>     <p align="center"><font size="4"><b><font face="Verdana">LATRANSGRESION EPISTEMOLOGICA</font></b></font></p>     <p align="center">&nbsp;</p>     <p align="center"><b><font size="3" face="Verdana">Onésimo de Oliveira Cardoso </font></b></p>     <p align="center"><b><font size="2" face="Verdana">IMS-Basil.</font></b></p>     <p align="center"><font size="2"><b><font face="Verdana">Traducción: Oscar Terrazas</font></b></font></p>     <p align="center">&nbsp;</p> <hr>     <p align="left"><font size="2"><b><font face="Verdana">Tomado de la Revista ComunicaÇáo &amp; Sociedade n° 17.</font></b></font></p>     <p><font size="2" face="Verdana"><b>INTRODUCCION</b></font></p>     <p><font size="2" face="Verdana">No   es novedad para los estudiosos de la comunicación los perma   nentes desafíos teóricos cuando tienen que lidiar con   los fenómeno de la comunicación y el pensamiento construidos en esta área . Buscar nuevas reflexiones que superen las   fragilidades teóricas existentes que ayuden en la interpretación y análisis de   la comunicación, actualmente, es tarea urgente.</font></p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p><font size="2" face="Verdana">Es   increíble cómo muchos que están en las lides de la enseñanza de la comunicación   traten enfoques teóricos diversos de manera acritica,   sin ninguna profundidad ni creatividad. Se inclinan a veces maravillados,   frente a simples ideas, lo mismo sobre aquellas inconse­cuentes y pretenciosas   que se transforman en una especie de &quot;teoría del día&quot;. Cuando son   pensamientos oriundos del primer mundo, o pertenecen a alguna escuela de moda,   sus autores se toman ver­daderos &quot;héroes de la teoria&quot;,   empero son ignorados y desacreditados en sus propios paises.   Absortos en una especie de &quot;flojera pedagógi­ca&quot;, muchos educadores   no tienen la misma osadía ni el entusiasmo para liberarse de los slogans, de   los clichés, de los modelos cerrados y hasta de una increíble auto-piedad, que   impide la radicalidad en la reflexión y la osadía crítica de todo lo que se   denominan paradigmas, teorías y modelos.</font></p>     <p><font size="2" face="Verdana">El presente texto tiene por   objetivo percibir hechos nuevos en el universo de la comunicación. No es   imposible revisar las teorías y abordajes del área; se torna necesario penetrar   en sus condi­cionamientos, en sus modismos, sus polémicas y en sus contamina­ciones.   Todo eso confrontando con el avance de la realidad que, hoy más que nunca, se   torna no solo desafiadora, sino tremendamente hostil e implacable para con lo   viejo, lo ultrapasado, en fin, con lo irrelevante.</font></p>     <p><font size="2" face="Verdana">El camino que queremos   recorrer es el de la desmitificaclón, tanto de las   corrientes conservadoras como de las posturas progresistas contestarias.   Desmitificar no en el sentido de lo cierto y errado, sino en el sentido de la   superación para nuevos enfoques en nuevas reali­dades. Esas cuestiones serán   enfocadas en el universo de la episte­mología, elemento integrante de una   concepción amplia de un corpus metodológico, esfera adecuada para reflexionar   las ideas, ordenar pensamientos y promover rupturas en dirección el nuevo campo   de la comunicación.</font></p>     <p><font size="2" face="Verdana">Penetrar   en el universo epistemológico, teniendo en cuenta el fenó­meno de la   comunicación, no es una tarea fácil y tranquila, pues a pesar de su papel   amplio de reflejar sobre los principios, fundamentos y la validez científica,   la cuestión episternnlógica puede perderse en sus   límites e ilusiones, principalmente cuanto se prende al universo de   la formalidad, de lo legal y de lo racional como la única instancia del saber.</font></p>     <p><font size="2" face="Verdana">Contra los modelos y   formalismos, inclusive contra las reglas de la lógica, pro­ponemos una visión de   la epistemología que signifique la propia &quot;transgreción   episte­molágica&quot;. Esfera esa que per­mite   comprender la actividad intelectual como una aventura sin límites, sin temor   del caos y de la confusión.</font></p>     <p><font size="2" face="Verdana">Transgredir   epistemológi camente no   significa eliminar el enfoque tradicional de la epistemología como elemento que   ejerce la vigilancia interna de la ciencia sobre sus pro­cedimientos y   resultados y que permite la revisión de la pertinencia de los conceptos, de los   fundamentos teóricos y de la definición de métodos y técnicas envueltas en el   acto de la investigación. Significa, esto sí, buscar fundamentos para una   análisis crítico de la ciencia y parámetros que per­mitan evaluar los   resultados de la investigación científica. Esos fundamentos y paráme­tros no se   prenden a un único sistema epistemológico, pues éste sería siempre limitado   para comprenderse un univer­so caracterizado por la com­plejidad de factores y   condi­ciones históricas en perma­nente cambio, aun en el campo de las ciencias fisicas y naturales. Si la situación es compleja, se exige   también procedimientos complejos que puedan buscar mucho más que las certezas y   la verdad, la ordenación de la confusión y trabajar las contradicciones y</font></p>     <p><font size="2" face="Verdana">los   conflictos sin caer en la tentación de la búsqueda de la coherencia fantasiosa   de reali­dades tan incoherente. Es preferible una confusión bien ordenada que   certezas insus­tentables. Durante siglos se pensaba con certeza que la tierra   era el centro fijo del sis­tema solar. Ese conocimiento, legitimado y enseñado   a lo largo de la historia de dife­rentes civilizaciones, no se per­petuó porque   Copérnico con su hellocentrismo mostró que ello no   era verdadero y Galileo, a su vez, fundamentó las limita­ciones del sistema   copernicano.</font></p>     <p><font size="2" face="Verdana">La &quot;transgresión   episte­mológica&quot; nos permite penetrar en este universo de conocimientos y   verdades, ora determinándolos en su relativi­dad, ora calificándolos en su   contenido y en su complejidad, sin resolver la dimensión trági­ca de la vida,   lo que sería imposible, pues como dice Nietzsche: &quot;No podemos arrebatar al   mundo su carácter inquietante y enigmático&quot;.</font></p>     <p><font size="2" face="Verdana"><b>EPISTEMOLOGÍA   Y COMUNICACION</b></font></p>     <p><font size="2" face="Verdana">Infelizmente la cuestión epistemológica   ha sido mini­mizada en el área de la comu­nicación. Es más, todo el COR­PUS que   caracteriza el universo metodológico ha sido relegado a un plano secundario. El   marco o el referencia) teórico en los trabajos de comuni­cación, aun en las   defensas de tesis, surge como una necesi­dad ingrata a ser cumplida. A veces,   se vuelve un discurso vado, desarticulado y genérica; otras veces, ambicioso y,   en muchos momentos, irrelevante, por la dicotomía entre metodología y objeto.   Olvidan estudiantes y profesores que el primer criterio de las opciones   metodológicas es de naturaleza epistemológica. Es ella que nos orienta la   opción, u opciones en torno de la diversidad de paradigmas, de los modelos y   abordajes teóricos. Proponemos no aceptar pasivamente todo aquello que fue   construido en el campo epistemológica, un mar por   demás contaminado por la mediocridad de muchos y el brillantísimo de pocos,   pero transgredir la epistemología como una nueva manera de entender e interpretar   los nuevos fenómenos de la comunicación y <i>sus </i>paradigmas domi­nantes. Claro que sería   imposible abarcar todo ese universo, inclusive no es imposible penetrar en sus   contenidos y problematizarlos sin la preocupación de ataque y defensa, apenas   con una postura de sospecha hermenéutica que busque nuevos horizontes.</font></p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p><font size="2" face="Verdana"><b>COMUNICACION: EL OBJETO</b></font></p>     <p><font size="2" face="Verdana">Cuando lidiamos con la   enseñanza de la comunicación y las teorías que tratan del fenómeno, la primera cuestionante que se colo­ca es sobre el objeto de esta   área. Y, por increíble que parezca, ese objeto dominado de COMUNICACION siempre   queda al margen de las reflexiones; de ahí una serie de equivocas y   dificultades.</font></p>     <p><font size="2" face="Verdana">Un gran equívoca, que   vale la pena  destacar, es </font><font size="2" face="Verdana">entender el fenó­meno comunicaclonal   a través de los medios. Medio y medios de comunicación de masas se tornan casi   sinónimos de objeto en comu­nicación. En ese enfoque está inserta la idea de   que el desen­volvimiento tecnológico de los modernos medios creó un problema   nuevo inexistente anteriormente, que es la cuestión de la comuni­cación. Ese   reduccionismo tecnológico desprecia toda la historia de la evolución de las   organizaciones sociales, que se dio a través de la comunicación o de las   relaciones de comunicación que encuentran en las nuevas tecnologías, formas de   expandir la función de comuni­carse, que es esencial e   inherente a la naturaleza social del hombre. Tal argumento no invalida y no   debilita toda la problemática relativa al uso y posición de los mudemos medios;   es más, la cuestión funda­mental sigue siendo pensar y buscar el sentido de   comunicación como elemento esencial en las relaciones humanas. </font></p>          <p><font size="2" face="Verdana">El desafio a ser, por tanto,   superado es el de entender la comuni­cación como proceso o las relaciones de   comunicación, pues el medio no es la comunicación, mucho menos el mensaje como   quería Me Luhan. Como destaca Pasquali,   una serie de autores en la línea de Me Luhan entiende   la comunicación como si fuera un advenimiento ocu­rrido en consecuencia de los   grandes descubrimientos realizados en el área de la comunicación e información.   Así, Gutemberg, Marconi, Wiener y otros se   convirtieron en los &quot;padres&quot; de la comunicación. Hay, por tanto,   dificultades para entender la comunicación corno un hecho esencial, inherente a   la convivencia humana, condición <i>sine qua </i>non para la información de toda la estructura social.</font></p>     <p><font size="2" face="Verdana"> El objeto comunicación es, por tanto, un proceso que se   realiza en una relación comunitaria humana, que envuelve el trueque de men sájes de manera consciente   entre interlocutores, siendo así un factor esencial de convivencia y un   elemento determinante de las formas que la sociabilidad humana asume. Es claro   que esos contenidos no son alcanzados de manera tranquila y graciosa. Ni por   eso dejan de ser fundamentales en el desenvolvimiento y reestructuración de   cualquier realidad social, a través de múltiples mediaciones que se realizan en   las relaciones del sujeto o de los sujetos con su mundo.</font></p>     <p><font size="2" face="Verdana"><b> LA ENCRUCIJADA Y RUPTURAS TEORICAS</b></font></p>     <p><font size="2" face="Verdana"> A lo largo de la historia, diferentes teóricos han   procurado encon­trar respuestas para los problemas y cuestiones de la comunicación.   A pesar de que las &quot;ciencias&quot; de la comunicación y de la información   son campos de reciente estudio, ya se produjeron corpus teóricos tan   significativos que pasaron a determinar el universo de las teorías de la   comunicación. En esta esfera ha habido, además de una serle de rup­turas,   encrucijadas y superaciones, mucho desencuentro, preconcep­te   de un tremendo vacío teórico para enfrentarse a las nuevos acon­tecimientos de   los tiempos actuales. En el Brasil y en la América Latina, podemos destacar el   dominio de algunos abordajes que tuvieron influencia significativa en la   producción y reflexión de los fenómenos de la comunicación. Sin ninguna   preocupación cronológi­ca, destacaremos los contenidos de esos paradigmas, sus   fases y sus principales actores.</font></p>     <p><font size="2" face="Verdana"><b> 1) ABORDAJE ESTRUCTUL-FUNCIONALISTA.</b></font></p>     <p><font size="2" face="Verdana"> El funcionalismo narteamericano,   también denominado estruc­tural-funcionalismo, fue, sin duda, la corriente   dominante en las </font><font size="2" face="Verdana">Berellson, considerado el   padre del análisis de contenido así como Laswell,   Lerner y Poool, a mediados de los años 50,   reconocían, con cierta frus­tración, que el análisis de con­tenido no poseía   cualidades mágicas y que &quot;raramente se retira más de lo que en ella se   censura y algunas veces hasta menos&quot;. En los días actuales, con el auxilio   de la linguistica. del   psicoanálisis, historia, her­menéutica, etc, el   análisis de contenido desarrolla su dimen­sión cualitativa y gana espacio e   importancia en el universo metodológleo,   principalmente en el análisis de los discursos hablados o escritos.</font></p>     <p><font size="2" face="Verdana"> En su evolución, el fun­cionalismo pasa por diferentes   rupturas: aunque no sean sig­nificativas en cuanto a su selección misma,   muestra una postura crítica de sus princi­pales representantes en la ten­tativa   de adecuarla a las nuevas realidades.</font></p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p><font size="2" face="Verdana"> En el inicio de los años 60, Schramm,   influenciado por el <i>sistema general de   comunicación </i>de Shanon y Weber, trajo una   contribución signi­ficativa a los modelos fun­cionalistas de comunicación con   la inserción de los elemen­tos de decodificación y codifi­cación.</a></font></p>     <p><font size="2" face="Verdana"> En esa misma época, Berlo,   entonces Director del Departamento de Comu­nicación de la Universidad de   Michigan, además de reforzar los elementos de codificación o decodificación,   trajo una visión de la comunicación como pro­ceso, criticando las propias posturas   funcionalistas. que hacían del receptor un elemen­to   pasivo que recibe los con­tenidos de los mensajes como si fuese a través de una   balde derramado sobre sus cabezas, imagen ésta usada por Paulo Freire, casi   diez años después, para denunciar el carácter bancario de la educación tradi­cional, e</font><font size="2" face="Verdana">n el inicio de los años 70. Daniel Lerner, el teórico de   la modernización, criticó el proce­so lineal de la comunicación y formuló el   concepto de <i>Interaccion</i> y de <i>retroalimentación bidi­reccionat, </i>que permite una visión más dinámica de   los investigaciones y aportes teóricos de   la sociología de la comunicación, principalmente en los años 50 y 60, cuando   otros enfoques no se hacían presentes de manera determinante en las discusiones   académicas. Esa influencia, de cierta manera, todavía se torna domi­nante, en   los días actuales, en los trabajos e investigaciones realiza­dos en el Brasil y   CM diversos paises latinoamericanos.</font></p>     <p><font size="2" face="Verdana"> Existe por parte dé la   intelectualidad, principalmente aquella iden­tificada como de &quot;izquierda&quot;,   un preconcepto muy grande con relación al funcionalismo. Se intenta, como si   fuera posible, verlo de una ma­nera monolítica corno recurso epistemológico que   mira solamente la conservación del STATUS QUO de miseria y subdesarrollo en el   con­texto latinoamericano. No se busca profundizarlo en su génesis y en su   historia, dentro del contexto en que él surgió y cómo se &quot;institu­cionalizó&quot;   en la realidad norteamericana. No es posible cultivar la miopía y la insensatez   de ciertos &quot;estudiosos&quot; de la comunicación, que ven los teóricos   funcionalistas como intelectuales y especialistas académicamente   descalificados, que tienen por único objetiva expandir el dominio de los EUA en   los paises subdesarrollados. Esa postura no tiene   nada que ver con la actitud de &quot;sospecha&quot; que se debe asumir no sólo   ante el funcionalismo, sino de todas las otras corrientes y abordajes. Al final   lidiamos con un universo de fragmen­tos. El pensamiento es fragmentado, a decir   de Paul Ricoeur. el pen­samiento   está quebrado.</font></p>     <p><font size="2" face="Verdana"> No es dificil criticar el   funcionalismo, principalmente si lo conoce­mos solamente a través de sus   críticos, difícil es entenderlo é inter­pretarlo. no   sólo por la suma significativa de aportes teóricos que lo caracteriza y por los   resultados de investigaciones con más de 70 años de historia; sino porque el   abordaje estructural-funcionalista encuentra su legitimizaclón   en el universo académico, no sólo de los paises   Industrializados como EUA, sino también en la mayoría de los países   latinoamericanos. Para que situemos la fase del estructural-funcionalismo, sin   pretensión de profundizar en sus avances, con­quistas, retrocesos y su   fragilidad teórica, es necesario reconocer que ese abordaje caracteriza toda   una tendencia sociológica fundamenta­da en principios empíricos y pragmáticos.   Como Sociología, el fun­cionalismo agrupa diferentes matices de orden   filosófico, sociológico, psicológico y antropológico. Son evidentes y asumidas   las influencias de teóricos como Pareto (idea de equilibrio), Max Weber [idea   de acción social), Emile Durkhcim (idea de anomia o   comportamiento desviado) y otros. De esos orígenes se formaron los   representantes más celebrados del funcionalismo norteamericano, que son: Talcott. Parsons y Robert. E. Merton.   En el área de la comunicación o de la sociologia de   la comunicación, el funcionalismo produjo aquellos que se tornaron en sus más   influyentes representantes; Paul Lazarfeld, B. Berelson, Leo Lowenthal, Harold Lasswell, David K. Berta, Daniel Lernere,   Wilbur Schramrn, I. de Sola   Pool y Charles Wright. Las ideas centrales del funcionalismo en el área de la   comunicación están direc­ta o indirectamente ligadas a esos autores.</font></p>     <p><font size="2" face="Verdana"> En 1948, Laswell, Profesor de la   Facultad de Derecho de la Universidad de Yale, elaboró su fórmula matemática de   comunicación que ha sido la más ampliamente aceptada por Ios   estudiosos del área: quién dice, qué. en qué canal, a   quién, con qué efecto.</font></p>     <p><font size="2" face="Verdana"> Sin duda, esa fórmula significó un avance al modelo   mecanicista de estimulo-respuesta de la psicología   conductista. a pesar de que Laswell   refuerza con su paradigma la omnipotencia de los medios. desarrollando   una concepción instrumental de los procesos con vari­ables con textuales y con   conceptos de &quot;categorías sociales&quot; y &quot;diferen­cias   individuales&quot;. Además de su paradigma, Laswell   compartió con Lerner y Pool la teorizacion sobre   análisis de contenido. En el inicio de la década 50 afirmaban con cierta ufanía   y mucha pretensión, que el &quot;análisis del contenido debería comenzar donde Ios modelos tradi­cionales de investigación terminan&quot;.</font></p>     <p><font size="2" face="Verdana"> A pesar de haber   realizado una cantidad significativa de investi­gación en el campo del   periodismo impreso, radio y propaganda ideo­lógica y política basada en el   análisis de contenido como técnica de investigación, objetivando la descripción   sistemática y los aspectos cuantitativos del mensaje. los   resultados no fueron tan animadores.</font></p>     <p><font size="2" face="Verdana"> procesos coniunicacionales.</font></p>     <p><font size="2" face="Verdana"> Aún en ésta época. Lasswell,   hablando sobre el futuro de la comunicación, denunciaba con cierta vehemencia   que el &quot;mo­delo oligárquico&quot;, comprometi­do con el poder   transnacional, dominaba los medios de comu­nicación para adoctrinar y dis­traer.   No contento con los límites de la denuncia, Laswell   propugnaba por un modelo &quot;participativo&quot; que venga a for­talecer la   &quot; identidad&quot; y los &quot;intereses comunes&quot; de las per­sonas,   discurso muy próximo a los textos de Wright Milis, uno de los más brillantes   críticos del funcionalismo parsoniano, que   denunciaba, ya a mediados de los años 50, que los medios de comunicación promovían   el &quot;analfabetismo  psiológico&quot; entre las masa y favorecían la hegemonía   de las &quot;elites del poder&quot;.</font></p>     <p><font size="2" face="Verdana"> La mayoría de los críticos del funcionalismo desconoce u   olvida por oportunismo, los aspectos críticos, desarrollados por los teóricos   funcionalistas del aporte de Lazarfeld y Laswell. Ya en 1941, Lazarsfeld   polemizaba su &quot;investigación administrativa&quot; con la &quot; investi­gación   critica&quot; (teoría critica) defendida por Max Horkheimer   en su ensayo sobre &quot;Teoría Tradicional v Teoría crítica&quot;, escrito en   1937. Al confrontar su posición con la &quot;investígación   critica&quot;, Lazarsfeld afirmaba que ésta, al   procurar explicar y analizar la organi­zación de los medios, como estos son   controlados, cómo se da la concentración o estandarización de las estruc­turas   de comunicación sobre la presión de la propaganda y cómo los valores humanos   son amenazados, acaba despre­ciando las ideas, iniciativas y modos de   comportamientos que son lanzados a través de los media y, en la mayoría de las   veces, de forma distorsiona­da. Ese universo no es motivo de análisis para los   investi­gadores críticos, pues el centro de esta investigación no se fun­damenta   sobre los medios, afir­ma Lazarsfeld con cierta   ironía.</font></p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p><font size="2" face="Verdana"> La visión &quot;denuncista&quot;   de diversos paradigmas de la comunicación desarrollada principalmente en la   década de los 70 por corrientes críticas de   izquierda, fue, de cierta manera anticipa­da por Lazarsfeld   y Merton a fines de la década de los 40, cuan­do   denunciaban la &quot;dis­función narcotizante&quot;   de los medios masivos que llevaban a los receptores a ignorar sus problemas   inmediatos. Denunciaban, todavía,  la   influencia de los medios sobre el público, no sólo por lo que se dice, sino , más signi­ficativamente, por lo que no se dice.   Afirmaban que los medios masivos &quot;apadrinados por Intere­ses   comerciales&quot;, co­operan para la sus­tentación del status quo e impiden una   perspecti­va crítica de la sociedad.</font></p>     <p><font size="2" face="Verdana"> A pesar de apuntar la fragilidad del receptor mediante los   medios y de la dimensión pesi­mista de su pensamien­to, Lazarsfeld   destruyó en sus investigaciones el mito de que la capacidad de los medios   ejerzan un poder persuasivo casi absoluto sobre los recep­tores (pensamiento   muy común de la mayoría de los frankfurtian os) , destacando el papel creativo de los grupos primarios y   de los for­madores de opinión oriundos de diversos grupos y circulas represen­tativos   de la sociedad.</font></p>     <p><font size="2" face="Verdana"> Sin duda, los avances epistemológicos   de Lazarsfeld, Merton, Lasswell y otros no absuelven al funcionalismo de su   &quot;trampa&quot; metodológica en el sentido de excluir sistemáticamente los   elementos de mutación, conflicto, polos contrarios y superación del sistema. Si   esto es verdad, no es menos verdad que el funcionalismo en el contex­to de los   EUA procura, en su cientificidad, la legitimidad del sistema social capitalista   industrializado, teniendo en vista su perpetuación y funcionalidad. Un sistema   que quiere perpetuarse y que, de cierto modo tiene &quot;que.&quot; perpetuar,   lógicamente encuentra en ese paradigma respaldo teórico para sus   investigaciones, reflexiones y teorizaciones y hasta quiere expandir sus principios   y fundamentos para otras reali­dades. Al final, el mundo desarrollado consiguió   prosperar en la con­strucción del capitalismo, porque superó el llamado   capitalismo dicho liberal y combinó mayor eficiencia (funcionalidad) económica   de mer­cado con la construcción de un Estado de bienestar social. Si esto es   verdad con relación al mundo industrializado, con relación al Brasil y a   América Latina, la cuestión que se coloca sería: ¿perpetuar qué?. ¿la miseria?, ¿la concentración   de renta?, ¿corregir las disfunciones de qué?, ¿del sistema educacional   estrangulado y desfasado cómo está?. A pesar de la pertinencia de las   cuestiones. no es menos impor­tante la cuestión de que ningún sistema vive y   sobrevive sin fun­cionalidad. Ahí está el ejemplo de todo el fracaso del   socialismo buro­crático europeo, que &quot;murió&quot; sin dejar recuerdos,   porque simplemente no funcionaba en la atención de las necesidades vitales del   ser</font> <font size="2" face="Verdana">humano. El problema   central es transformar la cuesti&oacute;n de la funcionalidad, importante en cualquier   realidad, en el &uacute;nico criterio de la verdad.</font></p>     <p><font size="2" face="Verdana"> <img border=0 width=222 height=510 src="/img/revistas/rpc/v05n01/v05n01a04image002.jpg" v:shapes="_x0000_i1027"></font></p>     <p>&nbsp;</p>     <p><font size="2" face="Verdana"> A pesar de sus ambigüedades, el funcionalismo está ahí   presente, fortalecido por los enfoques lingüísticos y por toda la reflexión en   torno al sistemismo. Esto se explica por su aspecto   multipolar. Al misma tiempo que procura reforzar el propósito del comunicador   en <i>e] </i>sentido de afectar, con cierta   intencionalidad persuasiva. el compor­tamiento del receptor, el funcionalismo   entiende que los medios de comunicación de masa no constituyen un sistema   propio, sino el reflejo funcional y disfuncional de un sistema macro social, lo   que está de pleno acuerdo con la lógica marxista y bien próximo al pen­samiento   de los frankfurtianos, pues ambas corrientes afirman   que los medios de comunicación de masa se tornan en una cultura pura­mente   industrializada, con énfasis en los factores técnicos de la pro­ducción en   detrimento de la creatividad de los artistas e intelectuales. En cuanto la idea   de homogeneidad de los productos culturales, prin­cipalmente en los paises industrializados, es aceptada can cierta tran­quilidad   por los funcionalistas, la mayoría de las &quot;teóricos-criticos&quot;,   con excepción de Benjamin, ven en este diagnóstico el   corolario de la masificación.</font></p>     <p><font size="2" face="Verdana"> Desde mediados de los años 80, hay una tentativa de las   teóricos fucionalistas norteamericanos de   aproximación a las tradiciones filosóficas e históricas de la sociedad, a los   marxistas ingleses y a los teóricos del estructuralismo lingüístico como Derrida, Barthes y Foucault. Esa   aproximación, aunque no haya producido efectos signi­ficativos, exige de los   criticas del funcionalismo una postura de bas­tante seriedad, pues el funciunalismo permanece todavía hoy en con­frontación con   los abordajes sociológicos especulativos con inten­ciones metafísicas y   continúa comprometida coplas dimensiones empíricas de la realidad.</font></p>     <p><font size="2" face="Verdana"><b> 2) FASE DE LA CRITICA IDEOLOGICA</b></font></p>     <p><font size="2" face="Verdana"> En el final de los años 60 e inicios de los años 70, se   inicia una fase en la cual identificamos varios matices teóricos que, en el   espacio de represión de los gobiernos militares que comienzan a proliferar en   la América Latina, encuentran sentido para la DENUNCIA de la manipulación y del   dominio de las fuerzas conservadoras y reaccio­narias -tanto internas coma externas-,   destacando, principalmente, el dominio económico y cultural ejercido por los   EUA en relación a los países latinoamericanos. Los abordajes que se desataron   en los análi­sis de los fenómenos de <b>la </b>comunicación, <i>a </i>partir de esta época, son:</a></font></p>     <p><font size="2" face="Verdana"><b> a) Semiótica Estructuralista.</b></font></p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p><font size="2" face="Verdana"> A pesar de la resistencia del abordaje estructuralista   para con la sociología e historia, ese enfoque tuvo un suceso significativo en   el medio académico. Se tomó un modismo en los análisis de los discur­sos del <i>poder </i>dominante. Inclusive, como   observan los Matellart, el abordaje de la linguistica estructural estudia las   lenguajes &quot;haciendo abstracción del hablante <i>y </i>del referente&quot;. Se estudio la   lengua, pero no el lenguaje hablado por sujetos psicológica y sociológicamente   situadas</font></p>     <p><font size="2" face="Verdana"> En ese paradigma, ideología, a través de una variedad de   enfoques, se convirtió en objeto y sujeta de los discursos. Detrás de los   análisis críticos había una postura casi esquizofrénica en el sentido de des­cubrir   y denunciar las estrategias, mediante las cuales, la ideología dominante   manipula los medios de comunicación, convirtiendo a las personas en receptores   pasivos y alienados. Los medios masivos eran moralizados según su posición y   uso. En las manos del poder domi­nante, se tomaban instrumentos ideológicos   casi pecaminosos. En las manos de los oprimidos y explotados, instrumentos   santificados de liberación y emancipación.</font></p>     <p><font size="2" face="Verdana"> El enfoque de <i>la </i>lingüística   estructuralista trajo, sin duda, una contribución significativa para la   discusión de la cuestión ideológica, minimizada y despreciada por los enfoques funclonalistas. Produjo también, serios equívocos en los   análisis de los discursos (domi­nantes). Se perdió en un demincisma   estéril e inconsecuente, cayendo en un <i>ideologisrno</i> miope, que veía toda y cualquier forma de discurso como un   discurso ideológico. No había, por tanto, en la mayoría de las veces, ninguna   diferencia del &quot;discur­so&quot; de una &quot;nota finar, o de un anuncio   de oferta de &quot;masajista&quot; en. <sup>-</sup>un periódico, de los   discursos políticos, económicos, biografías y obras literarias. Se pretendía   así, definir una inmensa práctica discursiva, sin explicar clara­mente la   naturaleza de la ideología y sin establecer los diferentes niveles de los dis­cursos,   o inclusive distinguir una mera comunicación de una artículo polémico con   implicaciones políticas y psi-cosociales.</font></p>     <p><font size="2" face="Verdana"><b> 1,) La Escuela de Frankfurt y la   &quot;Industria Cultural&quot;.</b></font></p>     <p><font size="2" face="Verdana"> A partir de los años 70, dentro del contexto de la   denuncia y de la manipulación ideológica, se desarrolla el pen­samiento de la   Escuela de Frankfurt, que procura recalo­car el   marxismo como teoria analitica   a ser incorporada a la cultura en la sociedad tecnológica.</a></font></p>     <p><font size="2" face="Verdana"> Sin duda, los represen­tantes de la &quot;Teoría   Crítica&quot;, Adoro, Horkheiner, Benjamin   y Marcuse, trajeron gran con­tribución para la afirmación y desarrollo de una crítica   social a través del análisis de los fenómenos culturales. Hasta sus mismos   críticos neo libe­rales como José Guilherme Merquior, reconocen esa con­tribución.</font></p>     <p><font size="2" face="Verdana"> Básicamente, el pen­samiento de los teóricos frank­furtianos desarrolla sus criti­cas   en dos direcciones: los aspectos imbecilizantes de la   sociedad de masa y la crítica de la irracionalidad de la razón tecnológica.</font></p>     <p><font size="2" face="Verdana"> A pesar de que las obras de las   pensadores de la Teoría Critica, hayan sido, hasta hoy, traducidas sólo   parcialmente y con gran atraso en relación a otros países y, en algunos casos   con años de atraso en relación al texto original, la Escuela se convirtió en   modis­mo del universo académico. Conceptos como el de &quot;indus­tria cultural&quot;   pasaron a ser claves para entender una realidad emergente en el Brasil, de   progreso tecnológico, desenca­denada por un Estado represi­vo y autoritario.   Interesante destacar que este concepto surgió en un texto publicado por Adorno   y Horkheimer en 1947, que afirmaban, en el prefacio,   ser la obra una <i>Intro­ducción </i>a una   teoría general de la historia y de la sociedad. Teoría esa que, en la reflexión   posterior de los propios autores, nunca se realizó.</font></p>     <p><font size="2" face="Verdana"> El concepto &quot;industria cul­tural&quot; se convirtió   en un mecanismo de análisis para interpretar los productos cul­turales como   mercaderías en busca de su espacio en el mer­cado de consumo. Ese enfoque   imposibilitó la inteligibilidad, hasta con cierta normalidad, que con el   contexto de las sociedades de masa, los pro­ductos culturales son, como   cualquier otro producto, dependientes de la sus­tentación material, así como de   la lógica de mercado.</font></p>     <p><font size="2" face="Verdana"> La gran vulnerabilidad teórica de la escuela es, sin duda,   su extremo pesimismo con relación a la sociedad tec­nológica. En el universo de   la comunicación de masa nada se salva. El <u>cine.   la</u> dimensión del &quot;placer   artístico&quot;, el humor y la televisión pertenecen a una esfera de hombres   triviales, que se pierden en la búsqueda de aceptación de un &quot;arte infe­rior&quot;.   Hay, por tanto, en el pensamiento de los frankfur­t'anos,   con excepción de Benjamin, una visión aristo­crática   de la cultura, que se niega a aceptar la existencia de una pluralidad de   experiencias estéticas y de maneras distin­tas de hacer arte y de usarlo   socialmente.</font></p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p><font size="2" face="Verdana"> Adorno era tan comprometi­do con un cierto elitismo litera­rio que, en   perjuicio de la cla­ridad, desarrollaba en sus tex­tos un lenguaje altisonante,   en un alemán tan adomiano, que algunos editores   rehusaban traducir sus textos por consi­derarlos no inteligibles. Usaba, por   tanto, con frecuencia, un lenguaje controvertido para hablar de trivialidades   como en &quot;Dialéctica del Esclarecimiento&quot; (traducido al español como   &quot;Dialéctica del iluminismo&quot;), en que afirmaba que todos los filmes   dicen la misma cosa, pues lo que ellos hablan, es nada más que el triunfo del   capitalismo. Afirmaba, también, que el filme no deja espacio para la fantasía y   la creatividad del espectador, pues tiene por objeto adiestrar a sus víctimas y   hacer que éstas identi­fiquen el filme con la realidad. Ciertamente. Adorno,   además de profe­sar un profundo desprecio por el uso histórico del cine,   desprecia. también la capacidad del espectador de   encontrar en este arte su realización estética. Benjamín, a pesar de ser el   único que sospechó del potencial liberador de los nuevos medios, tuvo su   momento de recaída al mostrar, en una polémica con Adorno, su preocupación con   el peligro que representaba el salto del cine mudo para el sonoro, en sentido   de haber en esa evolución una pérdida estética.</font></p>     <p><font size="2" face="Verdana"> Esos ejemplos   demostraron los límites teóricos de la escuela para responder cuestiones   cruciales del hombre en la sociedad moderna. El pesimismo y la postura meeanicista de los teóricos críticos dejaron en un callejón   sin salida la cuestión de la cultura en su dimensión plural, del sujeto que se   deja seducir y seduce en busca de la felicidad y de la resistencia de que todo   hombre es capaz, aun en una situación de opresión.</font></p>     <p><font size="2" face="Verdana"> C) <b>La &quot;Industria de la Conciencia&quot;</b></a></font></p>     <p><font size="2" face="Verdana"> Muchos estudiosos   crecen que Hans Magnus Enzensberger, a través de su despretencioso libro <i>Elementos   para </i>una <i>Teoría de los Medios de </i>Cornunicación, desarrolló una visión optimista con relación   a la técnica. Seria incontable el número de articulos   y ensayos escritos en el Brasil y en el exterior, haciendo un contrapunto entre   el pesimismo de Adorno y Marcuse y el optimismo enzensbergiano.   Inclusive, ese optimismo no se confirmó en la evolución del pen­samiento del   autor. A pesar de Enzensberger haber sido un crítico   radical de la nueva izquierda con su visión de los medios de comuni­cación como   simples formas de manipulación, de entender el mensaje estético como un mensaje   polisémico, admitiendo, consecuentemente, lecturas distintas; a pesar de haber   descubierto las potencialidades socialistas de los medios, cuando afirma que   &quot;con una sola gran excepción, la de Walter Benjamin   (y, a su imagen, la de Bertold Brecht), ningún   marxista entendió la industria de la conciencia y sólo vio en ella su aspecto   burgués y capitalista, sin darse cuenta de sus posibilidades socialistas; a   pesar de esos avances teóricos, casi veinte años después de haber escrito su   ensayo, Enznsberger, en un pesi­mismo casi mórbido,   calificaba a la televisión de neurótica y terroris­ta, llegando incluso a   afirmar que ella retrata un mundo vivido por un psicótico.</font></p>     <p><font size="2" face="Verdana"> Sin duda, la &quot;teoría&quot; y el &quot;optimismo&quot; de Enzensberger, fueron sobreestimados, pues su Baukasten (caja de piezas para construir) se constituyó   apenas de piezas sueltas sin una articulación mayor. En fin, una   &quot;teoría&quot; que se perdió en la práctica, pues su video-democra­tizante   no encontró espacio en el sofisticado mundo tecnológico. En cuanto Enzensberger continúa en el campo literario con un   extraordi­nario brillantismo, su &quot;teoría&quot;   de los medios de comunicación se torna cada vez más irrelevante, pues, a no ser   en la cabeza de algunos desinformadas, esta teoría no   ocurrió y ni ocurrirá conforme recono­ció su propio autor en una entrevista   concedida a la <i>Revista Brasileña de </i>Comunicación   en 1985.</font></p>     <p><font size="2" face="Verdana"><b> d) La teoría de la acción   comunicativa.</b></font></p>     <p><font size="2" face="Verdana"> Habermas es hoy el nombre   de mayor expresión de los que todavía representan el pensamiento de la   &quot;Escuela de Frankfurt&quot;. El desarro­lla sus ideas buscando su propio   camino y se <i>ha </i>posesionado crítica­mente   con relación a los representantes de la escuela. Teoriza sobre el fenómeno de   la comunicación partiendo de una <i>teoría   de la &quot;compe­tencia comunicativa&quot; </i>en los años 70 para llegar a la   &quot;teoría de la acción comunicativa&quot; en los años SO.</font></p>     <p><font size="2" face="Verdana"> La &quot;acción   comunicativa&quot; significa para Habermas el   desprendimiento de que los individuos actúen de manera competente en el   establecimiento del diálogo teniendo en vista su realización per­sonal y colectiva.   Ese diálogo <i>se </i>establece sobre   fundamentos éticos</font></p>     <p><font size="2" face="Verdana"> y comportamentales.   Para que la &quot;acción comunicativa&quot; sea posible es necesario que todas   las verdades anteriormente consideradas váli­das e intocables puedan ser   cuestionadas, que todas las normas y valores vigentes sean justificadas y que   todas las relaciones sociales se tornen resultado de una negociación en la cual   se busque el con-censo a través del mejor argumento en un clima de respeto y   recipro­cidad. En principio, nadie, con el mínimo de sensatez, estaría contra   ese catálogo de buenas intenciones. Todavía no es imposible omitir la cuestión   por demás pertinente: ¿dónde se realiza esa &quot;acción comu­nicativa&quot;?.   La respuesta a esa cuestión nos coloca, también, en un callejón sin salida. pués, para el propio Habermas, ella se da en un espacio en que la conciencia   tecnocrática produce permanentemente el empobrecimiento del lenguaje, la   politización de la opinión pública y la sumisión de la organización de la vida   colectiva. ¿Cómo practicar la &quot;acción comunicativa&quot; en esta realidad?   Habermas. a través de una   gimnasia teórica, dicotomiza la realidad del   capitalismo avanzado.</font></p>     <p><font size="2" face="Verdana"> <img border=0 width=322 height=687 src="/img/revistas/rpc/v05n01/v05n01a04image004.jpg" v:shapes="_x0000_i1026"></font></p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p><font size="2" face="Verdana"> Reconoce el   universo de la &quot;conciencia tecnocrática&quot; o de la &quot;integración   sistémica&quot;, pero establece la existencia del &quot;Lebenswelt&quot;   (mundo vivido), donde se realiza la &quot;acción comunicactiva&quot;,   corrigiendo las distorsiones del mundo sistémico. A pesar de la perti­nencia   del argumento, la reali­dad sistómica del capitalismo   avanzado se presenta cada vez menos fragmentada por la integración cada vez   mayor de lo cotidiano de las personas con la &quot;racionalidad teenocrátí-ca&quot;. Haberles reconoce esa realidad. por eso cree aún sin perder la esperanza, en la impotencia y   en el carácter utópico de su teoría.</font></p>     <p><font size="2" face="Verdana"><b> e) Los &quot;Aparatos Ideológicos del Estado&quot;</a></b></font></p>     <p><font size="2" face="Verdana"> Aún en este cuadro   del denuncismo y del ideologismo, es necesario   destacar el encuentro de los teóricos de la comunicación con Althusser y sus &quot;aparatos ideológicos'.</a></font></p>     <p><font size="2" face="Verdana"> La fascinación por Althusser ocurrió, principal­mente,   por tratar el fun­cionamiento de los medios de comunicación en los regímenes   autoritarios y dictatoriales pre­sentes en la mayoría de los países   latino-americanos en la década de los 70. Hecho ese inexistente en los países   industrializados y democráti­camente establecidos, donde el espacio democrático   permite la diversidad de la producción y no somete la reproducción del poder,   lo que explica el poco éxito de Althusser en estos   países.</a></font></p>     <p><font size="2" face="Verdana"> El paradigma encuentra su &quot;fundamento&quot; en un libro despretencioso, escrito en 1969. El propio autor insistió   en un subtítulo denominado &quot;Notas para una investigación'. El traductor   para el portugués habla de una introducción a una discusión. A pesar de esas   reservas, el librito de Althusser se tomó una   'Biblia&quot; en el medio académico y un cons­tante referencial teórico de sin­número   de disertaciones y tesis en el área de la comuni­cación.</font></p>     <p><font size="2" face="Verdana"> Para Althusser, la ideología se opone a la   ciencia y sólo puede ser concebida como ilusión. Separa, por tanto, ideología   del universo científico (o de la ciencia). El investi­gador se torna,   consecuente­mente, en un mero constata­dor de hechos   y no un mani­pulador de conocimientos. Ni los positivistas clásicos fueron tan   rigurosos en su vieja ilusión del saber </font></p>     <p><font size="2" face="Verdana">NEUTRO y OBJETIVO</font></p>     <p><font size="2" face="Verdana"> A pesar de una   cierta origi­nalidad, el libro se torna extremadamente vulnerable en sus   conceptos y en su propia pretensión teórica. Su con­tenido teoricista,   encerrado en la racionalidad de la reproducción social, expresa la idea de que   el Estado es una máquina autosuficiente y auto-abasteci­da. No se llevan en   cuenta las contradicciones que dinámica­mente entrañan, no sólo las estructuras   del Estado, sino también todas las estructuras sociales.</font></p>     <p><font size="2" face="Verdana"> Un año después de haber escrito su texto fundamental. Althusser   escribió un POSTCRIPTUM en el que inser­ta el concepto de LUCHA DE CLASES en el   sentido del marxismo clásico, hecho éste minimizado en el texto propia­mente   dicho. Todavía, para tener un mínimo de coherencia, Althusser   debería afirmar que la lucha de clases se desarrolla dentro de todos los   &quot;aparatos&quot;, lo que les quita el carácter de meros cumplidores de   órdenes de un Estado omnipotente y que, conse­cuentemente, destruye todas las   acrobacias teóricas formu­ladas en las &quot;Notas para una   Investigación&quot;.</font></p>     <p><font size="2" face="Verdana"> A mediados de los   años 70, Althusser, realizando su autocrítica,   reconoció el for­malismo excesivo de su con­cepto de ideología y que su operacionalidad no poseía ningún valor universal. Fue una   reflexión un poco tardía, pues, en cuanto sus ''aparatos ideológicos&quot; tenían   óxito en el universo académico brasileño, en Francia,   algunos teóricos afirmaban que Althusser hacia parte   de las curiosidades museográficas de la ciencia crítica, aun estando todavia vivo. Con su muerte, el 22 de Octubre de 1990,   ciertamente su ''teoría&quot; de la ideología fue-también enterrada con él,   quedando sus reflexiones que no dejaron de innovar considerable­mente, en el   estudio de las culturas populares.</font></p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p><font size="2" face="Verdana"><b> 0 La &quot;Dependencia Cultural&quot;</b></font></p>     <p><font size="2" face="Verdana"> En el contexto aún   de la denuncia ideológica y de la dominación, destacamos los trabajos de   diferentes teóricos de origen latinoameri­cano, además de autores europeos y   norteamericanos. Esos autores procuraban reflejar, a veces refutar, asimismo   superar críticamente, diferentes modelos y aportes teóricos teniendo en vista   la búsqueda de nuevos referenciales que atiendan las necesidades de orden   político-social de las sociedades latinoamericanas y que puedan ser instru­mentos   de interpretación de los fenómenos de comunicación de masa en sus dimensiones   éticas, culturales y sociales, en el ámbito del capitalismo internacional.</a></font></p>     <p><font size="2" face="Verdana"> Sin duda, fue el norteamericano Herbert. Schiller, uno de los primeros   teóricos en desarrollar y denunciar los medios de comuni­cación como mercadería   regulada por las leyes de mercado en el con­texto de la expansión del   capitalismo monopolista. Ese enfoque trata­ba dc analizar la &quot;agresión   ideológica&quot; realizada por los grandes oligopólios,   principalmente de origen norteamericano en el espacio latinoamericano. Ese   análisis tenía como referencia la cuestión de la &quot;dependencia   cultural&quot; de los paises industrializados. Esa   dependen­cia estaría íntimamente. relacionada con la   reflexión de los teóricos de la &quot;teoría de la dependencia&quot;, quienes,   a través de ese instrumento. procuraban calificar la   expansión del capitalismo del primer mundo y el estancamiento de los países   capitalistas subdesarrollados como elementos constitutivos de una mismo   proceso.</font></p>     <p><font size="2" face="Verdana"> Básicamente, los   teóricos de la &quot;dependencia cultural&quot; denuncia­ban los mecanismos de   dominación ideológica a través de culturas alienigenas   sobre las culturas genuinamente latinoamericanas. En esa línea destacamos los   trabajos de autores como: Armand Mattelart,   Roque Farone, Luis Ramiro Beltrán, Peter Schenkel, Antonio Pasquali, Juan Somavía y otros.</a></font></p>     <p><font size="2" face="Verdana"> A pesar de la contribución significativa que esos teóricos de la   &quot;dependencia cultural&quot; trajeran a las reflexiones de los fenómenos de   comunicación, cuestiones fundamentales permanecieron en abierto y otras   simplemente fueron relegadas al olvido. Así como la &quot;teoría de la   dependencia&quot; se perdió en una serie de ambigüedades, además de haber sido   atropellada por nuevos acontecimientos de orden político y social en la América   Latina y en el mundo en general, el enfoque de la &quot;dependencia   cultural&quot; se convirtió en una instrumento empobrecido por la versión dicotomizada de la realidad, dividiendo el mundo entre   'jovencitos&quot; y &quot;bandidos&quot; y por distorsionar el mundo del   cotidiano y de la conciencia del receptor, mucho más complejo y dinámico que la   pasividad mórbida retratada en las reflexiones desarrolladas.</font></p>     <p><font size="2" face="Verdana"> En 1972, Mattelart y Ariel Dorfman estaban   preocupados en analizar las artimañas ideológicas de Pato Donald, que además ya   habia sufrido criticas moralizantes de corrientes   conservadoras hasta en EUA, en la década del 50, donde acusan a las historietas   en dibujo animado de transmitir mensajes perjudiciales para los niños. En 1987,   Armand y Michele Mettelart al analizar la Red Globo y sus imá­genes,   concluyeron que la buena acogida de las telenovelas brasileñas en el continente   europeo se debe, en parte, &quot;al hecho de que prometen ser respuestas al   «logos@ agotado de la modernidad occidental&quot;. Ciertamente seria risible   que el europeo hable de &quot;dependencia cul­tural&quot; de imágenes   alienígenas venidas del Brasil.</font></p>     <p><font size="2" face="Verdana"> A pesar de haber   dado cuenta de problemas pertinentes, los teóri­cos denuncistas   no consiguieron superar, la retórica de la palabra orden, tal   vez obcecados por la lógica con la que el autoritarismo imponia   su discurso y control sobre la sociedad latinoamericana.</font></p>     <p><font size="2" face="Verdana"><b>g) El Cientificismo Sistémico</b></font></p>     <p><font size="2" face="Verdana">A partir de   mediados de los años 70, en el contexto de profundos cambios de orden   económico, se desarrolló en diferentes campos de las ciencias humanas,   principalmente en el área de la comunicación, aquello que denominamos de etapa   cientificista, fundamentada en el </font><font size="2" face="Verdana">modelo informaclonal   que entiende comunicación como &quot;transmisión de información&quot;.</a></font></p>     <p><font size="2" face="Verdana">Algunos teóricos y estudiosos de la comunicación   encontraron en este modelo un marco de conceptos precisos, métodos y esquemas   operacionales que, sin duda, se tornaron relevantes para la organi­zación y   funcionamiento de modelos de comunicación, o más precisa­mente. de transmisión, Ejemplo significativo de la práctica   sistémica es el desarrollo de todo el complejo de la Red Globo de Televisión.</font></p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p><font size="2" face="Verdana">El modelo sistémico responde de manera eficiente a los   requeri­mientos de la sociedad tecnológica y de sus modernas organizaciones,   con todo, deja lagunas insalvables en relación al sentido de esta propia   sociedad, pues el conocimiento se concretiza a través de un proceso de   acumulación de información y de mecanismos de clasifi­cación. Ese nuevo   positivismo se niega a traer para el campo de sus reflexiones la cuestión del   poder y del análisis de la producción del sentido en la práctica comunicativa.   Para los sistemistas, la con­tradicción no es resultado de   ambigüedad y deficiencia metodológica. En fin, una &quot;nueva&quot;   racionalidad que procura minimizar la discusión política de los hechos sociales   y re­chazar el desarrollo científico, como un fenómeno discontinuo, con   significativas rupturas, que está permanentemente reestructurando los sistemas   en su totalidad.</font></p>     <p><font size="2" face="Verdana">En el Brasil, tenemos un ejemplo significativo del fracaso   espectacular de este modelo, por la negativa de la realidad en encajarse en la   racionalidad sistemática. Fué lo que aconteció con el   proyecto SACI que pretendía ser un Sistema Avanzado de Comunicaciones   Interdisciplinarias a través del uso de satélites con objetiwos   educacionales, en el inicio de los años 70. La tentativa de modernizar lo   arcaico, en sentido de trans­formar la pobreza de enseñanza del estado de Rio   Grande del Norte, consiguió arcaizar toda la parafernalia moderna con esquemas   cibernéticas, informacionales y sistémicos.</font></p>     <p><font size="2" face="Verdana">Los &quot;expertos&quot; del proyecto SACI, no captaron el   mensaje, de que la racionalidad modernizadara en una   ambiente ca­rente de energía, de condiciones de trabajo, salud y ali­mentación,   no pasaría de una ilusión disfrazada con la más­cara de la cientificidad.   Detrás del discurso sistémico, había la creencia de que es posible controlar lo   real a través de los planos, de los gráficos, de los datos, de los diagramas y   de las flechitas que hacen el puente del 'input&quot; al &quot;output&quot;. El   modelo mismo permanece intocable cuando la realidad lo desmiente. Esa fue la   lógica desarrollada en el proyecto SACI que, a pesar de todos sus obstáculos   tecnológicos, se mostró tan disfun­cional al punto que sus idealizadores   procuren olvidar que algún día existió un proyecto &quot;avanzado de   comunicación&quot;, que iría a revolucionar la enseñanza en el país.</a></font></p>     <p><font size="2" face="Verdana">A pesar de esa crítica, el.sistemismo   no puede ser descarta­do ante la complejidad de los sistemas, organizaciones y   estructuras tecnológicas de la sociedad moderna. Al final, el sistemismo se desarrolla como instrumento de sobrevivencia   de los alternas. Es a través de él que descubrimos cómo los sistemas funcio­nan,   se institucionalizan, se regeneran y sobreviven. Toda la dis­cusión, hoy, de la   post-modernidad, ocurre en consonancia con las visiones sistérnicas   de las organizaciones sociales.</font></p>     <p><font size="2" face="Verdana">La contribución epistemológica de la sistémica o Teoría   General de los Sistemas no deja, por tanto, de tener su importancia no sólo en   el área de la comunicación, sino también para todo el campo de las ciencias   sociales.</font></p>     <p><font size="2" face="Verdana">El sistemismo, como ocurre en   otras metodologías, tiene la preten­sión de establecer con sus enfoques   teóricos la unidad de la ciencia. En el pensamiento de uno de los &quot;padres'   del sistemismo (Teoría General de los Sistemas), Ludwing Van Bertalanfly, es   posible trans­formar un modelo de análisis en un instrumento universal de expli­cación   de los problemas y de la complejidad de cualquier organi­zación, pues todos los   sistemas, sean biológicos, físicos, sociales y psicológicos,   tienen problemas y características comunes. El total de acontecimientos   observables, presenta uni­formidades estructurales, que se manifiestan por   trazos isomórficos de orden en los diferentes niveles   o dominios. En consecuencia de eso, Bertalanfly   propone una Teoría General de los Sistemas como un modelo que daría unidad a la   ciencia en la isomórfia de las leyes.</font></p>     <p><font size="2" face="Verdana">A pesar de que el sistemis­mo   busque con cierta lógica una forma general (modelo) de un universo de compleji­dades   sistemicas, de trabajar con perti­nencia con­ceptos   como el de &quot;... totalidad y su mecani­zación, cen­tralización, orden jerárquico,   estados esta­cionarios y estables. equifinalidad. etc.,  &quot;tanto en el campo de las ciencias na­turales   como en el de las ciencias sociales, a pesar de  todo eso, el sistemismo   no se trans­forma en un sistema epistemológico en la cualidad de ser un instrumen­to   UNIVERSAL de explicación de realidades tan sorpren­dentes e imprevisibles que   constituyen las diferentes condiciones históricas. Es más, no existe ningún   modelo epis­temológico que satisfaga tal pretensión.</font></p>     <p><font size="2" face="Verdana">Aún en el universo del sis­temismo,   vale destacar la rica polémica establecida entre Niklas   Luhmann, partidario de una versión moderna de la teoria sistémica, y Jürgen Habermas. Arribos revivieron, a</font> <font size="2" face="Verdana">fines de los a&ntilde;os 60,   la disputa trabada entre Adorno (te&oacute;rico critico) y Karl Popper (neoposi&shy;tivista)   en el encuentro de soci&oacute;logos, de T&uuml;bingen, en 1961.</font></p>     <p><font size="2" face="Verdana"><img border=0 width=214 height=528 src="/img/revistas/rpc/v05n01/v05n01a04image006.jpg" v:shapes="pic"></font></p>     <p>&nbsp;</p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p><font size="2" face="Verdana">Para fundamentar su mode­lo de análisis. Luhmann y Bertalanfy recurren al   modelo de la biología, además de bus­car fundamentos en la teoría de sistemas   de Parsons, quien fue su profesor durante su per­manencia en los EUA, y en los principios cibernéticos. </font></p>     <p><font size="2" face="Verdana">    <br>   Diferentemente de los sistemas ortodoxos, Luhman   interpreta la sociedad no corno algo cerrado o acabado ni como un mero sistema   social. Sociedad para él significa y representa no sólo el curso evolutivo de   la especie humana, sino también su proyección para el futuro. Hay, por tanto,   en su pensamiento una versión dinámica de los procesos sociales.</font></p>     <p><font size="2" face="Verdana">Corno innovación en el análisis sistemico,   Luhmann desarrolla el concepto de SIG­NIFICAD</font><font size="2" face="Verdana">O, el   cual permite la interacción dialógica entre las personas de un determinado   contexto social y sustituye el concepto cibernético de información, que acaba   siempre siendo reducido a la dimensión de transmisión. Lo que recorre cables e   hilos, no es informa­ción, sino señales, que inter­pretados tendrán   significados.</font></p>     <p><font size="2" face="Verdana">A pesar de que Habermas muestra   las limitaciones y contradicciones del pensamiento de Luhmann,   destacando que el conceptual sistémico y toda su lógica se hacen incompati­bles   con la categoría de SIG­NIFICADO, y que en el sis­ternismo   no hay espacio para criticar los significados sociales relacionados con normas   y va­lores y la manera de estable­cerlos consensualmente. Luhmann   insiste en que esto es posible a través de una interacción dialógica, que per­mite   cuestionar, reglamentar y establecer normas y valores que regulan un   determinado sistema social.</font></p>     <p><font size="2" face="Verdana">En cuanto Luhmann va­loriza el   sistema y la racionalidad instrumental y técnica de la sociedad que rige el   mundo de la economía y política, que a su vez determina la organi­   zación de las fuerzas productivas, que aseguren el   desarrollo y la sobrevivencia material de los hombres en sociedad, Habermas ve ese universo con desconfianza y desprecio sin   que ello implique negarlo o incluso ignorarlo. Admite que el sistema tiene su   propia reglamentación, o como él denomina su ''integración sistémica&quot;.   Todavía, hay una otra esfera, la cultural y social, el &quot;Lebenswelt&quot; (mundo vivido) donde los actores están   envueltos en situaciones con­cretas de vida. En ese espacio se realiza la   racionalidad comunicativa, o &quot;competencia comunicactiva&quot;   con el objeto de colocar la razón instrumental, tecnocrática (sistémica) en su   debido lugar, esto es, sin interferir, usurpar o manipular el &quot;Lebenswelt&quot; de las personas.</font></p>     <p><font size="2" face="Verdana">>En cuanto el discurso dicotómico-dialéctico de Habermas, se transforma casi en una &quot;profesión de fé&quot; y de esperanzas, la realidad indica cada vez más   la falta de &quot;capacidad comunicativa&quot; en el &quot;mundo vivido&quot; y   la permanente expansión de la organización sistémi­ca en todas las esferas   sociales con nuevas formas no sólo de dominio y poder, sino también de   sobrevivencia y esperanzas</font></p>     <p><font size="2" face="Verdana"><b>CONCLUSIONES</b></font></p>     <p><font size="2" face="Verdana">Pensar la cuestión epistemológica en los días actuales,   exige, en consecuencia de lo arriba expuesto. algunas   rupturas.</font></p>     <p><font size="2" face="Verdana">Primero, en relación a la visión tecnicista   de la comunicación com­prometida con un positivismo ya superado, que reduce la   cuestión de la comunicación a un problema tecnológico. privilegiando   la produc­ción y destacando apenas la funcionalidad de los medios en los proce­sos   comunicativos.</font></p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p><font size="2" face="Verdana">En segundo lugar, es necesario superar el etnocentrismo   cultura-lista, que entiende la realidad de la cultura de masas como un proble­ma   de degradación cultural y de la fascinación en la cultura aris­tocrática y   elitista, como el único campo para la realización estética, </font><font size="2" face="Verdana">superando esas visiones, necesario se hace rechazar el   dominio de un pensamiento organizado y estructurado de acuerdo con principios   lógico-conceptuales. Formalismo ese que no responde a las cuestiones   fundamentales de un realidad plural en plena efervescencia de ideas y envuelta   en movimientos culturales nacionales y transnacionales. Es necesario priorizar   el análisis de las relaciones interactivas, de las situaciones dialogales entre   prácticas culturales en los diferentes niveles y movimientos sociales. Para   comprender hoy los fenómenos culturales es necesario penetrar, de manera   dinámica y creativa, en un universo heterogéneo, en el cual los grupos sociales   expresan sus particularidades con simbolismos e imágenes propias.</font></p>     <p><font size="2" face="Verdana">Otro desafío metodológico que cabe a los estudiosos de la   comunicación es descubrir la constitución histórica de lo masivo y su desa­rrollo,   no de manera abstracta o idealizada, sino como elemento inte­grado en la   organización del Estado y en la realidad de mercado como factor igualitario y   libertario de toda suerte de monopolios y holigopolios,   y relacionar ese descubrimiento con los procesos culturales.</font></p>     <p><font size="2" face="Verdana">Para enfrentar esos desafías, es necesario pensar la   cuestión epis­temológica de manera transgresora. La esfera metodológica no es   un campo sagrado sin espacio para la creatividad y &quot;violaciones&quot;. El   argumento de que es posible, a través de modelos (manía de modelos) y esquemas,   buscar la verdad, como desean ilustres teóricos, es pura ilusión. Lo máximo que   se puede alcanzar es la construcción de pen­samientos más verdaderos, con   &quot;violaciones&quot; y &quot;transgresiones&quot; consientes de un universo   fragmentado por teorías envejecidas y esque­mas superados. Para conocer el   objeto de la comunicación, es nece­sario, por tanto, radicalizar la reflexión   en pro del pluralismo metodológico.</font></p>     <p><font size="2" face="Verdana">No es fácil asumir   ese pluralismo, ni asumir las   &quot;violaciones&quot;. Ese es un camino que exige dedicación, estudio y una   profunda reflexión del pensamiento construido. Todavía esa postura permite, a   decir de Feyerabend, derrumbar &quot;el mito de la coherencia de realidades in­coherentes&quot;   y &quot;convertir fuerte el argumento débil&quot;. o   todavía, permite analizar con rigor simultáneamente los elementos de dominación   como las ilusiones de la liberación.</font></p>      ]]></body>
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