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<publisher-name><![CDATA[Carrera de Ciencias de la Comunicación Social - Universidada Católica Boliviana San Pablo Cochabamba]]></publisher-name>
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<article-title xml:lang="es"><![CDATA[DE LOS MEDIAS A LA COMUNICACION LOS HITOS DE LA GLOBALIZACION]]></article-title>
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<kwd lng="es"><![CDATA[Economía de la comunicación]]></kwd>
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</front><body><![CDATA[ <p align="center"><font size="2" face="Verdana"><b><font size="4">DE LOS MEDIAS A LA COMUNICACION</font></b></font></p>     <p align="center"><font size="4"><b><font face="Verdana">LOS HITOS DE LA GLOBALIZACION</font></b></font></p>     <p align="center">&nbsp;</p>     <p align="center">&nbsp;</p>     <p align="center"><b><font size="3" face="Verdana">Annand Mattelart </font></b></p>     <p align="center">&nbsp;</p>     <p align="center"><b><font size="2" face="Verdana">- Universidad de Reunes - Francia</font></b></p>     <p align="center"><b><font size="2" face="Verdana">Traducción: José Salinas A.</font></b></p>     <p align="center"><b><font size="2" face="Verdana">Tomado de la revista Intercom Vol. XVI. n° 2</font></b></p>     <p align="center">&nbsp;</p> <hr>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p align=left><font size="2" face="Verdana"><b>RESUMEN</b></font></p>     <p><font size="2" face="Verdana">La   fragmentación y la glo­balización son dos lados de una misma realidad de   descomposición/recomposición. Este texto discute la manera corno las Identi­dades   culturales y las comunidades resisten y/e se adaptan a la globa­lización,   analizando también el surgimiento del espacio púbico transna­cional.</font></p>     <p><font size="2" face="Verdana"><b>Palabras Clave</b>: Economía de la comunicación: comu­nicación   masiva: comuni­cación internacional</font></p>     <p>&nbsp;</p> <hr>     <p><font size="2" face="Verdana">Los &quot;medias&quot; y la comunicación se constituyen   en objetos de estudio bastante escurridizos. En efecto, su área de competencia   e intervención se ha extendi­do a la par de las aplica­ciones de la técnica y   de su encuentro con las necesitados individuales y colectivas¬, reales o   supuestas y. en ese sentido, siempre sus­ceptibles de evolucionar. Además, en   ese campo todo ocurre corno si fuese sufi­ciente diseñar campañas y   estrategias: nos movemos en el Imperio del verbo,</font></p>     <p><font size="2" face="Verdana">Tomar la medida de la na­turaleza de   este campo de conocimientos académicos y de actividades industriales se hace muy   necesario. Esta es, sin duda, una de las enseñanzas mayores que se puede   extraer de su evolución desde el final de los años setenta. Esta situación es   un factor de perturbación crónica para el observador que se ve obli­gado a   batallar sin cesar con esta línea de escape.</font></p>     <p><font size="2" face="Verdana">Sin embargo, es necesario tratar de encon­trar algunas referencias, ¿Qué es   In que hace que no Sea posible hablar de esos fenómenos en vísperas del año   2000, de la misma manera corno se hablaba todavía en 1980?</font></p>     <p>&nbsp;</p>     <p><font size="2" face="Verdana"><b>EL DISCURSO REDENTOR</b></font></p>     <p><font size="2" face="Verdana">El final de los años   setenta ha sido fértil en discursos sobre las virtudes terapéuticas de las   nuevas tecnologías en comunicación. En el horizonte, se  vislumbraban las promesas de la informática en un nuevo paisaje tecnológico   donde la computadora se aparejaba con las telecomunicaciones para dar a luz la   telemática y. en conse­cuencia, el audiovisual, la pantalla y el satélite se   constituyen en el punto de encuentro de esas tres ramas maestras de la red de   comunicaciones para el futuro. En Francia, el informe de Simón Nora y Alain   Mine sobre la información de la sociedad - que mani­festaba por primera vez en   una gran nación industrializada la necesidad de pensar en su realidad   tecnológica y reflexionar sobre la mejor manera de asumirla introdujo catavisión en 1978, que consagraba a las nuevas tecnologías   de la información y de la comunicación como la herramienta de un &quot;New Dear. Después de ese informe ya no fue posible hablar de   &quot;medias&quot; sin situarlas en esta &quot;nueva plaza informacional   ampliada a las dimensiones de la nación moderna&quot;, que profetizaban sus   autores.</font></p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p><font size="2" face="Verdana">La información producida y transportada por las redes se   con­vertía en la futura &quot;materia prima&quot; que desplazaría a las otras,   es decir, a aquellas llamadas tradicionales y que habían posibilitado la   revolución industrial, cubriendo tanto la información cultural (prensa,   programas. filmes. etc.) coms la información   financiera. eientifica,   técnica u otro tipo de información contenida en esas nuevas memorias que son   los bancos de datos.</font></p>     <p><font size="2" face="Verdana">Ese nuevo &quot;know how&quot; aparecía en los países industrializadlos como la   mejor vía económica y política para &quot;salir de la crisis&quot;. la mejor forma de vencer en una &quot;guerra económica&quot;   que entró ya en la dimensión del tercer mundo. En resumen, esta nueva   &quot;materia prima&quot; parecía ofrecer una garantía de independencia   nacional para el futuro.</font></p>     <p><font size="2" face="Verdana">Diez años más tarde, la competencia al interior del trío USA ­Europa del   Norte - Asia Orienbil, se habla puesto al dia. Ya no se podía soportar las chances de los   &quot;grupos electrónicos&quot; francés y europeo sobre el mercado mundial,   pues la potencia japonesa esta­ba arrasando en el sector industrial que S. Nora   y A. Mine veían como el zócalo de la 'sociedad de la información&quot;. Ademas, la visión amplia y política del futuro, sobre la   que se ensayaba la reflexión de la problemática de la &quot;información&quot;   teorizada como poder. fuebarri<b>da por el   </b>pragmatismo de una modernidad sin proyecto.</font></p>     <p><font size="2" face="Verdana">Si todos   estos hechos se revelaron pertinentes para las aplica­ciones de la telemática   sobre la cual S. Nora y A. Mine fundaron sus esperanzas de fortalecimiento de   la sociedad civil. los mismos se acentuaron para las   redes de televisión por cable.</font></p>     <p><font size="2" face="Verdana">La utopía de   una convivencia como referencia de la democracia autogestionaria y participativa   reivindicada por algunos en los años setenta, se habla frustrado.</font></p>     <p><font size="2" face="Verdana">El periodo   parece haber surgido de los grandes discursos de Estado sobre las prótesis   comunicaciones, incluso si parece imprudente guardarlos en el almacén de   objetos usados.</font></p>     <p><font size="2" face="Verdana">ESPEJISMOS TECNOLÓGICOS</font></p>     <p><font size="2" face="Verdana">El sector   privado ha aprendido también que lo que es posible tec­nológicamente no es   siempre rentable económicamente ni forzosa­mente aceptable socialmente.</font></p>     <p><font size="2" face="Verdana">Apenas iniciados   los años 80, los discursos que mostraban un futuro radiante para los   usos educativas de las nuevas tecnologías de satélites para ayudar al tercer   mundo a vencer el analfabetismo perdieron su fuerza con la declinación del   Estado-protector.</font></p>     <p><font size="2" face="Verdana">La   perspectiva de la diversificación que eligió lo pedagógico   en nombre de empresas electrónicas y aeroespacales e incluso de grandes grupos de multimedias de los USA al   final de la guerra de Indochina- es un mal recuerdo. Como lo son también las   moviliza­ciones que se dieron en los años sesenta en torno al problema del   retraso escolar de niños de los ghettos negros e   hispanos, objeto de todas las solicitudes de Fundaciones filantrópicas y   educativas que querían poner a la televisión de masas al servicio de esta causa. En todas partes, la lógica del   'entretenimiento&quot; aliada al neoliberalis­mo se impone a los usos macro   sociales de los nuevos artefactos de comunicación.</font></p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p><font size="2" face="Verdana">En Europa, en poco tiempo se pasó de la euforia sobre los satélites pan-europeos,   que rompían las barreras culturales y lingüísticas, al realismo de las cadenas   temáticas, como por ejem­plo, los deportes. Se limitó el alcance replegándose a   las Islas Británicas. Los nuevos grupos multimedias   dirigidos por Rupert Murdoch y Robert Maxwell no   lograron consolidar el soporte financiero para Sky Channel y Superchannel por falta   de anun­ciadores y de teleespectaderes, a pesar de   que la Pepsi Cola y la Coca – Cola habían   apostado cadenas pan-europeas con el sobre propósito   de configurar la titánica lucha que iban a desarrollar  sobre el mer­cado mundial a través del satélite.   En 1990, las  acciones del grupo News Corp. de R. Murdoch, habían ca ido estrepitosamente.</font></p>     <p><font size="2" face="Verdana">GIGANTISMO E   ILUSIONES ECONOMISTAS</font></p>     <p><font size="2" face="Verdana">La lucha mediátita, organi­zada en torno a las ofertas públicas de   compra y a sus   nuevos héroes modernos, los raiders. logró durante algún tiempo ocultar la vulnerabili­dad de   esos megagrupos. Es el caso de dos gigantes de la   publicidad británica de enver­gadura mundial en manos de los hermanos Saatchl y de Martin Sorreli (Wire &amp; Plastic Products. WPP).</font></p>     <p><font size="2" face="Verdana">En las cotizaciones bursátiles, nada panda poder frenar su ascensión   vertigi­nosa. Sin embargo. en menos de 24 meses, esos   líderes del mercado publicitario mundial descubrieron sus pies de barro.   Fragilidad debida al excesivo endeudamiento cuando adquirieron sus pre­sas,   reforzada por la recesión de gastos publicitarios en los Estados Unidos y Gran   Bretaña, los más importantes mercados mundiales.</font></p>     <p><font size="2" face="Verdana">Por primera vez,   desde hacía diez años, el mercado publici­tario británico conoció un crecimiento   negativo. La suc­ces story&quot;   de los hermanos Saatchl siguió la curva de   popularidad del gobierno de Margaret Thatcher. En   1984. se celebraba, por primera vez en la historia, la   espectacular alianza de la Bolsa y la indus­tria publicitaria promovida al   rango de sector altamente rentable: la década de los 90 se cerró con la   desconfianza creciente del mundo financiero. Comenzó con la calda del grupo   multimedia y multinacional del magnate británico Robert Maxwell, cubierto de deudas.</font></p>     <p><font size="2" face="Verdana">El cambio de la coyuntura y la tendencia a la recesión en los mercados   publicitarios habla debilitado la base financiera de las empresas de medias. El   hundimiento de sus recetas y la crisis de muchos diarios y canales de televisión introdujeron la duda   sobre su rentabilidad. Dopadas por su propio discur­so sobre el crecimiento de   la nueva &quot;sociedad de la comuni­cación&quot;, esas empresas aparecieron   menos atractivas que lo previsto a los ojos de los inversionistas y, sobre Lodo, de los banqueros.</font></p>     <p><font size="2" face="Verdana"><img border=0 width=280 height=203 src="/img/revistas/rpc/v05n01/v05n01a03image002.jpg" v:shapes="_x0000_i1028"></font></p>     <p><font size="2" face="Verdana">La   década de los 80 se situó bajo el signo del sigantismo . Las megafusiones fueron su símbolo.   La concentración atrajo a la concentración. La carrera desenfranada   por la construcción de la &quot;empresa global de comunicación&quot; des­encadenó   la competencia de los grandes grupos para la compra de los medias en los   Estados Unidos. Ser fuerte en los USA apareció como una condición esencial para   pre­tender situarse a escala mundial. Atacados en su plaza fuerte por Bertelsman, Hachette. Maxwell y   Sony, los americanos respondieron rea­lizando la megafusión del siglo: Time   Warner.</font></p>     <p><font size="2" face="Verdana">Pero ellos también cons­tataron la lentidud para digerir su propia presa. Una lentitud que se   adapta mal a la velocidad de los intereses de las fabulosas deudas contraidas en sus adquisiciones. Las empresas no se juntan   tan fácilmente entre ellas: además, el principio de &quot;siner­gías   industriales&quot;, tan invoca­do para legitimar una estrate­gia de   niega-fusión. comenzó a perder su credibilidad. Los   sueños de integracion vertical y horizontal hic et   nunca fueron el origen de muchos problemas, incluso de quiebras, tanto a nivel   de los candidatos a la diversificación de miltimedias   como a nivel de los aspirantes a la agenda de comunicación total, &quot;bolis-tica&quot; o multi -servicios.   Muchas estrategias del gigan­tismo renunciaran a la divisa del &quot;poder de   escala + economía de escala&quot; y a la obsesión de ir más allá de lo posible.</font></p>     <p><font size="2" face="Verdana">Pero   estos avatares de la historia de las empresas no son nada con relación a la ola   di: incertidumbre que desencadenó el primer conflicto internacional post-guerra   fria, la crisis del Golfo abierta con la invasión de   Kuwait por Irak en 1990. En un planeta conce­bido en función de los intereses   de las grandes potencias industria­les, <i>se </i>habla aprendido a creer que la materia prima, la nueva energía. era en adelante el recurso inmaterial llamado &quot;informa­ción&quot;.   El redescubrimiento que la vieja energía del oro negro es siempre el centro   para el control de la econnmia mundial. tomó la forma de una sorpresa divina.</font></p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p><font size="2" face="Verdana">GLOBALIZACION   Y DESREGULACION</font></p>     <p><font size="2" face="Verdana">Los efectos de la tendencia   a la recesión en los USA y en el Reino Unido tendieron un haz de luz sobre la la ilusión economista. Una ilusión donde la comunicación   desempeño un rol fundamental. Porque <i>en </i>nuestro   mundo contemporáneo la filosofía de la comuni­cación tomó el relevo que el rol   de la filosofía del progreso había desempeñado en el s. XIX y en la primera   mitad del s. XX. concurriendo¬ a una situación incapaz de pensar en el   desarrollo al mar­gen de los esquemas del homo economicus.</font></p>     <p><font size="2" face="Verdana">No <i>es </i>posible comprender la posición estratégica que la ambigua   comunicación ocupa en las sociedades occidentales sin considerar su función de   legitimización del modelo de crecimiento y de des­arrollo dominante. Un modelo   que es aprovechado por una quinta parte de los habitantes de la Tierra, la que   dispone de más del 80% del consumo e inversiones a nivel mundial. El mito   &quot;igualitarista&quot; que vehieuliza la visión de   la nueva &quot;aldea planetaria&quot;, que se orga­nizaría a través de   televisores, no logra disimular las actitudes de las lógicas   &quot;desigualitarias&quot; y de exclusión de la economía mundial.</font></p>     <p><font size="2" face="Verdana">Sin   embargo. no se debe deducir del fracaso de una   estrategia de un grupo o de sus dubitaciones, que todo el campo de la comuni­cación   es volátil. Sería apartarse de la realidad vivida cotidiana­mente. Es una   tentación muy corriente desde que el post-mo­dernismo fue proclamado,   postulando que todo se auto-anula o se auto-regula.</font></p>     <p><font size="2" face="Verdana">El salto <i>que </i>ha sufrido el régimen de la   comunicación a lo largo de la década de los 80 no ha sido solamente   cuantitativo; cada vez más mensajes, cada vez más su campo de actividad   (espacio doméstico, escuela. hospital, fábrica, oficina, etc.) se sitúan al inteerior de las tecnologías de la información y   de la comunicación: cada vez más profesiones o especialidades se involucran   (desde el perio­dista hasta el director de la comunicación empresarial). El   cambio es también cualitativo; corresponde a una mutación del principio de   organización de las sociedades occidentales.</font></p>     <p><font size="2" face="Verdana">Esta   mutación tiene lugar de acuerdo a formas históricas pre­cisas. Dos palabras   clave caracterizan dos procesos íntimamente ligados: globalización y desregulaclón. La primera compitió en los años 80 con la   internacionalización, tanto en lo que se referia al   diseño de la nueva generación de redes de la geo-finanza, como para diseñar la   nueva generación de redes de comunicación con vocación planetaria. La desregulaclón se define como el proceso que acelera la   instalación de territorios particulares, nacionales, regionales y locales sobre   el espacio de la economia y de la comu­nicación   mundial. rompiendo los monopolios públicos del   Estado-Nación. Ella afecta tanto las redes &quot;Inmateriales&quot; de   comunicación (como las telecomunicaciones y el audiovisual) como las redes   &quot;pesadas&quot;de comunicación (transporte aéreo,   por ejemplo).</font></p>     <p><font size="2" face="Verdana">En ese sentido, el proceso de desregulación   augura una mutación en profundidad del modelo de cambio y de circulación de   bienes. de mensajes y de personas, así como de la   organización de la producción.</font></p>     <p><font size="2" face="Verdana">La nueva   plaza tomada por el mercado constituyó asi unos datos   también nuevos que han redistribuido el campo de la intervención de actores   públicos y privados. La desregulaclón modifica la jerar­quia de valores en beneficio del emprendlmlento   y de la Ideología empresarial.</font></p>     <p><font size="2" face="Verdana">REGRESO A LOS VALORES DE LA EMPRESA</font></p>     <p><font size="2" face="Verdana">La &quot;comunicación&quot; y sus técnicas han adquirido una nueva legi­timidad   y han añadido a su definición -por demás complicada-nuevas dimensiones como el   &quot;mecenato&quot;, el &quot;sponsoring&quot;,   el &quot;lobby­ing&quot; y el &quot;portafolios de   nuevas ofertas de relaciones públicas&quot;, que se sitúan más en acuerdo con   los tiempos mediáticos.</font></p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p><font size="2" face="Verdana">La empresa   hizo escuchar su voz en los dominios más diversos, transformándose m un actor   social y político: asumiendo, defen­diendo y promoviendo públicamente su   concepción del mundo y de la sociedad. Esta alta visibilidad del actor privado   puede compren­derse si se hace referencia, por una parte. a   la crisis del modelo de organización y regulación social que representó el   &quot;fordismo&quot; en el ámbito laboral y, por otra   parte, a la crisis de la idea misma de ser­vicio público asi   como de la renovación del debate sobre la legitimización de la intervención del   Estado.</font></p>     <p><font size="2" face="Verdana">Si se   apuesta sobre un bólido de &quot;fórmula 1&quot;. la   empresa -spon­sor-padrino trata de aumentar su capital-imagen frente al gran   público y de reforzar internamente la adhesión de sus empleados. La   representación de la competición deportiva y del campeón traba­jan   en sinergía con el ideal del vencedor en la   competición sobre el mercado mundial.</font></p>     <p><font size="2" face="Verdana">Pero estos intentos de aliar la cultura empresarial con la cultura de masas   a través del espectáculo mediáticos dejaron entrever sus limitaciones frente a   la dimensión de lo social. Mi por ejemplo. las barreras de contención levantadas por los nuevos   estrategas de las relaciones públicas, tanto al interior como al exterior de   las empre­sas. aparecieron como tigres de papel   delante de todo lo que recuer­da la vieja contradicción entre el capital y el   trabajo (con la presen­cia de grandes huelgas] y frente a lo que significan los   daños oca­sionados sobre el medio ambiente por una cierta concepción del   &quot;progreso&quot;. como se ha visto en ciertas   catástrofes ecológicas emblemáticas. </font></p>     <p><font size="2" face="Verdana">Polucion, explocion,   naufragio.....tantos son los &quot;rriesgos tecnológicos   mayores&quot; que por todo el mundo se ha forzado  a la empresa de pensar  en sus relaciones con la sociedad  en el marco del ascenso de la conciencia ecológica.   Los años 70 fueron marcados  por las   advertencias que dieron. entre   otros. el accidente químico de Seveso   en Italia 11976), la catástrofe nuclear de Three   Miles lsland en los Estados Unidos (1979), el   accidente de un tren con productos quimicos en Mississauga, Canadá (1979). En los años 80, la catástrofe   de México (explosión de un almacén en una <i>zona </i>densa­mente   poblada con incendio generalizado, 1984); la nula: tóxica de Bhopal (India) que a inicios de 1985 provocó más de 2.300   muertos y 6.000 heridos y ocasionó al grupo americano Union   Carbide (ter­cero en los USA), la pérdida de más de   un tercio de sus be­neficios; la contaminación con productos tóxicos del río Rhln a causa de un incendio de depósitos de la firma Sandoz en Bale... y todos los naufra­gios de los supertankers.</font></p>     <p><font size="2" face="Verdana">Todos esos acontecimientos que fueron ampliamente mediatizados precipitaron   la reflexión sobre la manera de controlar la crisis. No sola­mente en forma   superficial sino en profundidad, es decir, haciendo de ella un elemento   esencial del modelo de gestión empresarial. A lo largo de estas crisis se   despejó una evidencia: la incapacidad estructural de las organiza­ciones y de   diversas <sup>-</sup>culturas de   empresa&quot; para hacer frente a lo imprevisto. La solución propuesta: dotarse   de células de comunicación en tiempo de crisis pero también pensar en la crisis   y en la desestabi­lización en tiempos de paz. Como lo anotaba aquel que asumó la responsabilidad de un nuevo servicio de reta   clones externas de la firma Sandoz después del   accidente de Bale: &quot;Es necesario desa­rrollar una percepción cibernética   de las relaciones públicas&quot;.</font></p>     <p><font size="2" face="Verdana">La posición central asumida   por la empresa y su esquema de calores tiene   efectos miméticos: los modelos de gestión   de las relaciones sociales se   transfieren rápida</font> <font size="2" face="Verdana">mente al sector p&uacute;blico y a la sociedad civil. El &quot;know-how&quot; y lo   imaginario de la comuni&shy;caci&oacute;n publicitaria como t&eacute;c&shy;nica de venta de un   producto material o inmaterial han obtenido m&eacute;ritos con las for&shy;mas de   comunicar practi&shy;cadas por el Estado con relaci&oacute;n a sus administrados; por las   grandes organiza&shy;ciones caritativas en relaci&oacute;n con sus eventuales do&shy;nadores;   por las Iglesias con relaci&oacute;n a sus fieles, etc. Pero, sin embargo, la tasa de   rendimiento de las campa&ntilde;as no ha sido siempre propor&shy;cional a su resonancia o   a los recursos utilizados.</font></p>     <p><font size="2" face="Verdana"><img border=0 width=325 height=305 src="/img/revistas/rpc/v05n01/v05n01a03image004.jpg" v:shapes="_x0000_i1027"></font></p>     <p>&nbsp;</p>     <p><font size="2" face="Verdana">Es en ese   sentido que numerosos investigadores se interrogan sobre las conse­cuencias de   esta profesiona­lización de las estrategias de comunicación En 1961, el   filósofo alemán Jürgen Habermas   se interrogaba sobre la progresiva colo­nización del espacio público por las   técnicas de publicidad y de marketing. La nueva fase de racionalización de la   comu­nicación cívica de la empresa y su difusión como modelo de comunicación natural,     <br>   replantean la cuestión de la &quot;privatización&quot; de los espacios 1de   debate de la vida democrática.</font></p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p><font size="2" face="Verdana">LAS FRONTERAS DE LA TRANSNACIONALIZACIÓN Y DE LA DES -TERRITORIA­LIZACIÓN</font></p>     <p><font size="2" face="Verdana">Al nivel de   los sistemas mediáticos, desregulación y globalización significan que cada vez   más firmas de comu­nicación acarician el proyecto de salir fuera de sus   fronteras y que ello implica una condi­ción para su supervivencia: significa   que la competencia a la que es sometida la produc­ción nacional se   intensificará; que el objetivo de rentabilidad tiende chocar contra la multiplicacion de oferta cultural y acelera la búsquda de formulas </font><font size="2" face="Verdana">&quot;en serie&quot; que la nocion de identidad nacional&quot;. mediatizada   por productos culturales seencuentra cada vez contrariada por los múltiples   cruzamientos de capitales y de formas de coproducción; finalmente, que lo que   se pueden llamar &quot;espacios de comunicación regionales con carácter   global&quot; deben desarrollarse.</font></p>     <p><font size="2" face="Verdana">Una de las vías de acceso a esta globalización por etapas es aque­lla que   abre la construcción de &quot;grandes mercados únicos&quot;. el   europeo, por supuesto. pero también aquellos que se   instalan en América del Norte (Canadá. Estados Unidos y México) o en d área del   Asia-Pacífico. Pero como ya lo ha demostrado el laboratorio europeo, la   búsqueda de señales. de referencias y de imágenes   comunes a las diversas culturas es un proceso mucho más contra­dictorio y caótico que lo que se puede pensar   a través de las visiones univocas de la transnacionalización de las culturas,   de las economías y de los mercados. Los productos llamados   &quot;universales&quot; están siempre a la merced de un desacople con relación   a las au­diencias nacionales.</font></p>     <p><font size="2" face="Verdana">Todo aquello recuerda que los mercados únicos y los espacios de   comunicación comerciales que les acompañan son también construcciones sociales.   Si los años 70 han privilegiado los análisis de las lógicas centrifugas de desterritorialización que proyectaban los espacios locales   y nacionales en cl espacio del mercado mundial. los   arios 80 han visto dibujarse un movimiento inverso: la preocu­pación de   comprender esta otra faceta del mismo proceso: cómo esas lógicas centrifugas se   reterritorializan, se relocalizan; de qué manera las   comunidades concretas de gente se apropian de ellas y se otorgan un sentido a   partir de su propia experiencia.</font></p>     <p><font size="2" face="Verdana">Hasta   entonces todo parecía institucionalmente claro. Sobre el tablero mundial se   enfrentaban dos doctrinas sobre la información; dos concepciones del mundo. Por   un lado: los Estados Unidos y su principio de &quot;free flow&quot; of information que, corno corolario del prin­cipio de la   libertad de empresa. les parecía tan vital para la   libre circulación de programas, filmes y otros productos dc: las indus­trias   culturales de ese: país, como el despliegue de sus industrias de información.</font></p>     <p><font size="2" face="Verdana">Trina medias de   Occidente. El tono dcl debate subió en 1972, en una dis­cusión de la Asamblea   General de Naciones   Unidas sobre la reglamentación de emisiones por satélite de difusión directa   (pro­cedimiento que estaba lejos de ser operativo en esa época).</font></p>     <p><font size="2" face="Verdana">Triunfó la   tesis soviética sobre la necesidad de reglamentar. Los Estados Unidos se   encontraron solos con su principio de libre flujo frente a un centenar de   naciones. El Este logró aliar su posición con la de los países del Sur,   preocupados por preservar su autode­terminación cultural.</font></p>     <p><font size="2" face="Verdana">¿REGLAMENTACION O LIBERALIZACION DE FLUJOS?</font></p>     <p><font size="2" face="Verdana">Encerrada en   su lógica de la, guerra fría y de la lucha maniqueista   entre libertad y totalitarismo; sobredeterminada por   el conflicto Este/Oeste en desmedro de la dimensión Norte/Sud, la pola­rización   fue una constante en los enfrentamientos ideológicos que se   sucedieron durante la década de</font></p>     <p><font size="2" face="Verdana">los 70 en el seno de la 'UNESCO, referidos   fundamentalmente a la necesidad de reequilibrar los flujos Norte/Sud. LOs estados del Sud defendieron la   necesidad de instaurar un &quot;Nuevo   Orden</font></p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p><font size="2" face="Verdana"><img border=0 width=210 height=139 src="/img/revistas/rpc/v05n01/v05n01a03image006.jpg" v:shapes="_x0000_i1026"></font></p>     <p><font size="2" face="Verdana">Mundial de   la Información y de la Comunicación (NOMIC)&quot;; una reivindicación que les   permitía eludir su responsabilidad en la ausencia de transparencia y de   libertad de prensa en muchos pai­ses del tercer mundo   y, al mismo tiempo, planteaba un problema en amplitud. La controversia sobre el   NOMIC fue cada vez más tensa, hasta el punto culminante cuando los Estados   Unidos de Ronald Reagan y el Reino Unido de Margaret Thatcher   cerraron sus puertas a la UNESCO U985 y 1986, respectivamente).</font></p>     <p><font size="2" face="Verdana">Este debate   aparece actualmente muy lejano. a pesar de que las   disparidades a las que se trató de dar respuesta están muy lejos de haber   desaparecido. Además de que en el Sud, numerosos gobier­nos han preferido   realizar una regulación de sus sistemas audiovisuales y de sus   telecomunicaciones a través de mecanismos de mercado, dejando a la sociedad   civil encontrar sus propias formas de apropiación del dispositivo de   comunicación en un contexto de capitalismo salvaje. Es el caso de América   Latina que concentra más del 6S% de las recursos mediáticos del tercer mundo y   abriga a grupos locales multimedias que pueden   compararse a algunos de sus competidores americanos o europeos (Globo en el   Brasil. Televisa en México).</font></p>     <p><font size="2" face="Verdana">El debate   sobre la necesidad de una reglamentación internacional llegará a la Comunidad   Europea y al Consejo Europeo en la segun­da mitad de los años 80 con la cortina   de fondo de los satélites de televisión. ¿Era necesario imponer cuotas a los   programas? Esta tesis que fue defendida por Francia en nombre de la   preservación de la &quot;identidad cultural&quot; europea contra el Reino   Unido.&quot; jefe de la oposición&quot;. no tuvo   adherentes en ninguno de los hemiciclos europeos.</font></p>     <p><font size="2" face="Verdana">Progresivamente.   a lo largo de esta misma década, la con­frontación   entre partidarios y adversarios de la reglamentación se desplazó hacia   instancias más economicistas, como el cm (Acuerdo General sobre el Comercio y   Tarifas Aduaneras), donde la suerte de la &quot;comunicación&quot; estaba   mezclada con una discusión más amplia sobre el ordenamiento del &quot;sector de   servicios&quot; de las redes de &quot;flujos invisibles&quot; (Uruguay Round).</font></p>     <p><font size="2" face="Verdana">La caída del muro de Berlin en 1989 y de otros   símbolos del &quot;alambrado&quot; informacional del &quot;socialismo   real&quot;, coincidió con la penetración forzosa de grupos de multimedias y publicistas de Europa y Estados Unidos, en   busca de una integración con las redes de la economía mundial. Irania de la   historia fue el principio de soberanía nacional que la Unión Soviética oponía a   los ameri­canos lo que derrumbó su imperio. Los americanos anunciaron: &quot;La   guerra de marcas ha reemplazado a la guerra fría. Estamos entrando en la era de   la Nueva Frontera del marketing&quot;.</font></p>     <p><font size="2" face="Verdana">Razonar en   esos términos sería la mejor manera de reproducir los espectros bipolares que   vieron el terreno llano cuando era abrupto; cuando vieron la realidad en bloque   ahí donde existía diversidad.</font></p>     <p><font size="2" face="Verdana">¿NUEVA MODA IDEOLOGICA?</font></p>     <p><font size="2" face="Verdana">Una vez definido el nuevo paisaje de los medias y de la comuni­cación,   ¿quién puede negar que la &quot;globalización&quot; es, en adelante, un hecho?   Pero es también una moda ideológica. Esta historia nos lleva al final de los   años 60. Es en esa época que lo &quot;global&quot; irrumpe en nuestra   representación del mundo gracias a dos tratados céle­bres: el de Marshall Mc Luhan escrito en colaboración con Quentin   Fiore (War and Peace in the Global Village) y aquel de Zibigniew Brzezinski (Between Two Ages. America's   Role in the Technetronic   Era).</font></p>     <p><font size="2" face="Verdana">El primero se apoya en la   experiencia de la guerra de Vietnam y el rol   desempeñando entonces por la televisión: gracias a la pantalla chica, los   ciudadanos cesan de ser simples especta­dores para convertirse en par­ticipantes;   la dicotomia entre civiles y militares se habia casi esfumado. En tiempos de paz, según Mc Luhan el media electrónico tiende hacia el progreso de   todos los territo­rios no industrializados y la técnica se convierte asi en el motor del cambio social.</font></p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p><font size="2" face="Verdana">En la misma época, aparece en los Estados Unidos el slo­gan de la &quot;revolución   de las comunicaciones&quot;, que &quot;desa­rrolla el deseo de consumo, la   responsabilidad social colecti­va, la rebelión de los jóvenes, la rebelión   femenina, la re­volución de la moda, la era del juicio individual; en resumen,   una nueva sociedad&quot;. Esta &quot;revolución&quot; sella la suerte de las   últimas utopias de los cambios sociales y significa   la muerte de las ideologías. La idea de la &quot;aldea global&quot; comienza   entonces su carrera en el mercado del pensamien­to: cada gran crisis interna­cional   acelerará su éxito. Asi sucedió durante la crisis del   Golfo, mientras la guerra psi­cológica cavaba la trinchera entre civiles y   militares.</font></p>     <p><font size="2" face="Verdana">Politólogo, director de inves­tigación del Instituto de Investigaciones   sobre el comu­nismo en la Universidad de Columbia, el Sr. Zbigniew   Brzezinski prefiere la expre­sión &quot;aldea   global&quot;; la conno­tación del retorno a la comu­nidad y a la intimidad ligadas a la aldea le parece poco adaptada al   entorno interna­cional. Los nudos de las redes tecnotrónicas   (donde se aparejan computadoras. tele­visión y telecomunicaciones) ha   convertido al mundo en un &quot;nudo de relaciones interde­pendientes,   nerviosas, agi­tadas, tensas&quot;.</font></p>     <p><font size="2" face="Verdana">El futuro consejero en mate­ria de   seguridad nacional del presidente James Carter, afirma que los Estados Unidos son la primera sociedad glo­bal de la   historia&quot;. Propagadores de la &quot;revolu­ción tecnetrónica&quot;,   ellos &quot;comunican&quot; más que cualquier otra potencia: 65% del conjunto   de las comunica­ciones mundiales lo demues­tran mediante los productos de sus   industrias culturales y también gracias a &quot;sus técni­cas, sus métodos y   sus prácti­cas nuevas de organización&quot;. Al frente, según Brzezinski, en el bloque dominado por la otra Super Potencia, encon­tramos solamente sociedades en   penurias que &quot;secretan el hastío&quot;. Esta &quot;globalización&quot;   vuelve caduca la noción de imperialismo: la &quot;diplomacia de los   cañones&quot; pertenece al pasado, el futuro está en la &quot;diplomacia de las   redes&quot;.</font></p>     <p><font size="2" face="Verdana">El   hundimiento de los socialismos reales consagró la victoria americana y el   aborto del universalismo comunista: en adelante, una sola &quot;globa­lización&quot;   parece posible. Gradas a la varita mágica de Francis Fukuyama.   un conse­jero del departamento de Estado, el &quot;fin   de las ide­ologías&quot; se convierte en el &quot;fin de la historia&quot;.</font></p>     <p><font size="2" face="Verdana">Veinte años   después de la publicación de su libro sobre la sociedad tecnotrónica,   Brzezinski corroboró: &quot;La base de la potencia   americana es, sobre todo, su dominio sobre el mercado mundial de las   comunicaciones.., lo que crea una cultura de masas que   posee una fuerza de imitación politica&quot;.</font></p>     <p><font size="2" face="Verdana">Pero en los   años 80, la geopolítica se había estancado y el lenguaje de la globa­lización se   aplicaba en primer lugar al mercado. El inventor del &quot;mercado global&quot;   fue el profesor Theodnr Levit,   direc­tor de la Harvard Business Review, cuyas ideas   fueron tomadas por las grandes empresas para legitimizar   sus estrategias de expansión.</font></p>     <p><font size="2" face="Verdana">Asi, en el balance de 1986 de la   sociedad Saatchi &amp; Saatchi   se anota: &quot;Los científicos y los tecnólogos han realizado aquello que. desde hacía tiempo, militares y hombres de estado habían tratado de   establecer sin lograrlo: el imperio global mercado de capitales, de productos y   servicios, management y técnicas de fabricación se   volvieron globales por naturaleza. Es la global marketplace&quot;.</font></p>     <p><font size="2" face="Verdana">Esta filosofía de la globalización provocó un conflicto semántico que   culminó en legitimizar, en las grandes asambleas de   la comu nidad   internacional, conceptos del tipo libertad de expresión com­ercial&quot;. Una   manera de colocar la esfera pública al servicio de la publicidad.</font></p>     <p><font size="2" face="Verdana">Principie de   libertad de expresión comercial e indisociable de la libertad de los flujos de   información, la libertad se identifica con la libertad,mundo entre el 20% de la población que concentra el   80% del poder adquisitivo y de los capitales de la inmensa mayoría de la   humanidad. Y tampoco importa, de esta   globalización marcada por la especulación, las ofertas públicas de compra, los   colosales endeudamientos de las empre­sas. cte.</font></p>     <p><font size="2" face="Verdana">FRAGMENTACIONES</font></p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p><font size="2" face="Verdana">Menos   visible que esta globalización, la revancha de las culturas singulares ha   marcado también a los años 80. Las tensiones entre el pluralismo cultural y las fuerzas uniformizantes   del universalis­mo mercantil han revelado la complejidad de las reacciones   corno emergencia de un mercado a escala mundial.</font></p>     <p><font size="2" face="Verdana">Nuevas preguntas han surgido sobre la manera de negociar con­cretamente,   sobre el <a href="http://terreno.la">terreno, la</a> relación entre lo singular y lo uni­versal: ¿cómo adquieren un sentido   para cada comunidad las incontables ramificaciones sobre las redes que   constituyen la trama de la mundialización? ¿Cómo resiste o se adapta? Los   mismos términos de &quot;hibridación&quot;, &quot;criollizacián&quot;   y mestizaje designan rea­lidades que las nociones de   &quot;americanización&quot; o de &quot;imitación&quot; habían impedido de   conceptualizar. Después de dos décadas mar­cadas por una visión determinista de   los medias y de las tec­nologías de comunicación, regresa el tiempo de la   antropología, del retomo a la complejidad de las culturas sobre las cuales los   men­sajes actúan.</font></p>     <p><font size="2" face="Verdana">Sin embargo,   esta resistencia de las sociedades se muestra ambivalente. Puede ser que ella   conviva con el repliegue naciona­lista, portador de la ilusión sobre la pesada lógica del mercado   mundial. Por tanto, fragmentación y globalización son dos caras de una misma   realidad en vías de descomposición/recomposición.</font></p>     <p><font size="2" face="Verdana">El cambio de   las fronteras conceptuales va acompañado de un recorte de las fronteras   institucionales que testimonia, por ejemplo, la emergencia de un tercer sector   en las relaciones internacionales. Así se dibuja un espacio público   transnacional que influye en las sociedades civiles: entre las lógi­cas de   mercado de la Realpolitik de la razón de Estado,   ¿podemos soñar con otro espacio? La preparación de la cumbre de Rio indicó que   se hace más difícil, hoy en día, prescindir de esos nuevos actores   internacionales, anclados al mismo tiempo en ter­ritorios nacionales y   proyectando el mundo.</font></p>     <p><font size="2" face="Verdana"><img border=0 width=183 height=144 src="/img/revistas/rpc/v05n01/v05n01a03image008.jpg" v:shapes="pic"></font></p>      ]]></body>
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