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<article-title xml:lang="es"><![CDATA[CONDUCTA ÉTICA EN EL PARO CARDIORRESPIRATORIO]]></article-title>
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<institution><![CDATA[,Universidad Mayor de San Andrés Facultad de Medicina ]]></institution>
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</front><body><![CDATA[ <p align="right"><font face="Verdana" size="2"><b>EDUCACI&Oacute;N M&Eacute;DICA CONT&Iacute;NUA</b></font></p>     <p align="right">&nbsp;</p>     <p align="center"><font face="Verdana" size="4"><b>CONDUCTA ÉTICA EN EL PARO CARDIORRESPIRATORIO</b></font></p>     <p align="center">&nbsp;</p>     <p align="center">&nbsp;</p>     <p align="center"><font face="Verdana" size="2"><b>Ac. Dr. Oscar Vera Carrasco*</b></font></p>     <p align="center"><font face="Verdana" size="2">* Especialista en Medicina Cr&iacute;tica y Terapia intensiva. Profesor Em&eacute;rito de Pre y Postgrado de la Facultad de Medicina, Enfermer&iacute;a Nutrici&oacute;n y Tecnolog&iacute;a M&eacute;dica de la Facultad de Medicina de la Universidad Mayor de San Andr&eacute;s (UMSA). Miembro de la Academia Boliviana de Medicina.</font></p>     <p align="justify">&nbsp;</p>     <p align="justify">&nbsp;</p> <hr noshade>     <p align="justify"><font face="Verdana" size="3"><b>Introducción</b></font></p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p align="justify"><font face="Verdana" size="2">El consenso internacional sobre <b>paro cardíaco, </b>conocido como &laquo;estilo Utstein&raquo;, define el paro como el cese de la actividad mecánica cardíaca, confirmado por la ausencia de conciencia, pulso detectable y respiración (o respiración agónica entrecortada). La <b>muerte súbita cardíaca </b>se define como la que ocurre de modo inesperado, dentro de la primera hora del comienzo de los síntomas, en pacientes cuya situación previa no hacía previsible un desenlace fatal. Muerte súbita y <b>paro cardiorrespiratorio </b>(PCR) suelen usarse como sinónimos. Ambos son conceptos de límites arbitrariamente establecidos en torno a un mismo fenómeno. El concepto de muerte súbita tiene un enfoque fundamentalmente epidemiológico, y el de PCR es de orientación clínica.</font></p>     <p align="justify"><font face="Verdana" size="2">El cambio a la definición &laquo;estilo Utstein&raquo; se vincula con la organización de la atención al PCR y su objetivo es ofrecer una pauta al que atiende a la víctima para la puesta en marcha de una secuencia asistencial conocida como &laquo;cadena de supervivencia&raquo;.</font></p>     <p align="justify"><font face="Verdana" size="2">Aunque las causas del paro respiratorio y cardíaco son diversas, desde el punto de vista asistencial se tiende a considerar como una entidad única denominada PCR. La interrupción de una de las dos funciones vitales lleva rápida e indefectiblemente a la detención de la otra, por lo que su manejo se aborda de forma conjunta. El conjunto de medidas aplicadas para tratar el PCR ha sido denominado &laquo;resucitación&raquo;. La <b>resucitación    cardiopulmonar </b></font><font face="Verdana" size="2">(RCP) se define como el conjunto de maniobras encaminadas a revertir el PCR, sustituyendo primero, para intentar restaurar después, la respiración y circulación espontáneas con el fin de evitar la muerte por lesión irreversible de órganos vitales, especialmente del cerebro. Se distinguen dos niveles de RCP: básica y avanzada.</font></p>     <p align="justify">&nbsp;</p>     <p align="justify"><font face="Verdana" size="2"><b>Aspectos éticos en el PCR</b></font></p>     <p align="justify"><font face="Verdana" size="2">La bioética médica se ha definido como la aplicación de los principios éticos a la toma de decisiones asistenciales, con el objeto último de mejorar la calidad de esa asistencia.</font></p>     <p align="justify"><font face="Verdana" size="2">La PCR es un problema de extrema gravedad que debe ser identificado y resuelto lo más rápidamente posible, no sólo por el pronóstico vital a corto plazo, sino también por las posibles secuelas, generalmente neurológicas, que acompañan a una reanimación tardía, defectuosa o inapropiada. Ante este devastador problema de salud, todos los esfuerzos deben volcarse en la identificación precoz de signos y síntomas que nos pueden poner sobre aviso que la PCR es inminente, para intentar evitarla, si es posible, o iniciar lo más rápida y adecuadamente la reanimación.</font></p>     <p align="justify"><font face="Verdana" size="2">Una vez que ésta se produce, debemos identificar correcta y rápidamente aquellos pacientes que son candidatos a iniciar maniobras de RCP, y en los que no por cuestiones médicas o éticas. En cualquier caso, si existen dudas razonables, se debe iniciar la reanimación hasta obtener más datos objetivos, ya que el principio del beneficio de la duda debe favorecer siempre a la víctima.</font></p>     <p align="justify"><font face="Verdana" size="2">En este sentido, es importante la realización de una buena historia clínica con todos los antecedentes personales de interés y el motivo de ingreso y, además, anotar si el paciente no fuera reanimable (órdenes de &quot;no-RCP&quot;). Esto facilitaría enormemente la decisión de empezar o no la RCP, ayudaría a aclarar la causa de la PCR y a que el médico responsable de la reanimación se centrara exclusivamente en ella en ese momento.</font></p>     <p align="justify">&nbsp;</p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p align="justify"><font face="Verdana" size="2"><b>Reanimación cardiopulmonar</b></font></p>     <p align="justify"><font face="Verdana" size="2">Reanimación es definido por la Real Academia Española (RAE) como el &quot;Conjunto de medidas terapéuticas que se aplican para recuperar o mantener las constantes vitales del organismo&quot;. Además, señala que &quot;Reanimar es dar vigor, restablecer las fuerzas, hacer que recobre el conocimiento alguien que lo ha perdido&quot;. En medicina, la palabra &quot;reanimación&quot; debe ser entendida como un conjunto de medidas terapéuticas que se aplican para recuperar y mantener las funciones vitales del organismo.</font></p>     <p align="justify"><font face="Verdana" size="2">En consecuencia, se entiende por reanimación cardiopulmonar o cardiorrespiratoria el &quot;conjunto de medidas de soporte vital, básico y avanzado, que intentan restablecer la función cardiopulmonar una vez que en una persona se ha producido un paro cardiorrespiratorio&quot;. Clínicamente el paro cardiorrespiratorio se define por tres hechos fundamentales: 1) Pérdida de conciencia; 2) Apnea; y 3) Ausencia de pulso central.</font></p>     <p align="justify"><font face="Verdana" size="2">Es esencial señalar que el objetivo de la RCP no es la mera restauración de las funciones vitales, sino la <i>supervivencia con un mínimo de calidad de vida. </i>El reanimar a una persona con un paro cardiorrespiratorio reconoce el valor de la vida cuando se está frente a una situación vitalmente límite que se estima reversible. En estos casos, debe considerarse una obligación médica y ética intentar la reanimación. Sin embargo, la aplicación indiscriminada de tal tipo de maniobra implica, también, </font><font face="Verdana" size="2">el riesgo de menoscabar la dignidad del morir y de dejar a los pacientes con graves secuelas neurológicas.</font></p>     <p align="justify"><font face="Verdana" size="2">Desde la aparición de las técnicas de resucitación cardiopulmonar, en la década de los 60s, su aplicación ha demostrado utilidad para salvar vidas. Estas técnicas han ido en paralelo al explosivo desarrollo de la medicina intensiva. La experiencia, sin embargo, nos ha llevado a concluir que estos procedimientos, habitualmente aplicados en situaciones extremas, tienen éxito sólo en una minoría de casos. Los objetivos de la RCP son: preservar la vida, restablecer la salud, limitar las secuelas y discapacidades, respetar las decisiones individuales, derechos y privacidad.</font></p>     <p align="justify"><font face="Verdana" size="2">La posibilidad de fracaso de la RCP y deceso del paciente sigue siendo el desenlace más habitual. Algunos pocos pacientes, de acuerdo a las circunstancias clínicas, pueden lograr una recuperación integral, sin experimentar gran deterioro. Sin embargo, un resultado inesperado de todas estas técnicas ha sido la generación de un nuevo tipo de paciente: aquellos que lograron sobrevivir con mayor o menor daño neurológico y con mayor o menor dependencia de terapias médicas intensivas y de la ayuda de otras personas.</font></p>     <p align="justify"><font face="Verdana" size="2">En la actualidad existe la convicción generalizada de que estas técnicas no son susceptibles de ser aplicadas indiscriminadamente a toda persona que sufra el cese de su función cardíaca o respiratoria, pues en muchos casos el paro cardiorrespiratorio (PCR) sobreviene en el momento de la muerte natural y esperada de un paciente, que no tiene posibilidad de continuar viviendo, ya sea por un evento agudo irreparable (ej. accidente con pérdida de continuidad de cabeza y cuerpo, o daño cardiaco irreparable), por una enfermedad progresiva (ej. cáncer o demencia), por deterioro crónico de funciones hasta ya no ser compatibles con la vida (ej.  insuficiencia crónica </font><font face="Verdana" size="2">de algunos órganos), el agotamiento de las capacidades fisiológicas sin capacidad de mayor soporte por una enfermedad aguda (ej. falla orgánica múltiple). Todos estos ejemplos son claramente entendibles como casos en que la aplicación de maniobras de RCP, resulta una acción médica fútil.</font></p>     <p align="justify"><font face="Verdana" size="2">El cese de la actividad cardiaca y respiratoria, es condición necesaria para el término de la vida (a menos que se logre revertir). En sentido inverso, el término de la vida implica siempre el cese de la actividad cardiorrespiratoria. Esta círculo, aparentemente tautológico, se presta nuevamente para generar confusión; por tanto para aclarar esta confusión es primordial tratar de distinguir cuando estamos frente a un evento potencialmente corregible, sea inesperado o no y cuando no lo estamos.</font></p>     <p align="justify">&nbsp;</p>     <p align="justify"><font face="Verdana" size="2"><b>Principios bioéticos de la resucitación cardiopulmonar</b></font></p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p align="justify"><font face="Verdana" size="2">Las decisiones en la RCP deben estar basadas en los principios básicos de la ética. Las situaciones de emergencia vital hacen más difícil la toma de decisiones. En los menores de edad son determinadas por sus padres y/o tutores considerando el mejor interés del menor. Existen situaciones en las que está claramente indicado el inicio de la RCP y otras en las que está justificado suspender las maniobras. Otros aspectos éticos incluyen: posibles donantes y el aprendizaje de maniobras. Su objetivo es la supervivencia y no la restauración de funciones vitales.</font></p>     <p align="justify"><font face="Verdana" size="2">La decisión de iniciar, limitar o suspender procedimientos de sostén vital, plantea profundos problemas clínicos y éticos al médico, equipo de salud, paciente y su familia, por lo que es importante tomar en cuenta los siguientes datos clínicos relativamente relevantes: el pronóstico (neurológico) en RCP exitoso, los factores clínicos indicadores de un paro CR irreversible, la RCP exitosa y morbilidad, y la mortalidad posterior.</font></p>     <p align="justify"><font face="Verdana" size="2">Bajo los principios de beneficencia, no   maleficencia,   autonomía,   justicia </font><font face="Verdana" size="2">y futilidad, que son inherentes a los seres humanos, se debe tener claro qué medidas se deben tomar según el nivel de soporte vital y reanimación cardiocerebropulmonar de cada paciente.</font></p>     <p align="justify"><font face="Verdana" size="2">La importancia de estos aspectos nos hacen volver a los &quot;Fines de La Medicina&quot;, pues es a la luz de estos, que podremos ir seleccionando objetivos, aclarando dudas y definiendo conductas para nuestros pacientes. Los fines de la medicina, hacia fines del siglo XX y de nuestro nuevo siglo, fueron claramente conceptualizados y expresados en el documento elaborado por el Hastings Center el año 1996.</font></p>     <p align="justify"><font face="Verdana" size="2">Se definieron cuatro <b><i>objetivos fundamentales, </i></b>que son:</font></p>     <blockquote>       <p align="justify"><font face="Verdana" size="2">a)&nbsp;Prevención de las enfermedades y   lesiones,   y   promoción   de   la conservación de la salud.</font></p>       <p align="justify"><font face="Verdana" size="2">b)&nbsp;El alivio del dolor y el sufrimiento causado por males.</font></p>       <p align="justify"><font face="Verdana" size="2">c)&nbsp;La   atención   y  curación   de   los enfermos  y  los  cuidados  a  los incurables.</font></p>       <p align="justify"><font face="Verdana" size="2">d)&nbsp;Evitar una muerte prematura y la búsqueda de una muerte tranquila.</font></p> </blockquote>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p align="justify"><font face="Verdana" size="2">Al menos los tres últimos objetivos tienen directa relación con el tema que desarrollamos, siendo el último punto el de mayor cercanía. En aquellos pacientes recuperables las maniobras de RCP, sin duda pueden evitar una muerte prematura; el potencial conflicto, está en también buscar una muerte tranquila, para aquellos que sufren de alguna condición letal.</font></p>     <p align="justify"><font face="Verdana" size="2"><b><i>Otros objetivos son:</i></b></font></p>     <blockquote>       <p align="justify"><font face="Verdana" size="2">• Preservar la vida</font></p>       <p align="justify"><font face="Verdana" size="2">• Restablecer la salud</font></p>       <p align="justify"><font face="Verdana" size="2">• Limitar las secuelas y discapacidades</font></p>       <p align="justify"><font face="Verdana" size="2">• Respetar las decisiones individuales, derechos y privacidad</font></p> </blockquote>     <p align="justify"><font face="Verdana" size="2">Las Guías de la American Heart Association publicadas en 2010 hacen mención a dos principios éticos elementales en la atención al </font><font face="Verdana" size="2">paciente, autonomía y futilidad, en referencia a la capacidad del paciente de decidir sobre la terapéutica que desea o no recibir como parte de su atención de salud, así como la utilidad de determinada medida (Morrison, 2010). La decisión de iniciar, limitar o suspender procedimientos de sostén vital, plantea profundos problemas clínicos y éticos al médico, equipo de salud, paciente y su familia.</font></p>     <p align="justify"><font face="Verdana" size="2">Aunque lo ideal es iniciar la RCP sólo en pacientes con posibilidades de ser reanimados sin secuelas, esto es impredecible cuando se decide iniciarla. Por tanto, en el medio extrahospitalario se tiende a la aplicación universal de las maniobras de SVB, salvo si existen signos evidentes de muerte establecida. La asistencia a una PCR en el medio hospitalario permite disponer en la mayor parte de los casos de información que facilita la toma de esta decisión. En términos generales, las maniobras deben iniciarse en todos los pacientes en los que existan posibilidades de recuperación para mantener posteriormente una vida en condiciones aceptables.</font></p>     <p align="justify"><font face="Verdana" size="2">Como en cualquier otra situación de emergencia, se asume habitualmente que el paciente habría dado su consentimiento para ello (consentimiento presunto) si las circunstancias se lo permitieran, pero esto no debe suponer el inicio precipitado y automático de las maniobras de RCP a todos los individuos que presentan una PCR, ya que dicha actitud conlleva en algunos casos una aplicación desproporcionada que da lugar a situaciones dramáticas y penosas para el individuo y su familia (coma vegetativo persistente sin posibilidades de recuperación neurológica) con prolongación inútil del sufrimiento y consumo ineficaz de recursos asistenciales(encarnizamiento </font><font face="Verdana" size="2">terapéutico).</font></p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p align="justify"><font face="Verdana" size="2"><b>Cuándo iniciar la RCP</b></font></p>     <p align="justify"><font face="Verdana" size="2">En la valoración de la utilidad de un tratamiento se debe de distinguir entre </font><font face="Verdana" size="2"><i>&quot;efecto&quot; </i>y <i>&quot;beneficio&quot;. </i>El efecto es definido como la mejoría limitada a un órgano o parte del individuo (ej, latido cardiaco) y el beneficio es entendido como la mejoría de la persona considerada globalmente (ej. latido cardiaco pero con muerte cerebral).</font></p>     <p align="justify"><font face="Verdana" size="2"><b>Indicaciones para iniciar la resucitación cardiopulmonar</b></font></p>     <p align="justify"><font face="Verdana" size="2">No existe una indicación específica de en quién y cuándo iniciar maniobras de RCP, es decir está claro que se tratará de un paciente en paro respiratorio y circulatorio, pero el criterio fundamental será que pensemos que existe la alternativa de reversibilidad.</font></p>     <p align="justify"><font face="Verdana" size="2">Según las Guías de actuación clínica de la Sociedad Española de Cardiología en Resucitación Cardiopulmonar se señala las siguientes indicaciones para iniciar la RCP 1999).</font></p>     <p align="justify"><font face="Verdana" size="2"><b><i>Clase I</i></b></font></p>     <blockquote>       <p align="justify"><font face="Verdana" size="2">1. Cuando  la  PCR se  produce  en individuos sanos o con enfermedad aguda o crónica que no suponga un pronóstico inmediato fatal, sin que conste oposición expresa a su práctica y si no han transcurrido más de diez minutos del establecimiento de la misma.</font></p> </blockquote>     <p align="justify"><font face="Verdana" size="2"><b><i>Clase IIa</i></b></font></p>     <blockquote>       ]]></body>
<body><![CDATA[<p align="justify"><font face="Verdana" size="2">2.&nbsp;Si en pacientes con las características del grupo I ya han transcurrido más de 10 min, está indicada la RCP si la PCR es por intoxicación barbitúrica o en situaciones de hipotermia o en ahogados, en especial si son niños o individuos jóvenes (por su mayor resistencia a la hipoxia).</font></p>       <p align="justify"><font face="Verdana" size="2">3.&nbsp;En los que no es posible determinar el momento de la PCR pero existen posibilidades de que haya pasado poco tiempo.</font></p> </blockquote>     <p align="justify"><font face="Verdana" size="2"><b><i>Clase III</i></b></font></p>     <blockquote>       <p align="justify"><font face="Verdana" size="2">4.&nbsp;Cuando la PCR es la consecuencia y expresión final de un proceso patológico terminal e irreversible, como      son       los       procesos neoplásicos   con   metástasis   sin opciones   terapéuticas,   deterioro </font><font face="Verdana" size="2">metabólico de una sepsis no controlada, hepatopatías crónicas evolucionadas, situaciones de fracaso multiorgánico o casos similares.</font></p>       <p align="justify"><font face="Verdana" size="2">5.&nbsp;Cuando existen criterios inequívocos de muerte irreversible, como son la presencia de rigidez, livideces o   descomposición.   Las   pupilas dilatadas y la falta de reflejo pupilar sugieren   muerte   cerebral,   pero pueden deberse a fármacos o a patología ocular previa.</font></p>       <p align="justify"><font face="Verdana" size="2">6.&nbsp;Cuando se comprueba la existencia simultánea de lesiones traumáticas incompatibles con la vida, pérdida de   masa   encefálica   o   grandes amputaciones (hemisección).</font></p>       <p align="justify"><font face="Verdana" size="2">7.&nbsp;Cuando la práctica de las maniobras de RCP exponga a graves riesgos o lesiones al personal que la debe llevar a cabo, por ejemplo, en el caso de electrocuciones si persiste contacto  entre  el  paciente y  la fuente eléctrica.</font></p>       <p align="justify"><font face="Verdana" size="2">8.&nbsp;Cuando     en     situaciones     de catástrofe la práctica de la RCP suponga demora para la asistencia a  otros  pacientes  con  mayores probabilidades de sobrevivir.</font></p>       <p align="justify"><font face="Verdana" size="2">9.&nbsp;Cuando el paciente había expresado antes, de forma fehaciente y precisa, su negativa a que se le aplicaran medidas de resucitación (testamento vital), en caso de precisarlas. La información   procedente   de   los familiares del paciente también debe considerarse válida.</font></p> </blockquote>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p align="justify"><font face="Verdana" size="2"><b>Otras indicaciones de iniciar RCP</b></font></p>     <blockquote>       <p align="justify"><font face="Verdana" size="2">• Paro  cardiorrespiratorio  agudo  e inesperado.</font></p>       <p align="justify"><font face="Verdana" size="2">• Breve       duración       del       paro cardiorrespiratorio.</font></p>       <p align="justify"><font face="Verdana" size="2">• Si ha transcurrido mucho tiempo (&gt; 20 min.) o si no se conoce, pero hay signos evidentes de muerte, no se debe iniciar la reanimación</font></p>       <p align="justify"><font face="Verdana" size="2">• Potencial         reversibilidad         o recuperación    de    las   funciones vitales.</font></p>       <p align="justify"><font face="Verdana" size="2">• Enfermo no terminal</font></p>       <p align="justify"><font face="Verdana" size="2">• La cronicidad o incurabilidad de la enfermedad no constituye motivo para no dar RCP</font></p>       <p align="justify"><font face="Verdana" size="2">• No existe una &quot;orden de no reanimar&quot;</font></p>       <p align="justify"><font face="Verdana" size="2">• No   hay   peligro   vital    para   el reanimador.</font></p>       ]]></body>
<body><![CDATA[<p align="justify"><font face="Verdana" size="2">• Si    no    conocemos    o    existe una   duda   razonable   sobre   las características del paciente y/o del tiempo y circunstancias de la paro cardiorrespiratorio, se debe iniciar la RCP.</font></p> </blockquote>     <p align="justify"><font face="Verdana" size="2"><b>¿Quién (o quiénes) deben decidir?</b></font></p>     <p align="justify"><font face="Verdana" size="2">La afirmación de que sólo al enfermo le corresponde tomar decisiones que afecta su propia vida, si bien es correcta en su esencia, se encuentra con significativas limitantes en la realidad. La orden, desde el punto de vista administrativo, recaerá sobre el médico. La cuestión es más bien definir cómo se llega a esta orden. En el fondo de esta génesis, se trata nada más y nada menos que de consentimiento informado.</font></p>     <p align="justify"><font face="Verdana" size="2">Todas las decisiones médicas se asientan en dos factores, el primero de ellos es técnico, se refiere a la proposición médica de acuerdo a la lex artis, el segundo es la aceptación del enfermo. La aceptación es la expresión del ejercicio de autonomía que, para desplegarse necesita tres condiciones: la primera es que el Paciente sea Capaz (esto es que esté en condiciones intelectuales y emocionales de tomar una decisión), la segunda es que el paciente esté adecuada y correctamente informado (al tanto de la situación, las posibilidades terapéuticas, su pronóstico y su factibilidad) y por último que la decisión sea Libre (con ausencia de coerción).</font></p>     <p align="justify"><font face="Verdana" size="2">Inmediatamente saltan las excepciones, siendo las más visibles la Incapacidad (paciente demente o cognitivamente perturbado, o en condición de catástrofe emocional) y la falta de información. Aún en  los países con </font><font face="Verdana" size="2">mayor tradición autonomista (como los anglosajones) la mayor parte de las decisiones de No-RCP, siguen siendo tomadas por el médico. Las órdenes así tomadas reciben el nombre de Órdenes Unilaterales.</font></p>     <p align="justify"><font face="Verdana" size="2">Lo ideal es llegar a una opción en conjunto con el paciente y a veces con sus cercanos, con una aproximación deliberativa, para esto se ha sugerido:</font></p>     <blockquote>       <p align="justify"><font face="Verdana" size="2">• Evitar el optimismo exagerado.</font></p>       <p align="justify"><font face="Verdana" size="2">• Ofrecer opciones que incluyan la limitación del tratamiento y discutir opciones en las que se justifiquen estas limitaciones.</font></p>       <p align="justify"><font face="Verdana" size="2">• No ofrecer alternativas si no se acompaña con educación.  Definir metas y explicar cómo las metas pueden modificar las opciones a elegir.</font></p>       ]]></body>
<body><![CDATA[<p align="justify"><font face="Verdana" size="2">• Explicitar  que tratamientos  serán mantenidos,   evitar   la   sensación de que se le dejo abandonado. Asegúrese de que las instrucciones sean claras.</font></p>       <p align="justify"><font face="Verdana" size="2">• Cuando converse con los parientes o cercanos, enfóquese en lo que el paciente hubiese deseado, o en lo que parezca el mejor interés del paciente.</font></p>       <p align="justify"><font face="Verdana" size="2">• Elabore un plan para comunicar las decisiones a otros miembros de la familia y otros cuidadores.</font></p> </blockquote>     <p align="justify"><font face="Verdana" size="2"><b>Cuando no realizar la RCP</b></font></p>     <p align="justify"><font face="Verdana" size="2">El médico no está obligado a realizar tratamientos inútiles aunque se lo solicite la familia del paciente cuando no se produzca ningún beneficio.</font></p>     <p align="justify"><font face="Verdana" size="2">La RCP se debe iniciar siempre excepto cuando exista alguna de estas circunstancias:</font></p>     <blockquote>       <p align="justify"><font face="Verdana" size="2">1. Que la PCR sea el episodio final de una enfermedad cardíaca o respiratoria crónica, un proceso maligno intratable, una enfermedad degenerativa en su fase final, un fracaso multiorgánico, etc. En todos estos casos la indicación de no reanimar es de carácter técnico y, por tanto, habitualmente la decisión </font><font face="Verdana" size="2">corresponde al equipo asistencial.</font></p>       <p align="justify"><font face="Verdana" size="2">2.&nbsp;Que el intervalo transcurrido desde el inicio del evento haga improbable el éxito de los intentos de RCP, en general, más de 10 minutos en un adulto, con la excepción de algunas situaciones como la hipotermia, la inmersión en agua, las intoxicaciones por depresores del sistema nervioso central, etc.</font></p>       <p align="justify"><font face="Verdana" size="2">3.&nbsp;Que la situación se ha producido en el hospital y en la historia clínica existe una orden firmada por su médico de &quot;no RCP&quot;.</font></p>       ]]></body>
<body><![CDATA[<p align="justify"><font face="Verdana" size="2">4.&nbsp;Que el enfermo haya manifestado sus deseos de no ser reanimado en el caso de sufrir una PCR y haya efectuado una directiva avanzada, testamento vital o instrucción previa, de acuerdo con la normativa legal vigente, rechazando la RCP y se comunica de forma explícita.</font></p>       <p align="justify"><font face="Verdana" size="2">5.&nbsp;Que la realización de la RCP pueda perjudicar a otros afectados con más posibilidades de supervivencia, como en el caso de una catástrofe con múltiples víctimas.</font></p> </blockquote>     <p align="justify"><font face="Verdana" size="2"><b>Otros criterios para no iniciar RCP son:</b></font></p>     <blockquote>       <p align="justify"><font face="Verdana" size="2">• El paciente tiene signos irreversibles de muerte biológica.</font></p>       <p align="justify"><font face="Verdana" size="2">• No se esperan beneficios fisiológicos porque los signos vitales se han deteriorado hasta el colapso a pesar del tratamiento máximo.</font></p>       <p align="justify"><font face="Verdana" size="2">• Autonomía:    decisión    anticipada, testamento, instrucción previa.</font></p>       <p align="justify"><font face="Verdana" size="2">• Inutilidad:      etapa     terminal      o indiscutible</font></p>       <p align="justify"><font face="Verdana" size="2">• Esfuerzo terapéutico máximo</font></p>       <p align="justify"><font face="Verdana" size="2">• Justicia      conmutativa:      riesgos para  el   resucitador   (lugar, circunstancia, infectocontagiosidad); afectación     de    otras    víctimas con    mayores    posibilidades    de supervivencia.</font></p>       ]]></body>
<body><![CDATA[<p align="justify"><font face="Verdana" size="2">• El paro es consecuencia final de una enfermedad irreversible de mal pronóstico.</font></p>       <p align="justify"><font face="Verdana" size="2">• Cuando el inicio de maniobras de RCP a un paciente significa que se deje de dar asistencia a un paciente crítico recuperable.</font></p> </blockquote>     <p align="justify"><font face="Verdana" size="2"><b>Situaciones en las que se deben suspender las maniobras de resucitación</b></font></p>     <blockquote>       <p align="justify"><font face="Verdana" size="2">1.&nbsp;Cuando se comprueba la indicación errónea    de     RCP,     por    falso diagnóstico de PCR.</font></p>       <p align="justify"><font face="Verdana" size="2">2. Cuando se comprueba la presencia de   actividad   cardíaca   eléctrica intrínseca acompañada de presencia de pulso.</font></p>       <p align="justify"><font face="Verdana" size="2">3. Cuando  transcurren   más   de   15 minutos de RCP y persiste la ausencia de   actividad   eléctrica   cardíaca (asistolia). Esto supone que no se debe abandonar la RCP mientras el paciente presente actividad eléctrica cardíaca, es decir, FV.</font></p>       <p align="justify"><font face="Verdana" size="2">4. Cuando se produce fatiga extrema del reanimador, sin esperanza de ayuda o colaboración inmediata.</font></p>       <p align="justify"><font face="Verdana" size="2">5. Tras   inicio   de   RCP   se   notifica que el paro es resultado de una enfermedad terminal.</font></p>       <p align="justify"><font face="Verdana" size="2">6. El lugar del paro se encuentra muy lejos del centro de asistencia vital avanzada.</font></p>       ]]></body>
<body><![CDATA[<p align="justify"><font face="Verdana" size="2">7.&nbsp; Intervalo entre el soporte vital básico y el avanzado es &gt; 30 minutos.</font></p>       <p align="justify"><font face="Verdana" size="2">8.&nbsp;Es   un   solo   reanimador   y   está exhausto.</font></p>       <p align="justify"><font face="Verdana" size="2">9. Asistolia refractaria por &gt; 10 minutos.</font></p>       <p align="justify"><font face="Verdana" size="2">10.&nbsp;Se logra Reanimación exitosa.</font></p> </blockquote>     <p align="justify"><font face="Verdana" size="2"><b>Cuando suspender las maniobras de la RCP</b></font></p>     <blockquote>       <p align="justify"><font face="Verdana" size="2">• Recuperación   de   la   circulación espontánea,&nbsp;automatismo respiratorio o ventilación asistida</font></p>       <p align="justify"><font face="Verdana" size="2">• Comprobar voluntad del afectado</font></p>       <p align="justify"><font face="Verdana" size="2">• Comprobación&nbsp;documental (Expediente     clínico)     de     ser secundario a enfermedad irreversible</font></p>       <p align="justify"><font face="Verdana" size="2">• Más   de  10   minutos   de   retraso en el inicio de la RCP (excepto ahogamiento,        hipotermia       o </font><font face="Verdana" size="2">intoxicación por barbitúricos)</font></p>       ]]></body>
<body><![CDATA[<p align="justify"><font face="Verdana" size="2">• En   RCP   avanzada,   más   de   20 minutos sin éxito.</font></p> </blockquote>     <p align="justify"><font face="Verdana" size="2"><b>La RCP se debe continuarse hasta que:</b></font></p>     <blockquote>       <p align="justify"><font face="Verdana" size="2">1.&nbsp;La víctima recupera la respiración y el latido cardíaco espontáneo.</font></p>       <p align="justify"><font face="Verdana" size="2">2.&nbsp;Hayan   transcurrido   unos   20-30 minutos   de   maniobras   de   RCP infructuosas, salvo que haya alguna de   las   circunstancias   descritas anteriormente(hipotermia, ahogamiento, etc.).</font></p>       <p align="justify"><font face="Verdana" size="2">3. Agotamiento de un solo reanimador por lo prolongado de la RCP</font></p> </blockquote>     <p align="justify"><font face="Verdana" size="2"><b>No suspender la RCP </b>!!!</font></p>     <blockquote>       <p align="justify"><font face="Verdana" size="2">• Si existe fibrilación ventricular</font></p>       <p align="justify"><font face="Verdana" size="2">• Si existe taquicardia ventricular sin pulso</font></p>       ]]></body>
<body><![CDATA[<p align="justify"><font face="Verdana" size="2">• Si     la    causa    desencadenante es   susceptible   de   corregir   (ej. neumotórax a tensión, taponamiento cardiaco, descarga eléctrica)</font></p> </blockquote>     <p align="justify"><font face="Verdana" size="2"><b>Criterios para finalizar la RCP</b></font></p>     <blockquote>       <p align="justify"><font face="Verdana" size="2">• Cuando se  comprueba  que  hay signos     evidentes     de     muerte biológica.</font></p>       <p align="justify"><font face="Verdana" size="2">• El reanimador esté exhausto o en grave peligro</font></p>       <p align="justify"><font face="Verdana" size="2">• Otras      personas      con       más posibilidades     de     recuperación requieran la RCP (en situaciones de accidentes o catástrofes en los que varias personas precisan asistencia, es   necesario   en   primer   lugar clasificar a los pacientes según sus necesidades de RCP y posibilidades de supervivencia,  para decidir a quién se debe atender en primer lugar).</font></p>       <p align="justify"><font face="Verdana" size="2">• Escrito   de   una   &quot;orden   de   no reanimar&quot;</font></p>       <p align="justify"><font face="Verdana" size="2">• Se haya realizado una RCP básica y avanzada efectiva durante al menos 30 min sin recuperación</font> </p>       <p align="justify"><font face="Verdana" size="2">•&nbsp;El tiempo de reanimación puede prolongarse en: pacientes que han sufrido     paro     cardiorrespiratorio</font> <font face="Verdana" size="2">por inmersión en agua helada, pacientes que sufren intoxicaciones y la reanimación haya sido efectiva, con recuperación de la circulación y respiración espontáneas.</font></p> </blockquote>     <p align="justify"><font face="Verdana" size="2"><b>RCP en atención de urgencia</b></font></p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p align="justify"><font face="Verdana" size="2">Paciente desconocido y que requiere atención urgente, la decisión siempre debe favorecer al inicio de las maniobras de reanimación. Existe la imposibilidad de juzgar la utilidad o inutilidad de tales maniobras en un paciente con diagnóstico desconocido o probable, teniendo un pronóstico incierto. No obstante lo anterior, siempre considerarlo potencialmente recuperable.</font></p>     <p align="justify"><font face="Verdana" size="2"><b>Órdenes &quot;No RCP&quot; y Limitación del Esfuerzo Terapéutico (LET)</b></font></p>     <p align="justify"><font face="Verdana" size="2">El médico tiene la doble obligación de no aplicar medidas que considere fútiles (no indicadas) y de utilizar los recursos de la forma más eficiente y equitativa posibles. Por ello cuando no existen posibilidades razonables de recuperación, debe limitarse o suspenderse el tratamiento, ya que mantenerlos puede contribuir a retrasar la muerte en vez de a prolongar la vida, y ser entonces más bien una crueldad que atente contra la dignidad de la persona y vulnere los principios bioéticos fundamentales de no-maleficencia y beneficencia.</font></p>     <p align="justify"><font face="Verdana" size="2">De otra parte, los recursos malgastados en estos pacientes podrían ser útiles para otros, con lo que se quebrantaría también el principio ético de justicia. En la decisión de LET interviene el criterio médico, ya que se fundamenta en razones técnicas (pronóstico irreversible, ausencia de posibilidades terapéuticas) que entran dentro de su competencia profesional, pero también puede participar el enfermo (principio bioético de autonomía) si es competente, o hacerlo anteriormente (testamento vital, voluntades anticipadas) previendo una posible incompetencia derivada de la enfermedad o transferirlo a sus familiares, allegados o representantes (poderes otorgados a terceros).</font></p>     <p align="justify"><font face="Verdana" size="2"><b>Orden    de    no-reanimar    (ONR)</b></font></p>     <p align="justify"><font face="Verdana" size="2">¿QUIÉN (O QUIÉNES) DEBEN DECIDIR?</font></p>     <p align="justify"><font face="Verdana" size="2">La afirmación de que sólo al enfermo le corresponde tomar decisiones que afecta su propia vida, si bien es correcta en su esencia, se encuentra con significativas limitantes en la realidad. La orden, desde el punto de vista administrativo, recaerá sobre el médico. La cuestión es más bien definir cómo se llega a esta orden. En el fondo de esta génesis, se trata nada más y nada menos que de consentimiento informado.</font></p>     <p align="justify"><font face="Verdana" size="2">Todas las decisiones médicas se asientan en dos factores, el primero de ellos es técnico, se refiere a la proposición médica de acuerdo a la lex artis, el segundo es la aceptación del enfermo. La aceptación es la expresión del ejercicio de autonomía que, para desplegarse necesita tres condiciones: la primera es que el Paciente sea Capaz (esto es que esté en condiciones intelectuales y emocionales de tomar una decisión), la segunda es que el paciente esté adecuada y correctamente informado (al tanto de la situación, las posibilidades terapéuticas, su pronóstico y su factibilidad) y por último que la decisión sea Libre (con ausencia de coerción).</font></p>     <p align="justify"><font face="Verdana" size="2">Inmediatamente saltan las excepciones, siendo las más visibles la Incapacidad (paciente demente o cognitivamente perturbado, o en condición de catástrofe emocional) y la falta de información. Aún en los países con mayor tradición autonomista (como los anglosajones) la mayor parte de las decisiones de No-RCP, siguen siendo tomadas por el médico. Las órdenes así tomadas reciben el nombre de Órdenes Unilaterales.</font></p>     <p align="justify"><font face="Verdana" size="2">La orden de NO-RCP unilateral requiere algunas condiciones básicas desde luego se debe especificar en qué condiciones se aplicó esta conducta y siempre debieran quedar registradas estas razones en la ficha clínica. Lo ideal es llegar a una opción en conjunto con el paciente y a veces con sus cercanos, </font><font face="Verdana" size="2">con una aproximación deliberativa, para esto se ha sugerido:</font></p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<blockquote>       <p align="justify"><font face="Verdana" size="2">a)&nbsp;Evitar el optimismo exagerado.</font></p>       <p align="justify"><font face="Verdana" size="2">b)&nbsp;Ofrecer opciones que incluyan la limitación del tratamiento y discutir opciones en las que se justifiquen estas limitaciones.</font></p>       <p align="justify"><font face="Verdana" size="2">c)&nbsp;No ofrecer alternativas si no se acompaña con educación. Definir metas y explicar cómo las metas pueden modificar las opciones a elegir.</font></p>       <p align="justify"><font face="Verdana" size="2">d)&nbsp;Explicitar que tratamientos serán mantenidos,   evitar   la   sensación de que se le dejo abandonado. Asegúrese de que las instrucciones sean claras.</font></p>       <p align="justify"><font face="Verdana" size="2">e)&nbsp;Cuando converse con los parientes o cercanos, enfóquese en lo que el paciente hubiese deseado, o en lo que parezca el mejor interés del paciente.</font></p>       <p align="justify"><font face="Verdana" size="2">f) Elabore un plan para comunicar las decisiones a otros miembros de la familia y otros cuidadores.</font></p>       <p align="justify"><font face="Verdana" size="2">g)&nbsp;Documentación   expresa   en    el Expediente   Clínico,   con   firma  y testigos.</font></p>       <p align="justify"><font face="Verdana" size="2">h) Cuando no se altere la evolución natural hacia la fase final del padecimiento.</font></p>       <p align="justify"><font face="Verdana" size="2">i) Prolongación injustificada de la muerte (Agresión a la dignidad)</font></p> </blockquote>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p align="justify"><font face="Verdana" size="2">De lo expresado anteriormente se desprende que la clave está en una comunicación franca, veraz y empática.</font></p>     <p align="justify"><font face="Verdana" size="2">Cuando nos enfrentamos a un paro cardiorrespiratorio existe la posibilidad de efectuar maniobras de reanimación, pero también la de abstenerse y, en este caso, adoptar o dar la instrucción de no-reanimar.</font></p>     <p align="justify"><font face="Verdana" size="2">En opinión de la American Heart Association la evaluación científica ha demostrado que no hay criterios claros para predecir con seguridad la <b><i>futilidad </i></b>de una reanimación cardiorrespiratoria. Por ello, recomienda que todo paciente en paro cardíaco reciba reanimación, a </font><font face="Verdana" size="2">menos que:</font></p>     <blockquote>       <p align="justify"><font face="Verdana" size="2">1.&nbsp;El paciente tenga una instrucción válida de no ser reanimado;</font></p>       <p align="justify"><font face="Verdana" size="2">2.&nbsp;El   paciente   presente  signos   de muerte irreversible como el rigor mortis, decapitación o livideces en sitios de declive;</font></p>       <p align="justify"><font face="Verdana" size="2">3.&nbsp;No se pueda esperar un beneficio fisiológico, dado que las funciones vitales se han deteriorado a pesar de  un  tratamiento  máximo  para condiciones como el shock séptico o cardiogénico progresivos;</font></p>       <p align="justify"><font face="Verdana" size="2">4.&nbsp;También es apropiado abstenerse de intentos de reanimación en la sala de partos cuando se trata de un recién nacido con gestación menor de 23 semanas o un peso al nacer menor de 400 g, o que tiene una anencefalia, así como también en casos confirmados de trisomía 13 o 18.</font></p> </blockquote>     <p align="justify"><font face="Verdana" size="2">Algunas de estas proposiciones no son legalmente vinculantes y están sujetas a discusión. Por ejemplo, no hay acuerdo sobre qué es una &laquo;instrucción válida&raquo; y ciertos criterios que se refieren a los recién nacidos están en permanente evaluación dadas las posibilidades que puede brindar la tecnología actual.</font></p>     <p align="justify"><font face="Verdana" size="2"><b>Limitación de tratamientos de soporte vital</b></font></p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p align="justify"><font face="Verdana" size="2">Los objetivos de la buena praxis médica se resumen en la prevención de la enfermedad y de las lesiones, la promoción y mantenimiento de la salud, el alivio del dolor y del sufrimiento causado por la enfermedad y las dolencias, la asistencia y curación de los enfermos y el cuidado de los que no pueden ser curados, procurar evitar la muerte prematura y velar por una muerte digna. En este sentido la Sociedad Española de Medicina Intensiva y Unidades coronarias (SEMICYUC) propuso un código ético para cumplir con los objetivos, expresados en sus estatutos, de una forma razonable.</font></p>     <p align="justify"><font face="Verdana" size="2">Vamos a repasar brevemente ahora lo cuatro principios fundamentales de la Bioética:</font></p>     <blockquote>       <p align="justify"><font face="Verdana" size="2"><b>1. Principio de Autonomía: </b>es tener la libertad de elegir; basado en la capacidad de los seres humanos para tomar decisiones sobre su propio cuerpo, y por tanto sobre la vida y la muerte. Para ello se necesita que la persona sea capaz o   competente   como  ya  se   ha comentado en el tema anterior.</font></p>       <p align="justify"><font face="Verdana" size="2"><b>2. Principio de  No  maleficencia:</b></font> <font face="Verdana" size="2">(primium non nocere): principio ético que se refiere a no hacer daño, abstenerse intencionadamente de hacer algo que sabemos que puede causar daño. Hace referencia a la seguridad clínica (ver tema 33) o a la ausencia de riesgo ligada a la atención sanitaria. Es el principio en el que debe fundamentarse siempre el médico a la hora de tomar decisiones y también por supuesto en las decisiones de LTSV. Los procedimientos o tratamientos contraindicados no serán utilizados por el médico, ni aún a petición del paciente.</font></p>       <p align="justify"><font face="Verdana" size="2"><b>3. Principio      de      beneficencia:</b></font> <font face="Verdana" size="2">que quiere decir hacer el bien al paciente. Máximo beneficio con el mínimo riesgo.</font></p>       <p align="justify"><font face="Verdana" size="2"><b>4. Principio de Justicia: </b>principio de equidad para todos los ciudadanos, para establecer la distribución de recursos. El médico debe tener una metodología de trabajo que le ayude a aplicar su doctrina asistencial de manera eficaz(que sus decisiones científicas tengan una base científica objetivable), efectiva(por lo cual se le exige que obtenga los mejores resultados posibles con los recursos de los que disponga), y eficiente (se le demanda que obtenga dichos resultados con el coste apropiado). Nunca la limitación de los recursos debe justificar por sí sólo la LTSV.</font></p> </blockquote>     <p align="justify"><font face="Verdana" size="2">La aplicación de la LET lleva implícito la interrupción u omisión de las medidas terapéuticas activas y el uso de todas aquellas dirigidas a paliar la incomodidad y los síntomas que originan el dolor o el sufrimiento,  aunque estas últimas </font><font face="Verdana" size="2">tengan efectos colaterales indeseables. En la práctica clínica, especialmente en la UCI, los enfermos pueden enmarcarse en alguno de estos grupos:</font></p>     <blockquote>       <p align="justify"><font face="Verdana" size="2"><b>1. Soporte total</b></font> </p>       ]]></body>
<body><![CDATA[<p align="justify"><font face="Verdana" size="2">El paciente recibe todas las medidas necesarias, sin excepción.</font></p>       <p align="justify"><font face="Verdana" size="2"><b>2. Soporte     total,     salvo     RCP (&quot;órdenes de no RCP&quot;)</b></font> </p>       <p align="justify"><font face="Verdana" size="2">Pacientes con daño cerebral, enfermedades&nbsp;irreversibles</font> <font face="Verdana" size="2">cardiopulmonares,&nbsp;fracaso</font> <font face="Verdana" size="2">multiorgánico, periodo final de una enfermedad incurable (por ejemplo, cáncer metastásico). En estos enfermos se aplican las medidas del grupo anterior, pero si en el curso de su evolución sufren una PCR no se recurre a la RCP y se les permite morir en paz.</font></p>       <p align="justify"><font face="Verdana" size="2"><b>3. No medidas extraordinarias y retirada de las existentes</b></font></p>       <p align="justify"><font face="Verdana" size="2">En general, en esta categoría se incluyen pacientes con fracaso de diversos órganos y función cerebral mínima, en los que ni siquiera existen esperanzas remotas de recobrar una función cerebral aceptable desde el punto de vista humano. En este contexto, se mantienen las medidas destinadas a proporcionar el máximo bienestar al paciente como analgesia y sedación si se estima necesario, higiene corporal, hidratación, cuidado de la piel y mucosas, evitar la hipoglucemia. No se instauran o retiran aquellas otras consideradas extraordinarias o desproporcionadas, sean invasivas o no, como: ingreso en la UCI, RCP, control de arritmias, intubación traqueal y ventilación mecánica, monitorización invasiva, órganos artificiales, trasplantes, sangre y hemoderivados, fármacos vasoactivos, nutrición parenteral, etc.</font></p>       <p align="justify"><font face="Verdana" size="2"><b>4. Retirada de todas las medidas.</b></font></p>       <p align="justify"><font face="Verdana" size="2">Cuando se cumplen los criterios de muerte encefálica, salvo en el caso de donación de órganos, en que se</font> <font face="Verdana" size="2">aplica el protocolo de mantenimiento del donante.</font></p> </blockquote>     <p align="justify"><font face="Verdana" size="2">El derecho a una muerte digna teniendo en cuenta los principios fundamentales de la bioética, junto con el progreso en técnicas que sustituyen la función de uno o varios órganos para prolongar la vida, han hecho que los profesionales de la salud se hayan planteado dudas éticas razonables y que hayan aparecido múltiples estudios en relación a la limitación del esfuerzo terapéutico o la limitación del tratamiento del soporte vital (LTSV).</font></p>     <p align="justify"><font face="Verdana" size="2">Desde el punto de vista ético, la decisión de retirar el soporte vital no es en esencia diferente de la decisión de no iniciarlo y así se ha reconocido en múltiples trabajos, aunque es claro que la apreciación individual del profesional no sea la misma.</font></p>     <p align="justify"><font face="Verdana" size="2">Finalmente, cabe señalar que <b>TODA PERSONA TIENE DERECHO A MORIR CON DIGNIDAD </b>(Ortotanasia).</font></p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p align="justify"><font face="Verdana" size="2">La <b><i>ortotanasia </i></b>(muerte digna) se refiere a la actuación correcta ante la muerte por parte de quienes atienden al que sufre una enfermedad incurable o en fase terminal. Derecho del paciente a morir dignamente, sin el empleo de medios desproporcionados y extraordinarios para el mantenimiento de la vida. Ante enfermedades incurables y terminales se debe actuar con tratamientos paliativos para evitar sufrimientos, recurriendo a medidas razonables hasta que la muerte llegue. La ortotanasia se distingue de la eutanasia en que la primera nunca pretende deliberadamente el adelanto de la muerte del paciente. La ortotanasia es la actitud defendida por la mayoría de las religiones.</font></p>     <p align="justify">&nbsp;</p>     <p align="justify"><font face="Verdana" size="3"><b><i>REFERENCIAS</i></b></font></p>     <!-- ref --><p align="justify"><font face="Verdana" size="2"><i>1. Coma-Canella I, García-Castrillo Riesgo L, Ruano Marco M, Loma-Osorio Montes A, Malpartida de Torres F, Rodríguez García JR. Guías de actuación clínica de la Sociedad Española de Cardiología en resucitación cardiopulmonar. Rev Esp Cardiol 1999; 52 (8): 589-603</i></font>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=569702&pid=S1726-8958201600010001100001&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><p align="justify"><font face="Verdana" size="2"><i>2. Real Academia de la Lengua Española. Diccionario de la Lengua Española. XXI Edición, Madrid. 1992. [ Links ]</i></font></p>     <!-- ref --><p align="justify"><font face="Verdana" size="2"><i>3. Grupo de Estudios de Ética Clínica de la Sociedad Médica de Santiago.  La reanimación cardiorrespiratoria y la orden de no reanimar. Rev Méd Chile 2007; 135: 669-679</i></font>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=569704&pid=S1726-8958201600010001100003&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><p align="justify"><font face="Verdana" size="2"><i>4. Hazinski MF, Nolan JP, Billi JE, Böttiger BW, Bossaert L, et al. 2010 International Consensus on Cardiopulmonary Resuscitation and Emergency Cardiovascular Care Science With Treatment Recommendations. Circulation. 2010; 122 (16 Suppl 2): S 250.</i></font></p>     <!-- ref --><p align="justify"><font face="Verdana" size="2"><i>5. Zipes DP, Wellens HJJ. Sudden cardiac death. Circulation 1998; 98: 2.334-2.351.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=569706&pid=S1726-8958201600010001100005&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></i></font></p>     <!-- ref --><p align="justify"><font face="Verdana" size="2"><i>6. Holmberg S, Engstrom L. Ethics and practicalities of resuscitation. Resuscitation 1992; 24: 239-244.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=569708&pid=S1726-8958201600010001100006&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></i></font></p>     <!-- ref --><p align="justify"><font face="Verdana" size="2"><i>7. Lim C, Alexander MP, LaFleche G, Schnver DM, Verfaellie M. The neurologic and cognitive sequelae of cardiac arrest. Neurology 2004; 63:1774-8.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=569710&pid=S1726-8958201600010001100007&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --> [ Links ]</i></font></p>     <!-- ref --><p align="justify"><font face="Verdana" size="2"><i>8. Grupo de Trabajo del European Resuscitation Council. Recomendaciones para el soporte vital cardíaco avanzado en el adulto (versión abreviada). Med Intensiva 1995; 19:134-140.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=569712&pid=S1726-8958201600010001100008&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></i></font></p>     <p align="justify"><font face="Verdana" size="2"><i>9. Gorordo Delsol LG, Weingerz Mehl Sf. Clasificación del nivel de soporte vital y reanimación cardiocerebropulmonar: Aspectos médicos y bioéticos. Rev Asoc Mex Med Crit y Ter Int 2013; 27(3):179-182</i></font></p>     <p align="justify"><font face="Verdana" size="2"><i>10.&nbsp;Herrera-Carranza M, López-Camacho F. Plan hospitalario de reanimación cardiopulmonar y soporte vital. 2<sup>a</sup> Edición. Servicio Andaluz de Salud Consejería de Salud, 2007</i></font></p>     <p align="justify"><font face="Verdana" size="2"><i>11.&nbsp;Nolan J, Baskett P, editores. European Resuscitation Council Guidelines for Resuscitation 2005. Resuscitation 2005; 67:S1-S181.</i></font></p>     <p align="justify"><font face="Verdana" size="2"><i>12.&nbsp;Herrera Carranza M, López Camacho F. Por encima de la tecnología: Humanizar la medicina intensiva. En: Gómez Rubí JA. Abizanda Campos R. Bioética y Medicina Intensiva. Dilemas éticos en el paciente crítico. Barcelona, Edikamed, 1998; 213-27.</i></font></p>     <p align="justify"><font face="Verdana" size="2"><i>13.&nbsp;Rubio M, Perales N, Briones D, García-Alcántara A. Las nuevas recomendaciones en resucitación cardiopulmonar. ERC-2005. Madrid, Plan Nacional de Resucitación Cardiopulmonar. Sociedad Española de Medicina Intensiva Crítica y Unidades Coronarias (Semicyuc), 2006.</i></font></p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p align="justify"><font face="Verdana" size="2"><i>14.&nbsp;Baskett PJ. European Resucitation Council. The Ethics of resucitation and end-of-life decisions. Resucitation 2005: 67 Suppl 1: 171-80</i></font></p>     <!-- ref --><p align="justify"><font face="Verdana" size="2"><i>15.&nbsp;Cereceda GL. Orden de no reanimar, consideraciones sobre éste problema. Rev. Med. Clin. Condes - 2011; 22(3) 369-376</i></font>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=569720&pid=S1726-8958201600010001100015&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><p align="justify">&nbsp;</p>      ]]></body><back>
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