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</front><body><![CDATA[ <p align="right"><font face="Verdana, Arial, Helvetica, sans-serif" size="2"><b>Historia de las Ciencias</b></font></p>     <p align="right">&nbsp;</p>     <p align="center"><b><font face="Verdana, Arial, Helvetica, sans-serif" size="4">¿Qué es lo que Dios hizo?</font></b></p>     <p align="center"><font size="4"><b><font face="Verdana, Arial, Helvetica, sans-serif">Escueta Historia de los Números desde Adán hasta Hoy (2da Parte)</font></b></font></p>     <p align="center">&nbsp;</p>     <p align="center">&nbsp;</p>     <p align="center"><b><font face="Verdana, Arial, Helvetica, sans-serif" size="2">Oscar Pino Ortiz</font></b><font face="Verdana, Arial, Helvetica, sans-serif" size="2"></font></p>     <p align="center"><font face="Verdana, Arial, Helvetica, sans-serif" size="2">Sociedad Boliviana de Ciencias</font>    <br> <font face="Verdana, Arial, Helvetica, sans-serif" size="2">e-mail:   <a href="mailto:opinoo@latinmail.com">opinoo@latinmail.com</a></font></p>     <p align="center">&nbsp;</p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p align="center">&nbsp;</p> <hr align="JUSTIFY" noshade>     <p align="justify"><font face="Verdana, Arial, Helvetica, sans-serif" size="2"><b>Resumen</b></font></p>     <p align="justify"><font face="Verdana, Arial, Helvetica, sans-serif" size="2">Continuamos contando la manera en que Dios se las arregló con el hombre para hacerle creer que tuvo participación en la sabia construcción del universo, logrando así levantarle la autoestima e inducirle a comprender la obra de su divina creación. Esto, en cuanto a los números se refiere.</font></p> <hr align="JUSTIFY" noshade>     <p align="center">&nbsp;</p>     <p align="right">&nbsp;</p>     <p align="right"><font face="Verdana, Arial, Helvetica, sans-serif" size="2"><i>&quot;Grande, todopoderosa, todoperfeccionadora y divina es la fuerza del n&uacute;mero, comienzo y regidor de la vida divina y humana, participante de todo, sin el n&uacute;mero todo es confuso y oscuro&quot;</i></font></p>     <p align="right"><font face="Verdana, Arial, Helvetica, sans-serif" size="2"><i>Filolao de Crotona </i></font></p>     <p align="right"><font face="Verdana, Arial, Helvetica, sans-serif" size="2"><i>s. iv a.C.</i></font></p>     <p align="right"><font face="Verdana, Arial, Helvetica, sans-serif" size="2"><i>&quot;Cum his itaque nove figuris et cum hoc signo o quod Arabice Zephirum appelatur, scribitus</i></font> <font face="Verdana, Arial, Helvetica, sans-serif" size="2"><i>quilibet numerus&quot;</i></font></p>     <p align="right"><font face="Verdana, Arial, Helvetica, sans-serif" size="2"><i>Leonardo di Pisa, 1202</i></font></p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p align="justify"><font face="Verdana, Arial, Helvetica, sans-serif" size="3"><b>La adolescencia</b></font></p>     <p align="justify"><font face="Verdana, Arial, Helvetica, sans-serif" size="2">Dicen que la explosión adolescente (y su subsiguiente torbellino) tiene sus genéticas raíces en el milagroso acto de la concepción. Tal parece ser el caso para la intangible y sencilla elegancia con que los números se arroparon al hacernos entrega de si mismos. Esto pasó en un indeterminado tiempo, allá por las indias orientales, cuando los dioses y los números no habían todavía establecido una frontera entre ellos sino que compartían, en su divinidad común, la esencia del misterio. La <i>escritura de posición, </i>que hace tan clara la expresión de la magnitud numérica, se introdujo en las cuentas de mercaderes y contables trayendo consigo al cero, símbolo de la nada y del vacío. Ese poderoso instrumento que nos serviría para cuantificar los seres y las cosas, cruzó los mares, prendido a las especias, escondido en los vinos, difuso en las esencias, espeso en los aceites y extremadamente fino en el esplendor de las sedas de Catar y las islas maravillosas de Cipango.</font></p>     <p align="justify"><font face="Verdana, Arial, Helvetica, sans-serif" size="2">Por aquel entonces, los seres humanos, inmersos en la exquisitez de la nación árabe, fuente de la sabiduría y de los buenos modales<sup>1</sup>, refinada expresión del alto nivel que alcanzan las sociedades de preclara conducta, nos propusimos invadir los más recónditos territorios de la ciencia, para transformarlos en exóticos jardines, poblándolos de deliciosos y dorados frutos. Para tal empresa, importamos las semillas de la Grecia clásica, traduciendo los libros de Euclides<sup>2</sup>, Arquímedes, Apolonio, Diofanto, Tolomeo y tantos otros sabios entre los sabios. Los trazos parcos y sencillos de la geometría helénica florecieron, por tal empeño, en tan maravillosas como entreveradas formas, armoniosos laberintos calados en la piedra, la madera y el yeso, que deslumbraron, en un arco iris de discretas celosías, los desorbitados ojos del mundo. Así fue como, bajo la protección Alá, rendimos un meticuloso tributo a la exótica hermosura de los nudos<sup>3</sup>.</font></p>     <p align="center"><img src="/img/revistas/ran/v2n4/a02_figura_01.jpg" width="267" height="187"></p>     <p align="justify"><font face="Verdana, Arial, Helvetica, sans-serif" size="2">Con Al-Khwarizmi<sup>4</sup> ideamos que el valor delas cosas conocidas y las desconocidas se equilibran como los pesos en una balanza. Bajo ese principio, añadimos (o quitamos) cantidades iguales a ambos platillos a fin de dejar sola en uno de ellos a aquella que deseábamos identificar. En cada etapa los platillos debían estar equilibrados; es decir, los pesos debían ser iguales... de este modo &quot;inventamos&quot; la ecuación y sus miembros, llamamos <i>al-muqabala </i>(balanceo) al hecho de quitar cantidades iguales de ambos miembros de la ecuación y <i>al-jabr </i>(compleción) al de añadir cantidades iguales a los mismos.</font></p>     <p align="justify"><font face="Verdana, Arial, Helvetica, sans-serif" size="2">Así pudimos resolver problemas que hoy irreverentemente acusamos de sencillos cuando en los tiempos de sultanes y califas presentaban ante nuestra desolada inteligencia sus más preciosos y complejos desafíos. Fueron vencidos, sí, pero gracias a que tuvimos el coraje de mezclar, sin inútiles pudores, longitudes, áreas y volúmenes como cantidades desnudas de su origen, desoyendo la tradición secular de la matemática geométrica de la Grecia clásica. Por ese entonces ya habíamos abierto nuestro espíritu a la universalidad del conocimiento científico, adoptando como nuestros los guarismos. Las cifras indias, devenidas arábigas, no sólo alivianaban nuestros cálculos sino que, haciéndolos comprensibles a legos y a vulgos, bajaban de su artificioso pedestal para entrar al zouk, a la taberna, para compartir con mercaderes y artesanos las preocupaciones de la vida cotidiana y hacer las cuentas al final del día. Los algoritmos, otrora gordianos, surgían transparentes y límpidos como las aguas cristalinas con que adornábamos jardines y palacios. Bajo la sombra de Mahoma, la aritmética y el álgebra se nutrían de un tiempo calmo y próspero. Era un tiempo feliz.</font></p>     <p align="center"><img src="/img/revistas/ran/v2n4/a02_figura_02.jpg" width="158" height="243"></p>     <p align="justify"><font face="Verdana, Arial, Helvetica, sans-serif" size="2">En un monasterio de los Pirineos, en la España por poco católica y casi musulmana, cerca del año mil del Señor, el sacerdote cluniacense, Gerbert d'Orlhac o d'Aurillac, aprendía el carácter simplificador de una escritura llamada &quot;de posición&quot; y una sorprendente manera de atrapar la esencia de la nada en la forma circular de un nuevo símbolo: el cero<sup>5</sup>. El valor de los dígitos cambiaba según el lugar que ocupaban en el número y la ausencia de un rango no era ya un obstáculo en la construcción de los algoritmos del cálculo aritmético.</font></p>     <p align="justify"><font face="Verdana, Arial, Helvetica, sans-serif" size="2">Entusiasmado,   no   tenía   más   alternativa   que   aceptar   que   aquellos   que   no reconocíamos la divinidad de Cristo, éramos, pese a ello, capaces de sabiduría. El soplo</font> <font face="Verdana, Arial, Helvetica, sans-serif" size="2">de Yahvé llegaba por igual a los hijos de Ismael y a los de Isaac. Tiempo después, en 999, al asumir la tiara papal bajo el nombre de Silvestre II, Gerbert pudo influir en el espíritu de Otón III y difundir por Europa la escritura arábiga de los números.<sup>6</sup></font></p>     <p align="center"><img src="/img/revistas/ran/v2n4/a02_figura_03.jpg" width="484" height="642"></p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p align="justify"><font face="Verdana, Arial, Helvetica, sans-serif" size="2">Pero las artes de la guerra no dan tregua ni hacen pausa. Las mismas manos que tañen y esbozan, blanden alfanjes y cimitarras, esgrimen espadas y estrellas de la mañana. La ambición, la intolerancia y la mentira levantaron el nombre de Dios para causar la muerte. Miles</font> <font face="Verdana, Arial, Helvetica, sans-serif" size="2">que cristianos abandonamos hijos y mujeres, huertos y plantíos para llevar la cruz hasta la Ciudad Santa. ¡Cómo no dar la vida para recuperar el Templo! Miles de moros subimos a alcázares y alminares para defender las tierras del Islam y proteger nuestras mezquitas de la bárbara invasión de los infieles. El cielo escuchó nuestros gritos, la tierra absorbió nuestra sangre. Compartiendo el dolor, compartimos también nuestra sapiencia. Nos enseñamos a calcular mejor, a contar mejor, a pensar mejor.</font></p>     <p align="justify"><font face="Verdana, Arial, Helvetica, sans-serif" size="2">Así cuando Marte hizo pausa en las bélicas turbulencias de las ambiciones los reyes cruzados regresamos fatigados por Chipre y por Malta... empero mientras rebozábamos de orgullo al habernos apoderado del tan efímero como pequeño reino de Jerusalén, el álgebra, por su lado, había conquistado toda Europa. Y para siempre.</font></p>     <p align="justify"><font face="Verdana, Arial, Helvetica, sans-serif" size="2">Entonces, fieles a nuestro espíritu, desplazamos la contienda del campo de batalla a los libros para competir con igual empeño e idénticas argucias, en las pequeñas ciudades del norte de Italia, resolviendo mil y un problemas relacionados con la obtención de las raíces de un polinomio a coeficientes enteros. </font></p>     <p align="justify"><font face="Verdana, Arial, Helvetica, sans-serif" size="2">Unos nos alistamos en las filas de Cardano, otros en las de Tartaglia, algunos en las de Ferrari y los más en las de los demás. Con Girolamo prometimos guardar para siempre el secreto de Nicolo, y con Nicolo juramos venganza al leer en al Ars Magna nuestra fórmula arcana</font> <font face="Verdana, Arial, Helvetica, sans-serif" size="2">desnudada a la curiosidad del mundo. Tanto más cuanto, para llegar a ella, habíamos cruzado un puente invisible e inmenso: habíamos aceptado &quot;por un&nbsp;momento&quot;,</font> <font face="Verdana, Arial, Helvetica, sans-serif" size="2">imaginado &quot;per un attimo&quot; que la raíz cuadrada de —1 era un número. Gracias al coraje que nos cupo en tal circunstancia, hicimos posible la resolución de las cúbicas y las cuárticas, dejando parecer a las cuadráticas, que tanto ocuparon las meninges islámicas, sólo un juego de niños.</font></p>     <p align="center"><img src="/img/revistas/ran/v2n4/a02_figura_04.jpg" width="492" height="682"></p>     <p align="justify"><font face="Verdana, Arial, Helvetica, sans-serif" size="2">Habíamos encontrado un filón inagotable de nuevas inquietudes para el insaciable apetito de nuestras almas. La ciencia se expandía como un río desbordado por la extensión real e imaginaria del plano complejo. Fue por entonces, a finales del siglo quince y comienzos del dieciséis que impulsados por un afán de orden lógico, empezamos la enorme tarea de ordenar nuestros números. Las dos crisis profundas que a lo largo de la historia del número hubieron sacudido los cimientos de nuestras convicciones, el descubrimiento de la irracionalidad de la raíz cuadrada de 2 y la naturaleza numérica de la raíz cuadrada de —1, nos habían dado la suficiente experiencia y madurez para que emprendamos tal faena con prudencia.</font></p>     <p align="justify"><font face="Verdana, Arial, Helvetica, sans-serif" size="2">La aritmética volvió a tomar el sitio preferencial en el que los griegos habían colocado a la geometría.<sup>7</sup> El cero y la escritura numérica de posición no eran ajenos a ese vigoroso retorno. Completamos los enteros con su parte negativa, inventando para tal efecto el símbolo — .<sup>8</sup></font></p>     <p align="justify"><font face="Verdana, Arial, Helvetica, sans-serif" size="2">Extendimos formalmente el uso de las fracciones con numerador no siempre igual a 1. Definimos la suma y el producto de tales fracciones. Por otro lado avanzamos en el reconocimiento de los números irracionales y de los imaginarios. Poco a poco construimos las bases del álgebra moderna y de la teoría de números. Nuevamente habíamos emprendido el camino, abordado el barco y seguido el curso del río tranquilo por el que navega la ciencia interminablemente.</font></p>     <p align="justify">&nbsp;</p>     <p><b><font size="3" face="Verdana, Arial, Helvetica, sans-serif">Notas</font></b></p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p align="justify"><font face="Verdana, Arial, Helvetica, sans-serif" size="2"><sup>1</sup> &quot;Si Al&aacute; nos permitiese beber vino, deber&iacute;amos tomar el tinto con la carnes rojas y el blanco con los peces y las frutas...&quot;. Consejos bajo el reino del quinto califa de la dinast&iacute;a abasida Harun Al-Rashid (fines del siglo VIII d.C). </font></p>     <p align="justify"><font face="Verdana, Arial, Helvetica, sans-serif" size="2"><sup>2</sup> Ver imagen de la siguiente p&aacute;gina. Copia medieval de uno de los <i>Elementos.</i></font></p>     <p align="justify"><font face="Verdana, Arial, Helvetica, sans-serif" size="2">3 La imagen es la de un nudo representado en yeso en la Alambra de Granada. Espa&ntilde;a. </font></p>     <p align="justify"><font face="Verdana, Arial, Helvetica, sans-serif" size="2"><sup>4</sup> Abu Ja'far Muhammad ibn Musa al-Khwarizm&iexcl;, 780-850 d.C.</font></p>     <p align="justify"><font face="Verdana, Arial, Helvetica, sans-serif" size="2"><sup>5</sup> Como ya fue dicho, el cero apareci&oacute; al norte de India, hacia el siglo VI de nuestra era. De all&iacute; pas&oacute; a occidente tra&iacute;do por los comerciantes &aacute;rabes. En Am&eacute;rica, el pueblo Maya usaba el cero desde el siglo I.</font></p>     <p align="justify"><font face="Verdana, Arial, Helvetica, sans-serif" size="2"><sup>6</sup> El primer matem&aacute;tico europeo que reconoci&oacute; totalmente ai cero su naturaleza de n&uacute;mero fue Leonardo de Pisa, alias Fibonacci. (1170-1250). Lo llam&oacute; <i>Zephirum </i>(C&eacute;firo) de donde deriv&oacute; su actual nombre <i>cero. </i>Hay quienes afirman sin embargo que <i>cero </i>deriva del &aacute;rabe <i>shifr </i>que significa n&uacute;mero y del que tambi&eacute;n se deriva la palabra <i>cifra.</i></font></p>     <p align="justify"><font face="Verdana, Arial, Helvetica, sans-serif" size="2"><sup>7</sup> Ver &quot;Historia de los n&uacute;meros desde Ad&aacute;n hasta hoy, Primera parte&quot;, Acta Nova, Vol.2. N&uacute;m. 3</font></p>     <p align="justify"><font face="Verdana, Arial, Helvetica, sans-serif" size="2"><sup>8</sup> Stiefel en su obra &quot;Arithmeticae Integra, Liber II&quot; (1544) utiliza, como puede verse en la imagen de la p&aacute;gina precedente, los s&iacute;mbolos +, - y <img src="/img/revistas/ran/v2n4/raiz.gif" width="17" height="13"> de manera corriente. Es el primer registro documentado de tal uso que se tiene.</font></p>     <p align="justify">&nbsp;</p>     <p align="justify"><font face="Verdana, Arial, Helvetica, sans-serif" size="3"><b>Referencias</b></font></p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p align="justify"><font face="Verdana, Arial, Helvetica, sans-serif" size="2">&quot;Arabic Mathematics: forgotten brilliance?&quot; JJ O'Connor, EF Robertson, School of mathematics and statistics, St. Andrews University of Scotland.</font></p>     <p align="justify"><font face="Verdana, Arial, Helvetica, sans-serif" size="2">&quot;El legado de la Matemáticas&quot;, Renato Álvarez Nodarse, Universidad de Sevilla</font></p>     <p align="justify">&nbsp;</p>      ]]></body><back>
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