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<article-title xml:lang="es"><![CDATA[Introducción al estudio de la Cometa como un instrumento científico]]></article-title>
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<institution><![CDATA[,Universidad de Alicante Departamento de Salud Pública Área Historia de la Ciencia]]></institution>
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</front><body><![CDATA[ <p align="right"><b><font face="Verdana, Arial, Helvetica, sans-serif" size="2">Historia de las Ciencias</font></b></p>     <p align="right">&nbsp;</p>     <p align="center"><b><font face="Verdana, Arial, Helvetica, sans-serif" size="4">Introducción al estudio de la Cometa como un instrumento científico</font></b></p>     <p align="center">&nbsp;</p>     <p align="center">&nbsp;</p>     <p align="center"><b><font face="Verdana, Arial, Helvetica, sans-serif" size="2">Juan Miguel Suay Belenguer</font></b></p>     <p align="center"><font face="Verdana, Arial, Helvetica, sans-serif" size="2">Departamento de Salud Pública     <br> Área Historia de la Ciencia     <br> Universidad de Alicante</font>    <br> <font face="Verdana, Arial, Helvetica, sans-serif" size="2">Alicante, España </font>    ]]></body>
<body><![CDATA[<br> <font face="Verdana, Arial, Helvetica, sans-serif" size="2">e-mail: <a href="mailto:jm_suay@inves.es">jm_suay@inves.es</a></font></p>     <p align="center">&nbsp;</p>     <p align="center">&nbsp;</p> <hr align="JUSTIFY" noshade>     <p align="justify"><font face="Verdana, Arial, Helvetica, sans-serif" size="2"><b>Resumen</b></font></p>     <p align="justify"><font face="Verdana, Arial, Helvetica, sans-serif" size="2">Este artículo introduce la visión de la cometa, ese objeto que vuela al final de un hilo, como un instrumento científico a lo largo de la historia. Este estudio se enmarca dentro de una historiografía conocida como historia social y cultural de la ciencia, es decir, el estudio de todo aquello no escrito o más concretamente no formalmente presentado que genera la ciencia y que debe ser estudiado, como por ejemplo, el manejo de instrumentos y objetos materiales por parte de la ciencia. La tendencia actual es considerar que un instrumento adquiere la condición de científico por su uso y por tanto nos permite estudiar los procesos de &quot;aculturación&quot;, es decir, los procesos a través de los cuales objetos concebidos para otros fines adquieren la condición de científicos al ser utilizados en la investigación. A continuación se muestran diferentes contextos de usos en épocas concretas, donde la cometa fue tratada como instrumento por la ciencia y la tecnología.</font></p> <hr align="JUSTIFY" noshade>     <p align="justify">&nbsp;</p>     <p align="justify">&nbsp;</p>     <blockquote>       <p align="justify"><font face="Verdana, Arial, Helvetica, sans-serif" size="2"><i>El medio de verificar la theórica en que cabe duda, es aplicarla á varias experiencias. De las mas comunes que se nos ofrecen á la vista diariamente, en asunto á la resistencia de los fluidos, es el vuelo de los Cometas que usan los Niños. O la fuerza del viento en ellos es en razón compuesta duplicada de su velocidad y seno del ángulo de incidencia, como generalmente creen todos los Autores modernos; o como la misma simple razón, según hemos expuesto. Dando una verdadera theórica de los Cometas se puede comprobar qual de los dos systhemas conviene con la practica; y por consiguiente, qual es el verdadero.</i></font></p>       <p align="right"><font face="Verdana, Arial, Helvetica, sans-serif" size="2">Jorge Juan y Santacilia. Examen Marítimo (1771)</font></p> </blockquote>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p align="justify"><font face="Verdana, Arial, Helvetica, sans-serif" size="2">En 1611, el humanista español Sebastián de Covarrubias y Horozco imprime su <i>Tesoro de la lengua castellana o española, </i>primer diccionario de nuestra lengua que intenta explicar el sentido y aclarar la etimología de las voces castellanas. Si buscamos en esta obra el término COMETA, podemos leer:</font></p>     <blockquote>       <p align="justify"><font face="Verdana, Arial, Helvetica, sans-serif" size="2"><i>Latine cometa vel cometes, generis masculini, stella crinita; graece </i></font><font size="2" face="Geneva, Arial, Helvetica, sans-serif"><i>&#967;o&#956;&#951;</i></font><font size="2" face="Courier New, Courier, monospace"><i>&#964;</i></font><font size="2" face="Geneva, Arial, Helvetica, sans-serif"><i>&#951;&#950;</i></font><font face="Verdana, Arial, Helvetica, sans-serif" size="2"><i>; Lucano, lib. I: Ignota obscurae viderunt sydera noctes, Ardentemque polum flammis, coeloque volantes Obliquas per inane faces, crinemque timendi Syderis et terris minitantem regna cometem. </i>El cometa es una impressión ígnita, que se causa en la región suprema del aire por virtud de los astros y exhalación caliente y untosa; y porque ordinariamente en sus estremidades por rarefacción de su materia haze unos deshilados a manera de cabellos, se llamó cometa del nombre griego <i>&#967;o&#956;&#951;</i></font><font size="2"><i>&#964;</i></font><font face="Verdana, Arial, Helvetica, sans-serif" size="2"><i>&#951;&#950;</i> id <i>est</i> <i>crinitus </i>[49]</font></p> </blockquote>     <p align="justify"><font face="Verdana, Arial, Helvetica, sans-serif" size="2">Pero estos cometas no van a ser objeto de estas páginas. Esta voz en su género femenino, denota un objeto muy distinto. Tendremos que esperar a la publicación de los diferentes tomos del <i>Diccionario de Autoridades </i>(1726-1739) por la Real Academia Española, para encontrar por primera vez la otra acepción [10]<sup>1</sup><i>.</i></font></p>     <blockquote>       <p align="justify"><font face="Verdana, Arial, Helvetica, sans-serif" size="2"><b>Cometa</b>. Llaman también à una figúra que imita la del cometa, hecha de papel engrudado con sus alambres, y un cordel de muchas brazas de largo: la qual quando hai viento, dándole cuerda, se remonta de manera, que parece ave que vuela: y de noche la suelen poner unos farolillos con luz, con que burlan à ignorantes y muchachos, creyendo que es otra cosa. Lat. <i>Rhombus papyraceus, quen filo innixum, animi causa, pueri venti ludibrio committunt.</i></font></p> </blockquote>     <p align="justify"><font face="Verdana, Arial, Helvetica, sans-serif" size="2">En la edición del Diccionario de la Real Academia del año 2001 leemos [11]:</font></p>     <blockquote>       <p align="justify"><font face="Verdana, Arial, Helvetica, sans-serif" size="2"><b>Cometa</b>.[...] 2. - f. armazón plana y muy ligera, por lo común de cañas, sobre la cual se extiende y pega papel o tela. En la parte inferior se le pone una especie de cola formada con cintas o trozos de papel, y, sujeta hacia el medio a un hilo o bramante muy largo, se arroja al aire, que la va elevando, y sirve de diversión a los muchachos.</font></p> </blockquote>     <p align="justify"><font face="Verdana, Arial, Helvetica, sans-serif" size="2">Como se aprecia en las sucesivas ediciones del diccionario de la Real Academia a lo largo de más de doscientos años, la acepción del término cometa no ha cambiado. Pero precisamente entre la segunda mitad del siglo XVIII y el primer tercio del siglo XX, la cometa pasó de ser un objeto lúdico a convivir con los instrumentos científicos utilizados por la meteorología, la electricidad, la fotografía o la tecnología militar, llegando a ser considerado como un objeto científico digno de ser estudiado por varias disciplinas de la ciencia y la tecnología. Es cierto que la cometa no abandonó su uso original, el de ser un objeto de entretenimiento y ritual en otras culturas, razón de la permanencia de la definición usual en los diccionarios, pero la incursión en el mundo científico estuvo acompañada de importantes transformaciones en su concepción, definición, interpretación y uso.</font></p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p align="justify"><font face="Verdana, Arial, Helvetica, sans-serif" size="2">La introducción en Europa de la cometa durante los siglos XVI y XVII, procedente de los países del sureste asiático a través de las rutas comerciales [22], trajo consigo un </font><font face="Verdana, Arial, Helvetica, sans-serif" size="2">proceso de <i>aculturación</i><sup>2</sup>, primero como objeto mágico y curioso, para transformarse en un instrumento científico en los siglos siguientes, alcanzando durante un corto periodo de tiempo un importante papel en algunas ramas del conocimiento científico. Este estudio sobre la cometa como instrumento científico, se puede enmarcar en las corrientes historiográficas más recientes, que se han interesado por el estudio de las prácticas científicas en épocas concretas, generadoras de estudios, de valores y visiones particulares de la naturaleza y sobre la misma ciencia, así como en los estudios de los objetos y de los instrumentos científicos. En definitiva, se han interesado por lo que algunos autores han denominado el estudio de todo aquello no escrito o más concretamente no formalmente presentado que genera la ciencia y que debe ser estudiado [16].</font></p>     <p align="justify"><font face="Verdana, Arial, Helvetica, sans-serif" size="2">Esta corriente ha despertado un interés por el estudio de los instrumentos científicos como objetos que representan a la cultura material de la ciencia, alejado del concepto presentado por el historiador de la ciencia Alexandre Koyré [28], que los veía solamente como un complemento material para ilustrar conclusiones que habían sido obtenidas previamente a través de razonamientos lógicos, abstractos y matemáticos<sup>3</sup>.</font></p>     <p align="justify"><font face="Verdana, Arial, Helvetica, sans-serif" size="2">Si el objeto de estudio son los instrumentos científicos, surge la pregunta: ¿Qué es un instrumento científico? Maxwell en 1890 dio la siguiente definición:</font></p>     <blockquote>       <p align="justify"><font face="Verdana, Arial, Helvetica, sans-serif" size="2">Toda cosa, que es necesaria para la realización de un experimento se llama aparato. Una parte de un aparato construido especialmente para la realización de un experimento se llama instrumento [34].</font></p> </blockquote>     <p align="justify"><font face="Verdana, Arial, Helvetica, sans-serif" size="2">La idea que surge de este párrafo es que un instrumento se define por su uso, destacando que el mismo no solamente es parte de un experimento, sino que puede ser empleado con otros propósitos, como los señalados por Helden y Hankins [24]:</font></p>     <blockquote>       <p align="justify"><font face="Verdana, Arial, Helvetica, sans-serif" size="2"><b>•&nbsp; Instrumentos como jueces de autoridad científica.</b> Cuando un instrumento se concibe con el fin de demostrar una teoría que se encuentra enfrentada a otra. El instrumento se construye como parte de un experimento crucial para zanjar la disputa.</font></p>       <p align="justify"><font face="Verdana, Arial, Helvetica, sans-serif" size="2"><b>&bull;&nbsp; Instrumentos como elementos de diálogo con audiencias potenciales de la ciencia y la tecnología.</b> Cuando se usan instrumentos similares para propuestas científicas similares. Las audiencias a las que van encaminadas no tienen por qué ser los científicos que van a usar el instrumento, sino las personas que van a subvencionar o patrocinar el experimento.</font></p>       <p align="justify"><font face="Verdana, Arial, Helvetica, sans-serif" size="2"><b>•&nbsp; Puentes entre el mundo de la ciencia y la experimentación y una cultura popular determinada.</b> Los instrumentos proporcionan metáforas a escritores y poetas, además de tener un marcado rol pedagógico, ya que ilustran y confirman teorías, y definen para el público aquello que es aceptable para la ciencia.</font></p> </blockquote>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p align="justify"><font face="Verdana, Arial, Helvetica, sans-serif" size="2">Otro interesante aspecto de estudio han sido los procesos de transformación que sufren los instrumentos cuando son utilizados en contextos o espacios diferentes. Un instrumento puede pasar de un contexto a otro, sirviendo de este modo como <i>mediating machine</i><sup>4</sup>, entre diversas disciplinas científicas y tecnológicas o la cultura popular. Un ejemplo de esto lo tenemos en el barómetro. Su gran popularidad como instrumento científico en el siglo XVIII, hizo que el mismo se transformara en un elemento decorativo en los hogares, perdiendo su condición de instrumento de medición y experimentación para la ciencia, circunstancia que aun perdura en la actualidad [7]. La cometa es un ejemplo similar, pero en este caso es un objeto de la cultura popular el que es asimilado por la ciencia. Mostraremos cómo la cometa fue considerada como instrumento científico en las siguientes áreas de actividad científica:</font></p>     <p align="justify">&nbsp;</p>     <p align="justify"><font face="Verdana, Arial, Helvetica, sans-serif" size="3"><b>1.    La cometa como instrumento didáctico:</b></font></p>     <p align="justify"><font face="Verdana, Arial, Helvetica, sans-serif" size="2">Una de las primeras irrupciones de la cometa en la ciencia, se produjo a través de los tratados de física y matemática, donde la cometa fue objeto de un uso didáctico en la explicación de aspectos relacionados con la resistencia de los objetos en el seno de un fluido o para explicar las fuerzas implicadas en su vuelo en equilibrio. Este uso ha sido</font> <font face="Verdana, Arial, Helvetica, sans-serif" size="2">muy generalizado y hoy en día no es difícil encontrar en los libros de texto dedicados </font><font face="Verdana, Arial, Helvetica, sans-serif" size="2">a la enseñanza referencias a la cometa con este fin didáctico. Destacaremos las primeras apariciones como instrumento didáctico. En 1758 aparece publicado en la <i>Histoire de l'Académie Royale des Sciences et Belles Lettres </i>de Berlín un trabajo con el título <i>&quot;Des cerf-volants&quot; </i>[12] y firmado por &quot;Euler le fils&quot;.</font></p>     <p align="center"><img src="/img/revistas/ran/v2n1/a03_figura_01.gif" width="332" height="463"></p>     <p align="justify"><font face="Verdana, Arial, Helvetica, sans-serif" size="2">En este trabajo, la cometa es empleada como ejemplo para demostrar la ley que trata de explicar el comportamiento de los objetos inmersos en una corriente de aire, es decir, la resistencia de los objetos en un fluido, tal como Newton lo había enunciado en el libro II de los <i>Principia. </i>En 1771 en la obra del marino y científico español Jorge Juan titulada <i>&quot;Examen Marítimo o tratado de Mechánica&quot; </i>encontramos otra referencia. En su Tomo I se hace eco del trabajo de Euler con el apéndice: <i>Sobre la teoría de los cometas que vuelan los niños para verificar la ley con que resisten los fluidos </i>[50]. No será éste el único tratado de física experimental de la época donde aparece. En la obra del holandés Peter Van Musschenbroek <i>Introductio ad philosophiam naturalem </i>escrita en 1762, aparte de la descripción de un experimento con cometa eléctrica, dibuja el sistema de fuerzas de la cometa en vuelo [44].</font></p>     <p align="justify">&nbsp;</p>     <p align="justify"><font face="Verdana, Arial, Helvetica, sans-serif" size="3"><b>2.    La cometa como instrumento de observación. Usos militares y fotografía aérea:</b></font></p>     <p align="justify"><font face="Verdana, Arial, Helvetica, sans-serif" size="2">Las cometas se han empleado con fines militares desde épocas remotas en China y Japón. Los ejércitos encontraron un valioso elemento auxiliar para la guerra en la cometa, e hicieron uso de ella empleándola en la transmisión de señales de día y de noche, para medir distancias y, como no, para la elevación de observadores, en clara competencia con los globos a finales del XIX. Las pruebas realizadas por medio de globos libres a principios del siglo XIX pusieron de manifiesto que se disponía de una plataforma desde la que se podía transmitir información sobre los movimientos del enemigo y guiar los disparos de la artillería. Consecuencia de esto fue que durante el último tercio del XIX y principios del XX empezaron a crearse los Servicios de Aerostación Militar en los ejércitos de algunos países<sup>5</sup>.</font></p>     <p align="justify"><font face="Verdana, Arial, Helvetica, sans-serif" size="2">Estos servicios desarrollaron técnicas y materiales adecuados, en los que el globo, tanto libre como cautivo, era el sistema principal de observación, pero también se diseñaron sistemas con cometas, como el del teniente Schreiber, adoptado por la Marina Rusa en 1903, el del Capitán del Ejército Francés Madiot en 1909 o el del también francés Saconney en 1910. Es interesante destacar el sistema ideado por S.F. Cody<sup>6</sup> con el diseño de su cometa empleada por el Servicio de Aerostación Inglés y la Marina.</font></p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p align="center"><img src="/img/revistas/ran/v2n1/a03_figura_02.gif" width="583" height="549"></p>     <p align="justify"><font face="Verdana, Arial, Helvetica, sans-serif" size="2">La aparición de la Aviación Militar, hizo que las cometas quedaran obsoletas, al igual que los sistemas de globos. La cometa volvió aparecer durante la Segunda Guerra Mundial, de una manera anecdótica, en cuatro formas<sup>7</sup>: para elevar antenas en las emisoras de socorro en los botes salvavidas (<a href="#f3">fig. 3.1</a>); como barrera antiaérea (<a href="#f3">fig. 3.2</a>); como blanco antiaéreo (<a href="#f3">fig. 3.3</a>) y el autogiro-cometa, <i>Focke Achgelis FA330 </i>que era</font> <font face="Verdana, Arial, Helvetica, sans-serif" size="2">arrastrado por los submarinos alemanes como plataforma de observación (<a href="#f3">fig. 3.4</a>). Antes de la aparición de los aviones, se emplearon cometas para la realización de fotografías aéreas. El sistema era tan simple como colgar en una cometa o en su hilo una cámara fotográfica, con un mecanismo remoto, que disparaba la cámara estando en el aire.</font></p>     <p align="center"><a name="f3"></a><img src="/img/revistas/ran/v2n1/a03_figura_03.gif" width="497" height="412"></p>     <p align="center">&nbsp;</p>     <p align="justify"><font face="Verdana, Arial, Helvetica, sans-serif" size="3"><b>3.    Otros Usos: Salvamento Marítimo, las cometas en aerodinámica y la teoría del vuelo.</b></font></p>     <p align="justify"><font face="Verdana, Arial, Helvetica, sans-serif" size="2">Durante el siglo XIX, una de las múltiples aplicaciones que tuvieron las cometas fue la de salvamento marítimo. Puesto que la mayoría de los naufragios ocurren cerca de la costa, se puede emplear una cometa para tender un cabo entre el barco y, la costa y así, rescatar a los náufragos. Si bien no tengo referencias de que fueran utilizadas en rescates reales, la descripción en libros y revistas del siglo XIX y principios del XX, es muy abundante<sup>8</sup>.</font></p>     <p align="justify"><font face="Verdana, Arial, Helvetica, sans-serif" size="2">La cometa se empleó también en el desarrollo de la aeronáutica, principalmente en </font><font face="Verdana, Arial, Helvetica, sans-serif" size="2">los siguientes aspectos: la cometa es la forma más primitiva de una máquina voladora más pesada que el aire y, por tanto, ha estado estrechamente ligada al desarrollo del avión y de las teorías aerodinámicas<sup>9</sup>. Ejemplos de ello son: los trabajos del australiano L. Hargrave<sup>10</sup>, inventor de la cometa celular y de los trabajos aeronáuticos llevados a cabo por A. G. Bell, quien después de patentar el teléfono trabajó con cometas ideando la cometa tetraédrica [4].</font></p>     <p align="center">&nbsp;</p>     <p align="justify"><font face="Verdana, Arial, Helvetica, sans-serif" size="3"><b>4.    La cometa como instrumento de estudio de la atmósfera.</b></font></p>     <p align="justify"><font face="Verdana, Arial, Helvetica, sans-serif" size="2">El experimento de Franklin es el uso más conocido de la cometa como instrumento científico, si bien el análisis de los textos de los electricistas del XVIII, induce a pensar en un uso meramente anecdótico en el descubrimiento de la naturaleza eléctrica del rayo y en los posteriores estudios sobre la electricidad atmosférica. En este último aspecto es donde parece que tuvo un mayor interés como instrumento eléctrico, a tenor de lo visto en la obra del electricista inglés de origen italiano Tiberius Cavallo [5], ya que, aunque fuera por un periodo corto de tiempo, la cometa se describe inmersa en un sistema experimental, capaz de deducir mediante la misma una serie de principios. Si bien en su </font><font face="Verdana, Arial, Helvetica, sans-serif" size="2">mayoría los tratados de meteorología desde el siglo XIX mencionan el experimento de Franklin como precedente de estudios meteorológicos en el pasado, la cometa eléctrica durante el siglo XVIII estaba más cerca de los estudios sobre los fluidos eléctricos que de la meteorología, ciencia que no aparecería hasta mediados del siglo XIX. El nacimiento de la meteorología como ciencia de la atmósfera fue paralelo a su desarrollo como servicio público, ya que la predicción de los fenómenos meteorológicos es necesaria para el buen funcionamiento de una serie de actividades sociales y económicas. Esto hizo que se creara la necesaria cooperación internacional entre los distintos servicios nacionales, ya que los fenómenos que ocurren en la atmósfera tienen que ser estudiados a escala mundial. El avance de la ciencia meteorológica trajo la necesidad de estudiar la atmósfera, no sólo con mediciones a nivel del suelo sino también a distintas alturas, creándose lo que se denominó aerología.</font></p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p align="center"><img src="/img/revistas/ran/v2n1/a03_figura_04.gif" width="499" height="352"></p>     <p align="justify"><font face="Verdana, Arial, Helvetica, sans-serif" size="2">La aerología<sup>11</sup>, entendida como el estudio de las altas capas de la atmósfera, nació en el momento en que los globos libres pudieron elevarse de una manera segura a grandes alturas. Esto permitió elevar instrumentos de medida. Para que esta ciencia avanzara, sin embargo, fue necesaria la creación de una serie de técnicas e instrumentos de observación, ya que el estudio exclusivo con globos libres no era un método que pudiera repetirse con la frecuencia deseada para la predicción del tiempo. Los sondeos con globos pilotos<sup>12</sup> y cometas fueron las nuevas técnicas más usadas, sobre todo en los</font> <font face="Verdana, Arial, Helvetica, sans-serif" size="2">servicios meteorológicos de Estados Unidos, Alemania e Inglaterra, entre otros.</font></p>     <p align="center"><img src="/img/revistas/ran/v2n1/a03_figura_05.gif" width="422" height="361"></p>     <p align="justify"><font face="Verdana, Arial, Helvetica, sans-serif" size="2">La cometa fue utilizada por la aerología en el momento en que se diseñaron nuevos modelos más eficaces<sup>13</sup>, de tal forma que los resultados experimentales con los mismos eran comparables a otros métodos, como los globos libres o cautivos. Estas cometas se desarrollaron a finales de siglo XIX y principios del XX, coincidiendo con las investigaciones relacionadas con la aerodinámica del vuelo de aparatos más pesados que el aire.</font></p>     <p align="center"><img src="/img/revistas/ran/v2n1/a03_figura_06.jpg" width="481" height="297"></p>     <p align="justify"><font face="Verdana, Arial, Helvetica, sans-serif" size="2">El análisis de los distintos manuales<sup>14</sup> de la época, en los que se muestra la descripción técnica de los instrumentos empleados por la aerología: globos, tipos de cometas, meteorógrafos e instrumentos auxiliares, pone de manifiesto que la cometa tenía la consideración de instrumento científico inmerso en un sistema experimental. Con el fin de sondear la atmósfera con ayuda de cometas, se intentó elevar un aparato registrador o meteorógrafo a grandes alturas<sup>15</sup>. Para conseguir esto se empleaba un tren de cometas,</font> <font face="Verdana, Arial, Helvetica, sans-serif" size="2">donde la primera de ellas, denominada piloto o principal, llevaba el aparato de medida. El resto, denominadas auxiliares o secundarias, eran las encargadas de aliviar el peso del cable de sujeción, que se enrollaba y desenrollaba con ayuda de un torno. Junto a la cometa principal se colocaba otra, denominada cometa de seguridad.</font></p>     <p align="center"><img src="/img/revistas/ran/v2n1/a03_figura_07.jpg" width="481" height="251"></p>     <p align="justify"><font face="Verdana, Arial, Helvetica, sans-serif" size="2">Las alturas que se alcanzaban con estos métodos oscilaban con un tren de dos cometas entre los 3000 y 4000 m. de altitud, pero el 1 de agosto de 1919, en el Observatorio de Lindenberg, situado en Alemania, se elevó un tren de ocho cometas meteorológicas, las cuales después de 18 horas de elevación y 15 Km de cuerda de piano, como hilo, alcanzó los 9740 m. de altitud, récord que ha permanecido imbatible hasta ahora.</font></p>     <p align="center"><img src="/img/revistas/ran/v2n1/a03_figura_08.jpg" width="469" height="310"></p>     <p align="justify"><font face="Verdana, Arial, Helvetica, sans-serif" size="2">Las cometas quedaron obsoletas con el desarrollo de los sondeos con avión y la aparición de las primeras radiosondas. Estos métodos, más eficaces y con menos dificultades prácticas, hicieron que la cometa fuera olvidada por la ciencia aerológica. De hecho, los últimos sondeos sistemáticos con cometas dejaron de realizarse en la tercera década del siglo XX. Tras su breve experiencia como instrumento científico, la cometa volvió a su uso original de tal forma que, hoy en día, la ciencia no la reconoce como instrumento,</font> <font face="Verdana, Arial, Helvetica, sans-serif" size="2">salvo en casos muy aislados<sup>16</sup>.</font></p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p align="center"><img src="/img/revistas/ran/v2n1/a03_figura_09.jpg" width="448" height="299"></p>     <p align="center">&nbsp;</p>     <p><b><font size="3" face="Verdana, Arial, Helvetica, sans-serif">Notas</font></b></p>     <p align="justify"><font face="Verdana, Arial, Helvetica, sans-serif" size="2"><sup>1</sup>Diccionario de la lengua castellana, en que se explica el verdadero sentido de las voces, su naturaleza y calidad, con las phrases o modos de hablar, los proverbios o refranes, y otras cosas convenientes al uso de la lengua...</font></p>     <p align="justify"><font face="Verdana, Arial, Helvetica, sans-serif" size="2"><sup>2</sup>Se entiende por aculturaci&oacute;n al t&eacute;rmino antropol&oacute;gico que denota la recepci&oacute;n y asimilaci&oacute;n de elementos culturales de un grupo humano por parte de otro.</font></p>     <p align="justify"><font face="Verdana, Arial, Helvetica, sans-serif" size="2"><sup>3</sup>Sobre estas cuestiones ver los siguientes estudios introductorios: [2, 9, 13, 15, 17, 18, 19, 20, 21, 40, 42, 43, 46].</font></p>     <p align="justify"><font face="Verdana, Arial, Helvetica, sans-serif" size="2"><sup>4</sup>Expresi&oacute;n usada para definir este cambio de contexto de uso aparecida en [47].</font></p>     <p align="justify"><font face="Verdana, Arial, Helvetica, sans-serif" size="2"><sup>5</sup> El desarrollo de los mismos puede verse en: [48].</font></p>     <p align="justify"><font face="Verdana, Arial, Helvetica, sans-serif" size="2"><sup>6</sup>Las siguientes obras tratan de su vida y aportaciones a la historia de la aeron&aacute;utica: [25, 29, 45].</font></p>     <p align="justify"><font face="Verdana, Arial, Helvetica, sans-serif" size="2"><sup>7</sup>Se puede ver en: [14, 23, 36].</font></p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p align="justify"><font face="Verdana, Arial, Helvetica, sans-serif" size="2"><sup>8</sup>Por ejemplo: [26]. Tambi&eacute;n es descrito el sistema en: [6].</font></p>     <p align="justify"><font face="Verdana, Arial, Helvetica, sans-serif" size="2"><sup>9</sup>Sobre la historia de la aerodin&aacute;mica: [1]. </font></p>     <p align="justify"><font face="Verdana, Arial, Helvetica, sans-serif" size="2"><sup>10</sup>Sobre la obra de Hargrave es interesante el trabajo de: [8], as&iacute; como: [39, 41].</font></p>     <p align="justify"><font face="Verdana, Arial, Helvetica, sans-serif" size="2"><sup>11</sup>En el congreso anual de la Comisi&oacute;n Internacional de la Aerostaci&oacute;n Cient&iacute;fica celebrado en 1906, el meteor&oacute;logo alem&aacute;n K&ouml;ppen propone el nombre de &quot;aerolog&iacute;a&quot; a la parte de la meteorolog&iacute;a que se encarga de medir, recopilar e interpretar datos de las altas capas de la atm&oacute;sfera, as&iacute; como describir las leyes f&iacute;sicas de la atm&oacute;sfera libre [35].</font></p>     <p align="justify"><font face="Verdana, Arial, Helvetica, sans-serif" size="2"><sup>12</sup>Es el m&eacute;todo m&aacute;s simple de sondeo aerol&oacute;gico y se usaba cuando se quer&iacute;a medir la velocidad y</font> <font face="Verdana, Arial, Helvetica, sans-serif" size="2">direcci&oacute;n del viento a diferentes alturas. El m&eacute;todo consist&iacute;a en lanzar un globo peque&ntilde;o a la atm&oacute;sfera y seguirlo con ayuda de un teodolito, que es un aparato topogr&aacute;fico provisto de un anteojo o telescopio, el cual pod&iacute;a girar en dos planos perpendiculares. Para determinar el &aacute;ngulo de altura sobre el horizonte, se giraba sobre un eje horizontal. Tambi&eacute;n rotaba sobre un &aacute;ngulo vertical, para la determinaci&oacute;n del &aacute;ngulo de acimut o &aacute;ngulo respecto a la direcci&oacute;n Norte - Sur. Por medio de estas medias y unos c&aacute;lculos sencillos se pod&iacute;a determinar la velocidad del viento a determinadas alturas.</font></p>     <p align="justify"><font face="Verdana, Arial, Helvetica, sans-serif" size="2"><sup>13</sup>Hasta finales del siglo XIX, las cometas empleadas en los primeros sondeos o los estudios de la electricidad atmosf&eacute;rica eran las del tipo tradicional, con forma de rombo o diamante y cola para su estabilizaci&oacute;n. El desarrollo de la cometa celular de Hargrave y la cometa curvada de Eddy, supuso que las cometas tuvieran la tracci&oacute;n y estabilidad necesarias para la elevaci&oacute;n de los aparatos para el registro de los par&aacute;metros meteorol&oacute;gicos en funci&oacute;n de la altura (meteor&oacute;grafo).</font></p>     <p align="justify"><font face="Verdana, Arial, Helvetica, sans-serif" size="2"><sup>14</sup>Entre otros interesantes: en ingl&eacute;s: [38]; en Alem&aacute;n: [27]; en castellano: [30, 31, 32, 33, 37].</font></p>     <p align="justify"><font face="Verdana, Arial, Helvetica, sans-serif" size="2"><sup>15</sup>El meteor&oacute;grafo era un instrumento de registro simult&aacute;neo, a lo largo del tiempo, de la presi&oacute;n, la temperatura, la humedad del aire y la velocidad del aire. Estos datos se grababan, por medio de unos estiletes movidos por los correspondientes aparatos de medida, sobre un tambor giratorio que ten&iacute;a</font> <font face="Verdana, Arial, Helvetica, sans-serif" size="2">colocada una banda de metal ahumado.</font></p>     <p align="justify"><font face="Verdana, Arial, Helvetica, sans-serif" size="2"><sup>16</sup>Un uso reciente en metereolog&iacute;a se describe en: [3].</font></p>     <p align="center">&nbsp;</p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p align="justify"><font face="Verdana, Arial, Helvetica, sans-serif" size="3"><b>Referencias</b></font></p>     <!-- ref --><p align="justify"><font face="Verdana, Arial, Helvetica, sans-serif" size="2">[1] J.D. Anderson. <i>History of aerodynamics. </i>Cambridge University Press., Cambridge, 1997.</font>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=809784&pid=S1683-0789200200020000300001&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><p align="justify"><font face="Verdana, Arial, Helvetica, sans-serif" size="2">[2] R.G.W. Anderson, J.A. Benett, y W.F. Ryan. <i>Making instruments count. Essays on historical scientific instruments. </i>Variorum, 1993.</font></p>     <p align="justify"><font face="Verdana, Arial, Helvetica, sans-serif" size="2">[3] B.B. Balsley, J.B. Williams, G.W. Tyrrell, y C.L. Basley. Atmospheric research using kites: Here we go again! <i>Bulletin American Meteorological Society, </i>73(1):17-29, 1992.</font></p>     <!-- ref --><p align="justify"><font face="Verdana, Arial, Helvetica, sans-serif" size="2">[4] A.G. Bell. The tetrahedral principie in kite structure. <i>National Geographic Magazin, </i>6(14):219-51, 1903.</font>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=809787&pid=S1683-0789200200020000300004&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><p align="justify"><font face="Verdana, Arial, Helvetica, sans-serif" size="2">[5] T. Cavallo. A complete treatise on electricity. pp 357-8, 1782.</font></p>     <p align="justify"><font face="Verdana, Arial, Helvetica, sans-serif" size="2">[6] O. Chanute. <i>Progress in flying Machines. Republication of the work first published in 1884, </i>PP 180-181. Dover Publications, Nueva York, 1997.</font></p>     <p align="justify"><font face="Verdana, Arial, Helvetica, sans-serif" size="2">[7] W. Clark, J. Golinski, y S. Schaffer. Barometers of change: Meteorological instruments as machines of enlightenment. En <i>The Sciences in Enlightened Europe, </i>pp 64-94. Chicago, Univ. Chicago Press, 1998.</font></p>     <!-- ref --><p align="justify"><font face="Verdana, Arial, Helvetica, sans-serif" size="2">[8] D. Craddock. Construction drawings for a selection of kites designed by Lawrence Hargrave, y A., Revensbourne to Airborn, 1994.</font>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=809791&pid=S1683-0789200200020000300008&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p align="justify"><font face="Verdana, Arial, Helvetica, sans-serif" size="2">[9] M. Daumas.   <i>Les instruments scientifiques aux XVIIe et XVIIIe siècles. </i>PUF, París, 1953.</font>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=809792&pid=S1683-0789200200020000300009&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><p align="justify"><font face="Verdana, Arial, Helvetica, sans-serif" size="2">[10] Real Academia Española. <i>Diccionario de la lengua castellana, </i>Vol. Segundo, que contiene la letra C. Imprenta Francisco del Hierro, Madrid, 1729.</font></p>     <p align="justify"><font face="Verdana, Arial, Helvetica, sans-serif" size="2">[11] Real Academia Española. <i>Diccionario de la lengua española. </i>Espasa-Calpe, Madrid, vigésima segunda edición, 2001.</font></p>     <!-- ref --><p align="justify"><font face="Verdana, Arial, Helvetica, sans-serif" size="2">[12] L. Euler. Des cerfs - volants. En <i>Histoire de l'Académie Royale des Sciences et Belles Letters, </i>pp 322-364 y Fig I y II, siguientes p. 386. Berlin, MDCCLVI.</font>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=809795&pid=S1683-0789200200020000300012&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><p align="justify"><font face="Verdana, Arial, Helvetica, sans-serif" size="2">[13] J.V. Field. What is scientific about a scientific instrument? pp 3-26, 1988. </font></p>     <!-- ref --><p align="justify"><font face="Verdana, Arial, Helvetica, sans-serif" size="2">[14] P. Garber. <i>U.S. Navy Target Kites. </i>Washington, 1944.</font>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=809797&pid=S1683-0789200200020000300015&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><p align="justify"><font face="Verdana, Arial, Helvetica, sans-serif" size="2">[15] J. Golinski. Interversión and representations. En <i>Marking Natural Knowledge. Constructivism and the History of Science, </i>pp 133-145. Cambrige University Press, Cambrige, 1998.</font></p>     <!-- ref --><p align="justify"><font face="Verdana, Arial, Helvetica, sans-serif" size="2">[16] J. Golinski. <i>Marking Natural Kowledge. Constructivism and the History of Science. </i>Cambridge University Press, Cambridge, 1998.</font>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=809799&pid=S1683-0789200200020000300017&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><p align="justify"><font face="Verdana, Arial, Helvetica, sans-serif" size="2">[17] D. Gooding, T. Pinch, y S. Schaffer, editores. <i>The uses of experiment. Studies in the natural sciences. </i>University Press, Cambridge.</font></p>     <p align="justify"><font face="Verdana, Arial, Helvetica, sans-serif" size="2">[18] D. Gooding, T. Pinch, y S. Shaffer, editores. <i>The uses of experiment. Studies in the natural sciences. </i>University Press, Cambridge.</font></p>     <!-- ref --><p align="justify"><font face="Verdana, Arial, Helvetica, sans-serif" size="2">[19] W.D. Hackmann. Scientific instruments: models of brass and aids to discovery, 1989.</font>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=809802&pid=S1683-0789200200020000300020&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><p align="justify"><font face="Verdana, Arial, Helvetica, sans-serif" size="2">[20] L. Thomas Hankins.   <i>The Ocular Harpsichord of Louis-Bertrand Castel; or, the Instrument That Wasn't. </i>Número 9. Osiris, 1994.</font></p>     <p align="justify"><font face="Verdana, Arial, Helvetica, sans-serif" size="2">[21] T.L. Hankins y A. Helden, editores. <i>Instruments. </i>Número 9. Osiris, 1994.</font></p>     <!-- ref --><p align="justify"><font face="Verdana, Arial, Helvetica, sans-serif" size="2">[22] C. Hart. <i>Kites: An Historical Survey. </i>Paul P. Appel Publisher, Mount Vernon, N.Y., 1982. p.62.</font>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=809805&pid=S1683-0789200200020000300023&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p align="justify"><font face="Verdana, Arial, Helvetica, sans-serif" size="2">[23] C. Hart. <i>Kites: An Historical Survey. </i>Paul P. Appel Publisher, Mount Vernon, N.Y., 1982. p.163-4.</font>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=809806&pid=S1683-0789200200020000300024&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><p align="justify"><font face="Verdana, Arial, Helvetica, sans-serif" size="2">[24] A. Helden y T.L. Hankins. <i>Introduction: Instruments in the History of Science, </i>Vol. 9. OSIRIS, 1994.</font></p>     <p align="justify"><font face="Verdana, Arial, Helvetica, sans-serif" size="2">[25] G. Jenkins. <i>Coronel Cody and the Flying Cathedral. </i>New York, Picador USA., 2000.</font></p>     <p align="justify"><font face="Verdana, Arial, Helvetica, sans-serif" size="2">[26] C. Jobert.  Un cerf-volant porte-amarre á cone. <i>L'aéronaute</i>,.  Vol. 20, pp 43-46.</font> <font face="Verdana, Arial, Helvetica, sans-serif" size="2">1887.</font></p>     <!-- ref --><p align="justify"><font face="Verdana, Arial, Helvetica, sans-serif" size="2">[27] E. Kleinschmit. <i>Handbuch der meteorologischen Instrumente. </i>Verlag von Julius Springer, Berlín, 1935.</font>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=809810&pid=S1683-0789200200020000300028&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p align="justify"><font face="Verdana, Arial, Helvetica, sans-serif" size="2">[28] A. Koyré. <i>Estudios de historia del pensamiento científico. </i>Siglo veintiuno, Madrid, 1977.</font>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=809811&pid=S1683-0789200200020000300029&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p align="justify"><font face="Verdana, Arial, Helvetica, sans-serif" size="2">[29] A.G. Lee. <i>The flying Cathedral Londres. </i>Methuen &amp; Co. Ltd., 1965.</font>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=809812&pid=S1683-0789200200020000300030&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><p align="justify"><font face="Verdana, Arial, Helvetica, sans-serif" size="2">[30] J.M. Lorente. Crónica de un viaje de estudios (1<sup>ra</sup> parte). En <i>Anales de la Sociedad de Meteorología, </i>Vol. I. 1927.</font></p>     <p align="justify"><font face="Verdana, Arial, Helvetica, sans-serif" size="2">[31] J.M. Lorente. Crónica de un viaje de estudios (2<sup>da</sup> parte ). En <i>Anales de la Sociedad de Meteorología, </i>Vol. I. 1927.</font></p>     <p align="justify"><font face="Verdana, Arial, Helvetica, sans-serif" size="2">[32] J.M. Lorente. Crónica de un viaje de estudios (3<sup>ro</sup> parte). En <i>Anales de la Sociedad de Meteorología, </i>Vol. II. 1927.</font></p>     <!-- ref --><p align="justify"><font face="Verdana, Arial, Helvetica, sans-serif" size="2">[33] J.M. 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Pelham. <i>The Penguin Book of Kites. </i>Londres, 1976.</font>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=809819&pid=S1683-0789200200020000300037&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><p align="justify"><font face="Verdana, Arial, Helvetica, sans-serif" size="2">[37] Rubio Rojas y Francisco de P. <i>Aplicación de las Cometas </i>.... 1919.</font></p>     <p align="justify"><font face="Verdana, Arial, Helvetica, sans-serif" size="2">[38] Rotch y A. Lawrence. Exploration of the air by means of kites. En <i>Anales del Observatorio Astronómico del Colegio de Harvard (parte I), </i>Vol. XLII. Cambridge University Press, 1897.</font></p>     <p align="justify"><font face="Verdana, Arial, Helvetica, sans-serif" size="2">[39] T.C. 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