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<article-title xml:lang="es"><![CDATA[ASPECTOS BIOÉTICOS DEL FINAL DE LA VIDA: El Derecho a Morir con Dignidad]]></article-title>
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</front><body><![CDATA[ <P align="right"><font size="2" face="Verdana, Arial, Helvetica, sans-serif"> <b>ENFOQUE SOCIOMEDICO</b></font></P>     <P align="center"><b><font size="4" face="Verdana, Arial, Helvetica, sans-serif"> ASPECTOS BIO&Eacute;TICOS DEL FINAL DE LA VIDA:El Derecho a Morir con Dignidad</font></b></P>     <P align="center"><b><font size="2" face="Verdana, Arial, Helvetica, sans-serif"> Dra. Jacqueline Cortez G.*</font></b></P> <table width="100%"  border="0">   <tr>     <td width="45%" height="57">&nbsp;</td>     <td width="55%">    <p><font size="2" face="Verdana, Arial, Helvetica, sans-serif"><i><font size="1">&quot;T&uacute; me importas por ser t&uacute;, importas hasta el &uacute;ltimo momento de tu vida y haremos todo lo que est&eacute; a nuestro alcance no s&oacute;lo para ayudarte a morir en paz, sino tambi&eacute;n a vivir hasta el d&iacute;a en que mueras&quot;</font></i></font></p>             <p align="right"><font size="1" face="Verdana, Arial, Helvetica, sans-serif">(Cicely Saunders)</font></p></td>   </tr> </table>     <P align="left"><font size="1" face="Verdana, Arial, Helvetica, sans-serif">* Docente Investigadora del Instituto de Gen&eacute;tica FACMENT Cordinadora - Comision de &Eacute;tica de la investigaci&oacute;n del Comite Nacional de Bio&eacute;tica</font></P> <hr>     <div align="center"><font size="2" face="Verdana, Arial, Helvetica, sans-serif"><b>RESUMEN</b></font> </div>     <P align="justify"> <font size="2" face="Verdana, Arial, Helvetica, sans-serif">&quot;El derecho a morir con dignidad&quot; es una expresi&oacute;n del principio de autonom&iacute;a o autodeterminaci&oacute;n, significa poder elegir, gestionar la propia vida, sus condiciones y su final. Expresa una exigencia &eacute;tica, que no se refiere directamente al morir sino a la &quot;forma&quot; de morir, el tema se problematiza cuando la muerte es una elecci&oacute;n y la vida una obligaci&oacute;n. La eutanasia y otros problemas bio&eacute;ticos relacionados con el final de la vida son siempre delicados de tratar, hasta hace apenas unas d&eacute;cadas, eran pocos y leves los problemas &eacute;ticos relacionados con el inicio y final de la vida, ahora la situaci&oacute;n ha cambiado. La asistencia sanitaria plantea en la actualidad cada vez m&aacute;s problemas, que no est&aacute;n s&oacute;lo relacionados con la vertiente m&eacute;dica, sino tambi&eacute;n, y de manera muy intensa con el mundo jur&iacute;dico y el complejo mundo de los valores &eacute;ticos, donde los protagonistas son los pacientes y sus familiares, los profesionales y la sociedad en general. </font></P>     <P align="justify"><font size="2" face="Verdana, Arial, Helvetica, sans-serif"> En este sentido, se presenta una revisi&oacute;n que pretende responder a las siguientes preguntas &iquest;qu&eacute; se puede hacer para que el final de la vida sea confortable? &iquest;Cu&aacute;les son los sistemas habilitados en la sociedad para ayudar a las personas con &quot;enfermedad terminal&quot;?, mediante el an&aacute;lisis del problema en el respeto a la autonom&iacute;a del paciente, las dimensiones del problema (social, religioso, psicol&oacute;gico, econ&oacute;mico y otros), la moralidad de &quot;matar&quot; o &quot;dejar morir&quot; y el &quot;no poner&quot; o &quot;quitar&quot; tratamientos; la medicina paliativa como una respuesta efectiva, congruente con una muerte digna a la cual todo ser humano tiene derecho.</font></P> <hr>     <div align="center"><font size="2" face="Verdana, Arial, Helvetica, sans-serif"><b>INTRODUCCI&Oacute;N</b></font> </div>     ]]></body>
<body><![CDATA[<P align="justify"><font size="2" face="Verdana, Arial, Helvetica, sans-serif"> La muerte, fen&oacute;meno irreversible es la parte final de la vida; es un evento ineludible con el que termina el ciclo vital de todo ser viviente incluyendo al hombre. Su definici&oacute;n y sus l&iacute;mites no son precisos, solamente se puede asegurar sin lugar a dudas que ha ocurrido por la presencia de la desintegraci&oacute;n y putrefacci&oacute;n, as&iacute; el hablar de la muerte cl&iacute;nica, encef&aacute;lica, celular, etc. no es suficiente para su manejo por el profesional en salud. El concepto y definici&oacute;n de la muerte ha variado a trav&eacute;s del tiempo, de acuerdo con la cultura, religi&oacute;n y pensamiento predominante de cada pueblo y de cada &eacute;poca, con la creencia o no de la vida despu&eacute;s de la muerte, que conlleva la esperanza de una nueva vida cuando la estancia terrenal haya llegado a su fin, su an&aacute;lisis filos&oacute;fico es una obligaci&oacute;n para todo profesional que trate con la enfermedad terminal o enfermedad avanzada progresiva e incurable, la cual se caracterisa por una falta de posibilidades razonables de respuesta al tratamiento especifico, que presenta numerosos problemas o s&iacute;ntomas intensos, un gran impacto emocional para &eacute;l mismo, sus familiares y el equipo terap&eacute;utico que le atiende, estando su situaci&oacute;n relacionada impl&iacute;cita o expl&iacute;citamente con la presencia de la muerte y un pron&oacute;stico de vida inferior a seis meses. </font></P>     <P align="justify"><font size="2" face="Verdana, Arial, Helvetica, sans-serif"> La muerte como fase terminal y parte de la vida misma, como resultado del envejecimiento y deterioro progresivo org&aacute;nico y funcional, como resultado del da&ntilde;o producido por diversas enfermedades agudas o cr&oacute;nicas, cuya historia natural termina en la muerte a corto, mediano o largo plazo, se ha modificado por los recursos que proporciona el avance cient&iacute;fico y tecnol&oacute;gico, los que muchas veces lo &uacute;nico que hacen es modificar la forma y el tiempo de morir, lleg&aacute;ndose inclusive al encarnizamiento terap&eacute;utico o distanasia, el llamado &quot;imperativo tecnol&oacute;gico&quot; de la propia medicina.</font></P>     <P align="justify"><font size="2" face="Verdana, Arial, Helvetica, sans-serif"> Preguntas como: &iquest; Puede ser confortable el final de la vida?, tenemos &quot;derecho a morir con dignidad&quot;? han sido motivo de grandes debates y pol&eacute;mica en nuestras sociedades.</font></P>     <P align="justify"><font size="2" face="Verdana, Arial, Helvetica, sans-serif"> La idea, de que el hombre tiene del &quot;derecho a morir con dignidad&quot; ha dominado el debate bio&eacute;tico contempor&aacute;neo relacionado con el final de la vida humana. Muchos de los autores que abogan por el derecho a una &quot;muerte digna&quot; entienden que &eacute;ste incluye el derecho a disponer de la propia vida mediante la eutanasia o el suicidio m&eacute;dicamente asistido, bas&aacute;ndose para ello en el respeto a la libertad individual o autonom&iacute;a del paciente. Se afirma as&iacute;, que nadie tendr&iacute;a derecho a imponer la obligaci&oacute;n de seguir viviendo a una persona que, en raz&oacute;n de un sufrimiento extremo, ya no lo desea. De acuerdo con esta l&iacute;nea de pensamiento en situaciones verdaderamente extremas, la eutanasia y la asistencia al suicidio representar&iacute;an actos de compasi&oacute;n (beneficencia); negarse a su realizaci&oacute;n podr&iacute;a suponer una forma de maleficencia<SUP>1</sup>.</font></P>     <P align="justify"><font size="2" face="Verdana, Arial, Helvetica, sans-serif"> Ahora que el avance de la ciencia m&eacute;dica nos permite asistir a las etapas finales de m&uacute;ltiples enfermedades cr&oacute;nicas, la medicina ha visto conveniente retomar su funci&oacute;n de aliviar, cuando no se puede prevenir ni curar. En busca de estos cuidados acuden los pacientes terminales y sus familiares a los hospitales, convirti&eacute;ndose la muerte en un evento hospitalario cada vez m&aacute;s frecuente, denomin&aacute;ndose este proceso la medicalizaci&oacute;n de la muerte. La &eacute;tica al final de la vida, estudia los principios y consideraciones en el abordaje m&eacute;dico de estos pacientes. </font></P>     <P align="justify"><font size="2" face="Verdana, Arial, Helvetica, sans-serif"> <b>La &quot;muerte digna&quot; y el deseo de controlar la muerte</b></font></P>     <P align="justify"><font size="2" face="Verdana, Arial, Helvetica, sans-serif"> La idea de que la muerte podr&iacute;a representar un alivio para una vida condenada a horribles sufrimientos no es nueva. La encontramos, por ejemplo, ya en la cultura griega. Esto po&eacute;ticamente expresado en el Mito del Centauro Quir&oacute;n, a quien el dios Apolo concedi&oacute; el don de la &quot;mortalidad&quot;, despu&eacute;s de que en una batalla con otros centauros, &eacute;stos le infringieran una herida incurable1. Tambi&eacute;n es cierto que en ciertas situaciones la muerte puede ser percibida como un mandato o bendici&oacute;n divina, lo que equivale no otorgarle al hombre el derecho de acabar con la vida de una persona sufriente. As&iacute; lo percibi&oacute; Hip&oacute;crates, quien en su famoso juramento reclama de los m&eacute;dicos el compromiso de no dar a nadie una droga mortal aun cuando le sea solicitada, ni tampoco dar consejos con tal fin.</font></P>     <P align="justify"><font size="2" face="Verdana, Arial, Helvetica, sans-serif"> Luego de revisar las estad&iacute;sticas actualmente disponibles en Holanda<SUP>2</sup> -primer pa&iacute;s en despenalizar la eutanasia desde 1984- muestran que despu&eacute;s de una primera etapa en la que el respeto por la autonom&iacute;a del paciente se considera una condici&oacute;n justificante para acabar con la vida de las personas que as&iacute; lo solicitan, viene una segunda etapa en la que la realizaci&oacute;n de estas pr&aacute;cticas se extiende a situaciones en las que ya no es el paciente el que las pide, sino que la iniciativa viene de la familia o de los mismos profesionales de la salud, que se consideran que se est&aacute; ante una &quot;condici&oacute;n de vida no digna&quot;. De este modo, la realizaci&oacute;n de la eutanasia ya no se justifica por referencia a la autonom&iacute;a del paciente, sino que pasa a ser considerada como un acto virtuoso, como afirma Sgreccia<SUP>3</sup>. Estas evidencias emp&iacute;ricas plantean la necesidad de reflexionar sobre lo que constituye la dignidad de la persona humana, especialmente en relaci&oacute;n con el sufrimiento y la muerte, dos realidades que parecen poner a prueba nuestra concepci&oacute;n del sentido de la vida<SUP>1</sup>.</font></P>     <P align="justify"><font size="2" face="Verdana, Arial, Helvetica, sans-serif"> El tema se problematiza cuando la muerte es una elecci&oacute;n y la vida una obligaci&oacute;n. Lo discutible es si la sociedad puede obligar a las personas a vivir contra su voluntad, restando importancia a morir con dignidad. La religi&oacute;n y la moral no aprueban el suicidio. Pero el morir dignamente no habla de suicidio, ya que es diferente no resistir a la muerte que suicidarse, de la misma manera que se diferencia entre &quot;permitir morir&quot; y &quot;causar la muerte&quot;<SUP>14</sup>. </font></P>     <P align="justify"><font size="2" face="Verdana, Arial, Helvetica, sans-serif"> Cl&iacute;nicos, especialistas en &eacute;tica y expertos legales siguen debatiendo sobre la posible justificaci&oacute;n del suicidio asistido (SA). Un aspecto interesante es que los argumentos planteados por ambas partes se fundamentan en principios morales similares. El principio de autonom&iacute;a recoge el derecho de las personas a tomar decisiones por s&iacute; mismas y es quiz&aacute; el argumento m&aacute;s s&oacute;lido a favor del SA. Los derechos individuales son clave en la constituci&oacute;n de algunos pa&iacute;ses, por ejemplo en Estados Unidos. Los defensores del SA argumentan que las personas deben tener el derecho a tomar decisiones respecto a la finalizaci&oacute;n de su propia vida, de la misma manera que pueden decidir sobre la aceptaci&oacute;n o el rechazo de otros tipos de tratamiento. Los opositores al SA se&ntilde;alan que el derecho a elegir no debe incluir el derecho a morir solicitando a alg&uacute;n profesional sanitario que facilite la aceleraci&oacute;n de la muerte. El principio de la beneficencia se refiere a la obligaci&oacute;n de hacer el bien o de ayudar a las personas y refleja una responsabilidad fundamental del profesional sanitario. Los defensores del SA se&ntilde;alan que el hecho de ayudar a morir a un paciente en situaci&oacute;n terminal que est&aacute; sufriendo, representa un acto compasivo, mientras que el rechazo a ofrecer este tipo de ayuda prolonga el sufrimiento del paciente en fase de agon&iacute;a. Los opositores al SA indican que ayudar a morir a una persona nunca es un acto de beneficencia, debido a que incide sobre la inviolabilidad de la vida. Esta idea es fundamental en muchas religiones, que sostienen que la vida es sagrada y que nunca se debe interrumpir por un acto humano directo, y que s&oacute;lo Dios al ser el creador y dador de la vida puede quitarla. El principio de la no maleficencia o de no perjudicar, se refiere a la obligaci&oacute;n de no causar da&ntilde;o a otros y representa el fundamento que han utilizado muchas organizaciones profesionales para defender su postura frente al SA, por ejemplo, la Asociaci&oacute;n Americana de Enfermer&iacute;a (ANA) sostiene que ayudar a un paciente a morir no es compatible con la labor profesional de enfermer&iacute;a, y que el contrato que mantiene la enfermer&iacute;a con la sociedad recoge la prestaci&oacute;n de ayuda a las personas para que tengan una vida lo m&aacute;s plena posible, no para que finalicen su vida. Por el contrario, los defensores del SA sostienen que el rechazo a ayudar a morir a un paciente que est&aacute; sufriendo es igual que abandonarle en el momento de su vida en el que tiene una necesidad mayor, de manera que se le causa un da&ntilde;o inaceptable<SUP>13</sup>.</font></P>     ]]></body>
<body><![CDATA[<P align="justify"><font size="2" face="Verdana, Arial, Helvetica, sans-serif"> Morir dignamente tambi&eacute;n significa morir con alivio del dolor; pero la administraci&oacute;n de analg&eacute;sicos puede acortar la vida. El paciente tiene que conocer esta eventualidad y es suya la opci&oacute;n de vivir m&aacute;s, con dolor, &oacute; menos, con mejor calidad de vida. Esto no es matar, sino acompa&ntilde;ar dignamente en el proceso de morir al paciente, rechazando el morir en soledad, con desfiguraci&oacute;n &oacute; sufriendo dolor<SUP>14</sup>.</font></P>     <P align="justify"><font size="2" face="Verdana, Arial, Helvetica, sans-serif"> <b>El morir como un &quot;acto humano&quot; </b></font></P>     <P align="justify"><font size="2" face="Verdana, Arial, Helvetica, sans-serif"> De acuerdo con la tradici&oacute;n judeo-cristiana, el derecho a morir con dignidad es parte constitutiva del derecho a la vida<SUP>4</sup>. Sabemos que esta tradici&oacute;n rechaza recurrir a la eutanasia y al suicidio asistido. Ello implica que el significado que se atribuye al concepto &quot;morir con dignidad&quot; se distingue radicalmente del propuesto por los defensores de la eutanasia. En efecto, lo que aqu&iacute; se entiende por &quot;derecho a una muerte digna&quot; es el derecho a vivir (humanamente) la propia muerte. Esta afirmaci&oacute;n lleva impl&iacute;cita la idea que ante la inevitalidad de la muerte cabr&iacute;a un cierto ejercicio de nuestra libertad. La muerte no podr&iacute;a ser considerada como un fen&oacute;meno meramente pasivo, que ocurre en nosotros y frente al cual permanecemos -por as&iacute; decirlo- impotentes (&quot;acto del hombre&quot;), sino como un &quot;acto humano&quot;, es decir, como un acto en el que nuestra libertad podr&iacute;a intervenir en alguna medida<SUP>1</sup>.</font></P>     <P align="justify"><font size="2" face="Verdana, Arial, Helvetica, sans-serif"> Sin embargo, es evidente que el morir no cae en el &aacute;mbito de nuestra libertad: inevitablemente cada uno de nosotros morir&aacute;. Por tanto, en relaci&oacute;n a nuestra propia muerte, lo &uacute;nico que podr&iacute;a estar sujeto a la libertad es la actitud que adoptemos ante ella. En este sentido, la descripci&oacute;n de los diferentes tipos de reacciones emocionales observadas por la psiquiatra K&uuml;bler-Ross<SUP>5</sup> en los pacientes moribundos resulta interesante (ira, negaci&oacute;n y aislamiento, pacto o negociaci&oacute;n, depresi&oacute;n y aceptaci&oacute;n). De acuerdo con esta observaci&oacute;n, no siempre es f&aacute;cil para los pacientes llegar a una actitud interior de aceptaci&oacute;n, que les permita morir en paz. Por otro lado, es evidente que para comprender lo que una persona considera &quot;morir bien&quot;, se deben tomar en cuenta sus valores culturales y religiosos, aspectos que deben ser incluidos en los procesos de formaci&oacute;n acad&eacute;mica y continua del personal de salud. Como ha dicho, entre otros La&iacute;n Entralgo<SUP>6</sup> la muerte no es primariamente un evento m&eacute;dico o cient&iacute;fico, sino un evento personal, cultural y religioso. Las convicciones morales y religiosas determinan lo que se considere el comportamiento adecuado frente a la muerte, tanto para el que est&aacute; muriendo, como para los que lo atienden<SUP>1</sup>.</font></P>     <P align="justify"><font size="2" face="Verdana, Arial, Helvetica, sans-serif"> Desde ese punto de vista, es bien conocido que los pacientes que son ayudados a enfrentarse con la muerte y sobrellevar ese conocimiento, atraviesan esta etapa con m&aacute;s paz y con menos s&iacute;ntomas de alteraciones del comportamiento<SUP>7</sup>. Desde el momento del diagn&oacute;stico de una enfermedad cr&oacute;nica irreversible, que va a causar la muerte del paciente, provoca un gran impacto emocional tanto en el paciente, como en la familia y en el propio equipo sanitario, que deber&aacute; cambiar desde ese momento de enfoque y finalidad de su actuaci&oacute;n<SUP>10</sup>.</font></P>     <P align="justify"><font size="2" face="Verdana, Arial, Helvetica, sans-serif"> <b>La Respuesta de la Medicina Paliativa: preparar al paciente para enfrentar la muerte con dignidad y calidad de vida </b></font></P>     <P align="justify"><font size="2" face="Verdana, Arial, Helvetica, sans-serif"> La atenci&oacute;n de los pacientes que atraviesan por una enfermedad terminal requiere del establecimiento en su entorno de cuidados paliativos y calidad de vida. Los cuidados paliativos son los cuidados totales, activos y continuados del paciente terminal y su familia por un equipo multidisciplinario de profesionales, cuando la expectativa m&eacute;dica no es la curaci&oacute;n.</font></P>     <P align="justify"><font size="2" face="Verdana, Arial, Helvetica, sans-serif"> El abordaje &quot;humano&quot; de la muerte es un asunto de todo el equipo sanitario, que deber&aacute;n realizar de acuerdo con la familia y de acuerdo tambi&eacute;n con las sucesivas etapas emocionales de adaptaci&oacute;n del paciente. La medicina paliativa es un instrumento que pueden utilizar en estas circunstancias.</font></P>     <P align="justify"><font size="2" face="Verdana, Arial, Helvetica, sans-serif"> Citando el informe de un Comit&eacute; de Expertos de la OMS<SUP>11</sup>, podemos decir que los objetivos de los cuidados paliativos son:</font></P> <ul>       <li>         ]]></body>
<body><![CDATA[<div align="justify"><font size="2" face="Verdana, Arial, Helvetica, sans-serif" align="justify"> Reafirmar la importancia de la vida, considerando a la muerte como un proceso normal.</font></div>   </li>       <li>         <div align="justify"><font size="2" face="Verdana, Arial, Helvetica, sans-serif">Establecer un proceso que no acelere la llegada de la muerte ni tampoco la posponga.</font></div>   </li>       <li>         <div align="justify"><font size="2" face="Verdana, Arial, Helvetica, sans-serif">Proporcionar alivio del dolor y de otros s&iacute;ntomas angustiosos.</font></div>   </li>       <li>         <div align="justify"><font size="2" face="Verdana, Arial, Helvetica, sans-serif">Integrar los aspectos psicol&oacute;gicos y espirituales del tratamiento del paciente.</font></div>   </li>       <li>         <div align="justify"><font size="2" face="Verdana, Arial, Helvetica, sans-serif">Ofrecer un sistema de apoyo para ayudar a los pacientes a llevar una vida lo m&aacute;s activa posible hasta que sobrevenga la muerte.</font></div>   </li>       <li>         ]]></body>
<body><![CDATA[<div align="justify"><font size="2" face="Verdana, Arial, Helvetica, sans-serif">Apoyar a la familia para que pueda afrontar la enfermedad del paciente y sobrellevar el periodo de duelo.</font></div>   </li>     </ul>     <P align="justify"><font size="2" face="Verdana, Arial, Helvetica, sans-serif"> En definitiva, se trata de saber disponer al paciente para una muerte afrontada con dignidad, concentr&aacute;ndose en mejorar su calidad de vida y en aliviar los s&iacute;ntomas en el marco de un equipo multidisciplinario coordinado y capacitado<SUP>1</sup>. Para esto se necesitar&iacute;a resolver una serie de puntos<SUP>8</sup>, que se listan a continuaci&oacute;n:</font></P> <ul>       <li>         <div align="justify"><font size="2" face="Verdana, Arial, Helvetica, sans-serif" align="justify"> Lo primero es saber que se est&aacute; muriendo. De este modo procurar resolver sus asuntos, tomar en cuenta sus disposiciones, cumplir sus promesas o simplemente despedirse.</font></div>   </li>       <li>         <div align="justify"><font size="2" face="Verdana, Arial, Helvetica, sans-serif">Es necesario que el enfermo pueda seguir siendo, en cierto modo, agente, y no mero paciente. Por ello debe intervenir en las decisiones que se deban tomar sobre su enfermedad o sobre su persona. El paciente debe recibir verdadera informaci&oacute;n acerca de las decisiones y procedimientos que le afecten a &eacute;l y a su bienestar y debe consentirlos antes de que se lleven a cabo.</font></div>   </li>       <li>         <div align="justify"><font size="2" face="Verdana, Arial, Helvetica, sans-serif">Hay que preservar en la medida de lo posible ciertas actividades y relaciones familiares, sociales y profesionales. Sentirse persona implica ser capaz de relacionarse. Si el enfermo nota que es dejado de lado, que se evitan sus preguntas, que no es tocado al saludarle, etc., sentir&aacute; que pierde dignidad, que no se siente persona.</font></div>   </li>       <li>         ]]></body>
<body><![CDATA[<div align="justify"><font size="2" face="Verdana, Arial, Helvetica, sans-serif">Se debe proteger la p&eacute;rdida de la imagen corporal. Hay que evitar que el enfermo se sienta desfigurado o depauperado.</font></div>   </li>       <li>         <div align="justify"><font size="2" face="Verdana, Arial, Helvetica, sans-serif">El sentirse persona es a menudo mantenido por consideraciones transcendentes. Al enfermo se le debe facilitar el apoyo espiritual, de acuerdo a la fe que profesa, si lo desea.</font></div>   </li>     </ul>     <P align="justify"><font size="2" face="Verdana, Arial, Helvetica, sans-serif"> Todo lo anterior exige desarrollar un cuerpo de conocimientos m&eacute;dicos que permita aliviar efectivamente las molestias que presentan los pacientes, ya que lo que la sociedad espera de los m&eacute;dicos y del personal sanitario en general que, atentos al sufrimiento de una persona, apliquen sus capacidades y toda la ciencia disponible para aliviarla. Por tanto, para un m&eacute;dico conocer las razones por las que una persona solicita la eutanasia o la asistencia al suicidio, deber&iacute;a suponer un est&iacute;mulo para desarrollar estrategias adecuadas para combatir esas causas y no una raz&oacute;n para acabar con la persona que sufre. Este desaf&iacute;o ha sido asumido por la Medicina Paliativa que desde sus inicios, a fines de la d&eacute;cada de los 60, se concibi&oacute; como una respuesta positiva frente a la problem&aacute;tica existencial que lleva a algunas personas a pedir la eutanasia.</font></P>     <P align="justify"><font size="2" face="Verdana, Arial, Helvetica, sans-serif"> En este sentido, es importante apuntar que no debe confundirse el &quot;morir con dignidad&quot; o el &quot;derecho a una muerte digna&quot; con la eutanasia. La eutanasia no es precisamente un acto m&eacute;dico y el suicidio asistido m&eacute;dicamente no supone morir con dignidad. Tambi&eacute;n es necesario clarificar las expresiones vertidas entre los profesionales del &aacute;rea de la salud, pues a veces en esto est&aacute; la confusi&oacute;n del propio debate. As&iacute;, en las contestaciones dadas por m&aacute;s de 800 m&eacute;dicos y enfermeras en un estudio realizado en Valladolid<SUP>9</sup>, se deduce que la mayor&iacute;a asocia &quot;morir con dignidad&quot; a morir rodeado del cari&ntilde;o y apoyo de los seres queridos, elimin&aacute;ndose en lo posible los dolores y sufrimientos, de muerte natural, a su tiempo, sin manipulaciones m&eacute;dicas innecesarias, aceptando la muerte, con serenidad, con la asistencia m&eacute;dica precisa y el apoyo espiritual oportuno, seg&uacute;n las propias creencias. S&oacute;lo nueve m&eacute;dicos y ocho enfermeras asocian &quot;muerte digna&quot; a poder elegir el momento de la muerte (eutanasia)<SUP>10</sup>.</font></P>     <P align="justify"><font size="2" face="Verdana, Arial, Helvetica, sans-serif"> El Dr. Zylicz<SUP>12</sup>, quien describe el efecto negativo que la despenalizaci&oacute;n de la eutanasia est&aacute; teniendo para el desarrollo de la Medicina Paliativa en su pa&iacute;s (Holanda). El disponer de una salida &quot;f&aacute;cil&quot; ante situaciones dif&iacute;ciles, est&aacute; disminuyendo la creatividad de los m&eacute;dicos holandeses para buscar nuevas soluciones a la problem&aacute;tica planteada por los pacientes en la etapa final de su vida, dificultando al mismo tiempo la comprensi&oacute;n del verdadero papel de la libertad personal frente a la muerte.</font></P>     <P align="justify"><font size="2" face="Verdana, Arial, Helvetica, sans-serif"> <b>Reflexiones finales</b></font></P>     <P align="justify"><font size="2" face="Verdana, Arial, Helvetica, sans-serif"> Todos estos aspectos bio&eacute;ticos del final de la vida, en especial el de una &quot;muerte digna&quot;, obligan al profesional en salud a que reflexione cuidadosamente sobre sus propias creencias religiosas y culturales a la luz de los principios &eacute;ticos, los c&oacute;digos profesionales y la normativa legal, antes de tomar cualquier decisi&oacute;n que defina el desenlace de la existencia de un ser humano.</font></P>     <P align="justify"><font size="2" face="Verdana, Arial, Helvetica, sans-serif"> Preguntas dentro la &Eacute;tica M&eacute;dica como: &iquest;Estoy haciendo con &eacute;l lo que me gustar&iacute;a que hicieran conmigo, de ser yo el paciente?, o del Evangelio: &quot;Ama a tu pr&oacute;jimo como a ti mismo&quot; o de un sabio principio de Confucio: &quot;No hagas a otros lo que para ti no quieras&quot;, nos deber&iacute;an llevar a una profunda reflexi&oacute;n ante pacientes terminales o moribundos, que requieren de toda nuestra atenci&oacute;n y cuidado, ya sea como parte del personal de salud o como familiares, respetando su dignidad como personas, preservando su integridad como seres humanos y contribuyendo a que tengan una mejor calidad de vida en su etapa final y esforz&aacute;ndonos por construir un cuerpo te&oacute;rico y tecnol&oacute;gico que permita manejar racionalmente este momento vital por el cual todos nos tocar&aacute; transitar un d&iacute;a.</font></P>     ]]></body>
<body><![CDATA[<P align="justify"><font size="2" face="Verdana, Arial, Helvetica, sans-serif"> <b>REFERENCIAS</b></font></P>     <!-- ref --><P align="justify"><font size="2" face="Verdana, Arial, Helvetica, sans-serif"> 1. Taboada, P. El derecho a morir con dignidad. Acta Bioethica 2000; a&ntilde;o VI, n&deg;1</font>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=1170533&pid=S1652-6776200600020001300001&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><P align="justify"><font size="2" face="Verdana, Arial, Helvetica, sans-serif"> 2. Jochemsen H, Keown J. Voluntary euthanasia under control: further empirical evidence from the Netherlands. Journal of Medical Ethics 1999; 25 (1): 16-21</font>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=1170534&pid=S1652-6776200600020001300002&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><P align="justify"><font size="2" face="Verdana, Arial, Helvetica, sans-serif"> 3. Sgreccia E. Aspectos &eacute;ticos de la asistencia al paciente moribundo. Revista Humanitas 1999; 4 (15): 435 450 </font>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=1170535&pid=S1652-6776200600020001300003&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><P align="justify"><font size="2" face="Verdana, Arial, Helvetica, sans-serif"> 4. Sagrada Congregaci&oacute;n para la Doctrina de la Fe. Declaraci&oacute;n sobre la eutanasia. En: Sagrada Congregaci&oacute;n para la Doctrina de la Fe. Acta Apostolici Sedis 72. Ciudad del Vaticano: Editorial Vaticana; 1980:549</font>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=1170536&pid=S1652-6776200600020001300004&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><P align="justify"><font size="2" face="Verdana, Arial, Helvetica, sans-serif"> 5. K&uuml;bler-Ross E. Sobre la muerte y los moribundos. Barcelona: Grijalbo; 1969.</font>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=1170537&pid=S1652-6776200600020001300005&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><P align="justify"><font size="2" face="Verdana, Arial, Helvetica, sans-serif"> 6. La&iacute;n Entralgo P. Antropolog&iacute;a M&eacute;dica. Barcelona: Salvat; 1958.</font>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=1170538&pid=S1652-6776200600020001300006&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><P align="justify"><font size="2" face="Verdana, Arial, Helvetica, sans-serif"> 7. Astudillo W, Mendinueta C, Astudillo E. C&oacute;mo ayudar al paciente en sus &uacute;ltimos d&iacute;as. Revista Medicina y persona, Universidad de Navarra; 1992:33</font>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=1170539&pid=S1652-6776200600020001300007&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><P align="justify"><font size="2" face="Verdana, Arial, Helvetica, sans-serif"> 8. Leon R, Kass. Eutanasia y autonomia de la persona: vivir y morir con dignidad. Human Life review 1989; vol.XVI, N&deg;2.</font>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=1170540&pid=S1652-6776200600020001300008&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><P align="justify"><font size="2" face="Verdana, Arial, Helvetica, sans-serif"> 9. Vega J, Mart&iacute;nez Baza P. Enfermo terminal y eutanasia desde el punto de vista del personal sanitario.Servicio de Publicaciones, Universidad de Valladolid; 1991.</font>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=1170541&pid=S1652-6776200600020001300009&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><P align="justify"><font size="2" face="Verdana, Arial, Helvetica, sans-serif"> 10. Le&oacute;n Correa FJ. Bio&eacute;tica de la atenci&oacute;n de enfermer&iacute;a al enfermo terminal. Revista Persona y Bio&eacute;tica 1999; N&deg;6 febrero-mayo.</font>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=1170542&pid=S1652-6776200600020001300010&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><P align="justify"><font size="2" face="Verdana, Arial, Helvetica, sans-serif"> 11. Organizaci&oacute;n Mundial de la Salud. Alivio del dolor y tratamiento paliativo en c&aacute;ncer. Informe de un Comit&eacute; de expertos. Ginebra: OMS; 1990. (Serie de Informes T&eacute;cnicos 804)</font>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=1170543&pid=S1652-6776200600020001300011&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><P align="justify"><font size="2" face="Verdana, Arial, Helvetica, sans-serif"> 12. Zylicz Z, Janssens M.J. Options in Palliative Care: dealing with those who want to die. Bailliere's Clinical Anastesiology 1998; 12 (1): 121-31</font>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=1170544&pid=S1652-6776200600020001300012&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><P align="justify"><font size="2" face="Verdana, Arial, Helvetica, sans-serif"> 13. Ersek Mary, RN. El Suicidio Asistido: una cuesti&oacute;n compleja. Nursing 2006; vol.24, N&ordm; 3.</font>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=1170545&pid=S1652-6776200600020001300013&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><P align="justify"><font size="2" face="Verdana, Arial, Helvetica, sans-serif"> 14. Comit&eacute; Hospitalario de Bio&eacute;tica, Hospital C&oacute;rdoba, Argentina; 2002.</font>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=1170546&pid=S1652-6776200600020001300014&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --> ]]></body><back>
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