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<institution><![CDATA[,Conservation International y Museo de Historia Natural Noel Kempff Mercado  ]]></institution>
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</front><body><![CDATA[ <p align=center> <font size="2"><b><font size="4" face="Verdana">Información   en el dominio público </font></b></font></p>     <p align=center><font size="4" face="Verdana"><b>Data in the public domain    <br>   </b></font></p>     <p align=center><font size="3" face="Verdana"><b>Timothy J.   Killeen</b></font></p>     <p align=center><font size="2" face="Verdana">Conservation International y   Museo de Historia Natural Noel Kempff Mercado    <br>   Casilla 2489, Santa Cruz, Bolivia    <br>   Email: t.killeen@conservation.org</font></p>     <p align=center>&nbsp;</p> <hr>     <p><font size="2" face="Verdana">Recientemente,   al buscar un colaborador en un proyecto de investigación, me aproximé a una persona afiliada a una institución boliviana. Esta   institución aloja a algunos de los científicos más experimentados de Bolivia y es el producto de casi   dos décadas de inversión en capacidades técnicas del país. Mi deseo era el de tomar ventaja de su experticia con el fin   de asegurar que el proyecto sea adecuadamente implementado y a la vez   también apoyar a ese centro en su crecimiento y desarrollo; según mi humilde   opinión era una excelente oportunidad.</font></p>     <p><font size="2" face="Verdana">A mi pesar, esta persona declinó mi oferta,   bajo la prerrogativa de cualquier científico en establecer sus prioridades respecto a su agenda de investigación. Sin   embargo, la razón principal que fue   presentada al declinar esa oportunidad fue la de proteger la integridad de la   base de datos institucional y el   deseo de no compartir sus datos con terceras personas. De hecho, la   colaboración propuesta no dependía   del acceso a una base de datos – pese a que hubiera sido beneficioso – y estoy seguro que el acceso a esa base de datos fue   usado como un pretexto para no colaborar con el grupo de investigación, que fue visto como competencia. Esta es una   reacción que muchos de nosotros   hemos tenido alguna vez durante nuestra trayectoria profesional; no es   particularmente atractiva, pero es parte de nuestra realidad y en muchos   casos es totalmente legítima.</font></p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p><font size="2" face="Verdana">Sin embargo, el argumento en que   ellos no estuvieron preparados para permitir el acceso a su información revela   una actitud poco saludable que muchos científicos tienen respecto a los datos, sea que éstos son datos crudos,   procesados, sistematizados, analizados y hasta publicados. El conocimiento es poder. Pese a esto, ¿qué es lo   que nosotros correctamente debemos hacer – como profesionales o como instituciones – en restringir o proporcionar   el acceso a información que puede beneficiar a la ciencia y a través de   la ciencia a la sociedad? Debemos plantearnos a nosotros mismos una simple pregunta: ¿Financiamos el trabajo que ha   generado los datos o fue financiado   por el Estado o la institución que paga nuestros salarios (en el caso de los   profesionales) o que subsidia nuestros estudios (en el caso de estudiantes)?</font></p>     <p><font size="2" face="Verdana">La mayoría de las   instituciones científicas funciona en base a fondos que son provistos por el Estado o más comúnmente en Bolivia por las agencias   de desarrollo y la cooperación internacional de otro país o entidades multilaterales de desarrollo.   En otras palabras, los fondos son asignados por alguien que está pagando impuestos en algún   lugar del planeta; esos fondos son explícitamente destinados para el mejoramiento de los bienes   comunes y usualmente con el propósito expreso de   conservar el medio ambiente y mejorar el bienestar humano.</font></p>     <p><font size="2" face="Verdana">O tal vez   nuestro apoyo proviene de una fundación privada, pero típicamente éstas existen como una forma de evitar el pago de   impuestos (p.e. fundaciones), entonces su respaldo también significa algún tipo de financiamiento público   (aunque claramente neoliberal en su aplicación). Además los fundamentos   de su misión están inequívocamente orientados hacia el avance del bien público. Argumentos similares pueden ser   propuestos para financiamiento de corporaciones</font></p>     <p><font size="2" face="Verdana"><br clear=all> </font><font size="2" face="Verdana">privadas cuando éste es   realizado como donación – lo cual a menudo es deducible de sus impuestos que debería pagar el Estado – por lo que son eventualmente pagados por ciudadanos del mundo.</font></p>     <p><font size="2" face="Verdana">¿Cómo   podemos justificar no compartir o acaparar datos (porque eso es   lo que es) cuando nuestro financiamiento es   visto desde esta perspectiva?</font></p>     <p><font size="2" face="Verdana">Será   que esto significa que todos los datos deben   ser disponibles y accesibles al dominio público? Claramente, tenemos el   derecho de resistir a cualquier acceso de información cuando ésta es de nuestra   propiedad y solo nuestra, habiendo realizado el trabajo con nuestro propio   tiempo y sin respaldo del ámbito público. Aunque tal vez sea tonto, tenemos este derecho si los datos son netamente nuestros.   En Bolivia hay muchos aficionados botánicos   y zoólogos, y ellos sin duda tienen este derecho. Sin embargo, en mi experiencia esos individuos son los más ansiosos de compartir su conocimiento, porque su labor es de dedicación y   amor, y el amor debe ser compartido y no acaparado.</font></p>     <p><font size="2" face="Verdana">Otra   situación legítima que podría restringir el acceso a la información es cuando un contrato limita   específicamente el acceso a empresas privadas,   como aquellas que son evaluadas en un estudio de impacto ambiental (EIA)   o una iniciativa de bioprospección. Pese a esto, hay muchos otros argumentos válidos que al restringir el acceso   público en un EIA es fundamentalmente inmoral (e usualmente ilegal), mientras   que en la bioprospección es esencialmente una   actividad inexistente dado que se ha   convertido en un término erróneo de biopiratería. Pero estoy divagando   ...</font></p>     <p><font size="2" face="Verdana"><strong>En   resumen:</strong></font></p>     <p><font size="2" face="Verdana">Acaparar datos está moralmente   mal. La información que ha sido pagada por fondos públicos debe ser disponible   en el dominio público, de lo contrario se apropia de un bien público que no   pertenece a un individuo o</font></p>     <p><font size="2" face="Verdana">una   institución, incluso a las instituciones respaldadas   por el Estado. Dicho más preciso, especialmente de aquellas   instituciones que son financiadas por el Estado.</font></p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p><font size="2" face="Verdana">Acaparar datos es contraproducente. ¿Qué   podemos ganar de datos acaparados? Todos   estamos muy ocupados y muy rara vez procesamos,   analizamos y publicamos todos los datos que producimos. El avance   tecnológico ahora facilita la colección, organización y uso de la información mucho más allá de nuestras expectativas más primitivas de hace unos pocos años.   ¿No deberíamos estar complacidos que nuestra   información es útil para todo el mundo? El propósito de una institución   científica es avanzar en el conocimiento, pero ¿realmente logramos esa meta al   no permitir el acceso a los datos?</font></p>     <p><font size="2" face="Verdana">Acaparar datos no es científico.   La razón más utilizada para no soltar datos es que “se pretende usarla en un análisis futuro que será pronto publicado”, siendo el engaño académico más   puro. La mayor parte de esas publicaciones nunca ven la luz del día y la   mayoría de los análisis potenciales que podrían beneficiarse del acceso a datos inaccesibles serán conducidos a   diferentes escalas y/o enfocando distintos temas, con los cuales es extremadamente   improbable que el científico de campo afirme sus propios esfuerzos de   investigación.</font></p>     <p><font size="2" face="Verdana">Acaparar datos es un error   profesional. Hay muchos tipos de científicos, incluyendo aquellos que son ambiciosos y no éticos, quienes usarán datos (e ideas) sin reconocer a la fuente. Sin   embargo, al aislarnos a nosotros mismos de la comunidad científica (y eso es lo   que hacemos cuando acaparamos información), también   perdemos la oportunidad de cooperar con científicos competentes y éticos   que compartirán créditos, visiones y   colaboración. Perdemos mucho más de   lo que ganamos como individuos cuando rechazamos el compartir nuestro conocimiento con una comunidad más   amplia.</font></p>     <p><font size="2" face="Verdana">¿Qué   podemos hacer? Debemos continuar argumentando   hacia pensamientos racionales y</font></p>     <p><font size="2" face="Verdana"><br clear=all>   <br clear=all> </font></p>     <p><font size="2" face="Verdana">conductas éticas. La historia y avances recientes están   del lado de sistemas abiertos de datos. En muchos países la información que no   es considerada como un secreto de Estado o   una amenaza para la seguridad   pública, es accesible para todos por ley! Las instituciones más grandes y más influyentes en el financiamiento de investigación a nivel mundial – la Fundación Nacional de Ciencia (NSF en inglés) y el   Instituto Nacional de Salud (NIH en   inglés) – demandan que la investigación financiada por el Estado   norteamericano sea accesible a la comunidad científica. Su incumplimiento pone   en riesgo al financiamiento futuro de esas instituciones por ambas agencias. De   igual manera, las fundaciones privadas están empezando a requerir compromisos   similares con un muy simple incentivo: “Si   quieres nuestra plata, esto es lo que debes hacer”.</font></p>     <p><font size="2" face="Verdana">Extrañamente, algunas de las organizaciones ambientales   todavía no han captado este imperativo ético   y moral; al contratar científicosinsisten que todos los derechos de   propiedad intelectual pertenecen a la organización. Esto es sencillamente   indignante. Cuando por primera vez me enteré de este requisito, me negué a firmar el contrato (e hicimos de todas formas el trabajo). Pero semejante actitud no   es fácil de ser asumida por científicos jóvenes que no cuentan con la   independencia o prestigio que les permita   desafiar a las ONG’s internacionales.   Irónicamente, esas son las mismas organizaciones que desean (y necesitan) conducir análisis a escalas globales y   continentales que son tan dependientes del acceso   a bases de datos de diversidad biológica que son generados por científicos locales. Los científicos (como   yo) que son parte de esas organizaciones ambientales necesitan una conversación   honesta con sus abogados.</font></p>     <p><font size="2" face="Verdana">Este tema no   será resuelto en Bolivia y este   ensayo improbablemente podría ser para cambiar   muchas opiniones, pero podemos intentar ...</font></p>      ]]></body>
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