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<article-title xml:lang="es"><![CDATA[CIRCULACIÓN ATMOSFÉRICA SOBRE TERRITORIO BOLIVIANO DURANTE LA FASE ACTIVA Y PASIVA DEL MONZÓN SUDAMERICANO]]></article-title>
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<kwd lng="es"><![CDATA[Circulación]]></kwd>
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</front><body><![CDATA[    <font size="2" face="Verdana, Arial, Helvetica, sans-serif">    <p align=right><strong><b>ARTÍCULO ORIGINAL</b></strong></p></font>     <p align="center"><font size="4" face="Verdana, Arial, Helvetica, sans-serif"><b>CIRCULACIÓN ATMOSFÉRICA SOBRE TERRITORIO BOLIVIANO    <br> DURANTE    LA FASE ACTIVA Y PASIVA DEL MONZÓN SUDAMERICANO</b></font></p>     <p align="center"><font size="3" face="Verdana, Arial, Helvetica, sans-serif">Andrés W. Burgoa Mariaca</font></p>     <p align="center"><font size="2" face="Verdana, Arial, Helvetica, sans-serif">Instituto de     Investigaciones Físicas, FCPN    <br> La Paz—Bolivia</font></p> <hr size="1">        <p><font size="2" face="Verdana, Arial, Helvetica, sans-serif"><b>RESUMEN</b></font></p>       <p><font size="2" face="Verdana, Arial, Helvetica, sans-serif">Haciendo uso de los datos climatológicos generado por     modelo de acoplamiento océano-atmósfera iROAM con una     resolución espacial de 0,5° x 0,5° en latitud y longitud para el período comprendido entre los arios 1998 -     2003 y los aportados por NCEP­Reanálisis, se     estudio la circulación meridional del viento, vertical y perfiles verticales durante la fase activa y pasiva del monzón     sudamericano. El carácter estacional de los vientos en los niveles bajos     de la troposfera se hace evidente y la surgencia de     una vorticidad anticiclónica o alta boliviana (20°S-65W) en los niveles altos se hace patente en el     altiplano boliviano.</font></p>       <p><font size="2" face="Verdana, Arial, Helvetica, sans-serif">Cortes transversales longitudinales centrados en 12,5°S y 15,0°S para el verano Austral     evidencia la existencia de Corrientes en Chorro en los Niveles Bajos (CCBS) de  la Troposfera situado en la ladera oriental de los Andes Centrales (800 — 900 hPa) y     una intensidad de 5 <sub>[J </sub>dirigido hacia el Sur del continente     sudamericano. En el invierno Austral se puede evidenciar el cambio en el sentido de     movimiento de  la CCBS   hacia el norte del hemisferio sur, su intensidad aumenta 8 [T] y se ubica en los 700 hPa muy pegado a la ladera oriental de los Andes Centrales.</font></p>       ]]></body>
<body><![CDATA[<p><font size="2" face="Verdana, Arial, Helvetica, sans-serif">Cortes transversales latitudinales en 25,0°S — O° centrado en 68,0°W muestran para el verano Austral movimientos de masas de     aire ascendentes forzados por la pre­sencia de la orografía andina,     estos movimientos se amplifican hasta los niveles altos de  la Troposfera en donde divergen horizontalmente, su origen en los niveles bajos (Ixiamas-Bolivia) se extiende hasta los grandes salares ubicados en la altiplanicie bo­liviana,     movimientos estos cargados de fuerte humedad y actividad convectiva.     En el invierno y primavera Austral se evidencia subsidencia de masas de aire a lo     largo del corte longitudinal,     este está asociado a buen tiempo y soleado (puna de Atacama ( Iquique - Chaco   Boreal - Salares en Bolivia).</font></p>       <p><font size="2" face="Verdana, Arial, Helvetica, sans-serif">La condición de Baroclinicidad de  la CCBS parace no estar patente cuando se analiza la estructura     termodinámica en el núcleo de la     CCBS y su presencia coadyuva a la formación de sistemas complejos de mesoescala en la región.</font></p>       <p><font size="2" face="Verdana, Arial, Helvetica, sans-serif">La presencia de  la Alta Boliviana da el caracter estacional de las precipitaciones en suelo boliviano, éstas se concentran en el norte del departamento de La Paz y Pando, extendiéndose     hacia la amazonía boliviana, la intensidad de esta ésta en los 300 [r].</font></p>       <p><font size="2" face="Verdana, Arial, Helvetica, sans-serif"><strong>Descriptores</strong>:     Circulación Atmosférica, Monzón Sudamericano.</font></p> 	<hr size="1">        <p align=center>&nbsp;</p>       <p align=center>&nbsp;</p>       <p align=center><font size="2" face="Verdana, Arial, Helvetica, sans-serif"><b>1. INTRODUCCIÓN</b></font></p>       <p><font size="2" face="Verdana, Arial, Helvetica, sans-serif">La palabra &quot;monson&quot; proviene del Arabe &quot;Mausim&quot; que     significa estación y con él los navegantes del Indico denominaron la gigantesca     inversión de vientos que, con caracter estacional, se     registra en dicho océano y que, históricamente, fue aprovechada     para la navegación entre las costas de Africa y  la India: en verano rumbo hacia el noroeste (monzón de verano o     monzón de las lluvias) y en invierno hacia el suroeste (monzón de invierno o     monzón seco).</font></p>       <p><font size="2" face="Verdana, Arial, Helvetica, sans-serif">Tradicionalmente se vío al continente     sudamericano con características de un régimen     no-monzónico. Sin em­bargo, Zhou y Lau (1998) se encargarón de demostrar  que las principales características de la inversión esta­cional de los vientos alisios a     gran escala sobre el con­tinente     sudamericano se parece en mucho a los sistemas monzónicos existentes en Asia el Africa y el norte de Australia,     solo para citar algunos. A su vez, observacio­nes     previas nos dan referencia a que sudamerica posee ciertas características semejantes a los monzones     ya exis­tentes a nivel global. Horel et al.     (1989) muestran que la alta boliviana se intensifica muy rapidamente a medida que este se va asentuando sobre el territorio boliviano. Li y Fu (2002) también evidencian características     muy similares al monzón asiatico durante la estación humeda para el monson sudamericano.</font></p>       <p align=center><font size="2" face="Verdana, Arial, Helvetica, sans-serif"><img width=339 height=184 src="/img/revistas/rbf/v13n13/a07g002.gif"> </font></p>       ]]></body>
<body><![CDATA[<p><font size="2" face="Verdana, Arial, Helvetica, sans-serif">Figura 1. Se muestra la climatología tanto de  la Alta subtro­pical como del anticiclon en el Hemisferio Sur.</font></p>       <p><font size="2" face="Verdana, Arial, Helvetica, sans-serif">Holton y Krishnamurti coinciden en explicar los mecanismos     hidrodinámicos que rigen la circulación monsónica en la estación de verano; en particular, cuan­do una columna de aire se extiende hacia la     troposfera, en los niveles bajos de esta se genera un remolino de energia potencial que luego se manifiesta en los niveles altos de la troposfera como energía cinética     divergen­te, el ac'oplamiento de tal energía     con la rotación de los vientos se manifiesta     como energía cinética de rotación, en tal sentido, el continente sudamericano y     en especial en la altiplanicie     boliviana se genera una vorticidad an­ticiclónica (( &gt; O). Los estudios a gran escala     o global, han caracterizado la     transición de los condiciones térmi­cas y dinámicas para el inicio de     tales anticiclones, sin embargo la pregunta que aun queda flotante es conocer     el mecanismo de disparo que inicia las     condiciones para tal génesis. Sin embargo, Silva Dias y otros (1983) muestra mediante un     modelo lineal baroclinico que la alta boli­viana o vorticidad anticiclonica se debe esencialmente a las ondas de Rosby ecuatoriales como una respuesta al forzamiento transiente del calor en el Amazonas al cual acompaña     fuertes tormentas eléctricas en el altiplano bo­liviano.</font></p>       <p><font size="2" face="Verdana, Arial, Helvetica, sans-serif">A nivel global, la circulación de     vientos en los niveles bajos de la troposfera sobre los oceanos subtropicales es­ta caracterizado por la     presencia de altas subtropicales, las     cuales son permanentes durante todo el ario. Mientras que los monsones asíaticos, africano y el     de las américas son estacionales que siguen la migración estacional lati­tudinal     del Sol. En tal sentido, tanto anticiclones sub­tropicales como monsones juegan un rol     fundamental en la circulación global     tanto en la atmósfera como en los oceanos. Se atribuye la existencia de los anticiclones sub­tropicales a  la Célula de     circulación de Hadley. Heald y Bou (1980) muestran como los conceptos físicos de con­servación del momentun angular, el balance en el viento térmico     y el equilibrio radiativo-convectivo pueden expli­car la estructura media     zonal y anual de la circulación de Haclley.     Los estudios relativos a los sistemas mon­sonicos a     nivel global confluyen a una relación directa entre     las altas subtropicales, los monsones y la célula de circulación de Hadley.     Por lo tanto, la motivación para el presente estudio es mostrar la     circulación atmosférica  sobre territorio     boliviano durante la fase activa y pasiva del monson sudamericano.</font></p>       <p align=center><font size="2" face="Verdana, Arial, Helvetica, sans-serif"><b>2. DATOS</b></font></p>       <p><font size="2" face="Verdana, Arial, Helvetica, sans-serif">Los datos utilizados en el presente estudio consisten en datos diarios del Centro Nacional para  la Predicción del Medio Ambiente (del ingles     NCEP) tomados cuatro veces al día     a 0000, 0600, 1200 y 1800 UTC para un período de nueve arios (1998-2006) con una resolución espacial en     longitud-latitud de 2,5 x  2,5 a 17 niveles de presión e,standar, con dichos datos     se construyo la clima­tología para el período 1998 al  2003. A su vez, se hizo uso de los datos climatológicos del modelo     climático regional Oceano-Atmósfera denominado IPRC ROAM (iROAM) con una resolución de 0,5 x 0,5 en longitud-latitud     a 20 niveles de presión estandar para el período 1998 al 2003.</font></p>       <p align=center><font size="2" face="Verdana, Arial, Helvetica, sans-serif"><b>3. EL     SISTEMA MONZÓNICO EN SUDAMERICA</b></font></p>       <p>     <font size="2" face="Verdana, Arial, Helvetica, sans-serif"> La Figura 1 ilustra la circulación de los     vientos en los niveles bajos y altos de la troposfera para la Climatología     anual del período 1998-2003 en el Hemisferio Sur, en esta es posible apreciar las vorticidades anticiclonicas situa­das     frente a las costas del Pacífico Chileno y las costas del Atlántico Brasileño (850 hPa), a su vez en pleno con­tinente sudamericano se situa un anticiclón     permanente en los límites     territoriales de Brasil y Bolivia durante todo un ario (200 hPa). En los niveles bajos se puede evidenciar la intensidad de los vientos alisios     (vientos del sureste) en el océano     Atlántico como en el Pacífico tropi­cal.     Dichos vientos bordean las costas chilenas como las brasileñas y uruguayas. En las proximidades del     límite ecuatorial, los vientos alisios se acoplan a aquellos pro­venientes del Hemisferio Norte (vientos del     noreste) para dar a lugar a    la     Zona de Convergia Intertropical     (ZCIT).</font></p>       <p><font size="2" face="Verdana, Arial, Helvetica, sans-serif">La cadena montañosa que se extiende a lo largo del continente, impide que los vientos alisios del     Pacífico pe­netren hacia     el interior de éste, mientras que los alisios del Atlántico logran ingresar vía cuenca amazónica     hacia territorio boliviano y seguir su curso hacia las pampas argentinas, a     estos niveles no es posible hablar de un régimen monzónico ya que     no se evidencia la inversión estacional de     los vientos en el Hemisferio Sur. En los ni­veles     altos de la troposfera, la vorticidad anticiclonica en ubica     en los 9°S — 63°W durante     todo un ario calenda­rio. Sin     embargo, si extraemos la componente anual y fijamos la atención en los picos tanto del verano como del invierno Austral, entonces se puede evidenciar     la es­tacionalidad en la circulación     de los vientos tanto en los niveles bajos como altos de la troposfera.</font></p>       <p>     <font size="2" face="Verdana, Arial, Helvetica, sans-serif"> La Figura 2 muestra por separado tanto en     los ni­veles altos     como bajos la estación del verano e invierno Austral, en esta se puede     evidenciar la vorticidad an­ticiclonica (&lt;&quot; &gt; 0) en la planicie altiplanica de Bolivia (20°S — 65W); dicha vorticidad se trata de un anticiclón cálido, es decir, dicho anticiclón está constituido     por una masa de aire más cálida de que la existe a su alrededor, trátese pues de un núcleo cálido     en donde los gradien­tes de presión y temperatura tienen la misma dirección</font></p>       <p align=center><font size="2" face="Verdana, Arial, Helvetica, sans-serif"><img width=335 height=277 src="/img/revistas/rbf/v13n13/a07g004.gif"> </font></p>       ]]></body>
<body><![CDATA[<p align=center><font size="2" face="Verdana, Arial, Helvetica, sans-serif"><img width=343 height=280 src="/img/revistas/rbf/v13n13/a07g006.gif"> </font></p>       <p align=center><font size="2" face="Verdana, Arial, Helvetica, sans-serif"><img width=331 height=289 src="/img/revistas/rbf/v13n13/a07g008.gif"> </font></p>       <p><font size="2" face="Verdana, Arial, Helvetica, sans-serif">Figura 2. Se muestra de arriba para abajo la     circulación de los vientos en los niveles altos y bajos de la tropósfera para el verano e invierno Austral. Las     sombras indican la magnitud del viento a los niveles referidos.</font></p>       <p><font size="2" face="Verdana, Arial, Helvetica, sans-serif">y son máximos ambos, esto implica que las superficies isobáricas se organizan en forma de campana con lo     que la pendiente de estas se     acrecienta con la altura. Los me­canismos     que preceden a la formación de estos campos de presión se deben básicamente a procesos dinámicos, así en el anticiclón cálido la superficie isobárica     genera una alta presión en el núcleo     del anticiclón que esta liga­do     hidrostáticamente con el aire frío de los alrededores que es relativamente más denso. La estructura de     estos anticiclones permite explicar     las diferencias tan notorias de     tiempo atmosférico de una estación a otra, así estos se caracterizan por fuertes ascensos de masa de     aire que da a lugar a un enfriamiento adiabático del mismo. Este enfriamiento puede llevar a la saturación y     condensación del aire, lo que genera     abundante nubosidad que puede estar     acompañada de precipitaciones, de ahi que se aso­cie     al anticiclón con tiempo nublado y lluvioso. Dicho proceso hace que el volumen de aire en la columna de aire vertical conserve la ecuación de continuidad     y un gradiente térmico vertical muy inestable como cosecuen­cia     de la superposición de aire frío en las capas altas y cálido en la superficie.</font></p>       <p>     <font size="2" face="Verdana, Arial, Helvetica, sans-serif"> La Figura 2 gráfico segundo de arriba     hacia abajo muestra la circulación de vientos en los niveles     bajos, 850hPa, en esta es de particular importancia el     desarro­llo de las denominadas Corriente de aire en los Niveles Bajos (CNB) que se ha venido a     denominar    la Corriente en Chorro de     los niveles Bajos en Sudamerica (CCBS), estos CCBS juegan un papel     fundamental en el clima re­gional del Hemisferio Sur y típicamente se localizan hacia el costado oriental de la cadena montañosa de los     Andes centrales o como en el caso     del monson indio el gran con­traste térmico entre el continente indu y los adyacentes al océano Indico generan chorros o corrientes de aire en los niveles bajos de la atmósfera, sea en el     continente asíatico o las américas, la     presencia de esta es estacio­nal, es decir, sigue la migración     latitudinal del Sol. La importancia de estos     CCBS es que estan estrechamente vinculados a     la formación de complejos convectivos de mesoescala y convergencia de vapor de agua por debajo de estos CCBS. La figura mencionada nos ilustra la     cli­matología de la estacionalidad de     los vientos alisios para el verano     Austral (DEF), tal corno puede evidenciarse, los vientos provenientes de     la cuenca del Sahel africano cruzan la línea     ecuatorial e incursionan al continente sud­americano     vía cuenca amazónica bordeando la cordillera de los Andes y girar ciclónicamente para     dirigirse hacia el Gran Chaco, se ve notoriamente en este movimiento de     masas de aire que    la CNB     ingresa por el norte del departamente de Pando e incursiona hacia las llanuras benianas     y el escudo chiquitano. Su incursión va más allá, es decir, se observa una vorticidad ciciónica (&#950; &lt;0) en las grandes urbes de Sao Paulo y Rio de Janeiro. A su vez, la climatología para la     estación del invierno Aus­tral (JJA) (ver Figura 2 gráfico tercero de arriba     hacia abajo) muestra una vorticidad anticiclónica (&#950; &gt; 0) en las     ciudades brasileñas anteriormente mencionadas pa­ra adentrarse hacia el     continente e iniciar su retorno a la </font></p>       <p align=center><font size="2" face="Verdana, Arial, Helvetica, sans-serif"><img width=351 height=500 src="/img/revistas/rbf/v13n13/a07g010.gif"> </font></p>       <p><font size="2" face="Verdana, Arial, Helvetica, sans-serif">Figura 3.  La Figura muestra un corte transversal longitudinal a diferente latitudes en el continente sudamericano, en ésta se puede evidenciar el movimiento, orientación     e intensidad de  la   Corriente en Chorro de los Niveles Bajos (850hPa).</font></p>       <p><font size="2" face="Verdana, Arial, Helvetica, sans-serif">cuenca del Sahel africano, este giro estacional de los     vien­tos para los meses DEF y JJA da el caracter monzónico a Sudamerica y trátese     pues de un monzón semejante al monzón indio con un tiempo de duración de     dos meses y medio, el suficiente para     aportar la cantidad necesaria de lluvias en la región, ya que los     monzones se caracterizan por la presencia de     precipitaciones durante su estadio en el continente.</font></p>       <p align=center><font size="2" face="Verdana, Arial, Helvetica, sans-serif"><b>3.1. CCBS (longitudinal) para la estación del     verano Austral</b></font></p>       <p>     <font size="2" face="Verdana, Arial, Helvetica, sans-serif"> La Figura 3 muestra los cortes     transversales longi­tudinales a 12,5°S y 15,0°5 para     la climatología de los vientos meridionales durante la estación del verano Aus­tral, en ésta se ve la orientación de    la CCBS en el conti­nente sudamericano dirigido hacia el polo Sur.    La CCBS esta orientada hacia la ladera oriental de la     cordillera andina y ubicada entre los 800 — 900 hPa, se observa claramente el     papel que juega la orografía y su caracter de forzamiento para la génesis de    la CCBS, a su vez, en la     ladera occidental peruana (Lima-Perú) se puede evi&#8209;</font></p>       ]]></body>
<body><![CDATA[<p align=center><font size="2" face="Verdana, Arial, Helvetica, sans-serif"><img width=327 height=505 src="/img/revistas/rbf/v13n13/a07g012.gif"> </font></p>       <p><font size="2" face="Verdana, Arial, Helvetica, sans-serif">Figura 4. Se     puede evidenciar en  la Figura el corte transver­sal longitudinal a 20,0°S para la     estación del invierno y la primavera Austral en el cotinente sudamericano.</font></p>       <p><font size="2" face="Verdana, Arial, Helvetica, sans-serif">denciar una chorro de niveles bajos en     sentido ecuatorial, su ubicación se centra entre los 900 — 1000 hPa y como contraparte a estas corrientes en     los niveles bajos se es­tablece en los niveles altos de la troposfera otros chorros de mayor     intensidad en sentido ecuatorial. En  la Figura también     se acopla el movimiento vertical que experimen­tan los vientos en presencia de la vortidad anticiclónica en la altiplanicie     boliviana, se puede evidenciar el intenso movimiento ascendente de las     masas de aire hacia los ni­veles altos     (200hPa), en especial a los 12,5°S de latitud se puede observar movimientos verticales tanto en     el nor­te de  La Paz y las llanuras benianas para luego cerrar la célula de circulación con movimientos descendentes frente a las costas de el Salvador en el Brasil,     además se puede ver que se genera una     pequeña célula de cir­culación entre     la cordillera de Carabaya y Huanta en el Perú. Mientras que en los 15,0°S de latitud se evidencia movimientos ascentes intensos     que se origen en las pro­ximidades de la llanura de moxos en el Beni, siguiendo hacia el nudo de Apolobamba en los límites     fronterizos de Perú y Bolivia, esta     rama ascendente se cierra con otra descendente frente al Salvador en el     Brasil; a su</font></p>       <p align=center><font size="2" face="Verdana, Arial, Helvetica, sans-serif"><img width=566 height=568 src="/img/revistas/rbf/v13n13/a07g014.gif"> </font></p>       <p><font size="2" face="Verdana, Arial, Helvetica, sans-serif">Figura 5.  La Figura nos muestra la temperatura en contornos a 925 hPa y vientos en vectores a 850 hPa para las estaciones del verano e invierno Austral, acompaña a estas perfiles verticales del viento a 20,0°S — 63,0°W.</font></p>       <p><font size="2" face="Verdana, Arial, Helvetica, sans-serif">vez, otra circulación de menor     intensidad se genera en­tre la cordillera de Carabaya y la cordillera de Chilca en el Perú.</font></p>       <p align=center><font size="2" face="Verdana, Arial, Helvetica, sans-serif"><b>3.2. CCBS (longitudinal) para la estación del     invierno Austral</b></font></p>       <p>     <font size="2" face="Verdana, Arial, Helvetica, sans-serif">    La Figura 4 nos     muestra    la CCBS     tanto para el in­vierno y la primavera Austral en el continente suda­mericano, en     plena estación invernal se evidencia que    la CCBS se localiza     en los niveles de presión de 700 — 800 hPa muy próxima a la ladera oriental de los Andes Centrales, en el     costado occidental se muestra un lijero chorro a los     mismos niveles que su contraparte oriental, es     interesante notar el sentido de    la     CCBS en sentido ecuatorial. En la ladera     occidental y frente a las costas del Pacíficio chileno un     chorro de niveles bajos se dirije hacia el polo sur. A su vez, los movimientos     verticales en ambos flancos de la cordillera andina evidencia una  célula de     circulación que abarca una rama descendente al interior del continente y el costado oriental de los Andes Centrales y otra rama descendente hacia el     interior del océano Pacífico: en tal     sentido, dichos movimientos tie­nen     que ver con la subsidencia de las masas de aire hacia los niveles bajos, dichos movimientos calientan adiabáti­camente a las masas de aire y las alejan del punto de saturación y con ello determina la aparición de     tiempo seco, despejado y soleado. En las inmediaciones de los niveles bajos la orografía afecta fuertemente     estos movi­mientos descendentes, de ahi que en     el Chaco Boreal, el salar de Uyuni e Iquique, este último frente a las costas chilenas     evidencian condiciones semideserticas.</font></p>       <p><font size="2" face="Verdana, Arial, Helvetica, sans-serif">Por otro     lado, en el pico de la estación de Prima­vera, se puede evidenciar  la CCBS al nivel de 700 hPa en dirección     ecuatorial, este se ubica     aproximadamente entre los departamentos de  La Paz y Cochabamba, mien­tras que su contraparte en el     flaco occidental se ubica en pleno océano Pacífico en dirección     hacia el polo sur; en los niveles altos se observa dos     chorros que se dirijen ha­cia la línea     ecuatorial y el otro hacia el polo sur. En el pico de la estación primaveral se     puede notar nuevamen­te movimientos ascendes desde el Chaco Boreal, Serranía los     Milagros y la cordillera Mandinga, estos últimos ubi­cados en el departamento de Chuquisaca, por     otro lado la subsidencia prevalece en la ciudad de Iquique Chile y movimientos de ascendentes entorno a los Salares     de Coipasa y Uyuni.</font></p>       <p align=center><font size="2" face="Verdana, Arial, Helvetica, sans-serif"><b>3.3. Procesos dinámicos en    la CCBS</b></font></p>       ]]></body>
<body><![CDATA[<p>     <font size="2" face="Verdana, Arial, Helvetica, sans-serif"> La Figura 5 ilustra la composición del     campo de tem­peraturas en contornos a 925 hPa y el campo de vientos en vectores a     850 hPa para la estación tanto del verano como el     invierno Austral, también acompaña a estas los perfiles de vientos a 20,0°S - 63,0°W. La estructura ter­modinámica de tales configuraciones nos muestra     que el viento no sopla de forma paralela al gradiente de tempe­raturas     horizontal, es decir, el viento térmico esta inti­mamente relacionado con la cortante vertical del viento y esta a su vez     con el concepto de una atmósfera Baro­clinica; sin     embargo los resultados expuestos aun en el caso de un forzamiento geostrófico no sería el responsa­ble de producir    la CCBS. Los perfiles que     acompañan a estas ponen de manifiesto que en el invierno Austral es donde    la     CCBS posee la mayor intensidad, dichos per­files nos muestran la relación estrecha con la     actividad convectiva y la formación de complejos convectivos de mesoescala, en especial durante el verano Austral     en las inmediaciones de las 18UTC (actividad diurna).</font></p>       <p><font size="2" face="Verdana, Arial, Helvetica, sans-serif"><b>3.4. Actividad convectiva latitudinal en la presencia de vorticida anticiclónica</b></font></p>       <p>     <font size="2" face="Verdana, Arial, Helvetica, sans-serif"> La Figura 6 pone de     manifiesto la actividad convec­tiva latitudinal para las estaciones     del verano e invierno Austral. El corte transversal latitudinal     25,0°S - 0<sup>0</sup> cen­trado en     68,0°W para el verano Austral nos indica que los movimientos ascendentes de     las masas de aire que incursionan vía línea     ecuatorial son forzados a subir ha­cia los niveles altos de la     troposfera, sitio donde estos divergen. Las     localidades que experimentan estos movi­mientos verticales van desde ixiamas, Serrania Huayra Pata, Zongo y Calamarca, mientras que     el extremo sur evidencia un canal     ascendente entorno al Salar de Uyuni y la puna de Atacama, este último en Chile. Se     muestra también un giro ciclónico al nivel de 500 hPa y de direc­ción hacia     la cuenca del océano Pacífico, a la altura de    la Cordillera del Condor en el Ecuador.</font></p>       <p><font size="2" face="Verdana, Arial, Helvetica, sans-serif">El corte transversal latitudinal 25,0°S - 0<sup>0</sup> centrado en 68,0°W para el invierno Austral pone de manifiesto una célula de circulación con su     rama descendente hasta los 15,0°S, lo que implica que     las masas de aire se calien­tan en su     descenso y se alejan del punto de saturación, lo que muestra las condiciones de buen tiempo en gran parte de     la región.</font></p>       <p align=center><font size="2" face="Verdana, Arial, Helvetica, sans-serif"><img width=331 height=495 src="/img/revistas/rbf/v13n13/a07g016.gif"> </font></p>       <p><font size="2" face="Verdana, Arial, Helvetica, sans-serif">Latitud</font></p>       <p align=left><font size="2" face="Verdana, Arial, Helvetica, sans-serif">Figura 6.  La Figura ilustra el corte latitudinal 25,0°S — centrado en 68,0°W para las estaciones del verano e invierno Austral, en     esta se evidencia los movimientos tanto ascenden­tes como descendentes de las     masas de aire que incursionan al continente sudamericano, en un caso esta asociado con     tiem­po húmedo, actividad convectiva y     precipitaciones, mientras que en el otro caso se nota buen tiempo y seco, las     lluvias estan ausentes para este     caso.</font></p>       <p align=left><font size="2" face="Verdana, Arial, Helvetica, sans-serif"><b>3.5. Variación estacional de las     precipitaciones en sudamerica</b></font></p>       <p>     <font size="2" face="Verdana, Arial, Helvetica, sans-serif"> La Figura 7 ilustra     la variación estacional de las preci­pitaciones en el continente     sudamericano durante la fase activa y pasiva del monzón en sudamerica. El inicio de la estación     húmeda se inicia al norte de la línea ecuatorial, centrando     su máximo en 40 [mm/dia] en las costas del Pacífi­co colombiano     y disminuyendo hacia el norte peruano con 10[mm/dia] . En el pico de la actividad monzónica, las precipitaciones se concentran en     los Andes Centrales con 10 [mm/dia] o     300[mm/dia] extendiéndose     hacia el interior de    la Cuenca Amazónica brasileña, estas precipitaciones     son necesarias para mantener todo un     ecosistema que depen­de de él y por     ende la actividad agrícola en gran parte de la región y la generación de energía eléctrica en la represa de Itaipu (Paraguay, Brasil). De entrada a la es­tación del invierno Austral la migración     estacional de las precipitaciones se mueven en dirección ecuatorial     hacia</font></p>       <p align=center><font size="2" face="Verdana, Arial, Helvetica, sans-serif"><img width=566 height=442 src="/img/revistas/rbf/v13n13/a07g018.gif"> </font></p>       ]]></body>
<body><![CDATA[<p><font size="2" face="Verdana, Arial, Helvetica, sans-serif">Figura 7.  La Figura muestra la migración     estacional de las precipitaciones durante la fase activa y pasiva del monzón     suda­mericano.     Su fase de inicio comienza en la franja centroamericana y concentrada en el     Pacífico colombiano, dos meses después se centra en los Andes Centrales     y  la Cuenca Amazónica del Brasil, dos meses después el movimiento se dirije hacia el flanco oriental de los países del Ecuador y Colombia para     finalmente arribar en Centro América.</font></p>       <p><font size="2" face="Verdana, Arial, Helvetica, sans-serif">el flanco oriental de la cordillera andina en los     países del Ecuador y de Colombia con 25[7-i'<sup>7</sup>:1. En pleno invierno Austral la ausencia de precipitaciones se hace muy     noto­ria y las lluvias se concentran entorno a Centro America con 30 ['<sub>d</sub>-] . Puede decirse que durante la     fase activa del monzón, las precipitaciones     siguen la migración estacio­nal del Sol en el continente sudamericano y     la vorticidad anticiclónica que se observa en la     altiplanicie boliviana coadyuva a su intensificat-        mientras     que en la fase    <br>   pasiva, la dilusión de la alta boliviana se hace patente y con ello     las precipitaciones. A estas alturas,  la Zona de Convergencia Intertropical juega un papel de sintoniza­dor con el movimiento estacional de     las masas de aire en los niveles bajos.</font></p>       <p align=center><font size="2" face="Verdana, Arial, Helvetica, sans-serif"><b>4.     CONCLUSIONES</b></font></p>       <p><font size="2" face="Verdana, Arial, Helvetica, sans-serif">Con base a los datos generados por el     modelo océanoatmósfera iROAM y los aportados     por NCEP-Reanáli­sis, se procedio a extraer la componente anual de dichos datos y elaborar la climatología     correspondiente, en ese sentido se puede observar la estacionalidad de los vientos en los niveles bajos de la troposfera que     virtualmente nos  da el caracter monzónico en el     continente sudamericano. En los niveles bajos se puede evidenciar la     presencia de Chorros de masas de Aire que se aceleran debido a la presencia de la cordillera andina, en especial en     la parte central donde estos Chorros o corrientes cobran funda­mental     importancia por su aporte de humedad y precipi­taciones a la región. La incursión de estos Chorros en el continente tiene que ver el clima en la región y     la forma­ción de sistemas de     complejos convectivos de mesoescala durante la fase activa del monzón. Por otro lado, cobra vital importancia la presencia en los niveles     altos de la troposfera la formación     de una vorticidad anticiclónica (&#950; &gt; 0) en pleno altiplano boliviano (20°S - 65W) que se     vino a denominar en la comunidad meteorológica de  la Alta boliviana, su presencia tiene que ver con la es­tación lluviosa en gran parte de la cuenca     endorreica y la amazonía boliviana, su presencia en suelo boliviano dura aproximadamente dos meses y medio e inclusive dependiendo de la variabilidad interanual que presente éste puede extenderse los tres meses y medio.</font></p>       <p><font size="2" face="Verdana, Arial, Helvetica, sans-serif">El corte transversal longitudinal     a los 12,5°S y 15,0°S de   latitud nos muestra la presencia de  la Corriente en</font></p>       <p align=center><font size="2" face="Verdana, Arial, Helvetica, sans-serif"><img width=567 height=439 src="/img/revistas/rbf/v13n13/a07g020.gif"> </font></p>       <p align=left><font size="2" face="Verdana, Arial, Helvetica, sans-serif">Figura 8. Se muestra el modelo     conceptual para la circulación atmosférica sobre territorio boliviano durante     la fase activa del monzón sudamericano con base a     los datos aportados por el modelo IROAM.</font></p>       <p><font size="2" face="Verdana, Arial, Helvetica, sans-serif">Chorro de los niveles Bajos (CCBS) para la estación del verano austral, su intensidad y     ubicación en la ladera oriental de     los Andes Centrales versa los 800 — 900 hPa con 5 [m/s],     lo que garantiza el aporte de humedad en la región y con ello las     precipitaciones que acompañan a ésta, acompañan a ésta corrientes de aire intenso en los niveles altos, el sentido de     movimiento de esta Corrien­te en los niveles bajos se orienta hacia el polo sur. En el invierno Austral, el corte     vertical longitudinal a los 20,0°S muestra  la Corriente en Chorro pegada a la lade­ra oriental     de la cordillera andina con una magnitud de 8 [<sup>m/s</sup>] , ubicandose en torno los 700 — 800 hPa. El     mis­mo corte pero     entrada la estación de primavera vuelve a evidenciar la presencia de esta     Corriente en los 700 hPa con una magnitud de 6 [m/s], a estas alturas de ambas estaciones se puede evidenciar la inversión en el     senti­do de movimiento de esta     Corriente en Chorro, tanto en el     invierno como primavera Austral, dicha Corriente va dirigida hacia el     norte del continente sudamericano.</font></p>       <p><font size="2" face="Verdana, Arial, Helvetica, sans-serif">La estructura termodinámica de     estas Corrientes en Chorro de niveles Bajos parece no evidenciar la condi­ción de baroclinicidad en el núcleo de estos y con ello la génesis que les precede, sin embargo los cortes     verticales 20,0°S — 63,0°W muestran una cortante     de viento en los 18 UTC como     signo de actividad y formación de siste­mas de complejos convectivos de mesoescala, que estan bien documentados vía imágenes de satélite.</font></p>       ]]></body>
<body><![CDATA[<p><font size="2" face="Verdana, Arial, Helvetica, sans-serif">Los cortes latitudinales a 25,0°S — 0<sup>0</sup> centrado en 68,0°W evidencian el forzamiento ascencional de las ma­sas de aire hacia los niveles altos de la troposfera, en don­de se evidencia la divergencia     horizontal de los vientos a esa altura, claramente se ve la influencia del caracter orográfico que ejerce los Andes     Centrales. Para el verano Austral se     puede observar movimientos de masas de aire ascendente     en el extremo norte y sur de Bolivia (Ixia­mas - Salar de Coipasa-Uyuni).     En el invierno Austral es notorio ver     la subsidencia de masas de aire a casi todo el largo latitudinal,     sinónimo de buen tiempo y soleado.</font></p>       <p><font size="2" face="Verdana, Arial, Helvetica, sans-serif">La presencia     del monzón en sudamerica acompaña la migración estacional de las precipitaciones, su     fase de ini­cio se origan en la línea ecuatorial y migra hacia la región muy     pegada a la ladera oriental de la cordillera andina y amplificandose hacia la cuenca de la amazonía boliviana y     brasileña, su máximo de aporte es de los 300</font></p>       <p><font size="2" face="Verdana, Arial, Helvetica, sans-serif">La figura 8 ilustra un modelo     conceptual relativo a la circulación monzónica sobre territorio boliviano. En ésta se puede     evidenciar cómo la alta boliviana o vorti­cidad anticiclónica se distribuye hacia lo largo y     ancho del continente sudamericano. Su     presencia en suelo bo­liviano, en especial en la altiplanicie de éste, muestra     la fuerte actividad convectiva hacia los niveles altos de la tropósfera, tal como se evidencia en la figura 7 durante la     fase activa del monzón sudamericano.</font></p>       <p align=center><font size="2" face="Verdana, Arial, Helvetica, sans-serif"><b>REFERENCIAS</b></font></p>       <!-- ref --><p><font size="2" face="Verdana, Arial, Helvetica, sans-serif">1. Douglas, M. W., Peña, M., and Villalpando, R.: Special Observations on the low level</font><font size="2" face="Verdana, Arial, Helvetica, sans-serif"> fiow over eastern Bolivia during the 1999 atmospheric mesoscale campaign, Exten­ded Abstracts of the 6th Inter.Conf. on the Southern He­misphere Meteorology and Oceanography, 3-7 April 2000, Santiago, Chile, 157/58, 2000.</font>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=218849&pid=S1562-3823200700000000700001&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p><font size="2" face="Verdana, Arial, Helvetica, sans-serif">2. Horel, J.D., A. N. Hahmann, and J. E. Geisler, 1989: An Investigation of the cycle of convection activity over the tropical Americas, Journal Climate. 2, 1388-1403.</font>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=218850&pid=S1562-3823200700000000700002&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p><font size="2" face="Verdana, Arial, Helvetica, sans-serif">3. Li, W., and R. Fu. 2003: Transition of the large-scale at­mospheric and land surface conditions from dry to the wet season over Amazonia as diagnosed by the ECMWF Re-analysis. Journal Climate, in press.</font>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=218851&pid=S1562-3823200700000000700003&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p><font size="2" face="Verdana, Arial, Helvetica, sans-serif">4. Kalnay, E., and Coauthors, 1996: The NCEP/NCAR 40- year reanalysis project. Bu!!. Amer. Meteor. Soc., 77, 437- 471.</font>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=218852&pid=S1562-3823200700000000700004&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p><font size="2" face="Verdana, Arial, Helvetica, sans-serif">5. Xie, S.P., and Coauthors,     2006: A Regional Ocean­Atmosphere Model for Eastern Pacific Climate: Toward Reducing Tropical Biases. Journal of Climate 20: 1504- 1522.</font>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=218853&pid=S1562-3823200700000000700005&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p><font size="2" face="Verdana, Arial, Helvetica, sans-serif">6. Zhou J. lau K-M. 1998. Does a monsoon climate exist over South America? Journal of Climate 11: 1020-1040.</font>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=218854&pid=S1562-3823200700000000700006&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --> ]]></body><back>
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