<?xml version="1.0" encoding="ISO-8859-1"?><article xmlns:mml="http://www.w3.org/1998/Math/MathML" xmlns:xlink="http://www.w3.org/1999/xlink" xmlns:xsi="http://www.w3.org/2001/XMLSchema-instance">
<front>
<journal-meta>
<journal-id>1024-0675</journal-id>
<journal-title><![CDATA[Revista de la Sociedad Boliviana de Pediatría]]></journal-title>
<abbrev-journal-title><![CDATA[Rev. bol. ped.]]></abbrev-journal-title>
<issn>1024-0675</issn>
<publisher>
<publisher-name><![CDATA[Sociedad Boliviana de Pediatría]]></publisher-name>
</publisher>
</journal-meta>
<article-meta>
<article-id>S1024-06752015000100012</article-id>
<title-group>
<article-title xml:lang="es"><![CDATA[Homenaje póstumo al Ac. Dr. Eduardo Aranda Torrelio]]></article-title>
</title-group>
<contrib-group>
<contrib contrib-type="author">
<name>
<surname><![CDATA[Sandóval Morón]]></surname>
<given-names><![CDATA[Oscar]]></given-names>
</name>
<xref ref-type="aff" rid="A01"/>
</contrib>
</contrib-group>
<aff id="A01">
<institution><![CDATA[,U.M.S.A. Facultad de Medicina Catedra de Pediatría]]></institution>
<addr-line><![CDATA[ ]]></addr-line>
</aff>
<pub-date pub-type="pub">
<day>00</day>
<month>00</month>
<year>2015</year>
</pub-date>
<pub-date pub-type="epub">
<day>00</day>
<month>00</month>
<year>2015</year>
</pub-date>
<volume>54</volume>
<numero>1</numero>
<fpage>57</fpage>
<lpage>58</lpage>
<copyright-statement/>
<copyright-year/>
<self-uri xlink:href="http://www.scielo.org.bo/scielo.php?script=sci_arttext&amp;pid=S1024-06752015000100012&amp;lng=en&amp;nrm=iso"></self-uri><self-uri xlink:href="http://www.scielo.org.bo/scielo.php?script=sci_abstract&amp;pid=S1024-06752015000100012&amp;lng=en&amp;nrm=iso"></self-uri><self-uri xlink:href="http://www.scielo.org.bo/scielo.php?script=sci_pdf&amp;pid=S1024-06752015000100012&amp;lng=en&amp;nrm=iso"></self-uri></article-meta>
</front><body><![CDATA[ <p align="right"><font face="Verdana" size="2"><b>COMUNICADO SOCIEDAD BOLIVIA DE PEDIATRIA</b></font></p>     <p align="right">&nbsp;</p>     <p align="center"><font face="Verdana" size="4"><i><b>Homenaje póstumo al Ac. Dr. Eduardo Aranda Torrelio</b></i></font></p>     <p align="center">&nbsp;</p>     <p align="center">&nbsp;</p>     <p align="center"><font face="Verdana" size="2"><b>Ac. Dr. Oscar Sandóval Morón</b></font></p>     <p align="center"><font face="Verdana" size="2">*   Jefe de la Catedra de Pediatr&iacute;a, U.M.S.A.</font></p>     <p align="center"><font face="Verdana" size="2">Ex Presidente de la Sociedad Boliviana de Pediatr&iacute;a</font></p>     <p align="center">&nbsp;</p>     <p align="center">&nbsp;</p> <hr noshade>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p align="center">&nbsp;</p>     <p align="justify"><font face="Verdana" size="2">Diciembre de 2014, un mes funesto para los profesionales médicos y en particular para los pediatras bolivianos. En el Hospital del Niño, se diseminaba un sentimiento de indignación, rabia, impotencia y dolor ante el embate del corrupto poder judicial -fiscales y jueces de por medio- en contra de médicos, residentes, internos de medicina y enfermeras que eran lapidados, satanizados y estigmatizados ante la opinión pública, en acciones que sólo mostraban el alto grado de impreparación, incapacidad e impericia de los &quot;operadores&quot; de justicia que se campeaban en nuestros predios dizque &quot;investigando&quot; la muerte del bebé Alexander.</font></p>     <p align="justify"><font face="Verdana" size="2">Entre las voces indignadas por estos incalificables atropellos, escuché por última vez las reflexiones de nuestro querido colega y amigo, el Ac. Dr. Eduardo Aranda Torrelio, quién orientaba y apuntalaba las acciones que todos debíamos realizar en defensa de nuestros colegas de trabajo, que circunstancialmente eran víctimas de un poder político corrupto, confrontacional y profundamente acomplejado y resentido con el conocimiento y espíritu de superación y entrega que caracteriza a los profesionales y trabajadores de la salud.</font></p>     <p align="justify"><font face="Verdana" size="2">Nunca imaginamos que unos días después, el propio Dr. Aranda llenaría de congoja nuestros corazones al sufrir un accidente que después de 10 días, lo llevaría a la muerte, en medio del estupor, la sorpresa y el dolor ante el destino incomprensible que se abatía</font> <font face="Verdana" size="2">inmisericorde contra uno de los profesionales más destacados de la hematología, la pediatría y la medicina boliviana. Su hospital -el Hospital del Niño- lo cobijaría por última vez para darle el postrer adiós, en medio del silencioso llanto de decenas, centenas, miles de colegas y pacientes suyos.</font></p>     <p align="justify"><font face="Verdana" size="2">Me tocó recorrer con el Dr. Eduardo Aranda, los mismos escenarios, aunque en etapas a veces diferentes: la Residencia Médica en México, el Hospital del Niño &quot;Dr. Ovidio Aliaga Uría&quot; de La Paz, la Sociedad Boliviana de Pediatría, el Colegio Médico de Bolivia, la Academia Boliviana de Medicina y la Cátedra de Pediatría de la UMSA. Este recorrido me permitió conocerlo íntegramente, no sólo en sus conocimientos y sapiencia profesional, sino también en su capacidad de trabajo, responsabilidad y ética profesional, sensibilidad social y entrega incondicional a la amistad. Soy testigo de excepcionales acciones de amistad que tuvo y desarrolló con varios colegas, cuando éstos se vieron atingidos por una enfermedad o cualquier otro evento desgraciado en su vida. Estos hechos, son los que configuran verdaderamente, la talla moral y espiritual de los seres humanos.</font></p>     <p align="justify"><font face="Verdana" size="2">Ante un hombre tan prolífico, tan productivo, tan exquisito para la escritura médica, tan entregado a la actualización profesional, resulta muy difícil expresar cuál ha sido su mayor aporte o su mayor obra en el curso de su vida profesional. Sin embargo, no creo equivocarme si, en este caso, identifico</font> <font face="Verdana" size="2">como el más valioso e insustituible, el trabajo que realizó para la formación y desarrollo de la mayor y primera escuela de formación pediátrica boliviana: la Residencia Médica en Pediatría, del Hospital del Niño de La Paz.</font></p>     <p align="justify"><font face="Verdana" size="2">En efecto: décadas de trabajo incesante y dedicación plena como Docente y como Jefe de Enseñanza, hicieron posible el diseño, la configuración, el desarrollo y la consolidación de la Residencia Médica en Pediatría, cuna de formación de centenares de pediatras que hoy atienden la salud de la niñez boliviana, a lo largo y a lo ancho del territorio nacional. Este trabajo, cobijado por el conjunto del Hospital del Niño, alimentado por el concurso de todos y cada uno de sus integrantes, apoyado por cada una de las autoridades que dirigieron el</font> <font face="Verdana" size="2">Hospital, no hubiera sido posible, sin la columna vertebral en que vino a constituirse el Dr. Eduardo Aranda, con su dedicación, tenacidad, rigor profesional y amor por una obra que se construyó en décadas y que hoy es una incuestionable y orgullosa realidad: la Residencia Médica en Pediatría del Hospital del Niño de La Paz, que se muestra orgullosa incluso fuera de nuestras fronteras y que ha forjado el conocimiento, la preparación y el alma de tantos pediatras que hoy, con su trabajo, llenan en todo el país, la sentida necesidad de atención médica de nuestra infancia.</font></p>     <p align="justify"><font face="Verdana" size="2">Estoy seguro que interpreto el pensamiento y el sentimiento de centenas de pediatras bolivianos, al expresar mi homenaje profundo a éste constructor, que nos abandonó ese malhadado diciembre de 2014.</font></p>     <p align="justify">&nbsp;</p>      ]]></body>
</article>
