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<article-title xml:lang="es"><![CDATA[Manejo del recién nacido gravemente enfermo]]></article-title>
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</front><body><![CDATA[ <p align="right"><font size="2" face="Verdana, Arial, Helvetica, sans-serif"><b>EDUCACIÓN MEDICA CONTINUA</b></font></p>      <p align="justify">&nbsp;</p>      <p align="center"><b><font size="4" face="Verdana, Arial, Helvetica, sans-serif">Manejo del recién nacido gravemente enfermo</font></b></p>      <p align="center">&nbsp;</p>      <p align="center"><b><font size="3" face="Verdana, Arial, Helvetica, sans-serif">Management of the critical newborn</font></b></p>      <p align="center">&nbsp;</p>     <p align="center">&nbsp;</p>     <p align="center"><b><font size="2" face="Verdana, Arial, Helvetica, sans-serif">Dr. Nelson Patiño Cossio*</font></b><font size="2" face="Verdana, Arial, Helvetica, sans-serif"></font></p>     <p align="justify">&nbsp;</p>     <p align="justify"><font size="2" face="Verdana, Arial, Helvetica, sans-serif">*  Pediatra Neonat&oacute;logo. Hospital Materno Infantil. Caja Nacional de Salud. La Paz</font></p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p align="justify">&nbsp;</p>     <p align="justify">&nbsp;</p> <hr noshade>     <p align="justify"><font size="3"><b><font face="Verdana, Arial, Helvetica, sans-serif">Generalidades</font></b><font face="Verdana, Arial, Helvetica, sans-serif"></font></font></p>     <p align="justify"><font size="2" face="Verdana, Arial, Helvetica, sans-serif">Es la conducta ante el recién nacido gravemente enfermo y se refiere al conjunto de maniobras que tiene por finalidad prevenir y manejar las alteraciones cardiorrespiratorias que pueden concluir en un estado de choque.</font></p>     <p align="justify">&nbsp;</p>     <p align=justify><font size="3" face="Verdana, Arial, Helvetica, sans-serif"><b>Metodología</b></font></p>      <p align="justify"><font size="2" face="Verdana, Arial, Helvetica, sans-serif">Los pasos que se describen a continuación tienen su sostén científico en las recomendaciones de la Academia Americana de Pediatría (AAP); es importante recalcar que la adaptación de estas recomendaciones, a la realidad de nuestros hospitales, tiene la finalidad de ofrecer un esquema didáctico para el personal de salud que atiende recién nacidos.</font></p>      <p align="justify"><font size="2" face="Verdana, Arial, Helvetica, sans-serif"><b>1. Trabajo de grupo.</b> Quizá este es el paso más importante en la atención del recién nacido. El trabajo coordinado entre el personal de enfermería y el personal médico, nos permitirá conocer en forma adecuada las alteraciones cardiorrespiratorias que presenta el bebé y de acuerdo a ello tomar medidas oportunas destinadas a su estabilización. El personal de enfermería es el que tiene &quot;contacto estrecho&quot; con los recién nacidos, puesto que son las que alimentan al bebé en ausencia de la madre, le cambian los pañales, le asean, mantienen en óptimas condiciones el ambiente de la incubadora o la cuna, canalizan vía periférica, preparan y administran medicamentos y lo más importante, controlan metódicamente los signos vitales. En contra partida, el personal médico es el que está alerta a los cambios sutiles que presentan los recién nacidos, a la voz de alarma de las enfermeras, al sonido de alerta de los monitores, prestos para realizar procedimientos invasivos y no invasivos y sobre todo, toma decisiones inmediatas en beneficio de la salud de los recién nacidos.</font></p>      <p align="justify"><font size="2" face="Verdana, Arial, Helvetica, sans-serif"><b>2. Identificar signos de bajo gasto cardiaco.</b> El seguimiento permanente, en horario, de los signos vitales permite identificar datos de bajo gasto cardiaco en el recién nacido. En pocas palabras, bajo gasto cardiaco es la incapacidad de los órganos cardiovasculares y respiratorios en mantener un equilibrio hemodinámico adecuado y que termina en un estado de choque. Usualmente se monitorizan los siguientes signos vitales:</font></p>      <blockquote>       ]]></body>
<body><![CDATA[<p align="justify"><font size="2" face="Verdana, Arial, Helvetica, sans-serif">a.     Temperatura (36.5 - 37.5 °C): debe mantenerse un ambiente térmico neutro, está     demostrado     que     tanto la hipertermia como la hipotermia tienen efectos deletéreos a nivel del     sistema nervioso central. Las distermias, especialmente la hipotermia, es uno     de los primeros signos en alterarse cuando hay bajo gasto cardiaco.</font></p>       <p align="justify"><font size="2" face="Verdana, Arial, Helvetica, sans-serif">b. Frecuencia     cardiaca (100 - 160 latidos/min.):     la ventaja de los monitores multiparámetro,     es que además de la frecuencia cardiaca se     puede visualizar el trazo electrocardiográfico     del corazón. Los cambios sutiles de la frecuencia cardiaca, por momentos con tendencia a la taquicardia y luego la caída brusca     hacia la bradicardia, inclusive estando dentro     del rango normal, deben hacernos pensar en    <br>     bajo gasto cardiaco.</font></p>       <p align="justify"><font size="2" face="Verdana, Arial, Helvetica, sans-serif">c. Presión arterial:     de extrema importancia el     seguimiento de la presión arterial, las fluctuaciones bruscas de la misma, especialmente en     los prematuros, condiciona accidentes vasculares a nivel del sistema nervioso central (hemorragia intraventricular). Es imprescindible     contar con los cuadros de percentilas para la     presión arterial, de acuerdo a los días de vida     y a la edad gestacional del recién nacido. La     hipovolemia es el dato capital de bajo gasto     cardiaco y generalmente es la traducción de     un agotamiento crónico de los órganos cardiorrespiratorios.</font></p>       <p align="justify"><font size="2" face="Verdana, Arial, Helvetica, sans-serif">d. Perfusión distal     (&gt; 2 segundos): es un dato     indirecto de hipovolemia, la mala perfusión     distal traduce la disminución del volumen     vascular a nivel periférico.</font></p>       <p align="justify"><font size="2" face="Verdana, Arial, Helvetica, sans-serif">e. Diuresis horaria     (1 -5 mL/kg/h): la poliuria,     oliguria o anuria, es la consecuencia de una     mala administración de líquidos por el medio     interno del recién nacido, siempre supeditada     a una enfermedad de base. Es la llave para que     el organismo elimine líquidos en tal cantidad     que puede condicionar deshidratación o al     contrario retener líquidos hasta producir hiper     volemia y congestión cardiaca. También es un     reflejo del manejo externo de líquidos, en función al cálculo de líquidos y electrólitos que     realiza el personal médico como se demostrará     en el balance hídrico del niño.</font></p>       <p align="justify"><font size="2" face="Verdana, Arial, Helvetica, sans-serif">f.  Frecuencia     respiratoria (20 - 60 respiraciones/min.): la frecuencia respiratoria es un     signo que traduce el esfuerzo respiratorio del recién nacido, es parte del     cuadro de dificultad respiratoria. La bradipnea consecuente es una condición     que indica agotamiento de los músculos respiratorios, es el anuncio de un     probable paro respiratorio.</font></p>       <p align="justify"><font size="2" face="Verdana, Arial, Helvetica, sans-serif">g. Saturación de     oxígeno (87 - 93 %): la cianosis en el recién nacido indica un problema     respiratorio (síndrome de dificultad respiratoria) o un problema     cardiaco (cardiopatías congénitas), pero también es un dato de bajo gasto     cardiaco.</font></p> </blockquote>     <p align="justify"><font size="2" face="Verdana, Arial, Helvetica, sans-serif"><b>3. Realizar balance hídrico por turno. </b>La suma algebraica de los ingresos y egresos de líquidos, la diuresis horaria y los líquidos reales que ingresan al organismo del recién nacido en el día, reflejan la actividad que realiza el medio interno con el afán de mantener un equilibrio hemodinámico adecuado.</font></p>      <blockquote>       ]]></body>
<body><![CDATA[<p align="justify"><font size="2" face="Verdana, Arial, Helvetica, sans-serif">a. Balance hídrico:     son las sumas de los líquidos     ingeridos y eliminados, incluidas las pérdidas insensibles agudas. Es ideal que termine     neutro, tanto por turno como en las 24 horas.    <br>     Un balance muy positivo indica retención o     administración excesiva de líquidos, con el     riesgo de producir congestión cardiaca; por     el contrario, un balance muy negativo indica     pérdida excesiva o falta de aporte de líquidos,     con el riesgo de producir hipovolemia y choque.</font></p>       <p align="justify"><font size="2" face="Verdana, Arial, Helvetica, sans-serif">b. Diuresis horaria:     la importancia de su registro     ya fue descrita líneas arriba.</font></p>       <p align="justify"><font size="2" face="Verdana, Arial, Helvetica, sans-serif">c. Líquidos reales:     se la obtiene multiplicando el     total de ingeridos por 4 ó 2 (dependiendo del     turno) y dividiéndolo por el peso (en kg) del     niño. Habitualmente, al comenzar la guardia,     se planifica el aporte basal de líquidos para     24 horas, pero pueden ocurrir eventos en los     cuales sea necesario administrar cargas con     soluciones, transfundir hemoderivados, corregir pérdidas anormales, etc, con lo cual se     incrementan el total de líquidos en el turno y     en las 24 horas. Por ello es importante tomar en cuenta la cantidad real de     líquidos administrados, solo así podremos darnos cuenta si estamos     sobrecargando de líquidos al recién nacido o al contrario, no estamos aportando     la cantidad adecuada. El siguiente esquema es útil para este seguimiento:</font></p>       <p align="center"><img src="/img/revistas/rbp/v47n3/a13_cuadro_01.gif" width="291" height="114"></p>       <p align="justify"><font size="2" face="Verdana, Arial, Helvetica, sans-serif">d. Totales: En el     balance hídrico se realiza una suma algebraica, en la diuresis horaria y los     líquidos reales se sacan promedios. El panorama que se refleja al     final del día es el resultado de los esfuerzos realizados por mantener un     medio interno equilibrado (euvolemia), además es el punto de partida para     planificar los líquidos a administrarse en el siguiente turno.</font></p> </blockquote>     <p align="justify"><font size="2" face="Verdana, Arial, Helvetica, sans-serif"><b>4.&nbsp; Interpretar los signos vitales y el balance hídrico.</b> La interpretación de los signos vitales debe ser en forma global, por turno, al igual que el balance hídrico; incluso, este análisis debe realizarse cada hora si el paciente se encuentra muy grave (ej. postoperatorio). La finalidad de la interpretación conjunta de los signos vitales y el balance hídrico es detectar datos de bajo gasto cardiaco; es la única forma de poder percibirlos en forma temprana y asumir conducta antes de que el niño ingrese en un estado de choque. La omisión de esta interpretación no permite detectar estos datos; entonces ocurre que el niño presenta choque y la reanimación en general no tiene éxito por el agotamiento del sistema cardiovascular.</font></p>      <p align="justify"><font size="2" face="Verdana, Arial, Helvetica, sans-serif"><b>5.&nbsp; Balance hídrico acumulado.</b> Un aspecto que es trascendental, en el cálculo diario de los líquidos, es el balance hídrico acumulado de días anteriores. Por ejemplo, el balance hídrico de un día puede terminar muy positivo, lo cual indica que el niño está reteniendo líquidos y por lo tanto el nuevo cálculo ira en función a eliminar este volumen extra; ahora, por las circunstancias propias de la gravedad del paciente, podría no conseguirse lo planificado con el volumen de líquidos, este detalle es significativo para el día siguiente donde debe hacerse el esfuerzo necesario para lograr la euvolemia.</font></p>      <p align="justify"><font size="2" face="Verdana, Arial, Helvetica, sans-serif"><b>6.&nbsp; Tomar medidas cuando existen signos de bajo gasto cardiaco.</b> En el momento que se percibe datos de bajo gasto cardiaco, el médico debe tomar las medidas correspondientes con la finalidad de corregir este estado de hipovolemia. Además debe buscar la causa que está produciendo estas alteraciones y tratarlas. Vale la reiteración de decir que la detección de signos de bajo gasto cardíaco y su corrección oportuna, no tiene otra finalidad que la de prevenir la evolución hacia un estado de choque.</font></p>      <p align="justify"><font size="2" face="Verdana, Arial, Helvetica, sans-serif"><b>7.&nbsp; Reanimación neonatal.</b> Como se puede apreciar el manejo del recién nacido gravemente enfermo en las salas de neonatología o de cuidados intensivos neonatales, incluye una serie de pasos o procesos:</font></p>      ]]></body>
<body><![CDATA[<blockquote>       <p align="justify"><font size="2" face="Verdana, Arial, Helvetica, sans-serif">a. Monitorización     permanente de los signos vitales del recién nacido.</font></p>       <p align="justify"><font size="2" face="Verdana, Arial, Helvetica, sans-serif">b. Balance hídrico     por turno o en periodos de     tiempo más cortos, dependiendo de la gravedad del paciente.</font></p>       <p align="justify"><font size="2" face="Verdana, Arial, Helvetica, sans-serif">c. Identificación de     signos de bajo gasto cardiaco con la interpretación integral de los signos     vitales y el balance hídrico.</font></p>       <p align="justify"><font size="2" face="Verdana, Arial, Helvetica, sans-serif">d. Manejo oportuno de     los signos de bajo gasto     cardiaco, restableciendo la función de los órganos cardiorrespiratorios.</font></p>       <p align="justify"><font size="2" face="Verdana, Arial, Helvetica, sans-serif">e. Identificar y     tratar las causas que están produciendo signos de bajo gasto cardiaco.</font></p>       <p align="justify"><font size="2" face="Verdana, Arial, Helvetica, sans-serif">f.     El ABC de la reanimación neonatal. A pesar de todos los esfuerzos, muchas     veces, la evolución de la enfermedad concluye en un estado de choque. Es     importante tener en mente el ABC de la reanimación, que consiste en mantener la     vía aérea permeable, asegurar el aporte de oxígeno ymanejar el estado hemodinámico     del paciente.</font></p>       <blockquote>         <p align="justify"><font size="2" face="Verdana, Arial, Helvetica, sans-serif">i.    Vía aérea: Debe       asegurarse permeabilidad       de la vía aérea y administración adecuada       de oxígeno, para ello puede ser necesario       recurrir a la administración de oxígeno por       bigoteras nasales, casco cefálico, presión       positiva continua de la vía aérea (CPAP)       nasal o finalmente el uso de ventilación       mecánica. Es prudente, en los estados de       choque, apoyar con ventilación mecánica       puesto que ello reduce el consumo metabólico por el esfuerzo respiratorio excesivo del paciente.</font></p>         <p align="justify"><font size="2" face="Verdana, Arial, Helvetica, sans-serif">ii.   Estado       hemodinámico: El primer paso       para el choque es administrar cargas con       solución fisiológica o Ringer lactato a razón de 20 mL/kg/dosis; se pueden repetir       las cargas hasta cuatro veces, buscando       recuperar una presión arterial normal. En       algunas ocasiones, el choque se vuelve       refractario a las cargas y a pesar de administrar soluciones en buena cantidad no       se consigue restablecer la presión arterial,       en esta situación se pasa al uso de drogas       aminérgicas.</font></p>         ]]></body>
<body><![CDATA[<p align="justify"><font size="2" face="Verdana, Arial, Helvetica, sans-serif">iii.  Drogas       aminérgicas: Se utiliza dopamina       (3-20 mg/kg/min) y dobutamina (3-20 mg/kg/min), en infusión continua, con bomba,       a través de un catéter central. Si bien no       está recomendado, como medida heroica,       puede emplearse adrenalina (0.1-1 mg/kg/       minuto), también en infusión continua.</font></p>         <p align="justify"><font size="2" face="Verdana, Arial, Helvetica, sans-serif">iv.       Hidrocortisona: Es otra medida heroica, se administra 50 mg/dosis, en bolo.       Algunos autores recomiendan dejar luego en infusión continua para 24 horas       otros 50 mg, pero, esta última medida es muy discutida.</font></p>   </blockquote> </blockquote>     <p align=justify>&nbsp;</p>      <p align=justify><font size="3" face="Verdana, Arial, Helvetica, sans-serif"><b>Conclusiones</b></font></p>      <p align="justify"><font size="2" face="Verdana, Arial, Helvetica, sans-serif">Como se puede apreciar, el manejo del recién nacido gravemente enfermo en las salas de neonato-logía o de cuidados intensivos neonatales, incluye una serie de pasos o procesos que fueron descritos en párrafos anteriores. Para obtener óptimos resultados en el manejo de estos pacientes críticos, es indispensable coordinar las actividades del personal de enfermería con el personal médico; la detección temprana y el tratamiento oportuno de los signos de bajo gasto cardiaco previenen la evolución de la enfermedad hacia el estado de choque. Por otro lado, la interpretación correcta de los signos vitales y el balance hídrico son fundamentales para manejar a diario el aporte de líquidos, previniendo estados de deshidratación o de sobrecarga. Finalmente, todo el personal de salud que trabaja en las unidades de recién nacidos debe estar entrenado y capacitado para realizar maniobras de reanimación neonatal.</font></p>      <p align=justify>&nbsp;</p>      <p align=justify><font size="3" face="Verdana, Arial, Helvetica, sans-serif"><b>Referencias</b></font></p>      <!-- ref --><p align="justify"><font size="2" face="Verdana, Arial, Helvetica, sans-serif">1.&nbsp;   Polin RA, Lorenz JM. eds. Neonatology. Cambridge: Pocket Medicine; 2008.</font>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=407560&pid=S1024-0675200800030001300001&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><p align="justify"><font size="2" face="Verdana, Arial, Helvetica, sans-serif">2.&nbsp; Kattwinkel J, ed. Textbook of Neonatal Resuscitation. 5° ed. American Academy of Pediatrics, American Heart Association; 2006.</font></p>      <p align="justify"><font size="2" face="Verdana, Arial, Helvetica, sans-serif">3.&nbsp; Kourembanas S. Shock. En: Cloherty JP, Eichenwald EC, Stark AR. eds. Manual de Cuidados Neonatales. 4° ed. Barcelona; Masson; 2005.p: 205-9.</font></p>      ]]></body>
<body><![CDATA[<p align="justify"><font size="2" face="Verdana, Arial, Helvetica, sans-serif">4.&nbsp; Motoa MV, Muñoz R, Tejero MA, Zabala JI. Síndrome de bajo gasto cardiaco. En: Muñoz R, Da Cruz E, Palacio G, Maroto C. eds. Cuidados críticos en car-diopatías congénitas o adquiridas. Bogotá: Distribuna; 2008.p.131-41.</font></p>       ]]></body><back>
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